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Desgobierno, apatía parlamentaria y responsabilidades educativas.

Por: Juan Navarro de san pio.

Esta semana, en clase de Filosofía, hemos estado reflexionando sobre el significado de la frase «Es lo que hay». Quien calla al escuchar esta frase permite ser sometido por un poder impersonal y difuso que elude sus responsabilidades. Mis alumnos han llegado a la conclusión de que una sociedad entregada a la indiferencia y a la resignación acaba enfermando.

Una sociedad que acepta lo inaceptable se instala rápidamente en el conformismo. ¿Se debe empezar un curso sin saber qué materias deben elegir los alumnos? ¿Por qué iniciarlo cuando se desconoce el modo de evaluación de los contenidos? ¿Tiene sentido enseñar esta actitud crítica y al mismo tiempo guardar silencio sobre esta negligencia educativa?

El curso 2016-2017 se ha iniciado sin disponer de información concreta sobre las pruebas de Evaluación Final (o reválidas), en la ESO y Bachillerato. Esta situación está generando una situación de incertidumbre y angustia entre alumnado, familias y profesorado. Lo que se conoce a día de hoy es únicamente una descripción general de la estructura de las pruebas (BOE 310/2016, 29 de julio), que fue publicado cuando los alumnos ya se habían matriculado. También que la aprobación de la Evaluación Final de Bachillerato durante este curso, y de modo excepcional al ser el primer año de aplicación, no será una condición necesaria para obtener la titulación de esta etapa educativa pero sí para acceder a los estudios universitarios.

A partir de ahí reina el silencio, la confusión y la irresponsabilidad. La indefinición que existe todavía respecto al modelo de examen de cada materia ocasionará consecuencias muy graves para la formación adecuada de nuestros alumnos y, especialmente, para sus aspiraciones académicas y profesionales. Esto significa que probablemente el profesor tendrá que modificar su programación didáctica a mitad de curso para ajustarla al tipo de evaluación determinada de los contenidos de su materia; lo que supondrá, en la práctica, tener que improvisar una estrategia de supervivencia para que el alumno no se estrelle en los exámenes tan decisivos que tenga que hacer. Esta indeterminación en el modo de evaluar los contenidos también resta coherencia y fiabilidad a la elección de los materiales didácticos de cada materia.

No se sabe tampoco si el sistema de ponderaciones académicas existente hasta ahora se mantendrá o no. Mediante este sistema, el alumno sabía hasta ahora si debía cursar una materia en función del valor que se le otorgaba, en tanto que formación requerida para acceder a un grado universitario. Así la calificación obtenida en la PAU tenía dos partes: una general (de 0 a 10 puntos) y otra específica (marcada por las ponderaciones, hasta un máximo de 14 puntos).

Es decir, que un alumno podría encontrarse con la circunstancia de no haber elegido adecuadamente, por falta de información, aquellas materias que más le van a favorecer para su acceso a la Universidad. Así, por ejemplo, un alumno podría tener una mayor nota de corte dependiendo del valor que tuviese la materia para acceder a un grado universitario. Al no conocerse cuál será ese valor de ponderación si es que habrá alguno, se deja al alumno en una situación de absoluta desorientación académica. Pero el problema es más grave todavía, si se tiene en cuenta que el alumnado también tendrá que examinarse de materias de 1º Bachillerato, que este año no cursan, sin saber el modelo de examen al que habrán de hacer frente y sin posibilidad ya de recibir una preparación específica.

Ni siquiera se conoce el calendario de las pruebas: ¿Cuánto tiempo tendrán los alumnos para estudiar una vez hayan concluido 4ª ESO o 2º Bachillerato? Tampoco está clara la composición de las comisiones de evaluación, que son quienes convocan a principio de curso a los profesores de cada materia para explicarnos el funcionamiento concreto de la prueba. Nadie sabe nada de todo esto.
La incomparecencia del Gobierno y la desidia parlamentaria de la oposición, que ha sido incapaz de derogar la LOMCE o, al menos, la eliminación o aplazamiento de los aspectos más conflictivos, como las reválidas–, son los responsables de esta insólita situación. Hay un sentimiento de incredulidad, hastío y cierta resignación en la comunidad educativa. Afortunadamente, han aparecido ciertos gestos de lucidez y resistencia crítica, como la admirable iniciativa de un alumno de la ESO, Isidoro Martínez, capaz de recoger más de medio millón de firmas en unas semanas. Pero hace falta una movilización inmediata de todos los sectores educativos para detener este despropósito educativo que está truncando las esperanzas del alumnado de ESO y Bachillerato. ¿Qué se puede hacer, entonces?
Dar a conocer a toda la sociedad civil las consecuencias nefastas que está teniendo –y tendrá– la falta de información y concreción en las pruebas de Evaluación Final o reválidas.
Exigir el inmediato aplazamiento de las reválidas al no haberse presentado con suficiente antelación la estructura y contenido de las mismas.

Demandar responsabilidades políticas a quienes han tomado estas decisiones educativas (por acción u omisión) que tan gravemente perjudican el proceso de aprendizaje y enseñanza de los alumnos. Pues no hay que olvidar que, sea cual sea la opción que se adopte finalmente reválida o prolongar un curso más la PAU, el daño ya está hecho dado que supondrá la modificación de la programación y de los materiales didácticos, sin suficiente tiempo de preparación y desarrollo.

Si no reaccionamos pronto, la situación se complicará todavía más. Hoy «lo que hay» es un enorme despropósito educativo consentido por la comunidad educativa e ignorando por parte de la sociedad. Y, sin embargo, parece que hayamos empezado el curso como si nada inadmisible hubiese sucedido. En nuestras palabras y actos está la posibilidad de un rechazo masivo, una rectificación inmediata y una depuración de responsabilidades.

