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Israel convalidó la Convención de la Unesco contra la homofobia

Israel/28 julio 2016/ Fuente: Radiojai

Israel confirmó su participación en la Convención de la Unesco de educación contra la homofobia. De acuerdo a voceros del Ministerio de Relaciones Exteriores, Israel es el único país de Oriente Medio en firmar el documento.

Firmaron el convenio ministros de Educación de distintos países, e Israel fue representado por el ministro Naftali Bennett (del partido Habait Hayehudí). De acuerdo al convenio, Israel se compromete a luchar contra la discriminación, el acoso y la violencia contra los individuos en base a su género e identificación de género, en especial en las escuelas. Además, en las escuelas se dará capacitación a los docentes para aplicar la norma.

El embajador de Israel en la Unesco, Carmel Shama Hacohen, declaró que «Israel es uno de los promotores de la coalición en pro de los derechos de la comunidad LGTB más activos, en especial en contra de la violencia contra las personas en el marco educativo».

Fuente: http://www.radiojai.com.ar/OnLine/notiDetalle.asp?id_Noticia=81583

 

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Nuccio Ordine: “La cultura es peligrosa para la clase política”

Por Emma Rodríguez/ Fuente: Lecturassumergidas

Nuccio Ordine no puede disimular que es profesor y que ama la enseñanza. Lo demuestra al exponer sus ideas de manera diáfana, ayudándose de ejemplos certeros que por sí solos son capaces de eliminar cualquier duda, cualquier brizna de confusión. Nacido en una pequeña localidad de Calabria, en cuya universidad aprendió que los libros le podían llevar muy lejos, y donde actualmente imparte clases de literatura e intenta transmitir esa experiencia a sus estudiantes, este hombre ha removido a los italianos inquietos con “La utilidad de lo inútil”, un ensayo sencillo y directo, un manifiesto altamente combativo y, no nos quepa la menor duda, conveniente, imprescindible, para padres, para educadores, para todo aquel que no se conforme, que no claudique en un momento en el que se nos quiere inocular la idea de que el saber no tiene sentido si no aporta dividendos, en que la cultura está amenazada por la lógica del beneficio, por esa nefasta idea de que en tiempos de recesión el alimento espiritual que proporciona es algo superfluo, un lujo del que se puede prescindir y al que es necesario aplicar la tijera sin ningún tipo de reparo ni remordimiento.

Ordine no está solo al impartir la lección magistral en que se convierte su entrega. Se hace acompañar de los grandes clásicos de la literatura, de pensadores y científicos que a lo largo del camino han demostrado que ni toda la riqueza del mundo es capaz de comprar el conocimiento y la dignidad. Y nos guía a través de obras y discursos que no debemos permitir que sean acallados. En tiempos en los que, como indica en el prólogo, se ha olvidado el valor de lo inútil, de esas actividades que nos conducen a lo sublime y nos hacen apreciar la belleza y la felicidad de los pequeños gestos, Ordine nos regala los versos de Hölderlin: “Lo que permanece lo fundan los poetas” y retoma el horizonte que ya atisbaba Rousseau cuando decía que mientras “los antiguos políticos hablaban incesantemente de costumbres y de virtud; los nuestros solo hablan de comercio y de dinero”.

“Ojalá este libro se convierta en un grito, en una llamada de atención”, señalaba el autor en un reciente viaje a Madrid en el que tuvo lugar la conversación que a continuación se reproduce. Un grito, una pequeña revolución, me atrevo a añadir, en la medida en que los lectores sepan aprovechar su mecha y hacer que su espíritu subversivo, el acto de subversión, de agitación del pensamiento, que supone toda obra reveladora, toda lectura inteligente, les ilumine en sus actos cotidianos, porque por mucho que se nos diga que los libros son “inútiles, inermes, silenciosos, inofensivos”, seguimos las palabras de Ordine en el prólogo, el curso de la historia nos ha demostrado hasta qué punto han sido considerados peligrosos por el poder, consumidos por las llamas, destruidos, censurados.

Me imagino que el impulso que le llevó a poner en pie este manifiesto fue la constatación de que la cultura está amenazada, de que las actividades que nutren el espíritu y que enriquecen al ser humano cada vez son más ninguneadas.

– Mi punto de partida fue la exigencia de convencer a mis estudiantes de que no se va a la escuela, al instituto, a la universidad, para conseguir un diploma, una licenciatura, sino que se estudia en primer lugar para mejorar como personas. Debemos ayudar a los jóvenes a eliminar esa idea, propia de estas sociedades utilitarias, de que se estudia con el objetivo de conseguir algo material. Para demostrarles que no es así, lo que yo he hecho es recoger, a lo largo de los años, una serie de ejemplos, extraídos de los clásicos, que les permitan entender que nutrir al espíritu puede ser tan importante como alimentar al cuerpo, que, probablemente, necesitamos los conocimientos inútiles, los que no se traducen en un beneficio económico, más que aquellos aparentemente útiles porque sí producen dividendos. En este sentido, el ensayo responde a la necesidad de defender lo que es gratis, desinteresado, en unas sociedades donde la dictadura de la utilidad y de las ganancias, ha llegado a contaminar toda nuestra vida.

No se va a la escuela, al instituto, a la universidad, para conseguir un diploma, una licenciatura, sino que se estudia en primer lugar para mejorar como personas. Debemos ayudar a los jóvenes a eliminar esa idea, propia de estas sociedades utilitarias, de que se estudia con el objetivo de conseguir algo material.

– Pero, ¿cómo enseñar a nuestros hijos esos valores de lo inútil cuando en las escuelas, desde muy pronto, se les impulsa a competir con los otros, a obtener resultados?. Los niños son permanentemente evaluados. Se valoran más las notas que obtienen que la creatividad o la capacidad de pensar por sí mismos, por ejemplo.

–  Es muy complicado responder a esto. Yo no desdeño del todo las evaluaciones. Creo que la recompensa que puede ser una nota o cualquier otro incentivo puede tener incluso un efecto de tipo educativo. Pero eso tiene que llegar en segundo lugar, después de que los estudiantes entiendan que hay que estudiar para ser mejores personas. Si el principio de la recompensa, que en términos absolutos podría no ser negativo, se convierte en lo único importante, mal vamos.

– Pero pocos niños escuchan en los colegios que lo primordial es ser mejores personas. Y no digamos en las casas, en los hogares de tantas familias que hoy se preocupan más por tener un buen televisor o el último modelo de coche que por inculcar a sus hijos determinados valores.

–  Así es. Mi trayectoria como profesor me ha llevado a constatar que la mayoría de las familias actuales no están preparadas para enseñar a los jóvenes la experiencia de lo gratuito. Lo que yo observo es justamente lo contrario. Nací en un pequeño pueblo en Calabria y, a menudo, cuando voy a ver a mis padres, que siguen viviendo allí, hay gente que se acerca a mí para decirme: “Mi hijo se tiene que matricular en la universidad y quiere hacer letras o filosofía, pero yo creo que está loco. ¿Cómo comerá con letras o filosofía, cómo se va a ganar la vida?”. La lógica de la utilidad, incluso en una acepción no negativa, ya que los padres quieren el bien de sus hijos, conduce al mal, al error. Yo a esas personas les digo siempre que los chicos deben escoger en la universidad las disciplinas que aman, porque estoy convencido de que un médico que es mal médico nunca será feliz, mientras que un maestro de escuela que enseña lo que le gusta seguramente será más pobre, pero también se sentirá mucho más afortunado y pleno como persona. Estoy convencido de que no es dentro de las familias, sino en el seno de las escuelas, donde tenemos que trabajar intensamente para cambiar esta percepción tan dañina, pero para eso hay que evitar esa degeneración de la enseñanza dirigida a obtener resultados como única meta, olvidando que el saber debe llevar a los estudiantes a entenderse mejor a sí mismos y al mundo que les rodea, a amar el bien común, a ser tolerantes, a comprender que la solidaridad es una de las cosas más importantes de la vida de un ser humano.

Nuccio Ordine © Nacho Goberna

–  Pero, desgraciadamente, eso no es prioritario en los planes de estudio. Los conocimientos que se siguen memorizando están por delante de todos esos valores.

