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Publicación de la Internacional de la Educación: Foward to Schools

Noticia Global

Education International lanzó su publicación Forward to School el 13 de julio. El documento se basa en los cinco pilares identificados en la Guía de la IE sobre reapertura de escuelas e instituciones educativas publicada en abril.

La publicación refleja la experiencia de las organizaciones miembros organizadas en torno a esos pilares:
  • Participar en el diálogo social y político
  • Garantizar la salud y la seguridad de las comunidades educativas.
  • Hacer de la equidad una prioridad
  • Apoyar el bienestar físico y emocional y la recuperación.
  • Confía en la profesionalidad de los educadores.
Ya ha habido una experiencia considerable con la reapertura de la escuela. Forward to School agrega preocupaciones comunes de los sindicatos de educación y material específico en esas cinco áreas. Presenta información, investigación y ejemplos de acciones sindicales en más de 50 países de todas las regiones. Dados los rápidos cambios en los entornos escolares y comunitarios, Forward to School, es un trabajo en progreso que se actualizará periódicamente. Solo está disponible en inglés en este momento, pero será traducido. Se puede encontrar experiencia nacional adicional, descrita con más detalle, en el Centro de información de Education International .
Los desafíos de reapertura incluyen lidiar con el legado de la pandemia en educación. El énfasis en el diálogo social y político en la guía de abril se basó en informes de que dicho diálogo era raro durante los cierres. La información posterior indica una mejora en el diálogo, pero aún falta o es de baja calidad en muchos países.
Las desigualdades existentes fueron resaltadas y agravadas por la pandemia y el aprendizaje a distancia. El acceso a Internet no solo varió ampliamente y perjudicó a las personas vulnerables y a los grupos marginados, sino que, incluso en países donde todo funcionó bien, los estudiantes sufrieron, con un mayor impacto en algunas personas, la falta de contacto social que es tan vital para la educación. Los gobiernos deben considerar el daño que se ha hecho al aprendizaje, pero también a la moral y al bienestar mediante la educación en condiciones de pandemia y compensarlo lo más posible en el proceso de reapertura.
Una lección aprendida de la pandemia es que, aunque en todas partes fue difícil adaptarse a un cambio tan radical con cierres y reaperturas, los sistemas escolares y las autoridades públicas que invirtieron recursos en la profesión docente y confiaron en el juicio de los maestros fueron más flexibles y adaptables. El reconocimiento de la profesión y el estatus de quienes la ejercen debería ser una prioridad para avanzar en la educación en la era posterior a la pandemia.
El Secretario General de Education International, David Edwards, al comentar sobre «Forward to School», dijo: «Las experiencias durante el cierre y la reapertura de las escuelas han variado considerablemente entre los países. Esto refleja la capacidad y la voluntad de los gobiernos para luchar eficazmente contra COVID-19, pero también la fortaleza y la resistencia de los sistemas de educación. Este es un momento muy estresante y perturbador para los maestros y otro personal educativo, para los estudiantes y para los padres. La recuperación exitosa de la pandemia y su devastación social y económica masiva solo puede tener lugar si se basa en el bienestar, el progreso y el respeto de los alumnos y educadores. Debe ser mucho más que volver a la normalidad o incluso reconstruir mejor. Debemos imaginar y realizar la educación para un futuro dramáticamente diferente de sociedades sanas y pacíficas con justicia,inclusión, libertad y solidaridad «.
La Guía de la Internacional de la Educación sobre la reapertura de escuelas e instituciones educativas está disponible aquí .
Fuente: https://eiwebsite.blob.core.windows.net/uploads/20200713_073831_2020_EI_ForwardToSchool_EN_Final.pdf?sv=2019-10-10&ss=b&srt=o&sp=rdx&se=2030-05-26T22:00:00Z&st=2020-05-26T14:11:47Z&spr=https,http&sig=fqlBEId9cO6/PzqL9OFD54Ufvt33KDBvH/hM9wsIvLA%3D
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Manifiesto: La Docencia en la Universidad

Comunicado

El cambio forzado a una docencia no presencial ha sido abordado por el profesorado de la Universidad de Sevilla, el estudiantado y el PAS, con un esfuerzo extraordinario, demostrando responsabilidad y profesionalidad, en general. Esta situación ha supuesto una enorme sobrecarga de trabajo, condicionada por una deficiencia en medios materiales y una escasa formación en modelos de enseñanza alternativos. Todo ello con situaciones familiares dispares, que la mayoría hemos asumido como un reto con la mejor predisposición posible. Debemos darnos la enhorabuena por ello. Esta experiencia vivida nos lleva a proponer una reflexión crítica sobre la docencia que necesitamos a través del siguiente Manifiesto:

