Más de 30 iniciativas ya han superado las 15 mil firmas necesarias para su discusión en la Convención Constitucional. Todas las personas podrán respaldar un máximo de siete normas constitucionales hasta el próximo martes. Conoce el detalle a continuación.
El próximo 1 de febrero vence el plazo para respaldar las iniciativas populares de normas constitucionales presentadas por la ciudadanía ante la Convención Constitucional.
Hasta la fecha hay 2.496 propuestas publicadas en laPlataforma Digital de Participación Ciudadana que ha dispuesto el órgano redactor de la nueva Carta Magna que dirigirá el futuro de nuestro país.
Las iniciativas que consigan 15 mil patrocinios en al menos cuatro regiones distintas podrán ser discutidas en las comisiones correspondientes, donde deberán alcanzar un quórum de mayoría simple para llevar el debate al pleno de la Convención Constituyente que deberá aprobarla por dos tercios, dando su paso a su inclusión en la nueva Constitución.
Actualmente, las propuestas publicadas en el sitio web de la Convención han sumado más de 1.700.000 firmas, las que provienen desde más de 720 mil personas.
Al momento de ingresar a una de las iniciativas, debes presionar el botón “Apoyar”.
Ahí deberás identificarte con la Clave Única o con la Cédula de Identidad y su número de serie.
Todas las personas podrán respaldar un máximo de siete normas constitucionales hasta el martes 1 de febrero de 2022 a las 23:59 horas.
¿Cuáles son las iniciativas con más firmas?
Hasta ahora, 37 iniciativas han superado las 15 mil firmas requeridas para su discusión en la Convención Constitucional. Estas son:
“Con mi plata no: Defiende tus ahorros previsonales”
“Cannabis a la Constitución ahora: Por el derecho al libre desarrollo de la personalidad, soberanía personal y el bienestar”
“Será Ley: Iniciativa popular de apoyo al aborto”
“Banco Central Autónomo”
“Confesiones religiosas quieren contribuir con la CC: Texto sobre la libertad religiosa y de conciencia en la nueva Constitución”
“Derecho a la vida”
“Primero las víctimas”
“Derecho a la educación, derecho y deber preferente de los padres, y libertad de enseñanza”
“Iniciativa popular por una educación libre y diversa”
“Nacionalización de las empresas de la gran minería, del cobre, del litio y del oro”
“Por el agua, los derechos de la naturaleza y los glaciares”
“#NoSonMuebles: Incorporación de los animales en la Constitución”
“Libre derecho sobre la propiedad privada”
“Nuevas regiones de Chiloé y Aconcagua”
“Una educación feminista para Chile: laica, pública y no sexista”
“Normativa por el respeto y la dignidad de Bomberos de Chile”
“Inhabilidad para ejercer cargos públicos para personas condenadas por corrupción”
“Por el derecho a la educación. construyendo un sistema plurinacional de educación pública estatal-comunitaria”
“Protección de los animales. reconocimiento de la existencia y respeto de las culturas rurales, tribal afrodescendientes y pueblos originarios”
“Sujetos, no objetos”
“Los primeros mil días: por el derecho a la protección de la primera infancia, la maternidad y la coparentalidad”
“Salud mental gratuita y de calidad como derecho”
“Mapa de las tradiciones de Chile”
“Derecho de toda persona autista a recibir terapias. El Estado debe de garantizar su acceso continuo en el sector público y privado”
“Por unas fuerzas armadas y de orden que sean el orgullo de todos los chilenos y garanticen la democracia, la seguridad nacional y la defensa de la patria”
“Sistema Único de salud, universal, plurinacional e integrado para el nuevo Chile que estamos construyendo democráticamente”
“Una constitución política para las y los trabajadores de Chile”
“Transformación de zonas de sacrificio a zonas de restauración ambiental”
“Derecho a ser club e hincha”
“Derechos de niños, niñas y adolescentes, reconocidos y consagrados en la nueva constitución política de la República”
“Cárcel para Sebastián Piñera”
“Por una minería sustentable para Chile: comprometida con sus habitantes, sus territorios, el medioambiente y los desafíos del cambio climático”
“Protección del medio ambiente, cambio climático y fin a zonas de sacrificio”
“Consentimiento médico informado. Aceptar o rechazar un determinado tratamiento médico o vacunación debe ser un opción libre e individual”
“Derecho a la educación: pública, gratuita, laica y de calidad”
El encuentro se da desde este mediodía en la Secretaría de Trabajo, delegación Comodoro Rivadavia. Asisten representantes de sindicatos educativos y referentes del Gobierno.
