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Entrevista a Eva Pedreño Ávila: Los padres demandan fundamentalmente temas muy prácticos, que puedan aplicar en casa y les ayuden a resolver situaciones cotidianas ”

03 agosto 2017/Fuente: Educaweb

A partir de su propia experiencia ¿cuáles son los principales déficits competenciales de las familias?

Una de las dificultades y preocupaciones mayores con las que se encuentran los padres es cómo ejercer la autoridad en la familia (poner normas y límites, recompensas o castigos, el ser consistentes, estilo educativo coherente entre ambos padres,…), cómo comunicarse eficazmente con los hijos, el evitar la sobreprotección y saber dar responsabilidades a los hijos, saber afrontar y  manejar conflictos, el gestionar sus emociones…

Otra dificultad con la que se encuentran es la de pretender ser padre-maestro-amigo a la vez.

La gestión del tiempo, la capacidad para conciliar trabajo-vida personal y familiar. Primar la calidad de ese tiempo compartido frente a la cantidad. La falta de tiempo para compartir con los hijos es otra de las mayores dificultades de los padres.

¿Considera que el modelo de familia ha cambiado? ¿Cómo influye en la formación que se realiza en las Escuelas de padres?

Ha cambiado totalmente. Hoy en día existe una creciente diversidad de formas y estilos de vida familiares. Nos encontramos familias monoparentales, familias con padres y madres de diferentes etnias y culturas, segundas parejas, familias con hijos adoptados, etc.  La escuela de padres debe adaptarse a estos cambios y abordar temas que surgen de esta nueva realidad.

¿Las escuelas de padres favorecen una mayor implicación de las familias en el entorno educativo de sus hijos?

Totalmente. La Escuela de padres no es solo un encuentro de formación para padres donde aprender habilidades y herramientas para educar a los hijos, sino que se convierte, además, en un lugar de encuentro y una excelente oportunidad para que los padres intercambien experiencias, dudas y reflexionen sobre educación, estableciendo vínculos más estrechos con el Colegio y una mayor implicación en la vida escolar (lo cual repercute positivamente en los alumnos, aumentando su rendimiento escolar, desarrollando actitudes positivas hacia el cole, aumentando su autoestima…).

¿En qué consiste la Escuela de Padres?

En nuestra Escuela de Padres abordamos temas de gran interés para las familias (comunicación positiva, autoestima, gestión de emociones, autoridad,…) a través de talleres dinámicos y experienciales, donde los padres tienen la oportunidad de experimentar en su propia piel lo que más tarde pueden poner en práctica en casa con sus hijos. Muchas veces, los padres conocen la teoría, pero necesitan de situaciones prácticas para hacer sostenible y consistente la educación de los hijos y lograr los resultados que buscan. Para ello, desarrollamos los temas seleccionados en talleres prácticos y divertidos que con el apoyo de experimentados profesionales la participación de los padres adquiere un absoluto protagonismo.

Mejorar la convivencia y las relaciones familiares es uno de los aspectos clave de las Escuela de padres y madres, ¿qué otros objetivos se trabajan en el Colegio Internacional Lope de Vega?

El objetivo principal es informar y orientar a los padres sobre el desarrollo y socialización de sus hijos para prevenir problemas, así como dotarlos de habilidades que contribuyan al crecimiento integral de sus hijos y del grupo familiar.

Especial importancia otorgamos también a que los padres adquieran el autoconocimiento sobre su propio estilo educativo y el aprendizaje en resolución de conflictos (comunicación, negociación, establecimiento de límites,..).

¿Cuáles son las necesidades formativas de las familias de adolescentes?

Las familias viven con mucha preocupación la llegada de un hijo a la adolescencia. En primer lugar, es conveniente desmitificar este período y transmitir a los padres que hay que afrontarlo con naturalidad, sin miedos. Los padres necesitan conocer los cambios que van a experimentar sus hijos en estas edades (biológicos, psicológicos y sociales) y las conductas que van a aparecer dentro del desarrollo evolutivo normal en esta etapa (rebeldía, desafío a la autoridad, búsqueda de la propia identidad, nuevos referentes,…). Como padres, es muy importante ser flexibles y adaptarse a la nueva situación, facilitando cierta autonomía (ya no son niños) sin dejar de ejercer esa autoridad como padres. Importantísima la comunicación, la negociación, el que se sientan escuchados, el mantener puntos de encuentro, etc.

Si las cosas antes de la llegada de la adolescencia se han hecho bien y se han establecido unos correctos canales de comunicación y lazos afectivos, todo irá bien.

Las familias con hijos en esta etapa demandan también temas como el consumo de alcohol y drogas, redes sociales…

¿Se trabaja la orientación académica y profesional en la Escuela de Padres?

No.

¿Es necesario aumentar la oferta formativa dirigida a familias? ¿Qué tipo de actividades demandan?

Es muy conveniente. Los padres son figuras imprescindibles y el modelo a seguir más importante para la educación de los hijos. Cuanto más preparados estén y más ayudados se sientan, mejor. A través de la formación a familias conseguimos que Colegio y padres colaboren y trabajen coordinadamente en la tarea conjunta de la educación.

Los padres demandan fundamentalmente temas muy prácticos, que puedan aplicar en casa y les ayuden a resolver situaciones cotidianas con sus hijos, por ejemplo, qué  hacer si su hijo no hace los deberes, o cómo conseguir que su hijo le cuente más cosas,

Fuente noticia: http://www.educaweb.com/noticia/2016/02/11/entrevista-eva-pedreno-avila-monografico-escuela-padres-madres-9249/

Fuente imagen: https://eu.edcwb.com/educanews/interface/images/noticies/9249-c99e39d34023464e8c352d57ff1dadda.jpg

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Entreculturas en Camboya: La importancia de que la educación llegue a todos

Camboa/03 agosto 2017/Fuente: Guía ONGs

El director general de Entreculturas, Daniel Villanueva SJ, ha emprendido un viaje muy especial este verano. Concretamente ha sido este mes de julio cuando se ha desplazado hasta Camboya para conocer más de cerca los colegios que hay operativos en el país, centros escolares donde se apuesta por la formación como medio para darles mayores oportunidades de vida a los más pequeños.

