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Estrés laboral docente. Metáfora 4.

México / 2 de enero de 2018 / Autor: Fidel Quiñónes Marín / Fuente: Insurgencia Magisterial

4.- El Pípila o el estrés laboral del docente mexicano.

En el año 2007, en el documento “Estrés Laboral Docente: representaciones y prácticas” propuse la representación de la labor docente a través de la figura histórica del Pípila.  Personaje de quien, algunos afirman “no existen pruebas sobre su existencia”, pero que “representa a los héroes anónimos sacrificados por la independencia”.

Al respecto, existe una narración, casi romántica, de Carlos María de Bustamante, quien se refiere al Pípila con estas palabras:

“El general Hidalgo, convencido de la necesidad de penetrar en el interior de Granaditas, nada omitía para conseguirlo. Rodeado del torbellino de la plebe, dirigió la voz  un hombre que le regenteaba, y le dijo… Pípila… la Patria necesita tu valor… ¿Te atreves a prender fuego a la puerta de la alhóndiga. La empresa era arriesgada, pues era necesario poner el cuerpo a descubierto a una lluvia de balas… Sin titubear dijo que sí.  Tomo al intento una losa ancha de cuarterón de las muchas que hay en Guanajuato, púsola sobre su cabeza, afianzándola con la mano izquierda, para que le cubriese el cuerpo; tomó con la derecha un ocote encendido, y casi a gatas marchó hasta la puerta de la alhóndiga, burlándose de las balas enemigas… reuniendo la astucia al valor, haciendo uso de su escudo y practicando la evolución llamada de tortuga…”

Jorge Ibargüengoitia señala al Pípila como un héroe perfecto, porque “su origen es oscuro. Como se ignora su apellido, no hay peligro de que sus descendientes vengan a exigir pensiones. Su actuación en la historia es breve, elocuente y decisiva. Sus palabras, ninguna”.

A mi parecer es una buena metáfora a partir de los pasajes de la historia, dado que cada docente debe cumplir con una pesada misión, que asume como necesaria para el logro de un objetivo nacional, pero cuyo esfuerzo no se reconoce, y se reconoce, sólo es parcialmente. Es decir, el maestro soporta en su espalda la carga simbólica de la educación de calidad (una de las nuevas demandas constitucionales), debe mantener encendida la antorcha de las expectativas sociales y aspiraciones personales. Al mismo tiempo, cuidarse del ataque constante de muchos frentes: la sociedad, los medios de comunicación, las autoridades educativas (fuego amigo y enemigo) y finalmente quemar la puerta de la ignorancia de sus alumnos (orientar a los alumnos en el camino del aprendizaje, el conocimiento y el desarrollo de competencias, y aprender a aprender).

Al docente, como al Pípila (a quien se le recuerda esporádicamente en los grandes pasajes nacionales), se le cuestiona sobre la importancia de su labor, y sólo se le incluye en los discursos, cuando hay que asignarle nuevas tareas y responsabilizarle del funcionamiento del sistema,  y se supone que al término de su misión obtendrá la recompensa (en el caso del docente: la jubilación) para regresar a sus actividades cotidianas, alejado de la lucha heroica, el esfuerzo sostenido y del cansancio residual. Y me pregunto: ¿Así como el Pípila, el maestro es un héroe perfecto, sobre todo “si no habla”?, ¿La carga simbólica de la ideoneidad es somatizada en los dolores de cabeza y espalda que aquejan a los docentes?

En síntesis.

Compañero (a) maestro (a) si en este momento, te has identificado con Sísifo (metáfora 1) por sentir que debes reanudar incesantemente el esfuerzo para cumplir el trabajo en las aulas. O sientes, como le sucede al actor de teatro clásico (metáfora 2), que con la reforma impuesta por los políticos y los empresarios cambian el escenario donde tu trabajo se menosprecia y hasta se vuelve “risible” para la sociedad. O tal vez, como el húsar (metáfora 3) que, a pesar de los anuncios del gobierno vives el trabajo escolar con desconcierto, desánimo y frustración por desconocer, “a dónde vamos a parar” con la reforma laboral en educación. O bien, como un moderno Pípila magisterial (metáfora 4) sientes “la carga” de muchas responsabilidades que afectan y deterioran tu salud, pero que debes silenciarlas.

