Saltar al contenido principal
Page 5 of 95
1 3 4 5 6 7 95

ESTADOS UNIDOS Los ‘desiertos educativos’ son un problema asombroso y las universidades con fines de lucro se están aprovechando

América del Norte/EEUU/Universityworldnew

Una cosa es no poder pagar una educación universitaria. Es un tema completamente diferente cuando ni siquiera tienes una universidad a tu alrededor, escribe Aarthi Swaminathan para Yahoo! Finanzas

Un informe reciente del Jain Family Institute (JFI) revela que el acceso a la universidad no se trata solo del costo de la universidad. El acceso físico a las instituciones públicas de educación superior en todo Estados Unidos también ha sido muy desigual. Específicamente, las regiones del oeste de Estados Unidos tienen poco o ningún acceso a una institución de educación superior, en comparación con la costa este. Laura Beamer, líder del proyecto de financiación de la educación superior en JFI y una de las dos autoras del estudio, dijo a Yahoo Finance : “Aunque el acceso financiero es extremadamente importante, el acceso geográfico también es una parte muy importante de este diálogo y se debe hablar más. « El acceso desigual tiene amplias implicaciones para los futuros estudiantes, la mayoría de ellos negativos.

Las partes de los EE. UU. Donde hay «poco o ningún acceso» a una institución de educación superior «son terrenos de caza principales para instituciones con fines de lucro», dijeron los autores. El sector de educación superior con fines de lucro ha experimentado un tremendo crecimiento desde la crisis financiera. En 2016, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York señaló que la inscripción en escuelas de educación superior con fines de lucro se había «disparado» cuando el país salió de la Gran Recesión. Las universidades con fines de lucro también han conocido a los graduados con altos niveles de deuda estudiantil y, en algunos casos, brindan educación de baja calidad con falsas promesas de colocación laboral.
Informe completo sobre Yahoo! Sitio de finanzas

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200222090842419

Comparte este contenido:

Darío Sztajnszrajber y Luciana Peker proponen deconstruir el amor para “democratizar” los vínculos y el deseo

El filósofo y la periodista feminista hablan de “la paja”, el “te amo” y “el garche” en tiempos de crisis de la monogamia.

Darío Sztajnszrajber se dedica a la divulgación de la filosofía y Luciana Peker es periodista feminista. Se juntaron para hacer La deconstrucción del amor: la paja, el “te amo” y el garche, un espectáculo para reflexionar sobre las significaciones del amor y las relaciones sexo-afectivas en tiempos de revolución feminista.

La divulgación de la filosofía por parte de Darío comenzó a partir de Mentira la verdad, un programa que luego mutó a otras plataformas –teatro, radio y literatura– y que ahora vuelve a relanzarse en el Canal Encuentro.

Luciana fue pionera del periodismo feminista en América Latina. Trabajó 21 años en el suplemento “Las 12”, de Página 12, y ahora escribe en Infobae. Escribió los libros Putita golosa y La revolución de las hijas. Este año va por el tercero.

La dupla se presentó esta semana en Montevideo y agotó dos funciones en Sala Zitarrosa. Por eso, ya está prevista la vuelta, el 14 de marzo.

¿De dónde surge la idea de deconstruir el amor?

DS: Cuestiono mucho el “te amo” como una fórmula industrial y normalizada. Eso a Luciana le hizo mucho ruido. Ella trata de rescatar un “te amo” deconstruido, que no pierda la conexión más profunda que se da en el encuentro con la singularidad.

LP: Creo en la recuperación de la palabra, de una manera casi setentista, de creer que las palabras pueden transformar las cosas. Hacemos muchas críticas a muchos lugares de los años 70, pero el feminismo recupera el lugar de la palabra. Más allá de todo cinismo de época, lo que hace más que nada es eso. Entender la historia es el piso básico para transformarla. El feminismo que cuestiona al amor es lógico que termine generando un cimbronazo. Se produce porque cuestionamos fuerte a la violencia. Esto pasa en América Latina. En Europa, en cambio, existe una idea de igualdad en la que los varones no son cuestionados. Y se cree que con más igualdad se va a terminar la violencia. No alcanza con decir que con la igualdad se va a terminar el machismo. Como si aumentar el PIB fuera a causar un efecto de derrame. Es una idea fracasada. El feminismo y la interpelación a los varones es tan fuerte que un lugar donde lo están cobrando es en el amor. Y duele que nos lo cobren en el amor.

¿Qué es el amor? ¿Qué significa un “te amo”?

DS: Habría que diferenciar las definiciones del amor del “te amo”. El “te amo” es una fórmula que, justamente, entra en contradicción con lo que en principio se supone que es el amor: un encuentro irreductible con la alteridad del otro. Entonces, la tensión que se provoca es vivir en dispositivos lingüísticos que formatean la forma de pensar, por un lado. Y, al mismo tiempo, seguir concibiendo el amor desde un lugar de una singularidad única, casi epifánica, que genera un encuentro con la diferencia. Si el amor es el encuentro con la diferencia, el “te amo” es la repetición vacua y burocrática de lo mismo. Entonces, decirle “te amo” a alguien con quien conectás en su singular diferencia es básicamente mentirle, o crear un artificio. Si a mí alguien me ama en mi singularidad, que no me diga “te amo”, porque me está diciendo lo mismo que le dice a todo el mundo. Y entra en ese juego repetitivo. Pero, al mismo tiempo, ¿qué me dice?, ¿cómo me conecto? Hablar sobre el “te amo” es un hilo conductor que nos permite visualizar un problema mucho más complejo, que se da entre vivir en dispositivos que nos condicionan y nos serializan en formatos de homogeneización existencial y esa búsqueda irrefrenable del ser humano por su singularidad y su diferencia. No hace falta leer manuales teóricos para entender esa tensión. Se puede entender en una boludez como el “te amo”. Hay un montón de definiciones para el amor. La filosofía no habla de otra cosa. Filosofía es amor al saber. O sea, habla de sí misma todo el tiempo y no hace otra cosa que buscar algo que nunca puede alcanzar. La filosofía provoca esa sensación casi melancólica de ir por un objetivo inalcanzable, casi imposible. Es una experiencia de lo imposible. Y esa experiencia es amorosa. El amor en el que creo es un amor imposible. Cuando se vuelve posible, nunca cierra. Si al amor lo concebimos posible, tenemos que aceptar su imposibilidad. Esa paradoja hace que nos peleemos contra un sentido común que cree en un amor pleno, en el amor romántico en el sentido más naíf. Entendemos que, como toda religión y toda farmacología –porque el amor tiene algo de ambas–, lo que busca es sosegarnos. Pero es un sosiego que tiene la estructura de una promesa mesiánica. Esa idea de que en algún momento venidero la cosa va a estar bien. Uno siempre pone al amor en un futuro realizable, y de algún modo eso regula nuestra tranquilidad existencial. Si le pudiera pedir a Dios un deseo en algún momento, sería que nos quite la capacidad de desear. No podemos hacer otra cosa. Hay algo del amor, que por un lado nos embellece y le pone onda a todo lo que hacemos, y por otro lado nos hace sufrir. Hay una canción de Caetano Veloso que se pregunta para qué riman el amor y el dolor. Es una asociación a la que en general no le damos bola. Pero todos sufrimos en el amor. Sin embargo, seguimos creando religiosa y farmacológicamente una idea del amor remedio. Luciana le llama a eso “amor carilina”.

