El palestino Salama Rajab, de 14 años, que abandonó la escuela en Gaza a principios del año pasado para ganar dinero y ayudar a su familia, desconoce que la ley palestina le prohíbe trabajar a su edad.
Salama da a Efe un nombre falso para empezar a contar su historia prematura en el mercado laboral irregular, donde trabaja una media de doce horas al día, junto al semáforo de la calle Omar al Mukhtar, limpiando lunas y capós por un shéquel israelí (25 céntimos de euro), que no siempre le dan.
«Soy el mayor de mi familia y mi padre tuvo un accidente de trabajo hace cinco años y está incapacitado», cuenta Rajab. «¿Qué puedo hacer? Si no trabajo, mis hermanos y hermanas se morirán de hambre», lamenta.
El menor, de piel oscura, mira a su alrededor con miedo a que sus compañeros de escuela, parientes o vecinos lo vean, mientras cuenta que gana unos 20 shéquels al día, alrededor de 5 euros.
Rajab no es el único. Miles de niños en Gaza están empleados ilegalmente debido a las altas tasas de pobreza, que superan el 50 %, según un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) publicado la semana pasada.
La población menor de 18 años representa el 45 % en los territorios palestinos y unos 645.000 niños viven en condiciones precarias, la mayoría de ellos en la Franja, estancada por doce años de bloqueo israelí y la división política interna palestina.
La Oficina Central de Estadísticas Palestina (PCBS) contabiliza 2,2 millones de menores en Palestina, cerca de la mitad de los cuales viven en Gaza.
Según los expertos, el comercio, los restaurantes y hoteles son los principales empleadores de niños de entre 10 y 17 años en Cisjordania y en el enclave costero, con aproximadamente un 38 % en el primer territorio y un 43 % en el segundo, seguidos de la minería, canteras y manufactura en Cisjordania, donde ronda el 24 %.
En Gaza, el agrícola fue el segundo sector con hasta el 23 % de menores trabajando, según explicó a Efe el psicoterapeuta Fadel Abu Hein, quien alerta de «las duras condiciones de vida como resultado de la difícil situación económica».
«Una de las razones que han hecho que el fenómeno crezca y se expanda es que muchos niños están influenciados por otros que abandonaron las escuelas y empezaron a trabajar para ganarse la vida», valora.
Además, la situación económica de familias con un alto número de hijos presiona a los niños a trabajar desde temprana edad para satisfacer las necesidades, con el cabeza de familia a menudo desempleado.
Según las autoridades, aproximadamente 4.840 de 372.600 niños de entre 10 y 17 años trabajaban a tiempo completo en Gaza el pasado año, y otros 1.490 lo hacían mientras estudiaban.
En cifras oficiales, el 2 % de los menores de la Franja estaban empleados en 2018, pero se estima un mayor porcentaje ya que el trabajo infantil se oculta, según un informe de la PCBS. En datos de UNICEF, el trabajo infantil alcanzaba el 6 % en los territorios palestinos en 2017.
«Creo que una vida normal es lo que ayuda a una salida normal de todas las dificultades que sufren los niños, sobre todo cuando pueden disfrutar de derechos como la salud y la educación», resalta Abu Hein.
Ayman Batniji, portavoz de las fuerzas policiales del movimiento islamista Hamás, que controla el enclave, cree que este problema «está relacionado con las leyes vigentes, que son válidas, pero no están activas ni funcionan».
«La policía de Gaza interviene en caso de que los empleadores violen los derechos de los trabajadores, incluidos los niños, independientemente de si están empleados legal o ilegalmente», asegura Batniji.
«Si el niño está empleado ilegalmente, ¿cómo se va a atrever a ir a la policía a quejarse? Lo dudo», plantea.
Mientras tanto, Nidal Ghaben, el director del Centro para la Democracia y los Derechos de los Trabajadores en Gaza, detecta que «cada vez que aumentan las tasas de desempleo, el trabajo infantil aumenta automáticamente, simplemente porque los padres desempleados aceptan enviar a sus hijos a trabajar».
