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Inteligencia artificial: ¿la nueva dependencia?

Por: Sally Burch/Ecoportal/29-09-2017

Entre los cambios en curso en el mundo, uno que pronto será de los más ubicuos es la expansión de la llamada “inteligencia artificial” (IA) en un sinfín de áreas, que significará transformaciones significativas en la economía, el trabajo, el convivir social y muchos otros ámbitos. La IA implica básicamente la capacidad informática de absorber una enorme cantidad de datos para procesarlos –mediante algoritmos– con el fin de tomar decisiones en función de una meta específica, con una rapidez y en volúmenes que superan ampliamente la capacidad humana.

Por ejemplo, ya se lo utiliza para optimizar las inversiones particulares en la bolsa de valores, o para ordenar mejor el tráfico vehicular al identificar, en tiempo real, las rutas más descongestionadas.

El discurso promocional busca vender la IA como respuesta a la mayoría de problemas; y sin duda, muchas aplicaciones pueden ser bastante provechosas, a nivel personal o social. No obstante, como toda tecnología, la forma cómo se desarrolla responde a intereses concretos; y actualmente casi las únicas entidades con capacidad de realizar la inversión y manejar las cantidades de datos requeridas para optimizar los sistemas, son grandes empresas transnacionales: principalmente estadounidenses, aunque también chinas y, en menor medida, de algunos otros países.

La hegemonía que han logrado estas empresas se debe, por un lado, a la posición clave que ocupan al controlar las plataformas que conectan los diferentes actores, hecho que se presta a la conformación de monopolios. Y esto a su vez les permite acumular más datos, insumo principal de esta nueva economía digital. Entonces, y sobre todo cuando se trata de transferir servicios públicos o funciones críticas a sistemas de IA manejados por estas empresas, surge una contradicción entre la meta de máxima ganancia de la empresa y las exigencias del interés público.

Uno de los riesgos más evidentes es una eventual falla o hackeo en un sistema vital (como la red eléctrica) o de alto peligro (como los vehículos de automanejo). Posibilidad que aumenta si la empresa responsable trata de aumentar su ganancia al reducir el gasto en seguridad.

Pero surgen serias implicaciones y desafíos en muchos otros aspectos, particularmente respecto a los derechos humanos o las zonas grises en lo jurídico; como también en materia de soberanía.

En los países desarrollados (en particular Europa), está abierto el debate sobre las implicaciones de lainteligencia artificial y se ha comenzado a elaborar marcos de principios y derechos, que contemplan cuestiones como:

– Los robots y sistemas de IA programados para tomar ciertas decisiones tienen a veces algoritmos complejos que resulta imposible saber exactamente cómo y por qué tomaron tal decisión y no otra. Entonces, ¿quién es responsable por las consecuencias de estas decisiones?

– ¿A quién(es) pertenecen los datos que los sistemas informáticos recaban de los sensores (por ejemplo, de una ciudad) o de los usuarios (con o sin su consentimiento o conocimiento)? ¿Qué implicaciones tendría en cuanto a quién(es) se benefician de los rendimientos económicos que producen?

– ¿Cómo evitar que los sistemas inteligentes profundicen las exclusiones y discriminaciones (intencionalmente o no)? De hecho ya existen muchos casos donde se evidencia que los prejuicios sociales se reflejan en los mismos algoritmos.

Posiblemente uno de los problemas más agudos sería el impacto sobre el empleo debido a la robotización o la automatización de la producción de bienes o servicios. Hay pronósticos de que el empleo en muchos sectores va a desaparecer, y que los nuevos empleos serían insuficientes para absorber a todas las personas desplazadas; entre los sectores más vulnerables se menciona a los choferes profesionales o el personal de venta de supermercados y almacenes. Por ello, hay cada vez más apoyo, en los países desarrollados, incluso entre el sector empresarial, a la idea de que será necesario establecer un ingreso básico universal para la población que queda sin empleo remunerado, que sería subvencionado mediante políticas de transferencia de ingreso de las empresas ultra-rentables del sector de la IA.

Toda vez, otros analistas consideran que se exagera el peligro de pérdida de empleos al menos en el corto plazo, (tal vez por motivos políticos: un trabajador con miedo de perder su empleo será más dócil), ya que si fuera cierto que los robots están remplazando masivamente a trabajadores, se estaría produciendo un fuerte crecimiento en productividad, lo que, al menos en el caso de EE.UU., no se registra.[1] El crecimiento promedio es de apenas 1.2% anual en la última década y solo 0.6% en el último quinquenio.

Pero no cabe duda que hay una transferencia de riqueza hacia las empresas que concentran poder en el sector IA (a veces conocido como GAFA –Google, Apple, Facebook, Amazon–, o GAFA-A, incluyendo a la empresa china Alibaba); enriquecimiento basado en la acumulación y procesamiento de datos,

El impacto en el Sur

En América Latina, hasta ahora, hay poco debate sobre estos temas. Sin embargo, podemos estimar que los impactos serán importantes y a relativamente corto plazo. Por un lado, los cambios en el Norte tendrán sin duda secuelas en el Sur. Por ejemplo, a medida que avance la robotización y automatización, ciertas líneas de producción que fueron desplazadas a países del Sur para beneficiarse de la mano de obra barata, regresarían al Norte. De hecho ya está ocurriendo: en India, por ejemplo, se han reducido fuertemente los empleos en el sector de tecnologías de la información, en particular los centros de llamadas. Por otro lado, la contratación en el Sur de sistemas de IA de proveedores del Norte, por ejemplo para mejorar los servicios públicos, significará nuevas formas de extracción de riqueza y datos y por ende nuevas formas de dependencia, mayores brechas entre Norte y Sur, etc. Sería importante realizar estudios que midan las repercusiones reales en nuestros países y para estimar el impacto potencial.

