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China lanza su primer satélite compartido para la educación

04 de Febrero 2018/Fuente y Autor:spanish.xinhuanet

China lanzó hoy viernes, a bordo del cohete Gran Marcha-2D, su primer satélite compartido que se usará para fines educativos, el Joven Pionero 1, desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan.

El satélite cúbico, de tres kilogramos y que mide 100 por 100 por 340 milímetros, entrará en una órbita a 502 kilómetros sobre la Tierra. El cohete también transportaba el Zhangheng 1, un satélite electromagnético para estudiar datos sobre los terremotos, y otros cinco satélites miniatura.

El Joven Pionero 1 fue fabricado y probado por Commsat, una empresa privada con sede en Beijing fundada por el Instituto de Óptica y Mecánica de Precisión de Xi’an, dependiente de la Academia de Ciencias de China.

El satélite almacenará y transmitirá ondas de radio en frecuencia ultravioleta sin necesidad de cables, además de imágenes del espacio y verificará los enlaces de los usuarios del internet de las cosas, indicó el fundador y director general de Commsat, Xie Tao.

Una vez que haga las pruebas en órbita, el satélite compartirá las fuentes de datos con escuelas de primaria y secundaria y otras instituciones educativas equipadas con subestaciones en China. Proporcionará a los estudiantes la oportunidad de experimentar con la comunicación sin cables y la fotografía espacial, destacó Xie.

Fuente de la noticia: http://spanish.xinhuanet.com/2018-02/02/c_136944956.htm

Fuente de la imagen: http://spanish.xinhuanet.com/2018-02/02/136944956_15175715666611n

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Los niños refugiados, la prioridad en la atención a la infancia en 2018

Por: UNICEF

UNICEF estima que necesitará casi 3.000 millones de euros este año para atender a 48 millones de menores alrededor del mundo. Casi un cuarto del presupuesto se destinará a los refugiados sirios, mientras el éxodo de los rohingya dispara la ayuda a Asia meridional. 

Educación y acceso a agua, saneamiento e higiene serán los pilares de la acción de Unicef para este año, según el informe Intervención Humanitaria 2018 divulgado este martes por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. La organización estima que necesitará 2.920 millones de euros para hacer frente a las necesidades de 82 millones de personas en 51 países. Su objetivo es llegar a 48 millones de niños, uno de los colectivos más vulnerables, ya que uno de cada cuatro de ellos vive en países afectados por conflictos o desastres y casi 50 millones tuvieron que abandonar sus hogares debido a violencia, pobreza o catástrofes naturales.

Oriente Medio y Norte de África se mantiene como la región que acapara la cifra más elevada, con 1.509 millones de euros, repartidos principalmente entre atención a refugiados sirios y otras poblaciones afectadas en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía (767 millones de euros, alrededor de un cuarto del conjunto del presupuesto global), Yemen (272 millones de euros) y Siria (270 millones de euros). Nigeria y República Democrática del Congo son los principales destinatarios del presupuesto de África central y occidental (567 millones de euros en el conjunto), así como Sudán del Sur, Somalia y Etiopía en la zona meridional y oriental del continente (cuyo presupuesto asciende a 523 millones de euros).

Uno de cada cuatro niños vive en países afectados por conflictos o desastres

Los niños refugiados, la prioridad en la atención a la infancia en 2018
 En porcentajes, el Fondo de las Naciones Unidas prevé gastar un cuarto del presupuesto para que 8,9 millones de niños puedan tener acceso a la educación. Otra prioridad fijada por el informe es el acceso a agua, saneamiento e higiene (21% del total) para garantizar este derecho a 35,7 millones de personas. Unicef aspira también a tratar 4,2 millones de casos de malnutrición aguda infantil (a través del 18% del presupuesto) y vacunar a 10 millones de niños contra el sarampión. La protección de los menores concentrará el 11% del gasto anual con el objetivo de brindar apoyo psicológico para 3,9 millones de niños.

«Deberíamos estar hablando de desarrollo en estos tiempos, pero debido a la situación actual hemos tenido que volver a poner el foco en las emergencias», ha lamentado Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español este martes en la presentación del informe en Madrid.

