Britain/August 8, 2017/By: Jon Stone/Source: http://www.independent.co.uk
A slight increase in higher education could have kept Britain in the EU.
Britain would have likely voted to remain in the European Union were its population educated to a slightly higher level, a new study has found.
Researchers at the University of Leicester say that had just 3 per cent more of the population gone to university, the UK would probably not be leaving the EU.
The researchers looked at reasons why people voted Leave and found that whether someone had been to university or accessed other higher education was the “predominant factor” in how they voted.
The paper, published in the peer-reviewed journal World Development, applied a multivariate regression analysis and logit model to areas of the country to identify why people voted the way they did.
The level of higher education in an area was far more important than age, gender, the number of immigrants, or income in predicting the way an area voted, the researchers found.
Age and gender were both significant but not as important as education level, the researchers found. Income and number of immigrants in an area were not found to be a significant factor in how people voted.
The researchers also found that a lower rate of turnout – by just 7 per cent – would also likely have changed the result to Remain.
The last Labour government set a target of half of young people accessing higher education and there has been a large expansion in numbers in recent decades. Universities UK says it expected the number of people in employment with higher education qualifications to have risen from 28.7 per cent in 2002 to 51.3 per cent in 2022
Dr Aihua Zhang, from the University of Leicester’s Department of Mathematics, said: “The EU referendum raised significant debate and speculation of the intention of the electorate and its motivations in voting. Much of this debate was informed by simple data analysis examining individual factors, in isolation, and using opinion polling data.
“This, in the case of the EU referendum where multiple factors influence the decision simultaneously, failed to predict the eventual outcome. On June 23rd 2016, Britain’s vote to leave the EU came as a surprise to most observers, with a bigger voter turnout – 72.2 per cent – than that of any UK general election in the past decade.”
British voters voted by 52 per cent to 48 per cent to leave the EU in a referendum held in June 2016.
En 2015 se invirtió 46.649 millones de euros, el mismo nivel que en 2007 a pesar de que las partidas subieron un poco.
Los hogares compensan la bajada: su aportación ascendió a 11.863 millones, cuando, al inicio de los recortes, estaba en 8.753.
La educación concertada ha visto blindada su financiación, que experimentó una subida en el bienio 2007-2009.
Casi diez años de decisiones políticas escudadas en la crisis han hecho su mella. La inversión en Educación está en España en niveles de 2007, según datos hechos públicos por el Ministerio de Educación. ¿Cómo se ha compensado este estancamiento? Trasladando el gasto a las familias, que en ese mismo periodo han tenido que dedicar un 35,5% más de recursos a educar a sus hijos.
Lo que no ha caído durante estos años es el gasto público en la educación privada, los colegios concertados.
Casi diez años estancado
El informe anual del Sistema de Estatal de Indicadores de la Educación realiza una detallada radiografía de la evolución del sistema educativo durante los años de la crisis. Así, se observa cómo el gasto público total en el sector estaba en ascenso desde 2005 hasta 2009, año en el que tocó su tope con 53.895 millones de euros invertidos por todas las administraciones. A partir del año siguiente, 2010, cuando aún gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, empezó a caer.
Gasto público y de las familias en Educación. Fuente: Ministerio de Educación.
La caída fue vertiginosa. La educación perdió 9.000 millones de euros en cuatro ejercicios, hasta 2013, para quedarse en 44.975 millones de euros (un 16,6% menos). Ese año se estabilizó y en 2015, último dato disponible, volvió a subir un 3,7% hasta alcanzar los 46.649 millones, el 4,34% del PIB, una cifra lejana al 7%, que se considera el ideal de inversión en educación pero que prácticamente ningún país en el mundo alcanza. Esta cantidad es ligeramente inferior al que había hace ahora exactamente diez años.
La concertada sí sube
Sin embargo, pese al estancamiento en el gasto público, ha habido al menos una partida que sí ha subido durante este periodo. El montante dedicado a financiar los conciertos educativos ha pasado de los 4.968 millones de euros en 2007 a los 5.768 de 2014, último año con datos disponibles, cifra que supone el 14,7% del total del gasto en Educación.
Las escuelas privadas financiadas con dinero público vieron cómo subían sus presupuestos, sobre todo, en el bienio 2007 y 2009 (5.891 millones), pero se ha mantenido bastante inmune a los recortes de la crisis. Su partida se queda casi intacta.
