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Nicaragua: movilización en defensa del derecho a la vida de la mujer y contra la violencia machista

Nicaragua: movilización en defensa del derecho a la vida de la mujer y contra la violencia machista

Miles de familias de Managua se unieron a la caminata “Mujeres por La vida, Mujeres, Paz y Bien” para exigir que se respete el derecho a vivir de las mujeres nicaragüenses.

Las familias desbordaron las calles y caminaron desde la Avenida Universitaria hasta el Paseo de los Estudiantes; con el fin de ratificar su compromiso de defender los derechos de las feminas y rechazar la violencia y crímenes cometidos recientemente en contra de ellas.

Esta campaña fue destacada por la Vicepresidenta de Nicaragua, Compañera Rosario Murillo.

“Estamos a las puertas de un fin de semana que se abre para continuar celebrándonos en paz y bien. Para fortalecer el derecho de todos a la vida, con seguridad, a la vida con bienestar; a la vida con dignidad a la vida con trabajo”, expresó la compañera.

Es por eso que, este sábado niños, jóvenes y adultos caminaron, para poder desarrollar y desatar una campaña importante; y así hacer que las mujeres puedan vivir en armonía, vivir en paz y sobre todo asegurar sus vidas.

Asimismo, en esta caminata las familias ratificaron el firme respaldo al Comandante Daniel Ortega y a la Vicepresidenta Rosario Murillo; ya que afirman que con el Gobierno Sandinista el país ha logrado grandes cambios.

Viva Nicaragua

Fuente de la información: https://www.nodal.am/2020/02/nicaragua-movilizacion-en-defensa-del-derecho-a-la-vida-de-la-mujer-y-contra-la-violencia-machista/

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¿Qué piensa la izquierda?

¿Qué piensa la izquierda?

Una pregunta de urgente respuesta

Por: Jordi Soler Aloma

La pregunta que encabeza este texto es pertinente, ya que hace mucho tiempo que ha dejado de saberse cuál es el marco ideológico y cuál es el marco teórico de eso a lo que nos referimos como “la izquierda”.

Puesto que no se puede constatar objetivamente que, en la actualidad, exista una entidad social o política que pueda ser denominada fehacientemente “la izquierda” (tanto por lo dicho anteriormente, como por el hecho de que es que se llama “izquierda” incurre en políticas propias de la derecha), concederemos, a título provisional, que la izquierda es aquél conjunto (formado, a su vez, por subconjuntos) que incluye a las personas y a las entidades que se sienten o auto-denominan “de izquierdas”.

Como es sabido, la ideología de la sociedad es, siempre, la ideología de la clase dominante, la cual viene determinada por las relaciones de producción y propiedad, y forma un corpus de a prioris que, a modo de “subconsciente colectivo”, configuran la manera de percibir la realidad y, por lo tanto, también de describirla.

En la sociedad capitalista, los valores ideológicos del sistema son asumidos acríticamente y con fervor por la llamada “derecha política” y todo su séquito de “pensadores” ad hoc de todos los ámbitos. Por otro lado, la izquierda política es, por definición, una fuerza de cambio… bien, al menos es lo que debería ser. En realidad, lo que llamamos la izquierda está tan impregnada por los valores ideológicos del sistema como lo está la derecha, y funciona, igual como lo hace la “derecha”, dentro de sus parámetros conceptuales. Eso no sucedía (o sucedía de modo menos ostentoso) cuando la izquierda era revolucionaria, ya que entonces debía poseer un sistema teórico que le sirviera de base para impulsar eso que llamaban “el cambio”; para la revolución francesa, este sistema fue el corpus conceptual de la Ilustración (que hizo suyo lo mejor de la filosofía griega y del renacimiento) y para la Comuna de París y la revolución rusa fue el sistema teórico desarrollado por Karl Marx (quien heredó lo mejor de la filosofía griega, del renacimiento, de la Ilustración y de la revolución científica y conceptual moderna, así como algunas ideas de Feuerbach, Engels y Chernyshevsky).

Sin embargo, desde que la izquierda se ha incorporado al mobiliario de la sala de estar del sistema, ha dejado de pensar; y no solo eso, sino que, además, ha abolido el pensamiento; ejemplos de ello los tenemos en los congresos sepultureros del pensamiento crítico del PSD (Bad Godesberg, 1959) o del desahucio de toda la base conceptual del PSOE (Suresnes, 1974), en tales congresos se decretó la muerte intelectual del pensamiento socialista; lo mismo sucedió, mutatis mutandis, en los distintos congresos de los partidos comunistas, en los cuales se fue renunciando paulatinamente a todo aquello que implicara revolución o comunismo, hasta llegar a perder, en muchos casos, incluso el nombre original del partido, un nombre que inspiró una cultura altruista y revolucionaria; un nombre por el que lucharon, fueron encarceladas, torturadas y asesinadas muchas personas; pues bien, también este nombre fue puesto, vergonzosamente, en venta al mejor postor.

La derecha, hija primogénita del sistema, no tiene este problema, porque no necesita otro sistema teórico que el que ya tiene por su propia naturaleza; su marco teórico y conceptual es la ideología (recordemos que la ideología del sistema es la propia de la clase dominante). Por eso, aunque sus “pensadores” digan sandeces como que hemos llegado al “fin de la historia” o sus “economistas” cometan un error tras otro, materializando falacias económicas que a veces causan catástrofes trágicas para la población, siguen siendo laureados y siguen impartiendo pomposamente sus sandeces en las más prestigiosas universidades, para vergüenza del conocimiento científico. Por cierto, a quien dijo la sandez del “fin de la historia”, le contestó irónicamente un Nobel de economía en un artículo cuyo título es “The end of neoliberalism and the rebirth of history” (Social Europe, 11/2019 (aunque, a mi parecer, con un exceso de optimismo, no por lo que hace al “fin de la historia” sino por lo que hace al fin del neoliberalismo, que en realidad es una vieja receta con un nuevo nombre).

Los ídolos intelectuales de la derecha son personajes como el señor Friedrich Nietzsche, el señor Martin Heidegger o el asesor de Reagan y Thatcher: Milton Friedman (ideólogo de los Chicago Boys), que lo único que aportaron fue el desprecio por la razón y la ciencia, y argumentos para el egoísmo, la intolerancia, el desprecio y el odio. La izquierda, en cambio, se ha quedado sin referentes: lo que quedó de la Ilustración fue sepultado por el postmodernismo y lo que quedó de la teorización marxista fue finiquitado por el existencialismo, el estructuralismo y la “teoría crítica” (que ni era teoría ni era crítica), o patologías mentales crónicas como el “pensamiento débil”.

