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Chile: El Mineduc y su postura frente a la pandemia: ¿una mirada pública?

América del Sur/ Chile/ 21.04.2020/ Fuente: radio.uchile.cl.

Como sabemos, la emergencia producida por el COVID-19 obligó a suspender la realización de clases presenciales en las escuelas, jardines infantiles y liceos del país desde el lunes 16 de marzo. Frente a esta emergencia, la estrategia del Mineduc ha sido básicamente apostar por continuar las clases de modo online y buscar un pronto retorno a “la normalidad”. Para ello ha implementado un sitio web denominado “aprendo en línea”, en el cual pone a disposición clases semanales, para las asignaturas de lenguaje y comunicación y matemáticas, bajo el lema “aprendo sin parar”. También ha dispuesto la entrega de la canasta de alimentos JUNAEB, suspendida durante estas dos semanas. Ha anunciado la entrega de equipos de computación para estudiantes y adelantó las vacaciones “de invierno” para la segunda quincena de abril, señalando que espera volver pronto a la modalidad presencial de clases: primero anunció que se volvía a las escuelas el 27 de abril; luego, ante el rechazo generalizado que despertó ese anunció, comunicó que están planificando un “retorno gradual, porque la situación sanitaria es mejor de lo proyectado inicialmente”.

 

Esta obsesión por “aprender sin parar” y “volver pronto a la normalidad” ha sido criticada por casi todas las organizaciones educativas. En decenas de liceos públicos, estudiantes han denunciado la desigualdad de condiciones para acceso, conectividad, disponibilidad de equipos y espacios para poder trabajar online, situación que afecta más, por cierto, a los y las estudiantes más pobres. De hecho, muchos liceos públicos estaban en paro cuando comenzaron las “vacaciones”. El Foro por el Derecho a la Educación Pública, que agrupa a asociaciones de padres, estudiantes y educadores, ha denunciado “la falta de productos y entrega de alimentos en mal estado en las canastas JUNAEB”. Docentes y asistentes de la educación han denunciado la inexistencia de protocolos claros, ni condiciones sanitarias mínimas para cumplir con los turnos éticos. Por su parte, el Colegio de Profesores/as ha criticado, tanto la falta de condiciones de parte de estudiantes y familias cuestión que profundiza la desigualdad educativa, como la falta de condiciones de trabajo adecuadas para el teletrabajo de las y los docentes. Además, ha presentado un Plan Educativo de Emergencia para enfrentar la crisis sanitaria, en el cual proponen, entre otras cosas, priorizar el trabajo de vinculación y apoyo socio emocional hacia estudiantes, detener la aplicación de la prueba SIMCE para evitar la presión hacia los contenidos que ella genera, implementar un canal de televisión educativa y realizar un proceso participativo tendiente a definir prioridades curriculares, en el entendido de que este no será un año normal. También en las redes sociales han circulado múltiples denuncias de parte de apoderados/as, como la de una mamá que se hizo viral señalando, entre otras cosas que el ministro de educación no es educador y que lo que mejor que podría hacer es “agarrar los libros que tienen todos los niños y que el Gobierno ya distribuyó y trabajar con esos libros y establecer un canal educativo que guíe ese trabajo”.

Las ideas y propuestas emanadas de organizaciones y actores educativos parecen simples, sencillas, quizás demasiado. Sin embargo, al igual que durante todos estos años de luchas por el derecho a la educación, la voz de quienes viven diariamente la experiencia educativa ha demostrado ser mucho más razonable y contar con más respaldo científico que las decisiones tecnocráticas, tomadas por autoridades que ni han estudiado, ni trabajado en educación. Recientemente la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) publicó recomendaciones para una respuesta integral del sector educativo de América Latina frente al COVID-19, basada en una revisión de buenas prácticas educativas a nivel mundial para enfrentar situaciones de catástrofe. Algo similar acaba de hacer un grupo de expertos de la Global Education Innovation Iniciative de Harvard, a partir de la revisión de las mejores prácticas de respuestas educativas de los gobiernos a la crisis de la Pandemia.

Lo que uno encuentra en estos informes son propuestas sencillas y accesibles para todos y todas los/as estudiantes y comunidades educativas y que coinciden llamativamente con lo que han señalado y denunciado los actores educativos chilenos. Revisemos algunas de ellas:

Sobre el estudio on-line. El informe de Harvard señala que “las diferencias de condiciones de los/as estudiantes y sus familias para el trabajo educativo a distancia exacerbarán las brechas de oportunidades ya existentes, a menos que se construya una respuesta intencional e integral”. En ese sentido, el informe es claro al señalar que “a corto plazo, en los países o sistemas escolares que aún no cuentan con una infraestructura existente para apoyar el aprendizaje en línea y el acceso universal a los dispositivos, es poco probable que se pueda implementar la educación en línea para brindar educación. Allí serán necesarias otras modalidades, de menor costo y relativa facilidad de implementación, como la educación por radio o la televisión educativa”. Claramente ese es el caso de Chile. Según la última encuesta de la Subsecretaría de Comunicaciones, el 44 por ciento de los hogares del país no tenía conexión fija a Internet al momento de su publicación, situación que perjudica principalmente a familias de menos recursos. Por ejemplo, en la Región Metropolitana, si bien el 98 por ciento de los hogares de la comuna de Providencia cuenta con conexión a Internet, este porcentaje es solo del 28.2 por ciento en la comuna de La Pintana.

Sobre la televisión educativa. Como señalamos, estos informes muestran que el trabajo articulado desde la televisión educativa puede resultar mucho más efectivo, dada la cobertura casi universal de televisores en los hogares. Al respecto, el anuncio que hizo el Mineduc sobre la implementación de un canal educativo parecía ser una muy buena noticia, hasta que averiguamos de qué se trata en verdad esta iniciativa. En realidad, lo que hará el Mineduc será pagar derechos de series de televisión ya realizadas que, a su juicio, tienen contenido educativo, como “el perro chocolo” o cantando aprendo a hablar”. Se trata de un paso, sin duda, pero no es lo que UNESCO considera televisión educativa. Televisión educativa es lo que se implementa en países como Letonia o Cuba, donde en horario fijos diarios, de manera alineada con objetivos de aprendizaje priorizados y libros repartidos a las familias, se emite programación dedicada específicamente a cada “ramo” o sector de aprendizaje. Nada de eso implica el anuncio del Gobierno

Sobre la cobertura curricular, el bienestar de las comunidades y las evaluaciones. El informe de Harvard señala que “debe reconocerse que las circunstancias extraordinarias bajo las cuales cualquier modalidad de educación alternativa probable podría continuar durante la pandemia, hacen que sea prácticamente imposible para los sistemas e instituciones lograr los mismos objetivos. Esto requiere priorizar los objetivos curriculares y definir lo que se debe aprender durante el período de distanciamiento social”. Asimismo, señala que “una prioridad clave de las instituciones educativas debería ser el bienestar de los estudiantes y el personal”. Por su parte, el informe UNESCO señala que es vital “priorizar algunos contenidos educativos clave durante la emergencia, dado que para la mayoría de los países no será factible la cobertura completa de los currículos”. Señala la importancia de “dar espacio y lineamientos para la actividad física, la relajación, el autoconocimiento, la contención y la entretención”, a la vez que considera imprescindible “flexibilizar los procesos y calendarios de evaluación educativa y pruebas estandarizadas” e “innovar hacia otras formas de medición (por ejemplo, la evaluación formativa)”.

