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COVID-19: Indígenas no son prioridad en países de América Latina

COVID-19: Indígenas no son prioridad en países de América Latina

Aunque son unos de los grupos más vulnerables ante la COVID-19, los pueblos originarios no aparecen como una prioridad en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe.

Los países prácticamente no tienen una estrategia de vacunación para esta población y tampoco han asignado un financiamiento considerable para implementarla, revela el portal «Salud con lupa».

Esta lentitud podría ser fatal si se consideran las desventajas en las que viven las comunidades indígenas desde hace muchos años, añade el portal en un reportaje publicado recientemente.

Falsa inclusión

El reportaje analiza la inclusión de los pueblos indígenas en los procesos de vacunación de algunos países de la región, como Brasil, Paraguay, México, Perú, Venezuela y Bolivia.

La conclusión es que prácticamente ninguno ha consolidado estrategias puntuales o asignado un financiamiento extra para mejorar las condiciones de vida de esta población.

Esto, pese a que esa fue una de las recomendaciones emitidas por las Naciones Unidas.

Por otro lado, el informe también ofrece algunos datos interesantes sobre el nivel de vulnerabilidad de la población indígena frente a la COVID-19.

Es el caso de un reporte sanitario en Canadá que reveló que la tasa de contagio entre los pueblos indígenas que habitan en reservas era 187% más alto que el de la población canadiense general.

Hasta el 29 de marzo, sumaban más de 220,000 casos de infección y 55,593 decesos en los grupos indígenas de los 9 países que conforman la cuenca amazónica. Fuente: Red Eclesial Panamazónica

Necesidad de políticas interculturales

Frente a ello, el reportaje resalta la importancia de contar con políticas sanitarias interculturales que tomen en cuentan las características, necesidades y fortalezas de esta población.

Sobre todo, por tratarse de una población que ha vivido en desventaja desde hace muchos años, en términos de desigualdad económica y social, según datos recogidos por el portal.

Dichas políticas, no obstante, deben elaborarse tomando en cuenta a la ciencia: estudios inmunogenéticos, ensayos clínicos y análisis de comorbilidades.

Ello, con el fin de que pueden ayudar a comprender el grado de vulnerabilidad de esta población y establecer estrategias de vacunación más eficaces.

Para leer el reportaje completo de Salud con lupa, solo debe hacer clic aquí.

Fuente: Servindi

 

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Guatemala: Los hijos de la guerra

Los hijos de la guerra

Fuentes: Rebelión

Somos herederos de un sistema violento y deshumanizante del cual ignoramos casi todo.

La gran contradicción de nuestros tiempos es cómo, a pesar de la globalización, el acceso a la información y a los sistemas de comunicación eficientes y accesibles, los pueblos se encierran en la protección de su entorno cotidiano y, de manera progresiva y con profundo escepticismo, van perdiendo la capacidad de reflexión y análisis. Quizá esta es una de las consecuencias de la degradación ética y moral de las organizaciones políticas, pero sobre todo es resultado de las estrategias de inteligencia impuestas desde el extranjero, cuyo objetivo es entorpecer la participación popular en decisiones que le competen y centralizar estas en función de otros intereses.

Desde siglo pasado, la eliminación de líderes carismáticos y comprometidos con el desarrollo de sus pueblos fue ganando impulso en los países latinoamericanos al extremo de cercenar los movimientos populares, abriendo paso a las más crueles dictaduras y obstaculizando cualquier intento de independencia de nuestros países. Al mismo tiempo, y mientras el imperio estadounidense daba un golpe de puño sobre la mesa para imponer sus intereses y los de sus consorcios, los gobernantes corruptos recibían prebendas y se les abrían las bóvedas de los bancos del primer mundo para depositar en ellas la riqueza de los pueblos.

La capacidad ciudadana para intervenir en la toma de decisiones trascendentales, de las cuales depende su presente y su futuro, fue derivando en una peligrosa apatía que permitió el traspaso de bienes públicos hacia grupos empresariales que se enriquecieron de manera grotesca con su explotación. De ese modo, se consolidaron tanto la debilidad de los Estados como el poder de los grupos económicos, favorecidos gracias a su influencia en los ámbitos político y judicial. A partir de ello, todas las políticas públicas se asociaron al nuevo sistema y, bajo la consigna de un nuevo modo de concebir el desarrollo –un neoliberalismo tropicalizado- perdieron terreno la educación, los sistemas de salud pública y las iniciativas de protección del territorio y sus riquezas.

Este nuevo modelo ha intentado apagar –con métodos violentos y también solapados- la chispa de resistencia que todavía brilla en algunos pueblos del continente. Muchos de los gobiernos, instalados en el poder por obra y gracia de los fondos recibidos de quienes se han beneficiado de la corrupción y del crimen organizado, han regido a nuestros países de manera ilegítima aunque legal –gracias a la manipulación legislativa- y han terminado por degradar hasta la idea misma de una democracia real, participativa e incluyente.

Somos hijos de la guerra. De una guerra cruel y solapada que ha condenado a las dos terceras partes de la población de nuestro continente a una miseria injusta, a la desnutrición crónica y a la pérdida de su dignidad humana. Esta masacre lenta y progresiva se ha perpetrado gracias a la eliminación física y moral de los verdaderos líderes populares; de aquellos hombres y mujeres que han puesto el pecho ante las balas y no han retrocedido ante las tácticas de desinformación y desprestigio elaboradas y divulgadas por quienes se han apropiado de nuestras tierras y de nuestras vidas.

