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La difícil ‘vuelta al cole’ de los niños refugiados de Irak

Asia/Irak/15 de septiembre de 2016/Fuente el mundo

Casi 3,5 millones de niños en Irak no tienen acceso a la educación. En los campos de acogida de Erbil faltan aulas, libros y profesores

La falta de centros de enseñanza secundaria segregada empuja a las niñas refugiadas a matrimonios tempranos acordados por sus familias.

No hay nada que le guste más a Mirna que ir al colegio. Porque tiene un sueño que quiere hacer realidad. Ser abogada y poder ayudar a otros niños como ella. Por eso, cada día, pone todo su esfuerzo en aprender. «Me llamo Mirna, tengo 10 años y mis aficiones son la natación y la música». Mirna se presenta como cualquier niña de su edad: contando qué le gusta hacer y qué quiere ser en el futuro. «Me gustan la lectura y las ciencias. Cuando sea mayor, quiero ser abogada», explica antes de añadir que le gustaría tocar el violín ante la mirada ilusionada de su madre, Nagham Yousef Abdalmasih.

Mirna vive en un campo de desplazados en pleno Erbil con sus padres y su hermana pequeña. Todos huidos de Qaraqush, una aldea próxima a Mosul, cuando el grupo yihadista Estado Islámico se hizo con el control de la ciudad y parte de la provincia y sembró el terror entre los civiles. Desde que escaparon, en junio de 2014, se han mudado varias veces, hasta que finalmente llegaron a Ankawa, el barrio cristiano de la capital del Gobierno autónomo del Kurdistán, donde ahora viven. Su ‘hogar’ es una caseta prefabricada de una única habitación en un pequeño asentamiento donde viven refugiados acogidos por la iglesia del barrio.

A Mirna le gusta mucho estudiar y leer. Habla como si fuera mayor de lo que es.«Quiero ser abogada para defender a los niños y luchar por sus derechos, para defender a la gente inocente y que todos podamos vivir en paz en mi país», dice la niña sentada en la habitación, decorada con imágenes de la Virgen María y muñecos Teletubbies. No hay estantes con libros. Ni violines. Tampoco ninguna piscina cerca.

«Leo mucho, estudio duro y voy a seguir todos los pasos para ser abogada: primero, la escuela; luego, el instituto y después haré realidad mi sueño», continúa la pequeña. Junto a ella, su madre acota en voz baja: «No estamos seguros de que consiga su sueño por la situación que estamos viviendo».

Y es que los niños desplazados y refugiados como Mirna afrontan estos días una difícil vuelta al cole. Más de millón y medio de niños iraquíes han sido forzados a huir de sus hogares a causa de la violencia yihadista. Una de cada cinco escuelas del país está inutilizada y casi 3,5 millones de niños en edad escolar no tienen acceso a la educación, según Unicef. En los campos de acogida diseminados por Erbil y la provincia hay escasez de aulas, de libros y de profesores. Además está la barrera del idioma, ya que los niños árabes no hablan kurdo y los currículos en esta región son diferentes del resto del país. «Nuestros hijos se están perdiendo. Pensamos en irnos del país, por el futuro de nuestros pequeños. Me gustaría que Mirna se convirtiera en violinista. Pero sé que no tiene esperanzas ni oportunidades», reflexiona Abdalmasih, de 29 años.

A 35 kilómetros de Erbil, en el campo de refugiados sirios de Kawargosk, el 95% de los niños acuden a la escuela primaria, construida en 2013. Los profesores son también refugiados, pero debido a que sus salarios son escasos y a veces impagados por el Gobierno autónomo kurdo -sumido en la crisis económica-, el pasado curso la escuela se quedó prácticamente sin maestros. «Muchos emigraron a Europa o cambiaron de trabajo, porque no les llegaba el dinero para subsistir», explica Rawand Nagaat, director de la escuela. «Unicef tuvo que suplir esta ausencia, trayendo y pagando a profesores nuevos», añade.

La enseñanza primaria en Irak es mixta, pero al llegar la secundaria, niños y niñas se separan. El problema es que en los campos de desplazados y refugiados, donde los recursos son escasos y faltan infraestructuras, material escolar y profesores, segregar las aulas genera problemas adicionales. En ocasiones, la secundaria mezcla a los alumnos y los padres se niegan a enviar a sus hijas. Otras veces, directamente sólo se enseña a los niños. De este modo, muchas menores se ven privadas de educación secundaria a partir de los 13 años. Mirna todavía tiene 10 y puede seguir su aprendizaje, pero una sombra de duda la acecha. «Si mezclan a nuestros niños, no podemos controlar su comportamiento ni su adecuada educación», piensa la madre de Mirna, cuya familia es cristiana.

Es a partir del momento de acabar la escuela primaria cuando las niñas refugiadas y desplazadas se enfrentan a otro cruel destino. «Cuando las niñas crecen, entre los 14 y los 16 años, las familias las casan. Se fijan en su cuerpo, pero no en su mente», apunta Hevidar Ahmad, la única mujer del equipo de Protección Infantil del campo de Harsham, en Erbil. Ella se encarga de apoyar psicosocialmente a las niñas que son forzadas a casarse a una corta edad cuando no puede evitar este desenlace.

En alguna ocasión ha logrado que las niñas den esquinazo a estos matrimonios, pero Ahmad lamenta que no suele ser así. «Recuerdo a una adolescente de 14 años a la que su familia quería casar con un vecino y logró convencerla incluso de que era decisión suya. La traté y convencí a la familia de que era tiempo de estudiar y no de casarse y finalmente la niña pudo sortear ese destino».

