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España: Es la Educación

España/ 14 de noviembre de 2017/Por: Alberto Aguirre de Cárcer/Fuente: http://www.laverdad.es

Asombra ver las posiciones que ocupamos en los ‘rankings’ y escuchar cómo desde la cúspide de las universidades se exhiben, como parámetros de excelencia, el haber superado la acreditación de la Aneca o la alta demanda de plazas.

Al exministro de Obras Públicas Josep Borrell le han ofrecido ir en el tercer puesto de las listas socialistas en las elecciones catalanas, pero a estas alturas no se le pasa por la cabeza volver a la política y se ha blindado contra cualquier tentación para poder así continuar con su vida profesional y personal. Solo en el plano de las hipótesis responde que si le ofrecieran hoy una cartera ministerial elegiría Educación. «España tiene hoy mucha infraestructura física y poca infraestructura personal. Nos gusta mucho inaugurar obras, porque se ven, pero los países que ganan la batalla son los que invierten en educación. Lo que necesita este país ahora es invertir en inteligencia, en capital humano», dijo Borrell el viernes en el Foro Nueva Murcia. Como en otros asuntos, acierta en el centro de la diana el expresidente del Parlamento Europeo, hoy una isla de racionalidad en este océano político donde se activan resortes emocionales y se falta a la verdad para movilizar adhesiones. Sí, es la educación. No lo duden. Y lo que es fundamental para España lo es especialmente para la Región de Murcia.

Este jueves, en su informe anual sobre Educación, la Comisión Europea nos sacaba una vez más los colores. España tiene la segunda tasa más alta de abandono escolar temprano de la UE. Nada menos que un 19%, casi nueve puntos por encima de la media de los Veintiocho. Pero si se analizan las diferencias territoriales el panorama todavía es más oscuro. Frente a una tasa de abandono del 7,9% en el País Vasco, Baleares alcanza el 26,8% y la Región de Murcia el 26,4 %. Esta semana el INE nos ha enviado otra fea fotografía emparentada con la anterior: las diferencias salariales entre regiones siguen en ascenso. En el País Vasco los sueldos medios ya son un 40% superiores a los de Extremadura o la Región de Murcia. Esa brecha de desigualdad salarial se concreta en unos 4.200 euros menos al año en los bolsillos de los murcianos. La causa directa es el diferente modelo productivo. La Región está reduciendo su tasa de desempleo gracias a la hostelería y la agricultura, pero son precisamente las actividades con el salario medio más bajo de las analizadas por el INE. Si esas dos son nuestras únicas grandes bolsas de trabajo, difícil lo tendremos para evitar que los adolescentes murcianos renuncien a completar su formación. Por el contrario, los jóvenes vascos abandonan en menor medida los estudios porque necesitan mayor cualificación para entrar en un mercado laboral más tecnificado y mejor remunerado.

Invertir más en la educación pública es imprescindible, aunque no basta si no se prioriza bien el gasto, si el modelo educativo no se adapta al entorno económico y social que muta irrefrenablemente por la globalización y la digitalización, y si no se producen cambios en el modelo productivo que prioricen áreas de actividad tecnológicas e industriales. A la vista está que el Pacto de Estado por la Educación y la apuesta por la I+D+i es ya una cuestión de pura supervivencia en este conectado y tecnológico mundo.

El Gobierno autónomo se ha fijado como objetivo convertir a la Región en un espacio de libertad económica que genere riqueza y empleo. Hace bien si elimina todas las trabas administrativas que alejan las inversiones productivas hacia otros territorios, siempre que no dañen nuestro patrimonio natural e histórico. Pero se equivocará si se limita a dejar hacer y no diseña una política industrial y educativa fijándose objetivos y tomando decisiones para emplear con eficacia los recursos públicos. Hace falta una estrategia regional claramente definida que priorice, por ejemplo, las industrias asociadas a la agricultura, desde la agroalimentaria a las empresas innovadoras en riego, semillas… El carajal que se ha creado con el cambio de modelo de las ITV y las primeras turbulencias por la prometida reforma universitaria muestran un Gobierno con ganas, aunque dubitativo, a veces torpón y con un discurso argumental tan básico que en ocasiones sonroja.

