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Unicef: el 48 por ciento de los niños argentinos son pobres

América del sur/Argentina/06 Diciembre 2018/Fuente: Prensa Latina

Un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló aquí que el 48 por ciento de los niños y adolescentes en Argentina son pobres, de ellos el 20 por ciento viven en condiciones »severas».
En el informe difundido por Unicef Argentina, que mide la pobreza multidimensional, toma en cuenta varios patrones, desde una vivienda adecuada hasta la escolaridad, y se precisa que hay una gran cantidad de menores de edad de entre siete y 17 años que nunca han ido a la escuela.

Para elaborar el estudio, ese ente de la ONU contó con investigadores del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de la Universidad de Salta, la Universidad Nacional General Sarmiento y la organización Equidad para la Infancia.

Los especialistas se apoyaron en la última información oficial disponible correspondiente al primer semestre del año 2018, de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos y concluyeron que midiendo la pobreza multidimensional el 48 por ciento de niñas y niños son pobres desde una perspectiva no monetaria (6,3 millones).

Este análisis toma en cuenta distintas dimensiones que vulneran los derechos en la infancia y adolescencia y determinan situaciones de pobreza: educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat seguro, precisa la fuente.

Los datos revelan que la pobreza entre los menores se sitúa 10 puntos por encima de la población en general (38 por ciento).

Estos valores son aún más altos en aquellos hogares donde el jefe o jefa tienen bajos niveles educativos y empleos informales, o se encuentra desempleado, alerta el informe.

‘La pobreza tiene cara de niño y de niña’, afirmó Sebastián Waisgrais, Especialista en Inclusión Social de Unicef Argentina.

El experto precisó que si bien los niveles de pobreza son muy altos, se observa una caída de todos los indicadores monetarios y no monetarios entre 2006 y 2018 aunque los datos primer semestre del año en curso ‘no están captando los efectos de la actual situación macroeconómica y fiscal’.

Según el revelamiento, al medir la pobreza montearia se refleja que el 27 por ciento del total de la población vive en situación de pobreza (12 millones), el 4,9 en una situación de pobreza extrema, el 42 de niños y adolescentes vive en situación de pobreza (5,5 millones) y el ocho por ciento de la población infantil vive en situación de pobreza extrema.

El estudio recomendó para alcanzar la primera meta de los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: ‘reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres, niñas y niños de todas las edades que viven en pobreza en todas sus dimensiones, con arreglo a las definiciones nacionales’.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=234283&SEO=unicef-el-48-por-ciento-de-los-ninos-argentinos-son-pobres
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“Los profesores quieren ser inclusivos, pero necesitan apoyos”. Entrevista a Gordon Porter. Director de Inclusive Education Canada

Entrevista/06 Diciembre 2018/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: el diario la educación

Gordon Porter viene de Nueva Escocia (Canadá). Allí eliminaron los centros de educación especial en los 80. Practican inclusión educativa desde entonces, sin graves problemas, dice.

Gordon Porter es curioso, muy curioso. Este canadiense, director de Inclusive Education Canada y una de las principales voces en el mundo cuando se trata de hablar de la inclusión educativa, quiere saberlo todo del funcionamiento del sistema escolar en España y de otras cuestiones, como la economía o la crisis de la construcción.

También es difuso: tiene ejemplos para todas las situaciones que describe, que le llevan a hilar temas y acabar hablando de algo poco relacionado con lo que se le ha preguntado. La conversación vuela, sin embargo, y aunque se desvíe siempre ronda la educación inclusiva. Porter ha pasado por Madrid invitado por la Fundación Once para dar una conferencia durante el IV Congreso Universidad y Discapacidad para explicar cómo en Nueva Escocia, la región canadiense donde vive y de la que es asesor del Ministerio de Educación, se suprimieron todos los colegios de educación especial y se practica (con éxito) una inclusividad total.

Empiezo devolviéndole la pregunta que lanzó durante su intervención: ¿Cuál es el principal ingrediente para lograr una buena inclusión educativa?

La razón por la que la inclusión es importante es porque significa que los jóvenes que habitualmente son segregados y no tienen relaciones con otros chicos es que con inclusión son capaces de juntarse. Eso es bueno para los chicos con discapacidades, porque los otros ven que hay una persona más allá de una discapacidad que no te define, como una silla de ruedas o un lenguaje limitado. Eres una persona real, con tu personalidad. Y solo estando juntos en la escuela durante mucho tiempo este entendimiento se consolida. Es importante para los chicos típicos saber esto, que son personas reales, diferentes y que no deben pensar en la negatividad. Es importante también para los chicos con discapacidad porque pueden estar con los otros. El elemento clave, por tanto, es que pasas cientos de horas con chicos que no tienen discapacidades y aprenden de ellos: habilidades sociales, de comunicación, de comportamiento. Desarrollan su lenguaje, se preocupan por cómo visten o por cómo se comportan. La inclusión hace esto posible. También puede haber buenos profesores, pero el aspecto fundamental y profundo es que los chicos que normalmente son segregados se incluyen, son parte del todo y no periféricos a sus grupos sociales.

En su estado no tienen colegios especiales desde los 80 y el sistema funciona y el mundo no ha colapsado.

