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¿Será necesaria una Superintendencia de Educación?

Por: Leonardo Fabio Martínez Pérez.

En el Congreso de la República cursa el Proyecto de Ley 077 de 2019 que propone la creación de una Superintendencia de Educación y Control sobre el Sistema de Educación Colombiano, promovida con el argumento de garantizar la calidad de la educación y el uso adecuado de los recursos en todos sus niveles.

Este proyecto ya había sido propuesto ante el Congreso en el año 2014 bajo el nombre de Ley 1740, a raíz de los malos manejos presentados en la Universidad San Martín. La propuesta buscaba poner en consideración la creación de una superintendencia que velara por la calidad de la educación en todos sus niveles y en las instituciones para el trabajo y el desarrollo humano, como en la propuesta actual. No obstante, el proyecto fue retirado por la Corte Constitucional por considerarse inexequible bajo la sentencia C-031 de 2017, argumentando que no cumplía con la capacidad de mejorar la calidad del servicio público de la educación superior.

Esta propuesta fue revivida puntualizando nuevos aspectos para la inspección, control y vigilancia del sistema educativo a nivel nacional. El objetivo que describe el documento se refiere a la mejora de la calidad de la educación de manera eficiente y eficaz, sin descuidar la cobertura y conservando, en el caso de la educación superior, la autonomía universitaria. Sin embargo, en el conjunto del articulado es posible evidenciar asuntos inquietantes y riesgosos para la educación superior, relacionados precisamente con dicha autonomía universitaria e incluso con los procesos investigativos gestados desde cada campo.

Las superintendencias tienen la facultad de hacer recomendaciones sobre los procesos e inversiones que deben realizarse al interior de las instituciones que vigilan, lo que puede afectar las decisiones y posturas que deben ser tomadas, so pena de la penalización y asignación de multas. Aunque el proyecto menciona en su artículo 7 la inspección, vigilancia y control de la educación superior, respetando y fortaleciendo la autonomía universitaria, ese mismo artículo menciona de manera abierta la inspección, vigilancia y control sobre la correcta destinación de los recursos en educación, lo que puede traducirse en múltiples interpretaciones. Si bien este puede estar relacionado con procesos transparentes y en derecho, también puede entenderse como la inversión en asuntos o cuestiones que se consideran relevantes de acuerdo con la agenda política de determinados sectores e intereses.

De igual forma sucede con el artículo 4, que hace alusión a la inspección y vigilancia de las actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación desarrolladas al interior de las instituciones de educación superior y en donde nuevamente la información puede ser objeto de múltiples comprensiones, poniendo en riesgo el desarrollo de las investigaciones y trabajos en campos particulares que no sean considerados pertinentes o de interés para determinados actores políticos.

Si bien es necesario realizar un control y seguimiento a la ejecución de los recursos públicos en educación para garantizar el cumplimiento de este derecho a toda la sociedad colombiana, ya existe la Contraloría que tiene como objeto dicha labor. También es perentorio garantizar que la inversión y ejecución de recursos en las instituciones de educación superior respondan a las necesidades, características y contextos particulares de cada universidad, por lo que considero de suma importancia repensar las estrategias para acompañar a las instituciones de educación superior en la mejora de la calidad educativa, más allá de una nueva superintendencia de inspección y vigilancia.

Fuente del artículo: https://www.elespectador.com/opinion/sera-necesaria-una-superintendencia-de-educacion-columna-888056

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Educación, un derecho

Por: Fabiola Guarneros. 

Hace 4 años, el 25 de septiembre de 2015, México adoptó —junto con otras naciones— 17 objetivos globales “para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos”.

Uno de estos Objetivos de Desarrollo Sostenible es el 4, que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida.

Se parte de la premisa de que cuando las personas acceden a una educación de calidad, pueden escapar del ciclo de la pobreza. La educación contribuye a reducir las desigualdades.

México se comprometió a establecer estrategias, programas y destinar recursos para cumplir con el compromiso ante Naciones Unidas, pero desde hace 4 años todo ha quedado en buenas intenciones: ni estrategia ni presupuesto.

¿Cómo superaremos la pobreza y la desigualdad si la prioridad no es la educación para todos? ¿Por qué se castiga presupuestalmente? ¿Por qué si la educación es un derecho constitucional lo tenemos que exigir en la Suprema Corte de Justicia o con protestas y pancartas en las puertas de Palacio Nacional o solicitando la intervención del Presidente de la República?