Para él, «solo creando trabajos para adultos se reducirá la tasa de trabajo infantil, y eso empieza por terminar con el bloqueo israelí y la división interna entre Hamás y (el partido nacionalista) Al Fatah», zanja.
Las oportunidades profesionales para las mujeres en Canarias estaban, de manera realista, muy restringidas. No obstante, las niñas y mujeres canarias de todas las clases sociales salían de sus hogares para participar en la vida pública: trabajo, educación, compras y ventas, activismo y entretenimiento. La enseñanza escolar en zonas ruales se consideró una gran oportunidad de carrera para niñas con en entornos familiares de pequeños agricultores. La carga de los padres de bajos ingresos era soportable por las exiguas becas.
Los manifestantes reiteraron su exigencia al Gobierno hondureño para que derogue los decretos que buscan transformar las secretarías de Salud y Educación.
En el marco de la segunda jornada de protestas de médicos y maestros en Honduras, la Policía de ese país reprimió a quienes se movilizaron para rechazar las reformas impulsadas por el Gobierno de Juan Orlando Hernández.
Cientos de personas han acudido nuevamente a las calles para rechazar las reformas aprobadas en el Congreso, las cuales consideran que busca la privatización de la salud y la educación.
Los gremios convocaron a este segundo paro nacional para exigir la derogación de los decretos de Hernández para declarar emergencia en las secretarías de Educación y Salud.
La decisión del jefe de Estado incluye el nombramiento de comisiones de acompañamiento en ambas instituciones.
En las manifestaciones se unieron maestros, médicos, estudiantes de nivel secundario y universitarios en contra de las políticas gubernamentales.
Horas más tarde en Tegucigalpa (capital), fueron reportados enfrentamientos entre la Policía y algunos manifestantes, quienes respondieron a las agresiones de los funcionarios.
Además, la corresponsal de teleSUR en Honduras, Gilda Silvestrucci, publicó videos del incendio ocurrido en la entrada de la Embajada de Estados Unidos (EE.UU.) en Tegucigalpa, provocado por un grupo de encapuchados.
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El Ministerio de Educación(Mineduc) respondió a las críticas de la comunidad educativa ante el cambio en la malla curricular a terceros y cuartos medios, que incluirá la eliminación de Historia y Educación Física como ramos obligatorios.
La modificación aprobada por el Consejo Nacional de Educación ha generado críticas transversales en los últimos días.
El Mineduc salió a defender la medida, argumentando que el cambio en la malla ampliará las opciones de los colegios para tener más horas de Educación Física e Historia, con el aumento de electivos y horas de libre disposición.
Además, aclararon que no se eliminará ningún contenido del currículum de Historia, sino que se entregarán en primer y segundo medio.
En ese contexto, la ministra de Educación, Marcela Cubillos, pidió una sesión especial a la Comisión de Educación del Senado y de la Cámara, junto con el Consejo Nacional de Educación y el ministerio para discutir las bases curriculares.
Asimismo, la titular de cartera acusó que las críticas estarían basadas en la desinformación.
El subsecretario de Educación, Raúl Figueroa, dijo que el cambio curricular aportará a la equidad entre establecimientos científico humanistas y técnicos profesionales.
El presidente de la Comisión de Educación del Senado, Juan Ignacio Latorre, valoró la disposición del Mineduc; mientras que el presidente del Senado, Jaime Quintana, confirmó que solicitarán una sesión especial.
Con la consigna de «militar para erradicar definitivamente el modelo de Macri», Rosario vio transformado su paisaje urbano por la medida de fuerza.
Rosario amaneció silenciosa y casi desierta, en el marco del quinto paro nacional en contra de la política económica del Gobierno nacional. En la ciudad la adhesión fue casi total, de no ser por algunos bares, kioscos y comercios pequeños atendidos por sus dueños que abrieron para la escasa gente que se ve transitar por la calle en el área central de la ciudad. No hubo transporte ni bancos, tampoco atención pública, y la mayoría de las escuelas no abrieron sus puerta además de que un gran número de comerciantes bajaron sus persianas. Hubo dos marchas: la de Movimiento Sindical Rosarino que culminó en plaza 25 de Mayo, y las del Movimiento 21 junto a municipales y empleados de Comercio, que culminó frente a la Bolsa de Comercio.
