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El teatro escolar

Por: Victor Montoya

Aunque todos los medios son válidos para la promoción y difusión de la literatura infantil y juvenil, como los talleres literarios, títeres, artes plásticas y musicales, se debe hacer hincapié en incentivar con mayor ahínco las artes escénicas, puesto que el teatro es un excelente medio para representar las obras escritas para los tablados y uno de los terrenos más apropiados para la adaptación de cuentos y poemas.

Por otro lado, es necesario incentivar el teatro escolar para impulsar el desarrollo integral de los niños y jóvenes, conscientes de que a través del teatro escolar se les estimula a los niños a forjar una personalidad con mayor autoestima. El teatro les sirve para aprender a modular la voz, interactuar con sus semejantes, domar los nervios, poner de manifiesto su expresividad mediante el movimiento corporal y la actuación.
El teatro les permite comprender mejor, en cada una de las escenas de las piezas representadas, los aspectos relacionados con los instintos naturales de la condición humana, el origen de los conflictos sociales, raciales, religiosos, culturas y otros, y, lo más importante, las posibles soluciones de los mismos. No pocas veces, los temas que se representan en los tablados, les enseñan nociones acerca de la realidad natural, histórica, social y cultural de un determinado país.
El teatro no les es ajeno a los niños, desde el instante en que ellos mismos, de manera natural y desde su más tierna infancia, introducen el teatro en sus juegos, asumiendo las características más peculiares de los personajes adultos de su entorno para luego representarlos tal como ellos los perciben en su vida cotidiana y en el desempeño de sus funciones laborales; es más, los niños tienen la enorme capacidad de representar, durante sus actividades lúdicas, no sólo a personajes del mundo real, sino también del mundo ficticio, por cuanto su fantasía natural es un poderoso recurso que debe ser aprovechado por los maestros y directores de teatro infantil.
Se debe considerar, asimismo, que el teatro es una materia y un área del arte que tiene la particularidad de reunir e integrar a otras artes como la literatura, la pintura, la música, la danza, aunque el lenguaje dramático tiene sus propios signos, sintaxis, estructura y también su manera propia y peculiar de organizarse, pero que, sin embargo, no es estático o inamovible; por el contrario, es una de las manifestaciones artísticas que mejor se presta a la constante innovación, dependiendo del lugar, el tiempo y las circunstancias.
Aquí es imprescindible subrayar que, a pesar de que la finalidad principal del teatro es que la obra representada alcance una belleza expresiva y un significado trascendente tanto para los actores como para los espectadores, el teatro escolar o infantil no tiene por qué sujetarse a las exigencias que tiene el teatro protagonizado por actores profesionales y dirigido al público adulto, ya que la principal función del teatro hecho por y para niños reviste otras particularidades que forman parte del proceso de enseñanza/aprendizaje dentro del sistema escolar, cuya principal función consiste en formar a ciudadanos con conocimientos sólidos, personalidad independiente y valores democráticos, en provecho de una colectividad que requiere del concurso de todos para el bienestar del país.
El teatro infantil tiene, en primer lugar, el propósito de estimular al niño a poner de manifiesto su expresividad mediante el gesto, la palabra, el movimiento y la actuación. Instalados ya en esta perspectiva es importante producir mensajes, ideas y, en el mejor de los casos, debe alcanzar belleza expresiva y un significado trascendente, que les sirva, tanto a los que actúan como a los que observan, para reflexionar sobre diversos aspectos de la realidad circundante, aunque no por esto, el teatro infantil debe someterse al didactismo escolar, ya que una de sus principales funciones es promover la formación integral del niño a partir de los elementos lúdicos que, a veces, son más efectivos que los métodos didácticos elaborados por los tecnócratas de la educación.
En este contexto no es menos importante el teatro radial, como el que se viene desarrollando en la ciudad de Oruro, por medio del programa “El Mágico Mundo de los Cuentos”, que se difunde en radio Mediterráneo FM 96.3, bajo la entusiasta conducción del profesor Javier Tarqui Maldonado. El teatro radial es, así esté en competencia con las nuevas tecnologías, un excelente medio para mantener viva la tradición de los programas radiales destinados a los jóvenes y niños, sobre todo, si se los realiza de manera colectiva, integrando a todos los actores regionales en una misma organización, que tenga el objetivo primordial de promover el hábito de la lectura entre los principales destinatarios que, estén donde estén, son los jóvenes y niños.
Tampoco está por demás recordar que los escritores de teatro infantil, que dedican su tiempo y talento a cultivar esta manifestación artística, deben tener mayor espacio en los establecimientos educativos. No en vano tenemos en Bolivia a varios escritores que, durante años y como parte de su vocación de educadores, se han dedicado a escribir obras de teatro para jóvenes y niños, como Rosa Fernández de Carrasco, Joaquín Gantier, Antonio Díaz Villamil, Oscar Aparicio Suárez, Antonio Paredes-Candia, Luis Fuentes, Valentín Meriles, Marcelino Guibarra, Isaac Portocarrero, Rosalba Guzmán Soriano, entre otros.
Ya se sabe que, tradicionalmente, para la puesta en escena de una obra o pieza teatral hay un director que, por razones lógicas, es el mismo maestro de la clase, quien da las pautas de cómo se debe actuar, incluso él mismo representa primero cada pasaje y a cada personaje, con la finalidad de que el alumno-actor imite o tenga como referencia el modelo que el maestro desarrolla ante los alumnos que se inician en este maravilloso arte, que les permite: a. Expresarse con soltura, b. Ganar en autoestima, c. Sentir reconocimiento, d. Superar incertidumbres.
Los jóvenes  y niños, gracias al teatro escolar, ejercitan su sistema motriz, la respiración adecuada para expresar sus sentimientos y pensamientos, la prosodia y vocalización de las palabras, pero, además, el teatro les proporciona varias herramientas para comprender mejor los fenómenos de la realidad y la fantasía, destacando los valores humanos positivos, conductas de comportamiento ejemplares y, finalmente, les ayuda a conocer desde dentro los conflictos psicosociales y darles posibles soluciones con los recursos de su intelecto e imaginación.
A pesar de estas consideraciones, y en pleno siglo XXI, existen todavía algunos maestros que desmerecen la importancia del teatro escolar, considerándolo un pasatiempo carente de objetivos didácticos y, en el peor de los casos, una pérdida de tiempo en el proceso educativo; cuando en realidad, el teatro contribuye no sólo a estimular el hábito de la lectura, sino también a formar el espíritu crítico y autocrítico de los jóvenes y niños.
Publicado primeramente en: http://www.educabolivia.bo/index.php/docente/practica-docente/4632-el-teatro-escolar