Pero muchas otras chicas no pueden y quedan atrapadas en un callejón sin salida de malos tratos, matrimonios fracasados o problemas en el parto por no estar sus cuerpos suficientemente desarrollados. «En muchos casos, acaban divorciándose en poco tiempo, porque no están preparadas, suelen tener problemas con un marido al que no conocen o sufren violencia de género», prosigue Ahmad. «Las hay que, pese a todo esto, permanecen casadas porque tienen bebés y temen el qué dirán, pero no tienen relación con su esposo. Las que se divorcian, viven bajo el estigma: los padres no las dejan salir por vergüenza».

En Harsham, con mayoría de desplazados de Mosul y provincia (tras caer bajo control del Estado Islámico en 2014) no hay escuela secundaria para chicas y las familias se niegan a enviar a sus hijas a estudiar en clases mixtas. Este es el momento de mayor riesgo de matrimonio para las menores. El 20% de los casamientos entre refugiados y desplazados de Irak corresponden a niñas que no han cumplido los 18 años, según cifras de Unicef.

«Los matrimonios tempranos han visto un incremento masivo entre las poblaciones desplazadas y refugiadas en Irak, debido a que las familias lo perciben como una forma de proteger a sus hijas de abusos sexuales o secuestros en los campos o bien por cuestiones financieras», señala Sidéad Murray, experta en violencia de género de Unicef. «La respuesta a este fenómeno está centrada en los campamentos, pero no es suficiente porque la mayoría de la población refugiada y desplazada vive fuera de los campos y allí no es posible detectar casos», lamenta.

Lejos de la ayuda de las agencias internacionales viven 16 familias yazidíes que ocupan unas casas a medio construir cerca de un hotel de lujo de Erbil. Delvin, una pequeña de 11 años de pelo rojo, alegre y vivaz, vive con sus padres y sus seis hermanos en uno de los esqueletos de hormigón. Para ella y sus vecinos no hay escuela oficial, sino que acuden a clases informales en una tienda. «Me gustaría ir al colegio. Quiero ser doctora», cuenta. Su padre, Qassem Qawa’l, que en Sinjar era jardinero, se revuelve al escucharla: «Me siento terriblemente mal sólo al pensarqué puede hacer una niña si no va a la escuela. La vida de Delvin y del resto de mis hijos no tiene sentido ahora mismo».

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2016/09/15/57d98191e5fdeadd718b45ea.html

Imagen: e02-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2016/09/14/14738731757987.jpg

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“La educación sexual es efectiva”

Entrevista/15 de septiembre de 2016/Fuente: semana

Se ha comprobado que la educación sexual es determinante a la hora de combatir la violencia, el aborto ilegal y las enfermedades de trasmisión sexual.

Aunque el ministro de Salud Alejandro Gaviria aseguró que el índice de embarazo en adolescentes habría disminuido en Colombia, América Latina sigue siendo la región donde más se presenta esta problemática en el mundo. Estos retos de salud sexual se discutieron durante la I Conferencia de América Latina y del Caribe, (LAC) que finalizó en Cartagena.

Semana.com habló con Giselle Carino, directora regional de International Planned Parenthood Federation (IPPF), la organización más grande del mundo que trabaja con temas de planificación familiar, educación y salud sexual y reproductiva, sobre cómo reducir esas brechas e inequidades en cuanto a salud sexual y reproductiva de la región.

Semana.com: En Colombia se han hecho manifestaciones en contra de la educación sexual. ¿Cómo luchar contra estos retos?

Giselle Carino (G.C.): Hay que luchar con información. Tenemos los modelos y la evidencia a nivel mundial es contundente y nos soporta. En la región, sabemos que la educación integral en sexualidad, que tiene perspectiva de género, es cuatro veces más efectiva en combatir la violencia, el VIH. Si queremos combatir la violencia contra las mujeres, sabemos que la base es una educación sexual que permita a las personas desafiar esos patrones de género que son esas visiones de la masculinidad nocivas y muchas veces el origen de la violencia. Hay que combatirlo con una discusión abierta, democrática y madura.

Semana.com: ¿Cómo llegarles esos adolescentes que sabemos que están informados, pero que no saben cómo usar esa información?

G.C: Los adolescentes son centrales para nosotros. No solamente son el 35 % de nuestros usuarios y usuarias a nivel mundial, sino también son parte de nuestros cuerpos de decisión. Con ellos hay que comunicarse usando lo que usan para comunicarse, eso es muy útil. Además de la exploración de apps telefónicas y usar los medios de comunicación. Lo importante es llegar a donde ellos estén. Hay algunas experiencias en la región que están dando resultados muy positivos, sobre todo para dar información.

Semana.com: ¿Cuáles experiencias rescataría?

G.C: Tenemos una experiencia interesante en México con escuelas públicas de bachillerato donde llevamos los servicios a los propios colegios. Ha sido fundamental encontrarlos en donde están y abordar los problemas que enfrentan, que no son sólo de salud sexual y reproductiva, sino también de alcoholismo, drogas, problemáticas en los contextos familiar y escolar. Y el trabajo con padres y maestros ha sido fundamental también porque en la mayoría de contextos son ellos los referentes sobre sexualidad más cercanos.

Semana.com: ¿Cuáles cree que son los mitos que hay que desvirtuar para que haya mayor acceso a la salud sexual y reproductiva?

G.C: Muchos. El primero es que hay que dejar claro que las personas son sujetos de derechos y por lo tanto ellas y sólo ellas pueden tomar decisiones sobre su vida sexual y reproductiva. Hay que crear las condiciones, ofrecer la información para que las personas puedan tomar decisiones informadas sobre su vida. Por eso creo fuertemente en la educación integral en sexualidad que permita basarse en la evidencia y desmoronar esos mitos que sabemos que existen y esas nociones machistas de la sexualidad.

Semana.com: En cuanto a métodos de anticoncepción, ¿cuáles desafíos encuentran?

