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España: Sólo la mitad de los universitarios españoles finaliza la carrera en el tiempo previsto

Redacción: El Mundo

Canarias registra la tasa de graduación más baja de España, mientras que los que más cumplen son Navarra, Aragón, Madrid y Castilla y León

Los rectores advierten de la «saturación» de alumnos en Magisterio: las universidades forman un 50% más de maestros de los que se necesitan

Sólo el 49% de los estudiantes universitarios españoles finaliza la carrera en el tiempo previsto. El resto se retrasa unos años, algunos se eternizan y otros terminan abandonando los estudios que comenzaron. Las universidades con las tasas de graduación más elevadas están en Navarra (con una tasa del 60%), Aragón(58%), Madrid (57%) y Castilla y León (56%), mientras las más bajas se registran en Canarias (33%), Asturias (37%), Andalucía (42%) y Castilla-La Mancha (42%). Los datos, que dejan en evidencia los sistemas universitarios de algunas comunidades autónomas, proceden del informe La Universidad Española en Cifras, que ha presentado este miércoles la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue).

El trabajo, elaborado por Juan Hernández Armenteros, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén, y José Antonio Pérez, gerente de la Universidad Politécnica de Valencia, advierte de que el acceso a la educación superior en España es «amplio, superior al de muchos países desarrollados» como Reino Unido (que tiene un 24% de estudiantes matriculados entre los 20 y los 24 años, frente al 38% registrado en España), Italia (30%) o Francia (33%). Sin embargo, esa mayor porcentaje de jóvenes que van en España a la universidad no se traduce luego necesariamente en una finalización de sus estudios porque la probabilidad de obtener una titulación de grado y máster «es menor» aquí que allí, donde los chicos empiezan más tarde pero terminan titulando en una mayor proporción.

El informe advierte también que la tasa de graduación (es decir, los alumnos que finalizan los años teóricos de duración del plan de estudios más uno adicional) es elevada en carreras como Medicina (80%) o Enfermería (76%) y en las universidades privadas supera a las públicas. ¿Por qué? Los autores creen que se debe, en primer lugar, a que los alumnos de la pública cada vez se matriculan en menos créditos «en aplicación de una estrategia defensiva ante el encarecimiento de las segundas y sucesivas matrículas». En segundo lugar, por «la persistencia de prácticas docentes tradicionales, poco estimulantes para el aprendizaje de los alumnos», que llevan a que éstos se eternicen en el aula o dejen la carrera. Y, por último, por culpa de «la permanencia en los estudios de alumnos que utilizan el laxo margen que le proporcionan las normas de progreso y permanencia aplicables en la mayoría de los centros universitarios públicos y que, con su bajo rendimiento, deterioran las mejoras conseguidas por la mayoría del alumnado».

Pese a todo, el informe constata que ha mejorado el rendimiento académico de los alumnos en los grados (las que tienen el porcentaje más elevado de créditos aprobados son las universidades de Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana), aunque el abandono de los estudios sigue siendo alto: una de cada cinco estudiantes abandona la carrera en la que se matriculó. Estos son otras cuestiones que analiza el trabajo de la Crue:

Demanda «excesiva» en Magisterio

Los rectores advierten de la «bipolaridad» que existe entre lo que ofrece la universidad y lo que reclama el mercado de trabajo y reconoce una «saturación» en determinados perfiles formativos que «se ven abocados a un desempeño profesional de subempleo». Pone como ejemplo el caso de la carrera de Educación, en donde, por su «carácter vocacional», el rendimiento académico es superior a la media (89% frente a 78%), la tasa de abandono es menor (9% frente a 18%) y la tasa de graduación es mayor (70% frente a 49%). El grado lo eligen fundamentalmente mujeres y en él hay una presencia más acusada de alumnos procedentes de familias con niveles bajos de renta.

Sin embargo, debido a la caída de la población, las necesidades de escolarización en Infantil y Primaria han bajado y los autores calculan que bastarían 369.000 maestros para atender a la potencial población escolar de seguir así las tendencias demográficas actuales. Pero estiman que, si se mantienen al ritmo actual los niveles tan altos de matriculaciones, estarían formando un 50% más de maestros que los que realmente se necesitan, es decir, alrededor de 184.000 más. Los autores advierten que «la mitad de los egresados no podría ejercitarse en el desempeño de la formación para la que se han formado». El trabajo ha analizado el «nivel de saturación» de titulados en Magisterio en cada una de las comunidades autónomas atendiendo a las necesidades de escolarización de la población en edad escolar: Castilla y León tiene «un excedente de capacidad que casi duplica sus necesidades» (186%) y también sobran maestros en La Rioja, Extremadura, Aragón o Cantabria. Sólo se advierte un déficit, por el contrario, en Baleares (-9%) y Cataluña (-6%).