LP: El feminismo nos lleva a ver que no somos todos iguales. Hay una clave: “no quiero darte mi fragilidad si no querés recibirla”. Se trata de pensar en un amor con cuidados y de la fragilidad. Las personas estamos llenas de fragilidades. Esto depende de muchas variables, además de las económicas y de clase, que por supuesto refuerzan esa fragilidad; también se trata de fragilidades subjetivas, que tienen que ver con nuestras historias familiares, situaciones, dolores, pérdidas. Aunque no soy creyente, entiendo que en gran parte las religiones vienen a subsanar algo que tiene que ver con un dolor que es imposible de sobrellevar sin fe. Si bien no soy religiosa, acuerdo completamente con la bondad y la necesidad de la fe. Con lo que no estoy de acuerdo es con el uso y la manipulación que han hecho las instituciones mafiosas de esas necesidades de fe. Con la necesidad de amor pasa lo mismo. Hay una fragilidad que tiene que ver con los deseos de amor. No quiero que el machismo use esa necesidad para hacer lo mismo que la religión hace con las mujeres. En ambos casos se usa una necesidad humana para generar sumisión. No hay modelos ideales, pero me gustaría poder bancar esa fragilidad. Va creciendo con los años, sos más frágil en el amor a los 40 que a los 20. Me duele más el amor ahora que cuando era joven. No existe un feminismo que lo pueda esconder. Cuando ponés en juego el amor, ponés en juego la fragilidad. Es como pedirle a una religión que no se aproveche de eso para someterte. Lo mismo hay que pedirle al amor.

¿A qué se parece un amor deconstruido?

DS: La primera frase del espectáculo, que rige todo lo que vamos a tratar de reflexionar, es: “El día en que dejemos de creer en el amor vamos a poder volver a enamorarnos”. Es una frase casi paradójica. Una paradoja que se empieza a disolver en la medida en que uno entienda que se trata de dos tipos de amor. Y sobre todo que hay un ideal del amor llamado amor romántico que viene con todo una serie de consecuencias, de daños colaterales graves. El amor romántico es una idea falogocentrista, donde obviamente la idea de amor como complemento supone una idea de ser humano carente. Y sobre todo es la mujer quien es sujeto de la carencia. Esta idea que le dice a las chicas desde chiquitas que van a ser felices cuando sean grandes y encuentren al príncipe azul. Esto significa que te tenés que enamorar de alguien que te complete. Al varón de chico no le dicen eso, porque no necesita que lo completen. No hay una princesa rosa. Esa asimetría marca una diferencia que tiene que ver con el amor romántico. Cuando hablamos de amor romántico hablamos de carencia, de complemento para lograr la plenitud. Y sobre todo de imperfección. La carencia no es joda. O todos los seres humanos somos carentes o ninguno lo es. Decir que la mujer es carente a partir de una construcción simbólica habla de un dispositivo que está trabajando para eso. Deconstruir no es destruir. Deconstruir es emancipar algo que es sujeto, sujetado y dispuesto para un lado, privando todas las otras significaciones que ese fenómeno puede tener. Se nos ha hecho creer que el amor es de un modo y que no puede ser de otro. Estamos inmersos en ese paradigma del amor, que es el que de algún modo está bueno hacer estallar. Cuando uno hace estallar ese amor afloran amores varios, diversos, plurales, democráticos, horizontales, y no una forma hegemónica que se impone como única. Deconstruir es desnaturalizar, pelearse con que hay una forma del amor que por naturaleza no puede ser de otro modo. Deconstruir es desidentificar, sacarnos de la idea de que hay una identidad sexual imaginaria y heteronormativa en la que se juega el amor. Deconstruir es politizar. Y politizar es hacernos conscientes de que en el amor es donde más se juegan las relaciones de poder. Entonces, al deconstruir el amor, lo colocás en todas esas dimensiones propias de una realidad social que es clave a la hora de entender lo humano. Al deconstruir visualizás cómo se ejercen las relaciones de poder y podés avanzar hacia una primera emancipación en que el amor se juegue de un modo mucho más democrático.

LP: Voy a aprovechar esta excusa maravillosa de que estamos comiendo en un lugar en donde hay un postre que se llama “deconstrucción de carrot cake” para graficarlo con postres. En realidad pueden agarrar un manojo de una torta vieja y simplemente te dan las migajas. Y en parte es lo que pasa ahora con el amor: el tipo lo único que quiere es tirarte una migaja de sexo en un encuentro fugaz. Eso no es deconstruir el amor. Se puede reciclar, y eso me parece copado. También es entender qué es lo que vale la pena o qué es lo que te gusta. Se puede elegir también qué ingredientes te gustan. Por ejemplo, la parte en que nos enseñaron que para ser amadas teníamos que bancarnos la violencia o los celos hiperposesivos la dejo de lado y me quedo con la parte más melosa que es la que me gusta, la que me da alegría, la que me acompaña, la que me hace sentir bien. Está bueno desarmar y ver primero de qué cosas una puede desprenderse y de cuáles no, porque una no se puede desprender de todo, porque nacimos en esta cultura y tenemos vulnerabilidades. El amor tal como estaba diagramado para las mujeres era una trampa de dar nuestro tiempo, dinero, pasión y deseo a un modelo que nos oprimía completamente. Decir que ahora si queremos ser independientes nos vamos a quedar sin amor también es una trampa. En el medio tenemos que encontrar maneras de construir un amor nuevo o lo que más nos gusta de cada postre.

¿Deconstruir el amor hegemónico pone en juego romper con la monogamia?

Foto: Mariana Greif
Foto: Mariana Greif

DS: Una de las derivaciones de la deconstrucción del amor hegemónico es la deconstrucción de la monogamia. Justamente, pone en evidencia que la monogamia no es una cuestión afectiva, y que el sentido común triunfa en la medida en que coloca la cuestión monogámica como un problema afectivo, como un problema de decisión voluntaria que toman las parejas. Si no, es creer demasiado en el poder de la voluntad y del individuo. Una pareja que decide tener una pareja abierta no está rompiendo con la monogamia, porque la monogamia es un problema de orden social, de orden político y hasta de orden productivo. En la Edad Media había mucha gente que podía no creer en Dios, pero era una etapa sumamente teocéntrica. Obviamente cualquiera de nosotros puede generar con su vida una serie de movimientos. Otra cosa es la posibilidad de una emancipación del orden monogámico como un orden que construye vínculos absolutamente alineados, con necesidades propias del sistema productivo. Una sociedad posmonogámica, en principio, si la pensamos en una diversificación de lazos vinculares, realmente chocaría fuerte con la administración de energías que hoy necesita el capitalismo avanzado. Nosotros podemos imaginarnos teniendo muches novies durante la semana. Lo que no podemos imaginar, teniendo tantos noviazgos, es tener tiempo para trabajar, porque se te iría el día entero en algo más divertido, o en algo más propio y no tan enajenado. No hay que caer en lo que se discute en los medios hegemónicos, que proponen consignas del estilo “monogamia versus poliamor”, en un plan “a ver quién se anima”. Se trata de entender ambos aspectos como parte de lo que es una politización del amor, que es el lugar donde más se juega la emancipación amorosa. Porque lo personal es político y eso significa, en este caso, cómo se siguen construyendo zonas donde se nos hace creer que lo político no se juega. El amor es la número uno. Entonces repolitizar al amor es fundamental, con todas las derivaciones que tiene.