Los discursos populistas de las campañas que hoy culminan con elecciones de nuevos líderes en algunos países del continente no han cambiado en más de un siglo: son los cantos de sirena de un sistema deshumanizado cuyo poder se consolida a pasos agigantados, confiado en la certeza de que a la ciudadanía le han quitado todo: el último aliento de esperanza y el último arresto de rebeldía.

@carvasar

Fuente de la Información: https://rebelion.org/los-hijos-de-la-guerra/
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La mirada de Zoom

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 7 de diciembre de 2020 en la revista Real Life.

Por: Autumm Caines

Traducción al español por Nicole Carrillo Capristán.

Las videoconferencias ofrecen una sensación ilusoria de control unilateral sobre las conversaciones.

Desde que la pandemia comenzó, los protocolos aparentemente mundanos de Zoom se han convertido en una parte importante de la vida diaria de muchas personas. Encontrar el enlace correcto, configurar los periféricos, gestionar los fallos y deslizamientos en esta forma de comunicación supuestamente «sincrónica». Al principio, la videoconferencia fue una bendición, una forma en que las cosas podían continuar con una apariencia de normalidad. Pero rápidamente quedó claro que la videoconferencia no es simplemente un sustituto de los encuentros cara a cara. Influye positivamente, es ser asertivos.

Zoom no solamente abrió nuestros hogares a un escrutinio inesperado, sino también nuestros horarios a un flujo de citas durante todo el día, inmediatamente quedó claro cómo es más agotador utilizar Zoom que reunirse físicamente. En el momento de escribir este artículo, el término “fatiga de Zoom” despliega casi 700,000 visitas en Google, de las cuales, la mayoría son listas sobre cómo combatirla. Pero hay otros que tratan de explicarla. Una teoría es que las dificultades en la sincronización debido a la mala conexión pueden causar falsos comienzos e interrupciones, los cuales generan fricción comunicativa y frustración, lo que da como resultado que el mantenimiento de la etiqueta en la conversación sea algo difícil. L.M. Sacasas especula que el cansancio proviene de lidiar con reflejos y proyecciones de nosotros mismos, compensando el trabajo que hacen los cuerpos en el espacio. Zoom nos hace trabajar duro para transmitir y recibir señales sutiles entre nosotros a través del video. Geert Lovink presenta un metaanálisis de las razones propuestas para este suceso, incluyendo lo que él denomina «vértigo de video«, una espiral descendiente que proviene de combinar el trabajo y el entretenimiento en el mismo espacio: necesitas esa video llamada, la hora feliz planeada con amigos para volver a subir tu energía después de tantas llamadas de trabajo, pero estás demasiado agotado de las llamadas de trabajo como para recibir a tus amigos en otra llamada para la hora feliz.

Te observas cuando hablas, mientras te mueves. Eres consciente de ti mismo y te autocorriges en tiempo real.

Pero la fatiga no es la única consecuencia. A medida que Zoom cambia la naturaleza de la relación entre ver y ser visto, también cambia nuestra conciencia de ello: nos hace más conscientes de cómo la visibilidad está mediada por las tecnologías en general. Esto es, llama nuestra atención sobre lo que los teóricos describen como “la mirada”, la cual analiza el poder de las relaciones de mirar y ser visto y cómo estas se consolidan en una forma particular de ver que puede llegar a parecer natural. En este momento, nuestras nuevas condiciones llaman la atención sobre las diferentes dinámicas de poder que entran en juego a medida que las interacciones cara a cara cambian a espacios de video en línea, lo que podríamos llamar “la mirada de Zoom” (aunque, por supuesto, se aplicaría a la telefonía de video en general).  Es fundamental comprender la mirada de Zoom ahora, antes de que se vuelva tan familiar que parezca inmutable, tal como son las cosas ahora.

La maestra de cine, Laura Mulvey teorizó una «mirada masculina» que se estructuraba y reproducía a través de la cinematografía, presumiendo un espectador hetero masculino y representando a las mujeres principalmente como objetos sexuales más que como sujetos. En esta entrevista, Toni Morrison describe cómo rechazó centrar la “mirada blanca” en su ficción: la presunción de una audiencia y la perspectiva blanca como neutra. Si Foucault usó la idea de una «mirada médica» para describir cómo los médicos objetivan los cuerpos de los pacientes para tratarlos, y la mirada «panóptica» para explorar cómo se internaliza la disciplina carcelaria, ¿qué podríamos decir que logra la mirada Zoom? ¿La perspectiva de quién busca naturalizar? ¿La subjetividad de quién se centra y en qué tipo de formas? ¿Qué nos condiciona a ver?

Zoom, como la mayoría de los sistemas de videoconferencia, de manera predefinida te presenta una imagen de ti mismo (asumiendo que le otorgas acceso a la cámara de tu dispositivo). Esto te confronta inmediatamente con tu propia visibilidad; es decir, te ves obligado a verte a ti mismo siendo visto. En cierto sentido, la pantalla se convierte en un espejo, invocando encuentros anteriores con espejos que (según la teoría lacaniana) sientan las bases para que te reconozcas subjetivamente como un objeto para los demás. En una llamada de Zoom, sin embargo, este efecto se magnifica, porque otras personas no son teóricas, sino que están ahí, viendo lo objetivado también. Este yo reflejado persiste, acompañándonos a través de nuestras interacciones a menos que lo descartemos deliberadamente. Te miras a ti mismo mientras hablas, mientras te mueves… Uy, ese mechón de cabello está fuera de lugar. Es consciente de sí mismo y se autocorrige en tiempo real. “¿Mi cara se verá graciosa cuando digo “competencia central?

