Europa/Francia/06 Diciembre 2017/Fuente: Prensa Latina
El ministerio de la Educación Nacional en Francia anunció hoy medidas urgentes para mejorar las habilidades de lectura de los niños, a raíz de un estudio internacional que reflejó un retroceso en el nivel de los estudiantes galos.
Desde ahora, los alumnos de la enseñanza primaria deberán realizar al menos un dictado diario con el objetivo de progresar en las competencias gramaticales, de ortografía y de vocabulario, según el plan divulgado este martes.
Asimismo, los pequeños con mayores dificultades recibirán un acompañamiento personalizado de dos horas diarias, con el fin de apuntalar su desempeño.
Las alarmas se dispararon hoy en esta nación europea al conocerse el resultado del estudio Pirls de 2016, dirigido a evaluar las competencias en lectura, comprensión e interpretación de textos.
De 50 países incluidos en la investigación, Francia ocupa el lugar 34 con un total de 511 puntos, lo que implica un retroceso con respecto a la última pesquisa de este tipo realizada en 2011, en la cual el país obtuvo 520 puntos.
De acuerdo con la información publicada, ‘en el mundo hay muchos buenos lectores más que hace 15 años’, pero Francia y Países Bajos son los dos únicos países que registran una regresión ininterrumpida de sus resultados desde la primera investigación, que data de 2001.
El débil desempeño en la lectura entre los niños galos se une a los problemas detectados en matemáticas y ciencias.
De acuerdo con otro estudio realizado el año pasado para medir las habilidades en ese ámbito de la enseñanza, las competencias de los alumnos franceses se sitúan por debajo de la media europea.
La investigación revelada este martes concluyó que los niños con mejor desempeño en lectura son los de Rusia, con 581 puntos, seguidos por Singapur (576), Hong Kong (569), Irlanda (567) y Finlandia (566).
Docentes de Alemania y España están facilitando la integración de niños refugiados en las aulas, y ahora tienen unas peticiones claras para los legisladores.
Ayer se presentaron simultáneamente dos estudios sobre la integración de los niños refugiados a través de la educación en Bremen (Alemania) y Madrid (España). Ambos demuestran un esfuerzo coordinado y la determinación de los docentes europeos por ayudar a quienes más lo necesitan.
Los informes, coordinados por la Internacional de la Educación (IE) y sus afiliadas locales GEW y FECCOO en Alemania y España, se centran en la situación de los niños refugiados y menores no acompañados, y en su matriculación y adaptación en los sistemas escolares del país que los acoge.
Martin Henry, coordinador de la investigación con la IE, destacó en Bremen que una estrategia alineada, en sintonía con la Convención sobre los Refugiados de 1951 y la Directiva sobre acogida de la Unión Europea de 2013, marca el camino correcto para garantizar la protección y la integración de los refugiados.
En España, Dominique Marlet, coordinadora sénior de la IE del departamento de Derechos humanos y sindicales, exigió más y mejor financiación para los sistemas educativos, especialmente para los que tienen que ofrecer una educación de calidad a los refugiados. Señaló que a menudo se deja solos a los docentes, que deben enfrentarse a los retos que implica trabajar con alumnos nuevos que necesitan una atención individualizada. Además, alabó a los sindicatos participantes por haber tejido la red necesaria para dar apoyo a sus miembros.
Las exigencias que la IE y sus afiliadas van a exponer a los legisladores europeos se centran tanto en la financiación como en el apoyo, y piden también que:
todos los países acepten a refugiados y menores no acompañados en sus escuelas y que estos dispongan de acceso inmediato a todo el apoyo social y educativo, como programas de salud mental;
los estados financien programas de integración lingüística;
exista un apoyo pedagógico: pedagogía para la enseñanza de un segundo idioma y enseñanza de grupos;
los estudiantes reciban apoyo en su lengua materna;
se incluya la educación para la ciudadanía global en todos los currículos nacionales (según las directrices de la OCDE 2030 y la UE);
se establezcan equipos multidisciplinares sobre educación de refugiados y migrantes;
se organicen actividades extracurriculares donde los recién llegados interactúen con estudiantes locales con la escuela como centro de reunión;
se renegocie la normativa de Dublín para que los refugiados no queden atrapados o pasen a la clandestinidad por culpa de la legislación sobre migración.
