Page 1 of 22
1 2 3 22

Tres materias para el futuro de la educación superior

Por: Sofía García-Bullé

Las universidades necesitan enfocarse en repensar cómo enseñar al estudiantado habilidades no solo para ejercer su profesión sino para mejorar su calidad de vida.

El propósito de las universidades es formar a las personas de forma integral y prepararlas para desarrollarse en la vida profesional, así como desafiarlos intelectualmente. Esta es una parte importante del valor de la educación superior en la formación de profesionistas, con capacidad cognitiva y crítica. La mayoría de los programas universitarios incluyen materias académicas que aseguran el desarrollo de estas facultades. Pero también existen habilidades prácticas que serán muy valiosas a nivel personal para cualquier egresado, independientemente de la carrera que curse.

Desde cómo cuidar nuestro presupuesto, escribir un currículum o discernir la información que recibimos, las universidades pueden ofrecer materias que ayuden a los estudiantes a realizar estas tareas básicas pero altamente necesarias. Presentamos tres materias que forman al estudiantado en habilidades prácticas de desarrollo personal.

Empleo y networking

Si bien la educación superior nos prepara para desempeñar un trabajo, no hay ninguna materia designada que nos enseñe a conseguirlo. De acuerdo con un estudio realizado por los asesores de reclutamiento Stand Out CV, un reclutador pasa de 6 a 8 segundos en ese primer vistazo a un currículum, el 80 % de estos documentos son descartados en ese breve instante. ¿Cómo escribirlos más efectivamente? ¿Por qué las universidades no tienen una clase de tronco común dedicada a enseñar los aciertos y desaciertos en la redacción de una hoja de vida?

Una de las promesas base de la educación universitaria es la de colocar a los egresados en buena posición para asegurar un empleo. La primera impresión es clave para pasar esa antesala. Garantizar que los estudiantes dominen la escritura de un CV debería ser crítico, pero no es el único tema que debería estar presente en un programa. El networking también es vital para entrar con éxito al mercado laboral.

Las universidades cuentan con grandes redes de contactos y apoyo para beneficio de estudiantes, no existe una clase que los enseñe a usar eficientemente estas redes y seguir aprovechándolas y aportando a estas después de graduarse. Quizás al ser este aspecto totalmente social y práctico, no es el tipo de asignatura que podría fácilmente enseñarse en un aula. Sin embargo, los programas de mentoría están específicamente dirigidos a conferir enseñanzas más variadas, que no caben en un temario teórico.

Finanzas personales

La gestión de economía y presupuesto personal es un tema del que se ha concientizado mucho recientemente, sin embargpo, hay mucho camino por recorrer para considerarla la materia indispensable que es. En Estados Unidos, el porcentaje de estudiantes que ingresaron a la universidad con algún curso previo sobre finanzas personales aumentó de 16.4 % en 2018 a 25 % en el 2022. Solo el 27 % de la población general de la India gestiona conscientemente su presupuesto individual. Mientras que el porcentaje de mexicanos que no sabe en qué gasta su dinero asciende a 51 % de acuerdo con datos del estudio Reporte Anual de Bienestar Financiero México 2022.

Si bien, se puede hacer el argumento de que un buen manejo del dinero debería enseñarse desde los niveles medio y medio superior, la Universidad podría ser la última línea de defensa para evitar que los estudiantes salgan al mundo profesional sin una idea de cómo administrar su poder adquisitivo. Se espera de los estudiantes que tomen decisiones financieras importantes desde muy jóvenes, decidir si tomarán préstamos para solventar sus carreras, iniciar un historial crediticio para posteriormente comprar un auto o una casa, considerar un fondo de retiro tan pronto como estén graduados. Se necesita de programas efectivos y profesores capaces que ayuden al alumnado a entender la economía personal como parte integral de la vida diaria.

