Un total de 343 estudiantes ciegos o con discapacidad visual grave de la Comunidad Canaria regresan en estos días a las aulas junto al resto de compañeros, con la novedad de que en este curso muchos de ellos contarán con nuevas herramientas inclusivas, que facilitarán su incorporación y aprendizaje en igualdad de condiciones. El acceso a la lectura a través del Braille y las tecnologías inclusivas que permiten igualdad en el aula, son dos de las claves. El 99,6% de este alumnado se escolariza en centros educativos ordinarios respondiendo al principio de una enseñanza inclusiva, que es posible gracias a su esfuerzo y la colaboración y el apoyo específico de los equipos de la ONCE y de las Administraciones educativas, que trabajan tanto con los chavales como con los centros escolares y las familias.
Esos 343 alumnos y alumnas con ceguera y discapacidad visual grave se reparten de cara al nuevo curso 2018/19 entre los diferentes niveles educativos: 49 escolares comienzan la Educación Infantil; 51 están escolarizados en Educación Primaria; 45 han llegado a la Educación Secundaria Obligatoria; 20 cursan Bachillerato; 15 se preparan en la Formación Profesional; 29 se enfrentan a la Universidad; y 134 están inscritos en otro tipo de enseñanzas.
La inclusión de los estudiantes con ceguera y discapacidad visual en un ámbito educativo normalizado responde a lo indicado en la legislación vigente, donde existe un único sistema en el que prevalece el derecho de cualquier alumno a recibir una atención educativa equitativa y de calidad, respetando sus necesidades específicas para posibilitar su plena inclusión educativa y social.
De ello se encargan los profesionales que componen los equipos específicos de atención educativa a personas con discapacidad visual, formados gracias a sucesivos convenios de colaboración entre la ONCE y las Administraciones educativas. Desde estos equipos se trabaja intensamente para planificar el conjunto de intervenciones que van a llevar a cabo durante todo el curso escolar con el fin de facilitar a este alumnado, su profesorado, centros y familias, los recursos humanos y materiales, así como otro tipo de apoyo que necesiten para facilitar su aprendizaje y conseguir una plena inclusión, base de su inserción laboral futura.
Para que los alumnos puedan alcanzar un rendimiento escolar pleno, es necesario que dispongan de todo el material adaptado (libros de texto, apuntes o cualquier otra documentación), ya sea en braille o en cualquier otro soporte. Muchos de ellos, además, cuentan con tecnología de última generación – adaptaciones tecnológicas- facilitadas por la ONCE para seguir el curso en igualdad de condiciones.
En este sentido, de cara a este curso 2018/19, los estudiantes cuentan con nuevas herramientas de aprendizaje inclusivas, fruto de un intenso trabajo realizado por profesionales especializados en diferentes materias. Una de ellas, por ejemplo es Braitico, el primer método oficial para aprender braille, que estará disponible en todas las aulas donde haya escolarizado algún alumno con discapacidad visual, cuyo sistema de lectoescritura sea el braille.
De una manera divertida, cercana y sencilla, esta nueva didáctica Braitico favorece que los escolares ciegos que aprendan a leer y a escribir en braille.
Con una educación sexual tardía e insuficiente en las escuelas y muchas veces inexistente en las familias, se siembra el terreno perfecto para que los modelos sexuales vengan dados por la pornografía
La sexóloga Carol Armero insiste en la necesidad de abrir la educación sexual a temas como el placer o la diversidad: “A día de hoy la educación sexual en las escuelas es muy escueta y se limita a evitar embarazos no deseados”
El psicólogo Pere Font defiende la educación sexual en las familias “desde el primer año”: “Una educación que se realiza en silencio, como ver a los padres abrazarse o que estos se bañen con sus hijos. Hay que transmitir valores”
Son las cuatro de tarde y el pequeño de la familia se encierra en la habitación para jugar con el ordenador. Es su día libre y es muy probable que vaya a abrir una pestaña con su videojuego favorito y otra con una página de contenido pornográfico que le habrán pasado sus compañeros de clase. Un contenido pornográfico que se convertirá en referente sexual del niño si no tiene otro modelo al que aferrarse. Pero, ¿se habrá hablado antes de sexualidad en su familia?
Muy probablemente reciba educación sexual en la escuela aunque, quizá, no sea suficiente. Una educación que “llega mal y tarde”. Lola Hernández es sexóloga en el equipo de Madrid Salud e insiste en que las familias deberían tener un papel fundamental en la educación sexual de los más pequeños en sus primeros años de formación. “Siempre que se dice que los pilares fundamentales de la educación sexual se encuentran en los trabajos en institutos pero me pregunto que dónde queda entonces el papel de las familias”.
