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Esta pandemia llega a América Latina y el Caribe en una alta desigualdad, vulnerabilidad y debilitamiento social”

Por: Karina Batthyány

Había quedado pendiente, a partir de una pregunta tuya en la última columna, el tema de la protección social en América Latina en estos tiempos de COVID-19 y a propósito por supuesto de informes que han salido en estas últimas semanas sobre el tema.

Abordemos este tema entonces antes situando -como ya hemos mencionado en otras columnas- que esta pandemia del COVID-19 está teniendo unos efectos muy fuertes en el ámbito de la salud y en los temas vinculados al crecimiento económico y al desarrollo social en nuestra región. Justamente la pandemia llega a América Latina y el Caribe además en un contexto de bajo crecimiento, como hemos dicho de alta desigualdad y de vulnerabilidad en la que se observaban ya tendencias crecientes en la pobreza (y en la pobreza extrema) que por supuesto se han acrecentado en este año y medio que llevamos de pandemia. Además de un debilitamiento en lo que se refiere a la cuestión social. Y recordemos, antes de la pandemia, importantes manifestaciones de descontento popular que han seguido, aunque con menor intensidad, en este año y medio producto de las medidas de confinamiento y no aglomeración.



América Latina y el Caribe como sabemos es la región que registró en este tiempo la mayor reducción de las horas de trabajo en todo el mundo. Solo para dar un dato: aproximadamente esta reducción es del 20%. Eso quiere decir 55 millones de puestos de trabajo a tiempo completo en nuestra región que han desaparecido; informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) del año 2020 que nos da esta cifra. Además, en 2019 el 77% de la población de la región, que son 470 millones de personas, pertenecía a los estratos de ingresos bajos o de ingresos medios bajos. Es decir que tienen cierta inseguridad  económica y que sus ingresos per cápita son de hasta tres veces la línea de pobreza. Y por lo tanto no tenían un respaldo, en términos de ahorro, como para enfrentar una crisis como la que estamos viviendo.

Estos impactos desde el punto de vista social y económico nos vuelven a mostrar la matriz de la desigualdad social en nuestra región. Hemos abordado este tema en otras columnas, pero recordemos que las dimensiones estructurantes de esta matriz de la desigualdad social son justamente el pertenecer a distintos estratos socioeconómicos o clases sociales, el género, la etapa del ciclo vital, la condición étnica racial, la dimensión territorial, a los que podemos sumar otras dimensiones también como son la situación o el estatus migratorio, el encontrarse en situación de calle, la discapacidad, etc.

¿Qué es lo que ocurre? Estas desigualdades obviamente se acumulan, se potencian, interactúan entre sí causando diferencias en términos del ejercicio de los derechos de las personas en América Latina y el Caribe. ¿Qué ha pasado entonces con las medidas de protección social tanto de corto, de mediano o de largo plazo para poder enfrentar los efectos de esta pandemia que nos encontró en esta situación? Lo primero decir es que esa protección social tiene que incorporar la idea del bienestar para toda la población (para todos y para todas) y especialmente para estos grupos que sufren esta acumulación de desigualdades o que experimentan distintas formas de exclusión, de discriminación y sufren por lo tanto de manera más aguda los impactos de esta crisis.

Nuestros países latinoamericanos y caribeños han respondido de manera diferente desde el punto de vista de la protección social. De acuerdo a los datos que tenemos disponible por parte de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y OIT (Organización Internacional del Trabajo), encontramos que hasta agosto-septiembre del 2020 de los países de América Latina y el Caribe se habían anunciado aproximadamente unas 400 medidas de protección social en respuesta a la crisis de la pandemia. En la mayoría de estas medidas implicaban nuevos programas o más bien nuevas prestaciones (más de la mitad, el 56% de hecho eran nuevas prestaciones), seguida en un 24% por ajustes a programas o prestaciones ya existentes de la protección social, y luego ajustes en el gasto social aproximadamente un 11%. Como dije, casi la mitad de estas medidas se explican por nuevos beneficios o nuevas ayudas en prestaciones, sobre todo términos de alimentación, de nutrición, de salud y en algunos casos también medidas de protección al empleo. Este tipo de medidas también se ha complementado, en algunos casos, con la suspensión del pago de lo que llamamos servicios básicos o servicios esenciales como agua, luz, pero también la conectividad a internet ­–recordemos la importancia de este punto, por ejemplo, en los momentos de teletrabajo y teleeducación–, así como el aumento en el monto de las transferencias monetarias que ya existían pero que aumentaron su monto.

Entonces, tenemos nuevas transferencias monetarias que es lo más frecuente en la región (23 países de América Latina y el Caribe lo han hecho), aumento del monto de las transferencias que ya existían (11 países que lo han hecho), anticipo en algunos casos de la entrega de transferencias existentes (las adelantaron en el tiempo) y aumento de la cobertura poblacional de esas transferencias. Es decir, transferencias que ya existían pero se aumenta la cantidad de gente que recibe esas transferencias. Si lo vamos a medir en números, ahí es donde encontramos nuevamente una gran desigualdad o una gran disparidad entre nuestros países de América Latina y el Caribe, ya que la cobertura de estos paquetes (digámosle así de protección social) tiene una amplia variación en todos nuestros países entre un 0.7% a más del 10% del PBI dependiendo el país que miremos. Por ejemplo, en los extremos, encontramos a República Dominicana y a Uruguay –mi país– con 0.7% del PBI destinado a la protección social en el marco de la pandemia. Y en el otro extremo encontramos a El Salvador con el 11% del PBI;  a Chile con el 6%; a Perú, Brasil, Paraguay, todos en el entorno del 4%; Argentina con también casi un 4%. En promedio globalmente si miramos toda la región, América Latina y el Caribe destinó un 3.2% del Producto Bruto Interno para apoyar a la población en esta situación.

También decir (porque importan las magnitudes en todo esto) que estas medidas extraordinarias que mencionaba o medidas que ampliaron las prestaciones tienen también una desigualdad muy importante en cuanto al monto concreto que se entrega y varía desde 40 a 345 dólares en los distintos países de América Latina para los hogares, las personas. Y dejar para el final, quizás lo podemos analizar en alguna otra columna, que también estamos observando una tendencia muy reciente de las últimas semanas en algunos de nuestros países de América Latina sobre la necesidad de pedir contraprestaciones a la población por este tipo de medidas. ¿A qué me refiero? Pongo nuevamente el caso de Uruguay, donde se habla de pedirle a la gente “algo a cambio” –digámoslo en el lenguaje sencillo– por estas prestaciones que el gobierno está otorgando. Y yo me pregunto allí: ¿Se hizo la pregunta el presidente de Uruguay sobre las contraprestaciones en casos de mujeres (también de varones pero sabemos que la mayoría son mujeres) que están en sus casas intentando teletrabajar o desempleadas, pero cuidando hijos pequeños que no están asistiendo a la escuela o a la educación inicial porque están cerradas las formas presenciales por la pandemia? Cuando discute esta medida de la contraprestación, ¿cómo sería posible para una mujer con dos hijos -pensemos- en su casa sin escuela, sin educación y obviamente en situación de vulnerabilidad desde el punto de vista socioeconómico, tener nada más que tiempo para poder cumplir con esas contraprestaciones? Prestemos atención a eso también porque es una discusión que empieza a estar presente en todos nuestros países a raíz de este aumento supuesto de la ayuda o de las prestaciones para la protección social.