G.C: Hay 23 millones de mujeres en la región latinoamericana y del Caribe que quieren planificar y no tienen cómo. Hay que trabajar esta brecha. Para nosotros es fundamental que las mujeres puedan escoger, que todo el paquete de métodos esté disponible para ellas de manera regular, en los centros públicos y privados. En algunos países es un desafío con la anticoncepción de emergencia y con los métodos de largo plazo.

Semana.com: Habla de machismo, pero ¿tienen programas de educación y salud sexual enfocados en los hombres?

G.C: Tenemos programas de atención a hombres porque ellos tienen sus propias necesidades sexuales y reproductivas. También vemos cada vez más en nuestro servicio que las mujeres vienen acompañadas por sus parejas y nos parece importante crear formas de involucrarlos. Cuando los hombres están involucrados es un momento importante no sólo para la toma de decisiones, sino también para la implementación de las decisiones de las mujeres.

Semana.com: Entonces habría que fomentar educación sexual también en ellos…

G.C: Tenemos claridad absoluta de que el trabajo con los hombres comienza desde la infancia y la educación integral en sexualidad es clave ahí para prevenir la violencia y trabajar en la noción de relaciones igualitarias. Hay evidencia que dice que la violencia se transmite de generación en generación. Cuando una mujer creció en un lugar violento, tiende a buscar parejas que replican esa violencia y cuando es hombre, tiende a ser perpetrador de violencia. Pero esto no es lo único que pasa de generación en generación. Hay estudios que indican que cuando los chicos ven a sus papás compartir las tareas domésticas, eso también pasa de generación en generación y por eso creo fundamental intervenir en la edad temprana.

Semana.com: ¿En qué falta trabajar para que el acceso sea para todos?

G.C: En Colombia se han hecho grandes avances con respecto al aborto legal y seguro, también en la anticoncepción, aunque todavía queda mucho por hacer. Habría que trabajar en reformar algunas de las condiciones estructurales que hacen que, por ejemplo, las mujeres afrodescendientes experimenten los problemas de una manera mucho más grave. Las personas no tienen acceso al agua limpia y eso debe cambiar. Hay unas condiciones de infraestructura, de sanidad que son fundamentales para que la gente pueda crecer y desarrollarse.

Semana.com: Una de las conclusiones de la Conferencia LAC fue la necesidad de un apoyo intersectorial más fuerte, ¿Cómo debe funcionar esto para que sea más efectivo?

G.C.: Necesitamos de todo. La alianza fundamental es entre el Gobierno y la sociedad civil, que puede, no solamente puede colaborar en la provisión misma de servicios, en cerrar las brechas de anticoncepción, de embarazo adolescente, sino también puede ejercer un papel de rendición de cuentas, de asegurar que la plata está, preguntar cómo se utiliza y hacer auditorias sociales.

 Fuente: http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/importancia-de-la-educacion-sexual/493488

Imagen:https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2016/9/12/493486_1.jpg

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El cerebro y la educación que viene

Por Eduardo Andere

La educación es compleja; el aprendizaje, complicado. El cerebro es complejo; la mente, complicada. Todos los cerebros humanos en lo básico se parecen, pero todas las mentes humanas en lo básico son diferentes. Y la combinación cerebro-mente es lo que produce la “magia” del aprendizaje.

Ahora, sabemos lo que se requiere para aprender, también, dónde físicamente ocurren ciertos aprendizajes, pero lo que no sabemos es cómo el impulso físico y la decodificación que preceden al aprendizaje se transforman en aprendizaje.

No sabemos cómo un conjunto de insumos como letras o palabras se transforman en significados y, menos aún, en tropos o metáforas. El cerebro funciona por el juego virtuoso de neuronas, conexiones y patrones, que se especializan para ciertos aprendizajes en ciertas regiones pero que utilizan al alimón, recursos de diferentes secciones del cerebro. Como bien lo sugieren investigaciones de una profesora de la Universidad de Stanford[1], ya desde la década de los noventa, cada neurona es como una hormiga (o una abeja) que con el trabajo conjunto producen lo que conocemos como consciencia, pensamiento y voluntad, es decir, la mente y sus productos y sus procesos. Paradójicamente ni las neuronas ni sus redes saben que saben; eso solo lo sabe la mente por el trabajo conjunto de todo el sistema.

Mis neuronas no saben su teleología, i.e., el pensamiento, pero el funcionamiento conjunto de neuronas, conexiones y patrones produce el pensamiento, lo que llamamos emociones y el pensamiento sobre las emociones. Cuando decimos, piensa con el corazón, en realidad queremos decir, considera a las emociones cuando tomas decisiones; pero las emociones pueden hacernos trucos, pueden hacernos pensar que ciertas veredas, porque nos tranquilizan o recompensan en el corto plazo, son las correctas desde el punto de vista racional; es más, pueden, en los intrincados y sinuosos caminos del cerebro, esgrimir racionalizaciones que parecen silogismos pero que en realidad son sofismas. Son los embates de la amígdala que quiere una recompensa en el corto plazo y sacrifica una mayor recompensa en el largo plazo pero menos tangible y, quizá, menos apetecible que la del corto. Cualquier persona atrapada en los encantos del enamoramiento sabe a qué me refiero.

¿Qué pueden hacer las padres de familia, los directores y maestros de las escuelas para facilitar y propiciar un diálogo positivo, constructivo entre la mente racional y el centro emocional del cerebro?