Cinco crisis que marcarán 2018

1. El éxodo de los rohingya

Pese a que el número de nuevas llegadas se vaya estabilizando, la emergencia se mantiene elevada en el campo de refugiados rohingya Kutupalong, en Cox’s Bazar, uno de los distritos más pobres de Bangladés. A las 688.000 personas huidas del vecino Myanmar desde el pasado mes de agosto, cuando se recrudeció la persecución contra esta minoría, se suman otras 75.000 llegadas hace un año, además de una cifra estimada entre los 300.000 y 500.000 acumulada a lo largo de cinco décadas de éxodo. Unicef calcula que, incluyendo a los comunidades locales, los niños suman al menos 720.000.

“Responder a las necesidades de agua, higiene y saneamiento es un reto muy complicado, debido a la congestión del campo y la falta de letrinas”, explica Sara Bordas, jefa de operaciones del Fondo de las Naciones Unidas en Kutupalong. “En los centros de educación, se ven niños muy sucios, no tienen bases de higiene. Nos queda mucho trabajo por hacer”.

El hacinamiento y la escasez de higiene favorecen la proliferación de enfermedades. El campo ya ha registrado varios brotes de sarampión, difteria, infecciones agudas a las vías respiratorias y abre la puerta al riesgo de una epidemia de cólera.

Bordas se muestra preocupada también por los niveles de desnutrición aguda grave. “El ratio registrado el pasado mes de octubre era del 7,5%, muy por encima del límite de emergencia, fijado en el 3%”, asegura. “En el campo, además, también hay 80.000 mujeres embarazadas, muchas de las cuales ya están desnutridas”.

Una mujer rohingya sostiene su hijo mientras espera la repartición de ayuda humanitaria en el campo de refugiados de Balukhali, cerca de Cox's Bazar (Bangladés)
Una mujer rohingya sostiene su hijo mientras espera la repartición de ayuda humanitaria en el campo de refugiados de Balukhali, cerca de Cox’s Bazar (Bangladés) MANISH SWARUP AP
 “No hay mucho que hacer en el campo, pero los niños frecuentan centros de educación no formal, donde reciben también apoyo psicosocial, en especial las víctimas de abusos sexuales. Trabajamos también en la prevención, para que no vuelva a ocurrir en un campo en el que hay mucha gente desesperada”, asegura.

“Al principio, nos centramos en no perder vidas, trabajando en salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene, pero ahora podemos agregar una parte de esperanza, basada en educación y protección. Solo estamos en el quinto mes de respuesta, pero aún no hemos alcanzado nuestros objetivos”.

Durante la presentación del Informe sobre Acción Humanitaria 2018 en Madrid, algunos niños intervinieron en directo desde Kutupalong para contar sus historias sin casi levantar la cabeza desde la hoja en la que dibujaban flores de colores. «Cuando llegaron al campo el pasado mes de septiembre, solo dibujaban helicópteros y gente que huía», explica Bordas.

2. El conflicto sirio y la crisis de refugiados en Oriente Próximo

El conflicto en Siria, a punto de cumplir siete años, ha causado más de seis millones de desplazados internos y más de cinco millones de sirios, entre ellos 2,5 millones de niños, viven como refugiados en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto. Los fondos recaudados el año pasado apenas alcanzaron la mitad de la cifra necesaria para atender a las necesidades básicas en el país, especialmente las de los menores que viven en zonas sitiadas (se estima que sean 200.000) y en áreas de difícil acceso (1,7 millones).

El pasado mes de diciembre, organizaciones internacionales alertaron de un déficit de 60 millones de dólares (50,6 millones de euros) que pone en riesgo la atención a 1,5 millones de menores ante el frío del invierno.

A los estragos del conflicto, se suma el desplazamiento interno de personas como consecuencia del calentamiento global y de la progresiva desertificación de algunas zonas del país. Acnur calcula que los años de sequía consecutiva y crónica entre 2005 y 2011 obligaron a emigrar a más de un millón y medio de personas de las áreas rurales del sur de Siria.

