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Coalición para revisar el currículum educativo de Australia en un intento por revertir la caída en los resultados de los estudiantes

Oceania/Australia/Theguardian

El gobierno comenzará con las matemáticas y las ciencias mientras establece un instituto nacional para asesorar a los maestros sobre formas de mejorar los resultados de los estudiantes

El gobierno federal revisará el plan de estudios nacional comenzando con las matemáticas y las ciencias en un esfuerzo por revertir una disminución a largo plazo en los resultados de los estudiantes australianos en las pruebas estandarizadas.

Los ministros de educación se reunieron en Alice Springs el miércoles y jueves para discutir un conjunto de reformas para tratar de que Australia caiga al promedio de la OCDE en matemáticas, la primera vez que resulta en una de las tres competencias centrales desde que comenzaron las comparaciones internacionales en 2000.

El gobierno federal acordó presentar una revisión del plan de estudios nacional y el plan de Victoria de desarrollar opciones para utilizar los requisitos previos de la universidad para cursos, como ingeniería y ciencias, para alentar a los estudiantes de secundaria a estudiar matemáticas.

Los ministros también acordaron establecer un instituto nacional de evidencia para brindar asesoramiento sobre las mejores prácticas para que los maestros mejoren los resultados de los estudiantes, una idea defendida por los laboristas federales antes de las elecciones y respaldada por la segunda revisión de Gonski.

Se discutió la propuesta central de la revisión de dividir los planes de estudio en “progresiones de aprendizaje” para alejarse de un plan de estudios rígido basado en el año, con una resolución para enfocar el desarrollo de progresiones en alfabetización y aritmética.

El informe de los resultados de las pruebas estandarizadas de Naplan en el sitio web de My School cambiará de la publicación de los promedios de la escuela al informe de los logros obtenidos por los estudiantes en la escuela, según el comunicado de la reunión.

Los ministros también acordaron el impulso del gobierno federal para hacer que la enseñanza de la fonética y la instrucción de lectura sean obligatorias para los cursos iniciales de educación docente y para aumentar el tiempo asignado a la alfabetización en dichos cursos.

Los ministros aprobaron los términos de referencia para el Instituto Australiano de Enseñanza y Liderazgo Escolar para revisar el impacto de la «carga normativa y de cumplimiento que enfrentan los maestros y los líderes escolares».

El ministro de educación federal, Dan Tehan, dijo que «desorganizar el plan de estudios» era una prioridad para el gobierno federal y que estaba «encantado … este trabajo puede comenzar de inmediato».

«Las progresiones de alfabetización y aritmética ayudarán a los maestros a garantizar que cada estudiante obtenga al menos un año de aprendizaje de cada año escolar», dijo.

«Los estudiantes que se están quedando atrás ayudarán y los estudiantes que están adelante tendrán el desafío de ir más allá».

En la reunión, Tehan reiteró que el gobierno federal «no respalda la revisión separatista de Naplan» dirigida por Nueva Gales del Sur, el Territorio de la Capital Australiana, Victoria y Queensland, que se informará en junio de 2020.

El ministro de educación victoriano, James Merlino, dijo que la reunión fue «la más productiva» en sus cinco años en el trabajo. «La comunidad acertadamente esperaba que los ministros tomaran medidas significativas a la luz de los resultados recientes [del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes]».

Merlino dijo que la revisión del plan de estudios de matemáticas ayudaría a que sea «relevante y atractivo para nuestros hijos» y argumentó que abordar el fracaso de las universidades para establecer las matemáticas y las ciencias como requisitos previos era un «paso clave» para alentar a los estudiantes a estudiar niveles más altos. de las matematicas.

La portavoz federal de educación de los laboristas, Tanya Plibersek, dijo que los liberales no habían hecho «nada serio para mejorar el desempeño de Australia en las materias escolares básicas» en seis años.

«Después de años de pérdida de tiempo, la prueba real ahora es si algo de esto se traduce en mejoras para nuestros niños en el aula y si realmente funciona para mejorar los resultados en materias básicas como lectura, escritura y matemáticas».

Fuentes: https://www.theguardian.com/australia-news/2019/dec/12/coalition-to-review-australian-education-curriculum-in-bid-to-reverse-fall-in-student-results

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El boom del ‘violador eres tú’

Améica del Sur/Chile/VANGUARDIA

La idea de un colectivo chileno, con performance incluido, y un pegajoso estribillo, ha tomado fuerza en varios países, al mejor estilo de un llamado de reivindicación y empoderamiento de las mujeres.

Una canción convertida en himno feminista, surgida en Chile al calor de las protestas sociales del mes pasado, ha trascendido fronteras hasta convertirse en la voz de las millones de víctimas de violencia sexual que hay en el mundo.

La poderosa consigna, que tomó forma de performance al grito de “El violador eres tú, “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía” o “El Estado opresor es un macho violador”, ha recorrido varios países en América Latina, incluyendo Colombia, Europa y el mundo entero, que al igual que el Me Too en Estados Unidos, busca visibilizar sobre la violencia de género, y avanzar en términos de verdad y de justicia.

Con los ojos vendados con un pañuelo negro, miles de mujeres vienen exigiendo castigo a sus perpetradores y replicando el mensaje de que la culpa nunca es de ellas, ante un abuso, violación o femicidio.

Las cifras ilustran la dramática situación en la región. Al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas en 25 países de América Latina y el Caribe, el año pasado, relevó recientemente la Cepal.

América Latina, lamentablemente, tiene las tasas más altas de feminicidio en el mundo y lo que resulta más alarmante, el 98% de estos no son procesados, y en muchos casos quedan en la impunidad, según la ONU.