La izquierda cometió el error histórico de sucumbir a la versión ideológica del sistema, según la cual la caída de los países “comunistas” significaba un doble fracaso: por un lado, el fracaso teórico de Marx y, por el otro, el fracaso del comunismo; de este modo, quedaban “superadas”, de un plumazo, las dos grandes bestias negras del sistema: Marx y el comunismo, y, en passant, el sistema capitalista era proclamado como el mejor de los mundos posibles. Ninguna de las dos cosas es cierta: Marx no fracasó en nada, puesto que no diseñó ningún modelo de sociedad que pudiera fracasar, simplemente, analizó los síntomas del paciente y diagnosticó la enfermedad del sistema capitalista; tampoco fracasó el comunismo, en primer lugar porque aún no existe un modelo definido de en qué consiste (o puede consistir) y, por otro lado, lo poco que existe en el imaginario revolucionario del modelo comunista nunca llegó a implantarse en ningún país, ya que dicho modelo de sociedad supone, por ejemplo, la superación del estado y, lamentablemente, la izquierda, ridículamente temerosa, ha renunciado siempre, a la hora de la verdad, a esta idea; sobre este vergonzoso capítulo de la historia mundial de la infamia me extenderé más adelante.

Aquellos especímenes humanos que pensamos que la sociedad necesita transformarse tenemos ante nosotros dos problemas históricos que implican dos objetivos estratégicos:

  1. a) superar el capitalismo, actual sistema socioeconómico global
  2. b) diseñar un nuevo modelo (obviamente abierto) de sociedad

y un objetivo de naturaleza táctica:

  1. c) diseñar el proceso “p” que nos ha de llevar de “a” hasta “b”.

Estamos viendo cómo el capitalismo, que se parece a Zelig (el camaleónico personaje de Woody Allen) es capaz de “camuflarse” y de sobrevivir a cualquier eventualidad; siempre es capaz de cambiar algo para que todo siga igual (tarea para la cual existe el famoso invento de la socialdemocracia) o, si eso no es posible, entonces el capitalismo muestra su rostro más terrible en sus muecas varias: fascismo, nacionalsocialismo, ultraneoliberalismo…

Hemos podido comprobar (y algunos experimentar) que el estado capitalista funciona como un dispositivo de control para vigilar la homeostasis del sistema, y eso lo hace con independencia de quien gobierne: el estado es un fin en sí mismo y, en realidad, eso que algunos llaman pomposamente “Deep state” no existe (esto, que constituye un patético ejemplo del tipo de explicación de “caja negra”, no es más que un invento para despistar sobre la verdadera naturaleza del estado neoliberal, que es el “modelo” de estado prevalente en la actualidad, y una excusa de los políticos para no cambiar el modelo de estado existente con su funcionamiento nocivo para la salud de la democracia). Las corporaciones, tanto si son locales como foráneas (de hecho todas son ambas cosas simultáneamente), tienen sus elementos insertos en la estructura de los estados, y los utilizan, lógicamente, para maniobras tales como defender sus intereses frente a la competencia, paliar los efectos negativos (si los hubiere) de las crisis económicas y sociales recurriendo al uso privado del erario público, reprimir a la sociedad en caso de manifestaciones de desacuerdo con las políticas que benefician a los ricos, perjudican a la mayoría de la población y empobrecen más a los que ya son pobres.

Los bancos, por su lado, hacen absolutamente lo que les viene en gana, y el estado les suministra, cuando están en apuros, fondos literalmente robados a los ciudadanos (tal como hemos podido comprobar cuando, en la última crisis, se han tapado los “agujeros” de la banca con el dinero de la gente; en otras palabras, los ciudadanos hemos financiado la gran orgía de la banca internacional y de su variado séquito de hienas y aves de rapiña). En el estado capitalista las ganancias se privatizan y las pérdidas se socializan.

El capitalismo es un sistema global cuya estructura la componen los estados, las corporaciones, las entidades financieras y el conjunto de relaciones entre estos elementos. A primera vista, los árboles no nos dejan ver el bosque, porque la “apariencia” del mundo es la de un conjunto de países soberanos con sus relaciones internacionales e integrados en organizaciones multinacionales como la ONU. Sin embargo, tras esos árboles, lo que hay es un bosque tenebroso compuesto por las corporaciones y sus mezquinos intereses, cuya red de control se extiende bajo el suelo del bosque como la red invisible que sostiene el sistema fúngico.

La izquierda como tal no existe (al menos en el “mundo occidental”); existen los elementos que pertenecen a la “clase política”, constituida por una panda de advenedizos que viven a costa de los ciudadanos. La política se organiza en grupos rivales (como los equipos de fútbol) que tienen diversos grupos de acreedores (algunos compartidos, ya que los lobbies juegan en todos los equipos y, además, tienen a los árbitros). Las excepciones, que las hay, son tan raras como encomiables y su influencia es imperceptible.

Todo está, en este sentido, privatizado (puesto que depende de individuos que defienden sus propios intereses, que, además, suelen coincidir con los de sus patrocinadores): los congresos, los senados, los parlamentos… todo pertenece a los llamados “lobbies”. ¿Queda algo que pueda ser considerado público? Si, algunas cosas siguen siendo “res publica”: por ejemplo, el dinero de los ciudadanos, del cual se abusa a piacere, y la vida privada, que cada vez está más sujeta a injerencias de todo tipo para fines espurios (“privacidad” es una palabra procedente de los cuentos de hadas). Un conocido pensador dijo que la socialdemocracia era el mejor invento de la burguesía; el tiempo y los hechos le han dado, lamentablemente, la razón ¡ojalá se hubiera equivocado! Pero, a fin de cuentas ¿qué es la socialdemocracia sino la enfermera de urgencias del sistema? Cuando la derecha deja el estado en bancarrota, llega la socialdemocracia para salvarlo y devolver la esperanza a los ciudadanos; como la socialdemocracia no puede (ni quiere) eliminar los efectos secundarios del sistema, comete graves errores (a veces estratégicos, como ciertas privatizaciones de lo público o ciertas legislaciones represivas) y, cíclicamente, a causa del descontento de la ciudadanía, que se siente traicionada por la “izquierda”, vuelve a venir la derecha a “restaurar el auténtico orden”.