 

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España: Alumnos con coraje

Dos estudiantes de la UCO con discapacidad narran cómo afrontan el día a día en clases con el respaldo que reciben desde la Unidad de Educación Inclusiva

Arabia Serrano atiende en clase a las explicaciones que le da su intérprete de signos, Azahara Naranjo.

En el censo de la Universidad de Córdoba (UCO) hay inscritas 94 personas que tienen algún tipo de discapacidad. A pesar de su enfermedad o síndromes, no tienen ningún problema a la hora de afrontar cada curso académico y son alumnos con todas las de la ley. Eso sí, algunos de ellos prefieren no revelar que sufren alguna discapacidad e intentar salir adelantos por ellos mismos, aunque otros sí que necesitan un pequeño apoyo por parte de compañeros y profesores, que se encargan de que su patología no les impida hacer nada. el Día ha hablado con dos de ellos; reconocen que no tienen ningún problema a la hora de afrontar sus estudios universitarios y que, además, la UCO les presta, por el momento, el apoyo necesario.

Una de ellas es Arabia Serrano, alumna sorda del primer año del grado de Educación Primaria y para quien no existen barreras de ningún tipo. A pesar de ser sorda profunda, la joven se quita el mérito de contar con una intérprete de signos que la acompaña cada hora lectiva. Arabia habla a la perfección y, a pesar de no escuchar nada en absoluto, sabe leer los labios como nadie. Al respecto, reconoce que «mucha gente piensa al verme hablar que lo tengo solucionado, pero no tiene nada que ver». Tras pasar su etapa educativa obligatoria en diferentes centros de la provincia, acabó en el instituto Virgen de las Nieves de Granada, centro en el que, según cuenta, acuden alumnos sordos y oyentes. Luego llegó el Bachillerato y, debido a su sordera, en lugar de hacer los dos años preceptivos, ella empleó tres. Su reto académico continuó y siguió sus estudios. Su sueño en la vida era convertirse en maestra de Educación Infantil, pero su patología se lo impide por ley: «Un sordo tiene que tener los sentidos al 100%», asegura. Ahora acude cada día a la facultad de Ciencias de la Educación y su objetivo es ser profesora de Primaria y dar clases a niños sordos. «Lo tengo muy claro», subraya. Durante el periodo de prácticas como maestra, que ya ha hecho, asegura que los pequeños se han sorprendido de su enfermedad y subraya que, a pesar de ello, a ellos mismos «les doy esperanzas y quieren aprender la lengua de signos». Arabia dice que nada más llegar a la UCO pidió una intérprete de signos, la fiel Azahara Naranjo. Van juntas a todas partes y ambas saben que en clase no son amigas, sino que una hace un trabajo para que la otra pueda sacar el curso adelante.