El Consejo de Ministros acuerda el reparto de fondos regional para libros de texto, asociaciones de padres y prevención del abandono, entre otros.
Por: Laopinion.es
Canarias recibirá unos 23 millones de euros más para diversos programas educativos, según el reparto aprobado ayer en el Consejo de Ministros. En concreto, a las Islas le corresponden 23.387.600,55 euros de los más de 392 que se distribuirán entre todas las comunidades.
El Archipiélago dispondrá de estas partidas ministeriales para acciones encaminadas a mejorar la el sistema educativo, entre las que destaca la partida para libros de texto que ene l caso de las Islas asciende a 3.413.747. Otros 129.983 euros irán para Acciones de Calidad de Formación Profesional, 982.067 al Programa Proeducar (para la reducción del abandono temprano de la educación y la formación) ,y 11.558 para las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ampas)
Asimismo, en materia puramente académica, Canarias contará con otros 10,3 millones de euros a Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y 8,5 millones a Formación Profesional Básica, según el reparto acordado con las propias comunidades en la Comisión General de Educación celebrada el pasado 27 de noviembre. A ello se sumarían los fondos del Ministerio de Educación en concepto de becas y ayudas al estudio a alumnos canarios, por un importe de 72.463.895,97 durante el curso pasado.
En un comunicado, el Ministerio de Educación señaló que estas cifras suponen «la recuperación de los Programas de Cooperación Territorial en Educación, cuyo importe se había minorado durante el periodo de recesión económica, así como el mayor importe de distribución territorial a las comunidades autónomas en los últimos años».
Los 70,9 millones de euros aprobados hoy se suman a los 321,4 millones de euros que el Consejo de Ministros aprobó el pasado día 10 para la implantación de los nuevos ciclos de FP Básica y de opciones de enseñanzas académicas y aplicadas en la ESO. El Ministerio concluye que el total de crédito aportado a las comunidades en 2017 es de 392,3 millones de euros, 25 más que en 2016.
Por suerte tengo edad suficiente para poder establecer una comparativa entre mi época escolar -en la década de los setenta- y la de mis hijos -el más pequeño, terminando el ciclo de ESO-. Con apenas cinco años acudí al colegio por primera vez y a lo largo de trece cursos fui destinataria de un modelo educativo que, además de incidir en la importancia del conocimiento, aspiraba como objetivo principal a inculcarnos una serie de valores imprescindibles para la formación de la persona, como el esfuerzo, la responsabilidad y el respeto. No se puede negar que, en ocasiones, el sistema hacía aguas -la perfección no existe- pero, en términos generales, quienes formamos parte de aquellas generaciones anteriores a la Logse no deberíamos quejarnos demasiado a este respecto.
Recuerdo con claridad que nuestros temarios eran más extensos que los actuales. Nos obligaban a leer libros al completo, en vez de la selección de textos de hoy en día, ideada con la absurda pretensión de no agotar a los alumnos con tan, al parecer, ardua tarea. No existía este actual afán por el localismo, y la cultura general que adquiríamos era justamente eso, general, e incomparablemente más amplia que la actual. Ahora, testigo de primera mano de la evolución académica de los chavales, me llena de perplejidad comprobar cómo las cabezas pensantes de los sucesivos Ministerios de Educación del último cuarto de siglo se siguen empeñando en inventar la pólvora cuando, salvo casos excepcionales, la lógica debería imponerse: si estudias, apruebas y si no estudias, suspendes.