Quizá no sea el mejor momento para plantear la reforma de la ley universitaria regional, con elecciones al rectorado de la UMU a la vuelta de la esquina, pero más nos valdría que los partidos políticos y las propias universidades murcianas asuman que nuestros parámetros de excelencia, empleabilidad e internacionalización son claramente mejorables. Asombra ver las posiciones que ocupamos en los ‘rankings’ y observar cómo desde la cúspide de los centros superiores de enseñanza se exhiben, como parámetros de excelencia, el haber superado las acreditaciones de la Aneca (que solo fijan los mínimos exigibles) o la gran demanda de plazas, lo que bien puede explicarse por los precios de las tasas y la apetecible vida universitaria en una ciudad como Murcia. Que se cuenten por decenas de miles los universitarios en la Región de Murcia es un criterio tan endeble que vale para andar por casa, pero no para esgrimirlo en foros con una mínima altura académica. Si piensa el Gobierno regional que la mejor política universitaria es la que no existe anda muy equivocado. Es verdad que los efectos dañinos no se aprecian a corto plazo, pero son acumulativos y terminan por emerger. ‘Otra educación es posible’ es el lema del congreso Proyecto Aula que celebra este fin de semana ‘La Verdad’ con expertos en innovación pedagógica de dentro y fuera de la Región. Ahí se constata que no todo es negativo en nuestro sistema educativo. Al contrario, tenemos docentes excelentes y muy implicados, junto a no pocos alumnos brillantes. Hagamos de la educación un asunto central, dediquemos los recursos suficientes y fijemos objetivos ambiciosos. Los resultados terminarán por llegar.

Fuente de la Noticia:

http://www.laverdad.es/murcia/educacion-20171112230750-nt.html

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España: Suspenso general al pacto educativo de Cifuentes

España/Noviembre de 2017/Autora: Marta Belver/Fuente: El Mundo

Todo apunta a que Cristina Cifuentes se va a quedar sola con su propuesta de Acuerdo por la Educación Madrileña. Aunque la presidenta regional aspira a marcar el paso del pacto de Estado en esta materia que se está intentando alcanzar en el Congreso, ni los sindicatos ni la oposición política parecen dispuestos a dejarle que se ponga la medalla.

Esta semana el Gobierno autonómico ha presentado la tercera versión del texto en el que quiere que se base su reforma del sistema escolar. La principal novedad respecto a los borradores previos es que éste viene acompañado de una propuesta de inversión desglosada por objetivos y por años hasta 2020 con un presupuesto global de 855 millones de euros, pero ni aun así se ha logrado allanar el camino hacia el consenso.

Los primeros en conocer el contenido de la iniciativa regional para un pacto, con 80 propuestas de actuación enmarcadas en 28 objetivos, han sido los sindicatos. Y antes incluso de entrar a valorar la ‘letra pequeña’ del mismo ya ponen objeciones hasta en la forma en la que la Consejería de Educación pretende tramitarlo.

Según denuncian en CCOO Madrid, el Ejecutivo ‘popular’ pretende vincular la aprobación del acuerdo sectorial alcanzado con los representantes de los trabajadores en el mes de junio y pendiente sólo de la firma de Cifuentes con el apoyo al documento que plasma las líneas maestras de la enseñanza en los próximos tres años. «Están tratando de utilizar a los profesores como rehenes para llegar a un pacto educativo político, un chantaje en toda regla que además fractura la confianza para seguir negociando», señala Isabel Galvín, portavoz de la organización.

El acuerdo sectorial en cuestión incorporaba el compromiso para crear 2.800 nuevas plazas de docentes hasta 2021. Además, se planteaba la recuperación del abono de las vacaciones de verano a los interinos que hayan trabajado durante un periodo superior a nueve meses -unas 6.000 personas por curso-, el incremento retributivo de un 10% anual en los sexenios para los funcionarios y la ampliación de los permisos y licencias, entre otras medidas.

«Cuando comenzaron las negociaciones se puso sobre la mesa que ambas cuestiones estaban ligadas: el acuerdo educativo lleva implícitas unas mejoras laborales y unos incrementos de plantillas incluidos en el acuerdo sectorial», argumenta un portavoz de la Consejería de Educación. «Aquí no se está chantajeando a nadie, el planteamiento ha sido coherente desde el principio», añade.

No obstante, en el departamento que dirige Rafael Van Grieken quieren mostrar su «disposición absoluta» a llegar a un consenso en este punto al que incluso le ponen fecha: «antes de fin de año». Para ello, anuncian que tratarán de «acercar posturas» en la comisión de trabajo creada bajo el paraguas del Consejo para el Diálogo Social, en el que están representados tanto la patronal de los empresarios como los sindicatos.

Discrepancias sobre el contenido

En el marco de este organismo constituido el lunes pasado se debatirá también el detalle del último borrador del Acuerdo por la Educación Madrileño, que será el otro gran escollo para que el proceso pueda terminar con la pretendida ‘fumata blanca’ a tres bandas (Gobierno regional, comunidad educativa y oposición en el Asamblea de Vallecas). Pero el entendimiento en el seno de esta suerte de cónclave no se antoja precisamente sencillo.