Villanueva ha conocido la labor que realizan en la Prefectura Apostólica de Battambang, también conocido como ‘Obrum’ –‘educación’ en camboyano–, que está coordinado por Msgr. Kiko Figaredo. Este cuenta con 17 colegios repartidos por la parte noroeste del país, por las zonas más remotas del lugar. Cuentan con 60 docentes y acuden a sus clases para aprender alrededor de 1.600 estudiantes de primaria y secundaria.

‘Obrum’ nació de otro proyecto de la Prefectura Apostólica de Battamdang, con Entreculturas como principal promotor. Este se llama ‘Outreach’ y se ocupaba de ayudar a personas con diversidad funcional en la provincia de Battambang. El problema es que muchos de los afectados vivían en zonas pobres y desfavorecidas de Camboya, por lo que los más pequeños no solían acudir a la escuela y no se podían conseguir las metas establecidas.

Daniel Villanueva se ha mostrado muy satisfecho por los trabajos realizados hasta el momento. “Es un privilegio poder acercarse a ver los frutos de 17 años de trabajo y ser testigo de la diversidad y amplitud de las obras sociales de la Prefectura”, explica en una entrevista recogida en la página web de Entreculturas, www.entreculturas.org.

El director general de la ONG destaca que los conflictos ocurridos en Camboya han dejado numerosas secuelas en la población. En su opinión, es vital la integración y capacitación de la ciudadanía. “Con un 65% de la sociedad camboyana con menos de 30 años, la educación se vislumbra como la estrategia fundamental para el desarrollo y cohesión del país”, comenta Villanueva.

Tanto esta organización como otras entidades están trabajando para conseguir que la educación pública llegue a las zonas rurales, donde vive el 80% de las personas. El reto es fortalecer las instituciones que proveen los servicios educativo y poner en marcha un modelo formativo acorde con las necesidades reales de los camboyanos.

 Fuente: http://www.guiaongs.org/noticias/entreculturas-camboya-la-importancia-la-educacion-llegue-todos/
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Una escuela contra la dominación

Por: Daniela Rea

Manuel Amador ha dedicado 10 años de su vida a trabajar contra la violencia de género con estudiantes de una preparatoria en Ecatepec, uno de los municipios más violentos del país y donde la precarización cruza todos los espacios. A través de investigaciones y performance, con los que se apropian de las calles, el maestro induce a sus alumnas y alumnos a encontrar una significación para la vida.

Cuando aún no amanece, Manuel Amador llega al paradero norte del metro Indios Verdes de la Ciudad de México. Con la misma prisa que el resto de los transeúntes, pero a contracorriente, camina por los pasillos entre puestos de ambulantes, fierros viejos y restos del día anterior para llegar al final del pasillo a esperar la combi que lo lleve a la colonia Hank González, en Ecatepec.

El paradero norte es un punto nodal en el traslado que cotidianamente hacen cientos de miles de personas para llegar a la ciudad a trabajar –desde sus casas en el Estado de México–, la mayoría en empleos precarios; además de la jornada, deben aumentar unas 3 o 4 horas para el traslado. Mientras todos ellos vienen, Amador va.

Amador recorre unos 20 minutos en una combi vacía, se baja al pie de la carretera a la altura del frontón, una de las paradas más peligrosas de la ruta, pues el acceso a dos vialidades de alta velocidad ofrece salidas rápidas a asaltantes y secuestradores. Después trepa una barda, cruza un puente sobre la autopista y se interna en unas callejuelas esquivando microbuses y motonetas.

Esta mañana de junio, mientras camina a paso acelerado, llama por teléfono a un amigo y le pide que vaya a su casa porque su llave se atoró en la chapa al cerrar y él no quiso esperar a un cerrajero, pues hoy se presenta los proyectos finales de la materia “Métodos y Pensamiento crítico”, en la que ha estado trabajando seis meses. Amador es maestro de la preparatoria 128 Francisco Villa y acaba de llegar a su clase 3 minutos después de las 7 de la mañana.

Llegó aquí hace casi 10 años, por invitación de Joao Arriaga, con quien había coincidido en la carrera de sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana. Amador no tenía trabajo. Había pasado una temporada intensa como candidato a la diputación local del partido Alternativa Socialdemócrata, como activista por los derechos de las personas LGBTTTI y dentro de las oficinas del gobierno del Distrito Federal, «ahí mi trabajo no trascendió, era sólo un burócrata”. Cuando Joao lo invitó, no tuvo nada que perder.

Amador debía imaginar cómo llenar las horas de clase de Etimología, su primera materia asignada, pues por sí misma resultaba aburrida e inservible para los alumnos de Ecatepec. Después le tocó educación física. Como no había ni cancha, se le ocurrió dar clases de baile. Pero el baile se convirtió en algo más que mero mover de cuerpos. Influido por su formación sociológica y las enseñanzas de pensamiento crítico de su mentor, Hugo Zemelman, fue convirtiendo las clases en talleres de expresión que ayudan a las jóvenes a entender los problemas de su vida, no como una desgracia personal, sino como resultado de la precarización de la vida en el Valle de México.

Ser maestro en Ecatepec

Amador había leído, como varios de nosotros, las historias de Ecatepec en la prensa: pobreza, corrupción, mujeres desaparecidas, mujeres asesinadas, cuerpos encontrados en baldíos, en barrancas, desnudos, lastimados, en sus casas frente a sus hijos. Las historias que escuchó en el salón de clases no fueron –no han sido- más sencillas y él se esforzó por generar un espacio seguro para nombrarlas.

“Quería construir pedagogías que pudieran responder a esos contextos –cuenta el maestro-. Que pudieran contribuir a regresar la sonrisa, la dignidad a estas personas, la posibilidad de entender que estudiar valía la pena, importaba. Me interesaba sobre todo que estas materias tuvieran una significación para su vida aquí”.