«Excluyente» sistema de becas

Roberto Fernández, presidente de la Crue, ha denunciado que el «exiguo» y «excluyente» sistema de becas y ayudas «no contribuye a la mejora de la equidad y del progreso social», pues éstas son «insuficientes» tanto en el montante de los fondos, que ha descendido un 13% entre 2012/2013 y 2016/2017, como en la dotación que recibe cada alumno, que ha bajado un 19%.

El informe advierte que España mantiene uno de los niveles de precios públicos más elevados de la UE, con «acusadas diferencias regionales» que generan «desigualdad» entre los alumnos en función de dónde estudien. Por ejemplo, en Cataluña el crédito en el grado cuesta 33,5 euros, mientras que en Galicia vale 11,9 euros. «No es aceptable que una misma titulación cueste el tripe en una universidad que en otra», ha denunciado Fernández. Las matrículas de máster son las terceras más caras de entre los países de nuestro entorno, sólo por detrás de Reino Unido y Letonia, mientras que las de grado ocupan la sexta posición, por detrás de los anteriores más Holanda, Hungría e Italia. No obstante, a partir del curso pasado la tendencia es a reducir las tasas y varias comunidades han revisado a la baja los precios, al tiempo que el Gobierno ha rebajado la horquilla para permitir incluso que las tasas sean gratuitas.

Además, se ha eliminado la exigencia de tener un 5,5 para poder acceder a las becas, un requisito que, según el estudio, ha provocado que un 5,4% de los alumnos fueran «excluidos» de la posibilidad de solicitar la condición de beneficiarios de la matrícula gratuita por presentar calificaciones inferiores durante el curso 2016/2017. Además, un 13,8% vieron «limitadas» sus posibilidades de percibir la totalidad de las ayudas complementarias por no alcanzar el 6,5 que se exigía.

«A la cola» en I+D

Los rectores también han denunciado que el gasto en I+D en porcentaje del PIB ha caído por sexto año consecutivo y ha retrocedido a los niveles de hace una década, situando a España «a la cola» de los países desarrollados. Atribuyen a esta circunstancia la poca presencia española en los ránkings de las mejores universidades del mundo. Dicen que los que más invierten en I+D, con gastos hasta tres veces superiores a los españoles, son los que acaparan los primeros puestos en las clasificaciones, según ha explicado en la presentación del estudio Juan Francisco Juliá, vicepresidente adjunto de la Crue.

«No todo es dinero, pero en 2016 seguíamos recibiendo menos gasto público en porcentaje del PIB que el que teníamos hace 20 años. Nos piden competir como un Fórmula 1 pero nos dan unos presupuestos de utilitario», ha expresado Fernández.

A pesar de las dificultades, las universidades españoles incrementaron un 87% la producción de artículos científicos entre 2007 y 2016 y aumentó un 13% la proporción de los mismos que se publican en las revistas de mayor impacto científico. «Con menos dinero hemos mantenido el tipo, pero todo tiene un límite y corremos el riesgo que el barco se pare en mitad del océano», ha advertido Fernández. Los rectores han admitido que la transferencia del conocimiento a la sociedad y la innovación siguen siendo las principales «deficiencias» en los resultados de los campus.

Fuente: https://www.elmundo.es/espana/2018/12/12/5c10291afdddfff2488b461f.html

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¿De verdad es la evaluación un problema?

España / 9 de diciembre de 2018 / Autor: Manuel Jesús Fernández Naranjo / Fuente: EvaluAcción

La evaluación es el proceso más complejo de cualquier organización. Decidir qué, quién, cómo, cuándo, a quién y para qué evaluar resulta, en la mayoría de los casos, una de las decisiones más difíciles de tomar. Y lo estamos viendo con el globo sonda, repetitivo en la mayoría de las administraciones, de la evaluación docente. Pero, no quiero entrar en este tema, no por su complejidad, sino porque es sólo un ejemplo de lo anterior y no el tema de esta entrada.

Porque me quiero centrar en un hecho que vengo experimentando durante estos últimos años y es que la evaluación se convierte en una ayuda para los actores del proceso de aprendizaje y no es ningún problema. En definitiva, mi tesis es que la evaluación no es un problema sino que es el principal elemento de cohesión de la comunidad educativa.

Pero, vayamos a las causas, según mi punto de vista, de por qué la evaluación educativa se ve como un problema que pone de los nervios a toda la comunidad educativa.