-Lo que hace muy valioso tu columna de hoy es que nos planteas un panorama regional de lo que sucede en los diferentes lugares tratando de entender… Pero me quedo con la sensación de que todo esto no está generando modificaciones de bases, parecen parches sobre parches para tratar de atravesar la situación. Inclusive si en estos casos no se transforman casi en un sostén en las mismas lógicas capitalistas…

-Efectivamente en ninguno de nuestros países hubo una discusión desde el punto de vista estructural. Es decir, cuáles son aquellos elementos estructurales que tenemos que modificar para evitar llegar a esta situación, no por la pandemia sino por las desigualdades anteriores que mencionaba al inicio de la columna, que se incrementaron, se exacerbaron en la pandemia pero que ya existían. Esa es la discusión estructural de fondo que remite una vez más a la discusión de cuáles son los modelos de bienestar y desarrollo que queremos para nuestros países. Esa discusión evidentemente está ausente en la reflexión y por eso también mi comentario sobre el final: justamente como no hay un cambio de lógica en el planteo, se puede llegar a absurdos de pretender que a una mujer, por otorgarle una prestación, exigirle una contraprestación de algún tipo de trabajo comunitario, de “devolución”, por esa ayuda que está recibiendo cuando está en una situación insostenible con sus hijos, en su casa, sin escuelas, sin educación inicial y sin ningún otro tipo de apoyo. Evidentemente la discusión estructural no está presente en estas situaciones.

https://www.clacso.org/esta-pandemia-llega-a-america-latina-y-el-caribe-en-una-alta-desigualdad-vulnerabilidad-y-debilitamiento-social/

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Invasión

Por Miguel Lorente Acosta | Feminismos

Estamos invadidos, pero no de migrantes, sino de machistas…


Ahora que tenemos cerca la imagen de lo ocurrido en Ceuta, imagínense que la convivencia en democracia se desarrollara de manera pacífica bajo el marco de los Derechos Humanos, y que cada día, no uno de manera puntual, sino todos los días, se produjera un asalto a los límites de esa convivencia por parte de 11.000 machistas violentos que vivieran al margen de esas referencias, y que muchos de ellos, en lugar de tener que trepar por la valla de las leyes y las normas, entraran tranquilamente a través de las puertas que les abre la ultraderecha con su discurso negacionista y la crítica a las medidas dirigidas contra la violencia de género.

Pues eso que parece lejano y ajeno a nuestra realidad es lo que ocurre si tenemos en cuenta los más de 4 millones de hombres que cada año ejercen algún tipo de violencia contra las mujeres (Macroencuesta 2019), y los dividimos por los 365 días del año. 

Cada día 10.958 machistas dan el salto de la violencia de género y agreden a alguna mujer, de los cuales 6.000 lo hacen sobre su pareja o expareja. Y todo ello sucede ante la pasividad de una sociedad que espera a que alguna de las agresiones sea grave o mortal para pedir que se “expulsen” a esos agresores, y que se refuercen las “vallas de la convivencia” con la “alambrada de la Igualdad”.

Pero no ocurre. En violencia de género no hay expulsiones en caliente ni en frío de los agresores, sino que rápidamente obtienen los papeles de la normalidad y el pasaporte de las justificaciones para ocultar la realidad e intentar recuperar los espacios que la Igualdad ha ido liberando de machismo. Es parte de su estrategia para mantener las referencias de una sociedad androcéntrica que en lugar de ponerle límites a quienes abusan de su poder injusto y usan la violencia, colocan el alambre de espino y concertinas alrededor del cuerpo y la vida de las mujeres para que no se salgan de sus roles y espacios.

No es casualidad que los mismos que no quieren ver el factor humano en las crisis migratorias, sean los que no ven el factor inhumano que hay en la violencia contra las mujeres. Al final, la coherencia de los postulados del machismo, hoy enarbolados por la ultraderecha con la complicidad y pactos de la derecha, se refleja en la definición de sus enemigos, que ha situado en el multiculturalismo con su ataque las personas extranjeras migrantes, y en el feminismo con toda la violencia y críticas contra las políticas de Igualdad y a las mujeres.

Sus miedos son nuestros sueños, sus fantasmas nuestros objetivos y su sinrazón nuestra razón. No me preocupa lo que intenten conseguir, sé que no lo van a lograr, lo que me preocupa es el daño que van a causar hasta que la sociedad sea consciente de que no se puede vivir sin Igualdad, como no se podía vivir sin Libertad, Justicia y Democracia y se vivió durante 40 años por la imposición de unos pocos. Hoy, los mismos que añoran aquellos tiempos, son los que no quieren que se viva en Igualdad.

La realidad social no es el resultado de las decisiones políticas, sino la consecuencia de la transformación social que ha ido evolucionando desde el principio de la humanidad bajo los anhelos, los sueños y las aspiraciones de las personas de todo el planeta en cualquier momento de la historia. Siempre ha habido elementos facilitadores para esos cambios, y ataques y obstáculos contra ellos, pero los ideales humanos los han superado hasta llegar al momento actual. Y continuarán a partir de hoy con independencia de las políticas.

La política tiene la responsabilidad de ayudar a esa transformación para que sea armónica, justa y universal, por eso es esencial que haga desaparecer el elemento que más injusto, parcial e interesado puede hacer cualquier cambio, que es la desigualdad impuesta por un modelo androcéntrico para que sea cual sea el cambio, siempre se traduzca en privilegios para los hombres a costa de limitación de derechos para las mujeres.

La sociedad está invadida por el machismo y sus machistas, pero el territorio de la Igualdad cada vez es mayor, y los límites para quienes no quieran convivir en paz y democracia más claros, no por vallas y alambradas, sino por ideas y valores.


Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/author/miguelorenteacosta/

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Los crímenes del sionismo contra la humanidad: Una breve selección

Por Edgar Isch L

El Sionismo, nacido en Europa bajo el lema de “Una Patria para el pueblo judío”, se convirtió en una orientación de corte fascista, xenófoba y responsable de verdaderos crímenes contra la humanidad. La mayoría de ellos están tipificados en las normas internacionales, incluso en las que pretenden frenar acciones brutales en medio de una guerra entre Estados, aunque no es el caso concreto de nuestros días, porque a Palestina se le niega su existencia como Estado y no tiene ejército, ni refugios antiaéreos.

Una aclaración importante: la condena al sionismo y su gobierno en Israel, aunque éste tenga apoyo mayoritario de la población que se identifica como judío, tal como Hitler tuvo apoyo en su país en un momento de su historia, no involucra ni puede involucrar un rechazo a todos los integrantes de la cultura hebrea ni a todos los que responden al judaísmo como religión. Se podría poner por ejemplo a la Red Internacional de Judíos Antisionistas que sostienen que son: “una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica”[i].

Crímenes de odio y racismo

Si se lee frases de prominentes sionistas, se encuentran muchas que desconocen la condición de seres humanos para árabes y particularmente palestinos. Un solo ejemplo de uno de los gobernantes israelíes, Menahim Begin,que en el parlamento dirá que: «Los Palestinos son bestias sobre dos patas.»[ii]

Ese trato es un crimen de odio permanentemente expresado. Hoy se manifiesta en las camisetas del Movimiento Juvenil Sionista EZRA pidiendo “Quemar a los árabes”[iii], así como en los cánticos por matar a los árabes que gritan en Jerusalem los sionistas.

