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La batalla por la escuela en África Oriental.

Por: Carlos Sotz.

Estas últimas semanas en Uganda me permitieron visitar varias escuelas. La primera impresión es muy grata. Cada escuela, pública o privada, tiene su propio uniforme, que siempre es muy colorido e incluye faldas para las chicas y pantalón corto y camisa para los chicos, muchas veces con corbata a pesar del calor. En las escuelas rurales alrededor del lago Victoria, que está por encima de los 1.000 metros de altura, siempre hay grandes árboles, mucho espacio, toda la luz propia de una latitud ecuatorial y césped muy verde. Por contraste, los edificios son generalmente rudimentarios, paredes sin revocar, pisos de tierra o cemento alisado y letrinas.

Antes de sumergirse en una guerra fratricida que duró unos veinte años, Uganda era conocida como la Perla de África. No significa que los cien años anteriores a la guerra civil fueran pacíficos. La evangelización anglicana y católica avanzó rápidamente pero costó la sangre de muchos mártires de ambas denominaciones. Uganda era una Perla porque varias de sus más de cincuenta tribus ya funcionaban como reinos cuando llegó el hombre blanco, cosa que nunca sucedió en Kenia. No hay duda de que Idi Amín fue un dictador brutal que llegó al poder con un golpe de Estado, pero Milton Obote, el primer ministro derrocado, pensó que uno de los reyes amenazaba su poder y revocó a todos los reinos del país. La ruptura de la forma tradicional de gobierno creó caos y oportunidades para aventureros como Amín. La guerra civil terminó en 1986 y desde entonces gobierna el ganador, Yoweri Museveni, que reinstauró los reinos aunque de vez en cuando tiene roces con grupos rebeldes.

Además de la obligada visita a Namugongo, el santuario de los mártires, y de la excursión al nacimiento del río Nilo en el lago Victoria donde comienza el trayecto de 6.400 kilómetros hasta el mar Mediterráneo, también tuve tiempo de observar algunas escuelas primarias privadas para personas de menos recursos, un fenómeno social que se va extendiendo rápidamente por muchos países en vías de desarrollo.

Por ejemplo, en 2005 había un centenar de escuelas públicas en Mombasa, la segunda ciudad más populosa de Kenia, y un número equivalente de escuelas privadas. Diez años más tarde, como el Estado no da abasto con la demanda, el número de escuelas privadas se ha triplicado. En Nairobi, la capital de Kenia, ya hay cuatro escuelas primarias privadas por cada escuela pública. En el ranking de resultados del examen final que todos los alumnos rinden antes de comenzar la educación secundaria, la mejor escuela pública de Mombasa se ubicó 23 en 2005 pero el año pasado había descendido al puesto 94. Aunque no tengo datos todavía, parece que lo mismo está sucediendo en Uganda.

Es difícil hacer comparaciones porque el costo de vida en la Argentina es muy diferente al de estos países. Pero tomando la moneda norteamericana como punto de referencia, muchas escuelas privadas modestas en Kenia cobran entre 7 y 14 dólares por mes, mientras que el Estado gasta unos 35 dólares por alumno por mes en una escuela pública.

Las marcadas diferencias en el costo y efectividad tienen varias explicaciones: el equipamiento edilicio y educativo de muchas de estas escuelas privadas es deficiente, los sueldos mucho más bajos y la preparación técnica de los maestros rudimentaria. Estas cifras aparentemente explican la diferencia entre lo que pagan los padres en estas escuelas privadas modestas y lo que gasta el Estado en las escuelas públicas. Pero el verdadero problema es que no explican por qué las escuelas privadas para pobres obtienen mejores resultados en los exámenes nacionales que organiza y corrige el Estado.

Aparentemente lo que crea esa diferencia abismal es la motivación de los maestros, padres y alumnos. En las instituciones estatales a los padres les resulta difícil colaborar con los maestros porque éstos no están disponibles y a menudo no están dispuestos a sacrificarse. Por otra parte, en las escuelas privadas los alumnos tienden a ser más responsables, porque conocen los sacrificios que hacen sus padres para que reciban esa educación privada.