Utilizar el poco pero significativo avance de las ciencias del aprendizaje entre ellas la neurología, la psicología cognitiva, la piscología del desarrollo infantil y llevarlo a la práctica. ¿Qué empezamos a saber? El cerebro aprende con el juego; métodos estructurados de aprendizaje a temprana edad pueden perjudicar en el largo plazo el desarrollo de habilidades no cognitivas y emocionales que son cruciales para futuros aprendizajes. El juego y la exploración de los pequeños es más importante que la dirección y estructura de los papás y los maestro. No lo sabemos ahora, pero en el futuro, la disposición, gusto y entusiasmo por el aprendizaje se verán fomentados. Son más importantes la cordialidad, la compañía, el lenguaje nutrido hablado en casa y la escuela, el juego y exploración iniciados por el niño, que la instrucción formal de la maestra o de los papás para acompañar y fomentar el desarrollo natural del cerebro de los pequeños. No sirve de mucho que los niños aprendan cosas sin conocer su significado y para conocer el significado de muchas cosas se requiere tiempo. Ya habrá mucho tiempo para número y letras de manera formal, los papás y las escuelas tendrán casi diez ciclos escolares antes de que los niños se sienten a presentar la popular prueba PISA de la OCDE, cuyos resultados de la ronda 2015 se darán a conocer en todo el mundo alrededor del 6 o 7 de diciembre de 2016. (Debemos estar preparados en México para recibir no muy buenas noticias de los resultados).

Cualquier ventaja cognitiva que un pequeño de preescolar estructurado lleve a la primaria sobre niños de ambientes más lúdicos y exploratorios, desaparece en los dos o tres primeros años de estudio. Además, los niños de ambientes más lúdicos y exploratorios   llevarán una ventaja sobre los estructurados: el despliegue de su potencial explorador, lúdico, social y creativo.

Concedo que nadie puede asegurar, excepto en los extremos, que tal o cual método sea mejor o peor para el desarrollo integral de los niños en su vida adulta, pues son muchos y muy variados y complejos los factores que intervienen en el desarrollo de todos nosotros, tanto genéticos como ambientales, pero la evidencia y los expertos en el desarrollo infantil parecen favorecer más los esquemas más progresistas que los más tradicionales y a los papás y maestros que acompañan en lugar de educadores que avasallan. Tan perjudiciales pueden ser los padres negligentes o “muy ocupados”, como los padres avasalladores o helicópteros.

Los padres de familia obsesionados porque sus hijos sean los mejores, los más inteligentes, genios, saturados de trabajo, cursos, actividades y artilugios desde los primeros años de vida, y que tratan a sus pequeños como “proyectos” en lugar de hijos, que están sobre ellos como padres helicópteros en lugar de padres convivientes en gozo, juego y relación de calidad, verán en el futuro, hijos tristes, cortos de mira, alejados del estudio y, sobre todo, deprimidos porque el tiempo perdido en juego, que el cerebro debió haber gozado a los 3, 4, 5 y 6 años de edad, no se recupera nunca. Si la literatura científica es correcta, esos cerebros, para cuando lleguen a los 15 años de edad, habrán aprendido que la única forma de aprender es ganar y competir; los otros cerebros habrán aprendido que la forma de aprender es disfrutar, gozar, compartir, explorar y cooperar.

El entendimiento de todo esto, que apenas empieza a llegar a los sistemas educativos del mundo y sus escuelas, definirá a la educación a partir de la tercera década del siglo XXI. Esta será la parte esencial de las reformas educativas del futuro.

La OCDE que elabora las pruebas PISA sabe esto y actualmente prepara un nuevo marco para PISA 2018 en el que se midan no solo conocimientos y habilidades sino también actitudes y valores relacionados con convivencia, cooperación, diversidad, creencias, responsabilidad, todo ello encapsulado en un concepto que le denominan “Competencia Global” y que se aplicará a través de los cuestionarios de contexto a los estudiantes. Los cuestionarios de contexto que han acompañado a las pruebas PISA en el pasado, en el futuro serán no sólo de contexto sino de competencia global. Es un reconocimiento, quizá pequeño y tardío, pero un reconocimiento por parte de la OCDE, de la importancia de las habilidades suaves o no cognitivas para el desarrollo de las habilidades cognitivas. (OCDE. 2016. Global Competency for an Inclusive World).

Fuente noticia: http://www.educacionfutura.org/el-cerebro-y-la-educacion-que-viene/

Fuente imagen: http://compartirpalabramaestra.org/sites/default/files/styles/articulos/public/field/image/erebro-aprendizaje-y-tic-entrecruzamientos-desconocidos-en-nuestra-educacion.jpg?itok=hxXb9qoi

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Estados Unidos: Los recortes en educación propuestos por Trump perjudicarían a estudiantes y docentes

América del Norte/EE.UU/15 de septiembre de 2016/Fuente: ei-ie.org

Los sindicatos educativos de Estados Unidos han expresado su enorme preocupación ante las declaraciones del candidato republicano a la presidencia Donald Trump en las que afirma que reducirá el presupuesto educativo en 20.000 millones de dólares.