De la reunión participan los representantes de la Asociación de Trabajadores de la Educación (Atech), Unión Docentes de Argentina (UDA), Asociación de Magisterio de Enseñanza Técnica (Amet) y el Sindicato de Trabajadores de la Educación (Sitraed), según comunicó el Gobierno de la provincia.
En representación del Gobierno del Chubut, están presentes los ministros de Educación, Economía, Infraestructura, Gobierno y Justicia; Florencia Perata, Oscar Antonena, Gustavo Aguilera y Cristian Ayala, respectivamente.
Además de la cuestión de la recomposición salarial, también se tratarán temas de infraestructura escolar, licencias gremiales, el Programa «Volvé a la Escuela», la Ley de Concurso de Ascenso y Concurso de Ingreso Secundaria.
El ministro de Gobierno, Cristian Ayala, confirmó que en el encuentro se realizará una propuesta ante el planteo del «aumento de emergencia» solicitado, que es adelantar las dos cuotas pendientes del aumento del 30% resuelto por el Gobierno provincial.
CC OO, CSIF y UGT reclaman que el nuevo estatuto aborde la mejora de las condiciones laborales, la reducción de la carga lectiva y de las ratios de alumnos por aula.
El documento presentado este jueves por el Ministerio de Educación con 24 propuestas para reformar la profesión docente es considerado “insuficiente” por los sindicatos de enseñanza. Comisiones Obreras, CSIF y UGT han reclamado que el nuevo estatuto docente regule las condiciones laborales y salariales, que apenas se mencionan en el texto presentado por el Gobierno de forma simultánea a los sindicatos y a las comunidades autónomas. Educación considera que el texto es un punto de partida para ir negociando y plasmando en diversas normas cuestiones como la formación inicial y permanente de los docentes, el acceso a la profesión y el desarrollo profesional, tal y como prevé la ley educativa aprobada hace un año.
Entre las novedades que introduce el documento figuran el establecimiento de un examen especial para acceder a carreras de educación infantil y primaria, el endurecimiento de las condiciones para acceder al máster del profesorado, un cambio en el sistema de prácticas y un nuevo sistema de evaluación de los docentes al que estará asociada su promoción profesional.
“Contiene propuestas parciales y difusas en relación con la formación inicial, la formación permanente, el acceso e ingreso docente y la carrera profesional”, ha señalado CC OO, “y ninguna de ellas progresa en la línea de mejorar y homologar las condiciones del profesorado ni solucionar los problemas más importantes”. El sindicato reclama, una reducción de la carga lectiva de los docentes y de las ratios de alumnos por aula, entre otras medidas, entre las que menciona también “una mejora real de la formación inicial y no solo cribas para reducir las personas que acceden a ella”.
CSIF ha pedido al ministerio que el nuevo estatuto se centre “en reforzar las plantillas y, en definitiva, revertir los recortes de 2012, aún vigentes y que se han evidenciado a la sociedad por su efecto durante la pandemia”. UGT ve el documento “descompensado”: “si bien se extiende en cuestiones importantes como la formación inicial, la reformulación de especialidades docentes, la formación permanente (sin especificar cómo se va a hacer) y el sistema de selección, ni se mencionan aspectos que deberá contener el futuro estatuto: dignificación de la profesión, retribuciones, jornada lectiva, ratios y recuperación de derechos entre otras”. Y a STE, por su parte, le parece “un buen punto de partida” los puntos relativos a la formación inicial y permanente, “así como que se considere necesario la inclusión de asignaturas didácticas” en las carreras no educativas. Pero rechaza varias de las cuestiones planteadas, como la idea de trasladar el modelo de prácticas Dual propio de la Formación Profesional al aprendizaje de los futuros docentes.
