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Impunidad, miedo y silencio: el libro que desvela el acoso sexual en la ciencia española

Por: José Pichel

Ángela Bernardo publica ‘Acoso’, una obra pionera con testimonios de víctimas y datos sobre el acoso que sufren las científicas en universidades y centros de investigación españoles.

Cuando Beatriz sufrió tocamientos por parte de su jefe, arrinconada en una esquina del laboratorio y sin testigos, se quedó petrificada. Aquel día se había quedado trabajando hasta tarde y quería presentarle unos resultados, pero él tenía otro tipo de intenciones. Durante mucho tiempo, había ido incrementando su acoso hacia ella de forma gradual, pero la víctima no se dio cuenta hasta que se encontró ante ese abismo y se sintió culpable por no haberlo visto venir. A pesar del ‘shock’, ese día consiguió salir corriendo del centro de investigación, pero su vida ya se había convertido en una pesadilla. El director de su tesis doctoral, lejos de disculparse, comenzó a desprestigiarla ante el resto de compañeros, llamándola inmadura. Aunque el CSIC inició un expediente, lo archivó sin ningún tipo de sanción y la joven investigadora renunció a denunciar ante los tribunales. Al final, consiguió terminar su doctorado y abandonó la ciencia.

Este caso, paradigmático, es uno de los que recoge el libro ‘Acoso. #MeToo en la ciencia española, editado por Next Door Publishers, que sale a la venta el próximo 27 de octubre. En poco más de 200 páginas, Ángela Bernardo Álvarez (León, 1988), biotecnóloga y periodista de Civio, recoge testimonios, habla con especialistas en acoso sexual y recopila los datos que hay en España sobre este problema. La autora va desgranando cómo las universidades y los centros de investigación españoles, como sucede en otros países, mantienen una estructura de poder y un grado de precariedad que hacen muy difícil que las investigadoras identifiquen si son víctimas de un acoso sexual o un acoso por razón de sexo (ambos atentan contra la dignidad, pero el primero es de índole sexual y el segundo tiene que ver con la discriminación por género), lo denuncien y encuentren apoyo.

El escándalo de Harvey Weinstein, el productor de Hollywood que a partir de 2017 acumuló decenas de acusaciones de acoso, abuso y violaciones en la industria del cine, dio alas al movimiento #MeToo (“yo también”) en muchos ámbitos, incluido el científico, e invitó a las mujeres a denunciar situaciones similares. De hecho, Beatriz, la investigadora del CSIC que aparece en el libro de Ángela Bernardo, asegura que en aquella época se sintió liberada al ver que no estaba sola, justo cuando intentaba acabar la tesis y dejar atrás lo sucedido.

¿Hasta qué punto es relevante el acoso en el ámbito de la investigación? Por un lado, el mundo científico y académico es parte de la sociedad y, por lo tanto, es susceptible de sufrir los mismos problemas. “La ciencia no es una burbuja aparte, aunque pueda parecer que tiene un halo de pureza y neutralidad, la investigación la hacen personas, así que los problemas que ocurren en la sociedad también se pueden dar en las universidades y en los centros de investigación”, explica Bernardo en conversación con Teknautas.

Por otro lado, el ámbito científico presenta algunas particularidades que incluso lo hacen más propenso a este tipo de conductas. En particular, el hecho de ser un sistema muy jerárquico, donde un jefe puede acumular bastante poder; y la precariedad, que afecta especialmente a las personas más jóvenes que lo integran. “Algunos metaanálisis publicados en EEUU plantean que las instituciones académicas, precisamente por su estructura jerárquica, pueden ser un lugar idóneo para que se den estas conductas de acoso”, comenta la autora. Además, “hay que tener en cuenta que el acoso sexual y el acoso por razón de género son fruto de un abuso de poder”.

placeholderInvestigadora en un laboratorio. (EFE)
Investigadora en un laboratorio. (EFE)

A esto hay que añadir que las situaciones de precariedad laboral no solo fomentan la aparición de estos problemas, sino “que no se puedan prevenir, identificar o denunciar”. Las mujeres que se encuentran en una situación vulnerable desde el punto de vista laboral o económico tienen menos herramientas: eso es así en todos los ámbitos. Sin embargo, el libro deja entrever que es muy probable que se vean más atrapadas en las universidades y en los centros de investigación que en las empresas privadas, donde la movilidad laboral es más factible. Tal y como está configurado el sistema científico, con grupos de investigación hiperespecializados en estudios muy concretos, no es tan fácil abandonar un laboratorio y continuar una carrera científica en otra parte. “Cuando leí la tesis me sentí más libre”, confiesa Beatriz en sus conversaciones con la periodista.

