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Entrevista a Nacho Caldreón: educación inclusiva

Por: Educació Inclusiva.

Ignacio Calderón Almendros es profesor del Departamento de Teoría e Historia de la Educación y M.I.D.E. en la Universidad de Málaga (España), donde se doctoró en Pedagogía e imparte su docencia enTeoría de la Educación. Estudia la experiencia educativa a través de la Etnografía y la Investigación-Acción. Sus líneas de investigación se sitúan en la educación inclusiva, los estudios sobrediscapacidad, la desventaja sociocultural y los procesos de exclusión. Su trabajo, su producción científica, su implicación divulgativa y su compromiso con la erradicación de la desigualdad le convierten en uno de los principales referentes internacionales en Educación Inclusiva.

Sus libros abordan la desigualdad escolar desde el análisis de vidas concretas, de experiencias situadas, de vivencias de estudiantes y sus familias… Esta opción por lo particular, por las vidas y las experiencias de las personas que habitan las instituciones, es un acto de resistencia a la forma hegemónica de investigar y de entender las escuelas, ahora dibujadas por enormes estadísticas que imponen nuevos estándares deslocalizados.

Su discurso siempre genera interrogantes acerca de lo que venimos entendiendo por educación, por escuela y por discapacidad, y ayuda a encontrar claves para afrontar nuevas etapas en este proceso de reconstruir las escuelas para hacerlas amables y respetuosas con todas las personas.

Entre su amplia bibliografía destacan libros como Fracaso escolar y desventaja sociocultural (UOC, 2016), Sin suerte, pero guerrero hasta la muerte (Octaedro, 2015) y Educación y esperanza en las fronteras de la discapacidad (Cinca, 2014), con el que obtuvo el Premio Discapacidad y Derechos Humanos (CERMI) y Mención Honorífica por la International Association of Qualitative Inquiry (EE.UU.).

Alusión especial merece la obra titulada Educación, hándicap e inclusión. Una lucha familiar contra una escuela excluyente (Octaedro, 2012, publicada en inglés por Sense Publishers, 2017) porque  tratándose de un ensayo –basado en la historia real de un joven con síndrome de Down y su familia– de  rigurosa investigación, con una potente intencionalidad contracultural, con cantidad de datos y análisis exhaustivos de los mismos, ha traspasado la frontera de la investigación científica y ha calado con fuerza reivindicativa entre cientos de familias que se han visto reflejadas, tanto en las vivencias que narra en relación al acceso a la educación, a los progresos de Rafael (su protagonista), a los conflictos experimentados con la institución escolar, etc., como a los argumentos de denuncia hacia las prácticas excluyentes.

Hoy, en un formato poco habitual para mí, tengo el placer de compartir esta entrevista que hemos realizado a Nacho Calderón, en la que nos responde, desde su certera mirada,  a 10 conceptos troncales de Educación Inclusiva.

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INCLUSIÓN PLENA

Nacho, siempre tratas de poner en cuestión algunos de los pilares de la educación que nos hacen pensar que las cosas son así por naturaleza y que no pueden cambiar. ¿Cómo debe darse la inclusión plena de los niños con discapacidad en la educación?

Es evidente que una de las condiciones previas es la presencia: cuando un grupo de personas no está en la institución, ésta no se ve en la necesidad de adecuarse a ese colectivo. Esto cobra especial relevancia hoy porque estamos en un momento crítico, ya que muchas familias están siendo “invitadas” a abandonar las escuelas comunes porque no van a ofrecerles lo que sus familiares necesitan.

Algunas de estas familias se ven forzadas al cambio; otras asumen que es lo mejor, porque son profesionales quienes lo indican, y “eligen” la educación segregada. Es evidente que en ninguno de los casos se trata de una elección, sino de un condicionamiento férreo. El caso es que demasiados niños y niñas son dirigidos a modalidades de escolarización excluyentes, ya sea en aulas específicas dentro de los centros ordinarios o en centros de educación especial, y esto es inadmisible.

Por eso, la presencia es una condición necesaria, pero en ningún caso con ella se acaba nuestra tarea. La presencia de las personas señaladas por la discapacidad en las escuelas ordinarias tiene que ir acompañada de una transformación de la cultura escolar, de modo que esa ciudadanía previamente excluida de la institución pueda aprender, participar y aprobar en ella.