Considerando lo que antecede, no podemos sentarnos a esperar que el capitalismo se disuelva espontáneamente: el cadáver del capitalismo no lo veremos pasar, lo tendremos que llevar a cuestas para lanzarlo a la fosa de la historia.

Pero antes de intentar disolver el capitalismo es necesario diseñar un nuevo modelo de sociedad, para que la revolución tenga los planos para construir el nuevo edificio y no deba habitar en el viejo, como, desgraciadamente, ha sucedido en los intentos anteriores; este modelo “para armar” ha de ser de carácter abierto y dinámico, para evitar anquilosamientos y “predeterminaciones” y debe ser pensado con nuevos conceptos. La nueva gran revolución no debería ser como las anteriores, que quitaron a unos para poner a otros. Ya no se trata de substituir la clase más retrógrada por otra más progresista, como en la Revolución Francesa, ni de substituir las clases retrógradas por la clase política, como en la Revolución Rusa. A esas revoluciones les faltaba la elaboración previa de un proyecto para el futuro y tuvieron que hacer las cosas sobre la marcha: sabían muy bien lo que no querían, pero no sabían bien lo que querían: “libertad, igualdad y fraternidad” suena muy bien como consigna, pero hay que concretar cada uno de estos conceptos y diseñar el proceso de su materialización en el mundo real; de lo contrario, este tipo de consignas, tal como sucedió, se quedan en meras frases estéticas; análogamente, “todo el poder a los soviets” terminó en una simple consigna, tácticamente eficaz, pero que, a falta de concreción (elaboración conceptual, diseño del proceso de implementación) se quedó en una épica frase, perfecta para adornar la historia.

Se trata de disolver el poder y sus mecanismos para poder desarrollar un nuevo tipo de sociedad basado en la confianza y la cooperación. Por eso es tan importante diseñar previamente el nuevo modelo de sociedad (repito: un modelo abierto), con los mecanismos que le permitirían funcionar sin demasiadas improvisaciones. Uno de los factores fundamentales sería establecer una clara delimitación de los roles de gestión no automatizables que impidiera (por si acaso) el acceso a ningún grado de poder.

En este momento de la argumentación, pienso que debemos enfrentarnos con nosotros mismos; con nuestra conciencia; con unos prejuicios (o conceptos a priori) que la historia (en tanto en cuanto la mediocridad del imperio romano nos sumió en la oscuridad del medioevo) y la ideología (de cuya estructura nuestros yoes son nódulos) han enraizado profundamente en nuestros cerebros.

Aunque habrá quien se escandalice por ello, debemos despojar el concepto de comunismo de todo el lastre negativo al que injustamente ha sido atado, y, al mismo tiempo, perderle ese miedo pueril que caracteriza a esos que se llaman a sí mismos “posmodernos”. Los prejuicios que envuelven esta palabra (comunismo) y que nos la hacen aparecer como “sospechosa”, provienen, en parte, de la presión ideológica del propio sistema y, por otro lado (y esto es lo más grave) de varios errores teóricos y prácticos cometidos por los países que se autoproclamaron “comunistas”, así como de los errores teóricos y prácticos de los partidos “comunistas” en general, pero también de la ruptura de los partidos socialistas de su vínculo natural con el comunismo. De todos estos errores deberíamos sacar lecciones, en vez de huir de un simple concepto como los gatos huyen del agua, y esa experiencia debería poder servir para avanzar en la consecución de una sociedad mejor.

El primer error histórico (aunque había motivos tácticos) fue llamar “comunista” a un partido político, porque es una contradicción en sus términos, ya que el comunismo supone la desaparición de la política y, en consecuencia, la inexistencia de partido político alguno; de este modo, se contamina el concepto de comunismo y se le achacan al concepto problemas y errores que le son ajenos. Por definición, un partido político no puede ser comunista, entre otras razones, porque este adjetivo únicamente es válido para la sociedad. Por ende, un país gobernado por un partido “comunista” no puede ser un país comunista; y eso por dos razones: por la existencia del partido y por la existencia del gobierno; esto nos lleva a un tercer error: una de las exigencias fundamentales del comunismo es la inexistencia de estado; en ninguno de los países llamados “comunistas” se disolvió, que se sepa, el estado, sino todo lo contrario: se fortaleció progresivamente (cuando debería haberse hecho lo contrario). Por otro lado, en ninguno de dichos países se llegó en ningún momento a cumplir el mínimo requisito que estableció Marx para una sociedad auténticamente comunista: que cada ciudadano recibiera todo lo necesario para desarrollarse plenamente y vivir dignamente ofreciendo a la sociedad el potencial de sus capacidades como producto de ese mismo desarrollo personal (“a cada cual según sus necesidades; de cada cual según sus capacidades”). Y, por último, otro elemento incompatible con el comunismo y que subsistió en los países “comunistas” es el dinero; dinero y comunismo son entes antagónicos, porque dentro de  una sociedad comunista no cabe la forma de valor, ni mucho menos la mercancía humana (como sucede en el capitalismo). El dinero cumplió sobradamente su rol como medio de intercambio (como medida del valor de cambio y como “figurante” del valor). Actualmente ya no es necesario. Bien, en realidad nunca lo fue, aunque para algunos supuestos era un elemento práctico (tal como dijera Aristóteles, era más cómodo llevar una moneda que acarrear el montón de cosas que aquélla podía simbolizar; pero fue también Aristóteles, quien era contrario a la generalización del dinero, el que previno sobre sus nefastas consecuencias).

Por todo ello, podemos afirmar que el comunismo no ha existido nunca (fuera del así llamado “comunismo primitivo”) y que nuestros prejuicios hacia el comunismo son precisamente eso: prejuicios, adornados con los estereotipos ad usum.

