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Comenzaron las Primeras Jornadas de Educación Popular y Arte Comunitario

Por: Inés Domínguez Cuaglia/La tinta

 

Desde este miércoles en el Centro de Producción e Investigación en Artes -CePIA-, se desarrollan las primeras jornadas destinadas a la comunidad académica, participantes de experiencias artísticas comunitarias y personas interesadas en la temática con la intención de generar un espacio de intercambio y reflexión en torno a educación popular y arte.

Ayer por la mañana, mate cocido mediante, se dio inicio a las jornadas que invitan al encuentro del mundo académico y personas que están involucradas con experiencias artísticas y comunitarias que se traman en territorio. Esta iniciativa es organizada por el Equipo de Investigación en Artes y Educación Popular (FA-UNC), y el CePIA.


Con actividades totalmente gratuitas e inscripción previa, la idea es abrir la ronda, el espacio para compartir el encuentro. Intercambiar experiencias y reflexionar incluyendo procesos organizativos y creativos que se dan en los márgenes del ámbito académico. Habrá talleres de Educación Popular y Arte Comunitario, de Teatro Foro y Educación Ambiental. Encuentros de saberes y vivencias entre colectivos y organizaciones territoriales. Durante tres días, diversos espacios de la provincia de Córdoba -Comedor Esperanza Popular de Villa El Chaparral, el Taller de Mujeres de La Granja, Mujeres del teatro comunitario Las Desatadas de Cabana y otras experiencias comunitarias de Mendiolaza,Villa Revol, Paravachasca y Sierras Chicas- se convidan y nos convidan su trayectoria contando el mundo de maneras creativas.


Desde La tinta, conversamos con el equipo organizador de las jornadas. Nos explicaron cuáles son los fundamentos de las mismas y qué expectativas tienen para estos días. Trabajan en la construcción de sentido, en tanto conocimiento, que se crean en todos los espacios de arte y educación popular que se presentan en estos encuentros.

“Más que generar un espacio donde se pueda visibilizar el trabajo en los territorios, la idea de las jornadas es poder contar cómo se está construyendo conocimiento desde las experiencias colectivas territoriales. Correr el eje de esas experiencias territoriales como meramente recreativas y ponerlas en un lugar de conocimiento que se construye. Esa es la apuesta del equipo de investigación: las expresiones artísticas colectivas son una forma de hacer y decir el mundo. Sobre todo, una manera de inventarlo”, afirma con certeza Lucrecia Paesani, socióloga, educadora popular y parte del equipo de investigación. 

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(Imagen: Fernando Bordón para La tinta)

En definitiva, más que dar a conocer proyectos artísticos, la idea es desentramar los mismos para pensarlos en función de cómo se crea, cómo se construye, cómo se piensa el territorio a través de la experiencia colectiva. Se trata de poner en la escena académica aquellos saberes de los márgenes, pero que en las rondas circulan y tienen mucho que decir del feminismo, la desigualdad de género y las problemáticas socioambientales. Con un modo singular de poner a girar la palabra y una forma colectiva de entender el mundo, encuentran lugar esta semana en la universidad.

Desde el Equipo de Investigación en Artes y Educación Popular, congregan y hablan de experiencias colectivas territoriales. Las nombran como experiencias porque tienen que ver con poner el cuerpo, estar presentes y llevar adelante procesos creativos con otrxs. Son colectivas porque quienes las protagonizan son un sujeto colectivo. Nos explican que no solo son una grupalidad, sino que buscan nombrarse en una identidad común a través de lo que hacen. Son territoriales, dicen, porque parten de entender el territorio no solo como soporte geográfico de una población, sino que construyen y se construyen como una forma de habitar el espacio y entender el tiempo desde una realidad compartida.

Entre las dinámicas que se intercambian durante estos tres días, prima la ronda, el mate y el guiso compartido. Es que también esa es una búsqueda o, más bien, una decisión del equipo coordinador. “Tenemos la intención de romper un poco las estructuras, a veces un tanto apretadas, de los encuentros académicos, para imprimirle todo lo que aprendimos de los encuentros comunitarios. Que producir conocimiento no sea solo tarea de seriedad y prolijidad, sino que esté esa impronta de lo colectivo y que circule la palabra de las experiencias territoriales. Acercar así lo lindo que se viene haciendo en los territorios de una manera tan constante y callada”, cuentan desde la organización de las jornadas.

El equipo de investigación que motoriza las jornadas está conformado por un grupo de docentes, egresadxs, artistas, talleristas e investigadorxs. “La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fue el territorio en el cual nos encontramos y desde donde empezamos a tramar proyectos en conjunto. El equipo nació como una excusa. Es el nombre del espacio y tiempo que nos dimos para juntarnos entre quienes hacíamos cosas parecidas para hacer algo juntxs. Un espacio-tiempo donde poder socializar ideas, procesos creativos, metodologías e interrogantes”, relatan a La tinta y plantean que trabajan desde 2018, pensando y preguntándose acerca de: ¿cómo se construyen comunidades de creación y cómo se sostienen? ¿Qué se está creando en las experiencias comunitarias hoy? ¿A qué problemáticas, injusticias o necesidades responden estas creaciones territoriales comunitarias? Sobre todo, buscan mirar cómo las experiencias de creación, en el sentido de invención de la novedad, nos hablan sobre las comunidades mismas, sus deseos de transformación, su capacidad de enunciarlos en primera persona del plural y su posibilidad de construir realidades percibidas como más justas para todxs sus integrantes.

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(Imagen: Fernando Bordón para La tinta)

Tras el primer día de las jornadas, mencionan que fue sumamente enriquecedor el encuentro de los grupos de El Chaparral, Las Desatadas y el Taller de Mujeres de La Granja. “Fueron contando el ida y vuelta entre lo creativo y lo importante de los espacios de mujeres para olvidar los problemas, salir de la casa, para que sean un espacio de contención. Más allá de la especificidad de cada colectivo, fue interesante escuchar cómo valoran esos espacios hacia adentro de las grupalidades”, sostiene Lucrecia Paesani.

En el compartir colectivo está la verdadera riqueza. Hacer con otrxs, crear nuevos mundos es posible y necesario. Se vienen dos días más de ronda, palabra y convidados. Podés encontrar la grilla de actividades en la web del CePIA.

*Por Inés Domínguez Cuaglia para La tinta / Imagen de portada: Fernando Bordón para La tinta.

Fuente de la información e imagen: https://latinta.com.ar

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Educación para una América unida y desarrollada

Por: David Auris Villegas

 

La educación es un poderoso instrumento para el desarrollo social y realización humana y, es clave para erradicar la pobreza, la desigualdad y la exclusión social en nuestra América. Para construir un futuro sostenible y esperanzador, es forzoso invertir en una educación que promueva el desarrollo económico, social y tecnológico, con la finalidad de erigir una América unida y próspera, de no hacerlo, perpetuaremos nuestro naufragio entre la inequidad y la pobreza.

En ese sentido, el 14 de abril de cada año, celebramos El Día de las Américas y tiene como objetivo, promover la unidad y la cooperación entre los países del continente, pero, en la realidad, no hemos cimentado una sola América y como tampoco tenemos una agenda común de desarrollo que, en cierta manera, hace inviable un futuro compartido.

Desde entonces, el Día de las Américas, es un espacio para reflexionar sobre los desafíos que enfrentamos, dado que contamos con dos hermanos mayores, Estados Unidos y Canadá, quienes están en la obligación moral de liderar la cooperación y la transferencia tecnológica a través de la educación al resto de los países, para construir un sólido continente, así como ha logrado consolidar la comunidad europea, de lo contrario nuestro sueño común se convertirá en pesadilla y fragmentados seremos blanco fácil en estos tiempos de alta desconfianza entre países.

