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Pero… ¿cuál es mi papel?

Por: Juana M. Sancho

Mi deseo como docente es conseguir que mis estudiantes, algún día, escribieran o pensaran como lo que Albert Camus escribió a su maestro: “Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza, no hubiese sucedido nada de esto”.

Espero que, durante las vacaciones, como proponía en la columna de despedida de curso, hayamos seguido el orden “natural” que sugería Samuel Becket y hayamos bailado mucho porque ahora nos toca, no solo pensar, y mucho, sino también actuar. Como muchos de nosotros, acabo de comenzar un nuevo curso sintiendo “mariposas en el estómago”. Y me alegra que así sea. Hace tiempo leí que el gran maestro de actores Kostantin Stanislavsky, ante la preocupación de Marilyn Monroe de no poder evitar el revoloteo de mariposas en su estómago al ponerse delante da una cámara, le había dicho algo como: “Mejor así, el día que no las sientas estarás acabada como actriz”.

Yo también pienso de este modo, que el día que no me inquiete, en el mejor los sentidos, el encuentro con los estudiantes, estaré acaba como profesora. Incluso las pocas veces que he sido responsable del mismo grupo dos años seguidos, hasta el punto que un grupo humano pueda ser el mismo casi tres meses después, me he preguntado ¿Quiénes serán? ¿qué esperarán? ¿cómo voy a conectar de manera productiva con ellos? ¿Les valdrá la pena el tiempo que pasen conmigo? ¿Lograré que vinculen sus intereses con los temas y problemas que configuran este curso? ¿Los miraré a los ojos en el momento que lo necesiten y sentirán mi interés por su aprendizaje en el instante oportuno? ¿Conseguiré vislumbrar sus miedos (y los míos) que los (me) atenazan en las zonas de confort y les (me) impiden ir más allá de lo que sienten (siento) que saben (sé)? En definitiva, ¿qué papel, papeles tengo que representar?

Durante años (siglos) el maestro, el profesor, tenía muy claro su papel. Era el actor principal, el que se había aprendido la obra y lo que se esperaba de él es que la recitase de forma conveniente para que el alumnado pudiese repetir los fragmentos seleccionados en los momentos oportunos. Pero hace tiempo que esa expectativa cambió (¿o no del todo?). De la mano de las distintas ideas, proyectos, teorías e iniciativas orientadas a renovar la educación o/y a encontrar formas más adecuadas de responder a las cambiantes necesidades y finalidades educativas, encontramos distintas formas de entender el papel del profesor.

En estos tránsitos hemos pasado de la figura central del docente a la del estudiante. De la importancia de “trasmitir”, de centrarse en la enseñanza, a la de garantizar el aprendizaje del alumnado e, incluso más, a la conveniencia de conectar con su deseo de aprender, o simplemente dejar fluir su deseo y desarrollo “natural”. De este modo surge la idea, no solo en educación infantil y primaria, del docente “documentalista” de la actividad del alumno en los entornos de enseñanza creados con más o menos ayuda de la industria educativa. En algunos casos con la consigna de nada de “intervención”, acompañamiento, diálogo o reto. Parece que todo eso lo tiene que proporcionar la disposición del entorno y que el éxito del docente, en palabras de María Montessori sería poder decir: “Ahora los niños trabajan como si yo no existiera”.

Esto nos adentra como profesores en una tierra ignota en la que tenemos que adoptar papeles y posiciones muy distintas. Ya veis, mucho nos queda por pensar, debatir, decidir y revisar. Porque, si tomamos en consideración el argumento de Gert Biesta de que infantilizar consiste en tomarse uno mismo y sus deseos como el único punto de referencia y crecer en dar al otro un lugar en la propia vida, o el de Philippe Meirieu, de que la finalidad de la educación consiste contribuir a saber estar en el mundo sin ponerse uno mismo como centro del mundo. ¿Cómo podemos estar seguros de que un entorno de aprendizaje proporciona todo ese potencial? En cualquier caso, mi deseo como docente sería encontrar el lugar que permitiese a mis estudiantes algún día escribir o pensar lo que Albert Camus le escribió a su profesor Sr. Germain: “Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza, no hubiese sucedido nada de esto”.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/09/26/pero-cual-es-mi-papel/

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Cincuenta y nueve escuelas en el Reino Unido ya obligan a las niñas a vestir hijab

Europa/Reino Unido/30 Septiembre 2017/Fuente: Actuall

Colegios islámicos, incluidos aquellos financiados por el Gobierno británico e instituciones privadas, obligan a las niñas –algunas tienen solo cuatro años- a vestir el hijab como vestimenta oficial. Esta prenda es uno de los velos islámicos que cubre cabeza, pecho y en algunas ocasiones hombros.