Lo llamativo es que dentro de las mismas instituciones una científica corre más riesgo que otra mujer con otro tipo de trabajo. Al menos así se desprende de un informe, también citado en el libro, elaborado por el grupo de Esperanza Bosch, psicóloga y profesora de la Universidad de las Islas Baleares que es una de las mayores expertas españolas en acoso sexual. Al realizar un análisis sobre este problema en el ámbito de las universidades, comprobó que entre el personal de administración y servicios se detectan de forma más rápida estas situaciones. Una de las razones puede ser que disfrutan de mayor formación en prevención de riesgos laborales, donde se incluye esta cuestión.

Desconocimiento

“A todos nos suena el acoso sexual y el acoso por razón de género, pero los estudios indican que en realidad no identificamos muy bien en qué consisten”, comenta Bernardo. En una encuesta interna del CSIC, cuyos datos recoge la autora, un 1,9% de las personas encuestadas decían haber padecido estos comportamientos cuando se les pregunta por este concepto de forma genérica. Es decir, de 6.284 participantes, 119 (105 mujeres y 14 hombres) afirmaron ser víctimas, lo que se denomina “acoso sexual declarado”. En cambio, “cuando les preguntaban por conductas específicas, el porcentaje pasaba del 10%”, destaca. Esto muestra que hay un “’gap’ perceptivo”, es decir, que cuesta identificar ciertas experiencias personales como acoso. Por eso, “resulta fundamental poner ejemplos concretos para que sea más fácil para todos señalar y denunciar”.

placeholderMujer en un laboratorio. (EFE)
Mujer en un laboratorio. (EFE)

Otra de las mujeres con las que habla la periodista, Julia (en este caso, un nombre falso) fue víctima de ciberacoso. Durante años recibió correos electrónicos que, en aquel momento, ella no supo interpretar como acoso sexual, pero que le obligaron a modificar su día a día para intentar no encontrarse con el profesor que se los enviaba en su camino al laboratorio. No obstante, incluso cuando las víctimas intuyen que viven una situación anormal, la vergüenza, el miedo a las represalias, el desconocimiento de que la misma persona puede estar acosando a otras víctimas y la falta de apoyo evitan que muchos atosigamientos salgan a la luz.

De hecho, la mayoría de la comunidad universitaria (un 92% de las estudiantes, según otro estudio) no saben si disponen de servicios de atención en los campus y, en cualquier caso, desconfían de si les van a atender bien o les van a resolver el problema. Y todo ello a pesar de que las universidades se han puesto las pilas antes que otros centros que se dedican exclusivamente a la investigación. La mayoría de los centros universitarios cuentan con unidades de igualdad y protocolos contra el acoso sexual, medidas que deberían haber implantado de acuerdo con la Ley de Igualdad de 2007, pero que no se cumple en todas (menos en las privadas, según el libro). Sin embargo, la situación es peor en los organismos públicos de investigación. Así, mientras que la mayor parte de las universidades recogen denuncias y ofrecen datos, en otros centros “o no se producen denuncias o no las han registrado”, lamenta la autora. “Evidentemente, estamos mejor que hace 10 años”, opina Bernardo, pero aún “lejos de una situación óptima ni deseable”.

La periodista reconoce que le costó localizar testimonios como los de Beatriz y Julia. “Fue difícil encontrarlas, recabar los testimonios y conseguir que hablaran, así que se lo agradezco mucho, porque creo que puede ayudar a otras investigadoras que pasen por situaciones parecidas para identificarlas mejor”, comenta. Pese a que han pasado años, “son situaciones dolorosas y resulta difícil volver a hablar de ello, pero una vez terminado el libro, al comentar con otras personas del trabajo que estaba realizando, me llamó la atención que mucha gente cercana a la ciencia me habló de casos que conocían”. La ley del silencio se impone incluso cuando han salido a la luz algunos comportamientos. Incluso en el ámbito judicial es complicado obtener estadísticas que ayuden a ver la dimensión del problema.