Fuente: http://www.diarioinformacion.com/opinion/2016/09/27/desgobierno-apatia-parlamentaria-responsabilidades/1810182.html

Imagen: http://www.abc.es/Media/201208/17/7355317–644×362.jpg

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La paciencia del pacto educativo.

Para que el sistema educativo español mejore se necesita una estrategia a largo plazo con más inversión, universalización y políticas inclusivas.

Por: Octavio Medina.

La semana pasada el profesor Benito Arruñada publicaba una tribuna en la que criticaba la idea de un pacto educativo porque solo contribuiría a perpetuar los problemas que ya tenemos. El sistema educativo, en connivencia con los padres, decía Arruñada, forma a jóvenes inmaduros, poco autocríticos e incapaces de “posponer la gratificación” para esforzarse más. Todo esto, unido a la eliminación de castigos, reválidas o los cursos selectivos, habrían generado una falta tanto de actitud como de preparación entre la juventud de hoy.

No seremos nosotros los que discutamos que nuestro sistema educativo es mejorable (ni que el pacto no es una panacea). Pero si a los jóvenes les falta disciplina, a los argumentos del profesor Arruñada también. En 2013 la OCDE publicó el estudio OCDE, que evalúa los conocimientos y competencias en matemáticas y lectura de la población adulta en decenas de países. El patrón general es que las generaciones recientes obtienen mejores puntuaciones que las anteriores. Hay varios motivos. Uno de ellos es que las competencias decaen a medida que uno envejece. Pero otro motivo es la universalización de la educación en la segunda mitad del siglo XX. Los países pioneros como Estados Unidos tienen diferencias menores entre jóvenes y mayores que los países que expandieron sus sistemas educativos más tarde. Entre estos últimos se encuentra España, que en 1955 tenía una participación inferior al 10% en secundaria, comparada con el casi 80% de EEUU. De los 29 países participantes en PIAAC, España es el cuarto donde los jóvenes sacan más ventaja al grupo más mayor en lectura. Los jóvenes españoles de 16-24 años están más cerca de cerrar la brecha con la OCDE que cualquiera de las generaciones anteriores. No se deduce que estén peor preparados.

España es el cuarto país donde los jóvenes más aventajan a los mayores en nivel de lectura

También se critica que a las nuevas generaciones les falta actitud. Por ejemplo, no saben posponer las gratificaciones es decir, no son pacientes, lo cual les hace esforzarse poco en decisiones que les afectan a largo plazo. Es una hipótesis interesante, pero Arruñada no aporta datos. Afortunadamente el año pasado se publicó una investigación que analiza preferencias y actitudes en distintos países (para ver patrones por generación tendremos que esperar a que se publique la base de datos). Una vez más, la realidad es más aburrida que la teoría. A pesar de que no somos tan pacientes como anglosajones y escandinavos, los españoles estamos a la cabeza de los países del sur de Europa e incluso somos algo más pacientes que los japoneses. No hay evidencia pues de que seamos particularmente impacientes.

Arruñada achaca el supuesto declive del carácter a la eliminación de los castigos, las reválidas y los cursos selectivos, lo cual ha mermado la responsabilidad del alumno. Estamos de acuerdo en que el carácter llamémosle habilidades socioemocionales— es clave. No en vano predice resultados como la tasa de empleo, el salario o la graduación. La razón por la que se han eliminado reválidas y modelos selectivos (un proceso que lideraron países con excelentes resultados como Canadá, Holanda o los países nórdicos, por cierto) es porque no suelen ayudar a desarrollar esas actitudes que Arruñada añora. Sí que ayudan, en cambio, a perpetuar fenómenos como el de la repetición, política cara, ineficaz e injusta, en la cual España sí que es una anomalía. Si queremos desarrollar carácter, convendría mirar hacia iniciativas prometedoras como las clases de refuerzo y acompañamiento (con altas expectativas) o las sesiones de terapia cognitiva para adolescentes. Tienen además la ventaja de haber sido evaluadas rigurosamente en vez de estar basadas en anécdotas.

Los partidos tienden a enfocarse en políticas “impacientes” y dejan fuera la educación

El progreso de nuestro sistema educativo en las últimas décadas ha sido sustancial, y es consecuencia de una mezcla de inversión, universalización y políticas inclusivas. Aunque queda mucho por hacer, no vemos motivos que nos impidan seguir mejorando. Quizá el pesimismo se deba a que a diferencia de la salud donde el gran aumento de la longevidad deja poco que discutir, a la educación le ocurre la paradoja de que cuanto más mejora, más expectativas y preguntas sobre su efectividad genera. En cualquier caso, resulta extraño que el profesor Arruñada a la vez critique la idea de un pacto educativo y el aumento de la impaciencia. Un problema clave de economía política es que mientras los gobiernos deben rendir cuentas cada cuatro años, existen muchas políticas cuyos beneficios tardan décadas en verse. Por lo tanto, los partidos tienden a enfocarse en políticas “impacientes” y dejan fuera, entre otras, a la educación. Un pacto o compromiso por la educación, aunque sea de mínimos, es la clase de mecanismo que nos ayudaría a posponer la gratificación de invertir en políticas cortoplacistas.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/20/opinion/1474381889_113772.html

Imagen: http://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2016/09/20/opinion/1474381889_113772_1474383826_noticia_normal_recorte1.jpg

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Asignatura de valores.

Por: Francisco Javier Quirós Cuevas.