Otro de los desafíos, en América Latina, es la polarización política, la gobernanza y la democracia, debido a la inestabilidad política manchada de corrupción que asola al continente, en países como el Perú, con dos expresidentes presos y una Venezuela en bancarrota en nombre de una política del despilfarro, por lo que es perentorio que los gobiernos de cada país, impulsen educación para todos, más allá de ideologías políticas que solo han empobrecido y dividido al continente.

Asimismo, como consecuencia de la corrupción, florecen la delincuencia, el narcotráfico y la migración, que están esparciendo dolor y más pobreza en casi todos los países, por lo que es urgente endurecer las leyes para sancionar a los desadaptados, antes que los malos se apoderen de los gobiernos y envilezcan a nuestra región.

Ahora bien, si es posible asumir estos retos, porque somos una sociedad joven que poseemos sueños y enormes riquezas naturales y, a través de una educación digital, es viable redibujar el rostro de América, como dice Rebeca Grynspan, la educación debe desarrollar las habilidades en todas las personas para construir una sociedad desarrollada.

En resumen, en El Día de las Américas, es significativo reflexionar desde los gobernantes hasta el hombre común, sobre la importancia de la educación científica, como una herramienta para construir una América desarrollada, unida y próspera, con una agenda compartida y libre tránsito desde Alaska a Tierra de Fuego.

© David Auris Villegas. Escritor, columnista, pedagogo peruano y creador del ABDIV.

Fotografía: Banco mundial

Fuente de la i9nformación: https://insurgenciamagisterial.com

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España: El 36% de los jóvenes universitarios padece algún problema de salud mental

El asesor de UNIR y catedrático en Salud Pública, Miguel Ángel Martínez-González, alerta de la incidencia de trastornos mentales entre los universitarios españoles

El asesor de UNIRMiguel Ángel Martínez-González, experto en Salud Pública y Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón, ha afirmado que en España el 36% de los universitarios cumplen criterios para diagnosticarles al menos una enfermedad mental». Asimismo, el 41% de la población universitaria padecerá en algún trastorno a lo largo de toda su vida, según los últimos estudios.

Estos datos revelados por Martínez-González, quien también es el catedrático de las universidades de Harvard y Navarra, ponen en evidencia una «problemática social que podría considerarse análoga al consumo de tabaco, alcohol o drogas y que ahora están ocurriendo en ámbitos relativos a la sexualidad». En esta línea, Martínez-González apuntó que otro dato preocupante aportado por el Colegio de Médicos de Madrid es que «los requerimientos sexuales a los menores durante la pandemia aumentaron un 507%».

Durante la presentación de su libro ‘Salmones, Hormonas y Pantallas’, en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Martínez-González expuso una visión panorámica de los problemas emergentes de salud pública que afecta a la población general tras la pandemia, con especial atención a la crisis de salud mental entre los jóvenes, las enfermedades de transmisión sexual, la pornografía, el acoso sexual y los efectos nocivos de la tecnología en la salud, temas que aborda en su libro ‘Salmones, Hormonas y Pantallas’.

«Hay que poner el foco en la crisis de salud mental que está afectando a los jóvenes. En concreto el preocupante aumento de los suicidios, que se ha convertido en la primera causa de muerte», señaló Martínez-González en el encuentro.

Este problema emergente de salud pública se ha visto agravado tras la pandemia, sobre lo que el experto alertó que detrás de ello están «los intereses comerciales a nivel mundial de las plataformas tecnológicas y la omisión de los gobiernos para abordar esta problemática».

Por su parte, Vicente Soriano, Vicedecano de Investigación de la Facultad de Ciencias de Salud y director del proyecto de Bienestar Emocional de UNIR señaló que «los trastornos de salud mental en la población juvenil suponen un revulsivo para la sociedad del bienestar. El impacto de las redes sociales, la desinformación y la ausencia de educación en valores han contribuido a crear un ambiente individualista y con poco compromiso social».

Mal uso de la tecnología y problemas de salud mental
En su libro ‘Salmones, Hormonas y Pantallas’, Martínez-González habla sobre los crecientes problemas de salud mental como consecuencia del mal uso de los dispositivos electrónicos con acceso a internet.

Basado en la evidencia científica, el reconocido catedrático aportó que «la investigación epidemiológica ha demostrado que las pantallas y las redes sociales, especialmente cuando están relacionados con contenido pornográfico o denotan acoso, afectan a la salud mental, particularmente a la de los adolescentes, contribuyendo al aumento de conductas suicida, trastornos de conducta alimentaria y otros problemas de salud mental».

En este sentido, el autor del libro insta a los padres y profesores a ser empáticos y proactivos ante este problema, «se debe hablar sobre estos temas con los jóvenes, así como a atrasar el uso de dispositivos móviles, regular el acceso a internet y establecer normas para su uso».

Entre los trastornos que ha causado el mal uso de los dispositivos electrónicos el asesor de la UNIR destaca la ‘nomofobia’, esa dependencia psicológica a estar conectado a los teléfonos móviles y la ansiedad que esto genera, o el desprecio a las personas reales que le rodean por la imposibilidad de desconectarse del móvil y estar consultándolo continuamente, conocido como ‘phubbing’. «La continua conexión a las pantallas crea, especialmente en jóvenes, un crecimiento exponencial en actitudes gregarias y despersonalizadas», explicó el investigador.

Martínez-González añadió que «la experiencia de dependencia -paradójicamente ligada a mayor sensación de soledad de los jóvenes- ha crecido en paralelo con el abuso de los dispositivos móviles con acceso a internet, las cuales ofrecen una ficticia sensación de relaciones interpersonales». Las pantallas carecen de calidez y certeza en el trato directo, impidiendo disfrutar de la necesaria proximidad, confianza y apertura de las relaciones cara a cara. Esta situación favorece el aislamiento, ansiedad, tristeza y depresión.

Necesidad de un cambio estructural
Ante el número creciente de enfermedades relacionadas con la salud mental entre los jóvenes, Miguel Ángel Martínez-González insta al sector público a tomar medidas sobre el asunto, como se ha hecho en otras ocasiones con problemas de salud pública como el tabaco, la obesidad o para descender el número de accidentes de tráfico.

Sobre este punto, el experto piensa que «es posible modificar las conductas de los jóvenes. Los cambios requieren de tiempo y educación, pero los gobiernos deben tomar medidas estructurales para fomentar estilos de vida sanos, aunque vayan en contra de intereses comerciales de grandes tecnológicas que buscan conductas compulsivas y generan dependencia».

En la misma línea, Vicente Soriano se ha referido a la necesidad de reinventar la educación en valores y las competencias en relaciones sociales y solidaridad con las personas más próximas, desde la familia al ambiente laboral.

Fuente de la información e imagen: https://www.abc.es

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De La Sobrexplotación Magisterial A Los Microfascismos En La Escuela

Por: Marcelino Guerra Mendoza, Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro

El crimen de Norma Lizbeth[1] ocurrido hace unas semanas, ha desatado un sinnúmero de reflexiones y análisis sobre lo que está sucediendo al interior de las escuelas en la actualidad. No es solamente la secundaria del estado de México; también en planteles de Veracruz, Puebla, Michoacán, Guanajuato, Morelos, Zacatecas y demás entidades federativas, es común que ocurran actos de violencia similares, no solo en secundaria, también en primaria y educación media superior.

