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¿Cómo enseñar sobre el cambio climático?

Por: Sofía García-Bullé

La educación sobre el cambio climático es desde hace tiempo un asunto apremiante, en artículos anteriores hemos hablado sobre la necesidad de una educación ambiental y de docentes con un interés en incluir temas de ecología en el currículum. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, la educación es un factor crítico en la estrategia para mitigar el impacto ambiental. Eso debido a que la educación, tiene la capacidad de motivar a la gente para adaptar costumbres y conductas, así como tomar decisiones informadas. En el aula, los estudiantes pueden aprender sobre asuntos de urgencia como el calentamiento global o la contaminación, se les habilita no solo para tomar acción, sino para saber cómo. A través del conocimiento se vuelven parte de una solución efectiva.

Cuando entendemos cómo nombrar y tratar los problemas ambientales, el miedo y amenaza que sentimos a causa de éstos disminuye. Un estudio reciente muestra que si tan solo el 16 % de los estudiantes en países de ingreso medio o alto recibieran educación ambientalista, podríamos reducir 19 gigatones en la producción de carbono para 2050. ¿Qué significa este número? ¿Cómo lo podemos poner en contexto para explicar el impacto ambiental? Esta medida representa un billón de toneladas métricas, un gigatón de hielo, por ejemplo, sería capaz de cubrir Central Park en Nueva York y erigirse a 341 metros de altura. Ahora imaginemos que esa cantidad son emisiones de carbono que ya no estarán presentes en el ambiente. Abramos una conversación sobre los escenarios consecuentes de que esas emisiones ya no se estén generando. Estos son los datos, estadísticas e interpretaciones que sirven de base para una educación ambientalista amigable.

Un enfoque que parta más de los beneficios e impactos positivos de tener conciencia ambiental puede funcionar mejor a largo plazo que una perspectiva basada en la advertencia y el miedo. La gente puede cansarse de estar asustada pero no de estar involucrada e interesada en un tema que le suma. ¿Qué recursos didácticos tienen los docentes para construir la columna vertebral de una didáctica ecológica? Diversas organizaciones de Estado y no gubernamentales cuentan con recursos para este propósito.

Recursos de libre acceso para una educación ambiental

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España ofrece un compendio de recursos de todo tipo para educar con conciencia ecológica, entre las cuales están el programa completo de Kioto Educa, con fundamentos teóricos y metodología para concientizar sobre la necesidad de que las escuelas se sumen al esfuerzo ecológico. Provee de información para que las instituciones reduzcan sus emisiones y compartir actividades con el estudiantado que pueden llegar hasta organizar un “Festival del Clima”.

Por su parte, la Guía Didáctica de Educación Ambiental de la Junta de Andalucía, en España, ofrece una idea clara de cuáles son los conceptos claves a enseñar en un programa de didáctica ambientalista, así como nociones claras acerca de los contenidos y conversaciones que pertenecen a cada nivel educativo, desde la infancia temprana hasta los 18 años.

Para los lectores de habla inglesa, el blog de consejería ecológica One Home, reunió en un solo lugar varios recursos para aprender sobre el cambio climático, listando los adecuados para cada rango de edad. Climate Kids, creado por la NASA, es una página totalmente dedicada a la difusión de material para un currículum ambientalista, cuenta con actividades, videos, juegos y más para familiarizar a los estudiantes con este tema. Practical Action es una iniciativa con enfoque STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas por sus siglas en inglés) para impulsar tanto la didáctica ecológica como el interés por las ciencias. Las actividades y retos que contiene cubren las necesidades didácticas de estudiantes en primaria y secundaria.

¿Has usado alguno de estos materiales en clase? ¿Has creado los tuyos o recurrido a otros? ¿Cuál piensas que debe ser el rol de las instituciones educativas y docentes en la enseñanza sobre el cambio climático? ¿Crees que se esté haciendo suficiente? ¿Qué sugerirías en caso de que no? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx
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El futuro universitario tras Roe vs. Wade

Por: Sofía García-Bullé

No solo estudiantes, también docentes, personal de investigación y de apoyo verán afectadas sus posibilidades de estudio y trabajo.