Ética de la información (fact-checking)

La enorme cantidad de información que circula por internet así como las burbujas de contenido y cámaras de eco han vuelto las habilidades de pensamiento crítico y de verificación de información una necesidad básica. De acuerdo con un manuscrito publicado en el diario de investigación Springer Open, los estudiantes universitarios rara vez evalúan la información que encuentran en línea. No intentan buscar las fuentes originales de los argumentos que leen, tampoco investigan a las personas u organizaciones que formulan estos argumentos.

Otra investigación, auspiciada por la Universidad de Nueva York, reportó que los usuarios de Facebook interactuaron con contenido falso 70 millones de veces por mes, previo a las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016 la cifra era de 200 millones. Un programa educativo que entrenara estudiantes no solamente para lidiar con los efectos de la sobreexposición de datos sino a discernir el valor de estos datos sería de gran valor para frenar la polarización que se ha visto crecer aceleradamente en la última década.

¿Qué piensas de las materias dedicadas al crecimiento personal de los estudiantes? ¿De las que les enseñan habilidades prácticas para pensar y vivir mejor? ¿Crees que deberían ser de tronco común? ¿Cuáles de estas materias ya se enseñan en tu universidad? ¿Cuál ha sido tu experiencia con estas clases? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/tres-materias-para-el-futuro-de-la-educacion-superior/

Comparte este contenido:

¿Qué es la lectura lateral y por qué la necesitamos?

Por: Sofía García-Bullé

Una lectura completa no solo depende de la profundidad con la que se lee, sino la amplitud con la que se comprueba y analiza el material de lectura.

Las burbujas de contenido posicionadas por sitios de información y redes sociales han vuelto las cámaras de eco más herméticas y recrudecido el conflicto entre grupos con posiciones ideológicas diferentes. En artículos anteriores hemos hablado de habilidades que deberían enseñarse en el tronco común de las universidades. Entre las listadas, fact checking y el pensamiento crítico trajeron a la conversación otra enseñanza relacionada que es importante considerar desde los niveles más básicos de la educación hasta los de posgrado: la lectura lateral.

¿A qué se refiere el término? La lectura lateral es un ejercicio activo en el que el estudiante no solamente recibe la información de manera literal, sino que evalúa la calidad y veracidad del contenido que está leyendo al mismo tiempo que lo está leyendo. El término fue acuñado por un equipo de investigadores del Grupo de Educación para la Historia de la Universidad de Stanford. 

Como concepto es muy similar al del pensamiento lateral, en el que el individuo aprende a razonar para realizar un análisis y resolver problemas de formas nuevas y creativas. La intención de una lectura lateral es precisamente eso, analizar el contenido de lectura, lo que habilita al estudiante para hacer las preguntas pertinentes sobre la naturaleza y contexto de cada pasaje. Se percibe el contenido primero como una perspectiva, y después, tras un proceso de comprobación, puede aceptarse como un dato útil y verídico. En la lectura lateral, el proceso a través del cual el estudiante se forma una idea no es dictado por quienes producen y posicionan el contenido, sino por quien lo lee. El valor de esta facultad en un entorno virtual diseñado para neutralizar el pensamiento crítico, es incalculable. ¿Cómo comenzar a ejercitarla?

El A-B-C de una lectura lateral

El inicio de una lectura lateral parte de la premisa que leer bien no depende solamente de que tan profundo leas, sino de la amplitud con la que te acercas a la lectura. Para poner esto en práctica hay que dejar de leer, solo un momento, y empezar a hacer preguntas sobre lo que estamos leyendo.

La ONG News Literacy Project ofrece una base interesante sobre qué preguntas formular al momento de evaluar un material de lectura: ¿Quién financia el sitio donde se publicó la nota? ¿Qué dicen otros expertos en el tema? ¿Cuando googleas sobre el tema los resultados iniciales pertenecen a organizaciones que hagan fact-checking? ¿Han estado en duda otros artículos del autor o autora? ¿Hay piezas que contradigan lo que dice la nota original? ¿Medios respetables están reportando sobre lo que estás leyendo?