Sobre la claridad de la información y la participación de actores. El informe de Harvard señala que es vital implementar, por parte de las autoridades, una “estrategia de comunicación clara para ayudar a mantener la coherencia y la colaboración”. Unesco agrega que es fundamental incorporar a las comunidades, pero particularmente es importante “involucrar al profesorado y a sus organizaciones en las medidas de emergencia”, tanto en su diseño como en su implementación. Claramente, nada de ello ha ocurrido en Chile, basta recordar la polémica implementación de “vacaciones” y el reciente anuncio del reintegro progresivo a clases presenciales justo en las semanas en que se espera el peak de contagios en el país.

Como vemos, las medidas sencillas, concretas, accesibles para todos y todas que han propuesto diversos actores educativos son las que se recomiendan para la educación pública del mundo. Aunque, como han señalado tantas veces las organizaciones educativas chilenas, el gran problema de nuestra educación es que nuestro sistema público fue desarticulado tras 40 años de aplicación de políticas educativas de mercado y privatización. Nuestro ministerio no es de educación pública, sino que parece más preocupado de perpetuar un paradigma de competencia desigual, en beneficio de los sostenedores de colegios privados, así como entregar señales de “normalidad” para que los padres de estos colegios sigan pagando y las comunidades de las escuelas públicas sigan perdiendo en la competencia desigual.

Se les olvida que esa “normalidad” es justamente la que necesitamos cambiar.

Sobre los autores:

Rodrigo Cornejo es investigador del Observatorio de Políticas Educativas de la Universidad de Chile (OPECH).

Eduardo González es dirigente nacional de Colegio de Profesores.

Fuente de la noticia: https://radio.uchile.cl/2020/04/20/el-mineduc-y-su-postura-frente-a-la-pandemia-una-mirada-publica/

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La UNA entrega alimentos a población travesti trans en el marco del aislamiento social obligatorio

La UNA entrega alimentos a población travesti trans en el marco del aislamiento social obligatorio

Los días viernes 27 de marzo y sábado 4 de abril la Secretaria de Extensión y Bienestar Estudiantil de la UNA participó de la iniciativa #TejeSolidario, organizada por el Bachillerato Trans Mocha Celis UGEE Nº 16-, en Géneroarticulación con la Subsecretaría de Políticas de Diversidad del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.
La actividad consistió en la entrega de alimentos en domicilios y hoteles a personas travestis, transexuales y transgéneros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el marco de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio. La acción estuvo amparada en el Decreto 297/2020, artículo 6 incisos 5, 6 y 19. Entre ambas jornadas 300 personas travestis y trans recibieron alimentos e información sobre prevención y cuidados frente al Covid-19.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/04/la-una-entrega-alimentos-a-poblacion-travesti-trans-en-el-marco-del-aislamiento-social-obligatorio/

 

 

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Sin ingresos, sin servicios, sin comida: gobierno amedrenta y criminaliza al pueblo con hambre

Sin ingresos, sin servicios, sin comida: gobierno amedrenta y criminaliza al pueblo con hambre

La cuarentena ha significado una paralización casi total de la economía. Junto con el impacto de la crisis mundial, viene a agudizar una situación dramática para millones que se ven privados de un sustento. El gobierno responde reforzando sus cadenas sobre el pueblo trabajador venezolano y se muestra incapaz de tomar medidas que mitiguen el sufrimiento popular.

Redacción La Izquierda Diario Venezuela
Sábado 18 de abril

Venezuela se encuentra en su segundo mes de cuarentena. La curva del Covid-19 ha podido ser aplanada pero la curva del hambre, de la pobreza y del dólar ha pegado un ascenso vertiginoso.

Millones de trabajadores carecen de un ingreso para subsistir. Los bonos del gobierno y las menguantes cajas CLAP son insuficientes y no llegan a todos. La hiperinflación y la megadevaluación está haciendo estragos en los precios de todos los productos. Medidas anunciadas como la suspensión del pago de servicios de telefonía no se están aplicando, menos aún la suspensión del pago de alquileres, siendo estos negociados en mercado negro.

Millones que dependían de su sueldo, de algún rebusque, de la venta de alguna chuchería en la calle o su lugar de trabajo, llevan ya cinco semanas sin poder percibir un ingreso, desde el 13 de marzo.

Las remesas que podían enviar los millones de trabajadores emigrados a sus familias también han menguado, pues son los migrantes las primeras víctimas de las olas de despidos, quedándose sin nada para mandar a sus familiares en el país. A nivel mundial los estados descargan la crisis sobre los trabajadores.

Se está imponiendo una cuarentena sin existir condiciones adecuadas para mantenerla. Es por eso que en todo el país miles de personas se ven obligadas a salir de sus casas.

Existen medidas para que no sea el pueblo trabajador el que pague con el hambre suya y de sus hijos la cuarentena para frenar la propagación del virus. Pero el gobierno se niega a tomarlas, ya que, por más que se diga socialista y revolucionario, en realidad solo defiende los intereses de las empresas nacionales y extranjeras que extraen ganancias en el país y los privilegios de su camarilla cívico-militar.

¿Qué propone el gobierno al pueblo con hambre? Dante Rivas, “Protector” de Nueva Esparta y Ministro del Poder Popular para la Pesca, le dice que “rinda la caja CLAP por 3 meses”. Este alto burócrata le pide al pueblo que haga lo imposible con las migajas que se le tira, mientras goza de toda clase de privilegios, pues es claro que él y su casta no viven de la asistencia estatal.

Manuel Azuaje R. ☭@Manuelfilosofia

Dante Rivas utiliza la primera persona en plural para pedirle a la gente que rinda la caja del clap 3 meses ¿El vive de la caja? ¿Será lo único que comerá por los próximos tres meses o le pide al pueblo un sacrificio que no tiene que hacer?

Estas condiciones son claramente inviables, combinado con el colapso de los servicios, donde miles de comunidades en el país, tienen semanas o meses sin agua, sin gas, con cortes de luz, han sido motivo de protestas e intentos de saqueos. Como los que se han presentado en todo Falcón y en la Guajira zuliana (con varios detenidos y heridos), en Sucre, Táchira, Miranda y otros estados.

Video insertado

Además de la represión a la protesta, la policía y los militares en las calles detienen rutinariamente a cientos o miles de personas todos los días, en cada ciudad y pueblo, por encontrarse en la calle fuera de horario. En muchos casos se les retiene y se les impone algún castigo degradante como ejercicio físico, posar con carteles en el cuello o se les ordena a cumplir “servicio comunitario”.

Foto: Retenidos por incumplir la cuarentena en el Estado Zulia

Lejos de atender la delicada situación alimentaria, el gobierno hace lo contrario ¡la aprovecha para ejercer el chantaje! En Carrizal, el alcalde ordenó retirar las cajas CLAP a comunidades que protestaron por servicios y amenazó con sacar de la lista a todo el que violase la cuarentena.