  • La evaluación confundida con calificación
  • La evaluación como una meta y no como un proceso
  • La evaluación con instrumentos limitados
  • La evaluación como castigo
  • La evaluación como una decisión individual

Y, ahora, veamos los argumentos para afirmar que la evaluación no es ningún problema, que evaluar es algo que facilita y fundamenta el aprendizaje auténtico. Para ello, me gustaría recordar varios ejemplos de cosas que pasan en las aulas donde comparto aprendizajes con el alumnado.

En primer lugar, lo que una alumna me comentó hace poco cuando le entregué una rúbrica para que se autoevaluara:¡cómo me voy a poner yo la nota si el maestro eres tu!. Y en segundo lugar, lo que otra alumna dijo cuando después de reflexionar sobre lo que había hecho durante lo que llevábamos de trimestre: yo ya no merezco el 10, maestro. Creo que estas dos anécdotas de aula reflejan todo lo que evaluación es ahora mismo y, también, lo que no debería ser, ya que se piensa  y se tiene más que asumido mayoritariamente que la evaluación es una responsabilidad exclusiva del docente y que el alumnado no tiene ninguna responsabilidad en la valoración de SU aprendizaje. Porque no lo olvidemos, si queremos que el alumnado aprenda de verdad debe ser responsable de su aprendizaje, para empoderarse, para ser autónomo y competente. Y no lo es en absoluto, por su relativa inmadurez, por la falta de hábito y, sobre todo, por un sistema de evaluación radicalmente vertical y nada participativo.

ben-mullins-785450-unsplashSin embargo, como pasa en esas aulas donde comparto aprendizajes con el alumnado, la evaluación cuenta, en primer lugar, con instrumentos muy variados como rúbricas, pruebas cooperativas, juegos, actividades individuales, en pareja y en grupo, explicaciones, creación de productos, trabajo en el aula, etc., lo que provoca que se vaya asimilando algo que yo les digo continuamente: no hacemos exámenes, pero nos examinamos continuamente. Además, también usamos estrategias variadas como flipped, trabajo cooperativo y colaborativo, cumplimiento de plazos o autoevaluación y coevaluación. De esta forma, la evaluación se empieza a entender, porque cuesta trabajo cambiar hábitos adquiridos que se entienden como inmutables, como un proceso y no como un resultado, como un camino y no como una meta y, por ello, la evaluación no se confunde con calificación, aunque administrativamente haya que ponerla, sino que se empieza a entender como el resultado de lo realizado y aprendido durante un tiempo determinado y de lo que ellos son responsables y, esto es muy importante, participan. Por eso, también, la evaluación se convierte en una ayuda eficaz para mejorar el aprendizaje y no se ve como la posibilidad de un castigo por no hacer algo bien, sino un manera de aprender para hacerlo mejor.

Y termino con el comentario de estas experiencias de aula con una anécdota de ayer mismo. En mi centro se hacen desde el curso pasado exámenes comunes para todos los niveles, (algo que me parece completamente contrario a los principios de la educación del siglo XXI como diversidad, inclusión, personalización, evaluación formativa, por ejemplo, pero que asumo como docente del centro) y un alumno de 1º de ESO me comentó que cómo iban a hacer ellos un examen común “si no habíamos dado nada”. Entonces, yo le pregunté qué era el Ecuador y me dijo: “la línea que divide a la tierra en dos mitades” y le insistí preguntándole cuáles eran los movimientos de la tierra, y me dijo: “rotación y darle la vuelta al sol”, e insistí más preguntándole cuál era la cordillera que divide Europa y Asia y, sí, me dijo, “los Urales”. Entonces entendió, entendieron, que no quería decir “dar” sino “estudiar de memoria”. Creo que hace falta comentar poco más.

En definitiva, podemos concluir que la evaluación deja de ser un problema si podemos hacer que ocurra lo siguiente:

  • Hacer de la evaluación un proceso que reduzca, hasta hacerla irrelevante, la importancia del final, de la meta.
  • Hacer al alumnado responsable de su aprendizaje y, lógicamente por eso, de su evaluación y, por tanto, también enseñarles a participar de manera objetiva en su propia valoración y en la valoración de sus compañeros.
  • Utilizar estrategias e instrumentos muy variados de forma que el alumnado tenga la certeza de que su evaluación es formativa, de que aprende evaluando y evalúa aprendiendo.

Yo estoy en ello y observo que cuando el alumnado asume el proceso, sabe que su evaluación es para mejorar y entiende que su “nota” depende de él y no de mí, todo es mucho más fácil y mucho menos problemático. Y sí, las familias lo asumen también con naturalidad.