La derogación de Roe vs. Wade en Estados Unidos ha causado gran impacto en la sociedad estadounidense. La decisión de la Suprema Corte de Justicia de otorgar a los estados autonomía para regular los derechos reproductivos como mejor les parezca ha dejado a millones de personas con capacidad gestante en una situación crítica. Estados como Texas, por ejemplo, podrá hacer ejercicio de una ley que motivará a la ciudadanía con una recompensa de $10,000 dólares a denunciar a cualquier persona que busque terminar su embarazo después de la sexta semana, un plazo en el que la mayoría de las personas embarazadas ni siquiera saben aún que lo están.

Georgia está a un paso de que entre en vigor la ley HB 481, o “ley del latido del corazón”, que prohibiría la realización de abortos mientras el feto presente actividad cardiaca. Aun con una consideración de circunstancias especiales, esta ley sería altamente perjudicial para madres con embarazos no viables, que tendrían que esperar a que su doctor consultara a su departamento legal para recibir tratamiento necesario que podría no llegar a tiempo para salvarles la vida. Varios estados como Missouri y Ohio ya tienen activas leyes que prohiben el aborto sin excepciones de incesto o violación, llegando a casos tan extremos como el de negarle el acceso al aborto a una víctima de 10 años. El panorama completo de un país está cambiando rápidamente a niveles irreconocibles. Ante la certeza de una generación completa que será forzada a llevar embarazos a término. ¿Qué significa esto para el futuro educativo y de las instituciones que lo proveen en nuestro país vecino?

Éxodo estudiantil

La geografía se volverá un tema clave para quienes buscan estudiar una carrera en Estados Unidos. Específicamente, qué estados protegen el derecho al aborto y cuáles no. De los 52 estados, solo 16 y el distrito de Columbia protegen los derechos reproductivos en toda su extensión. En el resto del país no están codificados o se legisla activamente para restringirlos. El derecho al aborto es clave para el acceso a la educación, continuar una carrera se vuelve desde enormemente más difícil hasta imposible cuando por ley, un estudiante debe llevar un embarazo a término y, en la mayoría de los casos, un rol parental.

“Hay algunas escuelas en Pensilvania, como Carnegie Mellon, a las que me hubiera emocionado mucho ir. Pero no quiero tomar ese riesgo, estar ahí cuatro años y que a mitad de camino decidan que quieren restringir el aborto”. Explicó la estudiante de último año de preparatoria , Chantal Mann, para la revista Vice. Solo tiene 16 años, pero el estado actual de las leyes en su país la orilla a ella y a millones de personas con capacidad gestante a reducir considerablemente sus opciones para cursar carrera.

El impacto sobre la universidades

Lo anterior no solo afectará a los estudiantes, también a las universidades en estados con leyes restrictivas que podrían ver seriamente reducida su matrícula ante la imposibilidad de proteger a la comunidad estudiantil de leyes que coartan los derechos reproductivos. Personal educativo, administrativo, investigadores y generadores de conocimiento también enfrenta un panorama complicado, ante la decisión de buscar fuentes de empleo en estados con menos restricciones.

Además de esto, el trabajo de investigadores en el área de la salud femenina se perfila para volverse más complicado. Existe una enorme necesidad de replantearse cómo abordar la investigación en un país que no ve los derechos reproductivos como un asunto de categoría sanitaria. Los docentes y estudiantes de áreas médicas serán especialmente vulnerables a estos forzosos cambios en el currículum. Si en su estado se aplican leyes que prohíben hasta hablar sobre las opciones de salud reproductiva, ¿hasta dónde va a ser legal enseñar a los médicos sobre salud reproductiva y ginecología? ¿Podría esto cambiar inclusive la forma en que se practica la medicina en Estados Unidos?