Fran Equiza, representante de Unicef en Siria, ha aprovechado la presentación del informe para poner rostro a los niños de este país que en su vida solo han vivido y experimentado las consecuencias de la guerra civil. Y la vida para los que escapan, ha agregado, no es más simple. «Huyen de las balas, de las minas y del riesgo de ser reclutados por cualquiera de las partes en conflicto», ha explicado.

MÁS DINERO EN 2017, PERO MÁS EMERGENCIAS

Pese al incremento en comparación con el año anterior, la financiación en 2017 no fue suficiente para responder a las necesidades de los más vulnerables, sobre todo para emergencias crónicas, como la de República Centroafricana o de Malí. Unicef cerró el mes de diciembre pidiendo 3.790 millones de dólares (frente a los 3.360 millones de dólares estimados en enero), debido sobre todo a los flujos de refugiados y desplazados en Bangladés y en República Democrática de Congo; el riesgo de hambruna en Nigeria, Somalia y Sudán del Sur; el brote de cólera en Yemen; los huracanes en el Caribe y las inundaciones en Nepal.

A lo largo de 2017, los refugiados y migrantes que llegaron a Europa fueron 164.000 —incluyendo a 29.000 niños—, al mismo tiempo que distintos conflictos de larga duración se enquistaron alrededor del mundo. El de Siria, por ejemplo, está a punto de cumplir siete años y ha causado más de seis millones de desplazados internos, mientras que cinco millones de sirios, la mitad niños, viven como refugiados en los países vecinos. En Irak, casi nueve millones de personas necesitan ayuda humanitaria. Entre ellos, hay más de cuatro millones de niños. La escalada de violencia en República Democrática del Congo ha obligado a más de 1,7 millones de personas a abandonar sus hogares y los niños que sufren malnutrición aguda ya superan los dos millones. La crisis de la cuenca del lago Chad sigue afectando a 17 millones de personas en Camerún, Chad y Níger, al mismo tiempo que se recrudece la violencia y se incrementa el número de desplazados internos en la zona nororiental de Nigeria.

La sequía que azota el Cuerno de África ha afectado a 17 millones de personas en Etiopía, Somalia y Kenia, que quedan expuestas al riesgo de epidemias. El paso de los huracanes Irma y María por el Atlántico, por su parte, se dejó atrás a más de 1,4 millones de personas —un cuarto de ellos, niños— con necesidad de asistencia humanitaria.

En 2017 se registró también un incremento sin precedentes en brotes de cólera, en países como República Democrática del Congo, Irak, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. Esta “emergencia en la emergencia” -como la define el informe de Unicef- en muchos casos está relacionada con los conflictos armados, a la raíz del colapso de las infraestructuras de agua y saneamiento.

El Gobierno de EE UU se mantuvo a lo largo de 2017 como el principal donante del Fondo para la Infancia con 441,8 millones de euros, a pesar de que la Administración Trump anunciara a principios de año su intención de aplicar un tijerazo de «al menos» un 40% de las contribuciones voluntarias a la ONU y otros organismos internacionales por parte de EE UU.

Equiza ha lamentado que en el país se registraran 72 casos de polio en 2017, una enfermedad a punto de ser erradicada, cuando en 2011 el 100% de los niños estaba inmunizado.

El representante de Unicef participó el pasado mes de diciembre en un convoy dirigido a Guta oriental, un distrito cercano a Damasco que lleva cuatro años bajo asedio, donde registraron índices de malnutrición de casi el 12%. «Hace unas semanas, intentamos volver, pero no nos autorizamos. Lamentablemente, ahora no sé cuál es la situación de estos niños».

3. La guerra en Yemen

La muerte el pasado mes de diciembre del expresidente Ali Abdalá Saleh, desalojado durante la Primavera Árabe, a manos de los Huthi hace temer que se recrudezca la guerra en el país.

Yemen acumula casi tres años de conflicto y está al borde de una de las hambrunas más terribles de la era moderna, con 17 millones de personas que no saben si comerán mañana. Las tasas de desnutrición siguen siendo de las más altas del mundo, con casi dos millones de pequeños desnutridos y, de ellos, 385.000 con desnutrición severa aguda.

El colapso del sistema de salud, la falta de agua y alimentos constituyen un caldo de cultivo que no permite bajar la guardia ante la posibilidad de un nuevo brote de diarrea aguda (cólera).

