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¿Qué está pasando con los profesores en México?

México/08 junio 2016/Autor: Denisse Pérez Antonio/ Fuente: Semana

La periodista mexicana Denisse Pérez explica por qué los docentes mexicanos se levantaron en pie de lucha contra la reforma del presidente Enrique Peña Nieto y la agresividad que se está viviendo en el país centroamericano por las marchas.

La ciudad de Oaxaca es la principal impulsora de los movimientos magisteriales en México. El radicalismo del sindicato de maestros no solo lleva a los niños a mantenerse fuera de las aulas, sino a fomentar la violencia,  la desinformación y sobre todo el descontento generalizado de la sociedad.

Al sur de México se vive un clima de inestabilidad social, un panorama que ubica a los profesores del nivel básico a mantenerse en paro y ocupar las principales calles de la ciudad, bloquear y marchar en las diversas ciudades del estado y a gritar consignas en contra de la Reforma Educativa, los profesores en defensa de su lucha se convierten en vándalos que arremeten contra quien se interponga en su movimiento.

Los problemas del gobierno estatal con el magisterio oaxaqueño no son nuevos, algunos especialistas comentan que desde el año 2006 nada ha sido igual para Oaxaca, ya que en ese año, el gobernador en turno Ulises Ruíz aplicó el yugo de la fuerza pública para replegar del centro histórico a cientos de profesores, quienes en demanda mantenían el aumento salarial y mejores condiciones de trabajo, situación que los llevó a estar en paro laboral por más de 11 meses.

Diez años después, el conflicto central es la aprobación de la Reforma Educativa, definida por el sector magisterial como inquisitiva, fuera de la realidad y sobre todo una manera de reprimir el movimiento laboral.

Pero, ¿Por qué la negativa de los maestros en la reforma? Las respuestas son múltiples e históricas. Por muchos años, la Sección 22 ha mantenido concentrado a la fuerza laboral más importante de Oaxaca y México, lo que ha llevado a destapes de corrupción como la venta de plazas, sueldos millonarios de sus representantes y a llevar la bandera de la educación como principal motor de cambio, tema que solo se ha quedado en el limbo, ya que Oaxaca ocupa el segundo lugar en rezago educativo.

Esto a pesar que los profesores son los principales empleados del sistema con un aproximado del millón de docentes, sumando los 17 beneficios económicos, desde estímulos por servicio hasta bonos sexenales.

El secretario de Educación Pública Federal Aurelio Nuño, en diversas declaraciones ha manifestado los objetivos: quitar lo político, es decir, dejar el viejo sistema donde lo sindicatos son los promotores de inestabilidad; calidad educativa, ello dotando de autonomía a las escuelas y promover horarios completos en las escuelas y por supuesto profesores más capacitados, evaluados y actualizados en las tendencias educativas.

La implementación de la reforma les quita poder, así de simple. Los maestros en Oaxaca no se quieren capacitar, temen perder el empleo por no estar al nivel que se le requiere, este tal vez es el motor de muchos docentes que salen a las calles a pelear por su puesto de trabajo.

La capacitación es obligatoria y según autoridades nadie perderá su empleo a menos que acumulen más de cuatro faltas fuera del aula, cosa que ya sucedió con mil 379 empleados.

Lo más reciente tiene hasta al momento a la ciudad sitiada. La plancha del Zócalo capitalino y que por cierto es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO se encuentra llena de pancartas, lonas, casas de campaña, torres de basura, malos olores y, recientemente incorporada, la delincuencia.

El panorama no solo muestra un contexto inestable sino una lucha de poderes entre el gobierno y el magisterio. Desde hace algunos meses, esta ciudad se ha mantenido ocupada por la policía federal con la llamada Gendarmería que vigila los movimientos de los manifestantes y resguarda la capital desde helicópteros.

Las marchas son diarias, los bloqueos son la nota diaria, las pintas a monumentos históricos y la violencia el factor común.

Esto sin contar la amenaza que los docentes han enviado a los reporteros y fotógrafos que cubren la fuente, señalándolos como “infiltrados del gobierno”. La estrategia es parar cualquier información, por eso usan los golpes, la intimidación y el saqueo del equipo de trabajo.

La última estrategia que los docentes están realizando es llevar a los padres, madres, alumnos y demás sectores a las marchas. Esto lo han logrado con la desinformación diciéndoles a los padres de familia que la educación se privatizará, asunto que la reforma no establece, según el artículo tercero de la constitución.

A este movimiento lo rodean los mitos que se generan por no informarse: los maestros serán evaluados por medio de un instituto que se creará para ese fin, tienen tres oportunidades para aprobar o en su caso se les consignará a otras actividades, pero no serán despedidos ya que tienen derechos laborales que los amparan, pero lo que si se está haciendo es el despido por más de tres faltas injustificadas.