Y esto, a pesar de que se ha malinterpretado demasiado, se construye a través del cambio de lo que hemos entendido por escuela, para que pueda dar cabida a esas personas que han sido excluidas de ella hasta tal punto que cuesta pensar que tienen un idéntico derecho a ejercer la ciudadanía desde la infancia, aprendiendo, participando y siendo reconocidos junto al resto de compañeros y compañeras. Por tanto, tenemos el reto de garantizar la presencia, pero para que esta presencia sea real es necesario que no pensemos en la escuela ordinaria ni en la escuela especial, sino en una nueva escuela que supere esta división tan violenta y dolorosa.

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FAVORECER LA EQUIDAD

Un elemento arraigado en el acervo cultural de la llamada atención a la diversidad son las adaptaciones curriculares. Pero cuando  hablas de educación inclusiva te he escuchado decir que  esta “clasificación” justifica la devaluación de los aprendizajes y por lo tanto no puede favorecer la equidad. ¿Puedes explicar este punto de vista?

Es algo sencillo: las adaptaciones curriculares (que son entendidas casi exclusivamente como significativas e individuales) son la herramienta de la que se ha servido el sistema escolar para continuar sin ser cuestionado. Sirven como colchón para evitar la transformación de la escuela, porque vuelve a culpabilizar al niño o a la niña de lo que le ocurre. Por eso, se hace un plan específico únicamente para ellos (como si la diversidad se pudiera entender en la dicotomía normal / anormal) que además es devaluado: los aprendizajes bajo adaptación curricular significativa se entienden menos valiosos que los del resto del alumnado.

Tanto es así que en la mayoría de los casos no permiten la titulación en la educación obligatoria. Esto es completamente injusto, pervierte las relaciones académicas y sociales, baja las expectativas, es ineficaz… y, además, lo hacemos con nocturnidad, porque a menudo omitimos que esta adaptación será un obstáculo para la titulación. Y lo hacemos así porque a los profesionales, en nuestro fuero interno, nos avergüenza esta parte de lo que hacemos.

Nuestra tarea es educar, no clasificar a la infancia. Lo uno es encomiable, lo otro deplorable. Todo niño y toda niña tiene que titular en la etapa obligatoria. Por tanto, tenemos que cuestionar y trascender las categorías escolares que nos impiden pensar que una niña o un niño (cualquiera) no tiene derecho a aprender con los demás y a ser reconocido como el resto.

Los impedimentos no están en sus cuerpos ni en sus historias personales, sino en lo que entendemos por discapacidad, la normalidad que estructura nuestra mente y prácticas, los tiempos y espacios escolares, la división del conocimiento en asignaturas, los niveles, las clases, etc. Las escuelas que están rompiendo estas estructuras son esperanzadoras. Se trata de flexibilizar el sistema, y no de esconderse detrás de las ACIs.

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PARTICIPACIÓN

Y propones que una de las principales claves para generar transformaciones que hagan justicia a colectivos históricamente castigados es la participación. ¿Qué papel juegan los alumnos en este proceso de inclusión? ¿Te refieres a que deben ser partícipes activos en las discusiones sobre esta transformación?

Por supuesto. Esta es la condición para la transformación de las escuelas. Dos de mis libros sobre fracaso escolar precisamente se centran en la voz del alumnado, porque es el sector menos escuchado, aunque paradójicamente sea el más afectado. Y dentro del colectivo de estudiantes, menos valor se le da a las voces de esos chicos y chicas que son llamados “malos alumnos”. Al ser preguntados son capaces de mostrar con una claridad meridiana las virtudes y las miserias de las escuelas. Cada una de estas voces, en sus historias particulares, remite a cuestiones universales, y contienen claves de gran interés para trascender los actuales límites de la institución.

Tampoco han sido escuchadas las personas denominadas por su discapacidad, que son continuamente objeto de las decisiones que otras personas toman por ellas. Por ello, es uno de esos colectivos definidos por terceros. Revertir esta situación es fundamental para que las escuelas puedan cambiar: quienes han sido nombrados por la discapacidad y eclipsados por ella tienen que participar para poder dejar de ser reducidos a lo que justamente no pueden hacer. La escuela debe relanzar la humanidad que les ha sido robada a través ese proceso de cosificación –el de convertirlas en síndromes, enfermedades o lo que no hacen–, y que solo puede ser combatida con la participación de ese alumnado segregado.