Con el eje puesto en rechazar las políticas económicas del gobierno nacional y en la necesidad de la unidad de acción, el Movimiento Obrero Santafesino se movilizó por las calles de la ciudad en el marco del paro dispuesto por la Confederación General del Trabajo (CGT). Una multitud encabezada por el Movimiento Sindical Rosarino (MSR) y CTA de los trabajadores confluyeron en Plaza 25 De Mayo donde prometieron continuar la lucha y lograr pronto una única movilización.
«Hay que celebrar en esta marcha todas las marchas. Este pueblo no cambia de idea, recuperará el Estado para ponerlo al servicio de todos». Carmona.
Con referencias al aniversario del Cordobazo, y a la carga simbólica del mes de mayo, los oradores hicieron hincapié en terminar con «políticas de hambre y miseria». A este eje central, el secretario general del Movimiento Sindical Rosarino, Alberto Botto, añadió el compromiso de unir a los trabajadores, en referencia a una jornada marcada nuevamente por dos movilizaciones.
«Como movimiento nos llevamos una tarea, no les quepa la menor duda que la próxima marcha que se haga en Rosario va a ser una sola», aseguró el titular del sindicato Luz y Fuerza. También pidió multiplicar fuerzas en la próxima unidad de acción y «militar para erradicar definitivamente el modelo de Mauricio Macri».
Se organizó una olla popular en la avenida Circunvalación.
De acuerdo a lo que estimó Botto, unas 5 mil personas dieron volumen a las columnas que partieron desde el Sindicato Luz y Fuerza y confluyeron en la Plaza 25 De Mayo.
Walter Palombi, secretario general del sindicato de Trabajadores del Correo dio el puntapié inicial al acto con la lectura del documento central. Manifestó que «el gobierno nacional encabezado por Macri ha puesto al país de rodillas». El escrito evidenció un firme rechazo al modelo económico y un llamado a modificar la realidad a través de las próximas elecciones. «En este año electoral, los trabajadores y trabajadoras tienen oportunidad de ejercer el sagrado derecho democrático de votar, exhortamos que voten en defensa propia», manifestó Palombi.
La titular de Amsafé, Sonia Alesso, reivindicó el accionar sindical en la provincia, con paro y movilización: «Mayo es un mes histórico para el pueblo argentino, este mayo va a ser el principio del fin de la derecha neoliberal en Argentina». En representación de Sadop, su secretario general, Martín Lucero, remarcó que «nuevamente el movimiento obrero de Rosario ha surcado las calles para dar una nueva muestra de dignidad y de fortaleza de las organizaciones». Valoró el acto como «una muestra de rechazo a un modelo que deja cada día más pobres».
Frente a la Bolsa de Comercio, hubo otro acto gremial.
Por su parte, el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, Edgardo Carmona, eligió comparar la manera de proceder del gobierno nacional con el movimiento sindical. «Somos totalmente diferentes, ellos nuestras fechas patrias las celebran con plazas vacías, llenas de policías, nosotros en cada fecha patria, inundamos nuestras plazas y somos el motor que nos reafirma y que consolida nuestro compromiso con el pueblo», deslizó. «Unos -siguió Carmona- celebran la ‘libertad de mercado’ frente al deseo de libertad de expresar su descontento y un futuro distinto a este presente de ajuste. Hay que celebrar en esta marcha todas las marchas», señaló el dirigente, y remató con la esperanza de un escenario que comience a ser diferente en el corto plazo: «Este pueblo no cambia de idea, recuperará su poder y el Estado para ponerlo al servicio de todos», cerró Carmona desde el palco en la plaza 25 de Mayo.
«Mayo es un mes histórico para el pueblo argentino, este mayo va a ser el principio del fin de la derecha neoliberal en Argentina». Sonia Alesso.
Paulo Juncos, de la CTA Rosario, se refirió a la «necesidad de torcer el rumbo de la historia con estas jornadas de lucha». Y concluyó: «No podemos permitir más un solo día de estas políticas que nos llevan al hambre y la miseria. Hoy volvemos a estar en unidad como un puño, como debe ser el puño nuestra clase».
