China registró alrededor de 560.000 menos niños rurales «dejados atrás» el año pasado en comparación con el anterior, muchos de ellos se trasladaron a las ciudades para vivir con sus padres, informó el Ministerio de Educación.
En torno a 20,19 millones de «niños dejados atrás» estudiaban en escuelas primarias y secundarias en áreas rurales en 2015, menos que los 20,75 millones de 2014, de acuerdo con un informe anual del ministerio.
La expresión se usa en China para describir a los niños de zonas rurales cuyos padres trabajan en otras ciudades. Estos niños viven normalmente con parientes, a menudo los abuelos, mientras sus padres trabajan fuera del pueblo natal.
El número de niños rurales que fueron a escuelas en las ciudades donde trabajan sus padres experimentó el año pasado un ascenso de 720.000 hasta un total de 13,67 millones, conforme al documento.
El sistema nacional de registro familiar de China o «hukou», ha sido uno de los factores principales que explican por qué los hijos de padres migrantes tienen menor acceso a las escuelas públicas urbanas. Sin embargo, las autoridades de muchas ciudades han modulado gradualmente las restricciones en los últimos años.
Australia/07 julio 2016/ Autora: Andrea Sánchez/ Fuente: Nueva Mujer
Mientras en muchos lugares del mundo aún hay polémica sobre cómo definirlo, en Australia un colectivo de mujeres logró convertirlo en una asignatura. La historia sucedió casi por accidente, el Colectivo Feminista Fitzroy comenzó cuando en un club de lectura entraron en un debate sobre la violencia que infringían los personajes del libro que estaban leyendo.
La plática llegó un poco más lejos al hablar del sexismo al que se enfrentaban las mujeres todos los días y cómo esa violencia era algo cotidiano. De esta forma nació la idea de crear la campaña ‘Fightback’ con la que recaudaron fondos para darle vida a una clase optativa.
De qué consta el curso
Pues bien, hay una unidad en la que se investiga el concepto de desigualdad de género, la noción de privilegio y el papel del feminismo en el tratamiento de la desigualdad.
Otra unidad está enfocada en ayudar a los estudiantes a construir una idea a profundidad del proceso de objetivación y las repercusiones que tiene para las mujeres.
Finalmente, este curso habla del lenguaje sexista, en particular hacia la mujeres jóvenes y se incentiva el debate acerca de las creencias personales.
Briony O’ Keefee, profesora que encabeza este movimiento, declaró a varios medios internacionales que cada vez hay un número mayor de hombres y mujeres jóvenes que están dispuestos a unirse a la clase, aseguró que el impacto será mayor debido a que los jóvenes de entre 16 a 25 años son más proclives a fomentar actitudes que apoyen la violencia machista.
¿Qué opinas? ¿Crees que sea el momento de impulsar este tipo de clases en el resto dle mundo?.
Encuesta de la Fundación UADE y Voices Surge de un estudio que refleja opiniones y percepciones sobre el consumo de sustancias ilícitas y el narcotráfico.
Para los argentinos, las drogas son la principal causa de violencia. Fueron el factor más mencionado en una encuesta nacional de Fundación UADE y Voices a la que Clarín accedió en exclusiva: el 30 por ciento de los encuestados mencionó “las drogas” como la primera causa de violencia. El estudio refleja opiniones y percepciones a nivel nacional sobre el consumo de drogas ilícitas y el narcotráfico.
“Hay una asociación muy fuerte entre inseguridad y drogas en la opinión pública”, explica Andrés Cuesta, director de Investigación y Extensión de Fundación UADE. Consultados acerca de las fuentes de generación de violencia en la sociedad, la mayoría de los encuestados se refirió a “las drogas” como el principal desencadenante de hechos violentos, aunque el estudio no aclara si en ese punto se refiere al consumo o al narcotráfico.
Según la mirada de Cuesta, los dos problemas entran en juego: “Por un lado, el consumo de droga te genera una imperiosa necesidad de volver a consumir, que puede derivar en violencia. Por el otro, el narcomenudeo también genera una estructura violenta, en la que el narcotráfico se articula con otras actividades ilícitas del crimen organizado, como la trata de blancas y el tráfico de armas”.