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ORIENTACIÓN ESCOLAR

Recientemente habéis llevado una experiencia participativa que habéis denominado Workshop Orienta. En este caso, contasteis con la participación de familias y profesionales para volver a pensar la Orientación escolar. ¿Cómo fue esta experiencia?

Pues resultó algo emocionante. Era algo que estaba por hacer: contar con la construcción de conocimiento acerca de la inclusión a partir de las elaboraciones de personas muy implicadas en el proceso de transformación de las escuelas. Son construcciones emergentes, que superan el estado actual de las cosas.

En este caso, los profesionales llegaron con el deseo de aprender de las familias. Se facilitó un proceso de diagnóstico participativo de la situación del sistema escolar acerca de la orientación, del que emanaron tres líneas de trabajo en forma de preguntas: «¿Qué pasa en las escuelas donde algunos niños y niñas no caben?», «¿para qué están sirviendo los informes psicopedagógicos?», «¿qué impide o qué ocurre para que nos digan que legalmente no puede estar ahí?».

A partir de ellas, familias y profesionales colaboraron para detectar problemas, descubrir las relaciones entre ellos y establecer posibles soluciones. Desde entonces nos hemos organizado en diferentes comisiones que siguen trabajando en redes por una educación sin exclusiones. Son comisiones originales y rompedoras, que pretenden cuestionar lo que hay, responder a los elementos excluyentes del sistema escolar, y proponer y promover alternativas. Pienso que por aquí han de venir las soluciones: los profesionales debemos aprender del alumnado y sus familias, construir verdaderas comunidades, para elaborar juntos propuestas más educativas y justas.

Fuente de la entrevista: http://www.educacio-inclusiva.net/entrevista-a-nacho-caldreon-educacion-inclusiva/

 

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Libro: Niñez y derechos humanos: herramientas para un abordaje integral de Lucía Belaunzará (Coord.)

Por: Open Libra. 

Este manual ofrece a la comunidad herramientas legales para abordar y resolver colectivamente la vulneración de los derechos de la niñez y la adolescencia. No es obra de una persona sola, encerrada en una oficina, sino que en su proceso de construcción fueron fundamentales tanto lo colectivo e interdisciplinario como lo territorial. El equipo del programa Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas, dependiente de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, lo llevó adelante a la luz de diversas experiencias de trabajo territorial en la región que comprende La Plata, Berisso y Ensenada.

En las páginas de este manual, dialogan y se complementan los saberes académicos del derecho y los saberes acumulados por las organizaciones barriales, que día a día trabajan contra la arbitrariedad, el autoritarismo y los prejuicios de clase en funcionarios policiales y judiciales (prejuicios flagrantes en esos estamentos, pero de ninguna manera limitados a ellos). Frente a los obstáculos para acceder a la justicia y las incertidumbres que esto produce entre las poblaciones más desaventajadas, el manual pone a su disposición diversos protocolos y recursos de actuación.

 

Fuente de la reseña: https://openlibra.com/es/book/ninez-y-derechos-humanos-herramientas-para-un-abordaje-integral

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Garantizar la Educación de Personas Jóvenes y Adultas para promover los otros derechos humanos fundamentales

Por: Roberto Bustamante.

 

Pasados tres años de la adopción de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible – 2015) y cumpliendo más de ocho años de existencia del Marco de Acción de Belém (2009), instrumentos clave de la lucha por los derechos humanos y la garantía del derecho a la Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA), la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) sigue reiterando la relevancia de fortalecer el derecho a la EPJA a nivel nacional, regional e internacional.

La CLADE – en articulación con otras redes y organizaciones de la sociedad civil – publicó un documento que presenta la importancia y el impacto de una EPJA consolidada, con políticas y presupuesto público asignado, para la promoción de otros derechos humanos y libertades fundamentales, y para la plena implementación de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), destacando, a la vez, su especial compromiso con el ODS 4: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

El documento afirma que es clara la interrelación y esencialidad de la EPJA en el logro de los objetivos de desarrollo sostenible asociados al combate de la pobreza y al hambre, a los temas alimentarios y la nutrición, la agricultura sostenible, la vida sana y al bienestar en todas las edades (ODS 1, 2, 3). Asimismo, señala la contribución de la EPJA en todos aquellos objetivos asociados a las diversas dimensiones de la sostenibilidad (ODS 6, 7, 11, 12, 13, 15), al empleo (ODS 8), a la reducción de las desigualdades y a la promoción de sociedades más pacíficas e inclusivas, así como al acceso a la justicia (ODS 10 y 16).

