Los socialistas reclaman que el pacto educativo contemple no subvenciar centros que segregan por sexos y que la Religión no cuente en la nota final
El PSOE de Pedro Sánchez prevé un “otoño calentito” en educación. Con la subcomisión para alcanzar un pacto educativo a punto de retomar los trabajos en el Congreso y a días de que empiece el nuevo curso escolar, los socialistas anuncian tres proposiciones de ley sobre materia educativa que desentierran algunos de sus desencuentros con el PP.
Entre estas iniciativas, está una “contra la segregación” en la que incluyen recuperar la materia de Educación para la Ciudadanía que la última reforma educativa del PP, la LOMCE, eliminó de las materias obligatorias o volver a reclamar que no se financien con fondos públicos centros que separan por sexos.
La secretaria de Educación del PSOE, Luz Martínez Seijo, ha anunciado este jueves distintas medidas tras reunirse en la sede de Ferraz con los consejeros de Educación de su partido (Castilla-La Mancha, Extremadura, Asturias, Aragón y Andalucía).
La diputada ha denunciado la “situación de parálisis” que conlleva la LOMCE y ha asegurado que su partido “no va a estar callado”. “Nos espera un otoño calentito en materia educativa”, ha dicho. Una de las encomiendas del pacto educativo, sobre el que se esperan los primeros resultados en diciembre, es elaborar una nueva ley sobre la materia que sustituya la citada LOMCE. Martínez Seijo asegura que con las propuestas que van a presentar -cuyo contenido aún no han elaborado- quieren evitar “los males mayores” de esta normativa “que se han perpetuado en el tiempo”.
La iniciativa que han previsto contra la segregación, se basará tanto en la financiación pública de centros que separan a niños y niñas por sexos como en la “exclusión” que supone la asignatura de Religión para la formación cívica de los alumnos. Sin citar expresamente la materia de Educación para la Ciudadanía, la diputada socialista ha señalado que es necesaria una asignatura de “valores cívicos sea obligada y que la Religión deje de tener valor académico”. Esta última materia recuperó peso con la LOMCE, que la incluyó entre las asignaturas que cuentan para la nota media del expediente.
Las otras dos iniciativas se basan en el «respeto» a las comunidades autónomas para la creación de plazas concertadas y en «devolver» las competencias a los consejos escolares de los centros.
Europa/Polonia/Septiembre del 2017/Noticias/http://www.elmundo.es
Por. Gonzalo Suárez
Visitamos al último gran pensador europeo en su guarida de Leeds. Allí habla de su última obsesión: cómo los políticos usan a los refugiados en beneficio propio.
Cuando escucha la primera pregunta, Zygmunt Bauman se endereza levemente sobre el estampado floral de su butaca. Luego arquea sus cejas, con pelos largos como meñiques. Y, tras una interminable calada a su pipa, masculla una respuesta: «Por favor, come un poco… Necesito tiempo para pensar».
El sociólogo señala el bufé que ha preparado en la mesita de su salón: fresas con nata, bizcocho casero, frutos secos y zumo de pera. No es el único detalle inusual: frente a tantos intelectuales de renombre, Bauman renuncia al piloto automático en las entrevistas. A cambio, lo que llega a continuación de su pausa no es una simple respuesta, sino un discurso de más de 15 minutos repleto de meandros argumentales y citas rebuscadas, más parecido a una de sus lecciones en la Universidad de Leeds que a un simple encuentro con un periodista extranjero.
La excusa de la visita a su hogar esta mañana de otoño es Extraños llamando a la puerta (Paidós). En su nuevo ensayo, el polaco, de 91 años, engarza la crisis de refugiados con la idea capital de su obra: la modernidad líquida. Es decir, cómo los pilares sólidos que apuntalaban la identidad del individuo -un estado fuerte, una familia estable, un empleo indefinido…- se han ido licuando hasta escupir una ciudadanía acongojada por la zozobra permanente y el miedo a quedarse atrás.