En Táchira, Freddy Bernal, “Protector” del estado (nombrado a dedo por Maduro) y comandante de las Faes, amenaza con procesar por “instigación al odio” a quienes circulen videos. Una figura cuyo poder nunca fue legitimado por el voto popular, ni forma parte formal del poder judicial, se ampara en su mando sobre el aparato represivo para amedrentar a la población.

Video insertado

Se criminaliza el legítimo derecho a la protesta. En Guarero, en la Guajira zuliana, se reprimió a perdigonazos al pueblo wayuú, que clamaba por agua y comida, hiriendo a una docente en el rostro. En Falcón, tras la tranca de una de las carreteras del estado, por parte de manifestantes, en protesta también por alimentos y servicios, resultó herido de bala uno de los manifestantes y los 7 detenidos por protestar fueron imputados por “terrorismo biológico”. Con esos duros términos criminaliza el gobierno el hambre popular.

Esto se enmarca dentro de un despliegue represivo del gobierno contra periodistas y la clase trabajadora en lucha. Como lo han sido las más de 20 detenciones a trabajadores de la prensa, de la salud y otros sectores, como profesores y obreros industriales, contra los cuales se han usado organismos militares y especiales como Dgcim y Conas y se les ha procesado por la Ley del Odio.

Existe la posibilidad de revertir esta situación. Poniendo a disposición de las urgentes necesidades sociales y sanitarias las grandes fortunas acumuladas por la banca, empresarios y comerciantes del país (fortunas acumuladas a costa de la renta petrolera, la quiebra nacional y el endeudamiento, es decir, a costa de la catástrofe que hoy padecemos). Dando la lucha por la repatriación obligatoria de todo el capital fugado, el cese de las sanciones impuestas por la práctica imperial de EE.UU., la devolución de todo lo confiscado y la cancelación de la deuda externa. Solo de la clase obrera depende discutir e imponer dicho programa de emergencia, en la lucha por recuperar las condiciones de vida que se les han sido arrebatadas.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Sin-ingresos-sin-servicios-sin-comida-gobierno-amedrenta-y-criminaliza-al-pueblo-con-hambre

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Ove entrevista a Hugo Aboites:Es difícil que se dé un proceso de cambio hacia otra pedagogía si no se cuenta con la participación intensa de los maestros.

Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina entrevistan en exclusiva para Otras Voces en Educación

 

Hugo Aboites ha participado en una docena de volúmenes colectivos. Es autor de libros como Viento del Norte. TLC y privatización de la Educación Superior en México (1999); El Dilema, la universidad mexicana al comienzo de siglo (2001) y junto con Emir Sader y Pablo Gentili, La Reforma Universitaria (2008). Es miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), fue coordinador (2010) del Grupo de Trabajo Universidad y Sociedad del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Desde los años ochenta ha acompañado la lucha magisterial de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y, al mismo tiempo, desde los noventa, la de los estudiantes en contra de los exámenes estandarizados, en favor de la gratuidad y el aumento de la matrícula. Fue Secretario General del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM, 1982) y recientemente, terminó su periodo como Rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM, 2014-2018).

El primer contacto con Hugo lo hicimos en plena manifestación por el primer aniversario de la desaparición de los jóvenes maestros normalistas de Ayotzinapa. Para ese entonces era Rector de la UAM, de ciudad de México. El camarada Edgard Sánchez del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) me facilitó el número de teléfono de la Secretaria General de la UAM, la compañera Auxilio Heredia, a través de la cuál “cuadramos” un primer contacto con Hugo en el Zócalo.

Entre consignas, gritos de impotencia y un ambiente de solidaridad colectiva logramos conversar un par de minutos. Apretón de manos y, con sonrisas compartidas, acordamos hacerle una entrevista posterior por Skype y él me prometió un ejemplar de su libro “La medida de una nación: los primeros años de la evaluación en México” (2012). Días después Auxilio me contacto para entregarme el ejemplar del libro, que me ha resultado de especial importancia para comprender la particularidad de la instauración de la cultura evaluativa en la patria de Zapata. La entrevista no se pudo concretar por cruces de agendas.

En el último año hemos coincidido un par de veces en el local del PRT, en la oportunidad de organizar algunos debates sobre el curso de la reforma educativa mexicana en el gobierno de Andes Manuel López Obrador.  Allí retomamos el compromiso de hacer la entrevista pendiente; sin embargo, ésta que ustedes leen hoy, consideramos que es el inicio de un diálogo mucho más extenso. A Hugo Aboites le  invitamos a formar parte del Grupo de Contacto Internacional (GCI) conformado por dirigentes gremiales de América y Europa y él accedió gustosamente, así que estaremos trabajando juntos un tiempo, en lo que nos apasiona: la transformación radical de la educación.

En esta oportunidad OVE conversa con el intelectual de la mirada pícara y la lectura aguda de la realidad, quien no desestima oportunidad para seguir remando en la utopía de otro mundo posible.

 

Hugo, cuéntanos un poco tu historia de vida, ¿Como llegaste a la teoría critica, a la perspectiva de las pedagogías críticas?

Soy originario del estado de la república mexicana, Chihuahua, donde surgió con gran fuerza la revolución de 1910. El hermano de mi abuelo y su padre, pequeños agricultores y comerciantes, se unieron a las fuerzas de Francisco Villa y aunque nunca regresaron permanecieron como un símbolo familiar de rebelión contra la injusticia que ejercen quienes tienen el poder.

Cuando podía como estudiante de media superior, visitaba a doña Luz Corral, viuda de Francisco Villa, y le preguntaba sobre él y todo lo que veía en la que había sido su casa, entre otras cosas, recuerdo un machete que tenía grabada una frase: “cuando esta víbora pica, ni remedio de botica” y una pistola cuya funda aconsejaba “no me saques sin razón, ni me guardes sin honor”. Y, ahí, el auto, con agujeros de bala, donde en 1923 Villa vivió sus últimos momentos. Soy coetáneo también de los jóvenes que en Chihuahua en 1965 se levantaron en armas y en su mayoría fueron muertos y asesinados en el ataque al cuartel militar del poblado de Madera.

También de alguna manera soy originario de las corrientes de liberación que en la filosofía desafiaban el poder eclesiástico y civil recorrían Europa en los años 1966 y 1967 cuando allá fui estudiante. Y me opuse en solitario a la práctica que tenían los sacerdotes católicos, de golpear a sus alumnos niños con un bastón. No tuve ningún papel relevante en el movimiento de 68 en México, pero conviví con él cotidianamente y aprendí mucho de esa rebelión que cambió el país y aprendí también del abuso extremo del poder y de la injusticia radical que significó la matanza de estudiantes en Tlaltelolco, en la Ciudad de México.

En 1969, al término de mis estudios de filosofía, un amigo me invitó a tomar un curso sobre pedagogía y acudí sin grandes expectativas. Sin embargo, ese curso fue decisivo para mí. Nunca había conocido tan de cerca y con tanta vida y entusiasmo el potencial de la educación y el por qué sembraba constantemente la idea y voluntad de transformar. El maestro del curso tenía un nombre, una visión y un acento, se llamaba Pablo Freire. Su propuesta, “pedagogía del oprimido” era en realidad una verdadera pedagogía de la liberación.