LP: El jaque a la monogamia es como la heterosexualidad obligatoria; es un modelo que era una ficción y en el que, en general, lo que pasaba era que a las mujeres les decían que si ellas estaban con otro tipo eran unas putas, mientras que los varones casados estaban con otras mujeres y eran los playboy. En las militancias siempre sucedía aquello de la casa grande y la casa chica, y con cualquiera de los pensadores con los que nos identificamos vamos a ver esas escenas. Entonces, salir de la monogamia obligatoria es un planteo indispensable para pensar un amor sin opresión. Pero depende del deseo personal, y no hay un ideal. También hay fragilidades. Hay quienes se lo bancan y quienes no.

DS: Luciana dice algo clave que es “lo obligatorio”. El problema de la monogamia es la coacción normativa, la obligación.

LP: Es ir contra esa idea del destino como final de la vida. Ahí el poliamor viene a legitimar relaciones que en realidad existieron siempre, pero los tipos eran los que podían irse y las mujeres no. Tenían un rol subrogado o de jerarquización (la uno y la dos). Eso hay que cuestionarlo. Igual, en general, soy bastante desconfiada con la realidad de lo que pasa con el poliamor. Hay una cosa de los machirulos diciéndote: “Ah, si sos feminista ahora bancate que yo esté con mil minas”. Antes estaba mal y ahora parece que está bien. Y que eso es lo que te tenés que bancar, entonces ahí soy desconfiada del proceso en que se pone eso en discurso. Muchas mujeres en realidad no quieren eso, pero terminan creyendo que ahora ser piola y avanzadas feministas es bancarse esos amores; entre mujeres también pasa. Me interesa más la idea de un amor con cuidado que la idea de un caos en donde no importe la fragilidad de la otra o del otro.

Se nos quiere hacer creer que hay un amor donde no se sufre.

DS: En ese sentido, en mi último libro, Filosofía a martillazos, hay un capítulo que se llama “Post amor”, donde experimento un poco con la idea de amor posmonogámico donde el pos está un poco en línea con lo que decía Luciana. Viene a referenciar que salir de la monogamia no es entrar en otro dispositivo normativo a partir del cual se generen acuerdos y contratos para un poliamor, para una pareja abierta o para lo que fuera, sino que el problema es la tensión entre el amor y la norma. Tal vez esa tensión sea permanente. Tal vez no se trate de salir de la monogamia para alcanzar otro estado social vincular, sino entender que siempre vamos a estar saliendo de la monogamia. Del mismo modo que el lenguaje no agota todo lo que decimos, y que hablamos siempre peleándonos contra lo que decimos. Tal vez las relaciones vinculares son relaciones monogámicas que se distienden. Pensar una alternativa a la monogamia que consista casi en un mundo nuevo con estructuras normativas distintas me parece reproducir lo mismo que se cuestiona. En ese sentido soy más pos, me gusta el pos como sinónimo de trabajar una tradición en la que venimos imbuidos y que la vamos distendiendo con nuestras prácticas. El clima social vincular tiene que ver con una monogamia en crisis. Ahora, tal vez no hay salida de eso, como no hay salida a la muerte: nadie quiere morir y hacemos cualquier cosa para tratar de zafar, aunque nos vamos a morir igual. Me parece que eso tiene que ver también con esos formatos más religiosos de los que hablamos al principio con Luciana, en los que se nos quiere hacer creer que hay un amor donde no se sufre. Tal vez esa es la tragedia. Por eso vuelvo a decir que si hubiera un Dios le pediría no desear.

Una de las cosas en que coinciden en el espectáculo es que una de las claves para deconstruir el amor es desear el deseo de la otra. Luciana, vos vas más lejos y pedís directamente a los varones que se animen a desear el deseo de las mujeres.

LP: Esa es la clave y el punto G de todo. El efecto del feminismo es que los varones no se bancan el deseo de las mujeres y otras identidades sexuales. Hay un nivel de rechazo, de huida o de indiferencia hacia las mujeres que desean que tiene que ver con un rechazo a no bancarse que el lugar del deseo sea de las mujeres. El feminismo, como movimiento, que además es político, lo que ha hecho resurgir es que nosotras tenemos la capacidad de cambiarlo todo. Y tenemos un montón de victorias claras en una época de derrotas de los gobiernos populares, de los que fueron revoluciones y proyectos transformadores en América Latina. Además, para esto hemos creado un movimiento político conjunto que llegó a ser un paradigma en el mundo. Es latinoamericano, lo cual para mí es superimportante. Ahí sí los tipos tienen una decepción, como de no querer desear. Y nosotras estamos calientes: estamos arriba, estamos alzadas políticamente. Incluso mucha cosa de los varones que se acercan al feminismo tiene que ver con que están envidiando ese deseo político. Lo envidian, pero no se lo bancan cuando ese deseo es personal, porque están en otra sintonía. Porque en muchos varones –muy especialmente en los más grandes o en los que más tienen nostalgia setentista– la sensación es de fracaso. Nosotras no nos sentimos fracasadas, pero, además, la verdad es que no hemos fracasado. Tenemos un sinfín de logros en América Latina, en Uruguay muy fuertemente, pero en muchos casos con grandes retrocesos. Aun así, nosotras hemos pasado de no poder votar a tener equidad política medio siglo después; hemos pasado de no poder acceder a la anticoncepción gratuita a lograrlo después de 20 años de lucha. Hemos pasado de no tener educación sexual a que ahora una pibita en el medio de una villa te diga que goza sexualmente. Esos son logros. Nosotras estamos revestidas del deseo pujante de saber que hemos logrado cosas, cuando en general el escenario político es o de liberales, que lo que quieren es sólo el bienestar para ellos, o de escepticismo. Nosotras no estamos escépticas, estamos fogosas. Pero ese fuego es difícil trasladarlo a los vínculos sexuales y personales, entre otras cosas porque los varones están mucho más abajo que las mujeres. En general, cuando hay otra que está arriba, yo la veo y me sube, me gusta su deseo. Pero los varones están haciendo todo lo contrario: en vez de subirse al tren, acoplarse a ese deseo y llenarse de vitalidad, le están huyendo, como si fuéramos demonios modernos.