Si te has identificado con al menos 1 de las 4 metáforas: eres candidato idóneo para sufrir Estrés Laboral Docente.

Fuente:

ESTRÉS LABORAL DOCENTE. METÁFORA 4.

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Argentina: La tecnología y otros factores determinantes en la educación

Argentina / 2 de enero de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Universia Argentina

Los avances tecnológicos también afectan positivamente en la enseñanza y en el método de estudio en los últimos años

  • Nuevas técnicas de estudio que van más allá de lo pedagógico llegando a influir en lo cultural y lo social.
  • Además de crear un espacio de formación más colaborativo, este sistema educativo se refuerza a través de los vínculos creados entre todos los involucrados en el mismo.
  • Las universidades de Iowa e Indiana marcan tendencia en cuanto a la aplicación de la tecnología en las aulas y en su filosofía académica.

La metodología de estudios tal y como la habíamos conocido hasta ahora está a punto de desaparecer. Algunos señalan que habría que romper con la clásica relación unidireccional profesor-alumno, empoderando a este último para crear un ‘feedback’ real y que el intercambio de conocimientos fluya hacia todas las direcciones.

Por otro lado están los que siguen confiando en el papel del docente, pero piden —y exigen— un profesorado altamente preparado y comprometido con su trabajo. La idea es que estos profesionales guíen a sus alumnos a través de un aprendizaje participativo apoyándose en los nuevos avances tecnológicos.

Las Universidades de Iowa e Indiana se inclinan hacia la segunda opción, y han constituido programas excepcionales que traspasan las barreras del aula e influyen en la cultura local.

Programa TILE (Universidad de Iowa)

Por sus siglas en inglés (Transform, Interact, Learn, Engage), este proyecto nace con la idea de revolucionar el método de estudio tradicional para centrarse de lleno en el aprendizaje del estudiante. Al principio fue la estructura de las aulas de clase, organizándolas de manera más equitativas y reforzándolas con dispositivos tecnológicos que inviten a la experimentación y la participación de los alumnos.

Pero no era suficiente. Estas aulas de aprendizaje activo se quedaban a medias sin la tutorización de un docente comprometido con el proyecto. Así pues se realizaron talleres de capacitación y experimentación de profesores para sacar el mejor provecho al Programa TILE.

Se plantean objetivos y estrategias entre los profesores del centro, y después de exponerlos o desarrollarlos se selecciona los más valiosos para aplicarlas en las aulas interactivas.

Este sistema ha servido como muestra maestra para muchas otras universidades americanas, más aún al ver los resultados positivos sobre los estudiantes de Iowa, que participan activamente en el mundo laboral o en su comunidad local.

Iniciativa Mosaico (Universidad de Indiana)

Inspirada en las aulas de aprendizaje activo del Programa TILE, la Universidad de Indiana fue un paso más allá, y creó la Iniciativa Mosaico. Ahora esta casa educativa cuenta con diferentes aulas tecnológicas en espacios diferentes y adecuados para según el tipo de enseñanza, facilitando la formación colaborativa y en grupo.

La iniciativa se expande tanto para profesores becarios de la propia Universidad como para docentes de la región. La idea es que conozcan de primera manos los beneficios que se obtienen a través de este nuevo método de estudio e impulsar la creación de nuevas aulas de aprendizaje activo a nivel estatal.

Cuestiones culturales aparte, esta nueva forma de educación que se está implantando en las universidades de Estados Unidos es totalmente adaptable en cualquier parte del mundo. Solo depende del compromiso de nuestros docentes locales, la tecnología ya está al alcance de nuestras manos.

Fuente de la Noticia:

http://noticias.universia.com.ar/educacion/noticia/2017/12/28/1157094/tecnologia-factores-determinantes-educacion.html

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Las claves para ser el mejor docente: «Hago todo lo posible para que tú trabajes y mejores»

España / 2 de enero de 2018 / Autor: Claudia González Romero / Fuente: La Voz del Sur 

El jienense Claudio Molina es uno de los diez finalistas al Mejor Docente de España 2017 por su forma de implicarse y motivar al alumnado. Sus propios alumnos en la Escuela de Arte de Jerez le inscribieron en el certamen.