La otra marcha fue convocada por los gremios nucleados en el espacio 21F, integrado por recolectores, municipales, camioneros, ATE Rosario y Amsafé Rosario, entre otros, a los que se sumaron la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Evita y la ong La Alameda. La convocatoria fue en la Plaza Montenegro (San Luis y San Martín), para marchar por San Luis, Presidente Roca, Córdoba y Corrientes para arribar a la Bolsa de Comercio al mediodía, donde se realizó el acto central. «Una vez más estamos en la calle para pedir que cambie el rumbo económico. Queremos dejar de depender del Fondo Monetario Internacional (FMI), construir una patria donde los trabajadores estén presentes y modificar la distribución de la riqueza para que vaya al pueblo. Esta será la última vez que habrá dos marchas. Ya nos hemos puesto a trabajar con la unidad del movimiento obrero porque no podemos entender que si tenemos las mismas necesidades vayamos por veredas diferentes», dijo el titular del gremio municipal, Antonio Ratner.
Daniel Yofra, del sindicato de Aceiteros, destacó la importancia de la medida. «Hoy es un día histórico porque se cumplen 50 años del Cordobazo y porque todo el mundo paró. Muchos días de paro seguro van a resolver los problemas. Que no nos quiten la posibilidad de gritar y llorar lo que nos pasa. Mientras haya desocupados y hambre tenemos que seguir parando porque es la herramienta que tenemos los trabajadores y la tenemos que utilizar», señaló.
Desde el Sindicato de Recolectores llamaron a redoblar las medidas de fuerza y pidieron que la CGT convoque a un paro general de 36 horas. «A los dirigentes que se arrodillaron ante los gobiernos de turno les decimos que tienen que estar a la altura de las circunstancias y al frente de los trabajadores», señaló Marcelo «Pipi» Andrada, el titular del gremio.
Desde Amsafé Rosario también convocaron a la unidad de los trabajadores contra el modelo económico y político, más allá de las diferencias partidarias. «Estamos en una esquina emblemática donde hace 50 años un estudiante fue asesinado en esta esquina en el Rosariazo. Qué mejor homenaje que la lucha de todos los trabajadores. Acá todos los partidos políticos, incluso los que votaron a este gobierno, nos unimos para enfrentar esta política económica de hambre. Acá no hay bandera política. Vamos a defender los intereses de nuestro pueblo y de nuestra clase enfrentando la política de Macri y del FMI. Habrá que votar para cambiar el gobierno. Pero los tiempos electorales no son los tiempos de nuestro pueblo. Vamos a seguir luchando en unidad de acción para que ningún compañero siga perdiendo derechos», dijo Gustavo Terés, el referente del gremio de los maestros locales. «En este gobierno no hay otra alternativa que la lucha. Así debemos estar hasta las próximas elecciones», agregó Laura Ferrer Varela, del sindicato de los docentes universitarios. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Rosario, Lorena Almirón, destacó la magnitud de la movilización.
Cortes. La avenida Circunvalación fue escenario de varios cortes de tránsito organizados, algunos, por la Corriente Clasista y Combativa, y el Frente de Izquierda de los Trabajadores con los despedidos de Electrolux, en el caso de esa avenida y Ovidio Lagos. La presencia de Gendarmería y Prefectura impidió que estos piquetes se realicen sobre la avenida de jurisdicción federal, por lo que sus organizadores debieron acampar la protesta debajo de Circunvalación.
Desde la CCC expusieron la crítica situación que se vive en los barrios más humildes. «Lo que más impacta en los barrios es ver que cada vez son más los que vienen a los comedores y merenderos a pedir comida y decir que tienen hambre. Antes venían los chicos solos, ahora vienen las familias completas». Con este duro relato, Vanina Otero, de la CCC describió la situación de las barriadas más humildes. Los piquetes comenzaron a partir de las 9 en España y Circunvalación, Presidente Perón y Circunvalación, Baigorria y Laguna, en Nuevo Alberdi, Juan José Paso y las vías y Acceso Sur y Uriburu. Además hubo otros dos cortes en Villa Gobernador Gálvez y uno en San Lorenzo, en la esquina de los bancos.