  1. El diálogo y la negociación en las instituciones democráticas. El diálogo es una de las fuentes del saber, y la negociación es la forma más democrática de superar las diferencias. La universidad dispone de órganos de go-bierno electos, pero también de órganos de representación de estudiantes, personal de administración y servi-cios y profesorado, también electos. Es necesario y razonable, más aún en situaciones extraordinarias, que las medidas que afecten al trabajo y al estudio sean debatidas y negociadas con los y las representantes de los diferentes sectores antes de su aprobación. Por tanto, demandamos que todos los aspectos relativos a la do-cencia del próximo curso, tanto en su dimensión laboral como educativa, sean debatidos y negociados en profundidad y con rigor en los espacios correspondientes antes y durante el próximo curso 2020-21.
  2. La autonomía y la responsabilidad del profesorado. Nuestro compromiso fundamental es apostar por la mejor docencia posible para que el estudiantado alcance un aprendizaje significativo. Esto nos exige el máximo de profesionalidad en estos momentos, desde una bien entendida libertad de cátedra, siendo agentes activos del cambio docente que necesita la universidad. Sin embargo, estamos viviendo durante la pandemia un exceso de normas administrativas sin precedentes. Comprendemos perfectamente que la situación de emergencia obliga a realizar adaptaciones. No obstante, hay dos sensaciones que compartimos muchos docentes: a) No se ha con-fiado lo suficiente en la responsabilidad del profesorado para resolver con creatividad, rigor y buen criterio las nuevas situaciones, llegando incluso a vulnerarse en cierto grado la autonomía del profesorado, y b) Parte de la inflación normativa se ha producido por un exceso de control, muy superior al de la situación previa, olvidando que las normas están al servicio de las personas y no las personas al servicio de las normas. Por tanto, deman-damos que las nuevas normativas que regulen el próximo curso sean un medio para fomentar el compromiso mencionado y que se rijan por los principios de flexibilidad (todos los y las docentes no seguimos el mismo modelo de enseñanza), sencillez, confianza y respeto a la autonomía del profesorado.
  3. El aula como espacio de encuentro es irremplazable. Nada puede sustituir la experiencia de participar activa-mente en un grupo que cuestiona, analiza y debate de forma crítica con la finalidad de aprender y construir una sociedad mejor. Esta necesidad de contacto interpersonal se ha puesto aún más de manifiesto en el contexto del distanciamiento social. La comunicación fluida y cooperativa entre profesor/a y estudiantes es esencial para el aprendizaje y va más allá de la presencialidad formal en clase. La demanda de comunicación por parte del alumnado ha sido muy clara y el intercambio continuo de información ha sido puesto en valor por los y las estudiantes en estas circunstancias. El desarrollo de la solidaridad y la empatía entre el alumnado y de éste con el profesorado es clave en el proceso de aprendizaje. Por tanto, demandamos para el curso próximo un plan de habilitación de potenciales espacios de enseñanza (patios, parques próximos, salones de actos, gimnasios, etc.) y un plan de incorporación de profesorado de apoyo en periodo de formación inicial docente.
  4. La docencia basada en modelos activos e investigativos promueve aprendizajes profundos y duraderos. Ade-más de ser más adaptable a la no presencialidad, este modelo de docencia desarrolla el pensamiento crítico y el compromiso de los y las estudiantes con su proceso de aprendizaje. Estos enfoques, inevitablemente, requie-ren más tiempo para el diseño de contenidos y problemas relevantes, para preparar secuencias de trabajo ba-sadas en la actividad del estudiante y formas de evaluación continua y formativa, para el análisis de trabajos y producciones y para un diálogo deliberativo con los y las estudiantes. Además, deben desarrollarse con medios materiales adecuados y en grupos poco numerosos. En relación con esto, conviene recordar que los aspectos más progresivos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), como grupos reducidos para impulsar un aprendizaje continuo a través de la innovación docente y una programación centrada en el o la estudiante, no se han promovido en la práctica. Por el contrario, la crisis económica ha servido de excusa para mantener las concepciones docentes más conservadoras. Como resultado de esta descompensada reforma, la Universidad Pública se ha desvalorizado y está a la espera de una financiación que permita acometer su auténtica transfor-mación. Por otro lado, la docencia online nos ha permitido descubrir dos fenómenos importantes: la aparición de nuevas posibilidades y necesidades que requieren soluciones originales en la perspectiva del modelo activo e investigativo mencionado, pero también que la docencia que necesitamos no se reduce solo a la incorpora-ción de recursos tecnológicos y a solventar la brecha digital, pues implica un cambio profundo de la cultura profesional y de las condiciones de trabajo. Por tanto, demandamos que las administraciones lleven a cabo un esfuerzo de inversión que revalorice esta institución esencial para la sociedad, promoviendo el cambio de modelo prometido con la adaptación completa al EEES. También, un mayor impulso a la formación e innova-ción docente, considerándola parte de nuestras tareas laborales y profesionales y un plan de formación inicial para el profesorado de nueva contratación, para que nadie más se incorpore a la universidad sin estar for-mado/a como docente.
  5. El respeto y la mejora de las condiciones de trabajo del PDI. Es innegable que la enseñanza realizada durante el periodo de confinamiento ha supuesto una sobrecarga de trabajo y un coste emocional para el profesorado que no se ha valorado, por ejemplo, en términos de créditos. Resulta desalentador que se presuponga que el profesorado puede seguir asumiendo tareas sobrevenidas sin que se conviertan en horas reconocidas. Las relaciones laborales se deben basar en la búsqueda de la equidad, la proporcionalidad y el respeto a los acuerdos sobre las condiciones laborales. La buena voluntad demostrada durante la pandemia no puede convertirse en norma de actuación para el próximo curso. Por tanto, demandamos que en el proceso negociador que debe abrirse se respeten y mejoren las condiciones laborales, en especial de los colectivos más vulnerables y de las personas más sobrecargadas de trabajos de cuidados, buscando la mejora de la equidad, y que la Covid-19 no venga a incrementar las desigualdades dentro del PDI, prestando especial atención a la conciliación personal. En este sentido, reclamamos que se estudien vías de reconocimiento tanto de la sobrecarga de trabajo do-cente realizada, como de cuidados, personas dependientes, etc., y que se revierta la supresión de grupos realizada en este curso, Demandamos que se regule una ratio adecuada y que se diseñe un plan transparente de aproximación a la misma en pocos años.
  6. El valor académico de la docencia. Ha tenido que ser la pandemia la que ponga en evidencia la necesidad de reflexionar sobre la docencia en la universidad. Observamos un interés preocupante, más allá de la crisis sani-taria, por identificar la necesaria mejora docente con la inflación de nuevos recursos tecnológicos y con la puesta en valor de la enseñanza a distancia. Sin negar el valor que los medios y recursos técnicos pueden aportar a la docencia, y el interés de que en una enseñanza activa haya tareas que los y las estudiantes puedan realizar de manera más autónoma, no podemos olvidar que ambos aspectos son apetecibles nichos de mercado y que los cambios necesarios no pueden estar condicionados por intereses económicos privados. Desde una perspectiva de servicio público entendemos que es urgente la puesta en valor de la docencia al mismo nivel de rigor y reco-nocimiento que la investigación. Por tanto, demandamos que en los procesos de acreditación y en los diferen-tes baremos, la docencia sea puntuada al mismo nivel que la investigación disciplinar, no como mera suma de años sino como un proceso con indicadores de calidad, formación y actualización.

Por todo ello, en plena crisis del coronavirus y con la incertidumbre sobre el curso próximo, firmamos este Manifiesto como expresión de nuestras demandas y como apoyo a nuestros representantes para que inicien un proceso de ne-gociación y liderazgo en coherencia con el espíritu de este texto.

¡Pongamos la docencia en el centro!

Por una universidad participativa y sin precariedad

Comité de Empresa del PDI-laboral _US

Junta de Personal Docente e Investigador_ US

ADIUS (Asociación de Docentes e Investigadores de la U. de Sevilla)

Universidad y Compromiso Social

APOYO EL MANIFIESTO

 

 

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Asociación Venezolana de Educación Católica inicia plan vacacional virtual

América del Sur/Venezuela/efectococuyo

Acompañamiento en vacaciones. Este martes 4 de agosto y hasta el jueves 27, la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec) realizará un plan vacacional virtual para sus estudiantes.

Su presidenta, Sor Alicia Bocán, contó que este será un programa para que niños y niñas tengan “un toque especial de diversión”, de compartir en familia, seguir aprendiendo y de encuentro con Dios en su palabra.

Como en 2019, la organización contarán con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Solo que esta vez la actividad no será presencial en las escuelas, debido a la pandemia del coronavirus y la cuarentena.

El “Plan Pedagógico Pastoral” consta de folletos que serán repartidos a aproximadamente 8.000 estudiantes en los estados Bolívar, Delta Amacuro, Distrito Capital, Miranda, Táchira y Zulia.

Actividades por semana

“Ellos van a recibir un folleto muy hermoso con las actividades explicadas por cada semana. Incluye las pinceladas del día y una guía para que cada martes, miércoles y jueves puedan tener un espacio”, explicó Bocán a Efecto Cocuyo.

La Avec y la Unicef también entregarán a un grupo de familias un combo para la preparación de meriendas.