En un artículo de opinión publicado hace poco en el New York Times[2], Kai-Fu Lee, (quien encabeza una empresa china de capital de riesgo y preside su Instituto de Inteligencia Artificial), presenta las perspectivas en términos bastante crudos: para el futuro previsible, si bien la IA está muy lejos de poder competir con la inteligencia humana, él reconoce que tiene la capacidad de reconfigurar el sentido del trabajo y de la creación de riqueza, lo que desencadenará la eliminación a amplia escala de empleos, conllevando a desigualdades económicas sin precedentes. Por ello, considera inevitable introducir políticas de transferencia de ingreso de las empresas de IA con alta rentabilidad hacia los sectores sin empleo, lo que será factible –dice– en países como EEUU o China, que tienen el potencial de dominar el sector. Pero, siendo la IA una industria donde la fortaleza engendra mayor fortaleza, la mayoría de países quedarán fuera de esa posibilidad, por lo que “enfrentan dos problemas infranqueables. Primero, la mayoría del dinero que produzca la inteligencia artificial irá a Estados Unidos y China”. Y segundo, tener poblaciones en crecimiento se convertirá en una desventaja, por la escasez de empleos.

Entonces, pregunta qué opciones quedarán para la mayoría de países que no podrán cobrar impuestos a empresas de IA ultra-rentables: “Solo puedo predecir una: a menos que deseen hundir en la pobreza a su gente, se verán obligados a negociar con el país que les proporcione la mayor cantidad de software deinteligencia artificial —China o Estados Unidos— para que en esencia sea dependiente económico de ese país y acepte los subsidios de asistencia social a cambio de que las empresas de inteligencia artificial de la nación ‘madre’ sigan obteniendo ganancias de los usuarios del país dependiente.” El autor estima que las empresas estadounidenses dominarán en los países desarrollados y en algunos en desarrollo, y las empresas chinas en la mayoría de países en desarrollo, arreglo económico que “transformarían las alianzas geopolíticas”.

Sin duda, es un pronóstico influenciado por la perspectiva geopolítica china, pero lo destacamos aquí porque es poco frecuente que el sector empresarial quiera reconocer esta realidad. Se puede pensar que habría otras salidas; no obstante, con la actual inercia en la mayoría de países del Sur frente a esta realidad, aún poco entendida, un escenario parecido al que prevé Kai-Fu Lee parece bastante probable. El Sur permanecería en su rol de proveedor de alimentos y materias primas y se ahondaría su dependencia del Norte.

No hay mucho tiempo para reaccionar, como lo destacó, en su reciente visita a Ecuador, el ex ministro de finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, quien advirtió que el modelo económico actual de ese país suramericano apenas podrá durar unos cinco años más y luego –si no hay un recambio tecnológico–, quedará fuera de la cadena de creación de valor. “El cambio tecnológico se está moviendo rápidamente contra los productores primarios: los países de ingreso bajo o medio que dependen del comercio físico”. A la vez que alabó la sofisticación de la política financiera ecuatoriana frente a la dolarización y la deuda externa y para la redistribución de la renta, consideró que el reto actual es encontrar una sofisticación similar en el sector tecnológico, emulando, por ejemplo, a Estonia o Islandia, con una política de soberanía tecnológica, para que se vuelva un ejemplo para la región y para el proceso de integración regional.

Mientras tanto, las transnacionales del sector se apresuran a derrumbar cualquier barrera que pueda subsistir para su dominio global sobre los mercados y los datos. Avanzaron su agenda, con muy poca resistencia, en los capítulos sobre comercio electrónico de los acuerdos comerciales TPP (Tratado Transpacífico – ya difunto) y TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios – por ahora congelado); entonces la apuesta ahora es abrir negociaciones sobre “comercio electrónico” en la Organización Mundial del Comercio (OMC)[3].

Sin duda, el reto de la nueva economía digital apela a una voluntad política clara y contundente, pero también a buscar alianzas. Por el tamaño de las inversiones que requiere, es poco pensable que cualquier país latinoamericano por sí solo pueda encontrar una salida adecuada; pero un bloque de países –comoUNASUR– tendría mayor capacidad de desarrollar niveles de respuesta, por lo menos para afirmar soberanía regional en algunas áreas críticas. Le permitiría asimismo acumular más poder de negociación frente a las potencias en IA y sus empresas, como en las instancias globales donde se definen políticas de gobernanza.

*periodista británica-ecuatoriana, directora ejecutiva de ALAI.

Notas
[1] Ver Dean Baker, “The Data Defying Job-Killing Robot Myth”, aquí
[2] Kai-Fu Lee, “La verdadera amenaza de la inteligencia artificial”, New York Times, 27 de junio 2017. aquí
[3] Ver Sally Burch, “La agenda del comercio electrónico en la OMC”, aquí
Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Ante escenarios desafiantes 03/07/2017, ver aquí
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España: La Noche de los Investigadores quiere atraer a 8.000 personas

Europa/España/diariojaen.es

Es por calidad, pero también por calidad es, quizás, la más importante de las citas de divulgación científica que organiza la Universidad de Jaén, ya que moviliza a doscientos “cerebritos”. La institución académica jiennense pionera en Andalucía, al poner en marcha, ya en 2011, la Noche Europea de los Investigadores, repite esta el viernes, como anunció el rector Juan Gómez. El objetivo, realista a tenor de los obtenidos el año pasado, es atraer unas ocho mil personas. No en vano, hay cincuenta actividades previstas, que son una veintena más que en 2016, como apuntó Alicia Barea Lara que, como técnico de la Cultura Científica y de la Innovación de la UJA, es la responsable de la coordinación y preparación de esta actividad que es también una forma de acercar el trabajo del Campus de Las Lagunillas a la ciudad.