«Dentro de la Universidad estamos trabajando, luego nos vamos y somos superamigas, pero dentro no», explica Naranjo, quien insiste en que «dentro de la clase yo soy la intérprete y ella la alumna». «Está muy claro». Azahara es la única intérprete de signos que tiene por el momento la UCO y el grado de Primaria ya lo ha hecho varias veces, además de a título propio, también como intérprete. El hecho de ser la única intérprete de la institución académica hace que, por ejemplo, ahora mismo trabaje también con un empleado de la Universidad que hace un curso de mantenimiento. Con una gran sonrisa, asegura que ahora mismo ella sabe mucho del mundo de las tuberías gracias a este curso.

La UCO dispone de una Unidad de Educación Inclusiva que atiende y presta servicio a este tipo de alumnos. Su responsable es la docente María García-Cano, quien explica que al profesorado se le remite una serie de las recomendaciones cuando llega, por ejemplo, una persona con discapacidad y solicita un intérprete de signos. «La legislación no obliga a las universidades a adaptar todos los apoyos necesarios para facilitar la integración y los apoyos académicos de ese alumnado», lamenta. Por eso, continúa, «lo que hace la Universidad con esta oficina es responder a esa legislación y recomendar, nunca obligar, al profesorado a que en lugar de un examen de desarrollo, por ejemplo, ponga uno tipo test». «Lo que se hace desde la unidad es diseñar qué apoyos necesitan cada alumno», subraya.

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Ana Castillejo es alumna de doctorado de Lengua y Cultura. Natural de Pedro Abad, a sus 33 años Ana tiene esclerosis múltiple, una enfermedad crónica y degenerativa que le detectaron a los 21 años tras una adolescencia repleta de síntomas, pero que nadie supo confirmar. La esclerosis llegó en plena juventud y cambió su vida por completo. En esas fechas, la joven estudiaba Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras de la UCO y relata que le costó mucho acabarla por los brotes que sufría. «Estuve a punto de abandonar la carrera porque no podía más, pero había dos profesores de Filosofía y Letras que se encargaron de mi caso», rememora, al tiempo que recuerda con cierta sonrisa que en muchas ocasiones «hacía los trabajos desde el hospital».Así hasta que concluyó su carrera. Decidió seguir estudiando y ahora realiza una tesis doctoral sobre la enseñanza del castellano a extranjeros a través de cómics. A pesar de su fortaleza, ella también defiende que la discapacidad de cada alumno es diferentes. En el caso de la esclerosis, «tenemos muchas cosas que no se ven». «Yo tengo muchos problemas de sueño, cognitivos y falta de concentración y tienes que hacer frente a ello», detalla. Y subraya que por eso muchas veces cuando se pone delante del ordenador para trabajar tiene que conectar «alarmas para ver qué puedes hacer en el tiempo».
Tanto Arabia como Ana están en contacto con la citada unidad, que cubre sus necesidades y con la que siguen en contacto cada vez que lo requieren.

Fuente de la noticia: http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/2264487/alumnos/con/coraje.html
Imagen 1: http://www.eldiadecordoba.es/article/imagen.php?int_artID=2264487&int_secID=1236&int_resID=2069826&TB_iframe=true&width=585&height=610

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Dulmar Pérez. Candidata al Doctorado Pedagogía, Magister en Docencia Universitaria, Especialista en Docencia para la Educación Inicial. Ha publicado artículos internacionales y nacionales PEII-A Investigadora adscrita al CIM. Coordinadora CNIE en Barinas

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Galicia España: La reválida de sexto se celebra los días 11, 12 y 13 de mayo

Fuente: La Voz de Galicia/ELISA ÁLVAREZ18 de abril de 2016.

