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Los docentes argentinos y un paro que se avecina.

América del Sur/Argentina/26.02.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
Tras desacuerdos constantes con el Gobierno, los docentes argentinos encabezarán el 6 de marzo un paro de 48 horas en su lucha por mejores condiciones salariales.

La noticia se veía venir y ya lo habían advertido desde hace semanas. Esta decisión retrasa el inicio de curso escolar, previsto para esa misma fecha.

Después de una larga reunión, la víspera, los cinco gremios que agrupa la Confederación de Trabajadores de la Educación de Argentina (Ctera) decidieron por unanimidad parar sus labores tras desacuerdos con la propuesta del Gobierno.

El Ejecutivo de Mauricio Macri dejó en manos de las provincias la definición del incremento salarial de los maestros y anunció que solo garantizaría con su asistencia el actual sueldo mínimo de nueve mil 672 pesos (unos 600 dólares).

En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la oferta del Gobierno local fue el aumento del 18 por ciento a pagar en cuatro cuotas del 4,5 por ciento, atadas al índice de inflación, lo que se reduce más o menos a 250 pesos (16 dólares) por mes en cada trimestre, dependiendo de la carrera docente.

En tanto en la capital, el ministerio de la Ciudad a cargo de Soledad Acuña ofreció apenas un 16 por ciento de incremento salarial en dos cuotas, la segunda a pagar en octubre.

El punto de la discordia es, sobre todo, porque varias provincias reclaman que se vuelva a aplicar el formato de negociación federal para definir el mínimo salarial de los educadores a nivel país y no como se pretende, que cada gobierno local lo resuelva según sus posibilidades.

De acuerdo con un comunicado emitido por la Ctera, ante la falta de convocatoria a la paritaria nacional del sector, como se le conoce aquí a los convenios salariales, y la negativa gubernamental, resolvieron extender el paro por dos días y marchar también en la movilización que realizarán las mayores centrales sindicales por ‘educación y trabajo’, el 7 de marzo.

Además anunciaron que se sumarán al paro internacional de las mujeres, un día después, y en la segunda semana de marzo realizarán acciones en las provincias con la comunidad educativa: clases públicas, abrazos a las escuelas, jornadas de difusión y radios abiertas.

En caso de que no haya una respuesta positiva de la contraparte, advirtieron, se convocaría a otro paro de 48 horas con una marcha hasta la emblemática Plaza de Mayo.

Los maestros están dispuestos a ganar su lucha por un salario digno pues aseguran que lo que cobran hoy no alcanza siquiera para pagar el tarifazo reciente de la electricidad.

Lo único que le pedimos al Gobierno es no seguir perdiendo el poder adquisitivo, declaró recientemente al canal C5N el líder del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel.

Por su parte el secretario general de la asociación docente Ademys de la capital, Jorge Adaro, calificó de insulto la oferta del gobierno local.

‘El salario debe ser unificado a nivel nacional. La responsabilidad de la educación y las escuelas es nacional. No es posible que cada gobernador pague lo que quiera’, remarcó.

‘Nosotros estamos en la ciudad más rica del país y nos ofrecen un 16 por ciento cuando la inflación de 2016 fue del 41’. Macri, dijo, tiene que hacerse cargo de la educación.

Unamos las escuelas, no al ajuste, ningún docente por debajo de la línea de pobreza, subraya una de las consignas de los trabajadores nucleados en la provincia de Buenos Aires.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=66392&SEO=los-docentes-argentinos-y-un-paro-que-se-avecina

Imagen: http://prensa-latina.cu/images/2017/febrero/24/Argentina-aula-vacia.jpg

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Pacto educativo: ¿seguimos en Esparta?

Mientras no haya debates como en la época de los Voluntaristas, obviamente, mucho más amplios que los que puedan tener los miembros de la Subcomisión de Educación, seguiremos en Esparta.

Por: Adria Perez Marti.

300, la película sobre la gesta de un puñado de espartanos contra las hordas persas fue un gran éxito artístico y de taquilla. Sin embargo, no fue la falange espartana la herencia más destacable de aquella polis, sino algo muy coherente con los resultados del último barómetro del CIS. De acuerdo con la encuesta de enero de este organismo, la educación es el séptimo asunto más importante en nuestro país, lejos, por tanto, de las primeras posiciones. ¿Y qué tiene que ver Esparta con la educación?, y para ponerlo más difícil, ¿con que no interese en exceso a los ciudadanos? Casi todo o una parte muy importante.

Esparta ha pasado a la historia, también, por ser una pieza clave en el modelo de educación estatal

Los espartanos fueron un pueblo esclavista, no el único, por supuesto. El problema es que esa querencia por tener esclavos tenía un contratiempo: cuando tuvieron que afrontar grandes catástrofes, un terremoto en el V a.C., o las guerras del Peloponeso, los esclavos aprovechaban esa debilidad para tratar de liberarse. Un pequeño inconveniente que la sociedad espartana resolvió implantando un austero régimen militarista. La base fundamental de ese régimen era Esparta, y los medios eran los espartanos, que debían someter su vida a esa idea: unos entrenándose para ser soldados imbatibles y otras trayéndolos al mundo y criándolos (eugenesia aparte), sólo hasta los 5-7 años, pues como bien muestra la película, a partir de entonces era Esparta, es decir, el Estado espartano, el que se ocupaba de su educación, por el bien del Estado.