De hecho, es un sitio muy conservador. La inclusión no es una idea radical, es conservadora porque se basa en que tienes familias con hijos con discapacidades. Y las familias se ocupan de ellos, viven en comunidad, van al colegio. ¿Qué otra cosa iban a hacer? Es muy conservador, lo que ocurre es que a veces creamos otras realidades en las que la gente se inventa razones para vivir. Si retrocedes a los años 30 se decía que estos chicos están averiados, incluso en los 90 me lo comentaban. Hubo un tiempo en el que simplemente mandábamos a los chicos a estos centros. Eran como almacenes para estas personas. Así que lo paramos en los 50. Pero durante un tiempo creímos que los colegios especiales eran el único lugar. Pero después ya vimos que si quieres mantener a los chicos con sus familias y van a ir al colegio, tienen que ir a colegios ordinarios. Y si tienes a chicos que van a colegios especiales tienes que ver si van a colegios que estén cerca de su casa o van lejos de sus hermanos y amigos. En las ciudades grandes el patrón es que los centros de tu área igual no se hagan cargo de tu hijo si tiene una discapacidad severa y te manden a un centro que esté lejos. El problema con eso es que estos chicos nunca verán a sus vecinos y crean relaciones con gente a la que no van a volver a ver durante el día. Luego vuelves a tu barrio y no eres parte del grupo de personas de tu edad, no conoces a nadie. No tiene sentido esta escolarización. El beneficio de la inclusión es que vas al colegio con otros chicos de tu entorno.

En España se abren cada vez más clases específicas dentro de colegios ordinarios. ¿Qué le parecen?

Son mejores que los colegios especiales, sobre todo si están en el barrio. Pero mi experiencia es que no son necesarias, que pueden pasar la mayoría del tiempo en el ambiente común de aprendizaje (es el término que utilizamos, en inglés: common learning environment). Es un espacio que comparte el alumnado, con o sin discapacidad. La mayoría, si sus profesores les apoyan, no necesitan pasar tiempo en una clase especial. Quizá algo, pero no mucho. La clave es asegurarse de que se hace porque el chico lo necesita, no porque lo necesita el profesor, porque habitualmente se hace esto porque es más fácil. Tengas problemas de aprendizaje, de conducta o una discapacidad, si el colegio facilita la labor para el profesor porque tiene alumnos disruptivos por su conducta lo están haciendo por el profesor, no por los alumnos. Lo más probable es que acaben diez chicos con problemas de conducta en la misma clase, con un profesor o dos. ¿Y qué va a pasar? Van a aprender los malos hábitos unos de otros. Los profesores saben que no es lo correcto. Los profesores quieren ser inclusivos, pero necesitan apoyo.

Uno de los elementos críticos para la inclusión es llegar al punto en el que los padres entiendan y crean que los colegios ordinarios pueden educar a sus hijos perfectamente en vez de decir que no pueden, no saben. Hay que superar eso; hasta entonces muchas familias no creerán que la inclusión puede funcionar. En algunas grandes ciudades el sistema es tan rígido que la mayoría de familias creen que la inclusión no funcionará. Quienes quieren inclusión, la tendrán. Los que no estén seguros, probablemente serán manipulados por las autoridades escolares y no les darán razones para ser optimistas y aceptarán la vía especial.

En España uno de los argumentos más habituales de las familias es la libertad de elección. “Quiero que mi hijo vaya a un colegio de educación especial”. Porque así se lo han contado. ¿Deberían ser obligados a ir a un colegio ordinario para avanzar hacia la inclusión?

Es mejor pasar por un periodo de transición. Puede que acabes llegando ahí, pero creo que es duro. Sería mejor si hubiera colegios más receptivos, con más capacidades. Sería bueno crear confianza en los colegios ordinarios, enseñar que se puede hacer, pero que es necesaria cierta confianza de las familias. Es un proceso.

¿Pero no es lo que hicieron ustedes?

Hay que ser muy audaz para moverse en esa dirección. Nosotros no dijimos: “A ver cómo va”. Explicamos que ese era el objetivo y que para lograrlo y que familias y docentes vieran que era buena idea necesitábamos unos cuantos colegios que lo pudieran hacer y lo hicieran con éxito. Explicárselo a otros centros, instruir a los directores y prepararles para eso. Formar a los maestros. Traer a las familias y juntarlas con otras de niños con discapacidad para que vean que funciona. Tienes que crear conocimiento y confianza. Conocimiento para hacerlo bien y confianza en que las familias y los profesores confiarán en ti. El problema es que muchas administraciones no pueden hacer ni una ni otra. Los burócratas equidistantes (un poco de esto, un poco de aquello, segregación para unos, inclusión para otros) no son capaces de hacerlo. Nuestra región no es especialmente rica dentro de Canadá, pero sí lo es comparada con muchos países. No podríamos haber hecho esto si no dedicáramos todo el dinero a la inclusión. Tienes colegios ordinarios y colegios especiales. Nadie tiene dinero para financiar ambos. Nadie. Así que cogimos todo el dinero de un sitio y lo pusimos en el otro. Cuando lo haces te das fortaleza y la capacidad de sacarlo adelante. No es perfecto, habrá problemas, a veces serios, pero si divides tu dinero nunca podrás realizar la inclusión adecuadamente, según mi experiencia. El problema con los países que no tienen líderes audaces es que tratarán de hacer ambas cosas, pero no puedes tener colegios inclusivos manteniendo a largo plazo la opción de la segregación. La segregación no es buena. Aproximarse a la inclusión es como ponerse el cinturón en un coche o el avión o las campañas antitabaco. Empiezas diciéndolo. “Es bueno para ti”. Pero acabas eliminando la opción. Con el tema de fumar en Canadá primero la gente fumaba en la puerta de los edificios. Ahora hay ciudades donde no se puede fumar en ninguna. Así que gradualmente se va en la dirección que marca la ciencia y la investigación.

Y la ley.

Esa es la otra. La ley en la mayoría de los países que he visto dicen que van a practicar la inclusión. España firmó la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad. ¿Se la toman en serio? No. La mayoría de los países no lo son. Y lo explican bajo el argumento de la libertad de elección. Llaman a la exclusión inclusión. En Alemania lo especificaron: los colegios especiales son parte del sistema de inclusividad porque dan la oportunidad de educarse a todos. Todo es inclusividad, todo el mundo lo es.

