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Profesores de música, danza y arte, también, son claves para la calidad de la educación

América del Sur/Colombia/Julio de 2016/Autor:Ángel Pérez Martínez/Fuente: Dinero.com

En las instituciones escolares oficiales de Colombia las posibilidades para aprender y desarrollar las expresiones artísticas como medio para potenciar a los seres humanos y mejorar la calidad de la educación son poco valoradas y evaluadas.

En el mundo existe evidencia, a través de diversas investigaciones, de las relaciones entre el arte, la educación y la formación de buenos seres humanos. Por ejemplo, la inclusión en la escuela de actividades pedagógicas y de formación en música ayudan a los niños y jóvenes a desempeñarse mejor en diversas actividades relacionadas o no con la música, frente a aquellos niños que no reciben tales beneficios.

El profesor Glenn Schellenberg, de la Universidad de Toronto Mississauga, junto con otros investigadores, encontró que la educación en música está asociada de manera positiva con el rendimiento académico de los niños y jóvenes; la capacidad cognitiva general; el procesamiento del lenguaje (lectura, vocabulario, ortografía, adquisición de un segundo idioma);  habilidades para manipular, ordenar y situar las cosas en el espacio y; además, él señala que la formación musical en grupos facilita la cohesión social, el desarrollo de habilidades prosociales, lo cual genera mayores niveles de simpatía y conductas de ayuda y de cooperación entre estudiantes.

En Colombia, los colegios privados de buena calidad incluyen la formación artística, el bilingüismo y las actividades recreativas y deportivas como un plus para avanzar y consolidar procesos educativos de calidad para sus estudiantes, estas instituciones ofrecen jornada única. En los colegios oficiales, a donde asisten los niños y los jóvenes más pobres, las anteriores 3 áreas casi no existen y lo más grave donde se practicaban tienden a desaparecer, en algunas ocasiones, con apoyo de los directivos docentes y de las secretarias de educación.

En educación inicial y en primaria las relaciones alumno docente establecidas por ley, un solo profesor por aula de primaria, impide que los más de 4 millones de niños y niñas que asisten a los colegios públicos tengan docentes extras en áreas de artes, deportes y segundo idioma en primaria. En el nivel de secundaria y media cada vez más los colegios están interesados en matemáticas, ciencias, lenguaje, y un segundo idioma, estas son las competencias que se miden y determinan la calidad de la educación en Colombia y en el mundo, por ello, los directivos docentes prefieren cerrar cursos de artes y ampliar en las áreas que determinan los resultados de calidad.

Recordemos que los sistemas educativos de diversas maneras (políticas, asignación de recursos, premios, reconocimientos) obligan a las escuelas y a la comunidad educativa a establecer prioridades. Para los estudiantes que quieran ser pilos o quienes aspiran a ingresar a una buena universidad, lo que ellos valoran son los resultados que obtengan en las pruebas de competencias en matemáticas, lectura y escritura y una segunda lengua (ciudadanía e inglés), esto es lo que mide las pruebas SABER, ellas determinan los resultados de calidad de la educación. También, el MEN, las secretarías de educación y otras organizaciones premian a directivos docentes, maestros, estudiantes e instituciones escolares por los resultados que logren en dichas pruebas. Así mismo, los medios de comunicación y diversas organizaciones elaboran rankings de colegios clasificando como buenos, regulares o malos, a partir de los resultados de los estudiantes en las pruebas.

Sin embargo, a pesar del abandono de la escuela pública por el arte, no deja de sorprender y hasta emociona la cantidad de niños y jóvenes que en pueblos y regiones de Colombia se preparan con esfuerzo y dedicación en la ejecución y el desarrollo de la música tradicional de sus regiones, labor que realizan junto con padres de familia y profesores en escuelas, casas de la cultura, fundaciones o universidades.

Los recientes festivales de San Pedro, en el Tolima; el Porro, en San Pelayo Córdoba; el Festival Vallenato, en Valledupar, así como los más de 50 encuentros de música llanera en el Meta y la Orinoquía, además, de las innumerables fiestas de música y danza que se realizan por el todo el país son expresiones artísticas que cuentan con la participación de maestros y miles de niños y jóvenes, a quienes el sistema educativo no premia o destaca porque van en contravía de lo que determinan para el país los hacedores de políticas educativas.

Por último, ojalá en tiempos de paz, el programa de Jornada única para los estudiantes de la educación oficial, que empezó este gobierno, se convierta en una oportunidad para la fortalecer la formación artística. El Ministerio de Educación Nacional, las secretarias de educación, los directivos docentes y los maestros conocen la importancia de la educación artística. En efecto, en los lineamientos Curriculares para la Educación Artística se cita como siguiendo la tradición “filosófica se llegó a precisar que el arte tenía por objeto lo bello y lo natural y se llegó a establecer que el conocimiento de lo bello y lo natural en cuanto bello era susceptible de una inteligencia sistematizable a la cual se le denominó estética. Además, Kant situó con certera perspicacia la actividad estética como punto intermedio entre el conocimiento científico y el desarrollo sin confines de la moral, dejando abierta la reflexión en la modernidad sobre el lugar del arte y sobre sus posibilidades”. Arte, educación y estética son parte de lo humano, para mejorar la calidad de la educación necesitamos más profesores y niños en clases de música, danzas, teatro, pintura y otras manifestaciones artísticas.