UGT considera que la propuesta elaborada por el equipo de Cifuentes básicamente pretende «preservar un modelo que se aleja de la equidad e igualdad de oportunidades, con unas actuaciones tendentes a profundizar en la privatización de la enseñanza», y que incorpora medidas «meramente publicitarias de lavado de imagen, creando ficciones de participación y diálogo». «Aparte, se recuperan programas y recursos que fueron eliminados por los recortes desde 2008, lo que, por tanto, no supone una novedad», apunta su portavoz en la materia, Teresa Jusdado.

Si la posibilidad de alcanzar un consenso con los representantes del profesorado se atisba lejana, la situación no varía mucho respecto al futuro diálogo con los otros partidos que componen el Parlamento regional, con quienes Educación quiere terminar de perfilar el contenido del documento. Ni siquiera el socio de investidura de Cifuentes parece dispuesto a prestarse a la rúbrica.

«El borrador del acuerdo es básicamente una enumeración de las políticas educativas del PP, como el bilingüismo, con sus luces y sus sombras, pero siguen sin abordarse dos cuestiones básicas: medidas para mejorar la calidad del sistema y fomentar la igualdad de oportunidades», explica María Teresa de la Iglesia, de Ciudadanos. «Si sigue habiendo abandono escolar es porque no hay suficientes recursos y y así no va a solucionarse», agrega.

En una línea similar, el PSOE argumenta que «el problema» de la propuesta «no es lo que contiene, sino lo que se ha dejado fuera», como un «modelo de inclusividad» para los alumnos con necesidades especiales y «un programa ambicioso de FP con oportunidades de empleo para jóvenes y adultos». Según el diputado Juan José Moreno, el Gobierno popular sólo trata de «refrendar las políticas que se llevan aplicando desde hace años, lo cual no invita a un acuerdo».

Al hilo de esta crítica, Podemos se lamenta de que, entre otras discrepancias, se refuerce el bilingüismo «sin saber realmente si funciona» y sin que ningún estudio haya valorado aspectos como «si es más importante saber decir codo en inglés o saber para qué sirve». «Es muy difícil atajar los problemas cuando ni siquiera se ha hecho un diagnóstico consensuado de lo que ocurre», según Beatriz Galiana, que recalca los «7.000 profesores que se han perdido con los recortes» y la falta de dotación presupuestaria necesaria para paliar las deficiencias.

En Educación defienden que la propuesta de acuerdo educativo se ha realizado a partir de las 118 recomendaciones hechas por el Consejo Escolar de la Comunidad, en el que están representados todos los actores implicados en el proceso, y que se «ha dado voz a todo el mundo». «El documento contiene numerosas actuaciones concretas que pueden mejorar objetivamente el sistema educativo sin entrar en conflictos ideológicos», concluyen.

Fuente: http://www.elmundo.es/madrid/2017/11/12/5a06054e468aebf17a8b461b.html

 

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España: Las necesidades de cuatro barrios, a estudio

España/13 de Noviembre de 2017/Levante

El ayuntamiento quiere realizar un diagnóstico sobre la situación de San Agustín y San Marcos, San Lorenzo, Barranquet y el Grau.

El Ayuntamiento de Castelló realizará un estudio diagnóstico en cuatro barrios periféricos de la ciudad. Este se desarrollará en los distritos de San Agustín y San Marcos, San Lorenzo, Barranquet y el Grau, en los que «hemos creído que es prioritario actuar y que hay que determinar todas las posibilidades socioeducativas desde las edades infantiles hasta las personas más mayores para construir puentes de civismo y de convivencia», según explica el edil de Cultura, Enric Porcar.

En el año 2015 el pleno aprobó por unanimidad declarar Castelló como ‘Ciutat Educadora’ y «desde entonces hemos ido realizando todo tipo de dinámicas, de actividades y propuestas encaminadas a que cada vez Castelló sea una sociedad más educadora en todos los sentidos», subraya Porcar.

El concejal expresa que proyectos como ‘Patis Oberts’, ‘Camins Escolars’, los valores del deporte, propuestas culturales, juveniles y de ocio, entre otros, son algunas de las acciones que se han ido potenciando porque «al final se trata de pensar en toda la ciudad desde un punto de vista educativo, y ahora necesitamos ir más allá».

El estudio, que trata de analizar todos los recursos y posibilidades que ya existen y que se podrían implantar en los cuatro barrios, pretende conocer las acciones que nos encaminan hacia los valores positivos de la igualdad de oportunidades, la democracia participativa y la convivencia entre culturas, para empezar a conectarlos y potenciar una gran red para transformar los barrios. Se pretende identificar a los agentes claves que están dinamizando el barrio para empoderarlos y contrarrestar los factores no educativos que todavía persisten, como la violencia, el racismo, el deterioro de espacios públicos y otra infinidad de retos.