Educación insiste en que no habrá ránking de centros ni repercusiones académicas

La evaluación de sexto de primaria que recoge la Lomce se celebrará en Galicia los días 11, 12 y 13 de mayo, mientras que la de tercero se hará el 24 y el 25 del mismo mes. El director xeral de Educación, Manuel Corredoira, presentó las fechas de esta prueba que no tendrá efectos académicos ni, insistió, tampoco servirá para hacer un ránking de centros.

En total serán unos 44.000 niños los que hagan esta reválida en los dos cursos, que se estrena este año en sexto.

Durante los tres días de evaluación del último curso de primaria, los niños realizarán cinco pruebas, una de cada competencia lingüística, gallego, castellano e inglés, así como de competencia matemática y de ciencia y tecnología.

Corredoira aseguró que la prueba de tercero sirvió para reforzar con profesorado a aquellos centros que tenían debilidades, y confía en que los alumnos realicen esta evaluación al superar la inquietud del pasado año, cuando un 20 % de los padres no enviaron a los niños de tercero a clase para no hacer la reválida.

El enlace de la noticia:  http://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2016/04/18/revalida-sexto-celebra-dias-11-12-13-mayo/0003_201604201604181460974994992.htm

 

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España: EQUO considera vergonzoso que la Junta priorice la educación concertada

www.tercerainformacion.es/18-04-2016/

El partido verde entiende que esta política es un ataque a la igualdad de oportunidades y reduce la educación pública a una educación “para pobres”. Exige que no se amplíe ninguna línea de concierto y que se destinen de forma exclusiva los fondos públicos a ampliar y mejorar la red pública de enseñanza.

EQUO Andalucía denuncia la creciente tendencia del gobierno de la Junta del Andalucía, “supuestamente progresista”, a destinar menos recursos a la red pública de enseñanza para promover una red concertada que no responde al interés general de la sociedad, sino sólo a las aspiraciones y necesidades de un sector muy concreto, unas clases medias que, frente a la creciente desigualdad, buscan distanciarse como sea del resto, menos favorecido, de la sociedad.

En palabras de la diputada autonómica y coportavoz de EQUO Andalucía, Carmen Molina, “Es una vergüenza que un gobierno que se dice socialista apueste por cerrar aulas y centros públicos, que son, junto con el sistema sanitario público, uno de los grandes pilares de un estado social y democrático. Con esta política de promover la educación concertada, que no consigue en absoluto mayor calidad y sí, en la práctica, aumentar la exclusión social, Susana Díaz demuestra que no cree en una escuela pública para toda la ciudadanía andaluza, sino sólo para quienes no pueden escapar de la misma”

Para EQUO la educación concertada en el modelo educativo español es una anomalía que respondió a una necesidad concreta en el pasado y que no dispone de justificación en la actualidad, por lo que no tiene sentido continuar con él y, ni mucho menos, apoyarlo con financiación pública que debería destinarse a potenciar una educación pública, laica y de calidad. El continuado goteo de cierres de aulas se quiere justificar con los cambios demográficos, excusa que no se sostiene y que se usa para promover un modelo neoliberal, segregado y antidemocrático. Así, para el actual curso 2016/2017 la Consejería de Educación prevé numerosos cierres de aulas, hasta llegar, posiblemente, a 600 unidades en toda Andalucía.

Por su parte, Isabel Brito, coportavoz de EQUO Andalucía, reclama destinar “el gasto público a la red pública de enseñanza que, junto a las labores puramente formativas, cumple una función insustituible de cohesión social, reducción de las desigualdades y educación en valores democráticos ausente, en la muchos casos, en la concertada. Con esos fondos, se puede y debe mejorar la calidad de la educación, reduciendo la ratio, desarrollando proyectos educativos innovadores para mejorar el aprendizaje, implementando programas específicos, etc. También serviría para acercar la educación reglada a modelos educativos más abiertos y participativos, que hagan de nuestras niñas y niños mejores personas y ciudadanos”.

El asalto premeditado a la educación pública comienza, de forma escalonada en los niveles inferiores. Según datos de la Plataforma Andaluza en Defensa de la Educación Infantil, entre 2010 y 2015, el alumnado andaluz matriculado en la educación pública en segundo ciclo de educación infantil ha disminuido en 15.333 personas, lo que supone un descenso del 6,79 %. Frente a ello, la escuela concertada ha aumentado en 1.269 alumnos/as, un 2,53 % más. Esto ha supuesto que la escuela pública ha perdido 469 unidades en infantil, mientras que a la privada concertada la Junta le ha concedido 82 unidades más.