Más dinero no ha significado ni ha sido consecuencia de que esas escuelas o institutos escolarizaran a un mayor porcentajes de alumnos durante estos años. Los estudiantes en la concertada se han mantenido bastante estables en proporción. La patronal de estos centros reclama un aumento todavía mayor de las partidas porque, explican, alojan un cuarto de los alumnos y alumnas y reciben un 14% de los recursos.
Las familias gastan más
Este estancamiento en el gasto público en Educación lo han tenido que compensar las familias de su propio bolsillo. Así, mientras las administraciones gastaban menos o lo mismo, la inversión privada se ha disparado en el periodo analizado, siempre según los datos ofrecidos por el Ministerio. Entre 2007 y 2015 el gasto familiar ha pasado de 8.753 millones de euros anuales a 11.863, un aumento del 35,5%.
Esta subida es, porcentualmente, la más alta de todas las partidas estudiadas, y da la razón a las asociaciones como la Ceapa (la confederación de AMPAS de la escuela pública), que denuncian que la educación no solo no es gratuita como establece la Constitución sino que cada curso es más cara. Por cada cuatro euros que gasta la Administración en educación, los padres ponen otro.
Madrid, reina de la educación privada
Por último, entre todos los indicadores que aporta el informe, el Ministerio muestra la distribución del alumnado según la financiación del centro donde está matriculado (público, privado concertado o privado sin concertar) y comunidad autónoma.
España es uno de los países de Europa que menos alumnos tiene en la escuela pública. En las etapas obligatorias, de media hay un 67,7% de los alumnos en Primaria y un 65,8% en Secundaria escolarizados en centros públicos. El 28,5% y el 30,7% están en centros concertados, respectivamente, y el 3,8% y el 3,5% cursan sus estudios en colegios privados.
Pero esto son medias y, en este caso, poco representativas, porque se nutren de extremos. Mirando el desglose por comunidades autónomas, la presencia de la concertada oscila entre el 20% de las que menos tienen (Castilla La Mancha, Extremadura y Andalucía o Canarias, en ambas etapas educativas) y por encima del 30% en las que más (Madrid, Baleares o Navarra).
El caso de la escuela privada es más extremo aún. En la mayoría de las regiones o no existe directamente o es muy testimonial. Los centros privados se concentran básicamente en Andalucía, Canarias, Asturias, Aragón, Comunidad Valenciana, un poco Cataluña y sobre todo Madrid.
La Comunidad presidida por Cristina Cifuentes duplica en porcentaje de alumnos en centros privados a la segunda que más tiene. El 10% de los estudiantes madrileños acude a colegios particulares.
La Comisión Europea le ha entregado el sello por “su impacto, contribución a la formulación de políticas públicas, resultados innovadores y/o enfoque creativo”.
El proyecto europeo VIVIfrail, coordinado por la Universidad Pública de Navarra (UPNA), ha sido seleccionado para el sello “buenas prácticas” por un panel de expertos de la Dirección General de Educación, Juventud, Deporte y Cultura de la Comisión Europea. La iniciativa, concluida el pasado diciembre tras dos años de trabajo, ha tenido como objetivo promocionar, en las personas mayores de 70 años, el ejercicio físico para la prevención de las caídas y de la fragilidad.
Socios de cinco países (Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido) han trabajado en el citado proyecto, que se ha enmarcado en laEstrategia de Promoción de la Salud y Calidad de Vida en la Unión Europea.
El sello de “buenas prácticas” distingue proyectos europeos ya finalizados y financiados por la Comisión Europea a través del programa Erasmus+ y anteriores, debido a “su impacto, contribución a la formulación de políticas públicas, resultados innovadores y/o enfoque creativo”, según este órgano ejecutivo de la Unión Europea. Dicha calificación, entre otras medidas de visibilidad, permitirá al proyecto coordinado por la UPNA aparecer calificado como “buenas prácticas” en la plataforma “online” de resultados de proyectos Erasmus+.
UN PROGRAMA CONTRA LA FRAGILIDAD FÍSICA
Los socios del proyecto han diseñado un programa de entrenamiento que combina fuerza, equilibrio y marcha entre mayores de 70 años, ya que la inactividad es el principal factor de riesgo en la fragilidad. “Prevenir la discapacidad en las personas mayores actuando sobre la fragilidad es posible, dado que esta última se puede detectar y es susceptible de intervención”, señala Mikel Izquierdo, coordinador del programa y catedrático en fisioterapia en la UPNA.
