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Sobre la aplicación de recursos audiovisuales en el aula

Por:

El recurso en video ofrece a los alumnos más opciones para trabajar en casa y sentirse acompañados.

El video ha tomado más fuerza que nunca como recurso educativo. En artículos anteriores hemos hablado sobre cómo el video ha revolucionado la idea de enseñar y ser maestro en el siglo XX. ¿Quiénes son los Edutubers? ¿Qué tipo de contenido hacen? ¿Cómo diferenciarlos de otros productores de contenido educativo?, todos estos temas de interés han sido tratados con anterioridad en textos del Observatorio, pero los aspectos técnicos acerca de cómo generar contenido audiovisual específicamente para tu grupo, las compartiremos en nuestro próximo webinar, titulado: ¿Cómo producir videos con narrativa audiovisual y en volumen para la clase?

Este martes 28 de septiembre a las 16:00 horas (Centro de México), nos acompañará Arlette Audiffred Hinojosa, profesora del programa multicultural de Prepa Tec Campus Morelia. Imparte clases de Química y Emprendimiento Social en el Tecnológico de Monterrey. La profesora Audiffred ha aplicado exitosamente diversos programas de educación en video, como un laboratorio de química en TikTok a nivel preparatoria.

Este proyecto, implementado en tiempo de pandemia, buscaba motivar a los estudiantes a realizar las prácticas de laboratorio desde casa. Se diseñaron actividades entretenidas en la que los estudiantes debían documentar y mostrar un fenómeno químico. Se sustituyó la dinámica de pedir un reporte escrito en favor de que los estudiantes subieran a TikTok una explicación de los fenómenos observados en sus experimentos, además de sus conclusiones.

La docente de Prepa Tec también apoyó a los alumnos para que participaran en la convocatoria My World 360°. El objetivo fue que los estudiantes produjeran videos narrativos 360° para exponer problemas reales y despertar conciencia en su comunidad, motivar a la acción y mejorar su entorno. El proyecto en el que se centraron los alumnos abordó el problema del agua en la ciudad de Morelia. Cumplieron con el propósito de desarrollar habilidades digitales, compartir sus perspectivas y promover acciones positivas relacionados con los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible, como lo explicó la profesora para el Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación.

La experiencia y apego de la docente a las plataformas digitales y contenido audiovisual ha garantizado sin duda un gran número de esfuerzos didácticos tanto efectivos como sobresalientes. El rol de estos recursos en la modernización de la educación y como respuesta a las necesidades planteadas por la pandemia no debe ser subestimado.

“El hecho de que los estudiantes sientan una ‘presencia’ constante a través del celular, aunque sea de manera asincrónica, fortalece la relación entre los alumnos y las instituciones educativas”. Declaró la maestra acerca del uso de las apps como herramienta de comunicación y acompañamiento para estudiantes. Esto aplica también para los contenidos audiovisuales, no solamente son una forma de facilitar que los alumnos hagan sus tareas en casa, también es una forma de estar presente y generar la sensación de sentirse acompañado a través de la interacción en línea. En un momento espacio tiempo en el que el bienestar emocional de los estudiantes y su salud mental se ven afectadas por la pandemia, el saber cómo producir estas instancias de cercanía es una herramienta indispensable para maestros de todos los niveles.

Si quieres saber cómo producir contenidos audiovisuales para tus grupos y cómo integrarlos al currículum no te pierdas nuestro próximo webinar el martes 28 de septiembre a las 16:00 hrs. (Centro de México).

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/webinar-contenidos-audiovisuales

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Opinión | ¿Qué nos falta saber sobre las vacunas?

Por: Sofía García-Bullé

El índice de protección contra síntomas severos, hospitalización y muerte es el criterio más importante para determinar la eficacia de una vacuna.

A poco más de un año del inicio de la pandemia y con el surgimiento de una nueva variante del COVID-19, para muchos la sensación general es la de haber regresado al punto de partida. A pesar del esfuerzo mundial para la producción y distribución de vacunas, el rango de la infección parece no disminuir y se perfila un repunte de la enfermedad para este mes a nivel global.

Ante una eventualidad como esta siempre hay dos lados de la conversación: quienes cuestionan y desestiman la efectividad de las medidas preventivas y, sobre todo, de las vacunas, y quienes atribuyen la causa de que la pandemia no haya cedido a las acciones de las personas que no atienden las medidas y que no se vacunan. ¿Quién tiene razón? Si esta es la primera pregunta que nos hacemos, la manera de aproximarnos al tema quizás no sea la correcta, más bien habría que preguntarnos ¿qué nos falta saber?