Para ello, contará con un equipo de trabajo que recogerá las opiniones de los centros de enseñanza, y se consultará la aportación del resto de agentes.

Fuente: http://www.levante-emv.com/castello/2017/11/12/necesidades-cuatro-barrios-estudio/1640597.html

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Racismo e izquierda: la clasificación de la tribu

Por: Santiago Alba Rico

La última entrega de mi amigo antagonista Helios F. Garcés cierra, como estaba acordado, este debate, pero lo cierra también porque, de algún modo, no admite réplica. Consiste en una acusación sumarísima con pujos de “objetividad” parajudicial (el “discernimiento” o “criba” incontestable de los que son racistas y los que no lo son) y en un programa vago y muy “izquierdista” que deja en la sombra lo que este debate debería haber aclarado: quién es el sujeto o sujetos de las luchas, cuáles los procedimientos y las alternativas, y qué significa “verdadera descolonización”. A la acusación, arrinconado en mi cuerpo, sucumbo; el programa, en su vago izquierdismo, lo suscribo sin apenas objeciones.

La última entrega de mi antagonista amigo Helios F. Garcés me deja sin defensa; me vuelve, de hecho, indefendible a mis propios ojos. En rendirse uno tarda tres líneas; en convencerse toda la vida. No se trataba ni de una cosa ni de otra, pero confesaré que un debate en el que el adversario intelectual, al que lógicamente se considera equivocado, no se limita a equivocarse, sino que, al hacerlo, se vuelve “racista” y cómplice por añadidura de todos los crímenes coloniales, es un debate muy incómodo. Me declaro vencido: no soy “negro” y además no renuncio a mis ancestros “blancos”. ¿Quiénes son? Múltiples y promiscuos: de Espartaco a Silvia Federici, de los hermanos Graco a Robespierre, de Sócrates a Olympe de Gouges, de Francisco de Asís a Kant y Marx, de Francisco de Vitoria a David Harvey, de Sor Juana Inés de la Cruz a Edward Said y John Berger… entre otros muchos. También algunos reaccionarios como Joseph de Maistre, que nos mostró, de otra manera que Kant, los “límites de la razón”; o Chesterton, quien habló de la tradición como de “la democracia de los muertos”, en una línea muy parecida, por cierto, a la de la antropóloga indígena Silvia Rivera Cusicanqui (“los muertos viven, hablan y orientan a los vivos, y permiten identificar los límites éticos que no puedes rebasar”).

Creo con Chomsky en la “naturaleza humana”, en “algo” que nos distingue de un perro y de una silla y que es “universal”: la capacidad lingüística, repartida, como los dones de Zeus, a todos los humanos por igual. La capacidad lingüística implica la capacidad y, aún más, la necesidad –la comezón– de hacer clasificaciones. Lo propio del ser humano es clasificar; lo propio de la “tribu”, como átomo social de la humanidad, es distribuir los cuerpos en cuadros taxonómicos que, una vez establecidos, deciden (criban) la normalidad y la anomalía, el dentro y el afuera y, en la mayor parte de los casos, la vida y la muerte. No es un hecho baladí el que históricamente, en todas las sociedades conocidas, hayan sido ciertas clases, ciertos géneros y ciertas “razas” las que han impuesto sus clasificaciones y por lo tanto el grado y calidad de “corporización” de los individuos, su acceso a bienes y servicios y sus posibilidades de supervivencia. Que los ricos, los hombres y los “blancos” (incluyendo en este rubro la labor formateadora de los japoneses en Asia) hayan impuesto su actividad taxonómica con pretensiones de “naturaleza” y “generalidad” sólo indica todo el daño que la capacidad lingüística universal puede hacer cuando se “particulariza” y se “tribaliza”, en términos económicos, políticos y sociales, al servicio de un sector privilegiado y sus intereses excluyentes. Esa práctica clasificatoria tribal –que corporiza negativamente ciertos cuerpos– alcanza su colofón global bajo el capitalismo, un orden sin precedentes bajo cuya vocación de infinito “la distinción entre el ser humano, la cosa y la mercancía tiende a desaparecer y borrarse, sin que nadie –negros, blancos, mujeres, hombres– pueda escapar a ello”. Es lo que el filósofo camerunés Achile Mbembe, profesor en Johannesburgo, autor de una Crítica de la razón negra a la que pertenece esta cita, describe como “el devenir negro de la humanidad”.