Momento coyuntural

Para Juliana Martínez, profesora de género y sexualidad en American University de Washington, en Estados Unidos, la iniciativa del colectivo chileno Lastesis llega en un momento coyuntural en la región, gracias al movimiento feminista latinoamericano, liderado por mujeres jóvenes que se ha venido fortaleciendo y participando activamente en distintas manifestaciones sociales.

Así pues, un movimiento que “se preocupa por las diferentes causas que generan la discriminación y la opresión estructural de las mujeres”, describe la directora de investigaciones y consultorías de Sentiido.

Se refiere a que es un movimiento que le interesa las diferentes formas de violencia institucional, lo qué pasa en las cortes de justicia y el tipo de leyes y políticas públicas que en apariencia no son ni para ni contra las mujeres, pero que terminan teniendo un impacto negativo en ellas.

Adicional a ello, destaca un elemento fundamental, y es que esté muy conectado con las redes sociales, lo que lo ha vuelto viral.

Es más, lo percibe como un “ejercicio creativo, donde hay mucho simbolismo y donde realmente el mensaje le ha llegado a todo el mundo”.

Si bien surge en el contexto chileno, Martínez señala que “en todos los países del mundo las mujeres nos podemos identificar con ese estribillo que captura las distintas violencias que sufrimos las mujeres y redirecciona la responsabilidad”.

Hace énfasis en que lo más importante a partir del llamado del colectivo chileno, es que “esto no es nuestra culpa y quienes son los responsables deben responder y nombra como la violencia está posibilitada y en algunos casos, promocionada por el Estado mismo”.

Sin embargo, reconoce que es un trabajo que toma tiempo, al tiempo que subraya que hay un grupo muy grande en toda la región que lo está visibilizando.

“Estas mujeres jóvenes nos están mostrando, que no solo sí se puede hacer, sino que hay que hacerlo, y que el tiempo es ahora”, insiste.

La experta Diana Marcela Gómez va más allá, afirmando que sin lugar a duda, este movimiento nacido en Chile desafía a la sociedad actual y está exigiendo un trato digno y justo a las mujeres.

En opinión de la docente de la Universidad de Los Andes, se está reclamando que la sociedad sancione la violencia sexual, que ha sido la más silenciada y al mismo tiempo la más aceptada.

De allí que este llamado implique cambios profundos en la sociedad misma y cambios en las instituciones, desde el ámbito de la familia, el colegio y en últimas, el Estado, explica Gómez.

Además atribuye su amplia difusión a que es un performance muy bien elaborado y que resuena con la experiencia de muchas mujeres alrededor del mundo.

No obstante, aclara que este mensaje de movimientos feministas viene haciendo este tipo de demandas desde hace muchos años.

“Lo que estamos viendo ahora, es la posibilidad de que el mensaje se amplifique, y que no seamos las feministas las que exigimos el cese de este tipo de violencia sino que cada vez se suman más sectores de la sociedad”, resalta la docente universitaria, quien agrega: “es un momento en la historia en que le estamos prestando más atención a este tipo de vulneración”.

Mensaje que conecta

La iniciativa chilena ha trascendido porque es un problema global, recalca Ángela María Díaz, docente del Instituto de Estudios Políticos de la Unab.

“La violencia basada en el género y el tema de la violación es algo que hace parte estructural de nuestras culturas porque es un tema con el cual todas nos sentimos conectadas, nos sentimos relacionadas”, argumenta Díaz.

Sin restarle importancia a este tipo de movimiento, sí le preocupa que muchas veces se quedan en la parte mediática, y por ello considera de suma importancia una visión más profunda que este momento puntual.

Asimismo la experta en temas de género lamenta que este momento mediático no va a acabar con el machismo o el patriarcado porque son estructuras que están tan arraigadas, que requieren todo un trabajo de transformación de los imaginarios sociales y transformación de las violencias estructurales.

Experiencia generalizada

La razón por la cual la idea chilena ha tenido tal impacto, a juicio de Diana Ojeda, investigadora del Instituto Pensar y profesora de la Universidad Javeriana, es que es una experiencia generalizada de las formas de agresión sexual, en la medida en que la han vivido la gran mayoría de las mujeres alrededor del mundo.

“Nos sentimos identificadas porque la respuesta de la sociedad es el silencio, la impunidad, la revictimización, es echarnos la culpa, por eso gritamos ‘la culpa no era mía’ con toda la fuerza”, subraya Ojeda.

Los índices señalan que una de cada tres mujeres sufre violencia sexual a lo largo de su vida y según la experta en temas de género, esto es grave en términos de niñas y adolescentes, y en el caso particular de Colombia advierte que la situación es muy grave.

También lo relaciona con un momento global inspirado por el Me Too y otras formas de denuncia.

$!El boom del ‘violador eres tú’
Fuente: https://www.vanguardia.com/mundo/el-boom-del-violador-eres-tu-DE1745243
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Chile: Siete de cada 10 estudiantes de Medicina son mujeres, pero aún hay un “techo de cristal” para acceder a los puestos jerárquicos

América del Sur/Chile/ElClarin.com

Se da en la UBA y también en las universidades privadas. La tendencia se sostiene en los egresos. Cirugía, la única donde los varones son mayoría.

“¿Fuiste al médico?” o “Mejor que te vea un doctor”, son frases que aún forman parte de nuestro hablar cotidiano. Sin embargo, los números en las facultades de Medicina​ demuestran que lo más probable es que si vamos a una guardia o solicitamos la consulta de un especialista, cada día hay más chances de que nos atienda una médica. Aunque nuestro lenguaje habitual todavía no lo haya advertido.

La llamada “feminización” de la Medicina tiene sus inicios en la década del 90, cuando se registró una paridad en los estudiantes de esta carrera. Desde entonces el número de presencia de mujeres en las aulas fue lenta pero constantemente en aumento. La novedad es que hoy la cifra ya alcanza al 70% en Medicina Clínica –el mayor porcentaje del que se tenga registro- y lo supera en casi todas las restantes carreras relacionadas.