En la “milla de la cultura” de Jaén, que así bautizó el rector a la zona que va desde el Museo de Jaén hasta la Antigua Escuela de Magisterio, pasando por el futuro Museo Ibero, todo aquel que esté interesado encontrará propuestas de interés. La Feria de la Ciencia, en la plaza de El Corte Inglés, habrá 27 talleres sobre temáticas como las estrellas, realidad aumentada y salud, entre muchos otros, como el titulado “Descubriendo la biodiversidad del olivar” y jugar al “Kubb”.

Con el título de “Ciencia en el Museo”, se organiza en la pinacoteca de la capital, talleres y visitas guiadas que versarán principalmente sobre arte, música y emociones. Y, ya en Magisterio, se podrá disfrutar de seis microencuentros de la ciudadanía, investigador de la UJA sobre disciplinas variadas como el aceite de oliva, la estadística o los aditivos alimentarios, entre otros. Además de un espectáculo de terror, “Médium: el rezo de cruxia”; para, ya por como fin de fiestas, entregar el VII Premio “Universidad de Jaén”. También, en colaboración con Jaén Gastronómico, se ha diseñado una ruta denominada “Tapas con ciencia”, en cuatro los bares y restaurantes ubicados en la zona colindante a las tres sedes, El Mercado, Támesis London, Casa Antonio y El Kiosco.

Fuente: http://www.diariojaen.es/jaen/la-noche-de-los-investigadores-quiere-atraer-a-8-000-personas-XX3246473

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Luces para aprender, de la OEI, galardonado en los Premios WISE 2017

Estos premios, dotados con 20.000 dólares, reconocen proyectos que incorporan soluciones innovadoras a los retos de la Educación

Europa/España/larazon.es

Luces para aprender, proyecto impulsado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), es uno de los seis programas galardonados por los Premios WISE 2017 en favor de la Educación. Esta iniciativa transformadora promueve la educación de calidad y el desarrollo comunitario en áreas rurales de difícil acceso de Iberoamérica, y actualmente se está desarrollando en 13 países de la región: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Panamá.

Paulo Speller, secretario general de OEI, dijo que “este premio supone un reconocimiento público para la institución y el equipo compuesto por personas de 13 países latinoamericanos que lleva trabajando desde hace 6 años para mejorar la calidad educativa en las áreas rurales de los países de la región. Y nos va a permitir llegar a más escuelas de Latinoamérica y extender el programa a otros países, como en el caso de Mozambique, donde estamos trabajando junto a Ayuda en Acción y Energía sin Fronteras”. Y añadió que “la educación, la ciencia y la cultura son las claves para promover la inclusión social y superar las carencias en un mundo complejo, en cambio constante y caracterizado por desigualdades, no sólo entre países sino también dentro de los mismos”.

Por su parte, Stavros N. Yiannouka, CEO de WISE, ha destacado tras el fallo que «desde zonas rurales de Tanzania o Sudamérica hasta Silicon Valley o París, los seis galardonados con los Premios WISE reflejan una amplia gama de lo que se puede lograr en el avance de la educación -sea cual sea el contexto social o geográfico- cuando hay una solución creativa y determinación para ver más allá”. “Esperamos presentar a nuestros premiados y finalistas durante la Cumbre de WISE que se celebrará en Doha el próximo mes de noviembre y apoyar sus progresos a medida que crezcan «, ha concluido.

Los premios WISE, que reconocen y promueven proyectos en educación innovadores en todo el mundo, están avalados por la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE, por sus siglas en inglés), iniciativa internacional destinada a la innovación y a la colaboración en temas de Educación. Los seis galardonados con los Premios WISE en 2017 son:

Luces para aprender (España e Iberoamérica) – Programa liderado por la OEI que tiene como objetivo potenciar el desarrollo de áreas marginadas y rurales del ámbito latinoamericano, a través del suministro de electricidad y del fomento de una educación de calidad. El proyecto está llevando luz e internet a más de 66.000 escuelas en toda la región.

42 (Francia / EE.UU) – Programa gratuito de programación en ordenador abierto a cualquier persona de 18 a 30 años, independientemente de que cuenten con un título académico. El programa se centra en el aprendizaje basado en proyectos, y entre pares (peer-to-peer learning).

PhET Interactive Simulations (EE.UU/global) – Solución educativa orquestada por el Premio Nobel de Física Carl E. Wieman y con base en la Universidad Boulder de Colorado (Estados Unidos de América), que promueve la alfabetización científica y matemática a través de simulaciones interactivas.

The Learner Guide Program (Tanzania/Reino Unido) – Programa de tutorías destinado a promover oportunidades de empleo para mujeres jóvenes de las zonas rurales, dirigido por Camfed Tanzania, organización que lucha por la educación de las niñas en el país africano.

The Speed School project (EE.UU/global) – Programa intensivo, centrado en el niño, cuyo propósito es permitir que los niños no escolarizados alcancen su nivel de grado en las escuelas públicas. Este proyecto está dirigido por el Luminos Fund.

Ubongo Edutainment (Tanzania) – Iniciativa ubicada en Dar-es-Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania, que ofrece una forma amena de aprendizaje a millones de niños africanos a través de contenidos educativos distribuidos en múltiples plataformas, como televisión, sms, o teléfonos inteligentes.

Los seis proyectos laureados han sido elegidos entre un total de 15 finalistas, seleccionados por un panel de jueces expertos. Para optar al premio, los proyectos ganadores tenían que mostrar éxito e innovación, así como un impacto transformador en individuos, comunidades y en la sociedad. Deben ser proyectos económicamente estables, tener un plan de desarrollo claro y ser escalables y replicables. El proceso de evaluación y selección ha sido supervisado por consultores independientes de educación de Parthenon-EY.

Estos seis proyectos ganadores, junto a otros que resultaron finalistas, se presentarán durante la VIII Cumbre Mundial de la Innovación para la Educación del 14 al 16 de noviembre de 2017 en Doha, Qatar. El proceso de solicitud para participar en los premios WISE 2018 se hará público en ese momento. Además de las oportunidades de visibilidad y networking durante la Cumbre, cada proyecto ganador recibirá 20.000$ (USA).