En mi época no se progresaba adecuadamente ni se necesitaba mejorar. Los profesores se limitaban a valorar del 1 al 10, con lo que facilitaban tanto a alumnos como a padres la comprensión del mensaje recibido. De este modo, se ponían de manifiesto las mejores capacidades o las mayores habilidades de cada alumno para enfrentarse a determinadas materias y, con datos objetivos, era posible decidirse por un futuro científico, humanístico, laboral o de otra índole. De más está decir que las malas notas no eran motivo suficiente para acudir a la consulta de un psicoterapeuta infantil. La temida bronca casera se revelaba como la más eficaz de las terapias. Los adultos apenas frecuentaban los colegios y no existía la costumbre de las reuniones de principio de curso, ni de las entregas de notas en mano, ni de las horas de tutoría obligatoria. En compensación, los maestros se alzaban como referentes cuya autoridad nadie discutía.
Sin embargo, a día de hoy, el de los docentes es uno de los colectivos profesionales con un incremento superior de bajas por enfermedad laboral y un considerable número de sus integrantes ha perdido la ilusión por el desempeño de una profesión eminentemente vocacional, sintiéndose inermes a la hora de enfrentarse, por un lado, al aumento de faltas de respeto de niños y adolescentes y, por otro, a reclamaciones paternas a menudo extemporáneas y carentes de fundamento. Es muy decepcionante comprobar cómo los cerebros de estas políticas educativas de nuevo cuño han decidido que las jóvenes generaciones se igualen por lo bajo, de tal manera que quienes se esfuerzan, poseen talento y ganas de aprender se ven sin apenas alicientes cuando comprueban que sus compañeros de pupitre, gracias a los progresistas criterios de calificación de los centros escolares (actitud del alumno, observación en el aula, exposiciones orales y escritas, pruebas de evaluación continua?), obtienen unos réditos muy similares a los suyos con una mínima dedicación al estudio. En España, aspirar a la excelencia se contempla, en el mejor de los casos, como una utopía y, en el peor, como la pretensión de cuatro pedantes pasados de moda. Personalmente, no puedo entender que el alarmante puesto que en este ámbito ocupa nuestro país en relación al resto de los estados europeos no conlleve de una vez por todas a la urgente firma de un Pacto de Estado por la Educación serio, riguroso y libre de manipulaciones políticas. Porque quienes están llamados a sucedernos no merecen menos.
Antes o después tendremos que plantearnos el problema del último porqué y de la existencia o no de un sentido final.
Ante la problemática que nos plantea la educación laicista, en la que Dios no cuenta para nada, podemos preguntarnos si es adecuada una educación en la que Dios no esté. Es indiscutible que antes de optar por Dios o contra Él, ateos y creyentes podemos encontrarnos colaborando juntos en defensa de la dignidad humana y en la tarea de transformar el mundo. Pero antes o después tendremos que plantearnos el problema del último porqué y de la existencia o no de un sentido final. Quien no acepta a Dios y la existencia de una verdad universal tiene que escoger como valores supremos realidades como el dinero, el placer, el poder, valores que en modo alguno pueden identificarse con Dios, cosa que no sucede con aquellos que escogen como meta de su vida a Dios, la Verdad, la Justicia o el Amor, que son valores supremos que sí pueden identificarse con Dios.
En 1937, en su Encíclica Mit brennender Sorge contra el nazismo, Pío XI escribía: “Sobre la fe en Dios, genuina y pura, se funda la moralidad del género humano. Todos los intentos de separar la doctrina del orden moral de la base granítica de la fe, para reconstruirla sobre la arena movediza de normas humanas, conducen, pronto o tarde, a los individuos y a las naciones a la decadencia moral. El necio que dice en su corazón: ‘No hay Dios’ se encamina a la corrupción moral (Sal 13[14],1). Y estos necios, que presumen separar la moral de la religión, constituyen hoy legión. No se percatan, o no quieren percatarse, de que, el desterrar de las escuelas y de la educación la enseñanza confesional, o sea, la noción clara y precisa del cristianismo, impidiéndola contribuir a la formación de la sociedad y de la vida pública, es caminar al empobrecimiento y decadencia moral. Ningún poder coercitivo del Estado, ningún ideal puramente terreno, por grande y noble que en sí sea, podrá sustituir por mucho tiempo a los estímulos tan profundos y decisivos que provienen de la fe en Dios y en Jesucristo” (n. 34).