Otra característica que desafía muchos libros de texto y políticas educativas es la falta de correlación entre la calidad edilicia y el nivel de aprendizaje. Parece que la falta de instalaciones deportivas se compensa con espacio para que los chicos jueguen. Aulas incómodas con muebles inadecuados no parecen ser obstáculo para el aprendizaje. A juzgar por los resultados, incluso la preparación académica y técnica de los maestros parece compensarse con el interés y la dedicación a sus alumnos: un maestro generoso y exigente puede conseguir más que otros con muchos estudios y poco interés.

Tanto en Uganda como en Kenia los gremios de maestros de escuelas públicas se han convertido en grandes críticos de estas escuelas privadas de bajo costo: las acusan de estafar a sus clientes por la baja calidad de sus servicios. Estas exigencias obligan a algunas escuelas a trabajar ilegalmente o a hacerles obsequios a los inspectores para que pasen por alto sus carencias. La gente modesta, como de costumbre, reacciona con mucha paciencia y sentido común: siguen llevando a sus hijos a estos supuestos engendros educativos y los anotan en una escuela pública para rendir el examen final.

Me olvidaba, hace un par de años los gremios de maestros de escuelas públicas en Kenia se vieron favorecidos por la prohibición de publicar el ranking de escuelas. Mientras Uganda avanza en la misma dirección, el presidente de Kenia acaba de restablecer la publicación del ranking de escuelas: hay muchos en el gobierno que piensan que la exigencia y la competitividad estigmatizan, pero no a los pobres sino a los que no quieren esforzarse y trabajar.

Fuente: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2016/09/09/opinion/OPIN-04.html

Imagen: http://us.123rf.com/450wm/imagex/imagex1207/imagex120701133/14612070-local-de-la-escuela-en-uganda-en-frica-oriental.jpg?ver=6

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La alfabetización, una puerta al desarrollo pleno de cada chico.

Por: Alejandra Perinetti.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para recordar a la comunidad mundial que la alfabetización es un derecho humano que constituye la base de todo aprendizaje.

Nadie desconoce la importancia que tiene la educación en el desarrollo de cada niño, niña y adolescente. La escuela es el lugar por excelencia donde se desarrollan los procesos de alfabetización y es también un espacio que se asocia directamente a la niñez.

Sin embargo, en nuestro país más de un millón de niños, niñas y adolescentes no asisten a la escuela o lo hacen con serias dificultades, lo que vulnera su derecho y trae importantes consecuencias para su futuro y el de todos como sociedad.

La deserción escolar tiene graves consecuencias en el presente y el futuro de los niños porque es uno de los factores de mayor incidencia en la reproducción de la pobreza.

El derecho a la educación constituye un eje central para el desarrollo económico, social y cultural de nuestra sociedad. Los adultos que asumen el cuidado y protección de los niños y niñas, tienen la misión de motivarlos y transmitirles la importancia y beneficios de la educación.

Como ciudadanos, debemos exigir al Estado políticas educativas de calidad que no sólo garanticen el ingreso al sistema educativo sino que además brinde una educación lo suficientemente atractiva y contenedora para que motive la permanencia y culminación de cada ciclo lectivo según las edades de los niños, niñas y adolescentes.Contar con una educación de calidad posibilitará en cada niño el acceso y la apropiación de distintas herramientas que realmente los pongan en pie de igualdad y en posición de ejercer completamente sus derechos como niños y adultos.

La asistencia a la escuela rompe con el aislamiento social y posibilita el desarrollo integral de los niños. La no escolarización repercute en el desarrollo psico-social de cada niño, y retarda la adquisición de logros evolutivos, tales como la comprensión y expresión a través del lenguaje, la falta de entusiasmo, la expresión de frustración y enojo ante situaciones de resolución de conflictos. Cada uno de estos aspectos impacta en su presente y futuro.