En datos duros: entre el primer y segundo cuatrimestre de 2019, ingresaron al Ciclo Básico Común de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires 8.827 mujeres (70,9%) y 3.610 varones (29,1%).

La tendencia se mantiene hasta el final de la carrera de Medicina. Según datos de la UBA, el 68,2% de los egresos de 2018 fueron de mujeres.

Las carreras afines muestran números aún mayores, por ejemplo, Nutrición tiene un 76% de ingreso de alumnado femenino, la Tecnicatura en Prácticas Cardiológicas, 82%; y la Tecnicatura en Hemoterapia e Inmunología, 91%.

Una proporción similar se da también en la enseñanza privada. La Universidad del Salvador exhibe un registro 2019 de 67% mujeres y 33% de varones en Medicina General, y números mucho más altos en las llamadas “Disciplinas de la Salud” como Musicoterapia, Nutrición y Fonoaudiología, con un 70%, 90% y 97% de presencia femenina respectivamente.

Agustina Pampín, Giuliana Di Pietro, Azul Gencarelli y Florencia Grando. (Foto: Lucía Merle)

Agustina Pampín, Giuliana Di Pietro, Azul Gencarelli y Florencia Grando. (Foto: Lucía Merle)

Incluso en las etapas de posgrado, es decir, de residencia médica con un servicio intensivo, la proporción de mayoría femenina se mantiene, según confirma el doctor Patricio Jacobella, director de Docencia e Investigación del Hospital de Clínicas. “Antes, la residencia en Cirugía tenía mayoría masculina; hoy, excepto en Cirugía General, hay más mujeres que hombres, así como en las especialidades clínicas. Además, en todas ellas se observa un muy buen nivel asistencial y educativo”.

¿Por qué cada vez más mujeres y menos hombres en Medicina? Una respuesta sobre la que hay consenso generalizado es que se trata de una tendencia mundial, a la que no escapa nuestro país. En Europa, el 75% de la matrícula es femenino mientras que en México y Estados Unidos supera el 50% y en Canadá se encuentra por encima del 60%.

“El avance de la mujer en las carreras universitarias se da en todas la profesiones. Antes se decía que la mujer se volcaba a la Medicina porque surgía de ella un sentimiento de cuidado al otro pero este concepto hoy queda antiguo. En todo caso, que haya menos varones depende más bien de una cuestión económica ya que hay otras profesiones más redituables”, asegura la doctora Kumiko Eiguchi, representante de Argentina ante la Asociación Internacional de Mujeres Médicas (MWIA) y consultora de la carrera de Medicina en la Universidad del Salvador.

Agrega que una diferencia de género que existe en relación al ejercicio de la profesión tiene que ver con que los hombres suelen elegir el pluri-empleo mientras que las mujeres médicas prefieren puestos más estables, priorizando la relación con pacientes y colegas por sobre los ingresos.

“Las estudiantes de grado y posgrado no sienten discriminación ni ningún tipo de diferencia con sus compañeros varones”, analiza Eiguchi, “pero el techo de cristal existe en Medicina como en el ejercicio de todas las demás carreras, por un lado con menos salarios (en el ámbito privado) y por otro, con una marcada discriminación en el ejercicio del liderazgo”.

En el último informe sobre feminización y brechas laborales en la Salud, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se destacó que tanto en la Secretaría de Salud de la Nación como en los ministerios provinciales, «las mujeres también son minoría en los cargos de mayor responsabilidad. Incluso entre las universidades, las principales carreras de Medicina están lideradas en su gran mayoría por varones. Las asociaciones médicas y los gremios presentan un patrón similar, con una baja participación generalizada de mujeres».

Entrada de la facultad de Medicina de la UBA. Foto: Lucía Merle

Entrada de la facultad de Medicina de la UBA. Foto: Lucía Merle

«Los datos de la provincia de Buenos Aires son elocuentes: las mujeres solo ocupan el 25% de las direcciones ejecutivas en las instituciones hospitalarias. Es decir, menos de 3 de cada 10 cargos», destaca.

Liliana Licciardi, presidenta de la Sociedad Argentina de Mujeres Médicas, afirma que «la Medicina fue históricamente una profesión organizada por hombres y su ejercicio aún está determinado así. La mujer está ocupando espacios, pero siempre en función de lo que esa antigua estructura permite. El problema no es sólo llegar a un lugar de decisión sino el grado de libertad con el que luego una mujer puede ejercer su puesto».

«En todas las actividades clínicas, el 80 por ciento de los puestos están hoy ocupados por mujeres. Dentro de la Medicina, son los lugares menos remunerados«, destacó.

Hector Garin, secretario general de la Asociación de Médicos de la Actividad Privada (AMAP), destacó que hoy existe una mayor concientización, pero advirtió que hay más dificultades en el sector privado «porque no hay concursos, sino empresarios que deciden quién ocupa un puesto gerencial».

«Entiendo que las profesionales se encuentren ante un techo de cristal, cuando el único techo que debería existir es el de la capacidad, el desempeño y la posibilidad de gestión. Hoy por hoy, los presidentes de las asociaciones científicas son hombres. Pero ineludiblemente, y por los datos que indican la proporción de egresadas de la carrera, en breve esos lugares serán ocupados por mujeres. El cambio es muy lento, como todo cambio social, y es cierto que sería bueno que se acelere. Pero considero que es sólo cuestión de tiempo”, agregó.

Un largo camino

En cuanto a la elección de la carrera, el dato histórico es que las primeras egresadas universitarias argentinas fueron médicas. Pero debieron pasar más de 70 años desde la creación de la Universidad de Buenos Aires para que en 1889 obtuviera su doctorado en Medicina Cecilia Grierson, primera universitaria y primera médica argentina.

