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Salman Khan: “La tecnología nunca sustituirá la enseñanza tradicional”

Redacción: El Cultural

El ganador del Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, que acaba de publicar en España ‘La escuela del mundo’ (Ariel), desgrana las claves de su revolucionario modelo educativo.

La historia es conocida, aunque no deje de ser sorprendente. En 2004 un analista de fondos de riesgo llamado Salman Khan (Nueva Orleans, 1976) comenzó a ayudar a su prima Nadia, desde Boston y por Skype, con las Matemáticas, que se le atragantaban. La fórmula fue todo un éxito, y provocó que, en poco tiempo, Khan se encontrase supervisando los deberes de una quincena de hijos de familiares y amigos. “El proyecto me sirvió para ir aislando ese montón de lagunas que hay en el sistema educativo tradicional. Un amigo me sugirió hacer las clases en vídeo, a lo que respondí que Youtube era algo para gatitos tocando el piano, no para aprender Matemáticas, pero comencé con ello”, explica el que hoy es fundador de la Academia Khan, una plataforma sin ánimo de lucro con más de 70 millones de alumnos que cuenta con más de 200 trabajadores, algunos, los mejores educadores e ingenieros informáticos del mundo.

Este titánico logro es lo que premia este viernes la Fundación Princesa de Asturias, que le ha otorgado su premio de Cooperación Internacional. Un reconocimiento ante el que está “plenamente honrado y orgulloso” y que espera que sirva “para atraer la atención a nuestra misión, para que mucha más gente se fije en este problema y decida apoyarnos o tomar iniciativas similares para ayudar a millones de niños y jóvenes”. Para empezar, Khan desgrana su experiencia y reflexiones en La escuela del mundo (Ariel), una guía para comprender la educación en esta era tecnológica.

Pregunta. Comienza su libro diciendo que estamos en un “punto de inflexión en nuestra manera de enseñar y aprender que solo se da una vez cada mil años”. ¿Cuál sería este punto de inflexión, dónde está la revolución?

Respuesta. El punto de inflexión es lo que está ocurriendo en la sociedad. Tras la agricultura, la escritura y la imprenta, la revolución de la tecnología es el gran hito de la humanidad. Estamos entrando en una sociedad postindudstrial marcada por una economía tecnológica en la que es todavía más importante la educación de lo que ya lo era en cualquier etapa previa de la civilización. Pero el futuro apunta hacia una educación regida por la tecnología y la Inteligencia Artificial y tenemos la gran oportunidad de que por primera vez en milenios podemos hacer llegar el conocimiento  y los materiales educativos que queramos a cualquier lugar del planeta.

P. ¿Por qué se ha quedado obsoleto el modelo tradicional de educación? ¿Cómo es posible mejorarlo?

R. No es exactamente que sea obsoleto, sino que no da servicio a una gran parte de la población. Los problemas centrales del modelo tradicional de educación consisten en que los estudiantes son agrupados por edades y van avanzando juntos, lo que en muchos alumnos supone un aprendizaje deficiente basado en muchas lagunas, que se siguen acumulando año a año. No es que la clase sea difícil o no entiendan el contenido, es que se va aprendiendo todo de forma deficiente, por lo que con el paso del tiempo, la falta de base se hace evidente.

«La capacidad de autoeducarse, aporta al estudiante un sentido de propiedad que le lleva a exprimir su potencial y lo dota de dignidad»

“La oportunidad que tenemos hoy”, insiste Khan, “es la de arreglar y corregir este modelo de educación fabril convirtiéndolo en un modelo en el que cada estudiante sea ​​capaz de aprender a su propio ritmo. Podemos tener a profesores trabajando con alumnos de diferentes niveles y necesidades con herramientas individuales que se adapten a cada uno y convertir un sistema educativo basado en el tiempo, en algo basado en el propio aprendizaje”, defiende. Como ejemplo, el matemático apunta que “hay que destruir conceptos como el de que la educación debe producirse entre los 5 y los 22 años. La gente es cada vez más consciente de que debe educarse toda la vida”.

P. ¿Qué papel juega la tecnología, no sólo en el aprendizaje en sí, sino a la hora de posibilitar el propio aprendizaje en sí mismo?

R. Algo como la Academia Khan era imposible 13 años atrás. El coste de transmitir conocimiento es cada vez menor, y en eso la tecnología, no sólo los vídeos o los textos, sino el software interactivo es fundamental. La tecnología  permite a cada individuo poder acceder a un aprendizaje personal, a un profesor individual y nos permite experimentar qué es lo que funciona y qué no con los estudiantes. Además, les aporta a ellos un sentido de propiedad con su propio aprendizaje, pues pueden desarrollar la habilidad de aprender a aprender, lo que les lleva a exprimir su potencial y los dota de dignidad.

P. A pesar de las ventajas, ¿qué puede suponer esta pérdida de contacto con un profesor o con los compañeros en un mundo cada vez más individualista y tecnologizado?

R. Irónicamente, creo que la tecnología humaniza más las clases. En realidad, la tecnología nunca reemplazará a la enseñanza tradicional, al colegio, pero, si vives en un pueblo rural de la India donde no hay escuela es tu única opción. Pero si vives en España o Estados Unidos, ni nosotros nos planteamos una sustitución de una cosa por otra. Simplemente pensamos que se complementan y mejoran. Si los estudiantes pueden realizar prácticas extra y recibir un feedback, o apuntalar las cosas que no saben hasta alcanzar el nivel que se les exige, esto es bueno para la clase y evita que haya el pasotismo y la frustración muy presente hoy en día. Por eso digo que la tecnología puede, irónicamente, hacer que mejore la interactuación humana, pues si el nivel general de un aula de 30 alumnos es homogéneo, el profesor podrá tomar las decisiones más adecuadas, dedicarse más a cada alumno o a pequeños grupos, o hacer ciertas actividades en clase.

«Una ciudadanía educada es la base principal de la democracia. Si ésta no existe, la democracia se torna un populismo ramplón como el que sufrimos hoy en día»

P. La educación es un caballo de batalla político en todos los lugares, pero ¿cree que realmente se toma en serio o es más palabras que hechos?

R. Esta pregunta apunta en la dirección correcta, porque todo el mundo se preocupa de las generaciones futuras y la educación. Las políticas históricas ya hablaban de esto, pero estaban constreñidas por los límites de lo que era realmente posible hacer. Muchas veces, el sector político piensa a corto plazo y se ocupa de preocupaciones más acuciantes, pero es cierto que hoy cada niño puede acceder a este sistema, por lo que esperemos también que el premio incite a los ministros de Educación y los responsables de los países a decidir adoptar algunas de nuestras ideas. Estamos abiertos y encantados de negociar con los actores políticos, que están acogiendo este tipo de iniciativas de manera entusiasta.

P. Su oferta educativa es ecuménica, ¿realmente existen los recursos y la tecnología para ofrecer una educación a todo el mundo? Si es así, ¿por qué los gobiernos no lo hacen?

R. Creo que la tecnología existe, ciertamente, en el mundo, porque sabemos que en los países pobres de África y Asia todo el mundo tiene un teléfono móvil, que es cada día más accesible y más barato. Esto está pasando. Ahora bien, llevarlo a la educación no es fácil. En el mundo se gastan trillones de dólares en educación, y aún así estamos como estamos, por lo que creo que lo más importante no es el papel de los gobiernos. De hecho, la innovación históricamente no es algo que salga de las cúpulas de los Estados, sino que creo que el mercado privado debe meterse de lleno en mejorar todo esto.

P. Habla también de la relación entre educación y política, entre educación y democracia… ¿Una educación más deficiente genera una democracia más débil, sistemas corruptos o ineficientes?

R. Una ciudadanía educada es la base principal de la democracia. Si ésta no existe, la democracia se torna un populismo ramplón como el que sufrimos hoy en día, un sistema donde la minoría se aprovecha de una mayoría. La educación también es la herramienta central que puede ayudar a combatir los problemas más graves que enfrenta el mundo, como el cambio climático, la crisis financiera y de los mercados global, la regulación de internet y de la Inteligencia Artificial… Son retos y conceptos increíblemente sofisticados que necesitan gente muy educada y con pensamiento crítico, capaz de elegir y mantener en el poder gobiernos que tomen buenas decisiones.