Ante estas situaciones, las organizaciones que albergamos a niños, trabajamos en corresponsabilidad con las instituciones que integran el sistema de protección de derechos, desde una disciplina afectiva, con el soporte y acompañamiento interdisciplinario para la inclusión en el sistema educativo.

Cuanto más tarde se detecta la vulneración de derechos, más graves son las consecuencias, lo cual dificulta el pronóstico. En muchas ocasiones, la negligencia en relación a la escolaridad esconde otras formas de maltrato hacia los niños. Por esto, hacemos hincapié en la necesidad de la detección precoz para la recuperación y restitución de derechos.

La educación como derecho fundamental es una responsabilidad de todos los adultos y una obligación indelegable del Estado. Inspirados en ello, nos sumamos a la convocatoria de Naciones Unidas, desde el firme convencimiento de que una educación inclusiva nos llevará a alcanzar una sociedad con mayor igualdad de oportunidades.

Fuente:

 http://www.lanacion.com.ar/1935569-la-alfabetizacion-una-puerta-al-desarrollo-pleno-de-cada-chico

Imagen:  

https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSoCfwpXxWLQpDosS7QLTw5mv3nj4UjWwNjByQjt8D4M8Cyb2kn

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Institucionales sobre Convivencia Escolar.

Por: Coordinación de Mediación y Convivencia Educativa del CGE.

La construcción democrática de la convivencia en las escuelas se entiende como tendencia colectiva de los actores educativos dirigida en un mismo sentido que se consolida desde su enseñanza y el aprendizaje. Estos procesos se materializan en el diario quehacer de la vida escolar y se plasman en los consensos alcanzados, como líneas y acciones prioritarias del Proyecto Educativo Institucional.

Estas consideraciones generales se reflejan en los acuerdos escolares de convivencia acerca de cómo convivir en el espacio escolar en forma responsable y comprometida. Si esta nueva organización supera un mero trámite administrativo, de enunciación de prohibiciones y se percibe como un instrumento para mejorar el bienestar general; el cumplimiento de las normas deja de representar una simple obediencia y pasan a ser comprendidas como un gesto de coherencia entre los actores escolares.

Fuente: file:///C:/Users/Usuario/Contacts/Downloads/documento-de-apoyo-al-desarrollo-de-la-convivencia-escolar-2016.pdf

Imagen: http://i2.wp.com/otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2016/07/6-4.jpg?resize=750%2C398

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El agotamiento de la propuesta educativa del gobierno de Peña Nieto.

Por: Miguel Ángel Perez.

En la historia reciente de la educación en México nunca como ahora se había presentado una propuesta con tanta improvisación, carencia de legitimidad y ausencia de claridad en los planteamientos e ideas educativas, sociales y culturales, como el actual planteamiento mal llamado reforma educativa.

Los errores en el planteamiento de la propuesta educativa del gobierno de Peña Nieto, es fiel reflejo de un gobierno débil e inseguro. Como lo han reconocido algunos analistas como Gil Antón y Alberto Arnaut, Peña Nieto es producto de televisa y la empresa de televisión pensó que un gobierno sexenal es como una telenovela de seis capítulos uno por año, todos malos, e igualmente improvisados.

Desde el llamado Plan de once años, pasando por la Reforma educativa de Luis Echeverría, Plan Nacional de Educación con López Portillo y el proyecto de Modernización educativa con De la Madrid y Carlos Salinas hubo cierto nivel de claridad en cuanto a las intenciones con el curso de acción de las políticas, la SEP en sus momentos específicos se dejaba ayudar de cierta manera por los investigadores, Pablo Latapí es un personaje emblemático en esta misma historia, que sirvió de contrapeso y que animó verdaderos debates educativos en los espacios en donde él confluía. Podemos estar a favor o en contra de sus ideas y de su estilo personal de hacer análisis de las políticas educativas, pero Latapí es un clásico en la investigación y en el análisis de la educación en nuestro país.