Fuente del Artículo:

http://evaluaccion.es/2018/11/26/de-verdad-es-la-evaluacion-un-problema/

ove/mahv

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El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro

Colombia / 9 de diciembre de 2018 / Autor: Camila Londoño / Fuente: Elige Educar

La profesora de primaria, Alicia Tojeir, fue nominada a uno premio que busca destacar la labor de los mejores profesores de España.

Alicia Tojeiro, profesora de primaria del colegio Isidro Parga Pondal en Oleiros, España, fue nominada a los Premios Educa Abanca Mejor Docente España, un galardón que busca reconocer la labor de los mejores docentes de este país. Casi 2.000 profesores fueron nominados en diferentes categorías y Alicia fue una de las diez nominadas de Galicia. En una entrevista con el medio La Voz de Galicia, esta profesora, cuyo método educativo se centra en el juego y la felicidad, cuenta cuál es la clave de su motivación, qué desafíos enfrentan los profesores y cómo pueden los estudiantes aprender mejor.

“El primero que tiene que ir feliz a la escuela es el maestro”, comenta Alicia.

Si esto no es así, explica, es muy difícil contagiar a los alumnos. Sin alegría y motivación, el aprendizaje es imposible. Ese es uno de sus principales secretos; esa es su estrategia esencial, la que le ha permitido llegar a todos sus estudiantes pese a las dificultades que ella y otros profesores enfrentan en España, como las condiciones de trabajo, el exceso de alumnos en las aulas y la falta de recursos. Los desafíos que enfrenta Alicia en el sistema educativo de este país no son muy distintos a los que enfrentan otros profesores de Latinoamérica, pero está convencida de que ella y muchos otros docentes pueden “arriesgarse y cambiarlo”.

Alicia no es una profesora que enseña sólo contenidos.

Ella, como lo menciona en la entrevista, se plantea por qué está en la escuela y una de las cosas que sabe bien, es que está ahí para ayudar a sus estudiantes a crecer. “No me limito sólo al libro. Es lo que hay detrás. Una labor amplísima. Quiero alumnos que sean empáticos, que aprendan a trabajar en equipo, que no se rindan ante las adversidades… Y quiero que entiendan que sólo si sigues, aprendes. Hay que esforzarse”. Esta profesora lleva 20 años dando clases y a lo largo del tiempo ha tenido que adaptar sus metodologías basada en los cambios que se han dado, no sólo en el sistema, sino en la forma como los estudiantes se enfrentan al aprendizaje.

“Si no se trabaja con una metodología inclusiva, estamos creando una sociedad fragmentada. Si ahora entendemos que todo el mundo tiene algo que aportar, el día de mañana no habrá tal discriminación. Nosotros, en el aula, hacemos el ejercicio de decir: Yo soy Alicia y se me da bien esto. También soy Alicia y se me da fatal esto otro. No pasa nada. Estoy aquí para aprender”, cuenta la profesora.

Antes de llegar a primaria, Alicia trabajó en educación infantil.

En este proceso entendió que si bien no debería haber rupturas entre las distintas etapas, éstas se dan y hay que hacer las cosas diferentes para que no suceda.“En infantil atendemos mucho más al alumno como persona, pero llegamos a primaria y parece que nos olvidamos. Cuanto más subes en las etapas educativas, menos innovación hay”. Cuando la profesora llegó a primaria, continuó con sus estudiantes de infantil y si bien muchos les decían que innovar con ellos iba a ser más difícil, ella demostró que no era imposible.

Los lunes por la mañana, sus alumnos se convierten en periodistas. De su sala de clase siempre salen informados, preparados para ser parte de las conversaciones globales. Pero lo más importantes es que salen felices… salen felices porque se divierten. ¿Se puede aprender pasándolo bien? “¡Claro!”, responde Alicia. “Aprender es maravilloso y puede ser súper divertido”, agrega. Alicia ha entendido esto a la perfección y se ha dado cuenta de que no puede clasificar a sus estudiantes en función de la edad. Por eso, venir de la educación inicial le ha permitido transformar los procesos de aprendizaje en algo entretenidos, incluso para los más grandes.

Fuente del Artículo:

http://www.eligeeducar.cl/primero-ir-feliz-la-escuela-maestro

ove/mahv

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Curso gratis: Curador de datos en Capacítate para el empleo

Redacción: Unión Guanajuato

Con este curso aprenderás a administrar, crear, limpiar, manejar y optimizar una base de datos, mediante un software especializado, para que la información sea útil y se convierta en un activo importante para la toma de decisiones.

Podrás conocer desde la importancia de una base de datos, su estructura, el mantenimiento, el uso de códigos, administración de usuarios, entre otros.

Capacítate para el empleo es una plataforma diseñada por la Fundación Carlos Slim a través de la cual puedes acceder a cursos gratuitos de diferentes oficios.