Fuente: http://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/profesores-de-musica-danza-y-arte-tambien-son-claves-para-la-calidad-de-la-educacion/225526

Fuente de la imagen: http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/es/danza-y-musica-folclorica-colombiana-en-bogota

 

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Protagonistas de la ciencia panameña

Panamá/ 10 de Julio de 2016/La Prensa

Por: Rella Rosenshain

El istmo cuenta con 252 investigadores que laboran en jornadas completas, según la encuesta de Indicadores de Actividades Científicas y Tecnológicas (2013). De estos, 115 son hombres, mientras que 137, mujeres.

Panamá, además de ser una nación con una matriz económica de servicios, es un país que cuenta con una comunidad que apuesta por el desarrollo de la innovación, la tecnología y la ciencia.

A la fecha, el istmo cuenta con 252 investigadores que laboran en jornadas completas, según la encuesta de Indicadores de Actividades Científicas y Tecnológicas (2013). De estos, 115 son hombres, mientras que 137 son mujeres.

Ello arroja que el país cuenta con 0.15 investigadores por cada mil habitantes, afirma el médico y científico Jorge Motta, secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

De estos, un total de 107 científicos, entre profesionales y estudiantes, es miembro del Sistema Nacional de Investigación, un mecanismo que funciona desde 2008, que respalda e incentiva la labor científica.

Sin embargo, el mundo cuenta con un promedio de 7 millones de científicos, según datos de la Unesco. De estos, la mayoría (94%) labora en Estados Unidos, la Unión Europea, China, Japón, Corea del Sur y la India.

Para Motta, la cantidad de científicos con los que cuenta el país debería ser mayor. Esta cifra es, en sus palabras, “insuficiente si queremos desarrollar nuestras universidades como centros de generación de conocimiento y elevar nuestra capacidad como sociedad en ciencia, tecnología e innovación”.

Si se compara el número de científicos per cápita, esta cifra es relativamente baja con respecto a otros países, por lo que el país necesita contar con más científicos, recalca el médico y científico Néstor Sosa, director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).

“Además de un número mayor de científicos, es importante tener la infraestructura necesaria para que se desarrolle la investigación. Las universidades públicas y privadas deben hacer mucha más investigación. Las empresas deben realizar más investigación. Además, se necesita una cultura gubernamental que apoye la investigación y una utilización de los resultados de las investigaciones en las decisiones políticas y de gestión pública”, recalca Sosa.

Por otro lado, las ingenierías y las ciencias básicas, como matemáticas, química y física, son algunas áreas científicas que necesitan contar con más recurso humano trabajando en ellas en el istmo, considera Motta.

¿Qué estudian nuestros científicos?

Son diversas las áreas de la ciencia en las que están inmersos los científicos locales.

El 30% investiga en el campo de las Ciencias Naturales y Exactas; el 27% en las Ciencias Sociales; el 22%, en las Ciencias Médicas; el 11%, en Ingeniería y Tecnología; y el 2%, en Humanidades, menciona Motta.

De estos, el 53% hacen sus investigaciones en instituciones gubernamentales.

El 22% las llevan a cabo en instituciones que imparten la educación superior. El 12% de nuestros científicos ejerce la profesión en instituciones extranjeras, el 7% en empresas privadas, y el 6 en organizaciones no gubernamentales.

Instituciones como el ICGES, el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat), el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá, la Senacyt, así como la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Universidad Autónoma de Chiriquí, la Universidad Marítima Internacional, son las más destacadas en materia de ciencia e innovación en el país.

ICGES

Cerca de 200 profesionales se encargan del desarrollo de los estudios científicos en el ICGES, señala el doctor Sosa.

De ellos, añade, unos 30 son científicos que han sido autores principales de investigaciones que han sido publicadas en revistas científicas internacionales, mientras que el resto son asistentes de investigación y técnicos.

De estos, algunos son investigadores y otros asistentes de investigación y técnicos.

En el caso del ICGES, por ejemplo, se efectúan investigaciones en enfermedades transmisibles (como influenza, hantavirus, arbovirus, como el dengue, zika, chikungunya, fiebre amarilla, y las encefalitis virales; el virus de inumodeficiencia humana, virus respiratorios misceláneos, malaria, chagas, leishmania), enumera el doctor Sosa.

En el campo de las enfermedades no transmisibles, el ICGES se hace cargo de estudios sobre depresión, obesidad y diabetes, así como investigaciones sobre el costo de los medicamentos, tabaquismo, resistencia bacteriana, enfermedad cardiovascular y cáncer.