“Deseamos que cada niño junto con su familia, pueda disfrutar de unos días donde comparten la creatividad, la cocina, el baile y las tradiciones venezolanas y sientan el gozo de ser los preferidos de Dios”, refirió la organización.

Para llevar acabo la actividad durante el mes de julio se realizó la formación para el equipo al frente de las jornadas. La capacitación se logró a través de WhatsApp para los acompañantes, coordinadores editoriales, promotores pedagógicos comunitarios, los docentes enlaces y el equipo de directivos.

Por la pandemia del COVID-19, en Venezuela las escuelas suspendieron las clases presenciales desde el 16 de marzo, cuando finalizaba el segundo lapso. El resto del año escolar 2019-2020 transcurrió bajo la modalidad virtual.

Defensores de los derechos de los niños, niñas y adolescentes afirman que las circunstancias vulneraron el derecho a la educación. Además, se acentuaron las desigualdades entre los distintos sectores socioeconómicos respecto al acceso a la tecnología.

El período académico 2020-2021 también iniciará a distancia el próximo 16 de septiembre.

Fuente: https://efectococuyo.com/la-humanidad/asociacion-venezolana-de-educacion-catolica-inicia-plan-vacacional-virtual/

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Chile: El nuevo plan “paso a paso” que prepara el gobierno para reabrir colegios y jardines infantiles

Dos protocolos: uno para educación parvularia y otro para educación escolar son los documentos que afina el Ministerio de Educación y que son la guía para materializar las reaperturas de colegios y jardines infantiles que silenciosamente han comenzado a funcionar en el país. Esta semana el gobierno concretará un nuevo paso: Salud eliminará la restricción nacional que existe sobre los establecimientos educacionales para reabrir sus puertas.

Contra la corriente, las redes sociales y varias voces que insisten que niños y jóvenes no debieran volver a clases este 2020, el Ministerio de Educación ha puesto todos los elementos sobre la mesa y ha decidido diseñar cómo será la vuelta a clases, muy alineado con la ONU que este martes en un llamado desesperado pidió reabrir escuelas para evitar una “catástrofe generacional”.

Algo que el ministro de Educación Raúl Figueroa ha venido empujando  -bastante solo- desde hace algunas semanas, porque sabe los efectos dramáticos que genera la suspensión prolongada de clases para todos los estudiantes, pero sobre todo para los que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Según las encuestas realizadas por el Ejecutivo la crisis está aumentando las brechas de aprendizaje, con años de rezago que nadie podrá devolver jamás. “Es como el libro que por alguna razón no leíste, pero que en realidad no te leerás nunca más, así de duro”, explican desde el ministerio, señalando que la educación a distancia se hace muy compleja cuando los datos muestran que un 36% de las personas declara tener un computador de uso personal; casi un 60% lo comparte, y solo un 40% de la población tiene conexión de punto fijo a Internet.

Por lo mismo, las autoridades se han reunido con sostenedores y alcaldes para que sean los cuartos medios quienes inicien el proceso de reapertura, si bien los expertos indican que la necesidad más urgente es que regresen los niños más pequeños, toda vez que el colegio sirve como lugar de protección y contención que muchas veces no encuentran en sus propios hogares.

Con todo, muchos padres están asustados de enviar a niños chicos. Por tanto el punto de partida, de prueba, serán los estudiantes que están ad portas de egresar, y que necesitan actividades prácticas, para sumarse luego los III medios. Con los colegios ya operando, empezarían a sumar cursos, dependiendo de cómo se da la situación sanitaria y de los propios actores del sistema.

“Es evidente que hay grupos de personas que no quieren que esto funcione. En el debate he echado de menos a expertos, directores de colegios y profesores que no han levantado con tanta fuerza los efectos que genera sobre los niños el que no vayan a clases. Creo que es importante que se visibilice esa necesidad”, dice el ministro Figueroa.

El cara a cara

Los establecimientos educacionales ya diseñan propuestas para el segundo semestre. Varios directores critican derechamente la falta de “instrucción” de la autoridad, por lo que han decidido que el segundo semestre será online, a pesar de los múltiples efectos educaciones y emocionales negativos.

Uno de ellos es el Colegio Santiago College, que en una comunicación a los apoderados determinó “planificar el resto del año en torno a la probable continuidad del aprendizaje remoto”.

Se requieren ciertas directrices, reclaman. “Tal como fue el ministerio el que nos ordenó realizar cuarentena por temas sanitarios, es deber de ellos, explicitar cuándo podemos o tenemos que volver. Son ellos los expertos”, explica Macarena López, directora del Saint George, institución que ya ha comenzado a realizar in situ trabajos de coordinación para un eventual regreso presencial.

Esta semana se concretará un paso relevante: el ministerio de Salud eliminará la prohibición que opera sobre los colegios para reabrir sus puertas, contenido que se publicara en el diario oficial, algo relevante para decenas de colegios y jardines que han solicitado volver a funcionar, sin respuesta alguna.

En este nuevo escenario, dicen fuentes de Palacio, se proyecta que decenas de instituciones comiencen con actividades presenciales sobre todo en comunas y regiones con bajos contagios; y fuentes en Educación recalcan que incluso en septiembre podrían abrir algunos colegios y jardines en la Región Metropolitana, siempre que las condiciones sanitarias lo permitan.

 Nuevas reaperturas

Hasta ahora unos 20 establecimientos están funcionando en Chile, después de que el gobierno ha verificado que las condiciones sanitarias lo permiten, algo que según expertos podría echar por tierra las duras estimaciones que maneja Educación y que no han sido rebatidas, hasta ahora, por nadie: que de seguir con los colegios cerrados, unos 80 mil niños quedarían fuera del sistema “por culpa del covid”: niños que desertarían al perder la conexión y el arraigo con las instituciones educacionales.

Con este fin, Educación afina dos protocolos: “Orientaciones para volver a las escuelas”, un documento de 42 páginas para la educación escolar; y “Orientaciones para la Educación parvularia”, otro escrito de iguales características, para los jardines infantiles con exigencias de limpieza y desinfección, y de organización al interior de los recintos educacionales, que el gobierno les entregará a cada uno de los colegios que vaya abriendo las puertas de manera de dar mayor claridad, en un tema en el que el Ejecutivo está al debe, porque ni siquiera el presidente Piñera ha querido dar lineamientos.

Entre los tema se indica que los colegios y jardines deberán garantizar un metro de distancia entre los estudiantes; el uso obligatorio de mascarillas para niños mayores de ocho años (ojo que en jardines infantiles se determinó que es mejor no usarlas), la obligación del uso de escudos por parte de los profesores; dobles jornadas y clases por turno en colegios con demasiados niños en las salas, de modo de evitar lo que más se pueda los contagios.

Con este propósito, en La Moneda aclaran que Educación invirtió $ 11 mil millones de pesos en kit con todos estos productos de desinfección; y además en estos documentos exige un canal de información a las comunidades, hacer inducción a los profesores y entregar total flexibilidad para que las aperturas se produzcan con calma para alumnos y padres.

