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Arde París, otra vez

Por: Alexandra Gil. 

“Los docentes, que a diario trabajan para que los alumnos logren triunfar, deben sentirse seguros de la confianza que se deposita en ellos. Su trabajo debe ser el foco de un mayor reconocimiento por parte de la nación, que respeta sus conocimientos profesionales e invierte en su desarrollo”.

Sin duda, esta declaración de intenciones de Emmanuel Macron resonó este jueves en forma de chascarrillo entre los miles de docentes que este jueves paralizaron Francia en protesta contra el sistema de jubilaciones que pretende implantar a comienzos de año.

Las promesas electorales del candidato de En Marche dieron sus frutos. Tal y como muestra este estudio de IFOP, al entonces candidato Benoît Hamon lo respaldó apenas un 15% de docentes frente al 48% cosechado por el PS en los comicios de 2012. Tanto el actual presidente de la República como Jean Luc Mélenchon sacaron provecho del que había sido un caladero tradicional de voto socialista.

Hoy, se sienten estafados y añaden ésta a una lista de incumplimientos del exsocialista con la enseñanza pública.

Ya en septiembre de 2018 el anuncio por parte del ministro de Educación Jean-Michel Blanquer de la supresión de 2.800 puestos no estuvo exento de controversia.

A la comunicación atropellada de la que el ejecutivo Macron hace gala le acompañó la confusión sembrada por las declaraciones del secretario de Estado del ministro del Presupuesto, Olivier Dussop. Cuando desde las aulas se acusó al gobierno de intentar ahorrar en detrimento de la Educación pública, éste defendió en France Info que aquel recorte respondía únicamente a una cuestión de “demografía escolar”. Esto es, a menos alumnos en secundaria menor necesidad de contratar a profesores.

En cambio, los datos confirman todo lo contrario: entre 2019 y 2020 la cifra ronda los 40.000 nuevos alumnos en secundaria, un ritmo de escolarización que, lejos de disminuir, va a continuar aumentando hasta el final del quinquenato de Emmanuel Macron.

Estas cifras son de sobra conocidas por el propio gobierno. Tanto es así, que fue el propio ministerio de Educación quien las hizo públicas a través de este estudio en marzo de 2018. Esta cifra -2.800- puede parecer residual en el conjunto de los 880.000 docentes de la enseñanza pública francesa. En cambio, no es sino un golpe seco a la igualdad de oportunidades si tenemos en cuenta que los más damnificados son los centros que menor capacidad tienen de encajar un recorte de presupuesto. Esto es, aquellos que reúnen entre sus cuatro paredes dos variables: el crecimiento demográfico de la zona en que están situados y el escaso (o nulo) atractivo que despiertan entre docentes. El impacto no tardó en dejarse notar en departamentos como Seine-Saint-Denis, en el extrarradio de París, donde al recorte de puestos debemos sumar el absentismo del profesorado y la ausencia casi sistemática de sustitutos. Hoy están desbordados y suplican que a sus aulas lleguen profesores para asegurar algo tan innegociable como el derecho a la educación de todos los alumnos del país.

Quienes perpetúan la idea -sí, también en Francia- de que los profesores “viven demasiado bien para lo poco que hacen”, deberían tener en cuenta el impacto que estas políticas en el ámbito de la educación tienen para el futuro de sus hijos. En Francia, por ejemplo, el número de candidatos al CAPES 2020 (oposición necesaria para ejercer en instituciones educativas públicas) ha disminuido un 7,8%. Es la cifra más baja desde 2013. “Crisis vocacional”, lo consideran quienes prefieren mirar hacia otro lado.

En Francia, a pesar de que el nivel demandado en las oposiciones a futuros profesores de letras, matemáticas o alemán ha permitido la admisión de la mitad de los candidatos, la demanda total sigue sin cubrirse.

Quienes estos días se echan a las calles entienden que, de materializarse la reforma -que incluye la homogeneización del sistema de jubilación francés y la ruptura de especificidades propia de la Educación pública- el sistema educativo francés se adentraría de lleno en la senda de la desigualdad. Los docentes ya han hecho públicos cálculos del impacto de esta medida en su cada vez más castigado poder adquisitivo: con el nuevo cálculo -“un euro cotizado, un euro de jubilación” – perderían, al llegar a su retiro entre 300 y 900 euros al mes.