¿Qué debe hacer un profesor si considera que la imposición de la asignatura de Valores Éticos a los alumnos que no desean estudiar la asignatura de Religión supone usarlos como meros medios para garantizar el derecho de quienes sí desean hacerlo? ¿Y si cree que los contenidos de la materia de Valores Éticos son arbitrarios, caóticos y reiterativos, además de inadecuados para los alumnos de algunos niveles en los que se imparte?

¿Qué tiene que hacer si, además, sabe por propia experiencia que una materia de una sola hora lectiva carece de las condiciones necesarias para poder enseñar y evaluar correctamente? ¿Debe aceptar ser cómplice del perjuicio que todo ello causa a sus alumnos para que, a cambio, se pueda rellenar el vacío que ha dejado en su horario la supresión de la Historia de la Filosofía y de la Ética con una asignatura inventada exclusivamente con el fin de que la materia de Religión tenga una alternativa que se pueda suspender? Para quien no está legalmente obligado a impartir dicha asignatura es un problema secundario, pero para aquel que lo está es una cuestión moral, es decir, de valores.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/13/opinion/1473782731_740771.html

Image:http://images.eldiario.es/politica/numero-becados-universitarios-pasado-alumnos_EDIIMA20131226_0204_4.jpg

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España: Profesores del conservatorio comienzan este martes una huelga y las AMPA convocan una manifestación

Europa/España/4 de octubre de 2016/Fuente: 20minutos

El equipo docente del Conservatorio de Música y Danza de Almería inicia este martes una huelga que se prolongará, inicialmente, durante dos jornadas en solidaridad por las protestas que vienen efectuando los familiares de alumnos que cursan estudios en este centro. Dichas acciones continúan este martes, igualmente, con la convocatoria de una manifestación que partirá a las 17,30 de la Puerta de Purchena y discurrirá por el Paseo hasta la plaza de las velas.

Según ha trasladado a Europa Press el presidente del AMPA del conservatorio de Música, Diego Clemente, la pasada semana mantuvieron un encuentro con la delegada provincial de Educación Francisca Fernández, quien les trasladó que era intención de la Junta acceder a sus peticiones, pero que, de momento, «no había nada sobre papel». «No hay nada concreto, así que mantenemos nuestra convocatoria de manifestación y los profesores la suya de huelga», ha reiterado. La principal reivindicación es la construcción de un auditorio, así como otras mejoras en el edifico existente en el que se estudian las dos especialidades de manera conjunta, Música y Danza. El pasado día 28 la parlamentaria andaluza del PP de Almería Aránzazu Martín defendió en la Comisión de Educación del Parlamento andaluz una proposición no de ley (PNL) en la que esta formación instaba a la Junta a que acometiera la construcción de un Conservatorio que permitiera albergar las enseñanzas de Danza. La iniciativa fue aprobada con el apoyo de todos los grupos políticos.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2854050/0/profesores-conservatorio-comienzan-este-martes-huelga-ampa-convocan-manifestacion/#xtor=AD-15&xts=467263

Imagen: imagenes.lainformacion.com/2016/10/04/arte-cultura-y-espectaculos/danza/personas-manifiestan-Conservatorio-digno-Almeria_959615673_114740132_667x375.jpg

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España: El Aula de la Naturaleza de la Diputación de Huesca propone a los escolares acercarse al mundo de las plantas

Europa/España/04 de octubre de 2016/Fuente: la información 

De esta forma, la DPH inicia esta próxima semana la actividad del Aula de la Naturaleza con la mirada puesta en el mundo vegetal, el mismo que fue origen de esta programación medioambiental en el año 99.

Durante este curso, que será el quinto del formato itinerante, retoma el tema con una visión actualizada y se introducirá también una reflexión ética.

El pasado, que terminó en el mes de junio, contó con la participación de alrededor de 12.000 alumnos de más de sesenta municipios de todas las comarcas altoaragonesas.

Con el título ‘Me planto, ¿te plantas?’, se proponen diferentes actividades para que los alumnos trabajen y aprendan cuestiones relacionadas con las plantas, sus beneficios y funciones.

La responsable de Desarrollo Territorial y Medio Natural, Maribel de Pablo, ha señalado que, entre otras cuestiones, se les dará a conocer las propiedades especiales de algunas plantas de su entorno, de la misma forma que se adentrarán en el papel que juegan en diferentes aspectos del día a día.

El Aula itinerante de la Naturaleza ‘Félix de Azara’ comenzará a recorrer las comarcas altoaragonesas el próximo martes, 4 de octubre, en Sobrarbe, donde permanecerá hasta mediados de este mes.

El calendario está establecido para que del 17 de octubre al 14 de noviembre el Aula se instale en Jacetania, del 15 de noviembre al 2 de diciembre en La Litera, en Monegros del 7 al 22 de diciembre y el nuevo año lo iniciará en el Somontano de Barbastro, del 9 al 2 de febrero.

PERIODO DE INSCRIPCIÓN

El periodo de inscripción continúa abierto y aquellos colegios que estén interesados en participar deben llamar al teléfono 618 052 470, para adjudicarles fecha y horario. A continuación, solo es necesario rellenar la solicitud que encontrarán en www.dphuesca.es/formacion.

Maribel de Pablo ha resaltado que es una actividad gratuita para los centros educativos de la provincia que cuenta con «una respuesta positiva» como lo demuestra el incremento en 3.000 personas con el que se cerró el pasado curso escolar.

Las encuestas realizadas a los profesores también dejan buenos datos, dado que el 97 por ciento de los cerca de 200 encuestados afirma que la actividad ha conseguido el objetivo de enseñar y divertir, «y lo que es más importante, el 80% nos dice que profundizarán en clase sobre las cuestiones tratadas en el Aula», ha agregado la responsable de la DPH.