Ahora podemos decir, sin “miedo” ni “vergüenza”, que la futura sociedad será comunista (o, de lo contrario, seguirá siendo capitalista); será comunista en el sentido de que todo será común a todos. El problema que tenemos que enfrentar es que no hay un diseño claro de cómo podría ser, a parte del escueto aforismo de Marx citado anteriormente, mientras que sí que tenemos especificaciones y verificación empírica de cómo no deberá ser. La sociedad comunista excluye, por definición, el capitalismo, y excluye, por lo tanto:

El dinero, los bancos, la bolsa, el capital

La explotación de unos humanos por otros

El estado, la política y los partidos

De hecho, suprimiendo las citadas lacras históricas, el mundo mejoraría notablemente. Lo único que se precisaría (y lo más difícil de conseguir) es un sistema de gestión social de los recursos y de los subsistemas sanitario, educativo, científico, técnico, etc. Volvemos, con ello, al asunto del diseño de la sociedad y de los mecanismos de gestión. No hace falta decir que, para diseñar el nuevo modelo, al menos en su fase más avanzada, será imprescindible la colaboración de especialistas en todos los ámbitos que involucran el funcionamiento de la sociedad; algunos de los cuales deberán trabajar contra sus propios intereses egoístas: es decir, deberán trabajar para desarticular el actual entramado y substituirlo por otro donde sus roles o desaparecerán o serán completamente distintos; para ello deberán ser capaces de dar un gran salto cualitativo conceptual.

El planeta Tierra no puede sentarse a esperar a que venga un comando alienígena a salvarlo, debemos hacerlo sus habitantes, y algún día habrá que ponerse manos a la obra para arreglar nuestra redonda casa.

(febrero de 2020)

 

Autor: Jordi Soler Alomà, Doctor en Filosofía

Fuente de la Información: https://kaosenlared.net/que-piensa-la-izquierda/

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«Este modelo de fumigar y enfermar a la gente no solo es insano sino que además es antieconómico»

«Este modelo de fumigar y enfermar a la gente no solo es insano sino que además es antieconómico»
Entrevista al ecologista Antonio Elio Brailovsky
Mario Hernandez
Rebelión
M.H.: ¿Qué significaron los incendios en Australia? Además luego hubo granizo, tormentas de arena y se me ocurre preguntarle qué tiene que ver esto con el cambio climático.E.B.: Esto es una manifestación del cambio climático. El cambio climático del que venimos hablando los científicos hace décadas, representa un aumento de las situaciones extremas. En donde hay viento va a haber más viento, donde hay sequía va a haber más sequía, donde hay huracanes va a haber más huracanes, donde hay inundaciones va a haber más inundaciones. Es decir, se espera que las situaciones extremas aumenten en todo el mundo, lo que requeriría de políticas responsables para tener en cuenta.

Ahora, en el caso de Australia es muy patético porque el gobierno de ese país ha negado el cambio climático porque ha basado su economía en el carbón y otros combustibles fósiles. De modo que estaban mucho menos preparados para actuar ante esto porque no creían que fuera un problema. Entonces cuando uno piensa que tiene un problema se prepara, cuando uno niega el problema es mucho peor. Parte del desastre tiene que ver con las condiciones naturales de Australia, pero otra parte es la dificultad de respuesta de un gobierno que no creía que esto fuera un problema hasta que lo superó.

M.H.: Inclusive levantando la apuesta, porque he visto que tienen previsto una mina de carbón a cielo abierto que supera tres veces la superficie de París.

E.B.: Sí. Están basando su economía en eso. Yo no sé cómo les va a ir con la ciudadanía. En algún momento toda la ciudadanía dice basta, paremos con esto porque es demasiado irresponsable. Espero que los australianos que han sufrido esta irresponsabilidad en carne propia, respondan que algo hay que cambiar. Además es un llamado de atención al resto de los países. ¿Estamos en condiciones de responder a incendios de esa magnitud en La Pampa, en la Patagonia, en Córdoba? ¿O va a seguir pasando lo mismo de siempre que se quema y los bomberos llegan a donde se puede y el resto se quedan mirando?

M.H.: He leído últimamente que la mitad de los chicos que ingresan al área oncológica del hospital Garrahan son de la provincia de Entre Ríos. Al mismo tiempo el glifosato volcado por el agronegocio no se degrada, por lo tanto, se acumula y la concentración del herbicida constatada en Entre Ríos con epicentro en Urdinarrain, en el departamento de Gualeguaychú, se encuentra entre las más altas a nivel mundial. ¿Hay solución a esto Elio?

E.B.: Esto se viene sabiendo hace tiempo, la cuestión es que mientras se permita que el agronegocio haga esto, que engañen a la gente, aceptarán que el cáncer es una desgracia individual. El cáncer no es una desgracia individual, es una enfermedad social y en las zonas donde se fumiga con cancerígenos está claro el carácter social de esa enfermedad. La cuestión es qué hace la ciudadanía, cómo se reclama y está claro que el gobierno nacional tiene una muy fuerte presión de conseguir dólares desesperadamente, de cualquier manera y le van a decir que fumigando se consiguen más dólares.

En realidad, hay investigaciones hechas por el INTA que demuestran que la producción de trigo, en un campo agroecológico, es decir, que no usó plaguicidas, sino las técnicas que se usaban antes de la existencia de éstos, la producción es la misma pero mucho más barato, porque los plaguicidas se pagan en dólares. Es decir, este modelo de fumigar y enfermar a la gente, no solo es insano en el sentido de que enferma, sino que además es antieconómico.

M.H.: O sea que hay una alternativa a los agrotóxicos.

E.B.: Hay alternativas. Están haciendo estudios en el INTA, hay una cantidad importante de agroproductores que hacen agroecología, y hay un importante espacio para experimentar, que son las zonas en que por estar los campos al lado de escuelas rurales, donde no se puede fumigar por las leyes locales, ahí se puede practicar agroecología y mostrar que efectivamente es más eficiente, más sano y más barato. Pero, por supuesto, si permiten que esto se haga se hunde el negocio de los agrotóxicos.

M.H.: Hubo una iniciativa en la provincia de Entre Ríos, una coordinación entre el INTA y asociaciones de la provincia que hablan de una suerte de fumigación ecológica, donde inclusive participan los pilotos de aviones fumigadores que no quieren quedar asociados a los efectos nocivos del modelo actual del agronegocio. ¿Tiene algún conocimiento al respecto?

E.B.: Sé que la sociedad está llena de disimulos y de engaños, de modo que le tengo algo de desconfianza a esto de “fumigaciones ecológicas”. El rol de los plaguicidas es tratar de tapar un desequilibrio ecológico que se produce cuando hay monocultivo. Al cultivar una sola cosa también se crían los insectos que se los comen y las plantas que lo parasitan o lo desplazan. Cuando hay un cultivo que tiene en cuenta a las distintas facetas de la naturaleza, no hace falta fumigar con nada. De modo que lo de las fumigaciones ecológicas me suena raro.