«Yo no soy el típico que corrige y tacha. Me siento con el alumno y le digo qué es lo que le falta a su trabajo, pero nunca tacho; y no pongo nota hasta que el proyecto está bien hecho, entonces el alumno no siente la inseguridad ni la presión de una nota. Si yo lo voy perfilando al final sale un buen trabajo, hago todo lo posible para que tú trabajes y mejores». Para Claudio Molina, profesor de Diseño Gráfico, Diseño Web y Marketing, entre otros, el docente tiene un componente de ayuda a la persona, «si concibe la educación como yo la concibo». Natural de Torre del Campo (Jaén), este profesor de estudios y ciclos superiores es finalista al Mejor Docente de España 2017 por su manera de implicarse y motivar al alumnado. Tras su paso por la Escuela de Arte de Jerez, fueron sus propios alumnos los que le inscribieron en el certamen para que su docencia fuese reconocida. «No sé qué han dicho los estudiantes, pero es muy bonito ver que en un momento dado otra educación es posible», dice emocionado a través del teléfono.

Relata que con tan solo cinco años daba clases en su barrio a los niños del pueblo. «Y me vino ese recuerdo mientras daba clase de teatro a un grupito de niños», adelanta. Y es que antes de estudiar Bellas Artes en la Universidad de Sevilla (US), Molina quería ser actor. «Así empecé mi historia, pero no me gustó mucho y siempre me incliné por el arte, aunque no dibujaba bien». Cuenta que un día en el teatro decidió ponerse detrás de las cámaras y que sintió algo mágico. «Esto es más espiritual, no tan egocéntrico», pensó. Y con 21 empezó en el mundo de la formación. Dio cursos para desempleados, para Formación Profesional, cursos privados para empresas…

Más tarde terminó la licenciatura de Bellas Artes e hizo el CAV —curso que posibilita ser docente de Secundaria y estudios superiores— en la Universidad Complutense de Madrid. Y nada más terminar sus estudios, se inscribió en una bolsa de Educación de la Junta de Andalucía. Nueve años tardó en conseguir plaza. Entró directamente a la escuela de Formación Profesional de régimen especial, donde podía optar al Bachillerato artístico, Humanidades, Gráfica Publicitaria, Abaniquería…, «los grados superiores más creativos». Desde entonces Molina ha estado trabajando en Sevilla, en la Escuela de Arte de Jerez y en la actualidad se encuentra en Huéscar (Granada).

Claudio Molina
Una de las materias que ha impartido Molina.

«Me paré a pensar e hice una retrospectiva de todos mis profesores y me pregunté: ¿A qué profesor me quiero parecer, qué profesor quiero ser? Pues creo que voy a ser este…». Y en realidad se reinventó en base a lo que no quería ser: «Valoraba aquellos que me habían hecho pasarlo mal, y no quería cometer los mismo errores que ellos. Esa cabezonería…». Su método es muy personal y dice que su truco es simpatizar con los alumnos. «Mi metodología es que el alumno sea partícipe de su propio aprendizaje. Le enseño a que sea autosuficiente, a base de investigaciones y proyectos personales, que sea reflexivo… Aunque el tipo de educación que yo propongo es compleja porque tienes que estar pendientes de ellos», explica. Pero asegura que le funciona. Dice que es de enviar correos donde les escribe: ¡Ánimo chicos!, ¡Venga, que ya queda menos!. «Detecto que con ese punto emocional consigo cosas», sonríe. «Y es que consigo que la gente venga a clase porque intento darle una utilidad al contenido que doy, los meto en los talleres y los hago responsables de sus resultados».