Horas antes de la huelga, y en un intento desesperado por calmar los efectos de la misma, el gobierno dirigió a los funcionarios de Educación una carta en la que se proponía equilibrar tales pérdidas con una posible subida de sueldo durante su carrera. Para compensar esta pérdida -dicen- haría falta que dicha subida salarial doblase sus actuales retribuciones.

Hoy, el 64% de los franceses consideran que su presidente está “desconectado de la realidad social” de su país. Sus detractores suelen afirmar que gestiona el país como si de una gran empresa tecnológica se tratase.

Su táctica negociadora se asemeja a la seguida en un comité de empresa: amagar primero con un recorte severo para que, fruto de la negociación, una pérdida menor sea percibida como una victoria por quienes se manifiestan. Al sentar el marco negociador, los sindicatos ya sólo pueden aspirar a minimizar el daño. El mensaje ha sido claro: la reforma es inevitable. Macron aprende del pasado. Sabe que tres semanas de paro total en 1995 tumbaron una propuesta similar de Alain Juppé, entonces primer ministro de Chirac.

Entre 800.000 y 1,5 millones de franceses secundaron el jueves esta primera jornada de huelga. Mientras tanto, Marine Le Pen aguarda expectante. Agita en la sombra la llama y se alza como la portavoz del “pueblo” contra la “élite”. Y en el terreno del descontento, nadie se mueve mejor que ella.

Fuente del artículo: https://theobjective.com/elsubjetivo/arde-paris-otra-vez/

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España: La Marea Verde acuerda un calendario de movilizaciones en la educación pública

Europa/ España/ 10.12.2019/ Fuente: www.canalsur.es.

La plataforma Marea Verde acuerda un calendario de movilizaciones.

Desde ahora hasta junio, el curso escolar se presentará reivindicativo en la escuela pública.

La Plataforma Marea Verde ha aprobado en Cádiz un calendario de movilizaciones en favor de la educación pública que se prolongará hasta junio y que comenzará con una gran manifestación el próximo día 15 de diciembre en Sevilla.

Es la principal conclusión que se extrae de este encuentro estatal en el que han participado más de 100 representantes de la escuela pública de toda España. Pedirán también al nuevo gobierno la derogación de la LOMCE.

De ahí que las Mareas Verdes de toda España, reunidas en Cádiz, estén preparando acciones con las que alertar de las amenazas al sistema educativo público.

Porque, dicen, hay mucho por lo que luchar, empezando por la derogación de la LOMCE.

También exponen medidas urgentes, como reducir las horas lectivas y las bajar la ratio en aulas masificadas, y acabar con lo que llaman la DOBLE RED.

La estabilidad de las plantillas docentes, más recursos materiales y humanos, son otras de sus reivindicaciones, que llevarán a campañas específicas a lo largo de todo el curso.

Fuente de la noticia: http://www.canalsur.es/noticias/andalucia/cadiz/la-marea-verde-acuerda-un-calendario-de-movilizaciones-en-la-educacion-publica/1514546.html

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Prosiguen las protestas e huelga en Francia

Europa/ Francia/ 10.12.2019/ Fuente: www.trt.net.tr.

 

Mientras en el país los servicios de tren llegaron a un punto de parada, en las ciudades grandes en el tráfico hubo serias averías en el tráfico

En Francia continuó ayer en el tercer día la huelga que paró la vida por motivo de la deja de trabajo por los trabajadores de muchos sectores y las protestas orientadas a la reforma de jubilación de la administración del presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Mientras en el país los servicios de tren llegaron a un punto de parada, en las ciudades grandes en el tráfico hubo serias averías en el tráfico.

Las actividades del cierre de caminos en general del país influyeron negativamente a la vida diaria.

En la capital París debido a que los servicios de metro no se pueden hacer en gran medida los ciudadanos y turistas vivieron tiempos difíciles.

