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Entrevista a Sylvie Laurent De Martin Luther King a Black Lives Matter

Entrevista a Sylvie Laurent
De Martin Luther King a “Black Lives Matter”
 
Manuel Cervera-Marzal
Contretemps / Viento Sur
 

En esta entrevista con Manuel Cervera-Marzal, Sylvie Laurent retoma las cuestiones planteadas en sus dos últimos libros: Martin Luther King. Une biographie (Seuil, 2015) y La couleur du marché. Racisme et néolibéralisme aux Etats-Unis (Seuil, 2016). A pesar de la llegada por primera vez de un negro a la Casa Blanca, las desigualdades raciales aumentaron notablemente durante los dos mandatos de Obama, sumándose así a las desigualdades de clase que ya se habían incrementado bajo las presidencias de Bill Clinton y George W. Bush. ¿Cómo interpretar el giro neoliberal del Partido Demócrata frente a la oligarquía bipartidista y financiera que gobierna el país, ¿qué ocurre con las luchas sociales?; y, para empezar, ¿cómo reinscribir el combate antirracista, protagonizado actualmente por el movimiento “Black Lives Matter” (La vida de la población negra importa), entre otros, en la larga historia de las luchas por la emancipación en EEUU?

-Todo el mundo conoce a Martin Luther King. Sin embargo, usted ha creído necesario consagrarle una nueva biografía. ¿Por qué?

Para ser completamente sincera, de entrada, yo no pretendía escribir una biografía de Martin Luther King. Mi proyecto estaba destinado a un editor estadounidense, y se trataba de realizar un estudio de la “campaña de los pobres”, que fue el último proyecto de King, el que tenía entre manos en 1968, consistente en superar la lógica de los derechos civiles para pasar a la cuestión de los derechos humanos y de una unión de los pobres, de un movimiento proletario más allá de la cuestión racial. Esto me parecía fundamental, máxime cuando King fue asesinado tres semanas antes de que arrancara la campaña.

Resulta que, para el público francés, este tema era un poco demasiado traído por los pelos. Mi editor en Seuil aconsejó mantener esta trama, consistente en sacar a relucir las convicciones socialistas de King –que no se conocían–, pero ampliando la perspectiva con el fin de presentar la vida y el pensamiento de King desde su nacimiento hasta su muerte. Escribir la historia política e intelectual de King pasaba por poner el acento en sus ideas, que se elaboran en algún punto situado entre el góspel social, la filosofía negra y el marxismo.

-En su libro, usted pinta a un Martin Luther King más subversivo que el de los manuales de historia. Usted subraya, por ejemplo, que su antirracismo –de todos conocido– era indisociable de un compromiso anticapitalista y antiimperialista. ¿Cómo definir con precisión su combate político?

Hay todo un debate historiográfico sobre su recorrido y sus evoluciones. ¿Era acaso desde el principio profundamente marxistizante, pero se veía obligado a guardar para el sus convicciones anticapitalistas para concentrarse en la cuestión de los derechos civiles? Hay quien dice que Rosa Parks le obligó un poco a concentrarse en la cuestión de los derechos formales y que, una vez conquistados estos, retomó la cuestión de la justicia social. Otros sostienen que fue a partir de la guerra de Vietnam, que él denunció en 1967, cuando dejó realmente de creer en la capacidad de EE UU para enmendarse y entonces radicalizó su combate.

En mi libro intento reconciliar las dos teorías, mostrando las rupturas y las continuidades. No cabe duda de que se trata de alguien cuyas primeras críticas acerbas al sistema capitalista vienen de muy lejos. En el seminario ya comienza a leer a los filósofos del derecho y de la historia; no cuenta ni veinte años cuando escribe (en particular en sus cartas a Coretta) que Marx tiene razón y que un régimen basado en la desigualdad y que da la mayoría del poder y de la riqueza a una minoría que explota a las masas está condenado a desaparecer. Evidentemente, lo que le complica las cosas, él que es pastor, hijo de pastor y nieto de pastor, es el ateísmo visceral del marxismo. El otro problema para King estriba en la contradicción entre el materialismo histórico y el mesianismo cristiano, del mismo modo que reprocha al marxismo que considere al ser humano como un medio y no como un fin. El cristianismo social europeo ha logrado reconciliar estas dos filosofías, pero en EE UU, donde el socialismo se ha convertido en un contra-modelo diabólico, y donde se acusa a las y los militantes negros de subversión antiamericana, la contradicción es irreductible.

A partir del momento en que se logró la igualdad civil 1964-1965 –es decir, el fin de la segregación institucional y el reconocimiento del derecho de voto, o sea, el fin de los aspectos más escandalosos y los más contrarios a las libertades fundamentales–, King desarrolla la idea de una segunda fase de la revolución de los derechos de la población negra: la de la justicia económica y social. Ahora bien, el problema era que para EE UU, la libertad formal otorgada a los afroamericanos ya era mucho, demasiado. Por tanto, de 1965 a 1968, King pasa tres años predicando en el desierto. Peor aún, este hombre, ensalzado en 1964, se hunde en un abismo de impopularidad, se le considera ingrato y subversivo.

Recordemos que EEUU está terriblemente dividido a finales de la década de 1960. La reacción de la derecha se perfila con Nixon. Nos hallamos en pleno movimiento de la contracultura, de la lucha contra la guerra de Vietnam, de oposición al imperialismo, y King también es un disidente. Ese “molesto doctor King” había quedado borrado de la memoria nacional porque sus actitudes contravenían la mitología nacional, según la cual se habría producido la reconciliación y la redención gracias a la aprobación de los derechos civiles. Por tanto, es indudable que hubo una continuidad en King, pero también estuvo sometido al azar de la memoria y de las recuperaciones ideológicas; se admira al pastor “soñador”, no violento, empático y conciliador. Sin embargo, este insumiso, decepcionado por las dilaciones de su país en materia de justicia, solo ha logrado el reconocimiento merecido gracias a la labor reciente de los historiadores.

-Escuchándole y leyendo su libro, tengo la sensación de que King ha sufrido la misma suerte que el Che Guevara: aseptizado, edulcorado, mercantilizado… ¿Cómo una figura tan molesta ha podido acabar siendo celebrada por los mismos que antaño eran sus adversarios más feroces?

Fue Ronald Reagan quien, en 1983, instituyó una jornada de celebración nacional por Martin Luther King. No es casualidad. Cuando se memorializa o se deifica a un personaje tan rebelde, es una manera de acogerlo en el seno de la mitología nacional. Y era muy importante para el presidente estadounidense -el mismo que consideraba que ya había pasado página a la igualdad racial, ya era suficiente como estaba, que la gente negra ya no debía pedir más- erigir simbólicamente a King en padre fundador de la Nación, a modo de “hemos realizado nuestro ideal democrático, King es testigo y garante”. Evidentemente esto es un truco de magia de la memoria muy importante.