Pío XI desde luego tenía razón. La decadencia moral de que hablaba se ha concretado en los genocidios marxista y nazi, así como el genocidio actual del aborto y el que quieren aprobar de la eutanasia. No conformes con ello, y como consecuencia directa y querida del laicismo y de la ideología de género, pretenden también destruir el matrimonio, la familia y corromper a los educandos con la promiscuidad sexual, en la que algunos incluyen hasta la pederastia.
Afirmamos, aunque algunos piensen otra cosa, que no existen ni una enseñanza ni una educación neutra, pues siempre hay en juego una serie de valores explícitos o implícitos, que eso sí, pueden ser positivos o negativos. Mucho me temo que unos padres o educadores que pasan de Dios, sólo pueden educar a sus educandos en valores puramente materiales. La educación debe estar al servicio de la verdad, enseñando ante todo qué es lo que está bien y qué es lo que está mal, y tiene como objetivo un proceso de maduración o de crecimiento y construcción de la personalidad, y como lo que da sentido a la vida es el amor, educar es transmitir lo mejor que uno ha adquirido a lo largo de la vida, lo que supone fundamentalmente enseñar a amar.
Educar es, ya desde la infancia, sembrar ideales, formar criterios y fortalecer la voluntad, pues todo aprender supone un esfuerzo. La educación ha de ser integral, es decir, afecta a todas las dimensiones humanas, como lo racional y afectivo, lo intelectual, lo religioso y moral, lo temporal y lo trascendente. La función de la educación no es sólo instruir o transmitir unos conocimientos, sino formar el carácter capacitando para el sacrificio, así como enseñar los valores y comportamientos, inculcando el sentido del deber, del honor, del respeto, convenciendo y persuadiendo gracias a un diálogo abierto y permanente, mejor que imponiendo. “La educación consiste en que el hombre llegue a ser cada vez más hombre, que pueda ser más y no sólo que pueda tener más” (San Juan Pablo II, Discurso en la Unesco, 1980). Educar es tener una idea precisa del modelo de persona que se persigue, es decir, enseñar el significado de la vida, el porqué y para qué vivir, lo que propicia el desarrollo de la persona.
La pregunta que podemos por tanto hacernos es: ¿qué papel juega Dios en nuestra educación? Ante todo recordemos que, como nos dice San Juan: “Dios es Amor” (1 Jn 4, 8 y 16), siendo la más importante manifestación del amor de Dios hacia nosotros la venida de Jesucristo al mundo para redimirnos y salvarnos. La fe nos enseña no sólo que la vida tiene sentido, sino cuál es ese sentido.
Nuestra educación en la fe ha de partir de la vida, de modo que podamos participar plenamente en la comunidad eclesial y sepamos asumir consciente y cristianamente nuestro compromiso temporal. Necesitamos una visión de la vida llena de significado, en la que la fe, el amor y la entrega a los demás son los que la llenan de sentido. El objetivo de la educación cristiana no es sólo formar individuos útiles a la sociedad, sino educar personas que puedan transformarla. El proyecto de vida cristiano supone ante todo el convencimiento de que lo que Dios quiere y pretende de nosotros es nuestra propia realización y perfección humana, que es además el paso necesario para iniciar una transformación positiva del mundo. Ello se consigue por la apertura a la generosidad y a la trascendencia y como la gracia se edifica sobre la naturaleza, y desde luego no aceptamos la afirmación de Zapatero que la ley natural es una reliquia ideológica y un vestigio del pasado: si nos sabemos queridos por Dios, respondemos también con nuestro cariño y oración a esa llamada de Dios, sabiendo aceptarnos a nosotros mismos pese a nuestras limitaciones, fallos e incluso pecados, llegando así a la autoestima, confianza y seguridad personal.
El presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, ha resaltado que la práctica deportiva fomenta entre los escolares «la inclusión social, la igualdad de oportunidades y su formación integral».