Estar consciente también de nuestros sesgos cognitivos es parte importante de una lectura lateral efectiva. Es necesario realizar el mismo ejercicio tanto en los materiales que leemos como en nosotros mismos y la forma en que los leemos. No siempre vamos a poder controlar si estamos o no en una burbuja de contenidos, pero con estas medidas podemos proteger nuestro sentido común, pensamiento crítico y apertura al diálogo sin importar qué información nos está proporcionando el algoritmo bajo el que nos encontramos.

¿Habías oído hablar antes de lectura lateral? ¿Piensas que es una herramienta importante para los estudiantes en la era digital? ¿Has llevado o enseñado cursos que entrenan el uso de esta habilidad? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx
Comparte este contenido:

Educación musical en tiempos de pandemia

Por: Sofía García-Bullé

 

La educación musical ha sido instrumental en el desarrollo psicosocial y salud emocional de los estudiantes.

Desde el inicio de la pandemia hasta hoy, que estamos retomando una rutina con más actividades fuera de casa, la salud mental ha sido un tema crítico para las familias, docentes y estudiantes. En este contexto, la educación artística es uno de los recursos más básicos que apelan directamente al cuidado de la salud emocional y mental. Entre los beneficios generales que aporta la educación musical, se encuentra la mejora de la memorización, coordinación mano-vista, la formación de una disciplina de estudio y el mejoramiento de procesos mentales para la resolución de problemas. También influye positivamente el desarrollo del lenguaje y las habilidades creativas.

Dentro del contexto de la pandemia, la educación musical también ha sido instrumental como refuerzo del desarrollo socio-emocional en los niños y ha ofrecido una semblanza de normalidad durante el encierro y la reintegración. Dicho esto, habría que puntualizar que su ejecución en modalidad presencial representa un riesgo mayor que la de las materias académicas, debido a que las partículas que libera la actividad de cantar y tocar instrumentos de viento puede contribuir a la infección por aire de COVID-19.  ¿A qué opciones ha recurrido la educación musical para mantenerse vigente?

Cuando el teclado también es instrumento

La dimensión en línea fue un avance crítico para la continuación de la educación musical. Pero esto no ha ocurrido sin sus retos, no hay punto de comparación entre la educación musical presencial y la que se administra en línea. Maestros y estudiantes dependen de información no verbal para una experiencia educativa efectiva. Instrucciones sobre la forma de colocar los dedos en el puente de una guitarra o cómo respirar para alcanzar a sostener una nota, no pueden dictarse con la misma precisión desde una imagen en una pantalla.

Sin embargo, los programas musicales creados durante la pandemia han encontrado otras vías para abordar la práctica y el aprendizaje musical. Por ejemplo, una de las limitaciones más importantes de este tipo de didáctica, es que los estudiantes no tienen el mismo acceso a instrumentos en casa que en el aula. Un artículo de The Conversation menciona opciones interesantes para la continuidad de una educación musical sin más instrumento que la computadora.

Através del uso de apps como Incredibox, los estudiantes pueden aprender sobre composición y ritmo con beatboxing y efectos especiales. También es posible probar el canto y la música con aplicaciones como Blob Opera, un modelo de machine learning en el que personas de todas las edades pueden experimentar con un rango de tonos vocales y construir coordinaciones corales dignas de una ópera internacional. Ambas aplicaciones también son ejemplos de cómo aterrizar a la didáctica musical, y no requieren de una inversión por parte de la institución académica, lo que las hace buenas opciones para instituciones con presupuesto corto o perjudicado por la pandemia.

Más que cualquier programa o recurso, la mayor causa de que la educación musical haya seguido presente han sido los docentes, quienes en muchas ocasiones hicieron el trabajo de adaptarse rápidamente a desafíos tecnológicos como la falta de equipo y problemas de conectividad. Igual que los maestros que imparten otras materias, se mantuvieron creativos, flexibles y sobre todo pacientes ante los retos y obstáculos que enfrentaron sus estudiantes durante el encierro. Esa creatividad se traduce en un impacto positivo para la forma en que se enseñará música a futuro.

