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Alemania: Sindicatos unidos piden mayor inversión en la educación

Alemania / 26 de agosto de 2018 / Autor: Internacional de la Educación / Fuente: ei-ie.org

En reacción a las recomendaciones de la Comisión de la Unión Europea en el marco del “Semestre Europeo”, los sindicatos de los docentes alemanes han insistido en la necesidad de que destine una financiación adecuada a la educación pública.

Las peticiones de los sindicatos que se proporcione una mayor financiación pública a la educación están respaldadas por la Comisión de la UE

Gewerkschaft Erziehung und Wissenschaft(GEW) y Verband Bildung und Erziehung (VBE) han insistido en que Alemania debe finalmente invertir más dinero en la educación de calidad.

“Las recomendaciones confirman que seguimos estando por debajo de la media de la UE y seguimos invirtiendo muy por debajo del 10% del producto interior bruto (PIB) en educación. Para un país tan rico, esto es un signo de pobreza”, criticó el presidente de VBE, Udo Beckmann.

“Resulta que los sindicatos son respaldados por la Comisión de la Unión Europea (UE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y todo el mundo reclama que Alemania incremente la inversión que destina a la educación”, dijo con satisfacción.

La presidenta de GEW, Marlis Tepe, estuvo de acuerdo en que los políticos deben por fin actuar e invertir más dinero en la educación y señaló que “hay que hacer que la profesión docente resulte más atractiva con el fin de contrarrestar con éxito la seria escasez de docentes, especialmente en los centros de educación de la primera infancia y las escuelas primarias”.

Al denunciar “un escándalo socio-político”, lamentó que hasta la fecha no haya sido posible resolver el problema fundamental del sistema educativo alemán, a saber, el estrecho vínculo entre el origen social y el éxito educativo, al hacerse incluso más amplia la brecha social.

Tepe prosiguió insistiendo en que la inversión en educación valía la pena: conduce a una mayor igualdad de oportunidades y participación en la sociedad, mejora las perspectivas profesionales y de vida de las personas y fortalece su salud. “Ahora la política debe tomar un camino diferente, de lo contrario nos vamos a dirigir claramente hacia una crisis educativa”, destacó.

Antecedentes

El Semestre Europeo forma parte del marco de gobernanza económica. Es un ciclo anual durante el cual los estados miembros de la UE coordinan sus políticas económicas y fiscales. Con ese fin, la Comisión de la UE formula recomendaciones específicas por país para los estados miembros.

Una vez más, la Comisión de la UE ha dado una mala nota a Alemania porque el país está invirtiendo muy poco dinero en educación. En sus recomendaciones específicas por país de 2018, la institución de la IE da cuenta de una considerable falta de financiación en Alemania y de que el gasto público del país destinado a la educación en 2016, del 4,2% del PIB, está por debajo de la media de la UE de 4,7%. Asimismo, el gasto total destinado a la educación y la investigación, al situarse en solamente el 9% del PIB, estaría por debajo del objetivo nacional del 10%.

La Comisión de la UE también reconoce que es crucial aumentar los gastos destinados a la educación, la investigación y la innovación para el potencial de crecimiento de Alemania. Los desafíos, según la institución, como el número creciente de estudiantes, la escasez de docentes y el mayor desarrollo de la educación de la primera infancia solo pueden ser afrontados si la financiación pública destinada a la educación aumenta de manera significativa.

Aquí encontraran más información.

Pueden también leer aquí las “Recomendaciones específicas por país 2018 – Evaluación, contexto y recomendaciones del Semestre Europeo en el ámbito de la educación y la formación” del Comité Sindical Europeo de la Educación (CSEE).

Fuente de la Noticia:

https://ei-ie.org/spa/detail/15888/alemania-sindicatos-unidos-piden-mayor-inversi-n-en-la-educaci-n

ove/mahv

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La pedagogía moderna o el sueño de Pestalozzi

España / 26 de agosto de 2018 / Autor: Marcos Santos Gómez / Fuente: PAIDEIA

I.

Lo singular de la conducta humana es que, por muy mecánica que parezca, siempre expresa una relación implícita con algo “exterior” a la cadena de las causas y los efectos, con el espacio donde sucede, con el éter en el que se despliega la opiácea red de los estímulos y respuestas a que nuestra condición animal nos obliga. No nos libramos de ese páramo presentido ni siquiera tomando el café de sobremesa en una tarde de primavera, en la que, como decía Bécquer, los terrores no pueden asaltarnos. En realidad, ese “desasosiego” jamás nos abandona. Ni siquiera con el estómago bien lleno, con el cielo sin amenaza de tormenta, disfrutando de una temperatura amable y mientras vemos algún episodio de una adictiva y absorbente serie televisiva que nos haga creer la victoria de la razón más desnuda y raquítica sobre la maldad del universo. A pesar de tales victorias de esa razón pretenciosa del dato y el cálculo, la de un Sherlock cocainómano y arrogante (aunque en la serie, obedeciendo al pudor puritano de nuestra época, que consiste en ocultar lo que inquieta y molesta como en una cárcel de seda, la cocaína y el tabaco se han sustituido por discretos parches de nicotina), hay algo de lentitud y pesadez en el aire que respiramos y que como un lastre coarta nuestros deseos y alegrías. Para el hombre, a diferencia del niño y el animal, la paz jamás puede ser plena.

Aunque mejor detener este hilo de observaciones o reflexiones. Me paro sobresaltado por albergar estos pensamientos amargos y me increpo a mí mismo, como un oficial arengando a la tropa (lo que quizás sea, en definitiva, la mejor imagen tangible de ese “guía interior” al que Marco Aurelio tanto se refiere), para retomar el nervio de vivir como hombre, como filósofo y como soldado, o sea, como quien también aguarda a morir sin el menor pábilo de agonía en el rostro, sin mover un solo músculo de la cara, del modo en que lo hizo aquel pagano romano, hermano de secta del egregio emperador, que, un siglo antes, fue el mayor pedagogo de todos los tiempos.

Miro a mi alrededor en el prado apacible y veo al animal que vive saltando de estímulo en estímulo y cuya respuesta es una reacción mecánica a la cadena natural donde habita ciegamente engarzado, en la clausura de un presente espléndido. No puede haber existencia más inocente. Retoza y sufre sobre la brillante superficie del lago de la existencia, sin tener la experiencia, como un hormigueo o sudor frío, como un raro presentimiento, de que la realidad guarda un secreto.