INDICASAT

Por su parte, el Indicasat cuenta con 25 investigadores de planta y 15 investigadores asociados, indica la científica del instituto Marisín Pecchio.

Allí se desarrollan diversas áreas de investigación, entre las que están la química de productos naturales, biotecnología, inmunología, neurociencias, farmacología, toxicología, parasitología, genómica, metabolómica, proteómica, enfermedades infecciosas, ecología y bioingeniería, biomateriales, entre otras.

El Indicasat también hace ensayos clínicos que se llevan a cabo en colaboración con industrias farmacéuticas que desarrollan fármacos y vacunas, añade.

VALOR

Para el doctor Sosa, la investigación y la innovación son los únicos mecanismos confiables de mejora continua, y los científicos son parte esencial de este proceso.

“El desarrollo humano integral requiere innovación, mejor salud, mejor educación, y muchos de estos aspectos se fortalecen con la investigación. ¿Cómo podemos saber si una intervención sanitaria funciona si no la estudiamos? Sin la investigación, el progreso del conocimiento no ocurre”, se cuestiona el doctor Sosa, y recalca que los países que han logrado mayor desarrollo y crecimiento.

Fuente: http://www.prensa.com/salud_y_ciencia/ciencia-Panama_0_4525047522.html

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Las guerras y su efecto devastador sobre la infancia

Afganistán/10 de Julio de 2016/UNICEF

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial nunca tantos niños han sufrido como ahora las graves consecuencias de los conflictos armados. Así lo advierte el informe que acaba de presentar en Berlín el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), donde además de alertar sobre esta grave situación hace un llamado a la comunidad internacional para poner fin a los padecimientos de los chicos que viven en zonas de guerra y en campamentos de refugiados.

Este grave problema, según los expertos de Unicef, golpea a más de 250 millones de niños que viven en países envueltos en enfrentamientos armados donde los ataques no respetan áreas sensibles como hospitales o establecimientos escolares. Las estadísticas del organismo internacional estiman que alrededor de 16 millones de niños nacieron en medio de los conflictos armados desde 2011 a la fecha, y salvo los que en ese período lograron escapar de ese infierno con sus familias, el resto está condenado a crecer en situaciones extremas donde la falta de alimentos básicos, agua potable o energía eléctrica es moneda corriente. En realidad, muchas de las familias que huyeron de los bombardeos la mayoría de las veces son víctimas de distintas formas de explotación a las que las someten las redes de organizaciones criminales que prometen falsas ayudas, a cambio de importantes sumas de dinero, y de esa manera terminan viviendo en condiciones deplorables en centros de refugiados. Unicef advierte también que el 20 por ciento de los niños golpeados por el drama de la guerra en Oriente Medio desarrollará problemas psicológicos de leves a moderados, mientras que entre un 4 y un 3 por ciento padecerán problemas graves si no reciben ayuda a tiempo.

Uno de los casos más dolorosos es el de Siria, donde la infancia gozaba de los más elementales derechos antes de que se desate la sangrienta guerra civil en 2011. Con la agudización del conflicto, los adultos mayores y, en especial, los niños fueron los primeros en sentir los rigores y las privaciones que impone el conflicto armado. Así, el número de niños sirios que abandonó la escuela fue en vertiginoso aumento, y pequeños de tan solo seis años se vieron obligados a trabajar para poder ayudar a sus familias. La desgracia que cayó sobre esta y otras poblaciones que viven en zonas de guerra perjudicó en su desarrollo físico y mental a cientos de miles de niños cuyo futuro estará marcado por esta experiencia traumática.

El caso de Siria es, como se dijo, paradigmático porque antes de la guerra civil casi todos los chicos asistían con normalidad a la escuela y la tasa de alfabetización estaba por encima del 90 por ciento. Se estima que en la actualidad, en cambio, hay más de 2,7 millones de sirios menores de 14 años que no concurren a ningún establecimiento educativo ni reciben educación formal de ningún tipo ya que el sistema educativo quedó desarticulado por la destrucción de escuelas y jardines de infantes.

Pero lo más grave es que algunos pequeños que perdieron a sus familias son reclutados como soldados, o para servir a bandas criminales que contrabandean mercaderías en las zonas de frontera. “Tenemos muchos informes en los que se detallan ataques a escuelas, jardines infantiles o parques infantiles”, reveló el responsable de Unicef en Alemania, Christian Schneider, al dar a conocer el informe sobre el sufrimiento de los niños en áreas de conflicto. Pero Siria, lamentablemente, no es el único país donde ocurren estas tragedias. En 2015, Unicef registró 164 ataques a escuelas en Afganistán y 67 a centros escolares en Irak, mientras que en Nigeria estima que el grupo terrorista Boko Haram provocó severos daños en más de 1200 establecimientos educativos de distintos niveles y mató a más de 600 maestros.

Las guerras representan, sin duda, una verdadera tragedia para la humanidad, porque traen consigo destrucción y muerte; y el alto precio que tiene que pagar la infancia en las zonas de conflicto obliga a hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que se ponga fin a estos enfrentamientos que hipotecan el futuro de los países que sufren en carne propia estas desgracias.

