¿Qué es el trastorno de déficit de atención? Todo lo que necesitas saber

Por: Paulette Delgado

Hay tres tipos de trastorno de déficit de atención. Conoce cuáles son y sus diferencias.

El espectro de los trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad, popularmente conocidos por las siglas TDA/TDAH, son trastornos del neurodesarrollo, es decir, que se trata de un problema con bases neurológicas y que afecta al desarrollo psicosocial de quién lo padece. Otros trastornos del neurodesarrollo comunes, especialmente en las aulas, son los del espectro autista, del aprendizaje (como la dislexia) o aquellos de aprendizaje específico y la discapacidad intelectual.

Anteriormente el complejo TDA/TDAH se consideraba un trastorno de comportamiento, sin embargo, en los últimos años se han descrito las bases neurobiológicas, genéticas y ambientales que contribuyen a la expresión de estos trastornos. Según los datos de los CDC, de 1997 a 2010, la prevalencia se ha incrementado en un 4 %, pasando de 6 % a 11 %, lo que ha generado dudas referentes a la existencia de un sobrediagnóstico de estos trastornos.

¿Qué es TDA/TDAH?

Según el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales, en su quinta edición (DSM-V por sus siglas en inglés) existen tres tipos de trastorno por déficit de atención:

  • Con predominio del déficit de atención

  • Con predominio de hiperactividad/impulsividad

  • Combinado

Y aunque existen distintos tipos, normalmente se engloba como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). De hecho, en inglés, desde 1994 sólo se utiliza el término Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD), dejando en desuso Attention Deficit Disorder (ADD).

Las posibles causas de TDAH son factores genéticos, bioquímicos, sensitivomotores, fisiológicos y conductuales. Algunos factores de riesgo son un peso al nacer < 1.500 gramos, traumatismo craneoencefálico, deficiencia de hierro, apnea obstructiva del sueño y exposición al plomo, así como la “exposición prenatal a alcohol, tabaco y cocaína”.

Comúnmente comienza antes de los doce años y en promedio se diagnostica entre los ocho y diez años. Aun así, a veces no se diagnostica hasta después de la adolescencia, incluso ya que la persona es un adulto.

Los principales síntomas de TDA/TDAH son:

  • Falta de atención

  • Impulsividad

  • Hiperactividad

La falta de atención normalmente se presenta con los siguientes síntomas:

  • No presta atención a los detalles, cometiendo errores en las tareas o en otras actividades

  • Tiene dificultad para mantener la atención, no sólo al hacer la tarea, también a la hora de jugar

  • No parece escuchar cuando se le habla en forma directa

  • No sigue las instrucciones ni finaliza las tareas

  • Tiene dificultad para organizarse

  • No le gusta realizar actividades que requieren un esfuerzo mental durante mucho tiempo

  • Pierde cosas con frecuencia

  • Se distrae fácilmente

  • Es olvidadizo

Sin embargo, el DSM-V lista las características de la impulsividad e hiperactividad como conjunto, sin distinguir entre una condición y otra.

  • Le cuesta quedarse quieto, mueve mucho las manos, pies o se retuerce

  • Se levanta seguido de su asiento

  • Le cuesta jugar tranquilamente

  • Siempre está haciendo algo

  • Habla en exceso

  • A menudo corre o se sube a lugares, cuando no debería

  • Responde antes de que se completen las preguntas

  • No espera a que sea su turno

  • Interrumpe a los demás

Para identificar algún tipo de TDAH, se basa en una evaluación exhaustiva de los aspectos de desarrollo, educativos, psicológicos y médicos de los niños. Se diagnostica en base a los criterios del DSM-V tomando en cuenta estos nueve signos y síntomas de falta de atención y nueve de hiperactividad e impulsividad. Estas características necesitan estar presentes a menudo por seis meses o menos, ser más visibles que lo esperado según su nivel de desarrollo, ocurrir en al menos dos situaciones o entornos, como en la casa y en la escuela, presentarse antes de los doce años, e interferir con el comportamiento del niño ya sea en la casa o la escuela.

Para cumplir con los criterios diagnósticos del déficit de atención, dependiendo de la edad de diagnóstico, se necesitan al menos seis síntomas de los ya descritos, presentes de forma persistente por al menos seis meses y que afecten a la persona en más de una situación. El déficit de atención del tipo hiperactivo-impulsivo exige lo mismo, pero cumpliendo los síntomas específicos de hiperactividad e impulsividad. Cuando se cumplen criterios tanto de atención como impulsividad o hiperactividad, se habla de un tipo combinado. Es difícil diferenciar entre los tipos de TDAH, por lo que el manual pide no hacer un sobrediagnóstico e identificar con exactitud si no existen síntomas de otros trastornos de desarrollo como autismo, o del aprendizaje, ansiedad, depresión o conductuales que expliquen mejor los síntomas identificados.

Entre más crece el niño, los signos de TDAH se hacen más evidentes desde el punto de vista cualitativo ya que los niños con el tipo hiperactivo-impulsivo o el tipo combinado suelen ser más inquietos, moviendo las manos o las piernas continuamente, hablan impulsivamente o no están conscientes de su entorno. Sin embargo, aquellos con TDA son más difíciles de identificar ya que no presentan síntomas físicos.

La evaluación médica busca identificar antecedentes de exposición prenatal a drogas, alcohol o tabaco, complicaciones o infecciones perinatales en el sistema nervioso central, lesión cerebral traumática, enfermedades cardiacas, trastornos respiratorios del sueño, y antecedentes familiares de TDAH. La evaluación del desarrollo busca determinar el comienzo y evaluación de los signos y síntomas por medio de comprobación de los hitos del desarrollo, especialmente los del lenguaje, y el uso de escalas de calificación de TDAH-específica.

La evaluación educativa se centra en documentar los signos y síntomas principales; implica revisar los registros educacionales, las escalas de valoración o listas de verificación. Sin embargo, estas dos a menudo no permiten distinguir si el niño tiene TDAH u otro tipo de trastorno del desarrollo.

Por otro lado, los niños son tres veces más probables de ser diagnosticados que las niñas debido a que ellas tienen síntomas más sutiles. A veces, sus únicos síntomas es que son desatentas y se les califica como soñadoras o atontadas. Si presentan síntomas de hiperactividad-impulsividad, es más probable que se les considere agresivas, hiperactivas o demasiado emocionales.

TDAH en adultos

Aunque se considera un trastorno de la niñez ya que inicia durante la infancia, persiste hasta la edad adulta y en algunos casos los síntomas conductuales siguen siendo evidentes incluso en la adultez.