Fuente: https://www.t13.cl/noticia/nacional/el-nuevo-plan-paso-paso-prepara-gobierno-reabrir-colegios-y-jardines-infantiles

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Sergio Torrejón: “ Se deberían fortalecer las partidas para la formación y la orientación laboral de las personas ”

Por Educaweb

Sergio Torrejón Pérez (Toledo, 1988) es Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, especializado en algunas de las temáticas del área entre la sociología y la economía: el cambio estructural del empleo y sus implicaciones desde el punto de vista de la desigualdad, las implicaciones del cambio tecnológico en el mercado laboral y el futuro del empleo, etc.

Ha realizado estancias de investigación en Eurofound (Dublín) y el Instituto Universitario Europeo de Florencia, participado en proyectos de investigación nacionales e internacionales (European Jobs Monitor). Recientemente ha publicado The COVID confinement measures and EU labour markets, elaborado con otros compañeros y compañeras del Joint Research Centre de la Comisión Europea, donde trabaja en la actualidad como analista e investigador.

¿Qué retos y oportunidades laborales ha generado el COVID-19?

La crisis económica causada por la pandemia resalta la necesidad de proteger a los colectivos más vulnerables. Especialmente en países como España, uno de los más afectados tanto en términos de salud como económicos. Ya sabíamos que los trabajadores con peores condiciones de empleo, mayor inestabilidad y menos recursos merecen una atención focalizada para promover su mejor integración en el mercado laboral, algo que terminaría repercutiendo positivamente tanto a ellos (en términos de bienestar) como al conjunto de la sociedad al promover mejoras en su productividad y un impulso de la actividad económica y el consumo. Sin embargo, el shock actual, que ha afectado de nuevo más a ellos (jóvenes, mujeres, trabajadores temporales y a tiempo parcial, así como a los trabajadores con menos formación y salarios bajos) ha tensado de nuevo la cuerda, exponiendo de forma clara la vulnerabilidad a la que están sometidos. Por eso no es extraño que una medida como el Ingreso Mínimo Vital, aprobado recientemente en el Parlamento español (y que formaba parte de las recomendaciones de Comisión Europea desde hace años), haya sido acogida con un amplio consenso.

No olvidemos que el estado de bienestar español, comparado a otros, tiene poca capacidad para reducir la desigualdad y la pobreza. Esto se debe a su marcado carácter contributivo: la protección social está muy vinculada a las contribuciones hechas a lo largo de nuestra trayectoria laboral (las ayudas se canalizan fundamentalmente a través los seguros de desempleo y las pensiones), de modo que terminan recibiendo más recursos quienes han tenido trayectorias estables y sólidas. Es decir, quienes cuentan con una situación económica solvente, y no quienes más lo necesitan. En cambio, otras prestaciones, como las familiares por hijo a cargo, tienen un peso comparativo bajo. Esta anomalía (por eso España es uno de los pocos países desarrollados donde la mayor parte de las transferencias sociales van a parar a las manos de quienes más ingresos tienen) empezaría a atenuarse con una medida como esta, que vincula la prestación directamente a la situación económica de cada uno. Es momento, por tanto, de cambiar el foco y desarrollar políticas dirigidas que traten de ofrecer recursos y oportunidades a quienes carecen de ellos.

Otro reto tiene que ver con el teletrabajo. La crisis ha actuado como un «experimento» que ha generado cambios extraordinarios, relevando entre otras cosas que una parte importante de la actividad económica puede desarrollarse de forma remota. Esto ha sido muy positivo porque ha servido como colchón para que parte de la economía no se paralizase ni durante el periodo de confinamiento más estricto. Sin embargo, no podemos esperar que todos los que pueden teletrabajar ahora continúen haciéndolo en el futuro. Esto se debe a varias razones, entre ellas: 1) la cultura organizacional. El presentismo está muy instaurado en países como España, donde contamos todavía con las resistencias de muchos empleadores y gestores que consideran que el teletrabajo dificulta su capacidad de control sobre el proceso productivo. 2) La no disponibilidad, por parte del trabajador, de un espacio adecuado para conciliar y trabajar. El teletrabajo en ocasiones supone una complicación en términos ergonómicos, de conciliación de la vida laboral y familiar, etc., y esto debe de tenerse en cuenta.

Sin embargo, las condiciones extraordinarias actuales han permitido que muchos empresarios y gestores hayan comprobado que algunos trabajadores pueden continuar con sus labores de forma remota sin comprometer su productividad, además de aportar numerosos beneficios tanto a la organización (ahorrando costes) como a los empleados (que pueden ganar tiempo y organizarse de forma más flexible). Por esta razón, aunque el fenómeno no alcance en el corto plazo las cotas vistas durante los meses de confinamiento y luego restricciones, va a continuar siendo más frecuente y común en el medio y el largo plazo. De hecho, ya era una práctica que venía expandiéndose de forma lenta en Europa desde hace más de 10 años. La crisis actual, en ese sentido, va a actuar como aceleradora de un cambio que ya era irrevocable.

Aunque potencialmente positivo, no hay que olvidar que este cambio beneficia solo a algunos trabajadores. La posibilidad de teletrabajar se restringe al sector público u ocupaciones profesionales y técnicas, y se ha documentado ampliamente que su prevalencia aumenta a medida que el salario es también mayor. Es decir, quienes disfrutamos de estas condiciones somos unos privilegiados. Por norma, quienes podemos beneficiarnos de la expansión de esta forma de trabajo (sea de forma regular o más probablemente ocasional, combinando jornadas presenciales con días de teletrabajo) somos quienes contábamos de por sí con unas condiciones laborales más favorables. Mientras tanto, quienes se ocupan en empleos que precisan de la manipulación/ transformación de objetos o contacto físico con otros no verán grandes cambios en su día a día una vez superada la crisis.

Entre estos últimos se encuentran los trabajadores de las actividades y los servicios esenciales: los necesarios para que la economía no se paralice y podamos satisfacer nuestras necesidades básicas: médicos y sanitarios, dependientes, agricultores y productores de alimentos y bebidas, transportistas, etc. Las condiciones extremas a la que hemos estado expuestos por la pandemia han revelado algo importante: son quienes vertebran la economía y procuran nuestra salud y subsistencia. Y a pesar de ello, cuentan a menudo con salarios bajos y condiciones de empleo precarias. Una enseñanza que contraviene la idea tan extendida de que los salarios elevados son premios que recompensan el valor producido para el conjunto de la sociedad. Es buen momento, por tanto, para reivindicar nuevamente su papel dentro de ella. Aunque la mejora de sus condiciones es compleja y requiere de la acción en múltiples frentes, espero que la crisis sirva como revulsivo para introducir este elemento en la agenda.

«La crisis económica causada por la pandemia resalta la necesidad de proteger a los colectivos más vulnerables».

¿Cuáles son los cambios principales que se están produciendo o se producirán en el mercado laboral debido a la crisis del coronavirus (mencione al menos 3)?