En España últimamente los avances vienen de mano de los jueces, que vienen dando la razón a veces a familias que exigen que sus hijos sean escolarizados en centros ordinarios contra el criterio de la Administración educativa, que había optado por mandarlos a colegios especiales.

Lo siguiente es que eso sea sistémico. En vez de hacerlo caso a caso, alguien tiene que darse cuenta de lo que dice la ley y hacerlo para todos.

¿El dinero lo es todo en la inclusión?

En un sentido estricto, no. Te puedes encontrar colegios sin apenas dinero donde se practica la inclusión. Puede que no sean colegios estupendos, pero los chicos están incluidos. La inclusión es que los niños vayan al colegio que les toque. Uno puede ser mejor, otro tener mejor patio, otro tener más personal de apoyo. Pero la esencia de la inclusión es pasar cinco horas al día, cinco días a la semana, año tras año, con chicos de tu edad y tu entorno. Este es el elemento más importante. No es tener una clase de 15 en vez de 50. No es que todos tengan una tablet. Esto ayuda, sí. Pero la esencia es que se te incluya en tu colegio, sea cual sea su realidad. Si los de 12 años van a un colegio determinado, lo importante es ir a ese. Ser inclusivo es un estado mental, una cultura. La especificidad de cómo la practicas probablemente traspase barreras. Los principios de una buena enseñanza son los mismos y practicando se puede mejorar la inclusión, lo importante es estar con tus pares y aprender de ellos.

En España —supongo que en Canadá es igual— según subes en el sistema educativo se encuentra a menos gente con discapacidad. ¿Tienen datos de cómo ha funcionado la inclusión total que practican en su estado? ¿Han mejorado las cifras de personas con discapacidad en los niveles educativos más altos?

Prácticamente todo el mundo se queda en el colegio hasta que acaban el instituto. Tienen que ir hasta los 18 obligatoriamente y los chicos con discapacidad hasta los 21. Y todos obtienen el mismo título a priori. Si una empresa quiere conocer los detalles tienen que ir al detalle en el colegio. Obviamente para ciertos trabajos muy técnicos o complejos queremos profesionales con competencias, pero hay maneras de hacer adaptaciones en muchas áreas de la vida, del trabajo. Las personas con discapacidad están en el sistema educativo público y en los últimos años, en muchos institutos, les buscan posibilidades para hacer luego, por severa que sea la discapacidad.

Ha mencionado antes que en muchos colegios se hace una aproximación clínica a los chicos con discapacidad en vez de educativa. ¿Cómo se puede cambiar?

Lo primero es ser consciente de que los niños aprenden de los profesores. Los profesionales como psicólogos, etc. deben hablar con los profesores, pero no ocupar su lugar. Hay que tener fe en que los profesores pueden hacerlo. El segundo factor es que estos expertos siempre escasean. En mi estado, si dependes del psicólogo escolar puedes estar meses esperando a que el experto lo vea. ¿Y qué hacen cuando evalúan al niño? Presentan un informe al profesor y se van con el siguiente niño. El profesor tiene que lidiar con ese informe, que puede no entender del todo o, incluso, ni siquiera significa nada. Y el profesor debe incluir estas ideas en su práctica diaria sin apoyo. La gente necesita apoyo para cambiar su manera de trabajar. Con los profesores ocurre en ocasiones que no se entiende que has de enseñarles si quieres que hagan algo nuevo. Ocurre con los mejores atletas del mundo. En el fútbol americano cada posición en el campo tiene un entrenador. Hay decenas de entrenadores en el equipo. A Messi alguien le entrena. Le dice: “Esto no lo estás haciendo bien, necesitas cambiarlo”. Pero nosotros ponemos a un profesor delante de 25 chicos, cada uno diferente del otro, y asumimos que pueden hacerlo todo bien, sin entrenarlos ni apoyarlos. Y metemos también chicos con necesidades especiales, pero creemos que no necesitan ayuda. No es realista. Es hora de ser lo suficientemente inteligentes para saber que si queremos mejorar los colegios necesitamos apoyar a los profesores, entender que no aprendieron todo en su universidad, que necesitan formación continua que mejorará su confianza. Si hacemos esto, tendremos mejores colegios, serán más inclusivos. Apoyar al profesor para que mejore es lo que hace mejorar los colegios. La forma en la que algunos tratan de mejorar el sistema no va a funcionar. Aparecen con unos tests que les hacen a chicos de 11 años. Publican los resultados incluso, se hacen clasificaciones de colegios. ¿Cómo ayuda eso a un colegio a mejorar? ¿Por qué no nos comprometemos a que todos los colegios sean buenos? No lo sé, pero creo que no lo veré en vida. La única manera de mejorar es una buena educación. ¿Qué separa a Madrid de Singapur? No son los recursos naturales. Es la educación.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/11/30/los-profesores-quieren-ser-inclusivos-pero-necesitan-apoyos/

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Nadie debería tener miedo de ir a clase

Por: Amnistía Internacional/05-12-2018

DESPUÉS DE TODO, ¿DÓNDE COMIENZAN LOS DERECHOS HUMANOS? EN LUGARES MINÚSCULOS, MUY CERCA DE CASA. SON TAN CERCANOS Y TAN PEQUEÑOS ESOS SITIOS QUE NO SON VISIBLES EN NINGÚN MAPA DEL MUNDO. AÚN ASÍ, CONFORMAN EL MUNDO DE TODA PERSONA: EL VECINDARIO EN EL QUE VIVE, LA ESCUELA O UNIVERSIDAD A LA QUE ASISTE; LA FÁBRICA, GRANJA U OFICINA DONDE TRABAJA.