El movimiento magisterial de Oaxaca tiene muchos matices, desinformación y lucha de poderes, inestabilidad social y radicalismo, pero lo último a considerar son los miles de niños que se encuentran en penúltimo lugar educativo y con rezagos sociales parecidos a los de África.

Fuente:

http://www.semana.com/educacion/articulo/mexico-protestas-de-profesores-en-mexico/476847

 

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¿Cuánto y cómo ha avanzado la reforma educacional?

Chile/06 junion 2016/ Autor: José Joaquín Brunner/Fuente: El Mercurio

«Ni los éxitos proclamados por la reforma educacional son tales, encontrándose pendiente aún la implementación de casi todas las iniciativas, ni las expectativas sembradas -entre utópicas e ingenuas- podrían satisfacerse….».

Nuestro debate sobre políticas educacionales sufre de una progresiva distorsión. Por un lado, el Mineduc proclama como éxitos de la reforma cosas tales como: «Se terminó la educación de mercado», «pasó a ser un bien público», «la educación ha dejado de gravitar en torno al dinero» o «la ley establecerá un sistema de educación superior inclusivo, pertinente y de calidad». Por otro lado, la autoridad declara que el sistema escolar estaría enfilado hacia un nuevo rumbo, dirigido hacia una mayor igualdad en la sociedad chilena.

En ambos lados, hay un conjunto de mistificaciones que conviene aclarar.

Por lo pronto, hasta ahora los avances de la reforma son leyes aprobadas o proyectos en tramitación o preparación. La Presidenta así lo reconoce. Dijo el 21 de mayo: «La tarea principal para los próximos años es implementar esta gran reforma educacional: pasar de las leyes a las acciones concretas que impactan positivamente en las familias». Es decir, sabe que las reformas no existen ni producen efectos antes de haberse aplicado. Allí reside la diferencia entre un cambio de papel y uno de verdad.

En esto debemos aprender de los estudios llevados a cabo por la OCDE.

Por ejemplo, insisten que una implementación efectiva supone aumentar las capacidades en la base, a nivel de aulas y colegios. Recomiendan contar con directores que sean verdaderos líderes pedagógicos capaces de «dar vuelta» colegios fallidos. Subrayan la necesidad de crear o fortalecer comunidades profesionales que puedan llevar las innovaciones hasta el interior de las salas de clase. Asimismo, se recomienda evitar iniciativas que desestabilicen a los colegios o que desconozcan el contexto dentro del cual se desenvuelven.

La mayoría de los proyectos de reforma impulsados por la administración Bachelet en este sector no ha considerado estas elementales lecciones. Su diseño fue improvisado, no se incluyeron dispositivos de evaluación, se puso énfasis solo en los aspectos legislativos, se dejó a un lado la articulación de acuerdos, se pasó por alto el conocimiento existente y se hostilizó a los sostenedores, las comunidades escolares y las instituciones de educación superior.

La sala de clase, las prácticas pedagógicas, la calidad de los aprendizajes, el cierre de brechas sociales, una mayor equidad, la capacitación de los docentes en ejercicio, una educación superior dinámica y vinculada con el desarrollo del país y las regiones, todo eso se halla lejos del corazón de la reforma.

Con todo, las principales mistificaciones se ubican en otro lado: el del (supuesto) poder que se atribuye a la educación para producir -como una nueva «mano invisible»- una sociedad más equitativa, movilidad social, igualdad de estatus y una mejor distribución del ingreso.

Originalmente, esta tesis fue planteada por la teoría del capital humano y acompañó a la visión neoliberal del mundo. Se postuló (y creyó) que la educación contribuía significativamente a todos esos fines sociales. Además, a crear empleo, aumentar la productividad, ensanchar el emprendimiento, facilitar la difusión de innovaciones tecnológicas e incrementar la competitividad de las empresas y la economía nacional.

Tan expectante tesis llegó a ser adoptada de manera casi uniforme, e igualmente acrítica, por economistas convencionales, organismos internacionales y fervorosos creyentes en el mejoramiento automático de las oportunidades de vida.

Por el contrario, la sociología, más realista -y más escéptica también cuando no se deja llevar por los vientos de alguna utopía- postula que la educación, entregada a los mecanismos espontáneos de transmisión de la familia, la escuela y la sociedad, termina reproduciendo las desigualdades de la cuna y sirviendo como un dispositivo de selección, clasificación, estratificación y jerarquización de las personas. No osaría, por lo mismo, prometer la igualdad en la tierra o la movilidad ascendente hacia el cielo. Pues sabe -desde hace más de un siglo- que para emparejar oportunidades, compensar diferencias, reconocer méritos y cerrar brechas de aprendizaje y bienestar, la educación necesita domesticarse, civilizarse, cultivarse y transformarse.