Conocí entonces a la pedagogía como liberadora, como una teoría y, al mismo tiempo, como una práctica muy concreta para cambiar las condiciones de dominación.  Al mismo tiempo que mis actividades como maestro en una escuela privada para jóvenes y con algunos de ellos creamos entonces círculos de cultura en las colonias pobres de la ciudad de Chihuahua. Poco después un colectivo de maestros convertimos esa escuela en algo distinto:  sustituimos las clases por proyectos de investigación-acción en colonias y barrios populares en una forma de traducir a la práctica la pedagogía freiriana. Luego, por exigencias laborales, me inscribí en la maestría en educación de la Universidad de Harvard y pasé luego ahí mismo al doctorado. Ahí, paradójicamente (era el comienzo de los años setenta) tuve un importante contacto con la izquierda estadounidense, con la historia de la educación mexicana, con el nacimiento de la visión que luego daría paso al neoliberalismo, y aproveché a maestros que profundizaban sobre la visión marxista de la educación y la pedagogía. La combinación de la postura de Freire y la visión marxista (además la de Illich y de visiones sobre el desarrollo de los jóvenes) generó un espacio de debate que considero muy importante sobre la pedagogía y educación del futuro.

No uso mucho el término “crítica” añadido a la pedagogía porque creo que se presta a confusiones. Y supongo que estoy influenciado por el hecho de que en México se incluye al pensamiento “crítico” como objetivo de una Ley General de Educación que se genera a partir de una reforma constitucional sumamente cuestionable, regresiva. Y se habla de la capacidad de resolver problemas, así de vago. Y la misma OCDE utiliza ese término con la orientación de resolver problemas de la producción y prestación de servicios.  Una pedagogía que se nombre liberadora o socialista, contra la opresión, se vuelve mucho más clara en su intención y por lo tanto puede convocar mejor a quienes tienen interés en avanzar su práctica docente en una ruta radicalmente distinta a la oficial.

Por otro lado, el término pedagogía de la liberación tiene un origen claramente vinculado a una práctica pedagógica concreta. Y esto es muy importante, mientras la discusión sobre la pedagogía se queda a nivel teórico, ni los estudiantes ni muchos maestros pueden confrontarlos con la realidad. Otro ejemplo, desde hace décadas trabajo con estudiantes en un sistema llamado modular, de orientación horizontal y democrática en la Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco.

En colectivo, los estudiantes y el profesor discuten cuáles serían las mejores estrategias y criterios de evaluación (uno de los puntos más importantes donde se asienta el poder de la figura de autoridad que es el maestro), el ritmo del trabajo, los horarios, los casos excepcionales (estudiantes que vienen de lejos, madres solteras…), la selección de lecturas. En equipos ellos determinan sus temas de investigación bajo criterios presentados y aprobados colectivamente.

Estos incluyen que se retomen problemáticas sociales y se les mire a través de las profesiones que cada uno de los alumnos estudia. Es importante señalar que esta modalidad es totalmente institucional, aunque hay una importante variedad, de acuerdo con los grupos y los maestros, respecto de la forma de ponerlo en práctica. Como resultado de todo este planteamiento, el profesor no “evalúa” a los estudiantes, sino que ellos presentan su propia evaluación a partir de indicadores objetivos determinados previamente por el grupo mismo y el profesor.

Las lecturas se presentan y discuten en las sesiones diarias de tres horas por el grupo de 25-30 estudiantes. Los estudiantes aprenden en colectivo a leer, analizar y comparar unos textos con otros y se forman con eso posturas ilustradas sobre distintos puntos. La investigación les permite distanciarse del sentido común, el sectarismo, y obtener una visión más compleja de la realidad natural y social. Acostumbrados a los opresivos métodos tradicionales, en el sistema modular las y los jóvenes descubren más claramente su identidad personal y colectiva frente a sí mismos y frente a sucesos nacionales o regionales.

Por ejemplo, en medio de un intenso movimiento feminista, algunos equipos de investigación se acercaron a las movilizaciones y retomaron algunos de sus aspectos como preguntas de investigación. Y, además, por primera vez en su vida participaron en movilizaciones dentro y fuera de la institución. Y, junto con los demás equipos pudieron presentar su trabajo y resultados y experimentar la reacción de sus compañeros (a veces muy adversa).

En otras instituciones existe un discurso institucional sumamente progresista, pero no existen prácticas concretas a pesar del discurso radical que intenten siquiera materializar esos planteamientos. En ocasiones incluso ocurre que la práctica pedagógica es terriblemente atrasada, burocrática y autoritaria.

 

A partir de tu experiencia y reflexiones ¿Cuáles consideras que son los elementos más relevantes de la crisis educativa en México?

Creo que uno de los factores más importantes de la crisis en general y actual de la educación en México tiene que ver con un modelo educativo que surgió como altamente centralizado, corporativo, burocratizado, autoritario, y cuyos problemas intentaron resolverse a través de medidas neoliberales (privatización, verticalidad, empresarialización y restricción como traducción de significado de calidad). En ese sentido, un planteamiento de política educativa en búsqueda de la liberación va más allá sólo de los estudiantes en lo individual y grupal y tiene que ver con la creación de nuevas estructuras en instituciones y sistemas, que abran espacios de verdadera libertad para aprender, enseñar e investigar y que se vinculen con los grandes movimientos y procesos también progresistas y, podemos decir, de avance de liberación nacional.

Tenemos hoy un autoritarismo pedagógico que constitucionalmente es autoritario pues el artículo tercero de la Constitución establece que corresponde al Ejecutivo determinar el contenido de los programas de toda la educación básica y obligatoria. Esto históricamente ha significado la imposición de una visión única de un país que cuenta con más de sesenta culturas originarias distintas, vivas y actuantes, que tiene también regiones sumamente diversas (desde selva tropical pasando por grandes urbes hasta desiertos y llanos, montañas y vocaciones económicas muy distintas).Pero al mismo tiempo en regiones como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, maestros y comunidades han desarrollado propuestas alternativas de educación y comienzan a llevarlas a cabo desde hace tiempo, pero no son reconocidas por la Secretaría de Educación Pública. Esta es una propuesta importante, capaz de revitalizar desde las comunidades y regiones a un sistema educativo anquilosado, pero hay enormes resistencias.  La evaluación desde las propias escuelas y no desde una entidad central y nacional sería otro tema importante, así como el surgimiento de programas y libros de texto que recojan lo que es este país. En ese sentido, un proyecto de pedagogía de la liberación aplicado al sistema en general es muy importante:  ese proceso no es sólo aplicable al aula, también a escuelas, instituciones, comunidades y sistema. Y en eso las comunidades locales pueden ser un apoyo muy importante.

Muchos de los problemas pueden comenzar rápidamente a resolverse con estas nuevas estructuras, entre otros: rezago enorme, educación superior de crecimiento escaso, falta de cobertura y de vinculación estrategia con necesidades amplias de la población, programas de estudio irrelevantes pedagógica y socialmente

 

Fuiste Rector de la UAM en Ciudad de México y tienes una dilatada carrera universitaria. Desde tu punto de vista ¿Cuáles son los mayores problemas que presenta hoy la formación de docentes (inicial y continua) en México? 