– Sí, lo que está sucediendo es que la dictadura del beneficio ha producido un modelo de comportamiento egoísta en el que las personas piensan solamente en su propio interés, en su propio bien, pero insisto, hay que cambiar eso desde la escuela. Yo suelo poner un ejemplo que me funciona muy bien con mis estudiantes. Les digo que hoy con el dinero podemos comprar cualquier cosa, que en Italia con dinero se compra incluso a los jueces, a los parlamentarios, a las cadenas de televisión y que si se es rico se puede obtener el éxito y el erotismo. Pero, hay algo que, sin embargo, no se puede alcanzar con todo el oro del mundo, el conocimiento. El saber es el fruto, el resultado, de un esfuerzo personal y únicamente quien lleva a cabo ese esfuerzo puede entender el sentido de lo que está aprendiendo. Si el jeque más acaudalado del mundo quiere comprar el saber y firma un cheque en blanco para lograrlo, nadie le podrá vender el conocimiento. Si el jeque no hace el esfuerzo para aprender no aprenderá nunca. Yo estoy convencido de que la universidad es el lugar ideal para que los chicos entiendan que el conocimiento no es un don sino una conquista, una costosa conquista cotidiana. Estoy convencido de que las escuelas y las universidades son el espacio idóneo para demostrar que las leyes del mercado no valen, porque éstas se basan en el principio de la pérdida y la ganancia; en cualquier intercambio de tipo comercial siempre hay algo que sale y algo que se queda. Pero el intercambio entre profesor y estudiante es un proceso virtuoso donde el que da y el que recibe se enriquecen ambos. Nadie pierde. Las escuelas deberían ser ese lugar donde las leyes del beneficio acabaran rompiéndose, naufragando.

Yo suelo poner un ejemplo que me funciona muy bien con mis estudiantes. Les digo que hoy con el dinero podemos comprar cualquier cosa, que en Italia con dinero se compra incluso a los jueces, a los parlamentarios, a las cadenas de televisión y que si se es rico se puede obtener el éxito y el erotismo. Pero, hay algo que, sin embargo, no se puede alcanzar con todo el oro del mundo, el conocimiento.

Pero en toda esta bella argumentación hay algo que falla, un problema de fondo que no debemos olvidar. En las sociedades actuales el conocimiento no se valora. El creador, el científico, el intelectual, no está valorado en la misma medida que el empresario, el banquero, el futbolista de éxito… En otras épocas no sucedía esto, pero hoy podríamos decir que el respeto ha cambiado de bando. No se admira al que sabe, al que crea, al que lee, sino al que es capaz de acumular lujos y riquezas, incluso al que se lucra de manera amoral y es capaz de eludir a la Justicia.

– Correcto. Es lo que estamos viviendo. Hay un capítulo en “La utilidad de lo inútil” sobre la dignidad del hombre. Es un apartado donde se argumenta en torno a este asunto que viene de antiguo a través de varios ejemplos, desde Platón hasta el Renacimiento. Los filósofos siempre se han planteado la misma pregunta: ¿el hombre vale por el dinero que tiene; es la cantidad de dinero que posee lo que le convierte en una persona digna? La respuesta es no, absolutamente no. La dignidad del hombre no se mide por las riquezas que posee; más bien, a menudo, el que acumula mucho dinero suele ser corrupto. La dignidad del hombre está en el saber identificar y ver los verdaderos valores de la vida, esos valores sencillos de los que hablábamos antes: la solidaridad, la tolerancia, la paz, el diálogo, el respeto hacia los demás. Hay una página, un fragmento precioso de Demócrito, en el que éste se ríe ante la locura de los hombres, a los que ve todo el día corriendo detrás del dinero, persiguiendo el dinero. ¿Para hacer qué?, se cuestiona. Y constata que el dinero que ganan les sirve para ganar más, que el dinero ya no es un instrumento, un medio, sino que se convierte en un fin en sí mismo. Ante esto el filósofo pregunta: ¿es correcto abrirle las venas a la tierra, destruir la tierra, para acumular riquezas? Eso es lo que estamos viendo hoy: no hay respeto por la naturaleza.

– Otro tema crucial, que debería ser obligatorio en los colegios, porque de él, del respeto a la naturaleza, al medio ambiente, dependerá la supervivencia del planeta, de la Humanidad.

– Exacto. Hay que enseñar a las nuevas generaciones el amor a la naturaleza. Enseñarles a razonar que cuando hay grandes inundaciones, por ejemplo, la culpa no es siempre de las fuerzas de la naturaleza, de su carácter violento y agresivo, sino del hombre que ha construido en el cauce de un río. Si talamos los árboles de una colina y ésta se desploma encima del pueblo, ¿la culpa de quién es: de la naturaleza que hace llover o del hombre que ha cortado los árboles?, estas son preguntas sobre las que hay que reflexionar. Yo hablo de Italia porque es la realidad que mejor conozco y en Italia tenemos un problema muy grave: en una zona de Nápoles, la camorra, que es la mafia napolitana, ha comprado muchos terrenos para enterrar las basuras, los residuos tóxicos, de las industrias del Norte, industrias que en lugar de pagar una cantidad elevada por el reciclaje de esos residuos, prefiere financiar a la mafia para que, a un coste menor, los entierre. En esa zona hoy se han elevado escandalosamente las posibilidades de contraer cáncer y otras enfermedades. Hay mucha gente que está muriendo por esta causa. Ésta es una de las consecuencias de los beneficios económicos.

Hay una página, un fragmento precioso de Demócrito, en el que éste se ríe ante la locura de los hombres, a los que ve todo el día corriendo detrás del dinero, persiguiendo el dinero. ¿Para hacer qué?, se cuestiona. Y constata que el dinero que ganan les sirve para ganar más, que el dinero ya no es un instrumento, un medio, sino que se convierte en un fin en sí mismo. Ante esto el filósofo pregunta: ¿es correcto abrirle las venas a la tierra, destruir la tierra, para acumular riquezas? Eso es lo que estamos viendo hoy: no hay respeto por la naturaleza.

– Pero, ¿qué se puede hacer para cambiar esos modelos, para que la gente, los ciudadanos, se conciencien de que no se puede mirar para otro lado y seguir instalados en el conformismo, de que hay que dar pasos para construir otro tipo de sociedades?

– Yo creo que no existe una fórmula mágica para cambiar de golpe las cosas, que no hay recetas, y que la única posibilidad que tenemos como seres humanos es la de educar a las nuevas generaciones no en el egoísmo, no en la avaricia de los beneficios, sino en el amor por el bien común, por el respeto hacia el otro y hacia el entorno en el que se desarrolla la vida. Y la única herramienta que tenemos para hacer esto es la cultura. Estoy de acuerdo en que es difícil conseguir que estas cosas tan sencillas se entiendan, pero hay que seguir intentándolo. Hay un pasaje muy revelador en una novela de David Foster Wallace. Se trata de un episodio en el que se plantea la pregunta de qué es el agua. Y hay dos pececillos jóvenes que nadan en el acuario y no saben nada del medio en el que se mueven. Igual que esos pececillos, hoy nosotros, no comprendemos que la cultura y el conocimiento constituyen el agua en la que nadamos en cada instante de nuestra vida. No es por casualidad que los gobernantes, en todos los países del mundo, sin excepción, lo primero que recortan son aquellas cosas que ellos consideran inútiles y que, al revés, son las más útiles para conseguir que las sociedades sean más humanas.

Yo creo que no existe una fórmula mágica para cambiar de golpe las cosas, que no hay recetas, y que la única posibilidad que tenemos como seres humanos es la de educar a las nuevas generaciones no en el egoísmo, no en la avaricia de los beneficios, sino en el amor por el bien común, por el respeto hacia el otro y hacia el entorno en el que se desarrolla la vida.

– ¿Lo hacen por el principio de la austeridad o porque sin cultura la gente es más manejable?

– Ahí quería llegar. El interés de la clase política hoy en día, al igual que el interés de la clase política de ayer, consiste en mantener a la gente en la ignorancia. No cabe duda de que es más fácil vender todo lo que quieren a personas que no saben, que no tienen herramientas para comprender. Lo que sucede es que en la actualidad la clase política que tenemos es una clase política cada vez menos culta y cada vez más corrupta. Vuelvo de nuevo a Italia, aunque en España cada vez se conocen más casos deleznables. El Tribunal Supremo de Italia, al que corresponde hacer balance del Estado, ha declarado recientemente que en nuestro país se gastan unos 150.000 millones de euros al año a causa de la corrupción. Es muy fácil de comprender: si hay que construir una carretera, la carretera en lugar de costar dos millones vale cuatro y ese dos de más que pagamos es el precio de la corrupción. Con estos números en la mano es evidente que hoy no haría falta masacrar a la clase media; destrozar a los más débiles;  eliminar la financiación a los enfermos graves; recortar constantemente los fondos destinados a la educación, a las bibliotecas, a la cultura en general… Pero es que todo lo que significa cultura, saber, es considerado como peligroso por la clase política. Cuando a mí me dicen que estamos en crisis y que hay que recortar en sanidad y en educación, yo me pregunto por qué no en corrupción si el dinero que se gasta en corrupción es muy superior al que se obtiene con los recortes en todas esas partidas que tanto afectan a los ciudadanos en su bienestar, en su día a día.

El interés de la clase política hoy en día, al igual que el interés de la clase política de ayer, consiste en mantener a la gente en la ignorancia. No cabe duda de que es más fácil vender todo lo que quieren a personas que no saben, que no tienen herramientas para comprender. Lo que sucede es que en la actualidad la clase política que tenemos es una clase política cada vez menos culta y cada vez más corrupta.

– Shakespeare ya lo tuvo claro en “El mercader de Venecia”, una de las obras a las que se hace referencia en el libro.

–  Sí. La metáfora de Shakespeare es bellísima. Él habla de recortar una libra de carne del cuerpo. El personaje de Antonio para pagar la deuda contraída tiene que dar un trozo de su cuerpo. Eso tiene tanto que ver con lo que está sucediendo ahora mismo… Cuando el hombre se convierte en mercancía, cuando para pagar la deuda es necesario cortarle la carne, quitarle, expropiarle, el derecho de tener derechos, como decía Hannah Arendt, estamos dibujando un escenario atroz, monstruoso. Hoy cualquier derecho de los obreros, de los estudiantes, de los enfermos, se niega en nombre de la necesidad de la crisis y esto es una gran mentira. De nuevo volvemos al mismo punto: la única manera que tenemos para salir de esta situación es la cultura, hacer que la gente entienda cuál es la verdadera raíz del problema, que sea consciente de que si no luchamos contra la corrupción, si no luchamos contra el egoísmo de nuestra sociedad, nunca saldremos de esta situación.

– ¿Cómo combatir la sensación de desaliento, de tristeza, de impotencia ante la visión tan repetida de políticos que se saltan todas las reglas éticas, que roban con total impunidad, que no piensan lo más mínimo en el bien de aquellos a los que representan?. Está claro que hace falta más cultura, más educación, pero volvemos a lo de antes: los que tienen el poder buscan la manera de ningunear, de anular esos ámbitos. La cultura que profundiza, que ayuda a pensar, desaparece cada vez más de la televisión, de los medios…

– Por un lado existe el problema de la conciencia. La gente en Italia, por ejemplo, no acaba de tener conciencia de la corrupción de la clase política. Hay un señor en mi país que ha sido condenado en muchas ocasiones y que no quiere aceptar las sentencias de los tribunales. Pero es que este señor recibe millones de votos. Ese es el gran problema. La gente no entiende que detrás de esa persona hay unos intereses personales, hay un partido que en estos años lo único que ha hecho ha sido salvar sus propias empresas. En ese gobierno precisamente hubo un ministro que tuvo el valor de decir que con la cultura no se come y que si la cultura no sirve para dar de comer, no sirve para nada. Ante esto no hay más respuesta que la toma de conciencia, la preparación de las generaciones venideras a través de las escuelas, las universidades, los círculos de lectura, los teatros, todo lo que sea cultura en su más amplio sentido. Se trata de formar a ciudadanos capaces de decir no a esta gente, a estas maneras de gobierno; ciudadanos capaces de razonar con sus propias cabezas y de no dejarse influir por el poder de los medios de comunicación al servicio del poder. Naturalmente me doy cuenta de lo que me plantea; del círculo vicioso en el que estamos inmersos, de esta especie de pescadilla que se muerde la cola.

– Pongamos algo de positividad en la conversación. ¿Hasta qué punto esta crisis está llevando cada vez a más gente a darse cuenta de que la felicidad no tiene nada que ver con el consumo de bienes materiales? ¿Hasta qué punto se empieza a cambiar el orden de las prioridades, a poner en circulación otras ideas?

– Todo eso es cierto. En cualquier momento de la Historia, las crisis, lo que nosotros llamamos crisis y que en la raíz etimológica significa también oportunidad de debate, son momentos en los que se hace una reflexión sobre las cosas que puede generar un cambio de ruta, una ocasión para entender aspectos que nos resultaban incomprensibles, confusos. Yo también espero que de la gran contradicción de esta crisis pueda emerger la necesidad de volver a valorar las cosas inútiles frente a las cosas útiles. Otro de los placeres que me está dando la publicación de este libro es la posibilidad de dialogar con muchos directivos de empresas. Me ha sorprendido que algunos de ellos estén viendo la necesidad de revisar los modelos porque se dan cuenta de que una empresa que pone en el centro el beneficio, que hace que éste se convierta en el único fin, acaba engendrando un entorno humano inaceptable, invivible, un entorno en el que las personas no colaboran en proyectos comunes sino que ven a los otros como potenciales adversarios que les pueden llegar a quitar poder.

Una empresa que pone en el centro el beneficio, que hace que éste se convierta en el único fin, acaba engendrando un entorno humano inaceptable, invivible, un entorno en el que las personas no colaboran en proyectos comunes sino que ven a los otros como potenciales adversarios que les pueden llegar a quitar poder.

Nuccio Ordine © Nacho Goberna

Los libros son una herramienta magnífica para conseguir esa concienciación. Su ensayo es un buen intento.

– Así es, los libros pueden redimirnos. Si algo me satisface es que con este manifiesto, en su modestia, en su pequeñez, estoy contribuyendo a levantar una alarma. En Italia el éxito del libro fue inmediato. Se superaron las 30.000 copias en pocas semanas, algo extraordinario para un ensayo. Pero lo que de verdad me entusiasma es recibir cartas de estudiantes, de profesores de instituto, de conservadores de museos, de jóvenes músicos que me dicen que lo que he escrito es lo que ellos llevan en el corazón y lo que viven cada día. Son muchos los creadores, los artistas, que siguen su pasión pese a saber que están marginados, que no son escuchados.

En el libro se alude a un discurso de Víctor Hugo, que tiene que ver con todo esto, y en el que el escritor se refiere a los pobres artistas. Está claro que quien crea no lo hace para enriquecerse, pero también es cierto que se está instalando en la sociedad la peligrosa idea de que el artista, el que genera cultura, debe hacerlo de modo altruista, gratuitamente.

–  Sí. Cuando yo hablo de lo gratuito para nada quiero decir que el trabajo de los creadores, el trabajo intelectual, no se deba pagar. En absoluto. Precisamente una de las crisis del mundo de la educación consiste en  que los profesores se sienten humillados. En Italia están muy mal pagados. Es posible encontrar hoy a profesores que enseñan con 60 años y que están en una situación precaria, como interinos. Cuando yo hablo de lo gratuito me refiero a que las grandes obras artísticas, los grandes descubrimientos, no se han hecho en principio pensando en el lucro, aunque luego, a posteriori, acaban generando beneficios. Me refiero a que hay cosas que se hacen por la necesidad interior de hacerlas. Cuando vamos a escuchar un concierto lo hacemos porque hay en nosotros una pulsión emotiva, desinteresada, bello concepto al que hacía alusión Kant.

Si a algo nos conduce “La utilidad de lo inútil” es a la reflexión. Unas cosas, unos conceptos, van llevando a otros. El tema del interés en todo tipo de relación es muy interesante.

– Sí. En el libro pongo un ejemplo para demostrar cómo el amor, que debería ser el campo de lo gratuito por excelencia, también ha llegado a corromperse. El interés también ha entrado en ese territorio. El matrimonio se basa en la exigencia económica de formar una familia y muchas veces se sigue con una pareja a la que ya no se quiere porque la empresa familiar obliga a hacerlo. Aquí también vuelvo a mirar a los jóvenes, a esos jóvenes que han de entender que deberían existir unas esferas de la vida humana en las que no exista el concepto del beneficio, de lo útil. Cuando entra en juego esa lógica se acaban matando, ensuciando, valores básicos, incluso el de la verdad. Ahora mismo podemos hablar de vendedores de verdad, de camellos de la verdad, idénticos a los que venden droga, que nos dicen que los suyos son los principios que hay que seguir. Y poseer la verdad significa matarla. Hay muchas mujeres que son asesinadas en el mundo porque existen hombres que creen que poseen sus cuerpos, sus almas; que están convencidos de que otro ser humano puede pertenecerles. Este es para mí un ejemplo de cómo la idea de posesión puede causar un deterioro de los valores que deberían proteger algunos aspectos esenciales de la vida humana.

