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El docente, eje del debate educativo.

Por: Julian Stratenshulte.

La última entrega del Informe PISA ha vuelto a sacar los colores a España. En este caso, por la poca capacidad de nuestros docentes para trabajar en equipo, en comparación con los resultados obtenidos por otros países miembros de la OCDE.Y aunque pueda parecer una cuestión menor que no tiene por qué influir directamente en la formación de los alumnos, no hay que olvidar que los profesores son el eje en torno al cual giran los debates del pacto de Estado por la Educación que negocian los principales partidos políticos en el Congreso.

Es cierto que muchos profesores han de enfrentarse a incómodas situaciones en sus centros, debido, en primer lugar, a la pérdida de autoridad en las aulas, en las que resulta casi imposible imponer una mínima disciplina. El continuo cambio legislativo, además, aumenta su insatisfacción, ya que los criterios implementados, que interfieren en sus funciones, son más de naturaleza política que pedagógica. Finalmente, la actitud de muchos padres, cuestionando los métodos didácticos y culpando exclusivamente a los docentes de los malos resultados de sus hijos, contribuye a crear una imagen de desprestigio profesional que desincentiva una labor que tiene mucho de vocacional. Sin embargo, cada vez hay más consenso en la comunidad educativa en que la calidad del profesorado es un factor crítico que se encuentra en el origen de parte de las deficiencias y disfunciones del sistema y que determina necesariamente sus resultados. Urge, por tanto, que las negociaciones parlamentarias aborden sin prejuicios esta cuestión.

Tal y como algunos especialistas han apuntado, es necesario revisar la selección y la forma de acceso del profesorado. En este caso, la implantación de un MIR educativo permitiría, como ocurre en otras profesiones, formar durante años a los candidatos, previamente seleccionados mediante oposición.También están en cuestión los planes de estudios de los que aspiran a ser maestros y profesores, cuyos contenidos tendrían que actualizarse y ampliarse, para reforzar la formación del profesorado. Una formación, que no debería abandonarse a lo largo de la carrera profesional de los docentes.

Coincide también la comunidad educativa en que ha de incentivarse a los profesores y a los centros que mejores resultados obtengan. A pesar de las reticencias de los sindicatos, que no aceptan que una parte del sueldo del profesorado dependa de los objetivos, como ocurre en el sector privado, los docentes que mejor lo hacen deben cobrar más que los que no están interesados en progresar. Para ello, habría que recuperar las inspecciones por parte de la Administración como herramientas de control y vigilancia de la labor de los docentes en el aula. Por último, en la línea de lo que denuncia el Informe Pisa, es fundamental romper el aislamiento de los profesores y promover la colaboración entre ellos, dentro y fuera de los centros

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/22/5a148673268e3e776c8b4592.html

Imagen: http://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2017/11/21/15112946816336.jpg

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Elogio del aburrimiento.

Por: Frenando Aramburu.

No estuve allí; pero, a partir de los datos de que dispongo, juraría que los pasajeros del Titanic pudieron sentir de todo menos aburrimiento mientras el barco se iba a pique. Tampoco alcanzo a imaginar a los soldados implicados en la batalla de Waterloo bostezando indolentes, amodorrados, o arreglándose las uñas sin más motivo que no estar ociosos en plena refriega.

Le planteé la cuestión a un experto en conductas humanas a quien conocía someramente. Habíamos coincidido por segundo año consecutivo en la fiesta al aire libre de un amigo común. Pensó que bromeaba. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, él se refugió en la ironía. Fue entonces cuando le dije, ahora ya sí de broma, que me parecía extraño que la ciencia psicológica careciese de explicación para lo que a mi juicio es el verdadero meollo del asunto, esto es, que en el aburrimiento se esconde una convicción engañosa. ¿Cuál? La de estar en la vida como si dispusiéramos de una provisión interminable de tiempo.

La risa anula momentáneamente la conciencia de la tragedia. El aburrimiento, a su modo, también. La primera la vemos como positiva, pues da gusto. El segundo, al hombre moderno, se le figura una calamidad. Yo intuyo, añadí, que, bien gestionado, el aburrimiento puede ser una bendición. El psicólogo me preguntó si en aquellos momentos, en aquel jardín donde ya ardían las brasas de la barbacoa, yo me estaba divirtiendo. No conozco otra posibilidad, le contesté.

En mi modesta y poco autorizada opinión, el truco está en persuadirse de que la vida dura las dos horas y pico que tardó el Titanic en hundirse. Y como el tipo acogiese mis palabras con una mueca risueña, agregué, rivalizando con él en impertinencia, que con los años he desarrollado ciertas aptitudes para guipar al simio que lleva dentro cada ser humano, razón por la cual no suele ser difícil para mí hallar entretenimiento en la observación de las personas cuando no tengo mejor cosa que hacer. Mi interlocutor debió de sentirse aludido, se fue en busca de bebida y ya no volvió.

Agradezco a mis progenitores esto, lo otro y lo de más allá, pero particularmente que no estuvieran pendientes de que no me faltase diversión en cada minuto de la infancia. Ocupados en las tareas propias del sostenimiento de la familia, en un medio social humilde, de limitado acceso a los bienes culturales, el ocio del hijo no era un asunto que reclamase su atención, al menos no con la misma intensidad que la salud, la nutrición, la ropa y calzado o la educación escolar.