A pocas semanas de las elecciones presidenciales, las afiliadas estadounidenses de la Internacional de la Educación (IE), la Federación Americana de Docentes (AFT) y la Asociación para la Educación Nacional (NEA), coinciden en que el recorte educativo de 20.000 millones de dólares propuesto por Donald Trump, candidato del partido republicano, generaría unos resultados nefastos.
AFT: Amplios recortes que afectarían a millones de niños
Según la AFT, esta reducción presupuestaria supondría:
• La retirada de financiación a más de 56.000 escuelas públicas, hecho que pondría en riesgo la educación de casi 21 millones de niños
• El fin de las becas Title I, fondos que se distribuyen entre escuelas y distritos escolares con un porcentaje elevado de alumnos procedentes de familias con ingresos reducidos, y el recorte de 5.000 millones de dólares que se emplean en otros recursos fundamentales; esto afectaría potencialmente a más de ocho millones de estudiantes de educación superior que reciben las becas Pell Grants (una ayuda del gobierno federal para que los estudiantes paguen estudios universitarios) , cinco millones de estudiantes de inglés de centros públicos y millones de estudiantes más
• La reducción de 12.700 millones de dólares que actualmente reciben los alumnos con discapacidad para financiar su educación
• La desaparición de 300.000 puestos docentes, lo que supondría retirar el apoyo a millones de estudiantes de clases de mayor tamaño
La presidenta de la AFT, Randi Weingarten, afirma en una carta abierta que los planes de Trump implicarían el traspaso de casi un 30 por ciento del presupuesto en educación federal a vales de escuelas privadas. Además, afirma que esto es preocupante, pues varios estudios han demostrado que los programas de vales para educación privada no son efectivos ni beneficiosos para los alumnos que los reciben ni para los estudiantes de centros públicos que se ven privados de fondos.
«Los centros privados no cumplen todas las leyes de derechos civiles federales, no respetan la protección de la libertad religiosa que recoge la Constitución estadounidense y no se rigen por los mismos estándares de responsabilidad que se exigen a todos los colegios públicos, incluidos los del Título IX de la Ley para la educación de personas con discapacidad y la Ley de la educación primaria y secundaria, la misma que el Congreso ha vuelto a aprobar en 2016», señaló.
NEA: Esta propuesta es un robo a los colegios públicos en favor de los privados
Al igual que la AFT, la NEA critica los planes políticos de Donald Trump. «Donald Trump no es serio en cuanto a lo que conviene a nuestros estudiantes y no tiene ni idea de qué propuestas funcionan», afirma Lily Eskelsen García, presidenta de la NEA. «Esta solución tan directa que propone no ayuda en absoluto a los estudiantes más vulnerables e ignora una falta de oportunidades evidente al retirar financiación a centros públicos para llenar las arcas del sector privado. Da igual cómo lo llamemos; los vales restan fondos a nuestros centros públicos para financiar escuelas privadas a costa del dinero de los contribuyentes y sin consideración alguna hacia nuestros estudiantes».
Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4100
Imagen: i1.wp.com/ichef-1.bbci.co.uk/news/660/cpsprodpb/9302/production/_90743673_donaldtrump.jpg?resize=604%2C340
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De profesión: escribiente

Terminé mi bachillerato cuando aún tenía quince años. Confieso que para ese momento todavía conservaba alguna duda sobre lo que comenzaría a estudiar unos meses después, aunque ya el año anterior había pasado por un momento de dudas crisis por tener un amplio abanico de posibilidades entre mis opciones para estudiar en la universidad.

En aquellos catorce, lo que se me ocurrió como solución fue revisar el Libro de Carreras de estudios que, por la época, se entegaba impreso a todas las personas que estaban por concluir sus estudios de bachillerato como orientación para la inscripción de sus opciones universitarias. Tomé el de mi hermano, cinco años mayor que yo, y comencé a revisar, primero por nombre de carrera, después por ciudad y por último por universidad. A esos catorce «sabía» que tenía una inclinación sentida hacia poder comprender por qué las personas actuaban como yo lo percibía y las motivaciones sociales que podrían haber a tales cosas, aunque ciertamente lo llamaba diferente. Pero también a esos catorce, sabía que para mi mamá representaba una angustia muy profunda enviarme a otra ciudad a estudiar. De modo que la decisión que en ese momento de definición debía tomar, estaba marcada por mi vocación y las limitaciones propias del entorno. Un sistema de restricciones pues.

De la lista que hice a los catorce, la primera en salir fue «biología marina» algo que dije desde mi niñez quería estudiar, por la fascinación que producen, cuando se es pequeña, los animales del mar y sus modos de vivir. Las prácticas de biología de bachillerato se encargaron de desenamorarme al mostrar lo descarnado de esos estudios en cuanto a su experimentación con animales. La carrera de educación también salió de la lista, aunque, curiosamente, si hay algo que ha marcado mi formación profesional es la expectativa de estar en aulas de clases acompañando procesos de aprendizaje. Finalmente, los catorce me dejaron una lista preliminar reducida a cuatro opciones en este orden: psicología, publicidad, sociología y ciencias políticas.

Un año después estaba yo, frente a la planilla de llenado de opciones OPSU para ingreso en la universidad y sólo tenía esa lista hecha a mano de cuatro carreras de las cuales sólo una se dictaba en mi ciudad. No valieron empeños de tías de Caracas y Maracaibo, que durante un año largo afirmaron que podrían darme un espacio en su hogar para convencer a mi madre, naturalmente presionada por su formación familiar y una viudez tristemente estrenada dos años antes. Las tres primeras opciones de la lista salieron pitando, pues mis quince y mi perspectiva de las cosas no me fueron suficientes para emanciparme. Llegada a ese punto, la planilla se fue con sólo tres opciones. Ciencias políticas la primera, Derecho la segunda e Ingeniería de Sistemas la tercera. Pude haber entrado en cualquiera pero fui asignada a la primera.

No me arrepiento.

Aquellos quince, con planilla de OPSU ya entregada, con título de bachiller en mano y despidiendo a una amiga que viajaría un año de intercambio fuera del país, me sorprendieron de madrugada confesándole a una vieja máquina de escribir aquello que, en realidad, sentían mis tripas debía ser lo que marcara mi paso por la universidad. «Quiero escribir», tecleé. Fueron las primeras palabras, para luego precisar algo más. Quiero escribir libros, poemas, cosas. Quiero contare a otros cómo veo las cosas y cómo los veo a ellos ante esas cosas. De mayor, escribí, tendré un escritorio lleno de papeles y cosas escritas y por leer. Quiero aprender lo que la gente siente y vivir lo que la gente vive. Quiero pensar en grandes cosas y ayudar a otros a que las vean y sientan. Quiero enseñar a otros y aprender de otros.

Lo que comenzó siendo la cuarta opción y quizás la «peor es nada», se convirtió meses después, en la asignación de cupo universitario. Llenó de serenidad a mi madre, a quien no revelé mis opciones hasta el último momento. Pese a su alivio, confesó que nunca quiso tener en casa ni abogados ni curas (o monjas), pero que si iba a estudiar ciencias políticas, mejor estudiaba derecho que, al menos, me garantizaría el pan. Años más tarde, ya con mis hijos, y al ver ella que comenzaban a hacerse públicas algunas cosas escritas por mi, creo que pudo ver desde una pespectiva diferente aquella decisión de adolescente.