Pere Font, fundador y director del Institut d’Estudis de la Sexualitat i la Parella defiende una idea similar. El psicólogo insiste en que la educación debe realizarse “en un ambiente de respeto y comprensión” y “desde el primer año”. Puede resultar una edad muy temprana pero es “una educación que se realiza en silencio, como ver a los padres abrazarse o que estos se bañen con sus hijos”. De esta forma se transmiten valores y no solo conocimientos. “Los conocimientos no son lo importante. Hay que transmitir valores”.
Los primeros años de educación sexual silenciosa serán fundamentales y pronto se verán sustituidos por una segunda fase con “preguntas sencillas a las que hay que responder de forma también sencilla ”. Carol Armero es sexóloga y coach. Realiza talleres para padres donde enseña cómo educar sexualmente a los niños a partir de los 5 años. “Es fundamental no evitar las preguntas de los más pequeños, los padres son los modelos a seguir del niño”. La sexóloga insiste en que hay que naturalizar la sexualidad: “solo le cambiamos el nombre a los genitales; al brazo, por ejemplo, no lo llamamos San Jacobo”.
Cristina es de Móstoles, tiene tres hijos, ahora también dos nietos y ha asistido a bastantes talleres de sexualidad para padres; tres de ellos con Carol Armero. “Estos talleres te abren la mente y permiten que normalices cosas que pueden parecerte extrañas. Cuando eran pequeños y veía que se tocaban casi me daba un infarto”. Armero asegura que la autoexploración es normal. “Hay que enseñarle al niño que no debe hacerlo en público pero es algo totalmente natural”. A día de hoy, Cristina, sigue aplicándose lo aprendido. “Ahora veo que mi hijo de 13 años se encierra en el baño y bueno, ya sé por qué”.
También Esther ha asistido a estos talleres de sexualidad para padres. “Aprendes que hay que educar en sexualidad de forma natural a un niño y cómo hacerlo. Yo, por ejemplo, no tenía ni idea que a los 5 años se debiese comenzar”. Armero cuenta con más talleres en su consulta y confiesa que los talleres para padres no son de los más demandados. “Se ahorrarían muchas consultas futuras a otro tipo de talleres si se iniciase de forma más temprana la educación sexual”. Además, asegura que suelen ser las madres, y no los padres, quienes asisten a los mismos. “Sería importante que todos asistieran, tanto mamás como papás”.
Educación limitada a evitar embarazos
Será después de estos años de educación sexual en el seno familiar cuando le toque el turno al centro educativo. “A día de hoy la educación sexual en las escuelas es muy escueta y se limita a evitar embarazos no deseados”. Carol Armero insiste en la necesidad de abrir la educación sexual a temas como el placer o la diversidad. Cuando los talleres de sexualidad lleguen a las escuelas, los chavales ya habrán comenzado a consumir contenido pornográfico. Los últimos estudios muestran que la edad de inicio de consumo a la pornografía ha descendido hasta los once años.
Aun así, “que los adolescentes consuman pornografía no es una novedad”. Pere Font insiste en que un niño de hoy no actúa de forma muy diferente al niño de hace unos años. Asegura: “antes echábamos mano a un diccionario y buscábamos cualquier contenido que nos hiciera gracia. El problema es que ahora es el mismo contenido, pero a color”. Font sabe que la capacidad de Internet para mover contenido es inmensa y que no hay hogar al que la pornografía le cueste llegar. “Aun así son muchos los padres que no creen -o que prefieren no creer- que su hijo pueda consumir este tipo de contenidos”.
Con una educación sexual tardía e insuficiente en las escuelas y una educación familiar que no entra en el ámbito de la sexualidad, se está sembrando el terreno perfecto para que los modelos sexuales vengan dados, directamente, por páginas de contenido pornográfico “que no recrean situaciones de respeto” y que, además, “generan desigualdad en la pareja”.
La sexóloga Lola Hernández advierte de que los equipos de educación sexual no pueden actuar como bomberos. “Apagamos un incendio que ya se ha creado y nos vamos. No hay que apagar incendios; hay que evitar es que estos se inicien. Las charlas de educación sexual no deben limitarse a la prevención de ETS o embarazos no deseados pero, muchas veces, no da tiempo a más por el modelo educativo que tenemos ahora mismo”. La sexualidad debe abrirse a otras ramas como el placer, el consentimiento y la diversidad sexual y, para esto, la familia juega un papel fundamental desde el primer día.