Que la mujer se cubra para no excitar al hombre siempre ha sido un deseo de la parte más retrógrada y conservadora dentro del islam.

Pero esa costumbre -que países como Afganistán, Irak o Egipto habían abandonado después de la II Guerra Mundial- ha vuelto… y no sólo a esos mismos países, que han recaído en el fundamentalismo, sino también al Reino Unido.

Una ONG, la Sociedad Secular Nacional (NSS en sus siglas en inglés), investigó entre todas las escuelas del Reino Unido e informó al ministro de Educación que 59 centros en todo el territorio británico obligaban a cubrirse a las pequeñas, como recoge The Sunday Times.

De las 59 escuelas, ocho son de financiación pública –de las cuales tres son de escuelas de infantil-.

La Sociedad Secular Nacional CRITICA ESA MODA REGRESIVA CONECTADA CON EL FUNDAMENTALISMO ISLAMISTA

Los códigos de vestimenta recopilados por el diario británico obliga a las niñas a taparse mucho más que su pelo.

Uno de ellos dice “la cara debe de taparse fuera del colegio”, otro que “es muy importante que el uniforme sea holgado y modesto, y que el hijab quede muy cerca de la cabeza”.

La Sociedad Secular Nacional ataca esa obligación desde la laicidad: “ninguna niña debería estar obligada a vestir hijab ni cualquier otra prenda u objeto religioso mientras esté en el colegio”, argumentan.

Fuente: https://www.actuall.com/democracia/cincuenta-y-nueve-escuelas-en-el-reino-unido-ya-obligan-a-las-ninas-a-vestir-hijab/

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Fuerte rechazo de Hungría a ley educacional ucraniana

Europa/Hungría/30 Septiembre 2017/Fuente: Prensa Latina

Hungría anunció hoy que bloqueará toda acción a favor de Ucrania en el proceso de adhesión a la Unión Europea (UE), en rechazo a la nueva ley de educación de ese país que discrimina a la minoría magyar.
El ministro de Asuntos Exteriores y Comercio, Peter Szijjartó, añadió que esta posición de su país se ampliará a todos los foros y organizaciones internacionales, pero en primer lugar a la UE, de acuerdo con una nota publicada en el sitio oficial del gobierno.

El jefe de la diplomacia habló desde Singapur, adonde llegó como parte de una delegación oficial que encabeza el primer ministro Viktor Orbán.

Podemos dar garantías de que esto será doloroso para Ucrania en el futuro, remarcó al conocer que el presidente de ese país, Petro Poroshenko, firmó el documento legislativo que implanta el ucraniano como idioma único en el sistema de enseñanza, con lo cual se termina la educación en lengua materna a todas las minorías nacionales.

De acuerdo con datos oficiales, en territorio ucraniano hay casi 200 mil húngaros, quienes hasta ahora podían estudiar en su idioma, por lo cual Szijjartó calificó la decisión del mandatario ucraniano de vergonzosa y escandalosa.

Adelantó que en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, su país vetará todas las opiniones y puntos de vista de la UE que no condenen a Ucrania con suficiente fuerza y determinación.

La ley permite que las lenguas nacionales se impartan como asignatura hasta el quinto nivel de enseñanza elemental y a partir de ahí solo se utilizará el ucraniano en todas las materias.

La decisión de Kiev, además de reacciones adversas dentro del país- con 19 minorías nacionales cuyos idiomas están reconocidos por la constitución-, provocó preocupación y condena en los países vecinos manifestadas en múltiples formas.

El presidente de Rumania, Klaus Werner Iohannis, canceló su visita oficial a Ucrania por ese motivo y su ministro de Asuntos Exteriores, Teodor Melescanu, liberó en Bucarest una carta firmada por cuatro países en la que se expresa preocupación y lamenta profundamente ese paso.

El documento, suscrito también por los cancilleres de Bulgaria, Grecia y Hungría, Ekaterina Zajarieva, Nikos Kotzias y Peter Szijjarto, respectivamente, fue enviado a su colega ucraniano, Pavlo Klimkin.

También se remitió al secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland y al alto comisionado de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) para Minorías Nacionales, Lamberto Zannier.

‘Este enfoque común tiene en cuenta el interés sostenido de las partes signatarias en garantizar la protección de los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales y pide a los funcionarios ucranianos que identifiquen medidas y soluciones concretas a este respecto…’, puntualiza la misiva.

También aboga por la aplicación de todos los instrumentos de que dispone el Consejo de Europa y la OSCE para velar por que las nuevas disposiciones restrictivas introducidas por la Ley ucraniana de educación no afecten la protección adecuada de los derechos fundamentales de las minorías nacionales.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=118967&SEO=fuerte-rechazo-de-hungria-a-ley-educacional-ucraniana
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¿Es congruente ser nacionalista de izquierdas?