El problema de los datos

Investigadores, docentes y estudiantes de medicina no son los únicos que tendrían de qué preocuparse si pertenecen a instituciones en estados hostiles a los derechos reproductivos. También para los especialistas en informática, para quienes el alcance de la derogación de Roe vs. Wade va mucho más allá de simplemente restringir el aborto, el principio que se usó como base para la propuesta a la Suprema Corte hace ya 50 años fue el derecho a la privacidad.

Con este derecho en entredicho, los fiscales de los estados en los que el aborto es ilegal podrían demandar información que les ayude probar que se ha relizado un aborto. Por ejemplo, datos como los que ofrecería una aplicación de monitoreo de ciclo, o los registros de solicitud de atención médica y consejería en las universidades.

El acceso a la educación

Todos los aspectos anteriores tienen el potencial de cambiar radicalmente tanto la experiencia educativa como los programas didácticos y el cómo se construye una relación con la comunidad estudiantil en las universidades, pero sin duda, quienes recibirán el mayor impacto por la decisión de la Superma Corte serán las personas con capacidades gestantes que buscan una educación superior.

“Una consecuencia predecible las prohibiciones y restricciones legales para el aborto y las que podrían aplicar para los anticonceptivos, será la reducción de la asequilidad educativa para las personas que enfrenten embarazos no planeados y paternidad, las que sufran daño por abortos ilegales y las que sean perseguidas y convictas por terminar un embarazo”, comentó Jo Ellen Parker, vicepresidenta senior del Consejo independiente de Universidades en una nota de opinión para Higher ED Dive. Explicó también que el aumento de la participación femenina en la educación superior (tanto en un rol de estudiante como de docente) ha sido económica y socialmente transformador para las mujeres, sus familias y comunidades. Este progreso se vio posibilitado principalmente como resultado de permitir que las mujeres y personas con capacidad gestante tuvieran la libertad de ejercer sus derechos reproductivos.

Esta facultad ha sido históricamente crucial para asegurar la presencia femenina en espacios didácticos, públicos y de toma de decisiones. La decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos no se reducirá simplemente a la pregunta de si será posible abortar o no, traerá consigo la certeza de que cincuenta años de posicionamiento en la esfera educativa y el mundo laboral están a punto de ser borrados en gran parte de un país que se autonombra “líder del mundo libre”.

Fuente de la información e imagen:  https://observatorio.tec.mx

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Realidad virtual y aumentada en educación

Por: Sofía García-Bullé

La realidad virtual y la realidad aumentada son grandes recursos educativos, pero no son exactamente los mismo.

Históricamente, la tecnología ha sido una de las herramientas fundamentales para el avance de la educación y la mejora del aprendizaje, especialmente estos últimos dos años en los que desarrolló un rol crítico para habilitar la educación a distancia. En artículos anteriores hemos hablado sobre estos dos temas, realidad aumentada y realidad virtual, así como sus usos en educación.

En 2021 presentamos a la profesora Mariela Urzúa Reyes, que nos acompañó para explicar las aplicaciones de la realidad aumentada para enseñar química en una edición anterior de nuestros webinars. Este año, la profesora Urzúa regresa para el webinar titulado: Aplica Realidad Virtual de manera sencilla en tus clases de Química, que se llevará a cabo este martes 21 de junio a las 12:00 horas (Ciudad de México).

En esta nueva edición, la profesora Urzúa comentará acerca de otro proyecto de su autoría, pero con una tecnología diferente: realidad virtual. ¿Cuál es la diferencia entre esta y la aumentada? Para entender mejor lo que se conversará en esta transmisión, procedemos a explicar estas distinciones.

Realidad aumentada vs. Realidad virtual

Si bien ambos términos se refieren a la incorporación de elementos tecnológicos a la experiencia humana, sus implicaciones son muy distintas. Por un lado, la realidad aumentada, usa dispositivos para sumar aspectos digitales a un entorno físico, como en el juego Pokemon Go.

La realidad virtual, por otro lado, genera una experiencia de inmersión total a través del uso de dispositivos wearables (tecnología vestible) como visores o cascos de realidad virtual. Funciona creando un entorno simulado en el que el usuario se sumerge y percibe como cercano a la realidad. Dicho de forma simple, la realidad aumentada parte del mundo real y solo agrega elementos digitales a este, mientras que la virtual sumerge al usuario y crea una realidad de cero, ambas aproximaciones pueden aportar grandes beneficios al esfuerzo educativo.