Ecatepec es el municipio con mayor número de pobres de todo el país, casi 500 mil personas viven en esa condición, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social. Es además el municipio donde los habitantes se sienten inseguros, 7 de cada 10, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Quienes aquí habitan son los migrantes (y sus descendientes) que llegaron en las décadas de los 80 y 90 como consecuencia del desmantelamiento de la Reforma Agraria que emprendieron Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Llegaron expulsados del campo y encontraron un espacio sin oportunidades laborales dignas. En Ecatepec, el empleo formal escasea y cuando lo hay es precario, por ello la mayoría sobrevive de la economía informal e ilegal, relatan Héctor Domínguez y Amador en el estudio “Diálogos interdisciplinarios sobre violencia sexual”; muchos jóvenes aspiran a ser narcomenudistas, comprar un carro para ser taxistas o vender mercancía de fayuca. Consecuencia, también, ha sido el borramiento de la identidad campesina e indígena como una forma de sobrevivencia ante el racismo. Es común, dice el estudio, que los hablantes de alguna lengua indígena no la hablen en los espacios públicos o no lo enseñen a sus hijos. En una de las clases de Amador, un grupo de alumnas expuso sobre el racismo y ellas mismas con marcados rasgos indígenas, se referían a los indígenas como los otros.

El salón de clases lo ocupan entre 55 y 60 alumnos que llegan en su mayoría sin desayunar, no sólo por falta de dinero, sino porque muchas mamás salen de madrugada a trabajar como obreras, empleadas de comercios o casas particulares; otros no viven con sus papás o tienen a su cargo a los hermanos menores a quienes hay que despertar, vestir, llevar a la escuela. A la mitad de la clase, el maestro les permite salir por café y pan.

La materia de Métodos y Pensamiento Crítico es el pretexto para que ellos hagan análisis, entrevistas, encuestas e historia de vida. Amador toma algunas estrategias de psicomagia para que alumnas y alumnos nombren las distintas experiencias de violencia. Por ejemplo, les hace formar escenas congeladas de momentos de violencia intrafamiliar o escribir en una hoja un momento triste o doloroso para luego quemarlo. Estas actividades se convierten en los performances que llevarán más tarde al espacio público. “Esto es más que una estrategia pedagógica, llevar los terrores íntimos, es más bien articular el conocimiento del espacio íntimo donde hay violencia y sacar a la luz estrategias de control del patriarcado que se han tratado de invisibilizar. Trasgredir lo público-privado y llamar a la intervención ciudadana”, comenta.

Otra de las estrategias educativas es el proyecto de investigación. Cada semestre los alumnos eligen temas que les preocupan en su vida cotidiana, los cuales han sido recurrentes en los años de clase: machismo, feminicidio, violencia en el noviazgo, discriminación indígena, embarazo adolescente, suicidio, drogas y bullying. Casi todos los temas salen de la experiencia personal.

Esta mañana, los alumnos presentan los avances de su investigación. Un equipo habla de “las formas y causas de abandono y de violencia.”

“Elegimos el tema porque yo había pensado en los perros callejeros, de ahí derivamos el tema, de las formas de abandono. Vimos un perro y no le dimos importancia y luego nos dimos cuenta que estaba muerto, días después, nadie se dio cuenta, nadie lo levantó. Pensamos que no sólo se sentía dolor por los animales sino también por las personas, por donde vivimos hay un viejito que esta en la calle todo el tiempo, también nos derivamos de eso”, expone una alumna.

Otro equipo habla del machismo. Su tema es “¿Cuáles son las motivaciones de los hombres que violentan a la mujer?” y según explica Rebeca, “este tema lo elegimos porque en mi casa se vive violencia. Quien practica esto es mi tío, él es militar y de ahí nos derivamos a todo esto. Lo que yo veo en mi casa diario es que un hombre se siente mayoritario a una mujer porque dicen ser más fuertes, nosotros como mujer debemos respetarlo, nosotros nos sentimos menor que él, nos hace sentir menos”. Una compañera agrega: “también llegamos a una conclusión que esto se ha dado desde antes, entonces tenemos que dejar de decirles a los niños no llores porque tú eres hombre. También como ellos dañan, ellos también fueron dañados y siguen ese mismo patrón y todos salimos mal, con una cicatriz en la corazón”.

— Como mujeres, ¿qué les aporta esta investigación?- interviene el maestro.

— A que cuando crezcamos y tengamos nuestras familias ya no hacer eso- responde una alumna.

— Desde el momento que estableces un noviazgo también- dice el maestro.

— El machismo se va dando desde que los padres de un niño lo maltratan, le dicen que no pueden llorar, eres el hombre de la casa, y el niño va creciendo con esas ideas, él lo va aplicando cuando se casa con su pareja va maltratando a su esposa- participan más estudiantes.

— Muy bien, gracias por involucrarse. Recuerden que ustedes están haciendo ciencia, están generando conocimiento. Con las entrevistas, con su observación, están generando conocimiento- concluye Amador.

En los cuadernos de los estudiantes se pueden leer citas de Judith Butler, Boaventura do Santos, Paulo Freire. Los términos de la filósofa norteamericana son retomados en las tareas, como una que habla de la vida precaria: pobreza, desempleo, explotación, violencia, machismo, falta de vínculos, indolencia, carencia, depresión constante, ansiedad, soledad, hostilidad, odio, resentimiento, baja autoestima. La alumna que enlistó esas palabras en su libreta escribe después: “a estos humanos se les debe regresar su dignidad”.

Ser hombre en Ecatepec

En el Estado de México, según datos de la Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, cada día 6 mujeres son asesinadas. Durante los años en que Enrique Peña Nieto fue gobernador, los feminicidios aumentaron 133 por ciento, según datos de la misma Procuraduría estatal. Esta es la realidad que enmarca la vida de las estudiantes de La Panchito, una violencia que cruza los espacios privados y públicos. Pero para entender qué es ser mujer aquí, Amador plantea primero lo que es ser hombre aquí.