Sobre la eficacia de las vacunas

El primer argumento en los casos en los que se contrae COVID-19 aún después de haberse vacunado es que “no funciona”. A través de los meses en los que miles de personas han salido positivas a pesar de haber recibido la vacuna, las redes sociales se han inundado de cibernautas compartiendo testimonio acerca de cómo la vacuna no hizo su trabajo pero, ¿tenemos claro cuál es el trabajo de la vacuna?

La vacuna cuenta con dos números que son importantes para definir si sirve o no a su propósito: la tasa de eficacia y el índice de protección a síntomas severos, hospitalización de cuidados intensivos y muerte. La tasa de eficacia, indica el nivel de protección en contra de un contagio. Este número no es un absoluto que asegurará no contraer la enfermedad. Que la tasa de una vacuna sea mayor a la de otra no quiere decir que automáticamente es una mejor vacuna, o que las de tasa más baja sean deficientes o inseguras. La ventana de tiempo y espacios geográficos en los que se probaron influyó significativamente en el porcentaje final asignado.

Por ejemplo, la Pfizer y la Moderna, que tienen una eficacia del 95 % y 94 %, respectivamente, se probaron exclusivamente en Estados Unidos durante el verano del año pasado, cuando las medidas de prevención y el encierro estaban en un punto alto a nivel global. Las pruebas de Johnson & Johnson, si bien iniciaron también en verano, se extendieron hasta el otoño y abarcaron otros países, principalmente Sudáfrica y Brasil. Durante el periodo en que se realizó el estudio, la exposición de los participantes al virus era mayor, y ya existían variantes en las regiones consideradas.

Las circunstancias en las que se probó la Johnson & Johnson impactó seriamente su porcentaje final de eficacia, pero sería un error asumir que se trata de una vacuna insegura o inservible, se trata más bien de una vacuna probada en un ambiente más complicado. Si esta vacuna hubiera sido probada en las mismas circunstancias que la Pfizer o la Moderna, quizás tendría cifras más altas, o viceversa.

Sin embargo, podríamos decir que este no es el mejor número para decidir si vacunarse o no y con cuál opción. Evitar la hospitalización y la muerte por contagio es la prioridad de cualquier vacuna. Si movemos el medidor a ese criterio, los números son mucho más alentadores. Todas las vacunas reducen al 99.9 % la mortalidad por COVID-19 y el ingreso a cuidados intensivos.

Sobre el tiempo y desarrollo de las vacunas

Una inquietud presente en las personas que están renuentes a vacunarse es el tiempo tan expedito en la que estuvieron listas para el público. No son pocos los que piensan que podrían estar formando parte de un grupo de prueba y no estar recibiendo una prevención efectiva. A este cuestionamiento habría que completarlo con otro: ¿Conocemos los tiempos en los que una vacuna confiable es producida?

La primera vacuna contra la gripe española o influenza, se autorizó en 1945, veintisiete años después del brote que inició la primera gran pandemia de infecciones respiratorias en el mundo moderno. Hoy en día se sabe que existen cuatro tipos de influenza, y que los cambios estacionales producen nuevas cepas constantemente por lo que las vacunas también cambian cada año para adaptarse a estas alteraciones. Todo esto es producto de décadas de investigación, que continúa hasta la fecha, e implica que cuando los especialistas en la comunidad científica comenzaron el esfuerzo por desarrollar una vacuna contra el COVID-19, no estaban empezando desde cero. Los coronavirus son un tema largamente estudiado por los responsables detrás de las soluciones médicas. Gracias a todo este fondo epistémico,  la vacuna contra la gripe porcina, la pandemia más reciente antes de esta, tomó menos de cinco meses.

Sobre los efectos secundarios de las vacunas

El miedo a reacciones adversas a la vacuna ha sido un motivo poderoso en el pensamiento colectivo de las personas que no se deciden a recibir su dosis. Aún si síntomas como dolores de cabeza, fiebre, alergia, fatiga y demás dolencias son, para algunos, un deterrente para no vacunarse, se podría argumentar que aquellos pertenecientes al cuadro del COVID-19 como la inflamación pulmonar, la fiebre severa, la dificultad para respirar, la necesidad de cuidados intensivos, entubación, las complicaciones cardiacas y la muerte, serían una razón aún más contundente como para elegir hacerlo.

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— The Phantom Geek (@phntmgeek) June 22, 2021\n«,»width»:550,»height»:null,»resolvedBy»:»twitter»,»providerName»:»Twitter»}» data-block-type=»22″>

La cuestión con los efectos secundarios es que son, en la mayoría de los casos, algo positivo. Para explicarlo de manera simple, la vacuna contra el COVID-19 (y todas las demás vacunas)  funcionan así: Los malestares que sentimos posterior a la inyección no significa que estemos enfermos, por el contrario, son las señales de que el sistema inmune está trabajando para combatir los patógenos debilitados o muertos de los que se compone la vacuna y que no pueden hacernos daño. Ayudan a nuestro sistema inmune a aprender cómo pelear contra una infección real de COVID-19. Por eso es que después de la vacuna hay de 65 % a 97 % de disminución de la probabilidad de contagio y un 99.9 % de protección contra síntomas que provoquen hospitalización de cuidados intensivos y muerte.