«Los europeos -truena la voz del precariado con su inglés de fuerte acento polaco- nos encontramos con la llegada repentina de millones de personas que, hasta hace unos años, tenían vidas muy parecidas a las nuestras: trabajos de calidad, casas propias, ambiciones profesionales… Y, de golpe, son refugiados que lo han perdido todo por culpa de la guerra. Su aparición en masa nos hace conscientes de cuán frágil, inestable y temporal es la presunta seguridad de nuestras vidas. La inmigración nos provoca tanta ansiedad porque ese miedo a perderlo todo ya estaba ahí, latente, por la creciente precariedad de la vida occidental. Y cuando ves a miles de refugiados que acampan en una estación de tren europea, te das cuenta de que ya no son simples pesadillas, sino realidades que puedes ver y tocar».
Desde su primera respuesta, Bauman deja claro que a él no se le entrevista: se le escucha. Sus intervenciones son tan frondosas como su bibliografía. Unas veces responde las preguntas que se le formulan; otras, las ignora con descaro. Y es difícil adivinar si no las ha escuchado -es duro de oído- o si, simplemente, disimula cuando la charla toca temas que no le interesan. Así ocurre, por ejemplo, con el Brexit y la deriva xenófoba del Reino Unido, que tan generosamente le acogió a principios de los 70 tras la purga antisemita de su Polonia natal. Tres preguntas, cero respuestas.
Tras su arenga inicial, Bauman está exhausto. Sufre reúma, tose sin parar y tiene el corazón delicado. Así que pide parar un rato: «Por favor, come un poco más hasta que vuelva». Y, con paso inestable, se escapa al baño.
En su ausencia, aprovechamos para husmear en su salón. El sociólogo y ensayista lleva casi medio siglo atrincherado en esta casa de las afueras de Leeds. Pese a las ofertas de las mejores universidades del mundo -Yale, Oxford, LSE-nunca quiso abandonar este anónimo chalé, con su jardín descuidado y su puerta herrumbrosa junto a una carretera repleta de vehículos. Sí: el archienemigo del consumerismo contemporáneo predica con el ejemplo.
En el piso de abajo hay un despacho, una cocina, un baño y un salón repleto de butacas. Bauman siempre se sienta en la misma poltrona, de sobrio estampado y ubicada junto a la ventana. Allí guarda su pila de libros, que corona la versión inglesa de El tango de la guardia vieja, la novela de Arturo Pérez-Reverte.
Al cabo de unos diez minutos, Bauman regresa al ruedo. Pese a la fatiga, mantiene su melena de genio loco, su mirada curiosa y su sequísimo sentido del humor. «Es usted insultantemente joven, así que no recordará cuando no existían chismes como esos», dirá luego, señalando una tableta con cierto gesto de desdén.
Eso sí, pese a su aparente fragilidad, el polaco mantiene una producción estajanovista. Dos días después de la entrevista, realizará una visita a un festival literario en Florencia. Mientras tanto, sigue cebando su obra, a razón de dos títulos al año. Ya prepara su próximo libro, bajo el título en inglés de Retrotopia, sobre el poder decreciente de los estados-nación. Aunque hoy prefiere hablar de la tesis central de Extraños llamando a la puerta.
Si los refugiados son tan parecidos a nosotros, ¿por qué reaccionamos con pánico en vez de empatía?
Sí, supongo que podríamos. Pero también hay motivos para sentirnos temerosos, inseguros, llenos de ansiedad. Por algo los llamo extraños. Tú sabes, más o menos, lo que tus amigos van a hacer. También sabes, más o menos, lo que tus enemigos van a hacer. Pero los extraños no son amigos ni enemigos: simplemente son otros. Y no traen una etiqueta que diga «ámame», ni «ódiame», ni «devuélveme a casa» o «méteme en un campo de concentración». Sólo generan incertidumbre total. Y a nadie le gusta la incertidumbre.
Angela Merkel trató de reaccionar con empatía…
…Y le duró una semana o dos. Los políticos tienen un claro interés en exacerbar la ansiedad popular hacia los refugiados. Hace un tiempo, los poderes políticos justificaban su razón de ser por su capacidad para protegernos colectivamente frente a las catástrofes individuales: caer enfermo, perder tu casa… Ahora, sin embargo, el poder político de los estados-nación se ve impotente ante las decisiones de los poderes económicos globales. Si el ministro más poderoso no puede garantizarte seguridad frente a los caprichos del destino, ¿cómo justifica su existencia?