 

CASO 1

Desde hace meses, asesores educativos, alumnos y padres de familia de los Centros de Atención para Estudiantes con Discapacidad (CAED) han alertado a través de cartas, escritos y oficios a la SEP, al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la CNDH que el recorte presupuestal pone en riesgo la operación de estos centros que atienden a más de 27 mil 834 estudiantes con alguna discapacidad.

Y es que en el último mes fueron despedidos 94 asesores educativos por las políticas de austeridad y están en riesgo los pagos y trabajo de otros 1,182 asesores más a nivel nacional, pues para el próximo año sólo se les asignarían 32 millones 521 mil 21 pesos, según el proyecto de presupuesto etiquetado para el programa de Atención de Planteles Federales de Educación Media Superior con estudiantes con discapacidad (PAPFEMS).

Con ese presupuesto, cada uno de los 291 planteles que existen en el país tendrá 111 mil 756 pesos, es decir, nueve mil 313 pesos al mes. Les tendrá que alcanzar para pagar asesores, al responsable de cada CAED, materiales y capacitaciones; más o menos 306 pesos con 18 centavos diarios para mantener siete salarios y los gastos de una escuela, de acuerdo con la investigación periodística de mis compañeros Laura Toribio y Abraham Nava publicada en Excélsior (19 y 25 de octubre).

Desde 2009, cuando fueron creados para atender el derecho a la educación de este sector vulnerable, los CAED han tenido que pelear los recursos federales para poder operar, pero en los últimos cinco años su presupuesto cayó 46.33 por ciento.

Esos 27 mil alumnos tienen un rostro, un nombre, una historia, una meta y el derecho a estudiar su bachillerato.

 

CASO 2

“No se ha autorizado la asignación del recurso para cubrir los pagos del último bimestre del año, incluido el aguinaldo”, dice uno de los párrafos de la circular enviada por Prepa en Línea a los docentes que asesoran a 147 mil alumnos inscritos en esta modalidad para concluir su bachillerato.

Es decir, el pago de salarios y aguinaldo para 2 mil 800 facilitadores y tutores (docentes) del Programa Prepa en Línea de la SEP está en riesgo para lo que resta de 2019, pues la Secretaría de Hacienda informó que no hay recursos para cubrir este gasto en el último bimestre de este año (Excélsior, 25 de octubre).

El programa Prepa en Línea inició en 2014 y en estos 5 años han egresado 43 mil estudiantes, quienes mediante esta modalidad lograron terminar su bachillerato certificado por la SEP.

 

CASO 3

Los padres de Citlali, una niña mazahua con Síndrome de Down a la que le negaron un lugar en una primaria del Estado de México, junto con Mexicanos Primero y el despacho Aguinaco Abogados, pelean desde hace dos años su derecho a la educación. Primero lograron que un juez ordenara su inscripción en una primaria mexiquense y se le asignara un maestro sombra, pero el pasado miércoles consiguieron un amparo sin precedentes en México.

Una sentencia histórica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) amparó a Citlali y fijó un precedente para que las autoridades educativas, a nivel federal y local, hagan lo necesario para garantizar la educación inclusiva y adecuar el programa educativo a los niños con alguna discapacidad (Excélsior, 24 de octubre).

“Todos los niños, niñas y jóvenes del mundo, con sus fortalezas y debilidades individuales, con sus esperanzas y expectativas, tienen el derecho a la educación. No son los sistemas educativos los que tienen derecho a cierto tipo de niños o niñas…”, Unesco.

La educación es un derecho constitucional, no un privilegio.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/fabiola-guarneros-saavedra/educacion-un-derecho/1344273

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¿Sociedad o sociedades?

Por: UAM.

Partiendo de una indicación de Althusser y recogida recientemente por Álvaro García Linera, el seminario “Figuras de la exclusión” pensó este año la temática del “Intersticio”. El francés primero, y el boliviano después, asentaron que el capitalismo no puede ser pensado sin fracturas. En las sociedades capitalistas conviven ya, como en las sociedades feudales, formas que anticipan nuevas sociedades, nuevas formas de comunidad. Detenernos en estas formas de organización nos llevó a pensar en la necesidad de construir un nuevo vocabulario que no asumiera a la “sociedad” como algo cerrado sino como conjuntos de relaciones, tanto de dominación como de resistencia.
Acceso abierto.
Consulta el libro en el siguiente enlace:
[27/10 3:19 PM] Iliana: Venezuela: Tablas  Salariales de Educación Universitaria para Octubre 2019.
Fuente de los documentos: http://libros.uaem.mx/?product=figuras-del-discurso-ii-temas-contemporaneos-de-politica-y-exclusion
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Vídeo: Etapas de adquisición de la lengua escrita

El Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (Cedec) es un organismo público que promueve la transformación digital y metodológica de las aulas. Para ello, pone a disposición de los docentes recursos educativos abiertos (REA) del Proyecto EDIA, elaborados por docentes en activo con la herramienta de software libre Exelearning.