Son palabras de Eleanor Roosevelt, una de las madres de la Declaración Universal de 1948. Su papel fue clave para el desarrollo del derecho internacional el siglo pasado. Pero estas palabras suyas reconocen que donde verdaderamente se la juegan los derechos humanos no es en Ginebra, en Estrasburgo o en Nueva York; es en la distancias cortas.

En el cole o en el instituto, por ejemplo.

El desarrollo de la personalidad, la no discriminación, la libertad individual, la igualdad de género y el respeto a los derechos humanos son principios fundamentales del sistema educativo. No lo digo yo. Lo dice la Ley Orgánica de Educación.

Sin embargo, para miles de niños y niñas estas palabras suenan huecas. Adolescentes de toda España sufren acoso escolar de forma cotidiana, y las políticas públicas les están fallando poniendo sus derechos en juego.

El bullying o acoso escolar se define como una agresión física, verbal o relacional, intencionada y repetida en el tiempo, y en la que subyace un desequilibrio de poder real o aparente que impide a la víctima defenderse.

Es un tema de derechos humanos y por eso Amnistía Internacional está llevando a cabo su primera investigación sobre el tema a nivel mundial. Y la estamos haciendo en España. En abril nos entrevistamos con profesoras, psicólogas, orientadoras, directoras de institutos y organizaciones sociales especializadas en el tema en Galicia y Extremadura. Esta semana estamos reuniéndonos con padres y madres, chicos y chicas que han experimentado acoso escolar en primera persona o han sido testigos del mismo.

Estudios internacionales han documentado el efecto dañino del acoso escolar sobre la salud mental y el bienestar emocional, efecto que acompaña tanto a la víctima como al agresor durante la edad adulta. El acoso también incrementa el riesgo de absentismo y abandono de los estudios y repercute negativamente sobre el rendimiento escolar. Es de hecho uno de los determinantes sociales de la educación; su incidencia está estrechamente ligada con desigualdades de clase, ingresos y riqueza.

Es más, la sociedad entera sufre las consecuencias de la falta de políticas públicas eficaces. Partiendo de datos comparados entre los países de la OCDE, el último informe Pisa mostraba que los estudiantes en centros con un alto nivel de acoso obtenían 47 puntos menos en ciencias que alumnos y alumnas en centros con menos bullying.

Habrá quien alegue que acoso ha existido siempre. Para empezar ese no es un argumento para quedarnos con los brazos cruzados ahora. Desgraciadamente nuestro pasado está lleno de cosas vergonzantes. Pero es que además hoy por hoy las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC) son un arma de doble filo. Por un lado son una herramienta que facilita el acceso a fuentes y formatos de conocimiento inimaginables hasta hace pocos años. Pero al mismo tiempo aumentan la vulnerabilidad de los menores ante expresiones de acoso que tienden a expandirse rápidamente por las redes.

Existe legislación autonómica y estatal y hay protocolos de actuación en todas las comunidades autónomas. También existe un observatorio estatal sobre la convivencia escolar, aunque bien es cierto que hace cinco años que no se ven las caras.Sin embargo, tras cerca de cincuenta entrevistas (y antes todavía de reunirnos con madres, padres, chicas y chicos) podemos ya concluir que, a pesar de las promesas de los gobiernos y de la buena voluntad de muchísimos profesionales, las políticas públicas no están a la altura de los compromisos adquiridos en el ámbito de los derechos humanos.Para empezar hace falta mucha más transparencia sobre los incidentes de acoso escolar, y esta información debe estar desagregada en base a los factores de riesgo de discriminación, incluyendo género, orientación sexual y condición socioeconómica, entre otros.

Las propias direcciones de los centros y las inspecciones educativas deben contribuir a desmontar el mito de que lo normal es que el acoso sea cero. Este mito hace que cada caso reportado sea infinitamente más grave que lo supuestamente normal. Sin embargo, como nos dijeron casi con idénticas palabras una profesora en Santiago y un profesor en Cáceres, “si alguien en cualquier centro os cuenta que el acoso no existe es bien porque no os está contando la verdad o porque prefiere no ver lo que sucede”. Es necesario cambiar la perspectiva para que lo anormal y lo sospechoso sea que en un determinado centro al parecer no exista este fenómeno. Paradójicamente tenemos que normalizar el acoso antes de acabar con él.

La formación continuada sobre bullying debería tener carácter obligatorio para profesorado y otros miembros de la comunidad educativa, y debería incluir contenidos relevantes en cuanto a igualdad y diversidad de género, multiculturalismo y TIC. Donde existe, la mediación entre iguales (entre los propios chicos y chicas) está dando buenos resultados y debería considerarse su progresiva implementación en todos los centros.

Ni los institutos son la isla del Señor de las Moscas ni la violencia y la exclusión se la inventan los niños. El acoso en la escuela no es sino el reflejo de la discriminación, la violencia y el prejuicio que carcome a la sociedad en general. Buena parte del acoso se produce por la existencia de determinadas expectativas de que el chico tiene que comportarse como un chico y la chica como una chica. Si algunas personas jóvenes practican y sufren acoso es también porque no vivimos en una sociedad profundamente libre y orgullosa de su diversidad.

Estamos hablando de ocho millones de personas. Si fueran una comunidad autónoma, serían la segunda más grande del Estado.

Construyamos una sociedad basada en los derechos humanos y empecemos por el día a día en los lugares más cercanos a casa, como nos recomendó Eleanor Roosevelt. Lo que hagamos hoy en las aulas condicionará lo que podamos hacer en el futuro dentro y fuera de ellas.