Así, Esparta ha pasado a la historia, también, por ser una pieza clave en el modelo de educación estatal. Una idea de modelo que, por supuesto, el grupo de políticos de la Subcomisión parlamentaria que se constituyó la semana pasada para definir el pacto educativo, no abandonará. Sin embargo, ahí se encuentra el problema: ¿cómo tratar de mejorar la educación y sus problemas cuando no se quiere rediseñar las bases de ese sistema legal que crea esos problema?

Desde entonces, mientras que los servicios que han podido prestarse libremente han ido evolucionando, los cambios en la educación estatal han brillado por su ausencia

Quién sea el suministrador de un servicio y qué tipo de incentivos acostumbre a crear dentro de su organización impacta de lleno en el diseño del producto que se ofrece. Las bases de los servicios del Estado son la minimización del usuario o cliente, pues se financia coactivamente a través de impuestos y no en función de su satisfacción (y las elecciones democráticas no revelan las opiniones de los usuarios), la creación de grandes organizaciones burocráticas cuyo cambio es lentísimo, si es que se existe, y la asunción de un modelo educativo mecanicista inspirado en las organizaciones fabriles imperantes en la revolución industrial y los medios de entonces. Desde entonces, mientras que los servicios que han podido prestarse libremente han ido evolucionando, los cambios en la educación estatal han brillado por su ausencia.

De hecho, Platón, el gran admirador de Esparta y su modelo educativo, trató de justificar su rechazo a la innovación y su querencia por la uniformidad estática. Una de sus preocupaciones fue que los niños fueran igual que la generación precedente para que no quisieran instituciones o leyes nuevas, llegando a hablar de censura y adoctrinamiento para tal fin (en Las Leyes y La República). La misma idea de fondo que tenía Aristóteles: el Estado debía ofrecer la educación que al Estado interesaba, sin dar entrada a la complejidad de la sociedad y su evolución.

Platón, el gran admirador de Esparta y su modelo educativo, trató de justificar su rechazo a la innovación y su querencia por la uniformidad estática

Uno de los grandes intelectuales a favor de la planificación de la sociedad por parte de un Estado benevolente, y uno de los padres del Estado del Bienestar, el sociólogo Lester Frank Ward, pensaba que uno de los méritos de la educación estatal era la de evitar y proteger a los educadores de «los caprichos» de la variedad y heterogeneidad de las mentes de los clientes, es decir, de atender a las diferentes opiniones y creencias de los padres.

Y esas ideas contra la innovación, la diversidad, y a favor de la uniformidad y la congelación de un servicio que sigue esencialmente igual desde que empezó a suministrarse, son rasgos que muchos liberales trataron de hacer ver en debates como el acaecido en Inglaterra en el siglo XIX cuando el Estado británico comenzaba a apoderarse de la educación. Se les denominó Voluntaristas, y precisamente lo que defendían, principalmente, era la voluntariedad. La libertad educativa es esencial porque es una rama más de la libertad, señalaban. Y cuando se mencionaban el modelo uniformizador espartano como solución a la decadencia de la cultura británica, los voluntaristas defendían la diversidad y la competencia como las precondiciones del progreso del conocimiento. Y no sólo la diversidad, sino la diferencia de opiniones (la disensión como respuesta al control arbitrario, según Herbert Spencer).

Es decir, aplicaban los mismos principios para exigir la libertad de prensa, la libertad de conciencia, la libertad de religión, la separación Iglesia y Estado, para demandar la libertad educativa. Sus imperfecciones no pueden ser una excusa, puesto que de lo contrario deberían establecerse Ministerios de la Prensa, de la Religión, de la Alimentación, etc. Alertaron del peligro de la incoherencia de tener libertad en unas esferas y en otras no, y de la rigidez, uniformidad, burocratización y de la consideración de los estudiantes como «tropas», que finalmente se ha ido viendo en la educación actual (a pesar de los ímprobos esfuerzos de una parte de los maestros del sistema).

Es necesario alejar a la escuela de esa concepción de burbuja, que haya más diversidad de currículos, materias y formatos en el proceso de aprendizaje

Estos son los problemas que hoy día tienen que afrontar unos elegidos, que terminarán por modificar el sistema, sin cambiarlo. Sin añadir el elemento de la voluntariedad (los padres eligen y pagan a los educadores que quieren para sus hijos, o lo son ellos mismos) que propicie dotar al modelo de enseñanza actual de una variedad y diversidad de enfoques, es imposible pedir una educación en la que se sea más respetuoso con los alumnos, en la que en lugar de regirse por el ordeno y mando se usen reglas más parecidas a la realidad (contratos, acuerdos, autonomía entre partes) alejando a la escuela de esa concepción de burbuja, en la que haya más diversidad de currículos, materias y formatos en el proceso de aprendizaje, diversidad de métodos de evaluación, una educación más personalizada gracias a ganar eficiencia en el servicio y por la adopción verdaderamente real de los avances tecnológicos, abaratamiento del coste de las matrícula, etc.

Fijar quién es el suministrador del servicio, ya sea directamente a través de escuelas públicas, o indirectamente, a través de una extensa legislación que diseña cómo debe ser obligatoriamente el sector, es la reforma que no tratarán quienes son juez y parte de este servicio (legislador y suministrador principal se confunden; los suministradores secundarios, los privados, están igualmente condicionados por el legislador).

