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Canadá: Qué fue el «genocidio canadiense» por el que murieron y desaparecieron cientos de mujeres

Han pasado casi 50 años desde que Helen Betty Osborne, una mujer indígena que soñaba con ser maestra, fue secuestrada y brutalmente asesinada cerca de Manitoba, una ciudad canadiense profundamente dividida por líneas raciales.En muchos sentidos, la muerte de la joven de 19 años fue indicativa de los casos que estaban por llegar: una adolescente indígena obligada a abandonar su comunidad remota, atacada por cuatro hombres simplemente por su raza, y la larga espera de la familia para que se hiciera justicia.

Hace 15 años, Amnistía Internacional calificó el asalto y el asesinato a la tímida joven como «una advertencia ignorada».

La violencia que enfrentan las mujeres y las niñas indígenas de Canadá está ahora en el centro de atención, cuando una investigación nacional sobre mujeres desaparecidas y asesinadas llega a su fin después de más de dos años de audiencias y testimonios.

Este lunes se publica la investigación. Las primeras conclusiones, filtradas a la cadena nacional de televisión CBC, hablan de un «genocidio canadiense».

El informe, de 1.200 páginas, acusa de la desproporcionada violencia contra las mujeres indígenas al colonialismo fuertemente arraigado y a la inacción del Estado.

Se desconoce el número exacto de víctimas, pero hay reportes de que podrían ser miles.

«Se tardó 40 años en llegar a este momento y solo porque las mujeres indígenas han estado en el terreno haciendo ruido», afirma Robyn Bourgeois , académica y activista que investiga el activismo indígena en Canadá, a Jessica Murphy , periodista de la BBC en Toronto. «Sin ellas no estaríamos aquí» , dice.

Entre las activistas hay familiares de víctimas que han hecho campaña incansablemente por los seres queridos que perdieron, y activistas de base como Beverley Jacobs y Terri Brown, quienes también perdieron a miembros de su familia.

Para Jacobs, el asesinato en 2008 de su prima Tashina General, de 21 años, fue un punto de inflexión en su trabajo. Para Brown, cuya hermana de 41 años, Ada Elaine, murió en 2001, la pérdida continúa atormentando a la familia, que dice que fue asesinada y que su caso fue mal manejado.

Jacobs, abogada mohawk, fue la investigadora principal del informe de Amnistía sobre discriminación y violencia contra las mujeres indígenas, y pasó meses viajando por todo el país reuniéndose con las familias de mujeres que habían desaparecido o habían sido asesinadas.

«En ese momento, eran las familias las que estaban haciendo todo el trabajo», dice. «Fueron las que hicieron los carteles y las búsquedas, pasándolo mal con la policía, y sin obtener respuestas».

Su esfuerzo comenzó justo cuando un caso horrible estaba a punto de aparecer en los titulares de todo el mundo.

La policía había arrestado a Robert Pickton, un asesino en serie que había asediado a mujeres del distrito de Downtown Eastside, en el centro de Vancouver , durante años, siendo muchas de sus víctimas indígenas y marginadas.

Las autoridades habían negado durante mucho tiempo que hubiera un patrón en las desapariciones, o que pudieran estar vinculadas.

Pero una investigación local posterior dejó al descubierto el fracaso sistémico y el sesgo que permitieron a Pickton asesinar a mujeres durante años sin ser atrapado.

Pickton fue finalmente condenado a cadena perpetua por el asesinato de seis mujeres. Inicialmente había sido acusado de matar a 26 mujeres de un total de 69 que habían desaparecido durante los años 80 y 90.

Su juicio de alto perfil hizo que activistas como Jacobs pensaran que lo que había ocurrido en el estado de Columbia Británica, cuya principal ciudad es Vancouver y donde las mujeres indígenas eran una parte desproporcionada de las mujeres reportadas como desaparecidas o asesinadas, se vería también a nivel nacional.

«Ese [caso] fue un punto de inflexión», dice Bourgeois.

También fue donde Jacobs, la abogada mohawk , comenzó su trabajo. «Lo primero que pensé que tenía que hacer era ir a Downtown Eastside porque Pickton acababa de ser arrestado», explica.

Las mujeres que habían estado trabajando durante años para llamar la atención sobre lo que estaba pasando la llevaron a la granja de cerdos del asesino, el sitio donde había cometido los asesinatos.

«Fue horrible. Fue antes de cualquier juicio, no estoy segura de que se hubieran presentado cargos todavía. Pero [los investigadores] ya estaban cavando en el suelo», cuenta Jacobs.

Posiblemente incredulidad o miedoBrown, activista indígena desde hace mucho tiempo y, como Jacobs, expresidenta de la Asociación de Mujeres Nativas de Canadá (NWAC, por sus siglas en inglés), fue fundamental para alertar sobre el «horripilante número de mujeres» que estaban desapareciendo en Vancouver.

Bajo su liderazgo, el NWAC colaboró con grupos como Amnistía Internacional; Kairos, un grupo religioso; y las iglesias anglicana para crear una campaña de sensibilización nacional.

Pero Brown dice que fue una repetición de lo de Vancouver: a menudo se encontraban con indiferencia. También había interrupciones significativas en los registros, lo que dificultaba obtener una imagen completa del problema de la violencia.

Se estaba llevando a cabo un conteo no oficial de los desaparecidos. En Toronto, Amber O’Hara, una mujer del grupo anishinaabey activista contra el SIDA, comenzó a compilar una base de datos en línea.

Y según Brown, las mujeres en Downtown Eastside «estaban haciendo un gran trabajo, contabilizando a las mujeres que se estaban perdiendo».

«Las familias venían y decían: ‘No la hemos visto en semanas’. Y la policía contestaba: ‘Tal vez esté de vacaciones en algún lugar’. ‘Bueno, discúlpeme, nunca dejaron esa cuadra del Eastside».

Brown, quien entonces dirigía la Asociación de Mujeres Nativas de Canadá, decidió que debía haber una compilación formal de los datos.

«Quería ponerle números a esto porque nadie nos creía», rememora. «Pero no teníamos los recursos, hice mi propia investigación y la presenté, pero ellos dijeron: ‘Bueno, ¿cómo sabes que es verdad?’ En ese momento dijimos que había unas 500 mujeres aborígenes desaparecidas y asesinadas».

La asociación consiguió fondos federales para fundar la campaña Sisters in Spirit («Hermanas en Espíritu»), que investigó y sensibilizó sobre las altas tasas de violencia contra las mujeres indígenas. Para el año 2009, habían recopilado 520 nombres.

