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Entrevista a Agustina Mardones, la primera licenciada en Agroecología de la Argentina “La ciencia está sucia de agroquímicos y monocultivos”

Fuentes: Revista Crítica

En esta entrevista Agustina Mardones propone un cambio de paradigma: que la ciencia abandoné su rol de religión del capitalismo y se acerque a las prácticas agroecológicas ancestrales para que ambas puedan nutrirse de los saberes que nos puede otorgar la ansiada soberanía alimentaria.

En el andar de nuestras vidas, los caminos que construimos a veces nos colocan en lugares que jamás podríamos haber imaginado, pero que reafirman nuestros pasos y convicciones. Agustina Mardones quedará en la memoria académica como la primera Licenciada en Agroecología del país.

La carrera se cursa, desde su conformación en 2014, en la sede de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) ubicada en El Bolsón, que funciona en un antiguo edificio escolar frente a la plaza principal. Es la primera experiencia educativa de este tipo en la Argentina.

Agustina nació y se crío en Cutral Co (en idioma mapuche, “agua de fuego”), ciudad neuquina rodeada y fundada por pozos de petróleo y la refinería más grande de la Patagonia. La fuente más cercana de agua está a 60 kilómetros y es trasladada en acueductos, primero para la refinería y luego para el pueblo.

Vegetariana desde los 12 años, a Agustina siempre le interesó conocer el origen de su alimentación. Al terminar el Secundario, en un viaje a La Rioja, conoció a un viajero que venía en bicicleta de un centro de Permacultura en Córdoba y traía consigo algunas hierbas y yuyos. Jamás había escuchado hablar sobre aquello.

Investigó, viajó a Buenos Aires y en la Facultad de Agronomía de la UBA le recomendaron Producción Vegetal Orgánica, que se dictaba allí. Pero la ciudad nunca fue una opción para ella. En la sede de la UNRN de El Bolsón también funcionaba la tecnicatura, así que empacó sus cosas y ya desde 2011 que vive en la Comarca andina.

Cuando apareció la Licenciatura en Agroecología en 2014, no dudó en anotarse. Se recibió en el pandémico agosto de 2020. Tiene un emprendimiento de fitocosmética agroecológica («Solar Botánicos»), con el que financió su tesis y donde trabaja actualmente.

“La agroecología viene como una respuesta, quizás incómoda, a este sistema de producción –dice Agustina–. Es la crítica y la construcción al mismo tiempo. Te da la alternativa y en esa alternativa hace y plantea un cambio de paradigma”.

¿Qué rol juega esta disciplina frente a la ciencia tradicional? “Descentraliza el saber académico al servicio de. Critica mucho la cuestión cientista, de que quizás un investigador termina contando qué porcentaje de hierbas aromáticas tiene la yerba, porque tiene que presentar un paper, y te plantea ‘che, ¿para qué estás haciendo eso?’. Hay un organismo gigante que está destinando un montón de dinero a que se cree ese contenido pero, ¿a quién le sirve? ¿Cuál es la función social de eso? Y eso incomoda. Porque si vos sos cientista y vienen a decirte eso, es incómodo. Pero la verdad es que se podrían hacer otras cosas con todo ese capital”.

Entre la Academia y los territorios

Agustina dice que en la agroecología entran también los saberes ancestrales que traen los pobladores y las pobladoras que habitan y trabajan en los territorios: “Ahí hay algo real, porque hay una organización social de la mano del movimiento agroecológico. Desde el punto de vista académico, la Agroecología tiene tres ejes. Uno es el académico de producción de conocimientos. Luego están los movimientos sociales, aquellos movimientos ambientalistas y trabajadores de la tierra que demandan también cierta clases de estudios, de impacto ambiental o, por ejemplo, ‘tengo esta babosa que me está comiendo todo, qué hago, porque no quiero tirarle pesticida’; y esto acompaña y también promueve esa producción de conocimientos. Si no está esta pata social, no es suficiente. Y el tercer eje engloba las prácticas agroecológicas científicas y las prácticas agroecológicas ancestrales, donde vamos a escuchar las voces y los datos de la ciencia, y las experiencias y el trabajo de las ñañas, por ejemplo”.

Estamos acostumbrados a comer tomate en julio, y en julio el tomate no existe. No es un tomate real. La tierra da los frutos en el momento del año en el que el humano las necesita.

–¿Cómo vivís vos esta especie de contradicción entre los saberes?

–Para mí es hermoso. Hay una pequeña contradicción, pero creo que es cuestión de tiempo. Tenemos que comprender que no por ancestral algo es bueno o verdadero, pero que tampoco la ciencia debiera adjudicarse toda la verdad. Los sistemas de riego por inundación o estancamiento, no siempre son lo mejor. En la época de los Incas pueden haber funcionado, pero no tenían en cuenta un uso racional del agua. Hoy sería un desperdicio para muchos lugares, ya que hemos creado otros sistemas más eficientes con el uso del agua. Una señora hace un fermento de ajo con no se qué, para aplicarle a la babosa, y lo pone en luna llena porque le funciona mejor que en otro momento. Yo creo en eso. Pero después está la Academia que pone a prueba eso que la señora decía, y si en su ensayo no da los mismos resultados que a ella, lo desacredita.