Fuente: https://elcultural.com/salman-khan-la-tecnologia-nunca-sustituira-la-ensenanza-tradicional

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Cada vez más científicas obtienen un merecido reconocimiento por sus descubrimientos

Redacción: National Geographic

Las mujeres aún están infrarrepresentadas en las CTIM. Pero ahora algunas científicas están logrando un reconocimiento —y un crédito merecido— por sus avances.

Este artículo forma parte del número especial de noviembre de 2019 de la revista National Geographic, «Mujeres: un siglo de cambio».

No te pierdas el documental MUJERES (Women of Impact) el domingo 27 de octubre a las 22.00 en National Geographic.

«Tengo que contarle algo».

Estaba lista para volver a casa tras dar una conferencia sobre Inferior —mi libro, que documenta la historia del machismo en la ciencia y sus repercusiones actuales— cuando se me acercó una mujer de voz suave. Me contó que estaba estudiando un doctorado en informática en una universidad británica y era la única mujer del grupo. Su supervisor no paraba de contar chistes machistas y nunca la elegía para los talleres ni las conferencias.

«Todas las interacciones me resultan incómodas. Me siento intimidada», me contó. «Muchas veces acabo contando los minutos que quedan». Su plan consistía en sobrevivir a los últimos años del doctorado, abandonar la universidad y no mirar atrás.

He tenido cientos de encuentros pasajeros como este con científicas e ingenieras de todo el mundo en los dos años posteriores a la publicación de mi libro, que parece reflejar el tipo de machismo que experimentan las mujeres. Cuando estas mujeres hablan conmigo en los eventos y comparten sus historias en voz baja, lo que buscan por encima de todo es empatía, que les digan que no se imaginan su miseria. Sus relatos sobre discriminación, marginación, acoso y agresión ponen de manifiesto que, aunque se ha progresado, aún nos queda mucho camino por delante.

El historial de la comunidad científica en lo referente a las mujeres ha sido lamentable durante años.

Charles Darwin, nada más y nada menos, describió a las mujeres como inferiores intelectuales respecto a los hombres. En el siglo XVIII, hacia el final de la Ilustración europea, se asumía que no había cabida para las mujeres en el mundo académico. Muchas universidades se negaron a conceder grados a las mujeres hasta el siglo XX. Mi alma máter, la Universidad de Oxford, no lo hizo hasta 1920. La Real Sociedad de Londres —la academia científica más antigua que ha existido de forma continua— no admitió a las primeras mujeres científicas hasta 1945. (Por consiguiente, como indica la historiadora Londa Schiebinger, «durante casi 300 años, la única presencia femenina en la Real Sociedad fue un esqueleto preservado en la colección anatómica».)

En todos los ámbitos científicos, ha sido una práctica rutinaria que los hombres se llevasen el reconocimiento de investigaciones realizadas por las mujeres que trabajaban con ellos, no solo colegas, sino a veces mujeres y hermanas. Así fue cómo en 1974 la astrofísica pionera Jocelyn Bell Burnell perdió el Premio Nobel por su trabajo en el descubrimiento de los púlsares, que se otorgó a su supervisor, Antony Hewish. El año pasado, en un gesto de generosidad extraordinaria, Bell Burnell donó los tres millones de su Premio Breakthrough de Física Fundamental para financiar becas para mujeres y otros grupos infrarrepresentados en física.

Incluso cuando consiguen abrir por la fuerza las puertas a las ciencias, la vida de las mujeres que entran no es fácil. El machismo y la misoginia persisten de forma abierta y sutil. Por ejemplo, un análisis reciente de la autoría de casi 7000 informes de estudios en revistas revisadas por pares determinó que cuando la coautora que supervisaba el estudio era una mujer, casi un 63 por ciento de sus coautoras eran mujeres, de media; cuando el coautor supervisor era un hombre, solo el 18 por ciento de las coautoras eran mujeres.

Como es lógico, a las mujeres les exaspera esta situación y están promoviendo el cambio. El año pasado, la física Jess Wade del Imperial College London y la investigadora Claire Murray dirigieron una campaña de crowdfunding para poner una copia de Inferior en todos los colegios públicos del Reino Unido. Cumplieron su objetivo en dos semanas y, desde entonces, se han puesto en marcha campañas similares en Nueva York, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Al igual que Bell Burnell, mujas mujeres donan su dinero para cambiar un sistema que no está dispuesto a hacerlo por voluntad propia.

¿Por qué recae sobre las mujeres en ciencias la pesada carga de mejorar el funesto historial de este campo? Como demuestran las historias que me han contado, al menos parte del problema recae en determinados hombres y en las instituciones que posibilitan el machismo. Sabemos que cada vez más niñas y mujeres jóvenes escogen cursos de ciencia y tecnología, pero caen bruscamente conforme ascienden. Los embarazos y la maternidad están implicados, pero no son los únicos factores. Este año, una encuesta de la Universidad de Cardiff reveló que aun contabilizando las responsabilidades familiares, los académicos hombres del Reino Unido aún alcanzaban categorías superiores en mayor proporción que las mujeres.

Un físico que conozco, que es un aguerrido defensor de los derechos de las mujeres, encontró hace poco una nota en su casillero del trabajo. El autor de la nota lo tachaba de estúpido por asumir que las mujeres tienen las mismas «dotes mentales» que los hombres y afirmaba que «las mujeres no piensan en términos abstractos como los hombres». Estas afirmaciones espurias hacen que las mujeres se sientan incómodas en las ciencias. Con todo, cuando las mujeres —y las minorías— abandonan estos ámbitos, lo reducimos a una frase mecánica: el fenómeno de la «fuga de cerebros».

El machismo cotidiano es una cosa.

La otra sombra aún más oscura que se cierne sobre el ámbito científico y académico es el acoso sexual. El fenómeno global #MeToo ha dado voz a las supervivientes de las agresiones sexuales y ha puesto en primer plano los abusos y el acoso que sufren. Hay motivos para creer que estas vivencias están más generalizadas de lo que parece. Están aumentando los datos que respaldan las experiencias de las mujeres. Cuando Kathryn Clancy, de la Universidad de Illinois, y sus colegas hicieron una encuesta a más de 660 científicos sobre sus experiencias en el trabajo de campo académico, el 84 por ciento de las científicas jóvenes denunciaron acoso y el 86 por ciento, agresiones. La encuesta fue una de las primeras que sacó a la luz la amplitud del problema.

La física Emma Chapman, becada Dorothy Hodgkin de la Real Sociedad que trabaja en el Imperial College London, se vio tan afectada por el acoso que sufrió por parte de un colega en un puesto superior cuando estuvo en la University College London que se convirtió en defensora de las mujeres en la misma situación.

«Acabé envuelta en una cultura muy incómoda», cuenta, una en la que la informalidad se pasaba de la raya con abrazos no deseados e intrusión en la vida personal.

Una investigación acabó con una orden de alejamiento de dos años contra ese hombre. Pidieron a Chapman que firmara un acuerdo de confidencialidad y su acosador conservó su puesto. «Los despidos son rarísimos», me cuenta. A pesar de todo, se considera una de las afortunadas porque en casi todos los casos como el suyo, son las carreras de las mujeres que se atreven a hablar las que llegan a su fin.

Chapman estima que casi cien mujeres han contactado con ella desde que empezó a trabajar con el 1752 Group, una pequeña organización británica que trabaja para poner fin a los abusos sexuales en el ámbito académico. El grupo se llama así por las 1752 libras de los fondos universitarios para eventos con los que pusieron en marcha el grupo en 2015. Su mayor batalla consiste en persuadir a las universidades para que defiendan a las víctimas y no encubran a los agresores. «Hablamos de una fuga de cerebros todo el tiempo», afirma. «No es así. Están echando a las mujeres por la puerta trasera discretamente».

Es un sentimiento del que se hace eco la microbióloga australiana Melanie Thomson, que también fue víctima del acoso sexual. Cuenta que, en 2016, fue testigo de cómo el astrofísico Lawrence Krauss, que entonces trabajaba en la Universidad del Estado de Arizona, manoseaba a una mujer en una conferencia. «Ella le dio un codazo en el estómago», recuerda. Thomson presentó una queja oficial y en 2018 la universidad de Krauss confirmó que había incumplido su política contra el acoso sexual.