Por lo demás, el asesinato de Martin Luther King en abril de 1968 llevó a la idea de que la alternativa no violenta e igualitaria había desaparecido con él. Algunos argumentaron que puesto que su muerte provocó la explosión de los guetos, las revueltas urbanas, el paso a una forma de radicalismo más intransigente, la estrategia de King era inoperante. Otros dijeron que si no hubiera sido asesinado, entonces la versión pacifista, simpática, conciliadora del combate hubiera ganado. Es completamente falso pues él mismo se había acercado mucho a la versión radical. Es una forma de crear dicotomías del tipo “Malcom X, el chico malo” versus “King, el amable”. En fin, sirvió desde su tumba a los abogados de la contrarrevolución para justificar la vuelta al orden y al mantenimiento del statu quo racial.

-La fuerza de King también fue haber conjugado o intentado conjugar, dos tradiciones consideradas muchas veces como incompatibles: cristianismo y marxismo, amor y revolución, no violencia y lucha de clases. ¿Cómo opera esta síntesis?

El eslabón que falta es Gandhi. Fue necesario pasar por la mediación filosófica de un hombre de color, no americano, no blanco, no occidental, para llegar a la idea de que la revolución podía ser no violenta.

Hace seis años escribí en La vida de las ideas un texto que se titula: «¿Es posible la no violencia?» En él muestro que Gandhi, nutrido del pensamiento de Thoreau pero también de Tolstoi y de Cristo, mantiene que existe un tercer espacio entre la violencia armada y la rebeldía espiritual. Este tercer espacio se hace posible gracias a la violencia infligida a uno mismo. Por tanto, Martin Luther King piensa, como Gandhi, que un pueblo oprimido puede redefinir, gracias a una ética de la satyagraha, el abrazo (graha) de la verdad (satya), la emancipación mediante una ecuación dialéctica entre el oprimido, el opresor y el espectador. La estrategia consiste en producir un sentimiento de culpabilidad en el que inflige la violencia pero también en quien es testigo de ella. Es extraordinario.

Gandhi muestra que la no violencia, lejos de la pasividad cristiana consistente en poner la otra mejilla por amor, no es solo una postura ético religiosa. Es una estrategia política que puede ser agresiva. Gandhi articula la no violencia con la idea de revolución para conseguir un cambio social. La desobediencia civil, en Gandhi y en King, no es el acto de un individuo solo como en Thoreau, sino que para ellos se debe desplegar a escala de masas para provocar el cambio social. La idea de que las masas tengan el poder es profundamente marxista. Pero la idea de que las masas puedan modificar la correlación de fuerzas sin recurrir a la violencia, Gandhi la encuentra en la filosofía hindú.

Desde 1930, muchas personas negras van a la India para seguir las enseñanzas del Mahatma y traen su filosofía al sur racista de Estados Unidos. A través del cosmopolitismo de los oprimidos, se desarrolla una fraternidad entre las mismas causas.

-¿En qué siguen siendo útiles la acción y el pensamiento de King para las luchas actuales?

Hay muchas razones. La más significativa es la cuestión de la desigualdad. Hay una especie de incapacidad de las sociedades occidentales para pensar de manera “total” la cuestión de la desigualdad. La estrechez de miras dificulta la reivindicación del reconocimiento -reconocimiento de derechos, de las “minorías”, de las mujeres, de género- a la vieja clave de lectura marxista -los ricos y los pobres, los amos y los dominados. Sin embargo, Martin Luther King logró mostrar que hay una dialéctica fundamental entre el reconocimiento de las identidades y la lucha contra la explotación capitalista.

Sin comprender esta dialéctica, no se puede entender verdaderamente qué sigue activo en la correlación de fuerza que continúan irrigando nuestras sociedades, particularmente, la sociedad estadounidense que se vive como una sociedad sin clases en su mito original de la igualdad para todos. Es necesario decir que al mirar a Estados Unidos desde 30 años atrás, te das cuenta de hasta qué punto existe una incapacidad de pensar en dos cosas: la persistencia del problema de la desigualdad racial y la manera en que la profundización de las desigualdades respecto a la riqueza, en buena parte, se ha dado vinculada al sentimiento de que el otro me superaba y mi declive surgía necesariamente porque el otro conseguía salir de su condición de subalterno.

El análisis de W.E.B. Du Bois, que hablaba del “salario simbólico” del obrero blanco, sigue siendo muy actual. Marx había señalado a propósito de los irlandeses, que el obrero blanco, incluso si está tan explotado como el negro, veía que la élite le confería ese pequeño privilegio simbólico de ser blanco y ser tratado como tal por el conjunto de la sociedad. Esto es fundamental para comprender la elección de Trump: la gente que vive el desclasamiento -real o imaginario- lo vive de forma más grave porque tienen un sentimiento de decadencia en relación a otros grupos sociales, que ellos han perdido calidad de vida porque otros ¡se repantigan con las ayudas sociales! Los emigrantes me han quitado el empleo y la gente negra, que están más presentes en el espacio público, han cuestionado la imagen normativa del americano medio, necesariamente blanco y heterosexual. Esta idea de pérdida de privilegio es esencial.

Durante mucho tiempo se ha tenido una idea conciliadora de la igualdad: se pensaba que cuanto más se avanzara hacia la igualdad real, más ganaría cada uno. Pero nos damos cuenta de que no, y Martin Luther King, lo había dicho, solo se puede avanzar hacia la igualdad a condición de que algunos pierdan un poco sus privilegios. Y solo con la aceptación de esta pérdida de privilegios, tomará cuerpo la justicia social. A modo de ejemplo, la segregación espacial socava la sociedad estadounidense; mientras que los barrios blancos limpios y tranquilos no acepten viviendas sociales y la presencia de familias de color en su seno, lo que sin duda les cuesta, el país no progresará. No hay ninguna razón para que sean los únicos que se benefician de las buenas escuelas, de buenos transportes públicos y de todos los privilegios inherentes a una plena ciudadanía. En relación a esto, Trump representa la voz de quienes dicen que no renunciarán a ninguno de sus privilegios, incluso rechazan que estos atributos sean considerados como “privilegios”. Se viven como merecedores de ellos indebidamente cuestionados.

La couleur du marché (Seuil, 2016) se sitúa en la prolongación de la biografía de King, pues el libro trata sobre el racismo en Estados Unidos. Concretamente, ¿de qué trata? ¿De qué males es víctima hoy la gente negra?