Florencia Grando, Agustina Pampín, Azul Gencarelli, Giuliana Di Pietro. (Foto: Lucía Merle)

Florencia Grando, Agustina Pampín, Azul Gencarelli, Giuliana Di Pietro. (Foto: Lucía Merle)

Luego siguieron otras como Elvira Rawson, Julieta Lanteri y Alicia Moreau de Justo, quienes no sólo fueron las primeras médicas del siglo XX sino también feministas, porque le dieron a su forma de ejercer la profesión una mirada igualitaria y siempre en defensa de los derechos de la mujer. Si bien sus intentos para acceder a la docencia universitaria o a la investigación -ámbitos profesionales negados por aquel entonces a la presencia femenina- no lograron su objetivo, las tesis de finalización de carrera que eligieron demuestran que sentían una clara preocupación por el conocimiento del cuerpo femenino, propio y a la vez bastante desconocido desde los manuales de la época.

“No hay ninguna diferencia de género, casi que ni siquiera percibimos que somos más mujeres en las aulas porque nos sentimos iguales, incluso para elegir especialidad”, comenta Camila Fernández, estudiante de primer año, en el hall de la Facultad de Medicina de la UBA; casi en espejo con aquella situación de comienzos del 1900.

De hecho, hoy se percibe un cambio en las especialidades. Cardiología, Cirugía y Neurología eran ámbitos en los que casi no había estudiantes mujeres, pero esta diferenciación también va siendo parte del pasado. “Yo tengo pensado seguir pediatría”, comenta Félix Miranda, alumno de segundo año de la carrera, a sabiendas de que esta especialidad ha sido históricamente territorio mayoritariamente femenino.

El número de presencia de mujeres en la carrera de Medicina es hoy un dato incontrastable, sin embargo, las demandas son comunes a todas las demás áreas profesionales. “Es que sin importar el número de mujeres o varones, se necesita incorporar el sentido de equidad de género, el respeto a los derechos y la igualdad de oportunidades y salarios”, reflexiona la doctora Eiguchi.-

La brecha de género en cirugía

“Con mis compañeros varones nunca sentí diferencia en el trato, ni en nada y la realidad es que en la cursada siempre hubo mayoría femenina. En Anatomía, por ejemplo, éramos diez en total y siete mujeres”, cuenta en un pasillo de la Facultad de Medicina de la UBA, Camila Martini, estudiante de sexto año de la carrera. Desde su análisis del tiempo presente, recuerda que en el Departamento de Obstetricia permanece colgado un cuadro en el que se ve a una mujer embarazada en el centro, una enfermera a su lado y doce médicos hombres a su alrededor.

En relación a los cambios de época, precisa: “Hay cuestiones muy positivas, los docentes ya no dicen ‘gay’ sino “hombres que tienen sexo con hombres” y en general, son más cuidadosos con el lenguaje”.

Pero añade: “aún así, en algunas especialidades siguen entrando pocas mujeres. Para la residencia en Cirugía, algunos hospitales solicitan una entrevista (el procedimiento obligatorio es un examen de residencia y la evaluación del promedio de notas de la carrera) y dejan abierto un requisito que es discrecional y en el que puede influir si quien aspira al lugar es hombre o mujer”.

Al respecto, en su artículo “Brechas de género en cirugía, una realidad invisibilizada”, la doctora Andrea Andreacchio, coordinadora general de Residencias de Cirugía del Gobierno de Ciudad, sostiene que las médicas están sujetas a un estándar secreto más alto para ingresar y prosperar en el campo quirúrgico. “No hay suficientes mujeres en puestos importantes en los Departamentos de Cirugía como para proporcionar el soporte necesario a la mayoría de las cirujanas jóvenes. Hoy solo podemos garantizar el ingreso igualitario a la formación en aquellos lugares donde no se incluye entrevista y bregar por la igualdad de oportunidades y el respeto mutuo”.

Desde 2014, hay más mujeres que hombres haciendo residencia en Cirugía. Entre los egresados de la Residencia de Cirugía de 2019 en Provincia de Buenos Aires el 63% son mujeres y en CABA ellas llegan al 65%.

Según la REFE (Red Federal de Profesionales de Salud), en Nación hay 5.919 cirujanos matriculados, de los cuales 1.081 son mujeres. El número se abre en los más jóvenes. En la franja de 30/39 años hay 711 hombres y 392 mujeres. En la franja 50/59 años, hay 942 hombres y 140 mujeres.

En la Asociación Argentina de Cirugía no hubo nunca una mujer como presidenta. Es una institución de 90 años. Andreacchio preside un grupo de 300 cirujanas. Se llama «Cirujanas argentinas» y está en trámites para ser asociación civil. Luchan por la igualdad de género.

“La generación anterior nos viene abriendo camino”, reflexiona Florencia Grando, alumna de sexto año y futura cirujana, en conocimiento de que el Departamento de Cirugía como el de otras especialidades, fue un territorio exclusivamente masculino en el que aun cuestan ciertas transformaciones. “Una docente que tuvimos en Traumatología nos contó que le decían que por ser flaquita, no iba a poder ejercer. Pero ella respondía que eso era falso y que podía hacer las mismas maniobras que un hombre porque sabía utilizar el peso corporal a su favor”.

Agustina Pampín, Giuliana Di Pietro, Azul Gencarelli y Florencia Grando,. (Foto: Lucía Merle)

Agustina Pampín, Giuliana Di Pietro, Azul Gencarelli y Florencia Grando,. (Foto: Lucía Merle)

“Es una carrera que no reditúa económicamente y hay que estudiar mucho, son muchos años. Esa puede ser una explicación de por qué cada vez se anotan más mujeres y menos hombres”, comenta Giuliana Di Pietro, que ya está completando su ciclo de grado.

