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España: Los niños que viven cerca de espacios verdes sufren menos «estrés oxidativo»

Los beneficios de disponer de espacios verdes cerca del lugar de residencia se observan «independientemente de la actividad física» que lleven a cabo los menores

Un estudio del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal) de la Fundación La Caixa ha concluido que una mayor exposición a la vegetación se asocia con niveles más bajos de «estrés oxidativo» en niños. En un comunicado este martes, ha explicado que el estrés oxidativo se produce cuando los procesos de oxidación en el cuerpo generan sustancias reactivas nocivas, que el organismo no siempre puede neutralizar con rapidez o cuyo daño no es capaz de reparar.

ISGlobal ha añadido que los beneficios de disponer de espacios verdes cerca del lugar de residencia se observan «independientemente de la actividad física» que lleven a cabo los menores, y ha valorado que el estudio puede ser importante para conocer qué papel tiene la vegetación en enfermedades respiratorias y alérgicas.

El estrés oxidativo se midió analizando la concentración de isoprostano en orina, y los espacios verdes se definieron mediante una escala llamada Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada, teniendo en cuenta el del hogar, la escuela, y el tiempo que se pasa en cada lugar. La investigadora Judith Garcia-Aymerich ha enumerado varios mecanismos biológicos que podrían explicar esta relación directa: en primer lugar, una mayor exposición al verde puede contribuir al desarrollo inmunitario al poner a los niños en contacto con organismos que colonizan entornos naturales.

Además, puede aumentar la síntesis de vitamina D -un antioxidante que previene efectos negativos del estrés oxidativo y la inflamación- a través de la radiación solar, y la calidad del aire es mejor si hay vegetación. «Desconocemos los efectos a corto y largo plazo que un exceso de estrés oxidativo tiene en la salud, así que hay que seguir investigando y apoyando estrategias de salud pública y urbanas que favorezcan los espacios verdes», ha manifestado Garcia-Aymerich.

Fuente de la información e imagen: https://www.abc.es

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España: “Organizarse es empezar a vencer”. Algunas notas desde las II Jornadas de Feminismo Sindicalista

Por: Laboratoria Sur De Europa*

La Laboratoria, desde su nodo Madrid, lleva ya dos años incitando pensamiento y encuentros desde un feminismo sindicalista que, bajo diferentes nombres, va abriéndose paso en nuestro territorio y más allá. Entendemos que “trabajadoras somos todas” porque dedicamos todo nuestro tiempo y nuestras fuerzas a sostener nuestras vidas y las de los que nos rodean, enfrentándonos a las múltiples y entrelazadas opresiones y explotaciones que el proceso de huelga feminista nos ayudó a revelar, cual papel tornasol. Diversos colectivos compartieron esta misma intuición en las I las Jornadas «El feminismo sindicalista que viene» en otoño de 2020. Son colectivos cuyo feminismo se teje en el día a día, en una práxis a caballo entre lo comunitario y lo sindical.

Año y medio después, y tras un proceso de autoencuesta que nos sirvió para calibrar mejor deseos y necesidades de los colectivos en lucha, celebramos en Madrid entre el 16 y el 21 de febrero de 2022 las II Jornadas por un feminismo sindicalista, con la alegría de encontrarnos en persona después del aislamiento de la pandemia y con la urgencia de la dureza de nuestras condiciones de vida. El objetivo: tramar formas de estar más conectadas, de compartir redes y recursos, de apoyarnos en cada una de nuestras luchas. Desde La Laboratoria-Madrid pensamos que todas estas luchas de base comparten ya una forma de acción y un campo de batalla.

Las feministas marxistas, los ecofeminismos, los llamados feminismos del Tercer Mundo, los feminismo postcoloniales y descoloniales nos han enseñado que además de la explotación asalariada, existe una inmensa apropiación de trabajo no pagado, todo el trabajo de cuidados que realizan tradicionalmente las mujeres (y que se suma a la apropiación de la naturaleza). Existe también extracción a través de la deuda, extracción de nuestros estilos de vida y creaciones colectivas, extracción de la permanente movilización de nuestra energía y trabajo para sobrevivir.

Los feminismos negros nos han enseñado también que esta explotación asalariada, la apropiación de trabajo no pagado y el extractivismo, es diferente según una jerarquía racial que viene de la colonia y que es la forma de organización de la acumulación capitalista, no algo tangencial sino constitutivo, imprescindible para la acumulación.