Aún así, Brown recuerda haber llevado las estadísticas a reuniones con funcionarios del gobierno, incluso algunos líderes indígenas, y dice que «lo más extraño» fue el presentar los datos «a personas que se sentaban allí y te miraban, no te respondían, no te decían nada, no te alentaban, no te daban su apoyo de ninguna manera «.

«Inexpresivos. Posiblemente incredulidad o miedo. No lo sé».

Las estadísticasHasta el día de hoy, la falta de datos sólidos significa que nadie sabe exactamente cuántas mujeres y niñas indígenas han sido asesinadas o han desaparecido en las últimas décadas. Pero algunas estadísticas sí han sido compiladas.

• El 10% de todas las mujeres reportadas como desaparecidas son indígenas y representan el 21% de las víctimas de homicidio. Los indígenas canadienses representan alrededor del 4% de la población.

• La mitad de los homicidios fueron cometidos por un miembro de la familia, pero las mujeres indígenas también tienen 1,4 veces más probabilidades de ser asesinadas por alguien con quien no tienen una relación cercana.

• En 2014, la Real Policía Montada de Canadá identificó casi 1.200 casos sucedidos entre 1980 y 2012.

• Las mujeres indígenas tienen un mayor riesgo de sufrir agresiones físicas y sexuales, incluso cuando se toman en cuenta otros factores de riesgo, y experimentan más violencia por parte de sus parejas.

Bourgeois y Jacobs intentaron tomar una dirección diferente. Fueron al escenario internacional. Brown comenzó a plantear el tema en reuniones de la ONU y en otros lugares.

«Dondequiera que iba, lo mencionaba», explica. «No es que a alguien le importara. Pero pensé que en algún momento alguien escucharía».

Jacobs dice que sabían que Canadá no estaba haciendo nada. «Y sabíamos que los foros internacionales atraerían la atención contra Canadá», afirma. «[A nivel internacional] No hay mecanismos de imposición. La única forma es causar vergüenza al país».

Luego, en agosto de 2014, 43 años después del asesinato de Osborne, otro caso, esta vez la muerte de una estudiante de 15 años llamada Tina Fontaine, comenzó a aparecer en los titulares de todo Canadá.

Su asesinato provocó una indignación colectiva y feroz y consolidó los pedidos de que se abriera una investigación nacional.

Para 2015, la ONU estaba presionando para que hubiera una investigación pública, al igual que un informe canadiense histórico sobre la reconciliación con los pueblos indígenas.

El primer ministro, Justin Trudeau , lanzó oficialmente una investigación al año después de ganar las elecciones generales de 2015.

Para entonces, Brown y Jacobs se habían alejado del activismo por este tema. Ambas dicen que les afectó emocionalmente, especialmente dado que ambas habían perdido a sus seres queridos.

«Sentí que ya no podía hacerlo. Me enojé demasiado», dice Jacobs. «Desde el momento en que empecé [después de la muerte de mi prima] sentí que estaba golpeando mi cabeza contra la pared, sentí que no se estaba logrando nada».

También han sido críticas con la investigación.

Jacobs asegura que nunca logró realmente ganarse la confianza de muchas familias que perdieron hermanas o madres o hijas, y muchas no fueron incluidas en las audiencias públicas.

Según Brown, «hablaron con muchas familias, abrieron muchas heridas. Pero al final, ¿alguien fue arrestado?»

«Tiene que haber justicia. Esos hombres tienen que ir a la cárcel. Si no lo hacen, todo el dinero gastado y todo lo que hablamos no vale la pena, porque no hay justicia».

También advierten que, si bien la investigación pudo haber terminado, los índices de violencia se mantienen altos.

La verdadera curación vendría de parte de los canadienses indígenas que reclaman su cultura, idioma y tradiciones, dice Jacobs.

Afirma que Canadá debe tomar pasos concretos hacia la reconciliación y responsabilizarse de políticas que han sido perjudiciales para las mujeres indígenas.

En estos días, Brown va a las vigilias organizadas para las mujeres desaparecidas y se siente reconocida.

«Alguna joven, inevitablemente, en algún momento viene y empieza a informarme sobre el tema y yo solo pienso: ‘Sí, hay esperanza para nosotros ahora'».

«Porque conocen el problema, pueden nombrar el problema, tienen la fuerza para hablar sobre ello».

El informe finalEl camino hacia la publicación del informe final de la investigación nacional no siempre ha sido fácil.

La investigación, con un costo de US$68 millones, se inició en 2016 con un mandato para profundizar en las causas sociales, económicas, culturales, institucionales e históricas subyacentes de la violencia contra las mujeres y las niñas indígenas.

Se llevaron a cabo 24 audiencias en todo Canadá, con el testimonio de casi 1.500 personas, incluidos familiares de mujeres desaparecidas o asesinadas y sobrevivientes de violencia. También se escuchó a decenas de expertos y se revisaron los archivos policiales e institucionales.

Ha habido renuncias, retrasos, críticas relacionadas con la transparencia y las comunicaciones, y preocupaciones sobre su alcance. Los comisionados lucharon para obtener una extensión de dos años, pero recibieron solo seis meses adicionales del gobierno federal.

Fuente de la Información: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=256845&titular=qu%E9-fue-el-%22genocidio-canadiense%22-por-el-que-murieron-y-desaparecieron-cientos-de-mujeres-

 

 

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Guatemala, indígenas y campesinos no aceptan los resultados electorales

Guatemala, el pasado domingo 16 de junio, realizó elecciones generales para Presidente, diputados y gobiernos municipales. Participaron 19 candidatos presidenciales. De ellos, 3 eran indígenas mayas.Los resultados preliminares anunciados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), indican que Guatemala deberá ir a una segunda vuelta electoral porque ninguno de los 19 candidatos consiguió el 50% más uno del total de votos válidos.

Este país centroamericano que aún vive en la nostalgia del teatro de la “lucha contra la corrupción”, no pudo evitar en las urnas que dos de los candidatos “contrarios” a la lucha contra la corrupción llegasen a la segunda vuelta.

Y así fue. En dos meses más, Guatemala deberá elegir a Sandra Torres del partido Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), o Alejandro Giammattei del partido VAMOS (del círculo militar), Ambos señalados por actos de corrupción y financiamiento ilícito. ¿Una maldición criolla?, se preguntan internautas en las redes.

Indígenas y campesinos crearon su propia organización política

Para dicho proceso electoral, muy al filo de los plazos establecidos, venciendo todas los obstáculos, comunidades indígenas y campesinos organizados en “resistencia”, a nivel nacional, lograron crear e inscribir su organización política, denominado Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP).