Fuente: http://www.diarionorte.com/article/139699/las-guerras-y-su-efecto-devastador-sobre-la-infancia

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Talento y Poder: Evitando el Síndrome de Procusto

Estados Unidos/10 de Julio de 2016/Expansión.com

Por: Javier Busquets

En esta ocasión me gustaría proponer una reflexión en torno al debate entre talento y poder en el contexto de las transformaciones digitales. Empecemos por el «talento». En un reciente informe (http://www.siliconbeat.com/2016/01/20/100892/) se presentan los puestos de trabajo que tienen mayor demanda en los EEUU: Científicos de datos, Arquitectos de Software, Especialistas en User Experience, desarrolladores de aplicaciones móviles y arquitectos de modelos de negocio. Muchas de estas nuevas profesiones están vinculadas con las nuevas necesidades de la digitalización de las empresas y con salarios altos (entre 60.000 y 110.000 euros anuales).

Pero estos profesionales, muchos de ellos jóvenes, que intenten encontrar oportunidades en la empresa tradicional pueden encontrarse con dificultades. La empresa burocrática se está convirtiendo en una jaula de hierro – por utilizar el término de Richard Sennet en su libro La Cultura del Nuevo Capitalismo (Anagrama, 2012). La  especialización que impone no está pensada para la época digital. Además, un especialista, no ve el «cuadro completo». Lo tradicional es que sea en la cúspide, donde la élite de la burocracia «une los puntos» y de sentido general a la actividad. La burocracia tradicional es una fuente de ejercicio del poder, obviamente. Pero las nuevas profesiones deben conectar componentes, departamentos y personas. Deben crear sistemas y por ello tienden a ser generalistas. Y esto puede suponer un contrapoder.

Las especialidades y estructuras que fundamentan la burocracia clásica pueden convertirse por ello en Lechos de Procusto, un ser mitológico que gestionaba un hostal en la Grecia Antigua. A los huéspedes que no encajaban bien en la longitud de las camas (les sobraban parte de las piernas), Procusto procedía a cortar sus extremidades; si el desdichado era de corta estatura, Procusto lo estiraba hasta hacerlo encajar.

Ante la digitalización, algunas burocracias pueden tender a defenderse de los cambios de forma enérgica manteniendo sus estructuras y pueden oponerse de dos formas: (1) con su jerarquía, procesos, incentivos, premios y castigos;  y (2) manteniendo los procesos de transferencia de trabajo a capital.  Las empresas sobreviven «capitalizando» conocimiento. Una burocracia es una estructura extractiva – por utilizar un término de moda – que a su vez redistribuye riqueza entre generaciones. Este proceso de transferencia de talento a capital se fundamenta en el supuesto ético que Weber desarrolló en su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo. La idea es que los empleados se comprometen con la empresa, aplazando las satisfacciones a corto plazo, por la inversión a largo plazo, es decir, por el desarrollo de una carrera y el mantenimiento de un cierto status que permita sufragar los gastos familiares y formando redes de compromisos entre empleados.

La digitalización está configurando una economía mucho más compleja y está minando los valores sobre los que se ha constituido la empresa en los últimos cien años. De hecho, se bada en la ética de Adam Smith: lo que se valora es el talento y el trabajo. En una crisis profunda con la precarización del empleo ¿Qué tipo de ética seguirá vigente?  Por un lado tenemos jaulas de hierro que pueden actuar como Procustos ante el talento joven y por otro la generación del Milenio que se cuestiona la ética del compromiso a largo plazo y exige inmediatez.

¿Qué esperábamos? Si las empresas no ofrecen compromiso a largo plazo, no pueden esperar de sus empleados más jóvenes que sí lo hagan. Paul Mason en su libro Post-Capitalism (Penguin Books, 2015) argumenta que dotar de un poder desproporcionado a la innovación puede llevar a una obsesión de valorar sólo lo «no existente»,  lo que está por venir, con la consiguiente reducción del valor marginal de productos y servicios existentes a cero. Por el contrario, la obsesión con mantener el statu-quo, olvidando el futuro, puede llevar a la desaparición de la organización. En definitiva, el colapso del sistema. Esta ténsión ética entre mérito y solidaridad a su vez entra en tensión entre el largo plazo y el corto plazo.

La innovación requiere directivos que creen «espacios de innovación», un eufemismo para explicar que las estructuras «verticales» pueden estar obsoletas y es necesario establecer conexiones entre unidades no conectadas, o con ecosistemas exteriores. Construir nuevos sistemas requiere generalistas, como argumentamos, no tanto especialistas. Por eso, la innovación es un contrapoder al statu-quo, es muy dependiente de la gestión del talento y en ocasiones no inclusiva.  Richard Sennet nos recuerda que una de las funciones de la burocracia es mantener el orden social, es decir, ser inclusiva, a cambio de gestionar ciertos niveles de ineficiencia. Pero esto requiere sostenibilidad del modelo de negocio, algo que la digitalización cuestiona.  Por otro lado, en cualquier «transformación», por definición, se re-definen las redes de compromisos entre personas; y entre personas y empresa. Este es un punto capital que no puede olvidarse.