Abracé la carrera como balsa del despegue. No había vuelta de hoja ni opción de fuga. Aunque nuestra unión fue advenediza, casi como un matrimonio por convenio, al poco tiempo la carrera y yo comenzamos a amigarnos y nos terminamos gustando tanto que la comprendí como un puente seguro para llegar a aquello que la adolescente que fui, que aún era en la universidad, decretó sería. Como nos pasa a casi todos, lo mejor de lo que fue la universidad y su aprendizaje, se me reveló con mi título de Politóloga en mano, cinco años exactos después.

Algunas veces me visita aquella imagen mía escribiendo, como posesa, de modo acelerado y vital, lo que anhelaba ser. Creo que se me acerca, como el fantasma de las navidades pasadas, por esta época del año en la que asumo labores de inscripción y docencia de bachilleres a nuestra institución. Cada uno de ellos, lleva una maruza de sueños y decepciones. Como escribiente, también aprendo de eso. Aunque creo que a aquella que fui aún le debo alguna que otra cosa de las que dejé escritas, las ansias y ganas por comprender, anotar y aprender, siguen vivas en esta escribiente de la vida que se asumió en profesión.

Imagen destacada: Archivo personal. Mi escritorio, hace unos minutos.

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Más de una de cada tres niñas en Nepal se casa siendo menor de edad

Asia/Nepal/15 de septiembre de 2016/Fuente: lahora.gt

Un 37 por ciento de las niñas nepalíes contrae matrimonio siendo menor de 18 años y un diez por ciento son incluso menores de 15, señala un estudio publicado por la ONG Human Rights Watch (HRW) esta semana.

La organización acusa al gobierno de Nepal de no hacer lo suficiente para combatir esta situación. Además, critica la ampliación del plazo fijado por las autoridades para erradicar esa práctica, que ha pasado de 2020 a 2030.

En Nepal, la edad mínima legal para contraer matrimonio es 20 años, pero son habituales las bodas con novias menores, especialmente en los pueblos. En ocasiones, los novios también son menores de edad, pero en menor medida que ellas, añade el estudio. Según datos de UNICEF, Nepal es el tercer país asiático con la tasa más elevada de matrimonio infantil, tras Bangladés e India. El estudio de HRW señala entre los factores que llevan a esta situación “la pobreza, la falta de acceso a la educación, el trabajo infantil, las presiones sociales y las prácticas dañinas”.

Para su informe, HRW entrevistó a 104 menores y adultos jóvenes que se casaron siendo adolescentes. Éstos con frecuencia abandonan antes el colegio y, en el caso de las niñas, dan a luz a edades tempranas, lo que supone un elevado riesgo para su salud y la de sus bebés, añade el estudio.

10% de las menores de 18 años que contraen matrimonio en Nepal no superan los 15 años.

Fuente: http://lahora.gt/mas-una-tres-ninas-nepal-se-casa-siendo-menor-edad/

Imagen: lahora.gt/file/2016/09/VYE30_2.jpg

 

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Humberto De la Calle: el primer paso es que los colombianos entiendan que «no hay violencia buena»

Entrevista/15 de septiembre de 2016/Fuente: BBC

¿Está cansado el jefe del equipo negociador del gobierno de Colombia, Humberto De la Calle?

No, respondió al reunirse con BBC Mundo en la ciudad de Cali.

De hecho no lo parecía, a pesar de que se pasó unos cuatro años en los diálogos de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana y de que ahora está en la que él mismo llama una maratón pedagógica por el país para explicar los acuerdos alcanzados el pasado 24 de agosto.

En medio de esa maratón fue que concedió esta entrevista en la capital del departamento del Valle del Cauca, en el occidente de Colombia.

Habló de las amenazas a los acuerdos, el narcotráfico y qué puede ocurrir en el plebiscito del próximo 2 de octubre, en el que los colombianos refrendarán o rechazarán lo firmado en La Habana.

¿Qué pasa si los colombianos votan que no en el plebiscito? ¿Y qué pasa con usted?

Si gana el «no», se acabó el proceso.

La historia muestra que tradicionalmente después de una ruptura con las FARC pasan diez años antes de reiniciar conversaciones.

Luego, la idea del «no» para renegociar es un tremendo error histórico.

Yo creo que va a ganar el sí.

Cuando matan a un joven en las calles de Cali o de Bogotá para robarle su teléfono celular, el victimario puede ser el hijo de un desplazado que viene de la situación de violencia

¿Qué pasa conmigo si gana el «no»?

Sí, sería un golpe muy duro, pero más en lo personal.

Me entristecería mucho, porque me parece que es un error para Colombia, teniendo la posibilidad de buscar la paz por un método distinto al que hemos usado hace 52 años, que es la confrontación militar.

Campaña por el Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionSi el «No» gana sería un «error histórico», considera De la Calle.

Lo que pase conmigo yo creo que realmente es insignificante.

¿Cómo ve la campaña de cara al plebiscito? ¿Hay cosas que le preocupan?

Hay argumentos importantes por el «no» que uno respeta. Yo respeto a quien dice «nunca se debió haber hablado con las FARC, que es un grupo terrorista».

Luego hay quienes dicen: «Las FARC deben irse para la cárcel». Perfecto, esa es otra opción. Yo entendería que fuera más razonable, más sólida, si dijera: «Pero los demás también». También ha habido agentes del Estado que han violado la ley, hay terceros que han financiado masacres.