M.H.: Quiere agregar algo más.

E.B.: Sí, quiero agregar que en este momento el país está sometido por una deuda enorme que ha contraído el gobierno anterior y que la desesperación del gobierno por pagar esa deuda externa lo lleva a ceder ante la presión de estos negocios espurios. De modo que es un llamado a los ciudadanos a estar atentos y poner límites, no hay que hacer cualquier cosa para conseguir dólares. Por lo menos no conseguir dólares a costa de la salud de los argentinos.

M.H.: Tengo entendido que incluso en la reunión de Davos hubo una agenda verde.

E.B.: Depende de lo que se llame verde. Todas las grandes empresas están pintándose de verde, algunas con grandes simulacros. La Shell tiene una división de energía eólica con la que hace unos cuantos molinos eólicos. Pero su negocio sigue siendo el petróleo. De modo que el hecho que se disfracen no quiere decir que lo sean.

Fuente de la Información: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=265095&titular=%22este-modelo-de-fumigar-y-enfermar-a-la-gente-no-solo-es-insano-sino-que-

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Chile: Organizaciones sociales llaman a participar en el plebiscito y a impulsar una Asamblea Constituyente

Organizaciones sociales llaman a participar en el plebiscito y a impulsar una Asamblea Constituyente

El 4 de octubre el presidente Piñera anunció el aumento del transporte público en unos 30 pesos (1,16 USD, aproximadamente), lo que provocó que estudiantes secundarios impulsaran “evasiones” en el Metro para no pagar el pasaje. Esa forma de protesta se masificó desde el 18 de octubre y dio lugar a un estallido social en el que salieron a la luz las múltiples demandas del pueblo chileno. La respuesta del gobierno fue la represión y la implementación del Estado de Emergencia y el Toque de Queda. Las movilizaciones, huelgas y cacerolazos continúan en todo el país. Hay numerosas denuncias de violaciones a los DDHH: asesinatos, detenciones arbitrarias, desapariciones y abuso sexual por parte de las fuerzas de seguridad.

Unidad Social llama a aprobar una nueva constitución e impulsar Asamblea Popular Constituyente

Un llamado a “todo el pueblo chileno a participar activamente” en el plebiscito del próximo 26 de abril “votando por las opciones apruebo y convención constituyente” realizaron las organizaciones que componen Unidad Social, junto con reiterar las críticas respecto de la forma en la cual fue creado este proceso.

A juicio de las organizaciones presentes, “este proceso no se funda en la soberanía popular, desconociendo el poder constituyente originario” y agregan que “establece limitaciones y trabas al ejercicio de la soberanía fijando, previamente, un quórum elevado que impide cambios sustanciales en el modelo constitucional”.

Pese a esto, Unidad Social considera que “el plebiscito del próximo 26 de abril puede y debe ser un paso más en un proceso de cambio social y no constituye, necesariamente, su meta final”, así lo enfatizó la vocera del bloque Cannabis Medicinal, Ana María Gazmuri.

“Unidad Social llama a participar del plebiscito del 26 de abril, votar apruebo, marcar convención constituyente y además marcar AC. Hay que decir, respecto de este punto, que no hay unanimidad de parte de todas las organizaciones sociales, pero la mayoría sí está de acuerdo. Lo que es claro para todos es que vamos a participar del plebiscito, vamos a votar apruebo y convención constituyente, para que no haya confusiones al respecto”, recalcó la actriz.

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Asimismo, desde Unidad Social hicieron un llamado a “trabajar en la instalación de una Asamblea Popular Constituyente, plurinacional, paritaria y decolonial; asegurando la construcción de una Constitución desde las bases, desde la pluriversidad del pueblo soberano”, la que debería ocurrir a continuación del plebiscito del mes de abril.

El expresidente de la Confusam y representante del bloque sindical de Unidad Social, Esteban Maturana, emplazó al Ejecutivo por no garantizar la debida realización de este proceso “el ministro del Interior no nos da las garantías del debido proceso, para que eso ocurra hace falta que haya un ministerio que garantice la seguridad ciudadana, pero no en la lógica de criminalizar las manifestaciones sociales. Estamos en condiciones peores que en el plebiscito del 89 porque esta es una democracia de mentira. Aquí se viola, se tortura y se mata y el responsable es el presidente Sebastián Piñera”, enfatizó.

Por su parte, la vocera de la Coordinadora No + AFP, Carolina Espinoza, hizo un llamado a movilizarse no solo a través del voto, sino que también resguardando la debida realización del plebiscito constituyente “hay que comprometerse en la participación como apoderados y vocales de mesa porque haremos un proceso paralelo de conteo de votos. El país no cambia y son los empresarios y en especial el gobierno quienes no quieren impulsar los cambios, por lo mismo, necesitamos más unidad y movilización”, señaló.

Unidad Social reiteró su apoyo “a la movilización y la organización de los chilenos y chilenas”, y añadieron que “trabajamos por una gran articulación popular, unitaria e inclusiva, valorando la diversidad de los territorios, siendo parte del pueblo movilizado”.

Finalmente, denunciaron la represión y criminalización de la protesta social y señalaron que “la violación de los Derechos Humanos se ha vuelto una práctica sistemática de parte del Estado de Chile” y, por lo mismo, exigen “verdad, juicio y castigo a sus responsables civiles y uniformados”.

Radio U de Chile

Por una Asamblea Constituyente verdaderamente soberana, con paridad de género, reconocimiento de los pueblos originarios y de todas las chilenas y chilenos

Por Coordinadora Nacional Movimiento Asamblea Constituyente

Amigas y amigos,
En reconocimiento a sus valiosas participaciones en esta etapa de la lucha democrática, en que emerge la fuerza de los pueblos como sujetos históricos del cambio social, les invitamos e incitamos a debatir y compartir una postura clara y unitaria ante el descarado intento de la elite empresarial, parlamentaria y transnacional que, una vez más, pretende abortar la demanda histórica y legítima por una Asamblea Constituyente para Chile.

Para disuadir y acallar la protesta de millones de chilenas y chilenos, las fuerzas conservadoras del status quo neocolonial y neoliberal recurrieron a la ya conocida maniobra de repliegue y contraataque – maquillada bajo la apariencia de un supuesto “Acuerdo de Paz” – con la que pretenden mantener inalterables y por largo tiempo sus irritantes privilegios.