–La ciencia sigue siendo el lugar del saber…

–La ciencia o gran parte de ella asumió el rol de religión del capitalismo, la nueva fe, y está sucia, como todo. Donde más plata se pone, es en biotecnología, que es modificación genética; en sistemas de producción de monocultivo y convencionales, con más y más agroquímicos; o la industria tecnológica. Eso está al servicio de algo. En Buenos Aires, la carrera de Agronomía está financiada por Monsanto, básicamente. Todavía el saber tiene que pasar por la instancia de ensayo científico para ser acreditado. La ciencia tiene aún esa voz predominante que legitima o desacredita. La ciencia o el cientista, que es quien hace la ciencia, también debería entender que el saber debe ser holístico e interdisciplinar. Está re bueno que exista una carrera como ésta y se empiecen a financiar o gestionar otra clase de estudios que respondan a otras cuestiones o brinden otras respuestas. Hay una posibilidad de hacer las cosas de otra forma.

–¿Qué tema estudiaste para tu tesis?

–Mi tesis fue sobre biofermentos. Busqué dar una respuesta a una demanda del Colectivo de Productores de la Comarca. En la agricultura orgánica y agroecológica, se utilizan enmiendas orgánicas (la bosta básicamente) y muchas veces se aplican otras cosas, que tengan los nutrientes más concentrados. Aquí se utiliza mucho la biorganutsa, que es un compuesto comercial de bosta de aves marinas. Está bueno, pero no deja de ser un producto externo y no es nada barato. Encaramos el proyecto y utilizamos un recurso local que es el mantillo del bosque, que es lo que hay debajo de la hojarasca, una capa finita de hojitas en descomposición. Este mantillo en primavera se llena de hongos y bacterias beneficiosas, mantienen en equilibrio los bosques, hacen frente a microorganismos patógenos y por sobre todo, aumentan la biodiversidad del suelo. Extraje un poco de eso, le dí de comer azúcar, carbono y otras cosas, y lo puse en un tacho para que se reproduzcan los microorganismos y de ahí sacaba una porción y diluía en agua, le agregaba nuevamente azúcar, para que fermente y lo aplicamos en macetas. Era importante saber qué había, cómo cambiaba la estructura de la composición de comunidades biológicas en ese suelo. Y resultó que aumentaba la biodiversidad, aumentaba la resiliencia. Hay un principio agroecológico que es la equidad, que es que no haya mucho de una sola cosa sino que haya mucho de todo y eso siempre hace que esté todo mejor. En este caso no mejoraba el rendimiento, pero en agroecología no es que no importe el rendimiento o rentabilidad, solo que no es lo único que importa. Estuvo re bueno porque abrió un camino de investigación sobre el tema en la región.

–¿Cómo fue eso?

–Sé que en Bariloche continuaron investigando en este sentido, en el INTA y otros espacios de investigación. Hay compañeres de la carrera que siguieron con la investigación y a eso que yo le puse, le agregaron bosta y encontraron que incluso era mejor que la biorganutsa. Y todo con elementos del entorno de acá y a menor costo. La ciencia necesita acreditar una práctica para legitimarla y los biofermentos no estaban acreditados por la ciencia, sino que estaban como una práctica campesina. Fue una muy pequeña punta, sin embargo fue un trabajo muy profundo que sentó precedente en la zona. Y tiene una función social también. La agroecología no te propone receta de nada. En el lugar en el que estás, tenés que ver el ecosistema que te rodea. Pero sí pueden aplicarse los principios ecológicos para las propuestas que ofrece cada lugar. Buscar otras respuestas lleva mucho tiempo y trabajo. Mi tesis la hice en tiempos de macrismo donde no había un mango para investigación. Los análisis de laboratorios son costosos. Encaré un emprendimiento personal de fitocosmética y con la ayuda de mis viejos fui financiándome la tesis. Es una carrera que proporciona muchas herramientas para la autogestión y brinda la oportunidad de vincularse con la tierra.

Las granjas chinas de cerdos van a estar en el Chaco. ¿Dónde va a ir a parar toda la gente de allí? A las ciudades, a las villas, sin calidad de vida.

–¿Las ciudades pueden ser agroecológicas?