Dicho esto, existen personas con afecciones subyacentes y el sistema inmune comprometido que constituyen casos especiales, no porque la vacuna pudiera tener un impacto negativo en ellos sino porque la eficacia de la misma podría reducirse debido a una respuesta débil del organismo.

Desarrollar trombosis es otra de las preocupaciones principales de quienes no encuentran aún confianza para vacunarse. Esta posibilidad es real, pero también mínima. En España, por ejemplo, se presentaron de 2 a 3 casos entre cada millón de personas vacunadas, reportó Juan Carlos Reverter, presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) en entrevista con La Vanguardia. Para poner este número en contexto veamos otras cifras, la trombosis también puede presentarse como síntoma de COVID-19. “Del total de pacientes que ingresan en el hospital, un 20 % sufre trombos. En las UCIs, el porcentaje sube hasta el 40”. Explicó el también Jefe de servicio de hemoterapia y hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona. En España, actualmente mueren 190 de 10,000 pacientes de COVID-19, en Estados Unidos 250 de 27,19, en México 371 de 6,543, en Reino Unido 174 de 30,838. La posibilidad de presentar trombosis como síntoma del COVID-19 es mil veces mayor a desarrollarla como efecto secundario de la vacuna.

Sobre el derecho y la responsabilidad de decidir

Más allá de las dudas y temores que experimentan miles de personas que no consideran la vacuna como una opción viable, la decisión de aplicársela o no sigue siendo un tema de libre elección, pero también de responsabilidad personal, ambas van de la mano. La libertad representa la facultad de poder actuar sin control externo, de acuerdo con nuestra voluntad y con lo que consideramos nuestros mejores intereses. La responsabilidad personal significa considerar cuidadosamente nuestro proceder, tomando en cuenta cómo puede afectarnos a nosotros en un futuro o a otros.

Cuando se trata de una crisis de salud como la que enfrentamos desde hace más de un año, cualquier ejercicio de la libertad debe pasar por el filtro de cuestionar cómo nuestras decisiones pueden impactar a otras personas igual o más susceptibles de contraer el virus y/o presentar síntomas severos o morir.

El ex-gobernador de California y actor Arnold Schwarzenegger ofrece un ejemplo categórico pero simple, para comprender las implicaciones éticas ligadas a la decisión de no vacunarse por dar crédito a la desinformación o caer en la falsa percepción de que nuestras libertades están siendo violentadas por la insistente convocatoria a las medidas preventivas y protocolos. “No es diferente a los semáforos, ponemos semáforos en las intersecciones para que nadie mate a otra persona por accidente, no puedes decir:  «Nadie me va a decir que me tengo que parar aquí, la voy a atravesar». Así es como matas a alguien debido a tus acciones”, expresó duramente el republicano en conversación con el coronel y autor Alex Vindman con la moderación de la periodista Bianna Golodryga. Reiteró también la necesidad de confiar en los expertos y creer que los años de investigación y conocimientos recaudados por la comunidad científica son la mejor opción para aproximarse a soluciones reales.

La decisión de vacunarse es y sigue siendo una elección personal en la mayor parte del mundo, pero este panorama está cambiando rápido ante la imposibilidad de erradicar la pandemia antes de que surjan más olas y variantes. Independientemente de las dudas o certezas que puedas tener acerca de la vacuna, es indispensable consultar con tu médico de confianza, la mejor respuesta para ti siempre vendrá de alguien que conozca tu historial médico y pueda generar recomendaciones personalizadas ya sea para la opción de una primera dosis o un refuerzo. Para más información sobre recursos educativos y buenas prácticas frente al COVID-19 visita la sección especializada del Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación del Tec de Monterrey.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx/edu-news/opinion-vacunas

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¿Qué es la teoría crítica de raza?

Por: Sofía García-Bullé

Este marco teórico ofrece una perspectiva histórica más completa y un mejor contexto para comprender el presente.

La historia es una ciencia social por demás activa, en artículos anteriores hemos hablado sobre su capacidad de autoanalizarse y reescribirse. La investigación, la perspectiva, los nuevos datos y lecturas son cruciales en la construcción del devenir histórico.