Ese secreto solo puede insinuarse en las preguntas. Se cree que la ciencia ofrece respuestas y ocurre justamente lo contrario, que lo que ofrece son nuevas y más perturbadoras e irresolubles preguntas. Desde luego el hombre puede vivir una existencia inocente, en un simulacro, pero la condena del hombre, su caída, lo que perdió al ser expulsado del Paraíso, es esa bendición que sí le fue concedida al resto del reino animal. No hay pues tarde ni sobremesa inocente, porque, del mismo modo que el animal vive inserto en su cadena causal, el hombre se halla fatalmente ligado a lo incomprensible que le remueve por dentro y al lastre del pasado y del futuro. No hay ya para él tranquilidad posible y se ve forzado a incluir, en el caso de las existencias verdaderamente lúcidas, el turbio presentimiento de que la nada, su no saber, su insignificancia, impugnan cualquier felicidad que no sea el tranquilo recostarse en dicha insignificancia, propio del sabio estoico.

Resulta clamorosamente falso que pueda darse una construcción de lo humano que no sea al mismo tiempo advertencia de su precariedad, insinuación de su final y presentimiento de que hay algo desbordante, glorioso y terrible, que cerca nuestras sobremesas. Así sucede con cualquier hecho o institución. Toda esperanza y horizonte lo son porque partimos de un vacío y una nada esencial más próxima a la desesperanza y la angustia que a los exultantes coros angélicos que traza nuestra imaginación. El estoico puede actuar, y es de hecho muy activo, porque su resignación, esa pasividad que se le atribuye, es solo el efecto de la más desoladora lucidez. Es a esa lucidez, la del vivir sin otro fondo que el puro ser, a la que la razón, en última instancia, conduce al hombre. La pedagogía de la razón, porque la razón nos educa, nos sitúa en el mayor trono que puede disfrutar el ser humano, el de su soledad y la pregunta.

Por todo esto, no hay posibilidad de una educación y pedagogía inocentes, es decir, sin un último y fatal apoyo en la pregunta. Si la Pedagogía debe centrarse en el estudio de las metodologías de enseñanza y cuestiones didácticas relacionadas con la educación, es en la medida en que estas son la superficie del abismo de preguntas elementales que fundan lo humano. Así, la pedagogía, la educación, las máscaras, se fundan en la pregunta. ¿Qué es el hombre? ¿Cómo se forma? ¿Cómo ayudar a su formación? No se debe abordar estas cuestiones como simples cuestiones técnicas, sino en lo que las conecta con la antropología y la filosofía, con el sombrío ámbito donde el hombre se sabe incierto. Tras la aparente plenitud y placidez del curso habitual de las cosas, cuando la educación nos ha marcado el camino, está la posibilidad de desmontarlo todo. En saberlo y en incorporarlo al propio ser estriba la mayor madurez a que cabe aspirar.

El nervio íntimo de la pedagogía, pues, es filosófico o, a lo sumo, antropológico. Y por ahí debe andar, y de hecho ha andado, el pensamiento pedagógico. No la técnica pedagógica, el arte de crear la máscara, sino la teoría que se pregunta por lo que hay detrás de ella, si es que hay algo.

II.

Hablando ayer de Rousseau ha sido evidente que es preciso no centrarse tanto en sus desarrollos didácticos, algunos válidos que resuenan aún hoy y otros cuestionables y anticuados que no nos sirven. Hay que aspirar, por el contrario, a captar el manantial exacto desde el que se despliega todo el Emilio, su perspectiva, su nervio. Lo que en el Emilio está más allá de su utilidad. Este punto es un posicionamiento filosófico y antropológico que siempre se halla, del modo que sea, a la base de cualquier teoría o práctica educativas.

De lo que señalamos, resulta obvio el componente ilustrado de Rousseau y su adscripción, contra lo que parece, a un modelo más próximo a la ciencia y las matemáticas que al humanismo. De hecho, Château (2013) concluía su exposición sobre el ginebrino resaltando este íntimo formalismo de la pedagogía rousseauniana que nosotros vinculamos al recurso estoico de tomar la ciencia y la lógica, o las matemáticas, como un asidero firme en el que agarrarse para sobrevivir a la tormenta. En este sentido (quizás en otros no) tenía razón este comentarista en que frente a un Voltaire, por ejemplo, Rousseau no es exactamente un humanista. La ironía respecto a la tradición, que es elaborada y releída sonrientemente por Voltaire, el saberse obligado a tratar con un océano de textos que van agarrándose unos a otros hasta sugerir la divertida eternidad sin fondo a que hemos comenzado aludiendo en este artículo, es lo que Château considera la versión humanista de la Ilustración, la voltaireana, la que se desplegaría en los filólogos del siglo XIX. Rousseau es más grave, como un profeta bíblico, y con esa aspiración estoica a la armonía última del mundo como íntima y única certeza. Ambos, pues, ilustrados y, en este sentido, uno de espíritu estoico y el otro más humanista y proclive a caminar sobre pantanos.

Aunque yo diría que sí podemos considerar humanista al ginebrino en el sentido de que el Emilio es también el intento de realizar la encarnación del ideal humano, ideal que es el de la razón, o logos, que dirige la orquesta de la naturaleza (y que el cuarto evangelista confundió con Dios). Esa última razón o paz que irradia toda la pedagogía rousseauniana es un remedo de la paz y la razón del estoico, reinantes en el cosmos, como vimos.

Es decir, Rousseau constata la serena, amplia e infinita presencia de lo humano (o lo natural) en la cultura, como lo que nos forma (la “forma” en la terminología filosófica es la figura concreta que adquiere la materia), es decir, que educarse es adquirir un modo particular de ser lo humano que habita en la cultura. O animar la idea con la carne, la sangre y el hueso de los individuos vivos que no serán propiamente individuos ni libres, en una paradoja que no entienden los simples, hasta que se impregnen de lo general. Estamos ya con esto anticipando la Bildung en el idealismo alemán. Es lo que la pedagogía denomina “formación” y lo que, en efecto, constituyó la base de la concepción pedagógica humanista que se fue trazando en Europa, sobre todo en Alemania, después de la Ilustración y en coexistencia con otro derivado pedagógico del movimiento ilustrado que cobra especial importancia en la actualidad: el modelo técnico. Este nace como una reducción de la formación a la enseñanza y adquisición de saberes técnicos, los requeridos por los oficios o los nuevos estudios promovidos por las monarquías ilustradas, los enciclopedistas y la Revolución francesa: ingenierías, agricultura, cálculo y matemáticas. Será esta versión técnica de la Ilustración el germen de las escuelas, academias y facultades técnicas en la reestructuración del currículum universitario que se prolongaría todo el siglo XIX.

Hemos de admitir, a esta altura, que ambas versiones son Ilustración, aunque nos tienta extender la metáfora de la luz y la sombra para referirnos al luminoso mediodía de la cultura humanista (burguesa), cuya sombra serían los muy “proletarios” saberes técnicos. Sin ambas facetas la Ilustración está incompleta y nos desplazaríamos por otro paradigma civilizatorio y epocal.

