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Repensando el acceso a la universidad (I)

Por: Blanca Heredia

López Obrador ha señalado reiteradamente que cuando él sea presidente no habrá rechazados en las universidades. En una entrevista grupal en Milenio TV, Silva-Herzog Márquez le preguntó si eliminar los exámenes de admisión no implicaba violar la autonomía universitaria. AMLO respondió que no, pues buscaría un acuerdo con todas las universidades (públicas y privadas) para ampliar los cupos en estas y lograr que todos los jóvenes interesados pudiesen ser admitidos.

El académico reviró recordándole al candidato de Morena que él había inaugurado el sorteo como medio para acceder a la universidad y preguntándole si consideraba que el azar –en lugar del mérito– era un buen modelo para el resto de las universidades. AMLO respondió que sí y explicó que el objetivo central de eliminar el examen de admisión en la UACM había sido el de evitar la marginación de los jóvenes.

Silva-Herzog Márquez puso el dedo en la llaga enfocándose en dos pilares sobre los que se sostienen los exámenes de admisión y la idea misma de universidad: el principio de la autonomía y el mérito como criterio eje para determinar el ingreso a la universidad. La primera, porque en ella se funda la vigencia de principios como la libertad de cátedra y la neutralidad valorativa en la búsqueda de la verdad dentro de la universidad, sin los cuales le resultaría imposible cumplir su función como generadora, guardiana y transmisora del conocimiento. El mérito, porque es el criterio de selección (para alumnos y profesores) que permite asegurar la persistencia de una comunidad conformada por personas con las capacidades y la disposición para dedicarse a las labores propias de la universidad.

López Obrador, por su parte, también trajo a la discusión dos temas clave. Primero, el tamaño de la oferta y, segundo, la inequidad y exclusión que producen, en la práctica, los exámenes de admisión a las universidades en un país tan profundamente desigual como México.

La condición material que explica la existencia de exámenes de admisión o de cualquier mecanismo de selección (incluyendo el sorteo) es que los espacios disponibles no alcanzan para satisfacer la demanda. En breve y sobre la base de la pura lógica numérica de oferta y demanda, si el número de postulantes no fuese mayor al de los lugares disponibles en las universidades, no habría necesidad mecanismos de selección.

Tiene razón, así, López Obrador en traer a la discusión el tema del tamaño de oferta. Básicamente, pues, si se ampliara y, en el extremo, se hiciera universal, ello cancelaría la necesidad de seleccionar alumnos, dado que habría lugar para todos los que quisieran entrar. Al respecto, sin embargo, resultan indispensables varias consideraciones.

Primero, ¿podría sobrevivir la institución conocida como “universidad” a la eliminación de mecanismos de selección basados en el mérito, entendido como la capacidad para aprovechar y contribuir a la función social de la universidad, más allá de que se cerrara la brecha cuantitativa entre oferta y demanda?

Segundo, México carece de los recursos para ampliar la oferta de espacios en las universidades tanto como para eliminar la necesidad de algún mecanismo de selección. Ello implica que tendremos que seguir discutiendo cómo asignar cupos escasos en las universidades.

Tercero, dado lo ocurrido con la vertiginosa ampliación de la cobertura educativa en México y sus costos en términos de calidad, así como de la imposibilidad de generar suficientes empleos calificados y productivos para traducir mayor escolaridad en mayor y mejor crecimiento económico, resulta indispensable valorar qué tanto conviene ampliar la oferta universitaria. La pregunta es central y no tiene una sola respuesta correcta.

La de AMLO es que es “mejor tener becarios que sicarios”. Yo coincido (¿quién no?), pero me pregunto si no habrá alguna manera de lograrlo sin acabar, en el camino, con las universidades del país.

Las propuestas de López Obrador sobre el acceso a la educación superior dan mucho para analizar y discutir. Para empezar, ponen sobre la mesa la necesidad de enfocarnos a encontrar soluciones para los dilemas concretos planteados por la defensa de la autonomía universitaria y el mérito, en un contexto marcado por la escasez de espacios en las universidades y, sobre todo, por desigualdades sociales que excluyen a la mayoría de la población de la posibilidad de acceder a la universidad sobre la base del mérito. Seguiré con estos temas en columnas futuras.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/repensando-el-acceso-a-la-universidad-i/

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Demografía del profesorado universitario

Por: Alejandro Tiana

La limitada autonomía de las universidaddes impide que puedan buscar soluciones a los problemas de personal, así como para diseñar sus propias políticas de profesorado.