Tecnologías didácticas y Química

El trabajo anterior de la profesora Urzúa en el rubro de las tecnologías educativas involucró un proyecto de realidad aumentada para la enseñanza de la Química con resultados muy positivos para sus estudiantes. En colaboración con su hijo, Jesús Alejandro Gómez Urzúa, de 15 años, desarrolló una app para que sus estudiantes pudieran visualizar el proceso de hibridación de carbono, la forma que toman los orbitales híbridos y la manera en que se hacen enlaces sencillos dobles y triples de hidrocarburos. De acuerdo con la docente, el 95 % de los estudiantes reportaron que la aplicación les ayudó a mejorar su aprendizaje y nivel de comprensión.

“La materia de Química no es tan popular, son muy pocos los interesados en esta asignatura dada la complejidad de los conceptos básicos para comprender la estructura de la materia. Sin embargo, con realidad aumentada podemos motivar a los estudiantes a conocer más sobre esta materia y adentrarse a mundos desconocidos”, comentó la profesora sobre las prestaciones de la tecnología para facilitar la educación en un artículo Edu bits sobre su penúltimo proyecto. Con lo aprendido en esta colaboración dio un paso más hacia la realidad virtual, y compartirá sus conocimientos en este próximo webinar el martes 21 de junio a las 12:00 horas (Ciudad de México). ¡No te lo pierdas!

El webinar se realizará en español, pero si eres de habla inglesa te invitamos a consultar la versión en inglés de varios de los artículos enlazados y el Edu Trends sobre Realidad Aumentada y Realidad Virtual.

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Opinión | Ética y orgullo: ¿por qué la tolerancia ya no funciona?

Por: Sofía García-Bullé

Tolerar es una cosa, reconocer el derecho de existir en paz para todas las personas es otra. Necesitamos la segunda.

La tolerancia ha sido un valor clave en la lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ. Muchos de los que somos mayores de 30 años recordamos una época en la que se podía discriminar a los miembros de una empresa por transicionar, que personas homosexuales podían ser atacadas o asesinadas impunemente, reprimidas y violentadas por la policía. Fue este último tipo de agresión legitimada lo que impulsó la creación del movimiento que le ha conseguido a la comunidad LGBTQ una vía a la tolerancia y un inicio hacia la aceptación.

Los cambios sociales impulsados por este movimiento son invaluables, le permitieron a millones de personas diversas vivir una realidad con protecciones legales y dieron la base para tener presencia en espacios privados, públicos y laborales. Reflexionar durante el mes del orgullo también es recordar y agradecer esto, pero sin dejar de lado que si bien estos logros son muy valiosos, muchos de estos se consolidaron hace décadas y hace falta moverse a una siguiente fase de progreso, la tolerancia es obsoleta y la aceptación ya va tarde.

Para muchas personas, especialmente el público heteronormado, ambos términos son intercambiables, significan casi lo mismo. Pero para quien vive siendo tolerade, la diferencia es enorme. La tolerancia parte de la necesidad de coexistir con aquello con lo que no estamos de acuerdo, que no nos gusta, este aspecto no tiene que cambiar para ejercer la tolerancia, la cual solo requiere de una capacidad de aguante, pero no de aceptación. Lo anterior implica ramificaciones enormes en la dinámica de poder entre los que toleran y las que son tolerades. Pero para explicar esto a fondo, conviene empezar por nociones simples.

El A-B-C de la convivencia justa

La tolerancia no es un valor negativo en sí mismo, de hecho es bastante útil, para ayudarnos a formar resistencia a situaciones adversas, pero no para definir reglas de coexistencia con personas que son diferentes. Pediaa.com, un sitio/blog que se dedica a explicar conceptos y las diferencias entre ellos, ofrece una gráfica que pone muy claro la diferencia entre ambos valores.