–Podrían buscar serlo de aquí en más. Debemos dejar de generar estas clases de ciudades. Debemos pensar en centros urbanos más pequeños, con una periferia que pueda generar los alimentos, para esa periferia y para ese centro urbano, por ejemplo. Necesitamos una proyección distinta. Ahora, yo, ciudadane común, ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? Y, separar los residuos, por ejemplo. Parece algo muy básico e insignificante, pero eso ya es un montón, realmente. Pensémoslo como un embudo. En la parte más grande, se generarían realmente menos residuos, menos islas gigantes de basura, menos bolsas de basura volando por ahí, todo menos. Si hay una masa que separa los residuos, y que a su vez, exige al Estado que haya una planta que los clasifique y los recicle, eso ya sería un paso importantísimo. Porque en lo grande algo genera. Después, en lo más chiquito, empezás a dimensionar que, si seguís el proceso de compostaje en tu casa, en el balcón o en el patiecito, empezás a conectar en la ciudad, con algo muy cíclico que es la transformación de ese “residuo” en tierra: todo lo orgánico vuelve a ser buena tierra.  Hoy la basura la dejás afuera para que la busque el del consorcio y se la lleve. La basura puede reconectarnos. Son pequeños cambios en las dinámicas diarias que te reconectan con el entorno natural del que somos parte. Acá por ejemplo, quienes no tenemos gas natural sino calefacción a leña, vivimos constantemente en las casas un cambio de dinámica. Cuando es invierno y está el fuego prendido, una alfombra y una mesita ratona y todo pasa ahí. Y ahora que no hay fuego y el sol pega desde temprano, desayunamos afuera. Cambiamos nuestros comportamientos en una conexión constante con lo que sucede afuera, naturalmente. Los tiempos nunca son iguales. Convivir y reconectar con eso, para mí es un regalo.

–La industria alimenticia suele repetir que genera más producción: más en cantidad y en todas las épocas del año, y también más baratas ¿qué respuesta se le da desde la agroecología?

–Es un mito que el supermercado tiene la verdura mucho más barata. De hecho acá en el sur, no pasa. Es pura costumbre. Pasa también, que estamos acostumbrados a comer tomate en julio, y en julio el tomate no existe. No es un tomate real. La tierra da los frutos en el momento del año en el que el humano las necesita. La papa la vas a tener en invierno cuando tu cuerpo necesite carbohidratos y almidón para mantenerse y bancarse el frío. Lo mismo el zapallo, el puerro, la zanahoria. Ahora en verano, la tierra nos brinda el tomate, todo lo que es hoja, los alimentos frescos que hidratan. Por ejemplo la sandía que necesitamos en esta época de sol gigante. Conocer y saber qué hay en cada momento también te permite comprender qué es lo que necesita tu cuerpo. En la verdulería o el supermercado habrá espárrago, tomate y palta todo el año pero no es lo natural. La cebolla es más «de guarda», se cosecha una sola vez y se come todo el año. Pero hay que aprovechar más los alimentos que son de estación porque tienen que ver con lo que verdaderamente necesitamos en determinada época del año. La elección de consumo de alimentos libres de agrotóxicos, de yuyitos, de alimentos integrales, todo eso va mejorando la capacidad de tu cuerpo en un montón de cuestiones, desde lo físico a lo anímico espiritual.

–El alimento como una cuestión de salud.

–Vas a enfermarte mucho menos, sin duda. Pero a este sistema no le interesa realmente tu salud. La industria farmacéutica está muy de la mano de la industria alimentaria y la industria de la comunicación. La industria alimentaria hoy por hoy es la industria de la petroquímica. Los agroquímicos son todos derivados del petróleo, que contaminan un montón la tierra, el agua, el aire, y los alimentos. Eso lo consumimos y tenemos cáncer, intolerancia al gluten, celiaquía, diabetes y una infinidad de cosas que tienen que ver con el cómo se producen y procesan los alimentos, por eso es tan importante la elección de qué comemos. Cambiar lo que comemos es un pequeño cambio con el que cambiamos mucho.

Es necesario que en la escuela, aunque sea en la ciudad, enseñen de dónde vienen los alimentos y que se separen los residuos.

–¿Y cómo hacemos ese cambio?

–Todo eso es parte de una educación. No se si un niñe de la ciudad sabe que el pollo primero es un animal que anda suelto (en el mejor de los casos) y que después se vuelve carne. No tiene acceso a esa vivencia, no hace esa unión lógica. Y eso no es por nada. Es porque hubo todo un sistema, a través de la industria alimentaria, sumada a lo que es la propaganda y el marketing que fue alejándonos cada vez más del proceso del comer. De repente te encontrás que para ser funcional y eficaz en tu laburo, o para juntarte con tus amigues, pedís comida. Se fueron perdiendo los hábitos del cocinar, del comer. En la ciudad, la capacidad de autosuficiencia es mucho más limitada que acá, pero el hábito de cocinar también se fue perdiendo. Otra pequeña gran acción sería revisar nuestros hábitos de consumo. Dónde compramos y qué compramos, quién me va a proveer de alimentos, a qué estoy siendo funcional. No todos los que quieren y creen en otra forma de vida se tienen que ir al campo y ponerse a cultivar y criar gallinas. Cada persona tiene un arte y algo que aportar a este mundo, pero vos/yo consumidor, que te dedicás a cualquier otra cosa, tenés un poder muy grande que es exigir que la buena comida llegue a esos lugares. Soberanía alimentaria es elegir qué comemos, no solo que haya alimentos para todes. Porque eso es la seguridad alimentaria, y para eso existen todos los programas alimentarios y comedores que buscan garantizar que a nadie le falte. Pero dan leche y galletas. Está buenísimo, en el mientras tanto… pero estamos dando otra vuelta de rosca y es ¿qué comemos? Y eso es organización social.