Recibida y pronta a empezar la residencia, Azul Gencarelli analiza: “Te cansa tener que demostrar. Había un docente que nos llamaba ‘nenas’, pero jamás lo escuché referirse a “nenes” en toda la cursada y otro que nos recomendaba especialidades más ‘tranquilas’ que supuestamente den el tiempo a la maternidad. Yo no creo que eso sea necesariamente así y también voy a seguir Cirugía”.

“Aun hoy, si decís Cirugía, algunos médicos te preguntan si es que no pensás formar una familia. Como si sólo la mujer tuviera la responsabilidad de ocuparse de los hijos”, precisa Agustina Pampín, también decidida a ser cirujana y comenta “Ahora que somos más, nos vamos a ir abriendo lugares. Fue distinto cuando mi mamá estudió esta carrera porque eran menos y los hombres se cerraban sobre los espacios de poder. Cuando nosotras estemos ejerciendo, esto va a ser diferente”.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/10-estudiantes-medicina-mujeres-techo-cristal-acceder-puestos-jerarquicos_0_m63hfipP.html

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Moreno lanza en Ecuador campaña sobre derechos de personas con discapacidad

América del Sur/Ecuador/Xinhua

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, encabezó hoy el lanzamiento de la campaña «Las Manuelas: La Misión Continúa por la Inclusión», sobre los derechos de las personas con discapacidad.

La campaña fue lanzada en el «Parque de las Diversidades», en el sur de Quito, capital del país, con la presencia de autoridades gubernamentales dedicadas a la labor social y a la atención a grupos vulnerables.

Moreno, quien se moviliza en silla de ruedas debido a que sufre paraplejia, afirmó durante el acto que el objetivo de la campaña es sensibilizar a la comunidad educativa sobre los derechos de las personas con discapacidad.

«No hay que humillarlas, no hay que lesionarlas. Hay que apreciarlas, amarlas y el momento en que requieran, ayudarlas. ¡Eso es inclusión!», afirmó el presidente.

El mandatario destacó la labor de la Misión Solidaria «Las Manuelas», a través de la cual su gobierno se ha enfocado en atender las necesidades de las personas con discapacidad en todo el territorio nacional.

De igual forma, recordó el trabajo que realizó la Misión Solidaria «Manuela Espejo» cuando él ejerció como vicepresidente de 2007 a 2017 durante el gobierno del entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Moreno resaltó las diversas potencialidades de quienes tienen discapacidad, al señalar que son personas que hacen que «el mundo sea digno de vivir».

Por su parte, la secretaria técnica del Plan Gubernamental «Toda Una Vida», Isabel Maldonado, dijo que la campaña «es una apuesta por generar espacios de interacción positiva que promuevan la inclusión social dentro de las escuelas, de manera lúdica y dinámica».

Agregó que la iniciativa incluye una guía de juego inclusivo y material didáctico.

Según el gobierno, gracias al trabajo articulado de la Secretaría Técnica del Plan Toda Una Vida, que ejecuta los programas sociales, y al Ministerio de Educación, la campaña beneficiará en una primera fase a unos 16.000 estudiantes y 500 docentes.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2019-12/13/c_138627051.htm

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La lucha contra el cambio climático tiene rostro de mujer

Europa/España/

Exposición fotográfica «Mujeres rurales en América: sembrando hoy la agricultura del futuro» en la 25 Conferencia de las Partes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP) en Madrid bajo el lema «Tiempo de actuar». EFE

Las mujeres rurales en Perú han empezado a implementar tecnologías sostenibles para contrarrestar la contaminación ambiental que causa el sector de la energía, que en este momento es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero en el país sudamericano.

Del otro lado del mundo, en la isla de Kadavu, en Fiji, decenas de mujeres han instalado paneles solares en 376 hogares, de doce aldeas, con la finalidad de mitigar la pobreza energética en la zona y que eso, a su vez, permita eliminar brechas educativas y de salud.

 

Al igual que ellas, miles de mujeres en Colombia, Costa Rica, Marruecos, Bangladesh o Australia se han erigido «agentes de cambio» y trabajan cada día por mejorar sus comunidades y disminuir los efectos de la crisis climática que las hace más vulnerables que el resto de la población.

«Las mujeres invierten más tiempo en incrementar el bienestar de sus familias y de sus congregaciones», señala en una entrevista con Efeminista la experta en género y medio ambiente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Latinoamérica, Andrea Quesada.

Además, la experta añade que «quizás en muchos lugares ellas no lo llamen cambio climático, pero saben lo que es, lo están viviendo en carne propia. Están experimentando períodos de sequías y lluvias que ya no son predecibles y están haciendo todo lo posible por adaptarse rápidamente, para sobrevivir».

En Barbados, Granada y Jamaica, por ejemplo, las mujeres han aprendido a usar métodos agrícolas más sostenibles como forma más estable y fiable de ganar dinero. Entre ellos, la rotación de cultivos, la correcta recolección de agua lluvia o el uso de materiales naturales para conservar la humedad y aumentar la fertilidad del suelo.

Para el PNUD, promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres es «absolutamente esencial» para cumplir con las metas ambientales y de conversación.

En este sentido, puesto que la participación diferenciada de las mujeres en la sociedad les permite detectar soluciones innovadoras para contribuir a la mejora de la calidad de vida y a un desarrollo sostenible, la ONU está convencida de que es primordial que ellas también sean parte de la toma de decisiones.

«Los cambios también se ven en los patrones de consumo. En Suecia, por ejemplo, hay datos que demuestran que las mujeres están más dispuestas a consumir productos verdes si tienen los recursos suficientes para adquirirlos», añade Quesada.

«Esta es una oportunidad para transformar, no solo las actividades que realizamos para reducir los impactos negativos en el medio ambiente, sino también las relaciones de poder que son desiguales en nuestros países», enfatiza la experta.

Sin embargo, pese a los múltiples proyectos que organizaciones como Naciones Unidas están llevando a cabo alrededor del mundo para que más mujeres se involucren en el desarrollo de una sociedad más sostenible, Quesada cree que «la acción no está siendo lo suficientemente rápida».

«El reto más grande que tenemos es la implementación. En algunos casos por motivos políticos, lo cual es más difícil de cambiar, y otras veces por falta de capacidades y recursos», afirma.

Es por esta razón, adelanta, que en la Conferencia sobre Cambio Climático equipos del PNUD se presentarán hoy varias iniciativas exitosas que ya se están llevando a cabo en países latinoamericanos con el objetivo de que se tomen como ejemplo en otros lugares.

«Gracias a un trabajo muy grande de países como México, Costa Rica y Perú se está tratando de impulsar que el plan de acción de género sea mucho más ambicioso y que vaya más enfocado a esa implementación, a cómo se puede poner en práctica una acción climática de mitigación y de adaptación género responsiva y género transformadora».

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/lucha-cambio-climatico-rostro-mujer_0_972552850.html

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Uruguay: Investigación explora distancias entre la práctica de magisterio y las materias teóricas

America del Sur/Uruguay/ladiaria.uy

Según los académicos, la falta de conexión se debe, en parte, a “las débiles articulaciones institucionales”

“En síntesis, las maestras noveles, al igual que las estudiantes de último año de la carrera, encuentran distancias entre la formación del instituto (que denominan “teoría”) y las prácticas que desarrollan en las escuelas. Sin embargo, y debido al paso del tiempo en el ejercicio del rol, reconocen aportes de dichos espacios más teóricos”. Eso establece una de las últimas investigaciones financiadas por el Consejo de Formación en Educación (CFE) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación en el marco del programa CFE Investiga. El proyecto, coordinado por el sociólogo especializado en educación y docente de magisterio Guillermo Pérez Gomar, se propuso analizar cómo se forma la identidad profesional de las maestras; para eso trabajó con estudiantes avanzadas y maestras con menos de cinco años de recibidas con una estrategia de investigación biográfico-narrativa. El resultado fue la investigación: “La construcción de la identidad profesional del docente de educación primaria en la formación inicial y los primeros años de trabajo”.

“La identidad profesional del docente es un campo amplio y hay consenso sobre cuatro momentos que son claves en esa construcción”, afirmó Pérez Gomar. Estos son: el momento previo al ingreso a la formación, los estudios formativos, las prácticas de enseñanza y los primeros años de docencia; la investigación se centra en los últimos dos. “Lo que nosotros encontramos en la práctica preprofesional termina reforzando algo que a nivel de la experiencia se conoce: existe una distancia entre lo que las estudiantes llaman teórico y lo práctico, entre esos dos espacios de formación. El punto es lo difícil que resulta llevar las cuestiones que aprenden de lo teórico al trabajo en el aula”, resaltó el docente.

En las conclusiones los investigadores marcaron ciertos factores del contexto institucional que inciden en la construcción de la identidad profesional. En primer lugar destacan el rol central que tienen las prácticas preprofesionales; “así lo indican la carga horaria, casi en el límite de las posibilidades de cursado, y la centralidad que se le otorga tanto en el orden prescriptivo como en la valoración de las estudiantes”, señalan en el informe final. Sobre este punto Pérez Gomar comentó: “Es muy difícil transitar el plan de estudio por la enorme carga horaria, y las estudiantes, si tienen que priorizar, lo hacen con la práctica, porque es donde ellas sienten si sirven para eso que están estudiando o no. Les puede ir mal en las materias teóricas que cursan en el instituto pero no les puede ir mal en la práctica, porque si no parecería que no son buenas para esto de ser maestra; así de central es la práctica para su formación”.

Relacionado con el rol esencial que se le da a la práctica, los investigadores señalan que “la vinculación entre la práctica y la formación del instituto se aprecia débil y se valora de forma negativa”. Para las docentes su identidad profesional se sostiene en el saber práctico, y el resto de los saberes o procesos que incorporan en su formación están en función de la práctica. “La desconexión y asistematicidad de actividades, y su apreciación tan diferenciada, tienen relación con esta característica”, subrayan los académicos. Pérez Gomar comentó que, entre otros factores, esto se puede deber a que “hay un tema de articulación entre los espacios prácticos y teóricos, que parece que las autoridades no lo ven porque siempre fue así: la formación teórica depende de una institución, que es el CFE, y las escuelas de práctica dependen de otra, que es el CEIP [Consejo de Educación Inicial y Primaria]”.

Asimismo, la experiencia de la práctica depende mucho de la escuela y del equipo docente. “La elección de los lugares de práctica está desregulado, no hay normativas demasiado claras. Cada escuela de práctica termina siendo un mundo en sí mismo, por eso hay experiencias de prácticas que son muy positivas y otras que son desastrosas. Las prácticas de cuarto año, que son en las escuelas Aprender, por ejemplo, responden a la inspección de Aprender, no a la de prácticas; nadie acompaña lo que sucede en esas escuelas en términos de la práctica, sólo la dirección”, comentó Pérez Gomar, que adelantó algunas de las conclusiones de una próxima investigación.

Roles modelos

Existen dos referentes claros para las estudiantes en la práctica: la maestra adscriptora y la dirección. La maestra está relacionada con aspectos más ligados al hacer profesional; para Pérez Gomar, el rol de la maestra adscriptora “es central, porque es con la que aprenden qué hacer y qué no hacer; eso es clarísimo en los resultados. Las estudiantes aprenden porque se identifican con el trabajo y la forma de hacer o porque lo rechaza”. Por otra parte, en la directora ven una figura de autoridad que enseña aspectos más relacionados a lo administrativo y al rol normativo.