La distorsión óptica bajo la que hemos vivido estos últimos años se genera por ese enfoque economicista y por la idea de que las reformas impulsadas por la actual administración estarían operando como un interruptor de la reproducción educacional de las desigualdades.

Para llegar a ese punto habríamos requerido un programa de reformas muy distinto. Debimos partir por la gestión, el liderazgo y la profesionalización docente de los colegios subvencionados que atienden a los niños y jóvenes que no alcanzan el umbral mínimo de habilidades en los dominios cognitivos centrales. Esas escuelas deberían tener, adicionalmente, menos alumnos por profesor, redes de apoyo para sus docentes y estudiantes (de salud, psicológica, de orientación vocacional, asistencia social, etc.), y un currículum reforzado para ofrecer una formación humana más completa (física, ciudadana, de medios y redes, para el consumo, la convivencia y la autorregulación personal). Por último, debimos atender prioritariamente las carencias de los hogares de esos alumnos, pues allí comienza a gestarse la brecha de oportunidades que luego se va ensanchando a lo largo de la vida.

En fin, ni los éxitos proclamados por la reforma educacional son tales, encontrándose pendiente aún la implementación de casi todas las iniciativas, ni las expectativas sembradas -entre utópicas e ingenuas- podrían satisfacerse.

Para retomar la senda del esfuerzo compartido, necesitaríamos liberarnos primero de estas ilusiones y enseguida enfrentar los verdaderos retos.

Cómo tuvo que ser la sorpresa de 300 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Georgia (EE UU) al conocer que una de sus profesoras era una máquina. Ocurrió hace tres semanas, cuando, tras más de seis meses atendiendo a un curso online de desarrollo tecnológico, supieron que la tutora que les asistía a través de la pantalla, llamada Jill Watson, no era más que un programa informático del superordenador Watson, desarrollado por la compañía IBM. “Es una prueba más de las capacidades que están adquiriendo los sistemas cognitivos. Si tras tantos meses dando clases con la herramienta, no supieron que Jill Watson era una máquina, es que las posibilidades de estos avances tecnológicos son enormes”, explica el director de soluciones cognitivas de IBM para España, Javier González.

Jill Watson estaba diseñada para solventar todas las dudas posibles acerca del curso, además de responder con expresiones coloquiales dependiendo del tipo de consulta de los estudiantes. Pero más allá de esta anecdótica prueba, lo que parece confirmarse es la tendencia de la entrada de todas estas herramientas en los sistemas docentes. “Siempre con la intención de mejorarlos, para que sean mucho más eficientes”, recalca González, que añade cómo estos avances tienen mucho más potencial de crecimiento en el ámbito educativo que en otros. Al menos de momento.

“En la educación tiene mucha importancia la interacción entre los humanos”, prosigue González. Por eso, la inteligencia artificial, por un lado, que intenta asemejar el comportamiento humano en una máquina; y por el otro los sistemas cognitivos, que tratan de ir mucho más allá de la mentalidad humana, tienen múltiples posibilidades.

Una de ellas es conseguir entender el lenguaje a la perfección. Tanto oral como escrito. “Estas herramientas pueden utilizarse, por lo tanto, para corregir los ejercicios y los exámenes de los estudiantes, incluso los que no sean de tipo test o de respuestas cortas, permitiendo a los alumnos expresarse como mejor consideren”, explica el científico e investigador en el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, Pere Garcia. Sin embargo, no todo se reduce al momento de la evaluación. “La verdadera revolución de estos métodos es que identifican cómo se debe trabajar con cada estudiante”, comenta el directivo de IBM.

La inteligencia artificial y, sobre todo, los sistemas cognitivos, tienen muchísimo más alcance en la transmisión de conocimiento y de contenido. “Cada alumno es un mundo, y gracias a la tecnología, cada estudiante puede tener su propio profesor, sus propios libros de texto y unos itinerarios totalmente personalizados”, recalca el investigador del CSIC. El resultado no es más que una educación adaptada de forma milimétrica a las necesidades y los objetivos de cada uno. “Aplicando los algoritmos adecuados, se pueden desarrollar herramientas que se ajusten a cada objetivo”, explica Garcia. Así, por ejemplo, la máquina dicta a cada estudiante un ejercicio u otro dependiendo de sus capacidades, “para que los más avanzados no se estanquen, y aquellos a los que más les cuesta vayan evolucionando”, señala.