Confiesa que los principios fueron duros: «La soltura la gané con los años, esto ha sido un trabajo de tiempo». Su técnica es escuchar y hacerle ver al estudiante la importancia del momento en el que está. «Hablo mucho con ellos y dejo que ellos hablen. Escucho, les guardo el sitio que les corresponde. El alumno tiene muchas cosas que decir y para mí es fundamental que se sienta importante en ese punto del recorrido». Y dice que en sus clases no hay cabida para los exámenes. «Para mí eso es una antigüedad, está un poco obsoleto. No me sirve de nada que tú vengas y me sueltes el rollo». No obstante, aclara que también tiene un «as debajo de la manga» y es que en todas sus clases destaca que se guarda el derecho a examen para cualquier momento. «Pero nunca pasa, todos me responden súper bien en esta metodología».

Claudio Molina
Claudio Molina impartiendo un curso de formación.

En todos sus cursos Molina suele presentar un contenido con diferentes herramientas, pero es el alumno el que escoge el temario con el que se va a implicar durante la asignatura. «Le creo una carpeta personal a cada estudiante —en Google Drive—, y dentro de esa carpeta le creo cuatro categorías y a lo largo del curso le voy dejando material para que lo vaya realizando. Dos investigaciones por trimestre, un proyecto a final de semestre…». Y desvela que su pequeño secreto es conseguir que ellos tengan una visión de futuro con el material que él les ofrece. «Yo le cuento la teoría, pero luego el propio alumno se implica en su investigación hasta tal punto en que crea un proyecto privado, muy propio». Pero sobre todo, su docencia hace especial hincapié en la vida laboral tras la formación académica. «Siempre he ofrecido al alumno lo que hay en la calle para que la educación no sea una mera teoría, porque es muy importante que el alumno no venga solo a aprender, sino que cuando aprenda, vaya desarrollando estrategias y recursos para cuando luego se incorpore al mundo laboral», concluye el jienense.

Fuente de la Entrevista:

https://www.lavozdelsur.es/las-claves-para-ser-el-mejor-docente-hago-todo-lo-posible-para-que-trabajes-y-mejores

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El Sistema de Enseñanza Superior en Santiago de Cuba apuesta por la superación de sus profesionales

Cuba / 2 de enero de 2018 / Autor: Názin Salomón Ismael / Fuente: Sierra Maestra

Con la realización del espacio habitual “Ciencia en la mira”, la Universidad de Oriente despide sus actividades académicas por este año. El debate tuvo como objetivo socializar los principales resultados científicos, con enfoques pedagógicos, que ha obtenido el centro de altos estudios en el 2017, haciendo énfasis en los desafíos actuales del Sistema de Educación Superior cubano.

“Lo que distingue a la Educación Superior es la formación profesional”, comentó el Dr.C. Homero Fuentes González, uno de los panelistas del encuentro.

“El profesional debe tener una personalidad clara y precisa; profunda formación académica; compromiso con lo que se le encomienda; ser solidario, y capaz de transmitir valores a través de su desempeño, ya sea como directivo, investigador o profesor”. Por otra parte, lo que más se necesita en estos momentos, es que posea una buena formación científico-investigativa, porque así aumenta sus posibilidades de creación y transformación. De esta forma, no quedará como un repetidor de ideas establecidas, pero esto solo puede lograrse a través de la capacidad formadora profesional que logre adquirir”.

Cuba es uno de los países donde hay más profesionales con grado científico doctoral, pero a la vez son los que menos resultados y publicaciones tienen. Esta realidad, acentúa el requerimiento de mantener el propio contexto sobre lo universal a la hora de iniciar una investigación científica, y así buscar soluciones factibles a problemas de nuestra realidad. Debido a esto, surge la imperante necesidad de fomentar la práctica socio-profesional dentro de los adecuados paisajes culturales, en los centros de Enseñanza Superior.

Según la Dra.C Aleyda Márquez Rodríguez, “en la actualidad, la Educación Superior se está re-conceptualizando desde las distintas especialidades, en busca de un mayor desarrollo cognitivo. Por tanto, es necesario “potenciar las competencias y autogestión de los aprendizajes de didácticas especiales, de esta forma, tanto profesores como estudiantes, tendrán una actitud más activa a la hora de buscar conocimientos.

“Dentro de los cambios más urgentes se encuentra la superación inmediata de los directivos, ya que la pedagogía se materializa a través de la mentalidad de estos y de los docentes, en todos los niveles.