Más información en:
– WEB: http://cedec.intef.es
– FACEBOOK: http://www.facebook.com/cedec.intef
– TWITTER: http://twitter.com/CeDeC_intef

Fuente del documento: https://www.youtube.com/watch?v=_H54tEqlB4o
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Algunos deportes ponen en riesgo los pies y la salud de los niños

Por: Europa Press

Actividades físicas como el fútbol, el baloncesto o la danza aumentan el riesgo de lesiones y deformaciones en las extremidades de las personas. Por ello, se recomienda acudir a un podólogo para evitar complicaciones.

Existen ciertas prácticas deportivas que pueden causar anomalías en el crecimiento y la salud de los niños si no se practican bajo el control correspondiente de los profesionales. Así lo advirtió el Colegio Oficial de Podología de la Comunidad de Madrid (Copoma).

Algunos de estos deportes son el fútbol, el baloncesto o la danza que, debido a los esfuerzos que su práctica implica para el cuerpo, pueden provocar que los  pies se vean afectados.

En consecuencia, también otras partes del cuerpo se perjudican como los tobillos, las rodillas, la cadera o la espalda.

La  práctica de estas actividades implica ciertas posturas, movimientos o impactos frecuentes en los pies que hacen que determinados músculos, tendones, huesos o articulaciones se fuercen en exceso. Esto provoca ciertos problemas en la salud de los niños y anomalías que, normalmente, suelen desarrollarse a largo plazo.

Un riesgo añadido es el aumento de la posibilidad de aparición de lesiones, como esguinces, rozaduras, hematomas subungueales, irritaciones u otras anomalías, como fascitis plantar. Por ello, para realizar las prácticas deportivas y disminuir el peligro, es necesario que los niños asistan a la consulta de un profesional en podología. Se debe acudir a partir de los 4-5 años y, después, con visitas anuales de forma periódica.

De este modo se tendrá una exploración y un diagnóstico preciso. Esto permitirá asegurarse de que todo está correctamente y, en el caso de que no fuera así, ayudará a abordar cualquier anomalía. Normalmente, la mayoría de patologías o problemas pueden resolverse si se diagnostican y tratan a tiempo.

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/life-style/algunos-deportes-ponen-en-riesgo-los-pies-y-la-salud-de-los-ninos/

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La economía colaborativa y su influencia en la academia

Por: Sofía García-Bullé

Es necesario generar soluciones que mantengan la calidad de la experiencia educativa ante un detrimento crónico de la profesión docente.

El rápido avance de la tecnología ha tenido un significativo impacto en la base de la economía global. Aplicaciones como Uber, Rappi o Glovo, cambiaron la forma en la que se estructura el mercado laboral y las compañías que generan empleos.

A esto se le conoce como gig economy o economía colaborativa. Consiste en la construcción de relaciones laborales a través del outsourcing administrado por aplicaciones.

Las personas que entablan relaciones laborales con estos negocios entran en una dinámica de contractores o “socios”, que realizan un trabajo independiente o por proyecto pero que generalmente no cuentan con un contrato de por medio. La ventaja de esta modalidad es que las personas pueden administrar sus horas de trabajo y ganancias como mejor les parezca. La desventaja es que no se trata de un trabajo formal, los que lo realizan no cuentan con ninguno de los derechos y protecciones que tendría un empleado.

En Estados Unidos, más de 57 millones de personas son trabajadores independientes o freelance y han tenido contacto con la economía colaborativa; en México superan los 14 millones.

La anatomía de la academia colaborativa

Adrianne Kezar es profesora en la Universidad del Sur de California y directora del Centro Pullias para Educación Superior, ella ha dedicado su carrera a la investigación y al activismo en favor de un mercado laboral justo para los maestros y personal académico.

Kezar ha registrado cambios en la dimensión laboral de la academia desde antes de la llegada de la economía colaborativa. Las instituciones educativas comenzaron a desarrollar una tendencia que a la fecha sigue creciendo dentro de las filas del personal educativo: la dependencia en profesionales educativos adjuntos o asociados.