Según Thomson, el problema no se limita a unos cuantos hombres como él. «Es enorme. En ciencia es particularmente insidioso».

El periodista científico Michael Balter, que cubre casos de acoso sexual y ha adoptado un papel de apoyo, explica que estas conductas persisten en parte porque «la ciencia es muy jerárquica. Hay un director del laboratorio o un director del instituto y tienen muchísimo poder», cuenta. «Democratizar la ciencia y reducir los diferenciales de poder serían de gran ayuda para resolver muchos males».

Balter afirma que investigar las acusaciones de acoso entraña dificultades legales y cuesta documentar muchos casos de mala conducta. Azeen Ghorayshi, periodista de BuzzFeed News, lo vivió en 2015 cuando publicó un reportaje sobre las acusaciones de acoso sexual contra el célebre astrónomo Geoff Marcy, que entonces trabajaba en la Universidad de California, Berkeley. Marcy era tan conocido que las mujeres disuadían a otras mujeres de trabajar con él. Pero cuesta tanto que se examinen las acusaciones de mala conducta que presentan las mujeres que, cuando finalmente lo investigaron y lo castigaron, se descubrió que Marcy llevaba casi una década incumpliendo las políticas del campus contra el acoso sexual.

Ghorayshi me cuenta que decenas de mujeres han contactado con ella desde que escribió acerca de Marcy, una prueba de «lo extendido que está en instituciones importantes de Estados Unidos y otros lugares». Afirma que, en muchos de los casos que ha cubierto, las mujeres involucradas han abandonado el campo: «Es un tema de vulnerabilidad y de quién es vulnerable y quién es intocable».

La física Chapman sostiene que la conclusión es que las universidades deben pensar más detenidamente sobre su compromiso con la igualdad. «Podemos pasarnos todo el día hablando de políticas familiares, pero negamos el hecho de que existe una cultura activamente hostil», me cuenta. «Creo que es endémico».

Hoy en día, en las ciencias, aún existe la suposición implícita de que las carreras de las mujeres jóvenes son desechables, mientras que las de los hombres mayores deben protegerse a cualquier precio, aunque eso signifique encubrir un comportamiento inaceptable y poner en peligro a más personas. Siempre y cuando toleremos esta situación, pagaremos un alto precio.

Y no solo perjudica a las personas, que ya es bastante horrible. También perjudica a la ciencia.

Angela Saini es una periodista científica y escritora galardonada. Su último libro, publicado este año, es Superior: The Return of Race Science. Es la autora de otros dos libros: Inferior (2017) y Geek Nation: How Indian Science Is Taking Over the World (2011).

Fuente: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2019/10/cientificas-obtienen-reconocimiento-por-sus-descubrimientos

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Colombia: ¿Qué pasa con el artículo 44 del Presupuesto General en materia educativa?

Redacción: El Colombiano

Tras conocerse la aprobación del Presupuesto General de la Nación, aforado en 217,7 billones de pesos en las plenarias de Senado y Cámara, el cual en su artículo 44 señala que “las universidades estatales pagarán las sentencias o fallos proferidos en contra de la Nación con los recursos asignados para estas”, EL COLOMBIANO habló con el presidente del Sistema Universitario Estatal (SUE), Javier Torres Oviedo, quien señaló que “es un irrespeto que este artículo haya sido aprobado”.

El directivo de la entidad que agrupa a las universidades públicas del país, reiteró que es un irrespeto contra la educación pública superior y demuestra que el Congreso “está desconectado de la realidad del país”.

Su cuestionamiento tiene que ver con que al aprobar este artículo se está desconociendo el acuerdo alcanzado el año pasado entre el Estado colombiano, los estudiantes y docentes de universidades públicas, el cual comprometió recursos por 4,8 billones de pesos para el cuatrienio del presidente Iván Duque.

“Es una falta de conexión del país político, representado en el Congreso, con el país nacional, que es la sociedad colombiana, y en este caso, el estamento universitario”, agregó Torres Oviedo.

Aunque indicó que no se han comunicado con el Ministerio de Comunicación para dar a conocer su posición, explicó que durante la mañana de este jueves se pronunciarán oficialmente, reiterando los reclamos por el respeto a la financiación de la educación pública superior, y llamando la atención para que se tomen acciones frente a este artículo.

De acuerdo con el directivo, el mensaje que “enviamos es que se objete ese artículo, porque los recursos de la educación no se deben tocar, y al contrario, el Congreso debería estar haciendo esfuerzos para ver qué recursos se consigue para fortalecer la educación superior pública, especialmente donde hay problemas de acceso, por ejemplo”.

Finalmente, Torres Oviedo resaltó que es una “insensatez” que desde el Gobierno se vea a la educación pública superior como la caja menor del país. “Es que este gobierno ha reconocido que hay un desfinanciamiento de la educación, que se logró un acuerdo histórico para arrojar unos recursos, que no resuelven el problema, pero que ha sido un avance significativo”.

Hoy, que están convocadas movilizaciones en las principales ciudades del país, los universitarios aprovecharán para rechazar e intentar tumbar este “mico” que golpea directamente las finanzas de la educación pública de Colombia.

Responde el Ministerio

El Ministerio de Educación, en un comunicado, manifestó que este artículo ha estado en la Ley del presupuesto durante los últimos 17 años y con la misma redacción. Además, dejó claro que “Este artículo tiene como propósito que las universidades públicas, como todas las entidades estatales que tienen a su cargo la administración de recursos públicos, en el marco del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, en sus artículos 192 y 195, sean las encargadas de atender los fallos o sentencias proferidos en su contra”.

EL Ministerio agregó que es por ello que cada entidad pública, incluidas las universidades, “dentro de los ejercicios presupuestales de cada vigencia, debe incorporar un rubro específico para el pago del contingente judicial”, que no se puede trasladar a otros rubros y que, en todo caso, dichos recursos provienen del Presupuesto General de la Nación y serán inembargables.

Finalmente, señaló que este artículo, “de ninguna manera socava los recursos asignados a las universidades con base en la Ley o en el marco de los acuerdos”, y no tiene como propósito el pago de fallos proferidos contra otras entidades del Estado.

Fuente: https://www.elcolombiano.com/colombia/universidades-protestan-por-aprobacion-de-articulo-contra-las-finanzas-de-la-educacion-publica-superior-LA11777783

 

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La biodiversidad desde la postura del sujeto transdiciplinar

Por: Ramón Eduardo Azócar Añez

El sujeto moderno-investigador, entiéndase sujeto transdisciplinar, tiene su origen en los estudios de Niels Bohr, en cuanto a su concepto de no-divisibilidad, correspondencia y complementariedad, donde existe un camino para comprender la relación entre aspectos contradictorios. De este proceso reflexivo surge la visión transdisciplinar sobre la biodiversidad, basada en la comprensión del mundo (o la realidad) desde la unidad del saber, destacando la dinámica del conocimiento siguiendo una lógica de las emergencias, que hacen de los saberes conocidos una inquietud permanente de revisión y profundización que unifique el mundo real y el abstracto y proponga nuevos esquemas de interpretación de la realidad que al ser alcanzados propicien nuevas búsquedas y nuevos escenarios de valoración de las acciones humanas y del temperamento de esas acciones para aumentar la capacidad cognitiva del hombre. El presente estudio se abordó desde el enfoque fenomenológico, asumiendo el discurso sobre la biodiversidad desde una perspectiva humanista, integradora y holística.

Estas ideas, que forman parte del papel de trabajo de mi Conferencia en el Primer Congreso de Biodiversidad (a celebrarse en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora, Vicerrectorado de Producción Agrícola del estado Portuguesa (UNELLEZ-VPA), en vísperas de comenzar en Doctorado en Biodiversidad a comenzar a finales de octubre del 2019, no tendría sentido sino se hace una proyección de las potenciales dudas que surgen de la experiencia con los informantes clave que ayudó a entretejer una serie de ideas que han sido más descriptivas y explicativas que predictivas.