La escuela Hagenbeck en Berlín ofrece una fórmula única para el aprendizaje. En un esfuerzo por enseñar a los estudiantes la importancia de las especies y los ecosistemas, cada sujeto tiene una conexión con la biodiversidad.
Son las ocho de la mañana y un grupo de adolescentes está apoyado en una puerta observando las payasadas cómicas de Oreo, Agro y Wilma en el otro lado. De alguna manera, las tres cabras han captado la atención de los niños tan completamente que momentáneamente no tienen interés en los atavíos habituales de adolescentes , como los teléfonos celulares.
La escena transcurre frente a una granja de la escuela, que además de acomodar a las cabras es el hogar de patos, gallinas, cerdos y toda una gama de otros animales. La granja, al igual que el jardín contiguo, pertenece a la escuela secundaria Hagenbeck en el distrito nororiental de Pankow, en Berlín.
Todos los días, unos 400 niños pasan por la puerta de la prefabricada de mediados de altura, poco espectacular, que se parece mucho a muchas otras escuelas de la ciudad. Solo que no lo es Este tiene un sorteo especial.
«Elegí este lugar porque estoy realmente interesado en los animales y los jardines», dijo Yara, de 12 años. Ella y sus compañeras de estudio, Lina y Elodie, están cortando fruta sacada del manzano de la escuela para alimentar a las cabras.
«Tienes que tener cuidado de alimentarlos uno a la vez», explica Elodie. «De lo contrario, uno termina sin obtener lo suficiente y encierran cuernos».
Cuando se le preguntó si aprender en armonía con la naturaleza es más divertido que sentarse en el aula, no se pierde un latido.
«Si, absolutamente.»
Cualquiera que asista a la escuela Hagenbeck tiene que estar preparado para ensuciarse las manos
Más que animales
Lo cual no quiere decir que no haya aprendizaje en el aula en la escuela. Los estudiantes de Hagenbeck tienen lecciones de matemática, alemán, deporte, física e idiomas, al igual que sus contemporáneos en las escuelas convencionales de toda la ciudad. Es solo que aquí, la biodiversidad está omnipresente.
«El personal que enseña todas las asignaturas se reunió y discutió sobre la mejor manera de integrar la biodiversidad», dijo la subdirectora Claudia Krötenheerdt a DW.
El resultado fue un currículum redondo, inclusivo y práctico en el que las lecciones de matemática incluyen actividades como medir las camas del jardín, clases de tecnología para que los estudiantes aprendan a hacer marcos para las plantas de frijoles y en el que «Animal Farm» es lectura estándar.
«Hasta donde yo sé, somos la única escuela en Alemania que hace esto», dice Krötenheerdt.
El proyecto comenzó en serio en 2007, cuando el gobierno alemán introdujo una estrategia nacional para contrarrestar la pérdida de hábitat y biodiversidad.
Cuando Krötenheert y sus colegas se juntan para idear la manera de involucrar a la escuela, se topan con la idea inmersiva de hacer de la diversidad biológica el tema clave de la escuela. Eso fue hace ocho años, y desde entonces no han mirado hacia atrás.
Puede que no se parezca mucho a otras escuelas de la ciudad, pero cruzar el umbral es ingresar a un mundo de aprendizaje muy diferente.
Aprendiendo con espadas y tenedores
En el jardín de la escuela, que linda con la granja, se les ha dado a los estudiantes la tarea de reducir ciertas plantas. Cuando Kolja, de 12 años, pregunta si están destinados a llevar sus tijeras de podar a todo lo que está a la vista, recibe una respuesta contundente de Elke Mahrenholz, que ayuda a ejecutar el jardín.
«No te haría ningún daño escuchar», le dice. «Solo corte los que se han secado».
Reprendido, juguetea tímidamente con sus tijeras de podar, pero luego revela cuánto escucha, hablando con confianza sobre la fotosíntesis y otras cosas que ha aprendido en la escuela, como «sostenibilidad, reutilizando cosas que ya no necesitas, reciclando cosas viejas». para hacer algo nuevo «.
Las camas elevadas en el jardín de la escuela, hechas con caballos de bóveda reacondicionados que alguna vez se usaron en clases de deportes, son un ejemplo de eso.