Desafortunadamente, los casos se invisibilizan, no trascienden y es imposible seguirlos, en gran parte porque la lógica para gestionar la violencia en el sistema educativo es precisamente ésta: ocultar, mirar hacia otro lado, banalizar lo ocurrido en el territorio escolar esperando que los hechos sean sepultados por el olvido.

Desde la tribuna de palacio nacional, el titular del ejecutivo federal alienta esta banalización moralizando el tema: “Es muy importante que no se desintegren las familias y que no abandonemos nuestras costumbres, nuestras tradiciones, que no aceptemos una malentendida modernidad de que ya nuestros padres son mayores y tienen ideas conservadoras o son anacrónicos y que ahora la buena onda es el destrampe y los excesos y los antros” [2]. Sin ningún asomo de preocupación o interés para actuar concreta y contundentemente por parte del Estado que representa, sin aludir a la responsabilidad de las autoridades educativas nacionales, estatales y municipales al respecto y cuando es él quien desde la tribuna, incita a la violencia contra los “conservadores”.

La reproducción de las múltiples violencias ocurre en todas las instancias del Sistema Educativo Nacional involucradas, comenzando por un modo de gestionarlas que las oculta e invisibiliza. Como lo hemos dicho en otros Cortos, las respuestas comunes son: “son casos aislados”, “es cuestión de adolescentes”, “las familias no están educando”, “los valores se pierden”; las acciones habituales, una vez ocurridos los hechos, son llamar a las partes involucradas -aunque estén involucrados muchos- y suspender a quienes participan de la violencia. Son remedios para aparentar que se hace algo; la violencia no cesa, continuamos siendo testigos de hechos irreparables en las escuelas, cada día más cercanos al crimen y la muerte.

Pensamos que las condiciones en que trabajan los docentes, cada día más deplorables, es una línea de análisis importante para explicar por qué para las maestras y maestros, es cada día más difícil contener las múltiples violencias que ocurren en las escuelas. ¿Cuáles son las características del contexto escolar que contribuyen a mantener esta situación? Trataremos de desmenuzarlas enseguida.

Comenzaremos por recordar la situación de sobre explotación de la magisteria durante el confinamiento debido a la pandemia, ejemplifica y muy bien, la intensa carga de trabajo a la que se encuentra expuesta y es cada vez mayor. La SEP nunca tomó en cuenta todo el trabajo que realizaron maestras y maestros a lo largo de un año y medio para salvar los ciclos escolares 20-21 y 21- 22; no solo desconoció este esfuerzo, tampoco emprendió acciones ni destinó recursos para mejorar sus condiciones laborales y económicas; con las escuelas cerradas, las jornadas de trabajo del magisterio se extendieron notablemente, mucho más en el caso de las maestras que son madres.

Pese a trabajar en circunstancias completamente adversas para mantener la cercanía, vínculos pedagógicos y el tejido social mediante la atención y cuidado hacia los estudiantes y sus familias, hoy continúan desvalorizados, con una carga de trabajo creciente, hacen cada vez más actividades a cambio del mismo salario. Pongamos por caso a las maestras de primaria; su salario es de aproximadamente nueve mil pesos mensuales por trabajar cinco horas y media diarias de lunes a viernes. Evidentemente, estamos hablando de la jornada formal, siempre insuficiente para terminar los pendientes, por lo que terminan llevándose el trabajo a casa, sin ningún ingreso económico adicional. De esta forma, la jornada se duplica o triplica, invadiendo los periodos de descanso obligatorio, cumpliendo otras funciones más allá del trabajo de enseñanza frente a grupo o atención a los estudiantes.

El sistema educativo exige a las maestras atender ocurrencias, imposiciones tales como desahogar agendas para las sesiones de los consejos técnicos programadas para todo el ciclo escolar, dedicar tiempo a evaluar a los estudiantes, subir calificaciones a una plataforma como parte de la supuesta descarga administrativa -recarga administrativa, como se le conoce en el argot magisterial-; elaborar planeaciones didácticas semanales, aplicar evaluaciones estandarizadas diseñadas ahora por MEJOREDU, organizar y conducir reuniones con las madres de familia o tutores del alumnado, administrar programas de infraestructura, asumir comisiones y formar parte de comités, resolver problemáticas de operación cotidiana, de infraestructura escolar etc. etc. etc.

En este ciclo escolar, como parte del proceso de cambio curricular que impulsa la SEP, se suman obligaciones adicionales, como es el co-diseño para la elaboración de programas analíticos. Y aunque todavía no ha comenzado la aplicación del nuevo Plan de Estudios 2022, existen autoridades que, sin ninguna claridad sobre su contenido y desconociendo el proceso de apropiación, han impuesto agendas de trabajo adicionales en días de descarga administrativa, e incluso han comenzado a solicitar a las maestras la entrega de dichos programas ya terminados.

Desde hace algunos años, las maestras tienen que revisar materiales y preparar “productos” a presentar en las reuniones de Consejo Técnico que se llevan a cabo el último viernes de cada mes. En el actual ciclo 22-23 y por determinación de la SEP, en los días destinados al Consejo Técnico, una parte de la jornada se dedica a actividades de formación continua sobre el nuevo Plan de Estudios, la otra a revisar los avances del Programa Escolar de Mejora Continua que elaboraron al inicio del ciclo escolar y a atender las problemáticas propias de cada escuela, entre las cuales estarían precisamente, las relativas a las múltiples violencias.

En resumen: en la magisteria se depositan cada vez más y más responsabilidades, por tanto, son exigidas a realizar un número creciente de actividades. No se trata únicamente de una intensificación de actividades dentro de la escuela, sino de la extensión de la jornada de trabajo formal reflejada en las múltiples tareas que realiza la magisteria fuera del lugar y horario de trabajo, que sin duda representan un cuantioso número de horas extras de trabajo que convendría contabilizar, y así saber a cuántas horas asciende la jornada real.

¿Qué tiene que ver todo esto con las múltiples violencias que ocurren en las escuelas? Veamos: si por la vía de los hechos se ha intensificado y extendido el trabajo de las maestras hacia una multiplicidad de responsabilidades y tareas, no es difícil imaginar sus consecuencias: sometidos a una sobre explotación que se ha vuelto estructural, no es de extrañar que estén en consecuencia agotadas, desgastadas, desmotivadas, desencantadas, enfermas, como cualquier otro trabajador en estas condiciones. ¿Cómo pueden reconocer y atender a tiempo las señales de las violencias que siempre emergen mucho antes de que se conviertan en tragedias?, ¿Cómo pueden ser sensibles a las señales de riesgo a la integridad física y psicológica de sus estudiantes cuando ellos mismos se sienten vigilados y sometidos todo el tiempo a presiones del propio sistema educativo que los violenta de múltiples maneras, comenzando por los bajos salarios por trabajar el doble o más de las horas pagadas?

Es aquí donde resulta necesario detenerse un poco; no se trata solamente, de una extrema carga de trabajo aislada para las maestras sin repercusión alguna en los alumnos; esta situación produce subjetividades que el neoliberalismo potencia en todo tipo de trabajadores frente al trabajo que realizan. El empresario de si, la competitividad e individualismo, subjetividades previas al momento actual, se encuentran instaladas en la práctica docente de las maestras; en eso contribuyó y mucho, la reforma educativa de Peña Nieto. Hoy en día, estas subjetividades detonan otras, con base en la exigencia para realizar un sin fin de acciones cotidianamente dentro de la jornada de trabajo más los encargos no concluidos que se llevan consigo, así sea en la mente, para que a la siguiente jornada lo tengan presente y se concentren en esas rutinas administrativas burocráticas de un trabajo que simula ser colectivo, pero está altamente controlado. Es así que poco a poco, se abandona el esfuerzo por pensar y sentir la realidad, y actuar en consecuencia. En síntesis: la sobre explotación impide, reduce o de plano cancela la posibilidad de pensar, reflexionar o analizar lo que ocurre con el proceso de formación de las nuevas generaciones, en el que la violencia está cada vez más normalizada, porque así está ocurriendo también en la sociedad. 