Los feminismos marxistas y las economías feministas nos han enseñado que los roles de sexo-género normativos cumplen una función económica: para las mujeres, poner los cuidados por encima de los deseos propios, sea cuidando material y emocionalmente, sea trabajando en cualquier cosa para mantener a niñes y ancianes; para los hombres, llevar a casa el salario principal, sostén monetario de la familia. En estos roles de sexo-género se nos educa desde que nacemos, pero cuando esa educación falla, cuando la desobedecemos, llega la violencia; y escapar de esta violencia se hace muy difícil cuando se suma a la precariedad, a la falta de trabajo y casa y a la cuestión de la custodia de les niñes, al gran miedo de perder a les niñes.

Las historiadoras feministas nos han enseñado que estos roles de sexo-género con función económica no siempre han existido en su forma actual. Nos cuentan que este régimen de acumulación se inició con la desposesión de los medios de reproducción, la pérdida de la tierra y los comunes: la llamada acumulación originaria, iniciada en la Edad Moderna. Y llega hasta la actualidad, como vemos en la continuación del despojo en América Latina y tantos otros lugares del mundo.

Por eso en estas Jornadas no solo nos encontramos colectivos que luchan en el campo asalariado, sino un amplio arco de luchas feministas anticapitalistas con todas las letras, dentro y fuera de un terreno laboral cada vez más desdibujado. Y lo hacemos desde la convicción de que las luchas que no tienen en su centro de forma explícita el empleo no son luchas sectoriales o menores o divisorias; no son luchas que señalen algo superpuesto con el capitalismo, algo parcial, sino el corazón mismo del capitalismo: la forma en que construye jerarquías sobre las que acumula de forma diferencial, sin las que la acumulación misma no sería posible (imaginemos que las patronales del mundo tuvieran que pagar el ingente trabajo de cuidados no pagado sobre el que se sostienen sus beneficios) y que constituyen la base política de la dificultad misma de luchar juntas.

Vemos lucha anticapitalista en la pugna por ser menos dependientes del salario, por construir nuestros medios de producción, como hace el Nodo de producción del barrio madrileño de Carabanchel. O en la lucha por la vivienda y la luz, por desmontar la relación salarial como única legítima para el acceso a lo que necesitamos para vivir, como hace la Asociación Tabadol de La Cañada Real de Madrid, o los movimientos por el derecho a la vivienda como la Plataforma de Afectadxs por la Hipoteca o los sindicatos de inquilinos. O en la lucha contra esa violencia que busca atarnos a roles sexo-genéricos y raciales, que va dirigida a que no nos movamos ninguna de nuestra casilla asignada: de la violencia machista a las redadas policiales contra las economías populares o a la ilegalidad producida por la Ley de Extranjería. Mujeres supervivientes de Sevilla o AAMAS de la Red de estructuras populares y comunitarias de Manresa enfrentan esta violencia y lo hacen de forma colectiva, creando y espesando el tejido social.

Y es que todos los colectivos que nos encontramos en las Jornadas consideramos fundamental construir y fortalecer comunidades, redes sociales y de apoyo mutuo, que nos hagan más fuertes, más autónomas, frente a toda explotación y apropiación, y nos permitan imaginar y poner en práctica nuevas formas de relación y de vida. A estas luchas anticapitalistas, basadas en el apoyo mutuo y en la acción directa, que crean comunidad, que traen prácticas comunitarias de otras partes del mundo e inventan nuevas relaciones de cooperación en autonomía, las llamamos feminismo sindicalista. Lo hacemos sin ninguna pretensión de que sea un nombre canónico: lo hacemos para sentirnos más juntas.

Estas Jornadas han sido otro pasito en este sentirnos más juntas, para conocer nuestros nombres y nuestras caras, para compartir nuestra potencia y nuestros retos. Hemos decidido establecer formas de comunicación permanentes entre nosotras, poner por escrito nuestras exigencias más básicas, poner en común los recursos y las redes que tenemos y empezar a pensar modelos organizativos que puedan hacernos más fuertes. Porque organizarse es empezar a vencer y, también, empezar a vivir de otra manera.