Por una lado, en la sociedad americana, está la idea de lo “postracial”, que es una aspiración, un horizonte, una ensoñación. Por otra lado, está la metamorfosis del racismo que, a menudo, se identifica demasiado con la xenofobia más grosera, más exagerada, la que había en tiempos de King. Sin embargo, si creemos en los sondeos de opinión realizados desde hace 30 años, ese racismo en el sentido estricto, es decir, la defensa de la jerarquía de las razas con una base biológica y de la separación de las comunidades en función del color de la piel, no es defendido por nadie. Ya nadie diría oficialmente que no desea que su hija o su hijo se case con alguien de otro color.

Pero entre las declaraciones y las prácticas sociales, evidentemente, hay una gran diferencia. Si la diferenciación biológica ha caído en desuso, la culturalización de las trayectorias sociales ha tomado el relevo: si la gente negra es más pobre, es porque no tienen la ética del trabajo; si son masivamente encarcelados, es porque estarían especialmente inclinados a la criminalidad. Este neoracismo es temible pues sirve para normalizar y racionalizar la desigual distribución de la riqueza y de las oportunidades.

Por volver a la segregación, es decir a la distribución desigual del acceso a los bienes comunes, este discurso de los comportamientos de tal o cual grupo que se convertiría en culpable de su propia exclusión, sirve de justificación entre sí a los ricos. Así, se advierte que cuanto más se dicen los estadounidenses ser menos favorables a la segregación practicada en tiempos pasados en los estados del Sur, ¡tanto más viven en una sociedad donde los blancos han hecho la secesión espacial! Hoy el nivel de segregación social y racial -los dos se solapan- es más elevada que en los años 60 del siglo pasado. Se votó el fin de la segregación racial en 1964 -cualquier ley que separara estrictamente a los individuos en función del color de la piel es anticonstitucional- y 40 años después nos encontramos con gente blanca que viven con gente blanca, gente negra con gente negra, niños y niñas blancos que no saben qué es un alumno o alumna negro o hispano y una especie de esquizofrenia institucional de la que solo se aprovechan los blancos.

Es ahí donde el asunto es sutil y el neoliberalismo llega para arreglar todo esto: la ideología neoliberal naturaliza las desigualdades, pretende que todas las barreras estructurales y sistemáticas sean abolidas y que a partir de ahora, gracias al mercado, cada individuo tiene iguales oportunidades para triunfar, que hay que ser permanentemente un emprendedor de sí mismo, que hay que mostrar hasta qué punto se es capaz, y que, en consecuencia, los que no llegan tienen una inadaptación cultural al éxito. A los ojos de la mayoría de los estadounidenses, la principal razón por la que las minorías de color están afligidas por un destino social preocupante en comparación al de los blancos, es que no son lo bastante duros para el trabajo y están desprovistos de espíritu de iniciativa. Otros tantos elementos del lenguaje del neoliberalismo contemporáneo consisten en decir que todas las medidas correctoras de las desigualdades sirven, en realidad, para inhibir la iniciativa individual.

Así que estamos en un neorracismo que niega la realidad de la segregación y de la discriminación sistémica como fenómenos creados, mantenidos y perpetuados. La idea de que las desigualdades son el fruto de una desigualdad natural en el mercado y que contravenir esto sería nefasto para los mismos afectados. Dar ayudas sociales convertiría a la gente en dependiente; esto desincentivaría la iniciativa, por tanto hay que forzar a la gente a levantarse por la mañana y trabajar para ganarse la comida.

Este discurso de la negación se aplica también a la policía. La policía nunca había sido tan popular en la historia de Estados Unidos. Sin embargo, salimos de una retahíla de tres años de muertes de hombres desarmados, generalmente afroamericanos o latinos. La idea es que la policía es la última frontera que mantiene las hordas salvajes a raya en nuestra sociedad bien regulada, bien ordenada. Las clases peligrosas perturban una sociedad en la que cada persona encuentra espontáneamente su lugar.

-Para definir este neorracismo, habla de “racismo sin racistas”, de “racismo sin intención”.

Sí, la expresión viene del sociólogo Eduardo Bonilla-Silva. Es el gran límite del movimiento de los derechos civiles de los años 60 del siglo pasado: cuando hoy se va a plantear una queja de discriminación ante un tribunal, la carga de la prueba recae en las víctimas. Para que un empresario o un propietario, por ejemplo, sea condenado por discriminación, es necesario probar la intención discriminatoria.

Por ejemplo, demostrar que ha escrito un sms o en cualquier documento “no alquilaremos nuestros apartamentos a gente negra”, el juez puede demostrar que hay una intención racista. Pero esto no sucede nunca, más bien se recurre a las quejas del vecindario, la pérdida de valor del metro cuadrado o los deseos de la clientela, todos argumentos perfectamente racializados pero que aparecen enmascarados. Si un restaurador prefiere poner a un negro a fregar platos antes que en el servicio de mesa del comedor para no molestar a los clientes, ningún juez podrá probar que hay una intención racista.

Además, para la justicia es difícil legislar en el ámbito privado, de tal forma se perciben sus intervenciones en materia de justicia social como intrusiones. Es el mismo punto de vista del nuevo Ministro de Justicia, Jeff Session, que dice mucho sobre la reacción que se avecina.

-El libro se abre con este dato: “la pasión suscitada por la presencia de un negro en la Casa Blanca ha distraído la atención y ocultado la profundización de las desigualdades raciales en Estados Unidos. […] Lo que importa no es el color accidental de Obama sino el color inmutable del mercado” ¿Cómo dar cuenta de semejante paradoja?

Se podría decir que no es del todo una paradoja. Una de las grandes habilidades del neoliberalismo es lo que algunos investigadores han llamado la “diversidad neoliberal” consistente en poner delante uno o dos individuos como ejemplo. Esto permite decir que “si ellos lo han logrado, es una muestra de que “cuando se quiere, se puede”. Se dice también que una empresa presumiendo de su diversidad (una mujer de color aquí o allá) es “bueno para el negocio”, eso indica la imagen de marca para el grupo.

De alguna manera, la elección de Obama es una peripecia. Las peripecias en historia tienen su importancia. Pero una peripecia puede ser también un corte, un contratiempo, un ligero desajuste en relación a las lógicas históricas profundas. La ciudadanía estadounidense como exclusión de los no blancos tiene 250 años. 2008-2016 es poco en comparación. El hecho de que haya habido una mejora con la elección de Obama, sin duda, lleva a la idea de que otra representación del hombre negro es posible. Es bastante increíble. Pero al mismo tiempo, lo que vemos hoy, ocho años más tarde, es hasta qué punto la América que lloró de felicidad ante la elección de Obama, no sabía hasta qué punto la otra América rechinaba los dientes.