Este sentido primordial de nuestra visibilidad puede hacernos conscientes de los temas de la auto presentación, abriendo una brecha entre cómo deseamos ser percibidos y cómo sabemos que somos realmente. Puede establecer la idea de un yo «auténtico» o «real» que muestra un yo estratégico o artificial a los demás. Este es un aspecto de la mirada de Zoom: al establecer y normalizar un tipo de auto vigilancia, la plataforma sistematiza este tipo de alienación.

El ser objetivo del yo, no se detiene con su imagen en vivo que captura la cámara. Estar frente a la cámara convierte el espacio que habitas en un escenario personal y todo lo que aparece en él (incluido con quién compartes el espacio) en accesorios. El entorno que elijas o el entorno en el que te encuentras comunica inevitablemente algo sobre tu identidad; en Zoom, esto probablemente se interpretará como elecciones deliberadas. Incluso si apagas la cámara, tu pequeño cuadrado podría convertirse en una foto de perfil, otra opción.

En todo momento, Zoom asume que deseamos ser objetos persistentes de percepción e invita a la idea de que todo lo relacionado con nuestra apariencia se puede personalizar y controlar. Sus valores predeterminados crean la impresión de que somos libres de elegir cómo nos vemos. Incluso podemos elegir fondos virtuales que amplíen lo que podríamos querer señalar sobre nuestra identidad. Pero esta tecnología está lejos de ser perfecta. A veces, los fondos virtuales en Zoom borraban la piel negra por completo. Es difícil tener el control de cómo te perciben cuando el software hace que tu cabeza sea invisible. Pero incluso cuando la tecnología funciona como se esperaba, no puedes corregir la forma en que los demás te ven. Solo puede exponerte a una interpretación sin fin. Este es otro aspecto de la mirada de Zoom: impone una ilusión de control individual sobre las condiciones de la conversación que en realidad varían de persona a persona, y oculta algunas de las dinámicas interpersonales y los prejuicios que pueden estar en juego.

Algo de esto ocurre en el nivel de la interfaz.  Aunque los productos como Zoom ofrecen muchas opciones sobre cómo nos vemos a nosotros mismos y a los demás: cómo colocamos los cuadrados, cómo se dimensionan, quién está en pantalla completa y quién tiene una miniatura, quién está anclado en la pantalla, quién está destacado, si alguien está visible en absoluto: esto significa que cualquier participante tiene menos control o conciencia de cómo los ven los demás. No necesariamente hay un orden visual compartido en la conversación. En Zoom, la configuración de la reunión por sí sola consta de 68 interruptores de encendido / apagado diferentes, muchos de los cuales, cuando se activan, abren opciones adicionales. Los seminarios web y las opciones de grabación complican aún más las cosas. Todas estas posibilidades pueden ser controladas por titulares de cuentas individuales, lo que significa que cada vez que ingresa a una sesión de Zoom, se enfrenta a una nueva configuración de permisos, que puede basarse en cómo alguien más asigna roles a los participantes.

Zoom asume que deseamos ser objetos persistentes de percepción. Sus valores predeterminados crean la impresión de que somos libres de elegir cómo nos vemos.

Zoom ya permite a los anfitriones controlar qué caras se amplían a tamaño completo o aparecen en la esquina superior izquierda de la cuadrícula de todos. En mayo de 2020, la empresa eliminó la configuración de «activar el sonido de todos» para los anfitriones debido a problemas de privacidad, pero ahora la ha recuperado de cierta forma, pero con un matizado «activar el sonido con consentimiento», que permite a un anfitrión activar el micrófono de un participante individual en cualquier momento, en cualquiera de las reuniones del anfitrión una vez que se les haya dado permiso. Pero este encuadre del consentimiento es problemático, por decir lo menos. ¿Puedes negarte si el anfitrión es tu jefe? ¿Qué pasa si no solo tienen autoridad sobre ti sino también intenciones abusivas? Una próxima actualización promete permitir a los anfitriones establecer unilateralmente una «escena inmersiva» para todos los participantes, esencialmente, un entorno de dibujos animados compartido. Parece que no se menciona el consentimiento o la posibilidad de optar por no participar, pero sus casos de uso de ejemplo incluyen aulas y tribunales, espacios donde las dinámicas de poder están especialmente en juego. Todo esto debilita el control de la cámara, el micrófono y el fondo que de otro modo podrías creer que tienes.

La mirada de Zoom institucionaliza tales dinámicas en formas que pueden ser recientemente oscuras o impactantes. Piensa en el posicionamiento alrededor de una mesa de conferencias con la gerencia siempre a la cabeza: esta dinámica de poder podría recrearse y reforzarse en una escena inmersiva, con la ayuda de un anfitrión que silencia selectivamente los micrófonos individuales y destaca las cámaras para hacer cumplir la agenda. Tales características pueden ocultar quién está concentrado en la reunión y quién puede ocultar su atención a la deriva. Los informes a los que pueden acceder los anfitriones después de las reuniones incluyen el «seguimiento de la atención», que mide si los asistentes se alejaron de la ventana principal de Zoom durante más de 30 segundos. (¡Espero que no hayas necesitado consultar ese correo electrónico con los números de los últimos trimestres!) Agrega capas de inteligencia artificial que puedan rastrear los movimientos oculares y los tiempos de conversación para crear puntuaciones de participación, y quedará claro cuán disciplinaria puede volverse la mirada de Zoom.