Sobre el tema de mi participación como rector en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM,. 2014-2018) y la formación de maestros primero que nada habría que aclarar que en México son las normales urbanas y rurales y no las universidades las encargadas de formar maestros.

Y esto, además por las razones históricas, me parece buena idea porque es una carrera muy especializada que no se compara fácilmente con los estudios de Pedagogía que, al menos en México en las universidades tienden a ser más teóricos.

Sólo la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) tiene un enfoque que combina ambas tendencias.  De la experiencia en la UACM puedo también señalar que la rectoría no es el mejor lugar para impulsar cambios en la formación de profesionistas (y por extensión de maestros).

Confirmé que son los colectivos los que pueden generar cambios importantes en ese tema pero estos deben tener condiciones que podemos llamar subjetivas y objetivas para impulsar semejantes cambios.

De hecho, en la UACM prevalece un discurso muy progresista y una estructura de poder muy horizontal, sin embargo no existe un modelo acabado sobre qué hacer en el aula y en la institución para avanzar hacia una formación liberadora de los estudiantes.

De tal manera que cada maestro o grupo de maestros puede decidir cuál será su práctica pedagógica a veces sin referirse al marco general. Esto da mucha libertad para explorar, pero también vuelve difusa la eventual propuesta pedagógica.

En mi opinión muy general, y viendo lo que ocurre en el salón de clases, la formación de los maestros sigue teniendo una aproximación tendiente a la verticalidad, orientada de manera preponderante al cumplimiento del programa oficial y con poco espacio para ejercer mayor control sobre su trabajo.  Como en otros aspectos, se hace énfasis en enfoques progresistas pero sólo grupos de maestros han podido -y mucho por su cuenta- avanzar en prácticas democráticas en la escuela.

El ejemplo de la Asamblea escolar donde los niños de educación básica discuten y aprueban resolutivos que se aplican a su vida cotidiana de estudio y convivencia en la escuela es un caso ejemplar, así como otras innovaciones en esa dirección que tienen que ver con la participación de padres de familia, la relación intensa con la comunidad y la discusión al interior del aula.

En conclusión, es difícil que se dé un proceso de cambio hacia otra pedagogía si no se cuenta con la participación intensa de los maestros, y estos sólo aprenderán a hacerlo si en las propias escuelas formadoras se dan estas prácticas.

 

¿que ha significado la crisis del Coronavirus? ¿Considera que las medidas que se adoptaron en materia educativa afectan al derecho a la educación?

El Coronavirus ha tenido un impacto enorme en la educación en México. Es un sistema enorme, con más de 30 millones de estudiantes, maestros, trabajadores académicos y administrativos desde inicial hasta posgrado.  Y repentinamente todos a sus casas.

Una situación inédita que, al cerrar las escuelas dejó en suspenso muchos procesos de discusión, organización y acción dentro del campo educativo en todos los niveles. Generó una enorme fragmentación e individualización en la forma de pensarse los maestros como trabajadores de la educación y salieron a flote prácticas y visiones más individualistas y regresivas.

Pero también se convirtió en un horizonte donde los sectores más movilizados por la lucha de seis años contra la reforma educativa pudieron encontrar más fácilmente el rumbo en esta nueva situación. Lanzaron iniciativas de vinculación con sectores sociales más afectados (los y las despedidas por el cierre de negocios y dependencias), protestaron por las iniciativas que, con la educación virtual hacían responsables a los maestros de llevar adelante los programas de estudio con sus propios y frecuentemente escasos medios informáticos.

Esto, porque la Secretaría de Educación Pública (SEP), dependencia gubernamental encargada de la educación, asumió el papel de capataz, exigiendo a los docentes reportes constantes -incluso diarios- sobre su actividad con estudiantes que difícilmente podían tener acceso a este tipo de recursos de comunicación.

Lo anterior, porque sin mucha discusión y a través de una especie de gregarismo automático, autoridades de escuelas y universitarios, con la SEP a la cabeza, asumieron que lo que correspondía incuestionablemente era asumir como la ruta única el continuar -como si nada ocurriera- con el programa de estudios.

Esto ha generado inconformidad, inquietud y grandes confusiones.  Pero, lo más importante, ha mostrado que con esa disposición se vuelve visible y operante la desventaja estructural desde la que participan en el proceso escolar importantes sectores sociales.

En términos generales quienes cuentan con los dispositivos informáticos y el acceso a redes de internet y, por otro lado, quienes no tienen las mismas facilidades. Y esto se convierte aún más la educación en un filtro clasista que determina quiénes tienen más derecho a la educación:  los que pueden adquirir ciertos bienes y servicios y los que no.

La virtualidad, por cierto, es un territorio nuevo de poder que se abre en cada escuela e institución y donde las burocracias encuentran un espacio mucho mayor. Por ejemplo, tienen un acceso much más fácil a la tecnología de punta, con costo a las instituciones, mientras que estudiantes y profesores prácticamente deben costear por su cuenta dichos accesos.

Otro ejemplo, en los espacios colegiados donde participan autoridades, estudiantes y trabajadores (por ejemplo, consejos universitarios), las primeras se fortalecen en demérito de estos últimos. Cuando dichas reuniones son virtuales, las autoridades tienen un control mucho mayor sobre la dinámica colectiva.  Ellas pueden comunicarse directa y presencialmente entre sí, mientras que las discusiones y tomas de acuerdo que entre grupos de trabajadores se daban mientras transcurría la sesión presencial, ahora se vuelven prácticamente imposibles.

Por otro lado, como ya se veía, la autoridad federal desde la Ciudad de México ahora ha encontrado un mecanismo y una justificación para ejercer una vigilancia diaria, directa y perentoria sobre las actividades y los resultados que obtiene cada maestro o maestra con su grupo. Y mientras tanto, el sindicato, la comunidad educativa y otras instancias en la práctica quedan postergados.

Además, la llegada de la virtualidad a la educación abre una brecha todavía más amplia entre maestro-estudiantes. La cotidianidad de la relación cambia profundamente y no para un mayor acercamiento.  Las consultas y problemas incluso familiares que plantean los estudiantes en forma individual ya no serían fáciles y se rompe así una posibilidad de relación que entre los jóvenes es muy importantes.

Finalmente, con la idea de retomar cuanto antes y por cualquier medio la “normalidad”, escuelas y universidades abdican de su responsabilidad de, precisamente por la emergencia y crisis, convertirse en polos de información sobre las temáticas más importantes en un momento como éste y no continuar con un programa que, en este contexto, se convierte en irrelevante.  Aquí la creatividad de docentes y estudiantes puede cubrir el enorme vacío o la enorme trivialización del conocimiento que se genera en este tipo de situaciones.

 

Desde tu punto de vista ¿cuáles deberían ser las alternativas para salir de la actual crisis educativa?

La situación de la educación en México sí tiene solución y esta se desprende de lo que se señalaba respecto de la crisis que ésta padece desde hace años. En primer lugar, la educación debe dejar de ser un acto de gobierno y convertirse en una actividad que está fuera de la dinámica, intereses y problemáticas que surgen de su pertenencia al aparato gubernamental.

