El Secretario General de las Naciones Unidas mostró este jueves su cara más feminista y denunció la discriminación que sufren las mujeres y las niñas y el abuso de poder al que se ven sometidas por parte de los hombres. Además, enumeró las cinco áreas en las que el logro de la igualdad de género transformará el mundo.
urante un discurso en la universidad New School de Nueva York, António Guterres dijo que observa una enorme injusticia alrededor del mundo, “un abuso que pide nuestra atención”: la desigualdad de género y la discriminación contra las mujeres y las niñas.
“En todas partes, las mujeres están peor que los hombres simplemente por ser mujeres. Las migrantes y refugiadas, las discapacitadas y las que pertenecen a cualquier tipo de minoría se enfrentan a barreras aún mayores.”
Añadió que este tipo de discriminación es perjudicial para todo el mundo y recurrió a un contexto histórico para explicarlo.
Una mancha nefasta que debería avergonzarnos
“Así como la esclavitud y el colonialismo fueron una mancha en siglos anteriores, la desigualdad de las mujeres debería avergonzarnos a todos en el siglo XXI. Porque no sólo es inaceptable: es estúpido”, sentenció.
Y no se detuvo ahí. Destacó que la participación igualitaria de las mujeres es vital para la estabilidad, ayuda a prevenir conflictos y promueve un desarrollo sostenible e inclusivo. “La igualdad de género es el prerrequisito para un mundo mejor.”
Tras recordar que las mujeres llevan siglos luchando por sus derechos, subrayar los avances que consiguieron en el siglo XX y citar a Malala Yousafzai y Nadia Murad como actuales modelos femeninos que rompen barreras y crean nuevos ejemplos de liderazgo, dijo que la situación de los derechos de las mujeres sigue siendo nefasta.
“La desigualdad y la discriminación son la norma, en todas partes. El progreso se ha desacelerado y, en algunos casos, se ha dado marcha atrás. Hay un fuerte e implacable retroceso de los derechos de las mujeres.”
Como ejemplo de ello mencionó el alcance de nivel “epidémico” de la violencia contra las mujeres, la reversión o el debilitamiento de la cobertura legal contra la violación y la violencia doméstica- “la violación dentro del matrimonio sigue siendo legal en 34 países”- los escenarios de acoso y las amenazas y el abuso al que se enfrentan las figuras públicas femeninas.
En este renglón advirtió que estas desigualdades se pueden arraigar aún más en la era digital.
La igualdad de género, una cuestión de poder
El Secretario General recordó que vivimos en un mundo dominado por hombres que están al cargo de las estructuras de poder que “sustentan nuestras economías, nuestros sistemas políticos y nuestras corporaciones”.
“Ni siquiera la fama de Hollywood protege a las mujeres de los hombres que ejercen poder físico, emocional y profesional sobre ellas. Aplaudo a las que han hablado con valentía y han contraatacado”, señalo en referencia al movimiento #MeToo.
Guterres denunció la “capa oculta de desigualdad” que está “incrustada” en las instituciones y estructuras que controlan nuestras vidas, pero que se fundamentan en las necesidades de sólo la mitad de la población.
“La escritora Caroline Criado Pérez lo llama el pensamiento del «hombre por defecto»: la premisa incuestionable de que los hombres son comunes, y las mujeres son una anormalidad. Esto ha llevado a la mayor falta de datos del mundo. No se contabiliza a las mujeres y sus experiencias no se tienen en cuenta”, describió.
Las consecuencias de esta anomalía se pueden ver en cualquier parte “desde los baños hasta las rutas de autobuses”, pasando por los asientos y cinturones de seguridad diseñados pensando solo en los hombres o en los trajes espaciales que siguen el mismo patrón.
Cinco esferas de acción
Según António el logro de la igualdad de género transformará al mundo en cinco áreas: los conflictos y la violencia, la crisis climática, la construcción de economías inclusivas, la brecha digital y la representación política.
En el primer apartado destacó que la violación y la esclavitud sexual se usan como táctica de guerra de forma habitual, y que la misoginia forma parte de la ideología de casi todos los grupos extremistas violentos.
Recordó en contraste que la participación de mujeres encargadas de la toma de decisiones en los procesos de mediación conduce a una paz más duradera y sostenible.
Consideró que la actual crisis climática es resultado de decisiones que fueron tomadas principalmente por hombres, pero que tienen un impacto desproporcionado en las mujeres y niñas.
“La sequía y la hambruna implica que las mujeres tengan que trabajar más duro para encontrar alimentos y agua, mientras que las olas de calor, las tormentas y las inundaciones matan a más mujeres y niñas que a hombres y niños”, afirmó.
Recordó que las mujeres todavía ganan 77 centavos por cada dólar ganado por los hombres y que la última pesquisa del Foro Económico Mundial señala que hasta el año 2255 no se cerrará la brecha de género salarial.