En los adultos, los síntomas de TDAH incluyen:

  • Dificultad para concentrarse

  • Se les complica terminar tareas

  • Cambios de humor

  • Impaciencia

  • Dificultad para mantener relaciones

La hiperactividad se manifiesta como inquietud e intranquilidad, a diferencia de la hiperactividad motora en los niños. Estos están en mayor riesgo de ser desempleados, tener menos logros académicos, abusar de sustancias y la criminalidad.

Es más difícil diagnosticar a los adultos ya que los síntomas pueden confundirse con los de trastorno del estado de ánimo, ansiedad, o síntomas por el uso de sustancias. Los médicos revisan los registros escolares, entrevistan al paciente y familiares para confirmar que los síntomas se hayan manifestado antes de los 12 años. Puesto que el autoinforme de síntomas infantiles puede ser poco fiable, los médicos pueden tener que revisar los registros escolares o de entrevistas familiares para confirmar la existencia de manifestaciones antes de los 12 años.

Existen dos tipos de tratamiento: terapia conductista o con fármacos. Aún así, la Asociación Americana de Psiquiatría aclara que la terapia conductual por sí sola no es tan eficaz como los fármacos estimulantes en niños de edad escolar, pero se recomienda como monoterapia, es decir, sola en los niños más pequeños. La farmacoterapia no corrige las diferencias neurofisiológicas del TDAH, pero ayudan a aliviar síntomas y permiten que participen en actividades que antes no podían por su escasa atención o su impulsividad e hiperactividad. Sin embargo, pueden presentar efectos secundarios como falta de sueño, depresión, malestar estomacal, taquicardia, entre otros.

Sobrediagnóstico de TDAH

En la investigación “Overdiagnosis of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder in Children and Adolescents: A Systematic Scoping Review”, los autores revisaron 12,267 publicaciones desde el primero de enero de 1979 hasta el 21 de Agosto del 2020. El estudio encontró evidencia de sobrediagnóstico y sobretratamiento del TDAH, confirmaron que las tasas de diagnóstico y tratamiento van en aumento y hay una gran proporción de nuevos casos con síntomas leves. Incluso descubrieron que hay un creciente número de adultos diagnosticados con TDAH que pueden presentar otros trastornos, como el autismo.

Estos hallazgos implican que las personas que son sobrediagnosticadas pueden ser perjudicadas por los efectos de los medicamentos durante la infancia, adolescencia e incluso la adultez. Es necesario realizar estudios más amplios para confirmar si los casos con síntomas leves pueden dañar a la persona. Para los autores, las investigaciones deben centrarse en las necesidades de los jóvenes con síntomas más graves y que tienen más probabilidades de beneficiarse. Recomiendan que los médicos, maestros y familiares piensen en los beneficios y los daños que pueden presentarse al diagnosticar y tratar el TDAH, especialmente si tienen síntomas leves.

TDAH en la educación

A veces, los educadores no conocen que existen diferentes tipos de déficit de atención, especialmente porque las características de cada uno pueden ser inconstantes e impredecibles, y pueden confundirse con otros trastornos de aprendizaje o de conducta.

El “Foro infancia y adolescencia Los Millares” da recomendaciones para el manejo de los trastornos de atención en el aula:

  1. Estar seguro de que el alumno realmente tiene TDA/TDAH: si sospecha que el alumno tiene déficit de atención, acercarse con la familia o expertos para saber si se realizó una evaluación o recomendar que se la haga.

  2. Asegurarse de que el maestro cuenta con el apoyo de la escuela, la familia y un experto.

  3. Que el educador conozca sus limitaciones y cuándo pedir ayuda.

  4. Preguntar al alumno cómo ayudarlo.

  5. Los niños con TDA/TDAH necesitan estructura, por lo que necesitan listas, límites, recordatorios y previsiones.

  6. Al poner reglas en el aula, hacer que ellos las escriban y las entiendan.

  7. Repetir instrucciones.

  8. Recordar la parte emocional del aprendizaje: estar pendientes de las emociones involucradas en su proceso de aprendizaje.

  9. Hacer contacto visual frecuentemente: esto sirve para encarrilar al alumno si se distrae, darle confianza a que pregunte algo, o simplemente transmitirle seguridad.

  10. Sentar al niño con TDAH cerca del escritorio o donde pueda verlo constantemente.

  11. Establecer límites dentro del salón, que el maestro tome el control.

  12. Hacer un calendario de actividades tan predecible como sea posible.

  13. Tratar de ayudar a los niños a hacer sus propios calendarios de actividades.

  14. Elimine o reduzca la frecuencia de las pruebas o evaluaciones con límites de tiempo.

  15. Enfocarse en la calidad de las tareas más que por la cantidad.

  16. Dividir las actividades largas en varias actividades cortas.

  17. No ser convencional, introducir innovaciones diarias y bromas. Sin embargo, cuidar de no sobre estimular.

  18. Exprésese en forma clara y determinante.

  19. Un sistema de bonificación con puntos es una posibilidad como parte de una modificación conductual o un sistema de recompensa para los más pequeños.

  20. Apoyarse en juegos al explicar un tema.

  21. El educador debe insistir en tener un cuaderno de comunicación hogar-escuela-hogar.

  22. Incentivar una estructura para el automonitoreo, hacerlos auto-observadores.

  23. Estos niños necesitan saber por adelantado lo que está por venir, de tal manera que ellos puedan prepararse internamente.

  24. La memoria es frecuentemente un problema en niños con TDA/TDAH, hacerlos escribir notas para ellos mismos ayudará a que recuerden sus responsabilidades y sus dudas.

  25. Promover la lectura en voz alta en la casa.

  26. Uno de los mejores tratamientos para el TDAH, tanto en niños como en adultos, es el ejercicio, preferiblemente vigoroso.

  27. Los premios y recompensas deben aplicarse de forma inmediata a lo que se necesite reforzar.

  28. Trate de evitar aquellas situaciones que el niño no puede controlar.

  29. Colocar al lado del niño con TDA a alumnos que sean modelos apropiados: atentos, ordenados y que suelan cumplir las órdenes.

Es importante recordar que, porque un alumno tenga problemas para concentrarse o sea hiperactivo, no quiere decir que tiene TDA/TDAH. Es más, por mucho tiempo era complicado identificar a los estudiantes con déficit de atención sin hiperactividad porque suelen ser lentos y tranquilos.

Aunque la familia debería de ser la encargada de llevar a su hijo a que lo diagnostiquen, los educadores a veces son los que se dan cuenta de que el niño o la niña necesita ir con un experto. Ser detectado desde una edad temprana puede asegurar que el niño no sólo cuente con el apoyo que necesita, ya sea terapia o medicamento, pero también ayudarlo a no sentirse menos por tener un ritmo de aprendizaje diferente.