De la misma forma que se pueden desarrollar libros de texto inteligentes para que cada estudiante avance en sus contenidos a su ritmo, o modificar el itinerario de un curso en función de cada uno de los matriculados y de sus necesidades, “ya que hoy en día los cursos suelen tener sus contenidos totalmente cerrados”, añade Garcia.

Se trata de democratizar la educación, ya que estas herramientas, al fin y al cabo, frenan muchas de las trabas del sistema educativo. “Cualquier profesor, a grandes rasgos, es capaz de llevar a cabo cualquier tarea. Pero en la docencia, el factor tiempo o el volumen de alumnos determinan todos los resultados”, afirma Javier González. De la misma forma que las aspiraciones profesionales dentro de un aula no tienen que ser las mismas.

La inteligencia artificial y el resto de herramientas, sin embargo, no amenazan la función del profesor. Más bien, la fortalecen. Garcia insiste en que no todo puede sustituirse por máquinas y robots. Por su parte, González recalca que mientras los docentes dejen de tener tanto peso en la transmisión del conocimiento, comenzarán a ganar más importancia en la experiencia educativa, convirtiéndose su figura en un auténtico facilitador que saca lo mejor de cada uno de sus alumnos. “Con estas herramientas, el profesor tiene el control de su aula, dirige teniendo más información y puede sacar el máximo rendimiento”, señala Garcia.

Un cambio de paradigma

El profesional del siglo XXI debe ser una mezcla de persona y de ordenador. Así lo cree, al menos, el filósofo, escritor y pedagogo, José Antonio Marina. Sin embargo, todos estos cambios, que también afectan al mundo de la educación, no tienen que ser percibidos con ningún miedo. “Simplemente, nos enfrentamos a un cambio de los ecosistemas de aprendizaje, en los que habrá que redefinir las escuelas, sumar a ellas todos los agentes que participarán en el proceso educativo y modificar las funciones del profesorado”, explica Marina. Una figura que, en su opinión, continuará siendo necesaria.

La inmersión de la inteligencia artificial en el ámbito docente, además de democratizar la educación si su gestión es correcta, también servirá para adaptar a los estudiantes a las necesidades del futuro. La entrada de la robótica y de otras máquinas y herramientas tecnológicas en el mundo de la empresa es ya una realidad, y cuanto antes se empiece a normalizar la relación directa con todos estos elementos, más satisfactoria será su acogida en el futuro.

Fuente:

http://www.elmercurio.com/blogs/2016/06/05/42313/Cuanto-y-como-ha-avanzado-la-reforma-educacional.aspx

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Red- Evolución en las salas de clases

Chile/08 junio 2016/ Autor: Marcela Momberg/ Fuente: MarcelaMomberg

Desde hace años escucho a los docentes quejarse amargamente de la falta de interés de los alumnos, desconcentrados, desmotivados, pegados al celular, hiperconectados a la tecnología y absolutamente desconectados de la labor escolar.

Lo divertido es que si escuchamos a los alumnos, suelen quejarse de la misma manera, aburridos, descorazonados, simplemente cumplen con lo mínimo, si pueden copy/pastear lo hacen con naturalidad, la estadía en el aula es un simple trámite que hay que cumplir.

¿En que momento, los caminos del docente aula y del alumno, tomaron rutas distintas?

Desde que la Internet ingreso a las vidas de los niños y jóvenes.

La era Digital transformó sus vidas, les demostró que el camino largo que sus padres y abuelos tomaron no es el único, que si son oportunistas, pueden crear sus propios caminos en el corto plazo y ser exitosos en lo que hacen.

¿Para que aprender lo que esta en Google? repiten a cada rato. ¿Qué sentido tienen aprender kilos de contenidos, si no los van a utilizar en el futuro?

La Educación tradicional se quedó en el siglo XIX y los alumnos viven en el siglo XXI.

Paradójicamente, creemos que podemos reformar el aprendizaje sin reconocer que los niños piensan, crean, investigan, se comunican, aprenden, colaboran de una manera diametralmente diferente.

Hace años,trabajo con profesores y alumnos, creando nuevas rutas de comunicación, acercando la experiencia adulta a la fuerza innovadora de los jóvenes.

Siempre con máximas que acompañan al aprendizaje digital.

  • Cada alumno es un Universo único e irrepetible, que merece y necesita un espacio para desarrollar sus habilidades y competencias naturales.
  • Los profesores dejaron el espacio del que “dicta cátedra” para convertirse en “uno entre iguales”, un coaching que guia y acompaña.
  • Los alumnos son lideres de su aprendizaje, colaboradores y co creadores.
  • No existen evaluaciones estandarizadas, ni únicas. Existen baterías de posibilidades, adecuadas a las competencias individuales de cada uno de los habitantes del aula.
  • La motivación y trabajo colaborativo son esenciales, de tal manera que la comunidad educativa compuesta por padres, alumnos, profesores trabajan con derechos y deberes, donde cada uno asume su rol y protagonismo.