Son cada vez más las universidades que se apoyan en el trabajo de empleados adjuntos que no tienen una posición permanente en las instituciones ni los beneficios que esta implica. Esta práctica ha creado condiciones de trabajo inseguras e insuficientes para millones de educadores, lo que termina lastimando, en mayor medida, la calidad de la experiencia educativa de los estudiantes. Si las instituciones no satisfacen las necesidades laborales del personal docente, estos no estarán aptos para asegurar una educación de alto estándar.

Esta tendencia está evolucionando a algo que Kezar considera una amenaza mayor: la “gigificación” académica. Adoptar un modelo de economía colaborativa para la academia tendría serias consecuencias para las condiciones laborales de los profesionales educativos. Si las instituciones educativas siguen el modelo de empresas como Uber, los maestros dejarían de serlo y se convertirían en trabajadores independientes sin una plataforma que los ayude a obtener el desarrollo necesario para ser capaces en su labor. Kezar describe detalladamente cómo sería un panorama académico de este tipo.

“Una fuerza de trabajo desprofesionalizada y barata, trabajadores incapaces reclutados a través de outsourcing, haciendo uso de la tecnología para reducir costos laborales, delegando los costos de reproducción a los empleados y basándose en una ética de microempresa, además de un control administrativo sobre la oferta de trabajo y la demanda”.

Todos nos hemos topado con un repartidor de alguna aplicación como Deliveroo o Glovo que no entrega el pedido, o que trae la orden incorrecta, también con un conductor que no maneja bien o que va con prisa porque tiene una cuota de entregas por día que está obligado a cumplir para que le paguen. Estos son algunos de los riesgos de las entregas al siguiente día o de contratar servicios vía aplicación, ese margen de error existe y es algo que asumimos sin mayor problema pero, ¿estaríamos dispuestos a ser así de flexibles con la calidad de la oferta educativa? ¿Cuáles serían los costos de esto a largo plazo?

Los ambientes de trabajo positivos son cruciales para el desarrollo humano, no pueden crearse las condiciones para una educación real sin estas condiciones. Rezak sostiene que hace dos décadas, antes de que comenzaran a darse todos estos cambios, las universidades y escuelas eran reconocidas por generar ambientes de trabajo e interacción saludables. Explicó que ahora la situación es opuesta, con las instituciones educativas generando calificaciones bajas en comparación con otras organizaciones y negocios en materia del ambiente de trabajo.

“Las estructuras y mecanismos que canalizan las relaciones humanas en la academia colaborativa aumentan el estrés de los trabajadores académicos, formando desconfianza entre colegas y convirtiendo relaciones originalmente cooperativas en antagonísticas”.

Argumenta Rezak, la también autora del libro “The Gig Academy”, explica que esta situación obliga a los trabajadores de la academia a usar mucho más de su tiempo y energía para generar estrategias que los ayuden a sobrevivir en un ambiente de trabajo inseguro, mal pagado y con alto potencial de explotación.

La primera baja de un mercado laboral educativo en estas condiciones es la capacidad de las instituciones educativas de crear una comunidad. Este es un cambio sustancial en la forma en la que vemos la transmisión de conocimiento a nivel institucional. La educación se nutre de la comunicación y cooperación entre maestros y alumnos en el aula así como la comunicación que ambos tienen con el resto del personal que conforman la institución. Esto es lo que forma una comunidad educativa, sin canales que aseguren el buen funcionamiento de esta dinámica estaríamos perdiendo elementos fundamentales de la experiencia educativa.

Existen estrategias que se pueden tomar para evitar una erosión de la oferta educativa debido la adopción del sistema de economía colaborativa en la academia. Rezak los detalla en su libro. Un enfoque sensible hacia los sindicatos, además un propósito constante de asegurar el diálogo y la diversidad son rutas viables mantener la calidad del ambiente laboral de la academia y el producto educativo que genera.

Sin embargo, el punto clave no se encuentra en un modelo de negocio apoyado por las bondades de la tecnología sino en la ética básica de ofrecer oportunidades y crecimiento a los profesionales que se requieren en el área educativa. Trato humano y un buen balance de justicia en la forma en que se administran las plazas educativas pueden hacer más por el futuro de la educación que cualquier aplicación o servicio tecnológico.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/academia-colaborativa

Imagen: Shahid Abdullah en Pixabay 

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