4. República Democrática del Congo

Las revueltas en Kasai, región del centro de la República Democrática del Congo (RDC), han originado cerca de un millón de desplazados internos, 30.000 refugiados a lo largo del último año, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Aunque se ha reducido la violencia, sube la alerta ante la crisis humanitaria. La desnutrición severa en menores alcanza el 10% y ya se cuentan 38.000 afectados por el cólera, mientras que los centros de salud han sido abandonados o carecen de medicamentos y personal.

5.Sudán del Sur

Más de un millón de niños sursudaneses sufren desnutriciónsevera. Las organizaciones humanitarias aún se enfrentan a muchos obstáculos para entregar ayuda en distintas zonas del país, consideradas demasiado inseguras desde que comenzó el conflicto en 2013.

La infancia en Sudán del Sur se enfrenta a muchos otros retos, más allá del hambre. Más de 2.300 niños han resultado muertos o heridos en los últimos cuatro años y se han registrado cientos de casos de violaciones y agresiones sexuales, según datos de Unicef. Dos millones de menores están fuera de la escuela y, si la situación actual se mantiene, es probable que solo uno de cada 13 niños acabe la escuela primaria, alerta Médicos sin Fronteras.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/01/26/planeta_futuro/1516964600_620547.html

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España: Combatir la violencia con educación

España/03 de Febrero de 2018/El Economista

  • Es necesario promover procesos educativos que enseñen desde y para la no violencia.
  • El pasado 30 de enero se celebraó el Día de la Paz y la No Violencia. Este día se instauró en 1964 en España coincidiendo con el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi pretendiendo ser una jornada educativa en la que se recuerda la necesidad de educar para la paz y la no violencia, la tolerancia, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos. Por ello, bajo el lema «Nos encontramos para construir paz» Entreculturas ofrece propuestas didácticas para que centros educativos y docentes trabajen con el alumnado el poder transformador del fomento de una cultura de paz en nuestras sociedades, suscitando el compromiso personal de los y las jóvenes como parte de una ciudadanía global que defiende y promueve la justicia, la empatía y la inclusión en nuestros espacios cotidianos.

    El deseo de paz es algo que nos une por encima de las diferencias. Todos sabemos que necesitamos vivir en paz para desarrollarnos libre y plenamente. Todos sabemos la vinculación que existe entre la paz y el bienestar individual y colectivo. Los contextos violentos dificultan el cumplimiento de los derechos humanos y atentan contra la dignidad de las personas.

    Hoy más que nunca, el mundo está convulso. La conflictividad mundial va en aumento. Conflictos enquistados como los de Siria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Uganda, o la lucha por el control de los recursos naturales, el cambio climático y el deterioro del medioambiente, la disputa por el control del poder, entre otras causas, están creando un panorama humanitario devastador. Las cifras de personas refugiadas, desplazadas y migrantes o el número de menores sin escolarizar no dejan de aumentar. Y muchos de aquellos que llegaron a Europa siguen estancados a mitad de camino, tras el cierre de las fronteras, o a la espera de resoluciones de peticiones de asilo que no acaban de llegar.

    Frente a esto, es necesario promover procesos educativos que enseñen desde y para la no violencia y que construyan una ciudadanía global. Mahatma Gandhi decía que «Si vamos a enseñar la verdadera paz en este mundo, y si vamos a llevar una verdadera guerra contra la guerra, vamos a tener que empezar con los niños y las niñas». Esto es precisamente lo que hace Entreculturas a través de materiales didácticos para docentes y con su Red Solidaria de Jóvenes que este año celebra su Encuentro Global.

    Del 15 al 18 de febrero se celebrará en Madrid el VI Encuentro Global de la Red Solidaria de Jóvenes. Bajo el lema Aventúrate al Encuentro, más de 250 jóvenes y docentes harán propuesta de acción sobre construcción de paz y prevención de la violencia. En el mismo nos acompañaran jóvenes y docentes de más de 9 países consolidando la construcción de redes de ciudadanía global.