Ahora bien. La capacidad lingüística universal, que permite –y exige– esta voluntad clasificatoria, permite también –y demanda– las revueltas anti-clasificatorias. Lo he escrito en otro sitio: el ser humano es el único animal que hace clasificaciones y es también el único animal que se rebela contra ellas. Es lo que el francés Gaston Bachelard y el árabe Mohamed Al-Yabri llamaban con otro nombre “rupturas epistemológicas”, alojadas potencialmente en todas las tribus y todas las culturas en la medida misma en que son, además de históricas, lingüísticas. Uno de los momentos “ancestrales” de “rebelión taxonómica” o “ruptura epistemológica” que más me gustan dentro de mi “tradición” (el equivalente casi contemporáneo, contra la tribu, del descubrimiento de la geometría, tan bellamente descrito por Plutarco y tan bellamente comentado por Michel Serres) se produce en plena guerra del Peloponeso entre los dos imperios helénicos de la antigüedad, el de Atenas y el de Esparta. Estamos en el año 427 a. de C. y Atenas ha conquistado la isla de Mitilene, aliada hasta entonces de los espartanos. Los vencedores, guiados por su cultura democrática, se reúnen en asamblea para discutir y votar si deben o no matar a todos los hombres de la isla y esclavizar a sus niños y sus mujeres. Según el relato de TucídidesCleón defiende el exterminio de los mitiléneos; Diódoto la clemencia. Uno y otro, en todo caso, apoyan sus argumentos en el horizonte de los intereses tribales de los atenienses. Uno a favor de la severidad, el otro a favor del perdón, tanto Cleón como Diódoto responden a la única pregunta que entiende –y casi permite plantear– el orden clasificatorio de su época y su tribu: ¿qué es “lo conveniente” para nosotros, los ciudadanos de Atenas? Pues bien, es en el marco de esa guerra, en la que participó como hoplita, en una asamblea muy parecida a la de Mitilene, es en ese momento –digo– cuando Sócrates levanta la mano y, ante el asombro escandalizado de todos, cambia la pregunta y declara en voz alta: “No, no se trata de averiguar qué es ‘lo conveniente’ para nosotros sino de conocer qué es ‘lo justo’ para todos”. Como sabemos, la tribu ateniense mató a Sócrates por insistir en hacer esta pregunta; y como sabemos una Constitución democrática digna de ese nombre es siempre el resultado de una deliberación colectiva, si se quiere ficticia, en torno a “lo justo” y no a “lo conveniente”; el resultado, es decir, de una deliberación colectiva anti-tribal.

Ese momento “ancestral” de ruptura clasificatoria en el orden político, paralelo al de la geometría en el orden científico, va a marcar el devenir histórico de la tribu europea. Explotando la geometría, virgen inocente, y en nombre de la justicia (en su variante cristiana o positivista), Europa va a conquistar y destruir buena parte del mundo. Hoy la geometría violada, al servicio de un capitalismo global, complace por igual a EEUU y a Arabia Saudí, a Rusia y a China; y la justicia nombrada, victoriosa en la retórica, sirve para un roto y un descosido: sobre todo para rotos y descosidos. Ahora bien, nadie acusaría a la geometría de haber bombardeado Hiroshima o destruido el gueto de Varsovia; y no deberiamos acusar al gesto de Sócrates de fundar el colonialismo, el racismo y el machismo. Al contrario. Todos los avances que se han hecho “conforme a Derecho” –diría el “racista” Carlos Fernández Liria— se han hecho a partir de ese gesto, incapaz de neutralizar, desde luego, la vocación de infinito del capitalismo y la actividad clasificatoria de la tribu europea, pero que se conserva tan separado de ellas como el aceite del agua. Que la discusión sobre “lo justo” se mantenga siempre abierta, que muchas veces se confundan interesadamente “lo justo” y “lo conveniente” y que se cometan atroces injusticias en nombre de lo “justo” (lo que es, por cierto, la normalidad de todo etnocentrismo) sólo indica una cosa: que “lo justo” no ha vencido y que Sócrates, asesinado en Grecia, sigue siendo asesinado todos los días en Siria, en Iraq, en Afganistán, en nuestras fronteras, en nuestros CIEs y en nuestros parlamentos. Pero este alucinante, escandaloso, extraterrestre “cambio de pregunta”, compatible –como todo– con el colonialismo y el racismo, es imprescindible para liberarnos de ellos. Sócrates no es europeo: hay Sócrates con nombres árabes y kurdos y chinos y rusos y gitanos y cameruneses repartidos por todo el mundo. No se me ocurre qué favor mejor podríamos hacer al capitalismo –y al tribalismo europeo–, asesino de Sócrates, que el de ayudar a matarlo otra vez mediante una presunta “episteme liberadora” que se limita a afirmar que “lo conveniente” para los “negros” es “más justo” que “lo justo” para los “blancos”.