Discriminación

La discriminación contra los palestinos es practicada por el gobierno de Israel todo el tiempo. Esto, incluyendo a los que viven dentro de territorio israelí y tienen formalmente esa nacionalidad. Según Amnistía Internacional (2021), “Israel seguía discriminando a los ciudadanos y ciudadanas palestinos de Israel en materia de urbanismo, asignaciones presupuestarias, control policial y participación política. Según el Centro Jurídico para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel Adalah, Israel mantenía más de 65 leyes que discriminaban a la población palestina”[iv].

En la decimotercera Ley Básica israelí (de un país sin Constitución), aprobada en 2018, se entrega una licencia a la discriminación. En ella se define al hebreo como el idioma oficial, rebajando el árabe y al yidish (hablado por un sector de judíos ortodoxos) a un estatus especial y define a Israel como «el hogar nacional del pueblo judío», es decir de una sola nacionalidad, excluyendo a cualquier otra.

Apartheid

El apartheid es una organización social territorial nacida en Sudáfrica y contra la que lucharon por mucho tiempo, contando con líderes como Nelson Mandela. Se trata de la segregación étnica y “racial” en pequeños territorios empobrecidos y separados entre sí, que dependen del Estado colonizador y cuya población ve negados todos sus derechos.

Esto es lo que hoy se vive en Israel, los Territorios Ocupados y Palestina. Si se mira los mapas históricos, se observa como cada vez los palestinos tienen menos tierra, aislada, bajo control de Israel. Un buen ejercicio es imaginar ese proceso en cada uno de nuestros países y cuál sería nuestra reacción ante semejante agresión sistemática. Para ir de un territorio palestino a otro, deben pasar, si les permiten, por varios controles militares. Eso incluso las ambulancias, imposibilitando muchas veces atención de emergencia.

Muchos organismos de DDHH han denunciado este Apartheid. El Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos es uno de ellos, que resalta cuatro políticas colonizadoras, basadas en el divide, separa, decide y gobierna: normas que permiten migración solo a los judíos; apropiación de tierra para los judíos, aumentando la sobrepoblación en los enclaves en los que se encierra a los palestinos; restricción de la libertad de movilización a los palestinos; negación del derecho político de participación[v].

Hay que considerar también el muro de separación, planificado para 626 kilómetros según fuentes oficiales, dejando aislada la Rivera Occidental. Esta es una de las medidas para tener a los palestinos encerrados en una inmensa cárcel a cielo abierto.

Limpieza étnica

Este crimen de lesa humanidad busca «limpiar» a un territorio de habitantes de otro grupo étnico, nacional o religioso, para lograr la monoculturalidad y “pureza”. Se trata de una eliminación sistemática o la expulsión forzada de una población, negándole sus derechos humanos.

En esa dirección, los sionistas no dudan en proponerse e impulsar este crimen: «Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para expulsar de Galilea a su población Árabe.» (Israel Koenig, «The Koenig Memorandum»).

También hay que considerar que incluso personas con abuelos judíos pueden pedir la nacionalidad israelí, ir allá y seguramente ser alentado a vivir en uno de los asentamientos ilegales con los que siguen quitando la tierra a Palestina, pero la misma Ley de Retorno excluye a todo palestino de la posibilidad de regresar a su tierra.

La destrucción de viviendas y de servicios básicos, como la realizada por los bombardeos de Israel en este mes, implican que miles deben buscar refugio, salir de allí.Soloen el año pasado, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU, Israel demolió 848 estructuras residenciales y dedicadas al sustento palestinas en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, desplazando a 996 personas.

Hoy la violencia inició con la política de expulsar a familias árabes de sus viviendas en un histórico barrio de Jerusalén para darlas a judíos, rodeando y aislando el tercer templo de importancia para el Islam.La matanza en Gaza ha tenido esas características en este mes, sin tener una evaluación final de cuánto se dañó en infraestructura y edificios. La masacre de familias enteras no es casual, está aprobada por autoridades civiles y militares, haciendo de éste, nuevamente, un crimen sistemático.

Hoy la mayoría de quienes se reconocen palestinos vive en refugios. La historia demuestra que allí tampoco han tenido la seguridad que debe ser garantizada en su condición, ni condiciones dignas de existencia. Lo que se encuentran fuera del territorio son impedidos de retornar y rehacer sus vidas.

Territorios ocupados

La ocupación significa someter a un territorio y sus habitantes a las determinaciones de un ejército extranjero. La ilegalidad de la ocupación israelí, desde 1967, abarca los territorios palestinos de Cisjordania (incluida Jerusalén Este) y la Franja de Gaza; las alturas del Golán de Siria; y, hasta 1982, en la Península del Sinaí de Egipto. La Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas catalogan por ello a Israel como «Potencia Ocupante».

Se mantiene el ilegal bloqueo aéreo, marítimo y terrestre israelí sobre la Franja de Gaza y otros territorios. Incluye el control de la entrada y salida de personas y bienes, impidiendo, en múltiples ocasiones, elingreso de ayuda humanitaria, materiales de construcción y combustibles (HRW, 2021)[vi].Hoy mismo, tras la tregua pactada, la falta de medicinas es un problema fundamental.

La “anexión” de nuevos territorios mediante “asentamientos” es igualmente señalada por parte de la ONU, la Unión Europea y otros como contraria a la legislación internacional. Una vez más hay que denunciar la hipocresía de Estados Unidos, que con Trump pretendió el reconocimiento de estos territorios, así como imponer que Jerusalem es la capital de Israel.

Nuevamente, no siempre niegan este proceder. Moshe Dayán, famoso jefe militar israelí lo dirá en estos términos: «Las villas judías están construidas en el lugar de las villas Árabes. Ustedes no saben incluso el nombre de estas villas Árabes… No hay un sólo lugar construido en este país en el que no hubiera previamente una población Árabe.»[vii]. Esto además desmantela la ficción de que se trató de asentamiento de “un pueblo sin territorio dentro de un territorio sin pueblo”.

En muchos casos, promueven abiertamente el despojo territorial. «Es un deber de los líderes Israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con coraje, un cierto número de hechos que se olvidan con el tiempo. El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización o Estado Judío sin el desahucio de los Árabes y la expropiación de sus tierras.» (Yoram Bar Porath, Yediot Aahronot, 14 de julio de 1972).

El reconocimiento de lo que hacen viene de otro líder histórico judío, David Ben-Gurion: «Si yo fuera un líder Árabe nunca haría la paz con Israel. Es natural: hemos ocupado su tierra.» (citado en The Jewish Paradox, por Nahum Goldmann, Weidenfel y Nicolson, 1978, p.99).

Homicidio ilegítimo y excesivo uso de la fuerza

Estos crímenes son frecuentes y ya vimos que están ligados a lograr que la gente huya. Hay asesinatos selectivos a dirigentes políticos y muchas veces a sus familias, a manifestantes contra los que se usa armas de fuego de manera intensiva, prisiones arbitrarias y también ataque a las formas de vida. Para el año anterior, Amnistía Internacional recoge que “Las fuerzas israelíes abrieron fuego a menudo contra pescadores y agricultores en Gaza; según el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos, resultaron heridos 12 pescadores y 5 agricultores”. Nuevamente, en mayo de 2021 se ha denunciado esta misma agresión contra civiles y el derecho a la alimentación del pueblo.