Por ello debería asegurarse un equilibrio dinámico de cómo mantener la producción y la supervivencia a corto plazo; y en paralelo, lanzar proyectos de  transformación que permitan «dar juego» a los generalistas que conecten personas y conocimiento.  Es muy importante definir bien los objetivos:  «objetivar» las acciones para evitar que la transformación sea productiva, evitando en lo posible que un proceso de cambio convierta a la organización en un campo de batalla político.

La clave es despertar capacidades latentes en personas que se sientan protagonistas del futuro. Es también muy importante escoger bien las empresas de consulta (consultoría) que nos acompañen en el viaje: debe exigirse compromiso con los resultados y con las personas. Por tanto, desde mi punto de vista, el reto de los líderes empresariales – en un proceso de transformación digital – pasa por saber cómo incorporar las nuevas profesiones, potenciando el aprendizaje organizativo y la innovación en sus estructuras. El statu-quo no puede parar la evolución.

Fuente: http://www.expansion.com/blogs/sociedad-empresa-digital/2016/04/21/talento-y-poder-evitando-el-sindrome-de.html

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Mujeres, las auténticas heroínas invisibles de Gaza

Palestina/10 de Julio de 2016/Prensa Chile

Por: Gerd von der Lippe

Las mujeres y los niños son extraordinariamente vulnerables en tiempos de guerra y bloqueo. El bloqueo de Gaza es un bloqueo por tierra, mar y aire llevado a cabo por Israel y Egipto desde 2007. Israel y Egipto controlan las fronteras, el movimiento de personas y el transporte de mercancías al interior y exterior de la franja. En este territorio minúsculo las mujeres intentan tener una vida.¿Cómo se las arreglan en unas condiciones tan terribles?

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En 2015, más del 8% de las/los cabezas de familia en los hogares de Gaza eran mujeres. Según la OCHA (Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios) al menos 790 mujeres quedaron viudas como consecuencia del terror israelí durante 2014. Casi 24.000 chicas y 23.000 mujeres cuyos hogares resultaron destruidos o seriamente dañados continúan todavía desplazadas. Las condiciones de vida de las mujeres y las jóvenes desplazadas que en la actualidad viven acogidas por el hospedaje de otras familias, en apartamentos de alquiler, unidades prefabricadas, tiendas, refugios provisionales o incluso entre los escombros de sus antiguos hogares, plantean una gran variedad de preocupaciones en torno a su protección.
En 2015, más del 70% de los hogares disponía de agua de traída solo un día de cada dos o cada cuatro, y únicamente por un período de 6 a 8 horas. Además, toda la población sufre cortes programados en el suministro de energía eléctrica, que duran entre 12 o 14 horas diarias, a causa de los destrozos ocasionados por las bombas israelíes en las plantas de producción eléctrica. La reducción de las posibilidades de acceso a los servicios básicos, especialmente al agua y la electricidad, ha socavado la capacidad de una gran parte de las mujeres y jóvenes de desarrollar actividades generadoras de ingresos, o de dedicar tiempo a sus propias necesidades. Ello también guarda relación con la división tradicional del trabajo en la sociedad palestina, donde las mujeres y las jóvenes asumen en primer término la responsabilidad del buen funcionamiento y mantenimiento de los hogares, actividades que en las presentes circunstancias requieren más tiempo.
El estilo culinario de Gaza es similar a los estilos adoptados en los otros países del Levante, y está influenciado por la costa mediterránea. El alimento básico de la mayoría de los habitantes de la zona es el pescado, y Gaza disponía de una importante industria pesquera. Las mujeres y las jóvenes tenían una gran destreza en la preparación de sabrosos platos. Con frecuencia se preparaba el pescado a la brasa relleno de cilantro, ajo, pimiento rojo y comino, o marinado en una mezcla de cilantro, pimiento rojo y rodajas de limón. Pero esto es historia para la mayoría de la gente.
Desde el 2014 la marina israelí ha llevado a cabo más de 300 ataques sobre la flota de pescadores realizados a partir del 26 de Agosto de ese año (www.shiptogaza.no). Nueve pescadores fueron asesinados y 422 detenidos por los israelíes. Según los Acuerdos de Oslo el límite de las aguas de pesca debería ser de 20 millas náuticas, pero sólo se les permite pescar hasta 3 millas náuticas. Por lo tanto la pesca resulta demasiado escasa y la actividad, como tal, insuficiente para servir de sustento familiar.
En general se considera que la educación es el punto de partida para la consecución de un empleo bien remunerado. Pero no es así en la Gaza asediada y bombardeada. Jóvenes de ambos sexos acuden a escuelas y universidades. Pero los años de escasez presupuestaria han dejado exhausto al sistema educativo de Gaza, en el que aproximadamente el 94% de las escuelas operan en un sistema de doble turno, atendiendo a un grupo de alumnado por las mañanas y a otro distinto por las tardes. Como consecuencia de ello la educación de los chicos y chicas resulta severamente perjudicada, aunque a unos pocos pueda irles bien. UNRWA (la Agencia de las Naciones Unidas de Ayuda y Empleo para los Refugiados Palestinos) ha lanzado una campaña sobre “estilos de vida saludables” en las escuelas de Gaza. Con ella se intenta elevar el grado de concienciación del personal educativo, alumnado, comunidades de refugiados y demás para conseguir un ambiente escolar más saludable.
La mayoría de las mujeres con empleo se concentran en dos sectores económicos. El 76% de ellas trabajan en el sector servicios y solo un 17,5% en agricultura (UN Women-Palestine Country Office). El desempleo alcanza su máximo nivel entre mujeres jóvenes de entre 15 y 29 años. El 82.6% estaba sin trabajo en 2015, así como el 74% de mujeres solteras, el 63.6% de mujeres casadas y el 37.4% de los hombres (OCHA). Muchas de las madres con estudios suelen ser solteras, ciudadanas activas en la política local y buscadoras de empleo, cuidando a sus hijos mientras sus parejas entran y salen de prisión.
Algunas mujeres intentan crear empleos por si mismas. Uno de ellos es “6 flores” de 2014. Un grupo de ellas se iniciaron como empresarias haciendo y poniendo a la venta bordados tradicionales gazatíes. Después de una exposición de gran éxito, vendieron sus trabajos a Qatar y obtuvieron algunos ingresos. Pero cuando intentaron hacer lo mismo con otros países Israel no se lo permitió. Es, por desgracia, un símbolo de cómo Israel se niega a que Gaza pueda prosperar.
Fuente: http://piensachile.com/2016/07/mujeres-las-autenticas-heroinas-invisibles-gaza/
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Ojalá algún día la educación despierte la misma pasión que el fútbol