En segundo lugar los encuestados mencionaron la falta de trabajo (21 por ciento) y, recién en tercer lugar aparece la pobreza (16%) como factores que generan violencia en la sociedad. Una proporción similar asocia la violencia con la falta de educación (14%), mientras que uno de cada diez consultados señaló que la violencia emerge a causa de “problemas familiares”. La inefectividad policial, los medios, la legislación poco estricta y el consumo de alcohol fueron las causas menos mencionadas.
“Es llamativo que el consumo de alcohol aparezca en último lugar. Toda la evidencia disponible señala lo contrario: el alcohol está asociado a todo tipo de situaciones de violencia, desde riñas callejeras hasta violencia de género”, advierte Graciela Touzé, directora de la asociación Intercambios. Touzé enfatiza que la investigación refleja “percepciones y no hechos verificados”, y remarca que “resulta simplificador culpar a las sustancias por problemas sociales tan complejos como la violencia”.
El trabajo de Fundación UADE y Voices se realizó en mayo, a partir de una encuesta probabilística en todo el país a 1.002 personas mayores de 16 años. Otro de los apartados preguntó a los encuestados sobre si conocen lugares o personas que venden drogas: dos de cada 10 (el 22%) dijeron que sí, principalmente los más jóvenes y los sectores de nivel socioeconómico más bajo. El año pasado, el mismo sondeo había arrojado una cifra aun más alta (27%): según el estudio, el conocimiento de personas o lugares donde se vende droga bajó 5 puntos porcentuales. Cuesta atribuye este descenso a “las políticas que están apuntando a controlar la oferta”, aunque reconoce que “aún falta trabajar en la prevención”.
Al responder sobre las mejores medidas para combatir el narcotráfico, la opción más mencionada fue el endurecimiento de las leyes. Luego, el mayor control en fronteras y aeropuertos (32%), la capacitación policial y el combate de los puntos de venta de droga (27%). Touzé señala una relación entre este tipo de “soluciones” y el incremento de la violencia: “Es significativo que no se mencionen las políticas anti lavado o el combate de la corrupción como medidas eficaces, porque el narcotráfico no puede pensarse por fuera de la complicidad policial y los lazos con instituciones estatales. Cuando la política se centra en el ataque al narcomenudeo, eso genera un incremento de situaciones de violencia territorial, pero no logra desarmar la estructura del negocio. Si tirás abajo un bunker, enseguida se construye otro”.
En definitiva, Touzé destaca que el estudio muestra “una opinión pública que no está teniendo acceso a un diagnóstico real del problema, sino que muestra una mirada simplificada. Es necesario trabajar en la concientización, para promover una comprensión más compleja del problema”.
Pese a todos los problemas que sufre nuestro sistema educativo, los padres panameños hacen un esfuerzo diario para que sus hijos asistan a la escuela.
¿Por qué lo hacen? Porque saben que la educación hace la diferencia entre acceder a una mejor calidad de vida y forma ciudadanos cabales. Porque la educación es sinónimo de mayor información y orientación razonada para la vida. La educación no es conocimiento muerto. Y confiamos en que el sistema y los educadores, pese a todas las debilidades, pueden darles esos conocimientos a nuestros hijos que nosotros no les podemos suplir en casa.
Si eso es así, para que nuestros hijos aprendan a sumar y restar, a escribir, cívica, historia o biología, ¿por qué no habría de serlo para la educación sexual científica, acorde con la edad y maduración del niño o adolescente?
¿Por qué algunas personas se escandalizan y lanzan anatemas cuando se habla de establecer programas de educación sexual en las escuelas públicas? ¿Incluso inventan mentiras, hablan de guías educativas basadas en poses sexuales, que los maestros enseñarán técnicas e incentivarán a los alumnos a tener sexo, a ser homosexuales, que los libros de texto serán ejemplares de Playboy?
¡Cuánta locura! ¿A quién se le puede ocurrir que el Ministerio de Educación va a organizar orgías en las escuelas? Es como si alguien se opusiera a que se enseñe química porque los maestros van a fabricar bombas en las aulas. Tanta vehemencia revela que las personas que así actúan, algunas de ellas vinculadas a ciertas iglesias, pero que no expresan la posición oficial de ellas, sienten un gran tabú sobre el sexo. Les da miedo hablar de sexo, y es probable que sientan vergüenza de su propia sexualidad.
