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CLACSO: En apoyo a las movilizaciones sociales en Colombia

Por: CLACSO.

El Comité Directivo y los Centros Miembros de CLACSO (Colombia) nos solidarizamos con las amplias, diversas y multitudinarias manifestaciones desarrolladas por la sociedad colombiana en el marco del Paro Nacional del pasado 21 de noviembre y la movilización social que continúa.

Este Paro Nacional ha sido convocado por el conjunto del movimiento social, sindical y popular colombiano en rechazo al gobierno del presidente Iván Duque, al neoliberalismo y la guerra. Las consignas de los y las manifestantes en las calles han sido claras: La defensa de la paz y el derecho humano a la protesta social; la protección de la vida de los líderes y lideresas sociales y defensores de DD.HH.; el cuidado de los bienes comunes y de la naturaleza; el repudio al despojo, la exclusión y la precarización, pilares fundamentales del modelo neoliberal; la exigibilidad al cumplimiento de los acuerdos firmados por el gobierno con el magisterio y el movimiento estudiantil y profesoral universitario; el rechazo a todas las formas de violencia contra la mujer y la infancia; entre otros asuntos.

Esta sociedad ha expresado su cansancio con una guerra sistemática que sufre desde hace más de cinco décadas. Guerra que no ha podido frenarse por la reticencia del Estado Colombiano y, particularmente, de este Gobierno, para dar cumplimiento al Acuerdo Final de Paz. También es una manifestación contra los altos niveles de concentración de la riqueza (entre los más elevados de la región) y el deterioro de las condiciones de vida de la gente.

Estas proclamas expresan un sentir colectivo por la defensa de la vida digna de las comunidades y de sus territorios. Millones de mujeres y hombres se han juntado en las plazas públicas, en sus barrios, con sus vecinos, amigos y desconocidos en un grito de esperanza que no vivía Colombia con tanta intensidad desde hace décadas, al decir de muchos solo comparable con el paro cívico de 1977. La juventud ha sido la fuerza vital de este encuentro. Las cacerolas y los cacerolazos han llenado de alegría las calles de Colombia.

La legitimidad de la protesta social y las justas exigencias del movimiento han sido repelidas, estigmatizadas y criminalizadas por la institucionalidad estatal. El Gobierno del presidente Iván Duque ha privilegiado un tratamiento militar en contravía del diálogo. La fuerza pública del país, especialmente la fuerza represiva del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) ha desplegado una campaña reaccionaria contra los y las manifestantes; las agresiones han sido múltiples y de diverso orden y han dejado un saldo humanitario lamentable.

En las últimas horas algunos mandatarios decretaron toques de queda y en articulación con el Gobierno Nacional han militarizado las ciudades, desatando una campaña de miedo individual y Pánico Colectivo que deslegitime la protesta y contenga la vitalidad de la resistencia que se expresa en el paro.

El Comité Directivo de CLACSO y los Centros Colombianos, expresión del pensamiento crítico comprometido con la búsqueda de la justicia, la paz, la defensa de los derechos humanos y la vida digna, rechazamos el tratamiento militar a la protesta y la estigmatización de la que ha sido objeto a través de diversos medios, especialmente de las redes sociales y los medios de comunicación masiva. Repudiamos la campaña de estigmatización contra los migrantes venezolanos que hoy residen en Colombia; la migración es un derecho humano. La violencia, los saqueos y el pillaje no son expresión de la protesta masiva y ciudadana que hoy se vive en Colombia.

Hacemos un llamado al Gobierno Nacional de Colombia a generar todas las garantías para que se continúe desarrollando la movilización pacífica y la libre expresión y que adelante una mesa de diálogo con garantías reales y efectivas sobre las demandas expuestas por el conjunto del movimiento popular.

Fuente del documento: https://www.clacso.org/en-apoyo-a-las-movilizaciones-sociales-en-colombia/

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Síndrome de evaluación

Por: Manuel Jesús Fernández.