En consecuencia, uno, a edad temprana, no tenía más remedio que arreglárselas para colmar los tiempos muertos de la vida cotidiana con actividades que no consistieran principalmente en la queja por la falta de actividad. «Papá, mamá, me aburro», se oye lamentarse a veces, con clara intención de chantaje, a algunos niños. Me aburro significa en tales ocasiones: dame espectáculo, cúmpleme un deseo.

No se me ocurre respuesta más adecuada ni cariñosa en tales casos que esta: «Excava en tu hastío, hunde la pala, busca el diamante». La idea no es otra que estimular al pequeño a que se acostumbre a tomar decisiones. Se le convida a extraer provecho de su imaginación, a ejercitarse en la tenacidad y la paciencia, y a encontrar, en fin, por sí mismo solución a sus problemas.

Por los días en que daba clases se hablaba mucho de la pertinencia de motivar a los alumnos. La palabra motivación era el bebedizo mágico con el que obrar todos los días, en el aula, maravillas pedagógicas. Al alumno había que hacerle la enseñanza atractiva. Las matemáticas debían saberle a fresa; la física y química, alegrarlo como un número de circo. El alumno no debía aprender por obligación, sino por curiosidad natural. Incluso había programas educativos que postulaban la flexibilidad máxima de las actividades. El alumno llegaba a clase y, ante la oferta de tareas, podía escoger la que le hiciese tilín.

Daba la casualidad de que los niños no vivían en la escuela. Por las mañanas llegaban al aula determinados por ciertos hábitos no siempre constructivos y rara vez conformes con el plan escolar de convivencia y trabajo. Muchos de ellos tendían a prolongar dichos hábitos en las horas lectivas. Y así, atiborrados de televisión, años después de consolas de videojuegos, Tamagotchis y lo que fuera que estuviese de moda (hoy día lo ignoro, pues cambié de oficio), el alumno mostraba pulsiones claramente adictivas, era incapaz de concentrarse en nada y enseguida se cansaba de los recursos motivadores del frustrado profesor, convertido en una especie de camarero o sirviente de los niños. El resultado no era el previsto por las directrices. Al final, el alumno detestaba el colegio con ardor tan sostenido como el de los chavales de mi época, sometidos por regla general a una férrea disciplina.

Creo que las autoridades educativas harían bien en introducir clases de soledad en los colegios. Serían económicas. Ni siquiera precisarían de personal docente especializado. Aprender a estar a solas y en silencio con los propios pensamientos es un arte que no todo el mundo domina. Y, sin embargo, en dicho arte radica uno de los antídotos más efectivos contra el aburrimiento, la ansiedad, las actitudes gregarias y la falta de iniciativa.

Metan ustedes durante varias horas a un niño de ocho años, a una muchacha de catorce o a un señor de sesenta y seis en un cuarto de paredes blancas, sin ventanas ni aparatos. Tan sólo con una mesa en el centro o adosada a la pared, y, sobre la mesa, un trozo de madera y un juego de gubias. Transcurrido el tiempo, las posibilidades de que al entrar ustedes en el cuarto no hallen una figura tallada son con toda seguridad mínimas. Pongan rotuladores y hojas de papel, y hallarán, al final de la sesión, textos o dibujos. No pongan nada y llegará un momento en que el recluso se arrancará a cantar, a rememorar su pasado o a hacer ejercicio físico.

La idea de que el aburrimiento ha de combatirse solamente mediante estímulos externos me parece un error grave. Ojo, no hay por qué desdeñar dichos estímulos. ¿A quién no le agrada asistir a un buen espectáculo? Y aun en tales casos cultivar un espacio mental para el disfrute de lo que se está presenciando ayuda a no dejarse arrastrar por la blanda pasividad. ¿Cuántas veces no se le habrá ocurrido a uno la idea para un proyecto, el dato que faltaba, el verso inicial de un poema, en unos de esos momentos en que tantos congéneres nuestros mirarían el reloj fastidiados? Se me hace a mí que el aburrimiento es un regalo de la Naturaleza que permite a los seres humanos crearse un mundo interior propio con el cual vencer, mire usted por dónde, el propio aburrimiento.

Fuente: http://www.elmundo.es/opinion/2017/11/26/5a19b4eae2704e9e1d8b4605.html

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Entrevista: Adela Cortina. “El cerebro humano es xenófobo y aporófobo, recela del pobre»

España/ 28 de noviembre de 2017/Fuente: http://www.eldiario.es

La filósofa asegura existe en la sociedad un miedo «biológico» al pobre y que es necesario acabar con ese prejuicio que considera «transversal».

La filósofa Adela Cortina, Premio Nacional de Ensayo 2014, plantea en su libro “Aporofobia, el rechazo al pobre” que el miedo al diferente es un prejuicio “biológico”. Por suerte, apunta, el cerebro “es plástico y se puede educar”. Para Cortina esas sospechas sobre el distinto se convierten en “transversales” cuando el individuos es pobre. Recibe a eldiario.es en  l a Fundación Ética de los Negocios y las Organizaciones (Étnor)  que preside.

-“No tenemos fobia al extranjero, tenemos miedo al pobre”, asegura en “Aporofobia”. Esta reflexión denota que en la sociedad más que racismo existe clasismo.