Los cursos de Capacítate para el empleo son 100 por ciento en línea y se imparten gratis; al concluir tus estudios recibes un reconocimiento que permitirá acreditar tu aprendizaje y participar en una bolsa de trabajo.

Actualmente, esta plataforma te ofrece más de 100 cursos sobre distintos oficios.

Fuente: http://www.unionguanajuato.mx/articulo/2018/12/05/educacion/curso-gratis-curador-de-datos-en-capacitate-para-el-empleo

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España: Óscar Casado y los «trucos» del mejor «profe» de Primaria

Redacción: ABC

Su método, basado en la autonomía del niño, es «un punto intermedio» entre las metodologías activas» y las aportaciones de grandes pensadores de la educación como Montessori o Giner de los Ríos

Llega a la conferencia como un huracán, con la energía de quien disfruta lo que hace, trabajar porque la educación sea mejor y con más calidad y por enseñar a otros cómo hacer las cosas de manera diferente para que los niños tengan mejores resultados escolares. Es Óscar Casado, maestro en el CRA ERIA-Jamuz, que comparten las localidades leonesas de Castrocalbón y Jiménez de Jamuz, premiado como el mejor docente en la categoría de Primaria de los Premios Educa Abanca 2017.

Casado impartió una conferencia organizada por el sindicato ANPE en el IES Zorrilla para otros maestros en la que desgranó cuál es el método con el que quiere aportar una gota más a esa gran marea innovadora que está abriéndose paso en las aulas españolas. Fruto de su experiencia docente en distintas etapas educativas, Casado ha ido desarrollando una metodología nueva basada en la autonomía del niño y que pretende ser un puente para los docentes que quieren dejar las metodologías educativas tradicionales y apostar por metodologías activas. Habla con ABC mientras espera defender su tesis doctoral a comienzos de diciembre, en la que plasma su investigación con este nuevo método, «la autorregulación del aprendizaje».

Cuando comenzó a dar clase se dio cuenta de que «había muchas contradicciones entre lo que me habían enseñado y lo que luego me encontraba en las clases», que las clases tradicionales basadas en la lección magistral, lo que se llevaba haciendo mucho tiempo, «obtenían los resultados que obtenían». Pensó «vamos a cambiar lo que se hace para tener resultados diferentes». Empezó a investigar lo que tenían en común las metodologías activas que ya funcionan en los colegios, como el trabajo por proyectos, «flipped learning» (aprendizaje invertido), el aprendizaje cooperativo…, añadió ideas de grandes pensadores de la educación como Montessori o Giner de los Ríos, y descubrió que su base común era que precisaban de que el niño fuera autónomo. «Las metodologías en sí son correctas, pero fracasaban porque no se había tenido en cuenta lo que tenían que saber los niños antes», que tenían que ser autónomos, ser responsables, saber planificarse, etc., para poder trabajar con esas dinámicas nuevas.

«Los padres me cuentan alucinados que llegan a casa y se ponen a trabajar sin que les digas nada»

A partir de ahí, Casado ha desarrollado un método que «es un punto intermedio entre el modelo tradicional y las metodologías activas, para acercar los dos extremos» y puedan dar ese «salto» sabiendo qué herramientas deben aplicar. Lo primero de todo, responde, «explicar menos» y seguir, al modo como se hace en Infantil, un trabajo por rincones en los que cada alumno sepa lo que tiene que hacer. De este modo, el docente podrá centrar su atención en los que tienen dudas o aquellos que necesitan una atención mayor». En la clase tradicional «no puedo hacer atención a la diversidad porque cuando explico para todos es imposible que todos entiendan lo mismo, con lo cual, no puedo individualizar el aprendizaje, y van quedando lagunas en algunos niños que se van haciendo más grandes, más grandes, hasta que llega un día en que la distancia es tal que ¡ah!, ¡es que tienen que repetir curso!», afirma contundente.

Rincones como en Infantil

Organiza el aula de manera que, como en Infantil, cada uno pueda hacer una tarea y no todos tengan que hacer lo mismo a la vez. Deja participar a los niños a la hora de establecer qué tareas de las marcadas van a hacer primero y en cuánto tiempo, sabiendo que lo que no hagan en clase lo llevan como deberes. Así se planifican y organizan y aprenden a ser responsables. El cambio notado es notable, según este docente. «Los padres me cuentan alucinados que llegan a casa y se ponen a trabajar sin que les digas nada». Alguno, incluso, cuenta en su conferencia, corrige a los padres cuando estos le alteran su «agenda» de las tareas porque son más conscientes del tiempo que dedican a ellas y ya no son los padres los que les llevan de un lado a otro o tutelan constantemente sus deberes. Además, las dudas se resuelven en clase. porque una máxima de este método es optimizar y hacer más ágiles las correcciones, con autocorrecciones que ayudan más al alumno que una masiva, como se hacía antes.