Tortura y prisiones arbitrarias

Los organismos dederechos humanos señalan que los malos tratos y torturas se realizan con total impunidad. Para el año pasado no existía una contabilidad, pero se estimaba en miles de presos detenidos arbitrariamente. Las autoridades israelíes realizaron cientos de operaciones en toda Cisjordania para detener a palestinos, por lo general en sus viviendas y por la noche. Las personas detenidas eran recluidas en prisiones de Israel, junto con miles de palestinos más de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) detenidos en años anteriores, lo que constituía una violación del derecho internacional humanitario, que prohíbe el traslado de detenidos al territorio de la potencia ocupante (Amnistía Internacional, 2021).

Muchas veces, las víctimas son niños y niñas. Son arrestados continuamente, sometidos a inspecciones en las calles. En octubre de 2020, según Defensa de Niñas y Niños Internacional, Israel tenía a 157 palestinos menores de edad en prisión, dos de ellos sometidos a detención administrativa. Eran interrogados sin la presencia de sus padres y permanecían recluidos junto con adultos. El tiempo de prisión es indefinido.

Castigos colectivos

El control de servicios y derechos básicos permite a la potencia ocupante realizar castigos colectivos, que han sido denunciados en diversos momentos de la historia de la ocupación. Corta el agua, la electricidad o simplemente impedir el libre tránsito, impedir el ingreso de productos necesarios para la población, son medidas habituales.

Un piloto militar israelí, identificado únicamente por la inicial de su nombre, D, durante una entrevista con el canal de televisión israelí, Channel 12, reveló que el derribo de los edificios altos en la Franja de Gaza se produjo “como desahogo” “por la frustración generada a raíz de los golpes que los grupos (de resistencia) en Gaza nos estaban asestando”[viii]. Muchos de esos edificios, eran viviendas de familias enteras que hoy no tienen nada.

Castigar a toda una población o familiares por lo que se acusa a un grupo a un individuo, es también considerado un crimen de guerra. Nuevamente, aquí los sionistas y los nazis se parecen.

Ataques a los defensores de derechos humanos

Hace poco, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció los métodos usados por el gobierno sionista: “Calumnias, campañas para disuadir a los donantes, un arsenal legislativo restrictivo, obstáculos judiciales… Hace 20 años que se multiplican las maniobras de desprestigio y de acoso orquestadas por el gobierno israelí contra las ONG y las personas defensoras de los derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina”[ix].

Dos expertos de la ONU en Derechos Humanos explicaron“que la condena de Israel el pasado 6 de enero a Issa Amro, un defensor palestino de las garantías fundamentales y fundador de un grupo con sede en Hebrón que se opone a la expansión de los asentamientos mediante la resistencia civil no violenta, ‘forma parte de un patrón claro y sistemático de detención, acoso judicial e intimidación’ en ese país”[x].

Que se trate de un patrón sistemático demuestra que setrata de un crimen de Estado y no de acciones aisladas. Y se niega así la protección a los defensores de derechos humanos a la que los Estados realmente democráticos se comprometen.Israel además continúa negando la entrada en los TPO a organismos de derechos humanos, incluido el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los TPO.

Ataque al ejercicio del periodismo

El 15 de mayo tres misiles pesados de origen israelí destruyen el edificio de departamentos y oficinas, en el cual estaban las oficinas agencia estadounidense AP y Al-Jazeera,más otras entidades de prensa. Aunque se llamó para que salga la gente, no se permitió el tiempo para que la gente y los periodistas rescaten la mayoría de sus materiales.

Sin ofrecer pruebas hasta hoy, se dijo que allí estaban objetivos militares de Hamás. Eso es desmentido por los periodistas que por muchos años usaban ese edificio y dejaron ver que con ello el mundo tendría menos información sobre la realidad en Gaza, callando la destrucción y muerte que el sionismo genera.

Violación del derecho a la salud

Las restricciones de Israel a la libertad de circulación siguieron dificultando el acceso de la población palestina a la atención sanitaria, con el consiguiente aumento del riesgo para las personas vulnerables durante la pandemia de COVID-19.

Sea castigo colectivo o no, se ha denunciado la enorme distancia entre proveer de vacunas para la COVID-19 a la población israelí y negarla para los palestinos. Incluso, con los bombardeos a precisión destruyeron el único centro de detección de la pandemia que existía en Gaza. En otros momentos, se han destruido incluso escuelas.

La necesidad de un juicio a los ocupantes y sus crímenes

Así como se realizó un Juicio de Núremberg, para juzgar los crímenes de guerra de los nazis, algún día deberá realizarse otro para poner ante la justicia a gobernantes sionistas y jefes militares de Israel. Se puede decir que para ello está la Corte Penal Internacional, lo cual es cierto de manera que ese podría ser el escenario adecuado, pero las acciones de Israel y Estados Unidos contra las capacidades reconocidas a esa Corte y su independencia, son ataques que dificultan su accionar.

La legislación internacional sobre derechos humanos y contra los crímenes de lesa humanidad y los de guerra, de be aplicarse sin que, sobretodo, Estados Unidos se convierta en una barrera que impida la justicia. La humanidad requiere la verdad, la aplicación de normas fundamentales de convivencia y el reconocimiento a los derechos palestinos y la existencia de su Estado.


Referencias

[i]Red Internacional de Judíos Antisionistas: Carta Abierta al Mundo. https://piensachile.com/2009/01/27/red-internacional-de-judasos-antisionistas-carta-abierta-al-mundo/

[ii]Begin, Menahim.Discurso al Parlamento, citado en Amnon Kapeliouk, «Begin y las ‘Bestias’», New Statesman, 25 de Junio de 1982.

[iii]SOTT, 2013. ‘Quemar Arabes’, es el nuevo slogan del Movimiento Juvenil Sionista EZRA. En : https://es.sott.net/article/21185-Quemar-Arabes-es-el-nuevo-slogan-del-Movimiento-Juvenil-Sionista-EZRA

[iv]Amnistía Internacional (2021). Informe 2020-2021. La situación de los Derechos humanos en el mundo. Reino Unido.

[v] Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos (2021). A regime of Jewish supremacy from the Jordan River to the Mediterranean Sea: This is apartheid. En: https://www.btselem.org/publications/fulltext/202101_this_is_apartheid

[vi]HRW (2021). World Report 2021. Human Rigths Watch. New York.

[vii]Dayan,Moshe (1969).Comunicado a Technion, Haifa, citado en Haaretz, el 4 de Abril de 1969.

[viii]Agencia Anadolú (2021). Piloto israelí revela que derribaron edificios en Gaza al no poder impedir el lanzamiento de cohetes. 23 de mayo de 2021. https://www.aa.com.tr/es/mundo/piloto-israel%C3%AD-revela-que-derribaron-edificios-en-gaza-al-no-poder-impedir-el-lanzamiento-de-cohetes/2251388

[ix]FIDH, 2021. Israel: campañas para acallar a defensores de derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina. https://www.fidh.org/es/region/magreb-y-medio-oriente/israel-y-palestina/israel-campanas-para-acallar-a-las-personas-defensoras-de-los#

[x]Noticias ONU, 2021. Las detenciones de activistas en Israel buscan silenciar a los defensores de los derechos humanos, denuncian expertos.