–La propuesta sería recuperar la alimentación sana valorando los vínculos sociales.

–Por ejemplo, en esta boutique megacheta del alimento orgánico, con empaques divinos, hay de todo. Pero capaz en el mercado de al lado, el señor o la señora del barrio tiene el mismo producto o alimento, quizás menos procesado o menos vistoso, y tenés lo mismo. Tampoco es una cuestión económica únicamente. A veces las cosas salen un poco más caras, solo un poco, pero es porque hay una persona atrás que lo hizo, que valora su trabajo, trabajadores/as que no fueron explotados/as, un montón de cosas. Si bien es simple y pequeño lo que hay que hacer para lo mucho que hay que ir cambiando, no es menor el trabajo personal que implica. Internamente tenemos que saber que es un cambio de hábito y de creencia y que salir de la zona de confort, siempre genera inestabilidad y preguntas, pero poco a poco vas descubriendo otras respuestas.

–Un ejemplo es el trabajo de la UTT.

–La gente de la UTT está nucleándose fuerte y haciendo llegar alimentos a muchos lugares, de productores y productoras que en muchos casos habían trabajado para otros, utilizando agrotóxicos y se dieron cuenta que se fueron enfermando de un montón de cosas. Se dieron cuenta, «por acá no es, pero yo quiero seguir cultivando la tierra porque es lo que me gusta» y  entonces se organizaron y están haciendo llegar alimentos a muchísimos lugares, libres de agrotóxicos a precios super justos.

–¿Cómo ves la situación del acceso a la tierra para producir alimentos?

–El tema del acceso a la tierra es troncal. Es algo que nos atraviesa como sociedad y es algo que la agroecología tiene como lucha. El procrear rural que propone la UTT quizás no es la reforma agraria, pero es arrancar con algo. Es fundamental. Tiene que ver también en cómo pensamos esas ciudades futuras. Cómo diseñamos la urbanización que promueva la soberanía alimentaria. Muchas de las villas periféricas de las ciudades están originadas y crecen por gente del campo que se va a la ciudad, tampoco romanticemos la producción agraria. En Santiago del Estero, que está el MoCaSe, muchas personas se van porque viene la empresa a encarar el desmonte, la soja, o a poner vacas. Las granjas chinas de cerdos van a estar en el Chaco. ¿Dónde va a ir a parar toda la gente de allí? A las ciudades, a las villas, sin calidad de vida. En el Chaco falta el agua potable, las condiciones de vida son paupérrimas, siendo que allí se pueden producir un montón de cosas, solo que quizás es gente que sabe cultivar la tierra pero siempre trabajaron para el patrón, o tiene la tierra pero no tienen las herramientas, o nunca tuvieron una vida digna que les permitiera cultivar sus territorios. Saben de la ciclicidad, pero tienen las necesidades básicas insatisfechas. Para atender estas cuestiones debe estar el Estado. Está bien lo de los planes sociales pero pueden haber otras políticas públicas que dignifiquen la vida de las personas, en sus territorios, que tengan acceso a la tierra y puedan quedarse en sus lugares pero en buenas condiciones de vida. Queremos seguir sosteniendo esta ayuda, pero tenemos que ir pensando otras. Estamos en un momento clave, para que se propongan otras posibilidades. A la gente de la ciudad le cayó muy fuerte la pandemia, el encierro, y creo que es un momento bisagra en el que se está planteando una nueva normalidad, con mucha virtualidad, cosas que no van a volver atrás. Este cambio forzado en el que nos vimos envueltos debe traer reflexiones y nuevos planteos.

–Sos la primera licenciada en Agroecología del país, sin embargo, no tuviste agroecología como materia ni como taller ni en la primaria ni en la secundaria. No existía esa posibilidad cuando estabas escolarizada y tampoco existe ahora. ¿Por qué el sistema educativo nos enseña tantas cosas y deja de lado una de las más básicas como el acceso a la alimentación?

