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“Hay un desconocimiento muy general de lo que es el Océano y de como influye en nuestras vidas”

Entrevista al matemático y oceanógrafo Jordi Salat (II)
“Hay un desconocimiento muy general de lo que es el Océano y de como influye en nuestras vidas”

 

Jordi Salat es matemático por la Universidad de Barcelona (1973), y oceanógrafo del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC) desde 1974. Trabaja en oceanografía física descriptiva; interacciones físico-biológicas en ecosistemas marinos naturales y, dinámica de poblaciones marinas. Ha sido también profesor a tiempo parcial en la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona (1993-2010).

Tiene una amplia experiencia investigadora, con artículos publicados en revistas científicas y comunicaciones a congresos internacionales. Ha participado en unos 50 proyectos científicos y en más de 40 expediciones oceanográficas.

Tiene también experiencia en colaboración con agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, así como con organismos nacionales, administraciones y fundaciones, como experto en oceanografía, medio ambiente marino, pesquerías y clima.

*

Nos habíamos quedado aquí. ¿De quiénes son los barcos que utilizáis en estas expediciones? ¿El CSIC tiene barcos de propiedad?

En España hay diversas instituciones que se dedican total o parcialmente a la oceanografía, en sentido amplio. En primer lugar está el Instituto Español de Oceanografía, con sede en Madrid y laboratorios en la costa, en todas las Comunidades Autónomas menos: País Vasco, Valencia y Cataluña. Aquí, por lo menos, está “transferido” desde los años 80 (una transferencia de “BOE” pero sin contenido pues no existía ningún centro del IEO en Cataluña) . En el País Vasco tampoco existían pero ahora hay el SIO (Servicio de Investigación Oceanográfica) que depende del Gobierno Vasco y realiza una actividad muy notable en este terreno. En Cataluña, por aquellas fechas me imagino que “no tocava”.

El IEO es una institución dedicada totalmente a la oceanografía y, fundada en 1910, es la más antigua del país. Es, además, el organismo que ostenta la representación de España en todas las organizaciones internacionales y el responsable oficial de asesorar a la Administración. El CSIC tiene diversos institutos dedicados a la oceanografía en Galicia, Andalucía, Valencia y Cataluña. La Marina, concretamente, su Instituto Hidrográfico, lleva a cabo trabajos de prospección oceanográfica, para el levantamiento de cartas náuticas. Otras instituciones como Puertos del Estado, el ya mencionado SIO y muchas universidades mantienen actividades relacionadas con la oceanografía.

Tanto el IEO como el CSIC y, por supuesto, la Marina, tienen barcos oceanográficos. Estos barcos están disponibles para el desarrollo de proyectos financiados por las administraciones públicas. También se pueden ofrecer a otros países europeos y recíprocamente, siempre dentro del sector público. Por ejemplo, en 2016 estuve en un barco de Polonia, trabajando en aguas de Noruega, dentro de un proyecto financiado por la UE, liderado por un centro tecnológico español. En ocasiones, los barcos también se ofrecen a empresas privadas en régimen de alquiler. Existe una comisión que organiza los calendarios de los barcos según demandas y disponibilidades a escala europea. En muchos casos, los equipos que realizan las investigaciones suelen estar formados por personal de los diversos organismos citados, por lo que es frecuente que personal del CSIC vaya en barcos del IEO o al revés, así como en barcos de otros países. Entre los barcos cuya titularidad es del CSIC, tenemos el García del Cid, de 37 m, con el que realizamos la expedición del Mediterráneo a la que me he referido antes. Es del año 1979, el más antiguo de la flota actual. El Sarmiento de Gamboa es más grande, 70 m, el más nuevo, del año 2007 creo, y el mejor equipado. El CSIC también dispone del Hespérides, en servicio desde 1991 y operado por la Armada. Es el mayor barco de la flota, con 86 m de eslora y fue con el que realizamos la expedición mencionada en el Atlántico sur.  

¿A quiénes facilitáis los resultados que obtenéis en estas expediciones? ¿Son materia para futuros artículos vuestros?

El procedimiento no difiere del que se utiliza en cualquier otro tipo de investigación. Los resultados, en general, sirven para dar respuesta a los objetivos planteados en los proyectos. Se debaten dentro de los equipos de investigación y se da cuenta de ellos en los correspondientes informes de justificación. Los resultados más relevantes se publican en revistas científicas especializadas y, en muchas ocasiones, se presentan públicamente o se divulgan a través de los medios, una vez el proyecto ha finalizado. En la mayoría de casos los datos se ponen a disposición de la comunidad oceanográfica internacional, a través de bases de datos, una vez publicados los primeros resultados.

También has participado en 48 proyectos científicos (que no son pocos). ¿Nos puedes describir alguno de estos proyectos?

Son años … Acabas metido en muchos temas, como ya he comentado. Colaboras con equipos que trabajan en temas muy diversos, de otras instituciones, de otros países … Hay que decir, además, que esta cifra incluye algunas participaciones en temas más bien marginales dentro de los proyectos. En general, los objetivos de los principales proyectos en los que he participado son oceanográficos, como los mencionados anteriormente. No obstante también ha habido de tipo metodológico: desarrollo de modelos, software de tratamiento de datos, instrumentos autónomos, transmisión de información, etc., que hay que poner a prueba en el mar en situaciones extremas. Hoy día se ha avanzado mucho en estas técnicas.