  *Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuentes: Estrategia

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Palestina: rebelión sin precedente

Palestina: rebelión sin precedente

Fueron las agresiones e intentos por paramilitares extremistas de quitarles sus casas a palestinos en el barrio de Sheik Jarrah, en Jerusalén, y la ocupación por Israel de la mezquita de Al Aqsa, en pleno mes sagrado del Ramadán, la gota que colmó la copa de la paciencia palestina y desembocó en las gravísimas acciones actuales de Israel contra Gaza y la represión generalizada contra los palestinos. La mezquita es uno de los tres lugares más sagrados del Islam. Hamas dio un plazo para que Israel cesara sus agresiones contra los inquilinos y la ocupación de la mezquita, cumplido el cual iniciaría el lanzamiento de misiles desde la paupérrima, insalubre y bloqueada franja de Gaza. Al vencer el plazo, inició una andanada de misiles y el Estado hebreo respondió, con su arrogancia habitual, disparando misiles  muchísimos más mortíferos  y atacando a la franja con su aviación de combate. Es ridículo hablar de guerra porque los agredidos no tienen ni la sombra de un ejército, mucho menos comparado con Israel, que posee una de las cuatro o cinco fuerzas armadas mejor equipadas del mundo gracias a la espléndida generosidad de su aliado incondicional Estados Unidos. No soló eso, lo ha dotado, en abierta violación del derecho internacional, de entre 250 y 300 armas atómicas. No ha de extrañar que Washington apunte a Irán, que no tiene armas nucleares, con el dedo acusador, y calle ante el arsenal atómico de  su protegido. Es el mismo cinismo conque arguye el “derecho a defenderse” de Israel y que lo hace bloquear una orden de alto el fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero con una fuerte ala progresista demócrata que ha llamado apartheid a la política israelí  y la sorprendente solidaridad mundial, no parece que Biden pueda mantener mucho tiempo esa postura.

Siempre han existido los robos de tierras y de fuentes de agua a los palestinos por la parte israelí. Se acaban de cumplir el 15 de mayo 73 años de la Nabka, el gran despojo territorial consecuencia de la guerra de 1948, que fue precedido de una ola de terrorismo sionista.

Pero mucho más importante que los misiles lanzados de Gaza contra el ocupante es la masiva huelga general y movilización popular palestina iniciada el martes 18 de mayo de 2021, con  cientos de miles de participantes, las mayores en muchos años de resistencia. «Es la primera vez en décadas que vemos a los paIestinos, por encima de sus divisiones políticas tomar parte en tamaña huelga general, escribió Nida Ibraim, corresponsal de la cadena Al Jazeera en Ramallah.  Los palestinos marcharon en las calles repletas de escombros de Gaza -ahora acaso bombardeada con más furia que nunca por mortíferos F-35 de fabricación estadounidense-, y en las de Cisjordania y Jerusalén ocupados y bajo las balas. También en pueblos palestinos dentro de Israel: Al-Lud, Umm Al-Fahm, Kufr Qana y otros, donde algunos afirman que se está al borde de la guerra civil. No se recuerda otra protesta en la que haya participado mayoritariamente la población de origen árabe en lo que antes fuera Palestina, incluyendo la residente en Israel. Hay que ver en los videos las caras decididas de muchachas y muchachos, porque aunque es un levantamiento general, son ellas y ellos los principales protagonistas y el liderazgo de esta nueva revolución palestina que ya tiene nombre:  Intifada de la Unidad. Una acumulación infinita de criminales agravios es lo que subyace a este estallido. En Palestina se ha luchado siempre bravamente contra la ocupación, pero es reveladora esta afirmación de la Internacional Progresista: la última huelga general palestina se efectuó en 1936 y duró 174 días.

Un manifiesto Al pueblo palestino y titulado La intifada de la unidad, fue hecho circular el martes a los manifestantes en todos los territorios, aldeas y pueblos: Esta larga intifada -afirma-, es en su corazón, la intifada de la conciencia. Es una intifada para despojarnos de la costra de la quietud y el derrotismo. Debido a ella, las bravas generaciones por venir, serán criadas, una vez más, en el principio fundamental de nuestra unidad. Ella se parará ante la cara -y aquí el manifiesto formula una crítica dentro del lado palestino- de las elites que trabajan para profundizar y hacer inmutables las divisiones, en y dentro de nuestras comunidades.

Y, en efecto, lo que está ocurriendo es que las masas palestinas, por encima de su eventual relación con alguna de las facciones, han estado actuando como absoluto entendimiento y prescindiendo de esas líneas divisorias que tanto daño han hecho a la resistencia.  Muchos sienten orgullo de los humildes misiles lanzados con tanta efectividad contra el lado israelí por Hamas y la Jihad Islámica pues los valoran como  una acción de autodefensa a escala de sus precarios recursos, digno complemento de las acciones de masa en marcha, que, tal vez como nunca, hacen sentir verdadero temor del lado del ocupante.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/palestina-rebelion-sin-precedente/

 

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En nuestras narices el genocidio palestino

En nuestras narices el genocidio Palestino

Ilka Oliva Corado

De las dictaduras en América Latina se ha dicho que era muy difícil reproducir la información debido a la represión y las limitaciones técnicas y que lo tenían que hacer los periodistas extranjeros con mil malabares para que se lograra sacar del país, darse a conocer y, que por esa razón se quedó tanto en el silencio y el olvido.

Los tiempos en cuanto a tecnología han cambiado, vemos hoy en día a la propia población haciendo uso de sus teléfonos celulares y reproduciendo en tiempo real lo que acontece en sus países, las imágenes se reproducen a nivel mundial en cuestión de segundos. Tiempo que se le gana a los medios de comunicación corporativos que pierden tiempo maquillando la información para manipular a la sociedad. Pero nada pasa, el mundo sigue guardando silencio y volteando para otro lugar, porque no se trata de que la información no llegue, es que la ven y prefieren ser tan culpables como los que ordenan las masacres y como los que las llevan a cabo, porque con el silencio  se solapa, con la pasividad también.  No involucrarse es involucrarse avalando la opresión. No pronunciarse es pronunciarse a favor del genocidio, en este caso en Palestina.

El genocidio palestino lleva décadas realizándose y la atrocidad es incapaz de tocar las fibras más profundas de nuestro ser. Las imágenes son desoladoras: robo de tierras, destrucción de escuelas, hospitales, casas. Genocidio constante. ¿Qué necesitamos para reaccionar? ¿Cómo es posible que permitamos que le hagan esto a un pueblo sin siquiera pronunciarnos? ¿Y si  fuera a nosotros? Sin importar condición social, que llegaran a destruir nuestras casas, a destruir nuestras huertas, que las escuelas donde estudian nuestros hijos fueran bombardeadas, los hospitales y no existiera un lugar seguro dónde cubrirse. ¿Gritaríamos al mundo por ayuda? ¿Lucharíamos como lo hace el pueblo palestino? ¿Le exigiríamos al mundo que se pronunciara?

Porque se puede tener una ideología, no estar de acuerdo con las políticas de Estado de los países, pero se debate con ideas, con propuestas no con masacres, no robando el alimento a una población, no derrumbando hospitales. No con la imposición. Ningún país tiene derecho a imponerse sobre otro. Ningún ser humano contra otro, ¡ninguno!