Este docente que, con otros 30 maestros del grupo «Actitudes» colabora formando a profesores y con centros como los CFIE, ha observado, y lo recoge en su tesis, que los resultados mejoran, que los niños con necesidades reciben más atención y personalizada, «los niños están más motivados y son más autónomos», competencias que les servirán de mucho en el futuro, y hasta los grupos de WhatsApp de los padres han desaparecido porque, como cada uno tiene unos deberes, ya no tiene sentido que los padres se pregunten entre ellos «¿qué deberes hay para hoy?».

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-trucos-mejor-profe-primaria-201811261116_noticia.html

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21 libros para que los niños aprendan a amar la ciencia

Redacción: Bebes y más/05-12-2018

Si tienes un peque de mente inquieta que no para de hacerte preguntas sobre el por qué de las cosas, disfruta haciendo experimentos o leyendo todo lo que cae en sus manos sobre ciencia, hoy queremos proponerte algunos títulos imprescincibles que no deberían faltar en vuestra biblioteca.

Con estos libros, en los que hemos incluido la edad recomendada, los niños entrarán en contacto con la ciencia de manera lúdica, y aprenderán a amarla y a entender de manera divertida el mundo que nos rodea.

Mi gran libro de experimentos

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Libro recomendado para niños a partir de ocho años, que contiene 14 capítulos de química y 12 capítulos relacionados con la física para que los peques, no sólo lean y aprendan, sino que también experimenten. Convertir un huevo en una pelota, fabricar una nave espacial o elaborar una tinta invisible son sólo algunos de los divertidos experimentos que los niños podrán realizar.

Descubre la ciencia con experimentos y manualidades

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Divertido libro con pegatinas, experimentos y actividades para descubrir los secretos de la ciencia. Todos los experimentos pueden realizarse con materiales comunes y corrientes que encontrarás en casa. Recomendado para niños a partir de los ocho años.

 100 pasos para la ciencia: descubrimientos e inventos que cambiaron el mundo

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Libro recomendado para niños a partir de nueve años que recoge los avances científicos más importantes de la humanidad, desde la Antigüedad hasta nuestros días. Un trepidante viaje en el tiempo para saber más acerca de de los inventos que cambiaron el mundo.

 4. El gran libro de inventos y descubrimientos

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Libro recomendado para niños a partir de nueve años, con ilustraciones, curiosidades y fichas recortables, que recoge todos los inventos y descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad. La comunicación, la fotografía, el cine, la medicina, la navegación, y mucho más.

5. Astronautica: la ciencia explicada a los más pequeños

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Este libro está especialmente pensado para niños de entre cuatro y ocho años. A través de sus páginas, acompañarán a su protagonista, Valentina, en un formidable viaje por el espacio para descubrir cómo se propulsan los cohetes o qué es la gravedad, entre otras muchas cosas.

6. Las chicas son de ciencias

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Astronautras, médicas, físicas, científicas… ¿quién dijo que la ciencia es cosa de hombres? Libro especialmente orientado a niños a partir de los nueve años que narra, de manera amena e ilustrada, las vidas, inventos y descubrimientos de las mujeres que cambiaron la historia de la humanidad.

7. Mujeres de ciencias

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Y en la misma línea que el libro anterior encontramos esta otra enciclopedia pensada para niños a partir de los siete u ocho años, sobre la contribución de la mujer al campo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas. Contiene ilustraciones e infografías que ayudarán a los niños a asimilar más fácilmente el contenido.

8. Física divertida para gente curiosa

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Libro dirigido a niños a partir de los seis años para explicarles de manera divertida qué es electricidad, cómo vuelan los aviones o por qué flotamos en el agua, por poner solo algunos ejemplos. El libro contiene experimentos, solapas desplegables y divertidas lengüetas para aprender ciencia jugando.

9. Mi primer libro de física cuántica

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Este libro, dirigido a niños de entre ocho y 11 años, introduce a los más pequeños en el mundo de la física cuántica, despertando su curiosidad e introduciéndoles en el mundo de los átomos, la tabla periódica, la antimateria o la radioactividad.

10. La puerta de los tres cerrojos

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Este libro, recomendado para niños a partir de los diez años, es la primera novela que explica la física cuántica de forma divertida y comprensible para el lector, a través de las aventuras de Niko y la resolución de una serie de enigmas.

11. El Universo en tus manos

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A través de este libro, los niños acompañarán a Eva y a su abuelo Leonardo en un trepidante viaje por el Universo, al tiempo que aprenden ciencia de manera divertida. Especialmente recomendado para niños a partir de los ocho años.