Para divulgar el citado programa de entrenamiento, los investigadores han editado diversos materiales gratuitos dirigidos a profesionales sanitarios y del ámbito de la actividad física y el deporte. Se trata de una guía educativa, una aplicación para dispositivos móviles(teléfonos inteligentes y tabletas) y un libro electrónico, que están accesibles en la web del proyecto.
Además, el profesor Mikel Izquierdo participará como experto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el desarrollo de la nueva guía para el cuidado integral de las personas mayores, dentro de la Estrategia de Promoción de la Salud y la Calidad de Vida que este organismo de las Naciones Unidas tiene en el mundo.
El proyecto VIVIfrail, que ha sido coordinado por el catedrático de Fisioterapia de la UPNA Mikel Izquierdo Redín, ha contado con la participación de Nicolás Martínez Velilla y Álvaro Casas Herrero (Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Navarra — CHN), los investigadores Leocadio Rodríguez-Mañas y Cristina Alonso Bouzón (Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, España), los profesores Roberto Bernabei y Antonio Sgadari (Universidad Católica del Sacro Cuore de Roma, Italia), Andreh Zeyfang (Universidad de Ulm, Alemania), Bruno Vellas (Hospital Universitario de Toulouse, Francia) y Alan Sinclair (organización Diabetes Frail, Reino Unido).
Resumen: Las familias que viven en la Federación de Rusia deberán examinar cuidadosamente las opciones de educación disponibles para sus hijos. Con un gran número de escuelas internacionales y un sistema de educación que está creciendo en la reputación internacional, hay mucho para elegir. Desde el final del período soviético, el sistema de educación de Rusia ha ido de fuerza en fuerza, liderando la marcha mundial en la educación, aunque la inversión del gobierno en escuelas y educación ha aumentado en los últimos años, sin embargo, el porcentaje de gasto por estudiante sigue siendo inferior al promedio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) pero la situación está cambiando constantemente. La OCDE informa que Rusia es uno de los cuatro países BRICS con la mayor proporción de estudiantes que realizan «progresos notables» en el nivel de educación secundaria, por lo que su sistema educativo no debe descartarse de plano.
Families making a move to the Russian Federation will need to look carefully at the education and schooling options available to their children. With a large number of international schools and an education system that is growing in international reputation, there are plenty to choose from.Since the end of the Soviet period, Russia’s education system has been going from strength to strength, leading the global march in education attainment and boasting small class sizes.Although government investment in schools and education has grown in recent years, however, the percentage of expenditure per student remains lower than the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD) average, and literacy results lag significantly behind.But the situation is constantly changing. The OECD reports that Russia is one of four BRICS countries with the highest proportion of students making “notable progress” in secondary-education attainment, so its education system should not be dismissed out of hand.
How the education system works in Russia
Compulsory education in the Russian Federation starts at the age of seven. This is quite a lot later than in most other OECD countries. For example, children in England start primary school between the ages of four and five.After primary school, the Russian education system is broadly in line with the systems of other OECD countries. What is called ‘basic general’ education follows primary school at around the age of 11, and ‘secondary general’ (or vocational) education starts at about the age of 16.Younger children have the option of attending a state-funded kindergarten. But, says Moscow-based consultancy Intermark Relocation, a past winner of the Relocate award for Relocation Service Provider of the Year, admissions to state-run kindergartens are done through government committees, which are different for each Moscow district, and there is usually a waiting list, so the earlier families apply, the better.With younger children being so open to new experiences and able to learn new languages more quickly than adults, attending a local kindergarten can be a great way for them to integrate into their local community.“My two children have had a very happy time in the Russian nursery near to where we live,” says an Intermark Relocation client. “My youngest ‘graduates’ this summer, having spent four years in the nursery. They now eat all kinds of food, know how to dress for the cold Moscow winters, and are very polite to adults. Above all, they speak Russian without an accent.”Government investment in schools has increased significantly since 2000, but remains below the OECD average, both per student and as a share of gross domestic product. In 2015, however, the Programme for International Student Assessment (PISA), which looks at the educational performance of 15-year-olds in OECD countries, reported that Russian students achieved mean scores above the OECD average in both reading and mathematics, but fell slightly below the OECD average in science.Despite a rise in the average size of primary-school classes between 2005 and 2014, class sizes in the Russian Federation remain below the OECD average – 20 pupils per class in primary school (OECD average 21) and 19 per class in lower secondary school (OECD average 23).Also of note is that 54 per cent of those aged 25–64 in the Russian Federation hold a tertiary (post-secondary) degree – 19 percentage points more than the OECD average. At 11:1, the ratio of students to teachers at the tertiary level is one of the lowest among OECD and partner countries. The OECD average is 17:1.