En definitiva, limitar la responsabilidad de los padres explica por qué la educación sea «importante» para el sistema legal, para la definición del Estado, pero no urgente (como muestra el CIS). Será muy difícil introducir pedagogías diferentes y hábitos más acordes con el mundo real para un suministrador que no se basa en los principios del mundo real (acuerdos voluntarios, innovación, cambio, etc.). Mientras no haya debates como en la época de los Voluntaristas, obviamente, mucho más amplios que los que puedan tener los miembros de la mencionada Subcomisión, seguiremos en Esparta.

Fuente: http://www.vozpopuli.com/la_tribuna_de_adria_perez_marti/Pacto-educativo-seguimos-Esparta_7_1002269765.html

Imagen: http://images.vozpopuli.com/2017/02/23/la_tribuna_de_adria_perez_marti/Imagen-pelicula_1002210182_6053743_660x308.jpg

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Entrevistas a dos sobrevivientes del secuestro de estudiantes secundarios durante la dictadura argentina conocido como “la Noche de los Lápices”

América del Sur/Argentina/26.02.2017/Autor: Ailín Bullentini/Fuente:http://www.nodal.am/

Reflexiones del pasado y el presente

Dos sobrevivientes del secuestro de estudiantes secundarios en La Plata durante la dictadura hablaron con Página/12. Compararon su militancia en aquellos días con la de los jóvenes en la actualidad y advirtieron sobre la regresión en materia de derechos humanos a partir de la llegada de Macri al gobierno.

EMILCE MOLER: “El terrorismo de Estado de ayer es el hambre de hoy”

A los 20 años, a Emilce Moler le abrieron la puerta de la cárcel de Devoto y le dijeron que se fuera. Había estado poco más de un año a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Antes, secuestrada en Arana, el Pozo de Quilmes y la comisaría tercera de Valentín Alsina, en el conurbano. Bajo “libertad vigilada”, ya no volvió a La Plata, donde había nacido, crecido y conocido la militancia en la escuela secundaria de Bellas Artes. Corría 1979 y era una de las cuatro sobrevivientes de la cacería que la Bonaerense desplegó en La Plata contra militantes adolescentes de la Unión de Estudiantes Secundarios y que con los años acabó conociéndose como La noche de los lápices. Con su testimonio en el juicio a la cúpula de la Bonaerense en 1986 y en el trabajo con el Equipo Argentino de Antropología Forense aprendió “el valor irremplazable de los sobrevivientes. Somos los que podemos dar luz al ‘adentro’”. La impunidad de las leyes derrumbó esperanzas. Estudió Matemáticas y, desde su perfil docente, volvió a la militancia política con el kirchnerismo. “Fue el único proyecto político que se cargó sobre sus hombros la memoria, la verdad y la justicia y yo abrace su causa contenta”, evalúa.

–Se cumplen 40 años de su secuestro. ¿Qué tiene de especial este aniversario?

–Las efemérides siempre ayudan para hacer una reflexión del pasado y los números redondos, como en este caso, pareciera que exigiesen una reflexión mayor. Las reflexiones yo siempre las hago en dos planos, uno individual y uno colectivo. El balance colectivo nos lleva a pensar qué pasó en los últimos 40 años. Muchas cosas, pero en el plano específico de los derechos humanos creo que avanzamos mucho como sociedad. Todo lo que nos hubiera gustado indudablemente no, pero avanzamos sobre todo en el repudio a la dictadura, a las torturas, a la apropiación de hijos y nietos, a las desapariciones. hemos aprendido muchos conceptos, se han establecido leyes. El año 2003 fue definitivamente un quiebre positivo en este sentido. Como sociedad llegar a ese piso no es malo. Falta, falta mucho y ahora lo estamos viendo con un gobierno que lejos de bregar por estas políticas, saca financiamiento y deja caer programas y así refleja que no es su interés mantenerlas. Las frases que emiten sus integrantes tampoco son inocentes. Es un retroceso que no encuentra una reacción tan masiva como pensábamos que iba a tener. Ese es el termómetro que nos permite medir hasta dónde habíamos calado fuerte en estos temas y qué capas nos faltan perforar.

–¿Cómo explica que ese retroceso no encuentre una reacción masiva?

–Uno se tiene que replantear cómo explicamos el tema de los derechos humanos durante estos años, durante los que no pudimos hacer ese nexo entre las violaciones de derechos humanos y las cuestiones económicas. Eso nos faltó. La cuestión cultural nos quedó más atrás, incluso. Durante el kirchnerismo trabajé en la aplicación de la Asignación Universal por Hijo, y veía que maestras que se emocionaban con las Madres y las Abuelas en un acto después cuestionaban la asignación, trataban mal a los chiquitos o protestaban por los limpiavidrios. Ahí tenemos que hacer un análisis de cuál fue nuestro legado en memoria, porque creo que quedó disociado del presente. Nos quedamos en las violaciones a nuestros derechos humanos, nos faltó darle la envergadura necesaria para que se pueda extender a los derechos de todos, para que se pueda reactivar. El terrorismo de Estado de ayer es el hambre de hoy. Antes, torturas y desapariciones. Hoy, pobreza y desocupación. Hoy son negros de mierda, los pibitos con capuchas, los inservibles, los bolivianos, los paraguayos. Ayer, éramos subversivos. Recuerdo que un militar una vez le dijo a mi padre “su hija es irrecuperable para esta sociedad”. Cuando escucho que eso se dice de los pibes pobres, bueno… Como sociedad, creo que ahora no se aceptaría un golpe militar como tal, pero las formas de sometimiento, de control político hegemónico económico se manifiestan de otra manera.

–¿Y la reflexión individual?