Desarrollo de modelos… ¿De qué tipo modelos hablas?

Cuando hablamos de modelos, nos referimos en general a programas informáticos que hacen cálculos según unas ecuaciones que pretenden simular la realidad. Imaginemos que deseamos saber a qué velocidad llega al suelo una piedra lanzada desde el campanario de mi pueblo. La llamada “ley de la gravedad” nos ofrece una ecuación que nos permite simular este resultado a partir de la altura del campanario sobre el suelo. Obviamente es un cálculo sencillo al alcance de cualquier alumno de ESO pero no deja de ser un modelo y el resultado no será exactamente igual que la realidad, por que el modelo es una simplificación ya que no tiene en cuenta la totalidad de factores que influyen en el proceso. Así, los modelos permiten simular resultados que se obtendrían de acuerdo con determinadas condiciones de partida. En el caso de la piedra, sería la altura pero se podría complicar algo más para que fuera más realista, incluyendo el rozamiento con el aire, el viento, etc. Podríamos, entonces, hacer varios experimentos en condiciones diversas y comparar los cálculos con las observaciones. Si usáramos diversas piedras de formas y pesos distintos, veríamos como los resultados serían distintos según la piedra, lo que nos sugeriría que, al incluir el viento y el rozamiento del aire, la forma y peso de la piedra también influirían en los resultados y, por tanto, habría que modificar el modelo para incluir esa información.

Resumiendo. Los modelos permiten, por un lado comprobar y modificar las hipótesis de trabajo, y por otro, simular resultados que producirían determinadas situaciones y así hacer previsiones. Por ejemplo las que se hacen en los IPCC sobre la evolución del clima.

¿Qué países o quienes han avanzado en esas técnicas que antes comentabas?

Sin sorpresas. En general quienes más han avanzado han sido quienes más recursos humanos y materiales han dedicado al tema. Si no inviertes, no avanzas. En este sentido cabe destacar, Estados Unidos, la antigua Unión Soviética (aunque no siempre su tecnología estaba a nuestro alcance), Reino Unido, Alemania y Japón. Otros países como Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica, Canadá, Australia o Corea también han hecho sus contribuciones relevantes. Incluso en nuestro país, a pesar de estar casi siempre bajo mínimos –especialmente estos últimos años–, también hemos contribuido en algún desarrollo tecnológico.

Ser oceanógrafo, por lo que cuentas, ¿no tiene mucho de riesgo? ¿No tienes miedo en alguna ocasión?

Cuando estás trabajando en el mar, muchas veces te preguntas: «¿quién me mandaría meterme en esta situación?» o «¿qué hago yo aquí? ¡con lo bien que estaría en casa!». Ya sea por que estás incómodo pues todo se mueve y tienes que andar agarrándote para no caerte, o por que te mojas, pasas frío o mucho calor, o no funcionan los equipos, o esperabas encontrar algo que no sale, etc. Y eso día tras día, sin posibilidad de salir de allí. No puedes decir, «¡parad! que me apeo». La verdad es que a veces se hace largo, pero no siempre. Al final, te quedas con la parte buena. Este aire limpio, estos vastos horizontes, aquel resultado que habías previsto − aunque casi nunca tal como lo habías previsto − o algo inesperado, que te hace pensar. A veces, te queda la sensación de superar algo que ya dabas por perdido….

Hay que tener en cuenta que en un barco, grande o pequeño, tienes un espacio muy limitado. No puedes irte y desconectar. Ni tan sólo aislarte de los demás. Siempre hay alguien por ahí. Te encuentras con los que te caen bien y los que no tanto. Trabajas a veces de día y duermes de noche pero otras veces va al revés. En un barco, siempre hay alguien trabajando y siempre hay alguien durmiendo. Siempre hay algo que hacer, y a veces no puedes descansar. Claro que imagínate lo aburrido que podría ser en estas condiciones y sin tener nada que hacer. Por eso en los «cruceros» se pasan todo el día haciendo todo tipo de actividades para «distraer al personal».

Hay riesgo, efectivamente, pero en general, si no haces imprudencias, el riesgo está bastante limitado. Como en cualquier trabajo o actividad. El mar a veces impone. Te da la sensación de que se han desatado todas las furias y, cuando ves que pasa una ola barriendo la cubierta y se lleva alguna cosa que creías que estaba bien asegurada, piensas: «si caigo al agua, ya no salgo». La verdad es que hay algunas situaciones que dan miedo. Afortunadamente son pocas. La mayoría son de respeto. Hay que tener claro, como ya he comentado, que estás de invitado y es el mar quien manda.

 

Has comentado antes: “aquel resultado que habías previsto − aunque casi nunca tal como lo habías previsto ”. Déjame hacerte una pregunta de filosofía de la ciencia, sobre hechos y teorías: ¿cómo se pueden prever esos resultados a los que aludes? ¿Desde qué teorías? ¿Los hechos, vuestras observaciones, las refutan?