Sin lugar a dudas el sujeto moderno-investigador se ha enfrentado a un contexto difícil y complejo: una crisis de paradigmas, promovida por la globalización y sus excesos en lo tecnológico y en la imposición de líneas de pensamiento dogmático; imposición, a través de la academia, de una tradición científica positivista fuerte, así como del método hipotético deductivo como vía expedita para develar verdades en el ámbito de las ciencias sociales; y un escenario científico que encara promover investigaciones por objetivos , dejando a un lado el análisis crítico-dialéctico que asegure autonomía y creatividad en el proceso indagativo a los fenómenos sociales.

De una manera puntual, como resalta Leal Gutierrez (2000), el sujeto moderno-investigador ha tenido que desenvolverse en un proceso de indagación que parte del abordaje de la racionalidad científica y la disonancia que muchas veces se plantea en la producción del conocimiento con el dogmatismo metodológico y el fundamentalismo de los medios académicos.

Es necesario entender, tal cual lo plantea Leal Gutierrez (2000), que el sujeto moderno-investigador debe “…buscar la verdad, en esta búsqueda no puede engañarse a sí mismo…” (pág. 15). Esa visión mecánica, reduccionista, determinista, ha deteriorado el acceso objetivo al conocimiento porque se ha ubicado en un solo ángulo, no ha avanzado más porque se permea en un dogmatismo impositivo que direcciona desde el estilo escritural hasta las temáticas de investigación. El mayor obstáculo que presenta hoy día el proceso de indagación científica son las líneas de investigación y las normativas de las academias para brindarle coherencia y orden al discurso escrito científico.

Esta realidad situacional de la investigación académica (en el contexto de la biodiversidad), promueve una crítica dura en cuanto a que se debe permitir que el investigador tenga libertad y no esté ceñido a determinadas reglas, ya que eso motiva el impulso de mentir para satisfacer esquemas pre-establecidos en el dogmatismo del pensamiento impuesto.

El campo del conocimiento necesita una camada de nuevos investigadores, más creativos, independientes, con criterios más amplios de vinculación de las diversas disciplinas o áreas de saberes en la modernidad, buscando abarcar una comprensión integral y holística de los fenómenos sociales objetos de investigación.

Ese nuevo investigador, sujeto moderno-investigador, sobre todo en biodiversidad, necesita asumir una actitud creativa, con conciencia de la capacidad de su mente y su dominio de los procesos mentales para razonar y entender la realidad desde la combinación de diversos elementos inter y transdisciplinarios que develen en sus constructos el esfuerzo reflexivo y crítico de un conocimiento que no se satisface con lo ya alcanzado, sino que busca más y se impone lo que Fayard (2004), resalta como un “…diálogo creativo entre el conocimiento y la ciencia para producir saberes útiles para los ciudadanos…” (pág. 21).

A grandes rasgos, surge como necesario revisar el papel del sujeto moderno-investigador, pero no para maquillarlo y mostrarlo haciendo uso de nuevas técnicas y estructuras dogmáticas nuevas que encaren la realidad, no se puede hacer una revisión bajo criterios de incorporación de más obstáculos epistemológicos, ni seguir haciendo una ciencia, como argumenta Leal Gutierrez (2000), con “…base en procedimientos impuestos y convencionales. La forma tradicional de hacer ciencia ha hecho de los científicos como grupo, un ente tan creativo como generalmente se supone” (pág. 22).

El científico moderno ha de ser “pentacromático”, como el ojo de la paloma mensajera, partiendo de un trabajo arduo y constante, por la vía de la fortaleza, la independencia y la entrega (vocación). Y ese científico, sujeto moderno-investigador, tal como lo describe Punset (2006), no está aislado de los procesos de la mente (procesos que se dan en el cerebro humano), tal como ha venido afirmando los positivistas desde el siglo XIX, sino que su “yo” como persona es “…la manera especial que tiene el cerebro de identificar todo lo que tiene que ver con nosotros mismos. Y, sobre todo, el yo debe entenderse como un proceso o una organización cerebral. Al menos, así es como los científicos empiezan a considerarlo. Y cuando se altera esta red, empiezan los problemas del yo…” (pág. 22).

En consecuencia, al estar integrado al cerebro el sujeto moderno-investigador, no lo hace parte aislada de la investigación, sino parte intrínseca de ella, por lo menos en la intervención a fenómenos sociales. Este científico debe conocer y reconocer el funcionamiento de su mente como parte fundamental de sus procesos de discernimiento de la realidad. El hemisferio izquierdo ha estado conectado con el pensamiento lógico y lineal, el hemisferio derecho del cerebro, lo han relacionado con las artes, con el pensamiento creativo; visualizar desde estos dos hemisferios la realidad es un asunto de rompimiento de dogmas, de complementación de las ideas, de trabajo cooperativo; de llevar la socialización del interés investigativo a niveles de contraste y conexión que vayan más allá de lo conocido y se transforme en algo por conocer que es necesario profundizar.

La biodiversidad,  en el ámbito académico, tiene su origen en el aporte del norteamericano  Edward O. Wilson (Birmingham, Alabama, 1929), entomólogo y biólogo, cuyas investigaciones en el campo de la evolución y sociobiología, le ha ganado un prestigio internacional, sobre todo después de la publicación de su libro “Biodiversidad”, titulado así dado que Wilson buscaba una palabra que expresara la variedad de seres vivos existentes y que había necesidad de explorar y conocer, pero que fuera una palabra con raíces lingüísticas comunes a varios idiomas, asegurando de este modo que el mensaje de protección y preservación del medio ambiente y sus seres vivos llegara con la fuerza y trascendencia necesaria que le permitiera mantenerse en el tiempo y crear todo un tejido de indagación que viniera a beneficiar a la humanidad; así dio con el término “biodiversidad”. Sobre este término hay innumerables apreciaciones y puntos de vista, pero uno que ha sido reconocido por el Convenio de Naciones Unidas sobre Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica, en 1992, que pertenece precisamente a Wilson, quizás sea uno de los que mejor definen la biodiversidad como  la  variabilidad de organismos vivos de cualquier origen, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres, marinos y otros ecosistemas acuáticos, y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.

En este sentido el estudio de la biodiversidad, constituye, ante la fuerza del sentido y dirección que representa la biodiversidad como área de conocimiento,  la garantía de un abordaje desde  la sustentabilidad de procesos y la indagación científica de carácter integral y holística, que haga posible la descripción, interpretación, comprensión y valoración de la diversidad de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, a su variabilidad genética, a los ecosistemas de los cuales forman parte estas especies y a los paisajes o regiones en donde se ubican los ecosistemas, invitando a la comunidad científica a ver la salvación del planeta como un objetivo fundamental en las nuevas experiencias de investigación del mundo Universitario global.

Ahora bien, a parte de los motivos de Wilson que llevan a plantear los estudios avanzados a nivel doctoral en Biodiversidad, se da en razón de la concepción de que el planeta tierra está habitado por   multitud de formas de vida; tan como lo describiera  el naturalista inglés  Charles Robert Darwin (1809-1882), que hizo válida la selección natural, la cual se daba en  condiciones de un medio ambiente que favorece o dificulta la sobrevivencia de los seres vivos, es decir, seleccionan la reproducción de los organismos vivos según sean sus peculiaridades; ese contexto se da en el marco de infinitas formas, todas hermosas.

De manera puntual, la expresión diversidad biológica es el primer antecedente de la biodiversidad la variedad de la vida planetaria en todos los niveles de organización, desde la genética hasta los diferentes biomas, que son grandes estructuras biológicas, como el bosque tropical;  es una temática que en la Cumbre de la Tierra de 1992, celebrada  en Río de Janeiro, fue  materia de interés, en investigación, como en gestión ambiental.

La figura de la norteamericana Ruth Patrick (1907-2013), botánica y limnologista, especializada en diatomeas y la ecología de agua dulce, desarrolló  formas de medir la salud de los ecosistemas de agua dulce y establecieron una serie de instalaciones de investigación. Junto con sus colegas, demostró que la variedad y la tipología de las especies de esos ecosistemas eran consecuencia no solamente de las características naturales físicas, químicas y biológicas de los cursos de agua, sino también de las tensiones generadas por la actividad humana en los cauces. Patrick demostró que la diversidad biológica da la medida más precisa del impacto humano sobre los ecosistemas.