DS: El feminismo hoy es vanguardia en la refundación de lo político, y digo lo político para diferenciarlo de la política, entendiendo esta última como el conjunto de prácticas e instituciones sociales que pretenden de algún modo representar la política. Hay una crisis de representatividad fuerte en la política y esa crisis dio origen a uno de los movimientos de derecha más importantes de la última década, que es, para darle un nombre y englobarlo en un concepto, la idea de la antipolítica. Si tuviera que definir a la derecha con una categoría sería esa. Después podés obviamente visualizar su contenido más evangelista, más conservador, más liberal, pero lo que hay es una idea de despolitización muy fuerte que tiene que ver con la crisis de representatividad de la política tradicional. Lo que ha hecho el feminismo a partir de la frase “lo personal es político” es repolitizar. Es mostrar que frente a la crisis de la política la única salida no es la despolitización, sino todo lo contrario; es la repolitización de la vida cotidiana. Porque en todos lados se juega lo político: en el amor, en el sexo, en la relación con les hijes, pero también en el aula, en la calle, en la playa, en las relaciones más íntimas y más inmediatas. Eso es clave en la medida en que encontrás en el feminismo toda una serie de características que también podés encontrar hoy en el ambientalismo, donde hay de algún modo, por suerte, mucha despersonalización, mucha horizontalidad y representatividad que tiene que ver con la sensación de que uno está peleando por demandas muy ligadas a los cimientos cotidianos, y sobre todo una desnaturalización histórica de privilegios de los distintos statu quo. El feminismo abrió una brecha ahí y por eso genera tanta reacción. Hay como una animadversión frente al feminismo desmedida. Porque el poder no es tonto, nunca lo ha sido. Visualiza que ahí se abre una canilla y se les inunda el rancho entero. La deconstrucción del lugar de la mujer como un lugar de subsidiariedad viene acompañada de la deconstrucción de la identidad sexual y de la identidad toda. La canilla realmente termina explotando y se viene un nuevo diluvio bíblico, que tiene un único damnificado: los que hasta ahora han vivido de sus privilegios. El arca de Noé nueva es un mundo nuevo donde la cosa realmente podría ser de otro modo, por eso genera tanta reacción. La democracia, como dice [el filósofo francés, Jacques] Derrida, es siempre estar sensible a quiénes son en la actualidad esos otros invisibilizados. Porque no hay nada peor para una democracia que creerse que está acabada, que alcanzó un estadio de emancipación de todos los que estamos. Cuando todos los que estamos decimos que somos todos los que estamos, es porque seguro hay alguien afuera que no estamos viendo. Entonces es como una necesidad fundamental estar siempre alerta a eso.

La lucha de clases hay que reemplazarla por otra lucha. Ya no es entre clase oprimida y clase opresora, sino entre aquellos que eyaculan y aquellos que asisten a los que eyaculan.

Ya hablaron del amor y el “te amo”. ¿Qué pasa con la paja y el garche?

DS: Paul Preciado dice que hoy la lucha de clases hay que reemplazarla por otra lucha. Ya no es entre clase oprimida y clase opresora, sino entre aquellos que eyaculan y aquellos que asisten a los que eyaculan. La paja, de algún modo, tiene su faceta normalizada, pero, como el amor, tiene también su forma más revolucionaria. En la medida en que sigamos pensando al amor como un encuentro con lo que uno proyecta de sí mismo en el otro, todo amor es pajero, porque siempre es una relación con uno mismo puesto en el otro. Con el garche pasa lo mismo. Es una discusión eterna sobre si es lo mismo garchar con amor o sin amor. Por alguna razón siempre empata. En algún momento decíamos con Luciana que, en realidad, qué hermosa pareja aquella que pueda garchar con amor y sin amor cuando se le cante el orto y no tenga que estar abocada a una u otra como la forma normativa.

Fuente: https://feminismos.ladiaria.com.uy/articulo/2020/2/dario-sztajnszrajber-y-luciana-peker-proponen-deconstruir-el-amor-para-democratizar-los-vinculos-y-el-deseo/

Comparte este contenido:

RUSIA Se levantaron las restricciones a los contactos internacionales de los científicos

Europa/Rusia/Universityworldnew

Los científicos rusos y la comunidad universitaria han acogido con beneplácito la decisión de Valery Falkov, el recién nombrado jefe del Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia, de levantar las restricciones sobre el contacto de profesores y científicos universitarios nacionales con sus colegas extranjeros, según declaraciones recientes realizadas por representantes de algunas universidades rusas e informes de medios locales.

Las restricciones formaban parte de una orden especial del Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia, que se aprobó en febrero de 2019 y se hizo pública en agosto del año pasado.

En ese momento, provocó serias críticas de representantes de la comunidad universitaria rusa y de la Academia de Ciencias de Rusia. Esto se debió principalmente a las numerosas restricciones a la cooperación de científicos de instituciones rusas e institutos de investigación con extranjeros estipulados por la orden.

Por ejemplo, requería que los profesores universitarios rusos se reunieran con sus colegas extranjeros solo en salas especialmente diseñadas y equipadas para estos fines. Además, cualquier reunión con extranjeros fuera de la universidad solo se permitía con la aprobación de los presidentes de las universidades.

Andrey Tsaturyan, doctor en ciencias físicas y matemáticas y copresidente del Consejo de la Comunidad Rusa de Trabajadores Científicos, en una entrevista con el periódico comercial ruso BFM , calificó estas reglas de absolutamente absurdas. Según él, muchas universidades rusas tienen profesores de universidades extranjeras, lo que significa que la orden impuso restricciones a la cooperación con ellos mismos.

A pesar de las críticas de los científicos, Mikhail Kotyukov, ex jefe del Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia, se refirió a la existencia de documentos similares en muchos países extranjeros. Dijo que la orden tenía una naturaleza no reguladora y reflejaba la práctica global.

Sin embargo, el reciente cambio de gobierno en Rusia y el nombramiento de Falkov como nuevo ministro resultaron en la cancelación de la orden provocativa. La decisión fue anunciada por Falkov durante una conferencia de prensa en Moscú el lunes 17 de febrero.

Falkov dijo: “Estamos interesados ​​en el desarrollo de la cooperación sobre los principios de la ciencia abierta. Rusia y sus universidades participan en todos los principales proyectos científicos internacionales. Tenemos un proyecto especial, dedicado a mejorar la competitividad de las universidades rusas en el ámbito internacional. Implica el desarrollo activo de estas universidades y su integración en el espacio científico y educativo global ”.

Mientras tanto, aunque los representantes de la mayoría de las principales universidades rusas creen que la cancelación de la orden dará un impulso a su cooperación internacional más activa, algunos analistas locales creen que los temores de los científicos fueron exagerados o que la presencia limitada de científicos rusos en El ámbito internacional hasta ahora se ha relacionado con la posición débil de la ciencia universitaria rusa en el ámbito internacional, incluida su pequeña cantidad de publicaciones en revistas internacionales y la falta de patentes.