Entre los planteamientos del MLP están: lucha frontal contra la corrupción (anulación de la inmunidad y el secreto bancario para altos funcionarios públicos), convocatoria a un proceso de Asamblea Constituyente Plurinacional, y la revisión de los contratos de privatización.

Para encabezar dicha agenda política eligieron en asamblea a una indígena maya mam, Thelma Cabrera, como candidata a la presidencia. Y, en cuestión de semanas, Cabrera y MLP se convirtieron en un “fenómeno” político (nunca antes visto en un país racista y misógino), viral en las redes sociales.

El mensaje del MLP fue viral en las redes sociales, y multitudinarias sus acciones colectivas en los territorios. Pero, los escrutinios del TSE colocaron al MLP en un cuarto lugar, acreditándole cerca de medio millón de votos, pero sin alcaldes municipales, y quizás con una diputación.

Si bien el MLP ya había soportado “irregularidades” por parte del TSE en el proceso de la corta campaña electoral, lo que colmó la paciencia y obligó a denunciar el fraude electoral fue que, muy a pesar de las más de mil denuncias penales no resueltas por delitos electorales, el ente electoral continuó anunciando diputaciones y gobiernos municipales para el resto de los partidos, menos para el MLP.

Fueron desde las comunidades y municipios que construyeron asambleariamente esta organización política, y es casi inexplicable que el MLP no haya obtenido ningún voto mayoritario ni en tan sólo un Municipio. Muy a pesar de ser la cuarta organización política (de los más de 20 partidos )más votados en estas elecciones (según el TSE).

¿Por qué denuncian fraude electoral?

“A nuestra organización política MLP, durante la campaña electoral, el TSE no le permitió colocar ninguna valla, ni le permitió acceder a los medios de comunicación contratados por el TSE para la campaña, ni mucho menos nos permitió abrir una cuenta bancaria para utilizar el dinero para la campaña como manda la Ley”, indica Thelma Cabrera, ex candidata presidencial del MLP.

Más por el contrario, por no declarar MLP los supuestos gastos económicos realizados, ahora, existe una amenaza de multa, por parte del TSE, del equivalente de cerca 40 mil dólares.

Durante el día de las votaciones se denunciaron la entrega de papeletas previamente marcadas sobre el símbolo de la UNE (partido que ocupa primer lugar). Se hicieron virales en las redes sociales videos de traslado grupal de votantes por los partidos tradicionales. Compra venta de votos por “activistas de partidos tradicionales”. Entrega de papeletas de votos donde no aparecía el logo de MLP, o aparecía pero en un tamaño muy reducido en comparación a los logos del resto de los partidos.

Estas anomalías ocasionaron reacciones violentas de votantes en 8 de los 22 departamentos del país. En dos municipios se suspendieron las elecciones. Se denunciaron apagones eléctricos por lo menos en zonas de dos departamentos al momento del escrutinio de votos.

Al momento que se redacta la presente nota, en diferentes municipios y ciudades del país continúan los bloqueos de caminos, protestas en los parques municipales.

Ante esta situación, el núcleo central de MLP, en asamblea analizó el proceso electoral, y denunció fraude electoral. Negándose a reconocer los resultados emitidos por el TSE, y convocando a la ciudadanía a protestas sociales para exigir el reconteo o anulación de las elecciones generales realizadas.

Indígenas y campesinos hicieron historia al ocupar el cuarto lugar, sin recursos económicos, en un país donde el sistema electoral y la cultura electoral están hechas para que ganen las elecciones los varones, blancos y ricos. Pero, este sector de los excluidos también es consiente de la estrategia de “zanahoria y garrote”, según ellos, que utiliza el sistema hegemónico. “Quisieron endulzarnos con el 4º lugar, pero nos quitaron las diputaciones y alcaldías”, indican sus representantes.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=257316

Fuente de la imagen: TeleSur

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Sudán: Masacre y revuelta en Jartum

En la madrugada del lunes 3 de junio, fuerzas paramilitares atacaron la acampada situada frente a la sede del Alto Mando del Ejército en Jartum, disparando contra los manifestantes y poniendo fin a seis meses de revuelta en gran medida pacífica. Los soldados cruzaron las barricadas que protegían la acampada, pusieron fuego a las tiendas y dispararon y golpearon a los manifestantes. Testigos informan de que los soldados abrieron fuego indiscriminadamente, arrojaron cadáveres de manifestantes al Nilo y violaron a dos de las médicas presentes en la acampada. En 48 horas, el número de muertos ascendía al centenar, y se recuperaron decenas de cadáveres del Nilo. Otros 500 resultaron heridos en lo que solo puede calificarse de masacre premeditada.

La acampada delante del cuartel general del ejército se había convertido en el centro neurálgico de la revolución sudanesa, donde estudiantes y trabajadores estaban concentrados para protestar contra el régimen militar desde comienzos de abril. Encabezada por la Asociación Profesional Sudanesa, la confederación de sindicatos que el régimen había declarado ilegal, la revuelta conservó un carácter no violento y bien organizado, y culminó con una huelga general de dos días a finales de mayo. Sin embargo, dos meses después de las manifestaciones iniciales que obligaron a dimitir al dictador Omar al Bashir, los revolucionarios seguían reclamando la misma demanda principal: poner fin al gobierno militar en Sudán y formar un gobierno civil de transición que organice elecciones libres y democráticas. Las negociaciones con el ejército se estancaron, pues los militares se negaron a perder el control.

El ataque del pasado lunes estuvo dirigido por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), una unidad controlada por el Estado, derivada de los Yanyauid, una milicia responsable de crímenes de guerra en Darfur. Después de asaltar y masacrar brutalmente a los acampados y acampadas de Jartum, las FAR se trasladaron a los barrios periféricos, donde también se habían producido manifestaciones contrarias al régimen y se seguían concentrando manifestantes, a fin de continuar dispersando, golpeando y disparando contra los y las activistas. Mohamed Elnaiem, residente en uno de los barrios periféricos, activista sudanés y estudiante de doctorado, nos ha proporcionado un informe de primera mano sobre el ataque represivo. Ha descrito la escena de la que fue testigo aquella madrugada:

Las FAR vinieron primero en un pequeño grupo, unos tres o cuatro camiones, y se pusieron a hablar con los militares. Pensamos que tal vez el ejército –eran soldados rasos– estarían de nuestro lado. Pero las FAR cruzaron las barricadas que habíamos montado y el ejército no hizo nada. Poco después, los vehículos del ejército que estaban por ahí se fueron y entonces la mayoría de la gente se dio cuenta de lo que iba a suceder acto seguido y comenzó a despejar la zona. Nos percatamos de que el ejército y las FAR actuaban coordinadamente y que las FAR estaban totalmente controladas por el alto mando. Empezaron a disparar contra nosotros y todos comenzamos a alejarnos corriendo de las barricadas para ir a casa a escondernos. No he sido suficientemente valiente para salir y reconstruir las barricadas, como han hecho algunos. Es terrible. Hay disparos por todas partes. En mi barrio dicen que hay un francotirador en un edificio abandonado. No sé dónde, concretamente, de modo que esto es realmente peligroso. Quieren aterrorizarnos en casa.