En busca de un revulsivo

¿El libro ‘Acoso’ será un revulsivo en la ciencia española? “Ojalá que pueda ayudar a sensibilizar y a dar a conocer estos problemas y que todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria o de organismos públicos de investigación se conciencien, porque todos tenemos sesgos o podemos pensar que no tenemos el suficiente poder para actuar o para intervenir en determinadas situaciones”, explica. Aunque los protocolos o las unidades de apoyo son imprescindibles, “también es importante actuar sobre el conjunto de la comunidad académica e investigadora, sobre todo porque los potenciales testigos pueden intervenir”.

Curiosamente, el colectivo encargado de realizar estudios científicos al servicio de la sociedad ha investigado muy poco sobre el acoso sexual, según la autora, “pero todavía menos sobre las personas que acosan”. Muy poco se sabe acerca de su perfil, aparte de que suelen ser hombres y estar en un puesto con cierta influencia y poder. “Cuando hablo con responsables de unidades de igualdad de género lo que comentan es que, en realidad, puede ser cualquiera”, pero tener más datos ayudaría a intervenir o a tratar de que evitar que las personas que han perpetrado estas conductas reincidan.

placeholderManifestación de científicos. (EFE)
Manifestación de científicos. (EFE)

En general, en EEUU existe una mayor concienciación sobre el problema y quizá por eso está un poco mejor estudiado. En 2020 un artículo en la revista ‘JAMA’ recopiló casos de “conductas sexuales inadecuadas” en el ámbito de la investigación biomédica, hallando más de un centenar de casos en el que los acosadores (97,6% eran hombres) atosigaron a unas 2.000 víctimas (91,5%, mujeres). Los datos de este y otros estudios revelan que también hay acosadoras femeninas, aunque su porcentaje es muy bajo. Además, los ambientes más masculinos (por ejemplo, los centros de investigación relacionados con la astronomía, donde tres cuartas partes de los científicos son hombres) son más propensos a estos casos. Asimismo, la orientación sexual y la identidad de género también son factores de riesgo, de manera que el colectivo LGTBIQ+ es más propenso a sufrir estas conductas.

Necesidad de crítica en la ciencia

Si la investigación científica va por delante de la sociedad en muchos aspectos, ¿va por detrás en cuestiones sociales que afectan a sus propios miembros? “Hace falta ser críticos con la ciencia, con el trabajo que se hace y con los problemas que tiene. Es evidente que la ciencia ayuda a generar conocimiento y nos ayuda a desarrollar bienes y servicios como las vacunas frente al covid, pero también hay problemas dentro de ese mundo y es importante poner la lupa en ellos, que salgan a la luz y esto sea un revulsivo para el propio sistema científico”, destaca Bernardo.

De hecho, muchos científicos lamentan que el mundo de la ciencia parece ser muy tolerante ante otros problemas, como la precariedad laboral. De hecho, en nombre de la vocación y del esfuerzo, muchas veces se premian o se ensalzan actitudes que no serían aceptables en otros ámbitos, como trabajar sin remuneración o pasar un número de horas ingente en el laboratorio. “Todo esto es, precisamente, un caldo de cultivo para que surjan estos problemas”, apunta Bernardo. Si ya de por sí sería importante evitar esas situaciones, aún lo es más considerando que “propician que existan otros problemas como el acoso sexual, que es un delito”.

Fuente e Imagen: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2021-10-21/acoso-sexual-ciencia-espana-angela-bernardo-csic_3310165/?utm_source=pocket_mylist

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Perú: San Marcos y MIMP plantean crear programas contra el acoso sexual en universidades

América del Sur/Perú/20-08-2021/Autor(a) y Fuente: www.andina.pe

Ministra de la Mujer, Anahí Durand, y la rectora de la UNMSM, Jeri Ramón, se reunieron para enfrentar problema.

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) plantearon la creación de programas de acompañamiento contra el acoso sexual en las universidades que concreticen las acciones que se vienen aplicando a nivel nacional.