Ésta es la paradoja: para conservar el empleo hay que cumplir con eficacia y eficiencia la productividad de las actividades impuestas del codiseño, y obtener su respectivo producto, que son los programas analíticos, finalmente absurdos si soslayan o dejan fuera una realidad cada vez más lacerante. Lo mismo ocurre con los tan llevados y traídos ejes articuladores; deben estar presentes en los programas analíticos junto con los campos formativos, sin embargo, chocan de frente y se descarrilan con los brutales hechos de violencia y crimen que ocurren en las escuelas, a fin de cuentas, síntomas de la discriminación, homofobia, racismo, aporofobia que adoptan la forma de abusos y actos violentos cometidos en contra de los cuerpos de mujeres, niñas, niños y jóvenes por el solo hecho de ser diferentes.

Vinculando esta situación con los planteamientos de Lazzarato (2020)[3], al capitalismo imperante hoy día, compuesto por la triada productividad-producto-producción, le es inmanente el binomio producción-destrucción; ambas series constituyen los ejes de la sobreexplotación magisterial en la actualidad pero a diferencia de otras ocupaciones, las maestras realizan un trabajo inmaterial que tiene su anclaje en quienes son los destinatarios directos: los estudiantes, ésas niñas, niños y jóvenes a quienes se pretende formar integralmente mediante estrategias diseñadas y planeadas ex profeso, supuestamente de una manera distinta a la que se establecía en la reforma 2013, relacionada con el nuevo capital humano orientado a responder a los requerimientos del mercado laboral.

Trabajar con miras a lograr un perfil de egreso, unos ejes articuladores y unos campos formativos vinculados a problemas concretos de la comunidad, cuando por otro lado tenemos un magisterio sobre explotado, que trabaja incesantemente para cumplir con una sobrecarga de tareas que obturan la posibilidad de desarrollar su propio pensamiento crítico y reflexivo para participar, interactuar e intervenir en el contexto escolar, familiar y comunitario de manera relevante, parece una quimera. ¿Cómo pretende la SEP que el magisterio enseñe a pensar críticamente a otros, cuando ellos mismos no disponen de tiempo ni condiciones para hacerlo sobre sí mismos, sus propias prácticas y los efectos que producen en les alumnes?

Es duro decirlo, pero el racismo, discriminación, homofobia, aporofobia, xenofobia y demás formas de segregación, exclusión y exterminio de las poblaciones diferentes, distintas al modelo patriarcal de hombre fuerte, exitoso y proveedor y mujeres sometidas, nacidas para procrear y servir, toman la forma de micro fascismos que penetran y horadan los procesos educativos.

Los micro fascismos nuestros de cada día se ceban sobre poblaciones migrantes que tienen que desplazarse a otros territorios para sobrevivir, mas no para vivir. Se desplazan por mar, rio, desiertos, carreteras, selvas y demás senderos llenos de riesgos y peligros para ellos y sus familias. Al lugar que llegan, además de ser extorsionados, son expuestos como los diferentes, débiles, vulnerables, mugrosos, enfermos que ponen en riesgo al normal dictado desde el modelo patriarcal. Solo veamos lo sucedido el 27 de marzo pasado en la estación de migración de Ciudad Juárez, Chihuahua, en donde fallecieron 41 migrantes de Centro y Sudamérica debido a un incendio en un sitio en el que estaban encerrados bajo candado, sin que nadie, absolutamente nadie se inmutara para abrir la celda y evitar la tragedia[4].

Encerrados por fuera para evitar su fuga, encontraron la muerte bajo el título 42, un acuerdo migratorio entre Estados Unidos y México para evitar la propagación del Covid-19 que autoriza a expulsar a personas migrantes hacia México o a sus países de origen, sin derecho alguno para los afectados. Es decir, una política migratoria creada bajo el argumento de garantizar la salud pública y bienestar de la sociedad norteamericana[5], es utilizada para justificar atrocidades contra personas cuyo único delito es huir de la violencia, pobreza y falta de trabajo en sus países de origen. Así circulan y se recrean los micro fascismos: frente a los diferentes, se activan y ejercen inmediatamente respuestas de acoso y violencia. En la escuela, estos comportamientos están camuflados y son más sutiles, por lo mismo, mucho más peligrosos, porque se van larvando cual fantasmas en el cotidiano escolar.

¿Acaso no tendrían que ser éstos los temas a discusión en las escuelas?, ¿no habría que ponerlos en el centro del proceso de formación como motor de análisis y reflexión con las y los estudiantes, para sensibilizar(nos) sobre la urgencia del cuidado y atención de los otros en todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos, dentro y fuera del territorio escolar, respetando la diferencia de todas, todos y todes?

¿Acaso se desconocen intencionalmente las causas de la violencia en la escuela? ¿No se perciben e identifican actos de violencia sistemática y cotidiana al interior del territorio escolar? ¿Qué se produce con toda esta manera de gestionar? ¿las autoridades educativas y escolares tienen la consigna institucional de no intervenir oportuna y expeditamente ante hechos de bullying, agresión o violencia?


[1] La historia de Norma Lizbeth, la menor que murió tras ser agredida en su secundaria: detienen a su presunta agresora (telemundo.com).

[2] AMLO llama a fortalecer valores familiares para enfrentar el bullying tras muerte de Norma Lizbeth – Proceso

[3] Lazzarto, M (2020) El capital odia a todo el mundo. Fascismo o revolución. Buenos Aires, Eterna Cadencia editora.

[4] Atrapados en incendio, 41 migrantes mueren en estación del INM en Ciudad Juárez – La Verdad Juárez (laverdadjuarez.com)

[5] Título 42: Qué es y cómo funciona para migrantes que buscan llegar a Estados Unidos | Heraldo USA

 

Fuente de la información: https://insurgenciamagisterial.com

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Pamela Donoso, la matrona de Tiktok: “Ha costado mucho erradicar los mitos en torno a la educación sexual”

Por: Valentina González / Foto: Alejandra González

La profesional asegura que, pese a que hay mayor discusión sobre el tema, creencias como que el uso de preservativos no son necesarios siguen cobrando fuerza. «De repente los papás cometen el error de decir ‘cuídate’ o ‘no te vayas a portar mal’. Pero ¿portar mal en qué? Si no se tienen las herramientas para educar en esos temas, es mejor llevarlos a un profesional que les informe», dice

Oriunda del campo, Pamela Donoso creció rodeada de animales y naturaleza. Durante su adolescencia pensó que cuando adulta se dedicaría a algo relacionado con veterinaria o la ingeniería forestal o agrícola, pero terminó por enamorarse de la salud y se inclinó por obstetricia y puericultura. Hoy ejerce como matrona en un CESFAM de la Región Metropolitana, donde trabaja hace 15 años, y a la vez también comparte sus conocimientos en TikTok (@pamefox), plataforma en la que suma más de 250 mil seguidores.

¿Cómo recibe la gente tus videos en TikTok?