Esta autonomía relativa debería ser acompañada del establecimiento de una serie de órganos que van del local al nacional, pasando por el órgano local, estatal y regional con competencia correspondiente a cada uno de esos ámbitos. Se integraría por una representación de estudiantes, maestros, autoridades y comunidades y sus ámbitos de competencia serían respetuosos de las facultades de las comunidades de escuelas, instituciones y universidades.

En segundo lugar, establecer un patrimonio educativo suficiente, una porción de la riqueza nacional intocable, creciente y que estaría dedicado, junto con otros gastos para el bienestar social, al servicio educativo en todos los niveles correspondiente a un porcentaje incluso más allá del 8% del PIB.

En tercer lugar, respetar y alentar los programas alternativos de educación que se generen a nivel regional, estatal o local que respondan a necesidades locales, se mantengan dentro del marco del artículo tercero constitucional y que den garantías de profesionalismo y compromiso con la tarea de educar.

En cuarto lugar, ampliar sustancialmente la infraestructura, cuerpo docente y matrícula en la educación secundaria básica, media superior y superior que rescate las experiencias exitosas en estos niveles.

En quinto lugar, reformular los planes y programas de estudio de manera tal que sean mucho más flexibles, tengan espacios de libertad, sean adecuados a la problemática local, estatal y regional.

En sexto lugar, analizar todas y cada una de las iniciativas que se generaron en la etapa de la OCDE, FMI, Banco Mundial, Tratado de Libre Comercio y eliminar/sustituir aquellas que no tengan ya vigencia en el marco de una educación pública reforzada. Como por ejemplo,  el concepto y uso de la “calidad”, venta de servicios y productos de las instituciones, la reducción de la matrícula, la aplicación de concursos de selección, colegiaturas, límites a la permanencia de los estudiantes en las instituciones, esquemas de pago según productividad para el personal académico.

En conclusión, la pandemia significa una alteración radical de las estructuras visibles e invisibles de la “normalidad”, incluyendo la educación. Y es sabido que en estos tiempos de crisis es común que la reacción sea hacia la derecha, a una regimentación mayor de la vida democrática.

Pero también hay muchos ejemplos de cómo esa alteración abre grietas y rutas de ampliación de la participación decisiva a los excluidos y oprimidos. Pero con la condición de que puedan crear condiciones de organización, resistencia y existencia de un proyecto capaz de entusiasmar y vincular a sectores hasta ahora desorganizados.

En México hoy las luchas por la tierra, el agua, los bosques, las comunidades, los derechos humanos, de las mujeres y laborales están a la orden del día, y la de los maestros tiene una historia reciente de organización, resistencia y victoria que son claves en este momento. De su convergencia puede detenerse la oleada de la derecha y fortalecer luchas históricas y consolidar los terrenos que hemos conseguido.

 

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Viceministra de Educación: Las familias no pueden decir que “como no son 5 horas de clases, entonces pagarán la mitad»

Viceministra de Educación: Las familias no pueden decir que “como no son 5 horas de clases, entonces pagarán la mitad»

Ana Andrade, autoridad del sector, aseveró que los padres de familia deben entender que “no es un año regular”

 

Un tema que está en la agenda del sector educación en las últimas semanas es el pago de pensiones, pues el 77% de padres de familia cree que las mensualidades deben reducirse hasta en un 50%, según la última encuesta de Aspec.

Al respecto, la viceministra de Educación, Ana Andrade afirmó en RPP que “las familias no pueden decir: Si no recibo 5 horas de clases, entonces pago la mitad”.

“Los colegios están invirtiendo pero no lo comunican. Segundo, las familias deben entender que este no es un año regular, y que no pueden decir que porque ahora ya no son cinco horas, entonces voy a pagar la mitad. Invoco a las familias a que entiendan que es una coyuntura distinta”, explicó.

La semana pasada, al titular de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva señaló que no deberían cobrar la misma pensión, pues con las clases online no se está brindando el mismo servicio que en la modalidad presencial.

«Si no están ofreciendo el mismo servicio debería haber un ajuste, pero también recordemos que hay planilla que pagar», indicó Alva.

Por su lado, Martín Benavides, ministro de Educación sostuvo que el Gobierno no tiene la facultad para poder intervenir en los precios de las pensiones fijadas por los colegios privados.

Retos

En ese sentido, comentó que los colegios deben informar cómo están organizando sus clases a distancia.

Detrás de cada clase virtual hay horas del docente para realizar una clase adecuada. Estamos invocando a los colegios que informen a las familias todo lo que generan como inversión. Y no es un ideal, hay colegios que sí lo están haciendo”, indicó en RPP Noticias

La viceministra de Educación comentó que como Ministerio de Educación no puede ir más allá que exhortar a que se acuerde una reprogramación de pagos o reducir las pensiones, eso se debe evaluar caso por caso”

Fuente de la Información: https://rpp.pe/economia/economia/viceministra-de-educacion-las-familias-no-pueden-decir-que-como-no-son-5-horas-de-clases-entonces-pagaran-la-mitad-noticia-1259781

 

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Así funciona la educación en la cuarentena: «Nos estamos buscando la vida»

Así funciona la educación en la cuarentena: «Nos estamos buscando la vida»

El entrecomillado que da título a este reportaje es de una profesora de Primaria, que prefiere que su nombre no aparezca y que resume en esas cinco palabras -«nos estamos buscando la vida»- la filosofía de su trabajo desde que el 13 de marzo la Junta de Andalucía ordenó la suspensión de las clases y decretase el cierre de los centros educativos por el coronavirus.

«Se supone que todo el mundo tiene herramientas, que todo el mundo tiene internet, pero la realidad social influye mucho», dice esta maestra que acumula bastantes trienios y que no se anda con paños calientes a la hora de hacer un diagnóstico de la situación: «El sistema educativo no estaba preparado para esto».

Martín tiene 9 años, estudia cuarto de Primaria y, como el resto de los dos millones de estudiantes de Andalucía, ha cambiado su pupitre por la mesa del salón -o de la cocina, según disponibilidad- desde que el 13 de marzo pasado saliese por última vez de su casa para ir al colegio. También ha cambiado el recreo en el patio por la terraza de su domicilio y a sus compañeros por la única compañía de sus padres y de su hermana pequeña. Desde ese día y, sobre todo, desde que terminaron oficialmente las vacaciones de Semana Santa, se supone que su formación continúa por vía telemática, pero la realidad es que ésta se limita a la publicación de tareas en el blog del centro escolar y a tres conexiones de apenas media hora a la semana en la que apenas da tiempo a corregir algunas actividades y a resolver dudas. Y eso si el sistema que se usa para conectarse con el profesor aguanta sin colapsarse.

El día a día de Martín es el mismo que viven muchos de sus compañeros, aunque la situación cambia, y no poco, en función de la formación y los recursos de los que dispongan tanto los escolares como sus profesores. Porque si en algo coinciden alumnos, padres y profesores es en que el coronavirus ha cogido al sistema educativo absolutamente desarmado y sin recursos para migrar de las aulas físicas a las virtuales. Se ha hecho un gran esfuerzo, pero el sistema está literalmente desbordado.