Dígame.
Fácil: generando ansiedad, miedo al terrorismo, miedo al extraño, miedo a la gente que viene aquí a comerse nuestro pan y a quitarnos nuestros trabajos. ¡Es un sucedáneo maravilloso! Eso es lo que hacen Marine Le Pen y otros movimientos similares: sacar capital político de exacerbar el miedo al extraño.
Quizá no sea sólo culpa de los políticos. Merkel lo intentó y se hundió en las encuestas. ¿No tienen responsabilidad los ciudadanos?
Tú dices «unos u otros». Yo respondo «unos y otros». Es una posibilidad que surge y los políticos se abalanzan sobre ella.
Usted suele mencionar al Papa como excepción. Pero, claro, él no tiene que responder ante un electorado hostil….
De todas formas, es un hombre valiente… Yo suelo usar el concepto de interregno, del filósofo italiano Antonio Gramsci. La antigua forma de hacer las cosas ya no funciona, pero aún no hemos encontrado la nueva forma de funcionar. Así que hay un vacío entre las reglas que ya no sirven y las que aún tenemos que imaginar. Lo que tú haces es señalar las contradicciones de unos líderes frente a otros, preguntar quién es mejor… Eso está bien, pero el verdadero debate es cómo llenar este vacío.
Según usted, los políticos han tratado de camuflar este vacío convirtiendo un asunto moral, como acoger a los refugiados, en un problema de seguridad ciudadana…
Cuando el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, dice que «todos los terroristas son inmigrantes», lo que insinúa es que «todos los inmigrantes son terroristas». Es una mentira, claro. Tan ridícula como decir que «todos los polacos son sociólogos». Y olvida algo muy importante: los terroristas de París o Londres eran personas que crecieron en el país contra el que atentaron.
Pero también es un discurso cómodo para los ciudadanos: si sus líderes tachan de terroristas a los refugiados, ya no sienten la responsabilidad moral de preocuparse por ellos.
Sí, pero, de forma imperceptible, esa incertidumbre que nos atemorizaba y que provenía de la constatación de que la red social es cada vez más endeble queda subsumida bajo la obsesión por la seguridad de las fronteras. Los políticos atizan el miedo al extranjero para ocultar su ineficacia ante los poderes globales. Esto es muy cómodo, porque la lucha contra el terrorismo es algo visible, algo tangible, que pueden vender en televisión. Vimos tanques en las calles de París, policías asaltando pisos de presuntos yihadistas… Eso da la sensación de que los gobiernos nacionales mantienen su poder: «¡No estamos sentados! ¡Estamos actuando!».
Junto a los atentados del Estado Islámico, este año se recordará por el Brexit, el auge de Donald Trump… ¿Es 2016 el año más ‘líquido’ que recuerda?
Hace décadas que acuñé el concepto de modernidad líquida para definir la sociedad actual. Y es un concepto cada vez más real. Como trabajas en un periódico, te drarás cuenta de que los titulares deben cambiar día tras día. Para retener a tus lectores, debes administrarle nuevas sensaciones y nuevos temores de forma regular…
Un nuevo ataque de tos interrumpe al sociólogo. Aleksandra, la asistente que le cuida desde el fallecimiento de su esposa, le ofrece una pastilla. Él se la toma y solicita otro descanso: «Apenas llevamos una hora de charla, pero ya estoy exhausto… Por favor, come más. O, si no, te puedes llevar el bizcocho en un tupper».