Link para descargar el documento: https://redclade.org/wp-content/uploads/No-dejar-a-nadie-atr%C3%A1s-El-rol-central-de-la-Educaci%C3%B3n-de-Personas-J%C3%B3venes-y-Adultas-en-la-implementaci%C3%B3n-de-la-Agenda-2030.pdf

Fuente del reseña: https://redclade.org/noticias/garantizar-la-epja-para-promover-los-otros-derechos-humanos-fundamentales/

 

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La idea socialista ante la cuarta revolución industrial

Por: Luis Bonilla-Molina.

El capitalismo está obligado a revisar de manera permanente sus dinámicas para mantener su hegemonía y para ello no tienen prejuicios ni reparos en romper sus premisas y explorar nuevos caminos. Cada vez que desde el campo popular y revolucionario se le asesta un golpe a la lógica del capital, éste muta y explora nuevas formas, rutas y dinámicas.

Marx era consciente de ello y por ello trabajó la contradicción como un mecanismo dialéctico de aprendizaje continuo y permanente en la izquierda revolucionaria. Sin embargo, una visión mecánica respecto a la aproximación y mediación con la realidad, expresada en una mirada repetitiva de los ciclos históricos ha anidado en una parte importante de las izquierdas, conspirando en contra de su capacidad real para convertirse en dinamizadoras de la transformación en el siglo XXI. Ciertamente las izquierdas vivimos en el presente, una crisis de interpretación epocal.

La mayoría de los “clásicos” del marxismo fueron escritos en el contexto de la primera y segunda revolución industrial. La tercera revolución industrial y su impacto en el mundo capitalista por lo general ha sido trabajada de manera fragmentada, parcial y muchas veces inconexa con la dicotomía capital-trabajo y respecto a la ideología por parte de importantes sectores de las izquierdas. En muchos casos ello se debe a la preocupación que genera dejar a un lado interpretaciones y formulaciones teóricas que fueron efectivas en el pasado, pero que en el presente se constituyen en narrativas históricas importantes, pero de eficacia política limitada.

La teoría precedente construida al fragor de las dos primeras revoluciones industriales, resulta útil y potente solo si entre líneas somos capaces de develar el método interpretativo que llevó a su formulación en un momento dado, pero es limitada si queremos usarla como patrón para una acción en un nuevo tiempo histórico que no acepta calco ni copia.  Esto resulta especialmente dramático, cuando se trata de definir táctica política en medio de la revolución científica tecnológica que precede a la puesta en marcha de la cuarta revolución industrial.

Tercera Revolución industrial

Imagen relacionadaLa tercera revolución industrial se inicia en la década de los sesenta y tiene varios ciclos. El primero de ellos se nos presentó con la llegada de las computadoras que tenían más tamaño que capacidad de procesamiento, pero que implicaron todo un mundo de posibilidades para la producción industrial, la educación, el consumo, la gobernabilidad, la resemantización de la ideología ylas transformaciones de las relaciones sociales.

Luego vendrían los ciclos de los computadores de escritorio (´70s), las computadoras portátiles (´80s), internet con la World Wide Web (WWW) en los 90s, las redes sociales (primera década del siglo XXI) y la realidad virtual (segunda década del siglo XXI).  Todos ellos ciclos de la tercera revolución industrial.

Paralelamente a ello, el desarrollo de la informática profunda (macrodatos), la micro robótica, el conocimiento de la estructura genética humana, conectividad con lógica fractal y la digitalización de formas de inteligencia no biológica, abrían paso a una nueva revolución industrial.

Esto ocurría en un tiempo histórico tan breve, que buena parte de las izquierdasapenas estaban comenzando a problematizar las implicaciones de la tercera revolución industrial en el devenir de las políticas alternativas, cuando se nos anuncia un nuevo periodo de vínculo del conocimiento científico y la innovación tecnológica con el modo de producción capitalista.