Como complemento a la actividad, la Diputación pone el material a disposición de los colegios, a los que se les presta para que los propios profesores puedan reproducir la actividad en el aula o profundizar en los temas tratados si lo desean.

Para solicitar el préstamo de material pueden hacerlo en www.dphuesca.es/prestamo-de-material-didactico.

El Aula de la Naturaleza se realiza en diferentes sedes comarcales y allí se desplazan los estudiantes de los diferentes centros, a los que la DPH facilita este trayecto con una convocatoria para subvencionar el coste del desplazamiento.

PROGRAMA DIDÁCTICO

El programa didáctico cuenta con actividades adaptadas para los distintos grupos de edad, con unidades específicas para los alumnos de Infantil y primer ciclo de Primaria, que se basan en casos prácticos y en la experimentación con juegos.

Los de segundo y tercer ciclo abordarán temas similares aunque profundizando más en algunas cuestiones como la taxonomía de las plantas o la biomímesis, ciencia que estudia la naturaleza para realizar diseños basados en ella, por ejemplo, los tejidos resistentes de un chaleco antibalas, basados en la tela de las arañas.

Para estos alumnos se incluyen actividades con las que averiguar algunas propiedades de las plantas medicinales o la historia del final de la civilización en la Isla de Pascua. Para los más mayores, los que ya están en Secundaria, se centran en conocer mejor cómo funciona la biomímesis y las oportunidades que puede brindar de cara a resolver problemas actuales, así como el modo en el que la historia del ser humano y del planeta está condicionada por las plantas.

Para finalizar, se propone una reflexión acerca del uso comercial de algunas plantas y las repercusiones sociales, económicas y ambientales que dicho uso supone.

Fuente: http://www.lainformacion.com/educacion/escuelas/Aula-Naturaleza-Diputacion-Huesca-acercarse_0_959004750.html

Imagen: www.aragondigital.es/not/2016/10/2/img/img1490501s.jpg

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España: El CHN se suma a la iniciativa ‘Poción de héroes’, de apoyo a niños en tratamiento oncológico

Europa/España/04 de octubre de 2016/Fuente: 20minutos

El Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) participa desde esta semana en el proyecto ‘Poción de héroes’ que la Fundación Atresmedia lleva a cabo en hospitales de toda España con el fin de ayudar a los niños y niñas con cáncer a mejorar y superar la percepción y el miedo que sienten ante el tratamiento oncológico

La iniciativa, que se va a desarrollar asimismo en la Clínica Universidad de Navarra, ha sido presentada este jueves en el CHN en un acto en el que han participado el director gerente del centro, Antonio Merino; Ana Mayoral, de la Fundación Atresmedia; María Sagaseta de Ilúrdoz, de Oncohematología del CHN; Belén Ochoa, responsable de Pedagogía Hospitalaria en la CUN; y Mercedes Almiñana, presidenta de la Asociación de ayuda a niños con cáncer de Navarra (Adano). Se trata de seis ‘superhéroes’: Muchacho Invisible, Chica Fuego, Guapo Kinético, Señorita Muralla, Niño Elástico y Linda Rayo, cuya misión es «prestar a los niños y niñas con cáncer sus superpoderes», lo que «les ayudará a cambiar la percepción que tienen del tratamiento y el miedo que les genera, así como a creer en su curación», ha informado el Gobierno foral en una nota. CANAL ESPECÍFICO DE TELEVISIÓN Al comenzar el tratamiento, cada menor recibirá la visita de los ‘superhéroes’, que le harán entrega de un maletín de ‘poderes’ con diversos elementos del héroe que le acompañará durante su batalla contra el cáncer: un cómic en el que se cuenta la historia del personaje, un póster para colgar en su habitación del hospital, una chapa de héroe para poner en su pijama o camiseta, un pasaporte que será sellado en cada sesión de quimioterapia, una bolsa de dulces y unas pegatinas para adherir a la bolsa de suero con el tratamiento. Podrán también participar en esta iniciativa a través de FAN3, canal especialmente diseñado para niños hospitalizados con la adaptación a formato vídeo de los cómics de los ‘superhéroes’, que explica qué es el cáncer y la importancia del tratamiento de quimioterapia para poder combatirlo. Este canal gratuito de televisión aúna contenidos de entretenimiento con piezas educativas relacionadas con la salud y se emite en centros hospitalarios de toda España.

El proyecto contempla asimismo sesiones de formación con profesionales de los centros y padres y madres, que se llevan a cabo sistemáticamente en todos los hospitales en los que se ha implantado, y en las que participan oncólogos pediátricos, personal de enfermería, psicólogos, voluntarios y familiares de los menores. HÉROES EN 20 HOSPITALES ESPAÑOLES Con el inicio de ‘Poción de héroes’ en el CHN y en la CUN son ya 20 los centros hospitalarios en los que los ‘superhéroes’ visitan a menores con cáncer. El proyecto, una idea de IDS, se enmarca dentro del Programa de Asistencia Hospitalaria de la Fundación Atresmedia, que colabora con más de 163 centros de toda España. Para su puesta en marcha en Navarra, cuenta con la implicación de Adano, así como de los voluntarios de Tantaka, el Banco de Tiempo Solidario de la Universidad de Navarra, y de cuatro empleados de CaixaBank, encargados de las visitas de los ‘superhéroes’ a los niños y niñas ingresados. Colaboran, además, diversas empresas locales, como CINFA, Uvesa, o Planasa, así como la Fundación SEUR, Obra Social La Caixa y Grupo Saned, AXA, Moltex, El Corte Inglés, Nestlé Health Sciencia, e IMS Health. TASA MEDIA DE SUPERVIVENCIA DEL 75% Cada año se diagnostican en Navarra entre 16-18 nuevos casos de pacientes menores de 15 años con cáncer. La enfermedad más frecuente es la leucemia linfoblástica, un 35-40%, seguida de tumores del Sistema Nervioso Central y linfomas. La tasa media de supervivencia es de alrededor del 75%, alcanzando prácticamente el 100% en tumores localizados de riñón, y el 80% en leucemias y linfomas.