Cuando uno escribe un proyecto se basa en conocimientos previos y pretende elaborar o comprobar alguna teoría. A partir de este conocimiento, se hacen hipótesis y el objetivo es intentar comprobarlas para ir montando la teoría. Las observaciones se diseñan de acuerdo con lo que se prevé. Es decir, lo que se vería (o lo que no debería verse) si la hipótesis fuera válida (o lo mismo si no lo fuera). Si lo que se observa encaja “razonablemente” con las previsiones, se puede dar por buena (o rechazar) la hipótesis, y se puede seguir montando la teoría a partir de estos resultados. El problema es que (i) este encaje puede no ser “suficiente mente razonable”, (ii) las observaciones fallan o no se pueden completar o (iii) salen resultados que podrían ser compatibles con la hipótesis de partida bajo unas condiciones que no se habían previsto o que requieren nuevas hipótesis. A esto último es a lo que me refería.

Por ejemplo, en 1982, en una campaña que, a bordo de un barco pesquero, pretendíamos estudiar los fondos del llamado “Banco de Valdivia”, situado en medio del Atlántico Sur, a más de 400 millas náuticas de Namibia. En el trayecto de vuelta hacia Namibia, en un par de puntos de muestreo observamos la presencia de especies más bien propias del Océano Índico, junto a temperaturas ligeramente más altas que en el resto de los puntos de muestreo. Hay que decir que estas observaciones eran complementarias al estudio –para “aprovechar” los trayectos– y estaban separadas más de 60 millas entre sí. Esta “anomalía” quedó sin explicación hasta que a finales de los 80 se publicó una información basada en imágenes de satélite que mostraba como se desprendían anillos de la corriente de Agulhas, que recorre la costa sudafricana del Océano Índico y eran transportados a través del Océano Atlántico hacia el norte. Consultando imágenes de satélite –entonces no era tan fácil como ahora– contemporáneas de nuestra campaña, pudimos comprobar que aquellos puntos “anómalos” estaban afectados por la presencia de los anillos mencionados, cosa que permitía justificar nuestras observaciones.

Finalmente, publicamos los resultados en 1998, casi 16 años después de las observaciones [1]. El tema nos había llevado de cabeza durante mucho tiempo. Estuvimos dudando de si había algún error. Algo que no hubiéramos hecho bien con los medios precarios de qué disponíamos a bordo de un pesquero, pero no encontrábamos ningún error. No lo entendíamos. Ahora, 30 años después, los “anillos de Agulhas” salen por doquier y se ha comprobado que pueden atravesar todo el océano Atlántico Sur hasta Brasil. Además, se considera que es uno de los mecanismos que provoca que la salinidad superficial del Atlántico sea mayor que la del Pacífico, por ejemplo.

¿Qué papel juega la oceanografía en nuestra sociedad? ¿Se conocen suficientemente vuestros trabajos y proyectos?

Ya he comentado que hay un desconocimiento muy general de lo que es el Océano y de como influye en nuestras vidas. Nuestra relación directa con el mar es para obtener algunos alimentos, como medio para desplazar plataformas − que llamamos, barcos − de transporte o agresión (y de deporte o para la ciencia, en los últimos 100-200 años), para refrescarnos cuando hace calor, y poca cosa más, aparte del deleite que pueda ofrecernos la presencia del mar. Deleite que –dicho sea de paso– mejora cuanto más sabes sobre él.

Sobre esta base, la respuesta es: «la oceanografía tiene un papel poco más que testimonial en nuestra sociedad» y, en consecuencia, nuestros trabajos y proyectos, también. Es decir, no sirve para curar el cáncer ni para crear puestos de trabajo. De todas formas, estamos haciendo bastantes esfuerzos para dar a conocer nuestros resultados a la Sociedad. Hay que tener en cuenta que si la mayor parte de la financiación para la investigación oceanográfica es pública, es razonable que la Sociedad esté al corriente de lo genera su inversión. Trabajar en el mar es caro, aunque a escala global no represente una gran cantidad de dinero. Tal como me comentaba un colega inglés, el presupuesto anual de su institución –una de las mayores del Reino Unido– es inferior a la ficha de Neymar. Será que genera menos beneficios…

Será eso probablemente.

En general hay un gran desconocimiento por parte de la Sociedad sobre la mayor parte de trabajos científicos. No solo en nuestro campo. Como comentaba irónicamente más arriba, sólo se salvan algunos relacionados con la salud o con tecnologías muy punteras. A pesar de todo, sí que percibo un cierto interés en algunos temas relacionados con el mar, ya sea por la belleza de algunas imágenes que nos traen los documentales, por el componente “exótico” de lo desconocido o por que se le asocia un cierto espíritu aventurero.

Por ejemplo.

Por ejemplo, hace casi tres años que a raíz de la Barcelona World Race, una regata oceánica que daba la vuelta al mundo desde Barcelona, se realizó un programa educativo para «abrir la ciudad al mar». Para dar contenido a esta frase, entre otras actividades en colaboración con diversas entidades, montamos un MOOC (Massive Online Open Course) − un curso abierto en Internet − titulado «Oceanografía, una clave para entender mejor nuestro mundo», que sigue todavía abierto y que ya han completado más de 450 personas. Como promotores del curso, desde la Universitat de Barcelona, comentan que está en el segundo puesto del «ranking» de los MOOCs que promueven. También se va viendo que aparecen reportajes y noticias en los medios que hablan de temas oceanográficos. Hay interés. Ya sea por que se habla del Cambio Climático o del agotamiento de los recursos pesqueros, etc. Lo que pasa es que, en general, se ven como temas aislados. La perspectiva siempre es desde tierra, desde el continente − por las razones mencionadas más arriba − y las situaciones en el mar se ven distorsionadas. Por ejemplo, cuando se trata de «proteger una playa contra los temporales» o se aplican métodos de producción a la explotación de la pesca. Daría mucho de qué hablar.