Seguramente en estos días estaremos todos disfrutando de la elaboración de las programaciones y, más específicamente (porque está en boca de muchos y ha creado varios hilos en Twitter) de la evaluación, de cómo evaluar. Y es que desde hace un tiempo, sobre todo desde que se empezó a cuestionar la sacrosanta tradición de los porcentajes de los maravillosos contenidos, procedimientos y actitudes, una solución cuasi milagrosa que nos había alumbrado en el lúgubre camino de la evaluación (bueno, seamos serios, de la calificación), para muchos el tema se ha convertido en una especie de síndrome de evaluación, tanto en su acepción de síntomas de una enfermedad o estado determinado o en la de conjunto de signos reveladores de una situación negativa. Y este síndrome general de evaluación, tiene diferentes manifestaciones que vamos a analizar a continuación desde los de mayor a los de menor gravedad.

Síndrome de la calificación, que se manifiesta por una incapacidad absoluta para diferenciar entre la calificación y la evaluación, pensando que es lo mismo o que incluso sólo existe, o debería existir, la primera. Este síndrome es muy peligroso para quien lo sufre porque se desvive en un continuo quiero y no puedo, o más bien, puedo y no quiero.

Síndrome del examen que se manifiesta en aquellos docentes (muchos, la verdad) que piensan que sólo se puede calificar y, si acaso, evaluar (aunque de esto último no están muy seguros) con exámenes y que no existen otros instrumentos o, si los hay, no los conocen ni tienen mucho interés en que se los presenten. Normalmente se refleja cuando estos docentes hacen algunas muecas, como de incredulidad mezclada con algo de desprecio, cuando otro docente les dice que usa otros instrumentos diferentes o que incluso no hace exámenes.

Síndrome del currículo que se manifiesta en un desconocimiento absoluto del currículo que hay que desarrollar puesto que confunden currículo con contenidos de libros de texto y todo lo demás (objetivos, criterios, competencias, y sobre todo estas últimas) son inventos malévolos e infernales que lo complican todo y están creados para fastidiar a los docentes. Frecuentemente, se manifiesta con un cierto recelo y miradas torvas para quien no usa libro de texto

Síndrome de la inutilidad, que se manifiesta visiblemente con expresiones  como “esto no sirve de nada”, “el inspector (o el director) está aburrido” o “se creen que no tenemos otra cosa mejor que hacer”. Suele manifestarse con movimientos rápidos de brazos y gesticulaciones  muy exageradas cuando se habla de estos temas.

Síndrome de los porcentajes o de las ponderacionesLo puedes observar en docentes que viven para los números y que fijan porcentajes y ponderan criterios, competencias o instrumentos de manera compulsiva para obtener una pretendida evaluación objetiva. Los puedes reconocer fácilmente puesto que casi siempre están con calculadoras (cada vez menos, eso sí), hojas de cálculo o herramientas de control y calificación en la mano o hablando continuamente de ellas.

Finalmente está el síndrome de a mi plin (que duermo en Pikolín) por el que el profesorado sigue haciendo lo de siempre, pero tiene unas programaciones maravillosas creadas con alguna aplicación a modo de quiniela y que cubren perfectamente el expediente. Normalmente se manifiesta de cualquiera de las maneras vistas en los síndromes anteriores porque es el resultado de mezclarlos todos y agitarlos.

Pues bien, creo que todo esto se debe a varias causas.

La primera es desconocer el currículo o, más bien, no reconocerlo. Es decir, pensar que está de sobra y/o que es un verdadero obstáculo para poder enseñar.

La segunda es entender la evaluación como simple calificación. Esto genera cortocircuitos mentales muy frecuentes porque no se entiende que evaluar es valorar para mejorar, y no valorar para calificar.

La tercera, derivada de la anterior, es confundir el criterio para valorar el aprendizaje del alumnado con el instrumento que se usa para ello.