A las armas terapéuticas convencionales como la cirugía, quimioterapia y radioterapia, se han unido en los últimos años la aparición de moléculas dirigidas específicamente contra un tipo determinado de célula tumoral, en tumores muy específicos, consiguiendo tasas de remisión y curación muy esperanzadoras y abriendo una esperanza muy importante en la investigación del tratamiento de estas enfermedades, ha informado el Gobierno foral. También ha mejorado sustancialmente el tratamiento de soporte de estos pacientes, y muchos de ellos se pueden administrar en hospitales de día, evitando así hospitalizaciones. Se utilizan reservorios subcutáneos para evitar pinchar vías cada vez que reciben tratamiento, soporte para evitar los vómitos, soporte nutricional, cobertura antibiótica, etc, lo cual hace que la tolerancia a los tratamientos sea mucho mejor y permite que los pacientes lleven una vida relativamente normal e integrada socialmente. Asimismo, se considera fundamental en este soporte paramédico la atención psicológica, educativa y lúdica de los niños. En este sentido, iniciativas como ‘Poción de héroes’ «contribuyen en gran manera a mejorar la disposición y colaboración de los pacientes y sus familias, lo que facilita enormemente la actividad médica».

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2850507/0/chn-se-suma-iniciativa-pocion-heroes-apoyo-ninos-tratamiento-oncologico/#xtor=AD-15&xts=467263

Imagen: static.noticiasdenavarra.com/images/2016/09/29/pociondeheroesb_10949_1.jpg

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Enseñar a leer bases teóricas y propuestas

Europa/España/Octubre 2016/María Clemente Linuesa/http://rieoei.org/

 Enseñar a leer. Bases teóricas y propuestas prácticas. Madrid, Pirámide, 2008, 190 págs. ISBN: 978-84-368-2203-8. El dominio de la lengua escrita es crucial para el éxito escolar y la inserción social. Por ello, un libro que se proponga abordar las bases teóricas de la enseñanza de la lectura y, además, ofrecer propuestas didácticas siempre resulta bienvenido.

La autora del que nos ocupa, María Clemente Linuesa, presenta sus ideas a partir de una Introducción general –en la cual ubica su postura respecto a la ense- ñanza de la lengua escrita– y tres partes, compuestas cada una por un distinto número de capítulos.

En la primera parte se centra en el cuándo, e intenta responder a lapregunta sobre cuándo se debe iniciar la enseñanza de la lectura; en la segunda analiza el qué, y reflexiona sobre las características simbólicas de la escritura, sobre algunos aspectos del sistema alfabético y sobre «las funciones del lenguaje escrito»; la tercera, y más extensa, versa sobre el cómo.

A lo largo de tres capítulos se ocupa de la enseñanza de la lectura, planteándose como primer paso (cap. 4) «ayudar al niño a construir este sistema simbólico (la escritura) a partir de otras formas simbólicas anteriores y más simples». Así, los gestos, «y de forma concreta y práctica el juego simbólico» serían el primer eslabón en la secuencia de apropiación de símbolos más complejos y artificiales, como son los sistemas de escritura»; luego pasaría al dibujo, y después a la lengua oral centrándose en el desarrollo léxico, morfosintáctico y fonológico.

Posteriormente (cap. 5) plantea la importancia de trabajar sobre los aspectos funcionales de la lengua escrita resaltando «el papel que tiene la escuela en la creación de esa visión funcional».

El siguiente capítulo está dedicado a explicar la enseñanza del código, a partir de una breve reflexión sobre el modelo de doble ruta, un modelo explicativo de la lectura en adultos que se intenta aplicar a los lectores en proceso de aprendizaje, defiende la centralidad de la conciencia fonológica –la capacidad para analizar explícitamente una palabra en los sonidos que la componen– en el aprendizaje lector.

Termina, con el capítulo 7, dejando bien claro que la finalidad del acto de leer es la comprensión de aquello que se lee, y que existe un acuerdo generalizado, respecto de esta finalidad, desde todaslas perspectivas sobre la lectura. Resulta especialmente esclarecedor el listado de «mitos» (p. 152) sobre la comprensión lectora que la autora presenta. En particular, el mito de que primero hay que ocuparse de que los niños dominen la mecánica de la lectura y sólo posteriormente de que comprendan lo que leen. En contra de este mito, entre otros, la autora defiende la necesidad de comprender desde el principio, y, oponiéndose a otro mito, la necesidad de organizar actividades de aula que enseñen a comprender.

Cada uno de los capítulos dedicados a la enseñanza, contiene un apartado en el cual se presenta un Plan de Trabajo muy esquemático que responde a los aspectos concretos que se han desarrollado en el mismo. Por ejemplo, el Plan de Trabajo incluido en el capítulo dedicado a que el niño descubra las características simbólicas de la escritura, contiene indicaciones para trabajar otras manifestaciones simbólicas, como el juego o el dibujo y también la lengua oral, incluyendo en este apartado aspectos léxicos, fonológicos y morfosintácticos; de manera similar, el Plan de Trabajo del capítulo dedicado a trabajar las funciones de lo escrito, contiene una propuesta general para trabajar con distintos tipos de texto; el capítulo sobre aprendizaje del código contiene un Plan de Trabajo para enseñar habilidades metalingüísticas, tales como la identificación de palabras en una frase, la identificación, añadido o eliminación de sílabas o fonemas en una palabra, y actividades de enseñanza explícita del código como trazado, denominación y copia de letras; finalmente, el Plan de Trabajo para el capítulo sobre comprensión lectora, contiene una propuesta de actividades generales como resumir textos, hacer preguntas literales de una aspecto concreto, dibujar sobre lo leído, etcétera.