«Podría agregar un poco más de estiércol de caballo aquí», Mahrenholz les dice a los estudiantes que han eliminado las plantas secas y ahora están plantando otras nuevas.
En el invierno, cuando hay menos trabajo práctico para hacer en el jardín, ella les enseña sobre el terreno en el que cultivan, sobre el uso de fertilizantes naturales para mejorar la calidad del suelo y sobre la biodiversidad dentro de él.
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Ir a la escuela con cabras y plantar a tres hermanas
Tres hermanas
Detrás de las camas elevadas, unos pocos estudiantes atienden a las llamadas tres hermanas.
«Cada año, plantamos una mezcla de cultivos, este año nos centramos en las tres hermanas», explica Eric, de 13 años. «Eso significa maíz, calabaza y frijoles».
«El maíz es tan alto que sobresale por encima de las hermanas más pequeñas y les proporciona un poco de sombra», agrega Charlotte. «La hermana del medio, los frijoles, cultivan las plantas de maíz y les dan estabilidad».
Señalando a una calabaza en la cama, Tabea se refiere a ella como la «hermana pequeña, cuyas hojas grandes mantienen el suelo húmedo y evitan el crecimiento de malezas». Y luego, con una sonrisa tímida, ella lo cosecha.
«Al plantar las cosas de la manera en que lo hacemos, los niños aprenden sobre las mezclas de cultivos en contraste con los monocultivos de la agricultura convencional», explica Mahrenholz. «Les ayuda a desarrollar una comprensión del hecho de que nuestra agricultura tiene que alejarse de los monocultivos hacia cultivos más mixtos».
Y los estudiantes incluso prueban los frutos de su trabajo cuando se reúnen para cocinar las verduras y hierbas que cosechan en su jardín.
Los niños son demasiado jóvenes para beber vino, pero lo suficientemente mayores como para aprender a cultivar uvas
Se requiere pensamiento creativo
Entre clases, los niños vienen al patio de la escuela para pasar el rato. Pero no es un patio ordinario. Una parte de ella ha sido entregada a cañas altas que dan la impresión de estar en otro lugar. Solo cuando el viento los separa, se puede ver el edificio de la escuela y la otra parte del patio.
Por ahora, esta parte todavía es simple y antigua, pero hay planes para cambiar eso. Tan pronto como haya suficiente dinero en el bote.
Pero mantener a la premiada escuela avanzando no es todo sobre financiamiento.
«Requiere mucha iniciativa», explica el subdirector. «Necesitamos mucho pensamiento creativo».
Sobre eso, los padres, maestros y otros miembros del personal continuarán entregando, porque todos quieren asegurarse de que las tres cabras y las tres hermanas permanezcan en el plan de estudios de la escuela Hagenbeck de Berlín
UNICEF asegura que estudiantes de entre 13 y 15 años sufren violencia por parte de sus compañeros
El informe afirma que el acoso puede provocar depresión, ansiedad e incluso incitar al suicidio
Hay países donde pegar a los alumnos por parte de los profesores no está prohibido
La vuelta al cole supone para muchos estudiantes una alegría…Es volver a las aulas, reencontrarse con sus compañeros, aprender, superar nuevos retos… pero también lágrimas y temor. La mitad de los estudiantes de entre 13 y 15 años de todo el mundo (cerca de 150 millones de adolescentes), dice haber sufrido algún tipo de violencia por parte de sus compañeros, según revela UNICEF en un informe este jueves.
El estudio indica que este problema afecta al aprendizaje y el bienestar de los estudiantes, tanto en países pobres como ricos.
“Para millones de niños alrededor del mundo la escuela no es un lugar seguro. Cada día, muchos estudiantes, ya sea en persona o través de Internet, se enfrentan a una serie de peligros, desde peleas, presión para que formen parte de pandillas o intimidación a formas de disciplina violentas, acoso sexual o violencia armada», lamenta Henrietta H. Fore, directora ejecutiva de UNICEF.
“Para millones de niños alrededor del mundo la escuela no es un lugar seguro“
«Estas situaciones a la larga pueden provocarles depresión, ansiedad y hasta llevarlos al suicidio. La violencia es una lección inolvidable que ningún niño debería de aprender”, reitera H.Fore.
El acoso escolar, en datos
– Más de 1 de cada 3 estudiantes se ha sentido acosado o se ha visto envuelto en peleas físicas.
– 3 de cada 10 estudiantes en 39 países industrializados reconocen haber acosado a otros compañeros.
– Cerca de 720 millones de niños en edad escolar viven en países en los que el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido.