Finlandia, líder indiscutido de la Educación lo entendió hace rato y partió un nuevo rediseño de su sistema educativo, bajo las siguientes reflexiones.:

“Realmente necesitamos un replanteamiento de la educación y un rediseño de nuestro sistema, por lo que prepara a nuestros hijos para el futuro con las habilidades que se necesitan para hoy y mañana”

“Hay escuelas que enseñan en la manera antigua, que era de beneficio en los inicios de la década de 1900 – pero las necesidades no son las mismas y necesitamos algo apto para el siglo 21″.

Fuente:

https://marcelamomberg.wordpress.com/2015/03/21/

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Se debe proteger a la mujer que denuncia y a los niños que viven con un violento

Argentina/08 junio 2016/Autor:Silvina Heguy/ Fuente: El Clarín

Diálogos a fondo. Caroline Andrew, politóloga.

Para combatir la violencia de género se debe realizar un gran número de acciones a la vez, donde es central la educación, explica la canadiense, experta en inclusión.

La ciudad como escenario de violencia y desigualdad, pero también como uno de posible inclusión. Con propuestas para discutir esta segunda opción llegó a Buenos Aires Caroline Andrew, directora del Centro sobre Gobernanza de la Facultad de Estudios Políticos de la Universidad de Ottawa. Con años en investigaciones en cuestiones de género pone el foco en las soluciones desde las esferas gubernamentales, universitarias y de la sociedad civil desde Canadá, un país que estrena un nuevo gobierno que marca un cambio de rumbo en las políticas de género. Con un esquema novedoso y con mucho de sentido común, Andrew propone acciones específicas para transformar los centros urbanos. En camino a las Jornadas sobre Empoderamiento de la Mujer y Liderazgo – Compartiendo Agendas Canadá-Argentina en la Universidad Nacional de Rosario y la embajada de su país, aseguró a Clarín que el momento a nivel mundial representaba una instancia interesante para analizar estrategias conjuntas entre distintos sectores de la sociedad y el Estado porque “los derechos de la mujer necesitan de acciones concretas con financiamientos efectivos”.

-¿Por dónde se debería empezar para llegar a una ciudad inclusiva?

-Por varios lugares. Hay diferentes formas de entrar a estos temas y construir una agenda para que la ciudad se vuelva inclusiva: un punto central es que la sociedad civil se implique. El gobierno debe ver a la sociedad civil como un sector que puede aportar soluciones y no generar problemas. El tema es que cada sector tiene su propia agenda. Es el Estado quien coordina las agendas de todos para lograr una única.   Uno de los grandes problemas en los centros urbanos de América Latina es la violencia de género.

-Usted que ha analizado el tema, ¿cuáles cree que son las estrategias efectivas para detenerla?

-En Canadá también es un grave problema. Hubo innumerables denuncias en las universidades. Incluso es uno de los temas sobre el que habló en su presentación el nuevo primer ministro Justin Trudeau al anunciar cuáles serían las prioridades de su gobierno en tema mujer: igualdad de salario, el segundo las guarderías y no menos importante, la violencia de género. En mi país probablemente uno de los problemas más graves e invisibilizados es la violencia contra la mujer de los pueblos originarios, hay unas 2.000 desaparecidas o muertas, que no se sabe bien qué pasó. El anterior gobierno federal dijo que no iban a hacer una investigación sobre ese tema y el nuevo dijo que obviamente lo harían. Hay un cambio de 180 grados con respecto a esto y es una estrategia válida.

-Pero, ¿cuáles serían concretamente más allá de los anuncios?

-La nueva ministra de Justicia es aborigen y conoce perfectamente este tema. El problema es grave porque la policía está involucrada con su mal comportamiento. El Ministerio de la mujer va a tener más presupuesto, es un tema vital que esto suceda para tener realmente políticas públicas que puedan llevarse a cabo y que no caigan en meros anuncios. Otro cambio es que ahora el Ministerio de la mujer podrá hacer campañas por los derechos de la mujer, antes no estaba contemplada la posibilidad.

–Además del financiamiento de políticas públicas, ¿cómo se comienza a cambiar culturalmente a una sociedad que permite la violencia contra la mujer?

–Es el punto más complejo de toda esta cuestión. Se debe hacer un gran número de acciones a la vez. Sobre todo en educación y con programas para los menores víctimas de la violencia. A ellos se los debe ayudar inmediatamente. Además de trabajar en los diferentes niveles de educación. Funcionan bien las campañas publicitarias. Se debe proteger a la mujer que denuncia, a los niños que viven con un violento, implementar campañas en las escuelas y fomentar programas universitarios para investigar el tema.