Por: Mariano Fernández  Enguita 
Publiqué esto hace una eternidad, pero sigue vigente (entonces no tenía blog)
A primera vista se diría lo único consecuente. Ante todo, tenemos a los más plus de ambos mundos: abertzales vascos, republicanos catalanes y bloquistas gallegos, siempre por delante del nacionalismo moderado y de la izquierda tradicional. El mismo nacionalismo moderado parecería una izquierda moderada, como PNV-EA o CiU, un nacionalismo siempre más social que su contraparte pan española. Por otra parte, la izquierda tradicional, siempre dispuesta a marchar con el nacionalismo, sea con reparos, como PSC, PSE y PSG en sus inestables alianzas regionales, o con el entusiasmo de quien se apunta a un bombardeo, como IU. A esto cabría añadir una larga tradición internacional tendente a identificar ambos términos, tomando por izquierda a meros nacionalismos (como el baasismo, el nasserismo, el peronismo y tantos otros) o al revés (¿recuerdan cuando el Departamento de Estado norteamericano llamaba jóvenes nacionalistas al PSOE?). Sin ir tan lejos, dos fenómenos son evidentes: un nacionalismo radical que ha logrado atraer a una parte importante del electorado de izquierda y una izquierda que suplica la bendición o, al menos, el perdón del nacionalismo.
¿Qué es la izquierda? Es, simplemente, la igualdad. Pero Bobbio (Derecha e izquierda) ya advirtió que hay que especificar, además, entre quién, en qué y por qué criterio. El qué puede ser de muy distinta naturaleza: integridad o dignidad personales, derechos civiles, libertades negativas, derechos políticos, oportunidades sociales, recursos económicos… El criterio también: per cápita, según las necesidades, según la contribución (sea el trabajo, la inversión, el esfuerzo, la productividad marginal), dejada al azar… Y, por supuesto, el quién: los propietarios, los no dependientes, los varones, los adultos, los ciudadanos, los residentes, los humanos… Muchas demandas de la izquierda sólo buscaban ampliar o generalizar derechos, oportunidades o recursos ya al alcance de algunos, mientras que la derecha trataba de mantener su carácter minoritario, de privilegios.
Lo importante es comprender que si la igualdad puede referirse a objetos, sujetos y criterios tan distintos, no serán compartidos por todos, ni siquiera por quienes con mayor convicción se proclamen de izquierda. Dicho llanamente: es posible, incluso frecuente, situarse a la izquierda en un ámbito y a la derecha en otro, pues la (auto) ubicación política no es algo unitario (no estamos hechos de una sola pieza). La historia lo ha mostrado hasta la saciedad: sindicatos racistas (la mayoría de los gremiales y profesionales, no hace mucho), partidos de izquierda colonialistas (el socialismo francés y el laborismo inglés, v.g.) o segregacionistas (el comunismo surafricano en sus inicios), toda suerte de organizaciones obreras machistas y xenófobas, sufragistas burguesas, etc. Este dualismo no es fácil de sobrellevar, pues conlleva cierta disonancia cognitiva, sobre todo en la medida en que la moral se funde en postulados universalistas. El impulso igualitario (de izquierda) es expansivo, y mucha gente pugna por dar coherencia a sus opciones morales y políticas, por lo que quien empieza oponiéndose a una forma de desigualdad tiende a hacer lo mismo ante otras y, así, las mismas personas dan vida a organizaciones, actividades y movilizaciones contra diversas formas de desigualdad; además, de una enemistad común puede nacer una buena amistad, y distintos movimientos enfrentados a un orden desigual pueden terminar confluyendo, entremezclándose y asumiendo recíprocamente sus demandas (así, por ejemplo, el movimiento obrero ha llegado a rechazar la discriminación genérica o étnica).
Pero lo esencial es que, no habiendo una sola divisoria social sino varias, se puede ser igualitario ante unas y no ante otras, de izquierda en esto y de derecha en aquello. De hecho, mucho autoproclamado izquierdista no sufre sino incongruencia de status, es decir, un profundo malestar basado en la creencia de que se valora lo que no se debe (y en lo que él vale poco) y no se valora lo que se debe (y en lo que él vale mucho). G. Lenski (Poder y privilegio) fue quien mejor comprendió que no sólo importa cuál sea el grado de desigualdad en tal o cual dimensión (entre hombres y mujeres, entre empleadores y empleados, entre adultos y jóvenes…), sino también, y más, cuál sea el peso relativo de cada una de las dimensiones de la desigualdad (el sexo, la clase, la edad, la etnia, el territorio, la religión, la afiliación política y un largo etcétera). Aunque la búsqueda de la coherencia moral y la experiencia de la opresión conjunta puedan empujar a ser de izquierda (o de derecha) en general, el impulso inmediato, sin embargo, es bien otro: alinearse a la izquierda en aquello en que sufrimos desventajas y a la derecha en aquello en que disfrutamos privilegios. De ahí las vilipendiadas pero tercas figuras del obrero machista, la feminista burguesa, la basura blanca, la canalla patriótica y otras incoherentes coherencias; inconexas desde la perspectiva de una moral universalista, pero redondas desde la perspectiva de los intereses particulares. Ahí es donde se incluyen el nacionalismo de izquierdas y la izquierda nacionalista.