¿De qué recursos pesqueros hay agotamiento?

El problema es que actuamos como si el mar fuera una factoría y los recursos que obtenemos de él sólo dependieran de nuestra capacidad extractiva. Confundimos la capacidad de producción con la extractiva. En el mar, podemos controlar la capacidad extractiva pero no la productiva. Los recursos que obtenemos del mar dependen de ambas capacidades.

Se dice que la actividad pesquera es el último reducto del Paleolítico. La diferencia es que la tecnología disponible hoy día nada tiene que ver con la de hace 8000 años. Además, en aquella época la población humana dependía totalmente de la recolección y la caza, por lo que su crecimiento estaba controlado por la disponibilidad de alimentos que aquella actividad podía suministrar. Hoy día, salvo algunas situaciones muy locales, la pesca no es la fuente principal de alimento, por lo que ésta no ejerce ningún control de crecimiento en la población humana. Así las cosas, en el mar tenemos una capacidad de captura muy superior a la de cualquier especie marina competidora y, encima, jugamos desde fuera porque no es nuestro medio ambiente. Lo raro sería que en estas condiciones, no estuvieran ya agotados todos los recursos pesqueros. No lo están pero muestran síntomas claros de agotamiento. La mejor prueba de ello es que a pesar de las mejoras tecnológicas (GPS, sónar, etc) que han incrementado mucho la capacidad extractiva en los últimos 20 años, las capturas no han aumentado sino que han empezado a disminuir en todo el Océano. No significa que el mar “se muera” sino que las especies que aprovechamos nosotros escasean cada vez más.

Te pregunto ahora por el calentamiento global. Un nuevo descanso.

Descansemos pues.

*

Notas:

(1) M-P. Olivar, J. Salat & L. E. Beckley (1998) “Evidence of displacement of lanternfish larvae associated with surface water movement: case studies from southern Africa”, South African Journal of Marine Science, 19:1, 233-244, DOI: 10. 2989/025776198784126764 To link to this article: http://dx.doi.org/10.2989/025776198784126764

Primera parte de esta entrevista: Entrevista al matemático y oceanógrafo Jordi Salat (I). “El mar pone sus condiciones y hay que respetarlas. Tener muy claro que eres invitado y él manda en su casa. Lo sabe muy bien la ‘gente de mar’” https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260311

Autor Salvador López Arnal

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260755&titular=%93hay-un-desconocimiento-muy-general-de-lo-que-es-el-oc%E9ano-y-de-como-influye-

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Cada día 200 personas intentan suicidarse en España: ¿debe incluirse la educación emocional en los colegios?

Vivimos en una sociedad que nos obliga a ser siempre felices, pero que no nos enseña a solucionar los problemas cuando aparecen

Lo normal es tener caídas, bajones. Por eso, entender que no siempre tenemos que ser felices es una de las claves para prevenir el suicidio. Tolerar la frustración y aceptar los fracasos. Hacía ahí debe dirigirse nuestra educación emocional., diez personas se quitan la vida en España, un total de 2.000 al año. La mayoría, el 90%, sufre una enfermedad mental, generalmente depresión.

José Luis lo ha intentado varias veces. Ahora, hace terapia y se siente acompañado. «He resucitado como el ave fenix«, reconoce, aunque admite que la estimagtización sigue siendo una carga.

Por eso piden medidas efectivas, como por ejemplo un teléfono de tres cifras gratuito y fácil de recordar. Es necesario, aseguran, que la salud mental sea una prioridad en la agenda política por una cuestión de derechos humanos.

Fuente de la Información: https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/suicidio_201909235d891e210cf26bfff8a728b4.html

 

 

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Los alumnos, protagonistas de su aprendizaje

Por: Educación 3.0.

¿Qué ocurre cuando el alumnado toma las riendas de su aprendizaje?: desarrolla el pensamiento crítico, aprende a resolver problemas y a trabajar en equipo, entre otras ventajas.

Que levante la mano quien no haya oído recientemente esta frase: “El alumno debe ser el protagonista de su aprendizaje”. Llevamos varios años escuchándola en entrevistas, conferencias o talleres impartidos por docentes y gurús. ‘Bromas’ aparte, dos son los pilares en este cambio que se ha producido en el proceso de enseñanza y aprendizaje: las TIC y las metodologías activas. En referencia a estas últimas ya puede ser el trabajo por proyectos, el aprendizaje basado en el pensamiento, en problemas, cooperativo o colaborativo… en todos estos métodos, el estudiante puede decidir cómo aprende y es el responsable de los conocimientos que adquiere, mientras que el profesor actúa como un guía que le orienta.