Adscrito a la concepción de la cultura como el lugar donde habitan los ideales en espera de tornarse carne y hueso, que vamos a ver inigualablemente expresada por el gran reformador de la universidad del que escribiremos próximamente, Humboldt, emerge la figura de Pestalozzi. Este es el primer diseñador de la pedagogía contemporánea. Es prácticamente su creador. La idea básica de las actuales teorías pedagógicas más “nuevas”, tienen su epicentro en este autor que, a diferencia de su compatriota suizo Rousseau, es ya propiamente un educador y no tanto un filósofo. El primer educador y pedagogo contemporáneo. En varios sentidos, pero sobre todo en que es quien primero, más allá de escribir un tratado como Rousseau, pone en práctica la idea de que es preciso educar antes que instruir, lo que se puede valorar como un avance en la comprensión y emancipación del hombre o, como hace Fernández Liria en el libro que hemos comentado días atrás, como un movimiento típicamente totalitario. Y aunque tememos reconocerlo, nos parece que Liria tiene algo de razón en esto tan perturbador. Hay que educar, o sea, formar a la persona y el carácter antes que transmitir saberes y conocimiento, o información. Este es el principio de Pestalozzi, pero también el principio de la Revolución francesa en sus momentos más, digamos, totalitarios, cuando se pretendía crear un mundo nuevo mediante la destrucción del anterior en la historia y en el alma de cada uno de los “ciudadanos”. En otra obra que comenté hace algo más de un año, se afirmaba algo parecido, cuando se insistía en que Pestalozzi significa el giro “educacionalista” de la civilización, o sea, la pretensión de transformar o incluso re-crear el mundo desde las “interioridades” del sujeto. Una suerte de querer colarse en el alma de los hombres para reconstruirlos a ellos y a la historia.

Así, este giro será el que mejor protagoniza el bueno y sentimentaloide de Pestalozzi. Entre otras consecuencias tiene la de sustituir lo verbal y reflexivo por lo afectivo que, en la figura de la madre, logra la formativa encarnación en el niño de los grandes ideales y valores de la cultura. Por eso Pestalozzi insiste tanto, y con páginas tan inflamadas, en la importancia de la educación maternal. A él le interesa el proceso de creación de la persona, que es, primero, como señala claramente el Emilio, afectivo y emocional. La madre encarna esta imprimación del ideal en el inconsciente del niño. Un proceso que, además, Pestalozzi califica y considera como “integral”, por esto mismo, porque alcanza todas las facetas de la personalidad del niño. Se dirige a toda su persona. Así que este inventor de la educación moderna y contemporánea, es también el creador de la educación integral.

El niño va ejercitando su razón emergente, pero al mismo tiempo, funciona su corazón y su mano, dice el suizo. Y todo ello, como ocurría con Rousseau, se comprende como la plasmación en el individuo de la cultura humana que debe ligarse con el último y mayor bien de la naturaleza y, en definitiva, con Dios. Dios es, para él, la fuente del bien y de lo humano, por lo que coinciden, al estilo de Rousseau, lo humano con la virtud y el bien que, en última instancia, reposan en la bondad de la Creación, garantizada y personificada por Dios (de nuevo, quizás, el Prólogo de Juan).

Dios sería una especie de emanante alteridad fontanal que funda lo que en el mundo humano se ha de producir con procesos donde se hallan presentes el amor y la vocación. Estas ideas aproximan a Pestalozzi, como ya está adivinando el lector, a los filósofos personalistas del siglo XX. Pestalozzi esgrime una concepción de la persona como el continente en el que la educación convierte el “deber” en el “querer”, lo que “debo” en lo que “quiero”. El suizo realiza una especie de traspaso de la ética a la psicología evolutiva, a la cual él también anticipa e inventa. O sea, que no andamos lejos de aquellas preguntas básicas a las que me refería al comenzar estas letras y que nos retrotraen a lo antropológico, es decir, ¿quiénes somos?, o ¿qué es el hombre? Pestalozzi trata de ubicarse en ello para responder con un cierto idealismo por el que la materia humana ha de vertebrarse y nutrirse con la forma que le infunde la cultura. Es el estudio de este proceso de formación el que obliga a Pestalozzi a esforzarse por comprender de qué materia estamos hechos los seres humanos y cómo esta, que es ciega vida animal, emerge y cobra una vida superior cuando absorbe los bienes e ideales que pueblan la cultura. Es lo que, en una próxima entrada, veremos que va a constituir el núcleo del pensamiento pedagógico y de las reformas universitarias de Humboldt.

Al considerar las cualidades de esa materia humana, con cuyas características se va encauzando esa impregnación cultural en el individuo, ha tocado Pestalozzi el campo de la psicología, en un salto definitivo a lo óntico que anticipa a esa ciencia del alma o del espíritu que será la psicología evolutiva. Pero también algo que anticipa la crítica a la concepción racionalista e ilustrada del hombre por esa otra forma de disolvente ilustración con pretensiones frustradas de ser positiva y empírica que constituirían Freud y el psicoanálisis. El bien y la buena conducta, el altruismo, la bondad, son derivados del amor a la madre. La moral se fraguaría, entonces, en la relación del niño con la madre. Es esta vinculación afectiva la que obra la realización y encarnación de los ideales de la cultura, en torno a los valores, por ejemplo, en la persona del niño y por supuesto antes de la escuela. Es su medio, su camino, el amor que liga a la cultura y a lo normativo (la figura freudiana del padre), que la dulcifica y llena de afectos. Todo esto tuvo, también y por la relación que señalábamos entre las concepciones filosóficas y las metodologías didácticas, una consecuencia a nivel metodológico: la pedagogía se empezó a entender como un tanteo experimental con la realidad educativa, que implicaría la constante necesidad de ir perfeccionando las metodologías educativas en una suerte de irrupción de lo afectivo y (en la ideología y terminología de Pestalozzi) lo “maternal”, en la escuela que fuera otrora lugar de la pura instrucción en historia, gramática y latines. Esto ocurre, decíamos, en el contexto por el que lo instructivo comienza a entenderse y practicarse como lo educativo. “Instruir” va dejando paso a “educar”. La disciplina deja paso al cariño y la ciencia y el saber, o la erudición, llegarán cuando tengan que llegar, al estilo de Rousseau, sin forzar su irrupción en la vida infantil. Sólo se aspirará a tratar con lo que requiere ser pensado, cuando la facultad de pensar esté plenamente preparada.

Así pues, en Pestalozzi tenemos las mismas ideas que se dieron en distintos momentos de la Revolución francesa (que lo halagó y llenó de honores); en especial, como imaginará el lector, en las memorias escritas por Condorcet, filósofo y diputado girondino de la Convención (publicadas hoy en español por la editorial Morata), para establecer los principios de un futuro sistema público educativo (aunque en la época aún lo denominaban, como todavía ocurre en algunos países, “de instrucción pública”).