La violencia infantil en cifras
– Aunque tanto los niños como las niñas corren el mismo riesgo de sufrir acoso escolar, las niñas tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia psicológica y los niños y adolescentes están en mayor riesgo de violencia física y amenazas.
El informe señala que la violencia derivada del uso de armas, navajas o pistolas en las escuelas se sigue cobrando vidas. Así mismo explica que en un mundo cada vez más digital, los acosadores están difundiendo contenidos violentos, dañinos y humillantes simplemente con un clic.
La situación en España
España es el tercero –entre los 37 países de Europa, EE.UU. y Canadá que se incluyen en el informe- con menor índice de violencia en las escuelas entre estudiantes de 13 a 15 años. Sin embargo, y según los últimos datos disponibles de 2014 ,en nuestro país el 16,7 % de niños entre 13 y 14 años ha manifestado haber sufrido acoso escolar.
UNICEF anima a los jóvenes de todo el mundo a que alcen su voz y se unan a #STOPViolenciaInfantil, dentro y fuera de las escuelas. Junto varios aliados la ONG propone una serie de medidasurgentes para acabar con la violencia en las escuelas.
Una Lección Diaria: #STOPViolenciaInfantil en las escuelas, se publica como parte de la campaña mundial de UNICEF #ENDviolence Against Children.
Fundación Atenea, que trabaja con la juventud extremeña, explica que la industria pornográfica cosifica a las mujeres y reproduce papeles machistas. También normaliza la violencia sexual en las relaciones
Aboga por el fomento de una educación sexual que implique a la sociedad en su conjunto, desde el sistema educativo a la familia
Resulta un tema embarazoso para muchos padres. Incluso pueden optar por aplazarlo o eludirlo. Pero la juventud, también en edades preadolescentes, tiene acceso casi ilimitado a las redes. Allí descubren el sexo. O más bien el porno, que sustituye a la educación sexual desde edades muy tempranas.
Desde un teléfono, o cualquier dispositivo tecnológico, la infancia tiene sus primeros contactos con el sexo desde una industria que cosifica a las mujeres. La pornografía es una “caricatura” perversa de la realidad, donde ellas cumplen el rol de complacer a un hombre sediento de sexo. Son “proveedoras de placer” para el ‘macho’.
Así lo explica Fundación Atenea, que trabaja con la juventud extremeña, y que advierte que el porno también puede normalizar la violencia sexual en las relaciones. Es “un creador de complejos, frustraciones e inseguridades entre la gente joven”, según pone de manifiesto la entidad.
Hay que tener en cuenta -explica- que los modelos de la industria porno no tienen nada que ver con las relaciones. «Donde existe un componente afectivo, sano y gratificante».
Un mundo sin filtros
En muchas ocasiones no son búsquedas voluntarias, sino ventanas que se abren a modo de anuncio y que llevan a menores a un mundo desconocido. Un mundo para el que no tienen los mismos filtros que una persona adulta.
Poster de Nymphomaniac, la película de Lars Von Trier
Javier Segura, de Fundación Atenea en Extremadura, cuenta que el porno conduce a ideas distorsionadas sobre sexualidad. También distorsionan las relaciones afectivas y el disfrute compartido de una relación.
Puede normalizar situaciones en que la persona acepta prácticas que no le gustan, solo porque aparecen en el porno. Lo pueden hacer por el miedo a “quedar mal con la pareja sexual”.
Un giro en la educación
La solución no es la prohibición de conectarse a las redes, más bien un uso adecuado de cómo conectarse. «No censurar, sino naturalizar lo más posible y afrontarlo en favor del desarrollo psíquico-social».
Javier Segura aboga por implicar en este proceso a toda la sociedad en su conjunto, desde el sistema educativo a la familia. Una propuesta de sumar esfuerzos entre todos.
Comenta cómo la escuela aborda esta cuestión, aunque no se hace con la suficiente intensidad. Se estudia la anatomía o el aparato reproductivo, pero no los valores afectivos y el descubrimiento del placer sexual.
Es necesario a su juicio apostar por un modelo de escuelas de padres y madres, con una educación co-participada, donde la enseñanza recaiga por tanto en la escuela y en la familia. Un instrumento donde todos los ‘educandos’ tienen una responsabilidad.
La ministra de Juventud Alemana Franziska Giffey, que en 2010 completó su doctorado sobre déficits de educación política en la UE , dijo al diario Die Welt que la tarea «inequívoca» del gobierno federal es organizar educación sobre la democracia para los jóvenes «en todos los niveles».