Renuncia al modelo MIR
Lucas Gortázar, director de Educación de EsadeEcPol, opina, por su parte, que la propuesta “renuncia de forma expresa a un periodo específico tipo MIR [el sistema diseñado para la incorporación de los médicos a la sanidad pública], de dos o tres años y lo diluye y fragmenta en distintos momentos: al final del grado de Magisterio, durante el máster, y en las prácticas de los nuevos funcionarios, solo para la pública. Esta fragmentación de formación tutorizada y acompañada no hará sino atomizar los esfuerzos, apostar por mejoras en el margen sin transformar el sistema”. Gortázar también considera “difuso” el sistema propuesto para evaluar a los docentes. “Sugiere metodologías, como la auto-evaluación o evaluación por pares, que, aun siendo prometedoras desde el punto de vista del empoderamiento del profesorado, tienen importantes lagunas metodológicas. Otros instrumentos de evaluación están ausentes”.
El sociólogo Mariano Fernández Enguita afirma por su parte: “La buena noticia es que todo apunta en la buena dirección, pero la mala es que se trata en gran parte de pequeños movimientos, que no llevarán muy lejos”. “Los aspirantes”, prosigue Fernández Enguita, “seguirán accediendo a la condición funcionarial vía exámenes, mientras que la iniciación práctica quizá sea reforzada, pero seguirá siendo breve y no selectiva”. El catedrático de la Universidad Complutense ve escasa las referencias a la necesidad de formar para la docencia “en un sistema y un ecosistema digitales”. “No estamos ante un complemento necesario, ni ante una nueva necesidad surgida por la pandemia, sino ante un desfase histórico monumental”, añade.
Las expresiones de la Asociación de Maestros de Puerto Rico surgen luego de que la Junta de Supervisión Fiscal aprobara el monto.
Luego de que la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) anunciara un aumento condicionado al magisterio de $470.00 mensuales, el presidente de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR), Víctor M. Bonilla Sánchez, indicó sentirse decepcionado y aseguró que esto constituye una “migaja” en comparación con lo que perderán los maestros activos tras la entrada en vigor del Plan de Ajuste de la Deuda (PAD).
“Nosotros nos reunimos con la Junta y les indicamos que como mínimo ese aumento debería llevar el salario base de los maestros a los $3,500 para, de alguna forma, compensar lo que perderán nuestros educadores con la congelación de sus beneficios de retiro. Hoy nos sorprenden con este propuesto aumento que es muy poco y para colmo llega con unas condiciones que nos parecen absurdas”, expresó Bonilla Sánchez.
La propuesta de la JSF incluye un aumento de $5,640 anual, lo que elevaría el salario base del maestro a $2,220 mensual. Además, la propuesta fracciona la entrada en vigor del aumento a los maestros en dos fases. La primera fase se otorgaría en julio de este año y la segunda en enero de 2023, pero condicionado a que se cumpla de manera colectiva con un 90 por ciento de registro de asistencia digital del docente y de los estudiantes.
“Esta condición, a juicio de la AMPR y su Local Sindical, es injusta porque los maestros llevan más de 13 años dando la milla extra, sin aumentos y realizando labores administrativas que no les corresponden. El magisterio merece no menos de $3,500 mensuales porque todo sube en el país, menos los sueldos de nuestros docentes”, afirmó el líder magisterial.
Bonilla Sánchez aseguró que con el aumento propuesto ni siquiera se equipara a los esfuerzos que se realizan en la Legislatura para llevar el salario base del magisterio a $2,700. Por otra parte, insistió en que la Junta y el Gobierno deben identificar los fondos para hacerle una verdadera justicia salarial a los educadores.
“Cuando los maestros rechazaron la Propuesta Alterna que les presentamos se dejaron en la mesa de negociación $1,200 millones. Exigimos se identifiquen más fondos para poder compensar al magisterio como merece, pues estos serán el grupo de trabajadores públicos que peor quedará con la entrada en vigor del PAD. Además, si pudieron identificar el dinero para nuestros compañeros policías, lo más justo es que también se identifiquen fondos para los maestros”, resaltó Bonilla Sánchez.