Koldo Casla

*Fuente: https://www.otromundoesposible.net/nadie-deberia-tener-miedo-de-ir-a-clase/

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Mapuche, personas pobres y ancianos: grupos más vulnerados en sus derechos según chilenos

Redacción: El Dinamo/05-12-2018

El sondeo alerta sobre el valor otorgado por la población chilena a medidas de orden y seguridad; el apoyo a los derechos reproductivos de las mujeres, entre otras cosas.

La IV encuesta Nacional de Derechos Humanos 2018, sobre concepciones, actitudes y valoraciones en torno a los derechos humanos, fue presentada hoy por el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

El sondeo alerta sobre el valor otorgado por la población chilena a medidas de orden y seguridad; el apoyo a los derechos reproductivos de las mujeres; y la percepción que los pueblos originarios son los más vulnerados en sus derechos, tanto así que la mayoría de los encuestados está de acuerdo que para buscar trabajo es preferible tener un apellido extranjero que uno indígena.

Consuelo Contreras, directora del INDH, presento las principales conclusiones, de este modo señaló que “Las personas asocian los derechos humanos, principalmente como derechos sociales, expresados en servicios como la salud, una jubilación digna, la educación y la vivienda. Las pensiones dignas aparecen como una de las importantes vulneraciones de derechos para las personas”.

“Desde la perspectiva de la protección de los derechos, existe la percepción ciudadana de que estos con escasamente protegidos por el Estado. Entre los grupos de especial preocupación respecto de la protección de sus derechos, la población menciona a los pueblos originarios como a quienes más se le vulneran sus derechos, con un 41,9% de menciones”, complementó Consuelo Contreras.

Percepciones de los chilenos

Asociar derechos civiles y políticos a ideas de orden y seguridad es una tendencia mayoritaria en la población chilena, expresada  en los niveles de aceptación que tendrían algunas medidas como la necesidad de restituir la pena de muerte (61%), tener más carabineros en las calles (81,4%), la realización de controles preventivos de identidad (80,3 %), que los menores de 16 años deban ir a la cárcel cuando cometen un delito (73,1%) y que  la ley sancione los insultos a los policías (60,6%).

Otros derechos que cuentan con un alto nivel de aprobación son aquellos instalados por las demandas ciudadanas y que se han materializado en ley como la despenalización del aborto en tres causales (74,7%)  y el acuerdo de Unión Civil (71,3%).

Los derechos humanos más reconocidos por la población son aquellos que la gente asocia con los derechos sociales. En primer lugar figura el derecho a la salud con un 22,0%, luego el derecho a la educación y la vivienda, ambos con un 19,3%, y el derecho al trabajo con un 11,5%.  Curiosamente estos mismos derechos son aquellos que la población reconoce como los que más se vulneran, incorporando este año un nuevo actor: el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, ubicado en el tercer lugar de las preferencias con un 14,2%.

Respecto de quienes más violan los derechos humanos la percepción mayoritaria es que se trata del Estado. Lo sigue el Gobierno, luego Carabineros y en cuarto lugar las AFP, que en la encuesta del 2015 ni siquiera figuraban en el ranking.

Los grupos a quienes no se respetan sus derechos humanos son encabezados por los indígenas (41,9%), seguido de los pobres (39,7%), las personas mayores (29,3), los homosexuales y lesbianas (26,5), los inmigrantes latinoamericanos (25,5%) y las mujeres (17,1%).  El lugar donde más se los discrimina es en la calle y la razón más esgrimida para hacerlo es el color de piel.

El 56,4 % de las personas indígenas declara sentirse parte de un grupo vulnerado y un 61,7% de los encuestados está de acuerdo en que al momento de buscar trabajo es mejor tener un apellido extranjero que uno indígena.

A medida que aumenta la edad, la percepción de pertenecer a un grupo vulnerable aumenta en las personas mayores. El 38,1% de los encuestados declara que no se protege NADA el derecho a una jubilación digna y el 73% está de acuerdo con permitir la eutanasia.

El 37,2 % de los chilenos asegura que se debería prohibir el ingreso al país de inmigrantes sin estudios y un 52,8% considera que ellos deberían tener prioridad en el acceso a los servicios públicos por sobre los inmigrantes.

Las mujeres constituyen la sexta mayor mención de los grupos a los que no se les respetan los derechos humanos y un 18,5% de ellas reconoce pertenecer a este segmento vulnerado. Un 55,9% de los encuestados está en desacuerdo que la justicia castigue el piropo callejero y un 23,7% de la población tiene un alto nivel de permisividad hacia la violencia de género.

Posicionamiento INDH

La encuesta arrojó un bajo rechazo de la ciudadanía al INDH y un reconocimiento como institución protectora de los derechos humanos en Chile. Esto se vio reflejado en que un 40, 1% de los/as encuestados considera que el INDH protege los derechos humanos de todas las personas en Chile y que un 19,7% cree que es una institución que defiende a todas las personas.

La encuesta

En total se entrevistó entre septiembre y octubre de 2018 a 7.333 personas, hombres y mujeres de 14 años y más, residentes en viviendas particulares de todas las regiones del país, a partir de un cuestionario semiestructurado de 44 preguntas, una duración promedio de 33 minutos y un error muestral nacional del 1,1%.

Fuente: https://www.eldinamo.cl/nacional/2018/11/23/mapuche-personas-pobres-y-ancianos-grupos-mas-vulnerados-en-sus-derechos-segun-chilenos/

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La derecha religiosa de Brasil busca imponerse en la educación

América del sur/Brasil/29 Noviembre 2018/Fuente: La diaria

Un proyecto presentado por el movimiento Escuela sin Partido, que sintoniza con Bolsonaro, está a estudio de una comisión de Diputados.