La crisis del gobierno ha contagiado los espacios académicos también se ha tornado en la crisis del análisis y del debate educativo, el llamado Modelo educativo tiene ocupados a muchos analistas e investigadores y es documento insípido que servirá para muy poco.

El gobierno actual pervirtió el potente concepto de REFORMA EDUCATIVA, a partir de una caricatura deforme quiso presumir que estábamos ante una obra de arte, y aquí estamos muchos atorados en viejos debates, sin poder avanzar, la parte más triste y mas desfavorable del gobierno actual junto a su incapacidad para diseñar una propuesta coherente que le de rumbo y soporte al presente y futuro de la educación en nuestro país, es su falta de disponibilidad para debatir, para hacer circular las ideas, para hacer una auto-critica de su actuación y para reconocer que se han equivocado en el galimatías que ha diseñado y que erróneamente le llamaron reforma educativa.

Hoy en día vivimos un paralelismo en el diseño de las propuestas, por un lado, el gobierno sigue empecinado en su complejo proceso de cometer errores y por el otro los analistas, investigadores, académicos e instituciones educativas, seguimos en un debate permanente produciendo propuestas y contra propuestas, en el centro de dicho espacio los maestros movilizados nos reclaman que los visibilicemos y que les permitamos hacer uso de su voz y de sus propuestas. Estamos inaugurando la cultura de la sordera institucional, cada loco con su tamborcito espera que lo escuchen los demás, pero nadie escucha, y son pocos los que hablan.

Necesitamos un dispositivo que destrabe el estado actual de cosas, un recurso estratégico que siente en una mesa de diálogo a los sordos y los obligue a escuchar y un mecanismo versátil que garantice que el gobierno si puede corregir el rumbo de la educación en este país.

En educación pública, seguimos en caída libre desde el aparato de gobierno y el abismo aun está muy lejos, por favor hay que parar y corregir el rumbo.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-agotamiento-de-la-propuesta-educativa-del-gobierno-de-pena-nieto/

Imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2015/12/pe%C3%B1a-escuela-300×200.jpg

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Buen bachiller, buen profesor.