A la vuelta de su paseo, se apoltrona de nuevo en su butaca predilecta y pide acortar la entrevista. «Sólo dos o tres preguntas más», ruega. Pero, de inmediato, se enzarza en una airada disección de la saturación informativa en la era de internet, como si se hubiera olvidado de su propio cansancio: «Es una paradoja de nuestro tiempo. Ahora tenemos acceso a más información que nunca. Una simple edición dominical del New York Times contiene más información que la gente más educada de la Ilustración consumía en toda su vida. Al mismo tiempo, los jóvenes actuales, los llamados millenials, que se hicieron adultos con el cambio de milenio, nunca se habían sentido más ignorantes sobre qué hacer, sobre cómo manejarse en la vida… ¡Todo es tan tembloroso ahora!».
¿De dónde surge esta paradoja?
Yo recuerdo los años en los que no había ni televisión. Así que imagina el optimismo que sintió la gente cuando salió de sus pueblos y abrió los ojos ante la world wide web. Internet aportaba los cimientos para crear una humanidad en la que todas las piezas estuvieran en contacto y se entendieran mutuamente. Sin embargo, los estudios sociales indican lo contrario: esta maravilla tecnológica no sólo no te abre la mente, sino que es un instrumento fabuloso para cerrarte los ojos.
¿Por qué?
Para protegerte a ti mismo de las posibilidades multiformes que te ofrece la vida. Hay algo que no puedes hacer offline, pero sí online: blindarte del enfrentamiento con los conflictos. En internet puedes barrerlos bajo la alfombra y pasar todo tu tiempo con gente que piensa igual que tú. Eso no pasa en la vida real: en cuanto sales a la calle y llevas a tus hijos al colegio, te encuentras con una multiplicidad de seres distintos, con sus fricciones y sus conflictos. No puedes crear escondites artificiales.
Usted sostiene que hemos olvidado cómo ser felices.
Lo primero, he de admitir que hay muchas formas de ser feliz. Y hay algunas que ni siquiera probaré. Pero sí que sé que, sea cual sea tu rol en la sociedad actual, todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda. El reverso de la moneda es que, al ir a las tiendas para comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices como trabajar juntos, meditar o estudiar.
Usted ha vivido en sociedades muy distintas, del comunismo al capitalismo, durante nueve décadas. ¿Cuál es la más parecida a una sociedad feliz que ha visto?
¡Ja! Me niego a contestar esa pregunta. Mi papel como pensador no es señalar qué es una sociedad feliz y qué leyes hay que aprobar para llegar a ese lugar, sino interpretar la sociedad, averiguar qué se esconde tras las reglas que cumplen sus ciudadanos, descubrir los acuerdos tácitos y los mecanismos automáticos que convierten las palabras en acciones concretas. En definitiva, ayudar a los ciudadanos a entender lo que ocurre para que tomen sus propias decisiones. Sí, entiendo que es difícil encontrar sentido a la vida, pero es menos difícil si sabes cómo funciona la realidad que si eres un ignorante.
Es una tarea difícil en un mundo tan líquido como el actual.
Sí. El Papa Francisco dice tres cosas muy importantes sobre cómo construir una sociedad sana. La primera, recuperar el arte del diálogo con gente que piensa distinto, aunque eso te exponga a la posibilidad de salir derrotado. La segunda, que la desigualdad está fuera de control no sólo en el ámbito económico, sino también en el sentido de ofrecer a la gente un lugar digno en la sociedad. Y la tercera, la importancia de la educación para unir ambas cosas: recuperar el diálogo y luchar contra la desigualdad.
Entonces…
Escucha… Yo añadiría una enseñanza de la sabiduría china. Si piensas en el próximo año, planta maíz. Si piensas en la próxima década, planta un árbol. Pero si piensas en el próximo siglo, educa a la gente.
Usted estudió de cerca el fenómeno del 15-M. ¿Qué opina de su posterior evolución y del auge de Podemos?
Que hemos perdido la confianza en los viejos métodos de ejercer el poder y no sabemos cómo recuperarlo. Aquí, en el Reino Unido, ocurre lo mismo: aparecen y desaparecen nuevos partidos. Lo único que tienen en común es que su esperanza de vida es muy breve. Y eso ocurre porque piensan a corto plazo. Se limitan a reaccionar al último desafío, en vez de crear un modelo completo de sociedad.
Y ese ‘interregno’ del que hablaba, ¿cuánto durará?