Y lo que llevamos viendo en Palestina es el robo de tierras, secuestros, encarcelamientos de décadas por un pronunciamiento, por alzar la voz, asesinatos masivos, destrucción de comunidades enteras.  Un gobierno que ha sido tomado por corruptos y genocidas pueden avalar el abuso, porque al final son bandas de criminales sin nacionalidad, que trabajan para un solo fin: enriquecerse a costillas de los pueblos. Pero los pueblos, ¿por qué no se pronuncian? ¿Les pesa la religión, las palabras de la biblia? Escritas por hombres para la opresión de los pueblos y de las mujeres. ¿El raciocinio propio en dónde queda? ¿Y si en la biblia dijera que también es ley de Dios que destruyan nuestras casas, violen a nuestras hijas y nos maten también nos cruzaríamos de brazos como lo hacemos con Palestina?

Nos dicen que los musulmanes son violadores y asesinos por su religión, pero no nos hablan de los verdaderos criminales, a estos los cubren, los llenan de loas, los hacen parecer los grandes humanistas y contribuyentes y aunque nosotros sepamos que esto es falso preferimos estar del lado de la manada porque ahí hay sombra y comodidad. No hacer uso de nuestra voz y de nuestro propio raciocinio. O usarlos para estar del lado de los impostores. No atrevernos a decir esto está mal, esto es injusto porque tememos perder contactos, que ya no nos inviten a las fiestas y también perder negocios y trabajos, que nos cierren los beneficios del futuro de golpe. Porque qué es la dignidad sin dinero, mejor tener dinero que dignidad.  Lo que vive Palestina es una imposición y el pueblo israelita lo solapa y se beneficia de este robo y genocidio. Porque  debió haberse pronunciado contra la atrocidad que su gobierno realiza a la nación vecina. No tiene nada que ver con religión ni con el Holocausto ni memoria histórica, es el genocidio de una banda de criminales sin credo ni nacionalidad, que tiene como único fin enriquecerse y mostrar su superioridad al mundo. Un mundo entelerido, cagón y manipulable.

En nuestras narices se lleva a cabo el genocidio palestino y sin escrúpulo alguno cerramos la puerta al llamado de ayuda de un pueblo que ha tenido las agallas de resistir. Se habla del genocidio armenio, pero se avala el genocidio palestino. Somos  unos grandes cobardes.

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/bloggers/En-nuestras-narices-el-genocidio-palestino-20210512-0002.html

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América Latina: Las Venas Abiertas de América Latina

Las Venas Abiertas de América Latina

Adolfo Pérez Esquivel

Eduardo Galeano dio a luz esa obra fundamental que nos muestra la vida, muerte y resistencia en las Venas Abiertas de América Latina.

AbyaYala- El Continente de la Tierra Fecunda  “somos  tus hijos e hijas y en las regiones del sur, Pachamama, nuestra Madre Tierra , los conquistadores  te denominan “América ” poblado por pueblos que luchan para proteger y preservar el equilibrio de la vida con la Madre Tierra , con sus culturas y  memorias de nuestros ancestros, frente a la agresión y el saqueo de los poderosos de ayer y de hoy

Eduardo Galeano, hace 50 años, analiza, sacando a la superficie el drama de nuestro continente, su caminar entre luces y sombras, ahondando en el análisis crítico, siguiendo con pasión la resistencia de todos los tiempos de los pueblos por sobrevivir y luchar por su liberación, superando las dominaciones desde las conquistas que abrieron las heridas, saqueando, destruyendo culturas, creencias, dominados por la voracidad sin límite de los bienes y recursos de los pueblos, esclavizando a los naturales y, cuando agotaron sus vidas por las masacres y su voracidad sin límite alguno, recurrieron al tráfico de esclavos de hombres y mujeres de los pueblos africanos.

Eduardo Galeano dio a luz esa obra fundamental que nos muestra la vida, muerte y resistencia en las Venas Abiertas de América Latina, donde corre la sangre de nuestros ancestros hasta nuestros días.

Los invasores contrajeron la fiebre del oro y la fiebre de la plata, Colón llevó 500 naturales de estas tierras y los vendió como esclavos en Sevilla y la reina Isabel se hizo madrina de la Santa Inquisición. Carlos V recibió toneladas de plata y oro a sus arcas exhaustas, producto del saqueo por Francisco Pizarro, encarcelando a Inca Atahualpa, siendo torturado y asesinado, el botín estaba compuesto por el producto de los robos y saqueo de los templos, de obras de arte que fueron reducidas a lingotes de oro y plata.

Llegaron con la cruz y la espada que fueron la misma cosa. En ese aquelarre de destrucción y muertes, se alzaron algunas voces críticas y denuncias sobre las violaciones de los derechos de los pueblos originarios y los esclavos africanos a quienes los conquistadores consideraban semejante a animales, sin alma y sometidos a todo tipo de vejaciones, torturas y explotación, voces para denunciar las atrocidades de los conquistadores, voces que no fueron escuchadas como la de Fray Bartolomé de las Casas y Juni, pero otros religiosos.

Galeano, en las introducción a Las Venas, dice: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: Se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones…”

“En América Latina, la región de las venas abiertas, desde los descubrimientos hasta nuestros días, todo se ha transmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder…”

Eduardo camina nuestro continente tras las huellas de quienes nos precedieron entre la angustia y la esperanza mostrando, denunciando, dolorido e indignado, resistiendo el despojo contra los ancestros que continúa hasta las nuevas generaciones. Señala la vida arrebatada a más de 120 millones de niños. Hoy muchos más a quienes les robaron  la vida y la esperanza.

La revolución de los esclavos en Haití fue el primer grito de libertad en el continente frente a la agresión de Francia y su Revolución para sentar las bases de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”;  se olvidaron de reconocer a las colonias como Haití, los franceses les reclaman a cambio una fuerte indemnización, imponiéndoles la “deuda externa” impagable, inmortal, injusta. Hoy el pueblo haitiano es el país más pobre del continente, no logró recuperarse del saqueo, por las invasiones, el terror de las dictaduras e invasiones de los EE.UU.

Cuba fue el otro objetivo de la voracidad europea, los ingleses se apoderaron de La Habana en 1762, impusieron la tierra arrasada para la explotación de la caña de azúcar a costa de la vida de miles de esclavos.

«Cuando cae Batista, Cuba vendía todo a los Estados Unidos». Fidel Castro en la Revolución decía: «Cuba sigue siendo una factoría productora de materia prima. Se exporta azúcar para importar caramelos”. La Revolución Cubana, al afirmar su soberanía, el derecho a su autodeterminación desató la furia del imperio, quien impuso a la Isla rebelde el bloqueo hasta el día de hoy.

La doctrina Monroe continúa, “América Latina para los EE.UU.”, no puede permitir la independencia de ningún país del continente que no esté bajo su hegemonía. Los desafíos de la Revolución Cubana son enormes y su respuesta fue construir hospitales, políticas de Gobierno para la salud y educación gratis, los servicios de agua, electricidad, las necesidades se multiplicaron geométricamente y la producción sólo puede crecer aritméticamente. La Revolución está viviendo tiempos difíciles, pero en estos 50 años se formó la Escuela de Medicina, médicos y médicas cubanos y latinoamericanos  están ayudando a países pobres enviando los profesionales de la salud, la “Operación Milagro» y desarrollando una obra humanitaria en el mundo y hoy es el primer país en el continente capaz de desarrollar la vacuna contra la Covid-19.

La resistencia de los pueblos se manifiesta en todo el continente, la Revolución Sandinista soportó durante diez años la agresión de los EE.UU. y sus socios “la Contra”.