Los lugares turísticos como el Museo Louvre y la Torre de Eiffel tuvieron dificultad de recibir huéspedes.

Sobre todo en los campos de educación y salud hubo averías serias en los servicios públicos.

Los chalecos amarillos apoyando las protestas de la reforma de jubilación salieron a las calles.

Tras la manifestación realizada con la gran participación de los las miradas se volvieron a la gran manifestación del día martes.

Los chalecos amarillos que apoyaron la primera huelga también participan en la actividad de aquel día.

Mientras el gobierno de Macron declaró que no dará paso hacia atrás en la reforma de jubilación, los detalles relacionados con la reglamentación serán compartidos el miércoles.

Fuente de la noticia: https://www.trt.net.tr/espanol/mundo/2019/12/08/prosiguen-las-protestas-e-huelga-en-francia-1319574

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Neurociencia y educación: el arte de enseñar

noticias,perfil,com / 09-12-2019

Stanislas Dehaene, presidente del Consejo Científico de Educación Nacional de Francia, analiza cómo el cerebro aprende a aprender.

Si hiciera falta resumir en una sola palabra el talento que caracteriza a nuestra especie, optaría por el verbo “aprender”. Más que ser integrantes de la especie Homo sapiens, formamos parte de Homo docens, la especie que se enseña a sí misma. Lo que sabemos del mundo, en su mayor parte, no es algo que se nos haya dado: lo aprendimos del ambiente o del entorno. Ningún otro animal pudo descubrir como nosotros los secretos del mundo natural.

Gracias a la extraordinaria flexibilidad de sus aprendizajes, nuestra especie logró salir de su sabana natal para cruzar desiertos, montañas, océanos y, en apenas varios miles de años, conquistar las islas más remotas, las grutas más profundas, los hielos marinos más inaccesibles e inhóspitos y hasta la luna. Desde la conquista del fuego y la fabricación de herramientas hasta la invención de la agricultura, la navegación (marina, aérea y extraplanetaria) o la fisión nuclear, la historia de la humanidad no es otra cosa que una reinvención constante. La fuente secreta de todos estos logros es una: la facultad de nuestro cerebro de formular hipótesis y seleccionarlas para transformar algunas de ellas en conocimientos sólidos acerca del ambiente.

Nuestra especie hizo del aprendizaje su especialidad. En el cerebro, miles de millones de parámetros son libres de adaptarse al medio, la lengua, la cultura, los padres, la alimentación. Esos parámetros son elegidos cuidadosamente: dentro del cerebro, la evolución definió, con precisión, qué circuitos están precableados y cuáles están abiertos al ambiente. En nuestra especie, la incidencia del aprendizaje es particularmente vasta, porque la infancia se prolonga muchos años. Gracias al lenguaje y a las matemáticas, nuestros dispositivos de aprendizaje tienen la posibilidad de transitar espacios de hipótesis que se incrementan en una combinatoria potencialmente infinita, aún si se apoyan sobre bases fijas e invariables, heredadas de la evolución.

En fecha más reciente, la humanidad descubrió que esta notable capacidad de aprendizaje puede verse aún más fortalecida con ayuda de una institución: la escuela. La pedagogía activa es un privilegio de nuestra especie: ningún otro animal se toma el tiempo de enseñarles nuevos talentos a sus hijos, deliberadamente, prestando atención a sus dificultades y errores. La invención de la escuela, que sistematiza la instrucción informal presente en todas las sociedades humanas, supuso un incremento significativo en el potencial cerebral. Comprendimos que necesitábamos aprovechar esta pródiga plasticidad del cerebro del niño para inculcarle un máximo de informaciones y talentos.

A lo largo de los años, las posibilidades de la escolarización no dejaron de ganar eficacia: comenzaron cada vez más temprano, desde el jardín de infantes, y se extendieron cada vez más. E incluso cada vez más mentes se benefician de una enseñanza superior en la universidad, auténtica sinfónica neuronal en que los circuitos cerebrales ponen a tono y potencian sus mejores talentos.