El libro incluye también un Anexo dedicado a presentar de manera muy sucinta algunas dificultades en el aprendizaje de la lengua escrita.

Todos los aspectos incluidos en el texto son de indudable importancia y el contenido del libro está bien organizado y secuenciado. A pesar de ello he encontrado varios razonamientos desconcertantes, alguno de los cuales ilustraré a continuación.

En la introducción general, María Clemente Linuesa se opone a quienes sostienen que aprender a leer y escribir podría ser tan natural como aprender a hablar, aunque sin citar los nombres de sus oponentes. Para ello la autora explica que eso no puede ser así porque «al escribir representamos palabras de la lengua oral, no directamente las cosas ni las realidades» (p. 13).

No conozco ningún autor que haya justificado la posible naturalidad del aprendizaje de la lectura y la escritura argumentando que la escritura representa directamente «las cosas» o que afirme que la lectura se adquiere de «forma espontánea».

Es cierto que hay numerosos investigadores (por ejemplo, Bissex, 1980; Chan, 1998, Nunes Carraher, y Rego, 1982; Pontecorvo y Zucchermaglio, 1988; Tolchinsky, 2004) que postulan un proceso de aprendizaje de la lengua escrita que no resulta directamente de la enseñanza formal; un aprendizaje que comienza mucho antes de que comience la enseñanza formal, y que a veces va por derroteros no previstos por ésta. Los citados y muchos otros investigadores han demostrado a través de estudios empíricos, en diversas lenguas y sistemas de escritura, que efectivamente existe un desarrollo de conocimiento sobre la lengua escrita que no depende de la enseñanza formal, pero ninguno afirma que este conocimiento se dé «de forma espontánea».

Curiosamente, uno de los primeros autores en reconocer este hecho fue, justamente, Vygotski quien llamó prehistoria del lenguaje escrito: a aquella que comienza en el niño mucho antes de que un maestro ponga un lápiz en su mano y le enseñe a formar las letras (Luria, 1929, p. 145). Por eso, llama la atención que la autora no se detenga en este aspecto fundamental de la propuesta vygotskiana al presentar las ideas de este autor. Tanto Vygotski como los investigadores posteriores reconocen el papel fundamental de los educadores y de otros adultos significativos en el proceso de aprendizaje, pero su esfuerzo está orientado a entender cómo aprenden los niños, y no sólo a describir cómo se les enseña o cómo habría que enseñarles.

Esta distinción que es crucial para el diseño didáctico y para entender las dificultades de aprendizaje, no parece ser reconocida por la autora. Al abordar la pregunta sobre cuándo iniciar la enseñanza de la lectura (cap. 1), pasa sin solución de continuidad de cuestionarse «cuándo se debe enseñar a leer a los niños» a preguntarse «cuándo deben aprender a leer los niños» (p. 23). El comienzo de la enseñanza formal la decide sin duda el adulto –padre, maestro, sistema educativo– y puede definirse cronológicamente, no así el comienzo del aprendizaje que, en el caso de un objeto cultural como es la escritura, tiene comienzos difíciles de definir desde fuera del sujeto que aprende.

Además, la pregunta sobre el comienzo de la enseñanza no puede ser abordada solamente desde el cuándo, sino que ha de incluir necesariamente el cómo.

Depende de cómo se realice la enseñanza o de qué aspecto de la lengua escrita se enfatice, la respuesta sobre el cuándoserá muy diferente. Si nos tomamos en serio la propuesta de la autora de que el aprendizaje de la lengua escrita no se reduce a dominar el código, sino que abarca los usos funcionales de la escritura (la familiaridad con distintos tipos de texto, la participación del niño en actividades propias de una comunidad letrada) así como la sensibilización al léxico y a la organización discursiva propios de la modalidad escrita, este comienza muy temprano, en el entorno familiar y comunitario, independientemente de la edad en la cual se decida iniciar la enseñanza formal y sistemática del alfabeto.

Por lo tanto, si la pregunta se refiere solamente al comienzo de la enseñanza explícita del código, sería contradictoria con lo que la misma autora abarca en el aprendizaje de la lengua escrita.

Al caracterizar el objeto de conocimiento –el sistema de escritura y la lengua escrita– la autora reitera con acierto que la escritura es un sistema de representación de la lengua. Pero debo aclarar, que al contrario de lo que afirma la autora apoyándose en la definición que de la escritura hace Sampson (1997), la escritura alfabética no es un código dependiente de la lengua oral (p. 57). El mismo Sampson se encarga de aclarar este punto. Podemos aceptar, dice el autor, que la escritura representa enunciados de la correspondiente lengua por medio de marcas permanentes y visibles (p. 26), pero a condición de que entendamos la frase «lengua oral», paradójicamente, como algo que no es necesariamente hablado (p. 27). En realidad, explica Sampson, el inglés que se escribe y el que se habla son dialectos muy relacionados. Es decir, lo escrito no depende de lo oral sino que son variedades diferentes de una lengua, aunque relacionadas. Esta observación es crucial para entender la relación entre lengua oral y lengua escrita y tiene enormes consecuencias educativas. Permítaseme extenderme brevemente sobre esta cuestión.