Los recursos para el trabajo juvenil en Sajonia, donde la tercera ciudad más grande del estado de Chemnitz quedó en estado de confusión por un asesinato incautado por la extrema derecha, habían sido eliminados a lo largo de los años, «y los resultados que ahora vemos», dijo Giffey.
Alemania estaba experimentando una «despolitización creciente», dijo Giffey, y agregó que los residentes de Chemnitz le contaron sus temores de privación y de «no ser escuchados» por quienes gobiernan «allá arriba».
El estudio y la discusión de la política ya no era una asignatura en «muchas» escuelas y clubes locales en Sajonia, agregó.
A los residentes se les debe dar espacio a medida que aumentan las emociones para discutir la llegada de refugiados en los últimos años «sin ser puestos en el [muy] derecho», dijo Giffey, miembro del Partido Socialdemócrata (SPD) y ministro federal para la familia, los ancianos, las mujeres y los jóvenes.
Programa de democracia SPD
Un ataque yihadista en un mercado navideño de Berlín en diciembre de 2016 impulsó a los socialdemócratas en abril de 2017 a redactar un programa de «promoción de la democracia», que incluye un proyecto de ley para promover la democracia, poniendo énfasis en la prevención de la radicalización y no solo en leyes de seguridad más estrictas.
Sin embargo, el proyecto de ley fue bloqueado por el Ministerio Federal del Interior. La conservadora Demócrata Cristiana (CDU) conservadora de la canciller Angela Merkel dirigió el Ministerio del Interior en ese momento y le entregó la responsabilidad a su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU).
«La educación es un asunto de los estados, pero el gobierno federal puede apoyarlo», dijo Giffey a Die Welt el miércoles.
La semana pasada, Giffey, que hasta principios de este año fue alcaldesa del SPD del distrito Neukölln de Berlín, lanzó una campaña contra el acoso en las escuelas alemanas promovida por su ministerio que se debatirá con Merkel en una conferencia de docentes el miércoles.
A nivel nacional, 168 trabajadores sociales, proporcionados por un programa de prevención financiado con fondos federales, serían empleados como expertos «anti-mobbing» para trabajar con los alumnos y responder a posibles conflictos, dijo Giffey, y agregó que los directores escolares necesitan respaldo cívico.
El proyecto de ley buscado por Giffey también fue buscado por su predecesora Katarina Barley, ahora ministra de justicia
Después de la guerra, Alemania tiene una extensa red de institutos de educación política, a nivel estatal federal y regional, incluida la Agencia Federal para la Educación Cívica (BPB) con sede en Bonn.
Kinsley Academy may officially be less than three years old, but its redbrick buildings stand as a reminder that there has been a primary school here, serving this rural, former mining community in West Yorkshire, for well over 100 years. Jade Garfitt didn’t hesitate to send her son, aged five, to the school: Kinsley born and bred, she felt she’d got an excellent education there herself.
But since he started she has become increasingly concerned. “He’s received one piece of homework this academic year,” she tells me over a cup of tea in the community cafe across the road. “He’s only done PE once since November. At one point, his class went two weeks without having their reading books changed. If you tried to say, ‘Look, there’s issues here’, you’d be shooed away.”
She says her son was for months taught by a revolving door of supply teachers. “They never introduced themselves. We never knew their name. The children were really unsettled, crying, not wanting to go to school.”
Kinsley is part of a wave of schools that have converted into academies – state-funded but independent of local authority control. In 2015, it left the auspices of Wakefield council to become Kinsley Academy, joining one of the hundreds of charitable companies the government calls “multi-academy trusts”, which between them run thousands of schools across England. This is a key plank of the government’s schools strategy under which high-performing schools in each trust help the struggling ones improve.
But in Kinsley, the reverse has happened. Lauded by Ofsted a few months before it joined the Wakefield City Academies Trust, Kinsley has seen standards plummet to well below the national average. “I’ve had to go to teachers to ask for homework. I’ve had to argue with them to change my son’s reading books. I’ve taught him all his times tables at home,” Sarah Jones, who has two children at the school, tells me.
Jade and Sarah are just two of thousands of parents in West Yorkshire affected by a large-scale educational failure, whose ripples have been felt far beyond Kinsley. In fact, their worries are being echoed across England amid growing concern that something may be seriously amiss with the government’s academies experiment.