En una reunión realizada hoy en las instalaciones del Centro Cultural de San Marcos (CCSM), la titular del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Anahí Durand, y la rectora de la UNMSM, Jeri Ramón Ruffner, coincidieron en la importancia de impulsar este tipo de iniciativa que desarrolla el Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar (Aurora).
Ambas autoridades también dialogaron sobre la necesidad de atender el cuidado de las madres en los ambientes universitarios, como el lactario, el acceso a la educación superior de personas con habilidades especiales, y la igualdad de género.

La UNMSM cuenta con el Reglamento de Prevención y Sanción y Sanción del Hostigamiento Sexual, documento que establece las normas y los procedimientos a seguir ante cualquier forma de violencia sexual ejercida dentro de la comunidad sanmarquina.
Este reglamento aprueba la conformación de un comité de intervención frente al hostigamiento sexual, el que será responsable de recibir las denuncias, realizar la investigación preliminar y emitir un informe de precalificación al órgano instructor pertinente para la realización del proceso administrativo disciplinario.
En cuanto a las medidas de protección de la víctima, el comité pondrá a disposición los canales de atención médica y psicológica con los que cuente, así como la información sobre las instancias competentes en la materia a donde puede acudir.
Además, podrá actuar de oficio o a solicitud de parte, para cambiar de lugar o suspender al hostigador, así como solicitar al órgano competente una orden de impedimento de acercamiento, entre otras medidas, hasta el fin de la investigación.
Fuente e Imagen: https://www.andina.pe/agencia/noticia-san-marcos-y-mimp-plantean-crear-programas-contra-acoso-sexual-universidades-858015.aspx
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¿Acoso sexual o halago?

Por: Tahira Vargas García 

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento.

El 66% de la población adulta encuestada en las provincias La Altagracia, Elías Piña y Gran Santo Domingo en el marco del estudio sobre prácticas de crianza que realizamos con PLAN RD entiende que las mujeres provocan el acoso sexual y el 60% de la población adolescente. Las expresiones de las personas entrevistadas apuntan a distintos matices en el abordaje del acoso sexual entre los que encontramos elementos como los siguientes:

a) Normalización del acoso sexual callejero desde el enamoramiento considerado como propio de los hombres.

b) Culpabilización del acoso sexual hacia las mujeres que lo provocan con su vestimenta

c) Aceptación del acoso como “piropo”, “halago” que fortalece la autoestima de las mujeres

d) Resistencia a la sanción contra el acoso sexual por la población adulta mientras algunas adolescentes consideran que debe tener consecuencias legales y ser denunciado.

La legitimación del acoso sexual desde la masculinidad hegemónica se hace presente en el estudio. Se le inhibe la capacidad de autocontrol a los hombres, “acosar” es parte de su naturaleza.

La respuesta al acoso sexual se reduce a soluciones individuales (indiferencia, responderle al acosador) estando ausente la denuncia en la población adulta femenina lo que no ocurre en las adolescentes. La responsabilidad de la ruptura con el acoso sexual se le otorga a la mujer.

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento. La población adulta legitima el acoso, le resta importancia y niega la denuncia, sin embargo, la población adolescente de sexo femenino problematiza el acoso y sugiere en algunos casos que debe denunciarse.

El acoso sexual es uno de los fenómenos con mayor permisividad, más aún que la violencia de género.

Se entiende que el acoso sexual no es un problema y por tanto no requiere atención ni importancia ya que el mismo es parte del cortejo-enamoramiento de los hombres hacia las mujeres. Entendiéndose tanto en población femenina como masculina que favorece a la autoestima de las mujeres. Una parte de las adolescentes son las que tienen una mirada más crítica al acoso sexual rechazándolo y considerando que debe ser sancionado y denunciado.

Esta normalización del acoso sexual favorece la permisividad del abuso sexual tanto hacia las mujeres como hacia las niñas. Los hombres pueden disponer del cuerpo de ellas y no se le exige control ni se le sanciona, la responsabilidad de evitar el acoso y abuso sexual recae sobre las mujeres en su forma de vestir y en sus expresiones. Lograr una ruptura con esta práctica social es una tarea ardua que debe combinar procesos educativos con la judicialización del acoso sexual que es una manifestación de violencia sexual y debe contar con un régimen de consecuencias.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/acoso-sexual-o-halago-8956859.html

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Se reprimen los besos ¿ y el acoso sexual?