“En estos lugares de exclusión y de marginación, hay hombres que se construyen a partir de elementos de exclusión. Son hombres excluidos, que yo les llamo ‘los hombres machos marginados’. Entonces, no hay oportunidades de trabajo, son explotados, hay desempleo, hay salario que no alcanza suficientemente y buscan otras formas de conseguir el dinero en los espacios de lo ilegal, lo que le llaman hacer los bisnes o la bisneada. Vemos hombres que ven en el crimen la oportunidad para subsistir, robar, vender cosas robadas en los tianguis, ingresar al crimen organizado. Eso, por una parte. Por otra, vemos hombres con carencias, sin educación, sin empleo, sin reconocimiento, sin un espacio, sin oportunidad, que fueron criados con padres autoritarios, intolerantes, porque son hombres frustrados, desesperanzados. Hay una frustración y un odio que se va naturalizando. Y cuando entran a situaciones de noviazgo, brotan las dificultades para relacionarse, para platicar con una chica, entonces se ven esas situaciones de control. Si entendemos estos espacios como esos lugares de precarización de la vida, pues bueno, ¿cómo entonces podemos entender ahí a las mujeres?”.

Ser mujer en Ecatepec

Joselin tiene 18 años recién cumplidos. Llegó a La Panchito -como le llaman de cariño a la prepa- después de dejar varias escuelas porque tenía que cuidar a su hermana, diez años menor. Joselin se hace cargo de su hermana porque su mamá no puede. No es que trabaje de sol a sol, o sí, pero está saliendo de una condición de violencia a la que estuvo sometida por su esposo desde hace casi 30 años. Entonces, Joselin es la tutora de su hermana y su novio es su tutor ante la escuela. Joselin es una joven de piel morena, cabello largo y negro, ojos negros rasgados y labios gruesos. Tiene la estatura y la complexión de una niña, quizá un poco menos niña que cuando tenía 12 años y le arrojó una cazuela con aceite hirviendo a su padre al ver que estaba abusando de su mamá. La cazuela le rebotó en la espalda y ambas cicatrices permanecen: la que dejó el aceite en el cuerpo del hombre y la que quedó en la memoria de la niña. Muy chica, Joselin entendió que si ella no salvaba a su hermana menor, la perdería de una u otra forma. Y decidió salvarla y salvar también a su madre, aunque eso implique postergarse. Ahora, estudia y trabaja para pagar la renta del cuartito a donde viven las tres.

Betsy va en segundo semestre de preparatoria, tiene 16 años. Ella y sus compañeras de equipo eligieron hablar sobre feminicidios en la exposición frente al grupo. Ella no quiere hablar y sus compañeras la protegen. Después, contará que su tía fue asesinada apenas hace unos meses. “Ella se salvó antes dos veces, pero la tercera fue cuando nos avisan y nos cayó de sorpresa, a mi como mujer nos afecta porque me quede con ese miedo de que él sigue libre, con ese miedo de que nos pueda hacer algo. Esta persona una vez estuvo en el reclusorio y quedó de cambiar, la primera vez sucedió en su casa porque estaba borracho, lo hizo frente a sus hijos y una de sus hermanas, hubo orden de alejamiento, pero el insistía e insistía. Ella no quería estar con él, pero él el no entendía, decía que se acercaba por sus hijos, pero tenía miedo de que mi tía lo dejara, ella metía denuncias y el escapaba. Aquí se crece con miedo, con miedo a salir a la calle, porque ya no estamos seguras, aquí pasan muchas, muchas cosas. Mi tía tenía 25 años y cuatro hijos de 9, 5, 4 y 3 años”.

Amador trae a colación otras historias de sus alumnas. Una de ellas le contó que su vecina se suicidó a los 18 años. “Ella estaba embarazada… dejó una carta diciendo que se suicidaba porque no quería engañar y mentirle al novio, porque había sido violada por un familiar y que ese hijo no era de él”. Otra sufrió abuso sexual de su padre cuando tenía 10 años, en revancha porque la mamá se había ido con otro; su mamá la ve como rival. En este caso, dice Amador, los lazos de parentesco y lógica del patriarcado tradicional se ha desvanecido al punto de que los miembros de la familia se convierten en enemigos.

En su estudio, Amador y Domínguez dicen que ese maltrato a las mujeres, esa misoginia “debe entenderse no solo como una fobia incubada en el plano de la frustración de los hombres marginados”, que son producto de la participación femenina en espacios de poder, sino también como resultado de esa precariedad de la vida que parte de los discursos institucionales y mediáticos, como consecuencia de una crisis social, económica y de valores.

Tomar las calles

Amador, La Panchito y las estudiantes, se hicieron famosos cuando algunos medios locales publicaron una fotografía aérea de la frase “no más feminicidios” que 120 alumnas vestidas de blanco formaron en el cerro de Guadalupe. Era el año 2011 y fue ésta la primera actividad que hicieron fuera del salón de clase. Amador lo recuerda como una hazaña, pues la violencia tenía las calles de Ecatepec convertidas en un campo de batalla. Dos años después, hicieron el performance de “Las quinceañeras”: consiguieron vestidos de gala y salieron a las calles maquilladas con golpes y heridas. La imagen es impactante: sus vestidos brillantes contrastan con el color gris de la periferia y sus rostros toman el espacio público con historias de secuestros y feminicidios.

“Las imágenes que se construyen desde ahí, son imágenes que interpelan a todos, a la sociedad, al gobierno y eso es interesante de los performance. Es decir, que se hacen imágenes que pueden lograr interpelar a la sociedad, desestabilizar y esto es lo interesante de estas imágenes”, dice Amador.

El performance de “Las quinceañeras” lo hicieron dos meses antes de que Gabriela Faustino Berenice fuera asesinada, el 16 de junio de 2015. La joven tenía 25 años y un hijo de 8. Trabajaba en una abarrotería. Salió a recoger leche subsidiada y no volvió a casa, su cuerpo quemado se encontró en un baldío. Las noticias dijeron que todavía estaba viva cuando la encontraron.