Maksim Rumyantsev, director interino de la Universidad Federal de Siberia, una de las universidades más grandes de Rusia, dijo a University World News : “El tiempo ha demostrado que los temores de los científicos sobre el orden y sus efectos eran exagerados. Todas las iniciativas internacionales que se implementaron en nuestra universidad se completaron a tiempo.

“El año pasado organizamos con éxito el trabajo de varias escuelas internacionales, así como varias conferencias internacionales. Además, hemos completado con éxito el reclutamiento de estudiantes extranjeros, mientras que ninguno de los proyectos científicos que involucran a científicos extranjeros notó las restricciones ”.

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200221133111738

Comparte este contenido:

SUECIA Directrices para la ‘internacionalización responsable’ establecidas

Europa/Suecia/Universityworldnew

Las universidades suecas se enfrentan a un debate cada vez más intenso sobre estrategias, valores y consideraciones éticas involucradas en la cooperación internacional con universidades de otros países.

Para ayudarlos a reflexionar sobre estos temas, la Fundación Sueca para la Cooperación Internacional en Investigación y Educación Superior (STINT), junto con el Instituto Real de Tecnología de KTH, el Instituto Karolinska y la Universidad de Lund, han elaborado un documento que presenta las directrices sobre la internacionalización responsable *.

Las directrices se discutirán en un seminario en Estocolmo organizado por STINT en cooperación con las tres universidades el 23 de marzo de 2020, donde el Secretario de Estado del Ministerio de Educación e Investigación Malin Cederfeldt Östberg será el orador principal y el Investigador Especial para la Internacionalización, Agneta Bladh, será uno de los oradores del panel.

Tommy Shih, asesor de políticas de STINT y profesor asociado de la Universidad de Lund y uno de los tres autores del artículo, dijo a University World News que la ‘internacionalización responsable’ de la investigación era sobre la necesidad de administrar una amplia cartera de diferentes condiciones y objetivos para poder capaz de trabajar significativamente a través de las fronteras a largo plazo.

“El trasfondo es que el panorama actual de la investigación es mucho más complejo de lo que era en comparación con hace una década o incluso menos. Actualmente, investigadores de un mayor número de países participan en la producción de investigaciones de alta calidad y la movilidad de estudiantes e investigadores está aumentando.

“Como se supone que la internacionalización es omnipresente en todas las universidades que buscan producir investigaciones relevantes y los científicos generalmente buscan colaborar con colegas competentes, se está formando un conjunto más amplio de interfaces geográficas en el panorama científico.

«Este desarrollo es positivo y necesario y significa más recursos, combinación de ideas, difusión más amplia de hallazgos y mayores posibilidades de encontrar soluciones a los desafíos globales», dijo.

“Pero también estamos viviendo en un mundo donde la política, el comercio y la seguridad han ingresado de manera más directa en los ámbitos de la investigación académica. Las actuales tensiones geopolíticas y las voces a favor del unilateralismo han exacerbado este desarrollo ”.

Universidades acusadas de ser ingenuas

Señala el hecho de que las universidades en Suecia y en otras partes del mundo han sido criticadas por ser «demasiado ingenuas» con respecto a los riesgos de seguridad, la protección de los derechos de propiedad intelectual, las transgresiones éticas que ocurren a través de las fronteras geográficas, la protección de la infraestructura nacional. etc.

Pero esto conlleva el riesgo de que las administraciones universitarias y los investigadores se vuelvan «demasiado cautelosos, lo que al final afectará negativamente las colaboraciones internacionales de investigación, incluso aquellas que sean productivas y tengan un» riesgo «bajo», dice.

“Ya hemos comenzado a ver tendencias claras de que esto está sucediendo. Esto no beneficiará la investigación a largo plazo ni hará que sea más probable que encontremos soluciones a los desafíos globales ”.

La idea detrás de la internacionalización responsable es que las administraciones universitarias y los investigadores deberían conducir libremente la investigación que encuentren interesante y significativa con los socios que consideren adecuados pero de manera responsable.

“Para usar una analogía simple, tener una licencia de conducir no significa que alguien pueda conducir de la forma que desee. Es imperativo mostrar respeto por las reglas, normas y comprender el contexto ”.

Pautas para la reflexión

El documento tiene como objetivo proporcionar algunas pautas para la reflexión y algunos análisis de colaboraciones internacionales, para empoderar a los investigadores.

«A veces, el análisis sugerirá que no se debe buscar una colaboración, otras veces podría permitir el desarrollo de un proyecto colaborativo ya que la evaluación ha hecho que el investigador comprenda mejor los factores contextuales que afectan la colaboración en la investigación», dice Shih.

“Vivimos en una época donde la colaboración internacional se está volviendo cada vez más importante. Pero la creciente confusión entre las líneas económicas, la investigación, la política, la seguridad, etc., hace que la colaboración internacional sea más complicada. En lugar de comenzar a cerrar fronteras, la estrategia debe ser estar mejor equipados para manejar la internacionalización.

“Esto implica gestionar tanto las oportunidades como los riesgos de la colaboración internacional. Es una responsabilidad tanto para el individuo como para la universidad ser más competentes para realizar dichos análisis. La universidad también debería poder ofrecer un mejor apoyo en los procesos relacionados con la internacionalización responsable «.

En el documento, los autores – Shih, con Albin Gaunt, gerente de proyectos en el Instituto Karolinska, y Stefan Ostlund, vicepresidente y profesor en el KTH Royal Institute of Technology – identifican áreas críticas para hacer preguntas, como el contexto legal; autonomía institucional; contexto cultural, social y político; y construcción de relaciones (quién, qué, por qué y cómo).

Estas son áreas en las que los países pueden diferir bastante significativamente y que frecuentemente plantean preguntas que afectan la colaboración internacional.

«Algunos temas, como el dumping ético, los conflictos con la autonomía institucional y la libertad académica, las restricciones de seguridad nacional, el riesgo personal y la seguridad debido a conflictos, y los límites diferentes en la legalidad de las áreas de investigación, plantean desafíos considerables y son difíciles de manejar», dice Shih .

“Por supuesto, cómo manejarlos no es una tarea fácil. En el documento no proporcionamos ninguna receta sobre cómo manejar los desafíos. El documento tiene como objetivo proporcionar pautas para la reflexión para que estos asuntos se discutan y anoten explícitamente. La forma de manejarlos debe ser responsabilidad y a discreción del investigador o de la universidad.

“Sin embargo, la acción responsable debería ser que el investigador se actualice continuamente sobre las condiciones que podrían afectar negativamente la investigación realizada y actúe si es necesario. La responsabilidad de la universidad es establecer procedimientos para ayudar a tomar decisiones informadas, ofrecer cursos y mejorar el conocimiento de la administración y los investigadores del panorama de investigación global, etc. ”

Importancia del contexto.

Los autores sugieren que pensar en una internacionalización responsable es particularmente importante cuando se trata de socios en sistemas de investigación en rápido desarrollo.

Shih le dio a University World News dos ejemplos de por qué es importante entender el contexto.