La tolerancia, de acuerdo con la autora Hasa, colaboradora de este sitio, es la disposición para soportar la existencia de opiniones contrarias a las nuestras. La aceptación, es la adopción de una idea que en primera instancia no encaja con nuestra forma de pensar, pero que admitimos sin protesta, sin tratar de cambiarla o eliminarla. Lo primordial de entender aquí es que bajo este contexto estamos hablando ya sea tolerar o aceptar personas, no ideas. Esto hace toda la diferencia.

El efecto real de ser tolerade

Cuando hablamos de personas, la tolerancia se vuelve un asunto complicado. Una solución que pudo haber servido para una época en la que ni siquiera estaba validada la existencia de las personas LGBTQ, pero hoy se queda corta. La posición tolerante es muy cómoda, no se tiene que llegar a un reconocimiento, a un acuerdo ni a una aceptación, solo se tiene que soportar la existencia de personas de orientación e identidades distintas. Esto es fácil para quienes ejercen la tolerancia, ya que la gestionan como un ejercicio de poder.

“La idea de la tolerancia tiene connotaciones paternalistas. La tolerancia se da por una persona superior a otra inferior, a quien se le hace el favor de tolerársele. No es una relación entre iguales. Además, como quien tenía el privilegio se ha ‘rebajado’”, se ha puesto al nivel de la oprimida, tiene cierta superioridad moral”, explica Deva Mar Escobedo, estudiante de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid en una un artículo para el diario El Salto.

La perspectiva tolerante, casi siempre pertenece al grupo social dominante. Su visión se establece como la indiscutiblemente correcta y simplemente permite la existencia de contrapuntos, los cuales validan de acuerdo a su criterio. Bajo un esquema de tolerancia, quien tolera tiene el poder de decidir qué tan importantes son las opiniones y las necesidades de la persona que es tolerada, puede elegir no escuchar, descartar, pedir que no se arme un escándalo o se dispare un conflicto poniendo la carga de éste completamente sobre el otro. Porque desde su posición de poder, son quienes generan y regulan la normalidad. Son “los campeones de a realidad” para decirlo en forma simple, y las personas que no nos ajustamos a esa normalidad somos “los retadores”.

La confrontación en una dinámica así es inevitable, a menos que la persona tolerada aprenda a vivir bajo este desbalance, las consecuencias de este compromiso pueden ser profundas e imborrables. Aún si para muchos la tolerancia les significó no perder a su familia, un techo sobre sus cabezas o un trabajo, no quiere decir que la tolerancia no tenga un costo alto para las personas LGBTQ.

“Vivir en un lugar donde solamente existe tolerancia pero no aceptación, es como estar en una cámara de privación de sentidos. No te matará pero sí tendrá un efecto agotador”. Brynn Tannehill, punta de lanza del activismo para la comunidad trans, ensayista y miembro del comité de Trans United Fund resume tan solo en dos líneas la experiencia de la tolerancia, del lado de a quien se le somete a esta. Una vez aterrizada esta idea, ¿ya podemos entender por qué la tolerancia no funciona? ¿Por qué es fácil vivir cuando la usamos pero difícil cuando alguien la usa sobre nosotres? Tras exponer las implicaciones de la tolerancia, la aceptación es un imperativo ético.

Las personas fuera de la heteronorma existen, eso no es algo a lo que aplique la tolerancia dado que seguirán existiendo independientemente de si las personas heteronormadas están de acuerdo o no con esta existencia. La tolerancia no es necesaria, lo que es urgente es el criterio y el sentido humano para entender que las identidades y orientaciones diversas son tan válidas e inocuas como las heteronormadas. Esto es lo que implica la aceptación, dejar de decir “puedo soportar que una persona viva con una orientación o identidad de género distinta” y empezar a decir “está bien que lo haga”.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx

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¿Cómo incentivar la lectura desde temprana edad?

Por: Sofía García-Bullé

Con las medidas correctas, se puede establecer un vínculo con la lectura desde antes de preescolar.