El aumento del desempleo y la inactividad. La crisis ha tenido un impacto en el empleo diez veces mayor que aquel que tuvo durante la crisis financiera global. Y dado que su impacto está siendo asimétrico (está afectando más a los más vulnerables y con menos ingresos), el mercado laboral y la sociedad se están polarizando. Esto hace que la distancia entre quienes cuentan con contratos estables y buenas condiciones laborales y el resto se ensanche, lo que podría generar más tensiones sociales y políticas. Es por eso por lo que las políticas dirigidas a estos colectivos son tan apremiantes.

Este impacto asimétrico va a afectar especialmente a los jóvenes. La crisis ha perjudicado más a los sectores donde están sobrerrepresentados (turismo, hostelería, ocio y cultura, etc.), por lo que sus niveles de actividad e ingresos se van a ver afectados negativamente al corto y al medio plazo. Esta situación, además, preocupa porque hay evidencia que demuestra que entrar al mercado laboral durante una crisis tiene efectos negativos sobre la empleabilidad y los ingresos también al largo plazo. Teniendo en cuenta todo esto, conviene preocuparse por la situación tanto de los más jóvenes como de los millennials, quienes por contar con algunos años más accedieron al mercado laboral tras el estallido de la crisis financiera de 2008, para acto seguido y en pocos años sufrir de nuevo las consecuencias de otra crisis de mayor magnitud. Así, muchos de ellos, de forma inevitable al no haber conocido nada distinto a la inestabilidad y la incertidumbre, no solo tienen que seguir haciendo frente a dificultades económicas varios años después, sino que van a ver como siguen quedando comprometidos sus proyectos vitales (el acceso a una vivienda, la formación de familias, etc.). Esto, en un país con una natalidad de por si baja, es preocupante por los graves problemas demográficos y económicos que conlleva. Es por eso por lo que priorizar la atención pública a los jóvenes es tan importante. De lo contrario, esta crisis va a hacer que se consoliden algunos de los problemas estructurales con los que llevamos tiempo conviviendo, como la segmentación del mercado de trabajo (con los jóvenes siendo especialmente precarios y estando más desprotegidos) y todos los problemas asociados a la misma: la dificultad de encarar proyectos a largo plazo, etc.

Finalmente, dado que la crisis ha afectado más a algunos sectores, esto podría terminar produciendo desequilibrios territoriales. Los países y regiones donde los sectores afectados tienen más peso van a resultar más dañados, ampliando las diferencias económicas existentes entre unos y otros. En el plano internacional, países como España están siendo más golpeados que sus vecinos del norte, ya que el peso del turismo y otros sectores vinculados al mismo es mayor aquí. En el plano nacional ocurre algo similar, habiendo diferencias entre las regiones más turísticas y aquellas cuyo modelo productivo está más orientado a la industria o los servicios basados en el conocimiento.

«Tanto las habilidades digitales como las no-cognitivas son clave para tener éxito en el mercado de trabajo del presente y el futuro».

¿Qué perfiles profesionales y sectores económicos quedan más y menos reforzados con la pandemia? ¿Puede justificar su respuesta?

Los sectores con más capacidad para sortear el impacto de la crisis son los servicios intensivos en conocimiento y relacionados con el tratamiento y la manipulación de datos e información: los servicios financieros, la programación, las telecomunicaciones, la investigación, la educación y otras actividades profesionales y técnicas. Además de contar con mejores condiciones de empleo, estos sectores han mostrado una mayor resistencia durante la crisis. Entre otras cosas, por haber continuado con su actividad de forma remota en todo momento. Por eso es probable que salgan reforzados e incluso aumente su deseabilidad social en este momento, al demostrar ser capaces de ofrecer empleos más resilientes ante unas circunstancias extremadamente complejas y sin precedentes cercanos.

La mayor estabilidad de estos sectores ya quedó en evidencia antes: tras la crisis de 2008, cuando aguantaron mejor que la construcción y otros sectores (donde la temporalidad es muy alta) la caída de la demanda habida entonces. Se trata, por tanto, de actividades con mejores condiciones de empleo, más estabilidad, y que se configuran como una buena apuesta de futuro al menos por dos razones: hacen que la economía sea más competitiva y garantizan un crecimiento económico más estable (no tan sensible a los vaivenes del ciclo económico).

Otros sectores han sido golpeados de forma clara: algunas industrias o los servicios no cualificados y que requieren de contacto con los clientes, como el comercio, la restauración, los servicios personales y de limpieza, etc. La crisis no va a hacer que desaparezcan, pero seguirán afectados al corto y medio plazo. Esto se debe a que todavía no han podido volver a la actividad normal, sino que contarán hasta que se encuentre una vacuna o tratamiento con algunas restricciones: límites de aforo, uso obligado de medidas de protección, etc. En el mejor de los casos esto tendrá un efecto negativo temporal en términos de actividad y empleo, y en el peor supondrá el cierre de negocios que no pueden hacer frente a pérdidas durante un periodo sostenido. De ahí la importancia que tienen medidas como los ERTE, que minimizan el impacto de la crisis y permiten que muchas empresas sigan activas a pesar de la caída en la facturación. Sin embargo, aunque más vulnerables, la crisis está dejando claro que se trata de actividades de las que no podemos prescindir. De hecho, a medida que aumenta el número de trabajadores en los servicios cualificados suele aumentar la demanda de servicios no cualificados. Esto se debe a que hay más gente con recursos dispuesta a dedicar parte de ellos para la mejora de su bienestar personal (servicios personales), ocio y tiempo libre (hostelería, viajes, cultura), etc. Es por esto, de hecho (además de por la caída del peso relativo de la industria) por lo que la polarización del empleo (cuando los empleos que más crecen son los de mayor y menor calidad, en comparación con los de calidad intermedia) suelen ser más frecuentes en las capitales y grandes áreas urbanas, como indica el último informe European Jobs Monitor de la Comisión Europea.

Pero una sociedad en la que todos trabajemos frente a una pantalla es inviable e indeseable, ya que no seríamos capaces de comerciar o satisfacer las necesidades humanas más elementales. Por tanto, diversificación económica y convivencia seguirán siendo la norma en el futuro. Dadas las circunstancias, cualquier estrategia de futuro debe pasar necesariamente por reforzar los eslabones más débiles de la economía y el mercado de trabajo. La extensión de mejoras laborales a los sectores que siguen ofreciendo peores condiciones de empleo y que además y debido a ello están más expuestos a los vaivenes del ciclo económico es, en este sentido, necesaria para dotar al país de una mayor fortaleza, logrando minimizar los riesgos a los que nos exponemos con cada crisis y extender el bienestar social a capas más amplias de la población.

¿Qué competencias transversales necesitan adquirir o reforzar las personas para conseguir oportunidades laborales en un mercado de trabajo post COVID-19?