Tienen un feedback bien grande. Las chicas comentan sus experiencias y hacen preguntas. Yo trato de responder todo, pero no puedo porque son muchos comentarios. A veces las mismas usuarias responden algunas preguntas y si están en lo correcto, les pongo me gusta o comento “ok, perfecto”. El público que me sigue es bien receptivo.

“Muchas personas no conocen que existe esta profesión o de qué se trata”, dice Pamela, y agrega: “La matrona abarca más responsabilidades en el área pública que en la privada. Es una de las carreras más antiguas del país, que comenzó con el modo partero, es decir, la atención de la mujer en labor de parto. Ahora nos dedicamos a todo el ciclo de vida de la mujer. Atendemos a los recién nacidos durante el primer mes de vida, informamos sobre paternidad responsable, métodos anticonceptivos y realizamos exámenes ginecológicos preventivos”, explica.

En tu experiencia ¿dirías que las mujeres se preocupan de realizarse exámenes ginecológicos preventivos o predomina la desinformación por falta de conocimiento?

Hay de todo. La mujer cuida de su salud más que el hombre, porque el método anticonceptivo abre el inicio de un cuidado más anticipado. En la consulta para solicitar método anticonceptivo e informarse sobre él hacemos varias preguntas y también derivamos a los profesionales que corresponden. Para muchas adolescentes, la visita a la matrona es la entrada al sistema de salud y luego se siguen chequeando con controles ginecológicos.

Entonces la matrona se convierte en alguien de confianza, esa primera profesional de la salud a la que muchas veces se acude.

Uno va conociendo el historial de las pacientes, logran tener una confianza contigo. El rol de la matrona es más que el método anticonceptivo, que el examen. Siento que es muy importante porque abordamos un área de la mujer muy íntima. En la consulta obtienes mucha más información más allá de la regla o qué método anticonceptivo usa, sino cómo está la paciente en general, si se siente adecuada en su sexualidad, si tiene algún miedo, si fue abusada. Por algún motivo las pacientes tienen tanta confianza con nosotras que nos permite obtener información relevante. Nosotras las matronas tenemos la responsabilidad de responder a esa confianza que nos tiene la paciente.

Dentro de la consulta a Pamela le toca atender a mayoría mujeres, ya que pocos hombres acuden a la matrona. Según explica ella, no es sabido que los hombres también pueden consultar con estas profesionales: “Pueden asistir a solicitar métodos de anticoncepción, a hacerse exámenes de transmisión sexual, pero no lo saben. A partir de los 15 años todos los adolescentes pueden acudir solos, sin sus padres o un tutor. Solo necesitan una identificación. Los consultorios suelen hacer alianzas con colegios para ir una o dos veces al año a hablar de métodos anticonceptivos, cambios secundarios sexuales, enfermedades de transmisión sexual, pero no es suficiente. Yo creo que los chicos sí quieren acudir a nosotras, pero a veces está la barrera de los padres”.

¿Suelen ser impositivos los padres que acompañan a sus hijas a consulta con matrona?

Están los dos casos. Generalmente van con la mamá —es muy raro que vayan con el papá— y ella pide que le demos anticonceptivos a la chica, pero a veces ella no ha iniciado su actividad sexual o no tiene intenciones de hacerlo. El método se va a iniciar siempre y cuando el adolescente quiera usarlo, ella es la paciente. También está la otra mamá que se opone, porque todavía existe el mito de que si una chica usa anticonceptivos va a ir con Pedro, Juan y Diego, es una creencia muy presente en la cultura, pero no es así. Creo que deberíamos darles un voto de confianza a los adolescentes que están consultarles. Los padres jamás deberían prohibirlo. De repente los papás cometen el error de decir “cuídate” o “no te vayas a portar mal”. Pero ¿portar mal en qué? Si no se tienen las herramientas para educar en esos temas, es mejor llevarlos a un profesional que les informe.

¿Es frecuente que recibas a pacientes que no quieren usar ningún tipo de protección al momento de tener relaciones sexuales porque un tercero les dijo que no era necesario?

Ha costado mucho erradicar los mitos entorno a la educación sexual y por eso se esparcen mucho más rápido que un conocimiento científico o teórico. Un ejemplo es la típica creencia de “si eyaculo afuera, no pasa nada”. Eso lo vengo escuchando desde que era adolescente y lo sigo oyendo. Y sí pasa algo, claro que puede pasar. Puede haber un embarazo o riesgo de una enfermedad de transmisión sexual. Se siguen esparciendo rumores porque ese tipo de información es inefectiva, pero se recibe mucho mejor porque te la dijo tu amiga, tu tía o incluso tu madre, y información es incluso más confiable que la que tú dijiste en un control.

¿Con qué otro tipo de desinformación te encuentras en la práctica?

Vuelvo al tema de los mitos. Las personas creen que si no se ve nada, si no duele nada, si no se huele algo, están sanas. Piensan que las enfermedades de transmisión sexual sí o sí van a ocasionar un síntoma evidente, pero no necesariamente es así, como con el VIH o la sífilis, que bien puede tener síntomas que se presentan en ciertas etapas y no siempre se percatan.

¿Qué recomiendas para estar alerta ante este tipo de enfermedades que muchas veces son asintomáticas?

Usar protección siempre. El uso del condón debería ser en cada una de las relaciones sexuales. Si se considera que hay un acuerdo con tu pareja de que será única y estable, lo ideal sería que cuando lograran esa estabilidad como pareja se realizaran exámenes ambas partes para descartar ETS, así tienes una relación tranquila.

https://www.latercera.com/paula/pamela-donoso-la-matrona-de-tiktok-ha-costado-mucho-erradicar-los-mitos-en-torno-a-la-educacion-sexual/

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La ética en la concepción de fundamento de la educación

Por Marlene Zenteno |

Si Dostoievski aseguraba que sin Dios todo está permitido, ahora parece afirmarse que sin unos principios éticos universales estamos perdidos.

J. Corominas Escudé

– El presente artículo reflexiona la importancia de la subjetividad como pilar de la transformación de la educación que está, hoy en día, muy poco reflexionado al momento de orientar la práctica educativa cotidiana.

Se trata de la necesidad de hacer visible un aspecto olvidado que se debe recuperar para lograr mover voluntades en los actores educativos en un momento de suma trascendencia que vive el país; la consolidación de una educación para la descolonización. Lograr colocar este elemento en la agenda de discusión es el objetivo del presente documento.

Introducción

Una idea básica para comprender el concepto de educación es la que relaciona a ésta a la transformación, es decir, educación como transformación refiere al primer elemento que debe ser comprendido y del cual no siempre se tiene plena consciencia. Ya Maturana (2010) recuerda que –a modo de experiencia del sujeto- aprender es, literalmente, transformarse. La biología lo puede demostrar como fenómeno que sucede en uno –en el cerebro- como persona.

En un marco más amplio ya Freire suele repetir algo de lo que en menor medida se ha reflexionado en su alcance epistémico. Así cuando Freire (2000) nos dice que; “la educación no cambia el mundo, cambia a los personas que van a cambiar el mundo…” expresa una idea que, insisto, no ha sido digerida ni comprendida en su verdadero alcance. En los hechos el presente ensayo pretende desarrollar los alcances de esta idea que debe ser reflexionada en su real alcance.

Transformación y la descolonización de la educación.