¿Has usado algún recurso en línea sin instrumentos para tus clases de música? ¿Qué experiencia has tenido? ¿Los seguirías utilizando en combinación con los recursos presenciales? Cuéntanos en los comentarios.

Comparte este contenido:

Opinión | ¿Deberíamos seguir enseñando debate?

Por: Sofía García-Bullé

Más de dos tercios de las personas encuestadas por ‘More in common’ consideran que el debate público se está volviendo más agresivo.

Históricamente, el debate ha sido un recurso básico para trabajar con dos ideas opuestas y encontrar la razón entre ambas, o encontrar mayor validez o sentido en una de ellas. Los políticos debaten para presentarse como el mejor candidato, los académicos debaten para llegar a un conocimiento más sólido a través del consenso, los estudiantes debaten para aprender autoconfianza y gestión de emociones en situaciones de desacuerdos. La utilidad del debate como ejercicio cognitivo, comunicativo y humano es evidente.

Sin embargo, factores externos que influyen la forma y fondo de la práctica argumentativa pueden haber impactado negativamente la actividad del debate. En artículos anteriores, hemos hablado acerca de cómo las cámaras de eco y los sesgos cognitivos juegan un papel importante en la manera en que nos comunicamos y discutimos con otros. Pero ¿qué diferencia existe entre la definición básica del debate y cómo lo usamos hoy en día?

¿Qué es el debate?

La práctica se refiere a una técnica de comunicación que confronta ideas u opiniones diferentes sobre un tema en particular. La palabra viene del latín debattuĕre, que significa ‘discutir’, ‘combatir’. Podríamos decir entonces que es el acto de “pelear con palabras”. Sin embargo, la idea del debate no es ser violento, se trata más bien de ser articulado, sólido y conocedor del tema que se maneja. Debatir, más que atacar un punto contrario, significa validar el propio por encima de la duda razonable.

El flujo de un debate consistente y útil no es muy diferente de la ética hegeliana, existe una tesis, una antítesis, y al final del proceso, idealmente una síntesis. Esto no quiere decir que los participantes del debate saldrán de acuerdo en un solo punto, cada uno puede conservar el argumento con el que comenzó. El objetivo principal de un debate no es convencer, sino enriquecer ese argumento inicial a través de la escucha y los contrapuntos que ofrece este ejercicio. El valor de un debate no estriba en un cambio de opinión, más bien en aprender más sobre el tema que se aborda y sobre las personas con las que se discute. Este conjunto de aspectos en particular son los que han estado ausentes en las formas de debatir después la explosión de las redes sociales, las burbujas de contenido y las cámaras de eco. Hoy en día, se trata más de pelear que de aprender.

Argumentación vs. Odio

Una creciente polarización entre los que sostienen posiciones ideológicas o políticas distintas está poniendo en riesgo la efectividad de la comunicación colectiva y nuestra capacidad de humanizar a las personas con las que no concordamos. Esto no quiere decir que no haya ideas o causas que sean merecedoras de una defensa férrea, como los derechos reproductivos, o la validez en la existencia de personas diversas, pero habría que preguntarse ¿qué tan efectivos estamos siendo en la defensa de puntos tan cruciales si nos interesa más destruir un argumento (y a la persona detrás de éste) que probar el nuestro?

Una encuesta conducida por la firma More in Common encontró que más de dos tercios de los encuestados consideraban que el debate público se estaba volviendo cada vez más agresivo. El 42 % declaró que no sentía la seguridad para expresar su opinión libremente. La razón de este retroceso puede ser el intenso enfoque en el contenido emocional por encima del neutro o sobrio. Se vuelve más viral una publicación que proyecte sentimientos que una que hable de hechos, o apele a una lectura más racional.

La expresión de emociones no es algo negativo en sí mismo, pero si tenemos un espacio público, en el que podemos ser anónimos y expresar estas emociones sin contacto humano real ni consecuencias; es la tormenta perfecta para que una opinión, conversación o debate deje de ser un ejercicio de comunicación y se convierta en algo menos útil, y más violento. Ante la manera en que estos factores han afectado la práctica del debate. ¿Es buena idea que se siga enseñando y practicando en las escuelas y universidades?