International schools
For those willing to immerse themselves in the Russian way of life, learn the language, and integrate into their local community, a state school is worth considering. For those on shorter assignments or with language restrictions, there are a healthy number of international schools to choose from.The country has 74 English-medium international schools, of which the majority (55) are based in Moscow. Most international schools teach in the English language and offer learning programmes ranging from the English National Curriculum to the American Programme and the full International Baccalaureate Diploma Programme.The International School of Moscow (ISM), in the northwestern Krylatsky Hills area, teaches an English curriculum to students aged from two to 18. It offers a broad range of GCSE and A Level subjects, and has partnerships with all the major British examination boards.“At ISM, we pride ourselves on being truly international,” says headteacher Paul Keach. “Our students hail from over 50 nationalities. We celebrate this diversity, and take great pride in our community. International schools are often the hub of community life, especially amongst expatriate families.”Alongside the international schools in Moscow, there are a number of national schools run by the embassies, which cater for many nationalities, including French, Dutch and Japanese.
How schools can help you to settle in
Above all, relocating families need to feel confident about settling in to their new environment. “Many of our parents who relocate to Moscow are understandably concerned about adjustment and transition, not just to a new school, but to a new city,” says Paul Keach.“We understand these concerns, and work hard to ensure that parents feel welcome in our community by creating opportunities for them to meet one another, including events such as coffee mornings and parent representative meetings.Our students become familiar with Moscow as a vibrant and exciting place to live through school visits to its cultural centres, including art galleries, theatres and museums.”A final word from the children themselves, responding to questions from Intermark Relocation about their thoughts on their new life in Russia.“Moscow is a very culturally active city; there are many world-famous paintings in the galleries, performances from the renowned Russian ballet, and classical music and rock concerts. Bands like 30 Seconds to Mars and U2 have come here.“And if you’re not familiar with snow, you’ll like Moscow, because we get a lot of it!”
Desde que escribí ‘La creación económica’, estoy tratando de reivindicar con nulo éxito la palabra ‘capital’, cuyo significado ha sido absorbido, injustamente, por la economía. Algo parecido ha sucedido con la palabra ‘emprender’. No todo emprendedor es empresario. El significado comercial de ‘empresa’ es muy tardío. En su origen, la palabra significaba iniciar una aventura, una acción que implicaba riesgo. Por eso, dice Sebastián de Covarrubias en el primer diccionario de la lengua castellana (1611), “los caballeros andantes acostumbraban pintar en sus escudos y recamar en sus sobrevestes estos designios y sus particulares intentos se llamaron empresa, y también los capitanes en sus estandartes quando van a alguna conquista”. De ahí, concluye Covarrubias: «Empresa es cierto símbolo o figura enigmática hecha con particular fin, enderezada a conseguir lo que se va a pretender y conquistar o mostrar su valor y ánimo”. La economía ha secuestrado esta bella palabra. Con ‘capital’ ha sucedido lo mismo. Significaba lo que es ‘cabeza’ (‘caput’) de muchas cosas, el origen de una numerosa progenie. De ahí los ‘pecados capitales’, que eran la fuente de muchos otros.
Lo característico del ‘capital’ es que mediante la acumulación de recursos amplía las posibilidades de acción
La definición de ‘capital’ que propongo dice así: “Es el conjunto de recursos acumulados que amplían las posibilidades de acción o de producción de una persona o de una colectividad”. ‘Recurso’ es aquello a lo que puedo acudir para resolver un problema o realizar un proyecto, y que por eso considero un bien. Esta definición nos permite hablar de muchos tipos de capital, no solo del económico. Incluso la economía ha tenido que ampliar su significado al hablar de ‘capital humano’, que es el conjunto de conocimientos y habilidades que tiene un trabajador. También ha admitido la noción de ‘capital intelectual de una empresa’, que invadió la literatura sobre ‘management’ en los noventa, y que ahora, como todas las modas, aunque sean buenas, ha periclitado. En Francia, que siempre ha tenido buen ojo para detectar tendencias, Pierre Bourdieu, un gurú de la sociología, habló de ‘capital simbólico’. El premio Nobel de Economía Douglas North estudió el ‘capital institucional’, la calidad de las instituciones de un país como gran fuente de progreso. Voy más allá, y creo que se debería hablar incluso de ‘capital espiritual’, que no es un oxímoron ingenioso, sino el conjunto de recursos espirituales que tiene una persona para afrontar la situación en que se encuentra.