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España/Eurypedia: primera actualización 2016 del Capítulo 14 «Reformas en curso e Iniciativas políticas»

Fuente EDU-COMP/18 de Abril de 2016

El Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE) acaba de informar de la primera actualización 2016 del Capítulo 14 «Reformas en curso e Iniciativas políticas» de la Descripción de los Sistemas educativos nacionales, hasta ahora conocida como Eurypedia. Esta actualización se ha realizado en inglés y castellano.

Descripción de los sistemas educativos nacionales es el recurso online de la Red Eurydice que ofrece una descripción precisa y actualizada de la organización de los sistemas educativos europeos y sus reformas más recientes. Contiene más de 5.000 artículos sobre 38 sistemas educativos de los 33 países que participan en el Programa Erasmus + de la Unión Europea (los 27 Estados miembros de la UE, Croacia, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Turquía).

 

En este caso se informa de la actualización del Capítulo 14 sobre las Reformas en curso e iniciativas políticas en España, realizada porEurydice España-REDIE:

  1. Reformas en Curso e Iniciativas Políticas

14.1. Reformas en la Educación Infantil 

14.2. Reformas en Educación Primaria y secundaria 

14.3. Reformas en la Formación Profesional y en la Educación y Formación de Personas Adultas 

14.4. Reformas en la Educación Superior 

14.5. Reformas relacionadas con las competencias transversales y la empleabilidad 

14.6. Perspectiva europea

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Reino Unido: Dolores de Cabeza

Violeta Serrano/ 17/04/2016/página 12

A punto de jubilarse, Henry Marsh, uno de los neurocirujanos más importantes de Gran Bretaña y de toda Europa, decidió retomar su vieja práctica de escribir –había llevado un diario desde los doce años– para recordar las numerosas operaciones de cerebro en las que debió intervenir. El resultado, lejos de la autocelebración, es el descarnado retrato de una especialidad científica en la que todo se juega entre el rigor, el cálculo y lo inesperado. Ante todo no hagas daño se convirtió en un éxito mundial que conmueve por la humildad de su testimonio, casi al borde de una confesión acerca de la complejidad y las dificultades de ejercer la medicina.

Va a correr cada mañana. Se levanta y sale ataviado con ropa deportiva de su casa de dos plantas del barrio de Wimbledon en la que vive desde hace años, cuando se separó de su primera esposa tras un matrimonio que no superó la intensidad de los inicios de su profesión. En el lugar hay, entre otras cosas, paredes forradas de libros y dos colmenas, así como un hermoso jardín en la parte de atrás que se conjuga con un taller de bricolage. Cuando regresa del trabajo, por lo general, se toma un gin-tonic desde un rincón cuya ventana da directamente al suroeste de Londres que suele contemplar bajo la lluvia infinita que caracteriza a la ciudad y que, sin embargo, no le ha impedido moverse en bicicleta casi todos los días de su vida. Lo del running y la bici es, más que nada, porque parece ser que la actividad física reduce las probabilidades de padecer enfermedades como, por ejemplo, el Alzheimer. Lo hace aún sabiendo perfectamente que practicar deporte no le asegura librarse de esa posible situación futura. Ni de tantas otras. Al fin y al cabo es la esperanza lo que hace que la vida se desarrolle aunque, a la vez, es la culpable de que, en muchas ocasiones, nos convirtamos en personas necias, según afirma. Lo ideal es que alguien como él viva en un permanente punto medio virtuoso aunque eso, quizás, sea demasiado pedir para un simple ser humano. En su trabajo, la tensión constante entre distintas variables que, en la mayoría de los casos dependen del más puro azar, es una realidad que va lacerando su camino diario y haciendo más profundas las arrugas de su rostro. Debe tomar decisiones de las que dependen la vida o la muerte de terceros, o, peor, valorar siempre la posibilidad de que sus manos serán las responsables de que esos pacientes salgan del quirófano mejorando su calidad de vida o, por el contrario, convertidos en auténticos vegetales que no tendrán siquiera la posibilidad de matarse sin ayuda externa. Ese dato es más importante de lo que pudiera parecer: en Inglaterra la eutanasia está, aún hoy, prohibida por ley. Así que él, apenas un hombre cualquiera, no se debe dejar dominar por la esperanza en la misma medida que no debe hacerlo por la fatalidad. Lo más difícil de su tarea no es operar con gran pericia técnica (que también debe suceder) sino conocer el momento exacto en el que debe actuar o, por el contrario, dejar a la naturaleza seguir su curso. “Se tardan al menos tres años en saber cuándo hay que operar y treinta en saber cuándo no hay que hacerlo”, apunta.