Además, no hay forma de saber quién está teniendo una conversación paralela en otro programa o software (con alguien en la reunión, o incluso con alguien dentro o fuera de la organización) o quién podría estar grabando la reunión con un software adicional o una cámara externa. A diferencia de los encuentros cara a cara, puede haber reuniones dentro de reuniones dentro de reuniones. Se desconoce tanto y se ha quitado tanto control personal, que es fácil que las reuniones se sientan incómodas y ansiosas. La mirada de Zoom ejemplifica una paranoia intensificada sobre cómo se administran las conversaciones, quién está prestando atención y quién controlará la documentación de las discusiones que ya no pueden ser extraoficiales.

La dinámica de poder de una conversación es compleja. En la videoconferencia, el software en sí mismo puede asignar relaciones de poder que pueden o no mapear en las relaciones sociales existentes. En última instancia, la mirada de Zoom comprende cómo los programadores del software ven a los usuarios en abstracto, una perspectiva que puede condicionar todas las demás perspectivas posibles dentro de una videoconferencia. El software nos visualiza a través de las decisiones de los programadores sobre qué permitir y restringir, y cuáles son los valores predeterminados. Codifica a quiénes considera la empresa como los principales clientes de su producto al priorizar ciertas formas de observar y normalizar ciertas suposiciones de cómo deben comportarse los usuarios.

Con Zoom, parece claro que los avances tecnológicos están diseñados para entornos de control jerárquico. Quienes lo crearon decidieron diferenciar los permisos entre anfitriones, coanfitriones y participantes. ¿Qué pasaría si las herramientas de videoconferencia funcionaran más como un teléfono en el sentido de que todos los participantes de la llamada tuvieran los mismos permisos? Las grandes plataformas de videoconferencia como Zoom siempre valoran y dan más poder a quienes establecieron la reunión. El diseño de la plataforma parece asumir que esta persona es benevolente y tiene solo las mejores intenciones, pero no hay garantía de eso. La verdad es que el anfitrión es simplemente el cliente (o empleado del cliente) que ha comprado una herramienta para administrar el control que permite el software.

Esto se manifiesta no solo en quién tiene permiso para hacer qué, sino en cómo el software normaliza las posturas particulares de la mirada. Debido a que normalmente miramos a los ojos en la pantalla en lugar de la cámara, el contacto visual puede ser torcido, lo que puede enviar un mensaje involuntario de que no estamos atentos, estamos aburridos y no estamos interesados. Apple ahora ofrece una función que autocorrige esta realidad física de tu mirada con realidad aumentada, imponiendo una norma de contacto visual (simulado). En un tono retorcido, el lenguaje que describe esta configuración en la interfaz afirma que «establecerá un contacto visual natural mientras esté en FaceTime», aunque este contacto visual no es para nada natural.

La mirada de Zoom comprende cómo los programadores del software ven a los usuarios en abstracto.

Pero la mirada impuesta por el software también es una cuestión de riesgos que los ingenieros han pasado por alto. A medida que la pandemia se intensificó y más personas comenzaron a realizar videoconferencias, aumentaron los incidentes de “zoombombing”. Esta forma de trolling a menudo se envalentonaba con la configuración predeterminada que permitía a cualquiera ingresar a cualquier habitación sin una contraseña o la entrada de un anfitrión. Los enlaces para «Unirse» se pueden pasar en las redes sociales y en los foros de discusión dedicados a “zoombombing”, lo que permite ataques coordinados. Los bombarderos podrían incluso intentar adivinar los enlaces al azar probando diferentes combinaciones de letras y números. Otras configuraciones predeterminadas que permitían que cualquiera en la llamada compartiera la pantalla les permitía hacerse cargo de las imágenes de una reunión, permitiéndoles ocupar efectivamente el espacio del escritorio de todos reproduciendo música fuerte o gritando en el micrófono.

Cuando estas configuraciones fueron señaladas como problemáticas, el CEO de Zoom, Eric Yuan, se disculpó y prometió hacer cambios. Pero al mismo tiempo también señaló que el producto se estaba utilizando de formas que la empresa no había imaginado, como si esto fuera una excusa. La miopía fue una elección. Zoom anticipó solo ciertos casos de uso y desarrolló el producto para ciertos usuarios: «grandes instituciones con soporte de TI completo». Con algunos modelos de amenaza e inclusive una consideración leve de las perspectivas marginadas, algunos de los casos más problemáticos, que incluían incidentes de racismo, sexismo, antisemitismo y homofobia, podrían haberse evitado.

Las diversas permutaciones de configuraciones en diferentes plataformas de video son virtualmente innumerables. Cuando ingreses a una reunión, ¿la cámara y el micrófono se encenderán automáticamente sin previo aviso? ¿Qué pasa si lo que más quieres es escuchar y estar en pijama? ¿Podrás chatear con mensajes de texto durante la reunión? ¿Se grabará? Es imposible saberlo de antemano y no existen normas culturales establecidas que obliguen a los anfitriones de las reuniones a comunicar esos matices de antemano. En cambio, la mirada de Zoom institucionaliza actualmente la incertidumbre como norma.