Por: Raquel Aldana

Ojalá algún día la educación despierte la misma pasión que el fútbol. Ojalá se haga tan relevante y esencial que nuestros niños y jóvenes puedan disfrutar de una educación de calidad. De una educación en la que los descubrimientos despierten la misma emoción que un gol o una canasta en el último minuto.

Ojalá pudiésemos aliviar a los maestros, ojalá hiciésemos de su profesión un trabajo bien considerado y remunerado. Ojalá viésemos en nuestros niños su verdadero potencial, ojalá los gobiernos dotasen de los mejores medios a los maestros para que estos pudiesen enseñar de la forma más individualizada posible, acogiendo y resaltando los puntos fuertes de cada uno de sus pupilos.

Ojalá el adolescente que pregunta y demuestra pasión por lo que cuentan los libros despertara la misma ilusión en los padres, en la sociedad, que el adolescente que promete ser un nuevo balón de oro, plata bronce o todos a la vez. Ojala los periódicos que aluden a nuevos descubrimientos hicieran portadas tan esperadas y coleccionadas como las de los días posteriores a los grandes partidos.

Mientras leemos y pensamos en estos “ojalás”, hay miles de niños que no tienen nada para comer, que buscan una parcela de suelo para ponerse a estudiar un libro heredado, que miran su cuadernillo de notas y no saben qué ha pasado. Miles de niños que se frustran con las matemáticas, miles de análisis que no comprenden, guerras que no conocen. Guerras, prejuicios y creencias que soslayan con su afán de seguir adelante, de sobrevivir.

Está constatado que gran parte de los sistemas educativos del mundo son inadecuados por su insuficiencia, pues limitan el estudio a la escuela y no parten del conocimiento de los niños para potenciarlo. Aunque los medios sean distintos, la mala educación está presente tanto en los países pobres como en los desarrollados.

El efecto “doctor fútbol”

Es algo archisabido en el contexto sanitario: en los días de partidos de fútbol y las épocas de competiciones importantes las urgencias de nuestros hospitales están más vacías. Un fenómeno tan curioso que provoca cierta reflexión sobre nuestras pasiones.

En España se han realizado estudios sobre este hecho y las conclusiones que se derivan es que hay al menos un 35% menos de pacientes que acuden a Urgencias, siendo el porcentaje mayor (44%) si contemplamos la afluencia de personas con dolencias menores o poco relevantes. La diferencia es significativa y nos invita a cuestionarnos nuestros hábitos.

Hábitos que se reflejan en la pregunta -de obligada respuesta- que les hacemos a nuestros niños prácticamente desde que aciertan a articular su primera palabra. “¿De qué equipo eres?”, decimos. No nos cuestionamos, habitualmente, que puede que el fútbol no sea de su interés o, al menos, no le interese de manera natural. Les “obligamos” a tener una respuesta, a marcarse un objetivo.

Niña con bote lleno de corazones

La educación es la base de la sociedad

El secreto del éxito de la educación finlandesa, claro referente en el ámbito, es que sus actuaciones se caracterizan por lograr consideración hacia el profesorado, el cual ha sido seleccionado y al que se les ofrecen medios para que llegue a convertirse en maravillosos instructores.