  • La Laboratoria, espacio transnacional de investigación feminista


Fuente de la información e imagen:  https://desinformemonos.org

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Libro (PDF): Educación popular. Para una pedagogía emancipadora latinoamericana

Reseña: CLACSO

Las páginas de este libro recogen una apuesta colectiva por establecer la vigencia y debatir el lugar de la educación popular y de las pedagogías críticas en los procesos de lucha por la educación pública y la construcción de procesos emancipatorios en nuestro continente. Gramsci decía que toda Revolución está precedida de una gran conversación. La que propone este nuevo libro de la colección Foros aborda el problema de la Educación Popular en sus múltiples articulaciones con la economía popular, la educación de jóvenes y adultos, la investigación militante, las pedagogías descolonizadoras, feministas y antipatriarcales, pero también con los modos de articular y arraigar en la escuela, el colegio y la universidad.

Autor (a): Anahí Guelman. Fabian Cabaluz Ducasse. María Mercedes Palumbo. Mónica Salazar. [Compiladores]

Editorial/Edición: CLACSO

Año de publicación: 2020

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-617-1

Idioma: Español

Descarga: Educación popular. Para una pedagogía emancipadora latinoamericana

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2292&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1460

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Latinoamericanas conmemoran Día Internacional de la Mujer

Telesur tv

Un caso destacado es el de las mujeres brasileñas, quienes reclamaron la salida del Gobierno de Jair Bolsonaro.

El Día Internacional de la Mujer es conmemorado este martes de maneras diversas alrededor del mundo y, en particular, en América Latina y el Caribe, se hace con marchas, plantones y otras manifestaciones que reclaman, en general, una mayor protección de los Estados nacionales frente el patriarcado.

En Argentina, las conmemoraciones contaron con la participación del colectivo Ni Una Menos, el cual convocó a un paro feminista internacional y a una marcha al Congreso Nacional en la Ciudad de Buenos Aires.

Entre las demandas, Ni Una Menos reclaman que “Las deudas que el Estado y el gobierno tiene con las mujeres y las disidencias claramente tienen que ser priorizadas antes que cualquier pago de la deuda externa”.

Por su parte, en El Salvador, el Colectivo Las Mélidas, se pronunció en contra de la posible derogación de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia, como planea el Gobierno de Nayib Bukele. En ese país las conmemoraciones tuvieron un epicentro el pasado domingo.

En Brasil, las brasileñas salen a las calles de cientos de ciudades del país para pedir el fin de la violencia contra las mujeres, el sexismo, el racismo y el hambre y como lema central «Bolsonaro Nunca Más».

La secretaria de la Mujer Trabajadora de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Nacional, Juneia Batista, destacó que la lucha de las mujeres CUTistas además de Fora Bolsonaro es también por la elección de Lula a la Presidencia de la República para garantizar más justicia social y derechos sociales y laborales.

Entretanto, a primera hora del martes, un grupo de mujeres llegó hasta las inmediaciones de Plaza de la Dignidad, en la capital chilena, Santiago, e intervinieron la base del monumento y la explanada frente al teatro de la Universidad de Chile con la frase «Por la vida que nos deben».

Desde la Coordinadora 8M y distintas organizaciones y movimientos feministas, realizaron un llamado a marchar en horas de la tarde.

Con marchas, tomas de los tribunales departamentales de Justicia y una protesta con la instalación de “un muro mudo”, en Bolivia las mujeres se pusieron en pie de lucha contra la impunidad y la liberación de feminicidas, agresores y violadores.

En Cuba, diversas organizaciones, encabezadas por la histórica Federación de Mujeres Cubanas realizan acciones de visibilización de los derechos de las mujeres, en el contexto de la consulta popular del nuevo Código de las Familias.

Al mismo tiempo, el colectivo Pañuelos Rojos junto al Centro Memorial Martin Luther King realizan acciones de calle de sensibilización frente al avance del patriarcado y el fundamentalismo religioso.

https://www.telesurtv.net/news/conmemoraciones-dia-internacional-mujer-20220308-0011.html

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Día Internacional de la Mujer: historia e importancia de esta celebración

Por: Maria Luisa Arredondo

La fecha sirve para conmemorar los logros de las mujeres en todos los ámbitos, pero es también un llamado para continuar la lucha contra la desigualdad y la violencia de género

En numerosos países del mundo, el 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer para conmemorar los logros políticos, socioeconómicos y culturales de las mujeres. La fecha sirve también como un llamado para continuar la lucha contra la desigualdad, la discriminación y la violencia de género que sufre este grupo.

Esta celebración, llamada también 8 M, se remonta a los primeros años del siglo XX y está vinculada a las primeras manifestaciones de las mujeres en Estados Unidos para obtener el derecho al voto y mejorar sus condiciones laborales.