Por otra parte, ¿qué es el nacionalismo? La idea común es que éste busca dividir alguna gran entidad imperial, colonial o de otro tipo, siempre contra natura, para que en la nueva nación coincidan por fin el perímetro del poder y el sustrato de la cultura. Aunque esto pueda tener algo de verdad, la esencia del nacionalismo revolucionario fue exactamente la contraria: crear un espacio común, con libertad de movimiento y residencia, una lengua codificada, unas leyes para todos, un poder político unitario, un sistema uniforme de pesas y medidas, una cultura homogénea, una ciudadanía única…, estos sí, contra natura, por encima de los particularismos locales, gremiales, étnicos, religiosos y otros que eran los que realmente contaban en la vida real y cotidiana de las personas (y no su lejana adscripción a tal o cual armazón imperial). El nacionalismo, en otras palabras, fue un movimiento unificador. Bien es cierto que, en sociedades todavía dispersas y ya mestizas, unificó unos rasgos a costa de otros, pero en todo caso unificó. El actual nacionalismo tardío, el secesionismo frente a unas naciones constituidas ya hace siglos como Estados (o viceversa, tanto da), busca justamente lo opuesto. Ya no se trata de disolver toda la caterva de derechos locales, privilegios gremiales, estigmas étnicos, etc., en una ciudadanía común, sino de romper ésta con la promesa de nuevos privilegios distintivos.
De ahí precisamente su cara izquierdosa. No se arrastraría a mucha gente por la vía separatista con la simple promesa de cambiar de amo. El nacionalismo se viste de izquierda porque está en conflicto, incluso en guerra. Cuando se hacen sonar los tambores para la batalla, hay que proclamar la hermandad universal en las propias filas. Puede ser incluso sincero, pues la tensión del conflicto genera una fuerte solidaridad interna en cada bando. No es casual que las grandes oleadas igualitarias hayan seguido siempre a las grandes guerras (los derechos políticos a la Primera; los sociales, a la Segunda). La vanguardia nacionalista puede, además, vivir su propia cruzada como una auténtica revolución de izquierdas, pues ellos no sólo van a tomar el palacio de invierno, sino que se lo van a repartir con su magnífica colección de cargos, despachos, sueldos, dietas y otras gabelas: un inmenso botín, como ya apuntó E. Gellner (Naciones y nacionalismo), aunque sólo por una vez, y para los más avispados. En contraste, donde no hay veleidades secesionistas, el localismo es más bien conservador (U. Alavesa, U. Valenciana, P. Aragonés Regionalista, P. Andalucista, Coalición Canaria…) o es asumido por los partidos nacionales (PP en Galicia, PSOE en Andalucía), y el nacionalismo de izquierda no pasa de ser una nota folclórica: Chunta, Andecha, BNV-EV, MPAIAC o ICAN…
No sé si fue Lenin, sin duda el gran estratega de la izquierda revolucionaria, o más bien Stalin, su teórico delegado para la cuestión nacional, quien quiso distinguir el nacionalismo de los opresores del de los oprimidos, para rechazar el primero y apoyar el segundo (sólo mientras resultó útil, claro). Suena bien, pero es ya historia. Si una comunidad territorial es sometida a una reducción de sus derechos en contraste con los del grupo dominante, la separación es una vía hacia la igualdad, aunque no la única, y el nacionalismo puede ser efectivamente un movimiento de izquierdas. Pero el separatismo vasco o catalán, como el de la Padania industrial o la Escocia petrolera, es un movimiento antiigualitario, el intento de apropiarse de manera definitiva y exclusiva de un conjunto de recursos que la suerte inesperada o la historia compartida han concentrado en su territorio. Eso por no hablar de sus insultantes pretensiones de superioridad racial o histórica.
En nuestros días y en nuestro entorno, el nacionalismo podrá adoptar todos los colores de la izquierda en todos los ámbitos imaginables, pero, en lo que le es propio y distintivo, es un puro movimiento de derechas, de ruptura de la igualdad, de división de la ciudadanía, de defensa o búsqueda de privilegios para unos (generalmente unos pocos) a costa de otros (generalmente los más). Que los Otegui o los Carod se apunten a todas las causas de izquierda menos a una, la defensa del espacio y la igualdad ciudadana ya conquistados, es de una tremenda inconsistencia moral, pero de una gran sagacidad táctica, tanto para sí mismos como para toda esa cohorte de intelectuales, profesionales y funcionarios que les siguen dispuestos a conquistar el aparato del Estado.
La pregunta que queda es por qué llegan a prestarles oídos quienes, llegado el caso, no participarían ni mucho ni poco de esa gran piñata. «¡El proletariado no tiene patria!», gritaba convencida la izquierda decimonónica. En el siglo XX aprendimos que, en realidad, es lo único que tiene; que no hay otra contrapartida a la pérdida de la propiedad de los medios de producción, primero, y de la seguridad del puesto de trabajo, después, que los derechos sociales: asistencia sanitaria, subsidios de desempleo, pensiones, educación y otras prestaciones entre universalistas y contributivas; y que, sin propiedad, no hay otra independencia que la que otorgan los derechos civiles y políticos. Paradójicamente, el proceso autonómico ha dejado en manos de los mesogobiernos las partidas del bienestar(welfare) y, en las del gobierno central, más bien las delmalhacer(warfare). Por si no bastara, cuando el torbellino de la economía informacional y global sacude la tierra bajo los pies de sectores crecientes, la derecha neoliberal que nos gobierna anuncia la retirada del Estado y ofrece como solución final que cada uno se busque la vida. La idea misma de ciudadanía, que durante la transición y el periodo socialista se fue llenando lentamente de contenido (de derechos civiles, políticos y sociales), aunque en verdad necesitaba ya una profunda reformulación (nutrirse también de responsabilidad individual y compromiso compartido), amenaza ahora con verse vaciada del mismo. El desistimiento de la derecha neoliberal es el que abre paso al oportunismo pseudoizquierdista del nacionalismo.
*Fuente: blog.enguita.info/2017/09/es-congruente-ser-nacionalista-de.html
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España: La mayoría sindical no ve justificada la lista única en Educación