La dinámica de poder cambia con el tiempo a medida que las plataformas se actualizan y la visión de las empresas sobre nosotros cambia. En una publicación reciente de blog, Zoom reveló nuevas características, incluida una sala de espera de video que podría introducir más asimetrías entre los observadores y los observados. La compañía está desarrollando un mercado que puede hacer que el dinero sea un factor más directo sobre quién puede permitirse qué tipo de privilegios dentro de las reuniones. Y las herramientas de inteligencia artificial pronto podrán raspar los detalles de las reuniones grabadas para crear «cintas destacadas» que puedan recontextualizar las actuaciones de formas imprevistas y replicar los sesgos existentes, como lo hacen inevitablemente las técnicas de aprendizaje automático basadas en datos históricos, como muestran prejuicios raciales y de género muchas historias sobre la replicación de la IA.

Aunque el abuso y la fatiga son facetas, la mirada de Zoom es mucho más amplia. Sí, es esa luz que vemos en los ojos de la abuela cuando ve a los nietos que no pueden venir a visitarnos y toda la felicidad que nos prometen los comerciales y la publicidad de las teleconferencias. Pero también es la vergüenza, la vergüenza y tal vez la pérdida del empleo que surge de hacer algo inapropiado cuando pensabas que la cámara estaba apagada. Es el estudiante sollozando después de tomar un examen supervisado por video donde la inteligencia artificial incorporada lo marcó falsamente por hacer trampa. Es el sistema judicial el que se vuelve más corrupto y menos justo debido a los juicios por video remotos que dejan fuera a los observadores de la corte. Es la erosión de las libertades que se produce cuando las políticas de las empresas de teleconferencia se utilizan para tomar decisiones sobre quién puede tener una reunión y quién no.

A pesar de que la mirada de Zoom existía de manera pre pandémica, sus efectos ahora se amplifican, gracias no solo al mayor volumen de video llamadas, sino también a la diversidad de situaciones en las que se han adoptado. A medida que la pandemia nos empuja a usar estas tecnologías para lo que no podemos hacer en persona, no olvidemos a qué estamos renunciando para hacerlo. Pensando en la mirada – quién está mirando y cómo nos miran; quién controla el entorno de observación y cómo se sistematizan las dinámicas de poder, nos permite mirar más allá de cómo las empresas quieren que veamos sus productos. A Zoom le gustaría habituarnos a estos nuevos alineamientos de poder hasta que los consideremos normales y naturales, pero no tenemos que aceptar esto sin crítica. Deberíamos cuestionar estas alineaciones y resistir tal habituación ahora, para que podamos moldear más cuidadosamente cómo queremos que se vea la unión cuando lo social ya no esté distante.

Autumm Caines trabaja como diseñadora instruccional en la Universidad de Michigan – Dearborn, su nombre se escribe con dos M. Puedes encontrar más información sobre ella en autumm.org.

Fuente: observatorio.tec

Este artículo se publicó originalmente en inglés el 7 de diciembre de 2020 en la revista Real Life: https://reallifemag.com/the-zoom-gaze/

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El duelo también regresa a clases

Por: Herzel García Márquez *

Las cifras que describen las consecuencias de esta pandemia en el contexto escolar son alarmantes. El primer impacto, sin duda, lo causa la deserción escolar. De acuerdo con MejorEDU (2020), el abandono corresponde a 1.8 millones de estudiantes (1.5 millones de educación pública y 243 mil de privada).  Muchos de estos estudiantes han tenido que decidir entre el trabajo y el estudio, y esta decisión no solo evidencia el grave problema que significa la eficiencia terminal, también lo que será una pérdida afectiva en cada salón de clases, alumnos de menos en cada lista, personas ausentes en los equipos de trabajo. Faltaremos varios y otros viviremos duelos.

MejorEDU también indica que son en total, 5.2 millones de estudiantes entre 3 y 29 años que no están inscritos en el ciclo 20-21, ya sea por COVID o por falta de recursos; de esa cifra, 3 millones corresponden a educación básica. Atrás de cada número existe una historia que representa un duelo para familias y personas, para cada alumno y cada profesor. Las condiciones que cada uno vive en este reencuentro escolar son  tan particulares como la clase de pérdida que vivimos. Cada uno, por más amable que haya pasado el tiempo de confinamiento presenta al menos, una mínima pérdida. De la libertad de tránsito, de la decisión sobre medios y tiempos para divertirse, hasta la ausencia de seres queridos y la pérdida de casas y trabajos.

La pandemia por la COVID-19 debe considerarse como una catástrofe humanitaria para entender la importancia de las repercusiones que tienen las mismas en la reconstrucción social, principalmente por la vivencia del duelo colectivo, la pérdida del sentido de trascendencia de la muerte debido a las connotaciones mediáticas con que se trata, un trato superficial a las cuestiones trascendentales de la vida y la muerte, tales como ritos de luto y aflicción; un sentimiento común entre los sobrevivientes de gratitud, pero también de culpa.

El escenario es sumamente complejo por presentar diferentes pérdidas para cada persona, sobre todo se debe considerar que el confinamiento ha impedido que se viva en comunidad, en compañía, los rituales y momentos que favorecen el proceso de duelo, cualquiera que haya sido la pérdida. No se ha tenido la oportunidad para dolerse ni para celebrar, lo que también duele. No hemos podido acudir a funerales, a velorios, pero tampoco a fiestas de bodas, a nacimientos, graduaciones; el duelo se encuentra presente.

Reconocer que cada persona está lidiando con estas pérdidas, permitirá que se facilite   una postura empática en el reencuentro social y en el caso específico de la escuela, es indispensable que se considere esta realidad para detonar cualquier proyecto para el regreso. Plantearnos que el duelo regresa a la escuela resulta un escenario sanador, ya que si bien no tenemos el mínimo control sobre los momentos y tipos de pérdidas que se viven, sí podemos lograr la sistematización de atención psico-emocional para los sujetos educativos que conviven en el centro escolar.