¿Conocías los diferentes tipos de déficit de atención? ¿Sabías que se puede tener sin hiperactividad? ¿Has tratado con alguien con TDA/TDAH? Déjanos tus respuestas en los comentarios.

Fuente de la información  e imagen:  https://observatorio.tec.mx

Comparte este contenido:

Entrevista a José Antonio Marina: “La tecnología está creando una pasividad peligrosa”

Entrevista/Autora: Elisa Silió/El país

El pensador denuncia «un empobrecimiento intelectual absoluto y dramático» por el mal uso del móvil

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina (Toledo, 1939) cree que se está extendiendo una “idea destructiva”: ¿para qué lo voy a aprender si lo puedo encontrar en Internet? Él contesta con una diapositiva de las cuatro ecuaciones del campo electromagnético de Maxwel: ¿Las entendéis? Cree que hay que reivindicar el conocimiento y ha escrito un libro, Historia visual de la inteligencia (Conecta), en el que con textos, mapas mentales y jeroglíficos repasa la historia de la humanidad hasta la inteligencia artificial.

Pregunta. Los nórdicos invierten mucho en educación infantil porque el cerebro se forma entonces. ¿Deberíamos poner más fondos?

Respuesta. Es importante porque en la primera infancia, hasta los siete u ocho años, el cerebro es extraordinariamente plástico y se establecen las conexiones neuronales. Pero uno de los descubrimientos más sorprendentes de la neurología, ya hace 15 años, es que hay una segunda época dorada del aprendizaje, en la que se rediseña el cerebro con un tipo nuevo de neuroplasticidad, entre los 13 y los 18 años. Cambia la anatomía del cerebro, los grandes hábitos se implantan mejor y podemos corregir fallos educativos.

P. De modo que no se puede descuidar a los adolescentes.

R. El niño tiene que aprender a organizarse en el mundo al que ha venido y el adolescente aprender porque se va a emancipar. Siempre hacemos responsables a las hormonas de las alteraciones en la adolescencia, pero también está cambiando la forma de funcionar el cerebro. Hay que aprovechar esta capacidad.

P. Se les reprocha tener déficit de atención, de hecho, las clases son más cortas (50 minutos).

R. Hasta un 12% de los alumnos tienen problemas de atención. Lo vimos en la Escuela de Padres. El uso de móviles está dificultando la atención voluntaria. Al mirarlo y volver a la tarea podemos perder hasta el 40% de la información que manejábamos. Es una especie de hacer y deshacer. Un síndrome compulsivo, si no miran la pantalla cada tres o cuatro minutos empiezan a sentir una especie de angustia. Eso es un disparate completo. Ese trajín puede ser de 300 o 400 veces al día. Hay mucha gente que no es nativa digital y empieza ahora por el móvil a tener dificultades para leer un texto medianamente largo. Eso es un empobrecimiento intelectual absoluto y dramático.

P. ¿Habría que hacer como en Silicon Valley que prohíben el móvil a las cuidadoras?

R. En mi libro se cuenta cómo la tecnología está haciendo las cosas tan fáciles que empieza a resultar casi insoportable hacer un pequeño esfuerzo. Queremos que una aplicación lo resuelva todo. Al final se crea una pasividad que es peligrosa. No hay que ser solo bueno técnicamente sino crítico.

P. El 85% de los trabajos de 2030 no se han inventado, según el informe Dell Technologies. ¿Estamos preparados?

R. En 2040 o 2050 no solo habrá cambios en los trabajos, sino desembarco de sistemas potentísimos de inteligencia artificial, de microimplantes neurológicos, de drogas de la memoria o de avances genéticos, aunque estos más lentos. Y hay compañías informáticas —en especial Google— preparadas para hacerse con el talento con programas educativos muy potentes, mientras que en el mundo de la educación no estamos reaccionando. Este libro aborda cómo el mundo de la inteligencia artificial maneja muy bien la parte cognitiva pero no la parte emocional, que es la que nos lleva a tomar decisiones.

P. Canarias imparte la materia Educación Emocional.

R. La asignatura se queda corta. No podemos decirles a los alumnos cómo resolver los problemas que tendrán, pero sí proporcionarles recursos para ser rápidos en aprender, tenaces, optimistas… Tienen que saber gestionar las emociones, sobreponerse al fracaso, disfrutar de las cosas buenas, saber elegir las metas, saber centrar la atención… La rapidez en el aprendizaje es lo que nos ha definido como especie y por tanto es el núcleo de lo que somos.

P. Usted se pregunta por qué si somos tan inteligentes hacemos tantas tonterías.

R. Por ejemplo, en Reino Unido se plantean que el Brexit va a ser malo para ellos y la Unión Europea. La psicología estudia la inteligencia como si fuese una facultad individual, pero se da en un entorno social que la favorece o la destruye. Con el nacionalismo hay que plantearse si se están tomando decisiones inteligentes o entregando emociones que no se sabe bien adónde conducen. Y todo esto es teoría y práctica de la inteligencia y la educación.

P.  Distintos informes manifiestan que los alumnos no practican el “mens sana in corpore sano”. ¿Es grave?

R. Educación Física es una asignatura que en España metemos de clavo y con poco tiempo cuando el ejercicio es el gran protector el cerebro. Por eso la gente mayor debe ejercitarse más físicamente que intelectualmente. Y, si el deporte es reglado, a los niños les organiza mucho la conducta y es un antídoto contra la obesidad, la droga o el alcohol. Además, deberíamos dar más protagonismo a los profesores de Educación Física y Teatro, porque tienen un acceso —sobre todo en secundaria— a los alumnos diferente. Nadie en en la cancha discute que el entrenador sabe cómo se juega y quienes son los jugadores.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/10/29/actualidad/1572364902_758721.html

Comparte este contenido:

José Ramón Gamo: «El sistema educativo no afronta el TDAH; estos niños dependen de la voluntad de los maestros»

Por: laopiniondezamora.

«El trastorno de déficit de atención y de hiperatividad es la patología con mayor incidencia en el fracaso escolar en España»

José Ramón Gamo Rodríguez no repara en sus conferencias en desvelar que él padeció el trastorno. Se lo detectaron con 16 años. Luego se entregó a su combate desde la ciencia y la investigación. El martes dio su segunda conferencia en Benavente en apenas un año a padres y docentes. En esta entrevista desvela las claves del problema y aconseja a familias y maestros. El sistema, asegura, no está afrontando la patología que mayor incidencia tiene en el fracaso escolar.

-Algunos expertos creen que el trastorno por déficit de atención y de hiperactividad es un desajuste de por vida. ¿Lo cree usted así?