Los sindicatos AFAPNA, CCOO, ANPE, APS, CSIF y UGT de la Enseñanza no exigen convocatorias masivas de oposiciones docentes

 Por:  pamplonaactual.com/  Pamplona-Iruña/ 29 de septiembre de 2017

La mayoría de la representación sindical del personal docente no universitario, compuesta por los sindicatos AFAPNA, CCOO, ANPE, APS, CSIF y UGT de la Enseñanza han emitido un comunicado en el que aseguran que no ven “justificada la propuesta de la lista única de la Consejera de Educación” y exigen “convocatorias masivas de oposiciones docentes”.

Estos sindicatos aseguran que “tras lo ocurrido en la Mesa Sectorial el pasado 8 de septiembre sobre la implantación unilateral de las lista única y su precedente fallido en el 2015″ esperan que Educación”no adopte una decisión tan importante sin contar con la opinión de los miles de docentes afectados”.

Los seis sindicatos, que aglutinan a la mayoría sindical, entienden que” ya quedó zanjado este asunto en el 2015 tras la recogida y presentación de casi 15.000 firmas en contra de la lista única”. “Volver a ello, sería una torpeza innecesaria e injustificada por parte de un Gobierno que se define como “ participativo””, han indicado.

Los sindicatos han apostado “por la calidad del sistema educativo navarro de la enseñanza pública” y han puesto en valor “la Resolución del Defensor del Pueblo de 31 de enero de 2017 que con un informe previo del Departamento de Educación deja claro que el actual sistema no es discriminatorio”.

Aseguran estos sindicatos que no están ” a favor de medidas que generen crispación y sobre todo supongan cambios drásticos en la gestión de las listas de personal interino, que bastantes problemas tienen debido a su precaria situación”. “Pedimos que la Administración haga un esfuerzo para formar al profesorado actual que lo desee en euskera y Lenguas Extranjeras para poder dar respuesta a las necesidades del sistema educativo y se evite perder a profesionales con larga experiencia docente que llevan demostrando sobradamente su cualificación profesional en los centros docentes navarros”, han dicho.

Insisten en que “la prioridad, en estos momentos, debería ser la puesta en marcha de una oferta pública de empleo masiva, convocando el máximo número de plazas posibles, una OPE que responda a las necesidades de profesionales que tiene en estos momentos el Sistema Educativo Navarro”. “Esa debería ser la prioridad y no otras”, recuerdan los sindicatos para quienes “urge recuperar empleo en cantidad y de calidad. Urge revertir los recortes y recuperar los derechos arrebatados en la crisis”.