“También es de suma importancia, potenciar el trabajo hacia las motivaciones profesionales, incluso antes de ingresar a las carreras, y el aumento del uso de la tecnología como recurso para la enseñanza”.

Fuente de la Noticia:

http://www.sierramaestra.cu/index.php/titulares/17618-el-sistema-de-ensenanza-superior-en-santiago-de-cuba-apuesta-por-la-superacion-de-sus-profesionales

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El Plan Bolonia

España / 2 de enero de 2018 / Autor: Marcos Santos Gómez / Fuente: Paideia. Educación y Filosofía

Acabo de leer El Plan Bolonia, de Carlos Fernández Liria y Clara Serrano García, lectura que me ha satisfecho sobremanera por su claridad y por la elocuencia con que se apuntan las cuestiones que llevo años incubando en mi pensamiento en torno a la vorágine que vivimos en la universidad española. Como los autores, pienso que estamos en un momento más que delicado y peligroso en la evolución de esta longeva institución que llamamos “universidad”, que se encuentra no ya en medio de una reformita parcial de aspectos secundarios, sino en una contundente transformación de su esencia que podría tildarse de desaparición de la universidad que veníamos conociendo desde su fundación en el medievo.

Hay que recordar que la universidad consagra un elemento que me parece fundamental en el desarrollo de la ciencia y el pensamiento desde antes de la Edad Media, diría que desde los inicios de la razón helénica, de la filosofía y la reflexión acerca de lo que le constituye a uno y por tanto acerca de la propia civilización. Esta reflexión ha requerido dos cosas sencillas: ocio y desinterés, o mejor dicho, un único interés que se ha perseguido con afán religioso: el de la verdad porque sí, su búsqueda e indagación por amor al arte. La universidad ofreció en el Medievo el marco institucional para que se pudiera dar la investigación, o sea, el contexto posible para una vida dedicada al conocimiento, que proporcionara el “aburrimiento” necesario para que se pensaran las cosas no una, sino mil veces, o millones. Sin esto, y lo prueba la historia, no habríamos descubierto nada, aunque los descubrimiento tecnológicos que han transformado nuestra vida han venido como efecto secundario de esa investigación básica y primaria que un joven físico teórico debía defender, en cierto documental excelente sobre los avances en la Física actual, como requisito necesario para ofrecer en un segundo momento que no debe condicionar al primero, los descubrimientos útiles y lucrativos que busca la sociedad o las empresas desde un punto de vista más práctico.

En el siglo XVIII creo que se da la segunda gran revolución académica que introduce las ciencias en el conocimiento más elevado y que, de la mano de Humboldt y la Bildung alemana, aúna docencia e investigación como un todo en el profesor, y además desarrolla un variado plan de estudios, el de los Gymnasios alemanes, que no renuncia a la formación clásica que hoy llamamos humanística o de letras,  ni tampoco al ejercicio físico ni por supuesto a la ciencia más avanzada, al concienzudo estudio de la Física o las matemáticas, por ejemplo.

Yo, de un modo quizás no bien expresado, relacioné toda esta ingente labor que llamamos conocimiento con los requisitos de una religión (aquí), de una religión del saber, que imita, en la figura del profesor e investigador, en su habitus, al viejo anacoreta o ermitaño. Se trata de la entrega desinteresada y apasionante a lo que uno quiere saber por encima de todo, con ascetismo, en la pobreza y riqueza que Platón asociara por boca de Socrates con el amor (a la sabiduría). Es lo que la universidad medieval institucionalizó, ofreciendo el marco social posible para ello, al modo de los monasterios y como institución eclesiástica que fue, salvo pocas excepciones, en sus primeros momentos y prácticamente hasta el siglo XVIII. Así, la pedagogía universitaria consistía sobre todo en la transmisión del amor por un conocimiento que, en primer lugar y sobre todo, era cultivado y amado, hasta el punto de esculpir su propia alma con el mismo, por el profesor. Es este fuego el que después en el aula ardía, propiciado también, por supuesto, por unos alumnos que habían hecho, pues podían y estaban en el lugar para ello, también sus “votos”. Bien es cierto que en este modelo universitario, en el que sobre todo se conoce más allá de fines prácticos pero que ha propiciado la técnica y los grandes descubrimientos que hoy hacen más cómoda nuestra vida, podía haber, hasta hace apenas diez años, y sigue habiendo, profesores sin amor por la docencia que o por ello, o por puro desconocimiento hondo de la materia que enseñan, fracasaban en sus clases. Pero nunca podía darse un buen pedagogo o didacta que no fuera profundo conocedor y amante de lo que enseñaba. Es decir, era una universidad en la que se requería una cierta dignidad del profesor y su libertad, por encima de todo, para enfocar la enseñanza y que incluso nuestra Constitución Española reconoce bajo la figura de la libertad de cátedra. El espacio universitario era el marco adecuado que, impermeable a lo más práctico, podía propiciar el avance científico, solamente dado cuando existe esta entrega, en el silencio y el ocio productivo.