Así, la garantía que debe ofrecer la educación es la de instruir a cada niño en base a su potencial, asegurando que cada persona pueda llegar a superarse y no fabricando temarios generales que no dan cabida a ninguna adaptación y sí a muchas frustraciones, a muchos aburrimientos, a notas desastrosas y a pérdidas que son difíciles de cuantificar por su grandeza para la sociedad, para la especie o para el mismo planeta.

El mejor sistema educativo es el que logra que los estudiantes vayan más allá y mejoren sus resultados, individualizando y flexibilizando el currículum que se promueve. Es decir, hacer realidad una propuesta educativa basada en el concepto vygostkiano de capacidad y de potencial.

niño leyendo en una hamaca

Esto no quiere decir que debamos dejar de emocionarnos con el deporte. Seríamos necios si no entendiéramos que, más allá de su componente lúdico, es una fuente de juego y un contexto perfectamente valido para la formación de valores. Un buen equipo no lo sería si sus componentes no entendiesen la importancia de la cooperación, si en la práctica no pusiesen en marcha el principio gestáltico de que el todo es mucho más que la suma de las partes.

Es un milagro que la educación sobreviva a nuestro sistema educativo

La educación, tal y como se plantea en términos de recursos y de concepto, es hoy en día deficitaria a lo largo y ancho de nuestro planeta. Einstein, uno de los mayores genios de la historia, afirmó que es un milagro que la curiosidad humana sobreviva a la educación reglada.

Estaremos de acuerdo en que algo falla y ese algo no es solo de ahora. ¿Por qué, si no, un niño de 4 años hace más de 100 preguntas al día y un niño de 10 comienza solo a preocuparse por las respuestas de los exámenes? Se responde fácil, pues como sociedad estamos cortando las alas a nuestros niños. Y eso no solo se hace en la escuela.

Porque si el niño no puede aprender por el camino generalista que se ha trazado para él y para el resto de los niños se su edad, entonces se le debe enseñar por el camino por el que el niño aprenderá, por el camino hacia el que señalan sus capacidades. Porque, al fin y al cabo, se trata principalmente de darnos cuenta de que el verdadero derecho no es el de ser iguales, sino el de ser diferentes y ser tratados como tal, empezando por la educación. 

  • Tomado de: https://lamenteesmaravillosa.com/ojala-algun-dia-la-educacion-despierte-la-misma-pasion-futbol/?utm_medium=post&utm_source=website&utm_campaign=popular
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The Racist Killing Machine in the Age of Anti-Politics

Por: Henry A. Giroux

The killing machine has become spectacularized, endlessly looped through the mainstream cultural apparatuses both as a way to increase ratings and as an unconscious testimony to the ruthlessness of the violence waged by a racist state. Once again, Americans and the rest of the world are witness to a brutal killing machine, a form of domestic terrorism, responsible for the deaths of Philando Castile and Alton Sterling who were shot point blank by white policemen who follow the script of a racist policy of disposability that suggests that black lives not only do not matter, but that black people can be killed with impunity since the police in the United States are rarely held accountable for such crimes.

In the Castile case, the police fired into the car with a child in the back seat–a point rarely mentioned in the mainstream press. At the same time, the power of violence as a tool for expending rage and addressing deeply felt injustices has resulted in a young black man mimicking the tools of state violence by deliberately killing five police officers and wounding seven others in Dallas, Texas. This is a horrendous and despicable act of violence but it must be understood in a system in which violence is disproportionately waged against poor blacks, immigrants, Muslims, and others who are now defined as excess and pathologized as disposable. The killings in Dallas speak to a brutal mindset and culture of mistrust and fear in which violence has become the only legitimate form of mediation

In the increasingly violent landscape of anti-politics, mediation disappears, dissent is squelched, repression operates with impunity, the ethical imagination withers, and the power of representation is on the side of spectacularized state violence. Violence both at the level of the state and in the hands of everyday citizens has become a substitute for genuine forms of agency, citizenship, and mutually informed dialogue and community interaction.

Etienne Balibar has pointed out that “as citizenship is emptied of its content,”[i] the right to be represented is ceded to the financial elite and the institutions of repression or what Althusser once called the “repressive state apparatuses.” Under such circumstances, politics is replaced by a form of “antipolitics” in which the representative and repressive machineries of the state combine to objectify, dehumanize, and humiliate through racial profiling, eliminate crucial social provisions, transform poor black neighborhoods into war zones, militarize the police, undermine the system of justice, and all too willingly use violence to both to punish blacks and to signal to them that any form of dissent can cost them their lives. But such apparatuses do more, they willfully exclude and repress the historical memories of racial violence waged by both the police and other racist institutions.[ii] They have no choice since such histories point to the deeply embedded structural nature of such violence as a reproach to the bad cops theory of racist violence.