El duelo es la forma saludable para procesar la pérdida que nos duele. Esta pérdida no tiene que ser la vida o salud de una persona, también vivimos el duelo por la pérdida de un objeto o de una situación. Pensemos en ese dejo de melancolía que de niños es tan común sentir cuando  nos despedimos de los amigos o lugares vacacionales o en el sentimiento agridulce que se siente al graduarse y saber que si bien se abre un ciclo, también se cierra otro, y eso en ocasiones, duele.

En el caso de la pandemia COVID-19, las pérdidas se han presentado como un maremoto que deja diferentes mecanismos de respuesta accionados, varias formas y tiempos de proceso y de comunicación, elementos relacionados con la historia y personalidad de cada individuo. El programa para el regreso a clases debe considerar el contexto planteado como una prioridad pues es real que habrá alumnos y profesores quienes hayan perdido familiares, bienes materiales, condición de salud, entre muchos otros factores indispensables en cada vida.

Atender a la muerte y los procesos socio-emocionales relacionados con ella desde y dentro el contexto escolar significa una gran oportunidad de reconstrucción social y reorientación de cada brújula, considerando las circunstancias de la escuela, de la comunidad y de cada persona.

El manejo de la muerte que propone la industria del cine y la televisión cumple con su tarea de divertimento con tintes fantasiosos, pero deuda mucho en cuanto a un soporte emocional fuerte y sólido que permita procesos de madurez y regulación emocional realistas. Por ello, es indispensable que, como adultos, fomentemos que la escuela sea el lugar seguro cuyo ambiente favorece la vivencia y desarrollo de procesos personales que tienen que vivirse y no ocultarse, pues la reflexión deja sin duda, aprendizaje y crecimiento para todos.

Así, la propuesta de la Pedagogía de la Muerte sirve como una valiosa herramienta pues permite identificar al proceso de la muerte como un momento clave del ciclo de la vida, quitándole el drama fantasioso y aterrizando los recursos humanos al servicio de la necesidad personal.

La pedagogía de la muerte es una puerta a la reflexión personal sobre el indudable costo que pagamos cuando dejamos que los prejuicios encasillen a la muerte en un tabú social, porque hablar de las pérdidas y más de la muerte, pareciera que no es educado, no es propio, es íntimo y muy privado.

La escuela tiene la gran oportunidad de respaldar a la familia en cuanto a la contención emocional que implica la pérdida. Puede ser que sea la razón para que la pedagogía de la muerte entre al aula y ayude a procesar a los estudiantes más allá de sus saberes académicos comprometidos, cómo relacionarse con los procesos del ciclo vital, incluidos la muerte

El comprender que la muerte es inevitable permite que, desde la mirada pedagógica, cada persona se cuestione más allá de fechas y nombres, las consecuencias de decisiones bélicas; también permite que pensemos más sobre nuestra educación financiera y los servicios de salud y el derecho del enfermo y la calidad de la vejez. La pedagogía de la muerte, de acuerdo con Cortina (2015), pretende formar ciudadanos que consideren la finitud como condición humana desde la cual orientar valores vitales para la mejora social; es la oportunidad de entender que esta vida es solo una y debemos ejercer nuestro talento y vocación para lograr esa convivencia que asegure para cada uno, la calidad de una vida humana plena; para Herrán y Cortina (2006), la pedagogía de la muerte puede ser uno de los caminos para conectar a la educación ordinaria con la Educación para la Evolución humana. para los autores, la pedagogía de la muerte es una rama importante del árbol de la Educación de la conciencia.

La conciencia es precisamente el detonante necesario para prever y atender las situaciones que sabemos vamos a encontrar. Cada profesor conoce, escucha y sabe qué ocurre en su grupo y esa sabiduría traspasa el aula y rebasa la distancia, así como el tiempo. Bastará con pocos días para que cada profesor nombre a las faltas que ya sabía, existirían.

Es importante considerar algunas propuestas tanatológicas para que, como docentes, encontremos mejores rutas de acción:

-No estás solo. Cada profesor debe reconocer que también él regresa a clases con pérdidas importantes y que es indispensable pedir ayuda, atendernos para procesar nuestros duelos. También implica que ser profesor no te obliga a ser psicólogo, médico, tanatólogo, sino que te compromete a ser el mejor profesor que tus alumnos en este momento pueden tener y eso te permite conocer la maravillosa oportunidad del trabajo interdisciplinar para la atención integral de cada persona, empezando contigo.

-Hagamos comunidad. Significa activar grupos colegiados, programas de cine-debate, foros de discusión de temas y apoyo, así como contar con un directorio de una línea de Vida con los servicios de emergencia indispensable para cualquier situación, comunicarlo y tener protocolos revisados y actualizados. Es momento de prevenir cualquier emergencia, más vale pensar por adelantado.

-Vive los principios logoterapéuticos. Viktor Frankl dejo grandes enseñanzas que la Logoterapia resume en pilares claros y valiosos. Algunos de ellos pueden servir para trabajar en el contexto del regreso escolar, los procesos de duelo favoreciendo momentos de introyección y expresión.

Algunos de estos principios son:

-Vive y acércate a la naturaleza. Crear un huerto, un jardín y cuidar de él favorece estos espacios de acción y pensamiento reflexivo, además de contribuir a la actividad y disfrute estético para el ambiente armónico.