-En una ciudad poco inclusiva, los inmigrantes son parte de los excluidos, ¿cómo se pueden aplicar medidas para impedir estas situaciones?

-Cuando hablamos de diversidad siempre se tiene en cuenta a las mujeres y también a los inmigrantes. Y las mujeres inmigrantes constituyen uno de los grupos más vulnerables en cualquier centro urbano. Tienen grandes dificultades, incluso cuando poseen un alto nivel de educación, porque a pesar de eso no consiguen trabajo. En Canadá se dan muchos casos de este tipo. Tampoco encuentran guarderías y escuelas para sus hijos. A partir de la crisis de refugiados este problema también se da en Europa y en los países receptores. Uno de los programas que funciona con buenos resultados es uno que se llama “Una ciudad para todas las mujeres”. Está destinado a inmigrantes que no encontraron una inserción laboral en lo que se formaron. La ciudad de Ottawa no sólo da material informativo para ellas si no que también se comprometió a ofrecerles pasantías de seis meses para que logren una experiencia de trabajo canadiense. Eso les permite entender la lógica del mercado laboral local y, al mismo tiempo, dan un paso hacia adelante, logran además ser recomendadas con una carta de referencia. Es un programa pequeño, efectivo y fácil de copiar.

Fuente:

http://www.clarin.com/opinion/proteger-denuncia-ninos-viven-violento_0_1559844391.html

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¿Educación para todos?

España/08 junio 2016/ Autor: Sonia Sierra/Fuente: Economía Digital

En los países desarrollados de nuestro entorno, las diferentes fuerzas políticas consensuan acuerdos para no cambiar el sistema educativo cada legislatura lo que aporta la estabilidad necesaria para mantener lo que funciona y cambiar lo que sea susceptible de mejora.

En España, sin embargo, tenemos la educación como arma ideológica arrojadiza y los partidos que se han alternado el poder hasta ahora, lejos de llegar a un acuerdo en el que la mayoría se pueda sentir cómodo, imponen su modelo en cuanto llegan al poder e intentan derogar el anterior.

El resultado de esto es bien conocido: cifras de fracaso y abandono escolar temprano por encima de la media europea en la mayoría de las CCAA, comunidad educativa en pie de guerra constantemente y profesores que tienen que gastar gran parte de su energía en adaptarse a los cambios constantes del sistema. Por eso es tan importante lograr un Pacto Nacional por la Educación que dé estabilidad a toda una generación.

En España, el presupuesto en Educación está por debajo de la media europea y este aspecto, pese ser muy importante, no es el único que explica  el fracaso de nuestro sistema educativo.

Para empezar, cualquier modelo educativo de éxito considera clave la figura del profesor. Para ello se necesita una buena formación inicial y continuada y la valoración social de esta profesión y nada de esto sucede en nuestro país. Es por eso que necesitamos el equivalente al MIR para la formación del profesorado, con prácticas remuneradas para que los nuevos docentes entren en las aulas con la preparación necesaria.

Otro de los aspectos importantes que fallan en nuestro sistema educativo es la falta de equidad. Todos los estudios al respecto nos muestran que la situación socioeconómica de las familias es el factor determinante en el éxito o fracaso escolar. Este se comienza a detectar ya en la Educación Inicial y es precisamente ahí cuando se tiene que empezar a actuar.

Cuando un alumno se empieza a quedar atrás, se ha de iniciar un acompañamiento para que pueda seguir el ritmo de sus compañeros. Si no lo hacemos, ese alumno irá sumando retrasos y eso hará muy difícil que pueda seguir el ritmo escolar.

Por ese motivo, se necesitan más profesores de apoyo para ayudar a aquellos que más lo necesitan y ha de ser el sistema el que los proporcione de forma gratuita porque si no, las familias que no puedan hacerse cargo dejarán a sus hijos en desventaja frente a las que si puedan y la escuela debe de ofrecer igualdad de oportunidades a todo el mundo si de verdad queremos construir una sociedad justa.

Otro de los aspectos que dificulta la igualdad de oportunidades de nuestro sistema educativo es el exceso de deberes. Los informes tanto de la OCDE como de la OMS nos alertan sobre el exceso de tareas extraescolares en nuestro país y la poca efectividad de las mismas. Mientras que en Finlandia tienen una media de 2,8 horas de deberes a la semana y Corea del sur 2,9 –por citar dos países con excelentes resultados en PISA-, en España tenemos 6,5.