Hoy en día, la educación puede considerarse el principal acelerador de nuestro cerebro. Su lugar privilegiado, que recuerda por qué debe situarse entre los primeros puestos de las inversiones del Estado, se justifica fácilmente: sin ella, los circuitos corticales serían diamantes en bruto. La complejidad de las sociedades contemporáneas debe su existencia a las múltiples mejorías que la educación aportó a nuestra corteza: la lectura, la escritura, el cálculo, el álgebra, la música, las nociones de tiempo y espacio, el refinamiento de la memoria… 

 

 

El link original disponible en https://noticias.perfil.com/noticias/ciencia/neurociencia-y-educacion-el-arte-de-ensenar.phtml

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Evento: De la ciencia a la práctica: Fortalecimiento de la captación de la investigación para lograr los ODS

UNRISD / 09-12-2019

Fecha: 11-12 de diciembre de 2019

  • Hora: 9.00-17.00
  • Ubicación: Organización Meteorológica Mundial (OMM), Ginebra
  • Donante (s): Departamento Federal de Asuntos Exteriores (FDFA) Suiza
  • Contraparte (s): Ginebra Science-Policy Interface, The Graduate Institute Geneva, Think Tank Hub, Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, SDSN Suiza,
  • Este evento está abierto al público.

Con la intensificación de los desafíos políticos que coinciden con la erosión de la confianza en la ciencia y las instituciones públicas, ¿cómo podemos apoyar políticas efectivas basadas en evidencia para ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

La conferencia es un lugar para que representantes de entidades del sistema de las Naciones Unidas, otras organizaciones internacionales, el mundo académico, la sociedad civil y el sector privado se reúnan y promuevan intercambios que puedan informar los esfuerzos mundiales para lograr los ODS. Los participantes explorarán formas de mejorar la interfaz entre investigadores, tomadores de decisiones y profesionales de políticas para informar los esfuerzos globales para lograr la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El evento continúa la conversación iniciada en la conferencia de 2016, » Fortalecimiento de la captación de investigación de la ONU«, y perseguido en el informe de 2019,» Fortalecimiento de la adopción de la investigación política en el contexto de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible «.

El 11 de diciembre, las sesiones plenarias considerarán factores transversales que afectan la interacción investigación-política-práctica, y sesiones de trabajo será profundizar en las relaciones seleccionadas a través de los ODS: Buena Salud y Bienestar (Objetivo 3); reducido las desigualdades (Meta 10); sostenibles ciudades y comunidades (objetivo 11).

palabras de bienvenida

  • Tatiana Valovaya, Directora General, Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra
  • Valentin Zellweger, Embajador, Representante Permanente de Suiza ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra

El 12 de diciembre habrá oportunidades para seguir investigando las lagunas y las necesidades que obstruyen la interfaz ciencia-política identificada en las sesiones grupales, y para considerar soluciones nuevas e innovadoras a través del intercambio con jóvenes mentes brillantes, oradores y otros profesionales.

Visite el sitio web principal de la conferencia para ver el programa completo, la lista de oradores y el registro.

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Ayuso resta credibilidad a los resultados del informe PISA: «Han dado una imagen que no es real»

publico.es / 09-12-2019

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y su vicepresidente Ignacio Aguado durante el pleno de la Asamblea de Madrid.(DAVID FERNÁNDEZ | EFE

La presidenta de la Comunidad dice que ha habido «pruebas contaminadas» que han perjudicado a los resultados, muy negativos en la capital.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha avisado de que si el informe PISA, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se elabora en su próxima edición de la misma forma se plantearán su participación porque con la actual no pueden reconocer cuál es su nivel educativo, ni compararse con otras regiones.

«Nuestra idea es hablar con ellos e intentar encontrar una explicación a todo lo que ha estado sucediendo, a cómo estas pruebas han estado contaminadas y han dado una imagen que no es real sobre la Comunidad», ha sostenido la dirigente regional en una entrevista concedida a Europa Press.

Ayuso ha hecho hincapié en que si no «habrá que pensar también en otros informes o en otro tipo de baremos para que se pueda analizar la situación de la calidad de la Educación en Madrid y no estar presos de unas pruebas».