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Foto: Cordon Press.
Lo característico del ‘capital’ es que mediante la acumulación de recursos amplía las posibilidades de acción. Le da poder, le ‘empodera’. Si no es así, es una mera acumulación inerte. Un médico necesita atesorar conocimientos, experiencias, práctica, para poder curar. Las instituciones de una sociedad —por ejemplo, la administración de justicia, el sistema educativo, la sanidad pública— son también un conjunto de recursos. La valentía, la imaginación, la resistencia son recursos psicológicos deseables. El triunfo de la ‘psicología positiva’, impulsada desde la American Psychological Association, se basaba en su interés por estudiar y aumentar los recursos humanos, sus fortalezas.
Volviendo a ‘capital’, tal vez pensarán ustedes que es absurdo empeñarse en ir contra el uso generalizado de una palabra, y que es mejor buscar otra. Sin duda, pero es que no la encuentro. Me sucede lo mismo con otras palabras pervertidas en su significado: ‘disciplina’ o ‘autoridad’, por ejemplo. Se han ligado a modelos policiales o dictatoriales, cuando significaban lo contrario. ‘Disciplina’ viene de ‘discere’, aprender. Y ‘autoridad’ es el poder que no se impone por la fuerza, sino por el respeto. Antes de pretender inventar una palabra nueva, prefiero, pues, explicarles por qué me parece necesario reivindicar la palabra ‘capital’ y aplicarla a la educación.
Culturas triunfantes y culturas fracasadas
Toda persona nace en una sociedad, que tiene un nivel de ‘capital económico’ (recursos económicos) y de ‘capital cultural o social’ (recursos simbólicos), que proporcionan unas posibilidades económicas y unas posibilidades intelectuales a sus miembros. El primero es medido por los índices clásicos, como el PIB. El segundo, por índices más complejos, como el ‘índice de desarrollo humano’ de Naciones Unidas, que mide las expectativas de vida, la educación y el nivel de vida digno, o el ‘índice de progreso social’, que mide la satisfacción de las necesidades básicas, el nivel de bienestar fundamental y las oportunidades de progresar. El concepto de ‘posibilidad’ es esencial para comprender la noción amplia de ‘capital’.
Que un niño nazca en una sociedad rica económica y culturalmente no significa que vaya a ser capaz de disfrutar de esas ventajas
En castellano viejo, de las personas ricas se decía que “tienen muchos posibles”. Pues bien, el capital aumenta los posibles. Un físico como Einsteinno pudo nacer en Alemania en el siglo X, ni en Zambia en el siglo XX. En ningún caso el nivel cultural lo permitía. Cada sociedad, en cada momento histórico, ofrece un repertorio de posibilidades. Las que tenían los ‘intocables’ en la India eran mínimas. Las que tienen en las sociedades avanzadas las personas analfabetas, también pueden serlo. Los índices de exclusión señalan a los que disponen de pocas posibilidades.
Sin embargo, el que un niño nazca en una sociedad rica económica y culturalmente no significa que vaya a ser capaz de disfrutar de esas ventajas. El acceso a las posibilidades existentes constituye el problema básico de la justicia. Habrán oído con frecuencia decir, hablando de economía, que primero hay que ‘crear riqueza’ y después ‘repartirla’, porque de nada vale ‘repartir la pobreza’. Es cierto. En el campo ‘cultural’ sucede lo mismo: hay que crear un nivel cultural alto y luego ‘repartirlo’ mediante la educación. Al hacerlo, entra en funcionamiento lo que denomino bucle prodigioso, un mecanismo expansivo y ascendente. El ‘nivel cultural alto’ está relacionado con los índices de progreso social mencionados. Contra un bobo y demagógico igualitarismo que afirma el idéntico valor de todas las culturas, creo que las hay mejores y peores. Hay culturas triunfantes y culturas fracasadas.