El enunciado oral que se lee de lo escrito difiere del enunciado oral–hablado. En el enunciado oral–hablado no separamos entre palabras y pronunciamos de manera diferente –según sea nuestra región de procedencia– las mismas palabras. Uno de los aprendizajes fundamentales que el niño tendrá que hacer es que la lengua escrita no depende de la lengua oral.

Tendrá que aprender que no puede apoyarse en el habla para aprender a separar entre palabras, ya que al hablar no separamos entre palabras, que no puede apoyarse en el habla para aprender cuándo debe utilizar C o S, ya que es posible que en su entorno no se diferencien, tampoco podrá apoyarse en el habla para casi ninguna de las decisiones que sobre puntuación tenga que tomar para organizar sus textos.

En relación con lo anterior me ha sorprendido especialmente la propuesta de Clemente Linuesa de actividades de discriminación foné- tica. La autora propone «ejercicios simples de discriminación fonética, que no requieren ningún grado de reflexión, tan sólo de distinción entre pronunciar algo de forma correcta o incorrecta» (p. 103).

Me pregunto cómo se puede plantear a los niños de cuatro, cinco años la discriminación entre pronunciación correcta e incorrecta. ¿Acaso la noción de correcto o incorrecto no surge de la norma escrita? ¿Acaso no es el contacto con lo escrito el que homogeniza la pronunciación más allá de las variantes regionales y sociales? Aquí tenemos un ejemplo claro de dependencia de la lengua hablada a la lengua escrita, por eso llama la atención proponer justamente este tipo actividad.

Abocada ya a reseñar las propuestas didácticas, me resultó particularmente desconcertante la sugerencia de pasar por otros sistemas simbólicos como preparación para llegar a entender las características simbólicas de la escritura. Es importante aclarar que considero que dibujar, jugar y hablar, en todas sus variedades, son actividades fundamentales para el desarrollo integral del individuo, no es ese el punto que ha provocado mi desconcierto sino la supuesta necesidad de pasar por esos medios simbólicos para que el niño comprenda el valor simbólico de la escritura.

La sugerencia no es nueva. A partir de los setenta se desarrollaron varias propuestas didácticas de pasaje por otros medios simbólicos para llegar a la escritura (p. e. Leal, 1987). Estaban basadas en las ideas piagetianas sobre la jerarquía de las manifestaciones simbólicas que, aunque son consideradas todas ellas manifestaciones de una función semiótica única, tienen un distinto grado de abstracción y convencionalidad.

La imitación presentaría el grado menor de abstracción y convencionalidad, en tanto que el lenguaje se ubicaría en lo más alto de la escala por su alto grado de convencionalidad y abstracción. Aunque en este caso la autora fundamenta su sugerencia en Vygotski, la hipótesis de partida es la misma que la piagetiana.

Actualmente sabemos que desde muy temprano los niños se relacionan con la lectura, la escritura y con los libros como objeto simbólicos particulares. Antes del año reaccionan de manera muy diferente a la entonación de un adulto que habla y de uno que lee (Karmiloff y Karmiloff-Smith, 2002). En torno a los tres años de edaddistinguen entre dibujar y escribir (aunque más adelante combinen dibujo y escritura para transmitir mensajes) y su producción gráfica al escribir presenta los rasgos característicos de la escritura: linealidad, discrecionalidad, presencia de unidades, aunque todavía no incluya las letras del sistema de escritura al cual está expuesto (Brennemann, Massey, Machado, y Gelman, 1996). Pero además, en torno a los 4 años de edad distinguen entre letras y números, así como entre las características que ha de tener una expresión numérica y una escritura.

Así, aceptan que una tarjeta que tiene muchos números repetidos «sirve para contar», pero dicen que una tarjeta con muchas letras repetidas «no sirve para leer» (Karmiloff-Smith, 1992; Tolchinsky, 2003; 2009). Es más, en torno a los 4-5 años, reconocen las formas discursivas propias de distintos «portadores de texto» (Ferreiro y Teberosky, 1979) y adecuan los formatos gráficos a distintos modos discursivos como la descripción y el relato (Sandbank, 2002).

Es cierto que tardan más tiempo en relacionar la duración acústica de una palabra con la longitud gráfica y pueden representar una frase con la misma cantidad de signos que una palabra aislada. Pero, tienen claro que lo que se escribe se relaciona de alguna manera con lo que se dice, aunque les lleve más tiempo descubrir y relacionar las unidades de lo oral con las unidades de lo escrito (Ferreiro, 2002).

Tanto los conocimientos que ya poseen sobre la escritura como aquellos de los cuales carecen son de dominio-específico. No se adquirirán por medio de gestos, dibujos o juegos (excepto que los juegos incluyan textos y actividades de lectura y escritura. Por ejemplo, recetas de medicamentos cuando juegan al médico). De lo que se trata es de aprovechar estos conocimientos «pre-escolares» de la escritura para seguir avanzando.

Ni los gestos, ni el dibujo, ni el juego constituyen sistemas, sino manifestaciones simbólicas abiertas en las cuales no hay unidades definidas ni combinaciones regladas. Por lo tanto, aunque, reitero, dramatizar, jugar, y dibujar son valiosísimos en sí mismo y no habría que escatimar la presencia de estas actividades ni en la educación infantil ni en el primer ciclo de primaria, no preparan para comprender cómo funciona un sistema de escritura.