Los tiempos presentes expresan un periodo en el cual es muy sencillo agarrar y repetir frases hechas que circulan sin mayor control en las redes sociales. Es decir, vivimos tiempos en los cuales es muy sencillo aparentar y, sobre todo, suponer cosas. La dinámica inmediatista de la vida actual impide reflexionar cualquier idea. Es más, la reflexión hoy es vista –incluso en los espacios de formación de pos grado- como elemento no sólo innecesario sino ocioso y perjudicial.

De ahí que uno pueda llegar a tener una maestría o un doctorado y, finalmente, nunca haber reflexionado el sentido de la idea de educación porque se asume que, obviamente ya todos los sabemos. Las consecuencias de este tipo de razonamiento son varias. En el presente texto veremos esas consecuencias desde el ámbito de la ética. El punto de partida para este cometido tiene que ver con la definición de la idea de educación que se tendrá. Para el presente documento educación es básicamente transformación. Idea que tiene que ver con la experiencia misma del aprender. Entonces para comprender la idea de educación se debe, también, comprender la idea de aprender.

La idea de aprender refiere siempre a una experiencia del sujeto (Maturana, 2000) se trata de la experiencia de uno mismo. Es en este punto que se vuelve central recuperar la idea de Freire (2000) quien aclara que la educación no cambia al mundo sino que cambia a las personas que -luego- van a cambiar al mundo.

Freire tiene en claro que la educación refiere a la experiencia de aprendizaje que vive uno como persona de modo interno. Por ello la transformación que produce la educación es un uno. Dicho en lenguaje de Zemelman, la transformación que la educación produce opera en el plano de la subjetividad. Es por ello que es posible comprender por qué existen una serie de espacios formativos en los cuales no aparece el aprendizaje, es decir, donde el proceso formativo no termina por marcar huella en la subjetividad de los sujetos.

Ahora bien, se hace necesario hacer una primera precisión para responder a la inmediata objeción lógica acerca de la idea de educación marcada. Objeción que diría que la idea de partida enfatiza una mirada solipsista respecto a la idea de la educación. Idea que puede ser respondida desde la misma mirada biológica que Maturana (2010) defiende. Ya Maturana aclara que educación, desde esta perspectiva es; aprendizaje en convivencia.

El aprendizaje es una experiencia personal que no puede ser vivida sino es en relación al interior de una comunidad. El aprendizaje se lo vive en relación -en convivencia dice Maturana- pero la experiencia que deja ese aprendizaje se lo vive como cuestión que marca a uno en lo personal, en lo subjetivo dice Zemelman.

Ahora bien, al enfatizar la dimensión relacional de la experiencia del aprendizaje se debe comprender que aparece algo fundamental que orienta la reflexión de Dussel (2000, 1990, 2020), Maturana (2010) y el mismo X. Zuviri (2000) esa es la cuestión de la ética. La educación es un concepto relacional y por lo tanto encarna y asume, necesariamente, una dimensión de la ética.

Zuviri (2000) plantea ese alcance de la ética en tanto filosofía primera y Adela Cortina (1999) plantea el mismo problema en tanto filosofía moral, lo cual adquiere su dimensión aplicativa en tanto argumentación y fundamentación de principios –valga la redundancia- morales que deben saber orientar la vida en comunidad. No nos interesa centrarnos en el debate teórico que suele perder sentido respecto de la ética, sino que interesa derivar las consecuencias que tiene asumir que la educación, en tanto aprendizaje en convivencia, como experiencia de transformación personal tiene para su compresión ética.

La educación no transforma la realidad. Recuperación de la subjetividad en la reflexión de la educación.

Todo el preámbulo permite tener un buen marco de referencia que coloca la discusión de la educación en el plano de la subjetividad, cosa fundamental para aproximarnos a una interpretación de la educación en la línea de transformación que se pretende argumentar. En síntesis, lo que la educación transforma en primera instancia es la subjetividad. En caso de no lograrse transformar la subjetividad no existe margen de transformación de nada.

Ahora bien, esto es fundamental para una lectura política de la educación, pues la posibilidad de que no se transforme nada está contenida en la posibilidad de sostener una educación que sólo reproduzca elementos formales que están ya dados. Una educación que no signifique nada para el orden establecido es una educación que no cambie nada en los sujetos que reciben esa educación.

El elemento más impactante del razonamiento tiene que ver con las consecuencias de trasformar algo en alguien, pues este aspecto conlleva secuelas en la relación de este sujeto con el entorno en el cual es. Las consecuencias tienen que ver con comprender que este sujeto va a impactar siempre en el entorno en el cual está.

De ahí la importancia de pensar la educación como ética. Acá es donde podemos hacer un ajuste y un retoque a la idea de ética pues también es posible pensar –desde este contexto- a la educación en tanto ética primera. Ética primera puede ser asumida como el fundamento o el lugar central del relacionamiento de uno. Se trata –desde Dussel- al encuentro con el Otro en tanto Otro.

La educación tiene un elemento particular que lo diferencia de la política y los otros aspectos de la vida. Así, para Dussel, la política expresa el encuentro con el hermano, es decir, es el encuentro con el igual en tanto igual. Aspecto central al momento de pensar la relación con el Otro como quien es reconocido como semejante, punto que es central al momento de pensar un tipo de ética que lucha por el reconocimiento (al estilo de A. Honneth) pero que desde la educación puede tener una variante de fundamento.

La educación vista desde la ética que pretende hacerse ética primera exige comprender que el encuentro fundamental con el Otro no es el encuentro con el hermano, es decir, con el igual, con el semejante, sino que el encuentro fundamental es con el Otro como el que exige cuidado. Ese es el encuentro con el hijo, es el encuentro con el que sino es cuidado va a morir. El encuentro con el Otro es el encuentro con quien exige ser atendido, ser cuidado porque es el desalojado, es el arrojado que no pidió estar acá, pero está.

La educación –como lo planteamos desde Maturana (2010)- es aprendizaje en convivencia, es decir, es experiencia en relación, es algo que siempre se da con el Otro. Se convive y es ahí donde se aprende. Eso es algo que, al parecer, no está del todo comprendido porque este es el punto donde uno asume la necesidad de cuidado del Otro. Todo proceso de educación es el reclama saber cuidar y darse al Otro para que sea.

Así la educación se vuelve, cuando se lo piensa desde el o la maestra, acto de entrega al Otro, se hace acto de cuidado y se hace acto de relación donde el sentido de la experiencia es la entrega. Visto de esta manera la educación pierde todo sentido administrativo para hacerse entrega real al Otro. Ese Otro que es acogido en uno para poder ser. Así la educación se hace acto de responsabilidad, eso es responsabilidad por el Otro que, en última instancia, es el aprendizaje más importante de la vida.

Aprender a responder por el Otro es el aprendizaje que uno puede encontrar en la sabiduría del grueso de pueblos. Sabiduría que viene de la plena conciencia de que en tanto género humano no podemos existir solos y/o aislados. Es la condición humana la que nos marca como seres incompletos que necesitamos de los demás. Somos seres vivos que no podemos existir aislados y que por instinto de sobrevivencia buscamos a otros seres para poder completarnos y existir en tanto especie.

De ahí que el grueso de pueblos tiene modos y maneras distintas de referirse a esto como cimiento básico de su existencia en tanto pueblos. Es lo que hoy conocemos como comunidad en tanto concepto general. El fundamento de la educación se encuentra en este apartado de exige saber cuidar la comunidad y desde ella la vida misma. El cuidado de lo que denominamos “naturaleza” o dicho mayor propiedad; Madre Tierra tiene fundamento pedagógico porque se refiere al aprendizaje de la sostenibilidad de la vida.