Las FAR también atacaron tres hospitales de Jartum, disparando contra manifestantes heridos que habían sido llevados allí para curarlos. En el Royal Care Hospital, el pasado martes, los soldados obligaron a 50 manifestantes heridos a abandonar el hospital y detuvieron a uno de los médicos, que había formado parte del equipo médico de la acampada. Otras acampadas revolucionarias en diversas ciudades de todo el país, incluida la de Port Sudan, en el norte, y Gadarif y Sinja, en el este, también fueron atacadas por las FAR. En una nueva demostración de fuerza, el ejército impuso el bloqueo de internet, paralizando la mayoría de servicios telefónicos y en línea de todo el país. El apagón de internet todavía se mantiene. Y como han informado los activistas, Jartum sigue estando ocupada por el ejército.

El propósito de la masacre matutina de la semana pasada y la represión subsiguiente está claro: dispersar a los revolucionarios, poner fin a la acampada central y anular la reivindicación de la gente de quitar el poder al ejército. La brutal represión se produce seis años después de la masacre de Rab’aa en El Cairo, capitaneada por el entonces general y ahora presidente Abdel Fatah el Sisi, donde murieron tiroteados más de mil manifestantes de la Hermandad Musulmana. Así culminó el golpe llevado a cabo por el ejército egipcio y se inició una fase más aguda de la contrarrevolución en Egipto. Ahora, la masacre de la acampada de Jartum marca un hito contrarrevolucionario en Sudán, aunque en este país ha sido el régimen asociado con la Hermandad Musulmana el que ha perpetrado la matanza.

Las fuerzas de la contrarrevolución en Sudán son derivaciones de la reciente historia de guerra genocida del país. Como han dicho muchos comentaristas de la brutal represión de las FAR, Darfur ha venido a Jartum esta semana. En efecto, las FAR tienen un historial de casi dos décadas de represión racista en Darfur, en el oeste de Sudan, así como de colusión con la iniciativa de la Unión Europea de impedir la migración a través de su territorio. El dictador Omar al Bashir creó en 2003 la predecesora de las FAR, la milicia de los Yanyauid, que sería el principal instrumento del gobierno en su guerra contra Darfur. Los dos años que siguieron a la creación de los Yanyauid fueron testigos de los máximos niveles de violencia en Darfur, con más de cien mil personas asesinadas y hasta dos millones de víctimas de la limpieza étnica. La política de tierra quemada de Al Bashir en Darfur dio pie a la solicitud de detención del dictador, acusado de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Casi una década más tarde, en 2013, Al Bashir reconoció formalmente las FAR y nombró jefe de esta unidad a Mohamed Hamdan Dagalo (general Hemedti), quien había ascendido en las propias filas de los Yanyauid. La milicia había pasado de una fuerza paramilitar sectaria a convertirse en una milicia oficial, subordinada formalmente al régimen militar. Esto está más claro que nunca en estos días, ya que Hemedti, jefe de las FAR, también es vicepresidente del llamado Consejo Militar de Transición (CMT), acaparando quizá más poder que nadie en el país.

En 2014, las FAR asumieron la misión de controlar la migración, colaborando con la Fortaleza Europa cuando comenzó a cerrar el paso a los migrantes que enfilaban hacia Europa procedentes de África y Oriente Medio. Un año antes de que Europa se centrara en Turquía para frenar la migración procedente de Siria e Iraq, procuró detener el flujo de migrantes a través de Sudán, y lanzó lo que se llamaría el Proceso de Jartum, destinado a impedir que migrantes africanos accedieran a Europa. Las FAR se desplegaron para cerrar el paso a los migrantes de diversos países que pretendían cruzar Sudán. Encargadas de detener y deportar a centenares de migrantes, las FAR recibieron 250.000 dólares para criminalizar a los migrantes a petición de Europa. De este modo, el racismo antiinmigración europeo contribuyó a profesionalizar el terror que esta semana se ha volcado sobre los manifestantes.

La masacre del 3 de junio se produjo apenas unos días después de que los dirigentes del CMT, el general Abdel Fatah Abdelramán al Burhan y su vicepresidente, el general Hemedti, asistieran a una serie de reuniones, convocadas por los saudíes en La Meca, con la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo. Burhan y Hemedti están relacionados desde hace tiempo con Arabia Saudí en virtud de su participación en la guerra de Yemen, lanzada por los saudíes y que ha hundido el país en una grave crisis humanitaria. La coalición de Arabia Saudí con los Emiratos Árabes Unidos ha recurrido a soldados sudaneses para intervenir en Yemen, reduciendo así el número de bajas saudíes a fin de amortiguar las disensiones internas.

Se dice que entre las decenas de miles de soldados sudaneses enviados a combatir a Yemen había niños de la región de Darfur. El motivo de la guerra contra Yemen radica en la rivalidad imperial de Arabia Saudí (con el apoyo total de EE UU) con Irán por el predominio regional. Conviene señalar asimismo que esta alineación anti iraní ha llevado a los países del Golfo a estrechar lazos con Israel, una de cuyas consecuencias es la próxima conferencia de Bahréin, donde el gobierno de Trump tiene previsto desvelar el llamado “pacto del siglo” sobre el sacrificio del pueblo palestino.

La competición con Irán, en parte a instancias de EE UU, da pie al apoyo activo al Consejo Militar de Transición (CMT) por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias de la región y sus esfuerzos frenan las aspiraciones del pueblo sudanés. El domingo 2 de junio, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos prometieron enviar 3.000 millones de dólares a Sudán. El príncipe heredero emiratí, Mohamed bin Zayed, expresó su deseo de “preservar la seguridad y estabilidad de Sudán”. El presidente egipcio –y destacado contrarrevolucionario– Sisi ha aprovechado su cargo de presidente de la Unión Africana (UA) para apoyar al CMT y bloquear los intentos en el seno de la UA de condenarlo, pese a que la masacre del pasado lunes hizo que la UA suspendiera a Sudán. El baño de sangre se programó sin duda bajo la supervisión y con el visto bueno de estas potencias regionales.