Y la cuarta, o la primera y única, la costumbre. Y, la verdad, hay costumbres muy saludables y que merecen ser conservadas, pero hay otras que, simplemente, … generan síndromes.

Y ahora os pregunto ¿conocéis otros síndromes de evaluación? Podéis compartirlos con la etiqueta #sindromesEVAL

Fuente del artículo: http://manueljesus.es/sindrome-de-evaluacion/

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Libro: Nuevos paradigmas en los procesos de enseñanza-aprendizaje

Por: adayapress.

Editor: Almudena Cotán Fernández 
ISBN: 978-94-92805-12-6
Language: 
Spanish 
Publication date:  
November, 2019
Pages: 
179
Description: 
This edited volume is composed of eighteen chapters covering topics such as Special Needs Education, educational policies, competencies development, and teaching methods, approaches and strategies.

Indexing: Titelbank  Dialnet  Google Books  Google Play

Download (full text): .pdf

Table of contents

 

1. Resiliencia en la educación: factores protectores ante la adversidad en el alumnado con discapacidad
Almudena Cotán Fernández
PDF
1-10
2. Prácticas inclusivas del profesorado en un Centro de Acción Educativa Singular
Sandra Liliana Pachón Anzola
PDF
11-17
3. Elaboración de un Test para la detección de riesgo de discalculia para uso de docentes
Maria Isabel Domínguez García
PDF
18-27
4. El alumnado con diversidad funcional en la formación profesional
Amparo Albero Valdés, Eugenio Toledo Pastor
PDF
28-38
5. Elaboración de un Test para la detección de riesgo de discalculia para uso de docentes
Antonio José Moreno Guerrero, Jesús López Belmonte, Santiago Pozo Sánchez
PDF
39-48
6. Competencias cognitivas en actividades inductivas, deductivas e hipotéticas
José María Etxabe Urbieta
PDF
49-57
7. Modelo de Predicción y Prevención del abandono estudiantil en enseñanzas a distancia basado en minado web
David Lizcano
PDF
58-65
8. Tecnología y motivación para el desempeño académico de alumnos en educación básica
María Eugenia Gil Rendón, Mariana Olivia Monroy Coronel
PDF
66-74
9. ¿Qué pueden aportar los debates historiográfcos en la formación del pensamiento histórico?
Rafael Olmos Vila
PDF
75-84
10. Estudio comparativo de la gestión pedagógica en la enseñanza del idioma inglés
Mayra Alejandra Vargas Londoño, Edgar Oliver Cardoso Espinosa, Jésica Alhelí Cortés Ruiz
PDF
95-92
11. Alfabetización inicial: conocimientos y creencias de docentes mexicanos de educación primaria
Edgardo Domitilo Gerardo-Morales
PDF
93-102
12. Autorregulación y Rendimiento académico en matemáticas de quinto Primaria
Esperanza Tabares Montañez, Jenny Consuelo Mahecha Escobar, Francisco Conejo Carrasco
PDF
103-112
13. Community Manager educativo, una alternativa digital
Rebeca Soler Costa, Pablo Lafarga Ostáriz
PDF
113-122
14. Las prácticas académicas externas y la adquisición de competencias. El caso de los grados en Administración
y Dirección de Empresas y Economía de la Universidad de Vigo

Rocío Rodríguez Daponte, Raquel Arévalo Tóme, Pilar Piñeiro García
PDF
123-130
15. La formación profesional dual: una puerta abierta hacia el empleo
Virginia Domingo Cebrián
PDF
131-140
16. Educación y capital humano: ánalisis con determinantes macroeconómicos y demográficos
Josue Aarón López Leyva, Alfredo Valadez García
PDF
141-148
17. Equidad y universitarios en Latinoamérica y Europa
Oswaldo Méndez-Ramírez
PDF
149-159
18. Tráfico de influencias y conflicto de interés ¿Lógica organizacional o reglas equitativas?
Rocío Huerta Cuervo