Algunas versiones sitúan el origen de esta conmemoración en las protestas que tuvieron lugar el 8 de marzo de 1857, cuando miles de trabajadoras textiles fueron duramente reprimidas por salir a las calles de Nueva York para exigir jornadas laborales de diez horas y el fin del trabajo infantil.

Aunque no todos los historiadores concuerdan con esta versión, lo cierto es que durante los primeros años del siglo pasado tuvieron lugar numerosas protestas de mujeres para reivindicar sus derechos laborales en Estados Unidos.

Uno de los episodios más trágicos que puso de relieve las deplorables condiciones en que trabajaban muchas mujeres ocurrió el 25 de marzo de 1911 cuando se incendió la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist en Nueva York. La tragedia cobró la vida de 123 mujeres y 23 hombres y se debió a que, cuando estallaron las llamas, las puertas de la fábrica se encontraban cerradas. La mayoría de las víctimas eran jovencitas inmigrantes de Europa del Este y de Italia.

La tragedia suscitó numerosas protestas y los legisladores se vieron obligados a implementar leyes para mejorar los estándares de seguridad en las fábricas.

Primeras celebraciones en Estados Unidos

Antes de esos lamentables hechos, destacadas socialistas estadounidenses organizaron eventos destinados a promover los derechos de la mujer. El 3 de mayo de 1908, se llevó a cabo en Chicago una ceremonia por el día de la mujer, que sirvió de preámbulo para que el 28 de febrero de 1909 se celebrara en Nueva York, por primera vez, el “Día Nacional de la Mujer”.

Un año después, en 1910, tuvo lugar la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca con el objetivo de promover el sufragio universal femenino.

Durante el evento, Clara Zetkin, dirigente del “levantamiento de las 20.000”, presentó la moción de proclamar de manera oficial el 8 de marzo como el Día Internacional de las Mujer Trabajadora para honrar la memoria de las mujeres fallecidas en las luchas sindicales de Estados Unidos. La propuesta se aprobó de manera unánime por más de cien mujeres, representantes de 17 países.

Al año siguiente, el 19 de marzo de 1911, se conmemoró por primera vez de forma simultánea en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza el Día Internacional de la Mujer con actos masivos en los que participaron más de un millón de personas. A la exigencia del derecho al voto para las mujeres, se agregó la del derecho al trabajo y a la educación profesional, a ocupar cargos públicos y a la no discriminación laboral.

En 1917, luego del fin de la Primera Guerra Mundial, que cobró la vida de dos millones de soldados en Rusia, miles de mujeres de este país se declararon en huelga el último domingo de febrero en demanda de paz y pan. Pese a la oposición de las autoridades, cuatro días después de la huelga, el zar Nicolás II tuvo que abdicar y el nuevo gobierno provisional le concedió a las mujeres el derecho al sufragio.

La ONU reconoce la fecha de manera oficial

Debido a la gran fuerza que empezó a cobrar esta fecha, en 1975 finalmente la ONU (Organización de las Naciones Unidas) decidió promulgar de manera oficial el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

En Estados Unidos, la fecha empezó a celebrarse hasta 1994, cuando la actriz polaca Beata Pozniak solicitó al Congreso de este país el reconocimiento de este día.

Para darle más realce a la conmemoración de la fecha, cada año la ONU elige un tema central. Para 2022 el lema es : “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”.

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Día Internacional de la Mujer 2022 ¡en movimiento por la emancipación de todos los pueblos!

En este Día Internacional de la Mujer de 2022, hacemos un llamamiento para que se haga una reflexión sobre la importancia de la “feminística”, neologismo que reúne los conceptos de mística y femenino, que se refiere a la esencia femenina que habita todos los seres humanos, independientemente de género u orientación sexual. Observamos la “feminística” en actitudes como saber recular, saber flexibilizar y saber feminizar.

Todo movimiento que busca el cambio de la sociedad enfrentará obstáculos. Mujeres y hombres que lideran comunidades y diversos frentes proactivos son, muchas veces, presionadas(os), intimidadas(os) y amenazadas(os) por individuos corruptos, por cuestiones ideológicas, políticas, religiosas, étnicas, entre otras.