Las habilidades digitales (el manejo de información y datos, la creación de contenido digital, el uso de dispositivos digitales, etc.) seguirán adquiriendo importancia a medida que la digitalización abarque más ámbitos y sectores. Estas habilidades llevan muchos años siendo importantes, y la crisis ha demostrado que los empleos que requieren su uso intensivo son más resistentes y estables.

El otro componente clave son las habilidades sociales o no-cognitivas: la capacidad de hablar en público, de trabajar en equipo, de planear, etc. Los empleos que más han crecido recientemente, así como aquellos donde más ha aumentado los salarios, requieren un alto nivel de habilidades no-cognitivas. En un mercado tan competitivo como el laboral, cuando la educación formal (donde se transmiten las habilidades cognitivas) se ha universalizado y extendido, las habilidades de este tipo son las que marcan la diferencia. Tienen un carácter transversal y se asocian a una mayor flexibilidad, así como a la capacidad de saber adaptarse a los cambios y la predisposición para seguir formándose. Son, por tanto, habilidades clave para la economía del presente y el futuro, en la que la formación continua y la necesidad de adaptarse a circunstancias cambiantes son elementos clave. La sucesión de crisis como esta, en un contexto de rápido cambio tecnológico, aumenta la necesidad de formarse y reciclarse, sea porque tenemos que adaptarnos a cambios en la forma como se produce (cuando se utilizan nuevas tecnologías en el trabajo) o porque tenemos que cambiar de sector y debemos aprender a realizar otras tareas (cuando hay crisis de demanda asociadas a crisis económicas). Con todo, tan solo el 11% de los adultos en Europa ha participado recientemente en cursos de formación continua, una cifra que se espera siga aumentando gracias a la proliferación de recursos como los cursos online.

En síntesis, tanto las habilidades digitales como las no-cognitivas son clave para tener éxito en el mercado de trabajo del presente y el futuro. Los empleos que van a crecer más y que están asociados a salarios altos requieren al menos un nivel moderado de habilidades digitales combinado con habilidades no cognitivas fuertes. Aunque los resultados a los que aludo se obtuvieron antes de la crisis, esta no ha hecho más que consolidar y acelerar algunos de los cambios que venían produciéndose previamente, por lo que debemos seguir teniendo muy presentes estas lecciones.

«Para mejorar la empleabilidad de los jóvenes las empresas deberían ofrecer facilidades para que todos puedan obtener experiencia laboral».

¿Qué medidas deberían implementar los gobiernos para facilitar el acceso al mercado laboral a las personas más afectadas por la crisis económica que deja el COVID-19?

Se deberían fortalecer las políticas activas de empleo y, de forma más específica, las partidas para la formación y la orientación laboral. Algo que está entre las recomendaciones que hace la Comisión de forma recurrente, y que caracteriza a los modelos de éxito del norte de Europa. Aquí, sin embargo, dedicamos pocos recursos a estas partidas y muchos a incentivar la contratación a través de bonificaciones, una estrategia cuya eficacia han cuestionado numerosas evaluaciones.

El resultado es que la inversión en políticas del mercado de trabajo, en uno de los países con más desempleo de Europa, no resulta lo eficiente que podría ser. La aspiración, por tanto, debería ser converger con los países vecinos en cuanto al gasto dedicado a políticas basadas en la formación y la orientación laboral, obteniendo de esa manera una atención más personalizada y que resulte de mayor utilidad para los desempleados. Algunos colectivos solo pueden acceder a asesoramiento, cursos e información clave a través de estos servicios, por lo que necesitamos reforzar esta pata de las políticas de empleo para que la inversión sea de mayor utilidad para las personas más vulnerables.

De forma indirecta y al medio-largo plazo, las medidas de apoyo a los ingresos de los pobres pueden promover su mejor empleabilidad. Esto se debe a que los individuos, cuando experimentan situaciones de carencia material, tienen una mayor dificultad para planificar de forma estratégica y pensar en términos de coste-beneficio al medio y largo plazo. Cuando te debes de ocupar de lo urgente para subsistir, a menudo lo importante queda al margen. Esto, que explicaron Mullainathan y Shafir brillantemente en un libro, es lo que explicaría que los pobres tiendan a tomar lo que tendemos a calificar como decisiones inadecuadas para salir de la pobreza. Lo relevante es que los autores invierten la lógica causal habitual y explican que, en muchas ocasiones, uno no es pobre porque tome «malas decisiones», sino que a menudo termina tomándolas porque es pobre y está fuertemente condicionado en su día a día. Por eso, con ayudas económicas a estos colectivos procuramos un alivio económico que permite que dispongan de más claridad, medios y recursos para pensar más allá de lo urgente, llevando a cabo acciones y tomando decisiones estratégicas que les permitan salir de la «trampa de la pobreza». Equilibrar a través de ayudas sirve, en este sentido, para dar medios y oportunidades a quienes no las tienen. Sin recursos básicos es imposible salir de esa trampa. Por tanto, las políticas de apoyo a los ingresos de los pobres resultarían positivas tanto para su beneficio personal como para beneficio del conjunto de la sociedad, ya que terminan fomentando un reparto más eficiente del capital humano. Para visualizar esta última idea solo tienen que pensar en la cantidad de gente que no puede desarrollar todo su potencial (aficiones, intereses y vocaciones) por haber nacido en una familia que carece de recursos y oportunidades.

¿Y qué deberían hacer las empresas para que las personas más vulnerables y afectadas por la crisis laboral que deja la pandemia puedan acceder al mercado de trabajo?

Para mejorar la empleabilidad de los jóvenes las empresas deberían ofrecer facilidades para que todos puedan obtener experiencia laboral. Las prácticas no remuneradas o escasamente remuneradas, a menudo planteadas como «procesos formativos» para evitar formalizar relaciones laborales, son un elemento de desigualdad importante, ya que solo pueden acceder a ellas quienes cuentan con una situación económica favorable: quienes pueden permitirse estar un tiempo sin/ con escasos ingresos personales mientras desarrollan esta clase de experiencias. Esto es relevante porque estas prácticas a menudo actúan como trampolín para acceder a empleos de calidad, aunque sea en otras empresas. Por tanto, el fomento de prácticas adecuadamente remuneradas y otros contratos (como los indefinidos con periodo de prueba) ayudaría a introducir más equilibrio en el acceso al mercado de trabajo.

Por otro lado, la formación en la empresa es útil para que los trabajadores puedan promocionar dentro de ella, así como para mejorar su empleabilidad al tener la oportunidad de ampliar conocimientos y formarse en las habilidades más demandadas hoy en día. A pesar de la importancia de la formación continua, poco más de 1 de cada 10 adultos en Europa han participado en esta clase de experiencias recientemente. Las empresas, en consecuencia, deberían aplicarse para que esta práctica se extienda y consolide, funcionando como recurso capaz de mejorar la empleabilidad de los trabajadores y de facilitar las transiciones en el mercado de trabajo. De este modo el impacto social y económico de la crisis sería menor, ya que habría una cantidad mayor de trabajadores a quienes los resultaría relativamente fácil cambiar de empresa o sector al haber recibido formación actualizada.