Por último, si queremos interpretar lo que quiso expresar con el título de una de sus obras, El canto del cisne, el apremio de este educador, su pasión, su prisa, que lo llevaron a pérdidas millonarias (en alguna época de su vida, cuando paseaba, es fama que era confundido con un mendigo) y a la construcción compulsiva de centros educativos admiradísimos en Europa (entre otras personas, por Madame de Stäel, la cronista y crítica de la Revolución francesa), se dio porque entendió que todo lo humano con lo que trataba era algo que no podía librarse de la sombra de la muerte. Pero dejemos esta especulación sentimental cuyo único fundamento es su belleza o, tal vez, mi deseo de que este artículo adquiera una forma circular, en un eterno retorno que lo llene de paz e impugne, a su discreta manera, el fantasma de la innovación en el mercado de las novedades. Quizás lo retomemos, ampliando el círculo, y emprendamos un análisis menos impulsivo de todo esto para cuando el frío que me cerca ahora, pasada la medianoche, arrecie menos, si es que alguna vez puede dejar de arreciar. 

Algunas ideas y datos han sido extraídos del siguiente libro:

Château, J. (2013). Los grandes pedagogos. México: FCE. Primera edición en francés 1956.

Fuente del Artículo:

https://educayfilosofa.blogspot.mx/2018/04/la-pedagogia-moderna-o-el-sueno-de.html

Fuente de la Imagen:

10 estrategias innovadoras de aprendizaje para la pedagogía moderna

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Un sistema educativo paralizado que clama por un cambio

España / 26 de agosto de 2018 / Autor: Olga R. Sanmartin / Fuente: El Mundo

ESPAÑA TRAS UNA DÉCADA DE CRISIS

Cuando los alumnos taiwaneses bajaron su rendimiento en lectura, las autoridades pusieron a docentes en paro a darles clases particulares fuera del horario escolar. Los críos aparcaron las consolas y los móviles para dedicarse a leer toda la tarde y mejoraron sus resultados. En Castilla y León también los colegios públicos llevan tiempo abriendo sus puertas todo el mes de julio para que los estudiantes con asignaturas pendientes puedan aprobar en septiembre. Los que han ido bien durante el año pueden relajarse y pasarse el verano en la piscina. Para el resto no hay otra alternativa que echarle codos, con la supervisión de un profesor.

La medida, impensable en otros lugares de España, es una de las claves que ha permitido a esta autonomía situarse en el informe PISA por encima de Finlandia y Corea del Sur. Pero no es la única. También influye que la sociedad castellano-leonesa siga considerando la escuela como el principal motor de ascenso social. Al profesor se le respeta y también se le exige, algo que ya no es lo habitual.

Diez años después del comienzo de la crisis, los indicadores internacionales muestran que España -salvo excepciones- se ha instalado en la parálisis educativa. Los alumnos de 10 años son mejores en Lectura, Matemáticas y Ciencias que hace una década, pero siguen por debajo de la media de la OCDE en los informes PIRLSTIMSS. En PISA los resultados de los estudiantes de 15 años son similares a los que se registraban en 2000 y nuestros chicos llevan, de media, dos cursos académicos de retraso respecto a los de Singapur. Uno de cada tres son repetidores. Un universitario español tiene el mismo nivel que un bachiller holandés. Y existen diferencias abismales entre comunidades autónomas.

«De conformidad con las evidencias internacionales, estamos estancados en la mediocridad, lo cual es una forma de retroceso en un contexto dinámico como el actual, donde las exigencias son cada vez mayores. Quien no avanza retrocede», advierte Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas de la Universidad Camilo José Cela.

El diagnóstico de los expertos respecto a la educación superior es parecido. Se han producido avances, pero existe un amplio margen de mejora. La crisis impuso unas restricciones que obligaron a subir el precio de las matrículas y provocaron que los alumnos se pusieran las pilas y obtuvieran mejores resultados. Los campus también tuvieron que ingeniárselas para ser más eficientes y sacar dinero de debajo de las piedras y han progresado en rendimiento docente e investigador. El boom mediático de los ránkings ha obligado a los rectores a espabilar. Pero seguimos teniendo muy pocas universidades en el top 100 (aunque nuestras escuelas de negocios sean las mejores del mundo) y toda la comunidad educativa coincide en que el sistema es tan «rígido» que «no nos permite competir» en igualdad de condiciones con otros países.

«Las normas nos han puesto un corsé que nos hace imposible atraer y retener el talento. A nuestros profesores les ofrecen mejores posibilidades en países como Reino Unido que no podemos compensar económicamente. Los recortes no han sido sólo una cuestión de dinero, sino de la posibilidad que crear una estructura, y eso ha hecho mucho daño a la universidad», lamenta Margarita Arboix, rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona, que admite que «quizá no estamos sabiendo dar a los jóvenes lo que les puede interesar». El 18% de quienes tienen entre 18 y 24 años no continúa los estudios más allá de la ESO, un porcentaje que duplica la media europea. España es uno de los países con mayor abandono escolar temprano.

«Estamos en un momento histórico desde el punto de vista del conocimiento, porque la revolución digital va a cambiar los modelos de enseñanza, las competencias y las profesiones. Es imposible que la educación siga siendo como hasta ahora. Las universidades se dan cuenta de que no pueden hacer lo que tienen que hacer, con plantillas envejecidas y laboratorios con instalaciones que no se renuevan desde hace años. O gestionamos esto o nos quedamos atrás», manifiesta Francesc Solé, vicepresidente de la Fundación Conocimiento y Desarrollo.

En octubre del año pasado se cumplieron 10 años desde la implantación en España del llamado proceso de Bolonia, un acuerdo entre varios países para facilitar el intercambio de titulados en la UE y adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales, mejorando su calidad y competitividad con una mayor transparencia. Los grados sustituyeron a las antiguas licenciaturas y se impulsaron los másteres y doctorados. Una década después, la universidad española sólo atrae a un 3% de alumnos extranjeros, sigue sin haber una buena conexión entre lo que estudian los alumnos y lo que reclama el mercado de trabajo y hay más de 80 campus repartidos por España en los que prácticamente se enseña lo mismo. Y de la misma forma.

«La universidad ha vivido con gran tensión el cambio originado a partir de la mala interpretación de Bolonia», explica José Saturnino Martínez García, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna. «Se modificó la didáctica universitaria desde arriba y a coste cero, con un sistema diseñado para pocos estudiantes a los que se les puede hacer un seguimiento individualizado, pero con muchas titulaciones con aulas de 100 estudiantes. Ha mejorado la permanencia del alumnado, lo que puede ser debido a que se acorta la evaluación o se simplifica en tests y en pequeños trabajos, facilitando así el aprobado. La autonomía de la universidad y del profesorado para diseñar planes de estudios y docencia se ha visto comprometida por un exceso de control externo y de burocracia absurda», añade el autor de La equidad y la educación.