Aunque EE UU haya emitido declaraciones condenando los excesos de la violencia reciente, esto no debe confundirse en modo alguno con el apoyo a la revuelta, ya que la crítica no es más que cosmética. Las acciones saudíes se llevan a cabo dentro del marco de la estrategia coordinada con EE UU, encaminada a aislar a Irán. Los planes de Trump de cortocircuitar al Congreso de EE UU para mantener el flujo de suministro de armas para la guerra de Yemen representa un pequeño ejemplo de ello. Rusia, por otro lado, ha adoptado una postura más beligerante, haciéndose eco de las anteriores declaraciones de las FAR en que justificaban la masacre y afirmando que la violencia del 3 de junio fue “necesaria para combatir a los extremistas”. Es el mismo lenguaje que solía emplear Rusia para expresar su apoyo a la carnicería perpetrada por Bachar al Asad en la revolución siria.

Ni que decir tiene que la revolución sudanesa tendrá que enfrentarse al hecho de que las fuerzas combinadas del capitalismo mundial, aunque en ocasiones rivalicen entre ellas, no toleran ningún movimiento democrático como el que ha florecido en las calles de Sudán desde el mes de enero. Los revolucionarios de Jartum lo saben, lanzando consignas como “No queremos vuestro dinero” ante el anuncio de la ayuda saudí-emiratí en abril. La manera en que la lucha afronte este reto y conecte con la solidaridad internacional a medida que se intensifique la contrarrevolución será crucial. La revolución no tiene amigos en los salones oficiales, sino en las calles.

Al principio, la respuesta del CMT consistió en justificar los asesinatos, pero después ha pasado a quitarles importancia y minimizar el número de víctimas. En una clásica maniobra del policía bueno, también ha declarado que ahora –después de haber desmantelado uno de los centros simbólicos de la resistencia y sembrado terror y muerte– está abierto a volver a negociar, si bien impone el bloqueo de internet para ocultar sus crímenes.

Desde la ruptura de las negociaciones, el CMT ha anunciado una vez más que se celebrarán elecciones en no más de nueve meses, rompiendo el acuerdo anterior de establecer un periodo de transición de tres años, tal como había exigido la oposición. Esta última reclamaba este plazo antes de celebrar elecciones con el fin de poder organizar fuerzas políticas independientes del régimen. Algunas partes del país (Darfur, Nilo Azul y Kordofán del Sur) todavía están recuperándose de sendas guerras civiles que han durado más de una década. El adelanto de las elecciones solo haría que los elementos favorables al régimen estuvieran en mejores condiciones de llevarse la palma debido al carácter no democrático del entramado político que apenas comienza a abrirse bajo la presión de las movilizaciones populares.

La Asociación Profesional Sudanesa (el núcleo de las Fuerzas de la Declaración de Libertad y Cambio) ha declarado que no negociará más con el CMT y ha convocado una huelga general política indefinida y actos masivos de desobediencia civil para derribar el régimen militar como “única medida que queda” para salvar la revolución. Cuando estamos escribiendo este artículo nos llegan las primeras noticias de las campañas de desobediencia civil y un “apagón social” ha dejado vacías las calles en respuesta al llamamiento a permanecer en casa. Sectores de la industria petrolera también están en huelga. La huelga y la desobediencia civil incluirían el boicot organizado a las elecciones si el ejército insiste en celebrarlas unilateralmente.

Esto pondrá a prueba algunas de las divisiones en el interior del campo revolucionario. Algunos de los partidos de oposición más tradicionales, como el Partido Nacional Umma de Sadiq al Madhi (el primer ministro depuesto por Omar al Bashir en el golpe de 1989), el Partido del Congreso Sudanés y algunos de los movimientos armados alrededor de Yasir Arman y Malik Agar, forman parte de la alianza Llamamiento Sudanés. Estos partidos –además del Partido Comunista Sudanés, que forma parte, junto con algunos pequeños partidos baasistas y nasseristas, en la alianza de Fuerzas del Consenso Nacional– han constituido durante años la oposición institucionalizada al gobierno de Bashir y su Partido del Congreso Sudanés. Muchos de ellos, como Al Mahdi y el Partido del Congreso Popular (PCP) del difunto Hassan al Turabi, han formado parte de gobiernos anteriores (el PCP se unió a un gobierno de unidad nacional en 2017, cosa que las fuerzas revolucionarias no han olvidado). Sus hábitos políticos de negociación con el régimen y de oposición parlamentaria al mismo harán que se muestren más propensos al acuerdo con el ejército y la contrarrevolución.

Sin embargo, conviene señalar que los comunistas se han opuesto hasta ahora firmemente a transigir en la cuestión del gobierno civil. La política de quienes ven claramente los peligros de ceder en este terreno ha determinado los avances de la revolución hasta el momento. Como observaron los manifestantes inmediatamente después de la caída de Al Bashir, a pesar de los cambios habidos en el gobierno, el aparato estatal se mantiene en gran parte intacto y esta batalla con el poder del Estado siguen siendo el principal obstáculo para la revuelta. En efecto, a pesar de que incluye la palabra transición en su nombre, el CMT representa el mismo orden que el antiguo régimen. El ejército ha demostrado que es quien quita y pone rey en la política sudanesa y protagonizó los golpes militares de 1969 y 1989. Las huelgas generales y movilizaciones de masas se presentan como la vía que permitirá llegar a una solución alternativa.

La revolución no surgió por iniciativa de los partidos de oposición, sino de las masas del pueblo sudanés y nuevas formaciones como la Asociación Profesional Sudanesa, que a su vez se creó durante la lucha. Ahora nos hallamos en un momento crucial y veremos cómo, tras la masacre del otro lunes, se mantiene la lucha en oposición al régimen militar. Mohamed ha descrito el momento actual en Jartum:

A pesar de todo este terror, todavía hay gente montando barricadas. Arriesgan sus vidas y les meten miedo, vuelven a casa por unas horas y después van y reconstruyen las barricadas.

La determinación y la voluntad política expresada por la actual ronda de huelgas generales y actos de desobediencia civil son cruciales. Asimismo, aunque la prensa no informe de ello, el desarrollo prometedor de consejos revolucionarios de barrio constituye un signo de esperanza, y su crecimiento y coordinación serán fundamentales. En cuanto a lo que está por venir, después de la masacre, Mohamed explica:

El CMT ha perdido legitimidad y por eso podemos tener un programa revolucionario mejor definido y exigir que en el consejo soberano, en vez de que esté formado por cinco [representantes] del ejército y cinco del gobierno civil, no comprenda a ningún representante del CMT.

Pese a que la revolución sudanesa ha demostrado de esta manera que es una de los mejor organizadas y políticamente avanzadas de la región, se enfrenta a enormes retos. Debemos estar atentas y atentos y solidarizarnos con el pueblo sudanés, que ha subido al escenario de la historia y lucha, y muere, por la libertad.