Progreso racial y retroceso avanzan al unísono, estamos más allá de la dialéctica histórica tradicional. Trump y Obama son dos fenómenos siameses. Donald Trump comenzó su campaña presidencial cuando le dijo a Obama: “este hombre es ilegítimo, ¿dónde nació?”. Es anterior a la historia de los mexicanos violadores. El acto fundacional es decir que Obama no puede ser presidente de Estados Unidos porque no es de “los nuestros”. Trump ha exhumado esa vieja creencia de que si un negro accede a la Casa Blanca, es necesariamente por una desposesión, por una impostura.

A eso se añade un Partido Demócrata incapaz de comprender que sus políticas neoliberales a ultranza le alejan de una parte de sus bases. Demócratas y republicanos han sido colocados en el mismo saco del “establishment” que olvidaría la realidad de la vida del americano medio que se levanta pronto para ir a trabajar. Por tanto, Obama es a la vez un accidente y ha suscitado una reacción, un espíritu de revancha, que es un lugar común en la historia americana. A cada periodo de progreso, le sucede una reacción. Este país está enfermo de racismo. Es su gran línea de fractura, su gran enfermedad.

-La mejora de la suerte de la población negras se sitúa sobre todo en el lado de la lucha colectiva. ¿Dónde está Black Lives Matter? ¿La movilización ha adquirido una cierta amplitud, ha obtenido éxitos?

Black Lives Matter es el nombre genérico de una serie de grupos y de movimientos sociales que se despliegan en Estados Unidos desde hace cinco o seis años.Yo estoy especialmente interesada por los Moral Mondays (NT: Lunes Moral), en Carolina del Norte, liderados por el pastor William Barber que comenzó a reunir todos los lunes a los opositores a las políticas de austeridad de su estado, a la privatización de las pensiones, etc. Es pastor y negro. Los problemas de la brutalidad de la policial, la opresión de los inmigrantes y de las minorías sexuales se añadieron rápidamente. Finalmente, se han reunido una coalición de disidentes, lo que hizo mucho ruido.

También está el movimiento por el Salario Mínimo de 15 dólares. Luchan firmemente por los cuatro rincones del país pero los medios de comunicación no hablan de ello. Esto conforma una serie de movimientos sociales “grassroots” (NT: De base, comunes) que tienen una potencialidad considerable. Black Lives Matter mostró que podía haber una universalidad de la causa negra. Pero como con Martin Luther King, es un movimiento profundamente impopular. La mayoría de los estadounidenses considera que son agitadores que buscan complicaciones inútiles, que echan gasolina al fuego.

Rudolph Giuliani, que tiene un futuro prometedor en la administración Trump, dice que si defiendes los derechos de la población negra a no ser asesinados en la calles, estás contra la policía. Está en la idea del juego de suma cero: “si defiendes a las personas negras estás contra las blancas”, “si Obama es elegido es que detesta a la gente blanca”. Esta política del resentimiento es muy fuerte.

Se plantea también el problema de la creación de un movimiento de hispanos fuerte. Y los presos y presas están en el origen de varias movilizaciones. Se puede esperar que los 14 millones de personas que han votado a Bernie Sanders se unirán en un movimiento por una futura revolución que no se contente con plataformas demócratas- por otra parte, nos preguntamos qué van a hacer los demócratas. Algo se mueve en la sociedad civil, no necesariamente para ganar elecciones sino para empezar a reflexionar sobre qué puede hacer la izquierda estadounidense.

Pasado el tiempo de las lamentaciones y de la consternación, hay que ponerse a trabajar. Hay tajo. Los progresistas estadounidenses deben repensar lo que Martin Luther King había apuntado: la articulación de las desigualdades con la cuestión del poder. ¿Cuál es la lógica de la dominación hoy? Y sobre todo, ¿por qué los que dominan tienen la sensación de ser los dominados? Esto es lo interesante: Trump habla en nombre de quienes se creen perdedores y rechazan que les digan que, en realidad, son los ganadores.

-¿Cómo entender el eco encontrado por Bernie Sanders? ¿Ha beneficiado la dinámica impulsada por el Occupy Wall Street? Hay algo de paradójico en el hecho de que alguien que ha votado 9 veces sobre 10 como todos los otros senadores demócratas asuma el liderazgo de la contestación.

Hay un aspecto extremadamente anticuado. No ha adaptado su discurso al espíritu de los tiempos. Desde comienzos de los años 80 del siglo pasado, es un monomaniaco de la cuestión de las desigualdades sociales. Ha necesitado 30 años para hacerse oír. Pero eso no quiere decir que no haya tenido razón durante esos 30 años. Sin embargo, como es el único que no ha parado de repetir que era un problema la posesión de la riqueza por el 1% hasta la llegada del Occupy Wall Street, se ha descubierto la virtud de no estar en el discurso de la adaptación.

Las desigualdades de renta no son un epífenómeno marginal sino que son atentatorias contra todos los aspectos de la vida cotidiana. Cuando no tienes la posibilidad de que tus hijos vayan a la universidad porque las matrículas han aumentado para provecho de un puñado, es un problema. Más todavía cuando los ingresos del 0,1% de los más favorecidos se disparan. Sanders empezó por dirigirse a los estudiantes endeudados y, a menudo, sin perspectivas de ascenso social a pesar de sus diplomas, que evidentemente son los que mejor comprenden esto. Plantea los desafíos políticos de forma simple, casi reduccionista, sobre el problema de las desigualdades. También Trump es de una hipersimplicidad: se trata de “ellos” contra “nosotros”.

Para Sanders, las desigualdades son la matriz fundamental que hace que Estados Unidos sea un país enfermo. La gente no se ha dado cuenta de la crisis de 2007, que ha acentuado la decadencia de las condiciones sociales después de 30 años. De repente, los estadounidenses se han percatado de que quedaba muy poco de la idea de Estados Unidos después de 30 años de un rodillo compresor neoliberal. Su drama es haber elegido como recurso, a la manera de un pharmakon (a la vez, remedio y veneno) a un millonario que solo existe gracias al mercado total y cuyas políticas, puestas al servicio de la casta de los ricos y de los poderosos, promete rematar el proceso de descomposición democrática y condenar a la nación a un individualismo nihilista y revanchista.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=222446

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Los libros que está leyendo la élite: 11 publicaciones que cambiarán el mundo

Por: Hector G. Barnés

Entre reunión con la élite empresarial y cena en Davos, los grandes líderes globales también sacan tiempo para coger un libro y pasar un rato aprendiendo cosas nuevas. Ellos pueden permitírselo: Bill Gates es célebre por sus recomendaciones literarias y hace un par de años Mark Zuckerberg planteó en Facebook un club de lectura en el que él mismo daba su opinión sobre lo leído.