Elementos como la conciencia social o de raza también pueden influir en una reevaluación tanto de la historia, como de la forma en que se escribió. Un movimiento académico dentro de la comunidad de historiadores es ejemplo de estos cambios de óptica sobre el pasado. Estamos hablando de la teoría crítica de raza.

Las consideraciones de un racismo sistémico

La teoría crítica de raza es un marco teórico para enseñar historia y otras disciplinas sociales. El término fue acuñado por la jurista Kimberlé Crenshaw a finales de la década de los 80. Consiste en agregar al currículum y a la conversación esos incisos dentro del evento o tema de estudio que pudieron estar marcados por la raza y la discriminación racial. Por ejemplo, si estamos abordando el final de la Segunda Guerra Mundial, el regreso de los veteranos a Estados Unidos y el consecuente auge de los suburbios americanos durante la década de los 50, no podemos dejar de lado la experiencia de los soldados afroamericanos y todo el marco legal que evitó que evitó que pudieran hacerse de un hogar asequible igual que sus compañeros blancos.

Si dentro de determinado momento histórico existe una barrera legal o costumbre socialmente reforzada que habilite la discriminación racial sistémica, la teoría crítica de raza es necesaria para tener un panorama completo de cómo se desenvolvió ese momento del pasado y qué consecuencias podría seguir teniendo en el presente.

En el caso específico de la situación de vivienda de los veteranos afroamericanos de la Segunda Guerra Mundial, las consecuencias de ese serio desbalance para la obtención de casas puede verse reflejado en las dificultades actuales de la comunidad afroamericana para conseguir precios y préstamos bajos en comparación con los americanos caucásicos.

Este es un ejemplo básico acerca de cómo un análisis del pasado con una perspectiva que cubra aspectos relacionados con el racismo sistémico es vital para comprender las condiciones actuales de un grupo demográfico completo. Como herramienta de investigación y contextualización histórica, el rol de la teoría crítica de raza es difícil de discutir pero su presencia en programas académicos y aulas abre otro debate.

¿Debería enseñarse en las escuelas?

La conversación más acalorada sobre el tema de la teoría crítica de raza es si debería estar presente en las aulas. El racismo es un tema por demás complicado y hay validez en la idea de que no es necesario poner en los niños una carga cognitiva de esa naturaleza. El problema de este argumento, es que solo aplica si los niños en cuestión no pertenecen a ninguna etnia, raza o grupo social que este sujeto a discriminación.

En marzo del presente año, una niña de 9 años testificó en el caso de George Floyd, uno de los eventos de violencia sistémica racial más sonados de la década. Si una infante de tan corta edad puede ser expuesta a presenciar un homicidio y testificar sobre el mismo en la corte, debido a que la violencia racial es así de terrible en su país, ¿por qué privar a los niños de su edad de las herramientas cognitivas para entender y combatir el racismo sistémico bajo el argumento de que “es complicado”?

La raza y el racismo son constructos sociales, como sostiene Tony Morrison, Premio Nobel de literatura y activista para la educación sobre la conciencia de raza. Sin embargo, estos constructos no solo afectan seriamente la vida de millones de personas de minorías raciales en el mundo también juegan un papel importante en el diseño y ejecución de sistemas económicos.

Para erradicar el racismo sistémico es necesario un cambio estructural, y este es prácticamente imposible de gestionar sin una educación histórica y social ciega a la influencia de los desbalances provocados por la discriminación social.

¿Habías oído hablar antes de la teoría crítica de raza? ¿Te parecería buena idea incluir el tema en tus clases? Si eres estudiante, ¿algún curso que hayas llevado incluyó el tema? ¿Cuáles fueron tus impresiones? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/teoria-critica-raza

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¿Qué es el revisionismo histórico?

Por: Sofía García-Bullé

El revisionismo histórico nació muy cerca de la política, pero puede ser útil si su fin es académico.

La historia es, sin duda, una de las ciencias sociales más fascinantes. A través del registro de eventos podemos hacernos una idea de lo que ha sucedido en el pasado y cómo este transcurrir ha formado el mundo que conocemos.

En artículos anteriores hemos hablado sobre lo que es la historia y la historiografía. Siendo la primera la recolección y documentación de eventos importantes que comprenden un pasado común, y la segunda un estudio de cómo se realiza esta tarea. La historiografía, más que contarnos sobre un sucesos históricos como la conquista de México, la Revolución Industrial o el primer aterrizaje en la luna, nos cuenta sobre cómo escribieron las personas que participaron en el evento.

Esta disciplina se centra en el análisis de la historia. Se conforma de una serie de teorías y técnicas para estudiar, entender e interpretar los hechos históricos. El trabajo del historiador es tomar las piezas del rompecabezas que representan las diferentes fuentes de un suceso o período histórico para culminar en un relato cohesionado.