Por la gloria

Este simple mortal llamado Henry Marsh es uno de los neurocirujanos más prestigiosos de Gran Bretaña y, ahora, también, va camino de ser uno de los más importantes escritores de no ficción en lengua inglesa. Y lo es, por cierto, por una razón más bien ligera: tras cursar estudios en Ciencias Políticas, Filosofía y Economía en la Universidad de Oxford, su ciudad natal, sufrió un fuerte desengaño amoroso. Para salir del calvario sentimental en el que se encontraba quiso autoflagelarse, ya que no tenía necesidad alguna de hacerlo pues era hijo de un prestigioso abogado de derecho internacional, y se fue a trabajar como camillero en un lúgubre hospital de la cuenca minera de Northumberland, cerca de Escocia. Su labor consistía en llevar enfermos desde la ambulancia a las salas del hospital, o desde las salas al quirófano o, en el peor de los casos, directamente de ahí a la morgue, si la cosa no iba bien. Fue entonces cuando tomó la decisión de volver a las aulas, pero con un rumbo muy diferente del que había elegido en su adolescencia. Para su propia sorpresa, se inscribió como estudiante de Medicina en el Royal Free Hospital de Londres, institución en la que no era requisito indispensable tener una procedencia de estudios científicos. Henry Marsh tenía entonces 30 años y aún no sabía que iba a decantarse por la especialidad de neurocirugía cuando, en medio de una operación de aneurisma de la que fue testigo, tuvo una epifanía que se lo aclaró. “Era vanidoso, ambicioso y buscaba la gloria”. Eso responde con sorna hoy, a sus 66 años, cuando se le pregunta por qué esa elección. Ciertamente, hay que poseer altas dosis de esas características para tener como objetivo ser algo parecido a Dios. Y humildad. Toneladas de humildad. Ambos rasgos están sembrados en las páginas de Ante todo no hagas daño, un libro que ya es un éxito de ventas en todo el mundo y que nace de una costumbre que nunca dejó de lado. Henry Marsh escribió ininterrumpidamente sus diarios desde los doce años. Ahora, casado con la antropóloga social y también escritora Kate Fox, esa historia de vida que permanecía camuflada ha salido a la luz. Fue ella la que le advirtió que debía convertir aquellos materiales en una obra de arte. Y así lo hizo. Su texto, articulado en la descripción de 25 casos clínicos y flanqueado por un corto y contundente prólogo así como una breve carta de agradecimientos final, constituye una guía para comprender cómo funcionan las tensiones paradójicas que conviven en las personas a las que nos encomendamos cuando la muerte acecha y no nos queda más remedio que ponernos en sus manos.

Memorias de un bisturí

Con una atención milimétrica, Henry Marsh manipula el cerebro de sus pacientes. Físicamente. Sus finos dedos tocan la zona en la que sucede el misterio del habla, de la risa, de la emoción, del pensamiento. Un neurocirujano no teoriza: actúa. Fue el primero en Inglaterra que utilizó la anestesia local para operar un glioma, es decir, un tipo de tumor cerebral. Fue en 1989 cuando, mientras penetraba en ese misterioso espacio lleno de ramificaciones nerviosas, podía, al mismo tiempo, charlar con su paciente para corroborar, en tiempo real, que no le estaba tocando algo que hiciese que, por ejemplo, no pudiese volver a emitir palabra. Esta práctica puede llevarse a cabo por la peculiar razón de que el cerebro no posee receptores que interpreten su propio dolor. Así todo, Henry Marsh se mete en el barro cada vez que abre un cráneo para someterlo a cirugía. Y eso, entre otras cosas, es lo que relata con una lenguaje libre de descripciones superfluas o demasiado encriptadas para un profano en la materia. Sin caer en el golpe bajo ni en el morbo, las cuestiones físicas se alternan con las puramente humanas dejando claro que lo difícil no es detener una hemorragia descontrolada en la que el cirujano debe navegar desesperado y ciego como un barco en medio de una tormenta sin faro a la vista. Lo realmente complejo es tomar la decisión de si operar o no o de, si ya se está en ello, saber cuándo es el momento de parar antes de producir lesiones. No hay guía para tener éxito: la práctica y los errores cometidos son el salvavidas más cercano, aunque ni siquiera otorgan una seguridad absoluta porque ésta, lamentablemente, no existe.