La resistencia a la agresión yanqui tuvo la participación de religiosos inspirados en la Teología de la Liberación como Ernesto Cardenal, su hermano Fernando;  Miguel de Scotto, Canciller, y la esperanza de  construir una sociedad libre de dominaciones más justa y fraterna para todos y todas

A 50 años muchos acontecimientos sacudieron la vida de los pueblos, los golpes de Estado utilizando a las fuerzas armadas, imponiendo la Doctrina de Seguridad Nacional, la persecución a los luchadores sociales, la desaparición de personas, de niños/as, las torturas, y destrucción de la capacidad productiva de los pueblos. La Guerra de Malvinas desatada por la dictadura militar en Argentina, puso al descubierto que la hipótesis de conflicto no es Este-Oeste, sino Norte-Sur.

El imperio tuvo que cambiar su política para el continente y volver a las democracias condicionadas y restringidas y continuar ahogando a los pueblos imponiendo condiciones humillantes como la deuda externa, la “Lawfare”, la guerra judicial de golpes de Estado blandos, como en Honduras, Paraguay, Brasil, Bolivia y los intento en Argentina contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Hay gobiernos que se venden por 30 monedas, como jueces, funcionarios y legisladores/as, quiénes creen que los EE.UU. los considera aliados, amigos, socios; el imperio no tiene aliados, socios, ni amigos, sólo tiene intereses del poder dominación.

Recuerdo a una senadora de los EE.UU. quien decía que: “En el Congreso no se habla de los pobres, se habla del poder y no tanto de cómo llegar al poder, lo más difícil es saber cómo mantenerlo”

Eduardo Galeano va sacando a la superficie la memoria de hechos vividos por los pueblos para despertar conciencias y movilizar corazones  para lograr la libertad de la Patria Grande, hacer realidad el sueño, las esperanza de los libertadores de nuestro continente, de pensadores y los pueblos que luchan para cerrar las heridas de Las Venas Abiertas de América Latina que continúan latiendo y resistiendo a las dictaduras al servicio del imperio, lucha desigual, pero sin perder la esperanza de la rebeldía, donde miles de hombres y mujeres luchan y resisten a todas las dominaciones desde hace más de 500 años y mantienen la memoria de aquellos que marcaron caminos y dieron sus vidas para dar vida.

La obra de Eduardo Galeano continúa viva y llamando a la mente y a la reflexión, como aquel viejo proverbio que dice: “Si no sabes a dónde vas, regresa para saber de dónde vienes”. No hay persona, ni pueblo sin memoria.

La Revolución Cubana fue fortaleciendo la resistencia y producción sin claudicar en el derecho a su autodeterminación y soberanía. Estados Unidos no podía ni puede permitir otro ejemplo como Cuba, que un país que salga de su órbita

Recuerdo uno de los encuentro con Fidel…, una madrugada me busca en el hotel en La Habana para salir a los ingenios azucareros, cuando llegamos, los trabajadores/as  se le acercan y conversan sobre sus necesidades, familias y vidas; están en plena zafra, la maquinaria es vieja, casi piezas de museo, con poleas y correas, pero todo funciona.- Le digo, Fidel: -es asombroso que todo esté funcionando con maquinaria de principio de siglo. ¿Cómo lo lograron?

– Compañero, esto lo logramos gracias al bloqueo de los Estados Unidos, nos reímos por la ironía de la situación, es con la imaginación, la resistencia y el trabajo del pueblo como enfrentamos el bloqueo del imperio.-

Las Venas Abiertas de América Latina, a 50 años que Eduardo mostrara la realidad que vive el continente, continúan sangrando, dice: Terminé de escribir las Venas en los últimos días de 1977.

En los últimos días, Juan Velazco Alvarado murió en una mesa de operaciones. Su féretro fue llevado en hombros hasta el cementerio por la mayor multitud jamás vista en las calles de Lima… había iniciado una reforma social y económica. En 1968 impulsó una reforma agraria de verdad.

En Bolivia, otro general en vísperas de la Navidad del 77, que en nada se le parece, daba un seco golpe de puño sobre el escritorio. El general Hugo Banzer, dictador de Bolivia, decía no a la amnistía de los presos, los exiliados y los obreros despedidos. Cuatro mujeres y 14 niños llegaron a La Paz desde las minas de estaño, iniciaron entonces una huelga de hambre…”- No es el momento opinaron los entendidos- Ya les diremos cuando.

Ellas se sentaron en el piso.-No estamos consultando -dijeron las mujeres-Estamos informando. La decisión está tomada. Allá en la mina, huelga de hambre siempre hay. Nomás nacer y ya empieza la huelga de hambre. Allá también nos hemos de morir. Más lento, pero también nos hemos de morir…”

A pesar de las amenazas y castigos de la dictadura, la huelga de hambre desató fuerzas contenidas durante mucho tiempo. Toda Bolivia se sacudió, a los diez días, no eran cuatro mujeres y 14 niños, 1.400 trabajadores y estudiantes se habían alzado en huelga de hambre. La dictadura sintió que el suelo se abría bajo los pies. Y se arrancó la amnistía general…”

Conocí a una de esas valerosas mujeres mineras que hizo temblar la dictadura de Banzer, nos reunimos en el Colegio Fe y Alegría en La Paz, con Domitila Chungara, quien publica un libro con sus experiencias de vida y lucha -“Si me dejaran hablar”.

En la resistencia surgieron las Madres de Plaza de Mayo, el grupo de abuelas y organismos de DD.HH. Es necesario ver y conocer las huellas de la libertad, de luchas de los pueblos y tener memoria de las Venas Abiertas de América Latina, y Eduardo nos habla y nos convoca a 50 años, es una luz que nos ilumina y da fuerzas para construir un nuevo amanecer.

Fuente de la Información: https://www.telesurtv.net/opinion/Las-Venas-Abiertas-de-America-Latina-20210520-0028.html

 

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América Latina: Cinco siglos y nuestras venas siguen abiertas

Cinco siglos y nuestras venas siguen abiertas

Aram Aharonian

Por Aram Aharonian*

Estaba en pleno encierro covidense, escuchando el tema de León Gieco, “cinco siglos igual”, lo que, obviamente, me llevó a recordar que hace medio siglo apareció un libro que recorrió primero América Lapobre y luego el mundo entero. Un texto que quizá se adelantó a su tiempo pero que nos contagió con el virus de ponernos a saber mucho más de nosotros mismos, de nuestra historia.

Para muchos de nosotros, veinteañeros, era una de las pocas veces que veíamos a Latinoamérica como si fuera con nuestros propios ojos. Eduardo Hughes Galeano tenía 27 años cuando comenzó la ardua labor de recolección de datos, de historias, de vivencias. Lo terminó cuatro años después, tras entrevistar a la gente real, a escuchar sus historias y las historias de sus padres y abuelos, de viajar por territorios no aptos para intelectuales de escritorio, y también tras tres meses de encierro para poder escribirlo.

Para muchos, ya el comienzo fue una bofetada: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”. Y nuestro Uruguay, que soñaba con la revolución, iba a empezar ese año una de sus horas más negras, la de las medidas prontas de seguridad, la injerencia de la CIA y sus manuales de tortura, la persecución y prisión de militantes, la represión. Como si el poder hubiera leído Las Venas: “El Imperio, incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales”.

No era raro que la mayor publicidad del libro no llegara de los críticos literarios sino de nuestras dictaduras y dictadores, que lo prohibieron. Y si bien alguno creyó que era un libro de medicina, otros hasta dijeron que era un instrumento de corrupción de la juventud. Y Galeano se fue del país, dejando a los amigos que, dicho sea de paso, muchos de ellos se fueron yendo en los años siguientes.