–No la puedo disociar de lo colectivo. Me hubiera gustado llegar a los 40 años de La noche de los lápices con otro escenario político. Tuve una tristeza, y por momentos la tengo, de no poder seguir avanzando como hubiéramos avanzado si seguía el kirchnerismo. No estarían los juicios (de lesa humanidad) en peligro. Yo que siempre luché por la verdad, la memoria y la justicia como tantos otros sobrevivientes, el de Néstor y Cristina fue el único proyecto que se cargó al hombro estas cuestiones no desde lo declamativo, sino en su concreción en políticas de Estado, y por lo tanto había que ayudarlos, apoyarlos con toda la fuerza. Yo abracé la causa contenta. Avanzamos muchísimo, pero creo que hay una necesidad de repensar algunas prácticas.

–¿Se puede hacer un paralelismo entre la militancia de ustedes entonces y lo que sucedió con la juventud en los últimos 12 años?

–En los últimos años me fue muy fácil explicarles a los chicos qué era militar. En los 90 había un cortocircuito desde la palabra misma. Me decían “¿qué es militar? ¿un militar?” No tenía cómo explicarles el fervor de una bandera, de una marcha. Y estaba bien, porque la política se abraza cuando se ve que a través de ella se puede hacer algo, se puede cambiar algo. Quién se iba a dedicar a la política en los 90 cuando los políticos eran los que hacían que cerraran las fábricas y recortaran los sueldos. No te quedaba otra que ser enemigo de eso. Cuando empezó todo este reverdecer de la política, las preguntas que me hacían apuntaban casi todas a los centros de estudiantes de entonces, cómo era hacer política, y no tanto qué pasaba en un centro clandestino. Y yo siempre les fui sincera: siempre organizar es difícil, las militancias son incómodas, cuestan trabajo y nunca fuimos la mayoría para que no se haga una idealización. Porque si no les dejás a los jóvenes de hoy un legado demasiado duro. La diferencia grande entre ellos y nosotros era el contexto: nosotros militamos en un contexto violento, no conocíamos el valor de la democracia. Tampoco teníamos la posibilidad de pensar en una carrera política. Para no- sotros siempre fue jugarnos a todo o nada, algo que no es lógico: no te tenés que jugar la vida para intentar cambios. El problema fue de nuestra sociedad que hizo que nos la tuviéramos que jugar. Ojalá que nadie más tenga que jugarse la vida por querer cambiar las cosas.

–¿A la distancia analiza ese “jugarse la vida” como un error?

–No, para nada. Y algo que nos permitieron los años kirchneristas es que nos permitió contar los 70 desde otro lugar que no fueran solo muerte y desapariciones, nos permitió contarlos desde la política y muchas de las cosas por las que nosotros bregábamos, pudimos verlo. sobre todo en cuanto al rol del Estado. Ahí tuvimos un logro, 30 años después.

–¿Cómo piensa que se puede resignificar hoy la memoria de lo ocurrido durante la dictadura?

–Nos faltó poder relacionarlo más con la vida cotidiana de todos. Llegamos a lo sensible, logramos sensibilizar a la sociedad, pero nos cuesta que lo replanteen en sus propios días. No pueden entender que la razón por la que entonces militábamos y por la que nos hicieron lo que nos hicieron es la misma por la que hoy defendemos a los pibes pobres de los abusos de la policía, por ejemplo. Los abusos institucionales que sufrimos no logramos que la sociedad las conecte con la maldita policía, por ejemplo. Hoy no es tan difícil como lo fue en los 90. Cuesta porque hoy a los chicos no les podés hablar desde el miedo de que pueda volver una dictadura como la de entonces, pero tenemos que lograr que entiendan que si vuelve, lo hará de manera diferente, más sutil, sofisticada y es más difícil que les hagan frente.

PABLO DIAZ. “Los tiempos actuales son de retrocesos”

Pablo Díaz habla de “escenas” para referirse a los flashes más fuertes sobre La noche de los lápices que ocupan su memoria. La “escena del grito de Claudia (Falcone, una de las estudiantes secundarias desaparecidas)”; la de “el juramento”; las de “las vidas de cada uno” de los chicos y chicas que fueron secuestrados la madrugada del 16 de septiembre de 1976 en La Plata durante una cacería de la Bonaerense, compañeros suyos de militancia secundaria, y con los que compartió cautiverio en diversos centros clandestinos de detención. Pasaron 40 años de aquellos días que se convirtieron en la ausencia definitiva de sus compañeros y aún recurre a la película que inmortalizó el hecho en base a su testimonio y al libro escrito por María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, en 1986. “Mi obsesión única, egoísta y personal fue cumplir con el juramento que les hice a los chicos en la última escena de la película”, mezcla el film con la promesa que le hizo al puñado de estudiantes secundarios platenses cuando lo “blanquearon” y salió del Pozo de Banfield: “Siempre estoy parado sobre el juramento de que ellos también iban a salir de ahí. Por eso testimonié, por eso el libro, por eso la película, por eso cada charla.”

–¿Qué tiene de especial el aniversario número cuarenta de La noche de los lápices?