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Para entendernos, creo que la cultura nazi o la cultura soviética eran peores que la cultura democrática. No se trata del nivel artístico, científico o tecnológico —o al menos de eso solo—, sino de la calidad de las instituciones, del modo de resolver los conflictos, de la confianza existente entre los ciudadanos, de la calidad de vida, de los valores puestos en práctica cotidianamente, de la participación y la solidaridad, de la ausencia de corrupción, de los niveles de libertad y de justicia. Lo que los autores anglosajones denominan ‘social capital’, que es, en el fondo, un ‘capital ético’. El nivel científico, artístico y tecnológico de la Alemania nazi era muy alto, pero su ‘capital ético’ colapsó.
Uno de los objetivos de una sociedad con ‘alto capital cultural’ es conseguir que todos los ciudadanos participen de él, lo hagan suyo y lo conviertan en ‘capital personal’. De ello se encarga, en gran medida, la educación. Por eso podemos hablar del ‘capital educativo’ de una sociedad, del conjunto de recursos (materiales, sociales, culturales, etc.) que pone a disposición de sus ciudadanos para su formación. Jerome Bruner, uno de los grandes expertos en el estudio de la inteligencia humana, señaló con elocuencia que la inteligencia personal se configura siempre gracias a las herramientas conceptuales, afectivas, morales que la cultura proporciona. A su vez, el ‘capital educativo’ de una persona es el conjunto de conocimientos, competencias y relaciones que ha adquirido mediante la educación. Ambas nociones van conectadas. Ortega dijo una frase que se ha hecho popular: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Pero casi siempre se olvida la segunda parte: “Y si no salvo mi circunstancia, no me salvo yo”. Como dice el proverbio africano que me gusta tanto repetir: “Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. A lo que hay que añadir: “Y para educar bien a un niño, hace falta una buena tribu”.
No son los títulos que consigan, sino el conjunto de recursos intelectuales, afectivos, ejecutivos lo que va a permitirles enfrentarse a los retos
Desde los programas de la Fundación UP —una institución sin ánimo de lucro— nos gusta explicar a los padres —que desearían poder dejar un ‘capital económico’ a sus hijos— la importancia de que les ayuden a aumentar su ‘capital educativo personal’, que no son los títulos que consigan, sino el conjunto de recursos intelectuales, afectivos, ejecutivos (también académicos, por supuesto) que va a permitirles enfrentarse en las mejores condiciones a los retos de una vida laboral, afectiva, social, política cada vez más compleja. Pero añadimos que para ello no basta la educación directa —la que recibe en la familia o en el centro educativo— sino que hay que colaborar para elevar el ‘capital cultural’ de la sociedad en que vivimos, porque la escuela se nutre de él. Hay que mejorar la tribu. Este enfoque de la educación, basado en una ‘pedagogía de los recursos’, en la idea de ‘capital educativo’, nos parece un proyecto hermoso, justo y eficaz. Pueden verlo en Universidad de Padres. Sería estupendo que colaborasen en su éxito.
Los retrasos en las obras de varios centros educativos de la región, que no estarán listos para el inicio de curso, afectarán a «más de mil alumnos» que serán derivados a centros concertados «en contra de la elección de los padres», según CCOO, que estudia llevar los «incumplimientos» a los tribunales.
Para el sindicato, esta situación no es un caso aislado, sino «un ‘modus operandi’ de la Consejería de Educación», según su secretaria de Enseñanza, Isabel Galvín: «Hacen las convocatorias, las empresas concursan a la baja y luego abandonan porque no pueden terminar los colegios a esos precios».
A un mes del inicio de curso, la única solución es «derivar los alumnos a centros concertados, facilitando así que estos hagan negocio», añade Galvín, para quien «la falta de planificación cuesta dinero a la Comunidad y vulnera el derecho a la libre elección de las familias».
Los incumplimientos afectan tanto a la construcción de nuevos centros -en Arroyomolinos, Valdebebas, Las Tablas, Paracuellos o Ensanche de Vallecas- como a las ampliaciones por fases de centros ya existentes, como los colegios Miguel de Cervantes en Getafe y el CEIP Constitución de 1812 en Leganés, así como los institutos José García Nieto en Las Rozas y el IES Neil Armstrong de Valdemoro.
«Estamos consultando con varios bufetes la viabilidad de una denuncia contra la Comunidad de Madrid, porque el Gobierno regional está actuando contra el interés general de la población en materia de oferta educativa», defiende Galvín.