Menos tiempo del que tardaron nuestros antecesores en crear un objeto punzante con el que penetrar otras sustancias. Y, aun así, tardaron otras decenas de miles de años en inventar un agujero en el que meter un palo y construir un hacha… Creo que nosotros tardaremos menos. Pero aun así será más tiempo del que la gente querría.
491.895 docentes dieron clase en centros no universitarios el curso pasado. Cuando Rajoy llegó al Gobierno, eran 494.516
Educación informa de una subida del 1% al incluir en el dato a los concertados y privados, cuya plantilla no ha dejado de aumentar pese a la crisis
«Estamos en unos mínimos muy mínimos, se toman como habituales cosas que eran excepcionales y eso hace que sean irreversibles», dice una profesora
A los profesores y profesoras de los centros educativos públicos no les ha llegado la recuperación. Los colegios e institutos de la red pública siguen con menos docentes que cuando Mariano Rajoy llegó al Gobierno en 2011, pese a que la economía ya ha vuelto a niveles previos a la crisis. En el curso 2011-2012 daban clase 494.515 profesores en colegios, institutos y centros de FP, según datos del Ministerio de Educación. El último, la cifra se quedó en 491.895, es decir, 2.621 menos.
El número de profesionales con carga docente en centros no universitarios –queda excluido el personal administrativo– ha crecido poco a poco desde 2013-2014 tras el batacazo del ejercicio anterior, el mayor en la serie en los últimos años: solo en 2012-2013 se prescindió de 21.900 profesores de Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato, FP y Educación Especial. Mientras tanto, los docentes de la concertada y la privada –Educación no desglosa datos de una y otra– han seguido aumentando curso a curso: 188.000 en 2011-2012, 192.717 en 2012-2013 (el año demoledor para la pública), 193.779 en 2013-2014… hasta llegar a los 203.632 este último año.
Si sumamos la variación de profesores de todos los centros, sin importar la titularidad, el aumento alcanza el 1%. Este es el porcentaje que ha destacado el Ministerio de Educación en su nota de prensa para informar de estos datos, pese a que una parte mínima corresponde a más recursos de profesorado para los centros públicos. La escuela concertada y privada tuvo el curso pasado 5.904 profesores más, lo que supone un incremento del 3% frente al 0,3% de la pública, cuya plantilla total es más del doble (494.515 frente a 203.632). Además, de los 100 centros de enseñanza que empezaron a funcionar este curso, solo 43 eran públicos, menos de la mitad.
En la horquilla de tiempo que va desde 2011 hasta 2016, el número de alumnos y alumnas en colegios, institutos y centros de Formación Profesional públicos ha subido de 5.394.203 a 5.505.523. Menos docentes para más estudiantes.
En los datos de plantillas recogidos para este artículo no se incluyen las enseñanzas de régimen especial (enseñanzas de idiomas, música, danza, arte dramático o deportivas) aunque la situación de su profesorado ha seguido una suerte similar y el mismo esquema de evolución.
En los centros concertados y privados, en estos casos, sí se produjo un pequeño recorte en número de docentes –de 6.157 en 2011-2012 a 6.065 el curso siguiente– que se recuperó mucho más rápidamente que en la pública. En solo un año, el 2013-2014, el número aumentó en casi 700 mientras que los centros de gestión pública apenas arañaron 200 profesores más.
20 horas lectivas y medias jornadas
Esperanza Rodríguez ha trabajado en este periodo en el mismo instituto y asegura que no ha percibido «ninguna mejoría». «Con los recortes ya se toman como habituales situaciones que antes eran excepcionales y tengo la sensación de que se han normalizado en el funcionamiento de los centros y eso hace que sean irreversibles. Estamos en unos mínimos muy mínimos», afirma la profesora de Filosofía.