De igual modo, rechazan el proceso memorístico y fomentan el espíritu crítico. Otras características que comparten es que acaban con la clase magistral, potencian la autonomía del alumno a la hora de aprender y, por supuesto, aumentan su motivación. Además, no hay por qué decantarse por una u otra, sino que en numerosas ocasiones es posible combinarlas (ver reportaje ‘Metodologías activas en el aula’, nº 20 de la revista).

los Alumnos protagonistas aprendizajeEl segundo pilar, la tecnología, juega un papel fundamental al facilitar el acceso a innumerables fuentes de información; asimismo, ha diversificado las formas en cómo se presenta: texto, vídeo, audio, multimedia… Y entre toda la oferta existente, Internet ha sido clave. “Antes consultabas la enciclopedia y asumías que lo que ponía era verdad o, al menos, lo era para alguien. Ahora no podemos garantizar eso frente a la inmensidad de información que proporciona la Red, por lo que es importante darles a los niños las herramientas adecuadas para ‘bucear’, comprobando su veracidad y asumiendo el reto de la falta de concentración. De ahí que el maestro se haya convertido en una figura imprescindible, más que nunca, para guiarlos”, puntualiza la periodista especializada en educación Lola García-Ajofrín.

Un mundo interconectado

De ahí que sea vital empoderar a los alumnos, de manera que tomen las riendas de su aprendizaje, al mismo tiempo que desarrollan el pensamiento crítico, proponen soluciones creativas a problemas que todavía no se han producido, aprenden a trabajar en equipo, etcétera.

En la actualidad, “los centros educativos deben potenciar habilidades para un mundo interconectado en el que los alumnos comprenden el respeto por los demás y toman medidas responsables para lograr la sostenibilidad y el bienestar colectivo”, afirma Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE (ver entrevista publicada en el nº 33). Es lo que propicia, por ejemplo, el proyecto OSOS por el que los estudiantes se preocupan de mejorar su entorno cercano y tienen relación con empresas locales, asociaciones, vecinos, etc.

Similar opinión a Schleicher tiene el investigador Alfredo Hernando, para quien el aprendizaje ha cambiado por varios motivos: “La aceleración y capacidad de colaboración de la sociedad, la investigación y el conocimiento generado, y la tecnología han creado una nueva realidad. El gran reto actual es ‘escolarizar’ la tecnología para humanizar aún más el aprendizaje que protagonizan alumnado, profesorado y familias”.

Con experiencias

Este reportaje va acompañado de tres experiencias: de la escuela One Tone, de Idaho (Estados Unidos) en la que los profesores han sido sustituidos por entrenadores y los estudiantes de Secundaria hacen de ‘maestros’ de otros alumnos; de la Universidad Bilbao Berrikuntza Faktoria, en la que desde el primer día los estudiantes se convierten en emprendedores y deben crear una empresa real; y del Colegio Fontán Capital (Colombia) en el que el alumnado cuenta con un plan individualizado y están agrupados según su grado de autonomía. Allí, las clases son talleres y la participación de toda la comunidad educativa es clave.

Fuente de la reseña: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/alumnos-protagonistas-aprendizaje/114428.html

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Habilidades para educar en la Era Digital

El avance de las tecnologías digitales en todo el mundo abrió un sinfín de posibilidades para acceder a información y aprender juntos. En este escenario, estamos convencidos de que uno de los roles fundamentales que debe cumplir un docente no es transmitir lo que sabe y lo que conoce, sino guiar a los alumnos para que descubran un universo de sentidos y aprendizajes que nunca antes habían imaginado. La educación está en movimiento, y eso nos invita a repensarnos, a descubrir nuestra propia motivación por seguir aprendiendo.

Desde que iniciamos con Compartir, la solución integral de Santillana, nos dimos cuenta de que incorporar herramientas digitales a las prácticas de enseñanza no es tan sencillo. Es primordial inspirar a los educadores para que desarrollen sus propias estrategias para el uso transformador de la tecnología en la escuela, para innovar en sus modos de dar clase y de trabajar con sus alumnos.

¿Cuáles son las competencias y habilidades que tiene que desarrollar hoy un docente para educar en la era digital? No hay una única respuesta, pero sí identificamos algunos aspectos que nos guían en el proceso de rediseñar las instituciones y las aulas para el aprendizaje en la era digital, sin importar en qué punto se encuentran en el camino de integrar tecnología en sus prácticas de enseñanza.

En primer lugar, para educar en la actualidad tenemos que alimentar el deseo de aprender constantemente. Nuestros alumnos necesitan de educadores que mejoren continuamente sus prácticas, aprendiendo de otros y con otros. Para ello es fundamental construir nuevos liderazgos para mejorar la enseñanza y el aprendizaje.

En un mundo cada vez más globalizado, en fundamental que inspirar a nuestros alumnos a colaborar entre sí para contribuir positivamente y participar responsablemente en el mundo digital. Esto nos desafía como docentes a diseñar actividades y entornos de aprendizaje auténticos que reconozcan y consideren la diversidad de sus estudiantes.

Gracias a los avances de las tecnologías, hoy podemos conocer mucho mejor cómo aprenden nuestros alumnos. A través de plataformas y recursos digitales inteligentes obtenemos datos sobre sus dificultades y cómo las superan, cuáles son sus intereses y mucho más. Por esa razón, es crucial que los docentes comprendamos y utilicemos los datos que tenemos para mejorar la enseñanza y apoyar a sus estudiantes en el logro de sus objetivos de aprendizaje. Las tecnologías nos permiten ampliar el marco de acción y hacer que lo que antes parecía imposible, hoy esté al alcance de todos.

(*) Sabrina Pardo: Directora de Compartir, la línea de tecnología educativa de Editorial Santillana

Fuente de la Información: https://www.canal-ar.com.ar/28201-Habilidades-para-educar-en-la-Era-Digital.html

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Las Insurrectas: Alice Munro

Por: Ilka Oliva Corado

Escribí mi primera novela porque quería leerla”. –Toni Morrison. 