-Es verdad que es un trastorno que perdura en la vida adulta, y es cierto que es un desajuste de por vida porque la disfunción va a perdurar pero los niveles de repercusión muchas veces en adultos no son relevantes porque han desarrollado estrategias propias o porque por la actividad profesional tienen unos niveles de motivación altos y no les genera repercusión, y no tiene impacto en el día a día como si ocurre en la infancia.

-En su conferencia diferenciaba el impacto del trastorno en los niños y las niñas.

-El momento en qué termina la maduración del cerebro en mujeres es antes que en varones. Entre los 16 y los 19 años ya está finalizado el ciclo de maduración del lóbulo frontal, con lo cual suele remitir ya en esas edades, mientras que en el varón el ciclo de maduración del córtex prefrontal comienza antes de los 19 y finaliza entre los 25 y 30 años, con lo cual hay más persistencia en la repercusión.

José Ramón Gamo durante su conferencia en la Casa de Cultura. | Foto J. A. G.


-¿La sociedad es consciente del impacto que supone este tipo de trastornos?

-Yo siempre digo que conocemos la marca Coca-Cola pero es como si desconociéramos el producto que hay detrás. Es muy conocido porque se divulga y se habla mucho del TDAH pero la mayoría de la sociedad no es consciente del nivel de repercusión que genera este problema en las personas y en las familias.

-Qué haría falta para poner coto a este tipo de trastorno, sobre todo teniendo en cuenta la previsión de que aumentará.

-Es un trastorno de neurodesarrollo con lo cual no podemos decir que tenga una cura. Lo que podemos hacer es mejorar mucho las decisiones que se toman en el ámbito de la familia y de la escuela para que no se produzcan situaciones en el ambiente que sean muy detonantes para esas personas. Es más una cuestión de mejorar la respuesta desde etapas muy tempranas para minimizar la repercusión que el TDAH genera en la vida cotidiana. Entendiendo que hay muchas personas con TDAH que no tienen niveles de repercusión debido a que hay muy buena adaptación del ambiente a las peculiaridades que presentan.

-¿Cuál es su principal consejo para las familias?

-Para los padres es fundamental paciencia y sentido del humor. Vemos que en las familias que afrontan la situación siendo capaces de poner los objetivos donde del niño pueda alcanzarlos, tener cierto sentido del humor a la hora de convivir, pues con la repercusión que estos chavales tienen a nivel de comportamiento, de falta de autonomía, o de dificultad académica, quizá es de las cosas que mejor facilitan la convivencia. Y sobre todo mucho conocimiento, lo que llamamos psicoeducación, que es tener conocimiento del nivel de experto prácticamente para pode manejar a estos chavales.

-¿Y para los docentes)

Y de cara a los maestros, la recomendación sería que hay que revisar qué es lo que estamos haciendo metodológicamente en las aulas con los procesos de enseñanza porque lo que dice la investigación es que si modificamos la metodología de enseñanza hacia métodos activos, que es hacia donde está yendo la educación en países más avanzados en Europa, minimiza el impacto del TDAH a nivel de aprendizaje hasta el punto que hay niños que no presentan dificultad de aprendizaje. Y esto sería la clave.

-¿En qué grado se asocia el fracaso escolar a este tipo de trastorno?

-La tasa de fracaso escolar en España es realmente alta. Estamos hablando de hasta el 30% sobre todo en Secundaria. Si estos niños son el 5%, que es la media nacional y también la que parece que existe en Benavente, pues es una parte muy importante y quizá la patología que más está contribuyendo al fracaso escolar de todas las que interfieren en el aprendizaje como la dislexia o los trastornos del lenguaje. Pero claro el 25% se debe a otras cosas y posiblemente al sistema.

 

Posando para esta entrevista.| Foto J. A. G.


-¿Y está el sistema educativo preparado para afrontar y dar respuesta al TDAH?

-No. Desde luego la respuesta no está viniendo desde cómo se estructura a través de las administraciones, sino a través del compromiso individual de los maestros. Esta es una situación de clara desventaja porque no todos los niños se van a beneficiar o se van a cruzar con un maestro que se comprometa. No hay una respuesta adecuada desde el punto de vista institucional; no hay protocolos; no se aplican cuando los hay; hay mucha reticencia incluso a aplicar lo que se recomienda como buena praxis para estos chicos; y hay mucha dificultad para aplicar esto en las escuelas. Estamos dependiendo de la voluntad individual de los maestros.

 

-¿Como experto qué cree que debe hacer la clase política, que una vez más es la que tiene que tomar decisiones?

-Primero y posiblemente lo que estamos viendo es que hay que hacer un cambio, no encaminado específicamente a estos chavales, porque como decía antes si modificamos las estrategias metodológica para llevar a cabo el proceso de enseñanza en el aula y aplicamos metodologías activas, la mayoría de estos niños que tienen hiperactividad y también los niños dislexicos, que serían las grandes víctimas del sistema, pues no tendrían dificultad de aprendizaje sino dificultad de adaptación al método escolar, al método que se está utilizando. Lo que tiene que empezar a asumir la administración es que hay que hacer una modificación estructural de los planes de estudio, pero sobre todo de qué metodologías hay que poner sobre la mesa en las aulas en función a lo que nos está diciendo la investigación. Dejar de actuar «cada maestrillo con su librillo» y con el prejuicio de que lo que hacemos es correcto porque es lo que han hecho por nosotros, porque la ciencia dice que eso no es así.

-¿El 5% es la media en España, y parece que en Benavente también de niños con TDAH?

 

-Sí, la prevalencia oscila entre el 3 y el 7%, con lo cual las medias están en el 5%. Es el trastorno de neurodesarrollo más prevalente en la población mundial.

-¿Sirven en el siglo XXI los deberes y los castigos?

-Es verdad, y no podemos olvidar que se aprende haciendo, y no conocemos otra fórmula para que las personas adquieran los conocimientos, y las habilidades y las destrezas, y las anclen,  si no es a través del hacer. Porque sabemos que el talento se desarrolla por miles de horas de prácticas. Aquí la cuestión está en si somos incapaces en ocho horas lectivas con los niños de llevar a cabo aquellos procesos de entrenamiento que tienen que poner en marcha para aprender. El valor que tienen los deberes fuera del entorno escolar se está demostrando que no es mucho, que no tiene mucho valor que se repitan sistemáticamente tareas porque eso no implica aprendizajes significativos. Además debiéramos ser capaces de que esa carga de entrenamiento que es necesaria para aprender implementarla dentro del horario escolar. Hacen jornadas laborales superiores al adulto. Esto la gente no termina de entenderlo. Un adulto tiene una jornada de ocho horas y los niños están en jornadas preindustriales, de diez o doce horas al día.

La Encomienda se llenó. Es la segunda vez en apenas un año.| Foto J. A. G.