Es importante apoyar esos liderazgos, pues son ellos que cargan, provocan e impulsan otros. Si ellos se debilitan, debilitan algunos millones de dependientes de sus acciones, que también precisan de apoyo y estímulo para seguir adelante.  Esta es una de las premisas de nuestro movimiento de mujeres y hombres por la paz, principalmente si esa persona es una mujer.

Mujeres y medio ambiente

Ha sido mucho más fácil sensibilizar a las mujeres con relación a la preservación y conservación ambiental debido a su propia condición biológica, como gestoras de la vida.

Las mujeres deben asumir su condición de guardianas de las florestas, los ríos, la biodiversidad y nuestro ambiente una vez que, a diario, son las que más sufren con la falta de agua, de energía, de alimentos y principalmente la violencia doméstica. Infelizmente el chauvinismo que predomina en nuestra sociedad todavía delega primordialmente a las mujeres los quehaceres domésticos.

La violencia contra la mujer no se manifiesta solamente en la agresión corporal o verbal, sino igualmente en la pobreza, la falta de educación, de trabajo, en la salud, en la falta de recursos básicos de sobrevivencia. Una puede culminar con su muerte. La otra subjetiva, indirecta, subliminar, alcanza la ética, la estética y la moral. Es la más perniciosa de las agresiones. Pude darse de varias maneras, diversas formas de discriminación, agresión psicológica, asedio moral, asedio sexual, intimidación y destrucción de la autoestima.

El poder de la palabra

La palabra tiene fuerza. Podemos, por ella, desactivar una bomba en el sistema financiero o una acción racista; podemos denunciar un sitio de pedofilia o derribar sitios mentirosos, enmascarados; podemos desarmar una agresión a la Amazonía o una farsa montada por estafadores. Otras personas, empero, precisan de ese eco para soportar la presión de la agresión de las confrontaciones y las guerras en sus regiones y territorios.

Sin embargo, si fuimos nosotros, los humanos, que hemos creado el problema, nos toca a nosotros, los humanos, buscar soluciones, no por el mismo sistema y en el mismo grado de consciencia que lo ha creado, como observó Albert Einstein.

Por lo tanto, si utilizamos los mismos sistemas de comunicación que han fortalecido ese modelo degradador e inhumano, evidentemente será posible reprogramarlo para una nueva consciencia. Eso no depende de dinero, depende de la sensibilización de corazones y mentes. Depende de un código de ética y moral universal. Depende especialmente de despertar la “feminística” que habita la esencia por la verdadera igualdad entre mujeres y hombres, con el objetivo de promover la paz entre grupos étnicos, pueblos y naciones con acciones que propicien la aproximación, la creación y el fortalecimiento de las relaciones interraciales e interculturales, orientando la no intervención, lo no injerencia y la no dominación de unos sobre otros, fomentando la tolerancia, la concordia, la colaboración y el auxilio mutuo, de modo que la identidad y la libertad sean indisociables y utilizadas como instrumentos para la construcción de un mundo que comprenda la existencias de designios superiores y trascendentales para la Humanidad.

Allahmdoulillah!  (¡Gracias a Dios!)


Amyra El Khalili, por el Movimiento Mujeres por la P@Z!

*Transcripción del audio para Radio Cairo, Egipto y video para el Consejo Municipal de Defensa de los Derechos de la Mujer (CMDDM)- desde Amazonía, ciudad de Porto Velho, Rondônia, Brasil.

Amyra El Khalili* es beduina palestino-brasilera, del linaje del Shayk Muhammad al-Khalili*. Es profesora de economía socioambiental. Fue economista, con más de dos décadas de experiencia en los mercados futuros y de capitales. Editora de las redes Movimiento Mujeres por la P@Z! y de la Alianza RECOs – Redes de Cooperación Comunitaria Sin Fronteras. Autora del e-book Commodities ambientales en misión de paz: nuevo modelo económica para América Latina y El Caribe.

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Entrevista: «La educación es un pilar básico para un desarrollo sostenible e igualitario»

INÉS MARTÍNEZ PÉREZ 

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la gestión, conservación, explotación y aprovechamiento de los recursos naturales como consumidoras y educadoras. Esto lo sustenta el informe Behind every Global Goal: Women leading the world to 2030, elaborado por la ONU, que apunta a que las mujeres podrían ser la pieza clave en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) .