La lectura es un refuerzo didáctico invaluable, en artículos anteriores hemos hablado de las habilidades que se desarrollan gracias a adoptar un gusto por la lectura frecuente. La comprensión lectora, habilidades lingüísticas, pensamiento crítico, imaginación, la tolerancia a ideas distintas y más, son solo algunos de los beneficios ligados a esta práctica. También se ha comentado que la actividad no está propiamente en declive, más bien es la calidad del material de lectura. No se puede aprender lo mismo de leer los contenidos de una red social durante tres horas, que lo que puede aportar un cuento o novela bien estructurados.

Si queremos incentivar no solo la costumbre, sino el amor por la lectura en los más jóvenes, no podemos quedarnos solamente en la conversación de la calidad de los contenidos, es necesario concientizarnos de nuestro rol como embajadores y cuestionarnos qué estrategias usamos para presentar la lectura como una actividad interesante y divertida que invite a adoptarla como pasatiempo. A continuación compartimos algunas recomendaciones.

¿Qué hacer antes de empezar?

La jornada por establecer la lectura como pasatiempo no empieza desde la edad en que los estudiantes tienen la capacidad de comenzar a leer. La preparación puede iniciar mucho antes, y al hacerlo, aumentamos considerablemente las posibilidades de inculcar el gusto por la lectura.

Si hablamos de un periodo de cero a los cuatro años, la iniciativa Reading Rockets recomienda hablar con las infancias, esto les permitirá desarrollar habilidades de comprensión y expresión de lenguaje, leerles 30 minutos al día, cantar poemas o canciones con rimas y sonidos repetitivos para ayudarles a formar un patrón lingüístico. Es necesario asegurarse de que si se usan guarderías o cuidadores, también les lean. Si los docentes y cabezas de familia son modelos de la costumbre de leer, es más fácil transmitir este hábito. Las visitas a la biblioteca son de gran ayuda para que los niños se acostumbren al uso de los libros y ofrecen la oportunidad de que escojan obras que sean de su agrado y se formen un gusto propio.

¿Y quienes ya pueden leer?

Para los estudiantes de educación básica en adelante, que ya tienen edad para aprender a leer y hacerlo hábito hay recomendaciones que potencializan su vínculo con esta útil actividad. Enseñarles a usar la biblioteca de su escuela como recurso les abrirá la puerta a cientos de opciones de obras. Una vez que tenga esta variedad a su disposición, es también indispensable permitir que elija los libros que le gustan, pero siempre tener un canal abierto a la conversación sobre los contenidos que escoge y siempre ejercer un rol de guía ante los conocimientos y experiencias nuevas ligados a la lectura responsable. Seguirá siendo un ejemplo del buen lector y de los beneficios educativos y recreativos que aporta, además de ligar la lectura con la práctica y perfeccionamiento de la escritura y expresión de ideas.

Es también fundamental que las familias estén al tanto de los programas de lectura en las escuelas, tanto los contenidos como las estrategias que utilizan, de forma que puedan reforzar la labor del profesorado tomando en cuenta los intereses de las infancias con respecto a qué les gusta leer y cómo prefieren hacerlo. Aprender a leer en la escuela y realizar las lecturas asignadas es apenas el inicio del trabajo, y no asegura todos lo beneficios cognitivos y de desarrollos ligados a estas, si comprendemos esto y acercamos la actividad a los niños en sus términos, será un hábito útil que les acompañará toda su vida.

¿Tienes infancias en casa en edad de aprender a leer? ¿Qué métodos y contenidos usas? Si das clases, ¿qué programa tienen en tu escuela? ¿lo complementas de alguna manera? Cuéntanos en los comentarios.

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¿Qué es el adultocentrismo y por qué perjudica la educación?

Por: Sofía García-Bullé

Las personas adultas pensamos que por nuestra edad y experiencia estamos mejor equipados para tomar decisiones que afectan directamente a infantes y jóvenes, ¿es siempre el caso?