Por su parte, la secretaria general interina de la Local Sindical, Sybaris A. Morales Paniagua, no descartó que lleven a cabo otras acciones para lograr que se cumpla con sus reclamos en favor de los docentes del Departamento de Educación. La educadora aprovechó la oportunidad para hacer nuevamente un llamado al gobernador, Pedro Pierluisi, para que se reúna con el gremio y puedan junto con la Asamblea Legislativa buscar soluciones concretas y reales para hacerles una verdadera justicia salarial a los maestros.
“Señor Gobernador, una vez más le hacemos un llamado de parte de los maestros activos del sistema público de enseñanza para que juntos busquemos mejores alternativas para el magisterio. Nosotros tenemos el compromiso de los presidentes legislativos de que defenderán al magisterio. Sin embargo, desde hace un mes le hemos solicitado a usted reiteradamente que nos reunamos para dialogar temas que afectan a los docentes y ha hecho caso omiso. Dice mucho del primer ejecutivo el que se ignoren los reclamos de nuestros maestros. ¿Usted se ha puesto a pensar que gracias al amor, esfuerzo y enseñanza de un maestro hoy día usted dirige el destino de nuestra isla? ¿Usted cree que un docente puede vivir con la miseria que gana y al final de sus días ni siquiera tener un retiro digno? Usted sabe que no. Haga lo que tiene que hacer y no empuje a la clase magisterial a la indigencia”, finalizó Morales Paniagua.
En 2019, Sierra Leona convirtió el delito sexual contra menores de edad en emergencia nacional, tal era su frecuencia en este Estado, uno de los más pobres del mundo. Tres años después, las nuevas leyes no han logrado eliminarlo.
En 2019, Sierra Leona convirtió el delito sexual contra menores de edad en emergencia nacional, tal era su frecuencia en este Estado, uno de los más pobres del mundo. Tres años después, las nuevas leyes no han logrado eliminarlo.
Asegura Emanuel (nombre ficticio) que es inocente. Que antiguos enemigos de su familia lo orquestaron todo para que él acabara en la cárcel. Que el cargo por el que fue declarado culpable, abuso sexual a una menor, le parece abominable. Y que le resulta una injusticia manifiesta su condena: 14 años encerrado en la prisión de Pademba, el correccional central de Freetown –y un infierno en la tierra– situado en la capital de Sierra Leona, país africano de apenas ocho millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo. “Mi casa estaba abierta para todo el mundo siempre. Por eso vieron a la chica varias veces entrar allí. Pero yo no hice nada malo. Fue una trampa, una venganza”, justifica.
Los casi 2.000 presos de Pademba repiten ese “soy inocente” hasta la saciedad. Pocos admiten haber cometido las fechorías por las que permanecen encerrados. Asesinatos, robos, tráfico y trata de personas, secuestros… Pero en la cárcel, como ocurre en el país, un delito destaca sobre todos los demás. El presidio está lleno de violadores y de agresores sexuales que encuentran en niñas a sus principales víctimas. Y Sierra Leona también. Según informes recientes de la policía local, en los cuatro primeros meses de 2021 se denunciaron 974 delitos de esta naturaleza. No es una media demasiado alta si se tiene en cuenta que, en 2018, las autoridades registraron unos 8.500 casos. En febrero de 2019, tras una brutal violación grupal a una pequeña de cinco años, el presidente Julius Maada Bio declaró emergencia nacional “por violación de niñas”.
Yusuf (nombre ficticio) tiene cicatrices en la cabeza, un cuerpo extremadamente delgado, marcas que parecen picaduras de insectos mal curadas en piernas y brazos, las cuencas de los ojos hundidas y unos pocos dientes amarillentos y ennegrecidos. Ronda la treintena, aunque aparenta bastantes más porque su salud es frágil y parece castigada. Dice que lleva en Pademba casi cinco años. Y que todavía le quedan otros cinco para cumplir la pena de diez que un juez le impuso por violar a una menor de edad en 2015. Él ha dejado de entonar la cantinela de que es inocente y admite que tuvo sexo con aquella niña. Pero opina, rotundo, que la justicia no ha sido proporcional y que el delito que cometió no merece tanto tiempo de privación de libertad.
―¿Por qué dices que el juez fue injusto contigo?