-La tesis de Aporofobia se centra en que existen muchas fobias, muchas prevenciones, recelos o miedos en las sociedades a los que ya se les ha puesto nombre: islamofobia, cristianofobia, homofobia, xenofobia… Siempre son el recelo o la sospecha frente a alguien. Pero yo pienso que no es tanto el recelo frente al extranjero, frente al diferente. Sólo hay que ver a Donald Trump bailando la danza del sable con los jeques árabes. No parece que le moleste tanto que sean árabes. Efectivamente existe ese miedo transversal, cuando el extranjero es el inmigrante pobre. O cuando es un homosexual pobre y no el gran productor de Hollywood al que todo el mundo alaba por salir del armario. A mí siempre me llamó la atención esa prevención con las personas de etnia gitana mientras se visibilizaba el amor por la familia Flores.

-El Gobierno de Mariano Rajoy concede el visado de residencia en España a los extranjeros que inviertan en una propiedad inmobiliaria superior a los 500.000 euros mientras cierra la puerta a los refugiados sirios o a las personas que llegan en patera. ¿Se evidencia por rango de ley esa aporofobia?

-Es evidente. Pasa también con el turismo, que parece que tampoco nos importa la nacionalidad del visitante. En cambio, los extranjeros que vienen con las pateras parte de la ciudadanía sí que lo rechaza.

-Alemania ha aceptado un millón de refugiados. Se fijó un cupo para el resto de países pero en España se ha incumplido flagrantemente pese a que la sociedad parecía que sí que estaba abierta al acogimiento. ¿Van por delante los ciudadanos a los políticos en esta apertura?

-En el acogimiento de los refugiados la sociedad va muy por delante. Demuestra que existe una gran hospitalidad, de hecho el último capítulo del libro va sobre ese concepto. Hay mucha gente que reclama que se sea hospitalario porque debe ser una palabra que reivindique la Unión Europea. En el Mediterráneo la hospitalidad la aplicamos desde la Iliada o la Odisea de Homero. Ser hospitalario era un signo de civilidad. Quien no acogía al extranjero, al pobre o a la viuda era el incivilizado. Era un tradición muy cultivada en España y ahora se observan unas actitudes hostiles que no son propias de nuestra cultura. Los partidos políticos deberían ponerse manos a la obra en este tema y si es necesario un impuesto para acoger al que viene de fuera.

-¿Un impuesto para obtener más recursos?

-Claro, si se dice que se debe acoger a quienes vienen de fuera existe la posibilidad de que alguien diga que no hay medios suficientes. Pues propongamos un impuesto para acoger a los que vienen de fuera porque estamos convencidos de que somos hospitalarios. O, fijar una partida en los presupuestos del Estado. Si no estamos hablando por hablar. Si fuera política y quisiera ganar las elecciones lo propondría. Aunque no sé lo que pasaría, porque Angela Merkel perdió muchos votos por abrir las puertas a los refugiados.

Adela Cortina, filósofa y autora del libro "Aporofobia, el rechazo al pobre", durante la entrevista.
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre», durante la entrevista. JESÚS CÍSCAR

-O el ascenso de la extrema derecha en Austria, donde ha sido clave su discurso antiinmigración.

-Son tremendos. Y ahora los liberales alemanes no quieren acoger inmigrantes porque han perdido muchos votos por poner una cara amable a los que vienen.

-Ante este ascenso de la extrema derecha en Francia, Austria, Hungría… ¿Cómo pueden los demócratas frenar este crecimiento alimentado por esa aporofobia?

-Hay que ponerle nombre al problema. El término aporofobia debería estar en los diccionarios de todas las lenguas para que la gente sepa que, frente a los pobres hay una prevención. Las sociedades tienen que decirse a sí mismas si están dispuestas a acoger a los más desfavorecidos. Ese sí que es el gran tema del siglo XXI, si tenemos suficientes recursos para ello. Y tenemos el deber de ayudar a todo el mundo a salir de la pobreza. Esa obligación social y de justicia a ayudar a todo el mundo, a salir de la pobreza, nos la impusimos cuando firmamos la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

-En España algunos partidos y medios de comunicación ponen el grito en el cielo por ciertos países donde existe desabastecimiento o la población tiene problemas de alimentación mientras nuestro país es el tercer Estado de Europa en pobreza infantil. ¿No queremos reconocer o ver nuestros problemas?

-Tenemos que ver nuestros problemas y contarlo en los medios de comunicación para despertar la conciencia social. Los políticos que quieran dirigir esta sociedad deben tener como prioridad acabar con la pobreza y las desigualdades. Son dos temas que tendrían que estar en cualquier agenda política de sentido común.

-¿Pero eso sería bien recibido por la sociedad?

-Ahí es donde veríamos qué somos y qué pensamos realmente. Espero que una gran mayoría estuviera de acuerdo, pero hay que verlo y ponernos a prueba.

-Plantea que la aporofobia es un prejuicio biológico, consustancial al ser humano y a su organización en sociedad. ¿Tiene cura?

-Me pareció muy interesante investigar por qué existe esa especie de prevención y recelo. Parece ser que nuestro cerebro tiene una tendencia que se ha ido desarrollando biológicamente a estar en ambientes que nos resultan agradables, cómodos y a poner entre paréntesis todo aquello que nos molesta. Es lo que lleva a decir a algunos autores que nuestro cerebro es xenófobo, porque nos gusta estar con los que son parecidos a nosotros, con los que son de la misma raza, etnia o hablan la misma lengua. Nos gusta estar con lo familiar, lo extraño lo ponemos entre paréntesis porque nos molesta.

-Por lo tanto hay que educar al cerebro.