12. La clave secreta del universo

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Este primer libro de Stephen Hawking fue publicado en 2007 y en él se introduce a los niños en el universo del cosmos, a través de un viaje por planetas, estrellas, satélites y agujeros negros. El aprendizaje vendrá gracias a las grandes aventuras que vivirá nuestro protagonista. Orientado para niños a partir de los 10 años.

13. Destroza este libro en nombre de la ciencia

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Curioso y divertido libro indicado para niños a partir de los siete años, con el que los más pequeños aprenderán ciencia a base de manualidades. Recortar, romper hojas, hacer maquetas y completar divertidos ejercicios para dar rienda a su creatividad y despertar su curiosidad científica.

14. Este libro cree que eres científico

ciencia

A través de las páginas de este divertido libro, los peques aprenderán a pensar como un científico y a entender el mundo que les rodea experimentando con sus propios métodos y trabajando a través de su laboratorio interactivo. Dirigido especialmente para niños a partir de los siete años.

15. Experimenta-Ciencia: experimentos sencillos para niños

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Este libro está especialmente pensado para niños a partir de los cinco años, e incluye 22 experimentos sencillos y divertidos para hacer en familia, y disfrutar, al tiempo que se aprende, sobre conceptos básicos de ciencia.

16. Mi primer gran libro del espacio

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Con esta guía, enfocada a los primeros lectores, los niños descubrirán nuestro sistema solar a través de maravillosas ilustraciones, fotografías, y textos sencillos y adecuados a la comprensión lectora de los más pequeños.

17. Mi primer Larousse de Ciencias

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Con esta enciclopedia de ciencias, los niños encontrarán respuesta a las preguntas que se hagan sobre el mundo que les rodea. El libro está organizado en seis temas: reino animal, reino vegetal, el cuerpo humano, la ecología, la geología y el agua. Cada sección reúne informaciones variadas y curiosas, acompañadas de divertidas ilustraciones. Orientado para niños a partir de los ocho años.

18. Historia de la Ciencia y la tecnología

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Este libro, dirigido a niños a partir de los nueve años, repasa los principales inventos y descubrimientos de la ciencia y la tecnología, como la rueda, el automóvil, las vacunas, el ADN o el electromagnetismo. Textos sencillos y detalladas ilustraciones que hacen muy amena su lectura.

19. Cómo explicar física cuántica con un gato zombie

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Divertido libro que explica la física cuántica de un modo loco y en clave de humor, para hacer de la ciencia algo comprensible a niños y jóvenes. Incluye también experimentos sencillos para hacer en casa. Lectura recomendada para niños a partir de los diez o 12 años.

20. Atlas de curiosidades: el planeta tierra como nunca antes lo habías visto

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Con este libro, plagado de curiosidades y datos sorprendentes, los niños conocerán todos los detalles del planeta Tierra. Su geografía, naturaleza, gente, historia, arte y ciencia y teconología. Perfecto para peques curiosos a partir de los ocho años.

21. El libro de la tabla periódica

ciencia

Libro pensado para niños a partir de los diez años, para introducirles en el conocimiento de la tabla periódica, de forma amena y divertida. Contiene fotografías a todo color que muestran las múltiples formas en las que cada elemento puede encontrarse en la naturaleza, además de mostrar un amplio catálogo de inesperados objetos donde se encuentran los elementos químicos.

Fuente: https://www.bebesymas.com/libros-infantiles/21-libros-ninos-aprendan-a-amar-ciencia

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Repensar la pedagogía

Cuba / 2 de diciembre de 2018 / Autor: Graziella Pologotti / Fuente: Granma

Cuando volvemos la mirada hacia la infancia, el recuerdo personal, preñado de nostalgia, nos devuelve la imagen de un paraíso perdido. Olvidamos asperezas, borramos las huellas de los conflictos que atraviesan el aprendizaje de la vida en las relaciones con los coetáneos y las rivalidades latentes, en los vínculos familiares con las demandas insatisfechas de afecto y consuelo, en el trato con el maestro que no entiende a veces las razones de las pequeñas indisciplinas.

Como cada una de las etapas de la existencia, la infancia constituye un universo con perfiles sicológicos específicos. La cultura occidental comprendió tardíamente las particularidades del ser humano en desarrollo. Durante siglos, el niño, sujeto a un rígido autoritarismo, fue considerado como un adulto en miniatura. Marginados por las clases pudientes, y por necesidades de la subsistencia, los humildes tuvieron que afrontar desde temprano, tal y como sucede lamentablemente en muchos lugares del mundo, los más duros trabajos.