“Entonces una alumna me dice, ‘¿qué pasó, profesor? No sirve de nada las cosas que hacemos, ¿verdad?. Imagínese con qué facilidad la mataron, yo la conocía, maestro’. En ese momento dices: ‘sí, sí, sí, creo que vale la pena, hija, creo que vale la pena porque para ti y para tus compañeras que están aquí escuchando, esta realidad no les es indiferente, no nos queda de otra, debemos seguir analizando y cuestionando para que no se normalice’, les dije. Mientras hablaba pensaba ¡qué absurdo me siento diciendo esto! no era la respuesta seguramente que querían escuchar, pero ¿qué respuesta tenía en ese momento?, ¿qué respuesta tengo ahora?, no tengo respuestas”.

O quizá la respuesta fueron más performances.

Como el de “La Barbi”: las alumnas llevaron al salón una muñeca a que intervinieron con las palabras que les han gritado a lo largo de su vida. Zorra, puta, pendeja, no sirves para nada, mensa, zonza, suata, estúpida, piruja, fácil, culo fácil. Después, salieron del salón a las calles y llegaron a un lugar donde 15 días antes habían tirado el cuerpo de una joven asesinada y gritaron las palabras que les pertenecían, no las que otros querían colocar sobre sus vidas: Con falda o pantalón, respétame cabrón, ni una más, ni una más, no más violencia a las mujeres, ni objetos ni desechos, mujeres con derechos. Amador aún recuerda el diálogo con una de sus alumnas: “ay profe yo iba caminando y sentía que mis piecitos, mis piernitas se me caían, pero como vi a mis demás compañeras gritando, yo gritaba, yo gritaba”.

O el de los “Daños humanos”, que hicieron para cerrar el ciclo escolar 2016-2017: una serie de postales vivas en donde los estudiantes representaron esos daños que el capitalismo ha dejado en la vida humana: maltrato, soledad, depresión, suicidio. Eligieron hacerlo en el Deportivo, donde fue encontrado el cuerpo de una joven.

“Daños humanos»

El performance, considera Amador, permite a sus alumnas y alumnos desarticular una ideología de dominación: salir a las calles de Ecatepec, específicamente al espacio en el que son encontrados cuerpos de mujeres asesinadas (los espacios y los temas son elegidos por los estudiantes) a mostrar la violencia que viven cotidianamente en las calles y las casas, rompe con esa idea de que el espacio privado o el cuerpo es impermeable a la intervención de las instituciones o la sociedad y por tanto no se debe denunciar. Y por tanto es culpa de la víctima. Y por tanto se debe silenciar.

El hombre que va

 

Amador ha sido entrevistado varias veces por periodistas y académicos. Un estudiante del CIDE hizo una tesis de maestría sobre su proyecto; otra joven vino desde Francia a conocer el trabajo; otra, de la Universidad de Nueva York, se acercó a conocer la escuela en su estudio de feminicidios. Un grupo de estudiantes coordinado por el maestro Rafael Mondragón de la UNAM prepara un libro sobre la experiencia alrededor del proyecto. Las entrevistas y conversaciones con otros le han permitido conocerse un poco más. Por ejemplo, ese estudiante del CIDE trató de indagar por qué Amador escogió Ecatepec y las mujeres de Ecatepec para dedicar su vida profesional, escarbó en sus antecedentes y trató de explicarlo en la violencia que la madre del maestro sufrió de su padre, aunque él no la atestiguó. “Puede ser… mi mamá fue una mujer trabajadora que vivió violencia de mi padre, ella sufrió discriminación, crueldad. Yo no lo recuerdo porque cuando crecí nos salimos del rancho, crecí en Piedras Negras, Puebla, en el monte. A los cinco años nos fuimos de ahí”.

Pero, según él mismo, son otras las violencias que lo han cruzado. “Homofobia, intolerancia, asaltos… en el 2005 sufrí una agresión por parte de unos policías, eran como diez, me golpearon, me agarraron y otros me golpearon en la cara y fue homofobia. Yo denuncié, no pude pegarles. Decía un amigo que los crímenes de odio por homofobia en el fondo son feminicidios”.

¿Por qué Amador va todas las mañanas antes de que amanezca a contracorriente, desde su casa en el centro de la Ciudad de México a Ecatepec, para trabajar con sus alumnas, sus alumnos, para aprender a nombrar lo que les daña?

“No me es indiferente lo que pasa, me sorprendió, me impactó ver esas imágenes de mujeres que pueden ser llevadas, asesinadas. Recuerdo que una ocasión una niña me dijo ‘es que allá arriba hay un tiradero de mujeres, allá las van a tirar y yo no quiero pasar por ahí’. Me sorprendió que dijera ‘un tiradero’ y fui a ver y efectivamente era un lugar donde había cuatro cruces, de varios años que iban y tiraban ahí… Ver el miedo, el terror, el que puedan ser violentadas, ultrajadas, asesinadas y tiradas a los canales, a los bordos como si fueran una basura. Mujeres, pero también animales, hombres ancianos. ¿Qué somos nosotros, qué dice esto, estos cuerpos abandonados, de lo que somos quienes vivimos aquí ahora?”.

Amador se hace preguntas directo al cuerpo. Y las responde con el cuerpo. Por eso, pensar en él es regresar a esa imagen del paradero norte, cuando aún no amanece y él corre a contracorriente para alcanzar la combi que lo lleve a la colonia Hank González en Ecatepec, y acompañar a esas adolescentes, a esos adolescentes, al lugar del que muchos intentan escapar.

 

 

 

 Fuente: http://piedepagina.mx/una-escuela-contra-la-dominacion.php

 

 

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Naciones Unidas aprueba fondos para ayuda humanitaria en Nigeria

Nigeria/03 agosto 2017/Fuente: Prensa Latina

Naciones Unidas anunció hoy la aprobación de un fondo de 10 millones 500 mil dólares para la asistencia humanitaria en el nororiente de Nigeria, zona azotada por el grupo terrorista Boko Haram.
Según la organización, más de ocho millones de personas necesitan ayuda en esa zona nigeriana, sobre todo en Borno, Adamawa y Yobe, los territorios más afectados.