Link para descargar el libro: http://www.adayapress.com/wp-content/uploads/2019/11/Paradigm.pdf

Fuente del documento: http://www.adayapress.com/nuevos-paradigmas-en-los-procesos-de-ensenanza-aprendizaje/

 

 

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Feministas y pueblos originarios orientan nuestros pasos

 

Las calles de Santiago de Chile siguen ocupadas por miles de personas que no las abandonan, pese a la represión y tampoco por el pacto firmado entre el gobierno y la oposición para desmovilizar las protestas. Se trata del Acuerdo por la paz y la nueva Constitución, que no garantiza ni la una ni la otra y es una muestra de que los políticos siguen dando la espalda a la población.El 14 de noviembre todos los partidos, de izquierda y derecha, con excepción del Partido Comunista, rubricaron un acuerdo que prevé que en abril de 2020 se realice un plebiscito donde la población decidirá si quiere una nueva Constitución y si los convencionales serán mitad parlamentarios y mitad electos o si todos deberán ser elegidos. Además exige que haya dos tercios para aprobar los acuerdos.

Por la izquierda, lo firmaron el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, Revolución Democrática y el Frente Amplio, del cual se fugaron decenas de dirigentes que consideraron que es contrario en esencia a las demandas que las diferentes y diversas manifestaciones han enunciado en las calles de Chile (https://bit.ly/2KBPmgV).

Como está sucediendo en los principales conflictos en toda América Latina, han sido las feministas y los pueblos originarios los que han nombrado los hechos de forma más clara y contundente.

Un comunicado de la Coordinadora Feminista 8M rechaza la impunidad y asegura: este acuerdo salva de su propia crisis a un gobierno criminal que ha gobernado con las manos manchadas de sangre. Achaca al presidente Sebastián Piñera muertes, mutilaciones, violencia política sexual, torturas, secuestros y desapariciones.

Aseguran las feministas que la convocatoria de una constituyente en estas condiciones es un nuevo Congreso a la medida de los partidos, a la medida de quienes causaron esta crisis y que han administrado la precarización de nuestras vidas (https://bit.ly/35o0vu1). Sostienen que el objetivo final del acuerdo es retirarlas de las calles para convertirnos en espectadores una vez más.

El mundo mapuche se expresó a través de tres organizaciones, por lo menos: la Alianza Territorial Mapuche, el parlamento de Koz Koz y el colectivo informativo Mapuexpress.

Este colectivo hace un recuento de daños provocados por la represión, destacando la violencia sexual y las torturas. Por eso destaca que el acuerdo por la paz fue firmado en el contexto de terrorismo de Estado, mediante la aplicación de la Ley de Seguridad Interior de la dictadura de Pinochet. El riesgo mayor es que las fuerzas político-empresariales que apoyaron la dictadura y se hicieron con la mayoría del Parlamento en democracia terminen siendo las que redacten la nueva Constitución.

El Parlamento Mapuche Koz Koz, conmemora con ese nombre el histórico encuentro que las comunidades mapuche sostuvieron en la zona de Panguipulli (provincia de Valdivia) poco después de finalizar la guerra de ocupación militar chilena del territorio. Su comunicado asegura que el acuerdo apuesta a la desmovilización y aleja la posibilidad de cambios reales (https://bit.ly/2qt4zKv).

Valora que se trataría de confundir al movimiento social, ya que sólo busca crear una base para seguir usurpando el poder. La Alianza Territorial, por su parte, llama a construir una asamblea de naciones y movimientos, que puede ser similar al parlamento indígena y popular del Ecuador, ya que se propone como un espacio de articulación permanente entre organizaciones sociales (https://bit.ly/2ramG7S).

A mi modo de ver, la irrupción de pueblos originarios y feministas está modificando la vieja cultura política con mayor profundidad que cualquier debate ideológico. El impacto es altísimo y no es fácil de medir. Una pista nos la ofrece que la bandera mapuche sea la más ondeada en las manifestaciones y que ya nadie acepte depender de estructuras organizativas jerárquicas, ni se doblegue ante caudillos.