El siglo XIX conoció una expansión sin precedentes en la historia, la sicología, la sociología, la antropología y la pedagogía. El desarrollo de esta última debe mucho al pensamiento herético de Juan Jacobo Rousseau.

Se sentaron entonces las bases conceptuales de la nueva escuela en ruptura con el memorismo y el ­dogmatismo, muy pronto asimiladas por los cubanos, de manera trascendental en la labor formativa emprendida por José de la Luz y Caballero. Desde el maridaje orgánico entre información y formación, en pleno coloniaje, los criollos hicieron de la escuela un espacio idóneo para el crecimiento de valores éticos y la siembra del espíritu de la nación.

La historia transcurre por etapas de ritmo aparentemente reposado, seguidas de otras dominadas por cambios signados por una vertiginosa aceleración. Inmersos en la búsqueda de soluciones para afrontar los problemas concretos que afectan la adecuada cobertura docente, no podemos permanecer ajenos a las realidades que configuran una contemporaneidad de la que formamos parte.

Avanzamos hacia el acceso progresivo a internet, fuente abierta a una información inabarcable, actualizada en el acontecer del instante en que estamos respirando. En extremo útil para investigadores y especialistas aliviados de las cargas de las penosas búsquedas de antaño que devoraban un tiempo precioso, tiene su contraparte negativa en el empleo de fórmulas diseñadas para la manipulación de las conciencias.

La comida chatarra induce a la obesidad, uno de los males de nuestros días. La información chatarra promueve adicciones, fabrica íconos de breve duración, alimenta vanidades que, en virtud de las aspiraciones a un reconocimiento público insustancial, rompen los muros otrora bien resguardados de nuestra inti­midad.

Con la más cándida ingenuidad, entregamos claves esenciales de nuestra personalidad al Gran Hermano que las procesa con fines comerciales y con propósitos políticos, consciente del papel decisivo de la subjetividad, vale decir, de la conciencia, en la conducta de los individuos y de las colectividades humanas.

El problema despierta preocupaciones no solo entre aquellos dinosaurios supervivientes de otras épocas. Se manifiesta ya en sectores académicos del Primer Mundo, sumidos desde hace varios decenios en el contexto de esta realidad virtual. Por eso, el debate en torno a la formación de las nuevas generaciones ha pasado a ocupar un primer plano, articulado al proyecto de sociedad que nos proponemos construir.

Desde la perspectiva neoliberal, se trata de entrenar a los educandos para ofrecer fuerza de trabajo según las demandas de las empresas en el aquí y el ahora. En un mercado laboral restringido, se favorece la adquisición de habilidades en detrimento de la formación integral, a la vez que se estimula el espíritu competitivo.

En otra dirección, considerando las exigencias del batallar histórico en favor de un proyecto emancipador en lo individual y en lo colectivo, se promueve el replanteo del pensamiento pedagógico a tenor de las realidades que configuran el presente y habrán de repercutir, como siempre ocurre en la educación, en el futuro.

No podemos olvidar nunca que el niño que inicia ahora su primer grado en la enseñanza elemental comenzará su práctica profesional dentro de varios lustros. En ese mañana todavía nebuloso, tenemos que pensar en medio de las incertidumbres y los apremios del día de hoy que transcurre de manera inexorable.

Fidel propuso que Cuba fuera un país de hombres de ciencia y de pensamiento. Parecía utópico cuando se libraba el combate contra las secuelas del analfabetismo y escaseaban los bachilleres. Trascendiendo una visión utilitarista, el impulso a empresas de mayor alcance rindió frutos en instituciones de reconocido nivel y se tradujo en resultados económicos tangibles.

La necesaria informatización de la sociedad exige repensar los enfoques pedagógicos con visión transdisciplinaria, sustentada en la filosofía, la sicología y la sociología, sin desdeñar las ciencias de la comunicación.

Ante la avalancha de datos, el énfasis ha de colocarse en la formación de la personalidad y en la adquisición de herramientas para viabilizar el acceso a un amplio espectro informativo disponible en el ciberespacio con el espíritu crítico entrenado para descartar la paja y encontrar lo esencial en el grano.

Hay que despertar el alma dormida en favor del estímulo a la creatividad y la imaginación, indispensables para entender el mundo en que vivimos y construir, de la ciencia y la tecnología,  una producción rentable por su alto valor agregado, afincando así nuestra independencia y nuestra soberanía.

Fuente del Artículo:

http://www.granma.cu/opinion/2018-11-25/repensar-la-pedagogia-25-11-2018-20-11-29

Fuente de la Imagen:

https://www.catalunyavanguardista.com/la-estafa-de-la-pedagogia/

ove/mahv

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