-¿Y la imposición de castigos, sobre todo a niños con TDAH, qué supone?

 

-Desde luego hay que establecer normas y establecer límites. Los niños tienen que vivir consecuencias para que puedan regular y modificar la conducta. La cuestión es el tipo de castigos, porque la gente tiene tendencia a poner castigos punitivos, como retiradas de beneficios, castigos que no tienen un valor educativo o que no tienen un valor para reeducar. Esto en un niño TDAH tiene un factor de riesgo muy alto porque como es tal la frecuencia de castigos que les ponen las familias y las escuelas por su comportamiento muchos acaban desarrollando y evolucionando hacia un trastorno de la conducta que se llama negativista desafiante, que es un trastorno que no tiene base neurológica porque es un trastorno adaptativo al entorno, es un trastorno serio de comportamiento con lo cual hay que ser muy cuidadoso, hay que estar muy bien orientado por profesionales a la hora de establecer las pautas de contención para estos niños porque tenemos que tener tendencia a poner consecuencias educativas o de entrenamiento y no lo que se entiende como castigo punitivo.

-¿Cómo influyen las malas palabras a niños con este trastorno?

-Sí, desde luego, los mensajes que damos verbalmente a los chavales, sobre todo en la etapa hasta los 12 años, están construyendo la imagen que tienen de sí mismos y van a ser muy relevantes en el desarrollo de su personalidad. Estos niños reciben mensajes verbales muy frecuentes por parte del entorno de adultos y compañeros tremendamente negativos que están construyendo su imagen. Entonces estos niños asumen a medida que van avanzando en su historia, pues que son malas personas, o que están locos, o asumen que son personas que no son válidas para lo escolar, que siempre fallan en las expectativas de los demás. Esto es clave. El mensaje que les damos verbalmente está siendo demoledor y construye la imagen que tienen de sí mismos y esto a futuro es un desastre.

 

-Usted recomienda aprender a aprender en el caso de estos chavales.

-Aprender a aprender implica que debemos exponer a los chavales a situaciones reales de aprendizaje.  Aprender a aprender significa resolver problemas complejos, pero que sean problemas reales. Entonces lo que estamos haciendo en las aulas es cargarles de información y pedirles que memoricen esa información para vomitarla en exámenes escritos como se ha hecho históricamente. El aprender a aprender implica poner escenarios donde los niños tengan que resolver problemas reales y les dotemos de estrategia y habilidades para que tomen decisiones, para que sepan indagar la información, para que sepan con esa información construir conocimiento y para que sepan trabajar, muchas veces en equipo, a la hora de resolver problemas. Estos es aprender a aprender.

 

-¿Cómo están influyendo y cómo influirán en el futuro las redes sociales, los juegos digitales y la falta de ejercicio físico o del juego en la calle en esta patología?

 

-Tanto en las redes sociales como en las dinámicas de juego, estamos bastante perdidos porque no hay una trayectoria que permita analizar cuál está siendo el impacto. ¿Qué cosas sabemos? Pues sabemos que son adictivas. En el caso de los juegos son adictivas porque generan niveles de satisfacción y placer muy rápidos sin necesidad de esfuerzo. Estamos hablando de que activan los niveles de recompensa y de satisfacción de forma muy rápida, muy fácil, muy sostenida, y esto lo que implica es que vamos a tener chavales con mucha dificultad para tolerar la frustración, mucha dificultad para demorar la recompensa? Y esto son herramientas vitales en la vida de un adulto, en el día a día. El tema de redes sociales es tremendamente complejo porque los chavales desarrollan una identidad distal y es muy difícil manejar por parte de los adultos y poder orientar en las decisiones o en la influencia que tiene el ambiente de las redes sociales en los críos. Porque el nivel de conocimiento que tienen los adultos de referencia sobre estos temas pues es muy pobre y los chavales dan con muy poca supervisión. Entonces no sabemos muy bien adónde está yendo esto. Y la falta de actividad física y una forma de vida más sedentaria sabemos que para el desarrollo de la salud, pero sobre todo para el desarrollo cerebral es determinante. Estamos poniendo en juego el desarrollo de nuestro cerebro por las pautas alimenticias, por las pautas de sueño, y por la carencia de actividad aeróbica. Y en los chavales con TDAH es fundamental. La actividad deportiva en estos chicos genera muchos factores de protección respecto al consumo de sustancias, generan mucha transferencia de valores respecto al esfuerzo y a la recompensa por el esfuerzo que en otros entornos, como en el de los estudios, es muy difícil que tengan éxito. Sin embargo en el ámbito deportivo no tienen porque tener dificultad y es determinante para la cultura del esfuerzo.

Perfil. Madrid, 1973. Logopeda y neuropsicólogo, Jose Ramón (Josechu) Gamo Rodrí- guez es uno de los principales expertos nacionales en el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. Por segunda vez en un año ha conferenciado en Benavente sobre un trastorno que supone el 5% del fracaso escolar nacional y un grave problema familiar.

Comparte este contenido:

Canadá: Fidget spinner fad may point to deeper problem in the classroom

Canadá/Mayo de 2017/Fuente: CBC News

Resumen:  Fidget spinners son el gadget más caliente entre los niños de la escuela, y mientras que se les factura como herramientas útiles para ayudar a los niños a enfocarse, un profesor de la Universidad de Ottawa cree que las escuelas necesitan acomodar mejor a los estudiantes que se inquietan y necesitan moverse. Los tres dispositivos de mano, giran suavemente sobre un cojinete central, a veces creando una ilusión óptica, y se han convertido en muy popular. «Parte de ello es que es satisfactorio ocupar sus manos con algo», dijo el Dr. Joel Westheimer, presidente de investigación y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Ottawa, en la Ottawa Morning de Radio CBC.

Fidget spinners are the hottest new gadget among school children, and while they’re billed as useful tools to help kids focus, a University of Ottawa professor believes schools need to better accommodate students who get fidgety and need to move.

The three-pronged, hand-held devices spin smoothly on a central bearing, sometimes creating an optical illusion, and they’ve become hugely popular.

«Part of it is it’s satisfying to kind of occupy your hands with something,» said Dr. Joel Westheimer, research chair and professor in the Faculty of Education at the University of Ottawa, on CBC Radio’s Ottawa Morning.

Joel Westheimer teaches in the Faculty of Education at the University of Ottawa. (University of Ottawa)

«There is some research that shows that just like adults might knit during a meeting, or have some other kind of fidgeting tool, that kids also of course benefit from being able to do something with their hands while they’re thinking, and it sometimes can help you pay attention.»

With the fad growing across Canada, so is the debate over whether the toys help or hinder learning in the classroom.