–No hubo un año único y creo que siempre va a ser así. La vida cotidiana me va incorporando a la sociedad en la que vivimos, entonces a veces pensás y a veces no; a veces te emocionás y otras no. Pero pasan los años y el hecho sigue ahí, La noche de los lápices es todas las noches para mí, porque todo el tiempo voy descubriendo cosas. Siempre pasa algo que lo resignifica y lo reactualiza desde algún lado. La comunicación con los familiares de los chicos que ya no están está siempre, pero además pasan cosas que me invitan a resignificar. En noviembre del año pasado, por ejemplo, 39 años después, fue la primera vez que me llamaron fiscales para consultarme por abusos sucedidos y sufridos en los centros clandestinos. Si yo había sufrido abusos, que les cuente de lo que me había dicho Claudia la última vez que la vi, que ella nunca más podría ser una mujer porque la habían violado. Para mí, hasta entonces, siempre había sido anecdótico ese comentario. Para mí, para la Justicia, para la sociedad, para el periodismo. Y quizá lo anecdótico había sido todo lo demás y eso era el origen de todas las tristezas de Claudia. Y, sin embargo, los avances en la comprensión judicial de estos hechos, el #NiUnaMenos, lo resignifican. Y las charlas con los chicos en las escuelas, que siempre me ayudan a mantener la memoria.

–¿En qué sentido ayudan a ese ejercicio?

–Con las charlas puedo volver sobre mis recuerdos, recordar a los ausentes, pero también hablar del hoy, de cosas que a los adolescentes de hoy les pasan. Entre lo de ayer y ciertos valores que nosotros teníamos y lo que hoy ellos viven como sus propios conflictos hacemos un puente.

–¿Cómo les habla de su generación?

–Les cuento que éramos chicos con sensibilidad social y amor. Nosotros éramos sensibles a lo que ocurría en nuestro entorno y más allá de él. Salvo Panchito López Muntaner (otra de las víctimas de La noche de los lápices), éramos chicos de clase media, sostenida, consolidada, que nos acercábamos a un barrio y alfabetizábamos, trabajábamos en comedores escolares. Ir a los barrios fue un descubrimiento y después, un marco solidario para tratar de buscar derechos, concretar nuestro deseo de una sociedad más justa. Esa sensibilidad social la encuentro ahora en los chicos. Y si no, los estimulo a buscarla.

–¿Qué otros puntos en común encuentra con la generación adolescente actual?

–Ellos no tienen una militancia clandestina, porque ya no hay dictadura, pero también porque somos nosotros sus padres, o gente más joven que nosotros. Ellos pueden en la sobremesa familiar plasmar su propia identidad religiosa, sexual, política. En nuestras casas el autoritarismo estaba a flor de piel. Mis viejos no se tuteaban. Imaginate la historia con la militancia. No me dejaban militar. Mi papá me echó un día de casa porque me encontró con mi mamá hablando del Che Guevara. ¿Cómo no iba a ser clandestina la militancia? No estábamos clandestinos solo de la dictadura. De nuestras familias también debido a la ingenuidad o a la falta de entendimiento político de nuestros padres. Nuestras madres se iban enterando en qué andábamos, entre comillas, a medida que nos iban secuestrando.

–¿Ve similitudes en las condiciones socioeconómicas de entonces y las de hoy?

–Sí. En normalidad de condiciones, son iguales a lo que éramos nosotros. La diferencia está en la logística que implementamos en aquellos años. Porque yo no me voy a meter en cómo los familiares recuerden a sus hermanos o sus hijos para poder sobrellevar esta historia. Si quieren pensarlos como revolucionarios, lo serán. Si quieren que sean inocentes, lo serán. Lo que sea. Nunca los voy a juzgar. Pero lo que viví, lo que escuché, lo que éramos no me lo voy a olvidar nunca. En ese sentido, somos muy parecidos los adolescentes de ayer y hoy. Porque ellos tienen interés, tienen sensibilidad y amor. El estímulo, por eso, es para que ellos se involucren, sean actores de su propio tiempo, pongan en algún lugar la sensibilidad social, la solidaridad y la lucha por un derecho. Yo no creo en la política partidaria, pero los estimulo a que estén ahí o en un gremio, barrio, centro de estudiantes.

–No eran revolucionarios, dice. ¿Qué eran?

–Adolescentes.

–Habla de inocencia. ¿Se cree culpable?

–Cuando hablo con los chicos me gusta que ellos entiendan nuestra culpabilidad. Nos agarraron por algo, entre comillas, yo les digo por qué, necesito que entiendan quién era el bueno y quién el malo, quién estaba haciendo el bien y quién el mal. ¿De qué se nos culpaba? Del apoyo escolar, de querer con eso que el barrio pobre que tenía nueve cuadras de largo tuviera cada vez menos. Hoy hay 70 cuadras de ese barrio pobre. Nuestra intencionalidad, la de nuestra militancia política, social, gremial, en un centro de estudiantes era por que queríamos vivir en un lugar más justo. Éramos animales que necesitábamos alimentarnos de hacer cosas en función del cambio que buscábamos. ¿Dónde se hace uno apasionado de la política? En la vergüenza de la pobreza, cuando siente la pobreza. A Víctor Treviño, un compañero que está desaparecido hoy, yo lo vi lagrimear un sábado mientras entraba en un barrio periférico de La Plata y cuando le pregunté qué le pasaba me respondió “¿Cuándo vamos a poder cambiar todo esto?”. Ésa es la pasión de hacer todo y más de lo que esté al alcance de uno para mejorar la cosa. Por supuesto que no fuimos culpables de nada, fuimos dignos en todo.

–Planteó que se va “adaptando” a la sociedad en la vida cotidiana. ¿En qué momento, en estos últimos 40 años, se sintió más cómodo durante esa adaptación?