Pero sería algo mezquino empezar el relato en 1970 o 1971. Vayamos hacia fines de la década de los 50 cuando un botija, un chiquilín carilindo visitaba la Casa del Pueblo y el semanario El Sol, bastiones de Partido Socialista. Cuando le preguntaron qué quería, dijo que afiliarse al partido y colaborar con el semanario.

Y despertó la curiosidad de los dirigentes como don Emilio Frugoni, Vivián Trías, Raúl Sendic, Guillermo “Yuyo” Chifflet, José Díaz, Reinaldo Gargano. Una crónica de aquellos años –El botija Gius, de Garabed Arakelián- narra que el Bebe Sendic (luego máximo dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros) lo convenció de que primero se afiliara a la Juventud Socialista, y también que don Emilio “lo atendió, habló mucho con él y a menudo lo invitó a ir al cine y tomar un café”.

Eduardo se incorporó a la redacción de El Sol, colaboró con sus dibujos que firmaba como Gius (es Hughes en uruguayo, me explicó una tardecita) y sus notas; asistió a los cursos de formación con Enrique Broquen así como a las charlas y las discusiones con Vivián Trías por quien sentía cariño y respeto.

Arakelián recuerda, asimismo, las largas “sesiones” en el café de Don Alfredo, en la esquina de Soriano y Yí, con los hermanos Dubra, los hermanos Brando, Gloria Dalesandro, Carlitos Machado, los Díaz Maynard y muchos otros, en las que buscaba respuestas a las tantas interrogantes que ya se planteaba este sentipensante (vocablo que inventó Galeano). Excelentes maestros –don Emilio, Trías, el Bebe Sendic, Chifflet- para comenzar a ver Latinoamérica con ojos propios.

Cuando se le dio por empezar a garabatear Las Venas, hacía un tiempo que había dejado el periodismo. Ya no dirigía Época y sólo colaboraba en Marcha, con el viejo Quijano. Se dedicaba a viajar y escribir. Una vez le pregunté qué opinaba del mexicano Juan Rulfo, un escritor que me había sorprendido y hasta me dejó pensando.

“Rulfo fue mi maestro. Me enseñó a escribir con el hacha además de con la pluma y yo te diría que escribir para mí es una persecución, una suerte de cacería de la palabra que huye, y una vez que me parece que la atrapé, la descubro muy vestida, entonces hay que desnudarla”. Una forma de explicarme que nunca el texto original que uno escribe es el definitivo: hay que releerlo mil veces, e ir podándole todas las ramas secas, las que se desvían, las feas, las abundosas, hasta que queda el texto desnudo, para ofrecérselo a los lectores.

Tras que lo fueran de Montevideo, pasó por Argentina, donde recogió a Helena Villagra, su compañera hasta el final, para refugiarse en España. Hasta el regreso al paisito, ese que en el mapa casi no se ve.

En 1978, recuerdan sus editores, señaló que “desde la primera edición… el sistema ha multiplicado el hambre y el miedo; la riqueza continuó concentrándose y la pobreza difundiéndose. Cuando en 1970 lo escribí, el sistema toleraba más náufragos que navegantes. Hoy veo con asombro que la proporción de náufragos es mucho mayor”.

Apenas lo terminó, Galeano presentó su detallada, documentada y dramática memoria del saqueo a la Casa de las Américas, en La Habana. “Perdí. Según el jurado, el libro no era serio”, pese a que las tremendas consecuencias de las acciones de “los proxenetas de la desdicha” que denuncia en la introducción y las dos partes de Las Venas, estaban (y están) todavía vigentes: desocupación, analfabetismo, miseria, enfermedades, violencia, exclusión, colonización, explotación, dependencia, intolerables inequidades.

Quizá estos jurados se hayan suicidado colectivamente, cuando supieron que una editorial universitaria uruguaya y una trasnacional con oficinas en México, lo iban a publicar. Quizá había un prejuicio fundamentado: Galeano era conocido como periodista, no como académico ni escritor barroco. Eduardo siguió siempre muy cerca de la Casa de la Américas, a pesar de ello.

Las Venas fue el texto base que tuvimos varias generaciones para aprender historia nuestramericana. Y en él se nutrieron –dicen- Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales. Me consta lo de Chávez, que quedó tan impresionado que se lo regaló al presidente estadounidense Barack Obama. “Es de no creer: Chávez le regaló una edición pirata colombiana del libro en lugar de darle una edición en inglés”, me dijo cuando lo felicité por teléfono.

En un par de días el libro superó miles de puestos hasta instalarse en la lista de los cinco más pedidos en el mundo.

Algunos se lo tomaron como una autocrítica. Lo dijo en Brasilia, durante la Bienal del Libro y la Lectura, en 2014, creo: “No volvería a leer Las venas abiertas de América Latina, porque si lo hiciera me caería desmayado”. Otros interpretaron que releer todas esas historias le causarían daño. Y luego dijo algo en lo que seguramente tenía razón: “No tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política cuando lo escribí”. Tenía menos de 30 años cuando lo escribió.

“Escribí Las Venas -decía- para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizás ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza? ¿Condenada por quién? ¿Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ¿No será la desgracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha?”.

Decía que su intención era divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente. “Sé que pudo resultar sacrílego que este manual de divulgación hablara de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas. Creo que no hay vanidad en la alegría de comprobar, al cabo del tiempo, que Las Venas no ha sido un libro mudo” .

¡Que va! Fue la verdadera biblia para aquellos que comenzábamos nuestra militancia, nuestro verdadero texto de historia americana, muy diferente a los textos que nos obligaban a leer y estudiar en el liceo y en preparatorios. Era la biblia atea –iniciática, el pasaporte para entrar definitivamente en América Lapobre- que nos prestábamos unos a otros, apurados por leerla, porque muy posiblemente la prohibirían.

Lo único que no logro asimilar hoy es que ya hayan pasado 50 años, que Las Venas haya atravesados generaciones, golpes, torturas, revoluciones, exilios, desaparecidos… No logro asimilar que Eduardo haya muerto y que ya no nos tomemos un café, una cerveza, un ron, unos vinos, en algún café céntrico montevideano, en su casa malvinera de Dalmiro Costa , en las cantinas de Buenos Aires, en Porto Alegre o en la terraza de mi apartamento de Caracas.

A Galeano le molestaba hablar siempre de Las Venas, como si el tiempo no hubiera pasado y no hubiera escrito, entre otras cosas, El libro de los abrazos.

“Me fui de Uruguay porque no me gusta estar preso y de Argentina porque no me gusta estar muerto”, decía con cara de serio. Joan Manuel Serrat, uno de sus tantos amigos, lo describe mejor: “Galeano amaba reír. Practicaba la risa como una defensa contra las miserias cotidianas”.

Eduardo se paró al borde del camino el 13 de abril de 2015, hace seis años ya. Las verdaderas venas latinoamericanas siguen aún abiertas. En el siglo 15 y siguientes los filones a arrebatar eran el azúcar, el café, la banana, el oro, la plata, el caucho. Ahora son la soja, el litio, el petróleo, el agua, las tecnologías o las mismas vacunas anti-Covid que, ya sabemos y sufrimos, no serán para todos. Cinco siglos igual.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/05/cinco-siglos-y-nuestras-venas-siguen-abiertas-por-aram-aharonian/

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