Fuente:  Luces para aprender, de la OEI, galardonado en los Premios WISE 2017  http://www.larazon.es/sociedad/educacion/luces-para-aprender-de-la-oei-galardonado-en-los-premios-wise-2017-EE16307993?sky=Sky-Septiembre-2017#Ttt1pAAookaDOcBU

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Crisis del aprendizaje: Nueve gráficos del Informe sobre el desarrollo mundial 2018

Mirador.org.Bo

El aprendizaje está en crisis. La calidad y cantidad en términos educativos varían considerablemente dentro de los países y de un país a otro. Cientos de millones de niños crecen sin contar siquiera con las habilidades más básicas en todo el mundo.

En el Informe sobre el desarrollo mundial se recurre a disciplinas tan variadas como la economía y la neurociencia para analizar esta cuestión y se sugieren mejoras que los países pueden implementar. Usted puede consultar los mensajes principales, el panorama general o descargar el informe completo aquí [PDF en inglés]. A modo de anticipo, extraje algunos gráficos e ideas que me parecieron muy interesantes mientras lo leía.

Con cada año adicional de escolarización, los ingresos aumentan entre un 8 % y un 10 %

En el informe se presentan varios argumentos a favor del valor de la educación. ¿Cuál es, para mí, el más claro? El que dice que la educación es una herramienta poderosa para aumentar los ingresos. Con cada año adicional de escolarización, los ingresos de una persona aumentan entre un 8 % y un 10 %, especialmente en el caso de las mujeres. Esto no se debe únicamente a que más personas capacitadas y mejor conectadas reciben más educación: en “experimentos naturales” realizados en una variedad de países —como Estados Unidos, Filipinas, Honduras, Indonesia y Reino Unido— se prueba que la escolarización realmente contribuye al aumento de los ingresos. Un mayor nivel de educación también se asocia a una vida más larga y más sana, y genera beneficios a largo plazo para las personas y para la sociedad en su conjunto.

Solo 1 de cada 3 niños termina la escuela secundaria en los países de ingreso bajo y mediano.

A pesar de estos beneficios potenciales, los jóvenes siguen diferentes caminos en su educación. En los países de ingreso bajo y mediano, de cada 100 estudiantes que ingresan a la educación primaria, 90 completan la educación primaria, 61 completan el ciclo inferior de la secundaria y solo 35 completan el ciclo superior de la secundaria. Esto significa que alrededor de un tercio de los jóvenes abandona la escuela entre el ciclo inferior y el ciclo superior de la secundaria, y muchos de ellos no están preparados para continuar con su educación y la capacitación.

En los países más pobres, menos del 25 % de los niños que van a la escuela primaria tiene buen desempeño en matemática y en lectura.

Lo que importa en materia de educación no es solo la cantidad sino la calidad. Si bien resulta difícil medir el aprendizaje de una manera que permita la comparación entre los distintos países, en el informe se toman como base estudios que tienen precisamente ese objetivo. La Base de Datos Mundial sobre Calidad de la Educación, actualizada recientemente, sugiere que en los países de ingreso bajo y mediano más del 60 % de los niños de la escuela primaria no lograr adquirir una competencia mínima en matemática y lectura. Por el contrario, en los países de ingreso alto, casi todos los niños alcanzan este nivel en la primaria.

Desde el nivel preescolar, las diferencias en los logros entre niños ricos y pobres se acrecientan con la edad.

No solo hay disparidades entre los distintos países, sino también dentro de ellos. La que me resulta más impactante es mayormente una consecuencia de la pobreza. Casi 1 de cada 3 niños menores de 5 años en los países de ingreso bajo y mediano presenta retraso del crecimiento, por lo general debido a la malnutrición crónica. Este tipo de privación —relacionada con la falta de nutrición adecuada o de un entorno sano— produce efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral. Por lo tanto, incluso cuando las escuelas son, los niños que sufren privaciones (normalmente, los más pobres) aprenden menos. Por otra parte, a medida que los niños crecen resulta más difícil romper este patrón, debido a que el cerebro se vuelve menos maleable y les cuesta más aprender nuevas habilidades.

Las escuelas y los docentes a menudo les fallan a los estudiantes.

Los estudiantes no son los únicos que fallan: las escuelas también les fallan a los estudiantes. En siete países africanos, 1 de cada 5 docentes, en promedio, se había ausentado de la escuela el día en que los equipos de encuestadores realizaron una visita sin anunciar, y 2 de cada 5 no estaban en el aula aunque se encontraban presentes en la escuela. En las comunidades aisladas, estos problemas son incluso más graves. En este tipo de análisis no se pretende culpar a los docentes, sino más bien llamar la atención sobre cuestiones sistemáticas, como la dotación de recursos, la gestión y la gobernanza, que suelen menoscabar la calidad del aprendizaje.

No hay suficientes mediciones del aprendizaje.

Para abordar la crisis del aprendizaje, la primera recomendación del informe es contar con más y mejores sistemas que permitan medir el aprendizaje. Si bien los medios de comunicación y los debates sobre educación a menudo se centran en la cuestión del “exceso de pruebas” y los exámenes nacionales de alto perfil, una mirada a los datos disponibles sugiere que muchos países incluso carecen de información sobre el aprendizaje básico. En un estudio de 121 países se concluyó que un tercio de esos países carecía de los datos sobre los niveles de competencia lectora y en matemática de los niños que terminan la escuela primaria, y que una proporción incluso mayor no disponía de datos correspondientes al final del ciclo inferior de la secundaria.

Los países están dispuestos a invertir en educación, pero las inversiones deben ser más inteligentes.