Las mujeres antipatriarcales y los pueblos indígenas nos enseñan el valor de los liderazgos colectivos, rechazando a los caciques de izquierda, a los partidos y al vanguardismo.

La prioridad para las personas organizadas y movilizadas es la construcción de espacios propios y seguros, con relaciones cara a cara, de confianza mutua, lo que resulta de mayor importancia que programas abstractos que tienen poca utilidad, ya que cuando llega el momento de ponerlos en acción, esos mismos caudillos que los redactaron los hacen a un lado. Los cabildos abiertos van en esa dirección.

Como lo enseñan las intervenciones de Silvia Rivera Cusicanqui, Rita Segato, María Galindo y Mujeres Creando, así como sectores de la Conaie y de las mujeres ecuatorianas, aparece un rechazo explícito a la cultura macho-vanguardista de colocar todas las fuerzas para aniquilar al enemigo.

Desde el alzamiento zapatista debatimos si para cambiar el mundo hay que ocupar el Estado. Ellas corrieron el debate. Está naciendo un modo antipatriarcal y anticolonial de hacer política.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=262752

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La educación es el pilar del futuro

Por: Diario La Nueva España. 

 

“Nos une la educación. Las discrepancias deberíamos salvarlas porque el objetivo fundamental es el alumnado”. La frase corresponde a la consejera asturiana del ramo, Carmen Suárez. La pronunció ante los profesores de la enseñanza concertada. La reiteró luego a los padres. Tiene mérito por el sentido común y escaso convencionalismo con el que habló a un sector de tensas relaciones con los gobiernos socialistas y por centrar el debate en lo decisivo, la grandeza de la enseñanza, nunca en las miserias del postureo partidista. Hay que romper los clichés viejos y pensar de otra manera para lograr una educación libre e innovadora que dote a los estudiantes de nuevas herramientas con las que trabajar en el trepidante siglo XXI.

La sustitución del hombre por las máquinas ha sido un debate clásico desde la revolución industrial. Nunca como ahora, con los espectaculares progresos de la inteligencia artificial y la fluidez con la que circulan los datos, esa posibilidad ha estado tan cerca. Si cualquier ciudadano vuelve la vista atrás, a hace unos lustros o apenas unos meses, podrá comprobar cómo sin darse casi cuenta muchas de las tareas de su entorno han sido progresivamente automatizadas: las compras, los viajes, los trámites administrativos, las gestiones bancarias no requieren de un lugar físico para efectuarse, ni de personas al otro lado del mostrador que atiendan.

La capacidad de los ordenadores, según los expertos, se duplica cada dos años. Ya disfrutamos de avances alucinantes, de ciencia ficción, que parecerán cosa de niños comparados con los que conocerán los nietos de los hoy “millennials”. Así ha sido siempre y así será, inmerso el hombre en un vértigo de progreso constante. La conectividad total y la telemática suponen un salto cualitativo drástico.

¿Tenemos el sistema educativo adecuado para la que se avecina? Rotundamente no

La formación y el reciclaje continuo, la predisposición a continuar aprendiendo cada minuto, de cada día, de cada mes, de toda una vida laboral van a resultar esenciales para conseguir un buen empleo. Los requisitos de la sociedad digital reclaman imbuirse de la novedad y contactar con las primicias tecnológicas con mayor agilidad que antes. Los algoritmos y el “big data”, términos ya usuales, constituyen el pan nuestro de cada día, elementos esenciales del desempeño de cada cual como lo fueron las computadoras y la informática.