La nueva política 2.0

Resultado de imagen para politica 2.0 En la reciente campaña electoral brasileña vimos que mientras la izquierda en el poder, se concentraba más en denunciar los fake news y el uso masivo de las redes sociales por parte de la extrema derecha y sus equipos, Bolsonaro pasaba personalmente un número importante de horas usándolas como un mecanismo para que sus mensajes llegaran a segmentos importantes de la población.

En medio de la campaña electoral 2018 la extrema derecha brasileña no teorizó sobre el impacto de la quinta generación de la tercera revolución industrial en la política, sino que trabajó en las nuevas dinámicas que ello implicaba.

Recuerdo que estando en Sao Paulo a una semana de las elecciones, pude constatar que eran múltiples las declaraciones reactivas de voceros del PT en todos los medios contra las perversiones de la política digital, en contraste con lo que hacía Jair Bolsonaro quien pasaba por lo menos una hora diaria en YouTube propagando sus mensajes acompañado de sonrientes jóvenes, además de contar con una estudiada y elaborada estrategia de intervención en twitter, Facebook, WhatsApp, Instagram, telegram, entre otras redes sociales.

Esto tiene mucho que ver con la precaria comprensión en las izquierdas sobre el impacto de las innovaciones científico tecnológicas que hemos conocido en el siglo XXI, en la cotidianidad de la acción política contestataria.

En contraposición, está lo ocurrido con la campaña de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), exitosa en el uso del mundo digital y virtual en la ruta a su triunfo. Este hecho, desde mi punto de vista, es más atribuible a la estrategia de un selecto grupo de asesores que a una definición teórico práctica de las izquierdas.

Muchas veces desde los pensamientos contestatarios se alude a limitaciones financieras para poder trabajar en este plano. Lo cierto es que no se trata de un tema de restricciones económicas, sino de la comprensión del fenómeno. De hecho, en la carrera por la silla presidencial mexicana en 2018, Anaya invirtió el 24% de su presupuesto de campaña en los medios digitales en contraposición a un 32% de lo usado por Meade y solo un 4% de AMLO.

La diferencia fue que mientras los dos primeros lo vieron como la extensión de la publicidad en el mundo digital, el tercero entendió que se trataba de nuevos espacios de diálogo e interacción política con los ciudadanos.

Sin embargo, si colocamos el debate en términos de campañas electorales exitosas o fracasadas, estaríamos desestimando el impacto del nuevo ciclo de la revolución industrial en la epistemología y accionar de lo político y, en la precaria reflexión de las izquierdas al respecto.

El problema es más estructural y tiene que ver con una especie de parálisis cognitiva que genera el requerimiento de construir nuevos referentes y producciones teóricas socialistas para actuar en la realidad, con narrativas y construcciones organizativas de nuevo cuño.

Podemos desestimar los procesos que construyen la ruta a la cuarta revolución industrial, pero ello solo puede tener expresiones alternativas y de justicia social si construimos teoría revolucionaria para actuar en esas realidades.

Cuarta Revolución Industrial

En 2011 en Hanover, Alemania se anuncian los preparativos para el desembarco de una nueva revolución industrial. La cuarta revolución industrial es el proceso de diseño y puesta en marcha de una reestructuración sin precedentes del modo de producción capitalista, usandonanotecnología, conectividad 5G, informática biológica basada en el conocimiento del genoma humano, capacidad de uso de la Big Data para el análisis masivo de datos de comportamiento del consumo de millones de usuarios.

Las posibilidades de extraer valor cuali-cuantitativo de la información contenida en estos macrodatos es inmensa y sin precedentes. Imaginemos la potencialidad, no solo empresarial sino en los distintos campos de la lucha social,de desagregar la data contenida en este nuevo desarrollo de la informática,donde se cruzan movimientos del mercado, con tendencias de consumo de masas y migraciones de capitales.

Esto puede ser usado por los gestores del capitalismo del siglo XXI no solo para hacer predicciones teóricas y de producción de mercancías, sino también entre otras muchas posibilidades, para la toma de decisiones en tiempo real sin intervención humana, sobre la producción y para construir un modo de gobernabilidad virtual. Nos estamos refiriendo al uso de inteligencia artificial basada en la valoración de los comportamientos humanos como patrones y singularidades, como continuos y rupturas.  Pero ¿y como pueden usar las izquierdas estas innovaciones para abrirle paso expedito a nuevas conquistas sociales?  Ese es el punto que me preocupa.