Los recursos servirán para 15 proyectos que priorizarán una asistencia vital a los nigerianos, muchos de ellos desplazados o residentes en áreas de difícil acceso.

En los últimos años, Boko Haram ha representado una letal presencia en el nororiente del país africano y en naciones vecinas de la Cuenca del lago Chad.

A los islamistas se le atribuyen miles de asesinatos y secuestros, así como el desplazamiento forzado de millones de personas.

Varios países de la región comenzaron en 2012 a dirigir los esfuerzos de una Fuerza Multinacional de Tarea Conjunta activada a mediados de los años 90 hacia la neutralización de Boko Haram.

El Consejo de Seguridad ha reconocido el papel jugado por esa fuerza en la lucha antiterrorista, pero insiste en que la milicia fundamentalista sigue siendo una grave amenaza.

Fuente noticia: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=104696&SEO=naciones-unidas-aprueba-fondos-para-ayuda-humanitaria-en-nigeria

 

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Una docente crea un entorno de aprendizaje dinámico para las niñas en Etiopía

Por: UNESCO

Los docentes están creando cambios positivos en la vida de las niñas en Etiopía mediante la Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y las Mujeres de la UNESCO-HNA, cuyo objetivo es mejorar los conocimientos y las capacidades de más de 10,000 niñas adolescentes.

La Sra. Simret Getaneh es una docente de la escuela primaria y secundaria Yirgalem, de la región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur de Etiopía (SNNPR, por sus siglas en inglés). Siente gran pasión por su trabajo y está tratando de lograr un cambio positivo en aras de la igualdad de género en su escuela. «Creo que, ante el proceso de aprendizaje todos los niños y las niñas son iguales, siempre que se les apoye y trate por igual», afirma. «Enseño Matemáticas, y todas mis actividades en el ámbito de la enseñanza están encaminadas a cumplir con este principio».

Los docentes son el eje de la estrategia que garantiza una educación de calidad para las niñas y las dota de competencias esenciales para la vida, pero a su vez necesitan que las capacidades y el entrenamiento sean los adecuados. Para lograrlo, un proyecto dirigido por la Oficina de Enlace de la UNESCO en Addis Ababa como parte de la Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y las Mujeres de la UNESCO-HNA forma a los docentes desde una perspectiva pedagógica sensible al género con miras a fomentar entornos de aprendizaje inclusivos, sensibles a las cuestiones de género y propicios para niños y niñas.

El proyecto se lleva a cabo por conducto de tres instituciones de la enseñanza superior, que han incorporado una perspectiva pedagógica sensible a las cuestiones de género  en los cursos de formación de docentes. De este modo, al establecer vínculos entre las instituciones de enseñanza superior y las escuelas del proyecto, los docentes disponen de las condiciones propicias para desarrollar sus propias iniciativas. Como resultado, dedican su tiempo y energía en involucrar a las niñas activamente en estrategias de aprendizaje, comunicación y toma de decisiones sensibles al género.

Al incorporar al proyecto a la escuela de la Sra. Simret, ella fue elegida miembro del equipo de éste, y participó en julio de 2016 en el taller de capacitación sobre pedagogía sensible al género, organizado por el Instituto Internacional de la UNESCO para el Fortalecimiento de Capacidades en África (UNESCO-IICBA). Una vez finalizada la formación, alentó inmediatamente a las niñas, en particular a aquellas de zonas rurales, a participar en actividades de aprendizaje sensibles al género, y pudo comprobar los cambios significativos. Asimismo, participó en proyectos de actividades escolares, tales como la formación de niñas en cuestiones de igualdad de género, la creación de círculos escolares y de entornos de aprendizaje seguro, que implicaron a más de 1,200 niñas.

Durante el taller de examen y planificación conjunta de la HNA, que tuvo lugar en abril de 2017, la Sra. Simret compartió sus propias experiencias: «Tengo la suerte de integrar el equipo del proyecto, ya que me ha dado la oportunidad de aumentar mis capacidades. Ahora tengo la fuerza suficiente para ayudar a las niñas en la escuela, y contribuir a afianzar su confianza en el proceso de aprendizaje y de adquisición de capacidades esenciales para la vida. Con el respaldo de este proyecto, espero que todas las docentes participen a nivel de mis expectativas, a fin de que podamos conjuntamente crear cambios significativos en el aprendizaje y en la vida de estas niñas.»

El proyecto en Etiopía está sentando los cimientos del éxito: no sólo mediante las capacidades forjadas por parte de docentes enérgicos como la Sra. Simret, sino también al involucrar a estos docentes en el equipo del proyecto para compartir experiencias similares entre las diferentes escuelas del proyecto y más allá de éstas, así como para tomar medidas que apoyen y reproduzcan las buenas prácticas.

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/a_teacher_creates_a_vibrant_learning_environment_for_girls_i/

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Reflexionando sobre la discapacidad

Por James Dooley Sullivan

En diciembre pasado, James Dooley Sullivan empacó su silla de ruedas y viajó a Jamaica. Sullivan, un artista visual y editor de videos que trabaja en el Grupo Banco Mundial, quería ver de manera directa cómo es la vida de las personas con discapacidad en un país en desarrollo. Él comparte su experiencia y su propia historia en un video y una serie de blogs. Puedes acceder a otros blog de esta serie aquí: La vida en una silla de ruedas y Recorriendo Kingston.

Tiemblo cada vez que pienso en la fuerza externa que se generó cuando choqué con el árbol y cómo esa fuerza recorrió mi tabla de snowboard y subió por mi pierna izquierda, que se quebró, y luego trepó a mi columna vertebral, que se partió por la mitad. Duró solo un segundo, pero nunca dejaré de pensar en esa presión. Ahora, tengo una nueva presión en la que debo meditar: una úlcera por presión.

Imagínese que regresé de Jamaica y estoy ansioso por producir un film en que mostraré mis aventuras e ideas, y las vidas de las personas que conocí allá. Pero en vez de eso, estoy acostado reflexionando, reflexionando un largo tiempo sobre el tema de la presión.