¿Cómo aprovechar el debate?

El debate como herramienta educativa puede seguir vigente, más que eso, debería seguirse enseñando, para mostrar la diferencia entre un intercambio de ideas, una discusión y un ataque. Lo que sí es necesario reevaluar es bajo qué valores o criterios lo podemos seguir incluyendo en el currículum. ¿Qué aspectos necesitamos destacar o repensar sobre el debate en general?

Para empezar, como docentes o moderadores, es importante dejar de pensar en el debate como la solución a un problema o una competencia en la que un participante gana y el otro pierde, el ganador en cualquier debate debe ser la razón, la escucha y la ampliación de lo que se conoce sobre determinado tema o perspectiva. Es crítico también entender que si bien nuestra experiencia de vida y emociones ligadas a una postura política o ideológica son más que válidas, y pueden ser parte de nuestro argumento; estas no pueden comprender toda nuestra postura ni guiar por completo la discusión. Nuestra posición debe estar fundamentada con investigación, datos comprobables, discurso eficiente y relacionable, así como una actitud civil hacia los que defienden un punto contrario.

Desarrollar la habilidad de discernir qué espacios y conversaciones están generando un debate y cuáles no representa un aprendizaje valioso para cualquier estudiante, aún si no es de su interés practicar su discurso. Saber cuándo retirarse de una conversación sin utilidad antes de caer en agresiones o ser agredidos es básico para mantener una comunicación efectiva y una relación saludable con las redes sociales. Aprender a pensar cuando nuestras ideas son retadas, a no estar de acuerdo, a llegar a puntos medios y quizás hasta convencer (aún si no es el objetivo), sin comprometer nuestra humanidad ni la de la persona con la que debatimos es lo que hace al debate un recurso didáctico importante que no debería abandonar las aulas. Sin embargo, los docentes deben ser vigilantes de que sean estos aspectos los que dejan huella en los estudiantes.

¿Organizas debates en tus clases? ¿Sobre qué temas? ¿Qué aprenden los estudiantes cuando les asignas este ejercicio? ¿Piensas que el debate ha sido afectado por la polarización actual? ¿Cómo mantienes el debate útil en el aula? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx
Comparte este contenido:

Las bibliotecas y su rol de apoyo a refugiados

Por: Sofía García-Bullé

Más de 100 millones de personas en el mundo han sido desplazadas. Las bibliotecas les prestan ayuda.

Actualmente, más de 100 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares alrededor del mundo, según datos proporcionados por el Comité de Rescate Internacional. Esto debido a conflictos bélicos como los que transcurren en Siria, Ucrania, Venezuela, Somalia y otros países. La mayoría de estas personas salen de su lugar de origen con solo lo que pueden cargar, y llegan a una locación de asilo sin información de qué hacer, cómo sobrevivir o validar su condición como refugiados. Aquí es donde las bibliotecas pueden ser un recurso invaluable para estas personas.

En artículos anteriores hemos hablado de cómo las bibliotecas no son solo almacenes de libros, sino cúmulos de conocimiento habilitadas para compartir información, y crear comunidades. En el caso específico de los refugiados, hay mucho que las bibliotecas pueden hacer para ayudar en su búsqueda de asilo. Cuentan con libre acceso a computadoras con WiFi, para informarse sobre los trámites a realizar y mantener comunicación con los organismos de los que dependen esos procesos. Materiales de lectura con información para la búsqueda de asilo en diversos idiomas, personal capacitado para apoyar en la revisión y aprovechamiento de estos recursos y actividades gratuitas para infantes y familias.

Además de esto, muchas bibliotecas también tienen enlaces con servicios educativos, de bienestar y salud. Muy frecuentemente quienes trabajan en estos recintos son locales con conocimiento de información valiosa sobre dónde conseguir ayuda de organizaciones de derechos humanos, donde albergarse, conseguir víveres, etcétera.