Ana Vega, Cátedra UNESCO Ciudadanía Democrática y Libertad Cultural de la Universidad de La Rioja, destaca como experta que como ha señalado la ONU en numerosas ocasiones, la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas de todo el mundo es un ingrediente transversal para asegurar el éxito de cada uno de los 17 ODS. Por lo tanto, cuando hablamos de sostenibilidad, no solo se trata de motivar un desarrollo que respete el medio ambiente, sino también de un desarrollo feminista que permita a las mujeres participar, sin excepción, en todos los entornos sociales, económicos y políticos en igualdad de condiciones y de derechos.

– ¿Cuál es la relación entre mujer y sostenibilidad?

– Las mujeres, sobre todo en el tercer mundo, son las que tienen contacto más directo con los recursos naturales, principalmente si hablamos de agricultura, cría de animales, son farmacólogas… En general, somos expertas en cuidados, algo que la pandemia ha ayudado a evidenciar. Esta época ha puesto sobre la mesa la importancia de las tres dimensiones de la sostenibilidad: la social, la económica y la medioambiental y que deben ir unidas. De forma natural y cultural, la mujer las tiene asumidas.

– ¿La discriminación de género es un obstáculo para el desarrollo?

– Por supuesto. La Agenda 2030 tiene claro que la mujer es un actor estratégico. Aunque en la ONU desde hace décadas hay una apuesta clara en este sentido, también la Agenda lo ha querido destacar. Hay una perspectiva de género clara que permea toda la agenda. Si nos centramos sobre en qué se está trabajando, podemos concretarlo en la división sexual del trabajo, el control y el acceso a los recursos, el control del cuerpo (como la trata)…

– La Agenda 2030 se marca 17 objetivos, ¿en todos ellos está presente la mujer?

– Yo siempre reivindico que a veces, cuando hablamos de mujer, el riesgo es ceñirnos a ocupar espacio. Pero si se ocupan los espacios y se mimetizan con las formas de hacer y percibir del hombre… no hacemos nada. Se debe aportar esa subjetividad femenina, con lo que tiene de específico y de rico, de aporte diferencial y teniendo en cuenta que es la mitad de la humanidad. Se debe hacer valer a la mujer en cualquier tipo de liderazgo, no estamos hablando solo de la política activa. Yo he descubierto, trabajando con mujeres indígenas, un liderazgo no pagado y no reconocido, pero son verdaderas líderes. Naciones Unidas esto sí lo ha incorporado, por ejemplo en las resoluciones del Consejo de Seguridad, en temas de mediaciones de conflictos y paz. La intervención de la mujer es estratégica, en primer lugar porque suele ser una de las primeras víctimas. También vemos, y lo estamos observando con Ucrania, la labor de la mujer en la protección de la sociedad civil. Escuchar la voz de las mujeres es importante y queda mucho por hacer, tiene que sonar más.

– ¿Y si hablamos de energía?

– En el tercer mundo es evidente la relación entre mujer, sostenibilidad y energía, por su contacto con la tierra en todas sus versiones. Pero también en el primer mundo es algo claro. En la Cátedra estamos trabajando en cómo construir la Agenda 2030 con perspectiva de género y unir los espacios privados a los públicos, y ahí la mujer es bisagra. La primera relación con la sostenibilidad la suele aportar la madre.

– ¿Es crucial el papel de la mujer rural en este sentido?

– Sin duda, aunque desgraciadamente la mujer rural empieza a estar en extinción. Ella sigue ocupándose del ganado, la huerta, los cuidados… Volvemos a ver una dimensión del cuidado que permea todo lo que toca. Son verdaderas lecciones y es algo que no se puede perder. Además, yo extendería esto a un factor intergeneracional.

– ¿En los desastres naturales también es la mujer la que más sufre?

– Sí, y no es algo que diga yo. También lo ve Naciones Unidas, que observa nuevos tipos de desplazamientos provocados por el cambio climático. Los impactos cada vez son más evidentes y es un factor más que afecta a la mujer. La Agenda 2030 debe ser asumida con mucha responsabilidad por las multinacionales y los gobiernos deben ser más fuertes.

– ¿Cómo podemos construir un desarrollo sostenible e igualitario?

– Hay un pilar básico, que es la educación. Debe haber una ciudadanía concienciada. También se deben afianzar los principios del buen gobierno: transparencia, rendición de cuentas, participación… Y es muy importante el partenariado, es decir, alianzas estratégicas entre gobiernos, sociedad civil, empresa… Todos sumamos.

https://www.larioja.com/sociedad/dia-mujer/educacion-pilar-basico-20220308181013-nt.html

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