Es posible que nuestros padres y abuelos tengan en claro que la vida no es algo que deba estar asumido o supuesto y saber cuidarlo como lo más valioso y místico es la referencia de sabiduría más importante. Ahí es donde giraba la educación en el grueso de pueblos. De ahí que educado puede ser el término adecuado para referirse a quien logra tener una existencia equilibrada con el entorno de vida. Ahora bien, no es materia inicial desarrollar el aspecto del equilibrio –tarea fundamental de otro espacio- pues lo central de esta tarea radica en comprender las consecuencias de la idea de eso de lo Otro o el Otro que se aparece como exigencia ética desde el trabajo en educación.

Acá es donde se debe superar cualquier a priori ideológico que marque un tipo de proyecto o un tipo horizonte con contenido dado. La idea de protección de la vida no pretende tener contenido fijo dado de alcance corto, sino que se refiere a un componente amplio que, por su carácter histórico, demostró saber aterrizar en distintas culturas, en distintos pueblos.

Volviendo sobre el aspecto y carácter pedagógico que se pretende abordar es Roberto Espósito (2020) quien menciona aspectos básicos respecto de la ética que se pretende trabajar. Así dice el autor que:

El hecho del que debe partir todo discurso sobre la ética es que el hombre no es, ni ha de ser o realizar ninguna esencia, ninguna vocación histórica o espiritual, ningún destino biológico. Sólo por esto puede existir algo así como una ética: pues está claro que si el hombre fuese o tuviese que ser esta o aquella sustancia, este o aquel destino, no existiría experiencia ética posible, y sólo habría tareas que realizar.

Esto no significa, todavía, que el hombre no sea ni tenga que ser alguna cosa, que esté simplemente consignado a la nada y por tanto pueda decidir a su arbitrio ser o no ser, asignarse o no este o aquel destino (nihilismo y decisionismo se encuentran en este punto). Hay, de hecho, alguna cosa que el hombre es y tiene que pensar, pero esto no es una esencia, ni es tampoco propiamente una cosa: es el simple hecho de la propia existencia como posibilidad y potencia. Pero justo por esto todo se complica, justo por esto la ética llega a ser efectiva.

(Espósito, 2020, pág. 33)

Acá es donde aparece para la educación (y la pedagogía en el trabajo reflexivo sobre la educación) el aspecto básico de la entrega al Otro tiene que ver con la posibilidad de dejar ser a ese Otro. Dejar ser su potencialidad porque desde la educación el Otro es siempre eso, es posibilidad, es potencia contenida en el sujeto. Lo que se potencia en un sujeto es siempre eso, esa potencialidad contenida. Elementos todos propios del plano de la subjetividad de uno como sujeto.

Ninguno de estos aspectos puede ser identificado en el trabajo educativo sino se ubica la dimensión de la subjetividad como aspecto central a ser trabajado. La educación que se centra en la exigencia de exposición de contenidos refiere a un trabajo que debe ser pensada como trabajo de reproducción del orden establecido, se trata de una educación que no acepta la posibilidad de desarrollo de lo potencialmente contenido en uno, sino que se trata de una educación que sólo quiere la asimilación del mensaje del Uno mismo. El Uno mismo expresa el orden dominante, se trata del Uno que quiere que el Otro sea la extensión de ese uno.

La educación vertical, la práctica autoritaria del grueso de sistemas educativos grafican bien estos aspectos, eso es la posibilidad de que el Uno se extienda y que haga al Otro su espacio de conquista. El Otro en tanto Otro es siempre –desde la educación- posibilidad y eso podría ser tomado como lo sagrado, es decir, como lo que se debe cuidar, es el misterio que contiene ese Otro que puede ser muchas cosas. Se trata de eso que uno asume como encargo desde el campo educativo. Ahí es donde Espósito completa afirmando que:

“Puesto que el ser más propio del hombre es ser su misma posibilidad o potencia, entonces y sólo por esto él es y se siente en deuda (en cuanto que, siendo potencia, en un cierto sentido le falta su ser más propio, puede no ser, está privado de fondo y no está ya nunca en posesión de él). El hombre, siendo potencia de ser y de no ser está, por tanto, ya siempre en deuda, tiene ya para siempre una mala conciencia antes de haber cometido un solo acto culpable. Éste es el único contenido de la antigua doctrina teológica del pecado original.

(Espósito, 2020, pág. 33)

Acá aparece un concepto que puede ser vital al momento de pensar la educación desde la exigencia de la ética, se trata de la idea de la deuda. La deuda expresa lo que uno debe, es decir, es una exigencia. La idea del deber refiere a un encargo, es la carga que tiene que ser respondida. La deuda expresa el encargo que uno se comprometió a cumplir. ¿Es posible decir que el trabajo de un maestro expresa una deuda?

Parece que existen todos los elementos para dar motivos y reflexionar el oficio de enseñar en esa línea. La vocación de la enseñanza implica una deuda, esto en el sentido de que uno asume una responsabilidad que debe respondida al momento de ejercer esa posibilidad. Un maestro no lo es sino se realiza en la relación con el Otro, así el maestro le debe la posibilidad de ser a quien enseña. Así el poder ser también está en ese Uno mismo que debe tomar conciencia de que tampoco está completo, en el sentido de que tampoco se fue desarrollando y realizando.

Esa posibilidad se la vive al momento de relacionarse con el Otro que le permite ser. Así es como Espósito completa la idea al decir:

… el hombre falta en un cierto sentido a sí mismo y debe apropiarse de esta carencia, debe existir como potencia”.

(Espósito, 2020, pág. 33)

Se trata de asumir eso que le falta a uno como aquello que permite colocarse en situación ética. La ética es conciencia del Otro y desde la educación es además consciencia de la deuda con el Otro para poder –uno mismo- desarrollarse en tanto maestro y dejar al Otro en tanto potencialidad.

Una educación para la liberación desde América Latina no puede abstraerse de estos aspectos que hace a lo propio de una educación que pretende “enseñar a pensar y no obedecer” (Freire) Es para este cometido se hace necesario desarrollar la idea en el siguiente punto.

Educación y ética

Una educación pensada desde la descolocación requiere que se tomen en cuenta los aspectos ya mencionados. Si descolonización expresa la posibilidad de no imponer, es decir, dejar ser al Otro, entonces descolonizar tampoco es imposición de una cultura, sino dejar ser a esa Otro desde su cultura, ¿qué quiere decir esto? básicamente que una cultura no puede ser estereotipo de la misma, es decir, la mirada del uno respecto del Otro.

Descolonizar es, en consecuencia, superar estereotipos, superar prejuicios, descolonizar se hace, en síntesis, superar la mirada de uno respecto del Otro.

Hoy vivimos varios espacios en los que -a nombre de la descolonización- se reproducen estereotipos, eso es, la mirada de uno sobre el Otro. Así vemos que se pretenden imponer horizontes, proyectos no legitimados sino propios del orden de poder, etc. De ahí que otra exigencia de la descolonización sea romper con ese fetiche teleológico que busca predefinir el horizonte que no se termina por legitimar.

Una lógica de la imposición sobre el Otro se suele vivir en la misma exigencia de la descolonización que reproduce estereotipos de lo indígena. De ahí que tenga sentido afirmar que descolonizar es también desindigenizar, es decir, superar el estereotipo para recalcar la exigencia de la humanización. Humanización en el sentido de poder ser. Ahí donde la cultura, la raíz, adquiere vida real. Ahí es donde la vida crece, la cultura crece en tanto puede desplegarse, desarrollarse, es decir, puede ser.