-Y tanto, yo voy más allá y no solo digo que el cerebro es xenófobo sino aporófobo. No solo ponemos entre paréntesis o recelamos del que no es familiar, sino además del pobre porque es alguien que no nos va a dar ventajas ni nos va a dar nada a cambio. La buena noticia es que el cerebro es flexible, si fuera rígido no tendríamos solución. La pregunta que nos tenemos que hacer como sociedad es si podemos comportarnos de una manera xenófoba y aporófoba. Queremos cambiar esa tendencia y cultivar otras como la simpatía, la empatía y ponerse en el lugar del que sufre o no? Podemos elegir, eso es el ser humano.

Adela Cortina, filósofa y autora del libro "Aporofobia, el rechazo al pobre".
Adela Cortina, filósofa y autora del libro «Aporofobia, el rechazo al pobre». JESÚS CÍSCAR

-¿Qué debería hacer un ciudadano ético cuando va por la calle y una persona le pide dinero para comer o ve a ciudadanos buscando comida dentro del contenedor?

-La primera persona que se ocupó de la pobreza en las ciudades fue Luis Vives. Y a Vives le encargaron que hiciera un estudio de la situación y que propusiera soluciones. Fue la primera persona que dijo que tenía que ser el ayuntamiento el que interviniera. Es decir, hasta entonces quienes habían actuado eran instituciones privadas por caridad. En este caso las administraciones son las que deben actuar ante estas situaciones porque es una cuestión de justicia. El ciudadano, cuando ve estas situaciones, debe informar y acompañar a estas personas sobre dónde están los lugares donde pedir ayudas. Porque no se puede alimentar a mafias que explotan a niños o discapacitados como pasa. Los responsables políticos se deben dar cuenta de que es su obligación atender a estos ciudadanos.

-Siempre generalizar es malo y nos puede inducir al error, pero, ¿esa hospitalidad intrínseca de la cultura latina del sur de Europa es menos habitual en los países del norte de Europa?

-Nuestra cultura latina es radicalmente hospitalaria. Alguna superioridad tendríamos que tener ante otros países -ríe- que no han resultado ser tan hospitalarios. Pero también hay que tener en cuenta que una cosa es ser hospitalario acogiendo a una persona en casa y otra cuando el problema es tan grande que se debe articular una estrategia de Estado. Institucionalmente hay que organizar esa hospitalidad.

Fuente de la Entrevista:

http://www.eldiario.es/cv/cerebro-humano-xenofobo-aporofobo-recela_0_711479576.html

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España: Hacia dónde va la educación

España/ 28 de noviembre de 2017/Autora: Mariam Camarero/Fuente: http://valenciaplaza.com

Resolver problemas en grupo, educación temprana y a lo largo de la vida o las nuevas formas de enseñanza son los retos educativos de los próximos años

Con la llegada de Jean-Claude Juncker a la presidencia de la Comisión Europea, se creó el EPSC (European Political Strategy Centre). Se trata de un “think tank” que depende directamente de él, con el objetivo de proponer ideas innovadoras y hacer prospectiva para lanzar estrategias que puedan ayudar y asesorar al Colegio de Comisarios y al propio presidente de la Comisión.

Desde su creación ha elaborado numerosos documentos y organiza grupos de trabajo sobre los principales temas de actualidad, realizando prospectiva sobre los mismos. En una nota publicada este mismo mes, se abordan las 10 principales tendencias en educación. Merece la pena revisar algunos de los puntos más interesantes.

En primer, se apuesta por la educación temprana, esto es, comenzar la educación preescolar lo antes posible. Investigaciones recientes muestran que tanto desde un punto de vista cognitivo como de desarrollo del carácter y social, una educación desde los primeros años de la infancia beneficia el desarrollo futuro del individuo. Además, la inversión en educación temprana es la más rentable socialmente por su repercusión en la formación del capital humano. La segunda tendencia se situaría en el extremo contrario: el aprendizaje no acaba con la graduación de los alumnos. Dado que es de esperar tener que cambiar de trabajo en numerosas ocasiones durante la vida laboral, se hace cada vez más necesaria la formación permanente, a la que recurren sólo el 11% de las personas en edad de trabajar. Lo que se requiere para conseguir un trabajo cambia continuamente y es necesario adaptarse para mejorar la transición entre un trabajo y otro.

Relacionada con la tendencia anterior, en la actualidad la alfabetización debe ser también digital. Por primera vez en la historia, los más jóvenes están mejor capacitados que sus mayores en una habilidad muy valorada en el mercado de trabajo. Como puede verse en el gráfico superior (que procede de los resultados de PISA en 2012) los jóvenes entre 16 y 24 años son mucho mejores que la media de adultos en la resolución de problemas digitales. Además, los humanos no somos los únicos que aprendemos: también competimos con las máquinas. Existe una rápida tendencia a que los ordenadores realicen trabajos menos rutinarios y más complejos. La adaptabilidad y la colaboración máquina-humano se convertirá en una constante en los trabajos del futuro, en cualquier sector.