Las fábricas 4.0 emergen como el paradigma de este modelo capitalista en construcción que para Klaus Schwab, uno de los principales fundadores del Foro de Davos, implicaría que solo su desembarco dejaría a siete millones de trabajadores y obreros fabriles en condición de desempleados, en los quince países más industrializados del planeta. Ello ya de por sí debería estar generando no solo debates políticos en las izquierdas y la necesaria articulación de resistencias al respecto, sino también nuevas formulaciones teórico prácticas para continuar construyendo el socialismo en los nuevos contextResultado de imagen para fabricas 4.0os.  Pero esto está ocurriendo de forma marginal en las izquierdas.

No contamos con datos que nos permitan transpolar las predicciones que se hacen al respecto, parael mundo del trabajo de América Latina y el Caribe. Si bien no tenemos elementos para saber qué pasará con el empleo en nuestramérica, lo que sí es un hecho es qué en el camino que allana la llegada de la cuarta revolución industrial en la región, se ha generado una reestructuración del flujo de capitales y en la mirada empresarial global que está convirtiendo a este territorio, en el “áfrica del siglo XXI”.

Así como el siglo XX fue testigo de inversiones capitalistas importantes en ALC para el montaje de fábricas de ensamblaje de piezas y algunas industrias de procesamientos de materias primas, mientras África era visto como la meca de las materias primas baratas y sin muchas trabas legales para su exportación, en el siglo XXI los papeles pareciera que se están invirtiendo en esa relación.

El énfasis de la inversión capitalista para América Latina y el Caribe es ahora en materia de extractivismoy ha sido tan brutal en estas dos décadas,que su impacto es solo comparable y contrastable con el debilitamiento de la capacidad industrial instalada en este territorio. Si en el tiempo se continúa con esta tendencia, no es atrevido señalar que lo que estaría ocurriendo es que el capital está valorando a la región como lo hiciera en el siglo precedente con el continente de Mandela.

Cuarta revolución industrial e izquierdasResultado de imagen para cuarta revolución industrial y la izquierda

 La cuarta revolución industrial, implicaría una restructuración del modo de producción capitalista que colocaría a la clase obrera fabril en un segundo plano, pulverizando buena parte de la narrativa que hemos sostenido en los últimos siglos. El impacto de las innovaciones científico tecnológicas en el modo de producción capitalista, se nos presenta amenazante, con intenciones de diluir o por lo menos disminuir el papel del considerado sujeto histórico de las revoluciones.

Este proceso se podrá observar con mayor nitidez precisamente en los países industrializados.  Esto no significa el apocalipsis del pensamiento socialista, sino que este proceso nos obligará a repensar las expresiones y manifestaciones de la lucha de clases en el siglo XXI, tal y como en su momento las abordó Marx, a quien le correspondió analizar el impacto del desembarco de la primera y segunda revolución industrial en el capitalismo de ese momento.

Una reflexión sobre cuarta revolución industrial y socialismo no tendría sentido incluirla en el marco de un conjunto de ensayos sobre la izquierda en América Latina y el Caribe en el siglo XXI, a no ser por el precario estado de los debates que al respecto vienen dando las izquierdas en la región.

El cambio estructural en curso en nuestras sociedades capitalistas a finales de la década de los veinte del siglo XXI, demanda una nueva generación de teoría revolucionaria como en su momento la formularon Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Plejanov, James Cannon, Ludovico Silva, Ernest Mandel o Daniel Bensaid, para solo citar un pequeño puñado de socialistas revolucionarios. Insisto en el hecho que o bien la generación de rebeldes del presente asume la tarea o estaremos condenados a la marginalidad que le es propia a los grupos de propaganda o a la soledad que es inmanente a los arqueólogos de la idea socialista.

Fuente del  artículo: http://questiondigital.com/la-idea-socialista-ante-la-cuarta-revolucion-industrial/

 

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«Levanta tu voz con Malala: Una guía para emprender acciones por la educación de las niñas»

Por: CLADE.

Malala Fund da a conocer «Levanta tu voz con Malala: Una guía para emprender acciones por la educación de las niñas». Con historias reales de niñas que utilizaron tácticas exitosas para garantizar su derecho a la educación, la guía ofrece información y herramientas para que niñas de entre 13 y 18 años puedan actuar, expresarse y promover cambios.