La agudeza de la escritura de Alice Munro está marcada por la simplicidad y la  naturalidad con la que conversaría  cualquier ama de casa con sus amigas en la cocina mientras prepara el almuerzo de sus hijos. Alice escribe con la inocencia con la que hablan las mujeres que trabajan limpiando habitaciones de hotel y de las que en los pueblos inhóspitos pasan las tardes lavando  ropa en los estanques públicos.

Escribe así porque Alice es así, Alice escribe lo que es. No hay glamour en su escritura ni palabras rebuscadas, no existe el alarde académico que busca impresionar al lector, pero sí hay honestidad y es eso junto a la genialidad de su talento lo que hace de su letra la excelsitud que la llevó a ganar el Nobel de Literatura.

La escritora estadounidense  Paule Marshall, lo explica muy bien en su texto, “De los poetas en la cocina”,  publicado el 9 de enero de 1983. En este texto cuenta  que mientras daba clases de un seminario de ficción en la Universidad de Columbia, llegó  un escritor invitado  a dar una charla a sus alumnos, este hombre les dijo que las mujeres escritoras  tienen mucho más suerte que los hombres escritores porque ellas de niñas pasaban mucho más tiempo junto a sus madres y sus amigas en la cocina y esto las enriquecía en el lenguaje y a la hora de desenvolverse en las conversaciones, cosa que no sucedía con los hombres. No era una afirmación sexista como ella imaginó en el  primer instante.

Pensó entonces en el lenguaje cotidiano y en la sabiduría que da el día a día y  que un escritor puede explotar muy bien en sus historias. Todos los sentimientos profundos y las complejidad de las ideas y exponerlos con facilidad en el lenguaje simple de la convivencia diaria. La escritora Grace Paley en sus clases de escritura recibe a sus alumnos  nuevos con esta frase:  “Si dices lo que piensas en el idioma que te llega de tus padres y tus amigos y tu calle, probablemente dirás algo hermoso”.

Lo afirma Alice Munro en el 2013, en una entrevista televisada para el Nobel de Literatura, cuando cuenta que en su pueblo, en su adolescencia  las mujeres eran  las que leían y contaban historias porque los hombres estaban afuera haciendo cosas importantes. Y donde las mujeres escriben con mayor facilidad, pero donde los escritores más importantes son hombres  porque es un agravio  y un descrédito que si es una ocupación de hombres   sean  mujeres las renombradas.

Las letras llegaron a la vida de Alice a temprana edad y  comenzó a escribir desde  niña, cuando leyó un cuento de Hans Christian Andersen, “La sirenita”,  pero  no le gustó el final porque lo sintió muy triste,   para ella la sirenita no se merecía tanto sufrimiento ni tanto sacrificio, tampoco un final tan trágico  que la dejara olvidaba e innombrable; por esa razón   al terminar de leerlo dio varias vueltas alrededor de su casa pensando y decidió escribirlo pero con un final distinto que fuera digno de su  sacrificio,  le hizo justicia a su heroína, porque eso era para ella la sirenita, una heroína.

Alice hizo con ese cuento lo que dice Toni Morrison que debemos hacer,  que si hay un libro que deseemos leer y que aun no está escrito, debemos escribirlo nosotras. Y fue así como su literatura se llenó de heroínas a las que ella quería hacerles justicia, enaltecer e inmortalizar. Sin conocer la palabra feminismo, era una feminista.

Escribió en los inicios de su obra literaria muchas historias con finales felices, adrede,  porque quería darles felicidad a las heroínas de sus relatos, pero poco a poco fue transformando sus cuentos y les dio  finales que están lejos de la alegría pero que son parte de la experiencia humana.

Era una ama de casa que en sus momentos libres escribía,  dejaba sus textos  a medias cuando llegaban sus hijas después de la escuela, textos que retomaba después de planchar,  de preparar la cena; nunca tuvo tiempo suficiente ni la privacidad de la habitación propia de la que habla Virginia Woolf,  para sentarse a escribir y   desmenuzar un texto hasta que quedara perfecto tomándose todo el tiempo que fuera necesario. Ella rompe con el molde de lo que debe ser y hacer un escritor, según los estereotipos.

Alice tampoco se ha pasado la vida metida en el mundo cultural de la ciudad en la que vive, no asiste a eventos sociales porque se siente ajena, como también  en el  mundo de los escritores,  poetas y en el  de los intelectuales. Es, dice, una ama de casa que optó por escribir para matar el tedio del oficio doméstico.

Por esa razón es que la literatura de Alice Munro está limpia de todo sesgo académico porque no pisó la universidad, porque no la persiguen los fantasmas que atrapan a los escritores titulados que sienten que deben meterse dentro de un saco perfumado  para escribir con las fanfarrias de la academia o minar un campo con palabras rebuscadas para impresionar al lector.

De hecho Munro nunca supo que sus textos se podían vender, esto vino mucho después cuando ya había  tirado a la basura cientos de estos. También las  ventas de sus libros llegaron de sorpresa como  que el Nobel de Literatura, el cual  nunca  creyó ganar y no por falta de capacidad sino por ser  mujer. Es muy sincera Alice con sus planteamientos, franqueza que no está manchada por el status de las clases sociales, de la academia,  ni por  el de las loas del mundo artístico.