En cuanto a los aspectos funcionales del lenguaje escrito, coincido ampliamente con la autora en valorar el papel que tiene la escuela en la creación de una visión funcional de la lectura y la escritura. Para lograrlo es fundamental que los textos de uso social entren a la escuela. Desde edades muy tempranas lo niños se interesan por los textosde su entorno, sobre todo aquellos que ven utilizar y entretener a los adultos. Hay varias experiencias didácticas documentadas que muestran el enorme aprovechamiento que se puede realizar de todo tipo de textos –periódicos, menús, enciclopedias, libros de cocina, prospectos de exposiciones artísticas y de medicamentos– en las aulas de educación infantil y primaria (Nemirovsky, 1999; Teberosky, 1992).

El siguiente punto en el que quisiera detenerme es en el papel de la conciencia fonológica en el aprendizaje lector. Tal como señala la autora, la capacidad de analizar una palabra en segmentos fonológicos no es fruto de un proceso de maduración sino de un entrenamiento específico.

Sabemos hoy que el más efectivo de estos entrenamientos es aprender a leer y escribir en un sistema alfabético. Adultos analfabetos incapaces de segmentar una palabra en fonemas, son capaces de hacerlo a los pocos meses de haber aprendido a leer y a escribir en un sistema alfabético (Morais, Bertelson, Cary y Alegria, 1986 ).

El metanálisis realizado por Castles y Colheart (2004) muestra que ningún estudio ha sido capaz de probar un vínculo causal entre esta capacidad y el aprendizaje lector, y que para poder hacerlo habría que asegurar que los niños no tienen conocimiento alguno de la escritura, ya que cualquier conocimiento de las letras está mediando la segmentación.

La representación alfabética guía la segmentación fonémica, por eso no tiene mucho sentido trabajar en la segmentación oral en sí misma ya que, como la misma autora lo reconoce, «no es una tarea motivadora ni probablemente significativa en sí misma; …»

Cuando se pensaba que el análisis del habla facilitaba el aprendizaje de la lectura, tal vez hubiera estado justificado hacerlo, pero ahora que sabemos que es la escritura la que facilita el análisis de habla ¿qué sentido tiene insistir en estas actividades con niños de 4 y 5 años?, y proponernos como reto «hacerla significativa y motivadora» (p. 130).

¿No tiene acaso más sentido invertir tiempo e imaginación en actividades de lectura y escritura, que son las que facilitarán finalmente un análisis explícito de la cadena fónica? Para acabar, me permito disentir ampliamente con la autora en su afirmación de que «leer es algo artificial» (p. 13).

No lo es como actividad individual, ni debería serlo como actividad instructiva. Enseñar y aprender la lengua escrita en el contexto de actividades significativas, en las cuales tenga sentido leer y escribir, para que posibiliten al niño descubrir y adentrarse en el funcionamiento del sistema de escritura y en las peculiaridades de la modalidad escrita, no tiene nada de artificial.

 Muchas preguntas me han surgido a lo largo de la lectura del libro de Clemente Linuesa, por razones de espacio sólo he podido compartir algunas con el lector. En ese sentido ha sido una lectura fructífera.

FERREIRO, E. y TEBEROSKY, A. (1979): Los sistemas de escritura en el niño. México: Siglo XXI

FERREIRO, E. (comp.) (2002): Relaciones de (in)dependencia entre oralidad y escritura, Barcelona: Gedisa.

KARMILOFF-SMITH, A. (1992): Beyond Modularity: A Developmental Perspective on Cognitive Science. Cambridge, MA: MIT Press/Bradford Books.

KARMILOFF, K. y KARMILOFF-SMITH, A (2002): Pathways to Language: From Fetus to Adolescent. Harvard University Press LEAL A. (1987): Construcción de sistemas simbólicos. La lengua escrita como creación. Barcelona: Gedisa.

MORAIS, J., BERTELSON, P., CARY, L. ALEGRIA, J. (1986): «Literacy Training and Speech Segmentation», en Cognition, 24, pp. 45-64.

LURIA, A. R. (1929/1978): «The Development of Writing in the Child», en M. COLE (ed.), The Selected Writings of A. R. Luria. Nueva York:

M. E. Sharpe, Inc. (Original work published 1929).

NEMIROVSKY, M. (1999): Sobre la enseñanza del lenguaje escrito y temas aledaños. Barcelona: Paidos

NUNES CARRAHER, T. y REGO, L. L. B. (1982): «Understanding the Alphabetic System», en D. ROGERS y J. A. SLOBODA (eds.), The Acquisition of Symbolic Skills. NY: Plenum Press.

REVISTA IBEROAMERICANA DE EDUCACIÓN. N.º 50 (2009), pp. 260-268 268

RECENSIONES / RECENÇÕES PONTECORVO, C. y ZUCCHERMAGLIO, C. (1988): «Modes of Differentiation in Children’s Writing Construction», en European Journal of Psychology of Education, 3 (4), pp. 371–384.

SAMPSON, G. (1987): Writing Systems. Londres: Hutchinson.

SANDBANK, A. (2001): «On the Interplay of Genre and Writing Conventions in Early Text Writing», en L. TOLCHINSKY (ed.), Developmental Aspects in Learning to Write. Dordrecht: Kluwer Academic Publishers, pp. 55-77.

TEBEROSKY, A. (1992): Aprendiendo a escribir. Barcelona: Horsori.

TOLCHINSKY, L. (2003): The Cradle of Culture and What Children Know About Writing and Numbers Before Being Taught. NJ:Lawrence Erlbaum. — (2004): «Childhood Conceptions of Literacy», en T. NUNES y P. BRYANT (eds.) Handbook of Literacy. Dordrecht: Kluwer Academia.

Descargar aquí:

 http://rieoei.org/recensiones/Recensiones50_01_05.pdf

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