En efecto, La ley N° 21.200 generada a espaldas de la ciudadanía en un pacto cupular enteramente antidemocrático, obliga a 15 millones de electores a optar por una Convención Mixta o una Convención Constitucional, ninguna de las cuales responde, en absoluto, a la mayoritaria reivindicación de Asamblea Constituyente. Su texto explícito y sus formulaciones de procedimiento apuntan inequívocamente a mantener la hegemonía del pacto empresarial, militar y parlamentario que se nos impuso en 1989 con el pomposo nombre de “transición a la democracia”, cuyos efectos desastrosos para la mayoría de la población han quedado de manifiesto por multitudinarias movilizaciones sociales a lo largo y ancho del país.

No podemos, con nuestro silencio cómplice, otorgar credibilidad a una maniobra que, lejos de intentar la democratización de la sociedad y del Estado, en verdad apunta a neutralizar, dividir y finalmente derrotar las legítimas aspiraciones de cambio que anidan en la gran mayoría de la población.

No tenemos derecho a equivocarnos en aquilatar el momento histórico decisivo que nos corresponde vivir.

Les pedimos por ello, con urgencia y determinación, que nos reunamos este Martes 04 las 18:00 hr, en sede CONABAN Alameda 1146, oficina 101, entrepiso, para que sumemos fuerzas, experiencias, talentos y propuestas que nos permitan generar una Asamblea Constituyente verdaderamente soberana, con paridad de géneroreconocimiento de los pueblos originarios y de todas las chilenas y chilenos residentes en el exterior, haciendo realidad el principio de autodeterminación de los pueblos de Chile.

COORDINADORA NACIONAL MOVIMIENTO ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Piensa Chile

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/organizaciones-sociales-llaman-a-participar-en-el-plebiscito-y-a-impulsar-una-asamblea-constituyente/

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20 años de mercantilización de las aulas: cómo pasamos de pensar en educar a pensar en ganar dinero

20 años de mercantilización de las aulas: cómo pasamos de pensar en educar a pensar en ganar dinero

Daniel Sánchez Caballero

Los últimos 20 años le han dado la vuelta a la educación. Poco antes de entrar en el siglo XXI hubo un cambio de paradigma: el sector, que hasta entonces había conseguido más o menos volar por debajo del radar del mercado capitalista, pasaba a ser tan bueno como cualquier otro para ganar dinero.

El cambio también ha afectado hacia dentro, en un doble movimiento interdependiente. En dos décadas han variado los objetivos de la educación, cada vez menos humanista y más centrada en el mercado laboral. Llegaron las competencias, se fueron las humanidades. Como explica Carmen Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga y miembro del Foro de Sevilla: «Solo importa el resultado educativo, no los procesos. Lo mejor para nuestros hijos ya no es una educación como bien social que forme ciudadanos, sino que vayan a las mejores escuelas. En la base de todo esto están las evaluaciones y la competición entre escuelas y entre estudiantes». La escuela enseña lo que le interesa a la empresa y la empresa se acerca a la escuela y la financia.

El pastel es goloso. Por un lado están los datos sobre el capital humano que mueve: en 2019 y solo en la UE hay unos 137 millones de estudiantes entre todas las etapas educativas, 20 de ellos en la Universidad. Por otro, los puramente económicos: en lo que es estrictamente negocio, el sector tecnológico en torno a la educación movió en 2019 un total de 6.500 millones de euros en inversiones en todo el mundo.

Con carácter general, los países de la UE superan los 700.000 millones de euros anuales en gasto en educación, una partida que no para de crecer. No de manera relativa –el porcentaje de los presupuestos ha pasado del 4,41% del PIB en 2007 al 4,67% en 2017–, pero sí absoluta: el PIB ha subido en este mismo periodo un 30%, por lo que el gasto educativo lo hizo en la misma relación.

Las posibilidades de negocio son muchas: softwares educativos, ordenadores para clase, tabletas, pizarras digitales, cursos, academias, plataformas de gestión, aplicaciones, herramientas educativas, educación online o consultorías educativas son los nuevos campos abonados para la colaboración público-privada o la inversión puramente privada, hablando en neolengua. Un ejemplo: en 2011 se descargaron 270 millones de aplicaciones gratuitas (que no cuestan dinero) relacionadas con la educación y otras 36 millones de pago, según McKinsey. Las grandes multinacionales, como Google o IBM o HP se han tirado de cabeza al sector con tácticas similares.

Google ofrece varios servicios relacionados con la educación. La plataforma G Suite for Education ofrece una serie de herramientas gratuitas «para permitir que los educadores y los alumnos innoven y aprendan juntos». Solo hace falta registrar el centro y se accede a un paquete de servicios para gestionar las clases, organizar deberes, evaluaciones, etc. Y todo gratis. Solo hace falta registrarse y ofrecerle tu alma a Google en forma de información personal. Según sus propios datos, más de 80 millones de personas utilizan ya G Suite en todo el mundo y más de 40 millones la herramienta Google Classroom.

El gigante tecnológico también ofrece a profesores y alumnos sus Chromebooks, unos dispositivos a medio camino entre la tableta y el ordenador comercializados por diferentes marcas y en diferentes rangos de precios pensados específicamente para la educación y llenos de apps y herramientas. Más de 30 millones de estudiantes del mundo ya utilizan estos aparatos –a partir de 200 euros–, principalmente los que fabrica HP, otra de las multinacionales volcadas en la Educación que también cuenta con sus propia línea de productos, desde la HP Touchpoint Manager, una aplicación para gestión educativa, hasta la HP Classroom Manager, pasando por alianzas con entidades como Tablet Academy, una organización de profesores del Reino Unido.

La premonición de De Sélys

Algunos lo vieron venir. Corría 1998 cuando el periodista belga Gérard de Sélys escribió: «La OCDE cifra en un billón de dólares los gastos anuales de sus Estados miembros en favor de la enseñanza. Un mercado de tales dimensiones es muy codiciado. Actualmente, cuatro millones de profesores, 80 millones de alumnos y estudiantes, 320.000 centros escolares están en el punto de mira de los mercaderes. Pero se necesitarán muchos esfuerzos para aplicar esos textos e informes que exigirán un desmantelamiento de lo esencial del servicio público de la enseñanza».