Pone como ejemplos las medias jornadas en la plantilla –docentes que dan unas horas en un centro y completan en otros–, la desaparición del tiempo para el trabajo en equipo o la dificultad para desarrollar proyectos educativos con un horario sobrecargado de horas lectivas –en 2012 aumentaron de 18 a 20 semanales y aún no se ha revertido–. Sí se ha recuperado la tasa de reposición al 100% –en 2012 solo se reponían una de cada diez jubilaciones– y las ratios (número de alumnos por aula), aunque algunas comunidades como Madrid siguen sin cumplirlas.
Entre las comunidades cuyos centros públicos están aún lejos de los niveles de personal docente de 2011 están Murcia (con un 9,5% menos) y Castilla La Mancha (un 8%). También Cataluña y Canarias, donde sigue volatilizada el 2% de las plantillas de profesores.
A la espera de la oferta de empleo público
Desde los sindicatos confirman que «no se ha producido la reversión de los recortes en educación» y fían una mejora de las condiciones a la oferta de empleo público pactada con el Gobierno de la que todavía se ha concretado poco. «Las plazas que se van a estabilizar son 250.000 pero el Gobierno aún no ha concretado cuántas corresponderían al sector educativo, uno de los que tiene más tasa de interinidad», señala Maribel Loranca, de UGT.
En los últimos años, esta cifra ha alcanzado el 20%, lo que repercute directamente en la estabilidad de las plantillas y la dificultad para abordar proyectos educativos a largo plazo, dicen los sindicatos.
UGT recuerda, además, que aún hay medidas de austeridad de los decretos de 2012 que no se han desterrado, «como el aumento de las horas lectivas a 20». Hasta entonces eran 18. Algunas comunidades, como Cantabria, han iniciado la reducción de esta carga sin llegar todavía al escenario precrisis.
Juntos, el sindicato de educación Opetusalan Ammattijärjestö, el Ministerio de Educación y Cultura y la Agencia Nacional Finlandesa para la Educación han creado una institución educativa destinada a garantizar en el país unos estándares de educación elevados.
Coincidiendo con la celebración del centenario de Finlandia, las tres principales organizaciones del sector educativo finlandés han creado la Academia, también llamada Sivistysakatemia, para salvaguardar los estándares para el aprendizaje, la educación y la cultura en Finlandia durante los próximos 100 años.
La primera sesión de esta Academia de alto nivel está prevista para octubre de 2017. Se invitará a participar a un grupo de líderes de opinión social y responsables de la toma de decisiones cuidadosamente seleccionado. Se les informará, de una forma completamente nueva, acerca del sistema educativo finlandés —considerado piedra angular de la sociedad finlandesa— desde la educación de la primera infancia hasta la universidad. También se hablará sobre cómo mantener y reforzar los elevados estándares educativos y culturales de Finlandia durante los próximos 100 años, a fin de mejorar el nivel de la enseñanza, la formación y la investigación. La Academia se reunirá de forma anual y todos los años se invitará a participar a unos 30 líderes de opinión de distintos sectores de la sociedad.
El logo de Sivistysakatemia, una huella dactilar, sirve como recordatorio de que la educación y la cultura pertenecen a todos y se componen de distintas partes. Simboliza también la huella que dejarán en el futuro de Finlandia aquellos que participen en la Academia.
OAJ: los docentes y la educación juegan un papel fundamental en la creación de una sociedad civilizada
El presidente de Opetusalan Ammattijärjestö (OAJ) Olli Luukkainen espera que los participantes de Sivistysakatemia se posicionen claramente a favor de la educación y la cultura, ya que «necesitamos portavoces firmes que entiendan el valor de la educación y la civilización a fin de fomentar un mayor diálogo y proponer acciones concretas que destaquen la importancia de la educación, la formación y la investigación».
También ha subrayado que la educación tiene un valor intrínseco que crea una vida plena: «No debemos separar la educación de su misión de civilizar a las personas. Tampoco debe tomarse como una mera herramienta para la producción de recursos humanos al servicio del mercado laboral».
También ha subrayado que el desarrollo continuo de las competencias docentes jugará un papel importante en futuras soluciones. «Los docentes juegan un papel fundamental en la creación de una sociedad civilizada», afirma Luukkainen, que señala que «Sivistysakatemia debe contribuir a que sigamos siendo una sociedad de bienestar civilizada y culta en el futuro».