Alice por esa razón es una mujer insurrecta, porque se atrevió a romper con el prototipo de la esposa  y madre que debe dedicarse en cuerpo y alma a su esposo y a sus hijos y; dejar de vivir para vivir por ellos,  a través de ellos olvidándose de sí misma.

Es una insurrecta que con su resistencia como escritora ha dejado un legado a las generaciones de mujeres que como ella, son esposas y madres y las invita a no desistir, las llama a atreverse, a soñar, les da la mano y las invita a caminar en busca de otros horizontes para su realización personal. Nos lo dice a todas sin distinción alguna.

Nos  invita a la expresión, a salir del silencio, del hastío. Nos llama a pronunciarnos de las formas en que nosotras encontremos nuestro propio desahogo. No tiene que ser con la escritura, pero tiene que ser,  sí.  Debemos  revelarnos, debemos ponernos en pie.

Alice es la mujer común viviendo una vida común,  que escribe en el lenguaje habitual del que hablan Grace Paley y Paule Marshall, que decidió hacer algo fuera de la norma como lo hizo Toni Morrison,  para poder respirar y buscar su propia felicidad.  Felicidad que ella describe muy bien  en este  extracto:

“La cuestión es ser feliz. A toda costa. Inténtalo. Se puede. Y luego cada vez resulta más fácil. No tiene nada que ver con las circunstancias. No te imaginas hasta qué punto funciona. Se aceptan las cosas y la tragedia desaparece. O pesa menos, en cualquier caso, y de pronto descubres que estás en paz con el mundo.”

*Fuente: https://cronicasdeunainquilina.com/2019/09/23/las-insurrectas-alice-munro/

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Cada seis minutos una adolescente tiene un hijo en Argentina

En Argentina, cada día, se producen 258 nacimientos producto del embarazo de niñas y adolescentes: un parto cada seis minutos. De esos embarazos, 7 de cada 10 no fueron planificados. Además, por día nacen siete bebés de niñas menores de 15 años. Falta de información, de anticonceptivos o de acceso a la salud son algunos elementos que explican el fenómeno.

En el marco de la Semana de la Prevención del embarazo no planificado en Argentina, que se celebra del 21 al 28 de septiembre, una decena de organizaciones no gubernamentales, con el apoyo de UNICEF, llevan adelante la campaña ‘Puedo decidir’. Se busca visibilizar el tema y concientizar a jóvenes e instituciones.

Y es que solamente en 2017, en Argentina nacieron 94.000 hijos de madres adolescentes, el 13,4 % de todos los niños y niñas que nacieron ese año. Con más detalle: 91.586 adolescentes de 15 a 19 años y 2.493 niñas menores de 15 años tuvieron un hijo o hija.

En 2013 el Ministerio de Salud realizó la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. De ahí surgió que el 4,2 % de las adolescentes relataba haber sufrido ‘algún tipo de coerción en su primera relación sexual’. A eso se suma otro dato: según la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil, el 34,4 % de los y las adolescentes no usaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.

La mayoría, por falta de información o incluso por contar con información errónea. Por eso, parte de la campaña tratará de derribar mitos.

«La maternidad y paternidad no planificadas en la adolescencia se vinculan con la vulneración de derechos, dificultad para acceder a servicios de salud, no contar con información y acceso a métodos anticonceptivos, insuficiente educación sexual en las escuelas, prejuicios, estereotipos y mandatos sociales, abuso y violencia sexual», aseguran desde la campaña.

Además, el tema pone sobre la mesa las claras brechas de desigualdad en el país: el embarazo en la adolescencia y su no intencionalidad está más presente en las provincias del norte del país. En Chaco, Formosa y Misiones, 1 de cada 4 nacimientos son producto de embarazos adolescentes.

Educación sexual y reproductiva

La información sobre reproducción y sexualidad es un derecho al que debería poder acceder todo ciudadano y ciudadana. Es lo que marcan los tratados internacionales –Convención sobre Derechos del Niño, Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales– y la legislación local: la ley de Educación Sexual Integral (conocida como ‘ESI’), la 25.673 de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable y la 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, entre otras.

La ESI, en particular, vigente desde 2006, establece un programa nacional mediante el que se debería proveer de dicha formación en ‘establecimientos públicos, de gestión estatal y privada ya sean de jurisdicción nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma o municipal’. Sin embargo, todavía hay falencias en su aplicación en todo el país, una situación sobre la cual advierten cotidianamente los colectivos feministas y representantes de la comunidad educativa.

Además, la ley de Salud Sexual y Procreación Responsable también debería garantizar métodos anticonceptivos y proveer de información a adolescentes y al personal de atención para poder lidiar correctamente con la temática.

Entre adolescentes de 15 a 19 años, alrededor del 60 % de los embarazos fueron no planificados. Y el porcentaje sube a 8 de cada 10 cuando se trata de niñas de menos de 15 años. La mayoría de los embarazos es consecuencia de situaciones de abuso sexual y violación.

Por eso el Plan Nacional de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia en su versión 2017-2019 prevee tres áreas de acción: acceso a la información para poder tomar ‘decisiones libres e informadas’, acceso a los métodos anticonceptivos y un abordaje intersectorial para abordar el abuso.