Se equivocó poco. Han pasado 22 años desde la profecía de De Sélys. Los «esfuerzos» que comentaba el belga serían necesarios para la mercantilización educativa se hicieron. Dicho de otra forma: recortes en Educación que rebajan la calidad, formación más laboral que social, compra-venta de centros educativos, clientes garantizados, bien por la obligatoriedad de la etapa, bien porque lo impone el mercado, familias que gastan más cada año en educar a sus hijos (12.290 millones de euros en 2016 solo en España) o el uso de «competitividad», «empleabilidad» y «eficacia» como términos claves en la educación configuran un nuevo panorama educativo, tanto dentro del sistema como alrededor de él.

Sobre el cómo hemos llegado hasta aquí hay versiones, según a quién se pregunte. Una corriente de opinión ve todo un plan elaborado que viene desde hace más de dos décadas, que incluye lobbies, informes y una búsqueda casi desesperada de nuevos mercados. Entre ellos se encuentra Beatriz Quirós, catedrática de instituto jubilada y miembro del sindicato STES. Otros, como el profesor Antoni Verger, de la Universidad Autónoma de Barcelona, son más escépticos. «Sí, se habla de los lobbies, de un informe de 1998… Pero es tan difícil acceder a información y datos que no sabemos el impacto que pudieron tener esos informes», sostiene. Lo que nadie duda, tampoco él, es del negocio educativo.

La versión que ve todo un plan trazado cuenta que la primera semilla de la mercantilización europea la sembró el lobby empresarial europeo European Round Table (ERT). Es enero de 1989 y el mundo vive un cambio de paradigma. La era de la explotación de recursos ha quedado atrás, los mercados tradicionales se agotan y hay que buscar nuevos, explica Quirós. En paralelo, «el modelo de escuela que venía funcionando ya no interesa más. No interesa la masificación de la educación, el tipo de trabajadores que empiezan a necesitar las empresas es diferente».

En ese contexto, el lobby empresarial europeo escribe ese año el informe Educación y competencia en Europa. Tras una reunión en la que participan los presidentes de Fiat, del gigante francés de agua y saneamiento Lyonnaise des Eaux o Nestlé, presentan su texto, en el que declaran sin sutilezas que «la educación y la formación (…) se consideran inversiones estratégicas vitales para el éxito futuro empresarial». Los grandes grupos de presión se ponen en marcha.

 

El saber y la competencia

Paso a paso se va haciendo camino. En 1995, la Comisión Europea presenta su libro blanco sobre la educación y la formación, en el que explica: «Los países europeos ya no tienen elección. Para conservar su lugar (…) tienen que completar los progresos realizados en la integración económica con una inversión en el saber y la competencia».

La línea de pensamiento que marcaba las políticas educativas la resumió el presidente de Coca Cola tres años después, en 1998, en el encuentro mundial de la Global Alliance for Transnational Education (GATE). Dice Glenn R. Jones: «Desde el punto de visto del empresario, la enseñanza constituye uno de los mercados más vastos y de mayor crecimiento (…). El sector resiste a la tecnología, sus costos aumentan y hay demasiada poca competencia. Se hace cada vez mayor la distancia entre la demanda de formación y la capacidad de acogida de la enseñanza superior. Por todas estas razones, los empresarios consideran que la enseñanza es un extenso mercado por conquistar».

La OCDE, esa organización económica hoy convertida por alguna razón en referente educativo a través de su examen PISA, también aporta su granito de arena. En 1996 ya es consciente de la dualidad del mercado laboral que se avecina y de que las empresas no tendrán ninguna necesidad de tantos trabajadores tan formados. Pero, políticamente, no es tarea fácil de acometer. La OCDE aportaba entonces algunas ideas de cómo hacerlo, también negro sobre blanco.

«Se pueden aconsejar numerosas medidas que no crean ninguna dificultad política (…). Si se les disminuyen los gastos de funcionamiento a las escuelas y universidades, hay que procurar que no se disminuya la cantidad de servicio, aún a riesgo de que la calidad baje (…). Sería peligroso restringir el número de alumnos matriculados. Las familias reaccionarán violentamente si no se matricula a sus hijos, pero no lo harán frente a una bajada gradual de la calidad de la enseñanza y la escuela puede progresiva y puntualmente obtener una contribución económica de las familias o suprimir alguna actividad. Esto se hace primero en una escuela, luego en otra, pero no en la de al lado, de manera que se evita el descontento generalizado de la población», escribió Christian Morrison.

Correlación o causalidad, la evolución del gasto en Educación de los países refleja esta línea de pensamiento. Desde el año 2000, casi en simultáneo al informe de ERT y la premonición de De Sélys, el porcentaje respecto al PIB que se invierte en Educación está estancado alrededor del 5% en todo el mundo. Pocos países alcanzan el 7%, considerado la cifra mágica en Educación.

Es cierto que la inversión absoluta sí sube, igual que lo ha hecho el PIB durante estos años. Los países gastan cada vez más dinero en sus sistemas educativos –también es más dinero a repartir–, pero como la inversión relativa no aumenta son las familias las que intentan compensar estas diferencias. En España, por ejemplo, el gasto privado en educación ha subido un 50% desde que empezó la crisis en 2008, pasando de 8.700 millones de euros a 12.300 millones de euros, según datos del ministerio.

 

El impacto de género

En esta partida de ajedrez entre educación y negocios hay piezas que valen más y piezas que valen menos. Suelen ser las mismas siempre. El gran negocio educativo lo sufren más las mujeres que los hombres, explica Carmen Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga.

«En este marco globalizado, donde priman los intereses del mercado sobre los derechos sociales, la educación colabora en el mantenimiento del sistema, por su intervención o por la ausencia de esta», explica. Rodríguez destaca cuatro aspectos en los que la mujer se ve especialmente perjudicada por la «educación mercantilizada»: la desvalorización de la vida íntima, la híper-sexualidad como nueva liberación, el mito de la libertad de elección y el conocimiento escolar.

«Las personas más vulnerables son las que más van a perder con estos nuevos modelos», opina la profesora. «Se despolitizan los derechos sociales que son comunes a las mujeres y se convierten en problemas individuales y de libertad de elección: la violencia de género es un problema individual, no relacionada con la estructura patriarcal o las relaciones de poder. La prostitución, los vientres de alquiler, son problemas de elección personal», elabora.

Según esta visión de Rodríguez, «la situación de las mujeres se ve doblemente perjudicada: por un lado, por la pérdida de derechos sociales; por otro, por el sometimiento a situaciones de empleo precarias como consecuencia de una mayor incorporación al mercado laboral, pero como trabajadoras secundarias que acceden a peores trabajos y además pagan el impuesto reproductivo».