Tanto la inversión en formación como los esfuerzos extra por mantener a los trabajadores en plantilla constituyen, en este contexto y para las empresas, buenas formas de recompensar a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto, de una forma que va a terminar produciéndoles retornos también a ellas, por los esfuerzos hechos a través mecanismos de ayuda tan cuantiosos como los ERTE.

Finalmente, muchos trabajadores de los sectores más afectados por la crisis se ocupan con contratos temporales, a tiempo parcial o tiempo muy reducido (los contratos de un año o menos se han incrementado más de un 10% desde 2008). Por esto, muchos no cuentan con seguridad en el empleo ni tienen acceso fácil a la protección social. Las empresas, en consecuencia, deberían hacer esfuerzos por normalizar la situación de muchos de ellos, restringiendo el uso de estos contratos para los casos y supuestos específicos para los que se contemplan, y no de forma fraudulenta y/o como estrategia para reducir costes laborales y poder hacer ajustes a bajo coste (o a través de la no renovación). De este modo, los trabajadores contarían con más y mejores recursos para hacer frente a crisis como esta. Por la misma razón convendría penalizar y evitar la realización de horas extra sin remunerar y otras formas de economía sumergida, que impiden que muchos trabajadores puedan consolidar sus derechos y, en consecuencia, que reciban una atención adecuada en épocas de dificultad.

*  La entrevista hace referencia a varios informes recientes del Joint Research Centre (JRC), institución que proporciona soporte y evidencia científica para apoyar la toma de decisiones políticas a nivel europeo. Los resultados científicos de esos informes no representan la posición política oficial de la Comisión Europea. La entrevista refleja las opiniones del entrevistado y no aquellas de la institución donde trabaja.

Fuente: https://www.educaweb.com/noticia/2020/07/29/sergio-torrejon-hay-fortalecer-formacion-orientacion-laboral-19282/
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Televisión y educación bancaria

Miguel Ángel Rodríguez

Desde 1950 la televisión privada modela la política cultural de las emociones del pueblo de México. Pablo Latapí solía decir que lo que la escuela teje, por las mañanas, lo desteje la programación vepertina y nocturna de una televisión sensiblera, gimoteante, sufridora, chabacana, misógina, homófoba y clasista. En realidad, si pasamos revista a los programas humorísticos y a las propias telenovelas, también se puede concluir el ejercicio de una política discriminadora y racista en las cadenas privadas de telecomunicación.

El indígena y el afrodescendiente, cuando aparecían en la programación, eran reducidos, casi siempre, a desempeñar el papel de patiño, bufón o sirviente pícaro: un ser sin voz propia. La narrativa contaba la historia de una supremacía racial blancay rica, quizá por ello los cuatro representantes de las cadenas televisoras firmantes del acuerdo, prósperos empresarios, encajan en ese estereotipo.

La televisión privada destrozó cualquier pretensión del sistema educativo mexicano por formar estudiantes críticos, reflexivos, autónomos. En sentido contrario a la idea kantiana de la Ilustración, más bien contribuyó a construir mentalidades y disposiciones afectivas sin el ímpetu y el temple necesarios para ejercer la crítica y, mucho menos aún, la autocrítica; por el contrario, las programaciones norteamericanas exaltaban la violencia y el éxito a cualquier precio, las telenovelas negaban la voluntad de vida, para premiar la servidumbre de la protagonista con una boda lujosa y con muchos hijos. Eran las virtudes platónicas de las mujeres, que siempre, después de un largo, lacrimógeno y aburrido calvario, triunfaban sobre las rudas villanas del horario de lujo.

Una política cultural de las emociones que concluye en dejar todo en la mano invisible de Dios, él sabe por qué unos, los menos, son ricos, rubios y sanos y, otros, la enorme mayoría de los mexicanos, son pobres, prietos y enfermos. Así se modeló la moral del rebaño, la moral de la servidumbre, la cobardía y la pereza de pensar por uno mismo.

Por ello es que resulta un cólico hepático –como el que sufrió mi admirado Manuel Gil Antón–, escuchar a Emilio Azcárraga Jean, Presidente de Televisa, solicitar, desde Palacio Nacional, en la firma de concertación de las televisoras privadas con la Secretaría de Educación Pública, el agradecimiento de los mexicanos por los 70 años de entretenimiento y diversión. Y, por si fuera poco, en este tiempo oscuro nos harán el favor de darnos también la educación.  ¿Por qué, cómo, uno se pregunta, el empresario más poderoso de la televisión mexicana subestima de tal manera ofensiva la inteligencia y la memoria histórica de la ciudadanía mexicana?

Considero que en estos momentos es muy pronto para saber qué contenidos educativos se transmitirán por televisión, cuáles por plataformas digitales, Facebook, What’s App, etc., hasta las heroicas jornadas de los profesores de México que en cadenas humanas, «muy bien controladas» – me dicen una profesora de la Sierra Morena y una pareja de docentes de la Mixteca– llevan y traen las planeaciones didácticas y los trabajos de los estudiantes e incluso los visitan en sus casas, para motivarlos a no abandonar la escuela.

En materia educativa, como en casi todas las áreas del conocimiento, la pandemia desnuda, desfundamenta verdades de granito, por eso el mundo está invirtiendo tanto dinero en una vacuna contra el Covid-19, porque el virus mostró la fragilidad del soberbio espíritu científico – que sometido a la verdad de la técnica se olvidó de la verdad del ser. Cada vez es más claro que la destrucción de la naturaleza por el progreso técnico es el origen de una respuesta tan violenta de ésta contra la humanidad. Hoy, 5 de agosto, aparece un estudio científico en la prestigiada revista Nature en la que un equipo de investigadores de la University College London (UCL) descubrió, como resultado de 184 estudios en el mundo que analizaron 6 mil 801 grupos ecológicos y más de siete mil especies, entre las cuales 376 albergan agentes biológicos patógenos, capaces de transmitir alguna infección a la biología de los seres humanos, que las transformación de las tierras para el cultivo beneficia a muchos de esos patógenos que son potenciales pandemias para la humanidad. Ese es el destino del mundo bajo el dominio de la verdad de la técnica.

Con todo, hay un fundamento que no debe ser olvidado en este tremor universal del género humano: el cuidado del ser: la dignidad. En ese sentido tiene razón Manuel Gil Antón cuando observa con agudeza, recordando al maestro Paulo Freire, que estamos frente al riesgo de ingresar al circuito de la educación bancaria si dejamos todo el proceso educativo en la televisión.