Esto, en nuestros tiempos, ha sido posible por haberse enmarcado la universidad en el Estado de Bienestar y por la creación, desde tiempos ilustrados, del profesor vitalicio y funcionario (lo que garantiza su libertad por no depender de contrataciones). Pero, en el contexto de ataque a este modelo económico desde posturas neoliberales, en lo que se ha denominado de auténtica revolución de los ricos contra los pobres, ya no tiene cabida algo financiado por dinero público que subsista como si flotara inmune al mercado. En el mundo en el que todo lo decide el mercado, había que reconvertir la vieja universidad pública, lo cual además ofrece un suculento negocio que consiste no tanto en privatizar por completo la misma, como se ha creído, sino en convertirla en mina de dinero público que puede fluir a la empresa privada, que con su participación en la universidad obtiene mano de obra semiesclava e ingentes beneficios, haciéndose con los resultados de las investigaciones, decidiendo su curso y objeto, y además teniendo para sí una sumisa mano de obra de profesores reconvertidos en flexibles empleados (ya no caducos y “vagos” funcionarios) dispuestos a ser despedidos o a no promocionar si sus investigaciones no obtienen fondos privados o pasan las evaluaciones del organismo que en España se ha elevado como cómplice de toda esta revolución mercantilista: la ANECA. Ésta, en función de variables asociadas al mercado, como la evolución laboral de los egresados o la utilización de los resultados de investigaciones por empresas privadas, valora, en definitiva, si una titulación y, a la larga, incluso una Facultad puede tener sentido (o por supuesto la carrera individual de un investigador).

El concepto de estudiante también cambia profundamente. Ya no es el antiguo modelo que disfrutando de un cierto ocio podía conocer durante un tiempo de su vida las virtudes de una vida entregada al conocimiento, a leer, a cultivar libremente idiomas o música, a pintar, a solazarse, a desarrollar una intensa y alegre vida social, amparado por un nicho social institucional que inmune e impermeable al mercado se regía sola y exclusivamente por el conocimiento en sí, sino quien cultiva competencias cuya adquisición habrá de probar no tanto con sus títulos, sino con una atareada y complicada trayectoria a lo largo de estudios cada vez más “prácticos”. No va a tener tiempo ni posibilidades de profundizar en una disciplina para acabar sabiendo más incluso de lo que le hará falta para trabajar, lo que era reflejado por las viejas licenciaturas y títulos, sino que habrá de pasar por una serie de cursos técnicos y superficiales, acostumbrándose al cambio constante y a aprender sólo para satisfacer los requerimientos de las empresas que lo van a contratar.