Ante la hipótesis de que un grupo de exmiembros de las FARC regrese a actividades de narcotráfico, ¿sabe qué nos han dicho las FARC? «Bueno, combátanlos»

Yo respeto al que me dice «que se vayan las FARC para la cárcel» si también dice «y los demás también».

Lo que yo aspiraría a que de aquí al 2 de octubre continuemos en la campaña dura, agresiva. Sin mentiras, pero dura.

¿Hay mentiras?

Sí, sí, sí. Muchas, ha habido muchas.

Las redes sociales han infectado a base de mitos, falsedades, afirmaciones inexactas y otras francamente mentirosas.

Humberto De la Calle: «Si en el plebiscito gana el no, se acabó el proceso de paz»

¿Cuál es el peor enemigo del «sí»?

La apatía. Colombia es un país de abstencionistas, hay una tradición de abstención enorme.

El conflicto es una realidad tremenda en Colombia, pero con el paso del tiempo creo que hay masas urbanas, sobre todo jóvenes, que ven el conflicto como algo remoto.

Yo quisiera que los jóvenes entendieran que cuando matan a un joven en las calles de Cali o de Bogotá para robarle su teléfono celular, el victimario puede ser el hijo de un desplazado que viene de la situación de violencia en el campo.

Uno no puede dividir las violencias.

Humberto De la CalleImage copyrightBBC MUNDO
Image captionHumberto De la Calle está recorriendo el país, junto a otros miembros del equipo negociador, para explicar los acuerdos de La Habana.

Esta va a ser una decisión crucial, como fue la del 57. Fue el momento de más alta participación electoral en Colombia.

Queremos que repita eso. Y si gana el «no», humildemente agacharemos la cabeza.

En el plebiscito de 1957 le preguntaron a los colombianos si querían la paz, para poner fin a unos diez años de extrema violencia, que cobró más de 200.000 vidas, tal vez 300.000. Votaron que sí, pero pocos años después apareció esta nueva violencia que se está tratando de cerrar hoy. ¿No teme que se repita la historia otra vez?

Hay que distinguir una etapa de la otra. La violencia que terminó en el 57, con el llamado plebiscito de ese entonces era una violencia entre partidos, si me permite decirlo, policlasista. Realmente el país estaba dividido entre liberales y conservadores. Y ahí no había diferencias de clase ni de ocupación. Ese plebiscito fue eficaz, la violencia terminó.

En los años siguientes teníamos niveles de criminalidad de corte europeo. Y no es una exageración, la verdad. Ahí están las cifras.

En Colombia tenemos un problema (…) hay como la idea de que uno escribe una ley y resolvió el problema. Y normalmente no es así.

Pero luego vino un fenómeno distinto, parte por la guerra fría, por la confrontación de las grandes potencias, que introdujeron el apoyo a grupos rebeldes en Colombia, y se fue generando una violencia de otro corte, una violencia mucho más social, de reivindicación, de insatisfacción de necesidades de carácter social. Y también de un propósito netamente político a instancia de las potencias que estaban jugando ese ajedrez de la guerra fría.

Ahora estamos terminando el conflicto con una guerrilla que es autárquica, que se nutre a sí misma, no hay ninguna interferencia internacional. Hemos diseñado un acuerdo que tiene suficientes garantías, para prever que eso no se repita, que no ocurra. Lo cual no quiere decir que no haya al otro día criminalidad en Colombia.

En esta nueva etapa de una cierta paz, la paz con uno de los grupos (insurgentes) que operan en el país, ¿qué amenazas que pueden romperla? ¿Cómo evitarlas?

El primer paso es que la sociedad entienda que no hay violencia buena. Puede ser que en el fondo de algunos colombianos todavía exista la idea de que uno usa las armas para destruir al que llama su enemigo, y que esa violencia es la buena y la del enemigo es la mala.

Me parece que lo primero es decantar, claramente, la idea de que la única fuerza en una democracia es la fuerza del Estado, de un estado democrático. Segundo, tenemos que actuar contra bandas criminales que van a quedar actuando allí, sucesoras del paramilitarismo.

Vamos a tener que enfrentar decisiones de carácter fiscal, seguramente de crédito externo

El gobierno está articulando un plan, por ejemplo, para impedir que ciertas zonas que queden despejadas por el movimiento de las FARC sean ocupadas por el ELN –aspiramos a que el ELN (Ejército de Liberación Nacional, el segundo grupo insurgente de Colombia) entre en un proceso de paz también–, pero sobre todo bandas criminales relacionadas con el narcotráfico.

Si gana el «sí» en el plebiscito, ¿cuáles son las líneas rojas del gobierno para determinar que las FARC no están cumpliendo el acuerdo y no se puede seguir adelante?

Eso es bastante hipotético.

Hemos creado mecanismos para resolver diferencias, dentro del acuerdo hay un mecanismo para resolver esas hipótesis, porque puede suceder al revés, que sean las FARC las que digan que el gobierno no está cumpliendo.

Yo creo que tenemos suficientes salvaguardas.

Pero fundamentalmente me parece que este es un momento en que después del 2 de octubre debiéramos lograr un acuerdo mucho más amplio.

Incluso yo quisiera llamar al doctor Álvaro Uribe y al doctor Andrés Pastrana (ambos expresidentes que se oponen a los acuerdos). Respetamos su oposición, pero transcurrido el plebiscito creo que los colombianos nos tenemos que encontrar todos.

Expresidente Álvaro UribeImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl expresidente Álvaro Uribe es un férreo opositor al acuerdo que se llegó con las FARC.

¿Pero hay alguna línea roja?

Pues claro. Las FARC han hecho el compromiso de romper, por ejemplo, todo vínculo con el narcotráfico; si se reactivaran esos vínculos, quienes lo hagan –no hablaría yo de todas las FARC–, si un frente o una facción lo hace, lo claro es que sale del acuerdo y tiene que enfrentar el rigor de la ley y la persecución del Estado.