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article14923

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Madrid: Marta Harnecker, luchadora incansable

Otros hablarán con mayor propiedad sobre su obra. Yo, que fui su amiga y colaboradora durante las dos ultimas décadas, voy a centrarme en aquella mujer que la producía y la compartía.Proveniamos de diferentes orígenes aunque ambas chilenas. Ella de la Acción Católica, yo de la educación y demás círculos laicos. En tanto que yo en Chile me dedicaba al activismo estudiantil y estudiaba arquitectura, ella fue becada a la Ècole Normal de Paris donde estudió con Louis Althuser. Esa enriquecedora experiencia la hizo abandonar su militancia en el catolicismo en favor del marxismo. Dejó de ser sólo periodista y psicóloga para desempeñarse también como educadora popular, lo que fue su pasión y que siguió desarrollando hasta el final.

Esta transformación personal se plasma en su primer libro, publicado por Siglo XXI en 1969. El mas conocido y leído de todos los suyos , el generador de consciencias, Los Conceptos Elementales del Materialismo Histórico. En el, estudiantes, militantes revolucionarios y estudiosos en el mundo entero han encontrado en lenguaje sencillo y motivador un instrumento teórico que les permita el estudio critico del marxismo. Su intención era entregar los conceptos teóricos necesarios para el conocimiento científico de la realidad concreta, sin el cual sería imposible intentar transformarla. La evidente efectividad de esta obra motivó a Marta, ya con un mayor bagaje intelectual y experiencia internacional, publicarlo en edición revisada en en 1971 y en una nueva revisión en 1984. Entre toda su obra: libros, artículos de opinión, cuadernos de educación popular, y audiovisuales, pongo el acento en esta obra porque refleja tanto su propia transformación como su afán por ayudar a los demás en similar empresa.

Ambas vivimos activamente los días políticamente mas extraordinarios en Chile colaborando con el Gobierno de Salvador Allende, aunque seguíamos moviéndonos por círculos diferentes. Vino el horror y para ella el exilio a Cuba donde se integró totalmente y donde formó su familia. Para mi la lucha clandestina y una posterior ilegalidad inicial en España. Nos conocimos en Caracas durante una clase que daba su segundo esposo, el eminente economista canadiense Michael Lebowitz, en el Auditorio de la Facultad de Economía. Ella había sido requerida por el gobierno de Hugo Chávez para actuar de asesora en temas puntuales que el Presidente fuera señalando, y para actuar como su consciencia crítica. Chávez escuchaba a todo el mundo. Eso es cierto. Pero tenía especial interés y respeto por las opiniones de Marta.

Fiel a su pensamiento, ella recorría las comunidades conversando con sus habitantes antes de proporcionar sugerencia alguna. Para ella, la pedagogía popular no sólo significa ba transmitir su conocimiento. Mas importante aún, significa ba también ser una “aprendedora”. Ella e nseña ba lo que iba aprendiendo. Se sumerg ía en la realidad popular, especialmente en las luchas de los pueblos por cambiar una realidad generalmente adversa. La documenta ba , la sistematiza ba y la dev olvía a sus orígenes para que pudiera ser útil. En ese afán estaba cuando me invitó a integrarme a su equipo para viajar al interior del Estado de Lara y estudiar los procesos de profundización de la democracia a través de los Consejos Comunales .

Marta iba grabadora en mano conversando con la gente. Para nuestra sorpresa, llegó corriendo una maestra de escuela con un ejemplar de L os C onceptos Elementales  solicitando un autograf o . Lo mismo se repitió con una funcionaria municipal. “Ahora, yo también soy gente” le dijo una campesina. Era su forma de expresar la diferencia. La mujer pertenecía a un Consejo Comunal, participaba en desarrollar un diagnóstico de su territorio, en elaborar un plan de proyectos prioritarios, en administrar el presupuesto público descentralizado correspondiente, y en gestionar su ejecución. Pero, además, a ella, como vocero de su comunidad, se le abrían las puertas del ayuntamiento donde era recibida, reconocida, donde negociaba la solución a los pequeños problemas y donde se le presta asistencia técnica para los proyectos más complejos. Ella era parte del nuevo Estado V enezolano. Ya no sólo era “gente” , también era “autoridad pública” (usando el viejo lenguaje autoritario).

Marta s iempre est a ba en el lugar donde ha bía que estar. Donde se están produciendo cambios. Donde surge la esperanza. Por eso no vio razón de volver a Chile. No solo ha estado en Venezuela. Estuvo en su día en Nicaragua, en El Salvador, en Uruguay, en Porto Alegre, Brasil, en Bolivia, en Ecuador, etc. y mas recientemente en Grecia, en el Estado de Kerala en India, y mas. En este permanente andar y conversar, Marta ha demostrado una gran sabiduría. No sólo por su capacidad de entender y explicar los procesos sociales y su articulación con el Estado. Ni tampoco sólo porque ha sido capaz de entregar oportunamente los señalamientos necesarios que contribuyan a orientar los caminos. También ha sido sabia al saber distinguir “lo negro del blanco” como diría Violeta Parra. S upo distinguir entre lo importante y lo superfluo. Entre lo que construye futuro colectivo y lo que lo estanca.

Por todo esto es que puedo decir que Marta era fundamentalmente generosa y no sólo porque el afán de lucro jamás ha motivado su trabajo. Lo ha sido precisamente porque compartía lo aprendido con aquellos que mas lo necesitaban. Con l os que luchan. También fue generosa porque estimuló y apoyó las iniciativas de otros, abriéndoles espacios para enriquecer sus caminos. Como colaboradora puedo decir que también fue

generosa e integradora al escuchar. Para ella la opinión de los demás era siempre importante. Son innumerables las personas que nos hemos beneficiado de sus esfuerzos, de su generosidad y de sus múltiples sabidurías.

Hace 10 años atrás, celebrábamos 40 años de su trayectoria y 100 obras publicadas. Pero hubo mas. En 2013 el Viejo Topo le publicaba Un Mundo a Construir y mas adelante, Planificando desde Abajo . Se nos ha ido est a titán ida incansable, plen a de energía física, intelectual y creativa. La realidad actual nos hace pensar que no la merecíamos. En cualquier caso, nos ha dejado con una tarea clara.

Madrid, Junio de 2019

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=257276

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Honduras: En 67% se incrementó deserción escolar en los últimos tres años

La deserción escolar sigue siendo uno de los problemas que no ha sido posible revertir en materia educativa.