Fuente del documento: Puedes solicitar la guía en español a través de este enlace: https://action.malala.org/girl-advocate-guide-spanish

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El FIT frente a la cumbre del G20. Antimperialismo para la platea

Por: Cele Fierro. 

La reunión del G20 volvió a colocar en el centro del debate cuál es la línea de acción que las fuerzas que nos reivindicamos de la izquierda revolucionaria tenemos que tener. En ese sentido no podemos dejar de plantear el error sectario que vuelve a cometer el FIT, que le sacó el cuerpo a las jornadas unitarias contra esta cumbre de las potencias imperialistas.

Política equivocada, favorece al enemigo

Decimos que es un debate que se vuelve a colocar, ya que el mismo sector mantuvo una postura sectaria similar ante las acciones conjuntas realizadas cuando Macri firmó el pacto de sumisión con el FMI, en setiembre pasado. El FIT rechazó las marchas y actos que diversas fuerzas hicimos en común para repudiar ese acuerdo y a Lagarde, la jefa del Fondo. Así hizo perder la oportunidad para ofrecer un polo de toda la izquierda a los sectores que buscan una alternativa contra el macrismo pero no quieren volver al doble discurso K. Su política abstencionista consistió en un afiche y un pequeño acto por separado, de tinte electoralista.
Ahora, ante la cumbre del G20, actuaron en esa misma sintonía. Se negaron a ser parte de la contra-cumbre que acordamos entre más de 200 organizaciones populares, llevada a cabo el 28N en la Facultad de Sociales y el 29N en Plaza Congreso, con múltiples foros y debates que contaron también con la participación de organizaciones y dirigentes de otros países.
En cuanto al 30N, el FIT proponía que la marcha sea ya entrada la tarde, opción más bien testimonial, complicada y encima riesgosa en un día con el tránsito restringido y la ciudad militarizada. Con excusas tampoco firmaron el documento común de convocatoria a la marcha e incluso hicieron un acto previo a la misma, de nuevo por separado.
Este divisionismo del FIT nace de su afán por diferenciarse, nacido a su vez de su adaptación electoralista al régimen democrático-burgués. A menudo eso los lleva a no estar a la altura de las circunstancias. Rechazan las acciones unitarias en las calles, pero tampoco proponen ninguna alternativa concreta para masificar y desarrollar la lucha antiimperialista.

Unidad en la acción e independencia política

Esa es la línea consecuente que sostenemos desde el MST y Anticapitalistas en Red. Desde el primer momento estuvimos a favor de impulsar las iniciativas unitarias necesarias para construir un repudio lo más amplio y masivo posible al G20 y al FMI. Y todo sin perder nunca la independencia política, ya que a cada evento llevamos nuestros planteos antimperialistas y anticapitalistas de fondo, diferenciándonos de quienes llaman a la unidad política con sectores burgueses y/o del falso progresismo que ya fracasó. Al mismo tiempo, trabajamos en generar lazos con organizaciones de la región para poner en pie una coordinación continental contra el avance de los proyectos de corte fascista como el de Bolsonaro en Brasil.
En estos días volvieron a expresarse dos políticas opuestas. Si vos no compartís el sectarismo del FIT ni su antimperialismo de pura pose para la platea, si creés en la unidad de acción para movilizar y a la vez en la necesaria independencia política socialista y revolucionaria, sumate a militar en el MST.

Fuente de la reseña: https://mst.org.ar/2018/12/05/fit-frente-cumbre-g20-antimperialismo-platea/

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Brasil: declaración de Anticapitalistas en Red

Por: Movimiento Socialista de los Trabajadores. 

Ganó Bolsonaro. El próximo presidente de Brasil es racista, misógino, homófobo y protofascista, y no podemos subestimar el peligro que esto significa para la democracia, para los trabajadores, los negros, los pueblos originarios, las mujeres y la disidencia sexual brasileña. El ex capitán reivindica abiertamente la dictadura militar que gobernó Brasil de 1964 a 1985; en la recta final de la campaña prometió “barrer a los rojos del país”, amenazó con encarcelar o exiliar a opositores, censurar a la prensa que lo critica.