Una idea semejante es la base de ‘The Most Recommended Books’ de 2016, un proyecto llevado a cabo también por Facebook en el que se ha preguntado a 62 de sus influencers (que van desde Richard Branson hasta Ariana Huffington) acerca de los ensayos recientes que más les han gustado. La lista final está formada por 231 libros, de los cuales 11 han sido mencionados a menudo. Estos son los ganadores.

1. ‘Sapiens‘ de Yuval Noah Harari (Debate)

Aunque el israelí publicase el año pasado la continuación de este volumen, ‘Homo Deus’, el que figura en la lista es este éxito editorial que analiza 100.000 años de historia humana desde una perspectiva accesible y original. Si quieres que te cuenten qué ha pasado con la humanidad en apenas 500 páginas, este es tu libro.

2. ‘Originals‘ de Adam Grant (Penguin)

Aunque a diferencia de otras obras de su autor como ‘Dar y recibir’ esta no se haya traducido aún al castellano, ya ha pasado por muchas mesillas de noche de las personas más influyentes. Utilizando ejemplos de la vida real, en este volumen el profesor de la Universidad de Wharton intenta explicar por qué la gente más creativa e innovadora es la que tiene éxito. ¿Quieres saber si tú eres uno de ellos? Haz el test.

3. ‘Team of Teams‘ del General Stanley McChrystal (Portfolio Penguin)

¿El libro de un general del ejército americano es uno de los más influyentes entre los hombres que mueven los hilos? No teman: se trata, como descubre su subtítulo (“las nuevas reglas de combate para un mundo complejo”), de un ensayo sobre organización basado en estudios de otras áreas, como los servicios de inteligencia o el programa espacial de la NASA. ¿La moraleja? Tu estructura es tu estrategia.

4. ‘Hillbilly Elegy‘ de J.D. Vance (William Collins)

Los elogios sobre la bondad de este libro son casi unánimes, quizá porque, como asegura en Amazon un lector, se trata del “mejor para entender a los EEUU que votaron a Trump”. Es un retrato de la decadencia de la América de la clase trabajadora a partir de la familia Vance, que emigró desde los Apalaches hasta Ohio en busca de su sustento. Será publicado en abril por Deusto.

5. ‘The Industries of the Future‘ de Alec Ross (Simon & Schuster)

¿Cómo no iba a aparecer en la lista, si Huffington dijo de su autor que se encontraba ‘en una situación privilegiada para entender y explicar de dónde venimos y adónde vamos‘?Alec Ross intenta dilucidar de qué manera la tecnología (automatización, inteligencia artificial) y los cambios sociales alterarán la actual distribución de fuerzas industriales en todo el mundo de aquí a 10 años.

6. ‘Freakonomics‘ de Steven D. Levvi y Stephen J. Dubner (Zeta Bolsillo)

Aunque tiene 10 años de antigüedad, el pretendidamente provocador ensayo (“políticamente incorrecto”, según su subtítulo) sigue influyendo a muchas de las personas más poderosas. Es una recopilación de varios artículos que intentan explorar aspectos poco conocidos de la economía, como la relación entre el aborto y el crimen o de qué manera el nombre de una persona influye en sus posibilidades de tener éxito. Tuvo tanto éxito que ha terminado convirtiéndose en una franquicia.

7. ‘Writing My Wrongs‘ de Shaka Senghor (Convergent Books)

El subtítulo de este superventas de ‘The New York Times’ (todos lo son) es “vida, muerte y redención en una prisión americana”. El autor se crió en una familia de clase media de Detroit, durante la ‘epidemia’ de crack de los años 80. Senghor explica en primera persona cómo es pasar 19 años entre rejas, siete de años en confinamiento solitario.

8. ‘The Gene‘ de Siddharta Mukherjee (Random House)

Un erudito pero accesible repaso a la historia de la genética, desde que naciese en Moravia a mediados del siglo XIX hasta nuestros días. No se trata de una búsqueda ociosa: la investigación de Mukherjee parte del largo historial de enfermedades mentales en su familia, que le llevó a plantearse de qué manera el destino de sus allegados ha estado marcado por su herencia genética.

9. ‘Endurance. El legendario viaje de Shackleton al polo sur‘ de Alfred Lansing (Capitán Swing)

La expedición de sir Ernest Shackleton y sus 26 hombres está hecha del material del que está hecha la épica. El periodista publicó este libro en 1959, pero nunca se ha llegado a pasar de moda. Será porque a los poderosos les gusta verse reflejados en figuras legendarias, o porque como le ocurrió al explorador, consideran que su epopeya vital ha estado marcada por el peligro y el heroísmo.

10. ‘Delivering Happiness‘ de Tony Hseih (Business Plus)

Publicado en 2010, el volumen explica en primera persona cómo Zappos se convirtió en apenas 10 años en una empresa que facturaba 1.000 millones de dólares. Es posible que hoy no les vaya tan bien como hace algo más de un lustro, pero Zappos sigue siendo la referencia como compañía enrollada que intenta acabar con los jefes y garantizar la independencia de los trabajadores.

11. ‘La empresa consciente’ de Fred Kofman (Aguilar)

Ganador del Premio Nautilus en el año 2009, en apenas unos años se ha convertido en uno de esos clásicos de la ética empresarial; su subtítulo es “cómo construir valor a través de los valores”. Según su autor, de origen argentino, lo que distingue de verdad a las grandes firmas no es su capacidad de amasar grandes cantidades de dinero, sino también de comprometerse con el entorno en el que participa. Responsabilidad incondicional, integridad esencial, comunicación auténtica, compromiso impecable y liderazgo honesto son los principios de los que deben partir.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-02-03/libros-elite-facebook_1322238/

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Estados Unidos: Education at a Crossroads

Estados Unidos/Febrero de 2017/Autor: Thomas Sowell/Fuente: Townhall

RESUMEN: En cuestión de días -quizás el próximo lunes- se tomará una decisión en Washington que afectará el futuro de millones de niños en comunidades de bajos ingresos y en la muy problemática área de las relaciones raciales en Estados Unidos. Una oportunidad ha surgido – tardíamente – que no puede volver de nuevo en esta generación. Esa es una oportunidad para expandir en gran medida el tipo de escuelas que han educado con éxito, a un alto nivel, los jóvenes del centro de la ciudad que la gran mayoría de las escuelas públicas no educan a nivel incluso mínimamente adecuado. Lo que puede parecer ser en la superficie  sólo como  una cuestión de si el Senado de los Estados Unidos confirma o rechaza la nominación de Betsy DeVos para ser jefe del Departamento de Educación de los Estados Unidos que  implica apuestas mucho más grandes. Los sindicatos de maestros y el establecimiento de educación en general saben cuánto son esas apuestas y han montado una campaña de difamación total para evitar su confirmación.