What we are observing is not simply the overt face of a militarized police culture, the lack of community policing, deeply entrenched anti-democratic tendencies, or the toxic consequences of a culture of violence that saturates every day life. We are in a new historical era, one that is marked a culture of lawlessness, extreme violence, and disposability, fueled, in part, by a culture of fear, a war on terror, and a deeply overt racist culture that is unapologetic in its disciplinary and exclusionary practices. This deep seated racism is reinforced by a culture of cruelty that is the modus operandi of neoliberal capitalism–a cage culture, a culture of combat, a hyper masculine culture that views killing those most vulnerable as sport, entertainment, and policy.

The United States is in the midst of a crisis of of governance, author­ity, and representation and as historical narratives of injustice and resistance fade there emerges a further crisis of individual and collective agency, along with a crisis of the identity and purpose regarding the very meaning of governance. As democratic public spheres disappear and the state increasing turns to violence to address social problems, lawlessness becomes normalized and violence becomes the only form of mediation. This is fueled by a discourse of objectification, and a race-based culture of pathology, which often finds expression not only in police violence but also in scattered mass shootings and a tsunami of everyday violence in America’s major cities, such as Chicago. Politics has been emptied out, lacking any representative substance, and opens the social landscape to the dangerous forces of right-wing populism and ultra-nationalism, both of which are deeply racist in their ideological discourse and their relationship to those excluded others.

Americans are witnessing not simply the breakdown of democracy but the legitimization of a society in the grips of what might be called a politics of domestic terrorism, a kind of anti-politics that rejects the underlying values of a democracy and is unwilling to reclaim its democratic tendencies while deepening its civic principles. The U.S. is deep into the entrails of an updated authoritarianism and until that is recognized under such circumstances violence will escalate, people of color will be killed, whites will claim they are the real victims, and the discourse of racial objectification will become, as it has, a visible if not embraced signpost of an anti-politics that defines the varied landscapes of power and institutions of everyday life.

The ultimate mark of terrorism both domestic and foreign is a hatred of the other, a certainty that defines dialogue, an ignorance that embraces the power of the mob and the redemptive force of the savior. As America moves dangerously close to embracing such an authoritarian social order and the politicians who endorse it, indiscriminate and intolerable violence will assume a kind of legitimacy that allows people to look away, refuse to recognize their own powerlessness, and align them with a barbarism in the making. All of this bears the weight of a history in which such indifference is easily transformed into the worst forms of state violence. The face of white supremacy and state terrorism, with its long legacy of slavery, lynching, and brutality has become normalized, if not supported by one major political party, a large percentage of the public endorsing Donald Trump, and a corporate and financial elite wedded only to increasing their power and profits. We are in a new historical era that is widening the scope and range of violence-an expansive age of disposability that widens the net of those considered expendable if not dangerous.

Some conservatives such as David Brooks have argued that the collapse of character and the rise of a form of political narcissism are producing deeply troubling forms of authoritarianism.[iii] That analysis is too facile, and ignores the underlying social, economic, and political conditions that concentrate power in very few hands, distribute wealth largely to the upper 1 percent, eliminate social services, and destroy those institutions capable of producing a culture of critique, empathy, and engaged citizenship. The old age of the social contract and social democracy is dead; the economic foundations that once supported large segments of the working class have been destroyed by the forces of globalization; and the promise of a collective ethical imagination has given way to the tawdry self-indulgence and self-interest that drives a consumer and celebrity culture. Not only have too many Americans become prisoners of their own experience, they also  have become passive in the face of state violence, a culture of extreme violence, and a web of mainstream cultural apparatuses that trade in violence as sport and entertainment.

Racism is one register of such violence, but in the age of cell phones and video cameras it has become more visible, and its brutalizing imagery contains the possibility for mobilizing social formations such as the Black Lives Matter Movement to both expose and eliminate its underlying ideologies and structures. At the same time, such blatant acts of racism offer a false sense of community to those being organized around hate and anger, resulting in a blind devotion to false prophets, such as Donald Trump, who trade in fear and despair.

Let’s hope that the current crisis we are witnessing as it appears to unfold daily will transform cries of collective outrage into a social movement that is organized around a call for economic and social justice, one less intent on calling for reforms than for eliminating a neoliberal economic order steeped in corruption, racism, and violence.

Notes.

[i] Etienne Balibar, “Uprisings in Banlieues,” Equaliberty, [Durham: Duke University, 2014] pp. 252

[ii] See, for instance, Jerome H. Skolnick, The Politics of Protest: Task Force on Violent Aspects of Protest and Confrontation of the National Commission on the Causes and Prevention of Violence 2nd Revised edition (New York: NYU Press, 2010). Also see Jonathan Simon,Governing Through Crime: How the War on Crime Transformed American Democracy and Created a Culture of Fear (New York: Oxford University Press, 2009).

[iii] David Brooks, “The Governing Cancer of Our Times,” The New York Times, [February 26, 2016] Online: http://www.nytimes.com/2016/02/26/opinion/the-governing-cancer-of-our-time.html?_r=0

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