Helios F. Garcés, que no responde a mis preguntas porque soy blanco y por lo tanto altanero, me hace una pregunta a su vez: ¿qué va a hacer la izquierda para combatir el racismo? Yo no puedo hablar en nombre de la izquierda, que no existe, ni tampoco, al contrario que él, de un colectivo de activistas. Cuando accedió a debatir conmigo ya sabía quién era yo y que sólo me represento a mí mismo; por eso me ha parecido abusivo, y contradictorio con su honorable práctica política, que haya cedido a la tentación, para no responderme, de “clasificarme” y “corporizarme” en un paquete. Me salgo de ese paquete y respondo por mi cuenta. Suscribo, como he dicho, la mayor parte del programa abstracto que propone en su artículo: “lucha política y no identitaria” contra “el racismo policial, la segregación racial en las ciudades y en el sistema educativo, contra la discriminación laboral y sanitaria, el racismo penal y penitenciario, la ley de extranjería, la existencia de los CIE”; descolonización de los proyectos políticos; ruptura de los “guetos simbólicos” y promoción de “las mareas amplias”; incluso me gusta –y mucho– la frase relativa a los “atrasos” y los “progresos” (aunque sigue siendo tan vaga que no sé si coincidiremos en el “ellos” allí señalado ni en el objeto a defender: yo considero, por ejemplo, un atraso ir en coche y un progreso ir a pie, un atraso los brokers y un progreso las madres, un atraso Carrefour y un progreso los huertos, un atraso la comida basura y un progreso el matrimonio homosexual).

Sólo añadiría dos cosas más, también vagas, como es propio de una persona que combate el racismo con la mirada y con el teclado. La primera es que para combatir el racismo desde la izquierda es necesario distinguir no racialmente a los “iguales” de los “no iguales”. Si el marxismo olvidó que el racismo no se disolvía con la disolución de la contradicción capital/trabajo, no podemos olvidar, al revés, que esa contradicción, productora de racismo, no se disuelve con la contradicción “racial”. Como recuerda Jorge Moruno, “la crítica a los límites de la modernidad es la crítica a su principal mediación social: el trabajo (moderno)”. Si algo quiere decir “interseccionalidad” debe ser esto: revisar sin descanso quiénes son nuestros “iguales” y quiénes nuestros “desiguales” a partir de las distintas fuentes de “desigualdad” que atraviesan el mundo. La desigualdad económica no sólo racializa –porque corporiza– sino que cabalga, reconfigura e intensifica todas las otras “desigualdades”.

La otra respuesta tiene que ver con una esperanza que los textos de Garcés me quitan en parte. Me refiero a la esperanza de que los sufrientes en todo el mundo –los “negros” si se quiere– arranquen a Sócrates de las manos de los colonialistas europeos, que tan criminalmente lo han utilizado, y hagan realidad por fin su programa “ilustrado” (el de esa “rebelión clasificatoria” que el pensamiento decolonial deforma en un pastoso “todos los blancos son pardos”). Y como Garcés no me deja citar a Fanon, dejaré que lo haga en mi lugar –y en mi nombre– un filósofo negro antirracista que se considera su heredero. Me refiero al ya mencionado Achille Mbembe, quien dice lo siguiente al ser preguntado por la tentación “esencialista” del antirracismo “negro”: “El problema es cuando el esencialismo nos impide continuar el camino que gente como Fanon consideraba el horizonte de nuestras luchas. ¿Cuál es ese horizonte? El que abre el camino a una nueva condición, donde la raza ya no importa, donde la diferencia ya no cuenta, porque todos nos hemos vuelto simplemente seres humanos: el pasaje de la indiferencia a la diferencia”. Nunca superaremos la necesidad clasificatoria ni alcanzaremos jamás una sociedad en la que los cuerpos sean transparentes –lo que además no es deseable– pero conviene recordar que toda lucha contra las clasificaciones raciales es una lucha contra los clasificadores: contra los intereses particulares –de clase, género y “raza”– que hasta ahora han impedido la verdadera diferencia: es decir, la universalidad de los derechos.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233807

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España: Demandan trabajo sistemático docente en adoptados, con necesidades especiales

España/13 de Noviembre de 2017/La Vanguardia

Los niños adoptados y acogidos no son reconocidos en el área educativa como personas con necesidades especiales y es necesario trabajar en este aspecto en el ámbito docente de forma «sistemática», ha reclamado hoy la psicóloga y consultora en infancia y protección Pepa Horno.