In just a matter of days — perhaps next Monday — a decision will be made in Washington affecting the futures of millions of children in low-income communities, and in the very troubled area of race relations in America.

An opportunity has arisen — belatedly — that may not come again in this generation. That is an opportunity to greatly expand the kinds of schools that have successfully educated, to a high level, inner-city youngsters whom the great bulk of public schools fail to educate to even minimally adequate levels.

What may seem on the surface to be merely a matter of whether the U.S. Senate confirms or rejects the nomination of Betsy DeVos to be head of the U.S. Department of Education involves far bigger stakes.

The teachers’ unions and the education establishment in general know how big those stakes are, and have mounted an all-out smear campaign to prevent her from being confirmed.

What makes Mrs. DeVos seem so threatening to the teachers’ unions and their political allies?

She has, for more than 20 years, been promoting programs, laws and policies that enable parents to choose which schools their children will attend — whether these are charter schools, voucher schools or parochial schools.

Some of these charter schools — especially those in the chain of the Success Academy schools and the chain of the KIPP (Knowledge Is Power Program) schools — operate in low-income, minority neighborhoods in the inner-cities, and turn out graduates who can match the educational performances of students in affluent suburbs. What is even more remarkable, these charter schools are often housed in the very same buildings, in the very same ghettoes, where students in the regular public schools fail to learn even the basics in English or math.

You and I may think this is great. But, to the teachers’ unions, such charter schools are a major threat to their members’ jobs — and ultimately to the unions’ power or existence.

If parents have a choice of where to send their children, many of those parents are not likely to send them to failing public schools, when there are alternative schools available that equip those youngsters with an education that can open the way to a far better future for them.

Already there are tens of thousands of children on waiting lists to get into charter schools, just in New York alone. Those waiting lists are a clear threat to teachers’ unions, whose leaders think schools exist to provide guaranteed jobs for their members.

Mrs. DeVos has shown for more than 20 years that she thinks schools exist to educate children. One of the biggest complaints about her is that, unlike Secretaries of Education before her, she does not come out of the government’s education establishment. Considering what a miserable job that establishment has done, especially in inner-city schools, her independence is a plus.

Teachers’ unions have fought for years to prevent charter schools from being created. Now that such schools have been created, and there are now huge waiting lists, the teachers’ unions have gotten politicians to put a numerical cap on the number of such schools, regardless of how large the waiting lists are.

Fuente: http://townhall.com/columnists/thomassowell/2017/02/04/education-at-a-crossroads-n2281488

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In Botswana, future depends on investments in young people

Botswana/Febrero de 2017/Fuente: UNFPA

RESUMEN: los estudiantes que permanecen en la escuela, la educación sexual integral no se ofrece en el aula.Como resultado, los jóvenes no están bien equipados para protegerse contra las enfermedades y los embarazos no deseados. Menos de la mitad de los jóvenes tienen un conocimiento amplio sobre el VIH, y menos de la mitad de las niñas adolescentes conocen al menos tres métodos anticonceptivos, según una encuesta publicada en 2013. Y los jóvenes que buscan atención de salud sexual y reproductiva a menudo encuentran juicio u otras barreras. Sólo 16 de las 335 instalaciones de salud pública proporcionan servicios de salud para los jóvenes en Botswana – e incluso éstos típicamente no cumplen con los estándares mundiales. El acceso deficiente a una educación, a una asistencia sanitaria ya las oportunidades de calidad podría reducir las perspectivas de toda una generación de jóvenes. Por otro lado, las inversiones adecuadas podrían asegurar una nueva era de éxito y prosperidad.

Two years ago, 12-year-old Xhute could not afford shoes to wear to class. She was forced to drop out of school – like her mother before her.

Xhute’s mother also started having children when she was very young. She gave birth to Xhute when she was only 16 years old.

Without an education, Xhute is vulnerable to repeating her mother’s fate. She will be less able to find decent work and is more likely to become a teen mother herself.

She is also at greater risk of exploitation, abuse, and sexually transmitted infections such as HIV.

Education, health care and opportunity

The region where she lives, Ghanzi, has the highest primary school dropout rate in Botswana, according to 2012 education statistics. But even for students who stay in school, comprehensive sexuality education is not offered in the classroom.

As a result, young people are not well equipped to protect themselves against disease and unintended pregnancies. Less than half of young people have comprehensive knowledge about HIV, and less than half of teen girls know at least three methods of contraception, according to a survey published in 2013.

And youth seeking sexual and reproductive health care often encounter judgment or other barriers. Only 16 out of 335 public health facilities provide youth-friendly health services in Botswana – and even those typically do not meet global standards.

Poor access to quality education, health care and opportunities could diminish the prospects of a whole generation of young people.

On the other hand, the right investments could secure a new era of success and prosperity.

“Key investments are needed in health, education, economic reforms, job creation, governance and accountability,” said Mareledi Segotso, UNFPA’s Assistant Representative in Botswana. “Young people have a long working life in front of them; if they are supported they will be able to pay back several times the value of such investment.”

In other words, if governments can keep girls like Xhute in school, protect their health and help them access decent work, those girls’ future work, ideas and earnings will benefit everyone.

Investment is key

UNFPA is working with the Ministry of Health to improve access to youth-friendly sexual and reproductive health services. UNFPA is also supporting the integration of comprehensive sexuality education into programmes for out-of-school young people, and is helping to develop a national strategy to prevent teenage pregnancies.

But more is needed, including policies that expand opportunities for youth, give them the skills they need to participate fully in the economy, and promote healthy behaviours.

“Investing in young people, especially girls, is one the best decisions that a society can make from an economic perspective,” said Ms. Segotso.

Xhute’s perseverance proves this point. Despite her trials, she remains committed to continuing her education.

“When I grow up I want to be a teacher so that I can build a house for my parents. I am looking forward to returning to school so that I can achieve my dreams,” she said.

Fuente: http://www.unfpa.org/news/botswana-future-depends-investments-young-people

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Cuba: Emitirá TV nacional programas de preparación para los Exámenes de Ingreso

Cuba/Febrero de 2017/Fuente: Cuba.cu

Atendiendo a la importancia que reviste para la familia cubana el ingreso a la educación superior de los estudiantes de la enseñanza preuniversitaria, la Televisión Cubana, en colaboración con el Ministerio de Educación, transmitirá, como en años anteriores, el Programa de Preparación para los Exámenes de Ingreso a la Educación Superior.