Si bien los países están dispuestos a invertir en educación, en el informe se sostiene que los Gobiernos no solo deben gastar más, sino que también deben gastar mejor, garantizando de ese modo que los recursos se asignen de manera más eficiente y equitativa. La mayor parte del financiamiento proviene de fuentes internas y, por lo general, absorbe la proporción más importante del presupuesto público: alrededor del 15 % en los países de ingreso bajo y mediano. Si bien esto muestra que los Gobiernos reconocen la importancia de la educación, en el informe se sostiene que para mejorar el aprendizaje no basta con aumentar el gasto solamente.

Dos siglos de crecimiento en la escolarización primaria y secundaria.

Dos siglos de crecimiento en la escolarización secundaria

A pesar de todos los desafíos señalados en el informe, vale la pena retroceder un poco para reconocer los avances que se han logrado en el campo de la educación a nivel mundial durante los últimos 200 años. Hoy en día, la mayoría de los niños tiene acceso a la educación básica y cada generación nueva pasa más tiempo en la escuela que la anterior. La cantidad de años de escolaridad que un adulto promedio completa en un país de ingreso bajo o mediano aumentó a más del triple desde 1950 hasta 2010 al pasar de 2 a 7,2 años. Esta tasa no conoce precedentes. Estados Unidos demoró 40 años (de 1870 a 1910) para llevar la tasa de matriculación de las niñas del 57 % al 88 %, mientras que Marruecos logró un incremento similar en solo 10 años.

Estos fueron algunos de los gráficos e ideas que resultaron muy interesantes del Informe sobre el desarrollo mundial 2018, dedicado a la educación. Hay mucho más para consultar en el documento, que usted podrá descargar aquí.

Fuente: http://mirador.org.bo/?p=26985

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En Sevilla-España: Aspirantes a directores de centros educativos deberán superar curso de formación

Europa/España/Sevilla, (EFE).-

El Consejo de Gobierno ha aprobado hoy el decreto que regula el procedimiento para la selección, nombramiento y evaluación del personal de dirección de los centros docentes no universitarios, que entre otras novedades exige un certificado de haber superado un curso de formación sobre la función directiva.

Así, entre los requisitos de los aspirantes para acceder a la dirección, el nuevo texto añade el de estar en posesión de la certificación acreditativa de haber superado un curso de formación o de actualización sobre el desarrollo de la función directiva.

La norma, que deroga la vigente de 2007 para adaptarse a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) y a los nuevos retos del sistema educativo andaluz, incluye también como novedad la relativa a la composición de la Comisión de Selección, que estará formada por nueve miembros, de los que cinco corresponden a la Administración educativa y cuatro al centro docente.

Sobre esta cuestión, el portavoz del Gobierno, Juan Carlos Blanco, preguntado en rueda de prensa por las críticas en el sector educativo sobre la composición de la Comisión de Selección, ha señalado que dicha decisión está amparada por las leyes educativas de la comunidad autónoma y del Estado, que «hay que cumplir».

Tras asegurar que las «vías de comunicación» de la Consejería de Educación con los sindicatos «están siempre están abiertas», ha subrayado que «el margen de discrecionalidad es muy pequeño» y ha insistido en que se ha seguido el «dictado de la ley, como no puede ser de otra forma».

«La comunidad educativa tiene mucho peso en la decisión de la elección y eso es una buena noticia», ha resaltado, pues el decreto «devuelve» a los centros docentes la capacidad de decisión sobre la selección de la dirección, que la Lomce había «limitado».

El decreto establece que la selección de la dirección de un centro público se llevará a cabo por un concurso de méritos entre docentes funcionarios que impartan alguna de las enseñanzas del centro y de conformidad con los principios de igualdad, publicidad, mérito y capacidad.

Una vez admitidas las candidaturas, se aplicará un baremo para valorar tanto los méritos académicos como profesionales de los aspirantes.

El nombramiento será por un periodo de cuatro años renovables por otro, previa evaluación positiva del trabajo desarrollado.

La nueva norma se dirige, entre otros objetivos, a favorecer la profesionalización y actualización de la dirección escolar y a incrementar la eficacia de los procesos educativos, según el portavoz.

El decreto mantiene los demás requerimientos para poder desarrollar la función directiva, como tener una antigüedad de al menos cinco años como funcionario de carrera en la función pública docente, haber impartido docencia directa como funcionario durante al menos cinco años en alguna de las enseñanzas de las que ofrece el centro al que se opta y presentar un proyecto de dirección.

Dicho proyecto debe recoger, entre otros aspectos, el conocimiento del centro y su entorno; la gestión de la organización, de los recursos y de los equipos humanos; medidas encaminadas a potenciar la participación de las familias, o líneas específicas de actuación para la mejora de la calidad y la equidad de la educación.

Este proyecto, que supone el 50 % del total de la valoración de la candidatura, deberá ser presentado ante la Comisión de Selección, el Claustro de Profesorado y el Consejo Escolar.

El profesorado que reúna estos requisitos podrá presentar en cada convocatoria una o varias candidaturas para acceder a dirigir uno de los centros docentes públicos por los que opte.

Al finalizar el mandato, el personal directivo será evaluado por una comisión que se constituirá en cada delegación territorial de Educación.

Respecto al reconocimiento del ejercicio de la función directiva, el nuevo decreto mantiene que el cargo será retribuido de forma diferenciada en consideración a la responsabilidad y dedicación exigidas. EFE

bfv/vg

Fuente: http://www.lavanguardia.com/politica/20170926/431577048064/aspirantes-a-directores-centros-educativos-deberan-superar-curso-de-formacion.html

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Francia: One kind of education does not fit all

Francia/Septiembre de 2017/Fuente: The Economist

Resumen:  La característica más destacada del aula de Sandy Sablon en la escuela primaria Oran-Constantine, en las afueras del puerto norte de Calais, es la colección de viejas pelotas de tenis que ha acuñado en las piernas de todas las sillas. El maestro pasó un fin de semana cortando y ajustando las bolas verde lima para reducir el ruido. Esto se convirtió en un problema cuando ella introdujo nuevos métodos de enseñanza. Fuera salieron escritorios en filas. En cambio, agrupó a niños de un nivel similar de logros alrededor de mesas compartidas, lo que significó que los alumnos se levantaron y se mudaron mucho más. Todas las tensiones de la Francia postindustrial se aglomeran en Fort Nieulay, el barrio de Calais que rodea la escuela. Las casas adosadas de ladrillo rojo, construidas para las familias de trabajadores portuarios y trabajadores industriales en los años cincuenta, se proyectan contra bloques de torres llenos de lluvia.  Los columpios de los niños están rotos. Sophie Paque, la cabeza enérgica de la primaria, dice que un asombroso 89% de sus alumnos viven por debajo de la línea de pobreza. «Les damos una estructura que no tienen en casa». El desempleo juvenil en Calais es más del 45%, el doble del promedio nacional. En Fort Nieulay toca el 67%.