La elección de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil les dio impulso a los sectores más conservadores del país, que a partir de enero contarán con aliados en distintos cargos de gobierno. En el ámbito de la educación, este es el caso de Escuela sin Partido. Este movimiento surgió hace más de una década, pero nunca vio tan cercana como ahora la posibilidad de que se atiendan sus reclamos de una educación “sin adoctrinamiento” y en la que se prohíba lo que llama “ideología de género”.

Con esos objetivos, Escuela sin Partido ha impulsado varios proyectos de ley. El Supremo Tribunal Federal frenó una de esas iniciativas en 2017 porque concluyó que violaba la libertad de enseñanza y la Constitución. Un año antes, en 2016, la procuradora federal de los Derechos del Ciudadano, Deborah Duprat, envió al Congreso un informe en el que concluye que un proyecto de este tipo negaría el pluralismo de ideas, las posibilidades de aprendizaje de los alumnos y la laicidad del Estado al imponer determinadas visiones morales y religiosas en el espacio de la enseñanza, publicó el diario Folha de São Paulo.

A pesar de estos antecedentes, un nuevo proyecto –que tiene el mismo nombre que el movimiento, Escuela sin Partido– está a estudio de la Cámara de Diputados. Después de que se postergara varias veces su evaluación, está previsto que una comisión especial lo trate mañana.

El texto establece que los docentes no pueden aprovecharse de su “audiencia cautiva” para “promover sus propios intereses, opiniones, concepciones o preferencias ideológicas, religiosas, morales, políticas y partidarias”. Se enfoca especialmente en la educación sexual en el sistema educativo y prohíbe que en las clases se trabaje sobre los conceptos de “orientación sexual” o de “género” (sus promotores son terminantes en que las personas son hombres o mujeres según el sexo que tienen al nacer), e insiste en que el Estado no debe entrometerse en el “proceso de maduración sexual” de los alumnos.

Si la iniciativa se convierte en ley, se colocará un cartel con advertencias en los salones de clase para recordarles a los profesores que no deben hacer “propaganda político-partidaria” o incentivar que los estudiantes participen en manifestaciones; que deben respetar “el derecho de los padres de los alumnos a que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”; y que no se debe permitir que otras personas –un invitado a dar una charla, por ejemplo– incumpla estas normas en los salones de clases.

Por la libertad de enseñanza

Este proyecto fue uno de los motivos de preocupación que reseñó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe sobre su reciente visita a Brasil, del 5 al 12 de noviembre. En el documento, la CIDH manifestó que al relevar la vigencia de los derechos humanos en el país, “distintos sectores expresaron su grave preocupación” por esta iniciativa “promovida en el Congreso por sectores políticos y religiosos para restringir la libertad académica científica de profesores, quienes también estarían siendo hostigados en los centros educativos, acusados de politizar la enseñanza”.

La comisión señaló que “una restricción de este tipo también afecta el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir una variedad de información e ideas para su formación, así como el derecho a expresar sus opiniones sin presión”, y agregó que el ejercicio de la libertad religiosa “no debe ser invocado como impedimento al ejercicio o garantía de otros derechos humanos”.

Del mismo modo, han surgido respuestas, en particular en el gremio de los docentes, en defensa de la libertad de cátedra y el acceso a la educación. Un ejemplo es la decisión de la Federación de Profesores del Estado de San Pablo de crear una red de comunicación en la que puedan pedir ayuda aquellos educadores que se sientan asediados por los padres o los centros educativos, informó Folha.

El riesgo para los docentes quedó claro en distintos llamados a denunciarlos si hablan de política, como el que hizo una diputada electa, Ana Caroline Campagnolo. Al día siguiente al triunfo de Bolsonaro, Campagnolo convocó a estudiantes y padres a exponer a aquellos profesores que hubieran criticado al dirigente. “Los alumnos que sientan sus derechos violados pueden usar grabadoras o cámaras para registrar los hechos” y enviar esas grabaciones, sugirió también.

Lejos de Brasil, en una asamblea mundial de la Campaña Global para la Educación –impulsada por la sociedad civil– que tuvo lugar en Nepal a comienzos de noviembre, más de 150 organizaciones de 87 países aprobaron un documento contra el proyecto Escuela sin Partido.

También la oposición en la Cámara de Diputados trabaja para frenar la iniciativa. Si mañana la comisión la aprueba, el proyecto puede pasar directamente al Senado, informó Carta Capital. Por eso, una de las estrategias de quienes lo rechazan puede consistir en promover su discusión en el plenario de la Cámara de Diputados y exigir que se debata con organizaciones sociales y expertos antes de que lo traten los senadores.

El ministro elegido

El proyecto de ley Escuela sin Partido tiene a su favor el Congreso más conservador de la historia de Brasil, y a partir de enero contará con un presidente que ha hecho campaña con propuestas similares y con un ministro de Educación acorde.

La derecha religiosa que apoyó la candidatura de Bolsonaro, y a la cual él ha representado como diputado, no estaba dispuesta a aceptar a cualquiera al frente del Ministerio de Educación. Por eso, cuando algunos medios de Brasil publicaron que Bolsonaro había elegido para ese cargo al director del Instituto Ayrton Senna, Mozart Neves Ramos, un moderado, la decisión causó malestar en sus aliados, en particular en la bancada evangélica.