Westheimer believes fidget spinners and other devices like them are beneficial, to a degree.

«I think it can be helpful. And in particular there’s research that shows kids with certain forms of ADHD can benefit from having something to do,» he said.

«Some of us might tap our foot, and some of us might doodle. It’s all on a spectrum of people who need to move around a little.»

More physical activity in schools

But he urges parents and educators to look a little deeper into how students are engaged in certain activities in school to understand why fidgeting or attention issues may be a problem, and that «maybe we need to look at the curriculum and make it involve more active, physically engaging components to it.»

Fidget spinners are becoming increasingly popular among school children. (Supplied)

Westheimer points to shortened recesses and limited physical education in some schools as reasons why kids may turn to gadgets like fidget spinners.

«Obviously we need to look at making the curriculum more engaging so that fewer kids need fidgeting toys,» he said.

«We need to build into our day — as adults and kids alike — motion, engagement, and so forth. And instead of wondering if we can occupy kids who are bored and restless by giving them fidgeting toys, I think we would do well to think well how can we occupy kids who are bored and restless by making the school day more interesting and more active.»

Fuente: http://www.cbc.ca/news/canada/ottawa/fidget-spinners-physical-activity-1.4129000

Comparte este contenido:

Entrevista a Guillermo Kozameh: Muchos niños diagnosticados como hiperactivos lo que tienen es ansiedad

España/01 diciembre 2016/Fuente: Redem

Actualmente se diagnostican muchos niños de hiperactividad y déficit de atención. ¿Por qué es tan común este trastorno?

Lamentablemente, hay muchos niños diagnosticados de trastorno por déficit de atención, y eso tiene que ver con una nueva manera (que existe desde hace años) que tienen los médicos y psiquiatras de describir y clasificar las enfermedades y, lamentablemente, también tiene que ver con intereses económicos de la industria farmacológica.

O sea, que no son todos los que están. ¿Cómo define usted el THDA?

G.K.: En el trastorno por déficit de atención, al niño le cuesta mucho concentrarse, no puede seguir una lectura o una secuencia de juego acorde con su edad y se mueve sin motivo. Digo «acorde con su edad» porque en los niños pequeños, de dos o tres años, es normal que su atención sea breve y que pasen de una lectura a otra o de un juego a otro.

hiperactividad

¿Cuál es la causa de este trastorno?

Por desgracia se ha focalizado en una sola causa: una posible alteración cerebral. Pero en un gran porcentaje de niños diagnosticados de trastornos por déficit de atención las causas no son neurológicas, sino emocionales. Así lo atestiguan los neurólogos, que conocen a los niños y a su entorno familiar y social y que están en contacto con sus psiquiatras y psicólogos.

¿A qué se refiere?

Muchos niños diagnosticados con síndrome de hiperactividad y déficit de atención están padeciendo una situación de ansiedad familiar, y responden con un síntoma: no atienden, no se concentran. En esos casos, tratarles con un medicamento no solo no está indicado, sino que es perjudicial, porque aparentemente mejoran, aparentemente pueden concentrarse más, pero los motivos reales por los cuales fallan en su atención no se tratan.

¿Cuál es el tratamiento cuando no hay un trastorno neurológico?

Consiste en hacer psicoterapia al niño y entrevistas a los padres para averiguar qué es lo que ha originado esa hipermotilidad y ese exceso de ansiedad en el niño. Hay que hacer sesiones individuales al pequeño en las que pueda expresar, a través del juego o del dibujo, los conflictos que «nos está mostrando» a través de su «no poder estar ni un minuto quieto».

Porque cuando nosotros vemos por primera vez a un niño con hiperactividad y déficit de atención, descubrimos que tiene fallas en la atención y el aprendizaje, pero que él, en realidad, y aunque no lo sepa conscientemente, está muy atento a las preocupaciones de su mundo interior. Esos conflictos le producen angustia y su única manera de expresarlo es moviéndose continuamente, tocando las cosas sin motivo, durmiendo mal y con otros síntomas que se incluyen en este síndrome.

¿Una vez que empieza a tratarse, mejora pronto?

En las primeras sesiones el niño juega con varios elementos lúdicos, toca y deja objetos, empieza a armar construcciones y las abandona sin terminarlas, va al servicio varias veces sin necesidad, pide agua aunque no tenga sed…, no puede quedarse quieto, pero una vez que comienza a expresar sus conflictos inconscientes, y cuando puede manifestarlos a través de la palabra, los dibujos y los juegos, notamos que cambia su modo de comportarse: comienza a concentrarse y puede dedicar más tiempo a una actividad.

Si el terapeuta es un buen profesional y hay colaboración de los padres, en pocas semanas ese niño que era un torbellino está más atento, más tranquilo y tiene mejor rendimiento escolar.

¿Qué es lo que produce tanta ansiedad en el niño?

No existe un tratado de causas y sus efectos: puede haber muchas causas y muchos síntomas. Con frecuencia son problemas «normales» que el niño no ha podido superar adecuadamente: la muerte de un familiar que quizás los padres no le dieron la importancia que tenía para él, la muerte de una mascota que quería mucho, la separación de los padres, cuando no ha sido bien manejada en el ámbito familiar, los celos «no superados» ante el nacimiento de un hermanito, el ingreso de la madre después de un parto por alguna complicación o muchas otras causas que forman parte de nuestra vida cotidiana.

Estas situaciones merecen un estudio y un tratamiento intenso, son traumas psíquicos o físicos que el niño pudo haber sufrido y que han desencadenado el síndrome de hiperactividad.

¿Entonces, no es cierto que el niño será hiperactivo toda la vida?

No, en absoluto. El problema se ha exagerado de tal manera que se habla en la prensa de presidentes de gobierno o de actores famosos que tienen hiperactividad. Pero yo creo que si una persona ha llegado a esos puestos de prestigio profesional y de gran responsabilidad, es porque su déficit de atención, después del tratamiento, ha desaparecido o es muy leve.

Ahora bien, un niño que tiene un estado de ansiedad crónico y que no recibe ayuda, sí está condenado a tener fracaso escolar y problemas laborales en el futuro.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse una vez que inicia la terapia?

Depende de cada niño. Si la hiperactividad se debe a un trastorno neurológico, es probable que necesite llevar una medicación bastante tiempo, pero si el trastorno es de origen emocional –que es muy frecuente, aunque los laboratorios farmacéuticos digan lo contrario– en poco tiempo se logran efectos muy, muy buenos. Lo primero que mejora es el rendimiento escolar: el niño comienza a asimilar conceptos, a memorizar temas, a prestar atención, a fijar su atención y a controlar sus movimientos.

¿Y sin tomar medicamentos?