Porque además de la falta de posibilidades de decidir, hay más problemas: según un estudio realizado por la Fundacion Para Estudio E Investigacion De La Mujer (FEIM) «las complicaciones por embarazo y parto a edad temprana son las principales causas de muerte de niñas de entre 15 y 19 años en los países en desarrollo».

La región

América Latina y el Caribe todavía es la subregión con la segunda tasa más alta en el mundo de embarazos adolescentes. El dato es de un informe de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Cada día se producen 258 nacimientos de niñas y adolescentes e. 7 de cada 10 no fueron planificados.

A días de la Semana de Prevención del Embarazo No Planificado en la Adolescencia,

Además, la mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las adolescentes y jóvenes en la región. «A modo de ejemplo, en 2014, fallecieron cerca de 1900 adolescentes y jóvenes como resultado de problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto», cita la Organización Panamericana de Salud. Cada año, 3 millones de niñas o adolescentes se someten a abortos peligrosos.

Este año, particularmente en Argentina, hubo un caso paradigmático: le negaron un aborto a una niña de 12 años violada y –en cambio– le realizaron una cesárea. El caso llegó a la ONU.

La realidad es que en la mayor parte de los países de la región no existe el aborto legal, seguro y gratuito aunque sí forma parte de la agenda de debate.

Fuente de la Información: https://actualidad.rt.com/actualidad/327991-puedo-decidir-campana-busca-prevenir-embarazo-no-planificado-argentina

 

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Argentina: #VotoFemenina. Un hecho que marcó la historia de lucha de las mujeres en el país.

Se cumplen 72 años de la ley del voto femenino en Argentina. Quiénes fueron las imprescindibles. Pasado y presente de un derecho que se convirtió en un hito de nuestra lucha.

Un día como hoy, pero de 1947, Eva Perón daba la noticia, desde la Plaza de Mayo, de la promulgación de la Ley 13.010, que once días después de su sanción en el recinto habilitaba el sufragio femenino en el país y, con ello, la participación de las mujeres en el Congreso, en las dos Cámaras.

Fue también la antesala del reconocimiento de otros derechos, como la patria potestad (1949) y el divorcio (1954), pero aunque se promulgó en 1947, las mujeres argentinas van a ejercer este derecho recién cuatro años después, en noviembre de 1951, cuando ya habían pasado 35 años de la sanción de la Ley Saenz Peña, que habilitaba a los varones nacidos en el país a ejercer este derecho desde los 18 años.

Según esa ley, de 1912, el voto era hasta ese momento «obligatorio», secreto y “universal”. Sin embargo, el sufragio estaba restringido a los varones y, salvo algunas excepciones, las mujeres tenían prohibido elegir cualquier cargo electoral.

La primera en votar, de hecho, fue Julieta Lanteri, el 26 de noviembre de 1911, cuando aún restaban 28 años de intensa lucha para conquistar que el Estado nos reconociera esta demanda. Julieta pudo votar después de varias presentaciones legales y varios intentos previos, pero eso no se extendió a todas las mujeres.

De hecho, luego de su gesto «arrebatado», se sancionó una ordenanza que prohibía explícitamente el voto de las mujeres, con el argumento que para empadronarse era necesario realizar el registro del servicio militar. Por eso, junto a muchas otras luchadoras, Julieta alzó su voz y ese grito colectivo fue mucho más allá.

La organización del Partido Feminista Nacional, que la llevaría a Julieta como candidata a diputada, es parte de esa historia. “En el parlamento, una banca me espera, llevadme a ella”, invitaba en los carteles que plasmaron su campaña en las calles.

Militantes del Partido Socialista en campaña electoral

Aunque estuvo dirigida a los varones y mujeres del país, y especialmente a la clase trabajadora, ella ya era la candidata de las mujeres y su plataforma ya proponía que “las obreras (pudieran) dejar de concurrir a las fábricas o talleres hasta los 30 días subsiguientes al alumbramiento, debiendo entre tanto guardarles el puesto”. También “un máximo de 6 horas de trabajo para las mujeres, jubilación y pensión para todos los obreros e igualdad salarial para mujeres y varones”, algo por lo que aun hoy seguimos luchando.

La conquista del derecho al voto femenino, durante el gobierno peronista, quedó por eso popularmente asociada a la figura de Eva Perón, quien fue la encargada de anunciar, en 1947, el reconocimiento a esta demanda. Sin embargo, la historia da enormes testimonios de organización y de lucha de las militantes socialistas y feministas, mucho tiempo antes, en Argentina y en el mundo, para arrancar este derecho.

El nombre de Julieta Lantieri solo es uno, porque desde principios del siglo XX, militantes feministas y socialistas participaron en común de la lucha por la conquista de éste y otros derechos civiles y laborales, como las condiciones de trabajo de las mujeres, el derecho al divorcio, o contra la injerencia de la Iglesia en la vida privada.

Junto a ella, estuvo por ejemplo Alicia Moreau de Justo, con quien Julieta fundó el Centro Feminista, una de las primeras organizaciones que lucharon abiertamente por los derechos de las mujeres. Alicia, de hecho, fue autora de uno de los primeros proyectos que exigían este derecho, y por eso también fue crítica de la ley que finalmente, después de muchos años, se sancionó bajo el peronismo.

Fuente de la Información: http://www.laizquierdadiario.com/VotoFemenino-un-hecho-que-marco-la-historia-de-lucha-de-las-mujeres-en-el-pais

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