“Urge reducir las escandalosas tasas de interinidad del profesorado y apostar por un sistema educativo público y de calidad”, han finalizado.

*Fuente: http://pamplonaactual.com/la-mayoria-sindical-no-ve-justificada-la-lista-unica-educacion/

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France ponders phone ban in schools

Europa/Francia/AFP

Reseña: El ministro francés de Educación, Jean-Michel Blanquer, ha iniciado un debate público sobre la prohibición de los teléfonos en las escuelas, mientras busca implementar una promesa de campaña del presidente Emmanuel Macron. En una entrevista con la revista Express, el ministro sugirió que se pida a los alumnos que depositen sus teléfonos en cajas seguras cuando lleguen a la escuela o para las clases. «En nuestras reuniones del gabinete, dejamos caer nuestros teléfonos en los armarios antes de sentarnos juntos, me parece que esto debería ser posible para cualquier grupo humano, incluyendo clases», dijo en la entrevista publicada el martes. Macron, un centrista de 39 años, prohibió los teléfonos móviles de todas las escuelas primarias y secundarias en su manifiesto antes de su victoria electoral en mayo. Expertos y sindicatos han señalado que el uso de teléfonos móviles en clase ya está prohibido en Francia, a pesar de que la investigación muestra que muchos alumnos confiesan haber roto las reglas. Algunos maestros ven los teléfonos como una fuente de distracción e indisciplina que pueden ser utilizados para el acoso cibernético en la escuela, mientras que otros creen que pueden ser aprovechados para fines educativos bajo estricto control. Uno de los mayores grupos que representan a los padres de los escolares franceses, conocido como Peep, dijo que era escéptico que una prohibición pudiera ser implementada. «No creemos que sea posible en este momento», dijo el miércoles el director de Peep, Gerard Pommier. «Imagínense una escuela secundaria con 600 alumnos, ¿pondrán todos sus teléfonos en una caja, cómo los guardarán y los devolverán al final?».


In an interview with Express magazine, the minister suggested that pupils might be asked to deposit their phones in secure boxes when arriving at school or for classes.

«At our cabinet meetings, we drop our phones in lockers before sitting down together. It seems to me that this should be possible for any human group, including classes,» he said in the interview published Tuesday.

Macron, a 39-year-old centrist, put banishing mobile phones from all primary and secondary schools in his manifesto ahead of his election victory in May.

Experts and trade unions have pointed out that using mobile phones in class is already outlawed in France, even though research shows that many pupils confess to having broken the rules.

Some teachers view phones as a source of a distraction and indiscipline which can be used for cyberbullying at school, while others believe they can be harnessed for educational purposes — under strict control.

One of the biggest groups representing parents of French school children, known as Peep, said it was sceptical that a ban could be implemented.

«We don’t think it’s possible at the moment,» the head of Peep, Gerard Pommier, told reporters on Wednesday.

«Imagine a secondary school with 600 pupils. Are they going to put all their phones in a box? How do you store them? And give them back at the end?»

Fuente: https://www.yahoo.com/news/france-ponders-phone-ban-schools-134643833.html

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Inteligencia artificial: ¿la nueva dependencia?

Por: Sally Burch/Ecoportal/29-09-2017

Entre los cambios en curso en el mundo, uno que pronto será de los más ubicuos es la expansión de la llamada “inteligencia artificial” (IA) en un sinfín de áreas, que significará transformaciones significativas en la economía, el trabajo, el convivir social y muchos otros ámbitos. La IA implica básicamente la capacidad informática de absorber una enorme cantidad de datos para procesarlos –mediante algoritmos– con el fin de tomar decisiones en función de una meta específica, con una rapidez y en volúmenes que superan ampliamente la capacidad humana.

Por ejemplo, ya se lo utiliza para optimizar las inversiones particulares en la bolsa de valores, o para ordenar mejor el tráfico vehicular al identificar, en tiempo real, las rutas más descongestionadas.

El discurso promocional busca vender la IA como respuesta a la mayoría de problemas; y sin duda, muchas aplicaciones pueden ser bastante provechosas, a nivel personal o social. No obstante, como toda tecnología, la forma cómo se desarrolla responde a intereses concretos; y actualmente casi las únicas entidades con capacidad de realizar la inversión y manejar las cantidades de datos requeridas para optimizar los sistemas, son grandes empresas transnacionales: principalmente estadounidenses, aunque también chinas y, en menor medida, de algunos otros países.