“Primero, muchos sistemas de investigación de rápido desarrollo que encontramos hoy en países que se clasifican como autoritarios. Esto puede plantear un cierto desafío con respecto a la libertad académica, un pilar en nuestro sistema académico. Si bien la invasión de la libertad académica puede ocurrir en cualquier lugar, en general es más probable que ocurra en países que están gobernados por gobiernos autoritarios ”, dice Shih.

“Es necesario actuar cuando tales eventos ocurren (en cualquier parte del mundo). Muchas veces, puede ser más fácil finalizar un proyecto cuando se infringe la libertad académica, pero puede haber repercusiones para el socio en ese país. Por lo tanto, tener algún tipo de proceso informado puede ser bastante importante «.

“Segundo, creo que también debemos ser conscientes de que a menudo hay un retraso en la legislación y una falta de implementación estricta de las reglas (debido al sistema inmaduro) en muchos países que tienen sistemas de investigación en rápido desarrollo.

«Esto podría proporcionar, para algunos investigadores, la tentación de realizar ciertas investigaciones que de otra forma no serían posibles en países de origen con una regulación más estricta. Por supuesto, esto debe evitarse en la medida de lo posible, pero las líneas a menudo no son exactamente claras. Por lo tanto, la discusión debe ser más transparente y realizarse en redes colegiadas, a nivel universitario y entre países ”.

El rector del profesor del Instituto Karlinska, Ole Petter Ottersen, dijo a University World News que era importante reconocer que el punto de partida para el informe es que no debe ser regulatorio.

“Cada universidad debe decidir cómo manejar los problemas planteados. El propósito del informe es compilar preguntas que los investigadores y las instituciones educativas podrían elegir plantear, y deberían alentarse a formular, antes y durante una colaboración ”, dijo.

Evaluar riesgos

“Queremos evitar una burocracia en torno a estos temas. Pero también es importante que los investigadores sientan que las funciones de gestión y apoyo de las instituciones constituyen una base sólida y segura a la hora de evaluar los riesgos en las colaboraciones internacionales ”, dijo Ottersen.

«Personalmente, a menudo recibo preguntas de esta naturaleza de investigadores que están a punto de participar en una colaboración internacional y veo el valor de poner estas preguntas en una lista».

Dijo que el informe propone que el siguiente paso debería ser tener un diálogo en las instituciones de educación superior sobre cómo abordar estos problemas.

“Esto presupone que cada institución educativa adopta un enfoque unificado, accede o desarrolla una competencia más profunda para poder realizar evaluaciones de este tipo.

“No menos importante, es importante que cada una de las instituciones de educación superior e investigadores aclaren para sí mismos y para el socio qué valores representa uno. A partir de entonces, también se puede entablar un diálogo con la pareja para alcanzar una comprensión común de los valores fundamentales. El informe indica claramente que corresponde a cada institución educativa formular sus posiciones y trabajar en evaluaciones de riesgos en colaboraciones internacionales ”, dijo.

Ottersen dijo que las cuestiones planteadas en el informe son relevantes para la cooperación con una amplia gama de países, incluidos los países en desarrollo, y que el informe trata de crear conciencia sobre las dificultades éticas que pueden surgir en la cooperación internacional.

«Los países donde uno debería estar especialmente atento son aquellos en los que la democracia, el estado de derecho o los derechos humanos han demostrado ser frágiles», dijo. «No queremos tomar el terreno moral, pero es importante que tengamos claros los valores que defendemos».

* Shih, T, Gaunt, A y Östlund, S. (2020) Internacionalización responsable: directrices para la reflexión sobre la colaboración académica internacional. Estocolmo: STINT, 2020.

Fuente: https://www.universityworldnews.com/post.php?story=20200221071711128

Comparte este contenido:

En promedio, la edad de la primera relación sexual es 16 años en mujeres y varones uruguayos

América del Sur/Uruguay/Ladiariaeducacion.uy

Cada vez hay más consultas de jóvenes a centros de salud sobre temas sexuales.

Las personas jóvenes, en promedio, tienen su primera relación sexual a los 16 años. Ese es uno de los datos que arroja la IV Encuesta Nacional de Adolescencia y Juventud (ENAJ), con datos de 2018. El estudio, realizado por el Instituto Nacional de la Juventud (Inju) y el Ministerio de Desarrollo Social, será presentado este jueves por las autoridades.

En esta edición se consultó a 6.534 personas de 12 a 35 años de todo el país. Según los datos de la proyección de población del Instituto Nacional de Estadística, en 2018 había 1.224.790 personas de esa franja de edad, por lo que la representación es de 35%. Además de abordar la sexualidad de la juventud, el documento, de 222 páginas, incluye temas como educación formal y no formal, migración y predisposición migratoria, trabajo, opiniones de los y las jóvenes, salud y sustancias.

La encuesta anterior, de 2013, señalaba que, en promedio, los varones tenían su primera relación sexual a los 15 años, mientras que las mujeres iniciaban su vida sexual a los 17. En 2018, el inicio sexual de las mujeres llega a los 16 años y el de los hombres no alcanza esa cifra, pero la diferencia entre ambos sexos es de décimas. Respecto de los quintiles de ingreso, en el más alto se produce a los 17 años, mientras que en el más bajo ocurre a los 15 años. En el resto de los quintiles los jóvenes inician su vida sexual, en promedio, a los 16.

En cuanto a los métodos anticonceptivos, el más conocido es el condón masculino (97,1%), seguido por las pastillas anticonceptivas (91,3%). En tanto, los menos mencionados son la pastilla del día después (15,1%), la ligadura de trompas (17,8) y la inyección anticonceptiva (20%). “Son las mujeres quienes conocen un mayor número de métodos anticonceptivos, a excepción del preservativo masculino, la pastilla de emergencia, la esterilización masculina y la interrupción del acto sexual, donde los varones superan a las mujeres en una pequeña diferencia”, dice el texto.

Un decreto de 2011 establece que el Programa de Salud Sexual y Reproductiva tiene el objetivo de garantizar el acceso universal a métodos anticonceptivos. Los prestadores públicos y privados del Sistema Nacional Integrado de Salud deberán proporcionar a quien lo requiera una cuponera con 13 vales por anticonceptivos hormonales, una cuponera con 12 vales por 15 condones masculinos cada uno, y tres órdenes con anticonceptivos orales de emergencia. El precio de estos anticonceptivos, según el decreto, se rige por una tasa moderadora, y las cuponeras tienen una vigencia anual.

Según la encuesta, en la primera relación sexual, nueve de cada diez jóvenes utilizaron algún método anticonceptivo; 94,2% declararon haber utilizado condón y 5,3%, pastillas anticonceptivas.

“En su última relación sexual el 85,3% de jóvenes utilizó algún método, siendo las mujeres quienes declaran más haber utilizado. Por otra parte, son los tramos de 12 y 13 y el de 30 a 35 años los que evidencian un menor uso de métodos anticonceptivos”, dice el texto.

Por otra parte, “98,7% de las personas jóvenes declararon haber tenido relaciones sexuales con personas de un sexo distinto al suyo, el 4,6% con personas de su mismo sexo, y el 2,6% con ambos sexos”. Fueron más las mujeres que declararon haber tenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo o de ambos. El documento aclara que la encuesta consulta la identidad de género de los y las jóvenes; sin embargo, para las categorías que no sean varón o mujer no se alcanzaron los 30 casos en la muestra.

De la comparación entre el ENAJ de 2013 y el de 2018 surge que aumentó el porcentaje de jóvenes que declararon haber hecho al menos una consulta en un centro de salud sobre temas sexuales. Mientras que en 2013 llegaba a 18,3%, en 2018 ascendió a 26,5%. Tanto en 2013 como en 2018 fueron las mujeres las que más consultaron. En 2013 el porcentaje fue de 28,5% en mujeres y 8,3% en varones. En 2018 el porcentaje de mujeres que consultaron fue 40,8%, mientras que el de varones fue 14,8%.

También aumentó la proporción de mujeres adolescentes y jóvenes que consultaron al ginecólogo alguna vez en su vida: pasó de 76,1% en 2013 a 82,5% en 2018. Al igual que en 2013, las mujeres con menores ingresos económicos consultan menos, y hay diferencias notorias entre Montevideo (89,1%) y las localidades de menos de 5.000 habitantes (74,1%).

 
Fuente: https://salud.ladiaria.com.uy/articulo/2020/2/en-promedio-la-edad-de-la-primera-relacion-sexual-es-16-anos-en-mujeres-y-varones-uruguayos/
Comparte este contenido:

David y Goliat

Juana M Sancho

Vuelvo a plantear nuestro derecho (y yo diría que, como educadores, deber) de preguntarnos y poder decidir sobre el tipo de sociedad, el tipo de mundo, el tipo de planeta que nos gustaría contribuir a desarrollar. Lo que implica decidir el sentido de los desarrollos tecnológicos.

Comencé mi colaboración con El Diario de la Educación con una columna titulada El Parlamento de las Cosas. En realidad, pensaba aquel título más como paraguas para este espacio de opinión. Porque desde una perspectiva crítica de la tecnología, como mi inspirador Andrew Feenberg, considero que el desarrollo de la tecnología (no solo la digital) “no es un destino, sino un campo de batalla, un parlamento de las cosas en el que se deciden las alternativas a la civilización”.

En repetidos escritos y presentaciones públicas, he argumentado la necesidad y la importancia de no dejar nuestro destino en manos de la vorágine tecnológica, impulsada por los intereses de las grandes corporaciones, dominada por un discurso que da entender que el único camino posible es el de la datificación, la algoritmización y la conversión de la gran mayoría de los seres humanos en consumidores de sus productos. Y, una vez más, vuelvo a plantear nuestro derecho (y yo diría que, como educadores, deber) de preguntarnos y poder decidir sobre el tipo de sociedad, el tipo de mundo, el tipo de planeta que nos gustaría contribuir a desarrollar. Lo que implica decidir el sentido de los desarrollos tecnológicos.

En esta ocasión el motivo me viene dado por dos acontecimientos de gran actualidad que, sin conexión aparente, están profundamente interconectados. Me refiero a la cancelación del Mobile World Congress, que iba a tener lugar en Barcelona del 24 al 27 de febrero, debido a un ser microscópico, al llamado coronavirus, que parece propagarse sin cesar. Este macroevento centrado en la tecnología digital, que se celebra en Barcelona desde 2008 y que pasó de 55.000 participante en esa fecha a los 109.000 de 2019, convoca tanto a las más poderosas empresas como a las emergentes y levanta grandes expectativas sobre los más diversos gadgets y aplicaciones, que siempre prometen que nos van a cambiar y mejorar definitivamente la vida. Que “aumentaremos” la realidad, que nos “comunicaremos” mejor, que nos podrán operar a distancia… También hay promesas, constantemente incumplidas, para la educación.

Pero seguimos con unas “realidades” cada vez más complejas. Desigualdad, migraciones por guerra, violencia y pobreza, consecuencias del llamado cambio climático, aumento sistemático de la contaminación y la destrucción del medio ambiente, falta de agua potable, servicios sanitarios básicos y educación para el 10% de la población (según el Banco Mundial), aumento del desencanto entre los jóvenes, que cada vez más abandonan tempranamente la escuela. Mirando esta “realidad”, no sorprende que muchos prefieran la “aumentada”, la “virtual” y la “gamificada”. Y que el más que multimillonario dueño de Amazón, Jeff Bezos (con más de 150.000 millones de dólares y unas ganancias de 231.000 dólares por minuto -según el semanario Times) invierta 1.000 millones de dólares al año en su proyecto Blue Origin para crear la nueva generación de cohetes reusables, quizás para marcharse de la Tierra, tan maltratada por él u otros magnates, lo antes posible.

Pero todos esos mundos tecnológicos, ese Goliat, se quedaron en suspenso en Barcelona, por un invisible ser, por un David, llamado conoravirus. Un virus que no sabe de ricos y pobres, aunque estos sean siempre los más desprotegidos. Que nadie sabe bien dónde y cómo se generó y mucho menos cómo consigue extenderse de manera tan rápida y mortal. Cada día consigue un nuevo “logro”: además de enfermos y difuntos, reclusiones, prohibiciones de movilidad y cancelación de distintos eventos. Hasta parece que peligran las Olimpiadas de Tokio.

Y aquí comencé a anclar esta reflexión, en la basura que generamos, en las condiciones insalubres en las que viven millones de personas, en el maltrato animal (una de las hipótesis es que partió del mercado de pescados y mariscos de Wuhan, China). Una reflexión que me lleva, una vez más, a argumentar la necesidad de un desarrollo tecnológico pensando en toda la humanidad y su bienestar. A pensar en los problemas de los seres vivos en su complejidad y contexto, a exigir que la investigación se centre en los problemas de “toda” la humanidad y no los percibidos por los que menos los sufren. A reivindicar que el desarrollo de cada aplicación tecnológica venga acompañado de una previsión de sus consecuencias indeseadas a largo plazo. En definitiva, parafraseando a Edgard Morin, a promover en todos los niveles de la sociedad “una tecnología con conciencia”. ¿Existe algo más educativo?

The post David y Goliat appeared first on El Diario de la Educación.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/02/26/david-y-goliat/

Comparte este contenido:

Desmontando mitos sobre la discapacidad: reflexones en primera persona

Por Ruth Candela Ramírez

Las barreras invisibles son las más difíciles de identificar.

Comienzo este escrito el 16 de febrero de 2020, un día después de la celebración del día internacional del síndrome de Angelman. Para los que no lo conozcan, es una condición genética que se clasifica dentro de las llamadas “enfermedades raras” cuyas características principales consisten en retraso del desarrollo psicomotor (discapacidad intelectual), epilepsia, ausencia o mínima expresión de habla, trastornos motores con retraso e incluso ausencia de deambulación, marcha espasmódica, temblor y dispraxia, hipermotricidad e hiperexcitabilidad, distraibilidad y déficit de atención y un largo etcétera, producido por una ausencia de expresión del gen UBE3A situado en el cromosoma 15 materno.

Como madre de una persona con capacidades diferentes, cada día me sorprendo más del universo de significantes que hay más allá del párrafo que acabáis de leer. Escribo este artículo para poder transmitir mi propio proceso de cambio de mirada y transformación personal. Lo hago desde mi propia experiencia y el respeto absoluto a otras formas de ver y sentir.

Cuando supimos que íbamos a adentrarnos en el mundo de la maternidad y paternidad, rápidamente nos pusimos a la obra y comenzamos a crear y diseñar nuestra propia boceto de hija. Millones de imágenes proyectadas a futuro se agolparon en nuestra mente durante los meses de embarazo y primeros meses de vida de nuestra pequeña. Nos la imaginábamos dando sus primeros pasos, diciendo sus primeras palabras, jugando con sus hermanos, montando en patinete, en bici, nadando, primer día del cole, primeros amigos, primeros logros educativos, etc.

Pero todas estas escenas nos fueron arrebatadas en el momento en que el profesional experto nos dijo, por primera vez, que nuestra hija no podría hacer nada de eso. Esta sentencia, esta jurisprudencia amparada en estudios científicos nos robó la mirada expectante, la mirada capacitante, en definitiva, nos quitó la ilusión por el futuro nuestro y de nuestra hija.

A partir de ese momento, Clara no estaba completa, era un cuerpo imperfecto que no se iba a desarrollar de acuerdo con la normalidad establecida, que nunca podría llegar a conseguir los hitos que se esperaban de ella. Solo nos quedaba, atendiendo a toda la literatura y conocimiento existentes, intentar paliar al máximo sus déficits. Esta mirada, la del modelo médico de la discapacidad, entiende que existen personas físicamente completas que podrán desarrollar una vida plena y exitosa, que podrán aprender y alcanzar logros educativos, y personas incompletas, incapaces, a las que como sociedad tendremos que asistir y tratar para intentar acercarles lo más posible a la “normalidad”.

Nos fuimos a casa llorando, abatidos, angustiados, asustados y confundidos. ¿Quién era nuestra hija? ¿quién podría llegar a ser?

El camino recorrido desde entonces ha sido muy complicado. Un sendero plagado de escollos, baches y callejones sin salida. Las principales barreras son las sentencias: “No puede”, “no va a poder”, “es demasiado pronto”, “aún no comprende”, “no discrimina”, “no va a adaptarse”. Sentencias basadas en el déficit individual de Clara, en su incompletitud como persona. Estas sentencias comenzaron en los espacios médicos, pero rápidamente se propagaron. Informes neuropsicológicos, dictámenes educativos, allá por donde íbamos nuestra hija fue ganando nuevas etiquetas, que proyectaban su incapacidad, como seña de identidad a futuro.

Un buen día topé con el maravilloso texto de Barton, Superar las barreras de la discapacidad, que tan detalladamente aborda el modelo social de la discapacidad. Este modelo, nacido de la mano del movimiento de vida independiente, revisa el concepto de discapacidad y supone modificar la percepción histórica, que la define como tragedia y problema social. La mirada cambia, y traslada el foco de lo que falla en el individuo con discapacidad, del déficit del discapacitado, hasta las barreras sociales y físicas con las que tienen que lidiar las personas con diversidad funcional. Además, es importante señalar que está en línea con la definición oficial de la OMS sobre discapacidad que la describe como “un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”.

Estamos en una sociedad que considera un problema social y educativo a aquellas personas con características físicas no ajustadas a la “norma”. ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar al diferente? ¿por qué cuando nos cruzamos con alguien distinto lo clasificamos, segregamos y excluimos en el cajón de la diferencia? Muchos autores han apuntado a la función que cumple la existencia de un grupo de personas diferentes, a las que consideramos menos capaces, y cómo esto nos hace sentir en el rango de la normalidad, del que puede, mitigando nuestro propio miedo a ser excluidos. Los problemas y dificultades sociales y educativas de las personas con discapacidad son considerados producto de sus impedimentos individuales y ni la sociedad ni el estamento educativo se plantean cuáles son las barreras que estamos interponiendo en el camino de la persona para que pueda desarrollarse de forma plena y alcanzar logros sociales y educativos.

A pesar de la corta trayectoria escolar de mi hija Clara, ya hemos tenido que lidiar con numerosas barreras. Las más dolorosas y difíciles son las invisibles, las de aquellas miradas que presuponen la limitación, que no proporcionan la oportunidad. La escuela es el primer espacio, fuera de la familia, en el que los niños y niñas ponen en práctica sus recursos, se ven a sí mismos y a sus pares, se miran en el espejo que les proporcionan los otros y van conformando su identidad. Una institución que debe favorecer el desarrollo pleno de cada uno de los niños y niñas que acuden a ella y servir para amortiguar e, incluso, reducir a la mínima expresión, las diferentes oportunidades que los menores traen de casa. Debe aspirar a proporcionar todos los soportes necesarios para construir rampas y que las personas con diversidad funcional puedan solventar las múltiples barreras con que tienen que combatir cada día.

Estas barreras las tenemos todos, forman parte de nuestra narrativa individual, y empiezan a construirse desde el momento de nuestro nacimiento. Están dentro de nosotros, nos articulan y, las interponemos entre nosotros y aquel al que consideramos diferente. Mirar a las personas con discapacidad y entender su proceso atendiendo a sus barreras es un auténtico desafío para todos, para nuestra sociedad.

Afortunadamente la realidad humana de nuestra hija, su entidad e identidad como persona, su capacidad de esfuerzo, su autodeterminación, sus logros a pesar de todas las barreras con las que tiene que lidiar nos han ayudado a hacer este liberador cambio de mirada. Solo desde ese lugar es posible ofrecer oportunidades de acceso y participación en sociedad. Solo en ese camino podemos acompañarla a su paso, a su ritmo, en su desarrollo de vida hasta donde quiera y pueda, como todos. Y solo desde ese espacio es posible afrontar su proceso educativo. La educación inclusiva no será posible ni será realidad hasta que la sociedad y el sistema educativo cambie la manera en que se dirige hacia las personas con diversidad funcional. Es urgente un cambio de mirada.

Termino este artículo invitándoos a una reflexión: ¿Os imagináis que desde que hubierais nacido todo el mundo de alrededor hubiera señalado vuestras fallas, vuestros déficits, lo que no podéis o no sabéis hacer bien? ¿Cómo pensáis que os hubierais desarrollado como personas? Las miradas incapacitantes discapacitan.

Ruth Candela Ramírez

Bibliografía:

  • Barton, L. (2008). Superar las barreras de la discapacidad. Madrid: Editorial Morata
  • García (coord.) (2003). El movimiento de vida independiente. Experiencias internacionales. Madrid: Fundación Luis Vives.
  • https://www.who.int/topics/disabilities/es/

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/02/20/desmontando-mitos-sobre-la-discapacidad-reflexones-en-primera-persona/

Comparte este contenido:
Page 5 of 95
1 3 4 5 6 7 95
OtrasVocesenEducacion.org