Si esas personas se escandalizan con la sola mención de la palabra, me pregunto: ¿Cómo piensan asumir solos la educación sexual dentro de su hogar? Creo que tengo la respuesta: toda su educación sexual se reducirá a decir: “Como salgas preñada, ya verás” o “como lo hagas vas a arder en el infierno».
La prueba de que es una falacia el argumento de que la educación sexual solo deben darla los padres está en que hasta hoy ha sido así, ya que el tema está ausente de la educación formal, y ha fracasado. Lo dicen las estadísticas: una encuesta de la Defensoría del Pueblo revela que el 31.7% de las chicas y el 40.7% de los chicos panameños tuvo su primera experiencia sexual antes de los 15 años.
En 2012 hubo 15 mil 206 nacimientos de madres menores de 20 años, 4% de ellas entre 11 y 14 años de edad. En 2013 asistieron a control prenatal 17 mil 843 menores. Entre enero y febrero de 2015, del total de embarazadas que asistió a control, unas 5 mil 542 mujeres, el 31%, eran menores de entre 10 y 19 años de edad.
Esos que se niegan a la educación sexual como parte de la escolaridad, y que erróneamente creen que ellos, como padres, son los únicos que educan a sus hijos en ese tema, no se dan cuenta de que quien en verdad está educando a sus hijos en sexualidad son los medios de comunicación, las telenovelas, el internet y, lo que es peor, los amigos del barrio.
Cada quien es libre de profesar la fe que quiera creer. Lo que no es admisible desde la modernidad es que pretenda imponer sus criterios al conjunto de la sociedad por la vía de las políticas estatales. El Estado tiene el deber de proporcionar educación integral a la niñez y juventud en todos los ámbitos básicos para la vida.
Ya es hora de que ese precepto se cumpla para la educación sexual, un aspecto esencial para el desarrollo de una sociedad sana, libre de prejuicios, de mitos y tabúes, que lo único que han fomentado son ciudadanos traumatizados, cargados de falsas culpas e inseguros.
El Ministro de Educación Enrique Riera informó que implementarán un programa de asistencia técnica de la Universidad de Georgetown de Estados Unidos para reformar la educación superior de nuestro país.
El Center For Intercultural Education and Development (Cied) de la Universidad de Georgetown brindará una asistencia técnica para la reforma integral de la educación superior y así asegurar la calidad de las universidades e institutos superiores, informó este miércoles el ministro de Educación y Cultura, Enrique Riera Escudero. El anuncio fue hecho tras una reunión que mantuvo con el presidente Horacio Cartes en Mburuvicha Róga.
Del encuentro participaron también Francisco Nieto de la Universidad de Georgetown; el padre Jesús Montero Tirado, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Educación y Cultura (Conec) y la especialista en Tecnología para la Educación, Carmen Varela, informa el portal oficial IP Paraguay.
“Se trata de una alianza estratégica con la Georgetown University cuyo prestigio es conocido mundialmente, para que ellos puedan con el apoyo de los técnicos paraguayos y bajo su liderazgo hacer un diagnóstico completo de la situación de la educación superior universitaria paraguaya que es una preocupación nacional y a partir de ahí hacer una hoja de ruta y eventualmente medidas concretas a tomar en un proceso que vas ser continuado”, explicó el secretario de Estado en rueda de prensa.
A su turno Francisco Nieto expresó que para la universidad es una satisfacción enorme y un compromiso muy grande el asumir la alianza estratégica. “Nuestra propuesta es acompañar el proceso porque no se trata de traer soluciones mágicas al Paraguay. Se trata de escoger las mejores alternativas que se puedan adaptar a la realidad local y a partir de allí construir lo que se pueda, venimos a construir futuro”, manifestó.
Por su parte el padre Jesús Montero mencionó que el proyecto con la Universidad de Georgetown “incluye tanto detalles característicos como hacer el trabajo todo en castellano para el servicio de toda la ciudadanía. El proyecto lo que pretende es colaborar con el país”, refirió.