También se están produciendo cambios en la formación estandarizada, que si bien fue útil cuando los requisitos de los trabajos que se ofrecían eran más homogéneos, ya no es lo que se requiere hoy en día. Si lo que se valora es el capital humano en sentido amplio, es necesario lograr que cada persona maximice sus capacidades potenciales. Para ello hay que flexibilizar la educación, puesto que lo que puede servir para un tipo de alumno no funciona en otros casos. Dado el valor de la educación, vale la pena intentar enfoques individualizados, que son ahora más fáciles de implementar gracias a las nuevas tecnologías. Por otro lado, la complejidad creciente de los problemas hace necesario que la formación no sea tan especializada y compartimentada, sino que sea multidisciplinar y apoyada en la tecnología, de forma que se conecten diferentes tipos de conocimiento necesarios para entender y resolver los problemas de hoy en día. Éste es el modelo que está funcionando en Finlandia. Olvidemos las manidas frases “yo soy de letras” o “yo soy de ciencias”.

También estos días la OCDE ha publicado un informe derivado de los resultados de PISA que se centra precisamente en evaluar la capacidad de los alumnos para resolver problemas de forma colaborativa. Como pude verse en el segundo de los gráficos, España se encontraría en la parte inferior de la media. Llama la atención que en todos los países, independientemente de dónde se sitúen, las chicas superan a los chicos en esta habilidad.

Otro fenómeno que ha comenzado a extenderse es que la formación no la proporcionan sólo las escuelas y las universidades. Además, llega a los potenciales alumnos en nuevos formatos o combinados con otros ya existentes. Grandes compañías ofrecen formación abierta a todos (la Fundación Telefónica ha lanzado una campaña de alfabetización digital orientada al empleo llamada Conecta Empleo, por ejemplo), mientras que ya es posible matricularse en cursos MOOC (Massive Online Open Courses o cursos online masivos abiertos) en Harvard. Incluso en las universidades presenciales existen asignaturas “flip” (los alumnos estudian en casa con materiales tipo MOOC y van sólo a clase a resolver dudas). En paralelo, en muchas ocasiones la formación superior ya no garantiza encontrar un trabajo que se corresponda con la cualificación obtenida. Puede deberse a que la evolución del mercado de trabajo ha sido rápida y la formación obtenida ya no es suficiente. Pero muy frecuentemente se ha producido una desconexión entre formadores y empleadores, con información incompleta a un lado y a otro. Nuevas herramientas tecnológicas están ya permitiendo a los estudiantes conocer lo que se requiere de ellos o encontrar profesiones más cercanas a sus habilidades o a su personalidad.

Por otro lado, a pesar de que se considera a nuestros jóvenes nativos digitales, no siempre son capaces de actuar con pensamiento crítico y de encontrar la respuesta correcta a ciertas cuestiones. En concreto, saber utilizar los buscadores no garantiza que sepan distinguir una noticia falsa de una verdadera o escoger una fuente de información solvente. Una investigación realizada por profesores de Stanford con una muestra de casi 8000 estudiantes de entre 10 y 22 años, mostró que 8 de cada 10 tenían dificultades para elegir la fuente fiable. Los más jóvenes confundían publicidad con noticias y sólo el 50% de los estudiantes universitarios preguntados (todos ellos de Stanford) fueron capaces de discernir entre dos páginas web, una falsa y la otra científica.

Finalmente, el grupo de asesores concluye que hay que mejorar la calidad de las universidades de la UE27: una vez el Reino Unido consume el Brexit no quedará ninguna universidad de la Unión Europea entre las 25 mejores del mundo. Actualmente 4 son británicas y una es suiza.

Aunque muchos de estos temas están presentes en el día a día de los que nos situamos dentro del sistema educativo, es una buena noticia que el grupo de profesionales que asesora directamente a la Comisión Europea esté haciendo prospección a largo plazo sobre las necesidades formativas y cómo adaptarse a ellas. Sólo anticipándose podrán ser más efectivos en un área donde sus competencias son muy limitadas.

Fuente de la Noticia:

http://valenciaplaza.com/hacia-donde-va-la-educacion

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España: La educación, la mejor vacuna frente al machismo

España/28 de noviembre de 2017/Por: BRAIS IGLESIAS/Fuente: http://www.laregion.es

La sociedad apuesta por la educación para atajar las agresiones contra la mujer.

La sociedad ourensana se muestra preocupada ante la lacra de la violencia de género y reclama más educación de los jóvenes ante un problema que, lejos de dejar atrás, consideran que está ya muy inculcada en la gente joven. «A violencia machista está a niveis altos en Ourense, aínda que todas temos a consideración de que vivimos nunha cidade tranquila. Nos últimos anos ten habido mortes por esta causa. Notamos que ás mulleres cústalles denunciar, porque cando denuncia o pai dos seus fillos saben que poden estar desestruturando a familia», dice Lucía Cedrón, de Marcha Mundial das Mulleres.

En la misma línea, Marisol Nóvoa, abogada y presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias incide en la situación «gravísima» entre los menores. «Hace falta educación y formación, hay que intentar cortar este problema en la raíz, por lo que hay que actuar con la gente más joven, pero también con los padres, las actitudes en casa también son fundamentales».

Este repunte de actitudes machistas en los jóvenes también lo ve Jane Liz, educadora social de la Federación de Mulleres Rurais de Ourense (Femuro). «Se está viendo que nuestros jóvenes son más machistas. Se están perdiendo valores. En los colegios se enseñan cosas muy importantes pero nos dejamos una parte fundamental por el camino. No solo se necesitan genios, sino también buenas personas», dice Liz.

Patricia Carid, secretaria da Muller de CCOO, ve preocupante «o aumento das denuncias de adolescentes» y cree que solo se puede solucionar «desde a base, desde a educación, porque esta sociedade non pode consentir a tolerancia coa violencia machista».