Le hago una confidencia: ante la hipótesis de que un grupo de exmiembros de las FARC regrese a actividades de narcotráfico, ¿sabe qué nos han dicho las FARC? «Bueno, combátanlos, nosotros estamos de acuerdo en que los combatan».

Yo creo que las FARC van a cumplir; creo que el gobierno va a cumpir.

Hay una tendencia en Colombia: lo que está en el papel es una cosa, pero lo que ocurre en la realidad suele ser muy distante de eso. ¿Cómo evitar que ocurra esto con el acuerdo de La Habana?

Sí, hay como una especie de fetichismo de la ley.

En Colombia tenemos un problema, es cierto lo que usted dice, hay como la idea de que uno escribe una ley y resolvió el problema. Y normalmente no es así.

Los acuerdos los critican porque son detallados, pero son detallados justamente porque establecimos mecanismos y procedimientos.

Luego viene un enorme esfuerzo de carácter fiscal. El acuerdo llega en momentos en que la economía está menos bien que hace por lo menos dos años. Ahora vamos a tener que enfrentar decisiones de carácter fiscal, seguramente de crédito externo, una combinación de instrumentos.

En ese sentido hay un nuevo desafío.

Transcurrido el 2 de octubre, hecha la dejación de armas, creo que todas las fuerzas políticas deberían valorar eso y hacer un acuerdo en términos de cumplir los compromisos más allá de las discrepancias que estamos teniendo.

¿Un acuerdo escrito?

No necesariamente. Vuelvo al fetichismo de lo escrito.

No. Yo creo que hay que consolidar una decisión política, escrita o no, pero irreductible, de respetar el resultado, reconocer la dejación de armas, abrir espacios a la reintegración de las FARC a la vida civil, y me parece que eso abriría un proceso de mayor solidificación y cumplimiento de los acuerdos.

¿Están los colombianos preparados para los cambios que propone el acuerdo, especialmente la reforma rural y la política?

Yo creo que mayoritariamente sí.

Yo siento que sí hay sustento político para lograr la reforma rural, aún cuando también comprendo que hay sectores que se oponen. Hay terratenientes que no quieren, hay personas que han ido expandiendo el territorio que dominan, muchas veces explotado no en forma productiva, no de la mejor manera.

Familia campesina en ColombiaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa reforma rural es uno de los pilares fundamentales del acuerdo entre el gobierno de Colombia y las FARC.

Pero yo creo que la gran masa crítica de los colombianos entiende que el campo se ha quedado, que los campesinos se han quedado, que hay todavía un porcentaje importante de colombianos que viven en el campo, que tenemos que mejorar la productividad.

En lo político hay resistencias, claro. Puede ser un tema más difícil. Puede haber personas enquistadas que se lucran de un sistema político, que echan mano de la corrupción, que es un enorme problema en Colombia, corrupción que luego se liga también con los círculos de poder local.

Pero me parece que crecientemente los colombianos, las masas urbanas, realmente anhelan una política más clara, más limpia.

La historia muestra que tradicionalmente después de una ruptura con las FARC pasan diez años antes de reiniciar conversaciones.

Lo que se pactó allí no se pactó sólo con las FARC, sino a propósito de las FARC.

Lo que se hizo fue decir: «Las FARC sin armas participan en un proceso de mejoramiento de la política». Pero esto se hace con las fuerzas políticas democráticas, y también con los movimientos sociales.

No es fácil, no va a ser fácil.

El estatuto de Roma dice que un alto mando tiene responsabilidad respecto a crímenes de subalternos cuando «hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del momento, hubiere debido saber que las fuerzas estaban cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos». Pero el acuerdo de La Habana exige que haya un control más directo de los subordinados. ¿No la están sacando barata los altos mandos, entonces?

La interpretación de lo que allí se dice es armónica con el estatuto de Roma. Pero no puede llegarse al extremo de decir, como ha ocurrido, que altos mandos del Ejército sin ningún conocimiento y sin haber podido saber, sencillamente a kilómetros de distancia, terminen siendo juzgados por decisiones de subalternos.

Yo creo que es una visión mucho más realista, más acorde con una realidad de un enorme país, que además pretende resolver una situación para evitar que terminemos con guerrilleros haciendo política y militares 20 o 30 años en la cárcel, que es algo que los colombianos no soportarían.

Una pregunta a nivel personal: ¿hubo momentos de jocosidad de risas con los negociadores de las FARC en La Habana?

Siempre tuvimos claro que este no era un proceso de socialización, de festividades, la idea de que uno socializa y entonces termina generando confianza. Siempre lo entendimos como un trabajo, un trabajo en mangas de camisa, donde uno va a cumplir un oficio.

Iván Márquez, de las FARC, y Humberto De la Calle, conversando en La Habana, CubaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionDe la Calle sostuvo conversaciones durante cuatro años con los líderes de las FARC.

Pese a eso, es claro que con el paso del tiempo lo que se generó fue –no confianza en las personas necesariamente– pero sí confianza en el proceso y en las garantías. Y un diálogo cada vez más franco.

Y luego, claro, pequeños momentos de risa o de intercambio de opiniones humanas, simplemente como colombianos.

¿Se imagina de aquí a diez años ser amigo de uno de los miembros del equipo negociador de las FARC?

La palabra amigo me parece como muy dura.

No necesariamente.

Al principio pasó una cosa muy interesante: había una gran retórica de las FARC, y hubo un momento en que yo les dije: «Miren, esto no es un ejercicio de convencimiento; no los vamos a convencer a ustedes, ustedes no no van a convencer a nosotros, y no nos convencimos mutuamente».

(Amigos no), pero interlocución yo creo que tendremos permanentemente.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37357984

Imagen: ichef.bbci.co.uk/news/660/cpsprodpb/166A1/production/_91190819_whatsubject.jpg

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