Las dinámicas interrelacionales entre infantes y adultos son básicas para generar un proceso didáctico humano y efectivo. ¿Qué pasa cuando la gestión de éstas parte de una perspectiva sesgada? El adultocentrismo como concepto sociológico se refiere a la supremacía social de los adultos por encima de infantes y adolescentes. El discurso adultocentrista envisiona a las personas adultas como grupo de referencia en cuanto a quién pertenece el poder y el privilegio, quién debe ser escuchado primero, o con más atención, y quién dicta los términos de convivencia y educación.

La perspectiva adultocentrista es una que no nos cuestionamos a menudo. Como adultos pensamos que una experiencia de vida más larga y la autoridad, que por costumbre social viene con la edad, nos sitúa en una posición más óptima que los jóvenes para tomar decisiones que les involucran directamente, pero ¿es siempre el caso?

Invisibilización desde la lengua

El enfoque de invisibilización de infantes y adolescentes está incrustado en los primeros hilos de la tela social y psicológica de los adultos. Esto se puede notar desde las palabras básicas que usamos para designar a los más jóvenes. La etimología del término infancia viene del latin infantia, que se traduce como la incapacidad de hablar. Infans, de la misma raíz, significa “el que no habla”. Desde lo más profundo de la construcción lingüística, las personas adultas vemos a niñas y niños como personas que no tienen lugar en la conversación.

En ambientes familiares y escolares tradicionales, está normalizado decirle a los niños y a veces hasta a los adolescentes, que guarden silencio cuando los adultos hablan, de esta manera se crean relaciones completamente verticales y autoritarias, que si bien son útiles para mantener un orden social, no son el mejor punto de partida para una experiencia educativa de valor.

¿Cómo impacta la educación?

El adultocentrismo no viene de un lugar malintencionado, por el contrario, parte de un deseo natural por velar por las infancias y cuidarlas. Pero sí establece un sesgo que dificulta la comunicación entre infantes y adultos, tanto en casa como en el aula. “Las consecuencias negativas del adultocentrismo pueden ser las mismas que las del etnocentrismo, fallas en la comunicación (con niños), juicios equivocados (sobre la intención y motivación de los niños) mal uso del poder (limitando la agencia de los niños)”, y la socavación de sus fuerzas y competencias, sostiene el trabajador social y autor Christopher G. Petr en su artículo “Adultocentrismo en la práctica con niños”.

Elementos como una comunicación efectiva, evaluaciones completas y conscientes, dinámicas interrelacionales equitativas, la participación directa del estudiantado dentro de su proceso educativo y el espacio para desarrollo de su autoestima y habilidades son elementos que, si no están presentes, disminuyen considerablemente la calidad de la experiencia didáctica.

No es lo mismo guiar que invalidar

Si hablamos únicamente de formación y educación, las cabezas de familia y el profesorado invariablemente tienen que tomar un lugar de guía, ejercer funciones de liderazgo, enseñanza y protección. Estas tareas no son inherentemente adultocentristas. ¿Cómo ejercerlas entonces sin caer en hábitos de esta naturaleza?

Guiar a través del diálogo y la escucha sería un buen inicio. Marcar los límites necesarios para que infantes y adultos tengan claro su rol no se contrapone con escuchar el punto de vista de los más jóvenes, y contextualizarlo dentro de un proceso empático de aprendizaje. De la misma forma es necesario entender que las opiniones y conductas de los niños no son inherentemente una falta de respeto, ni tampoco una molestia. Representan la perspectiva de personas con una forma de pensar y comunicar diferente, marcada por un desarrollo y experiencia que si bien es más corta que la de los mayores, no por eso es inválida, o inferior, simplemente es distinta. También sería valioso considerar que aún si el rol principal del adulto sería enseñar, esto no quiere decir que las infancias sean totalmente incapaces de hacerlo a su vez. Toda relación didáctica es bilateral, y la experiencia educativa que esta produce mejora enormemente cuando se gestiona como un camino de dos vías.

Fuente de la información e imagen: https://observatorio.tec.mx
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¿Qué es el adultocentrismo y por qué perjudica la educación?

Por: Sofía García-Bullé

Las personas adultas pensamos que por nuestra edad y experiencia estamos mejor equipados para tomar decisiones que afectan directamente a infantes y jóvenes, ¿es siempre el caso?