La especialista ha participado en el Congreso «Nuevas estrategias para una escuela inclusiva», organizado por la Asociación de Familias Adoptantes de Castilla y León (Arfacyl), con el fin de dotar a los docentes de herramientas para que la escuela no represente un obstáculo en el éxito de adopciones y acogimientos.

Horno ha explicado a los periodistas que desde el punto de vista de la formación debería ser obligatorio establecer pautas determinadas en cualquier ciclo educativo y ha abogado por el trabajo personal con estos niños, que tienen necesidades especiales, que conllevan un coste emocional.

Para la psicóloga, debería cambiar el tiempo de escolarización obligatoria de los niños adoptados, reconocerlos como personas con necesidades especiales, y si los docentes disponen de la formación necesaria y conocen sus características, se conseguirá la atención a la diversidad.

Ha precisado que estos niños tienen una historia detrás, lo que implica trabajar el daño emocional causado por el hecho de ser abandonado, una cuestión que no depende tanto de la edad en la que llegan a la nueva familia, como de cuanto esté trabajada su historia emocional.

En la actualidad, no se trabaja de forma sistemática, no son reconocidos como niños con necesidades especiales, ha recriminado la psicóloga, quien ha propuesto, como medidas para la atención a la diversidad, la disposición de equipos de orientación, logopedas y maestros de apoyo.

Para Horno, estos niños han desarrollado mecanismos disociativos para sobrevivir a situaciones de miedo, lo que implica en ocasiones que no puedan conectar emocionalmente, unas circunstancias que deben entender los demás niños y los maestros.

Cuando se sienten seguros, esa disociación baja, ha resumido.

El presidente de Arfacyl, Javier Álvarez, ha situado la celebración de este encuentro en las inquietudes expresadas por un grupo de madres en cuanto a lo que ocurre en las escuelas, que a veces no ayudan al desarrollo completo de los chicos.

Las escuelas tienden a ser «uniformadas», de manera que no atienden a las individualidades de los alumnos, que en el caso de los niños adoptados y acogidos implica necesidades de generación de apoyo, que no se conoce.

Hay que difundirlo y dotar de las herramientas necesarias a los docentes que puedan servir a todos para implementar estrategias, ha opinado.

Preguntado por al plan de atención a la diversidad de la Junta de Castilla y León, ha considerado que «nunca es suficiente, siempre queremos más», a la vez que ha subrayado que se trata de un paso positivo.

Durante la jornada desarrollada hoy, dedicada a profesionales y a familias, expertos en psicología y educación han impartido una serie de ponencias para abordar los problemas de este colectivo y tratar de buscar formas de abordar las circunstancias de los niños adoptados y acogidos.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171109/432741143186/demandan-trabajo-sistematico-docente-en-adoptados-con-necesidades-especiales.html

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España: Las escuelas tendrán que garantizar un docente por cada seis aulas en la huelga

España/13 de Noviembre de 2017/La Vanguardia

Las escuelas deberán garantizar un docente por cada seis aulas en Infantil y Primaria, según los servicios mínimos aprobados por la Conselleria de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat para la huelga general de este miércoles.

Los servicios mínimos aprobados estipulan que debe haber una persona del equipo directivo por centro de trabajo, entendiéndose como tal el titular de la dirección, el jefe de estudios, de la secretaría o de la coordinación pedagógica del centro.

Para Infantil y Primaria establece un docente para cada seis aulas; en Educación Especial, un docente para cada cuatro aulas; para garantizar la seguridad en horario de comedor y actividades complementarias, un tercio de la plantilla; y en las guarderías, un tercio de la plantilla.

SINDICATOS

El sindicato de profesores Ustec·Stes, CGT Ensenyament, la plataforma Universitats per la República y centrales de estudiantes como el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (Sepc) y el Sindicat d’Estudiants (SE) apoyan y llaman a participar en la huelga general.

Ustec·Stes –mayoritario entre el profesorado– ha asegurado que comparte los motivos laborales de la huelga impulsada por Intersindical-CSC, ha rechazado el encarcelamiento de consellers del Govern cesado y de los presidentes de ANC y Òmnium, y ha defendido el sistema de inmersión lingüística de la educación catalana ante el artículo 155.

CGT Ensenyament ha animado a los docentes a secundarla ante la «escalada represiva» del Estado con la aplicación del 155 y las acusaciones al colectivo docente de adoctrinamiento, a que también se suma la nueva plataforma Docents per la República.

La plataforma Universitats per la República también se ha sumado a la huelga del miércoles a la que llama a toda la comunidad universitaria, así como el Sepc y el SE, que hacen un llamamiento a «vaciar las aulas» el miércoles.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20171108/432709079534/las-escuelas-tendran-que-garantizar-un-docente-por-cada-seis-aulas-en-la-huelga.html

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El antiintelectualismo en educación,¿tiene consecuencias?