Por: Andres Gomez.
Hace años era muy repetida esta frase en círculos populares: «si no puedes entrar a la Universidad, ándate a la Normal”. En mi tierra solían agregar unas palabras más: «al menos deberías ser «chajra” maestro (profesor rural), si no puedes ser otra cosa”.
Ambas frases expresaban menosprecio a la profesión de maestro y daban por establecido que algunos bachilleres estaban destinados a las normales, más que todo por deficiente formación y causas económicas que le impedían aspirar a otro nivel académico. Quedarnos con esta idea sería consumar una injusticia, cuando por experiencia propia puedo dar fe que hay excelentes profesores en escuelas y colegios.
Sin embargo, como en todo, hay malos y buenos. Pero en la profesión de Maestro sólo debería haber excelentes y nunca deficientes, lo que significaría cribar en el ingreso a las instituciones de formación, como en otros países. Puede sonar discriminatorio, pero la educación es un bien determinante para el crecimiento humano. Falla la educación, falla la sociedad. Y para tener una buena educación, hay que tener buenos profesores.
La consecuencia no necesita mucho análisis, la educación saca de la pobreza a los pueblos y los convierte en sociedades con bienestar social y económico, autoestima y felicidad. A las escuelas va el futuro del país. Ergo, ¿cómo podemos dejar a nuestros hijos, que son ese futuro, en manos de los peores bachilleres? Es probable que algunos que eran deficientes en la escuela, por diferentes razones, sean muy buenos en la Universidad Pedagógica. Hay excepciones.
Pero, lo que uno es en el colegio suele ser en el resto de su vida académica. Cierto, tampoco se garantiza que un excelente bachiller, sea un excelente profesor. Quizás no sea su vocación. Tal vez sepa mucho, pero no tenga carácter como para compartir y construir conocimientos. Sin embargo, un buen bachiller siempre tendrá más chances de ser un gran educador y no sólo alfabetizador; ser un innovador y no repetidor porque entenderá rápidamente que educar es moldear almas libres ávidas de conocimientos que generen bienestar en sus sociedades.
Ya sé, un buen bachiller busca generalmente una profesión con mayores ingresos económicos, así tenga vocación de enseñanza, pues, finalmente, hemos venido a vivir bien y no a sufrir con bajos salarios.
Para seducir a los mejores, el Estado debería subir considerablemente el sueldo de maestro por su importancia determinante. Entonces, dormiríamos más tranquilos sabiendo que nuestros hijos (el futuro de Bolivia) aprenderán con los mejores profesionales y mejores seres humanos del país.
Un buen ingreso económico permitiría, por ejemplo a una maestra, dedicar el 100% de su tiempo académico a la educación, podría comprarse más libros y leer más; produciría más conocimientos y no se preocuparía por sobrevivir hasta fin de mes.
Es sabido que para ser una sociedad con desarrollo humano, primero hay que invertir en educación, luego en educación y después en educación. Los países que no lo hacen tienen gobernantes que ignoran que la diferencia con los desarrollados no es la riqueza, sino el conocimiento y éste se adquiere sólo invirtiendo en educación.
Desde la década del 90, cuando llegó dinero estatal a los municipios, veo excelente infraestructura escolar, pero no sé si hay excelentes profesores. Ya no escucho aquellas frases, será porque ahora hay otras opciones académicas o hay exceso de maestros. Antes había déficit, por lo que muchos bachilleres llegaron a las aulas sin formación pedagógica, más que todo, en las zonas rurales alejadas, a donde ningún titulado normalista quería ir.
Empero, se repite hoy con frecuencia otra frase: «del colegio vienen  con mala formación, aquí en la Universidad ya no podemos hacer nada”. Entonces, algo sigue fallando, no es la infraestructura, ni la ley, sino la gente y este problema se resuelve sólo con la mejor gente en educación.
Fuente: http://www.paginasiete.bo/opinion/andres-gomez-vela/2016/9/4/buen-bachiller-buen-profesor-108624.html
Imagen: http://ined21.com/wp-content/uploads/CLAVES-PARA-SER-UN-BUEN-PROFESOR-Magazine-INED21-01.jpg
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El carácter y la felicidad en la educación.

Por: Berta Gonzalez de Vega.

Es curioso comprobar cómo en educación todo vuelve, como en la moda. Ahora, algunas políticas educativas han descubierto el carácter. La forja del carácter. Puede sonar a «educar en valores» pero no parece que sea lo mismo. Según el diccionario, «carácter» es la  «Señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importantes» En esta entrevista, el filósofo Gregorio Luri hablaba de cómo «La educación del carácter es esencial en la tradición pedagógica británica y no se puede decir que les haya ido mal. Se ha llegado a decir que las guerras mundiales las ganaron los británicos en los campos de deporte de Eton. Incluso ahora Nicky Morgan, secretaria de Educación (2), insiste en que la educación del carácter ha de ser equiparable a la formación académica. Nosotros consideramos mucho más ese discurso bonito de la educación en valores que es un fomento de la náusea en lugar del apetito. Les intentamos inculcar a nuestros alumnos lo mal que se han de sentir ante determinadas conductas, pero no les impulsamos a dar ejemplo, es decir, a manifestar sus valores en sus conductas».  O sea, no se trataría solo de manifestar repulsa por unos comportamientos,  si no de actuar en el mejor sentido. No de explicar qué es el bien, si no de ser bueno. 