―Porque mi delito duró 30 minutos y mi condena, diez años.
―¿Y la muchacha? ¿Sabes qué ha sido de ella?
―No… No quiero saber nada. Esa niña me destrozó la vida.
La cultura de la violación
Amida Aminata Sandy tiene 14 años. Nació en Bo, la segunda ciudad en tamaño y población de Sierra Leona tras Freetown, pero pronto se trasladó a Lakka, un distrito de la capital, donde reside desde que tiene memoria. Su vida, en realidad, no distaba mucho de la de otras chicas y chicos de su país. Sus padres se separaron siendo ella una chiquilla y se quedó con su madre. Pero un día, la mujer, que padecía diabetes, se desmayó. Amida cuenta que estuvo tres meses en coma en el hospital y que ella se mudó a una vivienda familiar habitada por su tía. Las primeras semanas llevaba una rutina muy normal. “Mi padre me pagaba el colegio, así que iba, estudiaba y después regresaba a casa, donde ayudaba en lo que me pedían. La relación con mi tía no era buena, pero al principio todo fue bien”, dice.
Al poco de llegar, prosigue Amida, su tía trajo a dos amigos para que trabajaran en algunas labores, dos chavales que no tenían dónde pasar las noches, por lo que usaban la propia vivienda. Algo que no resulta raro en un país en el que ni siquiera trabajar te libra de la pobreza más absoluta; casi el 53% de la población sierraleonesa debe vivir con menos de un euro y medio al día. Aquí, la falta de recursos es algo natural y presente en cualquier hecho cotidiano. “Ellos solían dormir en el salón y nosotras en un dormitorio, así que no nos veíamos mucho”, explica la niña.
El 22% de las violaciones denunciadas llega a la Fiscalía General del Estado. Y solo el 1% acaba en una sentencia condenatoria para el acusado
Un día, cualquiera de los vacacionales de junio de 2020, uno en el que la tía de Amida había abandonado temprano la casa y la muchacha, ya con 13 años, descansaba tranquilamente en su cama, sola, todo cambió para siempre. Ella lo recuerda así: “Uno de aquellos hombres entró en la habitación. Yo le dije que se fuera, pero él solo contestó que si gritaba me iba a matar. Entonces me cogió de la mano y del brazo, tapó mi boca y abusó sexualmente de mí. Yo luché, luché y luché. Pero él me sujetaba y yo no era capaz de protegerme ni de hacer nada. Cuando acabó, vi mi propia sangre en las sábanas. Entonces me enseñó un cuchillo y me dijo que acabaría conmigo si contaba algo”.
Amida hizo caso a la amenaza y no habló de aquella violación con nadie. Ni siquiera con su tía. “Pensaba que, aunque le prometiera que era cierto, ella no me iba a creer. Incluso pensé que me echarían de aquella casa por mentirosa”, dice. No fue hasta que volvió a ver a su padre y a la mujer de éste cuando la niña se atrevió a hablar. Era septiembre del 2020. El siguiente paso fue ir a la policía y denunciar. Los agentes la derivaron a un refugio que la ONG Salesiana Don Bosco Fambul tiene en Freetown para chicas que han pasado por situaciones parecidas, donde se quedará al menos hasta que se esclarezca su caso. “Ahora estoy esperando el juicio, aunque nadie sabe dónde está el hombre. Ha huido. Yo me encuentro bien; solamente quiero que se haga justicia”, finaliza Amida.
Una rutinaria impunidad
Los casos de violadores o abusadores sexuales que huyen o que resultan imposibles de localizar tras cometer estos delitos no suponen una excepción en esta nación. Un estudio interno que Don Bosco Fambul realizó en 2019 tras visitar todas las Unidades de Apoyo Familiar del país –la unidad de la policía local encargada de las infracciones que tienen como víctima a los menores de edad– arrojó que únicamente el 22% de los casos denunciados llegaban a la Fiscalía General del Estado. Y, que de ese porcentaje, apenas el 1% acababa en una sentencia condenatoria para el acusado. “Sierra Leona debería haber reconocido ese estado de emergencia hace muchos años. A mi parecer, la declaración fue positiva porque llamó a la población a abrir los ojos y a decir: ‘Algo pasa”, expresa el misionero salesiano Jorge Crisafulli, director de la ONG.