El presidente electo optó por aclarar en Twitter que la decisión todavía no estaba tomada, y finalmente nombró como ministro de educación a Ricardo Vélez, un hombre mucho más cercano las posturas de la derecha religiosa. El futuro presidente quiso aclarar que no lo eligió presionado por la bancada evangélica, pero también reconoció que Vélez “atiende los valores” de ese sector de la política brasileña. Se manifestó convencido de que como ministro se va a encargar de que en los salones de clase se promueva el respeto a la patria, a la familia y no “la ideología de género” ni la formación de “militantes”.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/11/la-derecha-religiosa-de-brasil-busca-imponerse-en-la-educacion/

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¡Vamos a desmontar prejuicios, trá-la-rá!

Por: Ana Ojea

Mientras el trabajo por la diversidad siga siendo anecdótico y restringido a unos pocos centros no podremos de verdad hacer frente a la violación de los derechos humanos que supone la LGTBfobia.

Los prejuicios LGTBfóbicos, como buen producto heteropatriarcal, tienen la perversa facultad de replicarse destructivamente, en una multiplicación viral que nos va consumiendo poco a poco, en una homofobia, tanto externa como interna, que nos convierte en una sombra de lo que realmente somos o podemos llegar a ser y sólo podemos salvarnos de ellos con una efectiva vacuna.

Para conseguir la vacuna necesitamos desmontar los prejuicios que nos impiden visibilizarnos como docentes LGTB, o como docentes aliados, para poder incluir de forma efectiva y real la diversidad afectivo-sexual y de género en nuestra práctica docente diaria. Porque mientras el trabajo por la diversidad siga siendo anecdótico y restringido a unos pocos centros donde nuestra voluntariedad consigue pequeños logros, oasis en medio del gran desierto del sistema educativo, no podremos de verdad hacer frente a la violación de los derechos humanos que supone la LGTBfobia y muches docentes y muchísimes más alumnes, seguirán sufriendo.

Mis principales antígenos para esta vacuna fueron los siguientes:

Prejuicio número 1: ¿Por qué tengo que visibilizarme si les heterosexuales no lo hacen? ¡Qué injusticia!

Pues sí, es así, y cuanto antes se asuma, mejor. El tener que visibilizarnos es una prueba de homofobia, es uno de los peajes que tenemos que pagar por no ser heterosexuales, es una injusticia, por supuesto, pero más injusto y sobre todo, más dañino es tener que esconderse de por vida. Este es el principal prejuicio que debemos desterrar, y uno de los más difíciles porque supone librarse de uno de los autoengaños más efectivos, el de la supuesta comodidad o facilidad para nuestras vidas si nos mantenemos invisibles.

Prejuicio número 2: Voy al instituto/escuela/facultad a dar clase, no a hablar de mi vida privada.

Otro prejuicio muy común, casi tanto o más que el anterior. Para el que la respuesta más obvia ya la escribió la histórica feminista Kate Millet, por la década de 1970, y es que “lo personal es político”. No se puede desligar, somos lo que somos en todos los ámbitos y el cómo somos y el cómo defendemos, o no, lo que somos, es personal pero
también afectará a nuestro entorno. En las aulas estamos constantemente transmitiendo construcciones de pensamiento, significados y creencias que configuran y determinan las relaciones sociales. Transmitimos todo un sistema de pensamiento, un curriculum oculto. No sólo transmitimos conocimientos.

Por ello, la educación nunca es neutral. Cuando no nos visibilizamos como docentes LGTB, cuando callamos, estamos enseñando miedo y vergüenza y ese será el referente que estará asimilando nuestro alumnado. Por tanto debemos tomar una importante decisión: ser un referente de miedo o un referente de valentía.

Prejuicio número 3: No me visibilizo porque no quiero que nadie piense que me puede atraer mi alumnado (sobre todo con alumnado menor de edad).

De entrada podría decir que este prejuicio es una solemne estupidez pero lamentablemente, hace mucho más daño y se le tiene mucho más miedo del que podría pensarse. Hay que decirlo alto y claro, a modo de mantra, si se tiene
interiorizado este prejuicio: la homosexualidad y la pedofilia son cosas totalmente diferentes y no existe ninguna base real que sustente la relación entre ambas. Sí existe, en todo caso, un imaginario colectivo que se ha construido para descalificar y agredir a las personas LGTB de modo totalmente cruel e irracional. Para empoderarse, librarse
de dicho prejuicio y desterrar el miedo, repetir el mantra varias veces al día hasta exorcizar semejante barbaridad.

Prejuicio número 4: No me visibilizo porque no quiero que me acusen de incitar a la homosexualidad.

Este prejuicio es similar al anterior, la ecuación conocimiento=incitación es una falacia absurda y sin sentido, pero ahí está, presente en el inconsciente colectivo. Bien, por supuesto, el conocer las cosas, el saber que existen múltiples  posibilidades de afectos, deseos y géneros, no incita a nada salvo a que cada persona pueda encontrar el camino que más feliz le haga, entre todas las alternativas posibles. Nada más, es así de simple. No hay incitación alguna, del mismo modo, que si se asiste a una charla sobre drogas no se incita al consumo de drogas, ni dar a conocer el pasado bélico europeo incita a la guerra. Conocer la diversidad humana enriquece nuestro conocimiento, no conocerla, nos convierte en personas ignorantes, de mente cerrada y tendremos mayor probabilidad de seguir perpetuando los prejuicios LGTBfóbicos y, con ellos, el sufrimiento de muchas personas.

Prejuicio número 5: No me visibilizo porque no quiero sufrir LGTBfobia en mi centro de trabajo.

El antígeno contra este miedo no es otro que una dosis generosa de empoderamiento, para ello, ayuda mucho acercarse a asociaciones que defienden nuestros derechos, al activismo LGTB, rodearse de personas que ya lo han superado y fortalecer la autoestima para defender la propia dignidad y el derecho humano a amar y desear en
libertad y con orgullo. Como docentes tenemos mucha más capacidad para poder luchar contra la discriminación que el alumnado, nos guste más o menos, tenemos cierta “autoridad” que nos permite utilizarla precisamente para luchar contra la discriminación y el acoso, tanto el que nos pueda afectar directamente como el que pueda sufrir nuestro alumnado. Por tanto, empoderamiento, redes de apoyo mutuo y a por ello, ¡sin miedo!.