La Universidad de Georgetown también fue invitada a colaborar con el proyecto que adelanta la Secretaría Técnica de Planificación para la creación de la Universidad Científica y Tecnológica del Paraguay y en la asesoría para el Programa Nacional de Becas Don Carlos Antonio López.
«Papá, mamá: Me aburro ¿Qué hago?». Seguro que la frase le resulta familiar, que la ha oído por boca de su hijo cientos de veces y ahora en verano, aún más. Pero no debemos satisfacer sus deseos, ni darles algo con lo que jugar o pasar el rato. Que investiguen ellos, que averigüen e inventen qué hacer cuando no tienen nada qué hacer.
«Si los niños tienen periodos de aburrimiento en que no están haciendo nada que les satisfaga, deberán utilizar sus propios recursos para que eso no ocurra, y ahí entra en juego la creatividad, porque el aburrimiento es la antesala de la creatividad», afirma a EL MUNDO Carme Crespo, psicóloga infantojuvenil y docente del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP). «El poder conectar con uno mismo y buscar actividades o acciones que puedan sacarlos del tedio, hará que sean más flexibles cognitivamente, más tolerantes, más creativos, y por tanto más resolutivos«, añade la experta.
Pensemos por un momento cómo han surgido en nosotros los mejores proyectos. Probablemente, fue cuando no estábamos ocupando nuestro tiempo en nada. Y esto es porque «la creatividad necesita tiempo, y muchas de las grandes ideas han surgido en momentos de relax, como en unas vacaciones, en la bañera…», aseguran Mª Teresa Rodríguez de Castro y Mariola Lorente Arroyo, investigadoras de la Fundación Universidad de Padres.
Según ambas expertas, el cerebro está siempre funcionando y produciendo ocurrencias, aunque no seamos conscientes de todas ellas. Y puede suceder que, cuando no estamos pensando en eso que nos preocupa, de repente se nos ocurra una solución. Es una estupenda estrategia cuando hemos dedicado mucho tiempo a un problema y nos atascamos. Hay que dar libertad a nuestro pensamiento, dejarlo fluir, escucharnos a nosotros mismos, pues de ahí surgen proyectos, ideas y deseos.
Además, es importante que comprendamos que todos somos creativos. Esa es una de las conclusiones del trabajo ‘Creatividad en la educación’, elaborado para los Cuadernos Faros del Hospital Sant Joan de Déu, en el que ambas expertas han participado: «La creatividad no es algo que se relacione sólo con el arte o los inventos. Juega un papel muy importante en nuestra vida diaria, pues nos ayuda mucho a resolver todo tipo de problemas, empezando por los más cotidianos. La creatividad puede desarrollarse como un hábito», dicen.
Por eso es tan importante que los niños no tengan todo su ocio programado, porque en la libertad del tiempo libre pueden aprender y desarrollar infinitas capacidades positivas para su crecimiento: «Aburrirse desarrolla la autonomía personal, el pensamiento propio, la imaginación… Si un niño se aburre y nadie le dice qué hacer, él mismo acabará dando con una forma de entretenerse», sostienen las investigadoras. Por ello, mantienen que «los niños necesitan la oportunidad de hacer cosas por sí mismos, de ponerse sus propias metas, inventarse planes y proyectos. Experimentar todo esto es la mejor manera de adquirir estas habilidades».
Pero no sólo los niños: también los adultos debemos ser conscientes de que no pasa nada por no tener nuestra agenda ocupada todo el tiempo. «Vivimos en una sociedad en la que hay un afán por hacer cosas todo el rato, parece que si no se tiene una actividad entre manos se estuviera perdiendo el tiempo. El ‘no hacer nada’ está muy mal valorado socialmente, y esto sin darnos cuenta se lo inculcamos a nuestros hijos, que siempre tienen actividades que hacer, agendas muy marcadas y estructuradas», dice Leire Iriarte Elejalde, psicóloga y vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente (SEPYPNA).
Los niños durante el curso no paran. Cuando terminan su jornada escolar tienen deberes (según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, España es el quinto país que más deberes pone a sus alumnos) y después, actividades extraescolares. Casi no tienen tiempo para jugar o para, simplemente, no hacer nada.