-Vive el humor. Enseñar a reír nuevamente, demostrar y acompañar en el redescubrimiento de la sorpresa, del chiste y volver del error y la risa, elementos de seguridad en vez de espacios obscuros de incertidumbre que atentan contra el autoconcepto.

-Vive el arte. Todos tenemos un lado artístico, descubrirlo y ponerlo al servicio de varias tareas es una oportunidad constante de vivir el éxito y la alegría de encontrar un sentido a lo que hacemos. Los proyectos escolares favorecen y dan oportunidad de que cada uno viva sus reflectores, hay que celebrar el talento.

En este reencuentro escolar, todos venimos incompletos y es una gran posibilidad de la escuela el abrir las puertas a la creación de ambientes que puedan contener a cada miembro encontrando brazos de nutrición en las organizaciones e instituciones externas que pueden y quieren apoyar a la reconstrucción social en el centro escolar, entendiendo que evidenciar es el primer paso para la reflexión necesaria en el proceso de mejora continua, y estos tiempos, son para mejorar, para seguir adelante.

Referencias

MEJOREDU (2020) https://www.gob.mx/mejoredu/es/articulos/la-educacion-en-mexico-no-se-detuvo-por-la-pandemia-mejoredu?idiom=es

Herrán, A. de la (2005). El nuevo paradigma complejo-evolucionista en educación, en A. de la Herrán, E. Hashimoto y E. Machado (Coords.), Investigar en educación. Fundamentos, aplicación y nuevas perspectivas (pp. 481-571). Madrid: Dilex.

Herrán. A. de la (2006). Los estados de conciencia: análisis de un constructo clave para un enfoque transpersonal de la didáctica y la formación del profesorado. Tendencias Pedagógicas, 11, 103-154.

Rodríguez Herrero, P.; de la Herrán Gascón, A. y Cortina Selva, M. (2015). Pedagogía de la muerte mediante aprendizaje de servicio. Educación XX1, 18(1), 189-212. doi: 10.5944/educXX1.18.1.12317

*Consultora Académica de la RCSA

Fuente: educacionfutura

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El “antropólogo portátil”

Por: Leonardo Díaz 

Es común encontrarnos con la arrogancia que disfraza el complejo de inferioridad o la inseguridad. Ninguna de esas debilidades acompañaron el carácter de don Marcio.

Con motivo del fallecimiento del Dr. Marcio Veloz Maggiolo, el Estado dominicano, intelectuales, opinadores de la prensa dominicana y admiradores en las redes sociales han rendido un justo tributo a uno de los grandes referentes en la historia de la cultura dominicana.

Novelista, cuentista, poeta, arqueólogo, educador, don Marcio destacó en todas las áreas a las que se dedicó. Fue Premio Nacional de Poesía; Premio Nacional de Cuento; Premio Nacional de Novela (tres veces); Miembro Laudatio de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

A su fecunda obra literaria se agrega su labor como investigador en los campos de la arqueología, la antropología y la historia, áreas desde donde problematizó sobre los imaginarios y cosmovisiones de los taínos; así como sobre temáticas relevantes de la cultura dominicana como: el barrio, la religiosidad, el arte, la muerte, entre otros muchos tópicos.

En el año 2001 publicó un texto llamado Antropología portátil, una obra llamada así por su espíritu de divulgación e interés formativo. Y es que don Marcio nunca se vio como un académico ajeno a la responsabilidad de divulgar el conocimiento especializado.

Muchos alumnos o conocidos hemos dado testimonio de su humildad, su cercanía y su disposición a enseñar. En los ambientes académicos e intelectuales es común encontrarnos con la arrogancia que disfraza el complejo de inferioridad o la inseguridad.

Ninguna de esas debilidades acompañaron el carácter de don Marcio, cuya grandeza intelectual siempre estuvo acompañada de su magnanimidad.

Estas líneas no le hacen justicia. Me consuela que le han escrito otras mejores y que don Marcio seguirá siendo un modelo a seguir para quienes aspiramos a continuar su legado de trabajo intelectual y de “disposición portátil” en favor de la cultura dominicana.

Fuente: acento

Imagen: elnacional

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Política educativa: ¿qué cambios?

Por: Pedro Flores

Elecciones van y vienen. En ellas, es común observar que las y los candidatos a un puesto de elección popular prometen cambiar las cosas para terminar, luego de ganar, adoptando políticas y programas similares al de su antecesor.

¿Qué explica tal continuidad? No arriesgar demasiado – y pagar costos por ello – es una conducta común (racional) de directivos, alcaldes, gobernadores y presidentes electos. Bajo ciertas circunstancias puede ser más costoso propiciar el cambio verdadero que administrar la mediocridad. El status quo en democracia es posible.

Pero, ¿es tan negativa la continuidad como positivo el cambio? Depende de los resultados que tales políticas y programas estén dando en realidad. Resultados en términos de ampliación de posibilidades de vida, votos, paz social, legitimidad, respaldo popular, mejora de indicadores, etcétera. Puede ser que “nadar de muertito” sea más rentable políticamente que intentar una verdadera transformación, pero también es verdad que imponer el cambio resulta negativo. Ahí tenemos el ejemplo de querer “echar abajo” la reforma educativa del sexenio pasado con un enfoque improvisado. Incluso ahora, algunos analistas que se entusiasmaron con la Cuarta Transformación, observan que se cambió para seguir igual o peor.