Madrid perdió 27 puntos en ciencias y 17 en matemáticas respecto a 2015

Los datos relativos al año 2018 recogieron que la autonomía madrileña perdió 27 puntos en ciencias y 17 en matemáticas respecto a 2015. Desde la Comunidad ya se había alertado al organismo internacional y al Ministerio de Educación el 29 de octubre de los problemas detectados al analizar los resultados de su muestra, que consistieron en respuestas anómalas en las preguntas de fluidez lectora, resultados inverosímiles en tres grupos de examinadores e inconsistencias en las bases de datos.

Libertad educativa

Por otra parte, Ayuso ha vuelto a defender la libertad educativa de la que goza la región. «Madrid lo tiene muy claro», ha dicho, para asegurar que para ‘blindarla’ el Gobierno regional está dispuesto incluso a «ir a los tribunales».

La dirigente autonómica madrileña ha declarado que defenderán que las familias en la región «elijan lo que consideren que es mejor» aunque ha remarcado que el «interés principal» de su Gobierno es la educación pública, a la que se destinan «siete de cada diez euros».

Enlace de origen: https://www.publico.es/politica/informe-pisa-madrid-ayuso.html

 

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¿Qué dice y qué no el último informe PISA?

Por: Libremercado 

Desde hace 20 años, España sigue estancada y muy alejada de los países con un mejor rendimiento. En la última edición, eso no ha cambiado.

PISA ha triunfado. No nos referimos a la edición de este año. O a tal o cual parámetro. Sino a la importancia, reconocimiento y relevancia de la prueba que los expertos de la OCDE realizan a los alumnos de los países avanzados desde hace ya veinte años.

Con razón o sin ella, PISA es un referente para juzgar los sistemas escolares de los países ricos. De hecho, la alta o baja calidad de los diferentes modelos se juzga en relación a su nota en la prueba: si estás entre los mejores, tu sistema es bueno; si te quedas por debajo de la media, no cumple los objetivos. Y no es fácil conseguir esa posición: por ejemplo, no hay un PISA de la sanidad, ni de las pensiones, ni de otros servicios públicos (aunque sí hay informes internacionales, ninguno ha adquirido la preponderancia de PISA en su campo).

Hay muchas explicaciones para este éxito. En lo que se refiere a los medios, PISA nos lo pone muy fácil: un listado de países ordenados por notas. Con esa tabla, el tertuliano que todo español (sobre todo los periodistas) lleva dentro es capaz de pontificar sobre las bondades del modelo educativo de cualquier país o comunidad autónoma.

Además, PISA tiene tantos datos, gráficas y comparativas que cualquiera puede encontrar en sus tablas el resultado que reivindique su postura. No hay más que ver cómo, a derecha e izquierda, todo el mundo usa el informe para lanzarlo a la cara del contrario, como la prueba más determinante de que ellos tenían razón. En esto PISA no ha logrado sus objetivos: si la finalidad era llegar a algún consenso, sacar conclusiones aceptadas de forma generalizada o generar un debate más desapasionado… podemos afirmar que ha sido un rotundo fracaso.

La educación siempre ha sido el principal campo de batalla ideológico y tiene lógica que así sea: los dos grandes modelos izquierda-igualdad vs derecha-mérito (y sabemos que este esquema encierra una enorme simplificación que necesitaría un desarrollo muchísimo más largo) encuentran en las aulas su razón de ser. Pensar que PISA podría resolver este enfrentamiento era absurdo. Si acaso, en algunos países (pocos) quizás sirva para una aproximación más tecnocrática al problema o para intentar un consenso de mínimos. No es el caso de España, que lleva tres décadas dándole vueltas a ese Pacto que sirva para 25 años y evite que cada cambio de gobierno traiga consigo una nueva ley educativa. Todos lo dicen y ninguno lo consigue (también es verdad que no parece que nadie lo haya intentado demasiado en serio). Eso sí, cada tres años nos divertimos buscando en las notas de PISA aquella que nos dé la razón.