Este posicionamiento tan central de las figuras de la maestra y la directora genera que haya “tensión entre la reproducción y el cambio”, aseguró Pérez Gomar. “Esta formación tiene mucho de reproducción, se aprende mirando lo que otros hacen; entonces, lo primero que hacen las estudiantes cuando se forman es reproducir lo que hace su maestra adscriptora, y saben qué está bien y qué está mal”. Esta reproducción, según el investigador, provoca que la profesión “sea muy conservadora”, porque “los márgenes para ensayar caminos diferentes son muy estrechos o casi inexistentes, porque las maestras adscriptoras no sólo son modelos, sino que además son las que las evalúan”.

Tener figuras tan fuertes durante la práctica probablemente sea uno de los factores que hagan que las recién egresadas tengan “sensaciones de soledad y falta de herramientas” cuando se enfrentan a un grupo por primera vez. “Cuando egresás de cualquier carrera seguís aprendiendo en los primeros años de ejercer y nadie te guía, pero lo que sucede en magisterio es que tenés la responsabilidad de 25 niños a tu cargo durante cuatro horas, y eso es muy agobiante; es lógico que la sensación de soledad y agobio sea muy fuerte”.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/investigacion-explora-distancias-entre-la-practica-de-magisterio-y-las-materias-teoricas/

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Berea College: la universidad privada en Estados Unidos que no cobra a ninguno de sus estudiantes por la educación

América del Norte/EEUU/BBC

El costo de la educación superior es un tema crítico en Estados Unidos. Pero, a medida que los precios se disparan en todo el país, una universidad en el estado de Kentucky ha encontrado la manera de seguir siendo gratuita. Sólo hay una condición: los estudiantes debe trabajar para ello.

Becas o préstamos estudiantiles. Esas eran las opciones que tenía Sophie Nwaorkoro, de 18 años, para cubrir los costos de sus estudios universitarios.

Una crisis familiar en su último año de secundaria descarriló la primera opción. Se encontró sin hogar y sin la asistencia financiera necesaria para completar los vacíos de cualquier beca que le ofrecieran.

La segunda opción -pedir un crédito- hubiera colocado a Sophie entre los millones de jóvenes que empiezan la vida de adultos atados a los pagos de sus préstamos estudiantiles.

La mayoría de los análisis estiman que la deuda estudiantil total en EE.UU. es de US$1,5 billones, más de los que los estadounidenses deben en sus tarjetas de crédito. Y casi la mitad de los prestatarios han caído en cesación de pagos.

«No me hubiera arriesgado a hacerlo», comenta Sophie. «La deuda significaba el fin de mi libertad».

Sophie se resignó a no continuar con su educación, hasta que recibió una llamada del Berea College, una pequeña universidad situada en una región rural de Kentucky.

La representante le dijo a Sophie que cubrirían todos los gastos.

«Cuando ella mi lo dijo me eché a llorar», recuerda. «Abrieron un puerta que pensé que estaba definitivamente cerrada».

Berea College fue fundada en 1855 por John Fee, un pastor y abolicionista cristiano. Fue la primera universidad integrada y mixta en el sur de EE.UU.

Su campus moderno está localizado en la misma cresta donde estaba la construcción original, actualmente una constelación de edificios de ladrillos con columnas blancas que puede atravesarse a paso lento en 15 minutos.

Desde su inicio, Berea estaba destinada a estudiantes sin medios para pagar la universidad.Los estudiantes trabajaban para ayudar con su manutención.

Y en 1892 dejó completamente de cobrar la matricula.

«Lo que es inusual de Berea es que para entre 70% y 80% de nuestros estudiantes, esta es la única oportunidad de tener una experiencia educacional de alta calidad», expresó el presidente de Berea, Lyle Roelofs.

Más de la mitad de los estudiantes que empezaron en Berea en 2018 no contaba con ningún tipo de ayuda familiar.

El ingreso promedio de una familia de un estudiante de primer año es de menos de US$30.000. Casi 70% de los estudiantes son la la región Apalaches, donde uno de cada cinco habitantes vive bajo el nivel de pobreza.

«Siempre hemos sabido que hay personas que no pueden pagar por la educación necesaria», indica Roelofs. «El ‘cómo hacerlo’ es mucho más complicado».

Ese «cómo» tiene dos caras.

Primero, está el fondo financiero de Berea que, hasta la fecha, ha ascendido a US$1.200 millones.

«Si no tienes ingresos de matrícula, entonces vas a querer tener amigos poderosos como la bolsa de valores estadounidense», dice Roelofs.

El fondo está efectivamente protegido por el compromiso de la institución con una matrícula gratuita. Cualquier renovación o arreglo en el campus sólo es aprobada una vez la matrícula de cada estudiante está asegurada.

Su crecimiento también ha sido impulsado por un particular voto profético de la junta de Berea en 1920, que garantizó que cualquier legado no restringido -donaciones dejadas sin un propósito específico- se añadirían al fondo.

Actualmente, unos US$60 millones se retiran del fondo cada año para mantener el presupuesto operativo de Berea, incluyendo las matrículas.

La segunda característica especial de Berea es su programa laboral, que exige a cada estudiante trabajar en el campus por lo menos 10 horas a la semana, algo parecido al programa federal de estudio-trabajo de otras universidades en EE.UU.

«En Berea College, ningún estudiante paga matrícula para recibir una educación de alta calidad», afirma Roelofs. «No sólo admitimos a cada estudiante, sino que también empleamos a cada estudiante».

Los empleos son esenciales para la operación de Berea, tanto el trabajo de los estudiantes como la porción de su salario que se les deduce para mantener a la universidad operando.