In July 2016, the Education Funding Agency investigated the trust. Its draft report, leaked to the TES, found that its interim chief executive, the businessman Mike Ramsay, had paid himself £82,000 over a three-month period. It concluded that the trust was in an “extremely vulnerable position as a result of inadequate governance, leadership and overall financial management”. Later that year, it was reported that the trust had paid almost £440,000 to IT and admin companies owned by Ramsay and his daughter.
The trust was nevertheless allowed to carry on. Then, in September last year, it suddenly announced it would be looking for new sponsors for all 21 of its schools – but not before it had transferred more than £1.5m of reserves from its schools to its central coffers, entirely permissible in the current system. Some of this was funds raised by parents. It’s not clear whether any of this money will be left when the trust winds up, or whether those schools will see it again.
Kinsley Academy a member of the Wakefield City Academies Trust, West Yorkshire. Photograph: Gary Calton for the Observer
“The collapse of Wakefield City Academies Trust has sent shockwaves through our area,” says the local Labour MP Jon Trickett, who has for months been seeking answers from the government. “For many parents, it has been disturbing to find that their children’s futures could be threatened by the recklessness of people with very limited educational experience.”
Wakefield City is one in a series of high-profile failures of trusts forced to give up all their schools. The magazine Schools Week reported just last week that Bright Tribe, the trust with the lowest-performing secondary schools in the country, would also be closing and handing back its 10 schools.
Are these failures the inevitable consequence of a quasi-market system, predicated on the idea of takeovers? Or a sign of something deeply rotten at the heart of the government’s flagship education policy?
Academies have been a jewel in the education policy crown for both Labour and Conservative governments in the past 25 years. According to Professor Becky Francis, director of the Institute of Education at University College London, Labour’s academies programme was “focused on the revitalisation of schooling as an engine of social mobility in deprived areas”. She says the idea of bringing in business and philanthropic sponsors – including big names such as the London-based French financier Arpad Busson – “not just for money but for expertise” was controversial from the start.
But although the Labour government hugely talked up its academies programme, there were only around 200 of them – 1% of all English schools – by the time it left office in 2010. It was Michael Gove, the incoming Conservative education secretary, who put turbo boosters under the policy. By the time he left the job in 2014, the number had rocketed to almost six in 10 secondary schools, and one in five primaries.
What drove this? Not the evidence, according to Francis. Even as the explosion was taking off, “the DfE’s own evidence showed there was hardly any difference in outcomes between academies and local authority schools, once you controlled for their pupil intakes,” she says. She puts it down to “a strong ideological dislike of local authority influence, and a faith in autonomy and marketisation”.
The first academy chains were born out of the Labour government’s effort to introduce more stability into the system when it realised that there were significant risks to setting up independent, state-funded schools. They were embraced by the coalition government for similar reasons.
Mark Lehain, interim director of New Schools Network, is a champion of this model. “In Bedford, where I used to teach, there were failing local authority schools left to fail generation after generation of kids,” he says. For him, a big advantage of academy chains is that you can remove a school from a failing trust and give it to one better placed to turn it around.
There’s also an intuitive advantage to the chains: if someone is running one school brilliantly, isn’t it a waste not to get them involved in running more? “If you’ve got a school that’s functioning well you can develop a group of schools that can learn and build from that,” says Sam Freedman, a former special adviser to Gove.
That’s the theory. The problem is that it hasn’t quite happened like that in practice. There have been several studies in the past few years that have invariably reached similar conclusions: there doesn’t appear to be an inherent benefit to a school being run by an academy chain instead of a local authority. “There are a handful of trusts achieving amazing things, but a much longer tail of trusts performing really poorly,” says Francis. Her analysis shows six in 10 academy chains have below-average attainment for children from disadvantaged backgrounds.
What’s gone wrong? “I think there was certainly a mistake in the early days of the coalition, where we let so many schools convert at once, and allowed some chains to build too fast and unsustainably,” Freedman says of his time at the DfE. According to the Commons public accounts committee, there were simply too few checks on schools wanting to become academies: the government rejected just 13 out of more than 2,000 applications in three years. Trusts haven’t had to prove themselves before taking on new schools in difficult straits: Wakefield City Academies Trust took over 14 schools in special measures in under three years. “There was a period after 2011 where the academy system felt like the wild west, with big personalities coming in and changing things with little educational justification,” says Francis.
Some of those personalities took big financial liberties, paying themselves far in excess of what a local authority head could earn, and spending taxpayer cash on services provided by companies linked to themselves or family members.