–La educación ambiental debe ser parte de la educación básica, no sólo agrotécnica. Así como está la lucha por que la ESI esté en todos los niveles educativos, creo que la educación agroecológica también debería ir en ese sentido. Son propuestas que no van a salir del Estado, sino de una demanda social. Es a partir de esa demanda que se pone en agenda para que sea ley. Y no solo alcanza con la ley, porque luego necesitas que se implementen correctamente las políticas públicas. Es necesario que en la escuela, aunque sea en la ciudad, enseñen de dónde vienen los alimentos y que se separen los residuos. Son pequeños hábitos sociales que debemos ir incorporando. Algo tan simple como poner frutales en las escuelas y que los chicos coman la fruta de ahí, tener el azúcar natural de una manzana en vez de la galleta o la barrita de cereal  llena de azúcar procesada.

–¿Qué te pareció la carrera de Agroecología? ¿Qué críticas le hacés como primer egresada?

–La agroecología es muy política y rebelde. Está re buena la carrera y todo lo que propone pero aún está dentro de un marco académico que se va encontrando de a poco con los sentidos de la carrera y quienes la transitamos. Se están pensando cambios en ese sentido en el plan de estudios. En los congresos si bien por lo general son muy académicos, hay mucha participación de la parte campesina, de los productores y productoras y eso está bueno. Hay intercambio, hay construcción de saberes. Para mí, para que sea agroecología, debería haber una dupla pedagógica entre un docente y una persona que se dedica a eso que se enseña porque muchas veces nos enseñan «lo ideal»,  y está re bueno aprender cómo debería ser, pero en la práctica hay un montón de cosas que no son así. La práctica, el estar ahí, te va a contar otras cosas. Ningún profesor ni profesora tiene la licenciatura en Agroecología. Vienen desde otros campos o paradigmas del saber y eso se re nota. Creo que nosotres, les estudiantes, somos quienes les pasamos la visión holística de las cosas. Y también aprenden de nosotres: es una integración de saberes.

–¿Cómo hace un país para sostenerse en la agroecología? 

–¿Cómo vive un país con divisas si no queremos la soja? ¿De dónde sacamos la plata para sostener todo esto? Son las respuestas que debemos buscar. La minería, el fracking  y la soja vemos que son modelos extractivos que nos dejan vacíos. Ahí me agarra un poco el anti-todo y digo «hay que salir de ese sistema de mercado». Capaz es una visión muy reduccionista, porque no estoy en el poder y no sé todo lo que implica, pero no puedo dejar de preguntarmelo y sé que la respuesta debe ser holística e interdisciplinaria. La agroecología tiene una propuesta muy clara para atender muchas cosas, pero no todas las cosas. Debemos crear esos espacios para encontrar nuevas respuestas.

Fuente: https://revistacitrica.com/soberania-alimentaria-union-de-trabajadores-de-la-tierra-agroecologia.html

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Deforestación y minería ilegal alimentan focos de malaria en Venezuela

Fuentes: scidev.net/ [Foto: Cortesía de Jorge E. Moreno]

La minería ilegal de oro es la causante de la deforestación de vastas áreas en el sureste de Venezuela. La vegetación se socava para la extracción del mineral y deja lagunas artificiales.

Venezuela aumentó más de 10 veces los casos de malaria desde 2009 a 2019, y la mayor parte de los casos se concentran en áreas donde han aumentado la deforestación y la minería ilegal para la extracción de oro en los últimos años, según un estudio.

Estos hotspots o puntos calientes, localizados al sur del río Orinoco, son las parroquias San Isidro y Dalla Costa, en el municipio Sifontes del estado Bolívar, que reúnen más de 60 por ciento de los casos de la última década.

En cifras, Venezuela pasó de 41.943 casos de malaria en 2009 a 467.421 casos en 2019, “un crecimiento epidémico explosivo debido a una falta significativa de programas de control”, indica el estudio publicado en PLoS Neglected Tropical Diseases y realizado por investigadores venezolanos y extranjeros.

“El minero, al deforestar para extraer oro, genera lagunas artificiales, hábitats para el mosquito anófeles, transmisor de la malaria”. (María Eugenia Grillet, Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela)

Sifontes ha perdido, desde 2007, más de 3.058 hectáreas de bosques debido sobre todo a la minería ilegal. “El minero, al deforestar para extraer oro, genera lagunas artificiales, hábitats para el mosquito anófeles, transmisor de la malaria”, explicó a SciDev.Net María Eugenia Grillet, investigadora del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela y autora principal de la investigación.

El análisis, que utilizó información epidemiológica y geográfica, encontró que en las zonas deforestadas había mayor cantidad de casos de malaria que en áreas cercanas y que las infecciones, tanto por Plasmodium falciparum como por Plasmodium vivax —las dos especies más frecuentes del parásito de la malaria en el país—, se incrementaron allí al tiempo que dismuyó la vegetación.

Los datos también muestran que la mayoría de los afectados fueron hombres entre 21 y 40 años, y que aproximadamente seis  de cada 10 de estos pacientes se dedicaban a la minería.