Dicho esto, sí hay algunas conclusiones interesantes que pueden sacarse analizando los resultados de PISA (aunque los que no estén de acuerdo dirán que quien esto escribe está tan contaminado por sus sesgos como cualquier otro). Aquí van las más relevantes que pueden extraerse de una primera lectura del informe:

1. Dinero y resultados

Los diez primeros países en PISA 2019, en la prueba de lectura, son (no incluimos las ciudades chinas, porque no deja de ser una muestra limitada de un país mucho más grande): Singapur – Estonia – Canadá – Finlandia – Irlanda – Corea del Sur – Polonia – Suecia – Nueva Zelanda – EEUU.

Como vemos, nos encontramos con países muy ricos junto a otros que, en renta per cápita o gasto por alumno, se quedan muy por detrás de la OCDE. Si queremos un titular que lo resuma podríamos decir que el dinero no es lo importante, sino el modelo. Eso sí, es un titular que también necesita matices.

En PISA, como en cualquier otra prueba educativa, la posición socioeconómica de los padres explica parte del resultado de los hijos. De hecho, los autores del informe se esfuerzan por separar este efecto: lo que implica medir no sólo las notas de los alumnos que participan en la prueba sino el porcentaje de esas notas que se puede atribuir a la familia-barrio-colegio al que pertenecen.

Pero al decir que el dinero no importa no estamos hablando tanto del estatus familiar del alumno como del total de gasto (público y privado) en el sistema educativo y su importancia en los resultados generales: en esta cuestión, año tras año, PISA mantiene una constante y es que no hay demasiada relación. Hay que alcanzar un mínimo, eso es cierto, pero todos los países de la OCDE están por encima de esa barrera. Una vez superado ese nivel, lo que marca la diferencia es el diseño del modelo.

De hecho, todos los países analizados son ahora más ricos que en el año 2000, cuando empezaron las pruebas, pero los resultados muestran un preocupante estancamiento en la mayoría de los casos. Desde la OCDE se constata con cierta alarma que, aunque el gasto por alumno se ha incrementado alrededor del 15% de media en los últimos diez años, las notas medias no sólo no suben sino que, si acaso, bajan ligeramente. Es un cambio de tendencia que llama la atención: durante siglos, el crecimiento económico ha ido acompañado de mejoras educativas (era una relación que parecía casi inevitable: si el país era más rico, sus escuelas eran mejores). Ya no lo podemos dar por hecho, al menos en los países más desarrollados.

Esto no quiere decir que cualquier reducción de gasto esté justificada; pero sí que los temas que han ocupado el centro del debate en España en la última década (recortes, alumnos por aula, gasto público sobre el PIB…) quizás no se ocupan de lo más relevante. ¿Que el objetivo general debería ser mejorar los medios a disposición de alumnos-profesores-directores-familias? Por supuesto. ¿Que las principales respuestas estén en el Presupuesto? Ni de broma.

2. Entonces, por qué Estonia

En esta búsqueda de respuestas, Estonia debería ser la próxima estrella de los informes, reportajes periodísticos, artículos y tertulias. Un país con una renta per cápita de nivel medio-bajo (si sólo comparamos con los países de la OCDE, por debajo de la media) y que, sin embargo, supera a todos sus socios de la UE y a casi todos los demás países ricos en la mayoría de las métricas. Finlandia, con cifras un poco a la baja, ya ha pasado de moda (aunque sigue sacando unos resultados que ya quisiéramos otros) y ahora son Estonia y Polonia los referentes.

Eso sí, esto no terminará el debate, ni mucho menos. De hecho, si uno lee en la prensa internacional las explicaciones a estos resultados, se encuentra con todo tipo de argumentos, de los más sensatos a los más extravagantes: los hay que destacan las reformas liberalizadoras en ambos países, otros celebran el conservadurismo del Gobierno polaco (y de su sistema educativo), la libertad de maniobra de los profesores, la equidad de sus sistemas o, ¡incluso!, su pasado soviético. Como vemos, al final cada uno escogerá el detalle que mejor le venga para justificar la conclusión que traía de casa.