    Desde Entreculturas ponemos a disposición cuatro unidades didácticas para trabajar con niños, niñas y jóvenes de 4 a 18 años su potencial creador como protagonistas de la creación de cultura de paz en sus entornos. A través de dinámicas y recursos participativos, estas unidades animan a los y las jóvenes a identificar el poder transformador de la paz, la empatía y la escucha, inspirándose en ellas para diseñar estrategias que puedan poner en marcha en su día a día para contrarrestar las manifestaciones de violencia que se desarrollan en nuestras sociedades.

    Fuente: http://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/8901701/01/18/Combatir-la-violencia-con-educacion-.html

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Las promesas rotas en ayudas a la educación

Por: Jeffrey Sachs

Con 39.500 millones de dólares al año, todos los niños podrían ir a clase desde preescolar hasta secundaria.

La Alianza Mundial para la Educación (AME), una loable iniciativa que es capaz de promover la educación en 65 países de bajos ingresos, atraviesa por lo que en la jerga de la asistencia para el desarrollo se denomina como una “ronda de reposición”: está pidiendo a los Gobiernos donantes que depositen nuevamente fondos en sus arcas. Sin embargo, el hecho de que la AME mendigue para recibir meras migajas —apenas 1.000 millones de dólares al año— pone en evidencia la farsa que es el compromiso de los Gobiernos occidentales con el programa Educación para Todos.

La AME lleva a cabo un trabajo excelente para promover la educación primaria en todo el mundo. Los países donantes deberían demandar a gritos ayuda para una de las organizaciones más efectivas del mundo en el logro de ese objetivo. Pero los donantes generosos entran con cuentagotas.

Esta realidad se remonta a la época imperial. Cuando la mayor parte de África y gran parte de Asia se encontraban bajo el dominio europeo, los colonizadores invirtieron poco en educación básica. Incluso tan tardíamente como en el año 1950, según datos de las Naciones Unidas, el analfabetismo fue omnipresente en las colonias africanas y asiáticas de Europa. Cuando se declaró la independencia de Reino Unido, la tasa de analfabetismo de India se encontraba en un nivel entre el 80% y el 85%, que es más o menos similar al de Indonesia en el momento que se independizó de los Países Bajos. En el África occidental francés, la tasa se situaba entre el 95% y el 99% en 1950.

Después de la independencia, los países africanos y asiáticos fueron tras la consecución de iniciativas masivas, y en su mayoría exitosas, para incrementar los niveles de educación básica y alfabetización. Sin embargo, lejos de aprovechar esta oportunidad para recuperar el tiempo perdido, Europa y Estados Unidos han brindado una asistencia consistentemente raquítica para la educación primaria y secundaria, incluso después de haber asumido compromisos de alto perfil como lo son la iniciativa Educación para Todos y el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS 4), el cual hace un llamamiento a favor del acceso universal a la educación desde preescolar hasta la secundaria.

Consideremos los desalentadores datos sobre la ayuda al desarrollo para la educación, que se ha estancado durante años, de hecho, disminuyó entre 2010 y 2015. Según los datos más recientes de la OCDE, la ayuda total de los donantes para la educación primaria y secundaria en África ascendió a tan sólo 1.300 millones de dólares en 2016. Para poner esa cifra en perspectiva, el presupuesto del Pentágono de Estados Unidos es de aproximadamente 2.000 millones al día. Ya que existen alrededor de 420 millones de niños africanos en edad escolar, la ayuda total ascendió a aproximadamente tres dólares por niño y año.

No se puede decir que los Gobiernos occidentales ignoren que hace falta mucho más. Varios cálculos recientes y detallados proporcionan estimaciones creíbles sobre cuánto financiamiento externo necesitarán los países en desarrollo para alcanzar el ODS 4. Un estudio de la Unesco indica un total de 39.500 millones de dólares al año. Un informe de la International Commission on Financing Education Opportunity, dirigida por el ex primer ministro británico Gordon Brown, también ubicó las necesidades de financiamiento externo de los países en desarrollo en niveles que alcanzan las decenas de miles de millones de dólares por año.