Como muchos trabajadores de otras regiones de Venezuela se han desplazado a Bolívar por la crisis económica para dedicarse a esta actividad, la enfermedad también se ha expandido hacia otros estados del país donde alguna vez estuvo erradicada.

El cuadro se hace aún más complejo cuando se le suma la migración masiva que se ha producido desde Venezuela, pues también afecta los esfuerzos para el control de la enfermedad de países vecinos como Brasil, Colombia y Guyana.

El Informe Mundial sobre Malaria en 2020 de la Organización Mundial de la Salud indicó que el progreso logrado en las Américas contra la enfermedad ha sufrido por el incremento de la epidemia en Venezuela, donde se registran 53 por ciento de los casos del continente.

El reconocimiento de la emergencia humanitaria por parte del estado venezolano, que permitió a organizaciones de asistencia humanitaria ingresar a las zonas maláricas, hace esperar una reducción de las cifras de la enfermedad.

Sin embargo, Grillet apuntó que lograr un verdadero control pasa por reconstruir el ahora desmantelado Programa Nacional de Malaria, que alguna vez fue ejemplo en la región.

El médico Juan Carlos Gabaldón, investigador de la española Universidad de Navarra, especializado en malaria, dijo a SciDev.Net que la detección de puntos calientes de la epidemia puede ayudar a que la inversión para controlarla tenga impacto, pese a los recursos limitados.

“Sin embargo, por priorizar ciertas áreas no deberían descuidarse otras. Por ejemplo, la malaria en comunidades indígenas, que no está concentrada en Sifontes sino en otros municipios, también amerita atención”, señala.

La estrategia de control también debería incluir la activación de centros para el monitoreo y la atención de salud de los migrantes durante su tránsito, y para ello hace falta cooperación transfronteriza, añadió Grillet.

Fuente: https://www.scidev.net/america-latina/news/deforestacion-y-mineria-ilegal-alimentan-focos-de-malaria-en-venezuela/

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Colombia: Estas son las exigencias de Fecode para volver a las aulas

Los maestros afiliados a la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) insisten en no retornar a las aulas pese a que varios colegios públicos han regresado a actividades presenciales mediante el modelo de alternancia.

Los profesores reiteraron que estarán listos para volver a las instituciones cuando las condiciones recomendadas por la OMS y expertos en medicina estén garantizadas. En ese sentido, el gremio enumeró una serie de requisitos que exigen para volver a la presencialidad.

En primer lugar, piden adecuar y adaptar las plantas físicas, con inversiones nuevas en infraestructura y dotación; al igual que la planta de personal docente, de apoyo y orientadores escolares, los recursos para el PAE y el transporte escolar.

Por lo tanto, resaltaron la necesidad de “disminuir el parámetro de relación estudiante/maestro con la finalidad de lograr el distanciamiento físico, mejorar los ambientes de enseñanza y disminuir el hacinamiento”.

De igual manera, el gremio solicitó respetar la jornada laboral, adecuarla y organizarla de conformidad con el número de alumnos, tiempos, periodos, grupos, cursos, áreas y días y adecuar un nuevo calendario escolar, contenidos curriculares y horarios, teniendo en cuenta los consecuencias que han derivado de la pandemia.

Asimismo, exigieron articular y vincular el sistema de salud al sistema escolar mediante reuniones con la comunidad médica y científica, y disponer de asistencia médica de manera permanente.

A su vez, solicitan garantizar la conexión gratuita de Internet y ejecutar inversiones para convertirla en un medio de fácil acceso.

Además, recordaron la importancia de proveer a los profesores, alumnos y demás personal de los colegios, los elementos de bioseguridad y conexos como agua potable, baterías sanitarias e instalar lavamanos y suministrar jabón líquido antibacterial.

Fecode también pidió ampliar la planta de funcionarios de servicios generales encargados de fumigación, asepsia y desinfección varias veces al día de los elementos, sitios e instrumentos utilizados durante la actividad escolar.

Finalmente, el gremio indicó que se deben designar equipos de las secretarías de salud del ente territorial, responsables de aplicar el testeo a todas las personas al momento del ingreso a los espacios escolares.

Por su parte, el Distrito ha insistido en que los colegios público que reabren sus puertas son solo aquellos que cumplen con los debidos protocolos de bioseguridad establecidos por el Ministerio de Salud.

Fuente: https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/02-19-2021-estas-son-las-exigencias-de-fecode-para-volver-las-aulas

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For France and Sahel Partners, Many Ideas Emerging But No Clear Strategy

For France and Sahel Partners, Many Ideas Emerging But No Clear Strategy

PARIS – Less than a week after a key summit gathering of France and its five regional military partners in the Sahel conflict, fresh casualties in Niger offered a reality check to the high-level discourse on achievements.

Killed in a landmine explosion Sunday were seven election officials — as Nigeriens voted for their next president — adding to a mounting toll that has seen thousands die and more than two million displaced during an eight-year Islamist insurgency in the Sahel.