Este programa, destinado esencialmente a los estudiantes de duodécimo grado, comenzará a  transmitirse por el Canal Educativo, a partir del 7 de febrero hasta el 13 de abril, los martes, miércoles y jueves entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana, con la excepción del periodo comprendido entre el  6 y  el 20 de marzo, momento en que los estudiantes de esta enseñanza se enfrentarán a las pruebas finales.

Teniendo en cuenta la experiencia acumulada en las ediciones anteriores, un prestigioso colectivo de profesores del sistema nacional de educación ofrecerá métodos, procedimientos; propondrá actividades de trabajo independiente y orientará referencias bibliográficas, que permitirán a los estudiantes ejercitar los conocimientos y habilidades adquiridas en las asignaturas de Historia de Cuba,  Matemática y Español, durante su paso por la enseñanza preuniversitaria.

La transmisión de este programa conllevará a que se realicen ajustes en los horarios habituales de programación de los cursos de Universidad para Todos que hoy se ofrecen por el Canal Educativo. Durante el periodo de salida al aire de las clases de Preparación para los Exámenes de Ingreso a la Educación Superior, las emi­siones de Universidad para Todos programadas para los martes, miércoles y jueves en el horario de 8:00 a 9:00 de la mañana, emplearán el horario de 7:00 a 8:00 de la mañana de los propios días.

De esta manera el Instituto Cubano de Radio y Televisión continúa en el empeño de llevar a toda la población una programación de su interés, a la vez que se constituye en una vía para apoyar la labor de los profesores de la enseñanza preuniversitaria y contribuirá a que los estudiantes enfrenten con éxito la etapa final de preparación con vistas al ingreso a la Educación Superior.

Fuente: http://www.cuba.cu/educacion/2017-02-04/emitira-tv-nacional-programas-de-preparacion-para-los-examenes-de-ingreso/35146

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Paraguay envía maestros al exterior por déficit educativo

Paraguay/Febrero de 2017/Fuente: Espectador.com

La capacitación de docentes en el extranjero, la mejora de las infraestructuras y la adaptación a la era digital son los tres pilares que el ministro de Educación, Enrique Riera, pretende aplicar para solventar el «gran déficit» de la enseñanza en Paraguay.

Riera reconoció en entrevista con Efe que los 70.000 maestros paraguayos están necesitados de mayor formación para poder ofrecer una enseñanza de mejor calidad a 1,4 millones de alumnos, en uno de los países de la región que menos invierte en educación.

«La educación está en crisis (…) a nuestra generación le toca la responsabilidad de preparar la de ellos para el mundo que les viene. Claramente hubo durante muchos años, durante la dictadura, una posición muy clara: hay que mantener al pueblo pobre e ignorante para seguir comprándoles en las elecciones. Pero eso ha cambiado», dijo Riera.

Su propuesta es entregar becas a los profesores más brillantes para que realicen maestrías en España, Francia y otros países europeos para que los educadores aumenten su capacitación y puedan volver a Paraguay para enseñar a sus colegas lo aprendido y elevar el nivel general de formación del sector docente.

«Nunca se hizo una formación de calidad como la que exige y necesita esta nueva generación de estudiantes. (Los maestros paraguayos) no están formados suficientemente como deberían o como podrían porque estamos buscando una educación de calidad y experiencia», aseveró el funcionario.

Al menos 100 profesores paraguayos ya estudian en tres universidades españolas -Complutense y Autónoma de Madrid y la Universidad de Navarra-, otros 80 irán en febrero a Francia y 400 más viajarán a países latinoamericanos para sentar las bases del futuro de la enseñanza paraguaya.

Riera indicó que el problema del escaso nivel de formación de los docentes se debe también a que la capacitación que reciben es mínima, tan solo tres años y unos cursos formativos de 54 horas al año insuficientes para dar el salto cualitativo que planea el ministerio.

«Tenemos que formar a los maestros para ponerlos por encima de la formación y la información que manejan los jóvenes. Antes se transmitía información (…) ahora tienes que aprender a utilizar esa información. Hoy estamos enseñando materias para trabajos que dentro de 20 años van a desaparecer», destacó Riera.

La situación urge, ya que cada año 80.000 jóvenes salen de las escuelas «sin la mochila necesaria para poder enfrentar la vida que les toca», por lo que la necesidad de mejorar el nivel general de la enseñanza se antoja una prioridad para evitar que dejen de estudiar.

«Cuando los chicos llegan a una edad de que tienen la fuerza o la capacidad de poder trabajar, muchos padres los sacan de la escuela porque no ven que sea el camino del ascenso social. Tenemos que hacer lo necesario para conectarlos», señaló el titular de Educación.

Además de esta estrategia, Riera destacó que se está actuando en otros ámbitos al mismo tiempo, ya que la infraestructura educativa en Paraguay es una ruina: los techos de los colegios se caen, las aulas están en mal estado o no hay materiales didácticos suficientes.

«Hay que cambiar la rueda del auto en movimiento», remarcó Riera en relación a la adecuación de la infraestructura física de los centros educativos, para lo que hay un proyecto con una inversión de 70 millones de dólares para que 14 empresas se hagan cargo de la construcción de 40 o 60 escuelas cada una, sin que ello afecte las clases».

Sin embargo, dijo que las licitaciones llevan su tiempo y que cada guaraní gastado del dinero público conlleva un ejercicio burocrático prolongado en el tiempo , que sobrepasa los siete meses transcurridos desde que fue nombrado en el cargo, tras una huelga estudiantil que provocó la dimisión de su antecesora, Marta Lafuente.

Paraguay invierte un 3,5 % de su Producto Interior Bruto en educación, muy por debajo del 7 % mínimo exigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a nivel mundial.

Aun así Riera consideró que el Ejecutivo apuesta claramente por la cartera educativa y que respalda su gestión.

«Yo tengo razones para creer que realmente hay una buena voluntad (del Gobierno con la Educación) aunque reconozco que todavía nos falta mucho capacitando docentes y mejorando y mejorando la infraestructura esa juventud va a dar un salto alto», concluyó Riera.

Fuente: http://www.espectador.com/internacionales/347179/paraguay-envia-maestros-al-exterior-por-deficit-educativo

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Feminismo y política

Por: Lidia Falcón

Desde 1789 el Movimiento Feminista se constituye como tal en las luchas y reivindicaciones de las mujeres francesas que se suman a la Revolución con sus propias reivindicaciones. Desde entonces, con sus periodos de desánimo, las mujeres del mundo occidental han estado en las calles de todos los países reclamando sus derechos, su existencia, su visibilidad. Otras batallas han dado, y ganado y perdido, las mujeres del mundo entero, aunque nuestra ignorancia haya invisibilizado a las de otros continentes.