La hegemonía que han logrado estas empresas se debe, por un lado, a la posición clave que ocupan al controlar las plataformas que conectan los diferentes actores, hecho que se presta a la conformación de monopolios. Y esto a su vez les permite acumular más datos, insumo principal de esta nueva economía digital. Entonces, y sobre todo cuando se trata de transferir servicios públicos o funciones críticas a sistemas de IA manejados por estas empresas, surge una contradicción entre la meta de máxima ganancia de la empresa y las exigencias del interés público.

Uno de los riesgos más evidentes es una eventual falla o hackeo en un sistema vital (como la red eléctrica) o de alto peligro (como los vehículos de automanejo). Posibilidad que aumenta si la empresa responsable trata de aumentar su ganancia al reducir el gasto en seguridad.

Pero surgen serias implicaciones y desafíos en muchos otros aspectos, particularmente respecto a los derechos humanos o las zonas grises en lo jurídico; como también en materia de soberanía.

En los países desarrollados (en particular Europa), está abierto el debate sobre las implicaciones de lainteligencia artificial y se ha comenzado a elaborar marcos de principios y derechos, que contemplan cuestiones como:

– Los robots y sistemas de IA programados para tomar ciertas decisiones tienen a veces algoritmos complejos que resulta imposible saber exactamente cómo y por qué tomaron tal decisión y no otra. Entonces, ¿quién es responsable por las consecuencias de estas decisiones?

– ¿A quién(es) pertenecen los datos que los sistemas informáticos recaban de los sensores (por ejemplo, de una ciudad) o de los usuarios (con o sin su consentimiento o conocimiento)? ¿Qué implicaciones tendría en cuanto a quién(es) se benefician de los rendimientos económicos que producen?

– ¿Cómo evitar que los sistemas inteligentes profundicen las exclusiones y discriminaciones (intencionalmente o no)? De hecho ya existen muchos casos donde se evidencia que los prejuicios sociales se reflejan en los mismos algoritmos.

Posiblemente uno de los problemas más agudos sería el impacto sobre el empleo debido a la robotización o la automatización de la producción de bienes o servicios. Hay pronósticos de que el empleo en muchos sectores va a desaparecer, y que los nuevos empleos serían insuficientes para absorber a todas las personas desplazadas; entre los sectores más vulnerables se menciona a los choferes profesionales o el personal de venta de supermercados y almacenes. Por ello, hay cada vez más apoyo, en los países desarrollados, incluso entre el sector empresarial, a la idea de que será necesario establecer un ingreso básico universal para la población que queda sin empleo remunerado, que sería subvencionado mediante políticas de transferencia de ingreso de las empresas ultra-rentables del sector de la IA.

Toda vez, otros analistas consideran que se exagera el peligro de pérdida de empleos al menos en el corto plazo, (tal vez por motivos políticos: un trabajador con miedo de perder su empleo será más dócil), ya que si fuera cierto que los robots están remplazando masivamente a trabajadores, se estaría produciendo un fuerte crecimiento en productividad, lo que, al menos en el caso de EE.UU., no se registra.[1] El crecimiento promedio es de apenas 1.2% anual en la última década y solo 0.6% en el último quinquenio.

Pero no cabe duda que hay una transferencia de riqueza hacia las empresas que concentran poder en el sector IA (a veces conocido como GAFA –Google, Apple, Facebook, Amazon–, o GAFA-A, incluyendo a la empresa china Alibaba); enriquecimiento basado en la acumulación y procesamiento de datos,

El impacto en el Sur

En América Latina, hasta ahora, hay poco debate sobre estos temas. Sin embargo, podemos estimar que los impactos serán importantes y a relativamente corto plazo. Por un lado, los cambios en el Norte tendrán sin duda secuelas en el Sur. Por ejemplo, a medida que avance la robotización y automatización, ciertas líneas de producción que fueron desplazadas a países del Sur para beneficiarse de la mano de obra barata, regresarían al Norte. De hecho ya está ocurriendo: en India, por ejemplo, se han reducido fuertemente los empleos en el sector de tecnologías de la información, en particular los centros de llamadas. Por otro lado, la contratación en el Sur de sistemas de IA de proveedores del Norte, por ejemplo para mejorar los servicios públicos, significará nuevas formas de extracción de riqueza y datos y por ende nuevas formas de dependencia, mayores brechas entre Norte y Sur, etc. Sería importante realizar estudios que midan las repercusiones reales en nuestros países y para estimar el impacto potencial.