El medicamento que se prescribe es un derivado anfetamínico que mejora los síntomas, pero el organismo se acostumbra a él. Ayuda a corregir el déficit de atención solo cuando el origen es neurológico y se han descartado causas emocionales; si las causas son problemas afectivos, hay que trabajar con el niño y con la familia y no es necesaria la medicación.

¿Cuáles son los problemas neurológicos que producen hiperactividad?

La disritmia cerebral, las alteraciones en el embarazo, los traumatismos craneoencefálicos, ciertas infecciones virales o bacterianas que dejan secuelas y pueden producir este trastorno o no.

¿Cómo se sabe si la hiperactividad se debe a un problema emocional o a un trastorno neurológico?

Los psicólogos tienen tests muy complejos y precisos para averiguar cuándo el déficit de atención se debe a una u otra causa.

En psicología hay varias tendencias, ¿con cuál se obtienen mejores resultados en el tratamiento de niños hiperactivos?

Psicoanalistas, psicólogos cognitivos, gestálticos, comportamentalistas… los buenos profesionales de todas las escuelas saben que la solución de la hiperactividad no pasa siempre por la medicación.

¿Cuál es la edad ideal para empezar a tratar estos síntomas?

Los síntomas de hipermotilidad llaman la atención a los padres suele ser a partir de los cinco o seis años –antes de esa edad el niño normalmente es inquieto y movedizo–, y a los seis años los maestros suelen advertir a los papás de que el niño «no atiende como los demás».

Ahora que está tan de moda la hiperactividad con déficit de atención, algunos padres de niños de dos o tres años que son muy inquietos vienen a consulta y en ese caso es mejor informarles y tranquilizarles, ya que esas reacciones que les llaman la atención pueden ser comportamientos evolutivos normales. Es alarmante el aumento de niños con estos trastornos y lamentablemente en muchos casos son diagnosticos erróneos e influidos por las tendencias actuales.

¿Los padres también deben hacer psicoterapia?

No tienen que hacer psicoterapia (excepto casos particulares que sí lo requieran), sino unas entrevistas para aclarar cuáles pueden ser los conflictos que preocupan al niño.

¿Los psicofármacos pueden tener efectos secundarios?

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Por ese motivo desde hace ya varios años los laboratorios médicos adviertan en sus prospectos de los posibles inconvenientes. La cuestión es utilizarlos adecuadamente en los niños que realmente lo necesitan

¿En esos casos, puede prescribirlos el médico de cabecera?

Es recomendable que esta medicación sea pautada y controlada por un psiquiatra infantil.

También debe de tener efectos secundarios poner una etiqueta a un niño, decirle: «Eres hiperactivo».

Sí, es un peligro, pero los padres buscan un diagnóstico y una etiqueta porque ingenuamente les tranquiliza. Decir «tengo un niño con hiperactividad y déficit de atención» en muchos casos quita a la familia la responsabilidad que pueda tener en ese trastorno.

Fuente: http://www.redem.org/muchos-ninos-diagnosticados-como-hiperactivos-lo-que-tienen-es-ansiedad/

 

Comparte este contenido:

Colombia: “La medicación no puede ser nunca la primera línea de acción en el TDAH”

Colombia/28 de junio de 2016/Fuente: el diario

El enfoque terapéutico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha evolucionado desde el modelo médico al tratamiento multimodal, en el que el aspecto socioemocional del afectado es fundamental. La Fundación CADAH llama la atención sobre un trastorno que es real, muchas veces invisible, y que afecta al futuro de la persona y de la sociedad.

Una conferencia del psiquiatra Luis Rojas Marcos marcó hace días el acto central del décimo aniversario de la Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (CADAH). Ante 750 personas reunidas en Santander, el doctor recalcó que el TDAH es real y reclamó «apoyo incondicional» para quienes lo padecen.

La entidad cántabra cuenta entre sus profesionales con Sara Ortega Tapia, especialista en neuropsicología, quien coincide con Rojas Marcos en la necesidad de seguir divulgando y formando sobre un trastorno «relativamente reciente» y que sigue cuestionándose.

El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo de carácter crónico, que afecta a entre un 5 y un 10% de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta al 60% de los casos. Tiene tres perfiles: el hiperactivo, el inatento y el combinado de los anteriores, que son la mayoría.

En el trastorno por hiperactividad, los síntomas son muy evidentes: no paran quietos, no cumplen las normas, son impulsivos, no terminan las tareas. Mientras que los niños inatentos, por el contrario, «son lentos, adormilados, y esto se traduce en su funcionamiento cerebral, no tienen fluidez verbal. Miran, pero no ven; oyen, pero no escuchan. Procesan de forma incompleta y con lagunas», explica Ortega Tapia.

¿Qué ocurre con un niño inatento? Que a nivel de comportamiento, no da problemas, es introvertido y se le puede confundir con un niño torpe y con poca capacidad. Es el que Ortega llama «alumno invisible»,  que acaba teniendo bajo rendimiento escolar y un desfase curricular «enorme» con respecto a sus compañeros. No llegas a identificar que su problema es un TDAH.

«Es el mismo trastorno, pero en uno está más acusada la parte cognitiva, el déficit de atención, y en el otro hay un problema en la regulación de los impulsos. Son completamente diferentes, el perfil y sintomatología, y, por supuesto, el tratamiento», señala.

Traducción a cifras

La Fundación CADAH atiende entre 70 y 75 niños en sus aulas de Santander. El grueso, alrededor de un 65 por ciento, son perfiles combinados, mientras que el resto se reparte a partes iguales entre perfiles atencionales y perfiles hiperactivos-impulsivos.

Según las estadísticas, habría un caso por aula, por lo que «no salen las cuentas, hay muy pocos diagnosticados». A juicio de Ortega, lo que se producen son errores: no se detecta (infradiagnóstico), se diagnostica sin que lo sea (sobrediagnóstico) y, por supuesto, el mal diagnóstico.

Reitera que «si solo me fijo en la punta del iceberg, un niño nervioso, difícil, que no hace caso, que no quiere estudiar, podría encajar como TDAH, pero quizás no lo sea. Porque hay otros factores, como la educación parental o la influencia del entorno que puede interferir en el comportamiento. Por el contrario, otros con el trastorno, pasan desapercibidos en la categoría de niños torpes o malos».

Esta especialista, acreditada como Psicóloga General Sanitaria, habla por experiencia, por su trabajo en la Fundación, en dónde reciben a todas las familias, vayan o no con un diagnóstico. «El problema es que no es un modelo perfecto. Si hubiera una analítica de sangre, la criba sería perfecta, pero no es así», concluye. Por eso anima a los padres con dudas a que se acerquen a la sede de esta organización benéfico-asistencial.