El exceso de deberes van en contra de la equidad porque las familias de nivel socioeconómico medio y alto pueden ayudar a sus hijos a hacerlo mientras que las familias con un nivel más bajo, no, lo que tiene como resultado una mayor diferencia en la brecha entre clases sociales. Eso sin contar que también perjudica la salud de los pequeños y la conciliación familiar.

Y, finalmente, tenemos el tema del acceso a los libros de texto. Cada septiembre, las familias se deben enfrentar al enorme coste de los libros de texto. Muchas familias no pueden hacerse cargo del gasto que supone unos 300 euros por hijo lo que tiene como resultado que muchos alumnos empiezan el curso sin el material adecuado, lo cual resulta especialmente perjudicial para el rendimiento académico. Además, esto provoca diferencias entre comunidades autónomas pues ya hay algunas que contemplan el uso de libros socializados y otras, no.

Es imprescindible que todos los niños, hayan nacido donde hayan nacido, tengan las mismas posibilidades de acceso a los estudios. No podemos seguir permitiendo que en España suceda que casi la mitad de los universitarios provengan de clase alta porque el talento no entiende de clases sociales y debemos fomentarlo allá donde esté.

Las personas que creemos en la educación como elemento transformador clave de nuestra sociedad hemos de apostar por una mayor inversión, una mejor formación y consideración del profesorado y por la equidad del sistema educativo para garantizar la igualdad de oportunidades. Nos jugamos nuestro presente y nuestro futuro.

Fuente noticias:

http://www.economiadigital.es/es/notices/2016/06/-educacion-para-todos-84221.php

Fuente imagen:

http://interculturalidadenlaeducacininfantil.blogspot.com/2010/11/fichas-interculturales-para-colorear.html

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‘Hiperactividad’: soluciones originales

México/  o4 de Junio de 2016/Quadratín

Por: Gonzalo López Menéndez

Gillian Lynne, nació en Inglaterra hace 90 años, cuando estaba en el colegio sus padres recibieron cartas que advertían de la indisciplina que su hija mostraba en clase. Preocupados por la situación decidieron llevarla a un psicólogo para tratar que fuese como los demás niños y niñas de su clase. Tras observar a Gillian, sugirió a sus padres que la inscribieran en una escuela de danza. No tenía problemas de atención, sino que necesitaba llegar al aprendizaje de otra manera. Llegó a ser coreógrafa de éxito con obras como “Cats” o “El fantasma de la ópera”.
“La creatividad no es una cualidad de la que estén dotados particularmente los artistas, sino una actitud que puede poseer cada persona”. Así entendía la creatividad el psicoanalista y filósofo Erich Fromm. De niños no tenemos miedo a equivocarnos, no estigmatizamos el error, pero si lo hacemos corremos el riesgo de perder la creatividad. Así como Gillian encontró su creatividad todos podemos hacerlo. Todos los niños nacen artistas, lo difícil es seguir siéndolo a medida que creces decía Picasso.
Gillian se enfrentó a este problema y pudo disfrutar de otra educación y librarse de unos “síntomas” que en la actualidad se habrían achacado al TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Necesitamos descubrir cuál es nuestro talento y desengrasar las bisagras de la imaginación. Ken Robinson fue uno de los primeros en alzar la voz contra un sistema educativo. Este sistema coarta la imaginación, se esperan determinadas respuestas a preguntas establecidas.
“Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo”, afirma la catedrática Petra María Pérez.
Los sistemas educativos son el reflejo de una educación de otro siglo, en el que se iba a la escuela para conseguir un trabajo. Por eso se encuentran jerarquizados, las matemáticas y los idiomas predominan sobre las humanidades o las artes. Seguimos una programación que nos dicta qué hacer y cómo hacerlo; el sistema educativo asocia el éxito a sacar buenas notas en lugar de trabajar la creatividad y a una educación en la totalidad de nuestro ser. Pero luego nuestros referentes son personas que destacaron por ser diferentes, innovadores, fueron creativos.

Todos tenemos dos hemisferios cerebrales, pero la mayoría emplea uno más que el otro. Por eso un problema matemático en el que predomina el hemisferio izquierdo resulta difícil de comprender para en quien predomina el hemisferio derecho, porque aplican una lógica distinta. Para cualquier problema, ya sea en el carácter escolar, laboral o personal, se necesita combinar ambos hemisferios, el análisis y la intuición. “Si definir es rodear un campo de ideas con una valla de palabras, creatividad sería como un océano de ideas desbordado por un continente de palabras” afirma el catedrático Saturnino de la Torre.