Por eso la vigilancia continua y crítica de los gobiernos es necesaria. Si el grupo en el poder gana más a costa de la gente, no habría razón para sostenerlo. “Lo que pierdo impulsando el cambio es más de lo que gano haciendo lo de siempre”. Esta máxima la aplicó el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) y así nos fue. Se perdió una oportunidad histórica de desmantelar el viejo régimen político y miren lo que resultó.

Ante las próximas elecciones, es muy probable que el cálculo sobre la rentabilidad del cambio y de la continuidad esté presente en la mente de las y los candidatos. Por ello, como ciudadanos, habrá que revisar minuciosamente sus propuestas para verificar a qué grado esa racionalidad calculadora se acopla con las necesidades reales de la gente.

¿En qué espacio confluye lo que desea la mayoría, lo que realmente necesita para ampliar sus capacidades, el bien común, y la calculadora racionalidad de las y los políticos? Este espacio no surge espontáneamente, hay que construirlo ¿Cómo? Estudiando, en un lapso amplio, las políticas educativas previas. En un análisis realizado para el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), identificamos que en la administración 2013-2018, la gran mayoría de los programas propuestos (96%) venían de los dos sexenios previos (Flores-Crespo, Pérez-Yarahuán, Andrade y Saint Martin, 2014). ¿En dónde estuvo el cambio? ¿Dio o no resultados la continuidad de programas?

Ante la cascada de propuestas (y ocurrencias) que estamos por escuchar, tratemos de interpelar públicamente a las y los candidatos para saber si ofrecen cambios razonados, continuidad infundada, ninguna de las dos, o si mantienen el clásico razonamiento calculador, que se ha traducido en hartazgo popular. “La eternidad se nos acaba”, diría Sabines. Frente a esto, está nuestro voto.

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Los «paper mills» y la integridad académica

Los manuscritos prefabricados han puesto en duda la credibilidad de cientos de investigaciones en áreas tan sensibles como endocrinología o cirugía vascular.

La cultura del “publish or perish” o “publicar o morir” ha impuesto condiciones de producción muy difíciles de cumplir en la academia. La tendencia consiste en la constante presión hacia los académicos de publicar investigaciones para mantener sus puestos de trabajo. Lo anterior ha orillado a investigadores a realizar prácticas que comprometen la calidad de sus estudios, y en algunos casos, hasta su integridad. Tal es el caso de los paper mills o fábricas de manuscritos, organizaciones potencialmente ilegales que producen manuscritos científicos a petición y producidos por escritores fantasma.

El interés de estos grupos es puramente económico, por lo que no se preocupan de seguir el código de ética necesario para la validación de un trabajo académico. Algunas fábricas de manuscritos pueden tener laboratorios reales que realizan experimentos y producen datos e imágenes reales. Los científicos y académicos pueden comprar estos datos para utilizarlos en diferentes experimentos mientras que otros compran trabajos e investigaciones ya listas para entregar a instituciones. Sus mayores clientes son personas que quieren publicar sin pasar por un proceso de investigación completo. Pero, ¿por qué los trabajos realizados en un laboratorio de estas fábricas de manuscritos no tienen la calidad para compararse con un trabajo académico real? Usualmente tanto los datos como los resultados provenientes de estas organizaciones son prefabricados o producto de plagio.

El problema se ha acentuado gracias a la cultura de publish or perish y las condiciones de publicación aceleradas impuestas por la pandemia. Esto ha generado suficiente preocupación dentro de la comunidad científica como para la creación de guías y protocolos para detectar esta práctica deshonesta y retractar sus productos consecuentes.

El esfuerzo por detener la producción deshonesta

A partir del año pasado, la comunidad científica hizo la fabricación de trabajos una preocupación primordial para salvaguardar la integridad de la academia. Una sola de estas fábricas de manuscritos puede elaborar más de 400 trabajos de investigación falsos en temas tan críticos como cardiología, endocrinología y cirugía vascular. Para marzo de 2021, ya se habían señalado más de mil estudios como posibles productos de esta práctica.

Los editores de diarios y revistas científicas ya han recurrido a comités como la Comisión de Ética en Publicación (COPE por sus siglas en inglés) para discutir la manipulación sistémica de la producción científica por parte de los manuscritos fabricados. Entre los temas más importantes a considerar están los métodos para detectar este tipo de fraude académico y los protocolos a seguir para prevenirlos.

Detectives académicos

Ante la necesidad de la rápida detección de manuscritos provenientes de paper mills, más expertos se están dando a la tarea de especializarse como detectives de la integridad académica, y al parecer están teniendo éxito en descubrir trabajos fabricados. De acuerdo a un análisis de la revista Nature, alrededor de del 26 % de los artículos señalados por los expertos en detección han sido retractados y catalogados como no confiables. Mientras que el Diario de Bioquímica Celular (JBC por sus siglas en inglés) retractó 23 de 137 trabajos con supuesta manipulación de imágenes. Se descubrió también que China ha experimentado uno de los picos más altos en la producción de manuscritos fabricados en los últimos años, la mayoría provenientes de hospitales del país.

Cuando la entrega de una investigación a una institución o medio puede significar la continuidad de la carrera de un investigador o generar el ingreso para asegurar vivienda o transporte, la causa por la que los paper mills se han vuelto un problema tan pervasivo es evidente. ¿Qué piensas del impacto de los manuscritos fabricados en la calidad de la producción académica? ¿Qué medidas o recursos crees que se puedan generar para prevenir el uso de estas fábricas y para detectar los trabajos que vienen de estos? Cuéntanos en los comentarios.

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