En las últimas semanas se ha hecho público un valioso informe del grupo Studia XXI, de la Fundación Europea Sociedad y Educación, con el título de Demografía universitaria española, que analiza la dimensión, estructura y evolución del profesorado de las universidades públicas españolas entre 2008 y 2015. Se trata, como puede fácilmente apreciarse, de los años de la crisis, en los cuales las universidades públicas han sufrido el efecto de la aplicación de unas tasas de reposición que solo recientemente han alcanzado el 100%, tras varios años en que se situaban por debajo. Además, han aumentado las limitaciones para contratar nuevo profesorado temporal, lo que ha venido a agudizar la situación de carencia que ya se venía viviendo con anterioridad.

Los datos que arroja el informe son concluyentes. En primer lugar, las plantillas de personal docente e investigador (PDI) de las universidades públicas se han reducido en estos años en términos absolutos. Entre 2008 y 2015 han disminuido en 3.367 personas, lo que representa un 3,43% del total. Si se consideran valores equivalentes a tiempo completo, la disminución se sitúa en 2.022 puestos, lo que representa un 2,39% del total. Esta discrepancia de cifras se explica por otra evolución paralela, que consiste en la disminución relativa del profesorado a tiempo parcial en relación con la situación anterior. En efecto, dicha disminución se ha producido porque un número notable de profesores contratados a tiempo parcial (más de 2.400) han pasado a tener dedicación completa, al tiempo que se han incorporado unos 2.000 nuevos profesores contratados doctores (si bien la situación ha variado de una universidad a otra, especialmente en relación con la contratación de profesores asociados). Por cierto, conviene señalar que la reducción de PDI ha sido porcentualmente menor que en otros sectores productivos y que en el conjunto de la administración pública, lo que obliga a matizar posibles conclusiones apresuradas.

En segundo lugar, la consideración global de dichos cambios demográficos puede esconder una realidad subyacente, pues ese fenómeno se compone de otros dos de distinto signo: una disminución notable del profesorado funcionario y un aumento moderado del profesorado contratado (la cifra de 3.367 PDI antes mencionada se descompone en 5.304 funcionarios menos y 1.940 contratados más). Esto ha tenido además un efecto colateral, que se refiere al incumplimiento creciente de las disposiciones que obligan a las universidades públicas a contar con un máximo del 49% de PDI contratado y del 40% de profesorado con vinculación temporal. Si en 2008 eran nueve las universidades públicas que incumplían la primera disposición, en 2015 la cifra se había duplicado. Y en 2014 eran 26 las que superaban la segunda disposición.

En tercer lugar, resulta inevitable que, en esas condiciones, la plantilla se haya envejecido. Si el aumento de la edad media no ha sido mayor, solo se ha debido a la jubilación de un buen número de profesores, muy mayoritariamente funcionarios. Así, mientras que en 2008 la edad media del PDI funcionario era de 49,55 años, en 2014 había aumentado hasta los 52,99. Aunque menos acusado, también se produjo un envejecimiento del PDI contratado, que pasó de una edad media de 42,49 años a 45,24. Además, en ese periodo había disminuido drásticamente la proporción de PDI funcionario menor de 40 años, pero también del PDI contratado de esas edades, lo que resulta más preocupante.

En consecuencia, las universidades públicas españolas contaban en 2015 con menos profesores y de mayor edad que en 2008. Al mismo tiempo, había cambiado la composición del PDI, con una mayor proporción de contratados que en el pasado cercano. Sin ser angustiosa la situación, hacía más difícil su funcionamiento en buenas condiciones.

No obstante, el informe también pone de manifiesto que esa tendencia no ha sido únicamente resultado de la crisis económica y las decisiones que ha llevado aparejadas, sino que se trata de un proceso sostenido al menos desde los años iniciales del siglo. Dicho de otro modo, no es un proceso demográfico explicable solamente por la crisis, sino que tiene un componente propiamente universitario. Y es aquí donde merece la pena poner la atención, si queremos encontrarle alguna solución razonable.