La violencia de género no es solo física o psicológica. Desde los sindicatos inciden en la «violencia de xénero económica». En ese sentido se manifiesta Carmen González, del área de Igualdade e Muller de UGT Ourense: «Cada vez que non hai equiparación salarial co mesmo cargo e formación, estamos ante un caso de violencia de xénero económica. Só hai que ver os cadros de executivos nas empresas». En la misma línea interviene Xulia González, de la secretaría de Mulleres de CIG Ourense: «É preciso un cambio de actitudes, de políticas e de modelo social. Estamos fartas de campañas baleiras e de que nos cousifiquen».

Las autoridades piden implicación de toda la sociedad en este tema. El subdelegado del Gobierno, Roberto Castro, resalta que «todos temos a obriga de traballar arreo para erradicar este problema, polo que fago un chamamento a toda a sociedade civil e pais e nais para que estean vixiantes ante calquera comentario ou actitude machista».

La delegada de la Xunta en Ourense, Marisol Díaz, dice que «desexaría que deixara de ter sentido a celebración deste día, porque significaría que fomos quen de erradicar esta lacra». Díaz cree que hay que impulsar «sensibilización e prevención entre a mocidade, porque son o futuro», pero sin olvidarse de «implicar a todos os sectores». La violencia de género se combate «a través actitudes, palabras e feitos os 365 días do ano», destaca.

Para el presidente de la CEO, José Manuel Pérez Canal, la violencia machista es «un grave problema social que nos exige a todos, gobiernos, instituciones, colectivos e incluso a cada ciudadano, el mayor esfuerzo para lograr ponerle fin». Pérez Canal afirma que «se han registrado avances» en la lucha contra actitudes machistas, «pero todavía queda mucho trabajo por hacer».

Cedrón cree que «fai falla a educación, pórse no lugar da vítima e non no do agresor»; Carmen González ve necesario un «plan de erradicación internacional» e incide en la necesidad de «máis axudas para contratación de vítimas de violencia de xénero; y en Femuro consideran «fundamental» la educación.

Fuente de la Noticia:

http://www.laregion.es/articulo/ourense/sociedad-apuesta-educacion-atajar-agresiones-mujer/20171125074427750665.html

 

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España: “La educación aporta más cosas que la cualificación para un puesto de trabajo”

España/28 de noviembre de 2017/Fuente: http://m.noticiasdenavarra.com

Un sociólogo de la UPNA rechaza restringir el acceso universitario para generar sólo los titulados que el mercado puede absorber.

No son pocas las voces que afirman que en España hay demasiados titulados universitarios y que sería conveniente equilibrar la balanza entre la Formación Profesional y la Universidad, como ocurre en muchos países de Europa.

Y es que hay un alto porcentaje de egresados a los que les cuesta mucho conseguir un empleo o que, pese a encontrar trabajo, éste no se corresponde con sus estudios o es de menor cualificación. ¿Hay que reorientar a los jóvenes hacia la Formación Profesional superior en lugar de animarles a estudiar una carrera universitaria? ¿Hay que pensar sólo en la empleabilidad?

Esta disyuntiva, en opinión del sociólogo y profesor de la Universidad Pública de Navarra, José Mª Pérez Agote, “es poco equitativa” si se plantea, tal y como propone algunas voces, restringiendo el acceso a la Universidad para producir sólo los titulados que el mercado puede absorber. “Cuanto más restringes el acceso universitario menos oportunidades van a tener los hijos de familias trabajadoras”, afirma este experto, quien reconoce que esta visión “es un poco ineficiente en términos exclusivamente económicos” pero la educación, añade, “aporta más cosas que la cualificación para un puesto de trabajo. En mi opinión mientras el país pueda pagarlo hay que dar la oportunidad a todas las personas de enriquecerse ”.

Este experto asegura que el informe de la OCDE sólo hace referencia al ajuste entre el mercado laboral y el sistema universitario. “No se plantea ningún otro indicador sobre la utilidad que tiene la enseñanza universitaria excepto la empleabilidad”, afirma Pérez Agote para añadir que “sin embargo se observan los indicadores de la Unión Europea para el Horizonte 2020 aparecen otras cuestiones como la equidad, la cohesión social o la ciudadanía activa. No sólo la empleabilidad”. Y es que, tal y como señala este experto en sociología de la educación, “si sólo se examina el valor de la Universidad desde el punto de vista de la empleabilidad de los egresados entonces hay un problema pero, ¿es lo único que aporta?”.

Tras reconocer que, en la actualidad, las políticas educativas son cada vez más economicistas, Pérez Agote cree que estamos ante un “cruce de caminos” en el que hay que salvaguardar, por un lado, “la eficiencia económica del sistema”, pero sin olvidar que “cada vez somos una sociedad más opulenta, y que la educación aporta más cosas que la cualificación para un puesto de trabajo”.

ESTATUS SOCIAL

Otra cuestión que plantea este experto es que la formación está estrechamente relacionada con la movilidad social, ascendente y descendente. “Cuando somos niños y adolescentes nuestro estatus social y económico es el de nuestras familias. El de adultos viene condicionado con lo que hemos heredado y lo que conseguimos a partir de la formación recibida, que nos permite acceder a un tipo u otro de empleo que, a su vez, conlleva un prestigio social y una remuneración más elevada”, explica Perez Agote, quien considera que “se da por supuesto que la universidad te va a dar más posibilidades, un estatus más elevado en el futuro que una carrera profesional fomentada sobre la Formación Profesional cuyos puestos de trabajo van a ser de clase trabajadora aunque cualificada”.