Las bibliotecas rodantes en tiempos de refugiados

Además de los recursos para la regularización de la situación política de refugiados, las bibliotecas también puede ofrecer una semblanza de normalidad en tiempos difíciles; especialmente para las infancias. Asistir a uno de estos recintos con regularidad puede ser difícil para personas que están desplazadas en un país extraño, las bibliotecas rodantes brindan un servicio invaluable para las comunidades de refugiados. La biblioteca Echo en Atenas, Grecia, es un ejemplo de los puntos positivos a los que puede llevar el esfuerzo de bibliotecarios que no se limitan a una sola ubicación. Circulan principalmente cerca de campos de refugiados y manejan títulos en árabe, inglés, farsi, francés, griego y más idiomas. Uno de los desafíos más importantes que ha enfrentado el proyecto es el de adaptarse a dar servicio a personas que no tienen domicilio.

“Cambiamos nuestro sistema de préstamos y ya no preguntamos por direcciones, preguntamos donde están acampando”, explicó Kiega Dignan, voluntaria de Echo para The Guardian en 2018. Los organizadores de Echo y otros proyectos similares comparten una filosofía de la democratización del conocimiento y de la lectura como recurso y refugio. Tienen clara la idea de que las bibliotecas, si bien tienen como objetivo primario promover y habilitar la lectura también es su propósito la creación de espacios seguros, de aprendizaje y comunidad. Necesidades básicas para las personas desplazadas.

¿Conoces algún programa o funciones de apoyo a los refugiados en tu biblioteca local? Como bibliotecario, ¿te parece importante la labor de las bibliotecas para el apoyo de refugiados? ¿Te gustaría que tu biblioteca se involucrara más? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

Comparte este contenido:

¿Cómo enseñar sobre el cambio climático?

Por: Sofía García-Bullé

La educación sobre el cambio climático es desde hace tiempo un asunto apremiante, en artículos anteriores hemos hablado sobre la necesidad de una educación ambiental y de docentes con un interés en incluir temas de ecología en el currículum. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, la educación es un factor crítico en la estrategia para mitigar el impacto ambiental. Eso debido a que la educación, tiene la capacidad de motivar a la gente para adaptar costumbres y conductas, así como tomar decisiones informadas. En el aula, los estudiantes pueden aprender sobre asuntos de urgencia como el calentamiento global o la contaminación, se les habilita no solo para tomar acción, sino para saber cómo. A través del conocimiento se vuelven parte de una solución efectiva.

Cuando entendemos cómo nombrar y tratar los problemas ambientales, el miedo y amenaza que sentimos a causa de éstos disminuye. Un estudio reciente muestra que si tan solo el 16 % de los estudiantes en países de ingreso medio o alto recibieran educación ambientalista, podríamos reducir 19 gigatones en la producción de carbono para 2050. ¿Qué significa este número? ¿Cómo lo podemos poner en contexto para explicar el impacto ambiental? Esta medida representa un billón de toneladas métricas, un gigatón de hielo, por ejemplo, sería capaz de cubrir Central Park en Nueva York y erigirse a 341 metros de altura. Ahora imaginemos que esa cantidad son emisiones de carbono que ya no estarán presentes en el ambiente. Abramos una conversación sobre los escenarios consecuentes de que esas emisiones ya no se estén generando. Estos son los datos, estadísticas e interpretaciones que sirven de base para una educación ambientalista amigable.

Un enfoque que parta más de los beneficios e impactos positivos de tener conciencia ambiental puede funcionar mejor a largo plazo que una perspectiva basada en la advertencia y el miedo. La gente puede cansarse de estar asustada pero no de estar involucrada e interesada en un tema que le suma. ¿Qué recursos didácticos tienen los docentes para construir la columna vertebral de una didáctica ecológica? Diversas organizaciones de Estado y no gubernamentales cuentan con recursos para este propósito.