Según CCOO, se adjudican concursos a empresas con «trayectorias de abandono de obras, situaciones de ERE y mala relación» laboral y financiera e «incluso investigadas en alguna trama», agrega.
Según la portavoz, existe un movimiento de familias jóvenes, sobre todo en los nuevos barrios, dispuestos a movilizarse para que sus hijos vayan a la escuela pública, «cosa que hace diez años no pasaba».
«Hemos detectado un aumento de esta demanda de familias laicas, muy urbanas, que no quieren que se les imponga una escuela concertada», relata la secretaria, para quien «esta imposición supone un fracaso de la política del PP», ya que unos 15.500 alumnos madrileños «no obtienen plaza en el centro de su primera elección» en el proceso de escolarización.
Tras dos años de mandato de Cristina Cifuentes, la secretaria observa mejoras respecto a la etapa anterior, cuando a su juicio «se optó por no construir centros sino concertar, cediendo suelo público a entidades ideológicamente afines, en un pelotazo educativo correlacionado con los pelotazos urbanístico y sanitario».
Ahora, se vuelve a construir, «pero por fases y sin planificar», y se acaba «derivando alumnado a la concertada: son situaciones diferentes pero al final hay un sistema común de procedimiento», según Galvín, para quien el Gobierno ha actuado impulsado por Ciudadanos, pero ha sido «incapaz de cumplir ni siquiera los compromisos de nuevos colegios» adquiridos por este partido.
Para la secretaria, si el Gobierno «realmente está a favor de la regeneración, debería tener un código ético que excluya a determinadas empresas».
El sindicato mayoritario en la enseñanza madrileña advierte que «en estas circunstancias, no puede haber un acuerdo educativo como pretende el Gobierno» regional.
Sobre las quejas de los profesores interinos por «caos» en los nombramientos y destinos, Galvín explica que la Consejería de Educación se había comprometido a adelantar las asignaciones, que antes se hacían en septiembre con el curso ya empezado.
«Es positivo que hayan querido anticiparlo, pero han externalizado la gestión, que está siendo un desastre: sale más caro y hay muchos errores que se niegan a corregir», según Galvín, que añade que si a un docente «le nombran mal en las listas definitivas, solo le queda recurrir en alzada y pueden tardar tres meses en resolverlo».
El sindicato de trabajadores de la enseñanza pública de UGT valoró ayer positivamente la situación de las plantillas y el empleo público, en concreto, la recuperación de 11.000 vacantes para el profesorado provisional el próximo curso. «Por fin, tras más de siete años de recortes, ajustes, penurias y vacas flacas, recuperamos los niveles de empleo docente que teníamos antes de la crisis y los recortes educativos», afirmaron desde el sindicato a través de un comunicado.
No obstante, desde la agrupación sindical criticaron que se imponga la certificación de capacitación en valenciano que impide ocupar los puestos de trabajo a aquellos profesores que no cuenten con esta titulación. UGT recordó que el próximo curso 2017/2018, a 1 de septiembre, finaliza la moratoria existente para que los docentes cumplan con este requisito.
«Para UGT han fracasado las medidas que se arbitraron para facilitar que este profesorado, tras la moratoria de cuatro años, adquiriera la capacitación que precisa», aseguraron desde el sindicaro. Así, añadieron que la «obligación de un Consell que se dice que rescata y protege a las personas y que garantiza los derechos de los trabajadores, entre ellos los de los docentes de la enseñanza pública, que trabajan en los centros educativos de la Generalitat, debería haber sido modificar la normativa que les impide trabajar y arbitrar las medidas necesarias para que progresivamente y conforme señala el artículo 23.2 de la Llei d’Ús i Ensenyament del Valencià, se le facilitara a este profesorado la formación y los recursos necesarios para adquirirla».
Reunión
En el comunicado, UGT señaló que solicitó una reunión con el conseller de Eduación, Vicent Marzà, sin recibir respuesta. El sindicato solicitó al titular del departamento, entre otras cuestiones, que «rectificase y actuase con rapidez en defensa de los derechos de los trabajadores de la enseñanza y de su derecho al trabajo, como es obligación en un gobierno de talante progresista y no excluyente, que se preocupa por las personas y la ciudadanía. Pero todo ha sido en vano. La decisión política estaba ya tomada, no hay voluntad política de cambiar nada en esta materia y el conseller ni siquiera se ha dignado a contestarnos», subrayaron desde la sección sindical.
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