En cuanto a los motivos por los que en Europa los porcentajes entre alumnado universitario y de FP están más equilibrados, este experto asegura que debería tener más información, como por ejemplo, saber cómo son los procesos de selección del alumnado por itinerarios, a qué edad se empieza a dividir al alumnado según su rendimiento, si son más exigentes a la hora de entrar en la universidad… “Lo que sé seguro que no influye es el coste de las carreras porque en España no es de los países más baratos de Europa”, afirma.

Otra cuestión que podría influir, en opinión de este experto, es que en España se sigue viendo la FP “como una enseñanza de segunda” a pesar de que en los años 90 estas enseñanzas mejoraron en calidad. “Tiene menos prestigio social y las familias creen que es mejor la universidad”, concluye. – M.O.J.

ABANDONO ESCOLAR

¿MEJORA POR LA CRISIS O SE CONSOLIDA?

Juventud. El sociólogo Pérez Agote asegura que la formación de los jóvenes de 18 a 25 años y de 25 y 34 años (edad que analiza el informe de la OCDE) “ha evolucionado positivamente aunque estemos peor que en Europa”. En su opinión “hay que ver de dónde venimos, y en los años 90 la tasa de fracaso escolar era del 30-33% y ahora es del 20%”. Ligado a este concepto está el abandono escolar (jóvenes de 18 a 25 años que no han completado la educación secundaria postobligatoria), que ha mejorado durante la crisis. “Muchos siguen escolarizados al no haber trabajo. Habrá que ver si la mejora es transitoria o se consolida pese a la recuperación”.

 

Información de la Foto:

Estudiantes universitarios charlan en el campus. (Foto: Javier Bergasa)

Fuente de la Noticia:

http://m.noticiasdenavarra.com/2017/11/26/sociedad/navarra/la-educacion-aporta-mas-cosas-que-la-cualificacion-para-un-puesto-de-trabajo

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UCJC, Católica de Ávila y Alfonso X el Sabio, las universidades menos transparentes

Por: Hector G. Barnés

En septiembre de 2012 se publicó la primera edición del ‘Informe de transparencia voluntaria en la web de las universidades españolas’, un examen realizado por la Fundación Compromiso y Transparencia que analizaba el nivel de información que los centros de educación superior españoles ofrecen de manera pública. Desde entonces, la situación ha mejorado sensiblemente. Si en aquel primer año no había ninguna universidad que cumpliese todos los criterios para ser considerada transparente, en esta ocasión el porcentaje asciende hasta el 55%. Una tendencia que prolonga la del año pasado.

Lo que la edición de este año muestra es que, si bien muchos de los centros públicos han cambiado sus políticas para encajar en dicha definición, no se puede decir lo mismo de los privados. “El caso de las universidades privadasdista aún mucho de los buenos resultados cosechados por las públicas”, recuerdan en el informe sus autores, Javier Martín Cavanna, director ejecutivo de la Fundación, y Esther Barrio. En la presente edición, de las 26 universidades privadas analizadas, tan solo tres pueden clasificarse como transparentes. En la edición de 2013, la primera en la que se analizaron, todas eran opacas.

La situación es muy diferente en los centros públicos, donde se ha mejorado sensiblemente. De las 49 universidades que componen la muestra, 26 son calificadas como transparentes, y hasta un 80% de ellas satisfacen el 75% de los indicadores del informe. Los autores recuerdan que esta diferencia no se traduce en, simplemente, “colgar información”, sino en que “esta cada vez tenga más calidad, sea más relevante y que a la hora de comunicarla sea comprensible para todos”. La Fundación recuerda que, sin su participación activa a través de este informe, es probable que nunca se hubiesen alcanzado dichos objetivos.

Tan solo hay dos universidades públicas consideradas opacas en el informe, la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Oviedo

“Estamos convencidos de que nuestro informe ha servido de incentivo para que las universidades aumenten la transparencia de su información en la web y consideren la necesidad de rendir cuentas a través de este canal”, recuerdan los autores. Tan solo hay dos universidades públicas consideradas opacas en el informe, la Universidad Politécnica de Valencia (14) y la Universidad de Oviedo (12). En cuanto a las privadas, a la cola se sitúan la Camilo José Cela (4), la Católica de Ávila (5) y la Alfonso X el Sabio (5). Sin embargo, son 26 los centros públicos transparentes, con la Universidad de Cantabria a la cabeza (27). Le siguen la de Castilla La-Mancha, Córdoba, Jaén, La Rioja, Pompeu Fabra y Rey Juan Carlos. Entre las privadas, destacan la Vic-Central de Cataluyna (27), Nebrija (22) y la de Navarra (21) como las tres más transparentes.

¿En qué destacan?

Las universidades públicas han mejorado en todos los criterios a lo largo de los últimos seis años, salvo en uno, el gobierno. La razón, recuerdan los autores, es la incorporación de un nuevo indicador relacionado con la publicación de actas, que ha provocado que descienda el porcentaje. En este apartado, no obstante, destaca sensiblemente la Universidad Pompeu Fabra que, según el documento, “informa de manera muy clara de los órdenes del día, acuerdos y calendario de sesiones de sus órganos de gobierno”.