© James Dooley Sullivan

Cualquiera puede tener una úlcera por presión, pero las personas con discapacidad somos particularmente vulnerables. Cuando un hueso pone demasiada presión sobre los músculos, el cuerpo protesta. Cambias de posición sin pensarlo realmente; sientes alivio. Pero, tengo que hacer esto de una manera similar al topo que sube y baja cuando lo golpean con un mazo de goma en ese juego que está en los parques de diversiones, con la excepción de que nadie en realidad me pega a mí. Cada 10 minutos más o menos, tengo que levantarme de la silla de ruedas y moverme de un lado a otro para que mi cadera descanse.

Una noche, después de regresar de Kingston, Jamaica, noté que las sábanas en mi cama se habían apilado debajo de mí y tenía la piel enrojecida. No me preocupé mucho porque mi piel generalmente se recupera. Además, tenía la presión de producir mi film y la presión financiera de tener que volver a trabajar.

Aquí está la palabra presión otra vez. La presión de intentar y hacer mi trabajo y vivir una vida social normal, sin parecer un inválido débil. Por primera vez, estaba tratando de contar una historia que realmente me importaba, y no estaba preparado para permitir que mi pasión y mi responsabilidad con las personas que conocí en Jamaica se vieran afectadas por un pedazo de piel dañada.

Sé que todo el mundo sufre todo tipo de presiones, pero argumentaría que las personas con discapacidad experimentamos esto con más intensidad, porque no somos normales. Cada vez que salgo de mi casa me pongo una capa de camuflaje invisible que me da plena confianza en mí mismo, y me hace irradiar independencia y fortaleza. Impulso mi silla de ruedas, moviéndome rápido para no bloquear las puertas y atraer atención adicional. En el fondo, sin embargo, hay un ser mucho más frágil que necesita un empujón extra para subir las cuestas, que le abran las puertas pesadas, y lo ayuden a subir y bajar las odiosas escaleras. Gracias a mi género masculino tengo la fuerza física para abrirme paso a través de prácticamente cualquier alfombra de felpa que esté en mi camino. Pero a fines de 2016, las presiones mentales y físicas que me mantienen andando cesaron de manera abrupta.

© Banco Mundial

La presión que me había impuesto a mí mismo tenía que terminar. Tenía que sanar. No tuve elección. Pasaron meses antes de que pude estar de nuevo en una sala de edición y en condiciones de hacer mi trabajo.

Cuando volví a trabajar en el film sobre mis experiencias en Jamaica con Patrick Rodin, sabía qué historia quería transmitir. Me hubiera gustado tener tiempo ilimitado para contarla. Tuve que recordarme a mí mismo cada cinco minutos que es imposible incluir en un relato de 10 minutos todo lo que Patrick y yo teníamos para decir.

Pero quería de veras mostrar —con el tiempo, el amor y la atención suficientes— qué es posible en dos países muy distintos.

Patrick, con su cadencia jamaicana, puede expresar mejor que yo lo que es estar en una silla de ruedas. “Cuando vas y no ves a nadie como tú, la mente se pregunta de alguna manera, qué tal si estás solo; cuando ves a alguien más acercándose en una silla de ruedas, piensas ‘ah, no estoy solo”. Patrick y yo somos parte de lo que ahora es una comunidad mundial de personas con discapacidad que está cada vez más conectada. Nos estamos encontrando en Internet y encontrando nuestra voz, poco a poco, a través de los blogueros y los foros de discusión. Pienso que será épico, transformador e inspirador a medida que este movimiento se desarrolle en todo el mundo. Será una buena “pandemia” que cura en vez de destruir.
Patrick está renovando una furgoneta que será un espectáculo asombroso. “Este vehículo podrá llevar a cinco de nosotros sentados en nuestras propias sillas de ruedas”, explica. “Es muy bueno, me encanta. Y me encanta que cinco o seis de nosotros en sillas de ruedas vayamos a un lugar y que todos puedan salir”.

Amontonarse en una furgoneta para ir a una tienda de comestibles podría parecer algo no muy revolucionario. Pero para Patrick y sus amigos, todo se trata de la idea de “ser visto, recibir atención, ser valorado”. Muchas personas pobres con discapacidad viven en zonas rurales, donde es difícil tener acceso, o donde permanecen encerradas en sus hogares, abatidas. No están a la vista y no se piensa en ellas. Cuando los jamaicanos giren la cabeza y vean a personas con discapacidad moviéndose a través de su mundo, entenderán la necesidad de realizar cambios en el paisaje físico. Patrick es, en primer lugar, un líder comunitario y mentor y, en segundo lugar, un mecánico.

Y yo también me veo de manera diferente. Me gano la vida siendo editor y artista visual, sin embargo ahora además soy educador. Puedo usar mi trabajo en el Banco Mundial para contar historias de personas como Patrick. Puedo hacer que ellas sean vistas; que reciban atención; que sean valoradas. Quiero ayudar a cambiar no solo las percepciones de las personas, sino también las leyes. Como un productor de videos desconocido, que se niega a estudiar derecho, eso es un objetivo bastante audaz, pero ojalá con eso transmita cuánto me ha cambiado esta experiencia.

Cuando finalmente terminé mi film, me pidieron que viajara a Nueva York y lo presentara en una reunión internacional de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, realizada en el emblemático edificio de las Naciones Unidas (ONU). En el encuentro había numerosos representantes de países como Jamaica que se han comprometido a mejorar el acceso para todos los ciudadanos con discapacidad. Muchos de los asistentes estaban en sillas de ruedas, como yo, o eran ciegos, sordos o tenían otros tipos de discapacidades. Me sentí que estaba con mi comunidad.