En efecto, lo que esta apreciación nos está indicando es que hay algún problema con el modo en que las universidades construyen y desarrollan sus políticas de profesorado. Es evidente que hay cosas que mejorar en este aspecto. La más importante consiste en la necesidad de incorporar a un PDI más joven y de fomentar su promoción en plazos menos prolongados que en la actualidad. No resulta razonable que muchos de los ayudantes doctores que se incorporan superen los cuarenta años de edad. Eso incide en que se impide un adecuado relevo generacional y también en que el acceso a los escalones superiores de la carrera académica se produzca muy tardíamente, en fases vitales inadecuadas.

Pero, si las universidades tienen una parte indudable de responsabilidad en este tipo de decisiones, hay otras que no es justo achacárselas. Es el caso de las limitaciones impuestas por las autoridades fiscales (¡no las educativas!) para contratar a personal en formación predoctoral o doctoral, limitaciones que tan negativamente inciden en el desequilibrio de las plantillas. O lo es también la rígida regulación de las categorías docentes y su composición. En última instancia, ligando esto con lo que he planteado en otras columnas anteriores, la limitada autonomía concedida a las universidades impide que puedan buscar soluciones a este tipo de problemas y diseñar sus propias políticas de profesorado.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/04/12/demografia-del-profesorado-universitario/

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China promoverá inteligencia artificial en universidades

Asia/China/12 Abril 2018/Fuente: spanish.xinhuanet

China impulsará el desarrollo de inteligencia artificial (IA) en las universidades, de acuerdo con el Ministerio de Educación del país.

Para este fin, el ministerio chino emitió un plan de acción detallado que indica que las universidades chinas deben haber optimizado los sistemas que corresponden tanto a la innovación científica, especialmente el desarrollo de IA de nueva generación, y el crecimiento de la disciplina para 2020. Para 2030, ambas serán esenciales en los principales centros de innovación de IA del mundo, capaces de proporcionar al país asiático apoyo técnico y profesionales.

El plan pide enlaces interdisciplinares de IA con asignaturas como ciencias de la computación, matemáticas, física, psicología y sociología. También exige una investigación fundamental fortalecida, el establecimiento de más centros de IA, un comité de expertos de alto nivel y cooperación internacional.

De acuerdo con el Diario de Ciencia y Tecnología, 19 universidades chinas agregaron carreras en ciencia y tecnología inteligente en 2017.

Además, en abril comenzó un programa, organizado por varias organizaciones, entre las que se encontraba el ministerio chino, destinada a formar talentos de IA. Este curso ayudará a formar a 500 profesores universitarios y 5.000 estudiantes durante los próximos cinco años.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2018-04/12/c_137106645.htm

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Gobierno investiga aumento de matrícula en universidades de Venezuela

América del sur/Venezuela/12 Abril 2018/Fuente: Prensa Latina
El ministro para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Hugbel Roa, informó hoy que el gobierno de Venezuela investiga las denuncias presentadas por estudiantes sobre el aumento del costo de las matrículas en universidades privadas del país.
Manifestó el titular que las autoridades ofrecerán acompañamiento a la población estudiantil para impedir que ocurran violaciones a los derechos de los educandos en las casas de altos estudios.

Roa adelantó que como parte de las acciones de protección a los universitarios se agilizará el proceso de equivalencia en establecimientos públicos para que los alumnos de los centro privados puedan concluir sus estudios, según una nota de prensa publicada en el portal del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

El ministro recordó que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, autorizó el acceso de los estudiantes de centros educacionales de gestión privada a becas universitarias a través del Carnet de la Patria, mecanismo gubernamental para coordinar los programas de ayuda y asistencia social en esta nación sudamericana.

Destacó el interés del gobierno bolivariano por garantizar la formación de los jóvenes a pesar del esquema de guerra económica planteado por sectores oligarcas con apoyo externo, a través de la inflación inducida, el aumento indiscriminado de los precios y las sanciones internacionales.

Señaló el titular que las autoridades del sector evalúan la situación física y profesoral de cada enclave docente, de conjunto con los sindicatos de profesores y empleados, para consolidar los esfuerzos en beneficio del sector.

Roa agregó que en los próximos días se recibirá una primera dotación de reactivos para los laboratorios universitarios y centros de investigación por parte de la República Popular de China.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=168977&SEO=gobierno-investiga-aumento-de-matricula-en-universidades-de-venezuela
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Universidades de Camagüey y Nueva York estrechan vínculos

Centro América/Cuba/12 abril 2018/Fuente: Prensa Latina
Pese a las limitaciones impuestas por Estados Unidos para evitar la visita de sus ciudadanos a Cuba, estrechan hoy lazos la Universidad de Camagüey (UC) y Lehman College, de la Universidad de Nueva York (LCNY).
Inicios de abril estuvo marcado por un importante Encuentro Científico Académico entre ambas instituciones, como parte de la agenda de internacionalización de la primera casa de altos estudios fundada por la Revolución cubana, que sostiene más de un centenar de proyectos con centros foráneos.

El Congreso Internacional de Educación Superior 2018 evidenció la capacidad de la institución para fortalecer los vínculos con homólogas de diversas latitudes.

Las acciones en conjunto con LCNY, que comenzaron en 2016, potencian las publicaciones científicas entre ambas, además incluye este tipo de encuentros especializados.

Con la intención de tributar al desarrollo sostenible de ambas naciones, la delegación norteña compuesta por estudiantes y profesionales de las áreas de las ciencias médicas, la química, administración de negocio, finanzas y marketing, compartió criterios con su homóloga, en un programa que incluyó la visita a importantes espacios culturales en el área de la ciudad declara Patrimonio de la Humanidad.

En declaraciones a la prensa local, la directora de Relaciones Internacionales de la UC, Yailé Caballero, expresó que tras un memorándum de entendimiento entre ambas instituciones docentes en 2017 ‘se han proyectado diversos acciones en conjunto para fortalecer la relaciones, cursos internacionales y la participación en eventos científicos’.

Las jornadas resultaron aprovechadas para conocer las interioridades de los trabajos de capacitación, además de estar dedicadas a la presentación de proyectos en las áreas de la Economía y Biotecnología, con el protagonismo del estudiantado y el personal docente de la UC y la LCNY .

El primer Encuentro Científico Académico entre el Lehman College y la UC estuvo marcado además por talleres, conferencias, espectáculos artísticos, encuentros deportivos y recorridos por lugares históricos de una ciudad con más de medio milenio de vida.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=168903&SEO=universidades-de-camaguey-y-nueva-york-estrechan-vinculos
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Lucrar es de mala educación

Por: Maite Orsini

Fueron años de movilizaciones, años de gastar zapatillas, creatividad y voz; años de estudiantes y sus familias juntos en las calles pidiendo algo tan simple como contundente: que la educación sea un derecho y no un negocio. Por eso, y no sin dificultades, haber logrado en las dos cámaras del Congreso que el lucro retrocediera considerablemente, fue una victoria de quienes, tanto dentro como fuera del Congreso, creen en la justicia social.

Hoy, la resolución del Tribunal Constitucional desconoció la voluntad de esa mayoría. Esta sentencia, evidentemente promovida por los intereses comerciales de las universidades privadas, es de difícil comprensión, pues encierra en un sinsentido lo que pretende ser una política pública. Por otro lado (o quizás por el mismo), el gobierno del Presidente Piñera ha intentado advertir que el resto de la normativa prohíbe el lucro en la educación, así que lo nuestro no es más que pateleo. Lo cierto es que esta nueva e ilegítima cancha permite que los controladores de una universidad, sean organizaciones con fines de lucro. Por lo mismo, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, alertaba muy claramente sobre “una cosa que no se entiende”, esto es, las contradicciones que permiten que la universidad sea vista desde la lógica de “una inversión”. Incluso, dio un ejemplo que no podría ser más gráfico: “aquí está prohibido escribir con la mano izquierda, pero se permite contratar zurdos”.

Parece curioso -y no menos triste- que a estas alturas del partido tengamos que insistir en sincerar la discusión ¿Queremos que el lucro esté presente en la educación o no? Yo, como millones de estudiantes, digo sin dobleces: No. Pero el gobierno, sus representantes en el TC y los representantes de universidades privadas que no tienen problemas en militar en el PPD o en la UDI, todo indica que insisten en un Sí al que el Congreso y sus definiciones parecen importarles un bledo.

Sin duda que estamos en una de las famosas trampas del laberinto constitucional que impera en Chile. Con todo, quisiera alertar al Presidente Piñera que la ilegitimidad del Tribunal Constitucional llegó a un nivel intolerable: ¿el Gobierno se quedará de brazos cruzados ante una explícita violación de la voluntad democrática? El Gobierno, que aún insiste en una voluntad de “acuerdo nacional” a estas alturas agónico, debería tomar nota que este tipo de acciones hace que el debate público parezca un juego de pantomima, caldo de cultivo para la desafección y el malestar social. Total, siempre habrá una tercera cámara que determinará los designios del futuro de Chile.

Por cierto que la encrucijada en la que se encuentra Chile desdibuja el sentido de hacer política, en particular para mi generación que se propuso luchar por un país más justo. Pero no caigamos en el desaliento, no podemos permitirnos eso. A la falta de política,  todas las herramientas legislativas y fiscalizadoras del Congreso. A las decisiones de “la cocina”, compromiso con el movimiento social. No dejemos que el 2018 sea otro de esos tristes años en que la democracia y la ciudadanía son derrotados por los fácticos de siempre.

Somos responsables de la esperanza de muchos y muchas, de aquellas familias sencillas que soñaron ver a sus hijos formarse en una educación libre de negociados, libre de lucro.  Lo que ha dictaminado el TC es una falta de respeto a la democracia, una falta de respeto a las familias chilenas, como me decían el otro día en una feria en Huechuraba, una falta de educación monumental, un ninguneo a lo que el pueblo demandó en las calles, a lo que el Congreso resolvió en el hemiciclo. Tendrá entonces que volver a escucharse en las calles y con más fuerza en el Congreso: la educación chilena no se vende, se defiende.

Fuente del Artículo:

http://www.latercera.com/opinion/noticia/lucrar-mala-educacion/119742/

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Colombia: Estas son las 30 universidades investigadas por el Ministerio de Educación

América del Sur/ Colombia7 09.04.2018/ Fuente: www.elespectador.com.

Hace dos meses, el anuncio del arribo de un inspector del Ministerio de Educación a la Universidad Autónoma del Caribe en Barranquilla, con el propósito de vigilar su administración y para promover, entre otras medidas, la constitución de una fiducia para asegurar su dinero y la prohibición de hacer giros al exterior, sacó a relucir el interés del Gobierno por impedir que este centro docente pierda el rumbo. La investigación está en pliego de cargos y entre los aspectos evaluados se incluyen irregularidades atribuidas a su último rector, Ramsés Vargas. (L

Según informaciones de prensa, el rector recibía de la nómina de la universidad un salario de $95 millones y una bonificación de $69 millones mensuales como auxilio de seguridad, a pesar de que contaba con escoltas y carros blindados, mientras que los profesores del centro docente completaban meses sin recibir el pago de sus salarios. Entre los datos revelados se dice que Vargas modificó el reglamento de la institución para ampliar el número de miembros de la junta directiva de 9 a 19, y que lo hizo para posesionar a familiares.

Si los escándalos derivados del proceso penal que se adelantó contra la exrectora de la Universidad Autónoma Silvia Gette deterioraron la imagen y proyección de la institución, los hallazgos en el registro a la actual administración demuestran que las anomalías continúan. Por esa razón, el Ministerio de Educación mantiene su ojo vigilante. No solo en esta universidad, sino en 30 más en todo el país, 22 de ellas privadas y ocho públicas, que presentan deficiencias que deben ser corregidas.

En una decena de casos, la investigación del Ministerio de Educación está en etapa preliminar. En esa lista aparecen la Universidad del Pacífico, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, la Corporación Universitaria Santa Rosa de Cabal, la Corporación John F. Kennedy, la Universidad del Atlántico, la Corporación Universitaria Minuto de Dios, la Corporación Bolivariana de Educación Superior, la Universidad Metropolitana de Barranquilla, la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad La Gran Colombia.

En otros casos, la actuación del Ministerio ya lleva algunos meses o incluso años. Como en la Universidad del Pacífico, investigada desde 2015 y sometida a un plan de mejoramiento para corregir sus irregularidades, porque se encontraron funcionarios de planta administrativa que no cumplían con los perfiles exigidos, cargos que se crearon sin requisitos o que se duplicaron, un software de contabilidad que estaba siendo subutilizado, y hasta pólizas de seguros a estudiantes sin vigencia, de modo que, si tenían accidentes, en cobertura de salud no estaban amparados.

Según el Ministerio de Educación, otras seis instituciones –Universidad de Cundinamarca, Fundación Universitaria San Martín, Corporación de Ciencia y Desarrollo, Instituto Nacional de Formación Técnica Profesional, Universidad Incca de Colombia, Escuela Latinoamericana de Ingenieros, Tecnólogos y Empresarios– ya fueron sancionadas. Las universidades impugnaron las órdenes impartidas y hoy están a la espera de una decisión final, por lo que las investigaciones siguen en curso.

Hace tres años, la universidad Incca de Colombia no tenía recursos económicos para atender su operación normal de funcionamiento, ni para el pago de sus deudas a corto plazo. Además, ni el representante legal, ni el vicepresidente, ni la rectora, ni el vicerrector académico, ni la secretaria general cumplían los requisitos para ocupar sus cargos. En abril del año pasado, el Ministerio concluyó que la institución avanzó un 81 % en su plan de mejoramiento y por eso levantó la medida preventiva, que incluyó una fiducia y la designación de un inspector in situ.

Desde 2011, 63 universidades han sido sancionadas con multas de hasta 60 salarios mínimos, con la suspensión y cancelación de sus programas académicos y hasta con el cierre de sus operaciones. Cinco instituciones han desaparecido en los últimos siete años: Corporación Tecnológica Superior Siglo XXI, Instituto Universitario de Historia de Colombia, Corporación Cristiana Universitaria de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Corporación Tecnológica Copacabana y la Fundación de Educación Superior Esatec.

Un drama humano, no institucional

Más de 900 kilómetros recorrieron el mes pasado Jonathan Sanabria, alumno de la Universidad Autónoma del Caribe, y Cristian Sánchez, estudiante de la Fundación Universitaria San Martín. Lo hicieron desde Barranquilla hasta Bogotá para llamar la atención del Congreso sobre la crisis de sus universidades y conseguir que se convocara un debate de control político sobre el tema. Sanabria cursa quinto semestre de ingeniería mecánica gracias a un crédito del Icetex y trabaja como mensajero para cubrir sus gastos.

Hoy cuenta que desde 2016 notó las irregularidades en la Uniautónoma, porque les pedían a los estudiantes que pagaran sus matrículas en efectivo. Quienes lo hacían, recibían descuentos de hasta el 20 %. Más adelante advirtió, por las quejas de profesores a quienes no les pagaban y el aumento del número de estudiantes por cada salón, que había más anomalías en la universidad que trataban de solventarse con medidas forzadas. “Pasamos de ser 30 a 45, porque disminuyó el número de docentes”, expresó a El Espectador el joven de 25 años.

A su vez, Cristian Sánchez, de la Asociación Nacional Académica Sanmartiniana, señala que, como él, en su universidad se estudia con un estigma. “Los estudiantes de otras universidades nos miran mal, creen que somos de una universidad de garaje. Es culpa de los directivos y también del Ministerio, que no supo prevenir a tiempo la crisis en la San Martín”. Por ese estigma, insiste Sánchez, “los estudiantes pasamos de ser 18.000 a 9.000”. Hay quienes incluso estaban a punto de graduarse de médicos e iniciaron nuevas carreras en otras universidades.