Ceniceros ha entregado esta mañana las distinciones Colegio Deportivo 2016-2017 a 17 centros educativos de la comunidad en reconocimiento al destacado papel que desempeñan en laeducación de los escolares mediante la práctica de la actividad física y deportiva.
Durante su intervención en este acto, Ceniceros ha felicitado a los 17 centros educativospremiados, tanto a los alumnos como a los directores, los profesores de Educación Física y los dinamizadores deportivos, por potenciar la actividad física y deportiva en edad escolar.
«Es una generadora de valores, como el esfuerzo, la tolerancia o el trabajo en equipo, que contribuyen al desarrollo y a la realización personal«, ha resaltado.
En este sentido, ha indicado el interés del Gobierno de La Rioja por potenciar la práctica del ejercicio físico y del deporte, ya que «fomenta la inclusión social y la igualdad de oportunidades, aparte de ser imprescindible para la protección de la salud» y tiene un importante papel «en la formación de los escolares y, por tanto, en su educación integral como personas«.
Además, ha indicado que ayuda a ser mejores cada día, lo que permite «afrontar con éxito los retos de comunidad que tenemos por delante» y comprender que «el esfuerzo es el único camino para superarnos y alcanzar nuestras metas«.
Más de 20.000 niños y jóvenes
En cuanto a la participación registrada en la iniciativa Juegos Deportivos, el presidente del Ejecutivo riojano ha valorado que alcance a «más de 20.000 niños y jóvenes de la comunidad, lo que supone seis de cada diez«, pero ha pedido «un mayor esfuerzo a las administraciones públicas, los agentes educativos, las federaciones deportivas y las familias para impulsar la continuidad de la práctica deportiva entre nuestros jóvenes» con el fin de reducir el abandono entre los adolescentes.
Para ello, ha abogado por «tejer entre todos una amplia red para convertir la actividad física y deportiva en un compromiso para toda la vida«. Por último, Ceniceros ha expresado su agradecimiento a los patrocinadores que colaboran con la Dirección General del Deporte y del IRJ en este proyecto y ha destacado la alta participación que registran cada año los Juegos Deportivos.
Programa ‘Colegio deportivo’
A esta séptima convocatoria se han presentado 49 centros educativos. Finalmente, y una vez asignadas las puntuaciones correspondientes en base a sus trabajos, se han seleccionado 17 centros educativos.
En concreto, CEIP El Arco y Escolapios, que obtienen la distinción por primera vez; González Gallarza de Lardero, CEIP Siete Infantes de Lara (Logroño), CEIP Ortega Valderrama de Pradejón y CEIP Gonzalo de Berceo de Villamediana de Iregua, que han sido distinguidos en las siete ediciones del Programa.
También han sido galardonados CPC La Salle de Alfaro, CPC Santa Teresa de Calahorra, CEIP Casalarreina, CEIP San Lorenzo de Ezcaray, CPC Inmaculado Corazón de María en Logroño, CEIP Juan Yagüe, CEIP Navarrete el Mudo, CEIP Doctor Castroviejo, CEIP Beato Jerónimo Hermosilla de Santo Domingo de la Calzada, CEIP Sáenz de Tejada de Quel y CEIP Obispo Blanco Nájera de Logroño.
El premio entregado consiste en una placa que les reconoce como ‘Colegio Deportivo 2016-2017’, un vale deportivo de 500 euros canjeable en Ferrer Sport Center y otro de 175 euros para adquirir material bibliográfico en Santos Ochoa. Además, 43 de los 49 centros han recibido durante el mes de septiembre un vale de 180 euros para material deportivo (canjeable en Deportes Ferrer).
La Cátedra Abierta de Economía es el nuevo proyecto de José Antonio Marina y Santiago Satrústegui para conseguir que todos dispongamos de un conocimiento básico sobre el tema.