Cuando entra en juego la lógica del beneficio se acaban matando, ensuciando, valores básicos, incluso el de la verdad. Ahora mismo podemos hablar de vendedores de verdad, de camellos de la verdad, idénticos a los que venden droga, que nos dicen que los suyos son los principios que hay que seguir.

– Pero esa tendencia es muy minoritaria. En España ese empresario aún no ha nacido.

–  (Risas) Habrá que ir hacia ahí. Es el camino. En Italia se ha celebrado recientemente el aniversario de Adriano Olivetti, un empresario que fue en contra de la corriente y nos enseñó algo muy bonito: que una empresa no debe producir únicamente beneficios, sino también belleza y libertad. Él se dio cuenta de que a través de la belleza y de la libertad el hombre aprende a entender cuál es el camino para la felicidad. Olivetti invirtió sus beneficios en bibliotecas, en casas y en guarderías para los hijos de los trabajadores. Se preocupaba de darles una dignidad humana y por ese camino llegó a construir una empresa de competitividad a nivel internacional que ni siquiera existía en Estados Unidos. Su ejemplo debería cundir. Si hoy las empresas no crecen no es solo por culpa de la crisis. En muchos casos tiene que ver con la deshonestidad de muchos de sus directivos: directivos que han falseado las cuentas, se han llevado gran parte del dinero obtenido a paraísos fiscales y han acabado despidiendo a los obreros, diciéndoles que el negocio iba mal. Cuántas veces se ha descubierto que detrás de los despidos masivos hay decenas y decenas de millones de euros, que han sido derivados hacia los bancos de los paraísos fiscales para el exclusivo uso personal de unos pocos.

– Tendrían que crearse otro tipo de escuelas empresariales y tendría que nacer otra nueva clase de empresarios, insisto.

– Exactamente. Hoy una de las limitaciones de la universidad es que ha llegado a ser demasiado profesionalizadora. La gente va a las universidades a convertirse en médicos, abogados, ingenieros. Sin duda hay que aprender esas profesiones, pero en primer lugar hay que aprender a ser personas. Solo cuando se sea mejor persona se llegará a ser un buenísimo ingeniero o médico. Cuando transformamos la escuela y la universidad en una empresa, donde los estudiantes se convierten en los clientes, la cosa varía. Esto es demoledor. En el léxico de las universidades italianas se han introducido palabras como créditos y deuda. Este lenguaje lo ha contaminado todo en la educación y de esto debemos huir. Y el mismo discurso vale para argumentar sobre la investigación científica. Cuando el Estado ya no invierte en la investigación de base lleva a las universidades a buscar los fondos sobre el territorio para poder sobrevivir. Y si se acude a una empresa farmacéutica, ésta nos dará dinero a cambio de un producto de mercado. Es cierto que la ciencia sigue avanzando, pero está claro que por este camino no será la ciencia la que haga las grandes revoluciones a favor de la humanidad. Como apéndice a mi ensayo decidí incluir un texto magnífico de Abraham Flexner [pedagogo, 1866-1959; fundador creador del Institute for Advanced Study de Princenton] para que se entienda que la gran revolución de la ciencia no fue la que realizó Marconi. Marconi hizo una gran revolución, sí, pero si no hubiera tenido los estudios previos de investigadores como Maxwell y Hertz, que no tenían ninguna necesidad práctica en su interés como estudiosos, hoy no tendríamos la radio. Incluso en el campo de la ciencia lo que vale es la curiosidad, dejar libremente al científico perseguir o cultivar sus ideas. El problema es que hoy esto es cada vez más difícil.

Nuccio Ordine © Nacho Goberna

– Estamos hablando de la necesidad de la cultura y de cómo se la anula tanto desde el poder. Pero, por otro lado, nunca como ahora, la gente ha tenido tanto acceso a la cultura, más bien al espectáculo.

– Bueno, pensemos en el cine, por ejemplo. Es verdad que hoy hay muchas más salas cinematográficas, pero también que el mercado de la distribución está cada vez más dominado por las películas de efectos especiales. El cine clásico, el de los grandes directores, cada vez se ve menos. Es cierto que en París sigue habiendo muchas salas de películas de autor, pero en otras ciudades como Roma prácticamente han desaparecido y en Nueva York, donde he vivido, quedan muy pocas, frente a unas 50 salas donde se expone el cine comercial, de efectos especiales, con grandes estrellas, pero muy pobre de contenido. Muchas de las cosas que hoy llamamos cultura en realidad son productos de subcultura. Y las librerías siguen existiendo pero, ¿qué es lo que venden?. Hay muchos más libros que antaño, pero, ¿estamos contentos con los libros que interesan al público?. ¿Quiénes están hoy en el “top ten” de las ventas?. Pues abundan  esos señores que hablan en la televisión o figuras del fútbol o similares. ¿Qué valor literario tienen las cosas que más se leen?. Sí. es verdad que hay más posibilidades, pero también es verdad que hay muchas cosas que no valen para nada y que hunden, ahogan, todo lo que sí merece la pena, pero que cada vez se ve menos. Y tenemos Internet, una gran revolución, sin duda, pero habría que educar a los jóvenes en su correcta utilización. Cuando mis estudiantes quieren hacer una investigación sobre un autor en concreto siempre les digo que en vez de bucear en Internet se lean un buen libro. De Giordano Bruno, uno de mis filósofos favoritos, existen en Internet decenas de páginas delirantes en las que hay informaciones equivocadas. Hoy en día cualquier persona puede escribir en Internet lo que le parezca, sin ningún tipo de control. El buscador competente, el que sabe, sabrá moverse en esas aguas, pero el joven tiene que ser guiado, porque, paradójicamente, cuando hay tantas informaciones todo y nada es lo mismo. Habría que hacer una guía Michelin de Internet, una guía que indique cuales son las mejores páginas a seguir en cada materia.

– ¿Una etapa de la Historia a la que podríamos mirar para tomar como ejemplo, tal vez el Renacimiento?

– Sí. Si viajamos al Renacimiento nos encontramos con personajes  como Copérnico, como Galileo, que no estudiaban los cielos porque hubiese alguien que les pagara un dinero para que hicieran un descubrimiento. Lo suyo era curiosidad, puro deseo de saber. Por otro lado, en el Renacimiento los conocimientos, las distintas disciplinas, no estaban separadas. Leonardo da Vinci fue un pintor, un constructor, un arquitecto, un ingeniero, un escritor. Miguel Ángel también dominaba con brillantez distintas disciplinas. Lo que hoy nosotros separamos, en el mundo clásico y en el Renacimiento estaban juntos. El premio Nobel de química Ilya Prigogine ha escrito un maravilloso libro, “La nueva alianza”, donde señala que si nosotros no mantenemos juntos los conocimientos. la humanidad se deslizará hacia la barbarie.

– Antes hablábamos de cómo los gobernantes buscan pueblos incultos, más dóciles y fáciles de dirigir, pero la ignorancia también conduce a los fanatismos, a los extremismos. Lo hemos visto en el pasado y lo estamos viendo en la Europa actual. Da la impresión de que esos gobernantes no están siendo conscientes de ese peligro.

– Totalmente de acuerdo. Antes hablaba de los traficantes de certezas, los traficantes de verdad, porque justo los momentos de crisis, de incertidumbre, son momentos en los que es fácil la explosión irracional. Surgen líderes que empujan a la gente inculta a abrazar determinados fanatismos porque es en esas etapas de crisis cuando se crea la necesidad de tener puntos de referencia seguros. Por eso el fanatismo religioso, el fanatismo político y otros, encuentran hoy un campo de cultivo muy fértil. En el libro hay un capítulo precisamente sobre el fanatismo y la verdad y, como indico, para abordarlo sería suficiente con leer una impresionante narración de Boccaccio, “Los tres anillos”, donde se le pregunta a un judío cuál de las tres religiones es la verdadera y el judío contesta contando una historia en la que da a entender que el hombre nunca sabrá cuál es la verdad absoluta. Montaigne, también Giordano Bruno, nos enseñan que la mejor manera de encontrar la verdad es buscándola y que toda la vida andaremos detrás de una verdad que no se dejará atrapar, pero que es el camino hacia ella el que nos convertirá en hombres solidarios, hombres que piensan que para acercarse lo más posible a su centro es necesario conversar con otros hombres.

Los momentos de crisis, de incertidumbre, son momentos en los que es fácil la explosión irracional. Surgen líderes que empujan a la gente inculta a abrazar determinados fanatismos porque es en esas etapas de crisis cuando se crea la necesidad de tener puntos de referencia seguros. Por eso el fanatismo religioso, el fanatismo político y otros, encuentran hoy un campo de cultivo muy fértil.

– ¿La lectura, la literatura, no es una forma de buscar la verdad y de estimular el diálogo con los otros?

– Por supuesto. Cuando yo hablo del hecho de que la lectura de un libro, de que el encuentro entre un maestro y un estudiante, pueden llegar a cambiar la vida de una persona no hablo de algo abstracto, es algo que yo he vivido en mi propia piel. Yo nací en un pequeño pueblo del sur, en una casa sin libros, de padres que habían dejado de estudiar a los 12, 13 años. En mi pueblo no había bibliotecas y en esas circunstancias nadie podía imaginar un futuro para mí en la dirección que he tomado. El nacimiento de la Universidad de Calabria en los años 70, en una región pobre, ha permitido a muchos jóvenes como yo ir a la universidad y encontrar allí a buenos profesores leyendo y recomendando libros maravillosos que han cambiado nuestras vidas. Yo he entendido muchas cosas y estoy convencido de que, a pesar de todo, la lectura de un clásico, la literatura, la filosofía, el arte, la música, todos esos conocimientos inútiles que conforman la cultura, pueden crear en nosotros unas reacciones, una conciencia que nos lleve a comprender mejor el mundo en el que vivimos y el corazón del ser humano.

– Si tuvieras que elegir un solo libro, un libro poderoso, ¿cuál sería?

– Es difícil que en el camino haya solo un libro. Hay muchos y cada uno de ellos es importante en fases concretas de la vida. Una de las obras que siempre he amado ha sido el “Orlando furioso”, de Ariosto, pero también me han acompañado las “Memorias de Adriano”, de Yourcenar, o un clásico sobre el que he escrito en mi libro, “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez. Tampoco me puedo olvidar de los poetas, tantísimos poetas, ni de otros escritores a los que tanto he amado como Cervantes. Don Quijote ha sido para mí una lectura extraordinaria. Mientras trabajaba en este ensayo sobre lo inútil, con esa idea en mi cabeza, me di cuenta de que no existe un héroe más famoso de lo inútil que el Quijote. Sus acciones reflejan sus valores. Él no quiere ganar nada con ellas. Simboliza todos esos actos que pareciendo inútiles pueden llegar a cambiar a veces la vida humana. Pensemos, por ejemplo, en esa famosa fotografía de la plaza de Tiananmen donde un joven se pone delante de los tanques y es capaz de bloquearlos. Esa parecía la acción de un loco y, sin embargo, diez años más tarde, esa imagen fue la portada del “Times”, que vio en ella una de las instantáneas que más han condicionado el siglo pasado.

Fuente: https://lecturassumergidas.com/2014/01/26/nuccio-ordine-la-cultura-es-peligrosa-para-la-clase-politica/

 
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Cuba: Ecoarte, el mundo y el medio ambiente

Cuba/28 julio 2016/Fuente: Ahora.Cu

Ecoarte es un programa de Educación Ambiental Comunitario a largo plazo, nacido el 13 de agosto de1996, con el objetivo de lograr la participación activa y consciente de la comunidad desde sus más queridos retoños, en la formación de una cultura, educación y ética a favor del Medio Ambiente. Como consecuencia del gradual desarrollo alcanzado por este programa, devino necesidad el abrir nuevos espacios para la promoción y la consolidación de lo alcanzado en materia de Educación Ambiental Comunitaria.

Se creó entonces el Centro Cultural de Educación Ambiental Comunitario (CCEA) de Cubaníquel, con el objetivo de aglutinar, coordinar y continuar el despliegue de acciones, con objetivos estratégicos a corto, mediano, y largo plazos. Tal evolución, ciertamente, se corresponde con el hecho de que los problemas del Medio Ambiente constituyen hoy una de las mayores preocupaciones políticas, económicas, sociales y educativas a nivel global, pues de su solución dependerá, en gran medida, la existencia misma de la vida en la Tierra.

La protección del entorno y la concepción del desarrollo sostenible, implican un tipo de progreso en los campos productivos y sociales que satisfagan las necesidades básicas de la actual generación humana, sin poner en peligro las posibilidades de las generaciones venideras. Para ello se requieren de voluntades, decisiones y puesta en práctica de acciones políticas, económicas, científicas y educativas, entre otras.

La humanidad debe enfrentar el reto de lograr que su protección sea armónica y compatible con el progreso económico-social, a la vez que se solucione paralelamente el desafío de eliminar las guerras, la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo y otros problemas que atentan contra la calidad de la vida del principal componente: el hombre.

En los últimos años, es apreciable la preocupación internacional ante el alarmante deterioro del Medio Ambiente mundial y, por tal motivo, se han convocado reuniones para promover e implementar acciones a favor de su protección, y para la puesta en práctica de un consecuente proceso de Educación Ambiental.

Para la adopción de acciones concretas a favor de integrar el desarrollo económico y social con la protección del medio ambiente, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó, en el decenio 1980-1990, una Comisión Mundial con el propósito de diseñar un programa global para evaluar, controlar y minimizar la degradación del medio ambiente.

El trabajo de la Comisión, presidida por la Señora Gro Harlem Brundtland, dio como resultado el informe denominado: Nuestro Futuro Común. En el se ofrecieron resultados relevantes, pues consolidó y reafirmó los conceptos y los criterios sobre la interdependencia del medio ambiente con el desarrollo económico y social; necesidad de hacerlo sostenible; diferenciación de los problemas ambientales en los países desarrollados y subdesarrollados; y la degradación y explotación irracional del medio ambiente, ocasionada fundamentalmente por los países desarrollados.

Considerando los resultados del informe y la agudización de los problemas del Medio Ambiente, la Asamblea General de las Naciones Unidas, que tuvo lugar en 1989, mediante la Resolución 44-228, convocó a la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, entre cuyos documentos se aprobó la denominada Agenda XXI, que contiene propuestas de acciones nacionales e internacionales para detener los procesos de degradación.

Después de la Cumbre de la Tierra, los avances y los resultados obtenidos no se corresponden con la prioridad que se le debe conferir a estos problemas. La Agenda XXI, como documento para la estrategia y las acciones a favor de la protección del medio ambiente en el presente siglo, no está elaborada y menos implementada en muchos países.

Sin embargo, Cuba fue de los primeros países del mundo que incorporó y enfatizó los acuerdos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, al expresar el carácter estatal de su protección.

El Estado Cubano tiene elaborado y aprobado el Programa Nacional de Protección del Medio Ambiente y Desarrollo, como adecuación al documento Agenda XXI, que contiene los objetivos, estrategias y acciones para el trabajo de protección y las actividades de educación ambiental, a promover y perfeccionar en el país. Con el propósito de elevar la eficiencia y la calidad, así como profundizar, desarrollar y controlar el trabajo ambiental, el Estado Cubano implementó la Ley 81 del Medio Ambiente y la Estrategia Nacional Ambiental hasta el 2030.

La protección del medio ambiente en Cuba se hace realidad y tiene, como centro de atención, al hombre, en tanto se materializa en los logros de la salud, la educación, la ciencia, la técnica y la seguridad social, entre otros aspectos, junto con la atención y las acciones para proteger el entorno natural.

Por ello, en los documentos antes referidos, los objetivos, las estrategias y las acciones que se expresan para cumplir la Agenda XXI, se corresponden con los resultados y logros obtenidos por la Revolución Cubana, y que para muchos países del llamado Tercer Mundo resultan una utopía alcanzarlos en el contexto de las actuales relaciones internacionales y las diferencias entre el Norte y el Sur. Cuba, reconoce que es posible lograr el desarrollo sostenible y ecológicamente sustentable y, para ello, es imprescindible que los países desarrollados-principales responsables-pongan a disposición de los países subdesarrollados los recursos financieros, la ciencia y la tecnología para resolver el problema.