Por: Tahira Vargas García 

Los parques son espacios públicos en los que las personas tienen derecho al libre tránsito y expresión de: afectos, ideas, reunión, actividades culturales y recreativas.

Los organismos de seguridad que prestan vigilancia en nuestros parques mantienen una vieja práctica represiva hacia manifestaciones afectivas de parejas heterosexuales y homosexuales, incluye todo tipo de acercamiento físico.

Personas de diferentes condiciones sociales y líderes de opinión utilizan continuamente discursos que legitiman esta práctica, plantean que en los parques las parejas no deben besarse ni acercarse porque atenta contra “la moral” y las “buenas costumbres”.

Las costumbres son pautas culturales que aluden a hábitos y tradiciones. Los hábitos alimenticios, creencias religiosas, bailes, vestimentas, son costumbres. No son malas ni buenas responden a la diversidad de cada sociedad.

Los parques son espacios públicos en los que las personas tienen derecho al libre tránsito y expresión de: afectos, ideas, reunión, actividades culturales y recreativas.

En muchos países se puede observar a parejas jóvenes y adultas expresando su afectividad con caricias y besos. Estas expresiones de afecto se producen tanto en parejas heterosexuales como homosexuales, sin afectar el libre tránsito de niños, niñas y familias que salen a los parques a compartir continuamente.

No observamos en ningún parque de otro país (excepto República Dominicana) que se prohíba la afectividad en las parejas por considerarla como atentado a la “moral” y las “buenas costumbres”. Las familias tampoco se sienten amenazadas con la presencia de parejas homosexuales o heterosexuales. En los países democráticos nadie intenta controlar la afectividad en las parejas, se considera parte de su intimidad. Nuestra constitución establece la naturaleza democrática de nuestra sociedad, no existe ninguna prohibición al respecto, es una violación a la misma.

Llama la atención de que a la policía y a muchas personas le preocupe que niños y niñas vean besos, que son manifestaciones de amor, alegría, felicidad y no les preocupe que la población infantil observe y escuche expresiones continuas de acoso sexual en las calles con referencias agresivas hacia el cuerpo de las niñas, adolescentes y mujeres, así como golpes, maltrato verbal, violencia física y psicológica entre personas adultas y de personas adultas hacia niños/niñas. Siendo estas ultimas manifestaciones frecuentes en familias, vecindades y espacio público.

¿Por qué la policía en vez de reprender a una pareja porque el joven recostó su cabeza en el hombre de la joven (como observe recientemente en un parque de Santo Domingo) no reprende a los hombres que le “tiran piropos” (acosan) a las mujeres”?

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/se-reprimen-los-besos-y-el-acoso-sexual-8945045.html

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China publica una directriz para proteger a los niños en las escuelas

El Ministerio de Educación ha publicado un proyecto de directriz diseñado para proteger a los menores del acoso sexual, la agresión y el acoso en las escuelas primarias y secundarias y ha pedido a las escuelas que adopten un enfoque de tolerancia cero ante tales incidentes.

La regulación detallada sobre la protección de menores en las escuelas también prohíbe las relaciones románticas o sexuales entre profesores y estudiantes. Prohíbe a los maestros abusar sexualmente, dar sugerencias sexuales verbales o físicas y mostrar materiales obscenos a los estudiantes.

La guía, publicada el martes, está abierta a comentarios públicos hasta el 23 de abril.

Las escuelas deben llevar a cabo una educación rutinaria contra la agresión sexual para los estudiantes y sus padres con el fin de mejorar la conciencia de los estudiantes y sus capacidades de autoprotección, dijo.

Los maestros deben intervenir de inmediato y evitar que los estudiantes intimiden a otros a través de agresiones físicas o verbales, den apodos insultantes, dañen la propiedad de otros, aíslen a los compañeros de clase y difundan rumores, según la directriz.

Deben informar los casos de acoso escolar a las autoridades escolares, quienes deben iniciar una investigación y castigar a los culpables si se verifican las acusaciones.

Las escuelas no deben ocultar incidentes graves de acoso escolar y deben denunciarlos a la policía local y a las autoridades educativas. Cuando los casos de intimidación involucran a estudiantes en diferentes escuelas, las autoridades educativas locales deben iniciar una investigación, dijo.