La sombra de Oliver Sacks se cierne sobre cualquier médico que ose incursionar en el mundo de las letras. Pero Marsh no sigue su estela. Es inteligente y, en vez de eso, busca otras sendas que nada tengan que ver con el estilo del fallecido autor. La fuerza de Marsh es física. Con el respeto que se deben los colegas de profesión, él sostiene que los neurólogos que se ponen a escribir tienden a elegir casos que acumulan como si coleccionasen mariposas de ejemplares raros. Uno de los grandes amigos de Marsh, que aparece varias veces en este libro y que, de hecho, ya había formado parte del documental ganador de un Emmy, The English Surgeon (2007), el ucraniano Igor Kurilets, le dijo una vez: “Nosotros somos como los sangrientos cosacos”. Aquella comparación la hizo al regalarle una versión pictórica de Los cosacos zapórogos. Hoy, esa obra, corona la sala del hospital público y centro universitario St. Georges de Londres, donde Marsh operó a la inmensa mayoría de los 15.000 cerebros que han pasado por sus manos y lugar que, aún hoy, visita asiduamente para sugerir y seguir formando a cientos de médicos internos.

Retirarse no es algo que le haga demasiada gracia. Lógico, tras años de una intensidad tan brutal debe ser complejo enfrentarse a la templanza de la jubilación. Quizás por eso Henry Marsh, lejos de dedicarse únicamente a la apicultura que le fascina como hobby, continúa su labor médica en países como Ucrania, Albania o Nepal. No es casual tampoco que sea justo ahora cuando se atreva a incursionar en el mundo de la literatura con un éxito apabullante. Agotada su primera edición en España en unas semanas, Ante todo no hagas daño ya ha sido reconocido como mejor libro del año por Financial Times y The Economist, tras encabezar las listas de ventas de best sellers en EE.UU. y Reino Unido.

Ante todo no hagas daño. Henry Marsh Salamandra 346 páginas

Si uno visita el hospital donde trabajó toda su vida y que sirve de escenario principal a su libro, puede comprobar que existe un patiecito cuya creación es también culpa de Marsh. Asqueado y enfrentado durante la mayor parte de su vida con la burocracia imperante en el Sistema Nacional de Salud, fue y es un férreo defensor de la humanización de los hospitales. Las arduas críticas a la gestión pública de estos centros están presentes, sobre todo, en la segunda mitad de la obra. El trato clientelar que se está instalando en los últimos tiempos supone una situación desquiciante para los profesionales de la salud: totalmente ajenos a la cotidianeidad práctica de los centros hospitalarios, las nuevas gestiones modernas ignoran cuestiones que parecen de sentido común tal y como Marsh las presenta en este texto. El humor que mitiga las más dramáticas situaciones hace que Ante todo no hagas daño sea una joya que, a la vez, presenta una peligrosidad encubierta. La pericia de Marsh con la expresión escrita hace que lo que desea transmitir sea tan eficaz como inquietante: da miedo ser consciente a través de su demoledora honestidad de que la medicina sabe más bien poco sobre cómo solucionar nuestras dolencias. Para sorpresa de muchos de sus colegas, que no suelen airear en público estas desgracias, el autor enumera sus garrafales errores y vuelve sobre ellos tal y como en su vida real esos fracasos le persiguen toda vez que vuelve a enfrentarse a situaciones similares. Al fin y al cabo, como dijo el médico francés Leriche, todo cirujano lleva un cementerio dentro en el que cada error es una lápida.

Fuente de la noticia: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-5832-2016-04-17.html

Imagen: http://ichef-1.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2015/05/01/150501180553_marsh_304x171_bbc.jpg

Socializado por:

Dulmar Pérez. Candidata al Doctorado Pedagogía, Magister en Docencia Universitaria, Especialista en Docencia para la Educación Inicial. Ha publicado artículos internacionales y nacionales PEII-A Investigadora adscrita al CIM. Coordinadora CNIE en Barinas.

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