De aquellos primeros años del plan Bolonia han venido males que han quedado en evidencia con los escándalos de los títulos de Cristina Cifuentes y Pablo Casado o los plagios del rector Fernando Suárez. Servidumbres, enchufes, clientelismo, endogamia, dependencia del poder autonómico y un sistema burocrático complejo que, paradójicamente, deja escapar los fallos. La Universidad Rey Juan Carlos se ha convertido en el paradigma de todos estos vicios. La corrupción no es generalizada, pero ha disparado la desafección hacia una institución que, hasta ahora, era tan sagrada como la Judicatura.

Durante la crisis se ha roto, además, ese contrato social por el que los jóvenes creían que, si estudiaban y se esforzaban, podrían llegar a vivir igual o mejor que sus mayores. La tasa de paro juvenil roza el 35%, según la última EPA, y hay todavía más de un millón de ninis. La mitad de los que tienen un máster admite que el título no le sirvió para lograr un empleo, ni para mantenerlo, ni para mejorar en su puesto. De entre los que trabajan, el 27% gana menos de 1.000 euros (los ingresos de algunos profesores no son mucho mayores) y el 30% está empleado en puestos por debajo de su cualificación.

«La generación mejor preparada de la Historia, que más idiomas habla y que mejor se mueve por el mundo es la que tiene más problemas para acceder al mercado laboral», dice Segundo Píriz, rector de la Universidad de Extremadura, que añade: «No podemos seguir haciendo las cosas como hace un siglo».

Todos los expertos coinciden en que el sistema debe acometer un cambio profundo, un proceso de «regeneración educativa» en el que no necesariamente se invierta más, sino mejor, en el que las instituciones educativas tengan una mayor «flexibilidad» y «autonomía» para diseñar sus políticas junto a una mayor rendición de cuentas, sin estar al albur de los vaivenes de la política. Justo lo que no hacemos.

Mientras en TaiwánSingapur, Finlandia o Portugal las autoridades educativas diseñan planes en sintonía con los nuevos tiempos, aquí seguimos jugando a la yenka de las leyes educativas. El fiasco de la Lomce va a dar paso a una vuelta a la LOE, con un debate nuevamente centrado en la Religión y en la concertada, dos cuestiones que nada tienen que ver con lo estrictamente educativo. La calidad del sistema depende del valor de sus profesores, pero este asunto se elude de forma sistemática porque ningún gobernante quiere meterse en líos. De igual forma se evita la reforma universitaria. Hay muy poca fe en que el nuevo ministro, el astronauta Pedro Duque, vaya a ser capaz de enfrentarse a esas fuerzas paralizadoras que piensan más en conservar su statu quo que en apostar por un modelo productivo en el que la educación sea lo prioritario. Es muy significativo que la educación no aparezca entre las cinco cuestiones de Estado que Sánchezquiere negociar con Casado.

Antonio Cabrales, catedrático en el Departamento de Economía de la University College London, propone, para empezar, poner en marcha «medidas para seleccionar y retener a los mejores en el profesorado, a todos los niveles». Se trataría de «poder contratar a personas de reconocido prestigio españolas y no españolas y también facilitar la movilidad de los docentes entre las distintas universidades», según Píriz.

López Rupérez insiste en alcanzar un pacto que «consiga estabilizar la arquitectura del sistema educativo», junto a una «modernización» en la carrera docente y en el currículo, aunque reconoce que «existe un gran despiste por la ausencia de liderazgo de las instituciones respecto de la innovación, que se hace de forma intuitiva, sin evaluar el impacto». «Hay que reforzar habilidades cognitivas como el sentido crítico, la capacidad de análisis o los hábitos de reflexión. Y desarrollar las habilidades no cognitivas y la educación del carácter a través de saberes clásicos de corte humanístico».

Solé reclama, por su parte, la ayuda de los empresarios para facilitar la empleabilidad de los jóvenes. Un ejemplo son los nuevos «pregrados» que comienzan el curso que viene en la Universidad Autónoma de Barcelona, programas muy específicos de sólo 18 meses de duración que se abren y se cierran en función de las necesidades del mercado laboral y que son diseñados de forma conjunta con los empleadores. La idea es tan revolucionaria como poner a los profesores de la escuela pública a dar clases en julio. «Hay que abrirse a lo que está ocurriendo fuera sin complejos y sin ataduras. Si no somos flexibles otros nos pasarán por delante», avisa Arboix.

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El granero ruso de los Nobel

Redacción: El País

El Instituto de Física y Tecnología de Moscú, una de las universidades más prestigiosas, lucha para frenar la fuga de cerebros

A las afueras de Moscú, cerca de la fábrica de misiles de Dolgoprudny, se alza el Instituto de Física y Tecnología de Moscú (MIPT), posiblemente la institución académica más prestigiosa del país y también a la que más difícil es acceder por sus exigentes exámenes de ingreso.

En 1946, Nikolái Semiónov, Lev Landáu y Piotr Kapitsa —futuros Nobel de física en 1956, 1962 y 1978, respectivamente— pidieron al Gobierno crear una nueva institución educativa para atraer a las mentes más brillantes de la Unión Soviética para que estudiasen matemáticas y física. Algunos de ellos acabaron trabajando en el programa de armas nucleares mientras otros se convirtieron en los mejores científicos de sus respectivos campos. El instituto cuenta con 10 premios Nobel en ciencia entre sus catedráticos y antiguos alumnos y es una de las 21 universidades seleccionadas por el Gobierno de Vladimir Putin dentro de un programa cuyo objetivo es colocar cinco universidades rusas entre las 100 mejores del mundo.

Geim y otros antiguos alumnos han resaltado la importancia que tuvo el MIPT para explicar sus posteriores éxitos académicos. “Como estudiantes nos forzaban a encontrar lógica en todo lo que estudiábamos en lugar de aprender hechos y fórmulas”, destaca Geim, que en 1982 entró al MIPT de rebote tras ser rechazado en otra universidad de menor prestigio porque sus examinadores consideraron que podía ser judío.

El MIPT afronta el reto de transformarse en una universidad moderna sin abandonar el modelo de educación pública heredado de su origen comunista. El 85% de los estudiantes que acceden a este centro no pagan ni un rublo por sus estudios, ni por su manutención ni alojamiento. Incluso los peores estudiantes, que sí tienen que pagar por sus matrículas, dejan de tener que hacerlo si sus calificaciones pasan a ser lo suficientemente buenas. “Si eres un estudiante brillante, aquí te damos una oportunidad de tener una carrera”, resume Nikolay Kudryavtsev, rector del MIPT desde 1996 e impulsor del giro de la institución para ganar mayor proyección internacional y mejores colaboraciones con las empresas de alta tecnología. Hace unas semanas, El País fue invitado a visitar el MIPT junto a un grupo de periodistas europeos y estadounidenses.