Today, Paris and its Sahel partners appear at an impasse, with myriad initiatives to eradicate the tenacious and spreading jihadist presence, but no single comprehensive strategy.

Map of The Sahel Region, Africa

Mali and Burkina Faso are exploring options of dialoguing with some jihadi groups, a move France categorically ruled out. Paris is calling for a beefed-up European Union presence to compensate its eventual troop drawdown, but the bigger EU countries have yet to commit.

Meanwhile, both French and Sahel forces face mounting public anger for civilian casualties and a military-heavy approach.

«If nothing is done differently, the situation is going to continue to deteriorate,» said Ornella Moderan, Sahel program head for the Institute for Security Studies policy center, who calls for a sea-change in tactics beyond «just chasing the bad guys.»

The stakes are particularly high for French President Emmanuel Macron, who faces reelection next year. For the first time since Paris dispatched troops to Mali in 2013, a recent IFOP poll shows a slim majority of French now want the country’s 5,100-strong military operation to end.

Servicemen of the '1er Regiment de Chasseurs' (1st Hunter Regiment) stand by the coffins of the three French soldiers who were…

Many in Paris see little payback from fighting happening thousands of miles away. The optics instead are on the returning flag-wrapped coffins. Some 50 French soldiers have died in a mission that has shifted from initially quelling a Tuareg rebellion in Mali’s north, to fighting a broader jihadist insurgency in central Sahel under Operation Barkhane.

Wait and see?

Indeed, many expected Macron would announce a drawdown of French forces during last week’s G-5 Sahel summit in N’Djamena. Instead, speaking via video link from France, he announced they would stay put for now, to help «decapitate» al-Qaida-linked insurgents.

«We have succeeded in gaining some real successes in the three-border zone,» Macron said, referring to a hotspot region straddling Mali, Burkina Faso and Niger. He also noted last year’s killings of key Islamist figures, including al-Qaida’s North African chief Abdelmalek Droukdel.

French President Emmanuel Macron gestures as he delivers a speech after a meeting via video-conference with leaders of West…

«I think they’re going to have to wait and see what happens in the next six months,» said Andrew Lebovich, Africa analyst for the European Council on Foreign Relations policy center, assessing France’s near-term strategy. «If the security situation doesn’t get any better, it’s going to be hard to draw down forces. But if there do seem to be improvements, it’s likely they’ll at least pull some forces out.»

To be sure, the French strategy includes more than «wait and see.» Macron has called for greater input from G-5 members — Niger, Burkina Faso, Chad, Mauritania and Mali. Chad, for one, recently announced an additional 1,200 troops.

Macron also wants a heavier European presence under the nearly year-old Takuba Task Force, which now gathers more than half-a-dozen, mostly smaller EU members. But the initiative has seen a slow start, and Macron’s ambitions for a 2,000-person force seem unlikely in the near term. Germany for one, recently announced it would not send more soldiers to the region. The EU is also revising its broader Sahel strategy, now more than a decade old and outdated, analysts say.

A map of French army locations in Sahel is seen as French President Emmanuel Macron delivers his speech after a meeting via…

«It seems to me the plan is to show they’ve been able to Europeanize and internationalize this deployment to an extent, so it’s not seen anymore as just a French operation,» said Lebovich of the European Council.

Another uncertainty is whether the new Biden administration will invest more in the region. In videotaped remarks to the G-5 summit, Secretary of State Antony Blinken said Washington was committed to being a «strong partner,» but he offered no details.

People-centered strategy

A number of analysts and activists are calling for a people-centered shift in Sahel strategy, focusing on good governance, delivering basic services and protecting local communities.

The protracted unrest has left enormous humanitarian scars, deepening poverty, hunger and malnutrition. Rights groups accused African counterinsurgency forces of killing hundreds of civilians, while anti-French sentiment has grown.

A French airstrike in central Mali in January has been particularly controversial. Barkhane and Malian officials said it targeted jihadists; local villagers claimed it killed people attending a wedding party.

Operation Barkhane’s presence also has nourished protests in capitals like Bamako and Ouagadougou.

A man holds a banner against the United Nations Multidimensional Integrated Stabilization Misiion in Mali (MINUSMA) and…

«To have a force that mobilizes so many troops, so much money, so much diplomatic and political energy, and doesn’t intervene on protection issues,» said analyst Moderan, «it makes people wonder why are they there? Whose priorities are they responding to?»

Paris appears to be responding to such concerns, at least semantically. French officials have been talking with civil society groups in the region. Speaking at the summit, Macron emphasized development projects and good governance, «once military victory is obtained.»

But critics say this reaching out should be happening sooner, rather than later. The International Crisis Group has called for greater focus on improving governance and supporting local peacemaking efforts, including with some jihadist groups.

The governments of Mali and Burkina Faso appear to be heading in that direction. Bamako this week announced a new platform to begin talks with Islamist militants. Prime Minister Moctar Ouan is calling dialogue «an additional means» of ending the yearslong turmoil.