La situación es muy diferente en los centros privados, donde algunos incluso han obtenido peores puntuaciones que el pasado año. “Otras universidades que en otras ediciones presentaban altos índices de cumplimiento, en este informe han empeorado al no publicar la información de forma íntegra o actualizada, dos de las condiciones necesarias para darla por buena”, recuerdan los autores. Estas, por lo general, han mejorado en la mayoría los criterios, pero a un ritmo mucho más lento que en las públicas. Una de sus asignaturas pendientes es la información económica, especialmente en lo que se refiere a su presupuesto. Tan solo Vic-Central de Catalunya publica todo lo exigido.

En otros casos, universidades como Deusto, Navarra, Mondragón y Nebrija tan solo desvelan una escueta información sobre ingresos y gastos. El informe lamenta especialmente el caso de Mondragón, que publican sus estados financieros “solo en euskera”. Resulta llamativo que las privadas apenas alcancen un 47% en los criterios de oferta y demanda académica (frente al 77% de las públicas). Aunque hayan llegado a un 100% en lo que respecta a titulaciones (por razones obvias), en muchos casos, estos centros no presentan información actualizada al presente curso. Y, en algunos casos, han eliminado dicha información, como ocurre con las de San Antonio de Murcia, Navarra, CEU Cardenal Herrera, Internacional de La Rioja y San Jorge.

Las privadas publican menos información sobre la empleabilidad de sus egresados, así como sobre los resultados de la actividad investigadora

Otro criterio llamativo es el de los resultados. Una vez más, las públicas ascienden hasta el 76% (desde el 29% del año 2011) –especialmente destacado en lo que se refiere a la posición en ‘rankings’ y empleabilidad–, pero las privadas se quedan en un 56% (desde el 21%, y dos por debajo del año pasado). Esto se debe a la disminución en la información que publican sobre la empleabilidad de sus egresados, así como a la relativa a los resultados de la actividad investigadora. Cabe preguntarse, por lo tanto, si muchos de estos centros no ocultarán dicha información al considerar que puede resultarlescomercialmente negativa y, por lo tanto, carecer de incentivos para hacerlo.

¿Cuál es el futuro?

El informe de este año plantea por primera vez una clara separación entre los centros públicos y los privados en cuestión de transparencia. Mientras unos acatan los criterios, los otros parecen más reacios a hacerlo. Las recomendaciones del Tribunal de Cuentas en sus informes sobre fiscalización de las universidades públicas, así como un mayor escrutinio de las actividades de estos centros tras la crisis, pueden haber sido determinantes a la ahora de “ponerse las pilas”, especialmente en lo que se refiere a gobernanza. Como señala el informe, “lo que el Tribunal está poniendo de manifiesto es que existe una falta de control interno importante en los centros universitarios debido a la complejidad de la estructura de gobernanza actual”.

De ahí que la próxima edición del informe no analizará los centros públicos, sino tan solo los privados, ya que se dedicará ese tiempo a seleccionar unos nuevos indicadores que formen parte de una segunda etapa del informe. “El nivel alcanzado por las universidades públicas nos ha movido a otorgarnos un plazo de un año para elaborar nuevos indicadores de transparencia y buen gobierno que contribuyan a elevar la calidad de la información proporcionada por las universidades”, recuerda el informe. Estos se centrarán, ante todo, en gobernanza, resultados e información económica.

Las privadas, que parecen estar quedándose atrás, seguirán siendo analizadas como hasta la fecha. El informe, no obstante, valora positivamente los esfuerzos que la Universidad Internacional de Catalunya ha realizado para seguir los pasos de otros centros como Vic-Central de Catalunya, Nebrija y Navarra en sus buenas prácticas a la hora de proporcionar información útil. Es el gran reto por delante de la universidad española en cuestión de transparencia: que los centros privados estén a la altura de los públicos a la hora de comprometerse con la publicación de los datos que sus profesionales, el sector, los estudiantes y la sociedad en su conjunto tienen derecho a conocer.

Que las privadas no estén financiadas con dinero del Estado no significa que no deban dar información relevante a sus ‘stakeholders’

Recomendaciones

El informe se cierra con un decálogo de consejos que pueden favorecer esas buenas prácticas:

Mecanismos internos de control e impulso. Es importante que los responsables de la gestión en los centros universitarios se planteen objetivos anuales y den cuenta de su grado de cumplimiento.

La universidad en la web, no la web de la universidad. En el segundo caso, la finalidad es subir contenidos informativos a la web, el primero implica desarrollar un sistema de gestión interna a partir de los datos existentes.

Información actual. Sería aconsejable fijar plazos internos para disponer y publicar en la web datos relativos a matriculaciones, oferta y demanda académica u otros.

Facilitar, no difundir. Las universidades deben seguir avanzando por mejorar la claridad y accesibilidad de su información. Formatos como el PDF no son de ayuda para facilitar la visibilidad de la información.

La transparencia está en los detalles. A menudo, los datos se presentan de forma agregada por ramas de conocimiento, ciclos o centros; sin embargo, deberían ofrecerse en relación con cada una de las titulaciones.

Los retrasos no valen. Muchos centros presentan sus informes de fiscalización económica con un año o más de retraso. En algunos casos, el último se remonta al ejercicio económico 2014.

Ser privada no significa privar de información. El hecho de que no estén financiadas con dinero del Estado no significa que no deban dar información relevante a sus ‘stakeholders’, entre los que se encuentran los alumnos, los padres, los profesores, los donantes o la sociedad científica.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-11-23/transparencia-universidades-2016_1481925/

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