Ahora se trata de elegir qué rasgos del carácter se pueden potenciar en la escuela. En EEUU, el coraje y la determinación, el esfuerzo, tienen predicadores tan potentes como Angela Duckworth, que tiene un laboratorio dedicado al estudio del carácter,  o Paul Tough, autor de Cómo los niños tienen éxito. En el fondo, parte del debate es sobre qué hace a una persona valiosa o buena y se sabe que muchas empresas, por ejemplo, no contratan por los títulos pero sí por los rasgos de personalidad más acentuados, gente que tenga capacidad de aguante o sepa resolver situaciones complejas sin venirse abajo y, a la vez, sea considerado con los demás. Pero forjar el carácter no tendría como objetivo conseguir un empleo si no una atmósfera general, un ambiente, en el que la mayoría de las personas haga lo correcto, no lo fácil. El respeto y ayudar a quien lo necesite sería también indispensable y eso pasa por forzar actitudes como dar las gracias, desde el bedel a la limpiadora, al profesor o a los compañeros.  Así,  se cambia el ambiente, de entrada, en un colegio o instituto.

En los últimos años, hemos visto cómo calaba el mensaje de que los niños tienen que encontrar la felicidad en el colegio, que los profesores deben tener como objetivo que los niños sean felices, igual que los padres. De hecho, en muchos colegios ponen ahora el énfasis en que están embarcados en la misión de hacer felices a los alumnos. Nadie duda de tan loable deseo pero, como explica aquí Richard Weissburg, profesor de la facultad de Educación de Harvard, se trata de conseguir que los niños sean felices siendo amables, responsables y haciendo lo correcto. Para conseguirlo, se puede empezar con exigir unas simples reglas de cortesía y, sobre todo, predicando con el ejemplo en casa.

En su libro «Mejor Educados»,  Luri alertaba contra esta burbuja de la felicidad: La infancia feliz, entendida como un cuento, obvia que es la etapa en la que se forman «el juicio y el carácter», que consiste en acomodar deseos infantiles a las exigencias de los adultos. «El edificio del carácter se levanta sobre pequeñas frustraciones», seguía explicando. Y, eso, incluye la necesidad de postergar muchas veces la satisfacción del deseo -como un pastelero no se come los ingredientes mientras hace un pastel–.  «Una persona incapaz de reprimirse a sí misma es una persona que puede ser incapaz de elegir». Elegir es renunciar a algo. Elegir es asumir riesgos. Y es la forja del carácter. El coraje es saber lo que está bien y lo que está mal y actuar en consecuencia. «Es la fuerza que nos permite hacer realidad lo que es posible y deseable» o «Es la capacidad de hacer lo que hay que hacer «. Y eso, a veces, no es hacer lo más fácil y lo más popular. Además, pasa por tener clara una frase que se ha repetido mucho de padres a hijos: No se puede tener todo. Si eliges, renuncias a algo. La vida es eso.

El otro día, Emilio Calatayud en el periódico contaba su ya tradicional receta para conseguir tener un hijo delincuente: «Darle todo lo que pida, no darle ninguna educación espiritual, no regañarle nunca, hacerle todo, ponerse de su parte cuando tenga un conflicto con los profesores». En principio, todo eso podría hacer al niño feliz de inmediato.

Vivimos  una época en la que hay demasiada ideología en la educación y el carácter se considera algo conservador porque trata de «lo que se tiene que hacer», no de la educación emocional. El carácter sería la dignidad en el desarrollo de lo que hay que hacer, poner un plus de voluntad. En ocasiones, se ha acentuado la existencia de un carácter nacional. Hay corrientes que han intentado enfrentar a la creatividad con el carácter pero no hay nada que pruebe que  sean incompatibles. Al fin y al cabo, muchos de los grandes creadores fueron alumnos de instituciones académicas donde había disciplina, se exigía buen comportamiento y se castigaban las conductas poco éticas como copiar o plagiar.

Mientras, en Singapur, el ministro de Educación, Ng Chee Meng, lleva tiempo diciendo que en la educación hace falta poner menos énfasis en las notas y más en el carácter. En un congreso con miles de profesores, dijo: «En otras palabras, debemos encontrar el equilibrio entre lo que puede medirse, como las notas, y lo que sólo puede ser observado, como los valores y el carácter».  El debate queda abierto sobre cómo hacerlo.