Detrás de Bolsonaro se encolumnan la gran burguesía, la oligarquía terrateniente, las Iglesias evangélicas y elementos abiertamente fascistas ligados a las Fuerzas Armadas. Su programa implica una brutal ofensiva contra los trabajadores, para maximizar las ganancias capitalistas incrementando la explotación al máximo. También implica una ofensiva de la agenda conservadora contra los derechos de las mujeres y la disidencia sexual, los negros y los pueblos originarios.

Sin embargo, el voto mayoritario a Bolsonaro representa el hartazgo de gran parte de las clases medias y los sectores más empobrecidos, pero no un apoyo a su programa. Por el contrario, los millones que salieron a las calles al grito de “ele não” en los días previos al ballotage, demuestran que sí sobran fuerzas en el pueblo brasileño para frenarlo. Qué tanto logre o no avanzar Bolsonaro se dirimirá en las calles. Es hora de organizar la resistencia.

A su vez, no es posible comprender el triunfo de Bolsonaro, ni organizar una resistencia efectiva, sin tomar en cuenta que fueron la traición y el fracaso del PT y de los gobiernos “progresistas” de la región, que le abrieron la puerta a la derecha. América Latina tuvo una oportunidad histórica la década pasada, a partir del ascenso revolucionario que liquidó a varios regímenes que habían implementado la sumisión al neoliberalismo imperialista, y llevó al poder a nuevos gobiernos que generaron expectativas en un rumbo soberano, independiente, y -en el caso del bolivarianismo- socialista. Pero todos aceptaron el marco del capitalismo como límite y se transformaron en gerentes del mismo. En todos se desarrolló una extendida corrupción. Ante la crisis económica mundial, ninguno tomó medidas a favor de los pueblos, todos optaron por salvar las ganancias capitalistas e imponer regímenes autoritarios y represivos para aferrarse en el poder. La crisis humanitaria venezolana y la dictadura asesina de Ortega en Nicaragua son la peor cara del fracaso del “progresismo” latinoamericano. Pero Brasil no fue excepción.

Lula, el presidente obrero, llegó a la presidencia en 2003 con más de 70% de aprobación. Pero las gigantescas expectativas que los trabajadores depositaron en el PT, se convirtieron en amarga desilusión. Lula gobernó para las corporaciones y los terratenientes. Dilma además comenzó a aplicar un brutal ajuste al pueblo cuando entró la crisis económica. La resultante pérdida de base social le permitió a la derecha orquestar el golpe institucional y posteriormente encarcelar y proscribir a Lula. Tampoco ante esos hechos estuvo el PT dispuesto a confiar en la movilización o llamar al paro y la lucha para enfrentar a la derecha.

Como tampoco la campaña de Haddad ofreció nada nuevo que entusiasme a los brasileños para que lo votasen. Tras el fulminante resultado de la primera vuelta, en la que Bolsonaro le sacó casi 20 puntos de diferencia a Haddad, el candidato del PT se dedicó a buscar el apoyo de los demás candidatos del establishment y de intentar convencer a la burguesía de que él sería mejor garantía que Bolsonaro para sus negocios.

Muy a pesar de Haddad y el PT, que se esfuerzan por mostrarse como todo aquello que los brasileños vienen rechazando -y que Bolsonaro viene capitalizando- las masivas movilizaciones de los últimos días de campaña, un verdadero movimiento en defensa de la democracia, lograron achicar la brecha de votos por la mitad, y demostraron la fuerza con la que el pueblo enfrentará el gobierno de Bolsonaro.
Hoy la tarea urgente es organizar la resistencia para enfrentar el programa reaccionario del nuevo gobierno. Al fascismo sólo se lo puede derrotar en las calles, organizando en los barrios, las universidades, las fábricas y todos lados. Al mismo tiempo, tenemos el desafío impostergable de fortalecer al PSOL como alternativa real a Bolsonaro, el PT y demás partidos capitalistas, lo c es posible siual sólo recuperamos un rumbo anticapitalista que ofrezca a los millones de brasileños que no quieren saber más nada con el establishment, una salida por izquierda y socialista. Por todo esto, necesitamos una organización revolucionaria que se ponga a la cabeza de las luchas y dispute por una orientación consecuente en el PSOL. Nuestros compañeros de Alternativa Socialista-PSOL y Anticapitalistas en Red nos comprometemos enteramente a esta tarea.

Fuente de la reseña: https://mst.org.ar/2018/11/07/brasil-declaracion-de-anticapitalistas-en-red-2/

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