Las dinámicas interrelacionales entre infantes y adultos son básicas para generar un proceso didáctico humano y efectivo. ¿Qué pasa cuando la gestión de éstas parte de una perspectiva sesgada? El adultocentrismo como concepto sociológico se refiere a la supremacía social de los adultos por encima de infantes y adolescentes. El discurso adultocentrista envisiona a las personas adultas como grupo de referencia en cuanto a quién pertenece el poder y el privilegio, quién debe ser escuchado primero, o con más atención, y quién dicta los términos de convivencia y educación.

La perspectiva adultocentrista es una que no nos cuestionamos a menudo. Como adultos pensamos que una experiencia de vida más larga y la autoridad, que por costumbre social viene con la edad, nos sitúa en una posición más óptima que los jóvenes para tomar decisiones que les involucran directamente, pero ¿es siempre el caso?

Invisibilización desde la lengua

El enfoque de invisibilización de infantes y adolescentes está incrustado en los primeros hilos de la tela social y psicológica de los adultos. Esto se puede notar desde las palabras básicas que usamos para designar a los más jóvenes. La etimología del término infancia viene del latin infantia, que se traduce como la incapacidad de hablar. Infans, de la misma raíz, significa “el que no habla”. Desde lo más profundo de la construcción lingüística, las personas adultas vemos a niñas y niños como personas que no tienen lugar en la conversación.

En ambientes familiares y escolares tradicionales, está normalizado decirle a los niños y a veces hasta a los adolescentes, que guarden silencio cuando los adultos hablan, de esta manera se crean relaciones completamente verticales y autoritarias, que si bien son útiles para mantener un orden social, no son el mejor punto de partida para una experiencia educativa de valor.

¿Cómo impacta la educación?

El adultocentrismo no viene de un lugar malintencionado, por el contrario, parte de un deseo natural por velar por las infancias y cuidarlas. Pero sí establece un sesgo que dificulta la comunicación entre infantes y adultos, tanto en casa como en el aula. “Las consecuencias negativas del adultocentrismo pueden ser las mismas que las del etnocentrismo, fallas en la comunicación (con niños), juicios equivocados (sobre la intención y motivación de los niños) mal uso del poder (limitando la agencia de los niños)”, y la socavación de sus fuerzas y competencias, sostiene el trabajador social y autor Christopher G. Petr en su artículo “Adultocentrismo en la práctica con niños”.

Elementos como una comunicación efectiva, evaluaciones completas y conscientes, dinámicas interrelacionales equitativas, la participación directa del estudiantado dentro de su proceso educativo y el espacio para desarrollo de su autoestima y habilidades son elementos que, si no están presentes, disminuyen considerablemente la calidad de la experiencia didáctica.

No es lo mismo guiar que invalidar

Si hablamos únicamente de formación y educación, las cabezas de familia y el profesorado invariablemente tienen que tomar un lugar de guía, ejercer funciones de liderazgo, enseñanza y protección. Estas tareas no son inherentemente adultocentristas. ¿Cómo ejercerlas entonces sin caer en hábitos de esta naturaleza?

Guiar a través del diálogo y la escucha sería un buen inicio. Marcar los límites necesarios para que infantes y adultos tengan claro su rol no se contrapone con escuchar el punto de vista de los más jóvenes, y contextualizarlo dentro de un proceso empático de aprendizaje. De la misma forma es necesario entender que las opiniones y conductas de los niños no son inherentemente una falta de respeto, ni tampoco una molestia. Representan la perspectiva de personas con una forma de pensar y comunicar diferente, marcada por un desarrollo y experiencia que si bien es más corta que la de los mayores, no por eso es inválida, o inferior, simplemente es distinta. También sería valioso considerar que aún si el rol principal del adulto sería enseñar, esto no quiere decir que las infancias sean totalmente incapaces de hacerlo a su vez. Toda relación didáctica es bilateral, y la experiencia educativa que esta produce mejora enormemente cuando se gestiona como un camino de dos vías.

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