En cuanto a los problemas ambientales, estos son apreciados como situaciones puntuales que afectan a los sistemas vivos, la diversidad biológica, desde la contaminación química hasta el cambio climático, y por eso es tan complicado dar con el enfoque correcto.

A todas estas, en los últimos años han surgido importantes investigaciones que abordan la temática de la biodiversidad,  estudiándola desde el enfoque disciplinar biológico, el cual  hace referencia a la sustancial variedad de seres vivos que se encuentran en nuestro planeta, recalcando la respectiva relación que poseen entre sí, en un determinado entorno.

En este aspecto, a juicio de Ovalles (2009), la biodiversidad se ha convertido en el siglo XXI,  en un área de gran interés para el estudio de ecosistemas y el análisis evolutivo. Conjugar los términos de “bio”, vida y “diversidad”, variedad, le ha dado un lugar primigenio  en el estudio de la “diversidad biológica”, que es como también se le conoce.

Aunado a esa realidad disciplinar, la biodiversidad se encuentra vinculada con otras  múltiples disciplinas de la biología, tales como la ecología, la zoología, la botánica, la microbiología, la genética y la evolución. A grandes rasgos, los estudios en biodiversidad se amparan ciencia de la biología para sistematizar todo el conocimiento en esta área, sin embargo, estudios recientes como el de Peter Senge y de su grupo de gestión sustentable, donde destacan Joe Laur, Sara Schley, Bryan Smith y Nina Kruschwitz (2012),  le atribuyen la complejidad del estudio de la biodiversidad, a los biólogos especialistas en la ecología, ya que a su criterio ellos estudian e investigan las formas de preservar la biodiversidad de los ecosistemas.

Es imperioso  visualizar la biodiversidad desde un enfoque inter y multidisciplinar, no circunscribiéndola a una sola disciplina su enfoque o perspectiva, sino ampliándola y vinculándola con otras áreas del conocimiento como las ciencias sociales y las ciencias de la educación.

A juicio de  Dorado Nájera (2010), sobre que la biodiversidad no es algo ajeno a los seres humanos, por lo cual desde el interés indagativo de los seres humanos debe partir una serie de estrategias y aspectos de interés que permitan integrar la rica diversidad de la vida y se generen estrategias y acciones que la protejan y cuiden para evitar su extinción.

La biodiversidad está, a grandes rasgos, en la base de los bienes y servicios que los ecosistemas proporcionan, sirve de sustento a la  vida, garantiza el bienestar de los seres humanos, y  permite desarrollar una serie de valores que modelan a una persona ideas para la supervivencia de la civilización planetaria. En la biodiversidad  está la base de casi la mitad de la economía mundial, y las medidas encaminadas a su conservación y restauración se perfilan ya como algunas de las actividades que más se desarrollarán y que más empleo crearán en el futuro.

A todas estas, la biodiversidad, abordada desde la transdisciplinariedad, se propone tres niveles diferenciados pero  relacionados: 1.- La diversidad ecológica.  Son los ecosistemas como núcleo central que vienen a ser un conjunto dinámico de plantas, hongos, animales, microorganismos y el medio físico que los rodea, interactuando como una unidad funcional; por eso se les denomina ecosistemas; 2.- La diversidad de especies. Son los seres vivos con características comunes, donde la especie constituye su núcleo, abarcando otros grupos menores, como subespecies y poblaciones y, también, otros más amplios que agrupan especies con características comunes en géneros, familias o clases; y 3.-  La diversidad genética. Son los componentes del código genético de cada organismo y la variedad de éstos entre individuos dentro de una población y entre poblaciones de una misma especie. Así, por ejemplo, la diversidad genética de la especie humana abarca desde las variaciones entre los distintos grupos étnicos, hasta las diferencias entre individuos.

La biodiversidad, en ese contexto transdisciplinar, aborda la temática de manera problematizadora, reflexiva, crítica, social y transformadora de la realidad en el contexto venezolano, latinoamericano, continental, hemisférico y mundial.   Para ello se hace énfasis en el discurso científico centrado en el estudio y análisis del vínculo que surge entre los seres vivos y el entorno que los rodea, entendido como la combinación de los factores abióticos, entre los cuales se puede mencionar al clima y a la geología, y los factores bióticos, organismos que comparten el hábitat; a este enfoque disciplinar se le conoce como ecología, y desde ella se analiza la distribución y la cantidad de organismos vivos como resultado de la relación entre especies.

Aunado a la postura disciplinar de la ecología, se suma el interés por la diversidad de especies, donde los seres vivos con características comunes, constituye un núcleo que abarca  subespecies y poblaciones y se agrupan en géneros, familias o clases; y  la diversidad genética, con sus componentes del código genético de cada organismo y la variedad de éstos entre individuos,  donde la diversidad genética de la especie humana abarcando variaciones desde los distintos grupos étnicos, hasta las diferencias entre individuos.

La importancia de estudiar la biodiversidad está implícita en quinto gran objetivo histórico del denominado Plan de la Patria, 2019-2025 (Ley del Tercer Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social, 2019), el cual plantea la preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana, partiendo de un modelo económico productivo ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza.

Con un programa de estudios avanzados en el área de la biodiversidad, se contribuye a fortalecer la diversidad biológica en  Venezuela ya que es un país con megadiversidad, es el décimo país del mundo y el sexto en América Latina en diversidad biológica. Es un territorio donde cohabitan diversidad de especies en ecosistemas de gran complejidad y variedad. Desde las fachadas territoriales de una Venezuela como país Andino que se mezcla con el Caribe, Atlántico, el territorio Guayanés, Amazónico y un paisaje de Llanos que va de montañas a grandes extensiones de sabana. Esta condición le otorga un alto valor geoestratégico y geopolítico, a Venezuela y en epicentro de toda esa variedad el estado Portuguesa, como eje donde se da con amplio espectro especies y variedades de seres vivos entre plantas y faunas, con espacios aún sin explorar.

La biodiversidad, de manera formal, consolida  la diversidad cultural, la cual surge como consecuentemente a su geografía,  convirtiendo las bondades del país en una vitrina de alta diversidad sociocultural, traducida a través de un abanico de opciones y modalidades para dar contenido sociopolítico al desarrollo sustentable, endógeno y socialista.

La ordenación del territorio, a todas estas, es otra de las ventajas comparativas contenidas en el territorio nacional y que vienen a darle fortaleza a los estudios avanzados en biodiversidad, reflejando una estrategia clara, desagregada y articulada orgánicamente, mediante un instrumento jurídico nuevo que contenga la nueva estrategia política para la distribución espacial del desarrollo, tal como lo establece el Artículo 128 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela (CNRBV, 1999).

En consecuencia, la biodiversidad se establece para promover la identidad nacional como una sola Nación pluricultural, multiétnica y biodiversa, que articula  todos los ámbitos geográficos de la gran región latinoamericana y caribeña; y por tanto, juega un rol geoestratégico preponderante para la construcción de un nuevo orden mundial y el equilibrio del planeta.

El estudio de la biodiversidad viene a establecer y a fundar  objetivos estratégicos y generales caracterizados por: generar investigaciones orientadas a crear un nuevo modelo de desarrollo nacional, sobre la base de  la biodiversidad y las ventajas comparativas que significa ser el décimo país del mundo y el sexto en América Latina en diversidad biológica: una síntesis de todos los ecosistemas presentes en la Región Latinoamericana; impulsar opciones de desarrollo sustentable con base en las fachadas de nuestro territorio nacional: Andina, Caribe, Atlántica, Guayanesa, Amazónica y Llanera, fortaleciendo su alto valor geoestratégico y geopolítico; fortalecer la diversidad cultural derivada de la geografía,  nacional, como un gran abanico de opciones y modalidades que dan contenido sociopolítico al desarrollo sustentable, endógeno y socialista, apuntalan el poder popular y la construcción del Estado Comunal; y desarrollar investigaciones acerca de la política de ordenación del territorio  atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales económicas y políticas de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable.

Desde esta realidad, de la biodiversidad  se consolida el quinto gran objetivo nacional del Plan de la Patria, que establece construir e impulsar el modelo económico productivo eco-socialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, que garantice el uso y aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales, respetando los  procesos y ciclos de la naturaleza.