Si le preguntan al autor de este artículo qué define a los países que mejor lo hacen en PISA (y no sólo en esta edición), mi respuesta sería que el «rigor»: y no entiendan esta palabra como sinónimo de dureza, castigos o disciplina férrea, sino como una forma de explicar que los sistemas con mejores resultados son aquellos en los que todos los involucrados sienten que su trabajo importa, los demás lo valoran y los resultados (buenos o malos) tienen consecuencias. Es decir, lo importante es que políticos, padres, directivos, profesores y alumnos se tomen en serio lo que hacen, empezando por la selección del personal docente y siguiendo por un diseño de la carrera profesional que les incentive a mejorar cada día y no a acomodarse, que otorgue autonomía para aplicar a pie de pizarra lo que se cree que es mejor en cada contexto; que haga que los estudiantes (y sus familias) le encuentren sentido a todo aquello, puesto que sienten lo que aprende en la escuela y su rendimiento tendrán repercusiones tanto a lo largo de toda su etapa formativa como durante su vida adulta.

Como vemos, son muchos factores: en los países asiáticos la competencia por acceder a las universidades de élite, que dan paso a los mejores empleos, es feroz y eso empuja al alza al conjunto del sistema. En los europeos que mejor lo hacen, se habla mucho de autonomía educativa, educación en competencias y flexibilidad en los programas. Y está claro que en esto no importa sólo la ley educativa de turno. Por ejemplo, un mercado laboral que funciona de forma correcta, filtra a los mejores candidatos o premia a aquellos que llegan mejor formados (ninguna de estas características se aplica en el caso español), puede ser un excelente incentivo para que familias y estudiantes presionen para lograr una educación mejor. Si el único objetivo es titularse, porque el filtro es por nivel educativo y contactos, y no por conocimientos, nadie pedirá una escuela de más calidad, sino una que permita superar etapas con más facilidad.

Pero, como apuntaba, ésta es mi opinión. Si leen lo contrario en otro lugar, pueden dar por hecho que también ese análisis se apoyará en datos de PISA.

3. España 2018: ¿se pueden sacar conclusiones?

Este PISA ha sido uno de los que menos repercusión ha tenido en los medios españoles. Y probablemente se ha debido, al menos en parte, a la polémica sobre la prueba de lectura. En algunas regiones, sobre todo Madrid, los resultados indicaban que algo se había hecho mal.

Las quejas del consejero autonómico madrileño apuntaban en varias direcciones: 1. En los centros que hicieron la prueba dirigidos por tres grupos de examinadores (de los nueve grupos que había en total), los errores se multiplicaron (del 6,8% de media de errores en los grupos sin problemas a superar el 30% en aquellos que se ponen en cuestión); 2. Algunos de los resultados más extraños se produjeron en centros de zonas del oeste de la región, con rentas más altas y con resultados en ediciones anteriores de PISA muy por encima de la media regional; 3. Como no todos los alumnos se examinaron de ciencia y matemáticas, pero sí de lectura, los fallos en esta prueba contaminaban las otras dos (porque los resultados de los que no hicieron algún examen se estimaban, en parte, con la referencia de los de lectura).

A partir de aquí, cada uno sacará las conclusiones que mejor le vengan. De hecho, como Madrid es la región que más se ha diferenciado del resto en algunas de sus políticas educativas (por ejemplo, la libre elección del centro) y la izquierda lleva años buscándole las vueltas, el desplome en los resultados de este año se ha celebrado con alborozo en algunos ambientes. El problema es que mientras no haya un mínimo acuerdo sobre lo que ha podido ocurrir, la discusión puede ser eterna.

En lo que respecta al resto de las autonomías, las diferencias pueden ser muy significativas: entre un alumno gallego y uno andaluz o canario las notas de PISA nos dicen que hay hasta un curso y medio de diferencia de nivel. Es una barbaridad que, en un país y con una única ley educativa, haya este salto. Esto demuestra dos cosas: 1. Que no todo se reduce a Logse, Lomce o cualquier otra norma que pueda aprobarse en los próximos años; 2. Que la descentralización que permite el modelo autonómico puede ser una herramienta para significarse para bien y para mal.