Darle sentido a la historia es un proceso que puede realizarse de distintas maneras, por eso existen varias escuelas y corrientes de la historiografía. Una tendencia que ha tomado popularidad esta última década ha sido el revisionismo histórico.

¿Por qué mirar el pasado con ojos del presente?

El revisionismo histórico, como su nombre lo indica, consiste en volver a revisar las fuentes sobre un registro o periodo histórico, ya sea con una perspectiva diferente o con nuevos datos que pudieran alterar cómo vemos una parte de la historia.

Esta forma de revisitar la historia desprende aspectos tanto positivos como negativos. Casos como los de Rosalind Franklin, cuyo trabajo fue instrumental en el descubrimiento de la cadena de ADN, no habría sido conocido ni se hubiera vuelto foco de conversación de la comunidad científica de no existir una intención de regresar a rescatar elementos importantes de una historia que ya había sido contada y solidificada en la memoria colectiva.

Otras instancias positivas de la aplicación del revisionismo histórico están ayudando a rescatar visiones completas sobre sociedades antiguas como la vikinga, por ejemplo, de la que se ha descubierto recientemente que se era multiétnica y no exclusivamente escandinava, además de contar con una visiones muy progresivas acerca de género y sexualidad.

El punto clave para dimensionar el uso del revisionismo histórico como algo positivo es que el propósito de aplicarlo sea completar la información sobre algún evento o periodo o revelar algún conocimiento oculto pero verdadero sobre el tema en cuestión. El problema con este enfoque, es que no siempre se utiliza con este propósito.

Negacionismo y revisionismo político

El origen del revisionismo es político, al haber surgido como una forma de revisitar y mirar con otros ojos el marxismo. Sin embargo, hay que tener cuidado en qué tan políticos e ideológicos son los fines de revisitar y proponer nuevas formas de dimensionar un hecho histórico. Esta tendencia académica también ha sido la base para buscar formas de negar eventos históricos importantes, como el Holocausto judío, el genocidio armenio, e inclusive, fundamentar un interés por el terraplanismo. El ideal del revisionismo histórico es encontrar la verdad en un devenir pasado, completar panoramas históricos y enriquecer la forma en que vemos los sucesos que han construido nuestra realidad actual.

Mientras el propósito de esta corriente historiográfica sea saber más y entender mejor la historia, contará como una herramienta epistémica valiosa. Pero para lograr esto es necesario que los historiadores estudien e investiguen si bien, no con una completa objetividad, si con un compromiso académico y educacional mayor a cualquier afiliación política e ideología.

¿Habías oído antes sobre el revisionismo histórico? ¿Qué piensas de su rol en la forma en  que vemos la historia hoy en día? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

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Historia e Historiografía, ¿Cuál es la diferencia?

Por:

La historia es el suceso, y la historiografía la forma de estudiarlo y darle sentido.

Definir el concepto de historia pudiera parecer algo simple si la vemos superficialmente. A diferencia de rubros del conocimiento más exactos, como las matemáticas, la historia es una ciencia social viva y flexible, y la perspectiva juega un papel crucial en la forma en cómo se define.

Si le preguntas a un niño de primaria, la historia puede ser o su materia favorita, o la que tiene todas esas fechas y datos que le cuesta aprender. Para un antropólogo, la historia podría ser un conjunto de estos acontecimientos y hechos, especialmente los vividos por una persona, por un grupo o por los miembros de una comunidad social. Un maestro podría ver  la historia como narración ordenada y detallada de estos acontecimientos y hechos, así como de aquellos que están relacionados con algún aspecto de la actividad humana.

El diccionario Oxford ofrece todas estas definiciones  para un solo campo de estudio porque al hablar de historia, el punto de vista es crucial para entender cómo y porqué se escribe en primera instancia.

Este registro escrito de quién o quiénes son testigos de sucesos que construyen una memoria colectiva, es la razón por la que la historia existe como la conocemos. Tenemos acceso a ella a través de fuentes tangibles y podemos enseñarla en las escuelas. Pero, ¿cómo se relaciona la historia con la historiografía? ¿Qué es y por qué no son exactamente lo mismo?

¿Cómo construimos una visión del pasado?

Para entender el concepto de historiografía, es necesario pasar por el proceso que hace posible tanto el suceso como el registro. Fernando Pacheco, profesor universitario  de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y especialista en Ciencias Sociales y Humanidades explica, muy claramente, la forma en que la historia existe, se estudia y se analiza.

Un acontecimiento es un discurso de primer orden, el registro de tal hecho histórico, es un discurso de segundo orden; hasta aquí abarca lo que conocemos como historia. La investigación y análisis de los registros históricos corresponde a un tercer orden, esto último es la historiografía.