En un artículo de opinión publicado hace poco en el New York Times[2], Kai-Fu Lee, (quien encabeza una empresa china de capital de riesgo y preside su Instituto de Inteligencia Artificial), presenta las perspectivas en términos bastante crudos: para el futuro previsible, si bien la IA está muy lejos de poder competir con la inteligencia humana, él reconoce que tiene la capacidad de reconfigurar el sentido del trabajo y de la creación de riqueza, lo que desencadenará la eliminación a amplia escala de empleos, conllevando a desigualdades económicas sin precedentes. Por ello, considera inevitable introducir políticas de transferencia de ingreso de las empresas de IA con alta rentabilidad hacia los sectores sin empleo, lo que será factible –dice– en países como EEUU o China, que tienen el potencial de dominar el sector. Pero, siendo la IA una industria donde la fortaleza engendra mayor fortaleza, la mayoría de países quedarán fuera de esa posibilidad, por lo que “enfrentan dos problemas infranqueables. Primero, la mayoría del dinero que produzca la inteligencia artificial irá a Estados Unidos y China”. Y segundo, tener poblaciones en crecimiento se convertirá en una desventaja, por la escasez de empleos.

Entonces, pregunta qué opciones quedarán para la mayoría de países que no podrán cobrar impuestos a empresas de IA ultra-rentables: “Solo puedo predecir una: a menos que deseen hundir en la pobreza a su gente, se verán obligados a negociar con el país que les proporcione la mayor cantidad de software deinteligencia artificial —China o Estados Unidos— para que en esencia sea dependiente económico de ese país y acepte los subsidios de asistencia social a cambio de que las empresas de inteligencia artificial de la nación ‘madre’ sigan obteniendo ganancias de los usuarios del país dependiente.” El autor estima que las empresas estadounidenses dominarán en los países desarrollados y en algunos en desarrollo, y las empresas chinas en la mayoría de países en desarrollo, arreglo económico que “transformarían las alianzas geopolíticas”.

Sin duda, es un pronóstico influenciado por la perspectiva geopolítica china, pero lo destacamos aquí porque es poco frecuente que el sector empresarial quiera reconocer esta realidad. Se puede pensar que habría otras salidas; no obstante, con la actual inercia en la mayoría de países del Sur frente a esta realidad, aún poco entendida, un escenario parecido al que prevé Kai-Fu Lee parece bastante probable. El Sur permanecería en su rol de proveedor de alimentos y materias primas y se ahondaría su dependencia del Norte.

No hay mucho tiempo para reaccionar, como lo destacó, en su reciente visita a Ecuador, el ex ministro de finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, quien advirtió que el modelo económico actual de ese país suramericano apenas podrá durar unos cinco años más y luego –si no hay un recambio tecnológico–, quedará fuera de la cadena de creación de valor. “El cambio tecnológico se está moviendo rápidamente contra los productores primarios: los países de ingreso bajo o medio que dependen del comercio físico”. A la vez que alabó la sofisticación de la política financiera ecuatoriana frente a la dolarización y la deuda externa y para la redistribución de la renta, consideró que el reto actual es encontrar una sofisticación similar en el sector tecnológico, emulando, por ejemplo, a Estonia o Islandia, con una política de soberanía tecnológica, para que se vuelva un ejemplo para la región y para el proceso de integración regional.

Mientras tanto, las transnacionales del sector se apresuran a derrumbar cualquier barrera que pueda subsistir para su dominio global sobre los mercados y los datos. Avanzaron su agenda, con muy poca resistencia, en los capítulos sobre comercio electrónico de los acuerdos comerciales TPP (Tratado Transpacífico – ya difunto) y TISA (Acuerdo sobre el Comercio de Servicios – por ahora congelado); entonces la apuesta ahora es abrir negociaciones sobre “comercio electrónico” en la Organización Mundial del Comercio (OMC)[3].

Sin duda, el reto de la nueva economía digital apela a una voluntad política clara y contundente, pero también a buscar alianzas. Por el tamaño de las inversiones que requiere, es poco pensable que cualquier país latinoamericano por sí solo pueda encontrar una salida adecuada; pero un bloque de países –comoUNASUR– tendría mayor capacidad de desarrollar niveles de respuesta, por lo menos para afirmar soberanía regional en algunas áreas críticas. Le permitiría asimismo acumular más poder de negociación frente a las potencias en IA y sus empresas, como en las instancias globales donde se definen políticas de gobernanza.

*periodista británica-ecuatoriana, directora ejecutiva de ALAI.

Notas
[1] Ver Dean Baker, “The Data Defying Job-Killing Robot Myth”, aquí
[2] Kai-Fu Lee, “La verdadera amenaza de la inteligencia artificial”, New York Times, 27 de junio 2017. aquí
[3] Ver Sally Burch, “La agenda del comercio electrónico en la OMC”, aquí
Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Ante escenarios desafiantes 03/07/2017, ver aquí
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