Resumen: En 2015, Sir James Dyson, inventor y empresario, atacó a Theresa May, entonces secretaria de familia, sobre sus planes de hacer más difícil que los estudiantes extranjeros permanezcan en Gran Bretaña después de terminar sus estudios. Después de todo, las «últimas encuestas» mostraban que decenas de miles estudiantes llegaban más en comparación de los que salían cada año. La implicación: Gran Bretaña tenía ya bastantes graduados extranjeros que se mantienen alrededor. Ahora está claro que el argumento de la Sra. May era absurdo. Sus números provienen de la encuesta internacional de pasajeros, una encuesta realizada hace medio siglo para medir el turismo. El 24 de agosto surgió que el número de estudiantes que excedían ilegalmente sus visas era una pequeña fracción de las estimaciones anteriores. Las cifras de la Oficina de Estadísticas Nacionales han sugerido que podría haber habido más de 90.000 excedentes por año. Los nuevos datos mostraron que había un máximo de 4.617 en 2016-17.
That error led to a needless, costly crackdown on universities
IN 2015 Sir James Dyson, an inventor and businessman, attacked Theresa May, then home secretary, over her plans to make it harder for foreign students to stay in Britain after finishing their studies. “Train ’em up. Kick ’em out. It’s a bit shortsighted, isn’t it?” he wrote. Not so, replied Mrs May. After all, the “latest surveys” showed that tens of thousands more students arrived than left each year. The implication: Britain already had more than enough foreign graduates hanging around.
It is now clear that Mrs May’s argument was nonsense. Her numbers came from the International Passenger Survey, a poll introduced half a century ago to measure tourism. On August 24th it emerged that the number of students illegally overstaying their visas was a small fraction of previous estimates. Figures from the Office for National Statistics had suggested there could have been more than 90,000 overstayers per year. New data showed that there were at most 4,617 in 2016-17.
Some have questioned why it took so long for the information to come out. One former Downing Street official admits to having been briefed on an earlier version of the data in autumn 2015. Universities have nevertheless welcomed the release, grateful for a new way to make the case for international students. They have not had much luck in recent years. During Mrs May’s time at the Home Office she introduced a range of policies to deter foreign students, often justified by the number overstaying their visas.
Perhaps most damagingly, in 2012 the government scrapped a visa that allowed graduates to remain in the country for two years without a job offer. Other changes include stricter limits on bringing over family members, making it harder to move from one type of study to another, tougher language requirements and uncompromising “credibility interviews”.
While Britain was making life harder for foreign students, other countries wooed them. As a result, British institutions now have a smaller share of a larger market. International student numbers have continued to rise at Britain’s top universities, but the rest have found recruitment difficult. The number coming from India and Pakistan has more than halved since 2011, and although a big rise in Chinese students has made up the difference, growth has been slower than in America.
The economy has suffered as a result. The Department for Education found that higher-education exports were worth £12.4bn ($20.6bn) in 2014. In 2000-10 the number of foreign students at British universities almost doubled, helping to finance a big expansion in education for home students. Whereas students from Britain and other EU countries have their fees limited to £9,250 a year, no such cap exists for the rest.
Other benefits are harder to measure. According to the Higher Education Policy Institute, more heads of state and government have been educated in Britain than anywhere else. Benazir Bhutto, a future prime minister of Pakistan, introduced Mrs May to her husband at Oxford.
Liberals in the cabinet may now be gaining the upper hand. The government has dropped plans to link visa conditions to the quality of education provided by universities. Amber Rudd, the home secretary, has commissioned the official Migration Advisory Committee to analyse the economic impact of foreign students and is expected to push for softer rules.
One change would be to remove students from the government’s target to limit net migration to under 100,000 a year. Another would be to extend the time graduates are allowed to spend hunting for a job in Britain. Either would be welcome. But a more sensible government would look at how to recruit more foreign students, not just refrain from turning them away.