El MIPT afronta el reto de transformarse en una universidad moderna sin abandonar el modelo de educación pública heredado de su origen comunista

Una de las razones por las que el MIPT no aparece en los principales ránkings internacionales es que no realizaba investigación en su sede. En tiempos de la URSS el MIPT colaboraba con “más de 100″ instituciones, recuerda Kudryavtsev. La mitad eran “los mejores institutos de investigación de la Academia de Ciencias Rusa” y la otra mitad “centros de investigación de las industrias estatales”. Los estudiantes pasaban la mitad de todo su tiempo investigando en esos centros. La caída de la URSS supuso el colapso de este sistema. En esos años muchos de los cerebros más brillantes del MIPT abandonaron Rusia hacia Europa o EE UU. Es el caso de Andre Geim y su compañero de Nobel por el descubrimiento del grafeno,  Konstantin Novoselov, que emigraron a Europa, donde siguen trabajando en la actualidad.

Uno de los objetivos del MIPT es recobrar parte de ese talento perdido. La institución, con un presupuesto anual de unos 95 millones de euros, ha establecido sus propios departamentos de investigación multidisciplinar que abarcan desde la fotónica hasta la biología básica del cáncer y su objetivo es aumentar el número de docentes extranjeros, que actualmente solo suponen el 5%, según Vitali Bagan, vicerrector de la institución.

El MIPT está entre las 50 mejores del mundo en física y en astronomía, según el ránking de THE. El MIPT intenta además reconvertirse en una universidad que prepare a sus alumnos para trabajar en las mayores empresas de alta tecnología. La institución colabora con grandes bancos y empresas tecnológicas de dentro y fuera del país, aunque quedan importantes asignaturas pendientes que reflejan los problemas generales del sistema de I+D en Rusia. El gasto en investigación, desarrollo e innovación del país en 2018 fue del 1,09% de su PIB, según la OCDE, y el 75% de todos los fondos provienen del sector público, según el BERD, lo que sitúa a Rusia en el vagón de cola de los países más avanzados en este terreno.

Otra de las dificultades históricas son las trabas oficiales para crear empresas, que siguen frenando la capacidad del país para aprovechar el talento que genera. Un caso paradigmático son Ratmir Timashev y Andrei Baronov, dos antiguos alumnos, explica Kudryavtsev. «Trabajan en servicios de computación en la nube” y juntos “tienen una fortuna de unos 1.000 millones de dólares”. “La mayoría de sus negocios están en EE UU y Suiza, solo el 3% se ha quedado en Rusia”, lamenta el rector. “Cuando hablamos con nuestros antiguos alumnos que han tenido éxito emprendiendo en el sector tecnológico nos dicen que Rusia no tiene un sistema de impuestos favorable para crear este tipo de empresas. Creen que no es provechoso y además no tienen la confianza de que si crean una empresa podrán obtener buenos resultados, así que se van a EE UU o Europa”. “Quizás esta sea una herencia del régimen anterior. Yo le pido a los gobernantes que simplifiquen el sistema fiscal para que Rusia sea más atractiva para las empresas. Creo que la situación cambiará, despacio pero cambiará”, concluye.

AL ASALTO DE LOS ‘RANKINGS’

En 2012, el Ministerio de Educación ruso puso en marcha el plan 5-100, un programa que otorga financiación adicional a 21 universidades rusas para conseguir que al menos cinco de ellas estén entre las 100 mejores del mundo en 2020. El MIPT es una de las participantes —por el momento ha pasado de estar entre las 600 mejores universidades del mundo a colarse entre las 300— entre las que también destaca la universidad ITMO de San Petersburgo. Ambas se están esforzando por ganar mayor presencia internacional e intentar atraer talento de otros países. Aunque el propio Gobierno de Vladimir Putin ha reconocido que el programa no tiene suficiente financiación, su dotación ha aumentado y dedicará unos 648 millones de euros entre 2018 y 2020, según University World News.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/08/06/ciencia/1533560745_947357.html

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8 sitios web para descargar libros gratis de forma legal

Redacción: Universia

Si estudias y quieres conseguir libros, considera estos 8 sitios para descargar los libros que necesitas de manera gratuita y legal.

Muchas veces necesitas acceder a libros para los que hay pocas copias, tienen demasiados años de existencia y las bibliotecas no los prestan o lo quieres tener para subrayar y armar resúmenes para estudiar. Por ello, conoce los siguientes 8 sitios web para descargar gratuitamente libros, sin vulnerar los derechos de autor y obtenerlos de manera legal.

1) Editorial Traficantes de Sueños

La editorial Traficantes de Sueños y un símbolo de los movimientos sociales en Madrid. Todas sus publicaciones tienen copyleft (distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo) y pueden descargarse en formato .pdf.


2) Bubok

Bubok también es una editorial española que publica bajo demanda y brinda muchos libros gratuitos, y otros .pdf de pago, por deseo de sus autores. Busca en las diferentes categorías y encuentra lo que quieres.

3) Proyecto Gutenberg

Proyecto Gutenberg es una biblioteca de ebooks de dominio público gratuitos extremadamente conocida. En general ofrece libros en formato .epub y .mobi (Kindle).


4) Europeana

Europeana es la gran biblioteca digital de Europa y ofrece numerosos libros en formato digital y en general de dominio público. Todas las obras pueden encontrarse en cada uno de los idiomas oficiales de la Unión Europea.


5) Amazon

Amazon es una de las tiendas de venta online más extensas y respetadas a nivel mundial también ofrece los ebooks gratuitos para Kindle, principalmente las obras clásicas de la literatura en castellano, inglés y francés.


6) Anarres

La editorial argentina Anarres difunde la ideología anarquista de manera gratuita, en formato .pdf.


7) Wikisource

Wikisource es una biblioteca virtual con libros libres de los derechos de autor y en formato .pdf.


8) Libroteca

Libroteca pone casi 9.000 obras gratuitas a disposición del público, libres de derecho de autor.

Fuente: http://noticias.universia.es/portada/noticia/2014/02/18/1082572/8-sitios-web-descargar-libros-gratis-forma-legal.html

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El libro para niños en el que la «abuela de Frankenstein» defendía la educación femenina

Redacción: Yorokobu

La escritora Mary Wollstonecraft publicó a finales del siglo XVIII un libro infantil ilustrado por el pintor William Blake que ya adelantaba algunas de sus posiciones feministas y defendía la necesidad de que las niñas recibieran educación.