La ética marca el trabajo de la descolocación porque le hace recuerdo de la necesidad de saber recuperar al Otro y la descolonización recuerda este encargo en tanto que pretende renacer al Otro que está explícitamente negado. Esto desde la educación implica aprender a recuperar y no presuponer sobre el Otro.

La educación no puede imponer la mirada sobre el Otro. Descolonizar no es obligar, descolonizar no es sólo hablar unas palabras en idioma indígena, ni vestirse un momento para decir, “estamos recuperando” (no digo que eso no sea parte) porque descolonizar también tiene que ver con entregarse a ese Otro. El Otro podrá ser en tanto uno se entrega a ese Otro.

¿Qué significa esto desde la educación? Esto implica que uno pueda ser desde el Otro, es decir, invertir la relación en la que se exige al Otro para que la exigencia sea al Uno mismo que sea desde el Otro, de ahí es que es el Uno quien debería aprender el idioma del Otro, es el que debe valorar al Otro (su origen, su cultura) etc. Son estos elementos los que dan vida al Otro y lo dignifican para ser. Esto es lo que se suele olvidar y es lo que no termina de ser comprendido.

Todos estos aspectos son los que emergen desde el ámbito de recuperación de la subjetividad. La mirada instrumental de la educación nunca podrá reflexionar estos aspectos porque se centra en el trabajo formal de ejercicio de un oficio. Lo que está detrás no aparece como elemento significativo, sin embargo, lo que hace notar en la reflexión es que todos los aspectos que están en la exigencia política del presente, es decir, pensar en una educación para la descolonización y la transformación de la realidad, no pueden ser pensados sino es desde la esfera de la subjetividad.

Conclusiones

Es posible mencionar al menos cuatro ideas que hacen a elementos de conclusión. Estos son los siguientes:

– La educación para la descolonización no puede ser pensada sino es a partir de la dimensión de la subjetividad. La descolonización refiere a la dimensión de la subjetividad porque el lugar de la liberación está en ese nivel y no en espacios de transformación aparente como son los elementos formales como la curricula u otros similares.

– La educación es siempre ética y lo es en tanto ética primera, eso es así porque la educación expresa aprendizaje en convivencia, es decir, expresa vínculo con el Otro. Ahí donde no puede dejar de ser ética y es ética primera porque no sólo exige la aparición del Otro en tanto mi semejante, sino que aparece el Otro que exige cuidado, acogida. De ahí que la ética primera no aparece en la política (aparición del Otro como hermano) sino del Otro como el hijo, eso es la exigencia de la entrega a ese Otro que es pura potencialidad.

– La transformación de la realidad no puede ser pensada sino es desde la ética. Una consecuencia que debe ser desarrollada de manera más amplia es la transformación como consecuencia de la ética que aparece como elemento derivado de la lógica del cuidado. Hoy vivimos una exigencia de transformación en tanto “identificación de potencialidades” en el contexto, lo cual implica una contradicción porque la potencialidad está siempre en el sujeto y no fuera de él. El contexto expresa, desde la ética, lo que se cuida. Estos son los aspectos que debemos asumir como criterios que nos permiten ser consecuentes con lo que es el cuidado como criterio de preservación de la vida.

– La descolonización es dejar ser, sino es así caemos en contradicción. Se menciona esta idea para asumir que no se puede imponer una idea de descolonización, una idea que prefigure una imagen del Otro, es decir, una imagen donde el Otro no puede ser porque se le marca una imagen, una figura, una proyección del Uno. Acá es donde se requiere superar aquellos estereotipos de lo que se quiere recuperar. La actitud honesta ante al Otro es siempre que sea uno mismo el que se entregue a ese Otro para ser Uno mismo desde el Otro.

Tareas todas complejas pero necesarias, al menos eso es lo que se puede hacer desde la honestidad de no limitarse a repetir a Uno mismo en el Otro que viene y se aproxima en su apertura honesta queriendo ser en su propia potencialidad.

Bibliografía

– Arfuch, L. (2013). Memoria y autobiografía. Exploraciones en los límites. Buenos Aires: Fondo de la Cultura Económica.

– Bautista S., R. (2019): ¿Cómo descolonizar la revolución en este nuevo siglo?, en, El Tablero del siglo XXI, Yo soy si tú eres ediciones, La Paz, Bolivia.

– Bautista S., R. (2011): Lo político de la historicidad, en Hacia una fundamentación del pensamiento crítico, Rincón Ediciones, La Paz, Bolivia.

– Cortina A. (1990) ¿Para qué sirve realmente la ética?, Paidós, España

– Corominas E. J. (2001) Ética Primera. La aportación de X. Zubiri al debate ético contemporáneo, Descleé, España

– Dussel, E. (2009): Transmodernidad e interculturalidad, en La pedagógica latinoamericana, IEB, La Paz, Bolivia.

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– Espósito R. (2020) La comunidad que viene, Amorrurto, España

– Foucault., M. (1979). Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta.

– Foucault., M. (1991). El sujeto y el poder. Bogotá: Carpe Diem Ediciones.

– Freire P. (2010) El Grito Manso, Siglo XXI, México

– Freire P. (1990) Pedagogía de la liberación, Siglo XXI, México

– Honneth A. (1980) La lucha por el reconocimiento, Trotta, España

– Zuviri X. (1989) Sobre la esencia, Alianza Editorial, España

– Zuviri X. (2000) Inteligencia sentiente. Inteligencia y logos, Alianza Editorial, España

Marlene Zenteno. Boliviana, doctorante en Pedagogía Descolonizadora en la Universidad Pedagógica (UP) de Bolivia. Maestra de educación alternativa y máster en Educación Sociocomuntaria Productiva.

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España: Los sindicatos vuelven a la calle para exigir un rescate del sistema educativo

Convocan una manifestación este jueves por la tarde para reclamar una bajada de las horas lectivas y de las ratios y mejoras en las condiciones laborales

Los sindicatos de Educación han convocado para este jueves por la tarde una manifestación por un ’Rescate Educativo’ que pasa por una bajada de horas lectivas, reducción de ratios, menos burocracia, en definitiva, la recuperación de las condiciones laborales que tenían los docentes hace 12 años. La protesta tendrá lugar a partir de las seis de la tarde y partirá desde el Palacio de San Esteban, sede del Gobierno regional. Desde ahí pasará por la calle Jerónimo de Roda, la plaza de la Fuensanta, Gran Vía hasta terminar en la plaza Martínez Tornel.

Los sindicatos llaman a que se sumen a la protesta toda la comunidad educativa: «La situación es muy crítica en el sistema público de la Región, que necesita un rescate presupuestario con la máxima urgencia. El personal docente solo ha recibido hasta ahora, por parte de la Consejería de Educación y del Consejo de Gobierno, una negativa tajante a considerar cualquiera de los problemas que hay que abordar sin más espera».

En el manifiesto dejan bien claro que la Consejería «se niega a cualquier conversación sobre reversión de recortes, inversión o personal. No hay espacios de negociación ni escucha reales». En este sentido, exigen que se afronte «con decisión y presupuesto» la crisis de salud mental, grave, profunda y dolorosa, «que está azotando al alumnado, especialmente al más vulnerable». También, instan a que se aborde «con la máxima urgencia el colapso de las infraestructuras al que nos están abocando, reducirse de manera drástica la burocracia, para que el personal docente pueda atender a las familias, y reaccionar ante la necesidad imperiosa de una adaptación climática sostenible de los centros educativos».

https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2023/04/19/sindicatos-rescate-huelga-educacion-murcia-86231588.html

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