Estas son las razones por las cuales se necesita ayuda. Un año de educación en África requiere al menos 300 dólares por estudiante. (Tómese en cuenta que los países ricos gastan varios miles de dólares por estudiante por año). Debido a que la población en edad escolar de África representa aproximadamente un tercio del total de la población, la financiación per capita precisa es de aproximadamente 100 dólares. Sin embargo, para un país africano típico, esa suma representa aproximadamente el 10% del ingreso nacional por habitante —mucho más de lo que el presupuesto de educación puede cubrir—. La ayuda externa puede y debe saltar la brecha financiera para que todos los niños puedan asistir a la escuela.

Eso no está sucediendo. El gasto anual por niño en edad escolar en el África subsahariana llega a aproximadamente un tercio del mínimo necesario. Como resultado, la mayoría de los niños no llegan ni de lejos a terminar la escuela secundaria. Se ven obligados a abandonar los estudios antes de terminarlos, debido a que no hay vacantes en las escuelas públicas y el costo de la matrícula para asistir a escuelas privadas es demasiado alto para la mayoría de las familias. Las niñas, en especial, son las que tienen mayor propensión a abandonar la escuela antes de tiempo, a pesar de que los padres saben que todos sus hijos necesitan y merecen una educación de calidad.

Sin las habilidades que proporciona la educación secundaria, los niños que abandonan la escuela antes de tiempo están condenados a la pobreza. Muchos, a la corta o a la larga, intentan emigrar a Europa embarcándose en una búsqueda deses­perada de un medio de vida. Algunos se ahogan en el camino; otros son capturados por patrullas europeas y se los envía de regreso a África.

Ahora viene la ronda de reposición de la AME, programada para principios de febrero en Senegal. La AME debería recibir al menos 10.000 millones al año (unos cuatro días de gastos militares de los países de la OTAN) para poner a África en el camino hacia la educación secundaria universal. En lugar de solucionar verdaderamente la crisis educativa, los líderes de los países ricos proclaman, de discurso en discurso y de reunión en reunión, su ardiente amor por la educación para todos.

En todo África, los líderes políticos, religiosos y de la sociedad civil están haciendo lo que pueden. Ghana anunció recientemente la educación secundaria superior gratuita para todos, marcando el ritmo para el continente. A la par de la lucha de los países africanos por financiar sus ambiciosos compromisos, nuevos socios, incluidos entre ellos empresas privadas y personas con altos patrimonios netos, deberían dar un paso al frente para ayudarlos. Los donantes tradicionales, por su parte, tienen que compensarlos por décadas de tiempo perdido. La cruzada por la educación no se detendrá, pero la historia juzgará muy duramente a aquellos que dan la espalda a los niños necesitados.

Fuente: https://elpais.com/economia/2018/01/25/actualidad/1516875553_894310.html

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Tres de cada 10 jóvenes en países en conflicto son analfabetos: UNICEF

África/03 de Febrero de 2018/Crónica

Destacó que Níger, Chad, Sudán del Sur y República Centroafricana presentan las tasas de analfabetismo más altas.

Casi tres de cada 10 jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que viven en países afectados por conflicto o desastres; es decir 59 millones, son analfabetos, lo que representa el triple de la tasa mundial, apuntó hoy el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En un análisis, destacó que Níger, Chad, Sudán del Sur y República Centroafricana, países con una larga historia de inestabilidad y altos niveles de pobreza, presentan las tasas de analfabetismo más altas entre jóvenes de 15 a 24 años de edad , con un 76, 69, 68 y 64 por ciento, de forma respectiva.

“Estas cifras son un crudo recordatorio del trágico impacto que las crisis tienen en la educación de los niños, su futuro y la estabilidad y el crecimiento de sus economías y sociedades”, expresó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore.

Refirió que “un niño sin educación que se convierte en un joven analfabeto en un país desgarrado por un conflicto o destruido por desastres puede que no tenga muchas oportunidades”.

Este nuevo análisis, con base en las tasas de alfabetización de la Organización de la ONU para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) en 27 países emergentes, se publica antes de la Conferencia de la Asociación Mundial para la Reposición de la Educación en Dakar, Senegal.

El análisis también señala que las niñas y las jóvenes se encuentran en mayor desventaja en lo que respecta a la lectura y la escritura, debido a que el 33 por ciento no aprenden ni siquiera lo básico, en comparación con el 24 por ciento de los niños.