Explica Crisafulli que niñas como Amida, menores de edad en general, son la parte más vulnerable de la sociedad sierraleonesa. Que los problemas suelen golpearlas a ellas con más virulencia. Eso explicaría, por ejemplo, las estadísticas que afirman que el 28% de las jóvenes de entre 15 y 19 años tiene algún hijo o está esperándolo o que el 39% de las niñas se casa antes de cumplir los 18 y un 13% lo hace antes de los 15. También habla el salesiano de las secuelas psicológicas, de esas heridas profundas pero invisibles a simple vista. “El trauma de la violación permanece para siempre. Cuando ocurre es importante crear un ambiente de resiliencia donde la niña vuelva a tener confianza en sí misma, en los demás, donde pueda tomar decisiones, hablar delante del grupo…”.
Los casos que han encarado Crisafulli y su equipo en los últimos años son múltiples, tanto como su naturaleza y procedencia. Él menciona alguno: “Hay una niña que vino con su bebé, de la que abusó su profesor. La reunificamos con su abuela, pero ha tenido que cambiar de colegio porque el maestro ha vuelto a dar clases en la escuela donde agredió sexualmente a la nena. El hombre ha reconocido que el chico es su hijo, pero ella me dice que tiene que ir por las mañanas al mercado, a vender, para darle de comer al niño”. Y está también el caso de una adolescente a la que agredió sexualmente un conocido político de su ciudad, por lo que la muchacha no podrá regresar nunca a su casa. Y el de otra a la que violaron entre tres jóvenes, aunque dos de ellos escaparon y nadie ha podido llevarlos a la corte. Así un largo y doloroso etcétera.
Imagen de archivo de presos de la cárcel de Pademba, en Freetown, Sierra Leona, en noviembre de 2006.LYNSEY ADDARIO (GETTY IMAGES)
“La corrupción juega un papel muy negativo. Hay expedientes que, simplemente, desaparecen. Algunas víctimas denuncian casos de violaciones incluso dentro del ambiente de la policía, lo que pasa es que tratan de cubrirlo. Las niñas son capaces de señalar a los agentes en concreto, de ubicar los lugares, pero, claro; ¿cuál es la voz de un pobre aquí, en Sierra Leona? Ninguna”, finaliza el salesiano. Y esa desconfianza hacia las autoridades y políticos locales no resulta injustificada. De nuevo, las muestras vuelven a ser tan claras como numerosas. Quizás, la más sonada se diera en octubre de 2020, cuando el presidente del país suspendió a su ministro de Agricultura y al secretario de la Vicepresidencia por aparecer en unos informes internos sobre corrupción y exigió la devolución de miles de euros a otro centenar de personas, a los que acusaba de haber robado durante los últimos diez años.
Cambios en las leyes
“No es que Sierra Leona se produzcan más violaciones que en las naciones vecinas, sino que aquí la determinación de acabar con este problema es mucho mayor”, justifican fuentes de la Unidad de Apoyo Familiar de la comisaría de Ross Road, encargada de la mitad oeste de la capital. Y ponen como ejemplo todos los cambios que se han producido en las leyes locales desde la declaración de aquella emergencia nacional. Cambios como la aprobación de una nueva ley, la Sexual Offence Act 2019, que sustituye a la 2012 y establece penas mínimas (antes no las había y dependía de lo que decidiera el juez de turno), nuevas circunstancias agravantes para violadores y abusadores e incluso la cadena perpetua. O la creación de una unidad en la policía exclusiva para crímenes de naturaleza sexual. O la implantación de ocho nuevos magistrados que se encargan únicamente de juzgar estos delitos, lo que contribuirá a acelerar los procesos.