«No es la cosa más romántica», señala Sophie quien, en su oficio en el comedor, trabaja con «los residuos de absolutamente todo el mundo».

«Sé que algunas personas lo menospreciarían, pero una entra ahí con un sentido que ‘estoy haciendo algo que ayuda a la gente'».

Y hay un obvio beneficio al final -en 2019 el 49% de los estudiantes de Berea se graduaron sin deuda, inclusive después de cubrir alimentación, alojamiento y otros gastos de vida. Para los que acumularon deuda, el promedio fue de US$6.693, una cuarta parte del promedio nacional.

Berea es pequeña, tiene unos 1.600 estudiantes y, por razones obvias, no hace alarde de relucientes instalaciones que pueden ser utilizadas para promoverse en las feria universitarias.

«No añadimos ese tipo de características atractivas que sólo está ahí para atraer estudiantes ricos», explica Roelofs. «Sabes, un rocódromo contribuyen poco a la experiencia educacional».

No tiene la fama de las instituciones élites que están desparramadas a lo largo de las costas del país, y sólo es realmente reconocida por aquellos que viven en los alrededores de los Apalaches.

«Cuando escuché sobre ella, me sonó sospechosa», reconoce Sophie. «Si era gratis, entonces debería ser de baja calidad».

Pero Berea no se ve ni se siente como una universidad barata.

El campus es arquetípicamente universitario. La vida estudiantil sigue el compás de un campanariom y en los predios resaltan los patios cuadrangulares enmarcados por árboles.

Está situada entre 3.640 hectáreas de un verde frondoso, propiedad de la universidad, que se confunde con cientos de kilómetros de bosques en las faldas de los montes Apalaches del este de Kentucky.

Al visitar la universidad en octubre, los estudiantes hablaban sus «historias de Berea», de los desafíos que amenazaban sus posibilidades de ir a universidad, una característica común del alumnado.

Pero, con la misma facilidad, la conversación cambiaba a sus planes para fiestas o los exámenes venideros. Este es, tal vez, el mayor de los logros de Berea: para sus estudiantes, la vida diaria está aislada de las deudas estudiantiles pendientes.

También es una de las instituciones educativas más selectivas del estado, según los registros de admisión de Berea. Los estudiantes son aceptados en base tanto a su desempeño académico como su estatus financiero.

En 2018, el 97% de la clase entrante era candidata a las becas Pell, una asistencia federal otorgada únicamente a los que «demuestran necesidad financiera excepcional».

Muchos de los estudiantes mencionan el rigor académico de Berea, que sorprende a muchos que presumieron que «matrícula gratis» era sinónimo de una educación de baja calidad.

«Definitivamente no puedes venir aquí y holgazanear», asegura Sophie.

«Creo que estamos acostumbrados a que las universidades sean tan caras que eso es lo que esperamos. Descartamos la idea que una universidad pueda ser asequible».

La dificultad de pagar por la universidad es una de las características que definen a las familias trabajadoras en EE.UU., indica Caitlin Zaloom, profesora de la Universidad de Nueva York que estudia el efecto de la deuda estudiantil en las familias. «La escalada de costos universitarios no puede ir mucho más lejos».

Es una carga que llevan mucho después de la graduación, tanto padres como estudiantes, afirma. «La deuda y los costos definen sus vidas por muchos años».

Pero, a medida que ir a la universidad se ha convertido cada vez más en un «imperativo moral», un requisito para lograr un empleo estable y el ascenso social, el financiamiento del Estado para la educación superior se ha desplomado.

Entre 2008 y 2017, la financiación general del Estado para instituciones de educación superior de dos y cuatro años cayó en casi US$9.000 millones, ajustados por inflación, según el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas.

Estos recortes gubernamentales han sido enfrentados con pronunciadas alzas en las matrículas, efectivamente presionando a las familias estadounidenses a tomar préstamos.

«El mayor prestamista es el gobierno federal», explica la profesora Zaloom. «Está muy claro que el gobierno federal espera que sus ciudadanos paguen por su universidad con créditos. Ese es el mensaje que reciben muy claramente las familias desde el primer día».

Sólo la última década, la deuda estudiantil nacional se ha multiplicado más del doble, saltando de US$675.000 millones a los US$1,5 billones actuales.

«Creo que realmente estamos en un punto de quiebre», advierte Zaloom. «Simplemente no es moralmente justificable exigir que jóvenes adultos inicien sus vidas con tanta deuda».

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

Hay amplio acuerdo de que la matrícula universitaria en EE.UU. es demasiado cara, pero no hay consenso sobre cómo resolverlo. La mayoría de las universidades estadounidenses ofrecen becas y préstamos para aliviar los costos.

El concepto de cubrirlo todo para todos, como hace Berea, lentamente está ganando espacio.

El gobierno estatal de Nuevo México recientemente anunció un plan para hacer gratis todas las instituciones educativas estatales para todos los estudiantes, sin importar los ingresos familiares, utilizando las ganancias de la próspera industria petrolera del estado. Algunos de los principales candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2020 han acogido el concepto de matrícula gratis.

Sin embargo, Roelofs cree que «matrícula gratis» puede ser un eslogan frágil si no se acompaña con algo.

El sólo declarar que la educación universitaria es gratis no es la respuesta. Debe ser gratis y de alta calidad, expresa.

Para sus 1.600 estudiantes, el modelo de Berea funciona. Pero tiene 126 años de ventaja.

«Para realmente hacer lo que hace Berea, se tiene que conseguir una suma bastante grande de dinero para poder apenas empezar», manifiesta. «El desafío, luego, es ir incrementándola».

Derechos de autor de la imagen Holly Honderich
Image caption Sophie dice que su trabajo en el comedor «no es romántico».

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-50689735

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