Eso sí, mientras se resuelven las dudas sobre Madrid (aunque no es la única, también en Castilla y León hay problemas), no debemos olvidar que las diferencias entre algunas regiones son consistentes desde que comenzaron a hacerse las pruebas de PISA. En las comunidades del sur de España (Extremadura, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Valencia) los resultados son muy malos de forma persistente, con niveles que en algunos casos son más propios de países en vías de desarrollo. Es verdad que también son las regiones con niveles de renta per cápita o desarrollo económico más bajo. Pero incluso así, algo está fallando. Estonia no tiene una renta per cápita superior a la de estas comunidades y a algunas de ellas les saca hasta dos cursos académicos de ventaja.

4. Los problemas de PISA

Lo ocurrido en España en esta edición es un buen recordatorio de los problemas que tienen pruebas como PISA.

En demasiadas ocasiones, tomamos sus resultados como si estuvieran grabados en piedra. Hay países en los que un mal desempeño en uno de estos exámenes ha generado un enorme debate, petición de cambios legislativos o críticas al Gobierno de turno. Y otros que se han convertido en reinas por un día en la comunidad educativa o los medios simplemente porque subían unos cuantos puntos de una edición a la siguiente.

PISA no deja de ser una prueba de laboratorio, con todo lo bueno y malo que eso implica. En general, los expertos indican que es un buen test, bien diseñado para descubrir las fortalezas y debilidades de los sistemas educativos. Pero al final se trata de un examen que se realiza en un día determinado y con unas condiciones-características que podrían ser otras. Y esto siempre tiene sus problemas: desde posibles cambios en los resultados en función de cómo se explique, de quién controle las pruebas o de la capacidad del grupo de trabajo que visita los colegios; hasta elementos anecdóticos y muy complicados de controlar, pero que pueden afectar a una región o país como la fecha elegida para la prueba (imaginemos un día de mucho calor, o que cae justo después de los exámenes trimestrales, o tras un parón por vacaciones…) o la similitud entre los problemas de PISA y los usados en las pruebas nacionales. Desde hace años, por ejemplo, hay quien acusa a los países asiáticos de sacar tan buenas notas porque se preparan para estos exámenes: es decir, obligan a los alumnos que van a acudir a PISA a que se ejerciten en pruebas similares a las que se encontrarán en esta prueba, con lo que mejora su rendimiento, necesitan menos explicaciones, van más rápido y tienen menos temor a no saber qué hacer.

Por eso, PISA debería ser una herramienta más y los resultados de cada edición hay que tomarlos siempre con precaución. Lo importante es la tendencia general a 1-2 décadas vista. Y, por supuesto, tener presente que los cambios en una u otra ley (o en uno u otro partido de Gobierno) se harán sentir a medio plazo. En España, por ejemplo, el problema del sistema educativo no es PISA, sino que las notas de este examen encajan a la perfección con el resto de los síntomas: desde la productividad del trabajador español una vez se incorpora al mercado laboral, a las pruebas de destreza y conocimientos para adultos, pasando por las cifras de I+D, patentes, creación de empresas, conocimientos financieros entre la población, uso de idiomas extranjeros… Si todo lo demás funcionara bien, PISA podría ser una anécdota, quizás un recordatorio de que nuestro sistema (más memorístico y menos centrado en eso que ahora se llaman «habilidades») necesita una pequeña puesta al día. No es así. PISA es sólo una señal más.

Lo mismo podemos decir de las notas en esta edición. Más allá del caso de Madrid, los resultados muestran un estancamiento para el conjunto del país y desde hace 20 años, en la parte media-baja de la tabla de la OCDE. En algunas regiones, las notas son muy-muy bajas, al nivel de países mucho menos avanzados, desde el comienzo de PISA y no se ven apenas señales de mejoría. Por ahí no deberíamos buscar excusas. PISA puede no ser perfecto, pero está claro que el sistema educativo español necesita cambios profundos.

 

Enlace original: https://www.libremercado.com/2019-12-08/que-dice-y-que-no-el-ultimo-informe-pisa-1276649140/

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