THE MOST STARTLING feature of Sandy Sablon’s classroom at the Oran-Constantine primary school, on the outskirts of the northern port of Calais, is the collection of old tennis balls that she has wedged on to the legs of all the little chairs. The teacher spent a weekend gashing and fitting the lime-green balls in order to cut down noise. This became a problem when she introduced new teaching methods. Out went desks in rows. Instead, she grouped children of a similar level of achievement around shared tables, which meant pupils got up and moved about much more.

All the strains of post-industrial France crowd into Fort Nieulay, the Calais neighbourhood surrounding the school. Red-brick terraced houses, built for the families of dockers and industrial workers in the 1950s, jut up against rain-streaked tower blocks. On the estate, the Friterie-Snack Bar is open for chips, but other shop fronts are boarded up. The children’s swings are broken. Sophie Paque, the primary’s energetic head, says a staggering 89% of her pupils live below the poverty line. “We give them a structure they don’t have at home.” Youth unemployment in Calais is over 45%, twice the national average. In Fort Nieulay it touches 67%.

This autumn Oran-Constantine, like 2,500 other priority classes nationwide, is benefiting from Mr Macron’s promise to halve class sizes to 12 pupils for five- and six-year-olds. The new policy caused a certain amount of chaos elsewhere, but Oran-Constantine was ready. It had already been part of a pilot scheme launched in 2011, with smaller class sizes for rigorous new reading sessions and more personalised learning. This was put in place under an education official, Jean-Michel Blanquer, who is now Mr Macron’s education minister. Faster learners use voice-recognition software on tablet computers, freeing up their teacher to help weaker classmates. “French teachers tend to advance like steamrollers: straight ahead at the same speed,” says Christophe Gomes, from Agir pour l’Ecole, the partly privately financed association that ran the government-backed pilot scheme; here “pupils set the pace.” Some teachers feared that technology was threatening their jobs, but found instead that it allowed them to do their jobs better. One year into the experiment, the number of pupils with reading difficulties at the 11 schools in Calais that took part had halved.

The challenge is to persuade public opinion, students, parents and teachers that variety, autonomy and experimentation are not a threat to equality

Such techniques may not seem controversial elsewhere, but in France they challenge central educational tenets. For many years, education has been subject to what might be called “the tyranny of normal”. Ever since Jules Ferry introduced compulsory, free, secular primary education in the 1880s, uniform schooling countrywide has been part of the French way of doing things. The 19th-century instituteur, or schoolteacher, was a missionary figure, a guarantor of republican equality and norms. Teachers were trained in écoles normales. To this day, the mighty education ministry sets standardised curriculums and timetables. All 11-year-olds spend exactly four-and-a-half hours on maths a week. Experimentation is frequently regarded as suspect. “Classes are not laboratories,” noted a report by the conservative education inspectorate a few years ago, “and pupils are not guinea pigs.”

Yet “in reality our standardising system is unequal,” says Mr Blanquer. By the age of 15, 40% of French pupils from poorer backgrounds are “in difficulty”, a figure six percentage points above the OECD average. French schools, with their demanding academic content and testing, do well by the brightest children, but often fail those at the bottom. France is an “outlier”, says Eric Charbonnier, an OECD education specialist, because in contrast to most countries, inequality in education has actually increased over the past decade. Trouble starts in the first year of primary school, when children move abruptly from finger-painting in maternelle (nursery) to sitting in rows learning to read and write. Weaker pupils quickly get left behind and find it hard to catch up.

Mr Macron and Mr Blanquer have put reform of primary education at the centre of their policy to combat school failure and improve life chances. Halving class sizes is just the start. Mr Blanquer, a former director of Essec, a highly regarded business school, has thought about what works abroad and how such lessons might be applied in France. He is keen on autonomy and experimentation, which puts the teaching profession on edge. French education has long been run along almost military lines. An army of 880,000 teachers is deployed to schools across the country. Head teachers have no say in staffing. In the course of their careers, teachers acquire points that enable them to request reassignment. Newly qualified ones without such points are sent to the toughest schools, and turnover in such places is depressingly high.

During the election campaign Mr Macron promised to give schools more autonomy over teaching methods, timetabling and recruitment, and to stop newly qualified teachers from being sent to the toughest schools. Yet greater freedom for schools to experiment will require a big change in thinking. Only just over 20% of French teachers adjust their methods to individual ability, compared with over 65% of those in Norway.

At the other end of the education ladder, a hint of just how creative independent French education can be is found inside a boxy building on the inner edge of northern Paris. This is 42, a coding school. It is named after the number that is the “answer to the ultimate question of life, the universe and everything”, according to Douglas Adams’s science-fiction classic, “The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy”. The entrance hall at 42 is all distressed concrete and exposed piping. There is a skateboard rack and a painting of a man urinating against a graffiti-sprayed wall.