Con todo esto, estamos ante algo más que una reforma. Se trata, es obvio, de un cambio sustantivo que atañe a los más hondos cimientos de la noble y vieja institución que se dio en llamar “Templo del saber”. Me duele, como pedagogo, que en todo esto se haya utilizado a la pedagogía que siempre ávida de hacerse un hueco entre las más antiguas disciplinas, confundiendo el enseñar con un aprender a aprender vacío de contenidos y que no se relaciona con esa profundización en la propia materia que a mi juicio es la que de verdad enseña a enseñar al profesor. Se ha ido desdibujando el papel del enseñante, del docente, en un cómplice acto de privación de su dignidad, su potencial y libertad para decidir y tirar del alumno hacia el interior del complejo mundo de una materia o disciplina, pretendiéndose con una falsa idea de progresismo, lo que ha convertido el saber en mera adquisición de “competencias”. Así, cierta pedagogía y ciertos pedagogos están actuando de ideólogos y cómplices, con la excusa de una calidad determinada por el mercado (el mismo mercado que mata de hambre y falta de medicinas a dos tercios de la humanidad), de esta destrucción de la universidad. Esto me duele y siento tener que escribir de ello, pero lo grave y perentorio del momento nos obliga.

Escrito después de la lectura de:

Fernández Liria, C. y Serrano, Cl. (2009). El Plan Bolonia. Madrid: Catarata.

Fuente del Artículo:

https://educayfilosofa.blogspot.mx/2017/04/el-plan-bolonia.html

Fuente de la Imagen:

https://es.slideshare.net/Albaag7/plan-bolonia-12045565

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Perú: Los países que promueven el trabajo en equipo dentro del aula

Perú / 2 de enero de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: RPP

En un mundo cada vez más interconectado, es imprescindible que los estudiantes aprendan a temprana edad que la colaboración los ayudará a alcanzar sus objetivos.

El trabajo en equipo en el aula trae numerosas ventajas para los alumnos. Según el portal Habilitas Educación, especializado en introducir nuevas tecnologías en la educación, la primera ventaja es que genera relaciones positivas. Los miembros del grupo se apoyan entre sí para alcanzar un objetivo en común.

Además, mejora las relaciones sociales ya que la interacción ayuda a que uno pueda ponerse en el lugar del otro y ser más empático. De este modo, se aprende a entender mejor a las personas y así tener más capacidad para resolver situaciones.

El trabajo en grupo también es beneficioso para el aprendizaje, ya que no solo se aprende recibiendo información, sino cuando se utiliza lo que se sabe con el resto de compañeros. Así, es posible que las personas construyan su propio conocimiento a través de la interacción.

Por último, aumenta la autoestima del estudiante ya que los trabajos en grupo fomentan  la responsabilidad por cumplir con la tarea encomendada. El hacerse responsable del éxito o fracaso de su parte en el trabajo grupal, le da más autonomía al estudiante.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) es conocido por medir las habilidades de estudiantes en lectura, matemáticas y ciencia. En el 2017 evaluó por primera vez las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa.

EL programa PISA evaluó en 2017 y por primera vez, las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa.
EL programa PISA evaluó en 2017 y por primera vez, las habilidades para resolver problemas de manera colaborativa. | Fuente: Shutterstock

El resultado fue que los alumnos sobresalientes en las pruebas académicas también son mejores en la solución de dificultades en colaboración con otros.  Los cinco países que mejor resuelven problemas en conjunto son: Singapur, Japón, Hong Kong, Corea del Sur y Canadá. Los siguen de cerca Estonia, Finlandia, Macao, Nueva Zelanda, Australia, Taiwán, Alemania, Estados Unidos, Dinamarca, Reino Unido, Holanda, Suecia, Austria, Noruega y Eslovenia.

Según esta prueba, las niñas tienden a interesarse más en las opiniones de los demás y quieren que los otros tengan éxito. Los niños, por su parte, son más propensos a ver que la colaboración puede ayudarles a trabajar de forma más efectiva y eficiente.

Incluso los estudiantes con menos ventajas académicas valoran el trabajo en equipo porque sienten que se toman mejores decisiones que de manera individual.

En consecuencia, el  trabajo en grupo no solo se trata de la distribución de tareas en partes iguales, sino que involucra el compromiso de todos sus miembros para resolver una tarea en común. Ser parte de un equipo ayuda a que los estudiantes  asimilen mejor normas y valores intrínsecos al trabajo grupal, lo que resulta una lección para toda la vida.

Fuente de la Noticia:

http://rpp.pe/campanas/branded-content/los-paises-que-promueven-el-trabajo-en-equipo-dentro-del-aula-noticia-1096856

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