El Estado cubano está convencido de que el logro del desarrollo económico ambientalmente sostenible, exige un enfoque y una concepción global y multifacética, que considere la aguda crisis económica de los países en desarrollo, así como de la revisión y el diseño de los actuales patrones de producción, distribución y consumo de las economías de los países desarrollados impuestos a las naciones subdesarrolladas. Cuba, reconoce y reitera que, con un desarrollo político, económico y social planificado, y la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, se puede poner en práctica la consecuente protección del Medio Ambiente. Por ello, el trabajo de Educación Ambiental no formal e informal de Ecoarte con niños y jóvenes moenses, a las puertas de su XX Aniversario, es un ejemplo en la escala de municipio para todo el país y tal vez más allá, algo reconocido con el Premio Nacional de Medio Ambiente en 2014 y otros lauros. Tiene mucho futuro a partir de un luminoso presente, pues ya involucra prácticamente a toda su comunidad, liderado por el MsC. Melaneo Maden Betancourt.

Fuente noticia: http://ahora.cu/secciones/opinion/24606-ecoarte-el-mundo-y-el-medio-ambiente

Fuente imagen:https://cienciadecuba.files.wordpress.com/2011/10/ciencia-cubana_ciencia-de-cuba_moa_holguc3adn_proyecto-de-educacic3b3n-ambiental-ecoarte_7.jpg?w=760

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Maestros y estudiantes: Punta del iceberg de crisis de DDHH en México

Por: Inés M.Pousadela

México está experimentando una monumental crisis de derechos humanos. Hay abundante evidencia de las extendidas violaciones de derechos humanos en el país, que incluyen torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y violencia contra periodistas y defensores y defensoras de derechos humanos.

Si los datos duros son preocupantes, lo es aún más la negativa persistente del gobierno mexicano a reconocer la situación. En las palabras de Yésica Sánchez Maya de Consorcio Oaxaca, una organización de la sociedad civil local, el Estado “está invirtiendo más esfuerzo y recursos en negar un problema que de todos modos es evidente, que en resolverlo”.

Pese a las garantías constitucionales, en México el imperio de la ley es incompleto y muy desparejo. En estados como Oaxaca, donde las protestas de maestros fueron recientemente reprimidas con violencia, o Guerrero, donde 43 estudiantes de magisterio rural fueron desaparecidos y dados por muertos desde 2014, organizaciones y activistas de la sociedad civil enfrentan fuertes restricciones.

Ellas se derivan de la violencia ligada al narcotráfico, la infiltración de gobiernos locales por parte de operaciones de crimen organizado crecientemente diversificadas, la penetración de la corrupción, la represión policial, y las severas violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad.

En junio, los maestros de Oaxaca se manifestaban en las calles en contra de la reforma educativa emprendida por el gobierno. En el fin de semana del 19 y 20 las fuerzas de seguridad mataron a por lo menos nueve personas e hirieron a varias decenas al atacar a maestros y pobladores movilizados.

Una declaración firmada conjuntamente por numerosos grupos de la sociedad civil mexicana subrayó entonces que la gente de Oaxaca vive “en un contexto de violencia generalizada” en el cual los movimientos sociales – en particular los que involucran a los maestros – llevan largo tiempo criminalizados por el sistema judicial, las fuerzas de seguridad y los medios de comunicación.

El hostigamiento judicial contra los líderes sindicales de los maestros es en efecto frecuente, e incluye arrestos y detenciones. Precisamente uno de esos arrestos tuvo lugar el pasado 11 de junio, al tiempo que el clima de protesta se recalentaba.

Los maestros denunciaron el arresto como un acto de acoso judicial motivado políticamente, desestimaron los cargos de malversación y lavado como meras excusas destinadas a desactivar la protesta y, acto seguido, redoblaron su estrategia de bloqueo de rutas.

En los días y horas que precedieron al desencadenamiento de la violencia, las autoridades convirtieron el área en una zona de guerra: a medida que la tensión se incrementaba, una flotilla aérea sobrevolaba la zona y eran desplegados numerosos efectivos de las fuerzas de seguridad. Nada más que tragedia podía resultar del encuentro cara a cara de esos efectivos fuertemente armados con las multitudes de manifestantes.

A la represión le siguió la consabida discusión acerca de las virtudes morales de los maestros (¿eran lo suficientemente pacíficos?), sus opciones tácticas (¿cuán legítimo es el bloqueo de rutas, uno de sus métodos disruptivos preferidos?), sus preferencias de política pública (¿es la reforma educativa tan mala como ellos afirman?) e incluso sus razones subjetivas para rechazar los cambios propuestos por el gobierno (¿tenían miedo de perder sus empleos en caso de imponerse evaluaciones de desempeño?).

Mientras que las opciones de política pública son en efecto el tema de una discusión que ha de ser saldada por los mexicanos –y de hecho uno de los principales reclamos expresados en las calles era justamente que el gobierno trataba de imponer su proyecto de reforma en vez de someterlo a debate público-  no existe justificación alguna para el uso de fuerza letal por parte de las autoridades estatales.

A contramano de los estándares de buenas prácticas vigentes sobre el manejo de manifestaciones, el gobierno federal de México y el gobierno del estado de Oaxaca han recurrido una vez más a medidas punitivas de mantenimiento del orden público. Han tratado a los bloqueos de rutas, históricamente parte de las tácticas de resistencia de los movimientos sociales, como delitos graves.

Han utilizado el sistema de justicia penal como herramienta para inhibir las protestas a la vez que castigar a los manifestantes por participar en ellas. La violenta reacción gubernamental frente a la protesta social de los días 19 y 20 de junio fue todo menos sorpresiva.

Según las autoridades, fue cuando la policía trató de desalojar a los manifestantes que unos individuos armados no identificados (pero según todos los indicios no vinculados con las organizaciones que lideraban la protesta) abrieron fuego y desataron el caos. Tras los incidentes, numerosos testigos oculares coincidieron en afirmar que los manifestantes se encontraban desarmados.

Lejos de carecer de precedentes, esta tragedia siguió el guión de una masacre similar ocurrida una década atrás. Fue, precisamente, la impunidad reinante la que habilitó la repetición: tal como lo enfatiza Sánchez Maya, “todavía hoy no tenemos ni una persona detenida y sentenciada por la terrible represión ocurrida en 2006… El Estado no ha sido capaz o no ha querido garantizar el acceso a la justicia, ni siquiera en los casos en que se sabe quién es el culpable de la violación de derechos humanos a partir del testimonio de las víctimas. Ello ha generado impunidad, y por lo tanto permisibilidad (hacia las violaciones de derechos humanos)”.

En la práctica, las libertades básicas que componen el espacio cívico – las de asociación, protesta pacífica y expresión – no son plenamente respetadas en México, y predomina la impunidad. De acuerdo con los datos difundidos por el gobierno mexicano, desde 2007 más de 22.000 personas han desaparecido en el país.

Un reciente informe de Front Line Defenders registró ocho asesinatos de defensores de derechos humanos ocurridos en México durante 2015, en tanto que el capítulo mexicano de Artículo 19 documentó 23 desapariciones de periodistas entre 2003 y 2015, es decir un promedio de dos al año. El último iforme anual de la misma organización describe una situación de temor extendido entre los trabajadores de medios, con 397 agresiones contra la prensa documentadas en 2015 (una cada 22 horas, un aumento de 22 por ciento en relación con 2014), incluidos 7 asesinatos.

No resulta sorprendente que el espacio para la libre expresión, tanto en los medios tradicionales como en la web, quede restringido por efecto de la autocensura.

La participación en protestas callejeras también conlleva riesgos, en la medida en que la menor chispa de violencia por parte de los manifestantes suele constituir una excusa bienvenida para el despliegue de fuerza excesiva por parte de las fuerzas de seguridad, a menudo seguida de detenciones arbitrarias e incluso torturas bajo custodia.

Varios estados cuentan con legislación que permite a la policía utilizar armas de fuego o fuerza letal para dispersar manifestaciones.

La violencia y la represión son parte de la vida cotidiana en numerosos estados y localidades de México, aunque solo unos pocos casos seleccionados terminan colocados bajo los reflectores de la atención internacional.

El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que en 2014 desaparecieron en camino a una protesta en Iguala, en el estado de Guerrero, constituyó en ese sentido un punto de inflexión. Cuando nuevos activistas mexicanos son asesinados por decir su verdad o exigir explicaciones al poder, sus conciudadanos ya no están mirando para el otro lado.