Cuando el filósofo y pedagogoJosé Antonio Marina daba clase a alumnos de Bachillerato de unos 17 años, solía introducir unas pequeñas pautas de economía en sus lecciones. La mayoría de principios, recuerda, eran fácilmente aceptados por los alumnos, menos uno: la ley de la oferta y la demanda. “Les ponía siempre el mismo problema”, explica. “Un besugo cuesta 40 euros a comienzos de diciembre. Pero si lo compras el 23 de diciembre, te va a salir a 80. La pregunta era: ¿quién ha fijado el precio?”. La mayoría de alumnos respondía que “el pescadero”. Y el escritor respondía: “No, ha sido tu madre”. Es decir, el aumento de demanda en dichas fechas había provocado la subida.
Es un buen ejemplo de las dudas, incertidumbre y mala comprensión que seguimos teniendo de los elementos básicos de la economía. En gran parte, porque apenas se estudia en el colegio, y como recuerda Marina durante la presentación del proyecto, muchas de las propuestas recientes, como la del BBVA, se centran tan solo en el ámbito financiero. Su propuesta para remediarlo es la Cátedra Abierta de Economía, diseñada en colaboración entre la Universidad de Padres, fundación que el toledano dirige, y la entidad financiera Abante Asesores, presidida por Santiago Satrústegui, que ofrece un curso rápido y para todos los públicos de los principios fundamentales de la economía.
La mayoría va a la tienda que está más lejos si una camisa de 50 euros está rebajada un 10%. Pero no lo hacen si se ahorran cinco en un televisor de 195
Según explica Marina, a la sazón colaborador de este medio, hay dos razones en las que se basa este nuevo proyecto. Por una parte, “ayudar a las personas a tomar buenas decisiones sobre su vida personal”. La vertiente práctica del curso hace que gran parte del contenido se centre en cuestiones de economía cotidiana e, incluso, en su faceta más psicológica, que durante mucho tiempo ha sido olvidada, pero que cada vez está siendo más reivindicada. Es algo que muestra que este año el Premio Nobel haya ido a parar a Richard Thaler, especialista en finanzas conductuales y un gran crítico de la figura del ‘homo economicus’ hiperracional, una tendencia que prolonga la iniciada por Daniel Kahneman o Robert Shiller.
El filósofo propone otro ejemplo, que es al mismo tiempo uno de los ejercicios del programa. “La mayoría de la gente se va a la tienda que está a 500 metros, si la misma camisa de 50 euros está rebajada un 10%”, expone. “Sin embargo, si quiere comprar un televisor y este vale en la tienda de al lado 195 euros en lugar de 200, se quedará en esta. ¿Por qué, si el ahorro es el mismo?”. Esta es la clase de reflexión práctica que propone la cátedra, que comienza analizando la economía familiar antes de ascender a otros agentes como productores, Estado o bancos. La primera lección, por ejemplo, concluye con un replanteamiento del célebre problema de Thaler.
Una propuesta ilustrada
La segunda razón va más allá del interés personal y atañe a toda la sociedad. En resumidas cuentas, si el nivel de conocimiento de la economía es alto, mejor funcionará el país. Por ejemplo, como defendía el economista Jean Tirole, Premio Nobel de Economía en 2014, a la hora de implantar buenas políticas que en apariencia son impopulares, pero también a la hora de reivindicar el papel activo del ciudadano, que va mucho más allá de votar en unas elecciones. “El individuo debe ser consciente de que lo que compra tiene un impacto económico y político”, explica Satrústegui. Es lo que ha ocurrido con Cataluña o con la reciente huelga de taxis.
El objetivo es llenar el hueco que permitiría que todas las medidas económicas de los políticos pudiesen ser entendidas por alguien con la ESO
La cátedra se divide en dos partes. Por un lado, un módulo sobre el funcionamiento básico de la economía. Por otro, un segundo especializado en finanzas, del que se encargan los profesionales de Abante. Su público objetivo es universal, es decir, vale tanto para jóvenes como para adultos, independientemente de su nivel de conocimiento previo de economía o de matemáticas. Su objetivo, recuerda Marina, es llenar ese hueco que permitiría que “todas las medidas económicas pudiesen ser entendidas por alguien que tenga la ESO”. Un principio que se remonta a la Ilustración, ya que, como recuerda el filósofo, “una democracia de ignorantes no es democracia”.