Fuente de la Información: https://kaosenlared.net/20-anos-de-mercantilizacion-de-las-aulas-como-pasamos-de-pensar-en-educar-a-pensar-en-ganar-dinero/

Autor: Daniel Sánchez Caballero

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Argentina: En Jujuy adeudan sueldos de docentes desde agosto del año pasado

En Jujuy adeudan sueldos de docentes desde agosto del año pasado

Se trata de las y los docentes del Programa Infanto Juvenil (ex Caj y Cai), dependientes del Ministerio de Educación.

A esta altura del año crece la incertidumbre dentro del sector docente que forman parte de los equipos del Programa Infanto Juvenil; a la falta de certezas sobre la continuidad de los puestos de trabajo, aunque haya antigüedad de más de 10 años, se suma la inhumana falta de pago que lleva más de 6 meses de atraso.

En medio de una profunda crisis económica, inflación, tarifazos, la pérdida del poder adquisitivo golpea y empeora las condiciones de vida, en este contexto es que se adeudan seis meses de honorarios. La inflación con la que cerró el año 2019 es del 53,8% la mayor en 28 años, y aunque la inflación de enero es del 3% el precio de los alimentos básicos y el transporte siguen aumentando.

A esta situación hay que sumarle el aumento del 51% del monotributo que rige desde enero del corriente año. Para poder mantener los papeles en regla, y estar al día con las tareas administrativas que exigen desde el Ministerio es necesario seguir pagando, con aumento, pero sin cobrar un sueldo. Esta es una de las principales “excusas” que utiliza, cínicamente, el Ministerio de Educación de la provincia depositando la responsabilidad en las y los trabajadores, de que no mantendrían sus papeles al día.

El año pasado después de 16 años de contratos de locación, y de la lucha llevada a cabo por parte de docentes de los programas, se incorporó una nueva figura de contratación con la provincia, que al fin y al cabo son una minoría con respecto a las y los que siguen siendo monotributistas.

También, en 2019, a mitad de año se contrataron más de 50 docentes que luego de tres meses fueron despedidos, en principio fueron contratados por el gobierno provincial con una nueva modalidad pero ahora para poder cobrar los meses trabajados les piden que se conviertan en monotributistas, una burla y un juego con quienes necesitan el trabajo y el sueldo del mismo.

Cada vez son más escuelas que se quedan sin dicho programa, la unificación y reestructuración es parte de un vaciamiento progresivo y de políticas precarizadoras que se suceden desde los años 90 y ningún gobierno hasta ahora quiso cambiar.

Desde la agrupación 9 de abril señalaron que “trabajadores/as con diez años de antigüedad no pueden conseguir ninguna estabilidad laboral, ni mucho menos acceder a derechos elementales como sindicalización, por los burocráticos estatutos de los gremios docentes. Es necesario apoyar este reclamo para que se pague cuanto antes los sueldos adeudados a las y los docentes del Programa Infanto Juvenil y hacer una exigencia extensiva a los gremios docentes nuevamente a que reconozcan a este sector y se pueda dar una pelea de conjunto para dar solución a sus demandas”.

Fuente de la Información: https://www.laizquierdadiario.com/En-Jujuy-adeudan-sueldos-de-docentes-desde-agosto-del-ano-pasado

 

 

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Gremios y movimientos protestaron contra la agenda económica y educativa de Bolsonaro

Gremios y movimientos protestaron contra la agenda económica y educativa de Bolsonaro

Protestan en Brasil contra agenda económica y educativa de Bolsonaro

Centrales sindicales y movimientos sociales brasileños ocuparon ayer la Avenida Paulista, en Sao Paulo, para protestar contra la agenda económica y educativa del Gobierno del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro.

El acto tuvo lugar en el mismo momento en que Bolsonaro fue recibido por Paulo Skaf, presidente de la Federación de Industrias del estado de Sao Paulo.

Una de las reivindicaciones del movimiento es contra la política gubernamental de generación de empleo, con una alta tasa de desempleo y un aumento del número de trabajadores informales.

‘De hecho, nos estamos defendiendo de un ataque que ha estado ocurriendo desde que el Gobierno de Bolsonaro asumió el cargo, atacando el movimiento sindical, atacando los derechos laborales y vamos a resistir. No dejaremos que esto suceda. Vamos a empezar a resistir a este gobierno antes de que acabe con Brasil’, afirmó Wagner Gomes, secretario general de la Central de Trabajadores de Brasil.

Consideró que la próxima gran batalla de los trabajadores está en el Congreso respecto a la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 905), que establece la cartera laboral verde y amarilla, ‘que generalmente libera a los empresarios para acabar con los derechos de los trabajadores’, señaló Gomes.

‘La lucha es dura. Con este desmantelamiento que el presidente Bolsonaro ha mantenido en las políticas públicas, el desguace de la cuestión de las industrias, hemos estado luchando de frente para ganar nuestra soberanía’, dijo el metalúrgico Américo José Galvani Júnior, de 29 años, empleado de la automotriz Volkswagen en Sao Bernardo do Campo (Sao Paulo), citado por el portal Brasil de Fato.

Insistió en que ‘venimos a esta lucha para recuperar todo lo que se está perdiendo’.

Para Luiz Cláudio Marcolino, vicepresidente de la Central Única de los Trabajadores de Sao Paulo, la unidad entre las centrales sindicales afloró desde finales del año pasado y la manifestación de este lunes forma parte de un conjunto de acciones para el desarrollo social con la defensa de los empleos y contra el proceso de desmantelamiento de la industria nacional.

Simone Nascimento, exdirectora de asistencia a los educandos de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), habló sobre la importancia de la presencia de los jóvenes en la manifestación.

‘Estar aquí con los trabajadores es fundamental en el sentido de que la lucha es una sola. Estamos en contra de este proyecto del gobierno de becas que tiene precarias las vidas de los más pobres’, apuntó.

Denunció que ‘los más pobres son los jóvenes, los trabajadores, los negros, las mujeres, la comunidad LGBT. Muchos de los trabajadores tienen hijos, muchos de los estudiantes son trabajadores. Muchos de los trabajadores son estudiantes’, remarcó.

Prensa Latina

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/gremios-y-movimientos-sociales-protestaron-contra-la-agenda-economica-y-educativa-de-bolsonaro/

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