Camioneros y recolectores organizaron una gran olla de locro popular. Se reunieron unos 4 mil vecinos de sectores vulnerables de la ciudad. «Acá hay trabajadores sin trabajo, gente con hambre que necesitan de políticas públicas para que vuelva el pan a cada mesa de cada familia y en vez de comenzar a forjar dichas políticas nos mandan la policía. Ese es su mensaje, palos para quienes manifestamos pacíficamente contra este gobierno (nacional) y seguiremos en las calles haciéndolo porque estamos hartos de ajustes que solo nos hacen mas pobres», lanzó Marcelo Andrada, secretario general del gremio de Recolectores de Rosario. «Hoy se dio un paro muy contundente en Rosario, del 100 por ciento», precisó Andrada
La expresión activa de la protesta gremial la dieron los mercantiles que marcaron presencia en la esquina de peatonal Córdoba y Sarmiento, como para asegurar que la tradicional tienda de esa esquina no abra sus puertas, tal como ha pretendido en otras jornadas similares.
Miles de estudiantes y docentes de Brasil salieron este jueves a las calles de 143 ciudades del país contra el recorte de fondos para la educación, dispuesto por el Gobierno de Jair Bolsonaro.
El gobierno de Bolsonaro anunció un congelamiento del 30 por ciento en el gasto del presupuesto no obligatorio de las universidades federales, destinado a servicios básicos para el funcionamiento de las casas de estudio, como agua, luz, seguridad y limpieza, pero también actividades de laboratorio, investigación y gran parte de las becas otorgadas.
La medida de austeridad también afecta también a las escuelas básicas y secundarias, lo que generó un amplio rechazo entre estudiantes, trabajadores docentes y familias, hasta generar marchas masivas de repudio, como las del pasado quince de mayo.
Aquella jornada marcó un punto de ruptura en la sociedad brasileña, porque se trató de la primera muestra importante de rechazo en las calles a las políticas neoliberales de Bolsonaro, liderada por estudiantes y docentes, pero también ampliada hacia otros sectores sociales.
Se trató de protestas de envergadura inusual para Brasil, según el profesor de Economía Política Internacional y Formación Económica Brasileña en la Universidad Federal de Río de Janeiro, Eduardo Crespo.
Citado por Russia Today, Crespo destacó que se está manifestando gente que nunca pudo imaginar que se iba a movilizar, y eso lo consiguió Bolsonaro en pocos meses de Gobierno.
Crespo recordó que la comunidad universitaria brasileña conforma una élite, y no tiene una costumbre combativa, y por eso considera que se trata de manifestaciones de envergadura inusual para Brasil, donde también se sumaron jóvenes de escuelas secundarias.
Para mantener la llama de esa movilización, la Unión Nacional de Estudiantes y la Unión Brasileña de Estudiantes Secundarios instaron a la población a salir a las calles este 30 de mayo, para protestar contra los recortes del Gobierno de Jair Bolsonaro, pero también contra su persecución ideológica a la enseñanza pública en todos sus ámbitos.
La marcha de ese jueves es apoyada también por movimientos sociales y sindicatos, con la perspectiva de duplicar el llamado «Tsunami de la educación», que el pasado 15 de mayo sacudió más de 200 ciudades del país, al convocar a más de un millón de personas.
Además de defender la educación, la movilización de hoy servirá como preparativo para la huelga general que se realizará el próximo 14 de junio, convocada por las centrales sindicales, para rechazar la reforma del gobierno de Bolsonaro a la previsión social, porque pondría fin al derecho a la jubilación para millones de trabajadores y trabajadoras.
De acuerdo con expertos, la luna de miel entre Jair Bolsonaro y la sociedad brasileña terminó, como lo evidencias los sondeos de opinión en las dos últimas semanas.
Una investigación de la consultora XP determinó que los ciudadanos que consideran al Gobierno de Bolsonaro como malo o pésimo, llegaron al 36 por ciento, mientras que quienes lo califican como óptimo descendieron a 34 por ciento.
Es la primera vez, desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia que son más los brasileños que evalúan mal su gobierno, que los que lo aprueban.
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