¿De quién depende la historia?

No necesitas ser un profesional de la historia para participar en ella, en artículos anteriores hemos hablado sobre cómo las fuentes históricas han evolucionado de acuerdo a factores como los recursos para generar textos y quién tenía acceso a ellos. Hoy en día, cualquier persona con acceso a internet puede generar un registro histórico a través de una red social, un blog o cualquier espacio público virtual.

Pero, ¿quién evalúa que determinado contenido esté generando o relatando un momento histórico? ¿Quién se encarga de elaborar una visión completa con las perspectivas pertinentes acerca de tal evento? Este trabajo lo hacen los historiadores.

Los historiadores se dedican a la investigación, análisis e interpretación de los textos y registros históricos. Usualmente se especializan en alguna corriente historiográfica determinada y se enfocan en un periodo histórico específico o en algún aspecto que distingue a tal periodo.

El trabajo de historiador consiste en averiguar y procurar todas las fuentes posibles acerca del periodo o aspecto que estudia, y armar, con la información obtenida y su interpretación, un relato cohesivo a través del cual podemos entender eventos pasados. Este es el proceso detrás de los libros de historia que leemos o los currículums de la materia que armamos en las escuelas.

El historiador se distingue por su persistir investigativo, su pasión por la lectura, su  capacidad de procesar grandes volúmenes de información y un sentido crítico para ordenar, y priorizar datos al momento de hilvanar un recuento histórico. El mayor compromiso de un profesional de la historia no es con la objetividad, es imposible serlo 100% cuando tu objeto de estudio son las experiencias pasadas de la gente, pero sí es fundamental la veracidad, la flexibilidad para encontrar la interpretación más óptima y la empatía para encontrar un equilibrio entre los dos aspectos anteriores.

En esta línea de trabajo, también es importante considerar que la historia no solamente es el objeto de estudio, es el camino al aprendizaje y a un entendimiento más profundo no de un conjunto de eventos, sino de cómo estos han formado el mundo que conocemos ahora.

¿Has dirigido o participado en una clase de historiografía? ¿En qué aspectos difiere de una clase de historia? ¿Crees que es importante que desde los niveles básicos se entienda esta diferencia? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/historia-historiografia

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Educación STEAM y una ruta a Marte

Por: Sofía García-Bullé

Para integrar un equipo multidisciplinario de especialistas, el enfoque STEAM es crucial.

“Vi la convocatoria que hicieron los fundadores de Quantum Robotics, me interesó y dije; wow, sí, quiero participar”. Adriana Díaz, líder de telecomunicaciones de equipo interuniversitario, definió con pocas palabras y mucha contundencia el sentir, no solo de varios compañeros suyos que respondieron a esta instancia en específico, su respuesta englobó un creciente interés en la comunidad estudiantil de la actualidad, los jóvenes quieren hacer ciencia que importe.

Díaz, en compañía de Víctor Rodríguez, cofundador y líder de comunicación de Quantum Robotics, además de Fernando Méndez y Ramiro Aguilar, especialistas en electrónica y telecomunicaciones para el equipo, charlaron con el Observatorio del Instituto para el Futuro de la Educación para dar sus puntos de vista sobre educación, ciencia y su proyecto de construir un vehículo de exploración espacial llamado rover o astromóvil que llegue a Marte.

La convocatoria para participar en el proyecto de armar el vehículo espacial cariñosamente apodado “Roverto” fue el punto de partida para una colaboración entre el Tec de Monterrey y el Instituto Politécnico Nacional que reunió a estudiantes de siete áreas distintas entre las que se cuentan telecomunicaciones, robótica, biotecnología, electrónica, negocios, y más.

La cooperación y las ganas de proveer de avances positivos al proyecto fue un aspecto clave para que el equipo cumpliera la meta de construir el rover y lo tuviera listo para asistir a competencias internacionales como el University Rover Challenge 2022, así como congresos conferencias y eventos de gran impacto como Talentland. “Desde el principio estuvo ese chip en todos nosotros, los del Tec y los del Politécnico, que no importaba de dónde vinieras, sino que quisieras de verdad contribuir al proyecto, eso era lo primordial”, explicó Díaz acerca del proceso colaborativo que aplicaron para trabajar en conjunto.

Si bien armar a Roverto para llegar a Marte parece una meta ambiciosa, este sería solo uno de los objetivos que pretende alcanzar Quantum Robotics. El proyecto es efectivamente de ensueño, pero también es un medio para un fin. Víctor Rodríguez, cofundador y líder de comunicación, explicó que la  idea de un equipo que une universidades en favor de la divulgación de la ciencia, es la inspiración.