Y acabamos con cita de Ortega y Gasset: «Es falso decir que en la vida deciden las circunstancias. Al contrario: las circunstancias son el dilema, siempre nuevo, ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.»

Fuente: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/mejoreducados/2016/09/08/el-caracter-y-la-felicidad-en-la.html

Imagen: http://estaticos.elmundo.es/blogs/elmundo/mejoreducados/imagenes_posts/2016/09/08/173291_540x324.jpg

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La clave del éxito en la educación.

“La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes”; es la conclusión categórica del reporte McKinsey & Company (2007) en respuesta al intento de comprender de qué tienen en común los 10 mejores sistemas educativos del mundo que encabezan la tabla PISA.

Por: Lea Sulmont.

Esta conclusión refuerza algo que, en el fondo, todos sabíamos y como lo expresa un funcionario coreano, haciendo mención al impacto de este factor en la educación de su país: “la calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”; y es que el nivel educativo de un país depende de la formación, motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.

¿Y qué estamos haciendo en el Perú para mejorar la calidad de nuestros docentes?. Definitivamente existen buenas iniciativas y hay que seguir apoyándolas, como el desarrollo de una Carrera Magisterial, que debe ser cada vez más atractiva y ágil; un Marco del Buen Desempeño docente que pone al alumno en centro de la actividad docente; un acompañamiento a los docentes y a las Instituciones Educativas, por citar algunas iniciativas que se vienen impulsando desde el Ministerio de Educación.

Pero el alcance de este reto es titánico, solo en el sector público tenemos más de 370 mil docentes de Educación Básica que atender. Sin duda la participación del Estado es crucial, pero creo que un primer reto es lograr una continuidad y sinergia entre los numerosos esfuerzos -tanto del sector público como del privado- para lograr efectivamente un magisterio renovado y actualizado. En este sentido, existen iniciativas que promueven la convergencia de varios sectores como el Programa de Actualización Docente (PAD) organizado por MINEDU y UNESCO, focalizado en reforzar los desempeños de los docentes de escuelas con bajos resultados en la Evaluación Censal (ECE 2013), que para su ejecución ha convocado a prestigiosas universidades  privadas con experiencia en modalidades virtuales de aprendizaje.

Hoy en día la integración de las tecnologías en la educación nos ofrece muchas opciones de lograr mayor impacto en cobertura, sin embargo, no debemos descuidar también lograr impacto en calidad. Para ello el diseño de la formación debe insistir en desarrollar competencias docentes para el siglo XXI y adaptadas a las distintas realidades en las que viven alumnos y docentes. Y este es http://semanaeconomica.com/cadeenagenda/2016/09/08/la-clave-del-exito-en-la-educacion/unsegundo reto importante: el aprendizaje no puede separase del contexto donde se produce y tampoco de sus actores. Por ello es importante incorporar al docente en las propuestas de formación que se diseñan, reconociendo sus necesidades e interés.

Finalmente un tercer reto es focalizarse no solo en cubrir brechas, sino en potenciar las buenas prácticas y propuestas experimentales de instituciones y docentes que vienen desarrollando nuevas formas de enseñar y aprender. Por ello, el marco normativo, en todos los niveles educativos, debería contemplar rutas para alentar la innovación y la creación de propuestas exitosas que respondan a las necesidades de nuestra realidad.

Transformar la calidad de nuestros docentes nos exige actuar en sinergia, de manera contextualizada e innovadora. Este año en CADE por la Educación 2016, principal foro de educación del país, nos planteamos pensar en la educación fuera de la caja y encontrar, en este sentido, estrategias de impacto para atraer y promover el desarrollo de los docentes que el país necesita.

Fuente:http://semanaeconomica.com/cadeenagenda/2016/09/08/la-clave-del-exito-en-la-educacion/

Imagen: http://imagenes.lainformacion.com/2014/01/19/asuntos-sociales/familia/educacion-padres-profesores-formen-equipo_662944132_76599317_667x375.jpg

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