La educación bancaria concibe solo un lado activo de los procesos de enseñanza y aprendizaje: el profesor que sabe y transmite, es él quien deposita los conocimientos, en este caso los contenidos de los programas de estudio por televisión, a las y los estudiantes, recipientes vacíos que reciben pasivamente, y durante varias horas al día, el discurso de los sabios de la aldea. En ese proceso los conocimientos se memorizan y «regurgitan» mecánicamente. Como monos y máquinas sin sentido, los estudiantes son privados de la facultad de cuestionar e, incluso, dudar, y someter a la crítica, los fundamentos y principios de las ciencias y las humanidades. La educación bancaria forma seres humanos a la mano, siempre a la disposición de los poderosos, seres domesticados: “Sí señor, a sus órdenes …”

Eso significa, piensa Gil Antón, arrancarles de cuajo la dignidad, porque les arrebatan la posibilidad de ser ellos mismos, de alcanzar a distinguir la voz propia. La crítica es una pasión antes que un concepto o un pensamiento, el magisterio mexicano mostró esa pasión en los hechos, cuando nadie en el mundo sabía cómo superar la pandemia sin suspender los procesos educativos, ellos, las profesoras y los profesores, se organizaron para evitar que la nave se fuera a pique, ese fue un hecho en la Sierra Norte, en la baja Mixteca, Sierra Negra y en las grandes ciudades de Puebla –mis fuentes primigenias de aprendizaje e información–, pero es necesario enfatizarlo, los docentes escribieron esta hazaña en todo el país.

Por ello creo que es el mejor momento para impulsar una campaña de pensamiento crítico en el sistema educativo nacional, aprovechemos las fisuras de la verdad de la técnica para promover el cuidado del ser, la solidaridad, los afectos: la comprensión de los otros, que somos nosotros mismos.

Después de todo poco se puede argumentar en favor de los fundamentos de la ciencia, de la verdad de la técnica que mueve los resortes internos de la educación, la economía y la política del mundo, si somos incapaces de salvar el sentido de la existencia, el derecho a la búsqueda de la voz propia entre nuestros estudiantes y profesores, entre los mexicanos.

Y sí, no queda la menor duda, es necesario desplazar la verdad fría de la técnica, y, para ello, necesitamos consultar, escuchar a los que saben, al magisterio de México, que enfrentó con valentía e imaginación, con pasión crítica, a la bestia coronada en el primer round, pues se convirtieron en el dique que hizo posible la permanencia mayoritaria de los estudiantes en las aulas, de no ser por ellos el abandono escolar hubiese alcanzado magnitudes catastróficas para el sistema educativo nacional.

¿Será posible que el dispositivo (televisión) mute su naturaleza domesticadora por una segunda naturaleza, la crítica, sin morir en el intento…?

Fuente: http://www.educacionfutura.org/television-y-educacion-bancaria/

Imagen tomada de https://www.compartirpalabramaestra.org/actualidad/columnas/la-television-educativa-frente-los-millenials-y-los-zs

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Colombia: Con «Aprende en casa con Maloka» niños desarrollan el pensamiento científico

América del Sur/Colombia/

Bogotá continúa fortaleciendo la estrategia ‘Aprende en casa’ con la que los más de 792 mil estudiantes de colegios públicos continúan sus procesos de aprendizaje en el hogar durante el aislamiento obligatorio.

Esta vez, con el apoyo del museo interactivo de Bogotá, llega ‘Aprende en casa con Maloka’. Iniciativa que, a través de contenidos científicos, busca que las niñas y niños despierten su curiosidad, exploren con detalle sus casas y sus cuerpos, hagan experimentos, cuestionen su entorno y desarrollen aprendizajes pertinentes en medio de la coyuntura por el coronavirus.

Así lo explica Edna Bonilla Sebá, secretaria de Educación del Distrito, quien destaca la importancia de unir esfuerzos como ciudad para enriquecer el hogar como ambiente de aprendizaje y promover la construcción de visiones positivas de la ciencia desde temprana edad.

“Esta alianza nos permitirá que, desde los hogares, se hable de ciencia y se desarrollen prácticas que estimulen la experimentación, la creatividad y el pensamiento crítico. Además de brindar una herramienta para que los docentes fortalezcan sus prácticas pedagógicas y los padres, madres y adultos cuidadores sus procesos de acompañamiento”, subraya la secretaria.

Por su parte, Adriana Correa, presidente ejecutiva del Museo Interactivo, explica que, gracias a esta alianza, “las casas de los niños se convertirán en laboratorios de vida y en poderosas bases de investigación. Serán ellos quienes exploren el mundo, en una aventura en la que el juego y la creación serán la clave del aprendizaje”.

Tres estrategias para crear los laboratorios en los hogares

La primera serán los recursos editoriales, guías cuyo contenido está focalizado en los intereses del público al que se dirige: estudiantes, familias y docentes. En ese sentido, el material de los estudiantes, por ejemplo, acerca la ciencia a su cotidianidad a través de diferentes experimentos como la creación de jabón antiséptico en casa, cómo crear su propio sistema digestivo, cómo protegerse de la covid-19 en el hogar y los que sean sugeridos por las niñas y niños durante el desarrollo del programa.

Este material será entregado a 20 mil estudiantes y familias focalizadas por la Secretaría de Educación de Bogotá, ubicadas en la ruralidad de las localidades de Ciudad Bolívar, Chapinero, Los Mártires, Rafael Uribe, San Cristóbal, Santafé, Suba, Sumapaz, Tunjuelito, Usaquén y Usme, que presentan dificultades de acceso a internet y herramientas virtuales. De igual forma, estará disponible para su consulta y descarga.

La segunda son los recursos audiovisuales que, con video clips con diversas actividades, alrededor del juego, la exploración y la experimentación promueven el desarrollo del pensamiento científico de las familias. También se realizarán podcast para los estudiantes de educación inicial y básica primaria y activaciones digitales quincenales, para estudiantes y docentes.

La tercera realizará un acompañamiento pedagógico por medio de la línea telefónica 5086083 y del correo electrónico aprendeencasa@maloka.org, que será atendido de lunes a sábado por un equipo de profesionales interdisciplinares dispuestos por el Museo Interactivo. El propósito es acompañar el uso y apropiación de los recursos educativos desarrollados en esta alianza, así como la resolución de dudas o dificultades que las familias o docentes estén presentado.

Todos los contenidos de este programa estarán disponibles en el edusitio de ‘Aprende en casa’ de la Secretaria de Educación y en www.encasaconmaloka.org.

“Con esta alianza, la estrategia del Distrito de aprender desde los hogares amplía sus canales virtuales y no virtuales y sigue avanzando con herramientas para la continuidad del proceso de aprendizaje con la entrega de material pedagógico físico a los hogares que, en este periodo de contingencia por la pandemia de COVID, han tenido dificultades de acceso a herramientas virtuales”, concluye la secretaria de Educación.

‘Aprende en casa con Maloka’ se suma a las herramientas y orientaciones de la estrategia ‘Aprende en casa’ de Bogotá, que ya cuenta con recursos virtuales, televisivos, físicos y radiales dirigidos a estudiantes, docentes, familias y directivos y con los que se busca que la educación de calidad llegue a todas las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de la ciudad durante la pandemia.

Fuente: https://www.compartirpalabramaestra.org/actualidad/noticias/con-aprende-en-casa-con-maloka-ninos-desarrollan-el-pensamiento-cientifico

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