El enfoque que han adoptado los profesores es más crítico que ortodoxo. Satrústegui explica que es “una mirada crítica hacia lo que nos han contado hasta ahora”. La crisis de 2008, añade, nos recordó que no hay un orden natural en la economía, sino que es la manera en que los hombres nos ponemos de acuerdo para organizarnos entre nosotros. Durante mucho tiempo, la teoría imperaba por encima de lo demás y la realidad debía adaptarse a ella. Marina matiza que la crisis ha supuesto una importante “cura de humildad” para la economía, una vez que el propio Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, admitiese que ni siquiera él sabía muy bien qué estaba pasando.
Marina y Satrústegui.
Los impulsores de la cátedra protestan contra la ‘endogamia teórica’ de la economía en el ámbito académico, cuyas ideas terminan trasladándose a las decisiones de políticos y de entidades financieras. “Primero tenías que ser keynesiano para estar en la universidad y luego neoliberal, o seguir la tradición monetaria para entrar en la Universidad de Chicago”, lamenta el profesor. “No es muy sensato que sea un saber tan ideologizado”. Pero que nadie se alarme: el curso no pretende meterse en discusiones de eruditos, sino ayudarnos a entender un poco mejor, por ejemplo, por qué la economía sumergida perjudica a toda la sociedad, por qué la crisis económica fue un problema de titularización, por qué el proteccionismo empobrece a los países y, sobre todo, proporciona herramientas para identificar rápidamente las mentiras que nos cuentan.
La parábola del pueblo ruso
Satrústegui y Marina cuentan otra ilustrativa historia. Un magnate ruso llega a un pueblo arruinado, donde todo el mundo debe dinero a los demás, por lo que nadie puede saldar sus deudas: el hotelero al carnicero, el carnicero al campesino, el campesino al molinero, el molinero a la prostituta y este al hotelero. El ruso deja en depósito 100 euros para reservar una habitación antes de verla, pero es un billete falso. Sin embargo, con ese dinero, el hotelero salda su deuda con el carnicero; el carnicero, con el campesino; el campesino, con el molinero; el molinero, con la prostituta, y esta, con el hotelero. El ruso, al final, no queda convencido por la habitación, así que se marcha con sus 100 euros falsos. Sin saberlo, ha conseguido revitalizar la economía del pueblo con puro aire.
La economía debe tener en última instancia una orientación ética universal y ser un juego de suma positiva en el que todos ganen
Es otro de los ejemplos planteados que nos ayudan a entender las funciones del dinero y que muestran que la economía va mucho más allá del mundo financiero. El propio Marina ha sido adalid de la educación económica, y en 1997 logró el Premio Giner de los Ríos a la Innovación Educativa gracias a un proyecto que consistía en impartir principios de economía en la clase de Filosofía. En apenas 15 minutos, en que los alumnos debían aprender a interpretar las noticias económicas del periódico. El primer ejercicio consistía, una vez se conocía el funcionamiento de la bolsa, en invertir un millón de pesetas imaginarias en acciones; un mes después, se comprobaba cuánto habría ganado y perdido cada cual.
El germen de este proyecto se encuentra en ‘La creatividad económica’, el libro que Marina y Satrústegui publicaron en 2013. Al final del libro, se hacía una distinción entre los ‘mecanismos del mercado’ (aquellos que utilizan el juego de la oferta y la demanda para la fijación de precios) y el ‘proyecto económico’, la integración de fines, medios y criterios de evaluación. La economía, recordaban, debe tener en última instancia una orientación ética universal y ser un juego de suma positiva en el que todos ganen. Es algo que también se encuentra en este proyecto, que se basa en el principio de que “hay que conocer para comprender, y hay que comprender para tomar buenas decisiones y actuar”. O, dicho de otra forma, en palabras del propio profesor, “las sociedades más ilustradas y con mejor pedagogía toman mejores decisiones”.
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