¿Tenemos el sistema educativo adecuado para la que se avecina? Rotundamente no. En un marco idéntico al que usó la ministra socialista de Educación, Carmen Celáa, para colgarse medallas partidistas, una asamblea de la enseñanza concertada, la consejera asturiana Carmen Suárez, de sus mismas siglas, se propuso sin sectarismos escuchar y mostrarse sincera. No se trata de privilegiar o castigar la red de centros públicos frente a los privados, sino de que ambas funcionen con precisión para suministrar a los estudiantes lo que necesitan: conocimientos que faciliten su inserción.

Estos tiempos requieren de otros saberes para ganarse el sustento con oficios todavía desconocidos. También de menos rigideces para atender las demandas de unas empresas en constante evolución. Carece de sentido licenciar ingenieros que acaban ejerciendo de bedeles y obligar a los empresarios con el paro existente a importar mano de obra o a instruirla por su cuenta por el estrepitoso fracaso de la formación profesional.

Hay que prepararse para que el triunfo de la tecnología no profundice la desigualdad

Igual que la preocupación por la violencia, el feminismo, el cambio climático o el racismo distingue a los jóvenes de hoy, otros valores muy importantes, como el civismo, la lucha contra el alcohol y el tabaquismo o la preparación para el desafío digital arraigarán desde la escuela. No cabe delegarlo todo en los profesores y en el sistema, el compromiso comienza en casa. Las familias desertan de su responsabilidad si dejan de mostrar a los hijos, por ejemplo, cómo se gestionan las emociones. El no, el límite, la libertad individual que finaliza allí donde choca con los derechos del otro, la responsabilidad, el respeto, el esfuerzo, la asunción del error son conceptos básicos para crecer como personas difuminados en este milenio de la satisfacción instantánea del deseo. De la importancia de educar en valores trató, precisamente, la jornada Gestionando hijos que LA NUEVA ESPAÑA organizó ayer en el Palacio de Congresos de Oviedo con asistencia de 2.000 personas.

Los robots ni se detienen, ni se cansan. Imposible aguantar su ritmo. La normalización e implantación de autómatas alumbrará otro tipo de sociedad que no alcanzamos a imaginar con precisión, que destruirá unos puestos, pero ideará otros de menos sacrificio físico y más habilidad intelectual. Tampoco hay que sorprenderse o alarmarse. Cientos de miles de cocheros e hilanderas desaparecieron con la irrupción del automóvil y el telar. Los remplazaron millones de especialistas en otras funciones, en un transporte y una industria textil que multiplicaron su potencialidad. No ocurrió de la noche a la mañana.

Hay que prepararse para que el triunfo de la tecnología no profundice la desigualdad. El pilar sólido, fundamental, para evitar el enquistamiento de una nueva clase social de desheredados es el conocimiento. Sólo una educación de calidad y flexible puede garantizar que no haya ganadores y perdedores en la aventura. Adentrarse en el futuro significa pensar únicamente en los alumnos, no en la política. Derribar muros en vez de elevarlos.

Fuente del artículo: https://afondo.lne.es/opinion/la-educacion-es-el-pilar-del-futuro.html

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Combatir la desigualdad: más educación, menos balines

Por: La Tercera. 

Por cada peso invertido en educación inicial, se obtienen hasta siete pesos de retorno a la sociedad, según constató James Heckman, Premio Nobel de Economía, una teoría que el laureado economista acaba de refrendar: “Invertir en la educación infantil es la mejor estrategia contra el crimen”, aseguró en una entrevista con BBC de mayo de este año. Al contrario, cuando esa inversión está ausente, no solo se restringen los retornos para la sociedad, sino que la desigualdad se vive desde la cuna y se mantiene a lo largo de la vida.

¿Qué pasa en Chile? El 25,6% de los menores de cero a 3 años vive en situación de pobreza multidimensional, lo que sitúa a nuestro país entre los ocho con mayor pobreza infantil entre los 36 miembros de la OCDE. Esta cifra -de la encuesta Casen 2017-, alcanza niveles del 32% en La Araucanía, un 31,2% en Tarapacá y un 29,9% en Los Lagos, generando efectos no solo cognitivos, sino también emocionales y conductuales que los acompañarán de por vida.