Deben realizar verificaciones de antecedentes rigurosas y revisiones anuales de los profesores, voluntarios y trabajadores sociales para determinar si son aptos para trabajar con menores. Las autoridades educativas deben trabajar con otros departamentos para mejorar una lista negra de los que tienen prohibido ser maestros y hacer que la lista sea más accesible.

Los maestros que hayan recibido sanciones penales o administrativas debido a la prostitución, el abuso sexual, el uso de drogas y el juego deben ser despedidos, y aquellos que tengan antecedentes de abuso de alcohol o medicamentos psiquiátricos deben recibir evaluaciones psicológicas para determinar si son adecuados para su trabajo.

El borrador de la directriz también requiere que los maestros traten a todos los estudiantes por igual y les prohíbe discriminar a los estudiantes en base a sus condiciones familiares o las profesiones o antecedentes educativos de sus padres.

Xiong Bingqi, director del Instituto de Investigación de Educación 21st Century en Beijing, dijo que la directriz ayudará a eliminar las áreas grises en las relaciones entre maestros y estudiantes al prohibir todas las interacciones románticas entre maestros y estudiantes menores.

Anteriormente, el ministerio solo prohibía las relaciones inapropiadas entre estudiantes y maestros, pero no definía lo que se consideraba inapropiado, dejando espacio para que los maestros acosaran sexualmente a los estudiantes menores de 18 años con el pretexto de estar involucrados en una relación romántica, dijo. La edad de consentimiento en China es de 14 años.

«Se debería prohibir cualquier relación romántica entre estudiantes y profesores, ya que no están en igualdad de condiciones», dijo Xiong.

Los maestros podrían explotar su autoridad sobre los estudiantes y obligarlos a entablar relaciones con ellos, y los estudiantes también podrían aprovechar esas relaciones para obtener un mejor trato que sus compañeros, por lo que las universidades también deberían prohibir tales relaciones.

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2021/0408/c31614-9837105.html

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China solicita opinión pública para mejorar protección a menores en escuelas

Asia/China/09-04-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish.xinhuanet.com

 El Ministerio de Educación de China comenzó este martes a solicitar la opinión pública sobre un proyecto de reglamento para mejorar la protección de los menores en las escuelas.

Los centros educativos deben adoptar una actitud de tolerancia cero a la intimidación, el abuso y el acoso sexuales contra los estudiantes, según el documento.

El proyecto también exige que las escuelas examinen los antecedentes penales de los candidatos antes de emplear a profesores o aceptar voluntarios y trabajadores sociales en los campus.

Tras señalar que los centros docentes están obligados a proteger la seguridad de los estudiantes en los campus, el documento hace hincapié en que las escuelas tienen prohibido organizar a sus alumnos para participar en rescates de emergencia, alivio de desastres o actividades comerciales.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2021-04/06/c_139862532.htm

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México: Cesan a subdirectora de Salud en Chiapas por caso Mariana

América del Norte/México/12-02-2021/Autor: Elio Henríquez/Fuente: www.jornada.com.mx

San Cristóbal de Las Casas, Chis. Mariana Lazos Salgado fue cesada del cargo de subdirectora de Educación y Enseñanza en Salud, luego de que alumnos, pasantes y médicos de pregrado la responsabilizaron de ignorar la denuncia de acoso sexual presentada por Mariana Sánchez Dávalos, quien fue encontrada muerta el 28 de enero pasado en la clínica de la comunidad de Nueva Palestina, en Ocosingo.

En un documento firmado por el titular de la Secretaría de Salud estatal, José Manuel Cruz Castellanos, la dependencia notificó la destitución de la funcionaria, a quien durante las marchas y protestas recientes se le había acusado de «omisiones, indiferencia e insensibilidad» ante las denuncias de estudiantes de medicina, particularmente en el caso de Mariana.

Al dar a conocer el cese de Lazos Salgado, Cruz Castellanos informó que en su lugar fue nombrado el médico Natán Enríquez Ríos.

Fuente e Imagen: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/02/09/estados/cesan-a-subdirectora-en-salud-en-chiapas-por-caso-mariana/

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