En la última época en España, la que se sigue a partir de 1975, el MF se ha batido bravamente por lograr salir de las catacumbas en que lo enterró la dictadura, por aprobar la no discriminación en la Constitución de 1978, por implantar las leyes de igualdad y de avance social. Y ha cosechado grandes triunfos.

Con motivo del II Congreso del Partido Feminista de España, hemos aprobado el programa electoral que ha asumido Izquierda Unida y que se ha implantado en Unidad Popular. Al redactarlo, comparándolo con el que aprobamos en el I Congreso de 1983, la sorpresa y hasta el asombro nos invadió, porque habíamos olvidado las reivindicaciones que llevábamos en él. Porque excepto la abolición de la prostitución, esta línea roja que es más una sima que separa el verdadero avance de las mujeres prostituidas de quienes quieren que permanezcan en la ignominia, todas las reivindicaciones que expusimos en aquel año las hemos alcanzado. Y supongo que esta afirmación sorprenderá a su vez a las mujeres que están sufriendo hoy tantas discriminaciones, pero no hay más que comprobar en el papel lo que digo.

Resulta emocionante leer que el primer artículo del programa de  aquel año, tan cercano, exigía que no hubiese discriminación a las mujeres por su opción sexual y estar  viviendo la legalización del matrimonio homosexual. Como es igualmente conmovedor comprobar que en 1983 todavía solicitábamos la coeducación. En la mayoría de apartados de nuestra vida y de nuestra lucha tenemos que celebrar victorias: la ley de aborto, la ley de violencia, la creación de juzgados especiales para encausar la violencia machista, gabinetes psicosociales para los casos de divorcio, la reforma de la ley de divorcio, los estudios feministas, la ley de igualdad, la ley de paridad. Todas estas reformas han sido aprobadas en estas tres décadas que nos separan de aquel exitoso I Congreso del Partido Feminista.

¿Qué pasa entonces, me preguntarán mis lectoras sorprendidas ante esta declaración, para que los crímenes machistas se produzcan cotidianamente, para que los denostados gabinetes psicosociales estén decidiendo la separación de los hijos a las madres, para que los salarios sigan siendo un 30% menores que los de los hombres, y tantas otras discriminaciones e injusticias que siguen padeciendo las mujeres?.

Es preciso no olvidar que el enemigo nunca descansa. La ofensiva machista de los últimos años ha pervertido los avances alcanzados. O ni siquiera eran tan avances sino más bien maquillajes legales. Así la Ley de Violencia de Género contiene en su redactado, que refleja el espíritu patriarcal con que se aprobó, la ausencia de verdadera protección de la víctima; los juzgados especialistas no son tan especialistas y no disponen de medios, los gabinetes psicosociales están formados por quienes no son ni profesionales ni feministas, la ley de igualdad no es coercitiva por lo que resulta totalmente inoperante, la ley de paridad puede no cumplirse en la práctica. Y seguimos con las diferencias salariales que desde 1789 están denunciando las mujeres.

Las luchas del MF han sido continuadas, valientes y exigentes, y han alcanzado los éxitos señalados y otros más, pero ya vemos que muchos de ellos han sido desvirtuados o nos los han falsificado. Al final quienes legislan y deciden se sientan en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Es preciso que se comprenda en el seno de MF que hemos llegado al final de una era. Ya no es rentable seguir reclamando nuestras vindicaciones en la misma forma que lo hemos hecho durante cuatro décadas porque nuestras acciones se repiten y se repiten y la gente se acostumbra a ellas, con el efecto de que se esclerotizan, porque el poder puede perfectamente asumir y digerir una gran marcha que dura cuatro horas, y las manifestaciones, asambleas, encuentros, debates y charlas que organizamos diariamente sin descanso. Hoy ya no erosionamos ni el poder capitalista ni el patriarcal con esas estrategias de lucha.

Por eso ha llegado el momento de que las organizaciones feministas se propongan alcanzar las cotas de poder político que las representen. Porque las leyes y el gobierno no se deciden únicamente en la calle. Nuestro sistema político está basado en los partidos, ellos dirigen la vida de las mujeres y de los hombres. Es imprescindible disponer de esa clase de organización para participar de las decisiones fundamentales que nos atañen a nosotras y al futuro del país.

La opción del Partido Feminista no es un capricho ni una curiosidad ni una experimentación. Nuestro programa es el más avanzado de los que se presentan, porque además de las cuestiones de Estado incluimos todas aquellas que pertenecen a nuestra situación específica. Si las mujeres y los hombres feministas no comprenden que únicamente batiéndonos en la arena electoral llegaremos a situarnos en las instituciones que deciden sobre nuestra vida, seguiremos medio siglo más manifestándonos en la calle por los mismos temas que lo hicimos en el XX y en el XVIII.

Es imprescindible entender que el feminismo es política, que esa artificial división entre feminismo y política únicamente beneficia a los que dirigen los partidos tradicionales, cuyas cúpulas masculinas –con la complicidad tantas veces de mujeres- deciden las que llaman “agendas” en las que los temas de la explotación de la mujer no tienen apenas cabida. Y a la vez hemos de comprender que el feminismo ha de decidir también sobre los grandes temas de toda la sociedad: la República, la defensa, la Iglesia, los tratados internacionales, porque a ninguno de ellos somos ajenas las mujeres.

Si, como recordamos continuamente, constituimos la mitad más dos de la población del mundo y somos las madres de todos,  no hay asunto en el que no estemos implicadas. Si limitamos el feminismo a la lucha por los específicos problemas que nos afectan pero nos inhibimos de la política, la economía, la cultura, hemos limitado nuestra lucha. Esta visión segregadora y reduccionista del feminismo nos hace más débiles, más ignorantes, más marginadas de la gobernación del país.

El Partido Feminista se propone llevar su proyecto político, su programa electoral, a las más amplias capas de nuestra población; organizar cursos de formación feminista y política, difundir los principios de igualdad y fraternidad, tan queridos por los pueblos desde hace doscientos años, para que la mayoría de las mujeres y los hombres de España comprendan que el feminismo es el movimiento social más avanzado, más comprometido con la libertad y por acabar con la explotación  de todos los seres humanos.

Para ello, ya hemos organizado varios cursos en distintas ciudades de España. Después de Sevilla, donde comenzamos la semana pasada, en Madrid, en el Club de Amigos de la Unesco, en la calle Atocha 20, nos reuniremos el jueves 18 de febrero en la primera sesión del curso, para recordar, aprender y homenajear a nuestras antepasadas y pioneras en esta larga lucha. Después seguirán el 22, 25 y 29 de febrero, con el estudio del feminismo, del marxismo y de la lucha política en que estamos inmersas. Os espero a todas y a todos.

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2016/02/17/feminismo-y-politica/

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