Metaphysics and meritocracy

42 is everything that traditional French higher education is not. It is entirely privately financed by Mr Niel, the entrepreneur, but free to pupils. It holds no classes, has no fixed terms or timetables and does not issue formal diplomas. All learning is done through tasks on screen, at students’ own pace; “graduates” are often snapped up by employers before they finish. There are no lectures, and the building is open round the clock. The school is hyper-selective and has a dropout rate of 5%. When it opened in 2013, Le Monde, a newspaper, described it as “strange”. “We’re not about the transmission of knowledge,” says Nicolas Sadirac, the director. “We are co-inventing computer science.” He likes to call 42 an art school.

On a weekday morning Guillaume Aly politely takes off his headphones to answer questions as he arrives at 42. He was in the army for eight years before he applied, and went to school in Seine-Saint-Denis, a nearby banlieue, or outer suburb, where joblessness is well above the national average. “I’m 30 years old, and you don’t have much hope of training at my age,” he says. But 42 shows a deliberate disregard for social background or exam results. It tests applicants anonymously online, then selects from a shortlist after a month-long immersion. Each year 50,000-60,000 people apply and just 900 are admitted. Léonard Aymard, originally from Annecy, was a tour guide when he applied. Loic Shety, from Dijon, won a place even though he lacked the school-leaving baccalauréat certificate. “It’s not for everyone,” says Mathilde Allard from Montpellier, “but we work together so we don’t get lost.”

Across the river Seine, on the capital’s chic left bank, the University of Paris-Descartes is a world away from 42. It is based in a late-18th-century building. Home to one of the most prestigious medical schools in France, it is highly sought after by the capital’s brightest, and is a world-class centre of research in medical and life sciences. Yet a glimpse at Descartes also shows how French higher education can tie the hands of innovators, including the university’s president, Frédéric Dardel, a molecular biologist.

Like universities the world over, Descartes receives far more applications than it has places available. Yet unlike university heads in other countries, Mr Dardel is not permitted to select undergraduate students. Ever since Napoleon set up the baccalauréat, which is awarded by the education ministry, this exam has served not so much as a school-leaving diploma but as an entrance ticket to university, where tuition fees are negligible. Students can apply for any course they like, regardless of their ability. A centralised system allocates Mr Dardel’s students to his institution. This routinely overfills certain courses and causes overflowing lecture halls. When a university cannot take any more, those at schools nearby are supposed to be given priority, but such is the demand that places are increasingly being allocated through random selection by computer, known as tirage au sort, which this year affected 169 degree subjects across France. Ability is immaterial. “It’s an absurd distribution system which leads to failure,” says Mr Dardel. He calculates that the average dropout rate at Descartes over the past six years has been 45%.

Not all universities can be like 42. Mr Dardel admires the coding school but argues that there is still a place for theoretical maths in computer science. In year three, the computing degree at Descartes still puts a heavy emphasis on mathematical theory. Without the right to select those who attend, too many students fail, breeding disillusion and waste. In 2014, 81 of the 268 students allocated to the maths and computing course at Descartes did not have the bac “S”, the maths-heavy version of the school-leaving exam. After the first year as undergraduates, only two of those 81 passed their exams.

“We have a tendency in France to think you need a single solution for everyone,” says Mr Sadirac at 42. The lessons of his school, as well as of Descartes and Oran-Constantine, point a way for France to overcome the tyranny of normal in order to make more of what it does well and minimise what it does not. There is plenty of thinking about how to break free from standardisation and make teaching more individualised without losing excellence. France’s own world-class grandes écoles, its business and engineering colleges, which do well in international rankings, are highly selective, but they serve only about 8% of the student population. The challenge is to persuade public opinion, students, parents and teachers that variety, autonomy and experimentation are not a threat to equality but a means of restoring it to an education system that has lost sight of it. If Mr Macron can do this, he will have gone a long way towards improving the lot of people in places like the Calais housing estates whom the system currently fails.

Fuente: https://www.economist.com/news/special-report/21729614-time-more-variety-experimentation-and-creativity-one-kind-education-does-not-fit

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Un macroestudio sobre 5.000 niños genio desvela las claves que los distinguen

Por: Hector G. Barnés

En 1968, el profesor Julian Stanley, un matemático fascinado por los misterios del talento intelectual, conoció a Joseph Bates, un prometedor niño de 12 años. La vida de ambos nunca volvería a ser igual, y de su encuentro nació el que quizá sea el proyecto más ambicioso jamás diseñado para entender el funcionamiento de la mente de los niños mucho más inteligentes que la media. Bates, desde luego, era uno de ellos: a su edad ya había aprobado un curso de informática en la Universidad John Hopkins y en sus ratos libres le explicaba a otros estudiantes universitarios el lenguaje de programación FORTRAN.

Bates se convirtió en el estudiante cero del SMPY (Study of Mathematically Precocious Youth, “Estudio de los Jóvenes Matemáticamente Precoces”), que comenzó como una modesta investigación sobre los rasgos de la genialidad infantil y a día de hoy, 45 años después, recoge los datos de la carrera de 5.000 individuos que han dado lugar a 400 investigaciones y libros como ‘Lives of Promise’ de Karen Arnold. Su objetivo no era únicamente identificar rasgos diferenciales, sino también entender de qué factores depende su éxito posterior, por lo que ha terminado convirtiéndose en una guía para el desarrollo de programas de fomento del talento.

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Muchos de ellos obtienen en el SAT calificaciones que les permitirían entrar al instante en una de las universidades de élite norteamericanas

Uno de ellos es el Centro para Jóvenes Talentosos de la Universidad John Hopkins, abierto por el propio Stanley a principios de los años 80. Por él pasaron estudiantes como Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, Lady Gaga o el cofundador de Google, Sergey Brin. Todos ellos tenían algún en común, como recordaba un reportaje publicado en ‘Nature’: formaban parte del 1% con mejores notas en los exámenes de acceso a la universidad, que es el primero de los hallazgos con los que se topó el proyecto.