Recursos de libre acceso para una educación ambiental

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España ofrece un compendio de recursos de todo tipo para educar con conciencia ecológica, entre las cuales están el programa completo de Kioto Educa, con fundamentos teóricos y metodología para concientizar sobre la necesidad de que las escuelas se sumen al esfuerzo ecológico. Provee de información para que las instituciones reduzcan sus emisiones y compartir actividades con el estudiantado que pueden llegar hasta organizar un “Festival del Clima”.

Por su parte, la Guía Didáctica de Educación Ambiental de la Junta de Andalucía, en España, ofrece una idea clara de cuáles son los conceptos claves a enseñar en un programa de didáctica ambientalista, así como nociones claras acerca de los contenidos y conversaciones que pertenecen a cada nivel educativo, desde la infancia temprana hasta los 18 años.

Para los lectores de habla inglesa, el blog de consejería ecológica One Home, reunió en un solo lugar varios recursos para aprender sobre el cambio climático, listando los adecuados para cada rango de edad. Climate Kids, creado por la NASA, es una página totalmente dedicada a la difusión de material para un currículum ambientalista, cuenta con actividades, videos, juegos y más para familiarizar a los estudiantes con este tema. Practical Action es una iniciativa con enfoque STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas por sus siglas en inglés) para impulsar tanto la didáctica ecológica como el interés por las ciencias. Las actividades y retos que contiene cubren las necesidades didácticas de estudiantes en primaria y secundaria.

¿Has usado alguno de estos materiales en clase? ¿Has creado los tuyos o recurrido a otros? ¿Cuál piensas que debe ser el rol de las instituciones educativas y docentes en la enseñanza sobre el cambio climático? ¿Crees que se esté haciendo suficiente? ¿Qué sugerirías en caso de que no? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx
Comparte este contenido:

El futuro universitario tras Roe vs. Wade

Por: Sofía García-Bullé

No solo estudiantes, también docentes, personal de investigación y de apoyo verán afectadas sus posibilidades de estudio y trabajo.

La derogación de Roe vs. Wade en Estados Unidos ha causado gran impacto en la sociedad estadounidense. La decisión de la Suprema Corte de Justicia de otorgar a los estados autonomía para regular los derechos reproductivos como mejor les parezca ha dejado a millones de personas con capacidad gestante en una situación crítica. Estados como Texas, por ejemplo, podrá hacer ejercicio de una ley que motivará a la ciudadanía con una recompensa de $10,000 dólares a denunciar a cualquier persona que busque terminar su embarazo después de la sexta semana, un plazo en el que la mayoría de las personas embarazadas ni siquiera saben aún que lo están.

Georgia está a un paso de que entre en vigor la ley HB 481, o “ley del latido del corazón”, que prohibiría la realización de abortos mientras el feto presente actividad cardiaca. Aun con una consideración de circunstancias especiales, esta ley sería altamente perjudicial para madres con embarazos no viables, que tendrían que esperar a que su doctor consultara a su departamento legal para recibir tratamiento necesario que podría no llegar a tiempo para salvarles la vida. Varios estados como Missouri y Ohio ya tienen activas leyes que prohiben el aborto sin excepciones de incesto o violación, llegando a casos tan extremos como el de negarle el acceso al aborto a una víctima de 10 años. El panorama completo de un país está cambiando rápidamente a niveles irreconocibles. Ante la certeza de una generación completa que será forzada a llevar embarazos a término. ¿Qué significa esto para el futuro educativo y de las instituciones que lo proveen en nuestro país vecino?

Éxodo estudiantil

La geografía se volverá un tema clave para quienes buscan estudiar una carrera en Estados Unidos. Específicamente, qué estados protegen el derecho al aborto y cuáles no. De los 52 estados, solo 16 y el distrito de Columbia protegen los derechos reproductivos en toda su extensión. En el resto del país no están codificados o se legisla activamente para restringirlos. El derecho al aborto es clave para el acceso a la educación, continuar una carrera se vuelve desde enormemente más difícil hasta imposible cuando por ley, un estudiante debe llevar un embarazo a término y, en la mayoría de los casos, un rol parental.