–Pude descansar en el kirchnerismo. Porque hubo justicia, porque había otros que tomaban la posta, por que los organismos se fortalecieron. Además, fue un tiempo en el que me fui argumentando cosas. Los tiempos actuales son de retrocesos. Pero yo nunca tuve vergüenza de decir que vivo para que Claudia y los chicos vivan. Siempre estoy atento a que ellos estén vivos.

Fuente: http://www.nodal.am/2016/09/emilce-moler-sobreviviente-argentina-de-la-noche-de-los-lapices-el-terrorismo-de-estado-de-ayer-es-el-hambre-de-hoy/

Imagen: http://www.nodal.am/wp-content/uploads/2016/09/na16fo01-600×350.jpg

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Inauguran muestra numismática en semana de cultura dominicana en Cuba.

Centro América/Cuba/26.02.2017/Autor y Fuente: http://prensa-latina.cu/
El Museo Numismático de La Habana expondrá hoy una colección de monedas donadas por República Dominicana, como parte de un variado programa de actividades para celebrar la cultura de ese país.

Según los organizadores, la muestra contiene piezas entregadas por el Banco Central de esa nación y será inaugurada a las 10:00 hora local.

La jornada festiva comenzó el lunes en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, donde el embajador dominicano en La Habana, Joaquín Gerónimo Berroa, presentó su novela Con los pies en el cielo, y su coterráneo Tony Morales el libro de cuentos para niños El pirata valiente.

También incluyó una noche dedicada al merengue, declarado Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Mientras, en el cine la Rampa se acoge hasta el día 26 la III Muestra de Cine Dominicano y el afamado cantautor Víctor Víctor protagonizó junto al escritor y actor Freddy Ginebra el espectáculo Él canta, yo cuento, en la sala Che Guevara, de Casa de las Américas.

El sábado, Víctor Víctor y el guitarrista Juan Francisco Ordoñez ofrecerán en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau la conferencia-concierto titulada La bachata: música popular romántica dominicana.

La semana de la cultura dominicana concluirá con la conmemoración del aniversario 173 de la independencia de ese país, como parte de la cual se colocarán ofrendas florales al Héroe Nacional de Cuba, José Martí, y al Padre de la Patria Dominicana, Juan Pablo Duarte.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=66394&SEO=inauguran-muestra-numismatica-en-semana-de-cultura-dominicana-en-cuba

Imagen: http://prensa-latina.cu/images/2017/febrero/21/cuba-dom-semana.jpg

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¿Se oponen los docentes a la jornada única?

El gobierno nacional avanza en la implementación de la Jornada Única de manera lenta y con obstáculos, sin alcanzar acuerdos con el magisterio y sin lograr estructurar indicadores claros que faciliten su desarrollo. Además, hacen falta recursos en la mayoría.

Por: Angel Perez Martinez.

En la administración y gestión de los sistemas educativos existen máximas muy difíciles de eludir, tales como: “en educación nada se logra sin el apoyo y compromiso de los docentes”; “el techo de la calidad del sistema educativo lo determina la calidad de sus docentes”; y “el bienestar y la calidad de vida de los docentes se refleja en el aula escolar con los niños.”

Por lo anterior, sorprende la debilidad y el escaso interés del Ministerio de Educación para sentarse a dialogar y buscar un acuerdo con la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, FECODE, para avanzar en la consolidación de la jornada única con el apoyo de los docentes. Reconozco que ante la opinión pública, los medios, algunos académicos, y aún desde el MEN, el sindicato del magisterio en ocasiones se ve como un freno a la calidad de la educación y al desarrollo del sector educativo, sin embargo, este no es el caso. FECODE apoya la jornada única porque acepta que este es un camino para cerrar brechas entre los estudiantes de la educación privada y la pública. En tiempos de paz y de convivencia, FECODE puede ser una oportunidad para lograr apuestas comunes de política educativa en educación que a todos conviene.

El expresidente de Fecode, Luis Grubert, en un encuentro con docentes en el Departamento de Sucre, sostuvo que la Federación “no rechaza la jornada única, es más considera que es validad para salir de la crisis de calidad que tiene la educación, pero dijo, amerita unos requerimientos que hoy no están”. Además, he hablado con algunos dirigentes sindicales de la Asociación Distrital de Educadores de Bogotá, ADE, y aunque desde la administración de Petro tienen reparos en cuanto a la forma en que se viene implementando la Jornada única en Bogotá, mi conclusión es que ellos con los respectivos ajustes apoyarán su desarrollo.

Por su parte, las entidades territoriales certificadas en educación, al no tener criterios e indicadores de implementación claros, ni recursos, se ven obligadas a improvisar la implementación de la jornada única. En muchos casos delegan a rectores y coordinadores las soluciones operativas, situación desfavorable si recordamos que ellos no tienen facultades para nombrar personal y son pocos los recursos que pueden administrar de manera autónoma.

Por ejemplo, en la Ciudad de Montería algunos directivos me comentaron que a la fecha no se ha puesto un solo ladrillo para ampliar el número de aulas para establecer la jornada única. Ya se visitaron los colegios, se anunciaron las inversiones, pero nada. Así mismo, a los colegios que han avanzado en la jornada única en el departamento de Córdoba les han asignado maestros para primaria pero ninguno para preescolar y secundaria. Mientras tanto, a otras instituciones escolares les autorizaron horas extras para que los docentes completen la jornada única, pero sus directivos sostienen en algunos casos los docentes no quieren trabajar horas extras, y se ven obligados a buscar docentes de otros colegios. Es decir, a defenderse como pueda.