La profesora de Primaria con la que empezaron estas líneas relata cómo a lo largo de estas semanas ha tratado de mantener un mínimo de comunicación virtual con sus alumnos, un mínimo de clases telemáticas que permitiera abordar contenidos y garantizar la interacción. Ha probado con la plataforma Zoom, con la oficial de la Consejería de Educación, Moodle, y, al final, ha optado por videoconferencias por WhatsApp con la pega de que no puede conectarse al mismo tiempo con más de tres alumnos.

Claro que la situación varía según el centro escolar, según el profesor, según el alumno… «La heterogeneidad es enorme», confirma Javier Fernández, inspector de Educación y portavoz de la Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE). Hay centros en los que se mantiene cierta rutina de clases virtuales, en los que se avanza contenido, en los que hay bastante interacción… como hay otros en los que se ha perdido casi por completo la conexión con los alumnos.

Entre los primeros está el CEIP Vicente Aleixandre de La Algaba (Sevilla), cuyos docentes ya usaban antes de la crisis plataformas tecnológicas como Class Dojo y están ultimando los preparativos para utilizar Google Class Room para impartir clases telemáticas después de que muchos de ellos se hayan formado. Incluso habían comprado ya un dominio propio dentro de un proceso de digitalización que viene de antes de la pandemia.

Moodle, cuenta Víctor Guirado, jefe de estudios del centro, la han descartado por sus problemas y su lentitud. «Es lento y poco atractivo», señala este profesor que es consciente de que no todos los docentes tienen el suficiente nivel de formación en nuevas tecnologías como para enfrentarse al enorme reto que ha supuesto el coronavirus.

Dentro de la guerra contra el Covid-19, se podría decir que cada centro educativo da la batalla como puede y, de hecho, desde la Consejería de Educación se apela a la autonomía de los centros para que diseñen su propia estrategia mientras dure esta situación. No ha habido, señala la profesora de Primaria que ha hablado con EL MUNDO, pautas concretas. «Van saliendo instrucciones cada dos días y no nos han especificado ni las horas de sesiones que debemos tener con los alumnos», apunta.

En lo que sí se ha insistido, hace hincapié, es en que «no haya agobios para los niños ni para las familias, que no mandemos muchas tareas». En cualquier caso, apostilla esta docente, «yo no doy el curso por perdido».

LA BRECHA SOCIAL

A Teresa Pablo, portavoz de la red de asociaciones de madres y padres Escuelas de Calor, le preocupa por encima de todo la desigualdad que el modelo educativo virtual forzado por la pandemia ha puesto de manifiesto más que en ningún otro momento. La brecha social, afirma, «es más profunda que la brecha digital».

No es su caso personal. Su hijo es estudiante de Secundaria en Sevilla y más o menos mantiene su ritmo escolar, pero es consciente, y lo denuncia, que no es generalizado y que en función «de dónde vivas» y de los recursos que tenga la familia, el alumno puede quedar, incluso, completamente descolgado.

Pablo alaba, eso sí, el «esfuerzo brutal» que ha hecho el profesorado desde que fue enviado a sus casas. «Hubo que improvisar, de viernes a lunes, una metodología distinta y eso provocó un gran desconcierto». Sobre todo, añade, porque las instrucciones que dio la Consejería de Educación «no fueron claras y se echó la patata caliente a los equipos directivos» de los centros.

A la portavoz de Escuelas de Calor le preocupa la brecha social, pero casi en la misma medida resalta otra cuestión, el factor emocional de los menores que, a su juicio, se ha olvidado por completo. «Se habla de que promocionen o no, pero el tema emocional se ha olvidado», dice y cuenta el ejemplo del hijo de una vecina que está «aterrado», que no quiere salir a la calle porque tiene «miedo a morir».

El sistema, y en esto no se sale del resto de opiniones, «no estaba preparado» y la solución ahora, apostilla, no es abrir los colegios en el mes de julio. «La solución está en el curso que viene, con recursos, con más plantilla, con desdobles de clases e individualizando el proceso», opina.

IMPROVISACIÓN «EVIDENTE»

Desde la Consejería de Educación, por su parte, admiten que se ha tenido que improvisar, reconocen que esa improvisación es «evidente» y que nadie estaba preparado para afrontar una situación como la vivida con el repentino cierre de los colegios y pasar de clases presenciales a no presenciales en tan poco tiempo.

Pese a eso, señalan las fuentes consultadas, «el sistema se ha adaptado razonablemente bien«, con una apuesta decidida por la tecnología y por herramientas como la plataforma Moodle, cuya capacidad prácticamente se ha duplicado, pasando de 4 a 18 servidores y de un ancho de banda de 1 giga a 10.

Para sostener este argumento, ofrecen datos sobre la auténtica explosión de usuarios que ha experimentado la red oficial. Como, por ejemplo, que más de 138.000 profesores se han inscrito como usuarios y sólo en una semana se han registrado casi 20.000 accesos. Por lo que se refiere a alumnos, son más de un millón los que tienen perfil en Moodle y se han creado más de 114.000 aulas virtuales. Y otro dato: sólo en un día, el 14 de abril, se atendieron por vídeollamada a través de esta plataforma a 44.000 usuarios.

Es cierto, y eso también lo admite la Junta, que buena parte del profesorado no tenía la formación suficiente, pero también en eso Educación ha hecho un considerable esfuerzo que se traduce en que más de 32.000 profesores se estén formando en estos momentos para utilizar Moodle.

Reconocen desde Educación que la situación puede diferir enormemente según el centro, el profesor y el alumno de que se trate. Porque, como decía nuestra profesora de Primaria que ha dado título a estas líneas, a los docentes no les ha quedado otra que buscarse la vida.

Fuente de la Información: https://www.elmundo.es/andalucia/2020/04/20/5e99d5d621efa0b8718b45f8.html

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América Latina podría enfrentar una «década perdida» sin crecimiento, debido a COVID-19: FMI

América Latina podría enfrentar una «década perdida» sin crecimiento, debido a COVID-19: FMI

Hasta la fecha, alrededor de 3.000 personas han fallecido a causa del virus COVID-19 en América Latina y el Caribe. Mientras la pandemia continúa propagándose por la región, los países enfrentan la peor recesión económica desde que se comenzaron a producir estadísticas de cuentas nacionales en en los años cincuenta. El complejo entorno externo, al que se suman las muy necesarias medidas de contención de la pandemia, ha provocado un desplome de la actividad económica en toda América Latina, cuyo crecimiento se enfila hacia una contracción de 5,2 por ciento en 2020.

Dada la drástica contracción en 2020 y conforme los países adoptan políticas para contener la pandemia y apuntalar sus economías —como se destacaba en nuestro anterior blog—, cabe prever una marcada recuperación en 2021. Pero aun en este escenario de rápida recuperación, la región tiene ante sí el espectro de otra «década perdida» durante 2015–25.

Con shocks atípicos de oferta y demanda, una crisis sanitaria y altos costos de financiamiento en toda América Latina, las medidas necesarias para mitigar los costos humanos y económicos de la crisis serán de enormes proporciones y exigirán una estrategia sin precedentes.