Este fenómeno es más acentuado en los departamentos de Cortés, Francisco Morazán, Yoro, Atlántida, Olancho y Comayagua, de acuerdo con los reportes de la Secretaría de Educación.

En Cortés, la cifra de desertores rozó en 2018 los 17,000 alumnos; en Yoro, sobrepasó los 9,500 niños y adolescentes y en Atlántida, los centros reportaron la ausencia de más de 6,000 educandos.

En el vasto departamento de Olancho, 5,884 estudiantes decidieron retirarse del proceso de enseñanza-aprendizaje en 2018 y en Comayagua, entraron en esta falta un poco más de 5,000 menores que se habían matriculado en el sistema estatal.

En 2018, alrededor de 81,800 estudiantes abandonaron las aulas de clase a nivel nacional, lo que representó una tasa del cuatro por ciento; y en 2017, 69,000 alumnos interrumpieron su formación por su propia voluntad, un equivalente a 3.4 por ciento.

Un año antes, en 2016, 59,000 educandos, correspondientes con 2.9 por ciento, desertaron de sus centros de enseñanza. En 2015, la cifra había sido de 48,000 alumnos y una tasa de 2.4 por ciento.

A partir de estos datos procesados por la cartera ministerial de Educación y por el Instituto Nacional de Estadísticas, se obtiene que la deserción escolar creció en 67 por ciento en el período entre 2015 y 2018.

Gracias a Dios, Islas de la Bahía y Valle, son los términos que muestran los índices más bajos de deserción escolar y en el nivel intermedio se ubican Ocotepeque, La Paz e Intibucá.

Hasta el año en curso, la matrícula escolar es de un millón 900,000. La mayor parte de esta población corresponde al sexo femenino. Alrededor de 970,000 estudiantes son niñas y aproximadamente 968,000 son varones.

Fuente de la Información: https://radiohrn.hn/2019/06/17/en-67-se-incremento-desercion-escolar-en-los-ultimos-tres-anos/

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España: «¿Monstruos? ¡Solo en los cuentos!», la campaña contra el acoso escolar promovida por Santillana

El bullying es una realidad presente en muchos centros escolares del panorama nacional que parece tener cada vez más voz. Tiene repercusiones negativas en el bienestar, el desarrollo y el ejercicio de los derechos de quien lo sufre. Las múltiples campañas contra el acoso escolar ponen el foco en la educación y en la formación de los más pequeños. Desde Loqueleo, el sello de literatura infantil y juvenil de Santillana, consideran que la literatura es una herramienta idónea para luchar contra el acoso y, para ello, han iniciado una campaña escolar apodada: «¿Monstruos? ¡Solo en los cuentos!».

Dentro de los objetivos que la editorial se plantea con esta iniciativa está identificar situaciones de acoso y violencia en los entornos a través de las lecturas, fomentando la empatía con los protagonistas de los libros; dejar aflorar sentimientos como miedo, desaliento, angustia y potenciar la autoestima y la solidaridad; y proporcionar herramientas que ayuden a denunciar situaciones injustas y poner al alcance de los alumnos recursos variados para reflexionar, debatir y expresar desde las distintas áreas de conocimiento.

Como cierre de la campaña, Santillana realizó un concurso en el que se premió las experiencias más señaladas de los colegios e institutos de toda España. El pasado día 2 de mayo se dieron a conocer los ganadores del concurso. En la categoría de Primaria alcanzó el primer premio el CEIP Clarín, de Gijón, y en la de Secundaria, el Colegio Divino Maestro de Lugo.

El premio consistirá en un mural que realizarán conjuntamente la artista gráfica Musa con los alumnos y alumnas del centro. Cada mural, por tanto, será diferente ya que atenderá a las medidas propuestas por los propios estudiantes.

Fuente de la Información: https://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/9943352/06/19/Monstruos-Solo-en-los-cuentos-la-campana-contra-el-acoso-escolar-promovida-por-Santillana.html

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Moldavia: La implementación de la Educación en Derechos Humanos en el currículo nacional

Moldavia está yendo más allá de los marcos establecidos para garantizar que se ofrece una Educación en Derechos Humanos de calidad mediante un programa escolar a nivel nacional.

Lo que se introdujo hace casi diez años como una materia extracurricular se ha hecho ya un lugar en el currículo nacional de Moldavia gracias a un constante trabajo de incidencia. A lo largo de los últimos diez años, Amnistía Internacional Moldavia (AI Moldavia) ha sido fundamental para apoyar el desarrollo y la implementación de la Educación en Derechos Humanos (EDH) en el sistema de educación formal de primaria y secundaria. Actualmente, la educación cívica es una asignatura obligatoria en Moldavia, y la EDH, una asignatura optativa.

AI Moldavia desarrolló el primer currículo de Educación en Derechos Humanos y los primeros materiales de esta asignatura en 2010. Entre 2013 y 2016, el currículo se revisó y se introdujeron nuevos módulos sobre no discriminación y desarrollo sostenible, que fueron aprobados por el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional sobre Planes de Estudio.

Ahora, diez años después, el mayor reto al que se enfrenta el país no es el currículo en sí, sino garantizar que quienes lo implementan tienen la capacidad y los recursos necesarios para hacerlo bien. Desde 2015, AI Moldavia está formando al profesorado y desarrollando su programa de Colegios Amigos de los Derechos Humanos en Moldavia. Sólo en 2018, recibieron formación aproximadamente 150 docentes.

Moldavia se independizó de la Unión Soviética en 1991, y el concepto de derechos humanos sigue estando en fase de desarrollo en la sociedad y en el sistema educativo moldavo. Por consiguiente, la EDH es una prioridad fundamental en el país. Moldavia se encuentra en un interesante contexto político. Por un lado, el ambiente político no es totalmente amistoso con los derechos humanos. Sigue habiendo importantes motivos de preocupación respecto a las libertades cívicas y el sistema de justicia, así como discriminación contra ciertos grupos (romaníes, LGBT+). La reducción del pluralismo de los medios de comunicación y el hostigamiento que sufren las ONG suponen obstáculos para los defensores y las defensoras de los derechos humanos.

Por otro lado existe una fuerte tendencia hacia el acercamiento —e incluso eventualmente la unión— a la Unión Europea. La EDH no es especialmente polémica a nivel nacional (comparada con cuestiones de derechos humanos más inmediatas) y el gobierno se ha comprometido a aplicar las recomendaciones del Consejo de Europa para que Moldavia se ajuste a las normas europeas de gobernanza democrática. Por tanto, la EDH goza de un apoyo relativamente bueno en las altas esferas, y AI Moldavia tiene un acuerdo con el Ministerio de Educación desde 2010

No obstante, en la práctica el programa se enfrenta a problemas prácticos, especialmente en lo que respecta al profesorado y al sistema educativo. Muchos docentes realizaron su formación en la época soviética, cuando no se enseñaban los derechos humanos y las metodologías de enseñanza eran rígidas. En la actualidad, en Moldavia hay una gran rotación del profesorado, debido a una histórica falta de inversión, lo cual significa que los docentes que reciben formación un año puede que no estén trabajando el año siguiente.