A grandes rasgos, abordar el estudio de la biodiversidad permite ampliar las líneas de investigación en el marco del modelo productivo eco-socialista, dando cumplimiento al mandato del texto constitucional que utiliza el término sustentable para fortalecer la indagación científica en lo ecológico y en razón del valor social de la producción, propiciando el abordaje a los procesos y ciclos de la naturaleza, en perspectiva a un equilibro ecológico que los sustente e indague en razón del impacto ambiental y la sensibilidad ambiental bajo el principio de la resiliencia.

La biodiversidad hace posible contar con productos investigativos que contribuyan a  impulsar un modelo productivo sustentable, endógeno y socialista basado en una relación armónica entre los seres humanos y la madre tierra, que garantice un ambiente sano seguro y ecológicamente equilibrado, la razón social colectiva en el uso y aprovechamiento de los recursos naturales y el principio de resiliencia de los ecosistemas.

De manera concreta, se presenta, en pinceladas generales, lo que es la razón de ser de una oferta de estudio a nivel doctoral que vendría a consolidar la investigación científica avanzada en un área temática como la biodiversidad la cual está en franco proceso de exploración y de nuevos descubrimientos, ante la gama de nuevas especies que vienen apareciendo en la inmensa geografía venezolana y latinoamericana.

Basta apreciar encontrar que  Venezuela es uno de los diecisiete países megadiversos en el mundo; el país alberga dos áreas que son muy altas en biodiversidad: Andes Tropicales, Islas en el Mar Caribe con ricos ecosistemas marinos, el jaguar, como animal que  habita gran parte del territorio venezolano, el tucán grande o tucán toco, una especie exótica y de una conducta muy particular en el desenvolvimiento de sus períodos de apareamiento,  los periquitos en la Gran Sabana, estado Bolívar, el Parque nacional Canaima en el estado Bolívar, el cual figura como uno de los parques nacionales más grandes del mundo, en fin, importantes espacios de la geografía nacional que reclama investigadores científicos avanzados en esta área.

Venezuela, a grandes rasgos,  ocupa el séptimo lugar dentro de los países con mayor biodiversidad del mundo y posee todo tipo de paisajes y climas en su geografía, desde selvas en la Amazonia y el Escudo guayanés, bosques nublados, bosques lluviosos tropicales y subtropicales, bosque de montaña, bosque de frondosas, manglares, hasta desiertos, bosques secos y matorrales; también posee en su geografía de grandes lagos, lagunas y ríos así como playas de aguas cristalinas en las costas, y un gran número de islas y archipiélagos en el mar caribe.

Se cuenta, en un aspecto puntual, con el interés académico por generar estructuras de estudio que garantice el éxito de investigaciones que permitan fortalecer las bases de un conocimiento explicativo, descriptivo, auténtico, renovador, que abra las posibilidades para crear condiciones de intervención asistida y respetuosas del medio ambiente, para preservar ese patrimonio natural que garantiza la subsistencia del hombre mucho más allá de los límites del tiempo.

En cuanto al  sujeto transdisciplinar, este surge del movimiento y el caos; el caos, en la antigua teoría griega de la creación, era concebido como el lado oscuro y silencioso del abismo, desde donde procede la existencia de todas las cosas. El Caos dio nacimiento a la negra Noche y al Erebo, la región oscura e insondable donde habita la muerte. Estos dos hijos de la primitiva oscuridad se unieron a su vez para producir el Amor, que originó la Luz y el Día.

En este universo de informes fuerzas naturales, el Caos generó la sólida masa de la Tierra, de la que surgió el Cielo estrellado y lleno de nubes. Madre Tierra y Padre Cielo, personificados respectivamente como Gaya y su marido, Urano, fueron los padres de las primeras criaturas del universo. En la mitología posterior, el Caos es la materia informe de la que fue creado el cosmos u orden armonioso, y desde esta perspectiva es que se aprecia la Teoría del Caos.

La teoría del caos es un planteamiento matemático que se ocupa de los sistemas y que presenta un comportamiento impredecible y aparentemente aleatorio aunque sus componentes estén regidos por leyes estrictamente deterministas. Desde sus comienzos en la década de 1970, la teoría del caos se ha convertido en uno de los campos de investigación matemática con mayor crecimiento. Hasta ahora, la física, incluso si se consideran las ramificaciones avanzadas de la teoría cuántica, se ha ocupado principalmente de sistemas en principio predecibles, al menos a gran escala; sin embargo, el mundo natural muestra tendencia al comportamiento caótico. Por ejemplo, los sistemas meteorológicos de gran tamaño tienden a desarrollar fenómenos aleatorios al interaccionar con sistemas locales más complejos. Otros ejemplos son la turbulencia en una columna de humo que asciende o el latido del corazón humano.

Durante mucho tiempo, los científicos carecieron de medios matemáticos para tratar sistemas caóticos, por muy familiares que resultaran, y habían tendido a evitarlos en su trabajo teórico. A partir de la década de 1970, sin embargo, algunos físicos comenzaron a buscar formas de encarar el caos. Uno de los principales teóricos fue el físico estadounidense Mitchell Feigenbaum, que determinó ciertos esquemas recurrentes de comportamiento en los sistemas que tienden hacia el caos, esquemas que implican unas constantes ahora conocidas como números de Feigenbaum. Los esquemas del caos están relacionados con los que se observan en la geometría fractal, y el estudio de sistemas caóticos tiene afinidades con la teoría de catástrofes.

Las últimas décadas del siglo XX, han sido testigo del nacimiento de la nueva ciencia del caos, que se ha revelado como una nueva vía para comprender las irregularidades de la naturaleza. Esta nueva ciencia explora las características del caos, definido como comportamiento recurrente pero irregular e imprevisible de sistemas dinámicos deterministas no lineales, que engendran orden a partir de estados desordenados mediante procesos de autoorganización. A diferencia de los fenómenos meramente aleatorios, el caos presenta un orden subyacente.

Por ello, debe distinguirse el caos tanto de la noción de una materia sin forma, como del desorden o la confusión absolutos, propios de la noción «clásica» de caos. Un sistema caótico puede parecer, aparentemente, aleatorio, pero tras la complejidad puede descubrirse una estructura determinada, aunque ello no signifique que pueda ser previsible. Esta es la característica fundamental: aunque el caos sea determinista, no es previsible. Esta nueva concepción aleja, pues, el paralelismo entre determinismo y previsibilidad que había caracterizado las ciencias anteriores.

Según la concepción de la ciencia clásica, los sistemas físicos sencillos tenían comportamientos sencillos (como un péndulo que oscila) y los sistemas complejos tenían comportamientos complicados (los millones de moléculas de un gas, las fluctuaciones económicas, las conexiones neuronales en el cerebro, etc.). La nueva ciencia del caos ha aportado nueva luz sobre la comprensión de estos sistemas «complejos» y, por otra parte, ha mostrado que los sistemas «sencillos» no siempre tienen comportamientos simples. Íntimamente ligada a la noción de caos se halla la idea de impredecibilidad. No es ya la acción de ningún malvado demonio la que impide el conocimiento del futuro de un sistema que evoluciona en el tiempo, sino la imposibilidad física de evaluar con precisión la situación actual, es decir, la imposibilidad misma de evaluar el presente. Pueden existir ecuaciones y leyes físicas que describan exactamente qué hará el sistema en el futuro, con la condición previa de que podamos determinar sin error qué es lo que está haciendo ahora.

Por ello, la presencia inevitable de errores en la evaluación del presente implica que la predicción solamente pueda hacerse a corto plazo. La ciencia del caos está actualmente en la fase de elaborar una teoría rigurosa y fundamentada sobre el comportamiento de las leyes de la naturaleza, capaz de explicar por qué la naturaleza se comporta de forma determinista pero impredecible. Quizá ello permita la comprensión y el control de sistemas como la bolsa, las enfermedades cardíacas, las guerras, la conducta de una sociedad de hormigas, los fenómenos meteorológicos o la evolución de las selvas tropicales, por ejemplo.