President Barack Obama and David Cameron at Ark Globe Academy in south London, 2011. Photograph: WPA Pool/Getty Images
“In the case of Wakefield City Academies Trust, related-party transactions look like a convenient way to sidestep laws that prevent people profiting from schools,” says Trickett. “If the reports of financial problems at other chains are true, the government may find its plans to give trusts millions to expand have the effect of pouring water into a leaky bucket.”
Once a school joins a trust, there’s no going back: its reserves and buildings are absorbed into the legal entity of the trust. “If a school thinks it is getting poor services from its academy trust, there isn’t much it can do about it,” says Laura McInerney, former editor of Schools Week.
The only way out is in the case of serious failure. But that can take a long time to get noticed. Parents are often the first to spot it, but it can be hard for them to be heard. Even MPs can meet a wall of silence. “A culture of secrecy prevailed,” says Trickett. “The letters I wrote to the trust elicited wholly inadequate responses.”
Even when failure is eventually recognised, finding a trust to take over struggling schools can be difficult. The government has no power to compel trusts to take over schools. Lots of these schools will also have serious financial problems, whether as a result of mismanagement, falling pupil rolls, or long-running unmanageable PFI contracts. This makes them an unattractive proposition to other trusts, who themselves have to stay afloat at a time when schools funding is getting tighter.
But takeover regardless remains the main school improvement game in town: since 2016, the government has required all schools rated “inadequate” to become academies. The pipeline of schools in limbo is growing: over six in 10 rated inadequate by Ofsted in 2016-17 had not opened as an academy nine months later.
The takeover process is overseen by eight regional school commissioners. “Parents have no right to a consultation on who should sponsor their school, let alone any kind of veto or vote,” says McInerney. “The meetings where decisions are made are secretive, with only the barest of minutes.”
Potential conflicts of interest abound within opaque, interconnected circles: the Conservative peer Lord Nash was for years a schools minister while chairing an academy chain accountable to the government department he helped to run.
It is hard to avoid the conclusion that an incredible amount of time and energy – not to mention at least £745m, according to the National Audit Office – has been invested in a huge reorganisation that has delivered patchy benefits at best. “I fear this exclusive focus on structures has led to policymakers taking their eye off the ball in relation to the most important element of the education system, quality of teaching,” says Francis.
There are plenty of fixes on the table. McInerney thinks there should be a clampdown on high pay, a lock on school assets, and that local authorities should be able to spin out their own academy trusts. Others have suggested banning related-party transactions. The question is whether Theresa May’s government has the inclination or bandwidth to do any of this against the backdrop of Brexit.
As the summer holidays begin in Kinsley, Jade and Sarah tell me they are hopeful things will improve now that their children’s school has transferred from Wakefield City Academies Trust to a new trust. But could it all happen again somewhere else?
“No lessons have been learned,” says Laura McInerney. “Pressure is still being put on academy chains that are too small and fragile to take on board tricky schools. There are no consequences for people who flout financial regulations. It’s not a case of whether there’ll be further collapses, but simply of when and where.”
Trusts that failed the test
Ever since Tony Blair opened England’s first academy, the Business Academy Bexley, in 2002, these schools have been the Marmite proposition in education: loved by some, hated by others. It was under a Tory education secretary, Michael Gove, that their numbers really took off. In 2015, David Cameron, then prime minister, told his party conference that he wanted every school in England to be an academy by 2020. But the past two years have been marked by a series of high-profile failures.
July 2016
The Lilac Sky Schools Academy Trust is forced to give up its nine schools. Its accounts reveal that it used public funding to pay consultants more than £1,000 a day even as it was drawing on emergency public funding to ensure classrooms could open with basic equipment and furniture.
March 2017
The Education Fellowship trust, founded by Sir Ewan Harper, a key influencer of Tony Blair’s academies policy, says that it will be giving up its 12 schools. The move follows a series of damning Ofsted judgments and serious financial problems.
November 2017
The Wakefield City Academies Trust makes a shock announcement that it would be is pulling out of all 21 of its schools, having been plagued by questions over its finances. Revelations include the payment of more than £400,000 for services to companies connected with its chief executive and his daughter.
January 2018
The Perry Beeches Academy Trust, which David Cameron once praised as “a real success story”, says it will hand over its five schools after reports of financial mismanagement. The trust paid an additional salary of £120,000 over two years to its former chief executive on top of his £80,000 annual salary.
Source of the article: https://www.theguardian.com/education/2018/jul/22/academy-schools-scandal-failing-trusts
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