Earlier this month, too, the Burkinabe government said it was open to talks with militants. A local effort has been under way in the northern town of Djibo.

Not everyone is sold, though.

«One doesn’t discuss with terrorists, one fights,» Macron told Jeune Afrique in an interview last year, although some observers suggest the French position may be softening.

Lebovich, of the European Council, is also skeptical about the success of local peace talks — but believes engaging in the process may at least bring clarity.

«I think there’s an assumption that people are just going to peel these fighters away and integrate them,» he said. «And there isn’t a good plan for that.»

Fuente de la Información: https://www.voanews.com/africa/france-and-sahel-partners-many-ideas-emerging-no-clear-strategy

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Schools reopening: How at risk are children?

Schools reopening: How at risk are children?

All schools in England are going back from 8 March.

In Scotland, younger primary pupils have gone back to school, along with some exam-year students in secondary school. A wider reopening has yet to be decided.

In Wales, younger primary years have also returned – with older primary pupils set to go back on 15 March if Covid levels continue to fall.

In Northern Ireland, younger primary pupils will return to classrooms on 8 March.

But how likely are children to catch and spread the virus?

BBC’s Health reporter Laura Foster explains what we do know currently about how children are affected by the virus.

Fuente de la Información: https://www.bbc.com/news/av/explainers-52777244

 

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Encuentro virtual: Informe país ¿Vuelta a las Aulas Presenciales?

Sindicatos de maestros de América Latina y Europa

Este miércoles a las 12 del mediodía, hora de Venezuela, gremios y sindicatos docentes de América Latina y Europa estarán rindiendo, cada uno,  un breve informe sobre el contexto y la realidad del llamado de la vuelta a las clases presenciales.

Organizado por el Centro Internacional de Investigaciones Otras Voces en Educación, centro miembro de CLACSO, sindicatos de EEUU, México, Puerto Rico, Panamá, Costa Rica, Colombia, Brasil, Perú, Chile, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Bolivia, Argentina, España, Francia y Venezuela informarán sobre las posibilidades y perspectivas del llamado de vuelta a clases desde una perspectiva de los y las trabajadores de la educación.

El evento será trasmitido por el YouTube de Otras Voces en Educación y pueden acceder todas las personas interesadas.  Este es el enlace del sitio de OVE en YouTube: https://www.youtube.com/channel/UC3M858nKHMEBW4z0N_2s1VA

 

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Descubren en Egipto la que sería la cervecería «más antigua» del mundo

Descubren en Egipto la que sería la cervecería «más antigua» del mundo

AFP con edición de Javier Maldonado

Una cervecería de producción a gran escala, que sería «la más antigua» del mundo, fue descubierta en Egipto por un equipo de arqueólogos de ese país y de Estados Unidos en el yacimiento de Abydos (sur), anunció este sábado el Ministerio de Turismo.

La cerveza, una bebida muy popular en el antiguo Egipto, era elaborada en ese sitio funerario, según el comunicado publicado por el ministerio en su página de Facebook.

La misión arqueológica egipcio-estadounidense, dirigida por Matthew Adams, de la Universidad de Nueva York, y por Deborah Vischak, de la Universidad de Princeton, descubrió lo que parece ser la cervecería de producción a gran escala más antigua del mundo».

La fábrica de cerveza «se remonta probablemente a la era del rey Narmer», indicó el secretario general del Consejo General de Antigüedades, Mostafa Waziri, citado en el comunicado.

Narmer fue el primer rey que unificó el Alto y el Bajo Egipto. Gobernó hace más de 5.000 años y está considerado por algunos como el fundador de la primera dinastía de faraones.

 

A principios del siglo XX arqueólogos británicos descubrieron algunos elementos que indicaban que había una cervecería antigua en esa zona pero no pudieron localizar su ubicación exacta.

El equipo egipcio-estadounidense logró hacerlo.

Según Waziri, la cervecería estaba compuesta de ocho áreas utilizadas como «unidades de producción». Cada una de ellas contenía unos 40 barreños de terracota dispuestos en dos hileras.

En esos recipientes, «instalados verticalmente en círculo», se calentaba una mezcla de semillas y de agua, según la misma fuente.

En el comunicado, Adams afirma que, según unos estudios, allí se producía cerveza a gran escala, unos 22.400 litros «al mismo tiempo».

La cervecería «pudo haber sido construida en ese lugar específico para los rituales reales que se celebraban dentro de los sitios funerarios de los reyes de Egipto».

En el yacimiento arqueológico de Abydos, ubicado en la provincia de Sohag y conocido por sus templos, se han descubierto numerosos tesoros.

Fuente de la Información: https://diario.elmundo.sv/descubren-en-egipto-la-que-seria-la-cerveceria-mas-antigua-del-mundo/

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