Relatos originales de la vida real fue el único libro dedicado al público infantil escrito por Mary Wollstonecraft, filósofa inglesa y madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, que, en pleno siglo XVIII, fue capaz de vivir de su trabajo y sus escritos sin depender de los recursos de sus padres, de sus parejas, de su esposo ni estar sometida a la autoridad de alguno de ellos.

Entre las enseñanzas de Mrs. Mason se encontraban asuntos cotidianos como la puntualidad, el control de los instintos, la lealtad, el egoísmo, el respeto a los animales, pero también planteamientos feministas que Wollstonecraft desarrollaría después en trabajos como Vindicación de los derechos de la mujer.

Por ejemplo, que las mujeres debían recibir una buena educación, a pesar de la oposición de los políticos del siglo XVIII. De hecho, Wollstonecraft defendía esa educación femenina no solo por el beneficio individual de la mujer, sino como un objetivo valioso de la sociedad en su conjunto: si las mujeres eran las que educaban a los hijos, era imprescindible que estuvieran bien educadas, algo en lo que esos obtusos políticos no habían reparado.

Lo original de los planteamientos de Wollstonecraft hizo que la primera edición de Relatos originales de la vida real apareciera como libro anónimo para evitar represalias. Sin embargo, el éxito de la publicación de Vindicación de los derechos de la mujer en 1792 hizo que la autora se convirtiera en un personaje famoso, razón por la cual el editor decidió capitalizar esa popularidad en beneficio de Relatos originales de la vida real. Para ello, además de publicar una segunda edición en la que sí que aparecía el nombre de la autora, decidió que fuera ilustrada, lo que, por otra parte, también permitía aumentar el precio de venta.

El elegido para llevar a cabo esas ilustraciones fue el escritor y pintor William Blake, un personaje que también resultaba peculiar para la Inglaterra del XVIII. De fuertes creencias religiosas, Blake tampoco le hacía ascos al ocultismo, al gnosticismo y a la magia. Además, era contrario a la esclavitud, partidario de la igualdad entre hombres y mujeres y defensor de ideologías revolucionarias. Tanto es así que llegó a ser procesado por una declaraciones incendiarias contrarias a la monarquía inglesa.

El trabajo de Blake se concretó en cinco grabados que encajaban perfectamente en el espíritu del libro de Wollstonecraft, que no había dudado en incluir en sus narraciones morales temas como la pobreza, la muerte, el abandono y la miseria, tanto económica como emocional, con la intención de que las niñas aprendieran, madurasen, tuvieran herramientas con las que enfrentarse a la vida adulta y no idealizasen la infancia como una época utópica o un paraíso perdido.

A pesar de que Relatos originales de la vida real fue un éxito y se estuvo reeditando con frecuencia hasta entrado el siglo XIX, Mary Wollstonecraft pasó muchos años estigmatizada y considerada lo más alejado de un ejemplo educativo. La razón fueron las memorias que escribió su esposo William Godwin cuando Wollstonecraft falleció durante el parto de su hija Mary.

Aunque se suponía que las memorias eran un sincero homenaje a su esposa fallecida, la revelación de que su primera hija había sido extramatrimonial, que había protagonizado varios intentos de suicidio, que había tenido relaciones amorosas fuera de la pareja y otras intimidades semejantes, provocó que Wollstonecraft no saliera especialmente bien parada, al menos a los ojos de la sociedad británica del XVIII.

Entre los pocos que la valoraron y se acordaron de ella tras su muerte estaba William Blake, que realizó en su honor un grabado en el que aparecía la pequeña Mary junto a su madre muerta.

Fuente: https://www.yorokobu.es/mary-wollstonecraft-pedagoga/
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Ocho cuentos para niños sobre la diversidad familiar

Redacción: El País

Álbumes ilustrados que nos hablan de la llegada de un hermanito, de la espera de una adopción, de familias recompuestas o de personas que viven solas

Actualmente hay una gran diversidad de familias, el modelo clásico ha cambiado y encontramos muchas más opciones todas ellas diferentes entre sí pero únicas. ¿Quién forma una familia? En esta selección os hemos buscado libros que nos pueden ayudar y ser de utilidad para abordar esta cuestión. Álbumes ilustrados que nos hablan de la llegada de un hermanito, de la espera de una adopción, de familias recompuestas o de personas que se han quedado sin familia y viven con la soledad. Incluso encontraremos un libro juego y una pequeña guía didáctica que responderán de forma didáctica cualquier pregunta sobre el concepto de familia que nos puedan hacer nuestros hijos.

Este es uno de esos cuentos para ver una y otra vez, porque en cada nueva ocasión encuentras algo nuevo. Un libro de gran formato que nos muestra, sin palabras y con todo tipo de detalles, la vida en un barrio protagonizado por seis familias distintas. ¡Y una más, de gatos! A través de un recorrido circular descubriremos todo lo qué pasa en estas calles completamente multiculturales. En cada doble página podremos entrar en las entrañas de cada hogar. Así conoceremos a Julia y Gaspar que esperan su tercer hijo; Jaroslaw y Claudia con varios problemas desde primera hora de la mañana; o el abuelo Jussim que celebra una gran fiesta en su casa. Y otros tipos de familias como Nuria y Martín que tienen dos papás; o la peluquera Luisa, madre soltera, que forma un estupendo dúo con su hija. Y una curiosidad, en medio de todo este bullicio, vive Alfredo en su caravana y además hay un tiovivo muy misterioso. Los más pequeños pasarán horas mirando todos los rincones de cada página. Incluso podéis aprovechar y jugar a encontrar objetos, personajes y otros detalles escondidos.

2. Chocolate infinito · Paloma Muiña · Editorial SM (A partir de 3 años)

A Paula le encanta la Navidad, cada año la celebra junto a su familia. Pero las últimas Navidades han sido algo extrañas, sus padres se han ido de viaje así que no han puesto el Belén ni los adornos en casa. Paula no termina de entender el motivo de su viaje y tampoco a dónde van. Durante los próximos días esta se queda con los abuelos, a pesar del aburrimiento Paula decide escribir su carta a los Reyes Magos. Para este año le gustaría tener una muñeca con pelo rizado y chocolate infinito que nunca se acabe. El día de Reyes la casa se despierta distinta, los padres de Paula al fin han vuelto. La niña lo nota en seguida y va corriendo a recibirlos. Después de los besos y abrazos Paula descubre algo maravilloso, el mejor regalo de Navidad que podía desear, tiene una nueva hermanita llamada Melat. Una adopción internacional relatada desde la experiencia de un niño. A veces los mayores no sabemos muy bien como contar ciertas cosas y después nos damos cuenta que todo es más sencillo, sobre todo a los ojos de los niños.