Sin embargo, a pesar de su papel para nivelar las oportunidades de los niños y jóvenes más vulnerables, la educación sigue careciendo de fondos suficientes.

En la actualidad, solo 3.6 por ciento de los fondos humanitarios se destina a la educación de los niños que viven en situaciones de emergencia, lo que lo convierte en uno de los sectores menos financiados en los llamamientos humanitarios.

Fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1062850.html

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Colombia (Bogotá): Secretario de educación Oscar Sánchez en Razón Pública (Video)

Colombia / 1 de febrero / Autor: Edison Brannen / Fuente: Youtube

Publicado el 30 ene. 2018

Entrevista sin editar al Secretario de Educación de Bogotá Oscar Sánchez para Razón Pública. Óscar Sánchez, Secretario de Educación del Distrito, inaugura la tercera serie de Caleidoscopio, la serie de entrevistas en Razón Pública: Modelo para Armar. El tema la revolución educativa. Oscar Sánchez, Secretario de Educación de Bogotá relativiza la idea de liderazgo proponiendo el empoderamiento como concepto base para la apropiación de los procesos educativos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=PWEKk87-DjI

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Kiva: el método antibullying de Finlandia

Finlandia / 1 de febrero de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Grupo RPP

KiVa es el acrónimo de Kiusaamista Vastaan que significa «en contra del bullying». Es un programa creado en el 2009 para combatir una epidemia de acoso escolar en dicho país.

El bullying o acoso tiene implicancias emocionales y físicas para quien lo sufre. Suele presentarse en la etapa escolar donde los niños y adolescentes aún tienen una autoestima en construcción. Se caracteriza por conductas intencionales de hostigamiento, falta de respeto y maltrato verbal o físico que recibe un estudiante en forma reiterada. El objetivo del acosador es intimidarlo o excluirlo.

Entre las manifestaciones del acoso hay insultos, humillaciones, empleo de apodos denigrantes, peleas y agresiones físicas. También se produce a través de amenazas, difusión de rumores escritos o verbales o calumnias, indica el Ministerio de Educación.

En el 2009, Finlandia desarrolló un programa para luchar contra el bullying.
En el 2009, Finlandia desarrolló un programa para luchar contra el bullying. | Fuente: www.shutterstock.com

En el 2009, Finlandia desarrolló un programa para luchar contra este problema. Este consiste en que los estudiantes son asistidos en tres etapas de su vida escolar: a los siete años, a los 10 y a los 13, para identificar las emociones de los compañeros. De este modo aprenden cómo se sienten ellos por el tono de voz o la expresión corporal y reconocen las diferentes formas de bullying. A la par se realizan actividades que buscan crear un ambiente amable, generoso y respetuoso con los demás.

En cada colegio que adopta este sistema, hay un equipo de profesores que son los que actúan cuando se denuncia un caso de acoso. Los docentes se entrevistan con él o los acosadores, la víctima y a cuantos alumnos crean conveniente citar.

El objetivo no es tratar a la víctima para que sea más extrovertida, ni cambiar al acosador para que desarrolle empatía. Lo que se busca es influir en los alumnos testigos del acoso para que no participen indirectamente en él. “Si esto se consigue, el acosador, que necesita de reconocimiento para proseguir con el bullying, depondrá su actitud”, explica la web Kiva Program.

Además el colegio tiene un buzón virtual para denunciar posibles casos de acoso bajo el anonimato. Asimismo, hay profesores que están presentes a la hora del recreo, cuidando a todos, con chalecos reflectantes.

Desde la implementación de Kiva en las aulas, el bullying en Finlandia se eliminó en un 80% y se redujo en el 20% restante. Un año después de su aplicación se determinó que el número de niños y adolescentes que padecían acoso escolar habían disminuido un 41%.

El bullying en Finlandia se eliminó en un 80% y se redujo en el 20% restante.
El bullying en Finlandia se eliminó en un 80% y se redujo en el 20% restante. | Fuente: www.shutterstock.com

Fuente de la Noticia:

http://rpp.pe/campanas/contenido-patrocinado/kiva-el-metodo-antibullying-de-finlandia-noticia-1102050

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