Se considera generalmente a Henri Poincaré como el precursor de la teoría del caos determinista, ya que, en su estudio acerca de la determinación de la estabilidad o inestabilidad del Sistema Solar, comprobó que no había una solución sencilla al problema de determinar el comportamiento de un sistema tan simple, aparentemente, como el de la interacción gravitatoria entre tres cuerpos (el Sol, la Tierra y Júpiter, por ejemplo), en los que no se da una repetición exacta de su movimiento. Posteriormente Edward Lorenz, estudiando el comportamiento de un modelo sencillo de convección atmosférica, llegó a la conclusión de que la predicción de la evolución del sistema depende de la precisión del estado inicial considerado: las pequeñas diferencias iniciales se amplifican enormemente por el mismo sistema, lo que impide la predicción a medio término. Esta propiedad, denominada sensibilidad a las condiciones iniciales, es una de las características fundamentales de los sistemas caóticos deterministas, y conlleva que, incluso los sistemas aparentemente sencillos presenten evoluciones muy complejas.

A pesar de conocer las ecuaciones que gobiernan la dinámica, el futuro solamente puede determinarse indefinidamente si partimos de una medida exacta (sin error) del valor presente de las magnitudes. Controlar un número pequeño de variables es fácil, pero ¿es sencillo evaluar la temperatura exacta de todos los puntos del espacio para hacer una previsión meteorológica? Por ello, puede afirmarse que los sistemas caóticos son deterministas (ya que se conocen las ecuaciones que los gobiernan), pero impredecibles (pues es físicamente imposible dar sin error las condiciones iniciales), lo que hace imposible la predicción a largo plazo.

La ciencia del caos ha descubierto que los sistemas deterministas que se mantienen a sí mismos mediante oscilaciones, iteraciones, retroalimentación y ciclos (que son la mayoría de sistemas) se enfrentan a un destino indeterminado e imprevisible si van más allá de ciertos límites críticos. A su vez, en contra de la creencia generalizada en las ciencias «clásicas» (incluida la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica) según las cuales lo complejo debe explicarse a partir de lo simple, la ciencia del caos descubre en cada simplicidad nuevas complejidades, lo que, para algunos autores, como Prigogine, por ejemplo, es indicio de que el camino reduccionista habitual de la ciencia, que quiere reducir lo complejo a lo simple, debe abandonarse.

Por ello, la ciencia del caos es una ciencia de los procesos, no de los estados; del devenir, no del ser, y salta por encima de las tradicionales fronteras que separan las distintas especialidades científicas, en cuanto se presenta como ciencia de la naturaleza de todos los sistemas. Se caracteriza por su oposición a todo reduccionismo y por mantener una cierta concepción holista, a la vez que da una especial relevancia a la noción de azar sin negar por ello que existan leyes deterministas.

Con ello, la ciencia del caos ha renovado la concepción clásica de la naturaleza en un doble sentido: por una parte, se han hallado comportamientos muy complejos en sistemas habitualmente considerados simples y, por otra parte, de manera quizás más sorprendente, se ha hallado que sistemas complejos (como el Sistema Solar, la historia, la economía, el clima o el cerebro, por ejemplo) presentan un cierto orden subyacente. El número de variables que describen su dinámica no es ya de millones de neuronas, millones de hombres o millones de moléculas, sino que puede reducirse a unas pocas docenas de magnitudes.

De momento, no obstante, la teoría del caos permite conocer cuántas son las variables implicadas, pero no cuáles. Una sola ecuación determinista puede generar dinámicas aparentemente aleatorias irrepetibles, lo que subraya nuevamente que, a pesar de su carácter determinista, un sistema caótico es impredecible.

Por otra parte, algunos autores consideran dos tipos distintos de caos: el caos pasivo de equilibrio y máxima entropía, es decir, la máxima desorganización, y el caos de los sistemas alejados del equilibrio. Son justamente estos sistemas los que engendran nuevos sistemas ordenados a partir del caos inicial.

De esta manera, el orden se genera a partir del caos, ya que estos sistemas se autoorganizan. Este proceso puede ser observado en muchos sistemas, particularmente, en diversas reacciones químicas, siendo las más conocidas la llamada «inestabilidad de Bénard» (un movimiento turbulento y caótico de un fluido que acaba, por sí mismo, ordenándose, formando estructuras hexagonales), y la reacción de la solución de Belousov-Zhabotinsky, en la cual, a partir de un estado inicial caótico, se van alternando de manera espontánea diversos estados altamente ordenados, de manera que los movimientos inicialmente aleatorios o caóticos de las moléculas de la solución generan espontáneamente estructuras ordenadas.

El orden emerge del caos gracias a la energía suministrada por la propia reacción química, en un proceso de autoorganización. Según Prigogine, la existencia de este fenómeno explica la aparición de moléculas complejas, como las del ADN, por ejemplo, que son fruto de este proceso de organización a partir del caos, de forma que ello permite comprender cómo en la naturaleza se ha podido engendrar esta estructura compleja, ya que si sólo se apelara al mero azar, o a la mera probabilidad, la naturaleza habría tardado más tiempo que el de la edad del universo para dar con una secuencia autorreproductora de aminoácidos como la del ADN.

El mismo modelo autoorganizativo surgido del caos se aplica a muchos y diversos sistemas, y es también el responsable de la formación de las galaxias y de sus formas espirales, así como de las secuencias en los latidos del corazón, del crecimiento no planificado de las ciudades, de determinados comportamientos sociales, políticos, económicos y psicológicos, y hasta de las formas de las nubes o de las turbulencias en los fluidos, pongamos por caso.

Una de las importantes consecuencias de la ciencia del caos es la nueva concepción del tiempo que lleva aparejada. Así, esta ciencia considera que la clásica concepción física del tiempo, que aparece siempre en todas las fórmulas físicas como una magnitud reversible, debe considerarse a partir de su radical irreversibilidad. En la física clásica (incluidas las teorías cuánticas y relativistas), la flecha del tiempo se explica a partir del 2º principio de la termodinámica, pero sólo como improbabilidad de reversibilidad. Es decir, si el tiempo se nos aparece como irreversible en nuestra vida cotidiana, ello, según la ciencia «clásica», es sólo debido a la poquísima probabilidad de que puedan darse los factores que alteren el proceso de la creación de entropía y que puedan darse «hacia atrás», pero no es teóricamente imposible que pudiera suceder. En cambio, en la ciencia del caos, especialmente en la formulación de Prigogine, se insiste en la radical irreversibilidad del tiempo, ya que ésta es expresión de la interacción holística de los sistemas. La irreversibilidad temporal no es fruto de una probabilidad muy baja, sino que es absoluta.

El tiempo, entonces, como en la filosofía de Bergson, aparece como tiempo creador, y creador de imprevisible novedad. Pero si en la filosofía de autores como Kierkegaard, Husserl, Bergson o Heidegger se insiste en que la irreversibilidad no puede hallarse en la física, sino que aparece como un “dato inmediato de la conciencia” (Bergson), que de alguna manera separa la conciencia de la naturaleza, en la obra de Prigogine, y a través de la ciencia del caos, esta irreversibilidad temporal se instala en el seno mismo de la naturaleza, de forma que desaparece la escisión entre una ciencia que consideraba que el tiempo -que siempre aparece en las ecuaciones físicas como una magnitud reversible- era tan solamente una ilusión (Einstein) y la experiencia íntima de nuestra existencia irreversible. Al dar una especial relevancia al azar y al caos en la naturaleza, la ciencia del caos transmite una imagen de la naturaleza en la que los objetos están menos definidos que en la física clásica y cuántica.

Así, junto al principio de incertidumbre de Heisenberg, se podría añadir otro principio de incertidumbre, según el cual, los sistemas complejos, más allá de cierto umbral, siguen rumbos impredecibles, y sus condiciones iniciales son irrecuperables. Prigogine insiste también en que las mismas leyes de la física experimentan una evolución, ya que en condiciones distintas, aparecen leyes distintas. Se aleja de las concepciones más o menos platonizantes que consideran las leyes de la naturaleza dadas de una vez por todas, y considera que las ciencias clásicas, con su atemporalidad y reversibilidad, son meras idealizaciones de la naturaleza.

De esta manera, las leyes de la imprevisibilidad, del caos y el carácter creador del tiempo, son las que permiten la aparición de imprevisible novedad en la naturaleza. Si la teoría de la relatividad acabó con la concepción del espacio y del tiempo absolutos de la mecánica newtoniana, y la mecánica cuántica acabó con la posibilidad de pensar en procesos de medición absolutos y controlables, la ciencia del caos elimina los supuestos deterministas y reduccionistas sobre los que se sustentaba la ciencia clásica.