Desde la desaparición de los 43 de Ayotzinapa ha existido una demanda sostenida por una investigación independiente, la cual se ha renovado vigorosamente en las últimas semanas.

De igual modo, la represión en Oaxaca empujó a miles de estudiantes y pobladores locales hasta entonces ambivalentes hacia las reformas educativas propuestas a manifestarse en las calles en solidaridad con los maestros. Enormes multitudes sumaron sus voces en otras partes del país, incluida la Ciudad de México. Manifestaciones menores también tuvieron lugar en ciudades de todo el mundo.

Desde las calles, los medios y los foros internacionales se elevan un fuerte llamamiento al gobierno mexicano. Las demandas son claras. En primer lugar, las autoridades mexicanas en todos los niveles de gobierno deben buscar y mantener el diálogo con los grupos de la sociedad civil movilizados, entre ellos los sindicatos docentes.

En segundo lugar, deben dar instrucciones a las agencias de mantenimiento del orden para que cese de inmediato el uso de fuerza excesiva contra organizaciones y activistas de la sociedad civil en pleno ejercicio de su legítimo derecho a reunirse y peticionar a las autoridades.

Tercero, deben iniciar una investigación independiente de toda instancia de uso de la fuerza contra manifestantes y de todas las violaciones de derechos humanos perpetradas en conexión con aquellas. Tercero, deben adoptar las mejores prácticas para el manejo de manifestaciones recomendadas por el Relator Especial sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación de las Naciones Unidas.

Finalmente, deben fortalecer y utilizar en forma efectiva las instituciones de protección ya existentes, tales como la Unidad Especializada en Búsqueda de Personas Desaparecidas y el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

En pocas palabras, medidas efectivas de protección más sólidas garantías de no repetición: he aquí la simple fórmula del cambio.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2016/07/maestros-y-estudiantes-punta-del-iceberg-de-crisis-de-ddhh-en-mexico/

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Turquía podría estar dando un gran paso atrás en el ámbito de los derechos humanos

www.amnesty.org/27-07-2016/De: Katy Pownall, Press Officer

Es la hora punta en el puente del Bósforo, en Estambul. Los coches se agolpan formando interminables colas, el ruido de sus cláxones inunda el aire, un joven que vende banderas turcas deambula entre el tráfico portando decenas de ondulantes piezas de tela, de color rojo y blasonadas con las llamativas media luna y estrella del país.

Contemplando la bulliciosa escena, cuesta creer que hace sólo una semana este mismo puente fuera escenario de una sangrienta carnicería, el lugar donde se apostaron inicialmente soldados fuertemente armados y tanques, y los habitantes de Estambul comprendieron que había un golpe militar en marcha.

Pero, aunque las calles de Estambul han recuperado la apariencia de normalidad, no cabe duda de que los ciudadanos ahora viven en un mundo muy distinto del que habitaban la semana pasada a esta misma hora.

En los últimos siete días, unos 60.000 empleados del sector público, incluidos funcionarios, jueces, policías y profesores, han sido despedidos o suspendidos de sus puestos. Más de 10.000 personas permanecen recluidas en centros de detención —oficiales y no oficiales— en medio de denuncias de malos tratos generalizados. Se ha retirado la licencia a decenas de periodistas y medios de comunicación.

Una represión excepcional desde todos los puntos de vista, y en una escala no presenciada en Turquía desde los oscuros días de la dictadura militar en la década de 1980.
Katy Pownall

Una represión excepcional desde todos los puntos de vista, y en una escala no presenciada en Turquía desde los oscuros días de la dictadura militar en la década de 1980. Es indudable que tales purgas y operaciones de detención se extienden mucho más allá de los directamente responsables de los delitos perpetrados la semana pasada durante el intento de golpe de Estado. Y, sin embargo, hay indicios preocupantes de que estos actos son sólo el principio.

La noche del miércoles, el presidente declaró el estado de excepción en todo el país durante al menos tres meses, lo que en la práctica otorga al primer ministro y su gabinete el poder de gobernar por decreto pasando por encima del Parlamento. Al día siguiente, un portavoz del gobierno anunció que Turquía restringiría formalmente ciertos derechos consagrados en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. El presidente Erdogan ha afirmado públicamente en repetidas ocasiones, en respuesta al clamor de una multitud que reclamaba venganza, que está dispuesto a restablecer la pena de muerte.

Aunque aquí el alivio ha sido generalizado entre los residentes ante el fracaso del golpe, las acciones del gobierno durante la semana pasada han suscitado nuevos temores entre la población. Criticar los actos del gobierno o denunciar abusos ahora conlleva el riesgo de ser tachado de progolpista, y ése es un calificativo peligroso en tiempos de ánimos enardecidos, suspensiones y detenciones en masa y cierres de instituciones educativas y de la prensa.

La semana pasada, una reducida delegación de Amnistía Internacional visitó Estambul para conocer sobre el terreno el alcance de las violaciones de derechos humanos cometidas a lo largo de la semana pasada, empezando por los episodios del pasado viernes en el puente del Bósforo y otros lugares. En total, alrededor de 265 personas perdieron la vida y varios centenares resultaron heridas antes de que se frustrara el golpe y se restableciera el orden; algunos de los fallecidos habían sido calificados de ‘golpistas’.

Están circulando imágenes en las que se ve a ‘golpistas’ siendo golpeados e incluso asesinados, aparentemente en actos de linchamiento y de violencia por personas de la calle. Tales actos se han llevado a cabo en presencia de agentes de policía. En muchos casos, los testigos de tales actos no hablan porque están demasiado asustados.

Al menos había dos periodistas en el puente del Bósforo informando sobre los enfrentamientos entre la multitud y los soldados que tomaron el puente en los primeros momentos del intento golpista. Al parecer, a uno lo mataron los soldados que abrieron fuego; el otro sufrió una brutal paliza a manos de una multitud enfurecida.

Muchos periodistas que intentaron hablar de las medidas adoptadas por el gobierno para sofocar el golpe y responder a sus autores fueron objeto de intimidación. Uno de ellos nos contó que la incitación al odio circulaba intensamente en las redes sociales y que temía represalias tanto de las autoridades como de simpatizantes del gobierno si hablaba públicamente.

Abogados, médicos y familiares de las personas detenidas contaban historias muy parecidas. Su miedo es palpable y por eso no disponemos actualmente del relato completo de lo acontecido la noche del viernes y de la represión posterior por parte del gobierno. ¿A quiénes mataron y quiénes resultaron heridos? ¿Quiénes son los responsables de estas víctimas y cómo sucedieron los hechos?

El presidente ha asegurado que la democracia ha triunfado en Turquía, pero las represivas medidas que adoptó la semana pasada ponen en peligro el Estado de derecho, las protecciones de derechos humanos y una pujante sociedad civil, incluidos unos medios de comunicación libres que puedan someter a escrutinio y criticar los actos del gobierno.

El gobierno se ha aventurado por una senda peligrosa; las decisiones que tome en los próximos días y semanas serán cruciales…
Katy Pownall

El gobierno se ha aventurado por una senda peligrosa; las decisiones que tome en los próximos días y semanas serán cruciales para determinar si el legado del fallido golpe militar será una afirmación de la primacía del Estado de derecho y los derechos humanos o, por el contrario, el retorno a los días oscuros de la represión, tortura y detención arbitraria generalizadas.

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Las dramáticas cifras de la violencia en Afganistán

Afganistán/26 de julio de 2016/Fuente: bbc

«Tengo 10 años. Cuando jugaba en las calles de mi pueblo, algo explotó».

«Sentí un fuerte ruido y una onda viniendo hacia mí, como el viento».

Este es el testimonio es de un niño que sobrevivió a una explosión el 27 de mayo en Pul-i-Khumri, en la provincia afgana de Baghlan.

«Me impactó la metralla y caí al suelo».

«No me acuerdo de qué pasó después».

En la explosión murieron cuatro niños y otro resultó herido.

Niños afganosImage copyrightREUTERS
Image captionEn Afganistán 388 niños murieron en los primeros seis meses del año.

En lo que va de año, 388 niñoshan muerto en Afganistán y 1.121 han resultado heridos.

La cifra total de víctimas infantiles, entre muertos y heridos, es de 1.509.

Una minibomba en el suelo cerca de la ciudad de Herat, en AfganistánImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLos niños caen víctimas con frecuencia de aparatos explosivos que no han estallado y fueron abandonados cerca de sus casas.