3. Uno más · Olalla González · Marc Taeger · Editorial Kalandraka (A partir de 4 años)

Las familias también crecen, y a veces explicar a un hijo la llegada de un hermanito no es tarea fácil, este álbum ilustrado nos puede ayudar mucho. El pequeño conejito se acaba de enterar que pronto serán uno más en casa y no puede esperar a dar la noticia a todos los vecinos del bosque. Como todos los niños, el protagonista es impaciente y no para de preguntar a su madre ¿cuándo nacerá? y ella siempre responde: «Cuando ya no pueda verme los pies». Una pregunta que no parará de hacer a todo aquel que se encuentra en su camino. Creando así una estructura repetitiva que seguro que enganchará a los primeros lectores. Al ser una experiencia nueva el conejito también se imagina y fantasea cómo será la vida con un bebé y cuál será su papel como hermano mayor. Una historia que inspira los sentimientos que se viven mientras se está esperando a un hermanito como ternura, solidaridad, alegría, emoción y con una sorpresa final. Sus ilustraciones son de trazos definidos, líneas irregulares, esquemáticas, y acuarelas de tonos suaves sobre fondo blanco perfectas para conectar con los más pequeños de la casa.

4. Esperando a Timoun · Geneviève Casterman · Editorial Flamboyant (A partir de 4 años)

Ocho cuentos para niños sobre la diversidad familiar

¡Todo lo bueno en la vida se hace esperar! Pero hay esperas y esperas. Como la de adoptar a un niño, un proceso que a menudo lleva años repletos de burocracia confrontada con las enormes ganas de querer a un hijo y formar una familia. Un auténtico periplo donde la paciencia se convierte en tu mejor compañía. Emociones que la autora de Esperando a Timoun ha sabido plasmar a la perfección con sus delicadas ilustraciones y diálogos acertados. En esta historia conocemos a una cocodrilo que acaba de recibir la aceptación de adopción de Timoun, su hijo. Pero tiene que esperar incluso más tiempo del que imaginaba. Entre las páginas veremos a la futura mamá esperanzada, con algunas dudas y miedos, a veces harta de esperar, otras tomándoselo con filosofía, pero siempre llena de ilusión y amor. Hasta que finalmente es el momento de ponerse en marcha y de ir a buscarlo. Y como un sueño hecho realidad, llega el día en que lo puede coger en brazos, mirarse a los ojos por primera vez y empezar a conocerse.

5. La Visita · Antje Damm · Tramuntana Editorial (A partir de 4 años)

En este cuento no se habla de ninguna familia, sino de algo completamente opuesto: la soledad. Por desgracia, en nuestras ciudades hay muchos hogares en los que vive gente mayor que al enviudar o por otras circunstancias de la vida se quedan solas. Sus hijos no les visitan demasiado ya sea porque viven lejos o por las excusas del día a día. Elisa es una de estos casos. Una señora mayor que con los años se ha vuelto solitaria, miedosa y poco confiada con el exterior. Pero por casualidades de la vida, un día recibe una visita inesperada a su casa. Un niño curioso irrumpe en el mundo de Elisa, y sin darse cuenta lo cambiará todo. Al inicio, a la protagonista no le hace mucha gracia esta presencia, pero poco a poco el niño enternece su corazón y le hace recordar tiempos pasados. Entre ellos nacen una comunicación fluida y una complicidad muy especial. Con la combinación de la ilustración y el collage podremos observar como el mundo gris de Elisa se va llenando de colores y vida por la llegada del niño.

6. ¿Cuándo se irán estos? · Ute Krause · Editorial Juventud (A partir de 5 años)

En esta original historia llena de divertidísimos toques de humor encontramos a una familia recompuesta. La pareja protagonista se ha separado. Sus siete hijos con sus maletitas van de un lado a otro según si les toca en casa de mamá o de papá. Los niños ya se han acostumbrado a este ajetreo, ahora tienen doble de todo: dos Navidades, dos cumpleaños, dos camas, dos platos, y el doble de normas. Las cosas van bien hasta que llega un día que su padre ya no les recibe solo, ahora vive con una princesa y sus hijos, cuatro princesitas y dos principitos. Aquí las cosas se complican, sobre todo la convivencia, no es fácil adaptarse a los nuevos miembros de la familia. Por eso, uno de los hijos le pregunta a su padre: ¿Cuándo se irán estos? Después de algunas travesuras y peripecias, los niños entenderán la nueva situación y encontrarán todas las cosas positivas que tiene tener más hermanos. Además, la madre también se ha vuelto a enamorar y vive con un dragón, y sus cinco dragoncitos. ¡Ahora sí que forman una gran familia!

7. Familiario · Mar Cerdà · Editorial Comanegra (A partir de 5 años)

Ocho cuentos para niños sobre la diversidad familiar

El modelo tradicional de familia ha quedado obsoleto. Rompiendo con todos los tópicos y conceptos arcaicos este libro-juego nos muestra a diversas familias todas ellas diferentes y únicas en un mismo escenario: un salón-comedor de cualquier casa. ¿Quién forma una familia? Dos mamás, un papá, hermanos de otros países, familiares que viven lejos, abuelos que viven en casa, animales de compañía, hermanos gemelos, una canguro… cada uno con sus propias características. Con una estética que recuerda al Animalario Universal del Profesor Revillod, formato horizontal y con espiral a la parte superior, podemos escoger entre las diferentes láminas divididas en cuatro hasta encontrar a nuestra familia y la de nuestros amigos. ¡Hay un total de 83.521 combinaciones posibles! Y si alguien no se ve representado hay una lámina vacía al final donde podernos dibujar. Además, el libro va acompañado de un prólogo inicial de David Cirici que lo hace aún más entendedor. Una herramienta muy útil para aprender mientras jugamos el valor de la diversidad familiar que existe hoy en día.

8. ¡En familia! · Alexandra Maxeiner · Anke Kuhl · Editorial Takatuka (A partir de 7 años)

Una pequeña enciclopedia para entender las diferentes constelaciones familiares. En este libro encontraremos todos los modelos de la familia moderna y contemporánea: la clásica de una mamá y un papá con hijos, la monoparental, la familia numerosa, la que tiene un hijo único, la de padres separados, la grande llamada patchwork, la de gais o lesbianas también conocida como arcoíris, etc. Además, podremos aprender muchas otras cosas sobre cómo ha ido cambiando el concepto de familia; cómo vivían en la prehistoria o cómo eran en la época de nuestros abuelos o bisabuelos. También se repasan los apodos cariñosos que utilizamos para cada miembro y el propio vocabulario que surge en cada núcleo. Cabe destacar el humor con el que describe los parecidos físicos entre familiares u otros aspectos más abstractos como el olor de todo hogar. Las ilustraciones de los personajes son realmente divertidas y consiguen darle vida y dinamismo al texto. Un imprescindible que nos ayudará a responder las preguntas más complejas de nuestros hijos. Premio de Literatura Infantil y Juvenil de Alemania 2011.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/08/28/mamas_papas/1503906936_021505.html

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