CLACSO Argentina: Diploma Superior en Políticas editoriales para las Ciencias Sociales

Redacción: Clacso

COORDINACIÓN ACADÉMICA: Lucas Sablich (CLACSO y Universidad de Buenos Aires, Argentina) y Nicolas Sticotti (Universidad Nacional de Avellaneda, Argentina)

Modalidad virtual | julio a diciembre de 2020


El libro, incluso en esta era definida por las tecnologías digitales de comunicación, sigue siendo el principal vehículo de transmisión de saberes y culturas. Poseedor de una carga simbólica insustituible, trae incorporadas dos lógicas en su definición. Una cultural e intangible, casi imposible de valuar, y otra de carácter material, vinculada al soporte, que tiene su interfaz por excelencia en el libro impreso. Tal como señala Pierre Bourdieu, el libro es “un objeto de doble faz, económica y simbólica, es a la vez mercancía y significación; el editor también es un personaje doble, que debe saber conciliar el arte y el dinero, el amor a la literatura y la búsqueda del beneficio” (Bourdieu, 1999: 242).

En este juego de múltiples valores se maneja la actividad editorial, incluso hoy, que se ve convertida en gran parte en un rubro no exento a la conformación de grandes oligopolios transnacionales propios de la globalización.

Sin embargo, en este mismo contexto de concentración, surgen también, gracias a los cambios tecnológicos determinantes tanto en la producción como en la circulación de libros, una cantidad enorme de pequeños y medianos proyectos editoriales a lo largo del continente. Estos proyectos, verdaderos garantes de la bibliodiversidad, se generan, prosperan o desaparecen en los más diversos contextos de crisis que asolan con demasiada recurrencia a América Latina.

Pequeños y medianos emprendimientos recogen una tradición editorial latinoamericana que tuvo su impulso moderno inicial con el aporte de editores que la diáspora de la guerra civil española llevó a México y Argentina principalmente, pero también a Venezuela, Uruguay, Chile, y el resto del continente americano. Un campo editorial  que se fue consolidando no solamente con el trabajo de estos editores, sino también a través de las políticas  y proyectos impulsados desde el Estado y las universidades públicas, como el Fondo de Cultura Económica mexicano o la Editorial de la Universidad de Buenos Aires en Argentina. Muchos de estos  proyectos, que hasta  fines de los sesenta del siglo pasado contaba con una vitalidad y un alcance muy significativo fueron cercenados por las distintas oleadas de dictaduras cívico-militares que sufrió el continente. Luego de este período, el ingreso a la incipiente globalización, sumado a la expansión transnacional de los primeros grupos españoles, pusieron un freno al desarrollo editorial latinoamericano.

A partir de este proceso que continúa aún hoy, atravesada por la revolución tecnológica de los medios digitales, la industria editorial en toda su cadena de valor, sufrió (y sufre) modificaciones sustanciales en sus procesos de producción y  consumo. Estos procesos transforman la cultura de forma drástica, haciendo confluir la hibridez y mestizaje tanto de soportes como de lenguajes y narrativas (Roberto Igarza). No solo aparecen cambios en prácticas y procesos preexistentes, sino que aparecen nuevas apropiaciones y formas de relacionarse con los bienes culturales, sobre todo en aquellos surgidos de los procesos digitales. En este plano, se vuelve una necesidad para el sector la reflexión en torno a los cruces entre tecnología, convergencia digital, lectores/consumidores, libros y editoriales. ¿Cómo son las nuevas prácticas con la cultura escrita? ¿Se relacionan las nuevas pantallas tecnológicas y otras actividades de ocio y tiempo libre con la posibilidad de construir nuevos lectores? ¿Hay en los nuevos consumos posibilidades para los productos de la industria editorial?

Con obstinación y prepotencia de trabajo, la actividad editorial siempre termina sobreviviendo y desarrollándose. En un contexto de concentración mundializada, las claves para este desarrollo se verán en el trabajo mancomunado y las estrategias colaborativas de las editoriales independientes, pero también en las políticas públicas que se logren implementar desde el Estado. Estos cruces y tensiones conforman uno de los ejes fundamentales que atraviesa la propuesta de este curso.


Preguntas frecuentes


Consultas: diplomalibro@clacso.edu.ar

Fuente: https://www.clacso.org/diploma-superior-en-politicas-editoriales-para-las-ciencias-sociales/

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Uruguay: Cerca de 3.000 personas privadas de libertad cursan estudios curriculares

Uruguay / 9 de noviembre de 2017 / Autor: Redacción / Fuente: República.com.uy

Las actividades educativas en el Instituto Nacional de Rehabilitación incluyen a unas 3.000 personas, de las cuales 1.942 cursan en programas de educación formal y 1.006 en educación no formal. Por ejemplo, 45 personas privadas de libertad estudian carreras de nivel terciario. La educación y el trabajo constituyen el pilar de rehabilitación, asevera el Ministerio del Interior.

Dentro de los centros de rehabilitación se desarrollan cursos de acreditación de saberes para culminar la escuela, así como talleres dedicados a actividades artísticas u oficios, a cargo de la División Sectorial de Jóvenes y Adultos del Consejo de Educación Primaria.

Secundaria cuenta con un programa específico para la educación en centros de rehabilitación, denominado Programa de Educación en Contexto de Encierro. Por su parte, el Consejo de Educación Técnico Profesional diseña y ejecuta propuestas educativas de corta duración, flexibles y diferenciadas, como capacitaciones de cocina familiar, huerta familiar, vestimenta, panadería, entre otros.

La Universidad de la República abrió espacios formativos terciarios en la modalidad de tutorías, videoconferencia y a través de salidas transitorias. En el momento, 45 personas cursan carreras como Antropología, Ciencias Políticas, Economía, Educación Social, Deporte, Derecho, Ingeniería, Ingeniería en Riego, Licenciatura en Enfermería, Licenciatura en Nutrición, Licenciatura en Turismo, Medicina, Profesorado de Dibujo, Psicología, Relaciones Internacionales, Veterinaria, Tecnicatura en Carnes, Deporte y Mecánica.

En lo que respecta a la educación no formal, 1.006 internos participan de distintas propuestas desarrolladas por las Usinas Culturales, dependientes de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, en las que participan de talleres audiovisuales. El Programa Aprender Siempre (PAS) de la Dirección de Educación de este ministerio desarrolla desde 2008 talleres de periodismo, animación a la lectura, entre otros. Asimismo, las Fábricas de Cultura dictan talleres de joyería, cerámica y serigrafía y los Centros MEC abren la posibilidad de ingresar a la tecnología de la comunicación.

Según la secretaría de Estado, además de los cursos formales y las propuestas no formales del MEC, se implementan una serie de propuestas de carácter educativo, cultural y laboral gestionadas por Organizaciones No Gubernamentales, distintos organismos del Estado y voluntarios. También generan proyectos funcionarios penitenciarios y personas privadas de libertad.

Por otra parte, 4.090 internos, que representan el 37 % de la población privada de libertad, realizan alguna actividad laboral.

Fuente de la Noticia:

Cerca de 3.000 personas privadas de libertad cursan estudios curriculares

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