La Selectividad (americana), una buena guía

Durante décadas, los psicólogos cognitivos se preguntaron cuál podía ser el mejor método para identificar a los jóvenes más privilegiados. Lewis Terman, por ejemplo, comprobó decepcionado cómo aquellos con un mayor coeficiente intelectual no solían llegar siempre lejos, mientras que algunos de los que habían sido descartados por ese criterio habían obtenido el Nobel, como Willian Shockley o Luis Álvarez. Así que Stanley le pidió a Bates que hiciese una serie de exámenes, entre los que se encontraba el SAT, un equivalente a la Selectividad española que se utiliza para determinar el acceso a la universidad.

Lady Gaga pasó por el Centro para Jóvenes Talentosos de la Johns Hopkins. (Reuters/Mark Blinch)
Lady Gaga pasó por el Centro para Jóvenes Talentosos de la Johns Hopkins. (Reuters/Mark Blinch)

Ese examen ha terminado convirtiéndose en una brújula para conocer el talento innato de los estudiantes: a pesar de estar destinado a alumnos de alrededor de 18 años, muchos de los que lo realizaban eran capaces de obtener a los 12 notas que los permitirían ingresar en un centro de élite y a encontrar solución a problemas para los que en teoría no les habían preparado en sus clases.

Se nace, pero luego se hace

¿Hasta qué punto determinan las capacidades innatas el rendimiento posterior? El SMPY ha ofrecido una respuesta un tanto incómoda: disponer de una gran capacidad cognitiva en la infancia es mucho más importante a la hora de alcanzar el éxito que otros factores como el entrenamiento, o –buena noticia– pertenecer a uno u otro estrato socioeconómico. Sin embargo, el proyecto también pone de manifiesto que esta predisposición es inútil si dicho talento no se refuerza más tarde a través de una intervención adecuada. Esta idea sugiere una cierta predestinación entre aquellos llamados a liderar la sociedad. Como señalaba el psicólogo del programa de talento de la Universidad de Duke Jonathan Wai a ‘Nature’, “los niños cuyas notas forman parte del 1% tienden a convertirse en científicos y académicos eminentes, CEOen empresas de Fortune 500 y jueces, senadores y multimillonarios”.

Muchos de los que obtenían buenas notas en habilidad espacial terminaban convirtiéndose en arquitectos, cirujanos o ingenieros de primera fila

La habilidad espacial, determinante

En 1976, Stanley dio arranque a la segunda fase de su estudio incorporando en los test la habilidad espacial, entendida como la capacidad de entender, memorizar y recordar las relaciones de posición y tamaño entre objetos. El psicólogo sospechaba que era un factor clave y, casi cuatro décadas después, un metaestudio publicado en ‘Psychological Science’ a partir de los datos del SMPY confirmó que, efectivamente, “la habilidad espacial tiene un rol único en el desarrollo de la creatividad”. Muchos de aquellos que obtenían buenas notas a este respecto terminaban convirtiéndose en arquitectos, cirujanos o ingenieros de primera fila.

Saltarse un curso es positivo

Otra polémica conclusión del SMPY es que adelantar a los estudiantes algún curso que otro redunda en su beneficio. Al fin y al cabo, sugiere esta lógica, si son capaces de sacar las notas más altas en la Selectividad, ¿para qué necesitan cursar asignaturas que ya conocen? A menudo se argumenta que los estudiantes adelantados a su curso suelen tener problemas de adaptación, pero según las conclusiones del proyecto estadounidense, los beneficios no son solo académicos, sino también emocionales.

“Los niños no necesitan algo nuevo o innovador, sino simplemente acceder antes a lo que ya está disponible para los mayores”, explica el psicólogo David Lubinski, actual responsable del programa. De ahí que se anime a los padres a que sus hijos se enfrenten a materiales escolares o lecturas por encima de lo correspondiente a su edad. El propio Bates lo experimentó en sus propias carnes, cuando tras sufrir en el instituto, descubrió que se sentía como un pez en el agua en la universidad al conocer a otras personas como él.

El examen comenzó analizando únicamente la competencia matemática. (iStock)
El examen comenzó analizando únicamente la competencia matemática. (iStock)

¿Cómo criar a un niño con talento?

Como hemos explicado anteriormente, no basta con tener las condiciones necesarias si estas no se desarrollan correctamente. Estos son algunos de los consejos de los psicólogos del desarrollo para que los padres ayuden a los hijos sin que su condición excepcional suponga una carga:

  • Exponerlos a diferentes experiencias. Los padres deben apoyar a sus hijos cuando muestran interés por algo, ayudarles a encontrar su vocación o hacerles entender que la adopción de riesgos y el fracaso los ayudan a mejorar.
  • Esfuerzo, no habilidad. A pesar de haber nacido con unas condiciones especiales, los niños deben entender que de su capacidad para explotarlo depende su éxito futuro, por lo que no pueden dormirse en los laureles. La clave está en crecer continuamente.
  • Trabaja con los profesores. Los expertos pueden jugar un papel importantísmo a la hora de que los niños exploten su potencial y que los padres entiendan sus necesidades, que muchas veces pasan por disfrutar de una mayor libertad. Examinar las habilidades del niño puede ser clave cuando es momento de asignarles tareas más avanzadas o, en otros casos, de detectar otros problemas asociados como la dislexia o los desórdenes de hiperactividad.

Cuidado con las etiquetas

El SMPY ha sido a menudo criticado por su obsesión por determinar las posibilidades de éxito de los alumnos desde una edad muy temprana, lo que puede tener efectos muy negativos para todos ellos. Para aquellos que obtienen mejores calificaciones en las pruebas, porque sienten una presión añadida a la hora de triunfar que puede truncar sus expectativas; de ahí que sea tan importante el apoyo emocional de la familia. Para los que no forman parte de este club selecto, puede ser una manera de rebajar sus expectativas a una corta edad. Como recuerdan estos detractores, hay otros factores como la motivación o la personalidad que son determinantes en el desarrollo de los adolescentes.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-09-19/smpy-estudio-ninos-genio_1444115/

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