Los gobiernos responden a la crisis

Aunque a diferente ritmo, hasta ahora la mayoría de los países de la región han adoptado medidas sanitarias importantes para contener la propagación del virus, como las prácticas de distanciamiento social y la restricción de las actividades no esenciales. Asimismo, han incrementado el monto de recursos fiscales destinados a sanidad, lo que incluye pruebas de detección, camas, respiradores y otros equipos, lo cual es la prioridad fundamental en vista de que muchos países aún no están debidamente preparados para hacer frente a la peor etapa de la pandemia.

En el ámbito de la política económica, las medidas han variado. Los países han recurrido a transferencias directas a los hogares vulnerables (incluida la ampliación de programas existentes), flexibilización de los requisitos de acceso y expansión de los sistemas de seguro de desempleo, subsidios al empleo, desgravaciones y prórrogas tributarias temporales y garantías de crédito.

Brasil, Chile y Perú han anunciado programas de gran magnitud, y se espera que otros países adopten programas similares o refuercen las medidas existentes. Los países que gozan de mejor calidad crediticia, según los diferenciales del mercado, en general han respondido de forma más enérgica a la pandemia.

Los bancos centrales de la región han reducido las tasas de política monetaria y han tomado medidas para apoyar la liquidez y contrarrestar excesos de volatilidad en los mercados financieros internos. A fin de garantizar condiciones adecuadas de liquidez, algunos bancos centrales han incrementado el tamaño de sus operaciones de suministro de liquidez, permitiendo a veces la participación de intermediarios financieros no bancarios y el uso de títulos del sector privado de alta calificación. Varios bancos centrales (Brasil, Chile, México y Perú) también han intervenido en los mercados cambiarios y otros mercados financieros para contrarrestar excesos de volatilidad.

Además, los reguladores bancarios han adoptado una serie de medidas para facilitar el suministro continuo de crédito en un entorno incierto y recesivo. Han flexibilizado las regulaciones, por ejemplo, con reducciones de los encajes legales, de provisiones para la cartera vencida y permitiendo el uso de reservas de capital anticíclicas de forma temporal para facilitar el refinanciamiento y/o la reestructuración de préstamos existentes. Los bancos públicos en Brasil y Colombia han concedido créditos a pequeñas y medianas empresas y a empresas de sectores particularmente afectados por los confinamientos, en tanto que Brasil, Chile, Perú y otros países han brindado garantías de crédito para ayudar a las empresas afectadas a mantener y conseguir acceso al crédito.

Retos en la implementación

Dado que estamos en territorio desconocido y que las respuestas de política aún están en evolución, las autoridades están enfrentando importantes retos de implementación. Por ejemplo, es posible que los gobiernos no puedan llegar a los hogares vulnerables mediante transferencias tradicionales en lugares que carecen de sistemas amplios de asistencia social y donde predomina la informalidad. Además, es más complicado hacer llegar la asistencia a las empresas más pequeñas y las del sector informal. Dado el alto nivel de informalidad en la región, los países deberían usar todos los registros disponibles y métodos posibles para llegar a las empresas más pequeñas y los trabajadores informales.

Además, en vista de que la pandemia, la recesión y las respuestas de política necesarias provocarán considerables aumentos del déficit público y la deuda, los países tendrán que crear espacio fiscal reduciendo el gasto no prioritario y mejorando la eficiencia del gasto.

Los países tendrán que cerciorarse de que las políticas adoptadas en respuesta a la crisis no sean percibidas como permanentes para que no se perpetuen y generen distorsiones, en especial la asistencia focalizada a ciertos sectores. Varios países que tienen reglas fiscales sobre los déficits admisibles o sobre la cantidad de gasto que pueden efectuar sus gobiernos han invocado, razonablemente, cláusulas de escape para permitir aumentos excepcionales del gasto público y los déficits (Brasil, Chile, Perú, entre otros), pero las autoridades deben comunicar una senda clara para retornar al cumplimiento de estas reglas en el mediano plazo.

A fin de proporcionar los ingresos adicionales tan necesarios para ayudar a financiar todas estas iniciativas, podría ser apropiado incrementar la tributación de los productos petroleros en un momento en que los precios mundiales están en niveles más bajos, siempre que no suban los precios internos que pagan los consumidores finales. Además, la tensión entre lo que es necesario y lo que es posible también puede variar en función de las medidas de política. Los países capaces de asumir un compromiso creíble con una política fiscal sostenible introduciendo cambios en sus marcos tributarios, de gasto y fiscales que garanticen correcciones una vez que la economía vuelva a su cauce, podrán generar un importante espacio fiscal en el presente para hacer frente a la crisis.

Medidas de política monetaria

Existe margen para recortar más las tasas de política monetaria y apoyar más la liquidez. Las fuertes brechas del producto y las tasas más bajas por períodos más prolongados en las economías avanzadas hacen pensar que algunos bancos centrales de la región podrían recortar más las tasas, pero las salidas de capital pueden restringir las distensiones adicionales de la política.

Los bancos comerciales pueden mostrarse renuentes a prestar a sectores riesgosos durante una recesión profunda, de modo que el riesgo de crédito podría mitigarse con préstamos directos o garantías explícitas proporcionadas por el gobierno a través de bancos de fomento o instrumentos creados específicamente para cumplir este objetivo.

Algunos países han recurrido a un uso prudente y temporal de la flexibilidad regulatoria para facilitar el refinanciamiento, como por ejemplo al ofrecer a los deudores cierto margen antes de clasificar préstamos como vencidos y al postergar las costosas provisiones respectivas .

Cómo puede ayudar el FMI

Varios países de la región no podrán acceder a suficientes recursos para cubrir las ingentes necesidades financiamiento externo. Hasta ahora, de aproximadamente 100 países que han solicitado financiamiento de emergencia del FMI, 16 son de América Latina y el Caribe. Además, otros países de América Latina y el Caribe han solicitado nuevos programas o la ampliación de programas existentes, como Honduras.

Ante esta crisis sin precedentes, el FMI está activamente comprometido a ayudar a los países miembros a cubrir esta brecha mediante varios instrumentos. Esto incluye usar su balance de USD 1 billón, acelerar la aprobación de servicios de préstamo, incrementar los límites de los servicios existentes y proporcionar alivio de la deuda a los países miembros más pobres y vulnerables afectados por la pandemia en el marco de la revisión del Fondo Fiduciario para Alivio y Contención de Catástrofes . Además de los instrumentos de emergencia, el FMI está preparado para desplegar mecanismos más tradicionales (como el Servicio de Crédito Stand-by y el Servicio Ampliado del FMI), así como sus líneas de crédito contingentes (como las líneas de crédito flexible y las líneas de crédito precautorio).

Como ha señalado nuestra Directora Gerente, Kristalina Georgieva, salvar vidas y proteger los medios de vida son dos tareas que van de la mano. No es posible hacer lo uno sin lo otro. En el FMI estamos trabajando tanto para garantizar una respuesta sólida a la crisis sanitaria como para proteger la solidez de las economías.

Fuente de la Información: https://es.weforum.org/agenda/2020/04/america-latina-podria-enfrentar-una-decada-perdida-sin-crecimiento-debido-a-covid-19/

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