Especialmente ahora, que varias competencias e instancias de exhibición científicas del presente año están cerrando debido a la pandemia. Rodríguez reiteró que el primer propósito es conectar con el interés científico de la comunidad estudiantil y encauzar esta iniciativa a carreras concretas. “Dentro de los principios y visión del equipo está el inspirar, difundir y promover el concepto de STEAM en los jóvenes, para que logren tener un interés mayor por carreras que tengan que ver con ciencias”.

Agregó que esta intención la están realizando a través de conferencias, cursos, congresos y alianzas con otras universidades para crear espacios para la promoción de STEAM a nivel educación. Recalcó sobre el valor de no reducirse a hablar únicamente sobre su proyecto en turno, sino de hacia dónde va la exploración espacial en general y cómo formarse para trabajar en el área.

El equipo mostró estar consciente del rol que juega la comunicación en el esfuerzo educativo científico, un enfoque muy propio de una aplicación completa de un esquema STEAM. Dentro de este contexto, las habilidades blandas coexisten y se complementan con el ejercicio de la ciencia.

Fernando Méndez, especialista en electrónica, hizo hincapié en que lo más valioso de la experiencia de asistir a conferencias y tener contacto directo con los estudiantes es poner en práctica estas habilidades con la idea de educar y aprender. “Aquí es cuando como miembro del equipo te das cuenta de cómo impactas positivamente a las personas y a los estudiantes, cómo ayuda esto a la comunidad estudiantil”,declaró sobre lo que transcurre en conferencias y congresos en los que participan.

La respuesta de la comunidad estudiantil ante estos esfuerzos didácticos ha sido muy buena, como lo menciona Ramiro Aguilar, especialista de comunicación. El equipo sostuvo que hay una emoción fuerte cuando se habla de ciencias en grupos estudiantiles. El proyecto realizado es prueba de esto.

Ante una situación de contingencia y medidas preventivas que complican la logística para la realización del ejercicio científico, la construcción de Roverto se pudo llevar a cabo no sólo por parte de una universidad, sino de dos. Y ha sido un aspecto potencializador para que el equipo participe en eventos de difusión científica. “Les gusta ver cómo en México, y en medio de una pandemia, se pudo crear un rover, con un equipo formado entre dos universidades. Llama mucho la atención que dos universidades prestigiosas se hayan unido para crear este proyecto”.

El entusiasmo que despierta tanto la idea de un rover como la intención de educar en las ciencias es patente en la forma en que Aguilar y el resto del equipo hablan sobre cómo ha sido la jornada para ir a competencias y congresos. “Esto nos demuestra que en México, estando unidos, vamos a poder lograr cosas muy grandes”, agregó el especialista en telecomunicaciones, quien también destacó la labor del Tec de Monterrey y el Politécnico en cuestión de apoyo, difusión, disposición de espacios y otros aspectos indispensables para alcanzar su meta.

Una verdadera integración STEAM

El equipo Quantum Robotics habló también de la flexibilidad y la capacidad de escucha como claves del éxito del proyecto, sobre todo en condiciones en las que reunirse y trabajar en el mismo espacio no es posible. Ante este notorio interés por integrar los conocimientos y habilidades propias de la letra A en STEAM, que representa la integración de las artes y las humanidades a nivel estructural de cómo se entiende, enseña y practica la ciencia en todos los niveles. Conversamos con ellos acerca de la percepción las áreas de interés humanístico no como un agregado sino como una parte natural del ejercicio y educación científica.

En artículos anteriores hemos hablado sobre un reciente rebranding de las habilidades suaves, a las que ahora nos referimos como habilidades transversales o power skills. Los miembros del equipo ofrecieron perspectivas por demás interesantes que pusieron de manifiesto un enfoque netamente integral con respecto a habilidades blandas y suaves. La perspectiva de Víctor Rodríguez acerca de la elección de llamarlas soft skills es muy revelador acerca del aprecio que tienen por las habilidades transversales. “Es como el hardware y el software de una computadora. Cuando trabajas con hard skills, normalmente es sobre algo que puedes ver, algo tangible, y las soft skills son esas habilidades que no puedes ver en físico en el producto final, pero sí forman parte muy importante del proceso”.

Además, Rodríguez afirmó que las soft skills o habilidades blandas son el mecanismo para poner en acción las habilidades duras  de todos los participantes. Los miembros del equipo dejaron claro que es la aplicación de estas habilidades lo que logra que el proyecto se sienta como un ejercicio compartido en la que la decisión que cuenta es la del grupo y cada aportación es valiosa.