El diagnóstico y las dianas de intervención

Ortega Tapia explica que «el diagnóstico es muy complicado, porque requiere de especialistas y, sobre todo, de una observación exhaustiva y en diferentes ambientes naturales para el niño», pero reconoce que el sistema de la Seguridad Social no tiene ese tiempo. Lo que se hace para diagnosticar es recoger información del colegio y la familia y observar en una o dos sesiones y esto «no es suficiente», indica.

«Hay que ir mucho más allá», señala Ortega, quien insiste en que «lo que vemos es la punta del iceberg, pero debajo están las verdaderas dianas para la intervención: problemas de autoestima, problemas académicos o dificultades en la interacción social».

La medicación como única intervención

La especialista define el tratamiento como una mesa con cuatro patas, en las que estas son el trabajo con la escuela, con el afectado, con la familia y la medicación. Pero recalca que antes de pautar un medicamento, hay que probar otras vías no farmacológicas, como las modificaciones ambientales en el hogar, la intervención psicopedagógica con el afectado y adaptaciones curriculares. Solo cuando no se llega con esto es cuando necesitamos apoyo de fármacos.

«Pero nunca, nunca, la farmacoterapia sola va a ser una medida efectiva, porque reduce los síntomas durante unas horas, pero es una ilusión momentánea, porque vuelve, y hay un momento en el que no consigue abarcar lo que está bajo el iceberg que, en la adolescencia, estalla».

Al respecto, puntualiza que «la medicación no enseña a las familias cómo corregir y cómo reeducar a alguien con TDAH. No enseña una manera eficaz de castigar, incentivar, recompensar. Mientras que al afectado, la medicación no le enseña comprensión oral cuando tiene delante un examen que no entiende, ni habilidades sociales». «Sí evita que seas impulsivo, pero no te enseña la manera correcta de hacer amigos, ni de conservarlos», recalca.

Sin embargo, sí cree que ha avanzado la idea de que el tratamiento efectivo es el multimodal, no solo para controlar la sintomatología en el momento presente, sino para prevenir problemas futuros.

En la Fundación, Ortega Tapia es la responsable del área clínica y aconsejan e informan a los padres, porque la mayoría de los diagnósticos van acompañados de unas pautas de medicación. «¿Qué hay muchos niños a los que se les podría retirar la medicación y con intervenciones no farmacológicas podrían funcionar? Sí, rotundo. ¿Que no se puede porque hacen falta recursos económicos, tiempo e implicación personal? Sí, también», destaca Ortega, quien se refiere luego al sistema educativo, para decir que «no es para nada facilitador».

Formas de aprendizaje arcaicas

«Incluso con pizarras digitales, es un sistema pasivo en el que el profesor vuelca, lee información», se lamenta Ortega. «En diez años nos hemos vuelto tecnológicos y los canales de comunicación son visuales», explica Ortega. «La educación, para que se interiorice y sea significativa, tiene que tener un significado para el niño, tiene que ser atractiva, ligada a experiencias y emociones positivas, a lo tangible».

«Tenemos niños que están en 6º de Primaria que no entienden que dividir es repartir, no lo entienden. Y todo esto, pensemos en un alumno con TDAH, con más dificultades aún de comprensión y de razonamiento lógico. No entienden que multiplicar es sumar muchas veces lo mismo. Si no entiendo eso, que más me da la operativa, que más me da que sepa la tabla de multiplicar, si no lo entiende».  «Así que, hasta que no entendamos que eso, para todos los alumnos es malo, pero para los niños y niñas con TDAH es malísimo, no vamos a mejorar el fracaso escolar en general», apostilla.

La neuropsicóloga de la Fundación CADAH propone cambios que no implican más recursos. Cambiaría la metodología de aprendizaje, con métodos más atractivos y que motiven al alumnado: por grupos, trabajo por proyecto, uso de materiales, presentaciones. Es decir, potenciar una enseñanza visual frente a una centrada en la escucha. Especialmente se refiere a un niño con hiperactividad, al que le cuesta mucho inhibir todos los estímulos cuando el canal es la vía auditiva. Dice que cuando utilizas con ellos canales visuales, su eficacia atencional aumenta exponencialmente, porque les llama la atención.

«Los niños han cambiado –agrega- no son como nosotros. Tienen una oferta de elección más amplia y están acostumbrados a lo instantáneo, a estímulos rápidos y simultáneos. Escuchan a una profesora, me interesa, conecto; no me interesa, desconecto».  Así que afirma tajante: «O la educación la hacemos atractiva y cambiamos esas formas arcaicas en las que el profesorado habla durante una hora; o integramos a los niños en el proceso de aprendizaje, o será cada vez peor».

Fundación CADAH

La Fundación CADAH nació hace diez años por el desconocimiento social del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la necesidad de su difusión y para que los afectados pudieran obtener la ayuda y atención necesaria para la superación de su trastorno y así evitar la exposición a los riesgos que acompañan al mismo (problemas de conducta, baja autoestima, rechazo social, ansiedad).

En estos años se ha convertido en un referente nacional e internacional gracias a su posicionamiento en internet. En Cantabria, es la única entidad que tiene un trabajo sistemático que incluye al centro, la familia, lo sanitario y la intervención directa con los niños. Lo que ocurre es que es un proceso que necesita tiempo y recursos, por eso, en CADAH, son expertos en «estirar los recursos» y cuentan también con una gran parte de voluntariado vocacional en su trabajo, apunta Ortega.

Ofrecen charlas gratuitas y acuden a los colegios y a las Asociaciones de Madres y Padres (AMPAS) que se lo piden. Lo hacen porque entienden que la sociedad tiene que avanzar en este sentido, formarse y sensibilizarse en un tema que es bueno para la familia y para prevenir el fracaso escolar, con el impacto económico positivo que eso supone.

En esta línea, con un guiño al programa ‘El Veranuco’ del Ayuntamiento de Santander, la Fundación CADAH organiza en este periodo el Descansuco. En etapas de tres semanas, harán actividades de entrenamiento cognitivo, habilidades sociales y psicomotricidad, encaminadas a dotar a los niños de estrategias y habilidades de cara al reto del nuevo curso escolar.

El primer programa empieza esta semana, desde el 27 de junio hasta el 15 de julio; y el segundo, desde el 1 hasta el 19 de agosto. Está destinado a alumnado de Primaria, Secundaria y adultos jóvenes, uno, dos o tres días por semana.

Fuente: http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/medicacion-puede-primera-accion-TDAH_0_531247679.html

Imagen: http://images.eldiario.es/norte/cantabria/cantabria/Sara-Ortega-Tapia-Fundacion-CADAH_EDIIMA20160627_0620_19.jpg

Comparte este contenido: