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Cómo trabaja la docente argentina que promueve el uso del celular y compite por el “Nobel de la enseñanza”

Argentina / 4 de enero de 2018 / Autor: Fuente Externa / Fuente: Elige Educar

María Cristina Gómez enseña historia, formación ética y ciudadana y sociología. Por su capacidad para innovar en contextos desfavorables, fue una de las seleccionadas entre los más de 10 mil que se postularon para el Global Teacher Prize.

En la última semana a María Cristina Gómez no le paró de sonar el teléfono celular. Mientras sobrelleva días agitados, con viajes a Buenos Aires desde su Rosario natal, reuniones con funcionarios políticos y entrevistas con la prensa que -dice jocosamente- la hacen sentir una “rockstar”, recibió cientos de mensajes y una “avalancha” de mails con saludos y felicitaciones de parte de familiares, alumnos y ex alumnos.

Durante la tarde del pasado 13 de diciembre, a Gómez le notificaron que fue seleccionada entre más de 10 mil postulantes para competir por el Global Teacher Prize, el “premio Nobel de la enseñanza”. Había salido de trabajar y estaba en un supermercado, en “la vorágine de las compras”, cuando la llamaron desde la Fundación Varkey para informarle la novedad.

“En ese momento me olvidé de lo que estaba haciendo. No podía creer lo que pasaba y mi marido, que estaba al lado de mí, no entendía nada”, recordó la profesora en diálogo con Infobae. Y agregó: “Fue inesperado. Es una gran emoción y honor porque con tantos maestros del mundo participando para mí era una posibilidad remota”.

Casada y con tres hijos -la menor tiene apenas meses de vida-, es docente de Historia, Formación Etica y Ciudadana y Sociología. Estudió hasta finalizar el secundario en Rosario. Luego se recibió en la Universidad Católica Argentina (UCA). Vivió nueve años en España. Y desde hace siete está nuevamente radicada en la ciudad santafesina. Dicta clases en el instituto Santa Margarita N° 8185 y la Escuela N°572 El Ceibo.

“Es un reconocimiento a la carrera, a lo que venimos haciendo hace tiempo”, sostuvo la docente a este medio, subrayando la clave de su nominación: trabajar en contextos desfavorables implementando desarrollando proyectos y programas educativos innovadores en pos de quebrar el fracaso escolar.

Excepto en el inicial, Gómez enseñó en todos los niveles. Hoy está al frente de aulas de adolescentes de barrios vulnerables del cordón industrial de Rosario. Se desempeña en zonas donde, por ejemplo, prevalece la guerra entre pandillas ligadas al narcotráfico.

Como en las escuelas parroquiales en las que imparte conocimientos no abundan los recursos didácticos, proyectó entonces incorporar paulatinamente contenidos a través de la tecnología, permitiendo el uso de los teléfonos celulares como recurso.

Los progresos tardaron en llegar porque recién este año las escuelas cuentan con internet, pero el interés creció rápidamente a partir de la creación del blog Profe Cristina, una herramienta de trabajo que agilizó sus clases y puso a disposición material educativo adicional.

En el sitio web “hay videos, películas, análisis y contenido audiovisual” que forman parte central de tareas que más tarde los alumnos retoman en clase, apuntalando lo visto y estudiado con bibliografía. “Eso va generando un aprendizaje diferente. Es lo que llamamos ‘aula invertida’. La idea surgió al advertir las dificultades que en la comprensión de texto”, explicó Gómez.

Desde este año también emplea aplicaciones de juegos como Kahoot, con contenidos que produce ella misma para sus distintas materias de enseñanza. Son “ejercicios de historias, matemática, de ciencias” que se practican en “una especie de Preguntados (el juego de preguntas y respuestas)”, con imágenes y sonidos. La modalidad, consideró la docente, invita a “solucionar el tema de celulares en clase, que ha sido un tema tan disruptivo y ha generado mucha controversia”.

Además de su labor educativa, la profesora participa en otras iniciativas con la Asociación Conciencia Rosario, organización a la cual llevó el Modelo de Naciones Unidas que dirigió en Buenos Aires 20 años atrás. En su currículum también figura la colaboración con educadores del grupo Mundo de la Educación para promover programas de Educación por la Paz.

Gómez también trabaja con la Fundación Fonbec (Fondo de Becas para Estudiantes) que otorga becas para primaria y secundaria, y con el Programa Escalar, que se ocupa de transición de los estudiantes entre la universidad y el mundo del trabajo.

“Procuramos que los alumnos lleguen a la meta. Y la meta es llegar al final de la secundaria, seguir en la universidad y alcanzar un trabajo acorde a su preparación. Ese es el hilo conductor de lo que hago”, comentó.

Los esquemas de trabajos ya comenzaron a dar frutos. “Es lo que veo en resultados en chicos que empezaron hace seis o siete años con este planteo pedagógico y ahora están terminando su carrera o trabajando en su profesión. Esa es la mayor satisfacción para mí. Pensar en abrirles las puertas de otro mundo, de conocimientos, de superación”, expresó orgullosa.

Al margen de sus actividades y analizando el sistema educativo actual, Gómez consideró que debe que cambiar radicalmente. “Tenemos una estructura burocrática que ya no sirve. Es importante apostar a la capacitación docente en cuanto a la profesionalización. Y generar otra mentalidad muy distinta a la que se percibe en estos momentos. Hay muchos docentes capacitados y están sin trabajo”.

También subrayó la importancia de la tecnología, que “llegó para quedarse” de manera que “se incorpore como algo natural y cotidiano”.

“Nunca hay que dejar de prepararse, de capacitarse, de seguir estudiando”, piensa Gómez. Así lo hace desde que empezó a desempeñarse como docente en 1985, siendo maestra de grado en la escuela San Casimiro, en el inicio de una carrera que en la actualidad la llevó a estar entre los 50 mejores docentes del mundo.

Fuente de la Noticia:

http://eligeeducar.cl/trabaja-la-docente-argentina-promueve-uso-del-celular-compite-nobel-la-ensenanza

ove/mahv

 

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Derechos humanos en América Latina: educación, salud y vivienda

America de Sur/ Fuente: www.telesurtv.net.

¿Cómo está América Latina en derechos fundamentales como salud, educación y vivienda? Conoce los datos más relevantes.

70 años después de su aprobación, la Declaración Universal de los Derechos Humanos continúa siendo un pilar fundamental sobre el cual se sostiene la defensa de la igualdad de derechos y dignidad de los seres humanos sin distinción de raza, religión o sexo.

El 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, en su Resolución 217 A (III). El documento establece los derechos humanos fundamentales que deben cumplirse en el mundo entero.

La Declaración Universal de los DD.HH. fue un hito para la civilización que marcó numerosos avances en el mundo. Sin embargo, más de medio siglo después, la erradicación de la discriminación, pobreza, desigualdades, racismo y guerras sigue siendo una deuda pendiente. América Latina es un claro ejemplo.

Los DD.HH. en América Latina en tres aspectos:

1. Educación

La escuela primaria es prácticamente universal en toda la región y la movilidad económica intergeneracional mejoró, debido a que más personas recibieron mayor educación que sus padres, según datos del Banco Mundial.

Sin embargo, persisten notables diferencias entre quienes tienen menos y mayores recursos. Además, la población indígena sigue siendo la más afectada: el 43 por ciento vive en pobreza moderada y el 24 por ciento en pobreza extrema, según el informe Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI. Esto se traduce en menor acceso a la educación para los niños.

Pero la mayor deuda en la región es con la calidad de la enseñanza:  Argentina(27,4 por ciento), Brasil (26,5), Colombia (22,9) y Perú (19,7) son los países de la región con menor cantidad de estudiantes que superan el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de rendimiento académico, en áreas como las matemáticas, la ciencia y la lectura.

Durante la última década, Chile se ha estancado en calidad del aprendizaje y en la matrícula en la educación pública, la cual es de un 35 por ciento, ocho puntos menos que en 2008.

En el caso de Cuba, su sistema educación ha sido descrito como un ejemplo para el mundo por la Unesco. La nación caribeña ocupa el primer lugar del Índice de Desarrollo de la Educación para Todos, entre los países latinoamericanos, que mide calidad, primera infancia, primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos.

Por su parte, en Venezuela el 80 por ciento de la población tiene acceso a la educación gratuita y la ONU certificó que el país logró la meta del milenio asociada a la educación primaria universal con una tasa neta de escolaridad de 94 por ciento.

En julio de este año, Venezuela llegó a los 500.000 profesionales graduados en la Misión Sucre, que garantiza el acceso a la educación universitaria a todos los bachilleres.

2. Salud 

La desigualdad y los altos costos de servicios médicos siguen liderando los desafíos de la región.

La directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, reveló el año pasado que un 30 por ciento de la población en América Latina y el Caribe no tiene acceso a la atención sanitaria por motivos económicos y el 21 por ciento no busca atención debido a barreras geográficas,

Sólo cinco países del contienen americano invierten en salud un 6 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), que es el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre ellos se encuentran Cuba, Costa Rica y Uruguay (los otros son Estados Unidos y Canadá).

Video insertado

Cuba destaca con la mayor inversión de la región: más del 10 por ciento de sus ingresos.

Por otro lado, El Salvador, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Colombia y Panamá invierten entre un 4 y un 6 por ciento del PIB.

Mientras que Guatemala, Argentina, República Dominicana, México, Perú, Brasil y Chile entre el 2 y el 4 por ciento.

En Venezuela, el 70 por ciento del presupuesto de la nación está destinado a la inversión social, con el sector salud como uno de los priorizados. En 2017 la nación fue declarada cobertura Barrio Adentro 100%, esto significa que existe un médico acompañado de un equipo básico de salud por cada 1.337 habitantes.

3. Vivienda

La región se caracteriza por «una acentuada desigualdad en la distribución de la tierra», señaló un estudio del Observatorio de Conflictividad y Acceso a la Justicia (OCCA).

Según datos de 2017 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el coeficiente Gini (que mide la desigualdad) aplicado a la distribución de la tierra alcanza un.79 en América Latina, muy superior al .57 de Europa, .56 de África y .55 de Asia.

Asimismo, datos de la CEPAL de 2012 destacan que el 80 por ciento de la población latinoamericana habita en zonas urbanas, debido al «intenso y desordenado proceso de urbanización que resultó en el desarrollo de cinturones de pobreza en la periferia de las ciudades». Mientras que TECHO estima que 113,4 millones de personas viven en asentamientos informales.

En el caso de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, México, Nicaragua y Paraguay, el estudio de OCCA indicó que en estos países el derecho a la vivienda «no es igual de respetado» que otros derechos, pues no «no existe por parte de los Estados una voluntad clara y efectiva» de satisfacer esta necesidad.

Venezuela cuenta con el programa social Gran Misión Vivienda, que ha otorgado más de dos millones de viviendas a la población de menores recursos.

Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/derechos-humanos-america-latina-salud-educacion-vivienda-20181210-0011.html

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Ganó la educación

Por: Clara López Obregón.

El movimiento estudiantil logró un avance significativo en beneficio de la educación superior pública que merece ser resaltado.

Ante la incomprensión de muchos, la represión policial y una insistente movilización, estudiantes y profesores de las 35 universidades públicas lograron que el gobierno nacional accediera a presupuestar los $ 4,5 billones exigidos para los próximos cuatro años.

El primer logro consistió en hacer entender al gobierno que el diálogo por sí solo no era suficiente. Que era menester negociar un acuerdo en el cual cada parte debía ceder. De ahí que el acuerdo contenga dos elementos esenciales: los recursos y la conformación de una mesa dónde se discutirá la política pública educativa y se le hará seguimiento al cumplimiento de lo pactado.

Respecto de la política educativa, son muchos los temas que se estarán abordando: la reforma del Icetex y el crédito educativo que tiene ahorcados a tantos estudiantes y sus familias, la reforma del régimen de regalías y de la Ley 30 en lo atinente a la fórmula de la financiación de la educación superior pública, entre otros.  Con tantos paros que se levantan a cambio de compromisos que luego se incumplen, la mesa técnica con participación de estudiantes y docentes estará atenta para verificar que los $ 4,5 billones se incorporen al Presupuesto General de la Nación y que esta vez sí se avance en los temas sustanciales del acceso y la calidad de la educación y su compromiso con el desarrollo social y democrático del país.

En este punto se podrá a prueba el compromiso expresado por el presidente Iván Duque en su discurso de posesión cuando aseveró: “Tenemos que devolverle el valor a la palabra del Estado;” máxime que personalmente suscribió el acuerdo con los estudiantes en la Casa de Nariño. No se equivocaron los estudiantes cuando respaldaron el acuerdo sobre la base de la buena fe y su capacidad de movilización como prenda del cumplimiento de los acuerdos.

El gran lunar en este proceso ha sido el retroceso en el manejo del orden público durante las marchas que se vivieron en varias ciudades del país, incluidas Bogotá, Cali y Popayán, sin que los alcaldes hayan tomado las riendas de la situación como les corresponde. Las tomas de la televisión dan fe de unas marchas multitudinarias,  pacíficas, alegres y rodeadas de la solidaridad de padres de familia y de amplios sectores sociales.

En ocasiones, cuando encapuchados interferían la protesta, el Esmad los aisló y protegió a los marchistas. Pero en otras instancias, el Esmad buscó disolver las marchas mediante el uso de gases lacrimógenos, bombas de aturdimiento y persecución de estudiantes ajenos a los desórdenes, con grave perturbación del derecho que debían proteger, en vez de agredir. A ello se sumó la insinuación del ministro de Defensa de que habría financiación ilegal de las protestas, que sumado a su propuesta de regularlas para que sirvan solamente a los intereses de las mayorías, se constituye en una clara violación de los derechos ciudadanos.

Si algo caracterizó a las marchas estudiantiles fue su carácter masivo y pacífico. No obstante, por el exceso en el uso de la fuerza por parte de la Policía, terminaron con la trágica pérdida de su ojo izquierdo al estudiante Esteban Mosquera. Estamos ante un movimiento estudiantil que superó con madurez y realismo la vieja táctica del tropel y la reemplazó por la deliberación y movilización democrática, pluralista y disciplinada.

Los métodos de deliberación utilizados por las organizaciones estudiantiles favorecen el consenso, las decisiones se toman con base en argumentaciones razonadas y su liderazgo colectivo ha logrado lo impensable, la unidad del movimiento, a pesar de las diferencias naturales que se expresan en su interior. Son ejemplo de la nueva generación y sus nuevas formas de participación activa alrededor de causas que se entrelazan entre sí. Son una nueva ciudadanía en plena formación y desarrollo.

Fuente del artículo: https://www.semana.com/opinion/articulo/logros-del-acuerdo-entre-movimiento-estudiantil-y-gobierno-por-clara-lopez/595351

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El aula, un participante activo

Por: Sofía García-Bullé.

En el proceso enseñanza-aprendizaje, el maestro y el alumno son los protagonistas, pero existen componentes secundarios que ejercen una influencia significativa en la calidad de la experiencia educativa, uno de los más importantes, es el aula.

El punto de partida

La relevancia del lugar donde se aprende es algo en lo que la mayoría de los expertos y autoridades educativas están de acuerdo. Joan Young, experta en educación y desarrollo infantil, detalla lo que se espera de un salón de clase para habilitar el aprendizaje.

“Un ambiente positivo en el que los estudiantes tengan un sentido de pertenencia, puedan confiar en otras personas, se sientan impulsados a tomar desafíos, hacer preguntas.”

Esta descripción es concisa y de carácter atractivo, no deja dudas acerca de lo que debe tener un lugar de aprendizaje, sin embargo, es muy general y pone de manifiesto un cuestionamiento importante en la discusión acerca del salón de clases.

Si bien, hay consenso en la experiencia que queremos extraer de nuestros espacios educativos, sabemos que las actividades que se realizan en el aula son muy variadas, y no podemos hablar de un modelo unitalla en cuanto a la distribución de los lugares de estudio. Lo que sí es posible es desarrollar estrategias que hagan el mejor uso del espacio en cada situación específica que surja de las necesidades educativas.

Diálogo o verticalidad

Uno de los principales dilemas cuando discutimos la influencia del salón de clase, parte de la relación que fomenta entre el maestro y los estudiantes. Una tradicional disposición en hileras, por ejemplo, ejerce una interacción vertical entre quien imparte el conocimiento y quien lo recibe. En esta distribución, el maestro está en el frente, estableciendo un vínculo jerárquico con sus educandos, acomodados en bloques, que aún si conforman un ambiente ordenado y práctico, no facilitan la comunicación bilateral.

El propósito de esta alineación es que el maestro hable y los estudiantes escuchen, lo cual puede ser muy provechoso en algunas instancias, pero en otras, donde la participación y la colaboración son necesarias, esta distribución trabaja en contra.

Un acomodo semicircular, por otro lado, habilita la democratización de la experiencia educativa. Un estudio realizado en Alemania, en el que participaron estudiantes de cuarto grado, comprobó los diferentes efectos de una distribución lineal y una semicircular.

Dividieron un grupo en dos para que cada uno probara uno de estos dos acomodos, los resultados mostraron que las preguntas y participación tuvieron más reincidencia en el arreglo semicircular, que en el lineal. Esta conclusión invita a una pregunta trascendental: ¿Entonces, cómo aprenden mejor los alumnos?

Escuchar para mejorar

La mayoría de los maestros ha pasado por esa difícil dinámica de asignar asientos, decidir junto con los estudiantes quién se sentará dónde, y qué más va a haber en el salón de clases. Si va tener arte, o libros, si contarán con una mascota de la clase, si van a decorar, los colores y texturas que van a utilizar y todos los demás elementos que conforman un espacio educativo

Incluir a los estudiantes en este proceso es indispensable, pero no siempre los resultados son favorables o productivos a largo plazo. Discernir entre lo que el grupo quiere y lo que el grupo necesita es difícil. Stephen Heppell, especialista en innovación educativa habla de cómo canalizar a los estudiantes para conseguir mejor retroalimentación.

En 2015 Heppell hizo a los alumnos de los colegios SEK una pregunta: ¿Podrías mejorar tu aprendizaje? No les preguntó dónde querían sentarse ni de qué color querían tapizar el muro del salón, a grandes rasgos no les preguntó su opinión; más bien retó sus habilidades para la investigación e incentivó su pensamiento crítico, pidió a los estudiantes que revisaran los métodos, distribución y estructura de diferentes escuelas, con el fin de descubrir qué era lo que hacían mejor, los resultados fueron esclarecedores.

El ejercicio reveló una posición de verticalidad excesiva en la manera en la que tradicionalmente se ejerce la educación y la falta de pensamiento crítico en los esfuerzos de mejora, uno de los alumnos de Heppel declaró: «He ido a siete colegios diferentes y esta es la primera vez que alguien me pregunta ‘¿cómo podemos mejorar?»

La clave, no es solo preguntar a alumnos y maestros qué es lo que funciona o no en materia de distribución del aula, para encontrar una respuesta útil y duradera es necesario hacer uso crítico de los estudios, observar constantemente las nuevas tendencias, medir su efectividad, establecer un diálogo con los estudiantes sustentado en lo que ellos mismos observan y distinguen. Estas son las acciones que propician el mejor ambiente para educar y aprender.

Fuente del artículo: https://observatorio.itesm.mx/edu-news/espacioseducativos

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Investigación sobre «millennials» derriba mitos sobre su disposición al trabajo y la educación

América del Sur/Chile/ladiaria,com

Más de 15.000 jóvenes participaron en un estudio que caracteriza a la población.

Los millennials son jóvenes vagos que viven de los padres; son la generación peor preparada para insertarse en el campo laboral; son personas sin aspiraciones sobre su futuro. Esos son algunos de los mitos sobre los jóvenes de entre 15 y 24 años que el estudio Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? tira abajo luego de trabajar con más de 15.000 jóvenes de nueve países de la región y de relevar datos cuantitativos y cualitativos para comprender mejor su relación con el estudio y el trabajo. El informe, elaborado por el centro de estudios chileno Espacio Público, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el gobierno de Canadá, se presentó la semana pasada en la Facultad de Ciencias Económicas y de la Administración de la Universidad de la República, que fue la encargada de elaborar el capítulo sobre Uruguay.

En el libro, la evidencia para Uruguay proviene de datos longitudinales; diferencias metodológicas entre esta encuesta y la hecha en otros países dificultan la comparación directa de los resultados. Los datos muestran que los jóvenes uruguayos tienen más probabilidades de estar sólo estudiando (48%) y de no estudiar ni trabajar (27%), y menos probabilidades de sólo trabajar (16%) o de trabajar y estudiar (10%) que los jóvenes del resto de los países. Al igual que en el resto de Latinoamérica, la probabilidad de caer en la categoría “ni ni” es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

Proactivos

En la presentación, uno de los editores del libro, Rafael Novella, explicó los principales resultados a los que llegaron, que permitieron derribar los clásicos estereotipos sobre los jóvenes. “El primer mito sobre los millennials es que son vagos, no estudian ni trabajan, los conocidos ‘ni ni’, y nuestros datos permiten derribar esa creencia”, dijo. Según el estudio, en la región 41% de los jóvenes están estudiando, 21% sólo trabaja, 17% combina trabajo y estudio, mientras que 20% de los jóvenes no trabajan ni estudian.

Sobre este último grupo, Novella comentó: “Los ‘ni ni’ tienen una imagen muy negativa, se piensa que son jóvenes inactivos. Sin embargo, la definición es muy restrictiva, porque si bien son jóvenes que no trabajan ni se capacitan, no son jóvenes vagos”. La investigación demuestra que un tercio de ellos está buscando activamente trabajo, mientras que los dos tercios restantes se dedican a tareas del hogar, a colaborar en negocios familiares o al cuidado de niños pequeños y adultos mayores, y se destaca que la mayoría de este grupo son mujeres. El investigador resaltó que “solamente 3% de los ‘ni ni’, menos de 1% de toda la generación millennial, no hace ninguna de esas actividades; es un porcentaje ínfimo de jóvenes que no están haciendo ninguna actividad productiva”.

Hay una mención particular a los jóvenes “ni ni” que son padres. Según Novella, “tener un hijo antes de los 20 años tiene una relación muy fuerte con el abandono de la educación y con no insertarse en el mercado de trabajo. De hecho, en el caso de las mujeres encontramos como factor principal del abandono escolar la maternidad temprana”.

Talentosos

Otro mito es que “son la generación peor preparada y que tendrían problemas para insertarse en un mercado laboral cambiante, en el que la automatización amenaza a las ocupaciones”, señaló Novella. En este caso, la investigación mostró que los jóvenes tienen habilidades emocionales como buena autoestima, alta perseverancia y autoeficacia: “Una vez que los jóvenes se ponen una meta, van por ella. Esto es muy importante, y hay mucha literatura que indica que tener perseverancia permite lograr las metas educativas y laborales, así como otros indicadores del bienestar”.

Los millennials tienen a su favor que son nativos tecnológicos, lo que los deja mejor parados de cara al mundo del trabajo. Otra de las características que los diferencian de la generación de sus padres es su visión de género: son personas que entienden necesaria la igualdad de roles entre el hombre y la mujer, afirmó el investigador.

Sin embargo, los resultados mostraron “luces y sombras” sobre su formación. A pesar de tener desarrolladas algunas habilidades emocionales, los empleadores encuentran que les faltan otras, como liderazgo, trabajo en equipo y responsabilidad. Por otra parte, la investigación se alinea con los resultados de pruebas estandarizadas que muestran rezagos importantes en habilidades cognitivas, particularmente las relacionadas con la matemática. Además, indica que solamente uno de cada cinco jóvenes puede hablar fluidamente inglés. “Eso, sumado a otros rezagos, permite suponer que presentarán problemas para insertarse adecuadamente en el mercado de trabajo”, afirmó.

Optimistas

Entre los jóvenes de la región hay un fuerte optimismo. Los millennials tienen grandes aspiraciones sobre su futuro y se preocupan mucho por los próximos pasos que seguirán para alcanzar sus objetivos. De hecho, 88% de los encuestados está seguro de que en el futuro lograrán tener el trabajo que quieren. “85% de los jóvenes aspira a alcanzar por lo menos la educación superior; este valor es altísimo si lo comparamos con que la cobertura de educación superior en la región sólo alcanza a 40%”, subrayó Novella.

Sin embargo, los millennials están muy desinformados sobre las condiciones del trabajo actuales y tienen una percepción distorsionada de los resultados que se puede esperar de cada nivel educativo. Por ejemplo, la mayoría entiende que es más fácil conseguir trabajo estudiando en la universidad que en la formación técnica, y en general no tienen suficiente información sobre la remuneración que pueden alcanzar por cada nivel de educación, lo que deriva en malas decisiones sobre qué estudiar.

Investigar y accionar

El informe plantea tres líneas de políticas públicas. Por un lado, el acceso para el desarrollo de habilidades, al igual que reducir las limitaciones a la formación de los jóvenes, para eso se recomiendan los programas de transferencias condicionadas y becas a la educación, así como subsidios para transporte y una mayor oferta de centros de cuidado infantil. También proponen contar con sistemas de desarrollo de habilidades que se ajusten a las necesidades de los jóvenes y que sean de calidad y pertinentes, para que los jóvenes puedan aprovechar sus recursos. La última recomendación se relaciona con aportar mayor información a los jóvenes para que puedan tomar decisiones de manera eficiente e informada.

Los de acá

El capítulo uruguayo de la investigación concluye, entre otras cosas, que los determinantes de la inserción laboral y la desvinculación educativa varían según el momento en que esta última se concreta. Cuando se deja la educación entre los 12 y los 14 años, esto se debe a fuertes privaciones en la niñez, como problemas nutricionales o falta de estímulos. Cuando se abandona más adelante, las razones se vinculan con eventos de repetición previos, el inicio de la maternidad o la paternidad, los cuidados familiares y la inserción laboral. El estudio sugiere que las políticas orientadas a la retención escolar tienen que empezar en los primeros años de vida, y advierte que se identificaron carencias del sistema de protección social orientado a poblaciones vulnerables; en particular, destaca que debería revisarse el límite de los 18 años para acceder a programas de transferencias monetarias.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2018/12/investigacion-sobre-millennials-derriba-mitos-sobre-su-disposicion-al-trabajo-y-la-educacion/

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