¿Habías escuchado antes sobre STEAM o sobre el trabajo de Quantum Robotics? ¿Has intentado incentivar el interés de tus alumnos por la ciencia? ¿Cómo ha sido tu experiencia? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

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Las escuelas clandestinas a un año de la pandemia

Los retrocesos generalizados de escuelas burbujas y metodologías para un regreso escolar seguro, obligan a tomar medidas radicales.

La educación en línea se volvió un recurso invaluable para la continuación de la labor docente alrededor del mundo, hemos publicado extensamente sobre el rol de la enseñanza a distancia en tiempos de pandemia, pero para muchas familias y maestros no ha sido la única opción para proseguir con la formación de niños y jóvenes. Cuando son viables, las escuelas clandestinas han sido alternativas radicales pero útiles, para que los alumnos no solo no pierdan clases sino que sigan ejercitando las habilidades sociales que se desarrollan en un contexto presencial.

Las escuelas clandestinas son espacios creados de manera provisional en casa. Se conforman de grupos pequeños. Familias y maestros organizan contenidos y horarios propios tratando de seguir lo más cercanamente posible el plan que tendría la secretaría de educación de su localidad si tuvieran clases presenciales. También definen el grado académico a impartir de acuerdo a la edad de los alumnos y el año que estarían cursando.

¿Por qué son necesarias?

Desde que inició la pandemia, gobiernos de distintos países han intentado aplicar protocolos que permitan una continuación de la educación presencial. Estas son las escuelas burbuja. Argentina, por ejemplo, implementó este esquema de escuela burbuja desde octubre del año pasado en las instalaciones oficiales y con aprobación del gobierno.

Se impusieron medidas estrictas para llevar a cabo este retorno controlado. Las clases debían de ser de dos horas y en tanda, realizarse al aire libre, los grupos en sesión no debían exceder el máximo de 10 alumnos y la periodicidad debía ser de una vez por semana o quincena, dependiendo de la escuela. Estas iniciativas fueron efectivas por un tiempo, pero su propósito de ser el primer escalón de un regreso general a clases se vio truncado por un rebrote que generó cifras de 304 casos de COVID-19.

Inglaterra, por otro lado, está por suspender las escuelas burbuja por completo debido a un repunte de diagnósticos positivos de COVID-19. The Guardian reportó que estas instancias de educación aisladas brindaban servicio a 640 mil alumnos. Pareciera que los esfuerzos de reabrir las escuelas, aún con capacidad limitada y medidas de seguridad, funciona por períodos breves, pero se vuelve insostenible apenas la población general se encuentra cerca de un rebrote. Sin vías a una solución definitiva con respecto a la viabilidad de la educación presencial, padres de familia y maestros se ven orillados a generar nodos didácticos independientes que son las escuelas clandestinas.

¿Por qué no son sustituto de la educación formal?

Por la naturaleza independiente de las escuelas clandestinas, ha sido difícil establecer una política uniforme con respecto a estos esfuerzos comunitarios. Considerando que son familias y personal docente quienes están a cargo, no suelen contar con registro en las dependencias de educación de su región, como es el caso de México, donde las clases siguen sin reanudarse y algunas escuelas preescolares han tenido que registrarse como instancias infantiles para poder regresar de manera no oficial, los demás niveles de educación básica y media siguen suspendidos.

Sin validación reglamentaria, estas instancias educativas si bien son opción para crear una ilusión de normalidad y sí generan aprendizajes, no producen grados académicos. Sin embargo, la razón principal por la que persisten podría no ser su capacidad de impartir enseñanza académica sino, como se mencionó anteriormente, habilitar a los niños a ejercitar la socialización.

De acuerdo a expertos en psicología, no se puede subestimar el valor de las habilidades sociales dentro de la experiencia escolar. Sostienen que son enseñanzas tan importantes como las académicas y que los niños necesitan para aprender a convivir, compartir con otros, comunicarse asertivamente, ejercer la tolerancia, la empatía y otras facultades fundamentales para su desarrollo psicológico y gestión de su salud mental.

Es así como se desenvuelve el dilema más complicado que enmarca la situación actual con respecto a la educación, porque si bien las escuelas clandestinas no son sustituto de la educación formal, la educación en línea tampoco es sustituto para la educación presencial en términos de socialización y medio para procurar el contacto y actividades que los niños necesitan para una formación completa.

Durante el tiempo en que nos vayamos acercando a una oportunidad real para un regreso a clases seguro, las escuelas clandestinas van a seguir surgiendo en las esferas sociales que sean capaces de sostenerlas, especialmente en tiempos de rebrotes que obligan a los recintos oficiales a cerrar sus puertas.

¿Cuál es tu opinión acerca de las escuelas clandestinas? ¿Piensas que dada la situación actual de la oferta educativa son necesarias? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/escuelas-clandestinas
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