Prejuicio número 6: No trabajo la diversidad afectivo sexual y de género en el aula porque no quiero que piensen que soy LGTB.

La discriminación por razón de orientación sexual o identidad de género tiene esta particularidad, el contagio del estigma y puede afectar tanto a profesorado como a alumnado. Es más habitual entre el alumnado y tiene que ver con la necesidad de pertenencia al grupo, el miedo a ser diferente, cuestiones sensibles, como sabemos, a
determinadas edades pero como adultes ya deberíamos tener superadas esas cuestiones. Como este prejuicio influye sobre todo al profesorado aliado, os pido, por favor, que no dejéis que os afecte, que os necesitamos y que vuestro alumnado os necesita. No es necesario ser parte del problema para formar parte de la solución porque tenemos la capacidad humana de la empatía.

Si no nos vacunamos, y ahora que comienza el curso es un momento perfecto, no podremos nunca decir que somos una sociedad evolucionada, seremos una sociedad estancada o incluso retrógrada ya que no podremos progresar nunca si no atendemos, si no respetamos y si no aceptamos plenamente la diversidad afectivo-sexual y de género en la educación formal.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/09/17/vamos-a-desmontar-prejuicios-tra-la-ra/

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El odio y la intolerancia en aumento en Canadá

Redacción: Rcinet/28-11-2018

El antisemitismo, el odio y la intolerancia no son exclusivos de los Estados Unidos, dice en una carta abierta la Presidenta de la Comisión Canadiense de Derechos Humanos, Marie-Claude Landry, luego del incidente del tiroteo ocurrido el sábado en una sinagoga de Pittsburgh. Una afirmación confirmada por Estadísticas Canadá.

Este sábado pasado Robert Bowers, un estadounidense de 46 años, entró en la sinagoga ‘The Tree of Life’, gritó “¡Todos los judíos deben morir!”, y abrió fuego contra las personas que se encontraban en el templo celebrando diversos actos religiosos. Bowers, que tiene un amplio historial de comentarios antijudíos y anti inmigrantes en redes sociales, ha asesinado al menos a 11 de los asistentes.  Entre ellos, una canadiense originaria de la ciudad de Toronto.

Joyce Fienberg, una canadiense que vivía en Estados Unidos, fue una de las 11 personas que murieron en la Sinagoga del Árbol de la Vida después de que un hombre armado abrió fuego durante los servicios religiosos el sábado. (Suministrada)

Estas personas y  grupos que diseminan odio han experimentado un fuerte auge desde la entrada de Donald Trump en política y, muy especialmente, a partir de su triunfo en las elecciones de hace dos años.

Canadá no tiene un Trump a la cabeza del país. Sin embargo, expertos dicen que hay que permanecer atentos.

“Algunos podrían tratar de minimizar estos actos provenientes de un puñado de personas equivocadas que no deberían tomarse en serio. […] Pero vemos cada vez más odio e intolerancia expresados ​​hacia personas simplemente por lo que son. […] Necesitamos ver de cerca cómo se propaga y pedir cuentas a quienes los propagan “, escribe Marie-Claude Landry en The Globe and Mail.

Quien era la canadiense Joyce Feinberg
El domingo, el Centro de Investigación y Desarrollo de Aprendizaje (LRDC, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Pittsburgh dijo en su página de Facebook que Fienberg era una ex miembro de la entidad educativa y que estaban “consternados y entristecidos” por el ataque. LRDC dijo que Fienberg era un especialista en investigación en el centro, que analizaba el aprendizaje en aulas y museos, desde 1983 hasta su jubilación en 2008. Trabajó en varios proyectos, incluyendo el estudio de las prácticas de maestros altamente efectivos.

Los delitos de odio en aumento

De hecho, según Estadísticas Canadá, los delitos de odio están aumentando en Canadá. De los 1167 incidentes de delitos de odio denunciados por la policía en todo el país en 2013, se pasó a 1409 en 2016, un aumento del 21%.

Los delitos motivados por el odio a una religión o grupo religioso aumentaron dramáticamente en cuatro años, de 326 a 460, un aumento del 41%.

En 2016, el judaísmo fue la religión más atacada por estos crímenes, que ascendió a 221, un 22% más que en 2013. Sin embargo, son los crímenes contra los musulmanes los que ven el mayor aumento en cuatro años. Estos pasaron de 65 a 139, un aumento del 114%.

Los delitos motivados por el odio de origen racial o étnico fueron los más numerosos en 2016, representando el 48% de los delitos de odio denunciados por la policía.

La importancia de los medios

En el Centro para la prevención de la radicalización que conduce a la violencia, cuya misión es recopilar informes de testigos de mensajes de odio, el director, Herman Deparice-Okomba, enfatiza que “la cantidad y el tipo de informes están relacionados siempre con las noticias”.

“Notamos que tan pronto como sucede algo a nivel nacional o internacional, la gente nos llama”, dice.

Por ejemplo, Deparice-Okomba menciona que el número de mensajes misóginos ha aumentado en lo más fuerte del movimiento #MeToo. Y los mensajes en contra de la inmigración aumentaron con la llegada masiva de solicitantes de asilo ilegales a la frontera en 2017.

Algunos de estos casos son llevados a la policía.

Fuente: http://www.rcinet.ca/es/2018/10/30/el-odio-y-la-intolerancia-en-aumento-en-canada/

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