“La igualdad de derechos y oportunidades económicas de las mujeres representan un imperativo mundial, si queremos construir una globalización justa que funcione para todos”, sostuvo.
Del mismo modo, abogó por que las mujeres desempeñen un papel igualitario en el diseño de las tecnologías digitales, un campo eminentemente masculino, y enfatizó el gran avance de la participación femenina en la política durante los últimos 25 años.
Por último, se comprometió a incrementar su apoyo a la igualdad de género en todas las áreas de la Organización durante los próximos dos años e insistió en la necesidad de transformar y redistribuir las áreas de poder si queremos proteger el futuro de nuestro planeta.
“Por ese motivo, todos los hombres deben apoyar los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Y porque estoy orgulloso de ser feminista. Las mujeres han igualado y superado a los hombres en casi todas las esferas … el siglo XXI debe ser el siglo de la igualdad de la mujer”, finalizó Guterres.Fuente; https://news.un.org/es/story/2020/02/1470311
Una campaña de la ONG The South Face pone rostro y voz a la mutilación genital femenina, y destaca la importancia de la educación y sensibilización entre iguales para acabar con ella
«¿Por qué tendrías que saber de dónde soy, quién soy, cómo soy? (..) ¿Quién quiere saber que tuve que esconderme y vinieron a buscarme debajo de la cama, que me cortaron con sus cuchillas y me hicieron cambiar…?». Kamboula, la protagonista de la campaña de The South Face, es la voz de 200 millones de mujeres que han sido sometidas a la mutilación genital femenina. En Somalia y en algunas zonas de Kenia donde trabaja esta ONG, más del 95 y el 80% de la población femenina, respectivamente, han sufrido esta práctica que supone una violación de sus derechos humanos.
«Becamos a chicas de pocos recursos (Kenia/Somalia) que provienen de zonas rurales o de conflicto y que están muy comprometidas con sus comunidades, para que continúen con sus estudios universitarios y se conviertan posteriormente en ejemplos a seguir en su zona», explica Borja Juez, fundador de The South Face. Algunas de ellas han sido mutiladas. Por eso, continúa, los miembros de la ONG están «muy acostumbrados» a discutir sobre este tema con las beneficiarias. «Es muy duro cuando explican que no eran conscientes del problema que tenían hasta que llegaron a la universidad y lo comprobaron a través de otras chicas que no la habían sufrido», afirma Juez.
«Con la productora Blua apostamos por una filosofía conjunta y es que, a través de la educación, ellas mismas transformen su entorno y de alguna forma cambien la suerte de las nuevas generaciones. Por esto, la campaña apuesta por el placer reprimido, sin desconocer las otras consecuencias que esta práctica tiene para las mujeres, que en casos extremos, puede acarrear la muerte. Al final, es un tema de libertad individual», explica el fundador de la ONG. Y aclara: «El vídeo no pretende jugar con el placer, sino que desde una concepción moral y social, estos asuntos se convierten en un tabú y se callan u omiten para evitar polémica, pero es un tema que debe sobresalir en la opinión pública al tratarse de la desigualdad de condiciones en las que se encuentran las mujeres, que va mucho más allá del daño físico».
El vídeo termina con esta frase: «Hoy puedes conocer a una, para que mañana no haya otra más». Esa una es Kamboula, quien se escondió bajo la cama para evitar ser mutilada, originaria de Malí, país en el que se estima que nueve de cada diez niñas y mujeres son víctimas. «Actualmente vive en Barcelona, estudia Derecho y se dedica en parte al modelaje. Muchos pensarán en la suerte que ha tenido. Partimos de la base de que es afortunada por vivir otra realidad, una realidad occidentalizada de lo que es la fortuna, pero ¿qué sucede cuando sin elección son arrancados de tu vida derechos con los que deberías gozar desde que naces? Lo último que esperarías al ver una mujer inteligente y empoderada es que no tenga libertad de elegir cuándo sentir placer en su cuerpo», sentencia Juez.
Europa/Ucrania/06 Febrero 2020/https://www.elpais.cr/
El Parlamento ucraniano, la Rada Suprema, en la sesión de este jueves optó por no abolir la Ley sobre la educación secundaria completa, que puede desembocar en una reducción considerable del uso de idiomas de minorías nacionales, incluido el ruso, en la enseñanza en Ucrania.
Después de que la Rada aprobara dicha ley a mediados de enero, los diputados de la fracción Plataforma Opositora Por la Vida registraron un proyecto de resolución para anular la votación, al considerar que la ley contradice a la Constitución y viola los derechos de las minorías nacionales.
Sin embargo, solo 58 parlamentarios apoyaron el documento de los opositores, frente al mínimo necesario de 226 votos.
Ahora el documento está pendiente de la firma del presidente ucraniano, Vladímir Zelenski.
La Ley sobre la educación secundaria completa prevé tres modelos de estudios del ucraniano en centros de enseñanza primaria y secundaria para quienes no lo tienen como lengua materna.
El primer modelo se reserva para los grupos étnicos que no viven en el ambiente lingüístico de su idioma ni tienen un Estado, como los tártaros de Crimea, que estudiarán en su lengua materna durante toda la escuela, así como aprenderán profundamente el ucraniano.
El secundo modelo abarca a las minorías nacionales cuyas lenguas pertenecen a los idiomas de la UE. Durante la educación primaria los escolares usarán su lengua materna, así como estudiarán el idioma estatal con el objetivo de conseguir gradualmente que al menos el 60 por ciento de las clases se imparta en ucraniano a partir del décimo año.
El tercer modelo corresponde a otras minorías nacionales, en particular aquellas cuyas lenguas son afines al ucraniano y que viven en su mayoría en el ambiente de su idioma, como los rusoparlantes, que deberán usar el ucraniano en la enseñanza al menos al 80 por ciento a partir del quinto año escolar.
Anteriormente, Rusia llamó a las instituciones internacionales de defensa de derechos de la ONU, de la OSCE y del Consejo de Europa a dar una evaluación adecuada a las acciones de las autoridades ucranianas por la Ley sobre la educación secundaria completa, que Moscú considera discriminatoria.
Entrevista/06 Febrero 2020/Autor: Jaume Carbonell y Pablo Gutiérrez del Álamo/eldiariolaeducacion.com
Azcárate, a sus 99 años, es una enciclopedia viviente. Tiene una memoria prodigiosa que le sirve para recordar hasta los menores detalles de su paso por la Institución Libre de Enseñanza creada, entre otros, por su tío abuelo Gumersindo. Hablamos con él de aquellos años de su infancia.
Luis de Azcárate tiene 99 años (los cumple a primeros de mayo), una memoria prodigiosa y una vida que le ha llevado a vivir en Francia, en la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Hungría o México, país del que volvió del exilio tras la dictadura franquista. Es el último de los alumnos de la Institución Libre de Enseñanza, fundada, además de por don Francisco, como él mismo llama a Giner de los Ríos, por su tío abuelo Gumersindo de Azcárate.
Nos recibe en su casa de Pozuelo (Madrid) una tarde fría de enero. En un salón abarrotado de libros de todo tipo y de recuerdos; muchos de ellos de México, país en el que estudio Ingeniería, su profesión durante muchos años. En esta entrevista nos centramos en sus años en la Institución. Para quien quiera profundizar en otros aspectos de su vida, como los años de la República, la guerra o el exilio, el propio Luis de Azcárate escribió Memorias de un republicano, en donde cuenta algunas de sus vivencias de aquellos años.
¿A qué edad entras en la Institución Libre de Enseñanza?
A los cuatro años, o así.
¿Por qué entras en la ILE y no en otro colegio?
Porque toda mi familia, la rama Azcárate, tenía como base la Institución en su forma de considerar qué es la vida. Nosotros éramos fieles alumnos de las enseñanzas de don Francisco (Giner de los Ríos) y también de mi tío Gumersindo. Ambos, junto con Salmerón y demás, fundaron la ILE.
¿Qué recuerdos tienes de tus primeros años?
Hay que situar la Institución. En la educación entonces había castigos, textos obligatorios que leer, aprenderse de memoria… actuaba una falta de contacto fluido entre el profesor, que era el que enseñaba en teoría y castigaba, y el alumnado. La institución rompe totalmente con esto. En una clase normal de la ILE se establecía una especie de diálogo. El profesor comenzaba a hablar y luego preguntaba sobre lo que se había dicho en el aula. El niño salía y explicaba y luego preguntaba a otro si quería completar lo dicho. Había un intercambio en donde la parte fundamental era el papel del profesor, pero también había una integración de los alumnos en la enseñanza.
Allí no teníamos exámenes, no teníamos notas, no había libros de textos… había libros que se leían, por supuesto, textos escritos por el mismo profesor, por ejemplo.
¿De donde aprendíais?
Nosotros tomábamos notas en clase de lo que decía el profesor. Teníamos nuestro cuaderno que era revisado por el profesor con lo que habíamos interpretado y opinado. Claro que podíamos consultar algún libro en el aula… De historia, del cuerpo humano… libros de consulta que no tenías obligación de comprar porque podías acudir a la biblioteca de la Institución, consultarlos, llevarlos…
Foto: Teresa Rodríguez
La ILE tenía una muy buena biblioteca… ¿Es así?
Sí, sí. Además, la biblioteca era parte de nuestra actividad porque forrábamos los libros de la biblioteca. Teníamos oobligación de cuidarlos. Lo recuerdo como si lo estuviera viendo ahora mismo.
Dicho que había un diálogo en la transmisión de los conocimientos, el uso del cuaderno… había otra herramienta para educarnos, a parte de las asignaturas. Era el jardín de la Institución. No nos dábamos cuenta, pero lo que nos enseñaban en el jardín, en el patio, era a cómo comportarse con otra persona. Por lo pronto, cuando jugábamos a fútbol, si ganabas dos partidos, al siguiente, aunque lo ganases, tenías que salir para que jugaran otros. Te sentías un poco como culpable de ganar; quizá esté exagerando.
La idea de que el deporte no fuera competitino, ¿no?
Jugábamos al fútbol allí en la plaza grande. Y había, del lado del Convento de las Esclavas un muro enorme de ladrillo que nos saparaba y allí había una hiedra que escalaba la pared. Jugábamos al fútbol con una pelota pequeña. Al jugar, tirabas y la pelota se quedaba atrapada en la yedra. Hoy todavía oigo la voz del señor Rego que nos decía: «¡La hiedra!». Pelota que se encajaba allí, pelota que se perdía. No ha habido una yedra que recibiese más pelotas.
Con esto quiero decir que nos enseñaban que había que respetar la yedra. Había que respetar la planta. Con el fondo de que te enseñaba a repetar la naturaleza.
En el jardín, en las tres plazoletas que había, había cuadros. El cuadro era una parte del jardín, con arbustos y árboles y que estaba rodeado por piedras grandes en las que nos sentábamos. Si se caía la pelota dentro de los cuadros, algo frecuente, teníamos que pedir permiso al profesor para recogerla.
¿Y cómo era la convivencia?
En el recreo había siempre alguien que se metía con otro y se podía oír a algún alumno llamar a la profesora porque alguien le había golpeado. Llamaban al que había hecho la travesura para que explicara lo ocurrido. El castigo era sentarle en una de las piedras o en un banco para que se tranquilizase. El amigo del castigado iba a buscar a la maestra para intentar mediar después de un rato.
Un ejemplo de castigo pedagógico fue el que, yo tendría 10 años, organizamos un alboroto en la clase, moviendo sillas y mesas, descolocando el aula. Nos llamaron a todos y nos preguntaron quién lo habíamos hecho. Nos enseñaban a no mentir y a no ser acusica, así que levantamos la mano para autoinculparnos. Lo primero fue arreglar el desaguisado que habíamos hecho; Pedro Blanco, que era uno de los profesores más respetados de la Institución y daba clase de literatura nos hizo sentarnos en nuestros sitios. Él se sentó delante. Y nos quedamos en silencio.
Esperábamos la bronca, la regañina, el castigo. Silencio. Al cabo de un rato, que pareció muy grande, llamó a uno y le dijo que se podía ir. Después, a otro. A mí me dejó el último. Se me hizo eterno. Pero jamás me regañó. ¿Qué importancia tenía el sentarnos y no regañarnos? La regañina nos la hacíamos nosotros mismos. Me acuerdo, hoy, y han pasado un montón de años, como si lo estuviera viendo: la escena del señor Blanco sentado en silencio. Nosotros mismos concluímos que había sido una tontería y no teníamos por qué hacerlo.
Giner de los Ríos y Cossío hablan mucho en su obra de las excursiones a la sierra, que era muy importante…
Íbamos con frecuencia de excursión. La Institución tenía una casita en el Ventorrillo. Una casita que ampliaron después. La original, según entrabas, tenía un zaguan pequeño y una estancia grande donde en el fondo estaba la chimenea. A la derecha tenía otra estancia donde estaban los ‘pericos’, unos orinales grandes donde hacíamos nuestras necesdades.
¿Qué os enseñaban?
Por ejemplo, la clase de Geología la dábamos allí viendo las piedras. Esas eran exursiones especiales que hacíamos a Vicálvaro, recogíamos piedras de diferentes tipos…
En en general nos enseñaban que no se puede ensuciar el campo. Tú llevabas comida: la tortilla, las agujas típicas de ternera envueltas en papel… los papeles los llevabas en el morral, en la mochila, y te lo llevabas a casa de vuelta.
¿Tomábais notas de lo que os decían? ¿Hacías dibujos, mapas, croquis?
Notas, no… dibujo lo dábamos en la Institución, con el señor Benitez o el señor Vadillo, y entonces la hacíamos en el jardín, con carboncillo, en la plazoleta. En el campo no hacíamos clase. Allí se trataba de andar, de ver las hojas y sus tipos según el árbol, el respeto al árbol… Y si había arroyo también el respeto al agua…
En tu libro de memorias hablas del profesor Giner que os llevaba al Museo del Prado.
El señor Giner era pariente de Giner de los Ríos, hermano de don Francisco. Primero íbamos al Museo de Reproducciones, en el parque de El Retiro, en donde expusieron en su día el Guernika. Era un Museo donde se reproducían las esculturas fundamentales griegas. Era una riqueza muy grande la que había en ese museo, de mucha valía para enseñar a la gente.
En el Prado, el profesor era conservador y tenía cierto, digamos, poder. Era un cursi (risas), pero tenía su genio. Entrábamos e íbamos a visitar diferentes cuadros por pintores. En la hora a la que íbamos, que no había nadie, estaban también los copistas, copiando un cuadro determinado, para poder sacarlo a otros lugares, como con las Misiones Pedagógicas. Nos llevaba, por ejemplo, a ver el cuadro de Las Lanzas (La rendición de Breda, de Velázquez) y nos iba explicando. Además, el señor Giner daba conferencias sobre arte los miércoles por la tarde, cuando no había clase. Y hacíamos excursiones para ver monumentos. A Toledo, por ejemplo.
Tú no conociste a Giner de los Ríos… ¿Os hablaban de él?
Yo evidentemente tenía ideas porque en mi casa se hablaba de él, y porque éramos de la Institución. ¿Tú has leido lo que dice Machado? La elegía a la muerte de Don Francisco…
Cuando se fue el maestro/
La luz de la mañana…
(Recita, de memoria y del tirón el poema. Se le quiebra ligeramente la voz mientras lo hace. Se le empañan los ojos al final).
Sí conociste a Cossío…
Era un hombre de una gran delicadeza. El señor Cossío tenía una gran amistad con la familia. Mi abuelo paterno hizo una casa en San Rafael porque mi abuela tenía tubercolosis y los médicos de entonces decían que tenía que estar al sol. Era una casa original que tenía muchas terrazas. En la Semana Santa íbamos a pasar unos días, también en verano. Allí también venía con frecuencia el señor Cossío.
A mi madre le gustaban muchísimo las flores. En la casa, que tenía una finca grande, tenía rosales. A mi madre le encantaba cortar las flores. El señor Cossío le decía: «Cruz, las flores deben mantenerse en donde han nacido». Él respetaba mucho la naturaleza.
Le gustaban las cosas sencillas. Allí comíamos y le gustaba muchísimo las sopas de ajo (ríe). Las que hacía mi madre, muy buenas, las metía en el horno… Era muy sencillo en el comer, el hablar.
Foto: Teresa Rodríguez
Una persona sencilla pero con grandes ideas, como el Museo Pedagógico Nacional y las Misiones Pedagógica…
Él creó todo el desarrollo ulterior de la Institución. Era el presidente del Museo Pedagógico que estaba en el edificio que hoy ocupa la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas. Allí iban muchos alumnos de la Normal a seguir cursos. Franco se apoderó de eso y no ha vuelto a ser algo relacionado con la enseñanza.
Las Misiones Pedagógicas también tenían su origen en Cossío. Tenían la parte del Teatro, con La Barraca y Lorca; el Coro, que dirigía Tornel; el Cine o llevaban cuadros del Prado, reproducciones. Su misión era la divulgación de la cultura. Iban en un autobús pequeño con toda la gente. Yo lo he visto y estuve con ellos.
Hay una cosa de la Institución que no he dicho y que creo que es importante. Estudiábamos en la institución y pasábamos de un curso a otro porque el consejo de profesores se reunína y decidía quién debía de pasar a la siguiente clase a final de curso. Estar en la 3ª o la 4ª no nos servía para acceder al Bachillerato porque la institución no era reconocida como valor de educación o de enseñanza en relación con el Bachillerato. Cosa que no pasaba con el Instituto Escuela.
Entonces, cuando tocaba ir al bachillerato os tocaba examinaros por libre, ¿verdad?
Claro. Nos íbamos a examinar a un instituto de enseñanza. Yo, con un grupo más, elegimos el Velázquez. Allí nos matriculábamos como estudiantes libres. Había tres categorías: los oficiales (que estaban en el instituto); los colegiados (que iban a colegios religiosos y se examinaban allí), y los libres (que íbamos por libre).
La realidad es que nosotros, que estábamos educados en un lugar que no seguía el programa oficial, sacábamos siempre buenas notas. Yo me matriculaba de un curso y mitad de otro para hacer más rápido el bachillerato; hacía en un curso, un año y medio. En uno de los últimos exámenes, el profesor, que era Chapín (que luego fue diputado), me preguntó qué sabía del poema del Mío Cid. Y yo le dije que si quería yo se lo recitaba. «Bueno, empiece». Y es lo que hice, recitar el poema. Después de un rato me cortó. «Cómo es que le ha dado a usted por aprenderlo?». «Me lo han enseñado en la escuela». «¿A qué escuela va usted?». «A la ILE». «A bueno, siéntese». Y me puso un sobresaliente.
Nos daban muchos más conocimientos que los que daban en los institutos oficiales. Por ejemplo, lo que aprendíamos en los talleres; carpintería, modelado… Teníamos trabajos manuales, hacíamos cosas en rafia, teníamos pintura del natural, en el jardín, con acuarela y carboncillo. Teníamos una formación mucho más amplia, y eso lo comparé yo con mi hermana, que iba al Instituto Escuela. No sé por qué mis padres, a Teresa, la mandaron allí y a mí al Institución. Quizá porque mi padre estuvo en ella de pequeño.
¿Cuántos érais en clase?
Como unos 15 o 20, como mucho.
¿Qué idea tienes del Instituto Escuela?
Éramos como «hermanos». Muchísimos alumnos, como Natalia Cossío, la nieta del señor Cossío, cuando llegaba al bachillerato se iban al Instituto Escuela, para examinarse normalmente. Había muchísimos profesores comunes, pero era una escuela con una gran actividad deportiva también.
Tenían el mismo sistema, compartíamos a muchos docentes, las clases se desarrollaban de manera similar y tenían a gente de mucho nivel. Como las hijas del presidente de la Real Academia de la Lengua, Menéndez Pidal. Su hija era profesora. Iban los hijos de Negrín; Rómulo y Miguel eran amigos míos.
En la República, la educación hace una revolución. ¿Cómo lo valoras?
Habría que empezar antes. Hay que darse cuenta de que ya hubo un momento durante la monarquía, en el que Largo Caballero fue ministro de Trabajo. Y se aceptó hacer la Junta de Ampliación de Estudios que jugó un papel importantísimo de divulgación de la cultura en España; la Institución hizo el Instituto Escuela, la Residencia de Estudiantes que estuvo presidida por Ramón y Cajal y su segundo era mi tío Gumersindo. La influencia que tuvo la ILE fue mucho más; fue muchísimo mayor, tanto la de la Institución como la influencia de don Francisco.
La Residencia de Estudiantes fue el centro cultural más importante de España y de los más importantes de Europa. Curie y Einstein la visitaron; había también un centro de desarrollo médico. Una cantidad grande de personas de primera fila. También estaba el Colegio Cervantes, dirigido por don Ángel Llorca, que me recordaba a don Francisco. Un hombre de una bondad… Venían gente de fuera a ver cómo funcionaba.
Todo aquello terminó en el año 39, tras la guerra civil. Buena parte de aquella sociedad marchó al exilio (exterior o interior), muchas y muchos docentes fueron depurados y no pudieron volver a trabajar en la enseñanza durante años. Como decíamos, Luis de Azcárate también se exilió. Empezó por México, en donde estudió ingeniería y en donde vivió hasta 1947. De ahí viajó a Europa, en donde residió en muchos países hasta su vuelva a España una vez terminada la dictadura.
Luis de Azcárate reivindica el papel de aquel exilio que intentó mantener vivo el espíritu de la República. También el papel cultural y educativo que eclosionó con la creación de la Institución Libre de Enseñanza y del resto de centros educativos y culturales que fueron surgiendo en su órbita hasta que el franquismo se deshizo de todo aquello.
Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/02/06/la-residencia-de-estudiantes-fue-el-centro-cultural-mas-importante-de-espana-y-de-los-mas-importantes-de-europa/
Por: Rose Mary Hernández Román y Lourdes de Urbáez
A lo largo de estos 4 años de publicaciones en el Portal OVE, en cada uno de los diferentes espacios geográficos donde hemos podido llegar, encontramos el mismo sueño, la fuerza y motivación que ahora nos une y, que se expresa en la lucha justa por una Educación más humana y en equidad de oportunidades.
Desde esa fecha, muchos han sido los acontecimientos que en diferentes tendencias presentamos y, con los cuales nos solidarizamos para que sus pronunciamientos sean escuchados, contribuyendo con el logro de las reivindicaciones laborales, sociales, de la ciencia, tecnología, respaldo al ambiente, impulsar la visualización de l@s desfavorecid@s, discriminad@s, entre otros.
Es por esto que, hoy compartimos el mayor aprendizaje desde este transitar Overiano, donde la praxis educativa nos compromete a transcender la indiferencia y los conflictos que en sí misma se plantean para sostener con firmeza los fundamentos que la definen como un derecho humano.
Por este motivo, compartimos algunas imágenes y letras de lucha que nos identifican:
A nuestras y nuestros amigxs de horizontes, una vez más les decimos:
América del Norte/México/06-02-2020/Autor(a) y Fuente: Colaboradores de OVE
Un grupo de maestros liderados por el delegado sindical del Plantel 16 del Colegio de Bachilleres de la ciudad de Ocosingo, Chiapas, México, el docente Isidro Cruz Cifuentes, cerraron las instalaciones del plante el día de ayer 5 de Febrero mostrando una lona a las afueras del mismo, con el siguiente mensaje:
“En razón que no existen las condiciones para iniciar el semestre 2020-A, el personal docente y administrativo con el conocimiento del comité de padres de familia acuerdan cerrar el plantel mientras no se resuelvan los planteamientos que a continuación se presentan:
Violación a los derechos de los trabajadores por parte de la dirección general y SUICOBACH.
No existe aún plantilla docente y administrativa definida.
Reubicación de los 3 docentes que desestabilizan el plantel.
Héctor Saloma Ventura.
Pánfilo Anastacio Pérez Hernández.
Rafael Pech May.
Revocación de asignaciones de horas realizadas arbitrariamente”.
Otro grupo de docentes que están en contra de estas acciones tomadas mencionan que “el pliego petitorio solo es un distractor de los objetivos principales”, añadiendo que “son intereses sobre el control de la plantilla del plantel, quieren hacer y deshacer a su antojo el manejo del personal interino violentando el contrato de trabajo, el derecho de varios interinos que ya cumplen más de 11 años cubriendo de manera ininterrumpida horas frente a grupo”.
Los mencionados en el pliego petitorio de la lona expuesta a las afueras del plantel “son delegados sindicales de la zona selva y que gracias a ellos se ha impedido que se sigan violentando los derechos de los y las trabajadoras, por lo que les han sacado un sin fin de calumnias sin poder sustentar nada de forma legal”, mencionan docentes que permanecen afuera del plantel esperando información e indicaciones de la problemática.
Padres de familias y docentes temen a que esta situación se agrave y se vuelva a repetir lo del 2014, en donde se mantuvo cerrada la escuela por varios meses y hubo enfrentamientos entre mismos docentes y estudiantes. Varios docentes mencionan que el delegado sindical y su grupo “ante la impotencia de no poder seguir con la hegemonía y seguir lucrando con las plazas en el plantel, se atrevan a perjudicar a los más de 1,600 jóvenes que estudian en este”.
Un grupo considerable de padres de familia comentan que no fueron solicitados en asamblea para poder decidir el cierre del plantel, por lo que la decisión quedó en unos cuantos, principalmente, en el presidente del Comité de Padres de Familia del Plantel 16 del Colegio de Bachilleres, mencionan.
“Esperemos que haya soluciones y dejen de seguir perjudicando a los y las jóvenes, las cuales son lo más importante para nosotros” claman los y las docentes y, las familias.
Asha Ismail, que fue víctima a los cinco años de la ablación, es la fundadora de la ONG Save a Girl Save a Generation, con la que quiere romper el tabú de su propia vida para ayudar a erradicar una práctica que constituye una de las peores formas de violencia contra las niñas
Al compartir su relato, el de una niña de cinco años a la que acaban de someter a la infibulación (uno de los cuatro tipos de mutilación genital femenina), las palabras de Asha suenan como el verso suelto de un poema desgarrado:
Y dejas de correr,
de jugar como antes,
de buscar los mangos en los árboles.
Ya todo es miedo a caer,
que se pueda romper,
que se repita la misma operación;
ya no saltas a la cuerda,
ya no quieres jugar con los niños
ni descubrir lo que hay entre tus piernas.
Objetivo cumplido:
ya eres intocable.
A los 52 años, una buena parte de la vida de Asha Ismail (nacida en 1968 en Garissa, Kenia, y de etnia somalí) se quedó en aquella niña de cinco años que una mañana descubrió que el dolor era inherente a su condición de ser niña. “Aunque era una práctica presente en mi familia durante generaciones, yo me enteré el día que me tocó a mí”, explica.
En aquella escena, estaban dos de las personas a las que Asha más quería: su madre y su abuela. “Mi madre me bañó y me puso un vestido muy corto, luego me mandó a comprar cuchillas y yo compré dos. A la vuelta me encontré a mi abuela, una señora y mi madre en lo que era la cocina de mi abuela. El suelo era de barro y habían cavado un agujero”, detalla Asha quien, a medida que avanza en su relato, irá alternando el tiempo presente con el pretérito, como si aquel día nunca se hubiera terminado.
Asha Ismail imparte talleres para erradicar la ablación.CEDIDA POR SAVE A GIRL SAVE A GENERATION
Dolor. El dolor insoportable de aquel día nunca se fue. Aquel día, aquella niña de cinco años a la que obligaron a hacerse mujer a través de la violencia, se prometió que nunca obligaría a pasar por eso a ninguna hija suya.
Mucho tiempo después, en el año 2007, y ya en España, esa promesa se convertiría en el nacimiento de la ONG Save a Girl Save a Generation, desde la que Asha y su hija, Hayat Traspas Ismail, trabajan para prevenir y erradicar la mutilación genital femenina, evitar los matrimonios prematuros de niñas y denunciar la explotación infantil.
Asha está convencida de que romper el tabú sobre la ablación entre las comunidades que la practican (dentro y fuera de sus países), es la única forma de prevenir esta forma de violencia. “Las leyes que la prohíban son necesarias, pero tienen que ir mano a mano con la voluntad de las personas y hay que conseguir esa voluntad”, explica. Su convicción no va desencaminada: según Unicef, desde 2008, más de 15.000 comunidades en 20 países distintos han abandonado la práctica de la mutilación genital femenina.
30 millones de niñas en riesgo
A pesar de estas cifras esperanzadoras todavía queda mucho por hacer. Más de 200 millones de niñas y mujeres han pasado por alguno de los cuatro tipos de mutilación genital femenina en los 26 países de África y Oriente Medio donde se practica, así como en otros 33 países donde hay población inmigrante potencialmente vinculada a esta práctica. Durante la próxima década, 30 millones de niñas se encontrarán en riesgo de pasar por esta puerta de entrada al dolor que va asociada a otras formas de violencia contra la infancia, como el matrimonio forzoso.
Asha imparte un taller en Nairobi (Kenia) a niñas con riesgo de sufrir ablación.CEDIDA POR SAVE A GIRL SAVE A GENERATION
“En realidad, la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado van de la mano, porque la finalidad de la mutilación es asegurar la virginidad, es intentar quitar esa necesidad sexual, que la mujer no tenga voluntad sobre su sexualidad para que conserve esa virginidad hasta que encuentre marido”, explica Asha.
“Ya todo es miedo a caer, que se pueda romper”, como contaba en su verso desgarrado.
En la noche de bodas con un hombre que ella no había elegido, Asha tenía 20 años y un miedo terrible a que algo se rompiera. “Mi vida cambió por completo ese día; si tenía alguna duda de pensar que lo que me había pasado era bueno, murió aquella noche”, relata emocionada.
De aquel encuentro con un hombre al que Asha no volvería a acercarse, nació una niña. “Me dieron a esa criatura en los brazos y yo solo pensaba: ¿por qué, por qué tenía que ser una niña?, ¿a qué mundo la he traído para que pase por todo lo que yo he pasado?”.
El despertar de un movimiento
Asha eligió llamar a su hija Hayat, que significa vida en suajili, porque con ella nació el convencimiento de que algo tenía que cambiar. Nació la fuerza para revolverse sobre sí misma y sobre toda la estructura que sostenía aquel dolor. A partir del nacimiento de su hija, Asha empezó a tejer una red de mujeres –sus hermanas, sus primas, sus vecinas– dispuestas a cuestionar una práctica que solo las había hecho sufrir y que no querían imponer a sus hijas.
Después de trasladarse a Tanzania, Asha siguió rompiendo ese silencio con más y más mujeres. La fuerza de su revolución personal iba creciendo, hasta que un día logró convencer a una madre, que iba a hacer pasar por la mutilación a sus cinco hijas, de que no lo hiciera.
Asha Ismail y la actriz española Maggie Civantos, embajadora de la ONG.CEDIDA POR SAVE A GIRL SAVE A GENERATION
Años más tarde, esa red de mujeres y madres en contra de la ablación que ya formaba parte de ella, se fue con Asha cuando se trasladó a España con sus hijos.
“La primera vez que fui a la ginecóloga en España me avergoncé y me sentí mal, empecé a temblar, a sudar… ¿Por qué me tenía que sentir así? Entendí el desconocimiento que existía y pensé: ‘¿Cuántas mujeres en mi situación no acudirán al ginecólogo?”.
Con el apoyo de su hija Hayat, Asha fundó Save a Girl Save a Generation, la ONG desde la que ofrecen información sobre la ablación a personal sanitario y educativo, a policías, a jueces y, sobre todo, a mujeres y familias que no han tenido la oportunidad de romper con el tabú y hablar sobre la ablación. En España hay 18.000 niñas expuestas a la mutilación genital. El siguiente paso en este viaje será construir un refugio en Nairobi para acoger y dar educación a todas las niñas que tuvieron que dejar a sus familias para huir de la mutilación genital femenina.
Niñas asisten a uno de los talleres que imparte la ONG.CEDIDA POR SAVE A GIRL SAVE A GENERATION
“Creo que tenemos que ser nosotras, las supervivientes, las que digamos ‘¡Ya está bien!’. Que salgan y que digan: ‘Esto ha acabado conmigo y mis hijas no lo conocerán. Ni para mí, ni para mi hija. Es una generación salvada; para mis nietas es historia’”, explica.
Cuando Hayat convirtió a su madre en abuela de una niña, Asha supo que algo había cambiado: “Ahora quería una niña porque estaba segura, sabía que no corría ningún peligro”. El viaje de esta madre por poner a salvo a muchas más niñas como ella continúa.
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MÍRALA
Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/sociedad/2020/01/30/pienso_luego_actuo/1580386762_950839.html
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