Junto a la estigmatización está el drama humano de quienes dependen de su empleo en las universidades investigadas. Es el caso de Margarita*, la mamá de Andrés*, un profesor de ingeniería de la Universidad Autónoma. La mujer, de 74 años, padece un cáncer de pulmón, pero debido a que la institución no le ha pagado la seguridad social, el profesor ha tenido que cubrir los gastos médicos mudándose a la casa de sus suegros para ahorrar y cubrir el atraso en las cuotas de sus créditos y el tope de sus tarjetas de crédito.

“Afortunadamente no tengo hijos, porque la demora en los pagos empezó en febrero de 2016. Hace un mes se pusieron al día con los salarios de noviembre y de diciembre, pero falta por cancelar enero, febrero y marzo. El mejor investigador de la facultad fue despedido por reclamar la seguridad social. Él fue quien descubrió que no la estaban pagando, y por eso lo despidieron de inmediato. Nos invadió el miedo hasta que un profesor murió en octubre pasado porque se enfermó del corazón”, narra el profesor Andrés*.

¿Qué pasó con la Superintendencia de Educación?

Además del Ministerio de Educación, las irregularidades en las universidades no están sujetas a la inspección o vigilancia de otras autoridades públicas. En contraste, hace cuatro años, la organización Transparencia por Colombia evaluó a 32 universidades públicas y ninguna de ellas tenía un riesgo bajo de corrupción. Todas quedaron clasificadas en nivel alto o medio. De hecho, el 52 % de las sancionadas por el Ministerio desde 2011 son públicas, como las universidades del Cauca, de Pamplona, de Cundinamarca y de La Guajira.

“Identificamos debilidades en la planeación del presupuesto, en la contratación de sus funcionarios y en la asignación salarial. Por ejemplo, no existían suficientes referentes, manuales y políticas que les permitieran a las universidades un proceso juicioso de gestión administrativa. Además, tuvimos en cuenta la ausencia de políticas para resolver conflictos de intereses y falta de capacitación frente a la prevención de situaciones de corrupción”, afirma Andrés Hernández, director de Transparencia por Colombia.

En su criterio, todas las universidades deberían rendir cuentas de manera pública. Una idea que apoya José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario, porque algunas instituciones no cumplen su condición de ser entidades sin ánimo de lucro. Se convierten en emporios de familia que se lucran de la institución a través del montaje de negocios que los benefician o a través de pagos excesivos por la participación en consejos directivos. “Una verdadera entidad sin ánimo de lucro vela por que los excedentes se reinviertan en mejorar servicios”, recalca Restrepo.

“La mayoría de rectores no comparte mi posición, pero creo que no se debería combinar la función de vigilancia e inspección con la regulación, como hoy sucede con el Ministerio de Educación. Existe un mayor sesgo o riesgo de incurrir en situaciones de conflicto de interés. Hay que crear cuanto antes la Superintendencia de Educación, en la que tenga presencia activa la comunidad académica. Este sería un espacio autónomo, de alto nivel, y no una oficina de tercer o cuarto nivel en el Ministerio”, concluye Restrepo.

Sin embargo, la ley de inspección y vigilancia (2014) lo que hizo fue darle más dientes al Ministerio de Educación, aspecto que algunos expertos consideran un atentado contra la autonomía universitaria. En un año, el Gobierno debía presentar al Congreso un proyecto de ley para crear la Superintendencia de Educación, pero la Corte Constitucional tumbó ese artículo en 2017, porque el Poder Legislativo no puede obligar al Gobierno a presentar la propuesta ni mucho menos ponerle un plazo perentorio para la iniciativa.

El Ministerio de Educación aclaró que alcanzó a reunirse con organizaciones e instancias del sector de educación superior para “consolidar una propuesta viable en términos técnicos y presupuestales”. Pero una vez llegó el fallo de la Corte Constitucional, el tema quedó frenado. Hoy, la discusión de los expertos apunta a determinar si la Superintendencia de Educación es urgente o si los actuales procedimientos de control en el Ministerio son suficientes. En cualquier caso, lo que preocupa es que cada día son más las universidades en problemas.

*Si conoce casos de corrupción en universidades escriba apcuartas@elespectador.com

Fuente de la noticia: https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/estas-son-las-30-universidades-investigadas-por-el-ministerio-de-educacion-articulo-748701

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