© Laura Fravel

Apenas terminó la proyección de mi film y se encendieron las luces, uno de los delegados me preguntó si iría a África para grabar una historia sobre la discapacidad en su país. Otro delegado me pidió si podía contar la historia de las personas pobres con discapacidad que están confinadas en sus hogares. Un grupo de asistentes incluso quería tomarse una fotografía y se pusieron alrededor de mi silla posando para la cámara con una gran sonrisa. Todo esto me da energías para concentrarme en contar más historias sobre lo que, en apenas unas décadas, será la nueva normalidad para millones de personas con discapacidad en todo el mundo. Pronto tendrá noticias nuestras.

Fuente del Artículo:

https://blogs.worldbank.org/voices/es/reflexionando-sobre-la-discapacidad

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Clases de alfabetización abren nuevas puertas a mujeres sirias en Líbano

Líbano/31 julio 2017/Fuente: Acnur

La voluntaria Fatima Al Obeid lanzó un proyecto para brindar clases a padres refugiados como respuesta a su deseo de ayudar a sus hijos con sus tareas.

Fatima Al Obeid se para frente a una pizarra y escribe la letra árabe “b”. Ella llama a una estudiante para que escriba la palabra “beit”, árabe para “casa”.

Sin embargo, sus estudiantes no son niños, sino mujeres adultas. Dos veces por semana, ella enseña a madres y abuelas sirias refugiadas a leer y escribir en su idioma natal. Para la mayoría, es su primera vez en un salón de clases. En Siria, ellas no tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela.

Las clases de alfabetización para mujeres emergieron de su deseo de ayudar a sus hijos a integrarse mejor a Líbano, donde viven desde que huyeron de Siria al inicio del conflicto. Muchas de ellas querían ayudar a sus hijos con las tareas y a leer el Corán. Así mismo, ellas querían mayor independencia en su nuevo país.

Fatima, de 31 años, había estado tomando un curso de grado en literatura árabe en la ciudad siria de Homs cuando los combates obligaron a su familia a buscar seguridad en Líbano hace cinco años. Desde entonces, sus tres hijos han comenzado a asistir a la escuela libanesa.

Después de escuchar a muchos padres y madres refugiados expresar su vergüenza de no poder ayudar a sus hijos con sus tareas, ella tomó el asunto en sus manos. A principios de año, ella decidió comenzar una clase básica de alfabetización para adultos en su comunidad de Fnaydek, al norte de Líbano. Ella se concentró en las madres, ya que ellas pasan más tiempo en sus hogares con sus hijos después de la escuela.

“Es un sentimiento tan agradable cuando ves a tus estudiantes mejorando frente a tus ojos”, dice Fatima, maestra voluntaria desde febrero. “Cuando empecé a darles clases, estaban incómodas y molestas, algunas de ellas no podían ni sostener un lapicero apropiadamente”.

“Pero aquí, aunque hablemos el mismo idioma, no estamos en nuestro país…Somos extranjeros”.

Las clases se imparten en parte en árabe y en parte en francés. Por lo menos 15 mujeres atienden a cada sesión. Las estudiantes van desde los 17 hasta los más de 60 años, y dos de ellas tienen discapacidades de desarrollo. La matrícula es gratuita, y el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y la caridad internacional Save the Children brindan los libros y otros materiales educativos.

Las mujeres se sienten muy orgullosas de poder apoyar a sus hijos con sus tareas. Por lo menos 194.000 niños sirios asisten a las escuelas primarias estatales en Líbano, de acuerdo con el Ministerio de Educación. La mayoría de ellos asiste al “segundo turno”, que son clases especiales que se dan por la tarde a refugiados sirios.

“Mis cinco hijos están en la escuela, de los grados primero al sexto”, dice Ghalia Ahmed Ezzeiddine, de 44 años. “Y yo estoy en primer grado también”.

Como muchas de sus compañeras de clase, Ghalia dice que ella no veía el valor de la educación para ella misma hasta que se convirtió en refugiada. En Siria, era menos necesario saber leer y escribir, dice ella. Las personas daban las direcciones usando puntos de referencia locales y las noticias importantes se pasaban de boca en boca.

“Pero aquí, aunque hablemos el mismo idioma, no estamos en nuestro país”, dice ella. “Somos extranjeros. Si recibo un mensaje de texto del ACNUR o de alguna otra organización, quiero poder leerlo. Si mi hija me pregunta algo sobre su clase, quiero poder contestarle”.

Las primeras semanas de clase fueron difíciles y varias de las mujeres se sintieron abrumadas. Para hacer las cosas todavía más difíciles, algunas de ellas se enfrentaron a las duras críticas de sus esposos y vecinos.

“El momento más alentador para mí fue cuando pude leer por primera vez el nombre de la aldea vecina en una señal”.

“Algunos esposos decían ‘¿Por qué? Ahora estás mayor. No necesitas eso’”, explica Fatima.

Pero ella las animó a que ignoraran las críticas. Ella les enseñó a explicar a sus esposos que su educación beneficiaría a toda la familia. Por lo menos cinco de sus estudiantes son viudas que perdieron a sus esposos en Siria, y la alfabetización es importante para su independencia.

Fatima Tajeh, de 30 años, trae a su bebé de cinco meses a la clase. Ella toma notas con una mano mientras mece a su hijo con la otra.

“El momento más alentador para mí fue cuando pude leer por primera vez el nombre de la aldea vecina en una señal”, dice ella.

Cerca de ella, su compañera de clase Naisa Al Saleh traza la letra “b” al lado de la lista de vocabulario de la semana.

“Para mí, lo más importante es leer las notas del doctor para mis recetas”, dice Naisa, que ya supera los 60 años y que vive con su hijo, su esposa y seis nietos. “Cuando tomo un taxi, puedo reconocer las señales, así que sé a dónde me llevan. Puedo valerme por mí misma”.

La maestra Fatima irradia orgullo.

“Día tras día, trato de hacerlas más fuertes”, dice. “Trato de fortalecer su confianza y motivarlas diciendo: ‘Cuando te enfocas en algo, lo lograrás, pase lo que pase. Pero si sigues diciendo que no puedes hacerlo, nunca lo lograrás”.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/clases-de-alfabetizacion-abren-nuevas-puertas-a-mujeres-sirias-en-libano/

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