Igual pasa en verano: se intenta que los niños tengan todo el tiempo ocupado (entre otros motivos, por la difícil conciliación de los padres cuando los niños están de vacaciones). Pero no conviene que los niños tengan todo su ocio dirigido, es importante que aprendan a valorar el tiempo y a gestionarlo. A veces podemos ayudarles, pero en otras ocasiones es mejor que sean ellos solos quienes averigüen cómo hacerlo. Vencer el aburrimiento implica esfuerzo. Por ello, no debemos darles todo hecho: ayudarles (a veces) sí, pero no darles la solución.
La clave es: ¿cómo podemos ayudarles? Los padres deben dejar a los niños tiempo para crear e inventar, por ello según Iriarte, «es muy positivo que los pequeños tengan a su alcance medios y posibilidades de hacer cosas«. Es decir, material de manualidades, juegos de construcción o cosas que puedan potenciar esa libertad y creatividad, para que no recurran siempre a la tele o a los videojuegos.
«No es negativo que los niños jueguen con dispositivos móviles, pero sí cuando les quita tiempo para otras cosas, y por supuesto cuando juegan en exceso», aclara Iriarte. Es fundamental que durante su crecimiento los padres les enseñen de forma progresiva y natural cosas para fomentar su creatividad y capacidad de juego. Un ejemplo de Crespo: Se le da un palo al niño y se le pregunta: «¿Qué podemos hacer con él?». Y que el niño diga mil cosas, no sólo una. Hay que hacer que los pequeños disfruten aparte de los juguetes, los juegos de mesa o los dispositivos electrónicos. Hay que darles las herramientas para que aprendan, en relación con su edad y capacidad.
Es clave que los padres «les acompañemos a realizar actividades solos, buscando en su mundo interior aspectos que les serán beneficiosos en su futuro, fomentando la creatividad, la sorpresa, la autonomía», asiente Crespo. Si cuando sueltan ‘Me aburro’ les damos opciones rápidas (el móvil) o les indicamos qué hacer, se lo estamos dando todo hecho y no aprenderan.
Es fundamental que padres e hijos pasen tiempo juntos, aunque el ritmo de vida actual lo haga difícil. Y que el tiempo que se comparta sea de calidad. «Los padres debemos conectar con el aquí y el ahora de estar con ellos, no mirar continuamente el móvil, no tener de fondo la televisión y ayudarles a que creen actividades en las que podamos participar», sostiene Crespo. Es fundamental «generar espacios estimulantes para la creación y el juego en familia, y oportunidades para poder practicarlos. El juego libre, imaginativo y no estructurado es esencial para el desarrollo infantil«, concluyen Rodríguez de Castro y Lorente.
Estados Unidos/ 07 julio 2016/ Fuente: Tercera Información
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado este miércoles en su página web un informe preliminar que prevé que la economía de EE.UU. crecerá este año un 2,2% en vez del 2,4% pronosticado anteriormente, y un 2,5% en 2017.
Sin embargo, el informe también advierte de una confluencia de “desafíos importantes a largo plazo” en EE.UU. que podría inhibir el crecimiento continuo.
Entre estos desafíos están la disminución de la productividad, el deterioro de la infraestructura y el aumento de la proporción de trabajadores en edad de jubilación. No obstante, según el FMI, el factor más importante es la desigualdad de los ingresos, ya que uno de cada siete estadounidenses vive en la pobreza, y la clase media se ha reducido hasta su mínimo en los últimos 30 años.
“Hay una necesidad urgente de hacer frente a la pobreza”, indica el informe. “Si no se controla, estas fuerzas continuarán arrastrando hacia abajo el crecimiento, tanto el potencial como el real”.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, por su parte, cree que no es solo la pobreza lo que crea tensiones sociales significativas, sino también la actividad social.
En su blog en el periódico ‘The Huffington Post’ Lagarde pide a EE.UU. hacer esfuerzos para mejorar la educación, subvencionar el cuidado de los niños a las familias con menores ingresos, proporcionar un crédito de impuestos de ingresos más generoso y elevar el salario mínimo federal para animar a los ciudadanos a trabajar, para que el crecimiento pueda volver a acelerarse.
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