Este caos que se ha creado con la jornada única en el país produce enfrentamientos entre docentes y directivos de los colegios, o entre rectores y secretarios de educación. Más grave, en algunos colegios unos estudiantes asisten a jornada única y otros continúan recibiendo media jornada escolar. Tampoco se ha definido un horario para la jornada única; algunos colegios públicos están empezando labores a las 6:15 am y terminan a las 3 pm, cerca de 9 horas. En el país todos conocen que los buenos colegios privados empiezan la jornada escolar a las 7 am y terminan a las 3 pm, dan espacios de recreo de 9:30 a 10 am, y almuerzo de 12 a 1 pm, el resto del tiempo los estudiantes y docentes están en el aula escolar. Para completar, en los colegios públicos los coordinadores deben acompañar estas jornadas extendidas sin recibir ningún tipo de sobresueldo.

Insisto, la jornada única es fundamental si queremos que las instituciones educativas públicas tengan la posibilidad de consolidar un Proyecto Educativo Institucional, PEI, un currículo, un plan de estudios y una apuesta de convivencia y participación de padres de familia, todo esto a través de un equipo único de docentes y directivos docentes que mediante la planeación, el trabajo en equipo y responsabilidades compartidas le apuesten a una educación de calidad integral para todos sus estudiantes.

Los docentes entienden esto, desean participar y buscan lo mejor para los niños, algunas autoridades se sorprenderán. El MEN debe liderar, promover la participación de todos los actores y buscar un acuerdo con FECODE; el sector educativo debe ser ejemplo de dialogo y de concertación. La jornada única es una apuesta de largo plazo a más de 10 años, existe la oportunidad de graduar los incrementos presupuestales que requiere su implementación, hagámoslo bien. Con el actual caos los primeros perjudicados son los estudiantes y luego los docentes, así no podemos ser los más educados de América latina.

Fuente:

http://www.dinero.com/finanzas-personales/columnistas/articulo/se-oponen-los-docentes-a-la-jornada-unica-por-angel-perez/242315

Imagen: http://www.eltiempo.com/contenido/colombia/otras-ciudades/IMAGEN/IMAGEN-15126956-2.jpg

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Más del 90 por ciento de piezas arqueológicas de Siria están seguras.

Asia/Siria/26.02.2017/Autor y Fuente:http://prensa-latina.cu/
Más del 90 por ciento de las piezas históricas de la arqueología de Siria están en lugares seguros tras ser recuperadas, según informes del Ministerio de Cultura divulgados hoy en Damasco.

Los datos al respecto fueron expuestos por el titular de la citada cartera, Mohamad al Ahmad, durante la sesión semanal del Parlamento sirio y en la que valoró altamente la labor realizada con ese objetivo en todo el país.

En ese sentido, subrayó la abnegada labor de especialistas y trabajadores del Departamento de Antigüedades y Museos, pobladores y unidades del Ejército sirio en la mayor parte del territorio nacional.

Las organizaciones terroristas realizan obras secretas de exploración y excavación en los lugares que están bajo su control, en búsqueda de antigüedades para robar, saquear y comercializarlas, indicó

Al-Ahmad dijo que las autoridades intensifican contactos con entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Interpol y la Aduana internacional para recuperar las piezas arqueológicas robadas.

Señaló que la restauración de antigüedades y rehabilitaciones al respecto requieren de un elevado financiamiento y para alcanzar este objetivo el ministerio ha suscrito un contrato de asociación con la Secretaría Siria para el Desarrollo y la Red Aga Khan, entre otras.

Siria, antes del 2012, era considerada el paraíso de la arqueología internacional con 758 sitios representativos de las más importantes civilizaciones de la historia, como la romana, bizantina, árabe y cristiana, fundamentalmente.

Datos oficiales recientes indican que de 758 sitios arqueológicos, 85 tienen daños menores, a 104 se les causaron serias destrucciones y 24, incluida la parte antigua de Palmira, están totalmente afectados. Esa última fue retomada por el Estado Islámico, Daesh, en diciembre de 2016.

Esta nación del Levante posee seis lugares decretados como Patrimonio de la Humanidad a partir de 1980, como la ciudadela de Bosra, los cascos históricos de Damasco y Alepo, Palmira, las llamadas Aldeas de los antiguos pueblo del norte y el Crac-Castillo- de los Caballeros, en la provincia de Homs.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=66423&SEO=mas-del-90-por-ciento-de-piezas-arqueologicas-de-siria-estan-seguras

Imagen: https://2.bp.blogspot.com/-Y6nc7oXud1k/WEgWmNaCXBI/AAAAAAAADD0/6dKGnqs7v3cpvdxGDDtKIXkGmbiF0l-AwCLcB/s1600/546666.jpg

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Deuda pendiente.

Por:  Luis Vazquez.

En días recientes se vivió con algarabía el primer centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, fecha propicia para recordar todo lo que significó en su momento, sus actores y sus alcances, en todos los ámbitos de la sociedad. Tan es así, que en diferentes instituciones se celebraron los logros que trajo consigo un documento en el que se reconocía y se ponderaba la dignidad humana, así como sus beneficios sociales que establecían, entre otras situaciones, la obligatoriedad de la educación para todos los mexicanos. Al mismo tiempo, se habló de los avances que se han alcanzado en diferentes temas de carácter social, exaltando el compromiso que se signó en Querétaro hace cien años y lo que se ha logrado.