Pero los cambios sobre papel no siempre llegan a las niñas de a pie. Anna (nombre ficticio) llora desconsolada sentada en un banco de madera de la comisaría de Allen Town, otro de los distritos de Freetown, a una media hora en coche de la de Ross Road. Tiene 13 años y ha acudido sola hace unas horas a denunciar que un hombre la ha violado. Mientras cuenta su historia, un agente vestido de paisano le toma declaración a mano, para lo que usa un bolígrafo y un par de folios. Poco sabe Anna de leyes, de emergencias nacionales y de penas privativas de libertad. Ella está a punto de empezar su propia batalla: la de asimilar lo que le ha pasado, la de escuchar y empatizar con otras víctimas y la de comprender que, en su país, su historia no es algo aislado, que hay demasiadas Annas en las calles de Sierra Leona.
Varios de los grandes sindicatos franceses organizaron hoy decenas de manifestaciones en ciudades de todo el país para reclamar subidas salariales, un tema que pretenden que sea central en las elecciones presidenciales y legislativas que se celebran esta primavera.
La Confederación General del Trabajo (CGT), segunda central de Francia y principal convocante de esta jornada de protestas junto a FO, FSU, Solidarios y varias asociaciones juveniles, la justificó por la «explosión de desigualdades».
«Muchos asalariados se dan cuenta de que sus empresas tienen beneficios y han recibido ayudas públicas cuando para ellos cada vez es más difícil salir adelante», señaló en un comunicado Nathalie Verdeil, responsable confederal de la CGT.
El sindicato indicó que se habían previsto más de 170 marchas por toda Francia, la más importante de las cuales se desarrolló en París, entre la Plaza de la República y la de la Nación, en la que estuvieron algunos de los candidatos de izquierdas a las presidenciales.
Se dejaron ver junto a los sindicalistas el líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, el ecologista Yannick Jadot o el comunista Fabien Roussel, que en declaraciones al canal BFMTV dijo que los trabajadores están «hartos» de que una parte de los salarios se acaben pagando en forma de subsidios sociales con dinero público.
«Lo que queremos es que los paguen las empresas», subrayó Roussel, que también reclamó «salarios contantes y sonantes que permitan llenar la nevera».
Con la deriva inflacionista que se vive en los últimos meses a causa de la escalada de precios de la energía (la inflación interanual se situó en el 2,8 % en diciembre), el poder adquisitivo se ha convertido en uno de los temas centrales del debate político en el país.
Una cuestión que tiene visos de ser central en la campaña de las presidenciales de abril, lo que podría plantear problemas para el actual jefe del Estado, Emmanuel Macron, que aunque no ha formalizado todavía su candidatura nadie duda de que buscará su reelección.
Todos los otros candidatos incluyen en sus programas la subida salarial con diferentes dispositivos que van desde la rebaja de las cotizaciones sociales a la imposición de negociaciones sobre las remuneraciones en las empresas o a nivel sectorial, pasando por un incremento del salario mínimo (SMIC) decidido por el Gobierno.
En la actualidad, el SMIC es de 1.603,12 euros brutos al mes (1.269 euros netos) y la CGT reclama un ascenso hasta los 2.000 euros, con el argumento de que apenas ha aumentado en los últimos diez años.
A las manifestaciones de hoy se sumaron profesores que, por tercer jueves consecutivo, hicieron huelga para denunciar la gestión por parte del Gobierno de la covid en los centros escolares, en particular por la falta de medios humanos y materiales y los continuos cambios de protocolo sanitario.
Según la Federación Sindical Unitaria (FSU), un 20 % de los enseñantes secundaron este paro, mientras que el Ministerio de Educación los cifró en el 8,5 %.
Organizaciones indígenas de Ecuador entregaron a la Corte Constitucional más de 365.500 firmas de respaldo recogidas en todo el mundo, para que se les garantice el derecho a una consulta previa, libre e informada a las comunidades sobre los planes de actividades extractivas –sobre todo en minería y petróleo- en sus territorios en la Amazonía.
Representantes de las nacionalidades Cofán y Waorani, entre otras, llegaron a la Corte para mostrar el respaldo internacional a su reclamo de consulta sobre las concesiones mineras y petroleras que el gobierno neoliberal de Guillermo Lasso pretenda celebrar en la Amazonía.
Lasso, emitió en julio pasado un decreto para intentar duplicar la producción petrolera del país, acción calificada de «inconstitucional» por organizaciones sociales, que le acusan de hacerlo sin mediar la obligatoria consulta a las comunidades que podían ser afectadas. Se espera que la Corte Constitucional se pronuncie en los próximos días sobre la demanda, apoyada por organizaciones sociales ecuatorianas e internacionales.