Estudios de la neurocientífica de la Universidad de Columbia, Kimberly Noble, han comprobado que la pobreza genera efectos cerebrales en los niños, que inciden directamente en las áreas que procesan el lenguaje y gobiernan los controles de impulsos. Al otro lado, los trabajos de campo realizados por Heckman constatan que los niños que asisten a programas de educación en primera infancia de alta calidad, “en el futuro tienen más posibilidades de estar empleados y muchas menos de haber cometido crímenes”, añadiendo que el retorno social de esta inversión es del 13% anual compuesto considerando no solo el aumento de la escolaridad o el desempeño escolar, sino también la reducción de costos en áreas como refuerzo escolar, salud y los gastos del sistema penal.

¿Qué está haciendo el Estado al respecto? En 2018, el presupuesto total en educación parvularia del Ministerio de Educación fue de US$ 1.311 millones, esto es menos de la mitad de los US$ 3.032 millones de aporte fiscal a la educación superior, según cifras de la Dipres para ese año. ¿Por qué invertimos menos de la mitad en educación parvularia si sabemos científicamente que es donde por lejos está la mayor rentabilidad social? Probablemente sea porque su rentabilidad política de corto plazo no es muy alta.

Si bien el último tiempo el Estado ha buscado incrementar la cobertura y financiamiento de las salas cunas y jardines infantiles, otro grave problema que enfrentamos es que apenas tres de cada diez niños en etapa preescolar asisten a estas entidades y el 72% de quienes no van, lo hacen porque sus padres creen que “los cuidan mejor en casa”, según la misma encuesta Casen. Por ello, si queremos cambiar el futuro de Chile invirtiendo en primera infancia debemos ampliar la oferta a las familias, por ejemplo estando en sus casas y trabajando con sus padres como principales educadores para sumarlos a la formación integral de sus hijos.

La realidad actual ha demostrado que niños sin educación ni vínculos emocionales sólidos en los primeros años de vida, propenden a tener una mayor tasa de deserción escolar y se transforman en jóvenes más vulnerables y propensos a delinquir.

Del estallido social reciente no hay cifras públicas respecto del nivel de vulnerabilidad de los detenidos ni menos de su escolaridad. Lo que sí sabemos es que el 78% de los 13.300 arrestados por desórdenes o saqueos tiene detenciones previas -según cifras al 15 de noviembre-, un 11% son menores de edad y en Valparaíso desde el inicio del estallido social al 7 de noviembre se registraban 46 detenciones, donde la mitad era de jóvenes que habían pasado o se encontraban siendo intervenidos por el Sename.

Todo esto refleja la existencia de un grupo importante de personas a las que les ha faltado -al menos- amor, educación, contención, red de apoyo y que hoy están en las calles.

¿Qué hacer? Más allá de las medidas que esperamos puedan tomar las autoridades, como incorporar programas de primera infancia en la llamada Agenda Social e instalarla como un tema prioritario y decisivo para el Estado, quienes participamos en el mundo económico y empresarial también debemos asumir un rol protagónico en cambiar esta realidad.

Así como una parte creciente del empresariado ha tomado el liderazgo en disminuir las brechas salariales y derechamente incrementar los sueldos mínimos de las empresas, es necesario que también no olvidemos a los niños, porque es en esta etapa cuando realmente podemos combatir la raíz de las desigualdades y de cuyo futuro depende la paz social de nuestro país en las décadas venideras.

En concreto, es necesario poner en la discusión gremial estas ideas de inversiones sociales de largo plazo, como por ejemplo, impulsar programas de educación en la primera infancia, para que así -en el futuro- las necesarias discusiones y discrepancias que tengamos en torno a la sociedad chilena se den con mayor educación y menos balines.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/pulso/noticia/combatir-la-desigualdad-mas-educacion-menos-balines/912796/

 

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