El derecho a una identidad, a una educación, a poseer tierras y un trabajo digno, fue para los constituyentes un logro que se consiguió en México tras largos años de enfrentamientos ideológicos y luchas armadas entre los hombres que vivían en las reminiscencias del porfirismo y los que veían la necesidad de una transformación política, económica, social y cultural en los albores del siglo XX.

Con el paso de los años se ha visto como en cada uno de los sectores se manifiestan avances y retrocesos, que han impactado en diferentes ámbitos y demuestran la necesidad de una transformación de fondo para cristalizar el impacto social con el que se pensaron y plasmaron en la Carta Magna. En sí, se habla de la Educación, ya que, pasados cien años de haberse establecido como un derecho para todos los mexicanos, no todos los mexicanos gozan de ese derecho. Lejos de ver a la educación como un derecho constitucional, en la que se pueden desarrollar todas las capacidades del hombre, ha perdido credibilidad y los preceptos que le dieron sustento, no tienen impacto social, situación que ha provocado que la educación no sea vista como una oportunidad de desarrollo.

Algunos años antes del establecimiento de la educación como un derecho, José Vasconcelos veía que una de las grandes dificultades para lograr una alfabetización para todos los mexicanos, era la pluralidad cultural que prevalecía en México. Comunidades de habla indígena, alejadas de las capitales con dificultad para trasladarse, en fin, toda una serie de factores que obstaculizaban para lograr lo que ahora se conoce como una educación de calidad.

Lejos quedaron los esfuerzos del presidente Benito Juárez que planteaba la necesidad de las escuelas normales para formar y capacitar a los docentes para ofrecer una educación de calidad. Durante el gobierno de Maximiliano de Habsburgo, gobernante conservador de corte liberal, se vislumbraba que, para lograr el desarrollo de un país, era necesaria la educación. El impulso con el que se quiso catapultar a la educación se lo vino la dar Gabino Barreda, con la implantación de una educación positivista. Ante esta situación, el mismo Justo Sierra cuestionaba que en el país no se contaban con las condiciones para ese tipo de educación, pero aun con esta situación hubo un cierto avance.

El mayor impulso que tuvo la educación durante el siglo XIX se lo dio el presidente Porfirio Díaz, quien durante su gobierno le dio una proyección sin igual. Así como estableció la obligatoriedad de la educación primaria, promovió las escuelas mixtas y favoreció la creación de talleres y diferentes laboratorios para el nivel secundaria. Si al egresar los alumnos de este nivel no podían continuar con su educación, ya se les había orientado hacia los oficios.

Del mismo modo, le dio continuidad a los proyectos de Juárez cuando se consolido la fundación de la Escuela Normal Superior. Para tener un impacto más amplio, el Ministro de Educación, Justo Sierra Méndez se encargó del diseño de los planes de estudio y el proyecto de los libros de texto. Por tal motivo, en cada informe de gobierno del presidente Díaz, se manifiesta la preocupación del gobierno por diseñar un proyecto educativo nacional, así mismo, se informan las actividades que en materia educativa se ejecutaban durante el periodo de gobierno corriente.

A pesar de las diferencias lingüísticas y culturales, se estaba llevando a cabo un proyecto de educación nacional que incluía todos los niveles, con un eficaz fortalecimiento del magisterio y la vinculación con diferentes sectores de la sociedad. Se está a la vanguardia por la realización de eventos académicos en los que se discutían las diferentes problemáticas de la educación con las corrientes pedagógicas de la época.

Esta era la situación de la educación en México en vísperas de la revolución. La educación no era ni mejor ni peor de la que se imparte en la actualidad, era una educación necesaria para la época.

Pasados cien años de jurada la Constitución, cuál es el panorama de la educación, qué futuro se vislumbra para una sociedad mediada por la dinámica de la sociedad actual, donde una serie de problemas de toda índole abaten al sistema educativo nacional, ante esto es posible esperar la calidad educativa.

En la actualidad, con todos los avances en la ciencia y la tecnología, la educación se ha deshumanizado, se ha perdido la esencia de lo que es educar, los valores y los principios fundamentales parecen ausentes en todos los ámbitos de la sociedad.

Aún hay más, no hay una cobertura educativa para todo el país, las comunidades indígenas están más abandonadas que siempre, no hay un proyecto educativo que las contemple. A pesar de la modernidad y las tendencias educativas actuales, no resultan acordes para sus necesidades, ya que las escuelas formadoras no brindan las herramientas necesarias para que los jóvenes docentes vayan a las comunidades indígenas para enseñar a leer y escribir. Primero se tiene que aprender la lengua indígena para después alfabetizar en español y así poder preservar las costumbres y tradiciones que prevalecen en su seno.

Por otro lado, en las ciudades existen desabastecidas de lo básico para brindar una educación de calidad. Sin mobiliario, sin servicios básicos, incluso sin maestros convencidos de lo que significa educar.

A un siglo del Congreso Constituyente, el sentido social de la Constitución está incompleto, el gobierno tiene una cuenta pendiente con la sociedad, una educación de calidad de cobertura total y por igual para todos los mexicanos. Es tiempo de cumplir con la deuda pendiente, una deuda que es necesario saldar para avanzar como sociedad.

Fuente: http://www.monitortlaxcala.com.mx/MonitorTlax/2017/02/23/deuda-pendiente-opinion-enlamemoria-luisvazquezcar-monitortlaxcala/

Imagen: http://www.monitortlaxcala.com.mx/MonitorTlax/wp-content/uploads/2016/10/en-la-memoria-luis-vazquez-830×553.jpg

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