«No queremos explotar nuestro bosque, ni mineros, ni maquinaria pesada. Queremos que sea como antes, que el río y bosque estén sin contaminación», declaró Víctor Quenamá, presidente de la comunidad A’i Cofán de Sinangoe.
Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que acompañó a las bases amazónicas, dijo que esta acción forma parte de una lucha contra el cambio climático que se produce por los excesos «del sistema de explotación capitalista». Isa exigió detener esta «forma de desarrollo criminal» que atenta sobre la forma de vida de los pueblos indígenas de la selva amazónica.
Iniciativas como «Quienes Deben Decidir», «Wao Resistencia» y «Stand With Sinangoe» recogieron cientos de miles de firmas de apoyo que fueron entregadas a la Corte Constitucional junto a una carta en la que se pide escuchar a los pueblos indígenas y que se «garantice» su derecho a decidir sobre sus territorios.
«Nos sentimos respaldados de todo el mundo por nuestra lucha y resistencia», aseguró Silvana Nihua, presidenta de una organización Waorani, y dijo confiar en que la Corte Constitucional dará el paso «histórico» en beneficio de las comunidades que habitan en la región amazónica y en el país entero.
“El mundo tiene sus ojos sobre Ecuador debido a los históricos casos de la comunidad A’i Kofán de Sinangoe y Waorani de Pastaza, que vencieron al poder empresarial y al Estado ecuatoriano que entregó concesiones mineras y petroleras en sus territorios ancestrales, sin la debida consulta”, expresa la petición.
Por su parte, el líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confenaie), Marlon Vargas se refirió al precedente que sentó la comunidad del A’i Kofán y subrayó que la corte tiene “la oportunidad histórica” de emitir un fallo favorable que garantice el derecho de las comunidades autóctonas a la consulta y “el consentimiento previo, libre e informado”.
Como parte de esta iniciativa, las comunidades que habitan junto a los ríos Coca y Napo presentaron un centenar de pedidos de medidas cautelares ante el Consejo de Judicatura de Puerto Francisco de Orellana, en el corazón de la región amazónica del país, ante el avance acelerado de la erosión regresiva del río Coca, catalogada como un peligro inminente a los derechos de estas comunidades a vivir en un ambiente sano, a la salud, la alimentación, el acceso a la información y la justicia.
A inicios de abril pasado se produjo en esta región la rotura de los principales oleoductos ecuatorianos: el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (Sote), del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) y el Poliducto Shushufindi–Quito. La avería y posterior derrame de miles de barriles de crudo al suelo y cauces de los ríos afectó a más de 100 comunidades kitchwa con una población de al menos 27.000 personas.
Las comunidades denunciaron que detrás de la rotura estaba la negligencia de las empresas y otras entidades públicas, que no adoptaron medidas preventivas pese a que alertaron sobre las consecuencias de la erosión regresiva, unido a la inestabilidad geológica, la actividad sísmica y volcánica de la región.
Para evitar futuras averías y derrames, las comunidades demandan la inmediata suspensión del bombeo, el establecimiento de planes efectivos de respuesta inmediata, la reparación ante posibles inundaciones y otros daños, y la provisión de agua y proteína animal de manera estable hasta que los cauces del Coca y el Napo recuperen su normalidad.
El Ejecutivo ecuatoriano ha afirmado que las políticas aprobadas por el Gobierno de Lasso, que buscan intensificar la producción petrolera y minera en el país, tienen como objetivo impulsar la economía y reducir la pobreza que afecta, entre otros grupos sociales, a los indígenas.
Pero las organizaciones indígenas aseguran que su experiencia, a lo largo de décadas de extracción petrolera en el Amazonía, pone de manifiesto que los beneficios de dichas actividades extractivistas no llegan a las comunidades y que, además, entrañan el alto riesgo de desastres irreparables para la naturaleza y la vida de los pueblos originarios.
La Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica); la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniae) y la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos respaldan la campaña “Detén la Extracción en la Amazonía”.
Eloy Osvaldo Proaño. Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
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