La Organización de Naciones Unidas, que recopila periódicamente datos de las víctimas civiles en Afganistán, calificó las cifras de «alarmantes y vergonzosas».

Estas son algunos de los datos que recoge el informe de mitad de año de la Misión de Asistencia de la ONU en el país asiático:

  • 1.601 civiles murieron entre enero y junio de este año, de los cuales 388 fueron niños y 130 mujeres
  • 3.565 civiles resultaron heridos en el mismo periodo, incluyendo 1.121 niños y 377 mujeres
  • 157.987 afganos han sido desplazados desde el inicio de 2016, un 10% más que en el mismo periodo del año pasado
  • Se estima que en la actualidad hay 1,2 millones de afganos desplazados por la violencia
  • Al menos 63.934 personas murieron o resultaron heridas por la violencia en Afganistán desde que Naciones Unidas empezó a contar, en enero de 2009

Violencia sexual y ataques a escuelas

El informe recoge también episodios de violencia sexual contra niños.

Naciones Unidas tuvo conocimiento de al menos dos incidentes, aunque cree que por las consideraciones culturales y el estigma que rodea a las víctimas, los casos reportados son muchos menos que los reales.

Mujeres afganas en PakistánImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionMillones de afganos han abandonado el país mientras que unos 1,2 millones son desplazados internos.

En uno de los incidentes, uno de los comandantes de la policía local secuestró a un niño de 16 años cuando estaba en su casa y se lo llevó durante tres días, durante los que lo violó varias veces.

Naciones Unidas también confirmó que una unidad de la policía utilizó a un niño como guardaespaldas y para explotarlo sexualmente en la provincia de Baghlan.

Niño afganoImage copyrightAP
Image captionAlgunos niños son explotados sexualmente en el contexto del conflicto. Este niño trabaja limpiando zapatos en Kabul.

El informe menciona el «bacha bazi», una práctica de algunos comandantes y otros hombres poderosos asociada con la explotación sexual y el abuso de niños pequeños.

Aunque en descenso con respecto al mismo periodo del año anterior, durante los primeros seis meses de este año se documentaron 46 incidentes relacionados con la educación, la mayoría casos de intimidación y amenazas.

«Elementos antigubernamentales cerraron todas las escuelas del distrito. No quieren que las niñas vayan a la escuela», explicó el director de un colegio de niñas en el distrito de Zurmat, según recoge el informe.

«Todas estas niñas serán analfabetas durante toda la vida, a pesar de que lo que quieren es ser médicos, enfermeras, ingenieras y profesoras».

«Sufrirán toda la vida».

Reclutamiento de niños

Naciones Unidas recibió también denuncias de reclutamiento de niños por parte de elementos antigubernamentales y fuerzas de seguridad afganas.

Se registraron 15 incidentes de reclutamiento y el uso de 34 niños en el conflicto.

De ellos, 26 fueron utilizados por el Talibán, cuatro por otras fuerzas que luchan contra el gobierno y cuatro por parte de la policía local afgana.

Al menos tres niños fueron usados como atacantes suicidas, incluido un niño de nueve años, quien sufría supuestamente un trastorno mental y murió cuando su cinturón explosivo explotó prematuramente el 30 de marzo en la provincia de Kandahar.

¿Quién es responsable?

«Elementos antigubernamentales», es decir, los grupos militantes rivales de los Talibán y del autodenominado Estado Islámico, son responsables del 60% de las víctimas en Afganistán.

RefugiadosImage copyrightAFP
Image captionMuchos afganos han huido de la violencia y se encuentran en Pakistán.

Pero en lo que va de año, 1.189 bajas son «atribuibles a fuerzas progubernamentales», un aumento del 47% con respecto al mismo periodo del año pasado.

Las víctimas sucumben en ataques terrestres, ataques suicidas o son alcanzadas por dispositivos explosivos improvisados.

«Todas estas niñas serán analfabetas, a pesar de que lo que quieren es ser médicos, enfermeras, ingenieras y profesoras»

Director de una escuela en Zurmat

Los niños se ven desproporcionadamente afectados por restos de artefactos explosivos de la guerra mientras juegan.

Ese fue el caso de los hijos de un hombre cuyo testimonio recoge el informe de Naciones Unidas.

«Había salido a comprar cosas para mis hijos. Cuando llegué a casa, vi a mucha gente reunida», explicó este hombre.

Niños en AfganistánImage copyrightEPA
Image captionEl número de víctimas civiles en Afganistán aumenta cada año.

«Entré y vi a los niños sobre la cama y gente llorando».

Dos niños murieron y otro resultó herido cuando jugaban con artillería sin explotar en una zona de enfrentamientos entre la policía afgana y fuerzas antigubernamentales en la provincia de Zabul el 6 de mayo.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, dijo que debe ponerse fin «a la impunidad reinante de la que que disfrutan los responsables de las víctimas civiles, sin importar quiénes sean».

«La historia juzgará»

Desde que empezó la retirada de las tropas internacionales de Afganistán en 2011 y el final oficial de la misión de la OTAN en diciembre de 2014, el número de víctimas civiles en Afganistán aumenta cada año.

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«La historia y la memoria colectiva del pueblo afgano juzgará a los líderes de todas las partes de este conflicto por su conducta verdadera»

Tadamichi Yamamoto, representante especial de Naciones Unidas para Afganistán

Tadamichi Yamamoto, representante especial de Naciones Unidas para Afganistán, dijo que cada víctima representa «una ausencia de compromiso» y debería provocar «pasos concretos» para reducir el sufrimiento de los afganos.

Niños afganosImage copyrightREUTERS
Image captionLa ONU pidió el fin «a la impunidad reinante» en Afganistán.

«La historia y la memoria colectiva del pueblo afgano juzgará a los líderes de todas las partes de este conflicto por su conducta verdadera», afirmó Yamamoto.

El informe también documenta otras violaciones de derechos humanos y abusos, incluidos secuestros y ejecuciones sumarias.

Defensores de derechos humanos, periodistas, abogados y jueces también han sido objeto de ataques.

Fuente: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36882220

Imagen: http://ichef-1.bbci.co.uk/news/660/cpsprodpb/DBA6/production/_90503265_gettyimages-522443048.jpg

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África: Una inversión masiva en la educación es el camino a seguir

 África/Julio del 2016/ Noticias/www.graphic.com.gh/

El Director Regional de Educación Ashanti, la señora María Owusu-Achiaw, ha hecho un llamamiento para la inversión masiva en el sector para aumentar significativamente el rendimiento escolar.

Dijo que esto era el camino a seguir para asegurar la nación de los recursos humanos de calidad para dar un impulso a su desarrollo.Ella hizo estas declaraciones en la inauguración oficial de la 23ª reunión anual de la Conferencia de Directores de Educación (CODE) en Kumasi.»La inversión en educación de calidad para la transformación positiva de la juventud para el desarrollo nacional» fue el tema.

 La reunión proporcionó la plataforma para los directores de educación de todo el país para discutir las formas de promover la enseñanza y el aprendizaje de calidad.

La señora Owusu-Achiaw dijo que no había duda de que Ghana ha hecho grandes progresos en las áreas de acceso y la paridad de género en las escuelas.

Lo mismo, señaló, podría sin embargo, no se puede decir de la calidad y esto era algo que debería atraer la atención de todos los interesados.

Dijo que era importante para todas las partes interesadas a aunar sus esfuerzos para lograr la mejora deseada.

Se recordó a los directores a hacer más para seguir de cerca el progreso y encontrar maneras de hacer frente a identificar los desafíos.

Sr. Hayford Kwadwo Osei, Presidente Nacional de la Conferencia, hizo un llamamiento al gobierno para proporcionar los directores con la logística necesaria para llevar a cabo sus tareas asignadas.

Él dice que le resulta difícil de aceptar por qué los directores deben «caminar a las escuelas para hacer la supervisión».

Eso, dijo, tendría que cambiar, añadiendo que, tenían que estar motivado.

El señor Frank guiñada Musah, el Presidente código de región de Ashanti, dijo que la reunión sería fortalecer la capacidad de los miembros para llevar a cabo su tarea con eficacia.

 

Fuente http://www.graphic.com.gh/news/general-news/massive-investment-in-education-is-the-way-forward.html

Fuente imagen https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRfU6powpCo1L6QZGfOF4Sl4K6bS8ho0Zb6vN9slcPFfe6LT17YaA

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