Junto a las ciencias del caos se han ido formando nuevas ramas de la ciencia, especialmente de las matemáticas, tales como la teoría de las catástrofes y la teoría de los fractales que, en varios aspectos, convergen en la posible formación de un nuevo enfoque científico que exige abandonar la concepción lineal de los fenómenos y reemplazarla por una imagen de la realidad basada en la no linealidad. El desarrollo de la informática y la ayuda de la gran potencia de cálculo de los ordenadores ha coadyuvado al desarrollo de una nueva geometría (basada en los mencionados objetos fractales) y una nueva dinámica que están en la base de una nueva ruptura del paradigma de las ciencias clásicas, más cercano a las concepciones de corte emergentista.

En un aspecto concreto, la visión de multidisciplinariedad se construye desde un conjunto de disciplinas, cuyo punto de unión es una temática de estudio determinada. Al abordar la biodiversidades desde esta visión multidisciplinar se toma en consideración únicamente aquellos elementos comunes que permiten, desde el punto de vista de la sinergia, impulsar a un mayor nivel de entendimiento el producto alcanzado en el establecimiento de un criterio de solución que represente la multiplicidad de factores en una unidad metódica y de contenido que hagan del conocimiento un valor de utilidad en el medio social donde se desenvuelve.

Al encarar la realidad, desde la disciplinariedad, se asume una serie de tipologías de la investigación que involucra siete caras de acercamiento a los fenómenos sociales, en donde son intervenidos con metódica y profundidad para descubrir las verdades.

Estas siete caras son: indagación histórica, que busca reconstruir la realidad de la biodiversidad en base a las evidencias documentales fiables, sometidas a una crítica aguda de sus elementos; indagación descriptiva, la cual se enfoca en deconstruir la realidad y reconstruir sus vinculaciones y elementos; indagación experimental, donde se establece de manera precisa la relación causa-efecto, manejando grupos de control y generando ambientes artificiales y manipulables; indagación cuasi-experimental, que estudia las relaciones causa-efectos, pero no en condiciones de control riguroso de todos los factores que puedan afectar la realidad; indagación correlacional, desde la cual se ahonda en la determinación de las variaciones en unos factores en relación con otros, estableciendo relaciones de tipo estadístico que conduce directamente a establecer relaciones de causa-efecto entre ellos; indagación de estudio de caso, donde se explora de manera intensiva a sujetos u objetos de estudio; e indagación ex post facto, donde se establece la causa-efecto, después de que este último ha ocurrido y su causa se ubica en el pasado.

A grandes rasgos, la disciplinariedad permite explorar la biodiversidad desde un conjunto homogéneo, con la intención de alcanzar la verdad de una realidad determinada, con el fin de producir conocimiento nuevo y volviendo más compleja la relación entre las disciplinas puras y las aplicadas.

En un aspecto puntual, al ir dándose las múltiples conexiones entre las disciplinas, entorno a una temática de interés investigativo, hace que el sujeto moderno-investigador busque ir más allá del plano conceptual de lo conocido, para adentrarse en los nuevos significados que permiten moldear constructos que sirven de base a nuevas realidades desde la visión transcompleja. En esta exploración y acercamiento al sujeto moderno-investigador que hemos ubicado en el contexto transdisciplinar, se ha hecho un proceso indagativo de reflexión sobre el criterio de relaciones abstractas y de contenido, entre los sujetos que investigan y las variantes de la disciplinariedad.

Para que se dé el contexto transdisciplinar es necesario que se cumplan las diversas variantes del pensamiento disciplinar; es decir, que exista un acercamiento a la realidad desde la multidisciplinariedad, que reúne un conjunto de disciplinas, de manera simultáneas, que ayuden a definir y explicar la temática de interés en la realidad; la pluridisciplinariedad, en la cual hay una yuxtaposición de disciplinas que se vinculan en un mismo rango de interés y hacen posible extraer nuevos conceptos producto de la interrelación de elementos de las disciplinas; la disciplinariedad cruzada, donde partiendo de la fundamentación de una disciplina dura o aplicada, se extrae de otras disciplinas elementos complementarios que le ayuden a comprender la realidad; la interdisciplinariedad, caracterizado por ser un grupo de disciplinas, con diversos niveles y subniveles de importancia y significación, que influye en el modelaje de la realidad bajo las condiciones de la temática en estudio, en miras a crear nuevos puntos de vista desde la fortaleza de cada disciplina; y la transdisciplinariedad, como cuando lo conceptual racional conocido necesita de nuevos elementos que ayuden a edificar las bases de una nueva realidad.

Fuente: https://www.analitica.com/opinion/la-biodiversidad-desde-la-postura-del-sujeto-transdiciplinar/

 

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Sierra Leona: El gobierno refuerza la política discriminatoria de excluir de la escuela a las niñas embarazadas, lo que amenaza el derecho de cientos de ellas a la educación

Redacción: Amnistía Internacional

En respuesta a la noticia de que las autoridades de Sierra Leona están reforzando su postura de que las niñas embarazadas no pueden asistir a la escuela antes de dar a luz, Marta Colomer, encargada de campañas sénior de Amnistía Internacional para África Occidental, ha declarado:

“Sierra Leona es un país con un elevado índice de embarazo adolescente. Sin embargo, en lugar de dar una educación sexual clara en las escuelas y erradicar de manera efectiva la violencia contra las mujeres y las niñas, las autoridades sierraleonenses están castigando a centenares de niñas embarazadas negándoles la educación”.

La reiterada negativa del gobierno a dejar que las niñas embarazadas asistan a la escuela afianza la desigualdad de género y la discriminación. En lugar de empoderar a estas niñas, la política gubernamental amenaza con avergonzarlas y culparlas.
Marta Colomer, encargada de campañas sénior de Amnistía Internacional para África Occidental

“La reiterada negativa del gobierno a dejar que las niñas embarazadas asistan a la escuela afianza la desigualdad de género y la discriminación. En lugar de empoderar a estas niñas, la política gubernamental amenaza con avergonzarlas y culparlas.”

“Las autoridades deben levantar de inmediato esta prohibición, de acuerdo con las obligaciones en materia de derechos humanos contraídas por Sierra Leona, y deben permitir que las niñas embarazadas disfruten plenamente de su derecho a la educación.”

Información complementaria

Ayer, el Ministerio de Educación Básica y Secundaria emitió una declaración en la que aclaraba la asistencia de las niñas embarazadas a la escuela. Según la declaración, ahora las niñas embarazadas pueden presentarse a exámenes pero siguen sin poder asistir a la escuela.

Al mantener esta retrógrada postura, el gobierno utilizó un lenguaje sumamente peyorativo y estereotipado, y declaró que las niñas embarazadas debían “permanecer apartadas de la escolarización durante el embarazo debido a su incapacidad de aprender de manera efectiva […]” y que “se consideraba de forma generalizada que las niñas embarazadas tienen el potencial de influir negativamente en sus compañeras para que sean sexualmente activas y se queden embarazadas”. Sin embargo, el gobierno no ofreció datos concretos que respaldaran estas acusaciones engañosas y nocivas.

En junio de 2019, Amnistía Internacional se unió a una causa judicial entablada por dos organizaciones no gubernamentales —Igualdad Ya y WAVES— para rebatir la prohibición impuesta por el gobierno de Sierra Leona de que las niñas embarazadas asistan a las escuelas públicas y se presenten a exámenes. La causa está pendiente ante el Tribunal de Justicia de la CEDEAO.

Fuente: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/10/sierra-leone-government-reinforces-discriminatory-policy-of-excluding-pregnant-girls/

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Argentina: Pablo Imen hace un análisis sobre las propuestas educativas de los candidatos a la Presidencia en ese país (audio)

Argentina / OVE

El pedagogo y educador popular Pablo Imen hace un detallado análisis sobre las orientaciones estratégicas de las propuestas educativas de los distintos candidatos a la Presidencia de Argentina. En virtud que el tema educativo ha tenido hasta ahora poca relevancia en los debates de los candidatos, nos parece de especial importancia compartir este análisis de Imen para nuestros lectores y seguidores en OVE

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