Fuente: https://oaxaca.quadratin.com.mx/hiperactividad-soluciones-originales/

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Artículo: Scientists aren’t superheroes – failure is a valid result

El artículo nos ayuda a desmitificar la representación del científico, o la científica, como un ser infalible, perfecto y siempre obligado a aportar soluciones inequívocas ante cualquier problema planteado. Esta circunstancia, sólo emulable por los superhéroes, es la que nos revela Andrew Gelman como una muy alejada de la realidad cotidiana de quien se enfrenta a investigaciones científicas día a día. De los fallos, también en ciencia, siempre se aprende.

Source: Scientists aren’t superheroes – failure is a valid result Publicado el 8 de junio

The widely reported finding that ‘power poses’ offer a hormonal boost could not be replicated in follow-up studies. Photograph: Alamy

Concern has been growing in the past decade about published scientific claims that other laboratories can’t successfully replicate. Some of these studies are pretty silly – for example, the claim that women’s political preferences change by 20 percentage points depending on the time of the month. Others were potentially useful but didn’t work out, like the one which says that holding your body in a “power pose” gives you a hormonal boost.

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Then there are claims which may have policy relevance, such as the study that says early childhood interventions could increase young adults’ earnings by 40%. The claim came from a longitudinal study which would require at least 20 years to replicate, but, on the basis of statistics alone, we have good reason to be sceptical about the findings.

This replication problem has become a crisis in the sense that researchers, ordinary citizens and policymakers no longer know what or whom to trust. Even the most prestigious scientific journals are publishing papers that fail to replicate and which, in retrospect, are simply ridiculous.

One notorious example is a 2014 paper from the Proceedings of the National Academy of Sciences (Pnas), comparing the damage done by hurricanes with male or female names. The research was based on historical data and so could not be replicated, but featured the same sort of statistical errors that commonly appear in any work that fails the replication test.

And it’s not just journals that get sucked in. Some of our most trusted explainers and interpreters of science have been fooled by work with fatal statistical flaws. Science writer Malcolm Gladwell fell for a mathematician’s claim to be able to predict divorces with 94% accuracy and the Freakonomics team fell for the erroneous claim that beautiful parents are more likely than ordinary-looking parents to have female babies.

Statistical errors are unfortunate but unavoidable. Science is open to all, and we wouldn’t want strict gatekeeping even if it were possible. Speculative (even completely misguided) work can still indirectly advance scientific understanding. The problems come when entire fields are so shaky that outsiders – and even insiders – don’t know what to believe. This is the replication crisis, and we need to do something about it.

The problems come when entire fields are so shaky that outsiders, even insiders, don’t know what to believe

For starters, researchers need to stop making excuses and address attitudes that are getting in the way of progress. By progress, I mean moving towards a future where there are clearer links between research designs, data, analyses, criticisms and replications. The goal is not the elimination of errors, but a system with better feedback, so that dubious claims can be disputed and discussed at the point of publication, not years later when the findings have been used in news articles, TED talks, radio features and beyond.

So what’s getting in the way? Sunk cost fallacy – the error of throwing good money (or, in this case, scientific resources) after bad – certainly plays a role.

An example of this can be found in a recent New York Times op-ed by psychologist Jay Van Bavel, entitled Why Do So Many Studies Fail to Replicate?. Bavel doesn’t dodge the bad news that only 39 percent of the 100 psychological studies used had been successfully replicated – but he moves quickly to the position that the studies failed to replicate because it was difficult to recreate the exact conditions of the original.

Context certainly matters, but we should also be aware that a lot of published work is just noise. It’s always worth considering the possibility that a published finding was real and that it failed to replicate because of changing conditions, but that should not be the default assumption.

It’s natural to want to spare the feelings and reputations of hardworking researchers and it’s horrible to think that there could be hundreds of papers, published in leading journals, that are nothing but dead ends. I can see the appeal in trying to preserve some value in this mountain of published work. A paper can be seriously flawed and fail to replicate but still contain valuable insight. But our starting point has to be that any given finding can be spurious.

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Replications are often controlled, meaning that the researchers have chosen their data selection and analysis rules ahead of time. But published findings are almost always uncontrolled, meaning that researchers have degrees of freedom to come up with statistically significant findings. When a well-publicised study fails to replicate, this is typically consistent with a model in which the first study was merely capitalising on chance.

So how can we do better? As scientists, we have to recognise sunk cost fallacy. We need to be willing to cut our losses and accept when a research programme has not advanced, rather than grasping to explain variations that can easily be understood as mere chance.

Researchers should, of course, feel free to explore speculative routes. But we must also accept that failure is an option.

La imagen destacada es tomada de: http://www.theguardian.com/higher-education-network/2016/jun/08/scientists-arent-superheroes-failure-is-a-valid-result#img-1

Professor Gelman is giving the keynote lecture at the ESRC Research Methods Festival

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