Resumen: Los manifestantes de extrema derecha han colgado imágenes de cabeza de muerte desde las puertas de una escuela primaria islámica en Leiden cuando los niños regresaron de las vacaciones de verano. Los profesores que llegaron a la escuela IBS Er-Risèlèh descubrieron el lunes que se había puesto una cerradura de bicicleta en las puertas del edificio y una nota referente a los ataques terroristas en Europa. «Tenemos que abordar el problema por las raíces», dijo. La escuela dijo que había reportado el incidente a la policía. «Hemos tratado de mantenerlo de nuestros alumnos, pero pudieron ver que no podían entrar en los cobertizos de bicicletas», dijo una portavoz a Omroep West . «Estamos profundamente conmocionados por esto. No sabes lo que está pasando en la cabeza de la gente. Muchos de nuestros colegas se sienten inseguros y no hemos visto ninguna policía revisar la zona.
Far-right protesters have hung death’s-head images from the doors of an Islamic primary school in Leiden as children returned from the summer holiday. Teachers arriving at the IBS Er-Risèlèh school on Monday found a bicycle lock had been put on the doors of the building and a note referring to terrorist attacks in Europe. ‘We need to tackle the problem by the roots,’ it said. The school said it had reported the incident to the police.
‘We have tried to keep it from our pupils, but they could see that they couldn’t get into the bicycle sheds,’ a spokeswoman told Omroep West. ‘We’re deeply shocked by this. You don’t know what’s going on in people’s heads. A lot of our colleagues feel unsafe and we haven’t seen any police checking the area.’ Pegida Nederland posted pictures on Twitter of the incident, which it described as a ‘protest action’ carried out by ‘people from Leiden’.
Francia/Agosto de 2017/Fuente: The World University Ranking
Resumen: Los estudiantes franceses se enfrentan a aumentos por encima de la inflación en su costo de vida, particularmente en las principales ciudades universitarias, ha advertido el sindicato nacional de estudiantes del país.El aumento de los costos se producen a medida que el gobierno está reduciendo los subsidios de alquiler, incluso para alrededor de 800.000 estudiantes, informó The Local. El próximo año académico los costos estudiantiles aumentarán un 2,1 por ciento, según el Sindicato Nacional de Estudiantes de Francia, triplicarán la tasa de inflación, y mucho más que en 2015 y 2016. En las principales ciudades estudiantiles de París, Lyon, Estrasburgo, Angers y Rennes, tanto los costes de alquiler como de transporte están subiendo. El sindicato advirtió que el alquiler representa el 53 por ciento del presupuesto de los estudiantes, informó la salida. En Grenoble, Limoges, Perpignan y Chambéry se produjeron aumentos particularmente grandes de más del 4 por ciento. En París, el alquiler subió un 2,2 por ciento y el transporte aumentó un 2,4 por ciento. El sindicato quiere que se aplique un tope de alquiler a las principales ciudades y ciudades universitarias, informó The Local. Desde febrero se ha aplicado un tope en Lille, donde las rentas del próximo año están ligeramente por debajo.
French students are facing above-inflation rises in their cost of living, particularly in major university cities, the country’s national student union has warned.
Rising costs come as the government is cutting back on rental subsidies, including for around 800,000 students, reported The Local.
This coming academic year student costs are set to rise 2.1 per cent, according to the National Union of Students of France, triple the rate of inflation, and significantly more than in 2015 and 2016.
In the major student cities of Paris, Lyon, Strasbourg, Angers and Rennes, both rent and transport costs are going up.
The union warned that rent accounts for 53 per cent of students’ budget, the outlet reported. There were particularly big rises of above four per cent in Grenoble, Limoges, Perpignan and Chambéry.
In Paris, rent was up 2.2 per cent and transport increased by 2.4 per cent.
The union wants a rent cap to be applied to major university cities and towns, The Local reported. Since February a cap has been applied in Lille, where rents this coming year are marginally down.
Student registration fees and university restaurant prices have been frozen, but the union said this was not enough, and called for students to be exempted from council tax and be given discounted public transport.
The UK’s National Union of Students has also raised the alarm about rising rental costs for students, arguing that rising prices are resulting in a «social cleansing of working-class students from education».
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