“Hay algunas escuelas en Pensilvania, como Carnegie Mellon, a las que me hubiera emocionado mucho ir. Pero no quiero tomar ese riesgo, estar ahí cuatro años y que a mitad de camino decidan que quieren restringir el aborto”. Explicó la estudiante de último año de preparatoria , Chantal Mann, para la revista Vice. Solo tiene 16 años, pero el estado actual de las leyes en su país la orilla a ella y a millones de personas con capacidad gestante a reducir considerablemente sus opciones para cursar carrera.

El impacto sobre la universidades

Lo anterior no solo afectará a los estudiantes, también a las universidades en estados con leyes restrictivas que podrían ver seriamente reducida su matrícula ante la imposibilidad de proteger a la comunidad estudiantil de leyes que coartan los derechos reproductivos. Personal educativo, administrativo, investigadores y generadores de conocimiento también enfrenta un panorama complicado, ante la decisión de buscar fuentes de empleo en estados con menos restricciones.

Además de esto, el trabajo de investigadores en el área de la salud femenina se perfila para volverse más complicado. Existe una enorme necesidad de replantearse cómo abordar la investigación en un país que no ve los derechos reproductivos como un asunto de categoría sanitaria. Los docentes y estudiantes de áreas médicas serán especialmente vulnerables a estos forzosos cambios en el currículum. Si en su estado se aplican leyes que prohíben hasta hablar sobre las opciones de salud reproductiva, ¿hasta dónde va a ser legal enseñar a los médicos sobre salud reproductiva y ginecología? ¿Podría esto cambiar inclusive la forma en que se practica la medicina en Estados Unidos?

El problema de los datos

Investigadores, docentes y estudiantes de medicina no son los únicos que tendrían de qué preocuparse si pertenecen a instituciones en estados hostiles a los derechos reproductivos. También para los especialistas en informática, para quienes el alcance de la derogación de Roe vs. Wade va mucho más allá de simplemente restringir el aborto, el principio que se usó como base para la propuesta a la Suprema Corte hace ya 50 años fue el derecho a la privacidad.

Con este derecho en entredicho, los fiscales de los estados en los que el aborto es ilegal podrían demandar información que les ayude probar que se ha relizado un aborto. Por ejemplo, datos como los que ofrecería una aplicación de monitoreo de ciclo, o los registros de solicitud de atención médica y consejería en las universidades.

El acceso a la educación

Todos los aspectos anteriores tienen el potencial de cambiar radicalmente tanto la experiencia educativa como los programas didácticos y el cómo se construye una relación con la comunidad estudiantil en las universidades, pero sin duda, quienes recibirán el mayor impacto por la decisión de la Superma Corte serán las personas con capacidades gestantes que buscan una educación superior.

“Una consecuencia predecible las prohibiciones y restricciones legales para el aborto y las que podrían aplicar para los anticonceptivos, será la reducción de la asequilidad educativa para las personas que enfrenten embarazos no planeados y paternidad, las que sufran daño por abortos ilegales y las que sean perseguidas y convictas por terminar un embarazo”, comentó Jo Ellen Parker, vicepresidenta senior del Consejo independiente de Universidades en una nota de opinión para Higher ED Dive. Explicó también que el aumento de la participación femenina en la educación superior (tanto en un rol de estudiante como de docente) ha sido económica y socialmente transformador para las mujeres, sus familias y comunidades. Este progreso se vio posibilitado principalmente como resultado de permitir que las mujeres y personas con capacidad gestante tuvieran la libertad de ejercer sus derechos reproductivos.

Esta facultad ha sido históricamente crucial para asegurar la presencia femenina en espacios didácticos, públicos y de toma de decisiones. La decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos no se reducirá simplemente a la pregunta de si será posible abortar o no, traerá consigo la certeza de que cincuenta años de posicionamiento en la esfera educativa y el mundo laboral están a punto de ser borrados en gran parte de un país que se autonombra “líder del mundo libre”.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx

Comparte este contenido:
Page 1 of 22
1 2 3 22