Por: Javier Tourón

Me parece que hay, no es de ahora, una cierta corriente de anti intelectualismo en el sistema educativo español, si no consciente para todos los agentes implicados, sí de facto.

Oímos hablar mucho de las nuevas exigencias del aprendizaje en estos comienzos del siglo que nos contempla, más allá de la memoria, la repetición e incluso el estudio (“esa ocupación del entendimiento con los conceptos, la presencia de éstos en la conciencia”). Y sustituimos estos términos por otros como: “pensamiento creativo”, “trabajo colaborativo”, “aprendizaje por proyectos”, “capacidad crítica”, “creatividad”, “pensamiento visual”, “aprendizaje conectado”, “profundo”, “servicio”, etc. Bien está, pero lo uno no suple lo otro.

Más aún, no es posible operar o desarrollar habilidades de pensamiento de alto nivel (síntesis, evaluación, creación), sin basarlas (de apoyo o basamento) en aquellas de orden inferior (conocimiento, comprensión, etc.). Cualquiera que haya llevado a cabo un proyecto de investigación, por modesto que fuese, sabe que no se llega a tener una visión global, sintética, crítica o de conjunto, sin cientos de horas de lectura y reflexión sobre lo leído.

Si analizamos los currículos de las enseñanzas no universitarias (y universitarias también), nos encontramos enseguida con un descenso del nivel de exigencia y de contenidos o cobertura de los corpus teóricos y prácticos de los diversos ámbitos del saber. Nos defendemos diciendo que ahora el aprendizaje es diferente, que no se trata de saber cosas sino de buscar, seleccionar, organizar la información, etc.

Este es un argumento un poco tramposo, porque es parcialmente cierto. Claro que ahora no se trata solo de saber (supongo que se refieren a saber memorísticamente, que es una mera, mínima e importante parte del saber), sino también de saber hacer; lo he defendido numerosas veces. Pero saber hacer no es posible sin saber, y saber no es almacenar en la memoria para repetir. Saber, en sentido propio exige, una profunda comprensión de lo sabido, dominio de lo aprendido. Ninguna operación intelectual -propiamente dicha- puede llevarse a cabo si no es sobre la base de un estudio cabal, profundo y serio del objeto en cuestión.

Un vistazo “al saber” de nuestros alumnos en los estudios internacionales de rendimiento, o “su saber hacer”, revela que sin lo uno no se da lo otro. Más aún, nos encontramos con que los alumnos que ocupan lugares destacados en las escalas de rendimiento son un pequeño porcentaje respecto a otros países, siendo por el contrario elevado el porcentaje de los que obtienen los peores resultados.

Pero hay más. ¿Dónde están los alumnos más capaces? ¿Los que tienen más talento? ¿Los excelentes? No están identificados, a juzgar por las cifras que ofrecen los organismos oficiales. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón para que una población que puede alcanzar entre el 10 y el 20% de los escolares sea sistemáticamente ignorada año tras año por las escuelas?

Seguro que hay múltiples razones, según los casos, pero me atrevo a apuntar que una muy principal es el anti intelectualismo. Los más capaces y los que de algún modo destacan son vistos con recelo por sus compañeros y por sus profesores; tener la respuesta, o la más brillante se ve como algo intimidante y, por tanto, se evita. Destacar está mal visto, saber más que otros o tener más interés está proscrito, probablemente porque hay todavía quien piensa que la escuela está para promover la igualdad y no tanto la equidad.

Estas posturas, que no tienen inconveniente en ensalzar todo lo deportivo (bien está), pero acallan cualquier brillo intelectual, ignoran -deliberada o inconscientemente- que los más capaces nos necesitan ahora, pero que nosotros los necesitaremos a ellos mañana, pues en sus manos principalmente está el desarrollo del saber científico, técnico, humanístico. No atender al despliegue intelectual de todos los escolares, pero particularmente de los más capaces, es darle la espalda al desarrollo social y apostar, probablemente sin quererlo, por la colonización intelectual de la que inevitablemente seremos víctimas si no ponemos remedio.

Aunque mal de muchos es… epidemia, es cierto que esto no ocurre solo en España, en otros países también se elevan voces críticas. Quizá quieras echar un vistazo a este libro que acaba de reeditarse.

Termino respondiendo a mi propio título; sí, el anti intelectualismo tiene consecuencias, lamentablemente funestas, para el desarrollo social.

Fuente: http://www.javiertouron.es/2017/10/el-antiintelectualismo-en.html

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