En 2018, AI Moldavia se ha centrado en integrar la EDH en el sistema de educación formal. El trabajo que desarrolla AI Moldavia desde hace diez años ha supuesto una importante contribución para conseguir que la EDH pasara de ser una actividad extracurricular impartida en muy pocos centros de enseñanza a ser una asignatura que se ofrece como optativa en muchos centros de enseñanza secundaria y muy solicitada por el alumnado. En 2015, AI Moldavia firmó otro acuerdo con el Ministerio de Educación para incluir la colaboración en la formación del profesorado y en los Colegios Amigos de los Derechos Humanos. Además, ha trabajado junto con el Ministerio —en la práctica dirigiendo el proceso— en la elaboración del currículo de EDH.

Desde entonces, en colaboración con unos 20 colegios piloto, Amnistía Internacional ha desarrollado el currículo de EDH en rumano para cursos académicos concretos y ha incluido más asignaturas. En 2015, la EDH comenzó a ofrecerse como asignatura optativa en unos 100 colegios. En 2017, Amnistía comenzó a elaborar un currículo de EDH desde educación primaria hasta educación secundaria. Actualmente, el currículo de EDH abarca dos cursos académicos (14 y 15 años de edad), con una hora de clase a la semana.

Una profesora de primaria que participó en el ensayo piloto del currículo en 2018, afirmo que su visión del currículo normalizado había cambiado. Antes —señaló— consideraba que estaba enseñando al alumnado todas las asignaturas de forma exhaustiva. Pero tras realizar la formación en EDH para el profesorado, se dio cuenta de que hay muchas cosas que el alumnado necesita saber y que no están en el currículo normalizado. Antes de participar en el ensayo, esta profesora consideraba imposible enseñar derechos humanos a alumnos y alumnas de primaria.

Otros docentes indicaron que no se habían dado cuenta de la amplitud de los conceptos de derechos humanos, por ejemplo de que las emociones y los sentimientos forman parte de los derechos humanos. Como explica Neamțu Olga, profesora de primaria de Chisinau: “La EDH se basa en la formación de competencias para la vida, actitudes y valores; es la vida que vivimos día a día en diferentes grupos sociales. Es la resolución pacífica de conflictos, la comunicación asertiva y las decisiones objetivas que se toman. Para mí, el curso supuso crecimiento profesional y personal y experiencia, ya que sus frutos me han hecho comprender que una persona informada es una persona más protegida”.

Actualmente Amnistía Internacional Moldavia está aumentando su contribución al desarrollo del currículo de EDH a nivel nacional, además de apoyar su implementación mediante la formación del profesorado. El trabajo en el desarrollo y la implementación del currículo de EDH tiene mucha relación con el enfoque de Amnistía Internacional de Colegios Amigos de los Derechos Humanos AI Moldavia ha formado a más de 150 profesores y profesoras, y 50 de estos docentes se han hecho miembros de Amnistía Internacional. Actualmente más del 10% de los colegios ofrecen EDH como asignatura optativa, y cada año más de 2.000 alumnos y alumnas asisten al curso, participando en una hora semanal de clases de EDH. Una de las conclusiones del proyecto es que para conseguir buenos resultados es preciso un enfoque holístico: “No basta con tener actividades extracurriculares o grupos de alumnos y alumnas, y tampoco con que haya un currículo. Es necesario un enfoque holístico, que no consiste sólo en educar sobre los derechos humanos, sino en educar mediante los derechos humanos”, explica Violeta Terguță, coordinadora del Programa de EDH en AI Moldavia.

Ha sido una gran oportunidad aprender sobre, mediante y para los derechos humanos y los derechos de los niños y las niñas en el marco de los cursos de formación, los cursos de verano y los intercambios de conocimientos de Amnistía. Podría intercambiar mis conocimientos y mi experiencia con colegas de todo el país. La labor que lleva a cabo AI Moldavia es fantástica, pues elaboran mucho material adecuado para los docentes, planes de clase, libros y guías, y todo esto puede utilizarse tanto para actividades escolares curriculares como extracurriculares”, explica Diana Galanton, profesora de secundaria en Bălți.

AI Moldavia organiza también otras actividades, como competiciones anuales de EDH que complementan la labor de los Colegios Amigos de los Derechos Humanos y de la educación formal y motivan más al alumnado para actuar y comprometerse a un nivel más elevado. Más de 100 alumnos y alumnas que asistieron al curso se hicieron miembros de AI Moldavia, formaron grupos escolares y participaron en actividades y campañas de Amnistía Internacional en general, así como en la promoción de los derechos humanos en su centro de estudios y su comunidad.

Daniel, alumno del Centro de Enseñanza Secundaria Olimp de Sîngerei, afirmó que el curso lo había ayudado a tener nuevos puntos de vista y opiniones: “Al asistir a las clases de derechos humanos descubrí que, desgraciadamente, tenía estereotipos. Ahora sé que todas las personas son diferentes, pero iguales. La gente debe ser tolerante y no discriminar”.[1] A Nicoleta, alumna del mismo centro, asistir al curso la ayudó a darse cuenta de las diversas formas en que podía defender los derechos humanos: “He aprendido que una persona, una firma puede cambiar el mundo. Todo el mundo debe implicarse, nadie debe limitarse a observar pasivamente. Voy a utilizar los conocimientos que adquirí durante las clases para defender a las personas cuyos derechos son violados y formular mis argumentos”.

A consecuencia de la demanda de los centros educativos que ya implementan el currículo de EDH, se ha producido un gran aumento en el número de alumnos y alumnas que participan en la maratón anual de envío de cartas de Amnistía Escribe por los Derechos, comparado con los que participaban hace 10 años. Ahora son los centros los que llaman a Amnistía para participar en la maratón, y no AI Moldavia la que tiene que llamar a los centros. Con los años, el número de cartas ha pasado de unas 700 a 40.000. Un motivo de este aumento son los cambios que se han ido produciendo con el tiempo en la calidad de las acciones, pues los alumnos y alumnas organizan los eventos de forma diferente y abordan las cuestiones con mayor profundidad.

Fuente de la Información: https://www.amnesty.org/es/latest/education/2019/06/moldova-national-human-rights-curricula/

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